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Para todos los públicos El cazador de cerebros - Cómo potenciar el cerebro - ver ahora
Transcripción completa

Seis de la mañana.

Nuestro vuelo con destino Suiza está a punto de despegar.

Otros consiguen dormir,

pero yo solo puedo pensar en lo que me espera

en la Escuela Politécnica Federal de Lausanne.

Esta universidad es un centro de referencia mundial

en Neurotecnología,

la tecnología aplicada al estudio y manipulación del cerebro.

Aquí se encuentran multitud de investigadores

con una visión transversal que buscan,

no solo publicar resultados,

sino sobre todo trasladar el conocimiento al ser humano.

Nuestro cerebro funciona con señales químicas y eléctricas.

Entenderlo es el objetivo de la Neurociencia.

Falta mucho, muchísimo todavía, pero hemos avanzado bastante,

suficiente como para plantearnos un siguiente paso:

interferir de manera precisa en estas señales químicas

y eléctricas para leer el cerebro, repararlo si funciona mal,

o incluso mejorarlo.

En el episodio de hoy,

nos vamos a plantear dónde están los límites,

y no desde visiones futuristas o exageraciones indemostrables,

sino desde lo que está ocurriendo ahora mismo

en los principales centros de investigación del mundo.

Y empezaremos fuertes,

aquí, en Suiza, en la sede del Human Brain Project

viendo algo espectacular.

Mi primer cerebro de hoy es José Millán,

un onubense afincado en Suiza que dirige un equipo

de investigadores especialistas en conectar cerebros con máquinas.

¿Su objetivo?

Restablecer funciones perdidas por una lesión o enfermedad

gracias a las neuroprótesis.

Hola, me llamo José, mi pasión científica es

intentar entender cómo nosotros, los seres humanos,

interaccionamos con la tecnología

y, en particular, cómo hacer esa interacción más fluida

descodificando directamente nuestras intenciones

de nuestra actividad cerebral.

Y viva el Betis.

Hola. Hola, José.

¿Qué tal, Pere? Bienvenido. ¿Qué tal?

¿Qué es una neuroprótesis?

Una neuroprótesis es un componente tecnológico

que está acoplado en nuestro sistema nervioso,

central y periférico.

Ajá. En particular,

robots que pueden estar controlados por la actividad neuronal

de la persona,

implantes que pueden compensar déficits sensoriales

de las personas...

O sea, como una máquina o una interfaz

que está conectada, por un lado, con el cerebro

y, por otro, con los músculos o con los nervios.

Esa es la definición de neuroprótesis,

con lo que nosotros trabajamos aquí, en el centro.

Cómo reconstruir, ordenar la funcionalidad

a una persona que ha perdido, a causa de un trauma, una enfermedad,

utilizando directamente la misma actividad neuronal

que controlaba originalmente esa funcionalidad.

El trabajo de Millán no es solo revolucionario

por recuperar las capacidades de quienes las han perdido,

sino porque nos abre una ventana al futuro.

La de imaginarnos la fusión física del hombre con la máquina,

la aparición del cíborg.

Ahora José me va a mostrar cómo ponen a punto sus dispositivos.

Primero, un voluntario va a imaginar que mueve la mano

mientras el ordenador registra la actividad cerebral

asociada a ese pensamiento.

Una vez descifrado ese patrón,

cuando el ordenador detecte esa actividad cerebral,

mandará una orden de movimiento al exoesqueleto

que tiene acoplado a su mano.

De esta manera, el voluntario habrá sido capaz de mover su mano

con el pensamiento. Ya que he venido

a un centro de referencia mundial en Neurotecnología,

no voy a perder la oportunidad de prestar mi cerebro a José.

Me colocan un casco con 16 electrodos

y me aplican un gel que amplifica las señales cerebrales.

Con este dispositivo, medirán la actividad de mi corteza cerebral

mientras pienso en una acción específica,

como cerrar la mano,

para descodificarla en un lenguaje comprensible para la máquina.

Un ayudante de José me da algunas instrucciones

para el entrenamiento,

pero yo ya estoy ansioso por empezar.

Muy bien, Pere, todo listo para empezar tu entrenamiento.

Lo que vamos a intentar es construir un descodificador

utilizando técnicas de aprendizaje automático,

"machine learning",

para descubrir cuáles son los patrones de actividad

de tu cerebro que indican el hecho de que quieres cerrar la mano,

contrariamente a cuando tú no quieres cerrar la mano.

Hora de descodificar mi cerebro.

Os prometo que es la primera vez que hago este experimento.

(PIENSA) "Cierra la mano."

Muy bien.

Me estás impresionando, Pere. ¿Ah, sí?

Sí, sí, sí.

Tú eres un sujeto de manual. Ah, qué bien.

Ahora que la máquina ya sabe interpretar mi pensamiento,

veamos si consigo comunicarme con ella.

Me habías prometido que tú me prestabas tu cerebro y aquí está.

Ahora me toca a mí prestarte la mano. Ah, venga.

Venga, vamos a poner la mano. Dale, dale.

Ahora vamos a ver si soy capaz de mover un exoesqueleto

solo pensándolo. Exactamente.

Tu mano se va a cerrar,

puesto que tu cerebro lo va a querer,

incluso si no está mediado por tu cuerpo.

Vamos a ver.

Vale, me concentro.

Pienso en cerrar mi mano,

pero no muevo ni un músculo del brazo.

(PIENSA) "Cierra la mano, cierra la mano."

(RÍEN)

¡Qué fuerte!

Esto es muy potente, ¿eh? (RÍE)

La señal de mi cerebro se conectaba a esta maquinita

y esta maquinita, al robot, que hacía mover mi mano.

(ASIENTE)

Por divertido que pueda parecerme mover un exoesqueleto con la mente,

en realidad José y su equipo dedican su empeño

a personas con algún tipo de lesión.

Es el caso de Olivier,

que perdió la movilidad de sus piernas hace diez años

debido a un accidente.

Es voluntario en esta investigación y lleva meses de entrenamiento.

Pero precisamente hoy puede ser el gran día

en el que Olivier tratará de volver a andar.

Muy bien, es muy interesante estar en este proyecto. Sí. (RÍE)

Una vez esté listo, seguimos con el experimento.

-Es muy increíble. (RÍEN)

Él no va a caminar solo, no estamos reparando la lesión.

De eso no podemos olvidarnos. Vale.

Estamos proporcionando medios para que la persona

pueda volver a caminar con la ayuda de la tecnología.

En este caso, de dos componentes tecnológicos muy sofisticados.

Uno es el exoesqueleto,

sin el cual él no podría estar de pie y tomar un paso.

Su cuerpo no puede generarlo, es el robot quién lo hará por él.

Pero lo importante es que ese paso, esa decisión está generada

por su propio cerebro.

Estamos puenteando la lesión, literalmente.

Igual que yo en la simulación con el exoesqueleto de manos,

Olivier lo va a intentar con un exoesqueleto para sus piernas.

Pero antes, una última sesión de entrenamiento

para ajustar la compenetración de la mente de Olivier

con la máquina.

Ahora Olivier va a intentar controlar el movimiento del avatar.

Podría parecer fácil, pero, desde luego, no lo es.

Olivier debe concentrarse mucho para que la máquina

interprete bien su señal cerebral.

Y, tras diez años en una silla de ruedas,

es difícil volver a erguirse.

Probablemente va a poder controlar correctamente el exoesqueleto,

la primera vez. Ostras...

Con lo cual... Podrá dar unos pasos.

Serán los primeros pasos.

Esa es la prueba definitiva.

Imagina el movimiento de la pierna derecha,

lo descodifica... y ahí va.

Ahí va, el primer paso. ¡Ostras!

¡Qué fuerte! Izquierda...

Ahí va.

(RÍE)

¡Qué bueno!

(RÍEN)

Nadie recuerda el momento en el que aprendió a andar,

pero Olivier seguro que no olvidará sus primeros pasos

con este exoesqueleto.

El trabajo de José me ha emocionado y dejado sin palabras.

Fue espectacular ver lo bien que congeniaban

un hombre y una máquina,

y no dejaba de pensar en hasta dónde podía llegar

esta tecnología.

Ya a Olivier no hay quien lo pare. Ostras, qué pasada.

Qué bueno, qué bueno.

¿Es factible mejorar la cognición humana

de manera artificial, digamos?

La esperanza es que se podría. Sí.

O al menos se podría evitar que nuestras capacidades cognitivas

se pierdan al ritmo que se pierden.

Mantener nuestro estado

o nuestras capacidades cerebrales

a un nivel mucho más alto de lo que la edad...

Claro. ...fisiológica y biológica

va a poner el cerebro.

Claro, claro, un antienvejecimiento cerebral.

Sí.

Tras hablar con José Millán,

crece mi interés por conocer más a fondo

los últimos avances en Neurotecnología.

Dejo Ginebra para irme a Boston, en EE. UU.,

donde me encontraré con otro gran cerebro,

esta vez valenciano.

Últimamente se está hablando mucho de salud cerebral.

No salud mental, salud cerebral.

Concebir el cerebro como un órgano que también envejece,

que se puede cuidar o incluso fortalecer.

Sin duda, en un futuro,

con una sociedad cada vez más envejecida,

los chequeos médicos deberían incluir medidas

del estado de salud de nuestro cerebro.

Hola, soy Álvaro.

En la vida todos necesitamos tener suerte

más allá del esfuerzo que pones.

Y lo importante es rodearse de gente que se asegure que no la cagues,

"that you don't fuck up".

¿Sabemos de manera contrastada científicamente

cómo cuidar nuestro cerebro,

qué actividades cotidianas son las más beneficiosas?

No.

Sabemos estadísticamente por estudios epidemiológicos, etc.,

cuáles son las cosas que se asocian con mejor salud cerebral.

Por ejemplo, sabemos que la gente que hace ejercicio regularmente

tiene menor riesgo de enfermedad.

Y tiene un rendimiento mejor a largo plazo.

¿Eso es porque hace el ejercicio o porque tienen unas características

que les hacen hacer el ejercicio?

Probablemente es el ejercicio, pero no está totalmente claro,

porque los mecanismos de esos efectos no están totalmente claros.

No estamos en un momento todavía donde podamos decir:

"Lo que tienes que hacer tú es esto, esto y esto,

por tanto tiempo, de tal manera.

Y la razón por la que esto es óptimo para ti es por esto y esto".

Eso es a lo que, yo creo, tenemos que poder llegar.

Y esto está relacionado quizás con ese término tan interesante

que es "reserva cognitiva".

La razón por la que es tan importante el entender esta idea

de "reserva cognitiva" es porque es lo que hace que,

en una situación de necesidad, el cerebro pueda funcionar mejor aún,

o pueda seguir funcionando, mejor dicho.

Si tú tienes un infarto cerebral y se daña una zona de tu cerebro,

no necesariamente vas a tener síntomas.

Si tienes alzhéimer,

no necesariamente vas a tener demencia.

Tienes la enfermedad, pero vas a poder seguir funcionando

si tienes suficiente reserva cognitiva.

Bueno, pues sabemos que, cuanto menos reserva tengas,

mayor riesgo de enfermedad... Ajá.

...y sabemos que cosas como el taichí,

la meditación o ciertas formas de estimulación cerebral

pueden aumentar esa reserva cognitiva.

¿Se podría saber si mi cerebro, que funciona más o menos bien,

está más o menos sano?

Eso es lo que nosotros llamamos "índice de salud cerebral".

Yo creo que a lo que debemos llegar es a tener exactamente eso,

las medidas biológicas, objetivas,

de cómo de bien está funcionando tu cerebro

para el rendimiento que te está dando.

Álvaro Pascual-Leone es mundial conocido

por sus trabajos con la técnica de TMS,

o Estimulación Magnética Transcraneal,

que permite estimular determinadas áreas del cerebro

gracias a un campo magnético.

Esta técnica, no invasiva, genera cambios

en la actividad y plasticidad del cerebro.

Esto permite estudiarlo,

estimulando áreas concretas y viendo las reacciones,

pero también tiene aplicaciones terapéuticas.

A día de hoy, su uso está aprobado

para tratar casos de depresión grave.

Pero los ensayos clínicos demuestran que también podrá aplicarse

a enfermedades como el autismo, la epilepsia, la anorexia

e incluso el párkinson.

Vuelvo a hacer de conejillo de Indias,

esta vez de la estimulación magnética transcraneal.

Pero antes de empezar,

quiero que Álvaro me explique cómo funciona esta técnica.

En la estimulación magnética transcraneal

usamos un campo magnético a través de una bobina

para generar electricidad que va a penetrar

tu piel, el cráneo...

Inducirá una corriente eléctrica en el cerebro.

Al mover la bobina sobre tu cabeza,

vemos dónde estaríamos estimulando en tu cerebro.

Esta es la bobina de estimulación

y esto es lo que colocaríamos sobre tu cabeza.

Lo que hace cuando estimulas, te lo enseño sobre mi brazo.

Imagina que este es tu cerebro. Hacemos lo mismo, estimulamos.

Entonces, el equivalente al movimiento de mi mano

es la activación de zonas del cerebro que registramos localmente.

A través de estas señales, veríamos cómo cambia

la respuesta en tu cerebro localmente y cómo reacciona el resto.

Veremos a ver cuánto está gastando tu cerebro en energía, en esfuerzo,

para hacerte funcionar de esa manera.

Ahora venimos de estar en California, en Nueva York...

Ando bastante cansado.

Siento que mi cerebro no está al 100%,

está al 80%m, quizás, al 70%, y me fastidia.

Me podría tomar tres cafés,

pero ¿habría alguna manera más directa

de poner mi cerebro al máximo de sus capacidades?

La promesa de estas técnicas es decir:

"Si supiéramos cuáles son las conexiones en tu cerebro

que te hacen ahora sentir esa fatiga,

podríamos hacer que funcionaran mejor".

Y sería mucho más directo y preciso que tomar café,

que afecta a todas las partes del cerebro,

incluidas aquellas que están diciéndote:

"Eh, vete a dormir, que lo que necesitas es descansar".

Pero esto se puede hacer. Sí.

Nosotros hemos demostrado que, por ejemplo,

si quieres aprender un ejercicio de cinco dedos en el piano,

podemos estimular las zonas de la red cerebral

que te permiten mover

y hacer que le saques más rendimiento a la práctica

y que aprendas en la mitad de tiempo.

Esto tú lo dices de una manera muy natural,

pero suena...

Yo creo que es totalmente ciencia ficción.

Estas cosas nunca me las creo hasta que no vemos los resultados

y dices: "Funciona".

Yo creo que la posibilidad de aumentar habilidades concretas

es real.

No, ya no es ciencia ficción.

Hay técnicas que nos permiten mejorar

nuestras capacidades cerebrales, y esto es solo el principio.

Probablemente, dentro de unos años tendremos más memoria,

aprenderemos más rápido y nos concentraremos mucho mejor.

Pero ¿dónde está el límite de la neuromejora?

Si optimizamos nuestras capacidades,

¿qué impactos individuales y sociales implicará?

Necesito a un experto en bioética que me resuelva todas estas dudas,

y lo voy a encontrar en San Francisco.

Uno de los contextos donde más útil podría ser topar al cerebro

para que rinda más es durante los estudios.

Está demostrado que, sobre todo en universidades de EE. UU.,

hay bastantes estudiantes que recurren a fármacos

para el déficit de atención para mejorar

algunas capacidades cognitivas como la concentración.

Estamos en Stanford porque vamos a entrevistar

a uno de los mayores expertos mundiales en neuroética.

que escribió un artículo algo polémico

diciendo que, en realidad, tampoco hay nada tan grave

en eso de las mejoras cognitivas humanas con fármacos

o con otras metodologías.

De hecho, aprovecharemos para preguntar a algunos estudiantes

qué opinan sobre estas ayudas extra.

Me llamo Hank Greely y tengo el mejor trabajo del mundo.

Me dedico a estudiar los avances más apasionantes

de las ciencias biológicas y sus repercusiones en la sociedad.

Y me gusta mucho España.

Sobre todo la comida y el fútbol.

Profesor Greely, he hablado con algunos de los estudiantes,

les he preguntado si tomaban potenciadores cognitivos

y me han dicho que no tienen ni idea de lo que son.

Bueno, estoy seguro de que muchos de ellos toman cafeína,

y la cafeína también es un potenciador cognitivo.

En cualquier caso, no está claro cuánto se usan estas sustancias.

La encuesta que demostró mayor índice de consumo

se hizo hace diez años en la Universidad de Kentucky.

Según ese estudio, el 40% de los alumnos

afirmaba tomar medicamentos de venta con receta

para la potenciación cognitiva.

Guau, el 40%.

Muchos otros estudios arrojan cifras más cercanas al 10%.

Pero si tuviéramos una nueva generación de sustancias

que realmente mejoraran mucho, no como la cafeína,

sino mucho más nuestra cognición, ¿cambiarían un poco las cosas?

¿Se suscitarían más dilemas éticos?

Pues esas cuestiones se volverían más acuciantes,

más importantes, pero no creo que cambiaran mucho los problemas.

Seguiríamos cuestionándonos si las sustancias son seguras,

si usarlas es justo y si se puede coaccionar a alguien

para tomarlas.

En mi opinión, ahí estriban los tres problemas principales.

Preguntarse si tomar potenciadores cognitivos

es hacer trampa, como algunos creen, es un poco absurdo.

Si las reglas dicen que no se pueden tomar,

sí que es hacer trampas.

Pero eso no nos ayuda a decidir cómo deberían ser las leyes.

Son cuestiones difíciles de resolver y no creo que atañan únicamente

a los potenciadores cognitivos.

Los tres factores éticos clave de los potenciadores cognitivos

que cita el Dr. Greely son...

Seguridad.

¿Sabemos qué efectos secundarios pueden tener?

Justicia.

¿Pueden exacerbar la desigualdad?

Y coerción.

Si nuestros compañeros de clase o de trabajo

empiezan a usar estos fármacos,

¿nos sentiremos coaccionados a tomarlos?

Aunque parezca lejano, es necesario empezar a reflexionar

sobre las normas éticas que deberían regir estas prácticas.

Los neurocientíficos siempre dicen que estamos lejísimos

de comprender el cerebro.

¿Qué es real y qué es ficción en este campo

de la mejora cognitiva?

Es difícil saberlo, porque todo cambia muy rápidamente.

El cerebro es increíblemente complicado.

Cada neurona es en sí misma un pequeño ordenador.

Hay quien piensa que cada sinapsis, cada conexión entre neuronas,

es como un transistor en un ordenador.

Sin embargo, cada una de estas conexiones

es como un ordenador,

y todas las experiencias que vamos acumulando

modifican el cerebro.

Pero la idea de aparatos sencillos para leer la mente

parece que queda muy lejos.

¿No hay cierto sensacionalismo o exageración en eso?

Bueno, el sensacionalismo está generalizado.

Mi cultura se basa en ello y ha impregnado la ciencia,

que ahora mismo también rebosa sensacionalismo.

No hablo necesariamente de los científicos,

aunque a veces hasta ellos.

Me refiero a las revistas que quieren asegurarse

de tener muchos lectores, o a los periódicos

o a los programas de televisión, a veces,

e incluso a las oficinas de prensa de las universidades

que quieren anunciar a bombo y platillo

el último gran descubrimiento de Stanford.

Y usan esa expresión cien veces por cada descubrimiento

que realmente es significativo.

Es importante no creerse ningún avance científico

la primera vez que se logra. Hasta que alguien...

Hasta que otra persona en un laboratorio distinto

logre replicarlo y consiga demostrar el mismo efecto.

En el caso de todas estas tecnologías,

algunas van a funcionar, otras, en absoluto,

y otras, solo regular.

Pero aquí lo importante es,

¿podemos intervenir de un modo no invasivo?

Porque logramos resultados asombrosos si colocamos...

Electrodos. ...electrodos en el cerebro.

Pero ni tú ni yo vamos a ofrecernos como voluntarios para probarlo.

¿A que no?

No se lo hacemos a las personas sanas.

Solo recurrimos a esta técnica con quienes padecen una enfermedad

si creemos que va a ayudarles.

Si descubriéramos una forma de lograrlo

desde fuera del cráneo, eso sí supondría un cambio radical.

¿Cuáles son las consideraciones éticas

de la Neurotecnología o la neuromejora?

Los dispositivos son interesantes a efectos de predicción,

pero también para intentar cambiar a la gente.

Pongamos que supiéramos cómo impedir que alguien cometiera una violación,

pero la intervención requiriera intervención cerebral.

¿Nos parecería bien que el juez dictaminara:

"Por la presente te condeno a neurocirugía"?

Una parte de mí me dice que es demasiado extremo

obligar a alguien a que le modifiquen el cerebro con neurocirugía,

pero no olvidemos que si el juez le manda a la cárcel,

eso también modifica el cerebro.

Todo cambia el cerebro.

¿Hay alguna diferencia entre hacerlo con una máquina,

un bisturí o la cárcel?

Es un asunto moral importante que recién empezamos a afrontar.

Desde un punto de vista ético, esta idea de transhumanismo...

Se habla mucho del tema.

En el contexto de la cuarta revolución industrial, nos dicen:

"No solo cambiará nuestro entorno, nos cambiará a nosotros mismos".

¿Se trata de algo que plantea problemas éticos

o deberíamos hacer lo que hemos hecho en el pasado?

Depende de quién seas y de cuál sea tu ética.

No creo que haya una única respuesta correcta.

Cada cual planteará la respuesta que más le convenga.

Pero es importante tener en cuenta una división de niveles éticos,

porque la ética opera a varios niveles.

El primer nivel es uno mismo: tú, tu familia, lo que quieres hacer.

Y es un nivel ético importante.

Tal vez el más importante.

Pero, además, hay otro:

lo que quieres que haga tu sociedad, tu gobierno, tu país o tu cultura.

Y puede ser diferente.

Hay cosas que yo no haría que no creo que deban prohibirse.

Es importante diferenciar siempre entre estos dos niveles de análisis.

Estamos en una época de cambios tecnológicos

acelerados y profundos que exigen reflexión.

Algo que parecía imposible,

como la mejora de las capacidades cerebrales

o la conexión mente-máquina, ya es una realidad.

Es obvio que no debemos exagerar.

El cerebro es la estructura más compleja del universo

y nos queda un larguísimo camino por recorrer.

Pero hoy Olivier ya ha dado el primer paso.

El cazador de cerebros - Cómo potenciar el cerebro

07 nov 2017

El hecho de que el ser humano se haya superado así mismo, es lo que ha llevado a derribar muros en el campo de la investigación y el desarrollo. Si el hombre pudiera activar puntos clave de su cerebro para potenciar ciertas habilidades, se podrían conseguir cosas como devolver la capacidad de andar a quien la ha perdido, mejoras para aprender más rápido o para concentrarse mejor.
Pero, ¿todo vale para cumplir con eficacia?¿Qué papel juega la ética en este campo? Para dar respuesta a estas preguntas Pere Estupinyà ha hablado con algunos investigadores que han dado grandes pasos en este campo, como José del R. Millán, presidente de la Fundación Defitech, centro de neuroprótesis de la Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne; Álvaro Pascual-Leone, catedrático de Neurología de Harvard Medical School; y Hank T. Greely, director del centro de Bioética y director del programa de Neurociencia y Sociedad de la Universidad de Stanford.

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