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No recomendado para menores de 12 años El Caso. Crónica de sucesos - Capítulo 8, 'El mercado del nácar'
Transcripción completa

El asesino del rosario ha vuelto y tu jefe lo sabe.

Averiguaré quién es el asesino al que estás encubriendo.

Me está rondando y me quiere joder. Tienes que estar alerta.

Tú también estás en peligro.

¿Recuerdas el caso del manicomio? Un paciente nos ayudó a escapar.

A cambio le di un colgante que llevaba.

Ese colgante apareció en mi casa hace unos días.

Se escapó un loco.

Olvídate del asunto ¿Ha sido él, no?

Necesito saber quién es el asesino para hacer bien mi trabajo.

-No tiente la suerte. ¿Se queda con nosotros o no?

-Una mujer como Dios manda debe estar con su marido.

-Estoy viendo a un psiquiatra. Quiere conocerte.

-Usted le falta.

De modo que es lógico que él busque consuelo en otros brazos,

aunque sean unos brazos equivocados.

Vámonos, Gerardo, este hombre no te ayudará en nada.

¿Celebramos mi cumpleaños? Dame 20 o 25 minutos,

tengo que entregar un artículo a primera hora.

(TRISTE) El trabajo es lo primero.

-¿Él te quiere a ti? Porque creo que Jesús solo se quiere a sí mismo.

Quiero envejecer contigo.

-¿Me estás pidiendo...?

-Sí.

-Ayer me pidió que me casara con él y le he dicho que sí.

Espero que te hayas pensado dónde te metes.

(GRITA) ¡Hijo de puta! ¡Fuiste tú!

¡Fuiste tú, cabrón!

A ese paciente le llevaba la exclusiva el Dr. Alborán.

He localizado a tu loquero. Le trasladaron a una cárcel

de máxima seguridad fuera de Madrid.

Es el único que puede saber algo del asesino del rosario, José Mari.

Me ha parecido ver al comisario Camacho ahí fuera.

Está obsesionado con un interno que escapó de San José.

Hábleme de él. Estaba protegido.

Solo dejamos que huyera.

¿Cuál era su nombre? Santafé.

¿Sería capaz de hacer un retrato suyo?

Una cara así no se olvida.

-Un regalo de tu amigo Alborán. Me pasé esta tarde por la cárcel.

¡Santafé!

(Sintonía de cabecera)

(Máquina de escribir)

(Máquina de escribir)

(Música de intriga)

(MUJER) No.

¡Me está horrible!

Tráeme el amarillo. ¿Vale?

-Señorita, le traigo el vestido. ¿Señorita?

(GRITA)

(Música de tensión)

(Teléfono)

Buenos días, Winston. Hola.

Tú que conoces a todos, estate ojo avizor con este tipo.

Claro, chato. Que estás muy guapa.

Chao.

Basi, ponme unos churritos y un café, hazme el favor.

Jesús, es para ti. Expósito.

Jesusito, súbete ya que aquí no damos abasto.

Joder, parece que ahora todo el mundo conoce a Santafé, macho.

Sí, ahora voy.

Oye, los del "Ya" y los del "ABC" parecen nerviosos.

¿Qué pasa? ¿Se ha resfriado Franco, o qué?

Han secuestrado a Isabel Arteaga.

¿Arteaga? ¡Coño!

De Cementos Arteaga, su padre... Sí, sí.

El amigo del ministro Solís. Sí, pues eso, sube cagando virutas.

Oye, guárdame estos churritos, coño, porque...

Ni te preocupes.

(Teléfono)

(Teléfono)

Gerardo, nos hemos dormido.

¿Sí?

(SUSPIRA)

(CUELGA EL TELÉFONO)

¿Estás bien?

¿Qué te pasa?

¿Estás tomando esas pastillas? Según el psiquiatra, son necesarias.

No me fío de ese médico, busquemos a uno que te ayude de verdad.

(LE DAN ARCADAS) Gerardo.

(Teléfono)

¡Dios!

¿Sí?

Expósito.

Ya sé que me he dormido. ¿Qué pasa? Ayer por la tarde.

Los secuestradores han pedido el rescate esta mañana.

¿Cuánto piden?

2 millones, sin marcar y no consecutivos.

Perdón, ya. ¿Qué sabemos?

(MARGARITA) El secuestro fue ayer en una tienda de la calle Serrano.

La familia quiere pagar lo que sea para que no le hagan daño.

Al parecer había sangre en el espejo del probador.

Los del "Ya" tienen la exclusiva. Arteaga les debe favores.

Pero tú seguro que conoces

a alguien de la familia. ¿Yo?

(RÍE) Me encantaría levantarle la exclusiva a esos cenutrios.

Igual vuestras abuelas eran parientes.

La gente bien os conocéis todos del Club de Campo. (RÍE)

Bueno, íbamos juntas a clase de hípica,

pero teníamos 9 años. ¡Lo ves!

¡Os guardo la portada!

Margarita y Germán, apoyo en esto y en lo de Santafé.

¿Algo nuevo?

Lo han visto el mismo día y a la misma hora

en La Coruña y en Lavapiés. Con eso te lo digo todo.

-(TARTAMUDEA) Hasta se nos presentó uno, todo encajaba.

Pero era negro.

Eso después. ¡Os quiero trabajando las 25 horas del día!

Ya os pago horas extras. (IRÓNICA) El día del juicio final.

(DA PALMAS) ¡Venga, esas máquinas, no las oigo!

¿Qué hacemos?

Pues de momento acércame a comisaría, vamos.

Voy.

¡Eh, espera!

(Música intensa)

Americanos sin filtro, que sé que te gustan, rufián.

¿Pero cómo tienes los santos huevos de aparecer por aquí?

Pero si os hicimos un favor. Vete antes de que te vea Camacho.

Ha estado aquí la plana mayor y no parecían muy contentos.

Tendremos que hacer vuestro trabajo si vosotros no sabéis.

¡Habéis publicado todo de Santafé!

¡Cualquiera puede utilizar esta información! ¡Coño, Jesús!

Echa a esta basura de aquí.

Tu regalo de boda. Whisky segoviano de pura cepa. 30 años.

(IRÓNICO) Republicano, que sé que te gusta.

Quiero una entrega rápida, limpia

y a esos hijos de puta en mi calabozo. ¿Estamos?

Tú esfúmate.

¿Vas a hacer tú la entrega del rescate de Isabel Arteaga?

(Música de intriga)

(Teléfono)

Toma.

Tómatelo a mi salud, que falta me va a hacer.

Qué desgracia.

Primero mi hermana anula la boda, ahora esto.

La policía hará lo posible por encontrar a su hermana.

¿Alguna noticia de los secuestradores?

Aparte de la cifra del rescate, nada.

No se preocupe, señor Arteaga.

Si tiene el dinero preparado... ¿Qué hacen ustedes aquí?

Señor Arteaga.

López y Expósito, de "El Caso". Estamos aquí para ayudarle.

Para eso está la policía. Exactamente.

Sí, pero este desagradable asunto ha trascendido a la prensa.

Y ya sabe que son como alimañas.

Estoy seguro que nuestra redactora, Clara López-Dóriga,

le sonará el apellido,

llevará este asunto con la mayor discreción.

Siempre con el fin de apoyar la investigación, claro.

Nosotros tenemos recursos que la policía no siempre tiene.

Hay que joderse. Bueno, es la verdad.

Nuestros lectores son nuestros ojos,

por eso llegamos a cualquier rincón de España.

Papá, si nos pueden ayudar a encontrar a Isabel, ¿qué más da?

-Traigan a mi hija sana y salva.

El último recuerdo que tengo de ella es...

Una discusión.

(Música de intriga)

Ya son las 11.

Y tú tan tranquilo. Madre mía, cómo eres, macho.

¡Coño, Jesús! (IRÓNICO) Qué raro tú por aquí.

Con todos mis respetos, se os ve a la legua, mira.

El mozo, el barrendero. Tú porque le conoces, no te jode.

¿Y ese? Espera, espera.

Fueron muy claros con cómo querían la entrega.

Sí.

¡Ya son las 11 y ese tío está parado justo ahí!

(Música de intriga)

(MURMURA)

¡Vamos! ¡Joder, joder!

¡Vamos, fiesta!

¡Alto, policía!

(Sirenas)

¡Oye! ¡Sonríe, Peluso!

¡Eh, que no es él! ¡Que son esos!

¡Joder!

¡Espera, espera!

¡Joder! ¡Que tengo la matrícula, coño!

Un profesor de gimnasia.

Habéis detenido a un profesor de gimnasia.

Normal que le llamara la atención la bolsa.

¿No podías haber esperado un poquito más?

Jefe, la urgencia de la situación no me permitió...

¿Y si le hacen daño a esa chica por nuestra culpa, qué?

¡Coño!

Pero tenemos la matrícula y puedo seguirle la pista.

No, tú no.

Tú estás relevado del caso.

(Puerta)

(SILBA) Buenos días, señor comisario jefe.

Hombre, ¿a qué debo este honor?

Pistas sobre Santafé.

Para que luego nos critique por publicar

el retrato del asesino del rosario.

Nuestro periódico llega a todos los rincones de España.

Cada semana nos leen más de 200.00 lectores.

Y amigo mío, 2000.000 pares de ojos

son muchos ojos.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

Comisario Montenegro.

¿Clara? Espera, espera. Tranquila, ¿pero qué ha pasado?

Está bien, voy para allá. (CUELGA EL TELÉFONO)

No se fíen demasiado, no sabemos lo que puede ser.

(Música de tensión)

¿Cuándo lo han recibido?

Poco antes de llamaros.

Papá, mamá quiere que vayas, está muy nerviosa.

Hola, comisario.

Hola.

¡Ábralo ya, por el amor de Dios!

(Música de suspense)

¡Hostia!

(Disparador de cámara)

¡Fuera de aquí, todos! Sí, sí, disculpe.

Disculpe, vamos.

Perdón.

(LUISA LLORA)

¡Me acaba de llamar Arteaga! ¡Contratarán un detective privado!

¿Qué hacías en esa casa? ¿No te dije que estabas fuera del caso?

Me llamaron y cumplí con mi deber. Deja al chico, hombre.

Las cosas se han complicado. ¿Y tú a qué has venido, Expósito?

Tengo información sobre la matrícula del coche

que salió zumbando cuando entregaron el dinero.

¡Que la familia no nos quiere! ¿O no oyes?

Se trata de un coche de alquiler.

Aún no sé a nombre de quién está, pero creo que conducía una mujer.

¡Ah! ¿Lo crees?

Sí.

¿Un coche de alquiler? Sí.

¡Pues vaya mierda de pistas!

Le acaban de arrancar un ojo a esa criatura.

Luisa, ¿qué haces aquí?

(Música de intriga)

No estoy de acuerdo con mi padre. Es Luisa Arteaga, la hermana.

Mis padres están trastornados.

Últimamente han pasado muchas cosas en la familia.

Haremos lo que nos pidan. Pero por favor, no nos dejen solos.

Acompáñeme por aquí.

Siéntese.

Investiga la pista del coche.

Habrán dado un nombre falso, pero a ver si conseguimos algo.

(RESOPLA)

Intenta averiguar qué les preocupa tanto a los Arteaga.

Recibido.

(Música de intriga)

¿Cómo han podido hacerle eso? ¡Con lo guapa que es!

Te he traído la foto que me pediste para el reportaje.

Cualquier cosa que me cuentes de ella puede ayudar a encontrarla.

No sabemos por qué no se presentó a la boda.

Hacía tiempo que estaba rara. ¿Rara cómo?

(SUSPIRA)

Hay algo que...

Pensábamos que ya lo había superado. Venga, cuéntamelo, Isa.

(SUSPIRA)

Mi hermana tuvo un accidente, una caída en el hipódromo.

Sí, el concurso de saltos del 63, ¿no?

Sí. Pero ya estaba bien.

(RESOPLA) Eso pensábamos todos. Pero sufría un dolor insoportable.

Por eso tomaba morfina.

¿Cuánto tiempo?

Más del que debería. Al principio se la daba nuestro médico,

pero ella cada vez necesitaba más. Le cortó el grifo.

¿Y salió a buscarla fuera? (ASIENTE)

¿Dónde?

El dueño y veterinario del hipódromo.

Carmelo, su novio.

¿Su novio le pasaba la droga?

Acabamos de estar en comisaría, ¿por qué no has dicho nada?

No te preocupes, está bien, de verdad.

Federico, como mi tío abuelo.

¿Qué, tiene buena conversación el amigo Federico?

¿Por qué entras siempre como un fantasma?

(Ruido metálico)

Parece simpático.

Más que tu novio, desde luego.

Es un cadáver sin identificar que preparo para la clase de mañana.

Normalmente lo hace mi jefe, pero hoy me ha tocado.

Me da mucha pena que no tengan ni nombre.

Pero cariño,

¿te casas mañana y tú poniéndole nombre a los muertos?

Te conozco. A ti te pasa algo.

No, nada. Que sí.

Tengo trabajo, nada más. Trabajo, trabajo.

Bueno.

¿Sabemos algo del ojo del caso de los Arteaga?

Nada todavía. Vaya.

Doctora.

¡Coño, el informe de los Arteaga! ¡Parece que me estaba esperando!

¿Qué pone, coño? ¡Me tienes en ascuas!

No puede ser.

El ojo y la sangre del espejo no eran humanos.

De caballo. De potrillo para ser más exactos.

Por el tamaño podría parecer humano.

(CARMELO) ¿Qué tengo que ver yo con el secuestro de Isabel?

Si no guarda relación, saldrá libre por esa puerta.

No tienen nada contra mí. Oiga.

Déjese de mandangas.

¡No estamos en su club de hípica ni somos sus empleados!

Usted tiene acceso a drogas como veterinario del club.

¿Le proporcionaba usted la droga a Isabel?

Cuando su médico se la dejó de dar. Eso no es delito.

-Pero es delito dejar que la persona que uno quiere

se siga pinchando morfina. -Intenté que la dejara.

-O la buscó quién sabe donde y por eso la han secuestrado.

-Cuando íbamos a casarnos estaba bastante recuperada.

Decía que estaba enamorada.

(Puerta)

(CARMELO) Son todas iguales, te utilizan, te mienten.

¿Qué hacen con eso? Es mío.

¿Por qué se suspendió la boda?

¿La sorprendió con otro hombre? Se le cruzó otro.

Usted sospecha. La sigue.

Descubre que es verdad.

Amenaza con montarle un numerito.

Y ella lo abandona. ¿Me equivoco?

(Música de tensión)

Sabemos que el ojo que recibió la familia Arteaga

es de caballo. ¿Qué?

-¿Dónde estaba la tarde que secuestraron a Isabel?

(CARMELO) Déjelo.

-A ver si unas horitas en el calabozo

le ayudan a recuperar la memoria.

(Música dramática)

(RESOPLA)

(Música dramática)

¿De dónde has sacado esa foto? Aún tienes mucho que aprender.

Conque esto tenemos.

El veterinario y ex novio de la chica que estaba detenido,

¿tenía coartada?

Al novio lo acaban de soltar, y ojito a la coartada.

Luisa, la hermana de la secuestrada, parece que pasó con él la tarde.

Y toda la noche. Cómo se lo pasa, la niña bien.

Y dale. Menos chascarrillos.

Al lío del Monte Pío.

Aparte de esa foto con la chica y su amiguito no tenemos nada.

(Teléfono)

¿Alguien lo puede identificar?

El sitio, digo. Hay miles de portales como ese.

(Teléfono)

-Puede ser el nombre de la pensión donde...

Pecaban.

-O el del médico, o el del dentista.

Aparicio, amplía la foto a ver si podemos ver lo que leches ponga.

(PALOMA) Perdón si molesto, los teléfonos no dejan de sonar.

Todo el mundo ha visto a Santafé. -Te echo una mano.

¿Alguien tiene una hipótesis sobre este galimatías?

Autosecuestro.

Isabel, la secuestrada, es una niña bien que se droga.

Es socia del Club de Campo, donde la hípica.

De donde saca el ojo y la sangre del caballo.

Su familia se enfada con ella por el nuevo amigo.

No le dan para sus vicios. El coche lo alquiló una mujer

y una mujer conducía esta mañana cuando la entrega.

Ella lo organizó todo.

Meridiano.

(Música de intriga)

(GERARDO) No puedo seguir, doctor.

Hasta ahora,

nada de lo que hemos hecho en la terapia me ha servido de algo.

-¿Abandona el tratamiento?

-Más bien, lo abandono a usted.

(Música de suspense)

(MARCA EN EL TELÉFONO)

(Teléfono)

(Música de suspense)

(Música dramática)

Encontradme este portal. Podría ser una pensión.

Haced una batida, preguntad. ¡Pero traedme algo ya!

Arreando, jefe.

Jesús.

No sé cómo, pero estoy convencido de que tienes una foto que me falta.

¡No me jodas, que te conozco!

Sí, del caso Arteaga.

¿Cómo que autosecuestro? ¿Estás borracho o qué?

Creo que me buscan.

(Música dramática)

¡Te dejo!

¡Al suelo, de rodillas! (GRITA) ¡De rodillas, coño!

Las manos a la vista, Santafé.

(Música de tensión)

(SANTAFÉ REZA SUSURRANDO)

(TOÑO) La siguió desde el kiosko, ¿verdad?

-Pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

-La montó en su coche. -Ave María, llena eres de gracia.

-¿Lo hizo solo? -Bendita tú eres...

-¿Le ayudó alguien? Dígamelo. -De tu vientre, Jesús.

(GRITA) ¡Deja de rezar, cojones!

-Ya sabe que si me toca se le puede caer el pelo.

(TIRA LA SILLA)

Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.

Dios te salve María, llena eres de gracia,

bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito...

¿Es él?

De esto ni una palabra a Expósito, ¿entendido?

¿Entendido?

-Del caso Arteaga. -Lo lleva Montenegro.

¿Habéis montado ya las escuchas? Sí, acabamos de recibir el equipo.

¿Y a qué esperas para montarlo, coño?

Pero antes me archivas esto, que se traspapela todo.

¡Vamos, vamos!

Cariño, ahora no es buen momento. -Ya veo, tienes a todos patas arriba.

-Esto es una comisaría, no Galerías Preciados.

-¿Tú no has estado allí en rebajas, verdad?

Porque eso sí que es la guerra.

-Cariño, cuento las horas para que llegue mañana.

Por favor, no hagas como todas las novias y llega a tu hora.

(Música de intriga)

Pero bueno, ¡qué sorpresa!

Está todo riquísimo.

(SONRÍE)

¿Toño sabe que estás pasando tu despedida de soltera conmigo?

No, y como para decirle algo,

con la que tiene montada con un detenido.

¿Un detenido? ¿Pero es algo importante?

(LLORA) Sí.

(Música emotiva)

¿Qué te pasa?

No estoy segura con la boda.

Ya.

He visto cosas de Toño que no me gustan.

(IRÓNICO) Si tú me lo dices.

Vive rodeado de mierda, ¿cómo quieres que esté?

(LLORA)

Rebeca, mi vida.

Eh, no, no.

No, no me hagas esto, no.

¡Son los nervios de la boda! (RÍE)

Mejor me voy.

Aunque ahora que lo digo,

todavía tienes tiempo para pensártelo.

Oye.

Si esta noche decides no casarte, llámame. Sabes que me duermo tarde.

(Música emotiva)

(Grabadora)

¿Isabel no te ha dicho quién es su nuevo novio?

¿No te cuenta ese tipo de cosas?

Lo hacía.

Hasta que un día le robé el novio.

¿Y eso graba todas las llamadas? Sí, el magnetofón se conecta

en cuanto descuelgas y lo graba todo.

Nadie va a llamar. Sabía que mi hermana terminaría así.

Mi madre dice que tiene la cabeza llena de serrín.

Una comprobación, y listo. Voy a ver si te han hecho la tila.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Encontraremos a su hermana.

Se lo aseguro.

(Música sensual)

(Pocillos)

Hago esa comprobación y vuelvo a comisaría.

Aquí tienes.

Gracias.

¡Eh! ¿Dónde te crees que vas?

Ya veo que tenéis un invitado importante.

Peluso...

Yo no te he visto.

(Música de suspense)

¿Santafé?

¡Nos vemos las caras, hijo de la gran puta!

¡No puedes estar aquí! ¡Lo habéis cogido gracias a mí!

(GRITA) ¡Vete, coño!

(Disparador de cámara)

(GRITA) ¡Lleváoslo al coche!

(Disparador de cámara)

(TOÑO) ¡Dame la cámara, coño!

¡Que no! ¡Que me des la cámara!

(Música dramática)

Este carrete está velado.

Ya. Tiene mala pinta.

A ver qué puedes hacer, Ringo Starr.

Las he ampliado todo lo que he podido.

Pero con esta... (CHASQUEA LOS DEDOS) Me he lucido.

¡Mira, te voy a poner un piso con hilo musical!

¿Qué coño está pasando aquí? Lo tenemos, Rodrigo. Lo tenemos.

¿No será otro majara del teléfono? ¡Los tienes a todos locos!

¿Cuántos ejemplares has vendido

desde que publicamos el retrato de Santafé?

Tres ediciones, ¿y?

Está su retrato en toda España y se ha entregado.

¿Se ha entregado?

En la sede de la Brigada de Investigación Criminal.

Tengo foto de la detención.

(CONTENTO) ¡Pero tú eres un grandísimo hijo de la Gran Bretaña!

Quiero la foto de la detención a toda página.

Jesús, ahora descansarás tranquilo con todo este asunto del rosario.

Pues todavía me queda por hacer. Intentaré entrevistarle.

Me dijeron que está en el Ministerio del Interior,

eso reafirma mi teoría de que es alguien importante.

Clara. (JADEA) ¿Sí?

El asesino del rosario se ha entregado.

¿De verdad? Sí.

Perdón. Ahí está, Massiel. ¿Lo reconoces?

Clara.

¿Seguro?

Rodrigo.

Aníbal, lo siento, las caras fantasmales

en la lechería de Huerta irán en otro número.

(IRÓNICO) Claro, jefe. Siempre somos el último mono.

Menos lloros. Jesús, lo de Santafé está muy bien,

pero te pago para escribir 20 páginas cada semana.

¿Cómo va el caso Arteaga? En punto muerto.

Mete primera y acelera.

Que esas máquinas me cuestan... (TODOS) ¡Un dineral!

(DA PALMAS) ¡Vamos!

He hecho lo que he podido. (JADEA) Gracias.

(JADEA)

¿Qué sitio será este? ¿"Ivas enés"?

Igual tenía razón el lumbreras y es una pensión.

¿Dónde te habrás metido, Isabel?

¿Ah, sí?

(Música de intriga)

(LEE) "Eres preciosa.

Con amor, de tu Ramiro."

Mira, pues ya sabemos el nombre

del amiguito por el que plantó al novio.

Es guapo, el jodido. Fijaos en el peinado y en la ropa.

Sí, sí, son iguales en las dos fotos.

Están hechas el mismo día.

Demasiado arreglada para venir de una pensión, ¿no?

(PALOMA CARRASPEA)

"Exclusivas Morenés".

Corte y confección.

Cara y con estilo. ¡Quién pudiera!

(CANTURREA)

Chicas,

¿no os apetece renovar vuestro vestuario?

(Música de suspense)

(CLIENTA) Lo quiero con más vuelo.

(DEPENDIENTA) Si me permite una sugerencia, con su tipo

le iría mejor quitarle frunce y la falda más pegada.

Más elegante.

Buenas tardes. Hola.

Buenas tardes.

Quería un vestido para una boda. ¿Novia o invitada?

Invitada. No será por falta de pretendientes.

Hola, buenas tardes, enseguida estoy con usted.

(Crujidos del suelo)

Me gustaría algo sencillo. Pero con un toque parisino.

Enseguida le muestro las telas y los cortes.

Si la boda es de día, apostaría por vestido corto.

Tiene unas bonitas piernas. (SONRÍE)

Por favor.

¡Qué cutis! Es usted preciosa.

¿No será artista? ¡Uy, yo no!

¿Nunca ha pensado en serlo?

Pues hasta hoy no. Tendría mucho éxito en el cine.

Conozco un estilista maravilloso. Trabaja también a domicilio.

Hace unas fotos preciosas. Las de este local son de él.

¿No será Ramiro? Pues sí, ¿lo conoce?

No personalmente, pero he oído hablar muchísimo de él.

Hola.

(DEPENDIENTA) María Pilar.

Termina de tomar medidas a la señorita.

(Música jazz tranquila)

(LAURA) Muy bien, Carmen.

Hola, tía. ¡Por fin en casa! (SE INTERRUMPE)

(SORPRENDIDA) ¿Y esto? Clara. Has venido pronto.

Verás...

(FERNANDO) Hija.

No culpes a tu tía, le pedí que no te dijera nada.

-Mi pequeña.

¡Estás preciosa, eh! No.

Hija mía.

Cuando tu padre me dijo que teníais problemas entre vosotros,

no sabes qué disgusto, hija.

(FERNANDO) Bueno, pero ya no hay de qué preocuparse.

¿No es cierto, hija? Sí, papá, estamos bien.

Claro, claro que estáis bien.

(Cubiertos)

Bueno, Gerardo.

Ahora que estás destinado en Madrid,

supongo que empezarás a buscar una casa para vosotros.

En esta casa estamos bien, papá.

(LAURA) En esta casa crecimos tu padre y yo. Qué mejor sitio.

Esta es su casa.

-Sí, pero un pareja joven necesita intimidad, ¿no?

Sobre todo para empezar a formar su propia familia.

-A lo mejor la que sobra soy yo. -¡Uy, pues tú lo has dicho!

Nunca me has parecido una buena influencia para mi hija.

Le metes muchos pájaros en la cabeza.

¿Tenemos que empezar ahora? Sí, querida, por favor.

No es momento para discutir.

Hace mucho que no estamos juntos.

Y el pasado, pasado está. ¿No es verdad, hija?

Claro, papá.

El hecho de que estéis juntos de nuevo es motivo de celebración.

Y bueno, quizá sea momento de pensar en el futuro.

De formar una familia.

Una familia como Dios manda, claro.

(SONRÍE) Bueno, bueno, bueno.

Igual...

Un pequeño empujoncito.

-Para que os vayáis animando.

Que el arroz se pasa, hija. (SUSURRA) Se pasa.

(SONRÍE)

Rosa.

Veo que también habéis decidido el sexo del bebé.

Ojalá pudiera.

(ASIENTE INCÓMODA)

Igual no me he explicado bien hasta ahora, así que voy a hacerlo.

Yo decido mi vida, papá.

Gerardo y yo decidimos cuándo nos mudamos de casa.

Y solo Gerardo y yo decidimos cuándo vamos a tener un niño.

Y lo del sexo del bebé se lo vamos a dejar a la genética.

¿Está claro?

Muy claro.

Bien.

(Música de tensión)

(LAURA) ¡Fernando!

-Aquí no, cariño. Tranquilo, por favor.

-No tiene ningún derecho a hacer esto.

-Vuelve a sentarte, por favor.

Bien.

Hoy he recibido una llamada.

Un médico, un doctor en psiquiatría.

Para hablarme de un paciente que acababa de salir de su consulta.

-No hagas esto, Fernando. (MADRE) -¿El qué?

¿De qué estáis hablando? No entiendo nada.

-Conductas desviadas.

Tratamiento de choque.

Me ha contado el caso con pelos y señales.

¿Desde cuándo sabes que tu marido

es un invertido? ¡Cállate!

(Música dramática)

(LAURA) La cena ha terminado.

Si sois tan amables de iros de esta casa.

(Puerta)

(Música de tensión)

(Música de intriga)

(Música de intriga)

(MARCA EN EL TELÉFONO)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

(Ruidos)

(Tono de ocupado)

(Música de suspense)

¿Rebeca?

¿Hola?

¡No tiene gracia!

(CUELGA EL TELÉFONO)

(Música de suspense)

(Música de suspense)

(MARCA)

(MARCA EN EL TELÉFONO)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Música de suspense)

(REBECA GRITA)

(Teléfono)

(REBECA DEJA DE GRITAR)

(Música de intriga)

(MARCA EN EL TELÉFONO)

(Música de tensión)

(MARGARITA) ¡Bueno, si se ha puesto el traje de gala!

(Silbidos)

(IMITA DISPAROS)

(Máquinas de escribir)

Ese es el traje de mi boda. Todavía guardaba un puro.

(RESOPLA) Estaría como el dedo incorrupto de Santa Teresa.

(RÍEN)

(ANÍBAL) Hombre... ¿Vamos juntos?

Qué remedio.

(APARICIO) Más que boda parece funeral, ¿no?

(PALOMA) ¡Esa sí que tiene cara de funeral!

He dormido mal. Pues hora de despertarse.

¿Novedades de la chica Arteaga? Estuvimos en Exclusivas Morenés.

Conocimos a Ramiro, el último novio de Isabel

Es estilista personal.

¿Hablasteis con él? No.

Es cuestión de volverse a pasar a ver si lo cazamos.

(ANÍBAL) ¿Estilista personal?

Sí, que va a casa de las clientas y las atiende personalmente.

Cosas de las niñas bien. (RÍE) Y dale.

Podría dedicarse a traficar, a proporcionarle los calmantes.

(GERMÁN) Contactos no le faltarán. Ha dado con la clienta perfecta.

Primero le hace el traje, luego se la hace a ella.

¿Qué quieres decir?

Coño, que esa chica es carne de oportunista. Ese tío es un listo.

Esa chica... ¿Sí, qué?

No he dicho nada.

Pues empezad a decir, que el tiempo se acaba

y solo tenemos esa teoría absurda del autosecuestro.

¿Absurda? Ya te lo digo yo.

Me convences por el camino, que vamos tarde.

(DA PALMAS) ¡Y los demás! ¡Quiero respuestas, respuestas!

Quiero al caradura estilista ese. ¡Ahí está, manda cojones!

Bueno, pues vuelvo a Exclusivas Morenés

a ver si averiguo algo. Esa chica...

(Máquinas de escribir)

No, ve, ve.

(Música de suspense)

¡Paloma! -Un momento. ¿Sí?

-¿Me puedes recopilar las fotos de las desaparecidas el último año?

-A mandar. Ahora te llamo.

(PALOMA CUELGA)

Estamos esperando a la novia. En casa no estaba.

Mi suegro me tuvo que ir a buscar a la estación de Atocha.

Me dio el mal de los toreros.

Me llevó a la iglesia bailando un agarrado

y con un par de hostias bien dadas.

(Música jazz tranquila)

¿Hoy tenía prueba? No.

Es que he estado pensando en lo que me dijo el otro día.

Me gustaría probar suerte en el mundo de la actuación.

(MARGARITA) ¿Son todas? -Todas jóvenes y desaparecidas.

Las madres de estas criaturas

aún escriben a Peggy por si sabe algo.

(MARGARITA) Esta.

-Buenas.

(Música de intriga)

(MARGARITA) Esta.

(PALOMA) "Leonor Sánchez". Desapareció hace un año.

¡Ah, sí! ¡Me acuerdo de ella!

Su madre escribía a diario por si sabíamos algo

y de repente dejó de hacerlo. Incluso la llamé y me dijo

que ya daba igual, que no quería saber nada de ella.

¿Muy raro, no? -No, raro no.

Simplemente descubrió a qué se dedicaba.

En ese taller hacen algo más que subir dobladillos.

-Clara...

-Intenta localizar al comisario Montenegro y a Jesús.

-Muy bien. -¡Date prisa!

(Música dramática)

(DEPENDIENTA) Hazme caso, la chica es un bombón.

Hola.

¿Has posado alguna vez?

No. Siéntate.

Natural.

Tú tampoco necesitas hacer mucho para salir guapa.

(RÍE TÍMIDAMENTE)

(Disparador de cámara)

Muy bien. Pon el hombro un poco hacia atrás.

¿Así? Así, déjate llevar.

(Disparador de cámara)

Veamos ese cuello tan hermoso.

(Disparador de cámara)

A este le han plantado como una lechuga.

(Murmullos)

¿Qué ha pasado?

(Música de intriga)

Yo me encargo del resto.

¿La han localizado en un hospital? Es otro tema.

Tengo que irme, comisario.

Vente, también va contigo.

¿Qué pasa? Te lo cuento por el camino.

(Disparador de cámara)

La semana que viene voy a París.

Podrías venir conmigo.

Estoy seguro de que podría presentarte a gente muy importante.

(Disparador de cámara)

¿Está allí Isabel?

Isabel Arteaga.

Es que es mi amiga. ¿Eres su novio, no?

¡María!

(Puerta)

(RAMIRO) Mírala.

Tenemos delante de nosotros a una futura estrella.

A ver hasta dónde llega. Quítate la ropa.

(Música de tensión)

-No te sientas cohibida, chiquilla.

Piensa que estás con tu novio.

Porque tendrás novio y habrás compartido cama con él.

-Todo camino hacia el triunfo tiene un precio.

Eso lo aprendió bien tu amiga Isabel.

Bueno, yo...

La chiquilla no nos ha contado bien a qué ha venido.

¿Quién eres? ¿Por qué preguntas por Isabel?

Bueno, yo...

(Bofetada)

¿Quién coño eres? ¡Contesta!

-¡Eh! ¿Adónde vas?

Si intentas salir por esa puerta, te rajo, puta.

(Música dramática)

¡Quieto! ¡Ven aquí, coño!

¡Tú para acá!

¿No te puedes estar un poco quieta? ¡Venga, vamos!

(Música emotiva)

(TOÑO) Señores, lamento la pérdida de tiempo.

Este circo ha terminado.

(Música emotiva)

(Música de tensión)

En esta lista de clientes

solo hay hombres. ¿Iban a hacerse corpiños?

No hemos hecho nada que esas chicas no quisieran.

¡Engañarlas, coño!

Les llenabais la cabeza de cuentos para prostituirlas, ¿sí o no?

Era todo consentido. Preguntad a las chicas.

(AMENAZANTE) Os lo estamos preguntando a vosotros.

Escoria.

Aquí la...

señora,

tiene muchas ganas de hablar.

Pero tú no dices nada, pichoncito.

(Música de tensión)

(CHASQUEA LA LENGUA) Mírame.

¿Tú ves bien de cerca?

Mírame, anda.

¡Que me mires, coño!

(SUSURRA) Has escogido un mal día para tocarme los cojones.

¿Dónde está Isabel Arteaga?

¡Te lo estoy preguntando por las buenas!

¿Dónde está Isabel Arteaga? (RAMIRO GIME DE DOLOR)

(TOÑO) ¿Qué pasa, eh?

¿Para qué vender a una niña rica como carne para depravados

pudiendo sacarle el dinero a la familia?

(GRITA) ¿Dónde está Isabel Arteaga? -¡Esa niñata lo organizó todo!

(Música dramática)

(RAMIRO SE QUEJA)

Me dijo que sería fácil.

Que pagarían.

Pero no pudimos coger el dinero.

Si no hubieran intervenido, todo habría ido bien.

-¡Me cago en la puta de oros! ¿Qué habéis hecho con ella?

-Se la hemos vendido al Argelino.

¿Al Argelino? Un traficante.

(TOÑO) ¿Cuándo os habéis deshecho de ella?

-Ayer.

(RAMIRO) Ya estará camino de Orán.

-Isabel Arteaga ha sido víctima de la trata de blancas.

El llamado "mercado del nácar". ¿"El mercado del nácar"?

En Oriente Medio se pirran por las chicas occidentales.

Cuánto más blancas y rubias, mejor.

Esas mafias pagan un dineral por llevarlas allí.

Beirut, Damasco, Estambul.

Y nunca más se vuelve a saber de ellas.

Pobres niñas. -¿Pero cómo ha terminado ahí?

Se dejó llevar por la persona equivocada, un proxeneta.

Supongo que la convenció para montar lo del secuestro y sacar dinero.

Y era adicta a la morfina.

El plan falló y decidieron quitar a la chica de en medio vendiéndola.

-Y qué mejor manera para hacerla desaparecer

que enviándola al otro lado del mundo.

Un negocio redondo.

Bueno, todos a escribir. Esto da para un número especial.

(MARGARITA) Tengo titular.

"No cruces esa puerta".

"El drama de las chicas que buscaron el éxito por el camino rápido".

¡Yo me pongo con las vías de Oriente Medio!

Apasionante y aterrador.

Yo voy a buscar a Luisa a la comisaría.

¿Sabes algo de Rebeca? No.

Ya llamará cuando se le pase el telele, no te preocupes.

(Música de intriga)

(TOÑO) Ya lo sé, María Antonia. Ya sé que ella no hace estas cosas.

Pues tranquilícese, mujer. Tómese una tila.

No, hombre, no. Sus primas tampoco saben nada.

De acuerdo, bueno. Le ruego que si sabe algo me llame.

Adiós. Su madre no sabe nada.

Como si se la hubiera tragado la tierra.

Ya aparecerá, hombre. Seguro que hay una explicación.

El sospechoso Santafé. ¿Sigue vigilado, incomunicado?

Está en el ministerio.

De allí no se mueve hasta comprobar si dice la verdad.

(SUSURRA) Bueno.

Anda,

ve y encárgate de esa chica.

El día del juicio final tiene que parecerse mucho a este.

(Música dramática)

Luisa, debería ir a descansar.

Es verdad. ¿Te llevo a casa?

Yo acabo mi turno ahora.

Me quedo más tranquilo si la llevo yo.

Claro, bueno, llámame si necesitas algo.

Gracias.

(Máquinas de escribir)

Vaya a descansar un poco, Luisa.

Yo me quedaré recogiendo el equipo.

(Música sensual)

Luisa, Luisa.

Yo no sé si debería.

(Música sensual)

(Teléfono)

Espera, espera.

(Teléfono)

(ACTIVA LA GRABADORA) Ahora. Domicilio de los Arteaga.

-Luisa, por favor ayúdame. -¿Isabel, eres tú?

-Ven, ayúdame. -¿Dónde estás? Vamos a por ti.

-No lo sé, pero tenéis que daros prisa, van a venir.

Isabel, dígame que ve. ¿Tiene alguna ventana cerca?

Sí, veo una cruz con dos ángeles.

(Campanas)

(ISABEL GRITA) ¡Isabel, Isabel!

(GRITA) ¡Isabel, Isabel!

(LLORA) ¡Isabel! Ya, ya.

(CUELGA EL TELÉFONO)

(LUISA LLORA)

(Música emotiva)

(Sollozos)

¿No piensas salir de ahí en todo el día?

¿Cómo puedes aguantar todo esto?

Bueno, es difícil para los dos.

Para ti es más fácil.

Igual lo mejor es que te busques a otra persona que...

(SOLLOZA) Que pueda hacerte una mujer completa.

(Música emotiva)

(GERARDO SOLLOZA)

Peluso... ¿en horas de trabajo?

¿Qué? ¡Hostia!

Desde luego, de verdad...

¿Ya? ¿Ya? Sí, ya.

(GRABACIÓN) "Domicilio de los Arteaga.

-Luisa, por favor ayúdame. (LUISA) ¿Isabel, eres tú?

-Ven, ayúdame. -¿Dónde estás? Vamos a por ti.

-No lo sé, pero tenéis que daros prisa, van a venir.

Isabel, dígame que ve. ¿Tiene alguna ventana cerca?

Sí, veo una cruz con dos ángeles".

(Campanas)

(ISABEL GRITA) "¡Isabel, Isabel!"

(LUISA GRITA) "¡Isabel, Isabel!"

Espera, espera. ¿Habéis oído eso?

(REBOBINA LA CINTA)

(Campanas)

(ISABEL GRITA) "¡Isabel!"

Parecen campanas.

(Campanas)

Si son campanas de iglesia significa que no está en Oriente.

Eso significa que aún no se la han llevado, ¿no?

Una cruz y dos ángeles.

¿Se te ocurre quién puede saber algo más de esto?

(Campanas)

Hombre, son campanas, pero podría ser cualquiera.

(GRABACIÓN) "¡Isabel, Isabel!"

(ANÍBAL CARRASPEA) Espera. (PARA LA CINTA)

Cuando vengo caminando por las mañanas

desde la residencia paso por tres iglesias.

Cómo reconforta el tañido de sus campanas, ¿verdad?

¡Al grano!

Venga, Aníbal, céntrate. ¿Qué iglesia puede ser?

(ANÍBAL MURMURA)

(PARA LA CINTA)

Estoy entre San Miguel y San Pedro el Viejo.

Pero la pista de la cruz con los dos angelitos,

¡tiene que ser la Basílica de San Miguel!

¡Calle San Justo! (CHASQUEA LOS DEDOS)

(Puerta)

Buscad un piso frente a la basílica de San Miguel.

(Campanas)

(ISABEL JADEA)

(Sirenas)

(Música de tensión)

¡Alto!

¡Baja el arma!

¡Baja el arma! (POLICÍA) Suelta el arma

(Música dramática)

Ya está. (ISABEL SOLLOZA)

Ya está, tranquila. Ven aquí.

Tranquila, vamos, vamos. Ya está, ya pasó todo.

(Música dramática)

(Música de intriga)

(Timbre)

(Timbre)

(Timbre)

¡Voy, voy! ¡Que ya voy!

No está conmigo, Toño.

(RESOPLA)

(TOÑO RESOPLA)

¡Ay, amigo!

(LE DA DOS PALMADAS)

Necesita su tiempo, Toño.

Si no ha aparecido, pues sus motivos tendrá.

¿Tú sabes cuáles son?

No.

La verdad es que yo tampoco lo entiendo.

(RESOPLA)

Estaba a esto, Jesús, a esto de ser feliz por una puta vez en mi vida.

¡A esto!

(TOÑO SOLLOZA)

Es una gran mujer, ¿verdad?

Por eso se ha ido, porque no me la merezco.

¡Qué dices!

Volverá. Tú te mereces una explicación, ¿no?

(Brindis)

(RESOPLA)

(Máquinas de escribir)

(Música de intriga)

¡Isabel!

(LUISA SOLLOZA)

Me alegra que al final saliera todo bien.

Gracias a ti, una vez más. (SONRÍE TIMIDAMENTE)

Toma.

El dossier del caso. Utilízalo como creas conveniente.

Gracias.

Gracias. (SOLLOZAN)

¿Te gusta esa chica?

Sí. La verdad es que sí.

(Música de suspense)

(Puerta)

Eh, Toño, Toño.

(Puerta)

(TOÑO LLAMA A JESÚS)

¡Va, joder!

Va.

(GRITA) ¡Eh, niño!

(Música de tensión)

(Música dramática)

(Música religiosa)

(Máquina de escribir)

"Isabel Arteaga no quería hacer daño a nadie.

Era una chica feliz que disfrutaba de su condición acomodada.

Lo tenía todo".

(Máquina de escribir)

"Hasta que una inoportuna lesión ecuestre

la abocó a una adicción a los calmantes.

Personas sin escrúpulos se aprovecharon de su debilidad

para introducirla en un mundo

donde una mujer solo vale su precio en carne".

(Máquina de escribir)

"Al principio en forma de recompensa,

y más tarde víctima del tráfico de nácar.

Mujeres como usted, lectora, y como yo, acaban en lugares remotos

víctimas de la explotación y la indignidad".

(Máquina de escribir)

"Por suerte, su final esta vez ha sido feliz

gracias a la intervención una vez más de la B.I.C.,

que no ha cejado en su empeño hasta dar con los culpables".

(Música de intriga)

Un dibujito. ¡Ese cabrón nos manda un dibujito!

Es que no lo entiendo. Lo detuviste, se entregó él mismo.

¡Pues no es él, Jesús, coño, no es él!

¡La gente hace lo que sea por salir en los papeles!

Si no hubieses publicado su retrato...

Va vestida de médico. Podría ser Rebeca.

¿Qué dice la carta? No sé, es una vieja canción popular,

"Rascayú, cuando mueras que harás tú, un cadáver tú serás".

Qué hijo de puta. Espera, que sigue.

"Oigan la historia que me contó el viejo enterrador,

todas las noches iba al cementerio

a visitar la tumba de su hermosa y la gente murmuraba,

es un muerto escapado de la fosa".

Un muerto escapado... Un muerto que escapa de la fosa,

es porque está vivo, ¿no? La ha enterrado viva.

Ese hijoputa la ha enterrado viva. ¿Dónde?

(Música de intriga)

Es aquí.

Aquí es donde mató a Asunción.

Aquí dejó las cuentas del rosario cuando volvió ese hijo de puta.

Por algún motivo este lugar es especial para él.

Rebeca tiene que estar enterrada por aquí.

¿Enterrada? Sí.

Piensa. Bien, vamos a hacer una cosa,

Lo dividimos en dos sectores. Tú peinas esa zona y yo esta.

Pozos, arena que esté movida, hierba acumulada,

cualquier cosa que te parezca sospechosa.

Sí, yo peino a la derecha. ¡Vamos!

(GRITA) ¡Rebeca!

¡Rebeca!

¡Rebeca! Jesús.

No está.

Jesús, mírame, no está.

Y aunque estuviera nunca la encontraríamos.

Si no la encontrásemos nunca, ¿qué gracia tendría?

No puede ser tan fácil, Toño. Jesús, mírame, no está.

Jesús, coño, mírame. ¡Que te esperes!

¡Rebeca no está! ¿Por qué Rebeca? ¡Joder, porque va a por mí!

¡Me está cercando!

Primero María Belén y ahora Rebeca. Sabe que me importa, joder.

No es una pala. ¿Qué?

Esto no es una pala. Es una de estas cosas que usan los médicos.

El hospital. ¿El hospital?

¡Vamos, vamos!

(REBECA PIENSA) "¿Dónde estoy? ¿Dónde estoy?"

(DOCTOR) Sigan mis instrucciones. Aprovechen esta oportunidad

para estudiar con cadáveres humanos.

(REBECA PIENSA) "Hola.

(SOLLOZA) ¡No me puedo mover! ¿Por Dios, qué me pasa?

Que alguien me ayude". (DOCTOR) -No se me mareen.

No les va a morder, está muerta.

(PIENSA) -"¿Cómo?"

-Primero, el aparato digestivo. -"¿Dios, qué me pasa?"

-Proceda. (ALUMNO) ¿Yo?

-Usted quiere ser cirujano. -Sí, señor.

(REBECA) "¡Que alguien me ayude!" -Aquí, aquí y aquí.

-"¡Que alguien me ayude!" (DOCTOR) -Venga, un poco de brío.

-"Que alguien me ayude". -Una vez abierto el vientre

os señalaré los órganos que extirparemos.

-"¡No! ¡No, por Dios!" -Proceda.

(Música de tensión)

-"¡Estoy viva, por Dios!

¡No, no!"

-Señorita. -"¡No, estoy viva! ¡Por Dios!"

¡Coño, hermana!

(PIENSA GRITANDO) "¡Dios, no, no!

¡Por favor!"

(Música dramática)

(PIENSA GRITANDO) "¡No, no!

¡Estoy viva!" -¿Está...?

¡Está viva!

(PSIQUIATRA) ¿Y bien?

Usted dirá en que más le puedo ayudar, señora.

Sí, seré breve.

Como he visto que le gusta airear los historiales de sus pacientes

he pensado que no le importará que yo haga lo mismo con el suyo.

Un listado de clientes.

¿Clientes?

De cierto taller de confección que le gusta mucho visitar.

Donde hay jovencitas de la edad de su hija que le prestan

otro tipo de servicios. Su mujer ya tiene una copia.

¡Ah! Y esto es solo el principio.

"El Caso" llega a todas partes. (SONRÍE)

(Música de suspense)

Cariño.

-No pude verlo.

-Tranquila.

No hables, descansa.

(Música emotiva)

¿Fue él?

Le inyectó un anestésico paralizante.

La cantidad justa para que fuera consciente de todo.

Que hijo de la gran puta. Este sabía lo que se hacía.

¿Qué ha pasado con el detenido?

Es un majara, ya le hemos puesto en libertad.

Pero le estamos vigilando, ¿eh?

Venga.

(Música emotiva)

Menos mal que eres de roncar cuando duermes.

(RÍE) si no, no lo cuentas. (REBECA RÍE)

Si te llega a pasar algo, me muero.

(TOÑO) Creo que deberíamos dejarla descansar.

(CHASQUEA LA LENGUA)

(RESOPLA)

Mantente alejado de ella.

Aunque solo sea por su seguridad.

(Música emotiva)

El mendigo no se suicidó, asesinato.

Tenía la mano amputada, así.

¡Ondiá! Me gusta.

Soy el nuevo comisario jefe. -¿Eso qué significa?

-Arriba han decidido relevarle. -¡No pueden hacerme esto!

Hola. Hola.

Nunca me permitirían casarme con un chico como Miguel.

¿Es un entretenimiento?

¿Mientras llega el hombre perfecto? (RÍE)

(HOMBRE) Se llama Hans Leipzig. Un antiguo oficial de las SS.

Él mató a mis padres.

¿Nazis? ¿Nazis?

(TOÑO) "De los labios de la adúltera fluye miel.

Sus pies descienden hasta la muerte.

Sus pasos van derechos al sepulcro".

-¿Santafé, verdad?

(Puñetazo)

  • Capítulo 8, 'El mercado del nácar'

El Caso. Crónica de sucesos - Capítulo 8, 'El mercado del nácar'

03 may 2016

Isabel Arteaga, hija de una adinerada familia relacionada con el franquismo, desaparece en misteriosas circunstancias. Al poco, sus secuestradores reclaman a la familia un costoso rescate. Clara se involucra en el caso como periodista y como amiga de la joven. Jesús la acompaña en la investigación, aunque tiene por su parte sus propias preocupaciones: tras la publicación del retrato de Santafé los teléfonos en la redacción no dejar de sonar y Camacho está más que harto de las injerencias del periódico, y sobre todo de Jesús en la investigación sobre el paradero del asesino del Rosario.

Por otro lado, Clara pide a Gerardo que abandone al psiquiatra y el duro tratamiento al que le tiene sometido para “corregir” su homosexualidad.

Jesús también tiene sus propios problemas personales, la boda de Rebeca y Camacho es inminente, aunque la novia comparte sus dudas al respecto con Jesús, alimentando sus ilusiones. Rebeca no acudirá a la boda, pero no por los motivos que cree Jesús.

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  1. Silvia Ibarra

    Qué buen programa! Excelentes actores!un saludo desde Argentina.

    13 jun 2017
  2. Monique

    Excelente programa. Felicitaciones. Muy atrapada desde Argentina

    10 may 2017
  3. karen

    Excelente programa "EL CASO. Crònica de sucesos.", te atrapa desde el primer momento, Muy bueno actores. Saludos de Uruguay. Karen Acosta

    05 may 2016