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No recomendado para menores de 12 años El Caso. Crónica de sucesos - Capítulo 7, 'Garrote vil'
Transcripción completa

El asesino del rosario está en la calle.

Quiero a todos vuestros hombres investigando.

Asunción Montenegro, la hermana de Miguel,

la primera víctima del asesino del rosario.

Hace unos días recibí una esquela de la muerte de Asunción.

Está jugando conmigo, Clara. Tú también estás en peligro.

En el caso del manicomio un paciente nos ayudó a escapar,

a cambio le di un colgante que llevaba.

El colgante ha aparecido en mi casa.

¿Quién era ese paciente?

Le llevaba en exclusiva el doctor Alborán.

-Necesito saber quién es el asesino del rosario para hacer mi trabajo.

-Espera, es que... no puedo.

Lo que quiero saber es si esto va a funcionar.

Devuélvale esto, que se lo dejó olvidado.

En la barra del bar.

-Tenía que decirle que no quiero volver a verle.

Quiero que todo sea como antes.

-Dentro de un tiempo solo tendrá ojos para las mujeres.

-¿Me vas a dejar por esa fulana?

No. Te dejo porque no te quiero. Nuestro matrimonio es una farsa.

Tengo que presentarte a alguien. Él es Blas, mi hijo.

Sé que es un gran cambio para todos,

pero podemos hacer que funcione. Por supuesto.

Se ha caído.

-Eso son cosas de mi amigo Nuño.

Le han contratado para que se encargue de Jesús.

-Es por lo del rosario. Tiene que saberlo.

-No, esto tengo que solucionarlo yo.

¿Has encargado que me dieran un navajazo?

Hay gente muy poderosa en esto.

No creo que darle un navajazo a un periodista sea inteligente.

-No tiente la suerte. ¿Se queda con nosotros o no?

He localizado a tu loquero. ¿A Alborán?

Le trasladaron a una cárcel de máxima seguridad.

Quieren mantenerlo escondido.

Me alegra no estar solo en esto, Peluso.

(Sintonía de cabecera)

(Máquina de escribir)

(Máquina de escribir)

Estas giras mañaneras por los cafés con historia me arruinarán.

Menos quejarse, que te estamos instruyendo para la vida, coño.

Mira: 20 ptas. por un café y cuatro churros

es mi presupuesto para comer todo el día.

-Lope y Quevedo pisaron este suelo y eso es alimento para el alma.

-Al final o come el alma o como yo. Para los dos no va a dar.

-Vamos despacio, que estreno tacones.

¡Eh! ¡Vamos, que es de veras!

(Sirena)

(RESOPLA) En mala hora.

¡Tiren las armas y salgan con las manos en alto!

¡No lo repetiré!

¡Coño, parece un atraco!

Joder, lo que faltaba.

El sexto atraco a una joyería este año.

Como muera un policía no sale vivo.

Coño, no llevo la cámara.

Toma. ¿La tienes?

Sí, hay que llevarla siempre por si hay un avistamiento.

-Buen chico.

¡Ya era hora!

Esperadme aquí. (AMBOS) ¡Jesús!

-¿Son los que mataron a Hinojosa? Sí, eso parece.

Ahí está. ¡Quietos, lleva una rehén!

(POLICÍA) Joder. (MARGARITA) Que salen.

(LA MUJER GRITA)

(MUJER) Por favor... -Se van a escapar.

-Por mis cojones que no. Olmedo, ¿dónde vas?

¡Joder! ¡Eh, soltad a esa mujer ya!

-"Arrêtez"! ¡O la mato!

-¿No tuviste bastante con Hinojosa?

¿Queréis matar a alguien? ¡Pues matadme, hijos de puta!

Jesús, cúbrete, joder. Sí, coño.

(LA MUJER GRITA)

(POLICÍA) ¡Suelta a la chica!

(SILBA)

Estáis acorralados, suelta a la chica.

No deis ni un paso más.

Si vas a dispararme no falles, porque si no, te reviento.

De rodillas, vamos.

Llevas más armas, ¿eh? (MUJER GIME)

-Quieta.

-¿Y esto? (NERVIOSA) ¡No sé!

¡Ah, si es una gachí, la muy puerca!

¡Llevaos a esta! (RESUELLA NERVIOSA)

(Ruido de rotativa)

(LEE) "Y es que a la sexta, va la vencida.

No tuvieron bastante con el botín de sus cinco otros robos,

el ritmo de vida de los atracadores les empujó a seguir delinquiendo.

No sabemos si buscando dinero o las emociones fuertes

que no les proporcionaban las drogas que consumían,

según hemos averiguado en las diligencias previas

proporcionadas por la brigada de investigación

en otra exclusiva de este periódico, etc.".

Señores, un gran artículo.

Y hemos sido los primeros.

Cómo me gusta el olor de una buena cabecera.

Hoy es el consejo de guerra contra los atracadores franceses.

Y Francia ha protestado porque el juicio sea militar.

Al menos hacen algo bien esos franchutes: protestar.

Bueno, eso y el champagne, claro.

Escribid la crónica.

Pero ¿por qué hacen un consejo de guerra a dos atracadores?

Han matado a un policía, esto es España, Massiel.

Clarita, drama humano... ¡Esto es oro puro!

Aparicio, portada y tres páginas.

La portada tendríamos que hablarlo.

Se ha producido una noticia de relevancia mayúscula

que exige que le demos máxima importancia.

La Virgen se ha aparecido a unas chicas en un campo de Toledo.

¿Una aparición mariana?

Germán y yo nos encargamos. -¿Estás loca?

-Creo que en este caso, el verbo de Aníbal

y la pericia visual de Aparicio sumarían.

En eso de acuerdo, padre, pero lo de la portada

tenemos que hablarlo.

Margarita, te he calado: os toca el artículo anual de los timos.

(TARTAMUDEA) Si lo hicimos el año pasado.

Y lo hicisteis de cine.

Recibimos muchas cartas, los lectores quieren más.

Vuestro por aclamación popular. Hala, a darle al tambor.

¡Venga, esas máquinas, no las oigo!

No hay manera de conseguirte un permiso

para entrar en la cárcel donde tienen al Dr. Alborán.

Ya lo suponía, no te preocupes, ya me busco yo las lentejas.

Eh... no hace falta que...

Sí, que me cuide. Coño, pareces mi madre.

¿Aún no lo sabes? Yo soy tu madre.

(RÍE)

Y encima, juicio sumarísimo. Bienvenida al circo: cuatro pistas.

Ya me olía mal, como a periodista de "El Caso".

Oiga, no nos insulte, hacemos nuestro trabajo con seriedad,

y si no es por nosotros... Massiel, para.

(LE SALUDA) ¡Jesús!

Te trata bien la vida desde que te fuiste.

Clara López, compañera. Ernesto Padilla, mi exjefe.

Y mi salvador. ¿Y eso?

Patrullábamos los trenes, pillé a un carterista

y me sacó el cuerpo por la ventana. Si no está este toro, no la cuento.

Tú todo el día con esta morenaza por ahí

y yo conformándome con este tarugo. ¿Lo conoces?

Más o menos. Olmedo.

El héroe del momento. Solo hice mi trabajo.

-Disculpad, está la viuda de Hinojosa.

Vale.

Ahí está.

No me la agobiéis demasiado, que bastante tiene.

¿La conoces bien? En la B.I.C. nos conocemos todos.

Esposas, hijos... Somos como familia.

Esos cabrones van a pagar por lo que han hecho.

Esto dentro no, vamos.

Veo que Camacho se alegra de vernos.

Camacho está como siempre, amargado.

Fue un momento bastante tenso.

Salieron de la joyería con una rehén...

intentamos por todos los medios que la soltaran,

intentamos negociar, pero no hubo manera.

Decidimos entonces ir a por ellos.

Les trincamos antes de subirse a un coche robado.

(EN FRANCÉS) ¿Qué?

-Abogado, ¿alguna pregunta?

-¡Ese coche era nuestro!

(EN FRANCÉS)

-¡Solo robamos una vez

y no matamos a ningún policía!

-Abogado, controle a sus clientes.

-Por favor, mantengan la calma.

-Lo perdimos todo en la guerra del Argelia,

nuestros padres se arruinaron y nadie nos ayudó.

Buscábamos dinero para empezar de nuevo,

¡no matamos a nadie! -Controle a sus defendidos, abogado.

Turno del fiscal.

(SUSURRA) ¿Cómo que el fiscal? ¡Que no han tenido defensa!

Chist. (FISCAL) ¿Reconoce esta pitillera?

-Sí, es de la joyería Torcaz.

La que robaron cuando mataron...

La mosquita muerta la llevaba cuando la detuve.

¡Sí! La llevabas en el bolsillo de la chaqueta, hija de puta.

(JUEZ) Controle su lengua, no convierta esto en un circo.

Si algún médico que atienda a esta desgraciada.

Vamos a hacer un receso de cinco minutos.

(Ajetreo)

¡Eh, oye!

¡Me cago en la puta! ¡Joder!

Massiel, intenta hablar con la francesa,

y a ver si me dejan hablar con Rodrigo. ¡Venga, corre!

Sigue mi dedo.

Respira suave por la nariz, despacio.

¿Cómo dejan a la viuda a solas con la acusada?

Elvira es enfermera.

Bueno, aun así... (ELVIRA) Ahora, suave...

incorpórate.

¿Te mareas?

A ver.

Bebe un poco.

¿Estás mejor?

-No hemos matado a nadie. A nadie.

-Está bien.

Solo era una bajada de tensión,

aunque no estaría de más hacerle una prueba de embarazo.

-¿Un bebé?

-Si estás embarazada lo mejor es que no te drogues.

-Yo no me drogo, es mentira. Ni siquiera fumo.

Pero la policía dice que ustedes dos se drogan

y que por eso cometieron los atracos.

La policía miente.

(LLORA) No hemos matado a nadie, por favor, me tienen que ayudar.

(Trinos de pájaros)

-Ojalá se me apareciera la Virgen.

-Con lo cortado que eres no sabrías qué decir.

-Buenos días. -Hola.

-Una de las chicas es mi hija Rosalía,

¿son ustedes de "El Caso"?

-Sí, Aníbal de Vicente y Aparicio Sierra, para servir a Dios.

-¿No viene la Sra. Margarita? -No, no ha podido ser.

-Lastimica, porque ella lo habría hecho bien.

Lo que escribió de las niñas de Teruel,

se te ponían los pelos de gallina.

-Este lugar es especial, se siente en el aire,

yo lo siento.

Y me pasó lo mismo en Lourdes y en Fátima

y cuando estuve en Guadalupe...

No se preocupe, que el artículo va a quedar muy bien.

-¡Rosalía, ven, que estos señores quieren hablar contigo!

(Música sacra)

-Así que tú eres la afortunada.

Tú la has visto.

¿Recuerdas lo que te dijo?

-Claro, nos dijo que era la Santísima Virgen del Carmen,

que se anunciaba a nosotras

a alumbrarnos la paz y el amor.

(REZA)

-Hazle foto a las manos, tiene estigmas.

-Tiene fiebre, necesita un médico.

-Estigmas. -Fiebre.

(LA NIÑA REZA)

-Esto tiene un origen muy terrenal, le han disparado perdigones.

-Qué pena, nos habrían venido bien unos estigmas.

-Tú escribes el artículo, échale literatura.

-Por favor, Aparicio,

en esto no se miente, un poco de decencia.

(DESPRECIA) -¡Hombre!

-Muy bien.

¡Ay, Elvira! ¿Qué tal ha ido el juicio?

-¿Qué quieres que te diga? Desagradable.

(SUSPIRA) Mejor no vuelvas,

así no le das tantas vueltas a la cabeza.

-Gracias.

Ya, Jesús, o sea, que de drogadictos, nada.

¿Y el abogado qué dice de la pitillera? ¡¿Nada?!

Un panoli.

Se ve desde el anfiteatro el jueguecito que se traen.

Oye, quiero que me llames cada hora.

(ASIENTE) Eso es, hasta ahora.

El abogado defensor se ha dejado meter un gol tras otro.

Pues en la brigada el pichichi es ese tal Padilla.

¿No le habrán colocado la pitillera a la chica?

-Que no te oiga Jesús decir eso.

El Padilla es de los pocos amigos que le quedan en la policía.

-¡Qué maravilla, voy a llamar al arzobispado!

¡Ya tenemos nuestro Lourdes, nuestro Fátima!

¡Y una gran portada, Rodrigo!

(DUDA)

¿Y estas manzanas?

-Me extrañó que no hubiera un manzano cerca.

Bueno, a un kilómetro había un buen manzanar.

-¿La chica está en el hospital? -Sí, con heridas de perdigonazos.

(RÍE) Estaba robando manzanas y el aldeano la sorprendió.

Cogió la escopeta, la persiguió...

-Y al verse apuradas se pusieron a rezar

y soltaron eso de que se les apareció la virgen.

Para no acabar en el cuartelillo. -¡Oye, por favor!

¿Tan difícil es creer que es un milagro?

-Aníbal, no te pongas así. (OFENDIDO) ¡Hombre, hombre!

-Y vosotros también...

Padre, ¿podemos hablar un momento?

No podemos ocupar la portada con su aparición mariana.

El consejo de guerra manda.

Ya. Entiendo, señor Sánchez.

No se preocupe, en la página siete va a quedar divinamente.

Acabo de hablar con el arzobispado, el mismo prelado ha hablado conmigo.

Bien... se lo explica como se lo he explicado a usted

y santas pascuas. No, no hemos hablado de este tema.

Hemos tratado de un asunto espinoso

que hace tiempo quería comentarle.

¿Un asunto espinoso?

Verá, yo... Bueno, en el arzobispado

andan preocupados por su situación personal.

Su relación...

un tanto pecaminosa con la señorita García.

Hágase cargo...

soy revisor de un periódico

donde quien tiene que dar ejemplo no lo hace.

Y eso no gusta, Rodrigo.

Vaticino problemas. Muchos y graves.

(DUDA) ¿Cómo? ¿Qué?

Tendría que regularizar su relación con...

Pero yo ya estoy casado.

Qué mal me sabe.

Pero todo tiene solución en esta vida.

Como no pida la nulidad al tribunal de la Rota...

Pero eso es complicado, ¿no?

¡Bah!

Con buena voluntad, con los contactos

y señales de que su periódico cambia de aires

con un gesto contundente... con un golpe en la mesa (SACUDE)

se podría obrar el milagro.

Un gesto contundente...

¿como poner en portada a su virgen de Toledo?

Muy bonita la obra.

Pero si acepto el papel de la madre del novio,

es admitir que ya no tengo edad para hacer de novia.

Es que no la tienes, tía.

Una cosa es que yo lo sepa y otra que lo piensen los demás.

Además, el maquillaje de teatro hace milagros.

(Se abre la puerta)

¿Dónde estabas?

Mucho trabajo.

¡Y aburrido!

Una montaña de papeles a los que ponerles sello.

Más que abogado parezco registrador de la propiedad.

Tengo la solución para eso.

¿Un juicio internacional?

Criaturas, os dejo, que estos temas me dan urticaria.

Tu podrías defender a los atracadores franceses.

Su abogado no está a la altura

o tiene miedo del tribunal o las dos cosas.

A mí también me viene grande. Qué va.

No se me ocurre nadie mejor que tú. Y merecen un juicio justo.

Por favor.

Haré lo que tú me pidas.

Ya lo sabes.

Gracias.

Clara.

No vengo del trabajo.

Estoy viendo a un psiquiatra.

A un especialista en mi problema.

Me ha dicho que me puedo curar.

¿Quién es ese psiquiatra? No, sabe de lo que habla.

Quiere conocerte.

¿A mí?

Quiere hablar con los dos.

(NERVIOSO) Y tenemos cita esta misma semana.

¿Esta semana? Por favor.

Sin ti no puedo.

Claro.

Gracias.

(HOMBRE) El penal de Sierranueva, claro que lo conozco.

Es un lugar apartado, ahí no encierran a cualquiera.

Hay un tipo, un interno,

es el único que puede saber algo del asesino del rosario.

Necesito que llegues hasta él, que le saques información.

Lo que pasa es que es difícil entrar.

¡Aún no te has enterado del poder del clero en este bendito país!

(RÍE)

Aunque se me ocurre una cosa mejor.

(Música marcial)

-Abogado, ¿alguna pregunta?

-¿Pretende hacernos creer que reconoce a los acusados?

En su primera declaración no dijo que los atracadores

fueran un hombre y una mujer. -La acusada iba vestida de hombre.

Pregunta fuera de lugar.

-Quisiera que contestara el testigo.

-El testigo ya ha reconocido a los acusados.

Puede Ud. retirarse. ¿Qué?

Que pase el siguiente testigo.

Padilla, ¿qué coño pasa?

¿Están en la sala los atracadores que asaltaron la joyería?

-Pues...

No sabría qué decirle.

-¿No los reconoce?

(SUSPIRA)

-¿No son ellos?

-Ahora que los miro mejor,

sí, son ellos.

Estoy segura.

Estoy segura.

(UJIER) Se levanta la sesión para deliberar.

Si ha quedado visto para sentencia tardarán menos de 24 horas.

Espero que sea antes del cierre. Llama con lo que sea.

¡Aparicio, prepara el titular para el consejo de guerra!

¿Culpables o inocentes? Los dos,

pero esmérate más en el de culpables. Espera.

Haz directamente el de culpables.

¿Portada?

(DUDA) No, página dos.

¡Magistral!

Con esto en portada y la entrevista en Radio Nacional,

vamos a poner a España en el mapamundi de la fe.

-¿Más aún? Si esto es el cielo en la tierra, padre.

-¿Qué te traes con el padre Sanchís?

Le has dado la portada para su virgen.

Menos críticas, que me va a conseguir la nulidad con Loli.

Nos vamos a casar, Palomita.

Cuelga el teléfono inmediatamente.

El obispado ha presionado al padre Sanchís

para que formalicemos la relación. Cosas de la iglesia.

Bueno, ¿te casas conmigo o no?

Sin duda,

es la peor petición de mano que me han hecho nunca.

(Música romántica)

Nunca me lo han hecho.

Mira, el listo.

¡Chist! ¡Eh, Padilla!

Te he visto en el juicio.

Has presionado a una testigo para que declarase.

No me jodas, Jesús. Han matado a Hinojosa, todo dios lo sabe.

No jodas. No voy a dejar que se escapen

porque una dependienta tenga mala memoria.

-¡Padilla! Entra.

Ya me encargo yo de las relaciones con la prensa.

Le has presionado para que manipule las pruebas, ¿no?

¡Eh, eh! Deja de tocarme los cojones.

Deja de tocarme los cojones. Que sí, coño, perdona, joder.

¡Hijo de puta! (LE VACILA) ¿Qué, qué, qué?

¿Me vas a disparar? No tienes cojones.

Prefieres que se manchen otros las manos.

Jefe, tiene una llamada. Mira, el Peluso.

¿Tú qué?

(PROTESTA)

¡Cómo estás hoy! ¿Estás bien? Me he quedado de un a gusto...

Están manipulando este caso, consigue el informe policial.

¿Que lo consiga cómo?

Eres una chica mona, ya verás cómo.

¿Una chica mona? ¿Y tú qué vas a hacer?

Ir a hablar con mi confesor. ¿Te lo tengo que contar todo?

¿Te vas a confesar, tú? No. Pero no pierdas la esperanza.

(Radio desintonizada)

¿Por qué se oye tan mal Radio Nacional?

-No la hemos sintonizado nunca.

-Nosotros somos más de Elena Francis,

un bálsamo para el alma, padre.

-Venga, venga.

(SINTONIZA)

-"Radio Nacional de España". -Ahí. ¡Ya está, vengan!

¡Vengan!

(Sintonía de radio)

-Señorita Moyano, usted aquí.

Por fin le dan a esto la importancia que merece, qué alegría.

-Pero bueno...

Oye, Margarita...

Dime la verdad, ¿has venido aquí a reescribir mi artículo?

-No, tu artículo ya está y al padre Sanchís le encanta.

Yo he venido a escribir el mío:

Timos.

-Esto es increíble, de verdad. -Eso mismo opino yo.

-Venga conmigo.

(LA NIÑA REZA)

-Ya ve a la muchacha. No quiere ni comer, solo rezar.

(REZA EN OTRA LENGUA)

-¿Hablan ustedes alemán? -No sabemos.

Fíjese, la virgen la ha enseñado de un día pa otro.

-Uy.

-Haz la foto.

-¡Hijos de perra! ¡Hijos de perra!

(GRITA HISTÉRICA) ¡Hijos de perra!

¡Hijos de perra, me cago en vuestra puta madre!

(CHICA) "¡Hijos de perra! ¡Hijos de perra!"

(LOCUTOR) "Estamos experimentado dificultades técnicas.

Queridos oyentes, es la magia del directo.

En unos minutos volveremos con nuestro corresponsal.

Hablemos de deportes,

en unos minutos dará comienzo la Copa del Generalísimo

que enfrentará..." (SE CORTA)

(Música sacra)

(Teléfono)

-"El Caso", diga.

¿El padre Sanchís? Sí, Excelentísima, ahora se pone.

-¿Sí, monseñor?

-No queremos interrumpirle, querrá escuchar el partido.

Venimos a hablar con un interno, Carlos Alborán.

Doctor Alborán.

-Espere un momento.

-Te mentí.

Siempre juegas de farol. No es lo mismo.

(Música tensa)

-Buenas tardes.

¿Tardará mucho el funcionario? -No creo.

-Comisario, el coche está listo.

-Bien, gracias.

Perdóneme, caballero.

(FUNCIONARIO) Espéreme.

(RESOPLANDO) ¡Camacho!

¿Doctor Alborán? -Sí.

A usted le conozco. (ASIENTE)

Jesús Expósito, de "El Caso".

¿Y cura en sus ratos libres?

Y este es de verdad, así que tranquilo.

Por favor, siéntense.

(GIME CANSADO)

Gracias.

Me ha parecido ver al comisario Camacho.

Sí, está obsesionado con un interno que escapó de San José.

Y diría que ha venido usted por el mismo motivo.

Hábleme de él.

¿Estaba enfermo?

Enfermo no es la palabra.

Era un hombre culto.

Tocaba el piano, ¿sabe?

Siempre impecable con sus trajes claros.

Jamás faltó un domingo a misa.

Amable... Aunque

un día discutió en el comedor

con una interna por no sé qué tontería.

¿Una interna, una mujer?

Joven, muy guapa.

Yo no pensé que la cosa iba a ir a más,

pero una semana después apareció en el jardín, ahorcada.

La soga estaba hecha...

con sus propias tripas.

Todos sabíamos que había sido él.

Le alejamos de las mujeres,

pero hubo más muertes.

Dos...

tan terribles o peores que la primera.

¿Por qué no lo denunció?

Estaba protegido.

No le podíamos tocar un pelo.

Solo dejamos que huyera.

¿Cuál era su nombre?

Santafé.

¿Sería capaz de hacer un retrato suyo?

Una cara así no se olvida jamás.

Pero no le prometo nada.

No es agradable recordar al diablo en persona.

¿Tan espeluznante fue? Horrible, horrible.

Hasta se orinó encima. Y empezó a soltar unas cosas por la boca...

Eso lo oímos todos, el arzobispado llamó a los dos minutos.

Llevo las piernas temblando desde entonces.

Yo no creo en esto, pero hace años la estarían quemando en la hoguera.

-¡Quita esto de mi vista!

¿Cómo vamos a poner a esas... ahí en portada?

-Toda España habla de ello.

-"Satanás la ha poseído", ¿Eso es lo que quieren publicar?

Padre, oí lo que hablaba con el arzobispo.

Cogí el otro teléfono.

Usted montó todo este lío.

Por eso el arzobispo le ha pedido que exorcice a la chica.

Y "El Caso" tiene que contarlo.

Publique eso y olvídese de su periódico.

Y sobre todo de su anulación matrimonial.

Va a vivir en pecado el resto de su vida.

¿Se sabe algo del juicio?

(SOLDADO SILBANDO) ¡Vaya gachí!

(Música detectivesca)

(Música detectivesca)

¿Conseguiste el informe policial?

¿Cómo?

(JUEZ) Ley de ocho de marzo de 1841...

¿Y tú te has confesado?

Lo tengo cerca, muy cerca. ...para la represión

de bandidaje y terrorismo,

fallamos que debemos condenar y condenamos

a los procesados Pierre Dubois y Monique Bouchez

a la pena de muerte por garrote vil,

por los delitos de atraco a mano armada

y asesinato con las circunstancias antes indicadas.

Así por esta nuestra sentencia

lo dictamos y lo firmamos.

(Música marcial)

(ENFADADO) Pero ¿qué clase de país queremos?

¡No podemos tolerar que pasen cosas así,

estamos en 1966, cojones!

Esos atracadores son víctimas de una campaña del Gobierno.

Tal vez sean inocentes o culpables, pero pensar que les van a matar

a mí me quita el sueño. Y espero que a vosotros también.

Venga, plumillas, removed cielo y tierra para que no se los cepillen.

Llamar a amigos en el extranjero: sindicatos, comunistas,

al Papa, a John Lennon y sobre todo a la prensa internacional,

que le va a encantar, Rodrigo. Vamos.

Ya sé que las prioridades de EE. UU. son otras...

Dígame su nombre, por favor.

Muchas gracias.

-Me hago cargo.

Pero si el embajador francés no puede hacer nada, nadie puede.

¿Cómo dice?

-No me cuelgue, no me cuelgue.

-¿Y el Sr. prelado no podría hablar con la Sra. Polo?

-El semanario "El Caso".

Sí, espero. Pero, por favor, es urgente.

Joder, mirad estas portadas.

Hitler tenía mejor cara el día que se suicidó.

Los periódicos ya los han matado.

Si la chica estuviera embarazada podríamos tirar por ahí.

¿Le hicieron la prueba, no?

Sí, pero la policía no nos da acceso al hospital.

Eres un chico mono, algo se te ocurrirá.

Mira cómo aprende.

Señores. Francia ha hecho un pacto con Franco.

No protestarán si el Gobierno entrega a unos desertores

de la guerra de Argelia.

No vamos a rendirnos, acabamos de empezar.

¿Qué hacemos?

No sabía que te importara tanto esa pareja.

Cuando estuve en la División Azul me arrestaron.

Estaba convencido de que me iban a fusilar a la mañana siguiente.

No se lo deseo a nadie.

Que les echen cadena perpetua si son culpables,

pero nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona.

Y menos el Estado.

(SUSPIRA)

Por cosas como esta es por lo que estoy enamorada de ti.

¿Aunque no podamos casarnos?

Bueno, de eso ya hablaremos largo y tendido.

(Máquinas de escribir)

¡Massiel! No sé por dónde tirar, Jesús.

No sé cómo salvarlos, no tenemos tiempo...

Mira qué hora es. ¿Tienes los informes policiales?

Échales un vistazo que vuelvo en una hora.

Eh, esos nervios. Sí.

Necesito un café. ¿Quién quiere café?

¿Todavía aquí? Anda, vete a casa.

Hasta mañana. -Hasta mañana.

Aquí está.

Aquí está. ¡Monique Bouchez! ¿Qué?

Negativo. No está embarazada. ¡Coño!

Eso lo complica todo, ¿eh?

Este embarazo habría sido su única oportunidad.

Espera.

(SE LAMENTA)

¿Vas a falsificar el certificado? O eso, o la dejas tú embarazada.

¿Yo?

Te vas a casar con el comisario

de la brigada de investigación criminal, cariño.

Te puedes meter en un lío.

Soy mayorcita.

¿Tú? Tú eres muy pequeña.

Dale.

(TECLEA)

¡Embarazada! (ASIENTE)

(SUSPIRA)

Sería un pecado ajusticiar a una mujer en estado.

¿El bebé qué culpa tiene?

Claro, esto cambia las cosas.

Voy a hacer algunas llamadas. Échele un ojo.

Padre, el arzobispado ha vuelto a llamar,

-Sí, dígales que luego les llamo...

que ahora tengo una urgencia. (ASIENTE)

Esto me recuerda los motivos por los que abrí este periódico.

(Ajetreo)

¿Qué? ¿Cómo van esos informes?

¡Massiel!

¡Clara, coño! (DA GOLPES)

Sí. Padilla lleva tiempo investigando atracos a joyerías

y estos son informes, incluyendo el robo donde murió Hinojosa.

¿Cuántos cafés te has tomado?

Míralos.

Están sin rellenar, solo están firmados.

Esos atracos no se han investigado. ¡Joder con Padilla!

Perdón. ¿Qué pasa, Monneypenny?

Una mujer ha venido a veros.

-Mi marido me dijo que había visto cosas raras en la comisaría.

Gente que vivía muy bien con un sueldo modesto.

Algunos eran hombres de Padilla.

Mi marido creía que estaban dando protección a una banda de ladrones.

Y de paso se llevaban parte del botín.

¿Por qué no lo denunció?

Ese mismo día lo mataron.

¿Y usted?

¿Qué puede hacer una pobre viuda?

Margarita y Germán echadnos una mano.

(GERMÁN) No me jodas, Mari.

Tú llevas en este negocio muchos años,

eres la mejor colocando joyas robadas.

-Que no, que nadie me ha ofrecido material de esas joyerías...

ni francés, ni gallego.... ni marciano.

-Pero algo habrás oído, mujer.

-Yo no quiero líos.

-No he conseguido verle.

-Venga, Mari, hoy por ti, mañana por mí. ¿Qué sabes de esto?

-¿Conocéis al Colorao?

-No.

-Un gitano que le gusta más el oro que rascarse el culo.

Me habló de un buen cargamento.

(DUDA) Que era algo seguro,

que la policía no iba a meterse.

-¿Y no te habló de un tal Padilla?

-No, no, de nadie.

Pero hace semanas que se lo tragó la tierra.

Yo por si acaso achanto la mui.

Dejadme una temporada tranquila.

-Sí, mujer. -Por favor.

-Me han pedido un informe para condenar a los franchutes.

Así que voy a los archivos,

pido tus diligencias sobre los robos a las joyerías

y me encuentro que todos los expedientes han desaparecido.

¿Tú sabes algo?

-¿Yo? No.

-¿Puedo fiarme de ti, Ernesto?

-No me jodas, Camacho.

Toño, nos conocemos desde hace años.

¿No te vas a fiar de mí? -Eres como mi hermano, cojones.

Si no, ya tendrías la cabeza aplastada en la mesa.

(SUSPIRA)

¿A qué vino el gesto que le hiciste a la testigo en el juicio?

¿Habéis colocado pruebas falsas contra los franchutes?

-¿Me estás acusando de algo?

Dímelo ya, cojones.

-Dímelo tú.

-Yo soy un policía de la B.I.C.

Un buen policía.

Como todos. ¿No, jefe?

(Música de tensión)

(Teléfono suena sin cesar)

-Esa niña lo necesita.

Es hora de que cumpla con su obligación.

-Solo he hecho un exorcismo en mi vida...

y no salió bien.

Era un jovencito, estaba fuera de sí.

(Truenos)

Joder, la que está cayendo, macho.

(CURA) Yo...

puede que le presionara demasiado...

y el chico no sobrevivió, murió en mis brazos.

-Padre, eso no fue culpa suya. -Lo sé.

Tengo que hacerlo.

(Truenos)

Padre.

(ANÍBAL) Yo lo intento, pero...

Toma. Una ayudita no le vendrá mal.

Si hay un hombre que conozca el infierno en la tierra es este.

Sí, aquí estoy, a la espera. Sí, lo único que queremos...

Muy bien.

-No ha habido manera, chicos.

La perista no suelta prenda.

Da igual, ¿qué tenemos hasta ahora?

Si Padilla fue quien le metió la pitillera, ¿de dónde la sacó?

De un robo anterior, Jesús, que tengo el informe.

Del atraco a la joyería Torcaz vacío y firmado por Padilla.

¡Era parte de su botín!

Lo tenemos, lo tenemos. ¡Dios!

Necesitamos pruebas que demuestren todo esto.

Y cada vez hay menos tiempo. (AL TFNO.) Gracias.

¡No van a ejecutar a la chica! (RÍE TRIUNFAL)

No sé qué ha hecho el padre Sanchís, pero ha funcionado.

Le conmutan la pena de muerte por 20 años.

¡Mi amor! (LE BESA) Sí, tranquila, cariño.

¿Y vosotros no os alegráis? Joder, ella se ha salvado,

pero el tiempo corre en contra del chico.

Aún no podemos demostrar que la policía está implicada.

¿Y cómo podemos ganar tiempo?

¿No os van a dar la nulidad?

-No sé... -¿No os vais a casar?

Yo que ya me veía de boda...

¿Boda? Coño, una boda.

¡Una boda!

Abogado, ¿si se casan podríamos evitar la ejecución?

¿Eh? Podríamos ganar unas horas.

Las que necesitamos para conseguir algo.

Conseguirían apoyo. Ahora todo el mundo los ve como unos monstruos.

Una foto donde aparezcan como la pareja ideal.

Mañana en los ecos de sociedad.

Pero esas fotos solo se las hacen a famosos.

Eso me lo consigue mi tía seguro. Tranquila, coño.

¡Vamos a casar a los franceses!

¡Llamad a toda la prensa, tiene que publicarse mañana!

(SE FELICITAN)

(Truenos)

(Música sacra)

-¿Está listo, padre?

(Música celestial)

(Truenos)

-Gracias por venir, padre.

(Música inquietante)

(CHILLA)

(CHILLA)

(CHILLA)

¡Hijos de perra!

-No puedo. Lo siento, no puedo.

(LA CHICA GRITA Y BLASFEMA)

-No se preocupe.

(CHICA) ¡Me cago en vuestra puta madre, hijos de puta!

(GRITA)

¡No, no!

¡No!

¡No, no, no!

¡No! (EL PADRE REZA)

(GRITA HISTÉRICA) -Tranquila, no pasa nada.

(CHILLA POSEÍDA)

(RESUELLA) ¡No, no, no!

(REZA)

(CURA) Oh, Señor, tú eres mi refugio.

¡Yo te conmino en el nombre de Cristo y la Cruz!

(LA CHICA GRITA)

-Ábrele la boca.

-¿Qué es? ¿Agua bendita? -Casi. Anís del Mono.

A ver si se duerme y no se entera de nada.

(GIME Y TOSE)

-¿Así le va a sacar a Satán del cuerpo?

-Pero ¿qué Satán? Déjese de tonterías.

Los poseídos no son más que pobres enfermos, como esta criatura.

Su entorno familiar ha convertido su problema mental

en algo más relacionado con la religión que con la medicina.

-¿Y lo que ocurrió en el olivar?

Los insultos son síntomas de posesión demoníaca.

-Esquizofrenia, querido amigo.

-¿Y esto que estamos haciendo es mentira?

-Una mentira piadosa.

Cuando empiece golpea la pared, que parezca que el demonio lucha.

Ahí fuera esperan un espectáculo.

(CURA) Yo te conmino

en el nombre de la Santísima Virgen

y de Cristo en la Cruz,

creo en el Señor mi refugio.

¡Él te protegerá de la peste ponzoñosa!

No temerás los terrores de la noche...

(IMPROVISA REZOS)

(SIGUE REZANDO MIENTRAS GERMÁN DA GOLPES)

(EL CURA GRITA EXORCIZANDO)

¿Qué pasa, eres nuevo aquí?

Peluso, este no me deja pasar.

Deja, yo me encargo. Venga, pasa.

Tengo que contarte algo, no te va a gustar.

¿Padilla está detrás de los robos a las joyerías?

Olmedo se te ha adelantado.

Nos ha contado que Padilla se reunía con delincuentes,

con la banda del Colorao. Bueno, ya lo sabes.

Tenéis que comunicarlo, los franceses son inocentes.

Por ahora es la palabra de un policía contra otro.

A no ser que tengáis pruebas. No, todavía no.

Pues entonces. En unas horas le van a dar garrote.

Cuando sepas algo, comunícamelo. Está bien.

Yo os declaro marido y mujer.

-¿Esto servirá para algo?

Al menos ganamos tiempo.

Gracias por traer la prensa, tía.

Acérquese un poco, que parezca familia.

Pierre, Monique, foto.

Así.

Espere un momento, por favor.

(ELLA LLORA)

-La sentencia se ejecutará a las 10:00 de la mañana.

Pero solo faltan 11 horas.

¿Quieres un cigarrillo? ¿"Une cigarette"?

Me los pusieron en el bolsillo. Sí, sabemos que fue Padilla.

Sí. No...

Era el joven.

¿El joven? ¿Olmedo?

¿Olmedo?

Te di la oportunidad de hablar, pero nada.

Teníamos que llegar a esto, ¿verdad?

¿Robaste tú las joyerías?

-No.

-¿Mataste a Hinojosa? -¡Que no, coño!

Solo soy culpable de una cosa:

de creer que Olmedo era buen compañero y no una sabandija.

Tienes que creerme. -¿Y las pesquisas?

¿Tus pesquisas de los robos dónde están?

Han desaparecido, ¿sabes por qué?

Porque no te ibas a denunciar a ti mismo.

¡Y mataste a Hinojosa porque se enteró!

-¡Tú me conoces, Toño! ¡De verdad!

Yo apreciaba a Hinojosa, era de los mejores de mi grupo.

¡Hijo de la gran puta!

-¿Dónde vas? -¡Hijo de la gran puta!

¡Padilla! ¡Padilla!

¿Ahora qué, cabrón?

Hijo de puta, ¿ahora no dices nada? Ven aquí, cabrón.

¡Hijo de puta! Estate quieto, Padilla.

¡Ven aquí, cabrón!

(GOLPE)

Mataste a Hinojosa, ¿verdad? ¿Fuiste tú, cabrón?

¿Mataste a tu compañero?

Hijo de puta, ¿fuiste tú?

¿Fuiste tú, cabrón?

(Golpe)

Jefe, que lo vas a matar. ¡Quita, coño!

(GIME)

(Música tensa)

(Portazo)

(ANÍBAL) ¡Una farsa, un sainete!

Una patraña, eso es lo que he visto.

Y sobre eso no puedo escribir. Manda cojones.

Solo era una chica enferma. -¿Y por qué hablaba alemán?

Su padre me dijo... -Su padre no sabe

lo que la niña lee por las noches.

Además ¿quién dice que el diablo no habla alemán?

Una cosa, Aníbal: lo importante es que a esa pobre criatura,

le han sacado el diablo de dentro, o lo que sea.

Y ha superado la crisis.

¿Qué más da que le den tratamiento o exorcismo?

-Yo no he visto ningún exorcismo ni ningún tratamiento.

Los lectores esperan el artículo,

si tú no quieres, lo escribe Germán y punto pelota.

No.

Jefe...

Me voy a sacrificar. Lo voy a hacer yo.

A ver empezado por ahí, llevas dando la murga desde el Lido.

Quedan nueve horas para la ejecución,

¿alguien sabe algo de Clara y Jesús?

Monique afirma que Olmedo le puso la pitillera.

¿Olmedo? No me jodáis ahora con eso.

Olmedo es un compañero, es mi amigo, coño.

¿Y por qué no lo dijo en el juicio?

Tú estabas allí, ¡nadie escuchó a esos chicos!

¡Y a Olmedo se la dieron los auténticos atracadores!

Joder, lo sospechaba desde hace tiempo.

¿Tú? ¿Y por qué no le dijiste nada a Camacho?

¡Van a matar a un inocente!

Olmedo llevaba mis investigaciones y yo firmaba.

Pero, Padilla, ¿por qué?

Porque soy un borracho, Jesús. ¡Joder!

Y Camacho te amenazó con expulsarte si seguías bebiendo.

Firmaba como su superior y él me cubría.

Y el otro organizando atracos y llevándose su comisión.

¿Por qué se iba a meter en eso? Por una mujer con gustos caros.

¿Sabes quién es? No, no lo sé.

(GOLPEA)

Yo sí.

Miguel, ¿qué haces aquí?

Quiero que llames a Olmedo para que venga al hospital.

He terminado con él, no quiero saber nada.

Si no lo haces por tu marido, hazlo por esos chicos.

Si hubieras sido tú nada de esto habría pasado.

Pero ¿tú estás loca?

Llama a Olmedo por tu bien. Yo me encargo del resto.

¿Elvira?

(MUJER ASIENTE)

-¿Estás segura de que quieres volver conmigo?

-Sí.

-Nos iremos una temporada, hasta que pase el temporal.

¿Qué coño hace esto aquí?

¡Si te la quité...!

¿Qué coño pasa?

Te has descubierto tú solo, Olmedo.

Se acabó, Olmedo.

Venga, vamos.

(Obturador de cámara)

(LLORA) Mi vida con Hinojosa era buena,

pero aburrida.

Buscaba algo más

y entonces apareció Olmedo.

Era tan distinto a mi marido...

Un día mi marido me dijo

que estaba pensando en denunciar a Olmedo.

Estaban pasando cosas en comisaría...

-Y se lo dijo a él, a su amante.

-Pero yo no pensé que esto iba a pasar.

Mató a tu marido, tenías que haberlo denunciado.

Y entonces Olmedo organizó un nuevo atraco

a otra joyería, ¿verdad? La trampa perfecta,

un tiroteo.

Y al poco, el amante le regala una preciosa pitillera.

-Ahí me di cuenta de que era él.

Me di cuenta de que era el asesino de mi marido.

"Entonces le quitó la pitillera para colocarla de prueba

e implicar a algún incauto en el crimen".

"Y les tocó a los franceses".

Tuve miedo... Porque yo no...

(LLORA)

Gerardo, ha confesado. Sí.

Corre al Ministerio Fiscal. De acuerdo.

(Música marcial)

(AMBOS) ¡Paren! ¡Paren! ¡Paren, por favor!

Necesitamos hablar con el director de la prisión.

Tenemos la confesión del asesino de ese policía,

firmada por el comisario jefe de la B.I.C.

¿Qué hago yo con este papel?

¡Ese hombre es inocente! Ya saben lo que necesito.

Solo puedo pararlo por un indulto. Está a punto de llegar.

Necesito el indulto. Van a matar a un inocente.

No pasen de ahí. ¡Va a arder en el infierno!

Vamos.

¡Joder! ¿Y Gerardo, coño?

(Música trágica)

(Música marcial)

(Rechinar)

¡Paren, paren, paren! ¡Este hombre es inocente!

¡Traigo el indulto! -¿Quién es usted?

-Su abogado, Gerardo Zabaleta. -¡Paren!

Está muerto, Jesús, está muerto.

¡Está muerto!

Ha tenido suerte, aún sigue vivo.

Respira.

"La aparición de la Virgen en el campo de Toledo,

ha quedado en agua de borrajas.

Cuántos fenómenos de este tipo habrán pasado por ciertos

cuando solo eran fruto de una...

imaginación exacerbada

y del contagio...

a una comunidad ansiosa por creer en milagros

en un mundo plagado de incertidumbres".

-Aníbal, venga deja eso un momento.

Como lo lean en tu congregación, te van a excomulgar.

Vamos.

(Risas)

¡Salud!

(Teléfono)

Señores, hemos salvado la vida a esos chicos.

¿Os dais cuenta? Hemos hecho historia.

Perdón, ¿alguien sabe english "pitinglis"?

Llaman del "Times" o algo así. (SE ATRAGANTA)

¿Del "Times? Voy yo. Te paso.

Los demás han llamado todos: "Le Monde", "Le Figaro", todos.

Pues a ver si me hacen una oferta y me pagan mejor, ¿eh?

Menos alharacas y a darle al tambor.

Que esto nos cuesta... (TODOS) Un dineral.

Sí, coño, un dineral.

Que esta edición vamos con retraso, venga.

¡Esas máquinas, no las oigo!

(Música animada)

Mi amor. Dime.

Esto es importante para ti, pero tenemos una cita.

Cierto, vamos.

Adiós, Jesús.

(AL RESTO) Adiós, chicos.

¡Hasta mañana!

(Máquinas de escribir)

Doctor...

mi mujer ya sabe por qué estamos aquí.

-Estupendo.

Son ustedes una pareja moderna, dispuesta a dialogar.

No saben lo difícil que es encontrar parejas así.

Bueno, es que nos queremos mucho.

Eso está bien.

Muy bien.

Gerardo me ha dicho que usted trabaja.

Sí, soy periodista. Ya.

Algo me ha contado, sí.

Pero, ¿sabe?, no creo que sea trabajo para una fémina.

¿Perdón?

Verá,

la mujer moderna quiere encontrar su lugar en el mundo

fuera del matrimonio. Está equivocada.

Dios nos ha hecho diferentes, y complementarios.

La mujer no es nadie sin su marido y a la inversa.

Y eso es lo que le pasa a Gerardo.

Usted le falta, no está pendiente de él

de modo que es lógico

que él busque consuelo en otros brazos,

aunque sea en brazos equivocados.

Perdón, en los brazos de "un" amante.

Porque usted lo ha castrado.

Y él busca compensar así la pérdida de su masculinidad.

Acostándose con otros hombres.

Muy bien. Vámonos, Gerardo, este hombre no te va a ayudar.

Gerardo.

(Puerta cerrándose)

Excelente, Gerardo.

Excelente.

Está usted reafirmándose,

reafirmando su masculinidad.

(Música melancólica)

(La puerta se cierra)

(SOLLOZA)

Lo hemos conseguido, compañeros.

¿Creéis que dentro de unos años la gente se acordaría de esto?

Un monumento tampoco nos van a poner en este país.

Aquí hay muy mala memoria.

Tiempo al tiempo, a cada uno le pone en su sitio

y el mío está encima del caballo de Espartero.

Pues ten cuidado, no te ponga debajo.

Coño, José Mari, tómate una copa.

Tengo un regalo de tu amigo Alborán, me he pasado por la cárcel.

¿Alborán?

(Ruido de máquinas de escribir)

(Música sacra)

Santafé.

(Música sacra)

Nuestros lectores son nuestros ojos y por eso llegamos a toda España.

Traigan a mi hija sana y salva. ¿Cuánto piden por la chica?

Dos millones de ptas. sin marcar y no consecutivos.

(Sirena)

Todos al trabajo.

Nuestro periódico llega a todos los rincones de España,

cada semana nos leen más de 200.000 lectores

y 200.000 pares de ojos.

¡Hostia!

El mercado del nácar.

En Oriente Medio se pirran por las occidentales.

Cuánto más rubias mejor, pagan un dineral por llevarlas allí.

Haremos lo que nos pidan, pero, por favor, no nos dejen solos.

-Es usted preciosa, no será artista.

Pues hasta hoy no.

No me hagas lo que todas las novias, llega a tu hora.

(LA BESA)

(LLORA)

(LA CONSUELA) Ay, Rebeca, mi peque...

A este le han plantado como una lechuga.

-Bueno, quizá sea momento de pensar en el futuro,

de formar una familia, una familia como Dios manda, claro.

  • Capítulo 7, 'Garrote vil'

El Caso. Crónica de sucesos - Capítulo 7, 'Garrote vil'

26 abr 2016

Clara y Jesús tienen que cubrir el consejo de guerra a una joven pareja de atracadores franceses acusados de matar a un policía. Pronto los periodistas detectan irregularidades en el juicio. ¿Camacho está manipulando pruebas para dar carpetazo al caso cuanto antes? Cuando finalmente los atracadores son condenados a muerte, toda la redacción se vuelca en obtener el indulto. Será una noche larga.

Mientras tanto el Padre Sanchís se aprovecha del interés de Paloma y Rodrigo para conseguir la nulidad del matrimonio del director y exige que la portada del próximo ejemplar sea la noticia de la Virgen apareciéndose a tres niñas en un olivar. Sin embargo, el extraño comportamiento de una de las pequeñas da un giro inesperado a la noticia. Por otro lado, Jesús finalmente consigue que el doctor Alborán le hable del asesino del Rosario.

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