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No recomendado para menores de 12 años El Caso. Crónica de sucesos - Capítulo 2, 'El loco del estilete'
Transcripción completa

¡Jesús! ¿Serás tonto?

(Música romántica)

(LA OTRA CHICA) ¡Jesús!

¡Jesús!

(EN LA LEJANÍA) ¡Jesús!

Jesús, ¿estás bien? Sí, perdona.

Bueno, ya está. No le des más vueltas.

-Bueno, se ha hecho justicia. El asesino del rosario ha muerto.

Sabes que no es él. Este desgraciado mató a cinco.

Y lo cogimos, no pudo soportar lo que hizo y se ha quitado la vida.

Y muy bien que te ha venido. ¿Qué insinúas?

-Por favor, ¿queréis dejarlo ya? Lleváis más de 20 años así.

Rebeca, encontró a este membrillo y le cargó el muerto.

¿Qué pasa? ¿Cumplías órdenes?

O peor aún: ¿encubrías a alguien? Me tienes hasta los cojones.

Tu puta cabezonería te sacó de la policía.

No tienes bastante. Quieres acabar en la cárcel.

¿Me encerrarás tú? No has tenido huevos para cerrarme la boca,

como a este. ¿Te la cierro ahora?

-¡Basta ya! ¡Gilipollas!

Asun era tu amiga. Nuestra amiga.

De los tres.

Y mi novia.

Ella y las demás se merecen que al verdadero asesino

lo cuelguen por los huevos. Pues hazlo tú, porque ahí lo tienes.

Ah...

Dejó una nota, por si se te ocurre acusarme de algo más.

Rebeca, perdona por el... -Nada, no te preocupes.

Aquí tienes.

-Muchas gracias.

-Me da mucha pena veros así. Erais tan amigos...

Ya ni me acuerdo de eso.

Toño no es mala persona, Jesús.

Tú no se lo pones nada fácil.

Contigo se comporta como un caballero.

No te dejes engatusar. Toño no es el que era.

Desde aquel día ninguno de nosotros lo somos.

(Música apacible)

¡Esas manos, que van al pan! Después del beso que me has dado...

Aquí no pasa ni un alma. Vamos a hartarnos a andar.

Pues se anda, Toño, se anda.

¿Entonces ya somos novios, Asun? ¿Vas a dejar de tontear con otras?

Eso depende.

¡Eres un fresco!

No voy a ir detrás de ti, ¿eh? (LA CHICA) ¡Asun!

¡No seas tonta, vuelve! Déjala, Rebeca, ya se cansará.

¡Viene un coche! ¡Para, para! -¡Por favor!

-¡Para!

-¡Corred, que nos lleva! Corred.

(GRITAN)

¡Asun, Asun! (REBECA) ¡Asun!

(Música dramática)

(Música ensoñadora)

(Música triste)

(Música sacra)

(Música triste)

(Claxon melódico)

¡Jesús! Parece que hayas visto un fantasma.

(LLORA)

(Un coche aparca)

(Puerta y pasos)

Clara.

Clara.

Gerardo está aquí. Quiere verte.

-Clara.

Mi amor, déjame explicarte...

(LLORA)

Déjalo para otro momento, Gerardo.

Clara.

Clara, mi vida. (LLORA)

No llevamos ni 6 meses casados, tía. Ni 6.

Y me lo encuentro en la cama con otro hombre.

A lo mejor es un capricho pasajero.

¿Por qué me hace esto?

¿Tú lo sabías?

Lo sospechaba, no te voy a mentir. En cuanto me lo presentaste...

Detallitos. Claro que igual... hasta lo ha hecho a propósito.

Hay que tener poco ojo para hacerlo en tu propia cama.

Para mí que quería que lo pillaras. Te lo digo yo.

¡Yo me quiero morir! Ese chico te quiere.

¡No! Sí te quiere. Está confundido.

Necesita tiempo.

Y tú también. Mira... aquí donde me ves,

a mí me han dejado muchas veces.

Bueno, no tantas. He dejado yo más veces, la verdad.

(HUNDIDA) ¿Qué hago ahora? ¿No tienes un trabajo que te gusta?

Trabaja y disfruta.

Y la cabeza bien alta, que la vida no la regalan.

Tienen que pasarte estas cosas para que te des cuenta.

(Teléfono)

¿Aló? ¿Me pone con su sobrina?

Sí, un momento. Muchas gracias.

Rodrigo, acabo de llegar y aún no me he tomado ni dos cafés.

Dígame. Hola, princesita.

Ha aparecido uno asesinado en el barrio de Los Jerónimos.

Rodrigo quiere que vayamos juntos. Parece que somos inseparables ahora.

Salgo para allá. Venga, nos vemos.

¿Hasta cuándo quiere que haga de profesor Higgins con la niña?

¿De profesor qué?

Higgins. Rex Harrison. "My fair lady".

Deberías ir más al cine. Bastante película tengo yo aquí.

Es la historia de Pigmalión con una jovencita.

Sí, sí.

¿Tú Pigmalión? Más bien te tendría que refinar ella a ti.

Oye, ojo al parche. Soy un tipo ilustrado.

Y si no, mira lo que tienes por aquí.

(CON LA BOCA LLENA) ¿Jamón? No, gracias.

(Música de suspense)

(Murmullos)

Hola. ¿Quién es?

Jacinto Albiol, jefe de protocolo del Ayuntamiento.

Un tipo normal, aparentemente sin rencillas con nadie.

Llevaba una vida tranquila. Y más tranquila que la va a llevar.

Buenos días.

Vaya cara traemos. ¿Hemos pasado mala noche o qué?

¿Hay testigos?

Iba a tomar un café con su mujer al Comercial.

El bajó primero. Ella, más tarde y se encontró el pastel.

El portero ha dicho que lo vio todo, así que...

Currito, déjanos un momentito solos.

¿Qué es lo que vio?

El tío era muy raro. Iba mal vestido. Sería un mendigo.

Le vi la cara solo un segundito.

Él estaba allí.

(Música de tensión)

Yo estaba allí.

Buenos días, don Jacinto. -Buenos días.

-¡Policía, policía!

¡Ayuda!

¡Ayuda!

(UNA MUJER SUSPIRA, SOBRECOGIDA)

(SOLLOZA) ¡No!

(GRITA) ¡No!

-¡Policía!

La mujer casi se me cae encima del soponcio.

Si no me aparto, estaría delante de dos muertos.

(Murmullos)

¡Chist, chist! Nada de fotos. Y menos si vienes con Expósito.

Camacho, tenía que ser importante, el muerto, para que hayas salido.

Montenegro, estos plumillas, detrás de los coches. Yo me ocupo.

¿Puedo ver el arma? ¡Detrás de los coches, coño!

¡Las manitas! Tu amigo no te dará más caramelitos.

Mira. (PEDORRETA)

No te preocupes, que la foto la vas a tener.

(Clic)

¡Venga, que no tenemos toda la mañana!

Mi jefe está al llegar. ¿Puedo ver el arma?

Sí, está ahí.

(Clic)

Un estilete de madera. Fabricación casera, aunque hecho a conciencia.

Tiene la punta muy bien afilada.

¿La pata de una silla? Podría ser.

Sabía a lo que iba. Eso está claro.

Dos puñaladas en el esternón directas al corazón.

Hay que ser fuerte para atravesarlo.

De estatura similar, por la trayectoria. Metro ochenta.

Si me descuido me dices su número de socio del Círculo de Lectores.

(SUSPIRA SOBRESALTADA) ¡Mi jefe! (SUSURRA) ¡Vamos!

(CARRASPEA)

Doctor, buenas.

Tú vete yendo a revelar el carrete. Mira en los archivos del periódico.

Busca sucesos similares, que puede que haya.

¿Y tú?

¿Cómo que "y yo"? ¿Tú qué...?

¿Qué quieres, que te cuente mi vida? Tengo asuntos personales.

Voy al callista.

Muy guapa. Un bomboncito envenenado.

(Música sensual)

Voy a tener que traer a la morena más a menudo.

(SEDUCTOR) Nos vemos en el piso. Para variar.

No.

Llévame a un sitio bonito a cenar. ¿A un restaurante?

Más bien. Pero no a uno de los tuyos. Ya veo, tú quieres un sitio fino.

(ASIENTE)

Y muy caro.

(SEDUCTORA) Y luego, a tu casa. Lo quiero todo.

-La historia del crimen del último decenio está en esta redacción.

Madre mía, Paloma, no sé por dónde empezar.

¡Será que no hay!

El Jarabo, el Ricardito, el Sacabuches, el Monchito...

-Juan Manteca. -Juan Manteca. ¡Ay, Aparicio!

Ayúdala. (MARGARITA) -Por hablar.

-Es muy apañado, no te preocupes.

¡Loli!

(OBSEQUIOSA) ¡Qué guapa estás! (SECA) -Gracias.

¡Loli, mi amor! ¿Qué haces aquí? Estaba haciendo unas compras.

Pues me vienes de perlas. Fírmame unos pagarés. Papeleo.

Ay, me gastáis mucho, Rodrigo. Me sale muy cara esta inversión.

Esa chica es nueva. (CON SEGUNDAS) Muy mona, ¿no?

(QUITÁNDOLE IMPORTANCIA) Está con Jesús.

Por cierto, ¿dónde está Jesús? En el callista.

(Música de suspense)

¿Qué hace usted aquí? Ver cómo se encuentra y...

darle mi más sentido pésame. Mi marido ya está muerto.

Se tiró al río. Déjenos en paz.

Usted sabe tan bien como yo que él no mató a esas chicas.

Si le hubiera dejado tranquilo, aún seguiría vivo.

-¡Esta familia tiene bastante con lo que tiene!

¡Yo hago mi trabajo! ¡Y nosotros el nuestro!

¿Y la chaqueta quién me la paga? ¡La paga tu puta madre!

¡Y no vuelvas!

(Golpe en la puerta)

(Música de suspense)

(PALOMA) Buenas noches. (GERMÁN) -¡Paloma!

(TARTAMUDEA) ¿Me das un anticipo de las dietas?

Es para pagar a la casera. -Germán, ya van dos este mes.

Voy a tener que remendarte los bolsillos.

(SUSPIRA CANSADA) ¿Has vivido en "London" muchos años?

¡Uf, demasiados! ¿Y has visto a John?

¿A quién? John, Paul, George. Bueno, y Ringo.

The Beatles. ¿Los has visto?

No, es que Londres es muy grande.

Pero allí hay muchos con esa pinta, así que a lo mejor sí.

Bueno, ¿vamos al Lido?

¿Te vas?

Es que es la noche de las secretarias del Ministerio de Agricultura.

Vienen en manada, ¿a que sí? Les invitas a una y te dan la vida.

Están necesitadillas de amor y cariño, las pobres. ¿A que sí?

-Pero lo hacemos por mera caridad cristiana.

-¿No te importa?

No. Pues nada, buena caza. Gracias.

(SUSPIRA)

(Música triste)

Clara.

Me acaban de decir que estabas aquí. No quiero verte, Gerardo.

Mi amor, por favor, vamos a hablarlo.

Si te gustan los hombres, ¿por qué te has casado conmigo?

¿Quién es él?

¿Qué más da...? (LO CORTA) ¿Estás enamorado?

Eres mi esposa.

Me han ofrecido un nuevo destino.

La embajada de Marruecos en Rabat.

He dicho que sí, creo que es lo mejor para los dos.

Piénsalo.

Mientras no me vaya a Rabat

me estoy quedando en este hotel.

Por favor, llámame y dime que vienes conmigo.

(Música de tensión)

Buenos días. ¿Qué pasa? Jesús, ojo a esto.

Un profesor de Bellas Artes. Asesinado como hace siete años.

Estilete casero y en plena calle. ¡Joder!

Sí, me acuerdo de este caso. Cogieron al asesino.

Juan Toledo. Está internado en un manicomio desde entonces.

Pues si está encerrado en un manicomio no será el mismo.

¿Hay foto? Un dibujo del juicio, de espaldas.

Puede que haya algo.

Deberíamos ir a ese manicomio y husmear un poco.

Y conseguir una foto para que el testigo lo reconozca.

Clara, la haces tú. Vais juntos.

Y a la vuelta le acompañas a que se compra un traje.

Vas hecho un Adán. Mi mejor traje, a la mierda.

(IRÓNICO) ¿Qué? ¿El callista se propasó?

Ya sé que ayer te la quitaste de encima.

Tengo asuntos personales.

Café, copa y asuntos personales, después del trabajo.

Clara, maja, ¿nos dejas un momento?

No seguirás tocando las narices con el asunto de Pepe Garcés.

Te puedo mentir, si quieres. ¿Algo publicable?

Aún no.

Pero estoy en ello. Llevas en ello 20 años, Jesús.

Tienes intuición y sé que si dices que hay algo, lo hay.

Pero necesito un titular grandioso.

"Pepe Garcés no es el asesino del rosario".

Algo así, algo que merezca la pena tu mejor traje.

Que lo llevaste el día de mi boda.

Madre mía, el manicomio está camino a Plutón.

Sí, pasado Júpiter, a la derecha. Yo te indico.

Pero antes tenemos que hacer una parada. Vamos.

(Música de suspense)

¡Ay, por Dios! Señorita, ¿se ha hecho daño?

Sí, me acabo de comprar estas botas. Son muy bonitas, pero...

resbalan muchísimo.

Mi parienta dice que para presumir hay que sufrir.

¿Eres su hija?

Mi madre no quiere que hable con usted.

Ya, pero tu madre no está aquí ahora.

Y tu padre tampoco. Él nunca pudo ocuparse de ti.

Os merecéis que se sepa la verdad. Él se lo merece, coño.

Venga.

(Música de intriga)

Yo era muy pequeña. Una noche llegaron a casa varios hombres.

Hablaron con mis padres.

Ella lloraba y él la consolaba. Decía que era lo mejor para todos.

Esa noche lo encerraron.

Nos cambió la vida. Nos concedieron el estanco.

(SUSURRA) Pero te arrebataron a tu padre.

(NERVIOSA) Él no se suicidó. Estuve con él cuando salió de la cárcel.

Se alegraba de verme.

Si no se suicidó, ¿por qué dejó esa carta?

¡Vaya!

A ver si esto sacia tu curiosidad.

Coño, si venís de parte de Camacho, mensaje recibido.

¡Solo venía a comprar tabaco! ¡Un paquete de lo que sea, coño!

¡Aunque sea de Tres Carabelas!

Joder, hijos de puta. Si no tienes bastante, me avisas.

Gracias, guapa. Esto, que lo pague Camacho, guapos.

(Campanilla de la puerta)

(Música de intriga)

¿Te han hecho daño? No.

Tengo la tripa dura, como el gran Houdini.

Pues tienes mala cara. Pues anda que tú.

¿Sí? Es verdad.

Voy a solucionarlo. Coge el volante. ¡Joder!

¿Quién era esa muchacha?

Es un caso que llevo hace tiempo.

¿Vas a tardar? Nos vamos a matar. Que no.

(Derrape)

¿Es por lo del hombre que se suicidó en el río?

El asesino del rosario. Ya veo que lees la prensa seria.

Anda, trae.

Nosotros no hemos publicado nada de ese tema, ¿no?

Aún no hay nada que publicar.

Toma. En la cárcel y en los manicomios

esto es moneda de cambio para que te hablen.

Bien.

Aquí hay algo escrito. ¿A ver?

(LEE) "Mi padre no escribió esa carta".

¿Qué carta?

La carta de suicidio.

Parece que mejora el día.

Vamos.

Así que son ustedes familia de Juanjo.

Pues no suele venir nadie a verle. Vivimos en Logroño. Nos pilla lejos.

Ya.

(Piano y murmullos)

Mira, ahí tienes a tu primo.

Parecía tan normal en la cena de Nochebuena.

Pobre diablo, que lástima.

Lleva aquí más de siete años encerrado.

¿No sale nunca? Nunca.

¿Ni a pasear o... a tomar el aire? No.

Su primo cometió un crimen, pero es un hombre tranquilo.

Por eso le permitimos que venga a esta sala

a pintar, escuchar música...

Es un bálsamo para el alma.

Juan, mira quién ha venido a verte.

Es tu primo.

¡Jesús! ¡Jesusito! (RÍE)

A ver qué estás haciendo hoy.

¡Qué bonito caballo!

¡No, no se pueden hacer fotografías!

Pues vaya por Dios.

A ver cómo se lo decimos a la tía.

Su madre está en el lecho de muerte, ¿sabe?

"Quiero ver a mi hijo". La pobre no dice otra cosa en todo el día.

(SUSURRA) Bueno, pero solo una.

(APURADO) Lo siento, doctor, es que son familiares.

-Dicen que las fotos roban el alma de los locos.

Que les quita un gramo de alma.

Aquí tenemos normas, señores, ¿de acuerdo?

(SUSURRA) Ya.

(SUSURRA) Gilipollas.

¿Y este se supone que es el médico?

Voy a intentar hablar con tu primo.

Tú mira a ver si hay alguna manera de fugarse de aquí.

(SUSURRA) De acuerdo.

(SUSURRA) ¡Juan! ¡Juanito! ¡Primo! ¿Cómo va?

(Alarido)

(Música inquietante)

¡Qué cariñoso es nuestro Juan!

(SOBRESALTADA) Sí. Lo quiero mucho.

Es periodista, ¿verdad? No, familia.

Les he oído hablar antes.

Juan ayer salió de aquí.

Venga conmigo.

(Música inquietante)

(Murmullos)

(Música inquietante)

(SUSURRA) ¿Por qué llevan la ropa rota?

Para reconocerlos si se escapan.

Así que es posible escapar.

Sí. Mire.

Esa puerta da a una salida.

Un paciente tiene la llave, pero solo te abre a cambio de algo.

Y no dice nada. ¡Largo!

Solo lo sabemos los internos.

Perdona, pensé que trabajabas aquí.

No todos nos comportamos como unos locos.

Aquí hay gente con todo tipo de problemas.

(UN HOMBRE RÍE)

Yo misma.

Cogí una depresión cuando mi marido me abandonó por otra.

Una vecina me encontró tirada en el baño.

Intenté quitarme la vida.

-¿Tiene un cigarro? Sí.

No les des nada, son unos pesados. Pero tengo aquí.

¡No les des nada, son unos pesados!

(Música de tensión)

¡Dejadla en paz! ¡Dejadla en paz, por favor!

(GRITA) (HOMBRE) -¿Pero qué hacéis?

(GRITA) (HOMBRE) ¿Pero qué hacéis?

(Golpes de porra)

(GRITA)

(Griterío)

¡Clara! ¿Qué ha pasado? ¡Mi cámara!

¡No te puedo dejar sola!

En la vida vas a tener a tantos hombres pendientes de ti.

Vamos, ni la Bardot en un día de playa.

(IRÓNICA) Ja, ja, ja. Estás agotada.

No sé qué narices te pasa, pero no me lo vas a contar, claro.

Pues no.

(Música de intriga)

Llevo una horita de imaginaria. Será importante.

No llores, Peluso, que te voy a dar la vida.

Buenos días. Buenos días.

¿Este es el hombre que vio ayer? Sí, seguro. Es él.

Joder, ¿de dónde lo habéis sacado? Massiel, que ha hecho su trabajo.

Muchas gracias.

Está interno en el manicomio de San José.

Mató a otro hombre igual hace siete años.

Ya tienes algo para restregarle en los bigotes a tu jefe.

Necesito un favor a cambio. Quid pro quo.

Ni siquiera sabes qué significa eso.

Significa que los dos contentos. Coño, que tengo un tío cura.

Vamos, bombón.

La carta de suicidio de Garcés.

¡Guárdatela ya! (SUSURRA) Necesito más.

¿Más? Un papel para comprobar su letra.

Como la confesión que le obligaron a escribir cuando lo trincaron.

¿Tú estás loco? Bastante me estoy saltando las normas ya.

Toma.

(SILBA)

Sales tú ganando. Yo con esto solo no hago nada.

La confesión de Garcés no te la puedo dar.

Pero si alguien busca en los archivos, no lo puedo evitar.

(PRONUNCIADO A LA ESPAÑOLA) Ese es mi John Wayne.

¡Martínez!

Oye, el ocho y medio blanco que hay abajo es tuyo, ¿verdad?

Le están poniendo una multa. ¡Su puta madre!

¡Qué somos compañeros, coño!

(SUSURRA APREMIANTE) ¡Venga, rápido!

Jefe, ¿le hace un café? Más tarde.

(Golpes en la ventana)

-¡Vamos para dentro! -¡Cuidado con el traje!

(HOMBRE) Hombre, Jesusito, ¿tú por aquí?

Coño, Matías, qué... qué bien te veo.

Teniendo en cuenta que me enchironaron por tu culpa...

¡Venga, hombre, que somos amigos! ¿Amigos?

-¡Estoy hasta los cojones de vuestro jueguecito!

Te lo he advertido muchas veces, Montenegro.

Me estás buscando y al final me vas a encontrar.

El hombre que mató al político del Ayuntamiento.

Es lo bueno de tener relación con los periodistas.

A veces van por delante de nosotros.

(Llaman)

Comisario, ¿se puede?

La fianza.

Me sale más caro que un hijo tonto.

Bien.

Esto tendrá que autorizarlo el juez. Sí, y le van a llamar.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Dígame?

Buenas noches, señor juez.

Papaíto ha venido a recogerte. Es que hay gente que me quiere.

En tu caso te pudrirías esperando.

Jesús, no tientes a la suerte.

Ven un momento, listillo.

¿Qué has metido aquí?

Te lo has puesto por aquí.

Si vamos a estar así mucho tiempo, mejor apagamos la luz, Toño.

Hasta luego, Jesusito. Matías.

Anda, tira.

-Pontevedra-Real Madrid. -Dos.

Ya sabes, la próxima nómina tienes mil duros menos.

Rodrigo, que voy muy apretado. Y encima no tienes los documentos.

No, yo no.

Pero este sí.

Hay que pagarle el trabajito.

Fetén.

(MARGARITA) No está claro que sea de la misma persona.

No, pero ha pasado tanto tiempo entre un documento y otro que...

Germán y Aníbal, ¿diríais que esto lo ha escrito la misma persona?

Hombre, si lo ha escrito la misma persona, tiene una letra de mierda.

-Ni idea.

Margarita, ¿tú no tenías un amigo que era grafólogo?

¡Ay, sí! Un antiguo compañero de Derecho Penal. Y un baboso.

Le puedo preguntar. Pues no se hable más.

Te babea y luego nos cuentas, pero eso ya será mañana.

De momento me lo guardas bajo llave. ¡Ahora, todo el mundo su casa!

¡A descansar, cada mochuelo a su olivo!

¡Venga, que luego no me rendís!

(Música triste)

¿No has oído al jefe?

Deja ya de trabajar y vete a tu casa con tu marido.

Tendrás que prepararle la cena.

(Música detectivesca)

Usted mató a Jacinto Albiol en el portal de su casa.

Dígalo ya, hombre, que hay testigos.

Es como hablar con una pared.

Al final se lo tenido que decir.

Nadie gana. Ni tú tienes tu papel ni yo el caso.

Que sí, Peluso, me cago en diez.

¿Este gilipollas qué hace aquí? Yo también te quiero mucho.

Amelia.

Amelia.

(MUJER, DE FONDO) Ay, es que no puedo, de verdad.

(Música de tensión)

(Desgarro)

Le ruego que no altere a los pacientes.

-¿Será por preguntar?

(HARTO) Otra vez.

Usted mató al político en el portal de su casa.

¿Vas a hablar o no?

¿A que te quito el dibujito?

¡Venga, dímelo ya, coño! ¡Si te han visto!

(Piano: "Para Elisa")

Y ahora, hilo musical. Tócate los cojones.

(Piano: "Para Elisa")

Venga, vámonos de aquí.

-¿Qué hacéis? No le hagáis daño.

-¿Qué pasó? ¡Venga, dímelo! Le hiciste daño, ¿verdad?

Dímelo. Le hiciste daño. Le clavaste el estilete, ¿verdad? ¡Dímelo!

(Música de tensión)

(JUAN GRUÑE)

(Piano: "Para Elisa")

¡Normal!

(RADIO) "Gracias a la Brigada de Investigación Criminal

hemos averiguado la identidad del asesino

del ilustre jefe de protocolo del ayuntamiento.

Ha sido Juan Toledo, asesino confeso de otro crimen perpetrado hace años

y por el que fue acusado y encerrado.

Sin ninguna relación entre los dos crímenes,

solo debidos al azar y a la locura demente de su autor..."

Un loco se escapa y mata a dos tipos al azar.

No veo yo ahí mucha chicha para nuestros lectores.

O sí.

En ese manicomio pasan cosas. ¿"Cosas"? Pero...

¿Cosas insanas? ¿Cosas... truculentas?

Cosas raras. Los maltratan. Cuenta, cuenta.

El otro día conocí a una de las enfermas.

(LA CORTA) Se ha echado una amiguita, ¿sabes?

(IRÓNICO) Tienen cosas en común. Se entienden, ellas.

Sigue, por favor.

A ver, la conocí el otro día y parecía normal.

Pero hoy, cuando la he vuelto a ver, yo creo que le habían hecho algo.

Estaba como ida. Se le caía el pelo a mechones.

Lo veo.

"Una institución que debería velar por el cuidado de los enfermos

termina enloqueciéndolos aún más". Apunta eso.

Quieres meterte con las sacrosantas instituciones del Gobierno español.

Mira: ni locura ni casualidad.

El asesino del estilete mató a sus víctimas por algún motivo.

Mira quién lleva al muerto.

¡Coño!

¿El muerto de ahora lleva el ataúd de la víctima de hace siete años?

Mira qué compungido va llevando el féretro.

Se conocían. Los dos crímenes están relacionados.

¡Cojonudo!

¿Esto desde cuándo lo sabías tú, cabronazo?

Lo suficiente para dejar a Camacho hacer el ridículo.

(RÍE) Eres la órdiga, Jesusín.

(ENFADADA) ¿Cómo tienes tanta cara? ¡Esa foto la encontré yo!

¿Aquí qué es lo importante? ¿La historia o apuntarte un tanto?

¡Eres un cerdo! ¡Chist! Esa boquita.

Que Paloma te localice el teléfono de la viuda del finado.

Yo voy a intentar localizar al padre del loquito.

Venga, que hay mucho que hacer.

¿Qué? -Una cena y te lo digo.

- Felipe, no me empieces con el baboseo.

-Bueno, pues un café. ¿En mi casa o en la tuya?

-¿Me lo vas a decir o no me lo vas a decir?

-Tampoco te pongas así.

-No, no es la misma persona.

(Música de suspense)

¿Cuándo empezaron los problemas mentales de su hijo?

Cuando murió su madre. Entonces se obsesionó.

Se dedicó a pintar de forma compulsiva.

¿A pintar?

¿Fue alumno de la escuela de arte donde trabajó su primera víctima?

No, él no fue nunca a la escuela.

Pero acompañaba a su madre, que era modelo.

Sé que esto es muy duro para usted.

Hace 2 días que ha perdido su marido pero su testimonio es importante.

(SOLLOZA) Perdone.

Le decía que mi marido

y su amigo... ¿El que asesinaron hace siete años?

Sí.

Eran compañeros en la Escuela de Bellas Artes.

(ASIENTE) Después fueron profesores.

Mi marido hace tiempo que lo dejó.

-Mire, esta era mi mujer.

Y unos dibujos de mi hijo, por si le sirven para el reportaje.

Mire, están firmados.

Sí, nos vendrán de perlas.

Muy guapa, su mujer. No la mencione delante de mi hijo.

Es muy posesivo.

Un día que nos peleamos su madre y yo se me lanzó al cuello.

Ya he visto cómo se las gasta, sí.

Bueno...

Pues muy bien. Nos será de mucha utilidad.

¡Venid todos! ¿Qué pasa?

¡Massiel! (APREMIANTE) ¡Vamos, vamos!

Bueno, pues ya tengo todo lo que necesito. Gracias.

Cuídese.

(PARA SÍ) Madre mía de mi vida.

¡La madre que los parió! Ya nos han entrado otra vez.

Llamamos a la policía, ¿no? ¿A la policía?

Como si no hubieran simulado nunca un robo para hacernos la puñeta.

Siempre van a por los archivadores, a por lo más caro, coño.

Margarita, ¿dónde está la confesión de Garcés?

A ver... ¡ya verás!

Han venido a por la confesión. Y a por la nota de suicidio.

-Y a por mi cruz de Caravaca. (LO REPITE BURLÁNDOSE)

Y a por el dinero de las dietas. ¡Si eso es para disimular!

¡Mi investigación a la mierda! Tranquilo.

¿Cómo que "tranquilo"? Que sí, que te calmes. Escúchame.

El grafólogo me confirmó que la letra no es de la misma persona.

Yo tenía razón. Sí.

La nota de suicidio no la escribió Garcés.

Hombre, bien. ¡Ay, Margarita!

Quita, que no me gusta que me toquen.

A Camacho le ha salido el tiro por la culata.

¡Pues menos mal! De "menos mal", nada.

La broma me va a salir por 5.000 duros por lo menos. ¡Coño!

¡Coño! No llores tanto.

(Teléfono)

(Teléfono)

(PALOMA) "El Caso", ¿dígame? ¿Sigues enfadada?

¿Porque has hecho lo que has querido con una foto que he encontrado yo?

Hoy te he enseñado la segunda lección del reportero:

"No te fíes ni de tu compañero". ¡Mira qué majo!

Igual te pago por tus clases y todo. (PALOMA CARRASPEA) Perdón.

¿No queríais hablar con el director de la escuela de vuestros fiambres?

(AMBOS) Sí. -Dice Rebeca que está en la morgue.

-Se está despidiendo de su amigo, pero ha venido aquí. Rarísimo.

Bueno, os dejo.

Es él.

Es él.

López y Expósito, de "El Caso". Queríamos hablar con usted.

Ustedes eran muy amigos, ¿no?

Igual que del otro profesor de la escuela, la otra víctima.

Usted también fue al entierro a llorar a su amigo.

Los dos llevan el ataúd.

Sí. Sí que lo fuimos, sí.

Este hombre... es el asesino de los dos.

¿Le suena? ¿Pudo ser alumno de la escuela?

No.

¿Y a ella la conoce? Sí.

Fue modelo durante poco tiempo.

Todo el mundo quería pintarla.

Trabajó sobre todo para mis dos difuntos amigos.

Ella era la madre de este hombre.

Del asesino de los dos profesores. Ahora que lo dice, sí.

Sí lo recuerdo, venía...

Venía con un niño.

(TITUBEA) Y...

muy raro.

Muy callado.

Al parecer era muy posesivo con su madre.

¿Cree usted que pudo tener algún ataque de celos con ellos?

Sí, claro, puede ser. Claro, y...

con el tiempo, su mente enferma se fue obsesionando y los mató.

Bueno, tengo que irme.

El corazón. Ya no aguanta estos disgustos.

¿Así que el asesino se volvió loco de celos y ya está?

Usted sabe la verdad, ¿a que sí?

Segunda lección del reportero aprendida.

(Música triste)

Ya no había gente.

(Música ensoñadora)

Vieron que era la ocasión.

(Gramófono: "Para Elisa")

-Bueno, creo que voy a hacer aquí una pequeña corrección.

-¿Qué haces? -Nada, perdona.

(Música disonante de piano)

-¿Qué estás haciendo?

¡Suéltame! (AL OTRO) ¡Ayúdame!

(EL OTRO) Tranquila, tranquila. -¿Qué hacéis? ¡Socorro!

(DA UN GRITO) ¡Ayuda, por favor! (GRITA) ¡Por favor, ayuda!

¡Por favor! (GRITA) -¡Mamá!

-¡No, no! -¡Quita, niño!

-¡No, no! -¡Mamá!

-Iba a salir cuando oí los gritos, y me acerqué.

(MADRE) -¡Juanito, vete! -¡Llévate al niño!

-¡Juanito, vete! -¡Dejadla!

(MADRE) -¡Ayuda!

(Música de tensión)

(LA MADRE GRITA)

¡Ayuda!

(DIRECTOR) No hice nada para pararlos.

Y... tampoco lo denuncié.

(Música: "Para Elisa")

Bueno...

Aún me arrepiento de ello.

Supongo que esta noche podré dormir por fin tranquilo, ¿no?

(Música: "Para Elisa")

Si vio lo que vio y no dijo nada

no merece morir tranquilo en lo que le queda de vida.

Vamos.

(Máquina de escribir)

"El apetito carnal de los dos profesores

marcó su destino final".

(MOLESTA) ¡Otra rezando salmos!

"¿Quién sabe si el asesino...

...perdió la cordura en aquel mismo momento?"

(Máquina de escribir)

"Un artículo de Jesús Expósito

y Clara López".

La historia es tuya.

(Alarido de un hombre, de fondo)

Vamos, Juan, hay que salir un rato al patio.

Hoy hace muy buen día.

(Música de tensión)

Aquí no hay quien pare.

Si alguien quiere algo, me bajo al bar con Germán.

-¿No me puedo mover sin que me sigas como una gallina clueca?

-¿Qué te pasa?

(Teléfono)

"El Caso", dígame.

Es para ti.

-¿Dígame?

Jesús, te llaman.

Sí, ¿dígame? Ah, Rebeca, ¿qué?

¿Cómo, cómo, cómo?

A Juan Toledo le han frito el cerebro.

¿Cómo? Electroshocks.

Ya, y con este se les ha ido la mano.

Pues sí que ocurre algo en este manicomio, sí.

¿Qué pasa?

Amelia estaba intentando decirme algo cuando se arrancó el pelo.

¿Dónde vas? (CON SEGUNDAS) Al callista.

Uy, qué ímpetu tiene la chica.

Un momento, que tengo que enseñarte una cosita.

¿Te gusta?

200 pesetas en Celso García. Para la cena de esta noche.

¡Es divino!

¡Ay! Te temo más que a un nublado. Tenemos reserva a las diez.

Aquí lo tienes: Pepe Garcés.

El otro día lo vi, pero no lo vi tan claro.

Mira aquí y dime qué ves. ¿Esto? Pues un hematoma, Jesús.

Lo vemos porque la coagulación de la sangre lo ha ido definiendo.

(Música detectivesca)

¿Qué?

¿No te parece...

como un sello o la marca de un anillo?

Sí, uno como el mío.

Un golpe en la sien puede ser letal. Lo he visto a menudo en el boxeo.

Este hombre no se ha suicidado. Lo han asesinado.

(Música detectivesca)

Te han puesto fino.

-Un novato en el gimnasio. Me he confiado, y ya ves.

¿Ha sido limpio?

-Me encargué de eso.

-¿Sabes qué? Que con eso no llegamos para pagar toda la deuda.

(Música de intriga)

¡Ay, hija de puta!

(SE QUEJA)

-Así que eres tú la que nos estaba siguiendo.

-Espero que no me haya jodido la cámara, que es la buena.

Tú ya estás empezando a largar.

-A mi amigo Nuño le encargaron recuperar la confesión de Garcés.

-Y tú simulaste el robo. -Para que todo pareciera más natural.

-¡Y tan natural!

Te has afanado las dietas. Y la cruz de Caravaca de Aníbal.

(Llaman)

(AMBOS) ¡Revelando! -Vale.

-Oye, no trabajarás para esa gente, ¿no?

(SUSURRA) ¿No tienes cabeza?

(LEVANTA LA VOZ) -¿Tú crees que a mí me gusta?

(MÁS BAJO) Pero pagan bien. Necesito la pasta.

-Pídemela a mí.

-Pues 300.000 pesetas me vendrían de puta madre.

-¿300.000?

-La gente para la que trabajo tiene la mala costumbre

de querer cobrar sus deudas. No tenía ninguna otra salida.

(SUSURRA) -¡Germán, por Dios! -Yo no he matado a nadie.

Ni lo haré. Dar palizas, cortar dedos, no te digo que no.

(PARA SÍ) -¡Cortar dedos! -Yo no soy un asesino.

(SUSURRA) -¿Qué está pasando aquí?

-Nuño ha matado al asesino del rosario.

(RABIOSO) Pero ese tío era escoria. ¡Se lo merecía!

-Ese hombre era inocente, Germán.

No es el asesino de rosario.

¿Cómo recibís los encargos?

-Nos dejan el encargo en una taquilla del gimnasio.

Nuño recogió una nota con el nombre de Garcés y su foto.

Y un punto negro.

El punto negro... (LO CORTA) -Ya, ya, ya.

-Por favor.

Esto tiene que quedar entre tú y yo.

(Música dramática)

Ya puedes pasar.

(Música dramática)

(Música inquietante)

(Música de tensión)

(Música inquietante)

(Llanto de mujer, de fondo)

(Llanto, más cerca)

(Zumbido)

(AMELIA LLORA DÉBILMENTE)

(Música inquietante)

-Paciente: Amelia Couso.

Primera semana de tratamiento con MK Ultra más electroshock,

según protocolo de la Agencia Central de Información norteamericana.

(AMELIA SE QUEJA DÉBILMENTE)

-Tras varias sesiones, la paciente... (AMELIA SE QUEJA DÉBILMENTE)

-...no ha experimentado mejoría. (AMELIA SE QUEJA DÉBILMENTE)

-Por ello, procedemos a aplicar

una dosis de 10 ml... (AMELIA GRUÑE)

-...de MK más electroshock. (A AMELIA) Tranquila.

(AMELIA LLORA) -Así. Nada más.

Si el proceso no resultase efectivo,

procederemos a lobotomizarla.

Tranquila.

(Música de tensión)

(AMELIA LLORA) -Estate quieta, ¿vale?

No me obligues a... Suéltala.

(TEMEROSO) Vamos a calmarnos todos. Estoy muy calmada. Suéltala.

Señorita, está cometiendo un error. Suéltala.

Está cometiendo un error, señorita.

Sin el tratamiento la paciente empeorará, ¿sabe?

Este tratamiento la hace empeorar. Solo tiene depresión.

Suéltate, Amelia.

Mire, yo ayudo a mis pacientes a mejorar.

A resolver sus problemas. ¿Sí? ¿Friéndoles el cerebro?

No, no. A veces hay errores en los ensayos, ¿sabe?

Pero este procedimiento lo aseguran científicos norteamericanos.

Esto no es curar. Esto es torturar. No, esto es ciencia, señorita.

Usted está loco. (A AMELIA) Corre.

(Música trepidante)

(Alarma)

(Música trepidante)

(HOMBRE) ¡Alto!

¡Es él! ¡Él tiene la llave!

(Música trepidante)

¡Allí está, allí está!

(Música de tensión)

(GRITA) ¡Mis juguetes! ¿Dónde están? ¡Mis juguetes!

¡Quiero mis juguetes!

¡Mis juguetes!

(SIGUE GRITANDO)

¡Abre la puerta! ¡Abre la puerta! Abre la puerta.

¡Ábrenos! Le tienes que dar algo.

No llevo nada. Tu collar.

Aunque sea bueno, unos huevos fritos...

¡Ay, Jesús! (SUSURRA) ¿Qué te parece?

Me ha quedado bien, ¿no? Que sí, que está bien. No se nota.

(SUSPIRA SORPRENDIDA) ¡Mira! ¿Ese no es Fernando Fernán Gómez?

Sí, yo creo que sí.

Yo me voy a tomar un Turnedó. ¡Ella! Ella es la actriz esta...

¿Hemos venido a cenar o a "Escala en hi-fi"?

(MOLESTA) ¡Oye, guapo! No te enfades.

Tengamos la cena en paz. ¡Déjalo ahí!

¡La mujer de mi jefe! Habrá quedado con él y la secre.

Están en la mesa de enfrente.

(CARRASPEA)

¿Qué haces aquí?

¡Coño!

(DISIMULA) Pues claro, entonces...

¡Loli! Tan guapa como siempre. ¡Loli!

Qué zalamero eres.

Ya veo cómo os gastáis el dinero de las dietas.

Hemos venido a entrevistar a Fernando Fernán Gómez.

No le vamos a llevar a cualquier lado.

Siempre trabajo, cariño. ¿Os importa que nos sentemos?

¡No, por favor! Van a tardar en darnos mesa.

Pedimos unos aperitivos y...

Yo, si no le importa al jefe, me voy a la redacción.

Iré transcribiendo la entrevista. Vaya, Paloma, vaya. Qué profesional.

Por favor, ¿le toma nota a las señoras?

Para mí un coñac. Para mí otro.

Sí, bien cargadito.

Pues nada... ¿Habéis ido de compras?

(SECA) Sí, de compras. ¿En Woolworth?

Don Rodrigo, discúlpeme. Tiene usted una llamada.

¿Dígame? ¿Que la niña qué...?

Ahora voy.

Tu protegida ha parado las rotativas.

¿Mi qué...? ¡Pero bueno! ¿Tendrás cara?

(DUBITATIVO) Toma... Disculpadme. Guapísimas.

Una mujer tan guapa no debería estar sola a estas horas.

-¡Que tonto que eres! Menudo susto me has dado.

-Anda, sube al coche, que te llevo.

¿Estás bien?

-Sí, estoy cansada. Mucho trabajo.

Ya has visto lo tarde que he terminado hoy.

-Pues me encanta tu uniforme nuevo.

Vamos...

Dan ganas de morirse.

¿Qué efectos notabas con el MK Ultra?

(VOZ TRÉMULA) Tenía alucinaciones.

(Música triste)

El pelo...

El frío.

Hay más pacientes como yo.

Tendrías que hablar con ellos.

Con Juanito.

Me temo que...

Juan Toledo murió hace unas horas, Amelia.

Lo siento, sé que lo apreciabas mucho.

(SOLLOZA) Lo siento.

(ALTERADA) ¡No, no! Amelia, ¿qué te pasa?

(GRITA) ¡Ay, ay, ay! ¿Qué te pasa?

Amelia... Yo soy la siguiente.

¡Yo soy la siguiente!

(GRITA ASUSTADA) ¡No, no! ¡Por favor, no!

(FUERA DE SÍ) ¡No, no, no!

¡Tú! ¡Tú los has llamado!

¿A quién? ¡A ellos!

No hay nadie. ¡A ellos!

¡A ellos, a ellos!

(Música de tensión)

(JADEA MUY ALTERADA) (GRITA) ¡No!

(TRANQUILIZADORA) Amelia, Amelia... ¡Diles que se vayan!

¡Diles que se vayan! Amelia, tranquila.

¡Fuera! No hay nadie.

Quieres matarme. Todos queréis matarme.

Amelia, tranquila. Aquí no hay nadie, por favor.

Mírame, Amelia.

Por favor.

Yo te entiendo, estoy pasando por lo mismo que tú.

Mi marido me ha engañado también.

Te entiendo.

Son unos hijos de puta.

(LLORA) ¡Los hijos de puta! Son todos unos hijos de puta.

No te rindas.

No te rindas como yo.

Mira cómo he terminado.

Tranquila.

Chist, tranquila.

Ya ha terminado todo. Lo sé.

Esto tiene que terminar.

(Música de tensión)

¿Dónde vas?

(LEVANTA LA VOZ) ¡Amelia! ¿Dónde vas?

¿Te ha avisado Emilio, de rotativas?

¡Esta niña se va a enterar!

¿Pero qué coño ha pasado?

¿Qué es esto? ¿Y Clara?

¿Dónde está Clara? ¡Clara! ¡Clara!

(Alarido de mujer)

(Golpe fuerte)

¡Coño! ¡Hostias!

¿Clara? ¿Clara?

(Sirena)

No es ella.

(Música triste)

¡Clara!

¿Qué ha pasado? ¿Quién es? Es la chica del psiquiátrico.

(LLORA)

¿No pueden hacer nada?

No he podido hacer nada. No me dio tiempo.

No me ha dado tiempo a nada.

(SUSURRA) Sube a por la cámara, que no nos pisen la noticia.

"Amelia Couso y Juan Toledo son dos de las víctimas

de un caso de experimentación médica saldado con dolor y muerte.

¿Cómo puede ser lícito utilizar seres humanos como cobayas

en experimentos de dudoso resultado?

¿No debería haber un control más exhaustivo

por parte de las autoridades para evitar estos abusos?

El asesino del estilete estaba bajo la tutela

del Estado cuando perpetró el segundo crimen,

el del jefe de protocolo del ayuntamiento de Madrid".

¿Qué te parece?

Que lo pones a caer de un burro. A mí me encanta, pero al Gobierno...

¿Un par de sugerencias?

Parece que al final hizo bien en parar las rotativas.

Es lo que yo siempre digo: esta chica es oro puro.

(Música jazz animada)

¿Qué ha pasado?

No preguntes.

Gerardo ha estado aquí hasta hace una hora.

(Música triste)

(LEE) "Si hubieras tenido clara la intención de venirte conmigo,

me habrías contestado inmediatamente.

Al no hacerlo, igualmente me has dado una respuesta.

(SUSPIRA)

(Música de tensión)

¿Lo ha leído?

Sí, claro. Usted y todo el mundo.

Hasta el ministro.

Me ha llamado.

Harto de que esta gentuza ponga en solfa las instituciones patrias.

Menos mal que mi hija se marchará a Marruecos.

Supongo que sabía que mi hija estaba en este periodicucho.

-¿Se marcha a Marruecos? -Sí.

He destinado allí a su marido.

Lo de mi hija está resuelto.

En cuanto a "El Caso"...

solo me queda una baza.

-Estoy para lo que usted ordene, señor secretario.

(Música de suspense)

(Música sacra)

(Música de suspense)

¿La gente ya no asesina o qué? Esta semana hay luna llena.

"Verá como la cosa se anima. A ver si es verdad".

Veo el titular: "Ritual satánico en casa de Laura Pontón".

Rezuma sangre, y España no es así. Te mandan como vigilante, ¿no?

Prefiero "supervisor". La conocerá. Es la hija de su jefe.

Es la primera vez que tengo un retraso.

¿No estoy embarazada?

(CAMACHO) "Cásate conmigo".

-¿Me estás pidiendo una cita? -¿Por qué no? ¿Sales con alguien?

-Mi chico siempre ha sido inofensivo. Empezó con cartas, luego flores...

Pero esto no lo había hecho nunca.

(GERMÁN) "¿Tú no tendrás por ahí un millón de pesetas?"

(MARGARITA) "Para esos asuntos tuyos que tienes".

-O me devuelves el dinero que he puesto en el periódico

o vas a la cárcel.

-¡Yo no tengo nada que ver!

¡Hijo de puta, ven aquí! (GRITA) ¡Que no!

-¿Les puedo ayudar en algo? -¿Es usted "le propietaire"?

La red ya está echada, solo queda esperar.

  • Capítulo 2, 'El loco del estilete'

El Caso. Crónica de sucesos - Capítulo 2, 'El loco del estilete'

22 mar 2016

El jefe de protocolo del Ayuntamiento, Jacinto Albiol, es asesinado a las puertas de su casa, ante su mujer. Jesús y Clara tienen reciben el encargo de escribir sobre el caso y sus investigaciones los llevan a sospechar que el asesinato tiene relación con otro ocurrido hace varios años, cuyo autor está internado en un psiquiátrico. Mientras Clara intenta recuperarse del trauma de descubrir a Gerardo con su amante, Jesús avanza en sus investigaciones sobre el crimen del rosario, un caso que le obsesiona desde hace años y que lo relaciona muy íntimamente con Rebeca y Camacho.

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