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Para todos los públicos El Árbol de los Deseos - 11/03/17 - VER AHORA
Transcripción completa

(RÍE) ¡Sí!

Soy Edu Soto y me han encargado una misión:

Recoger deseos de niños por los colegios

de todo el territorio nacional.

Son libres de pedir lo que quieran.

Mi deseo es que mi madre no trabaje tanto.

Con una sola condición, los destinatarios

de los deseos no pueden ser ellos mismos.

Siempre, y sin excepción, deben ser para otra persona.

Bienvenidos a "El Árbol de los Deseos".

(Música)

Estamos en Guadalajara, este es un lugar

de rincones increíbles llenos de historia.

¿Qué os decía yo?, aquí se hace todo a lo grande,

mirad, un palacio convertido en colegio,

el Niña María Adoratrices y los niños de este colegio

no saben que yo ando por aquí.

Y yo no he venido a este mundo ni a perder el tiempo,

ni a pasar desapercibido, así que, manos a la obra.

Mira, mira, ven, ven, aquí.

Aquí, aquí, este es el lugar perfecto.

Pero, qué maravilla.

¡Chicos!

¡Chicos!

¡Chicos, venid, venid todos!

Creo que voy a necesitar ayuda.

Yo tengo el poder.

¡Chicos!

¡Venid aquí!

(Sirena)

Alumnos

del colegio Niña María Adoratrices,

hola. (TODOS) ¡Hola!

¿Cuál es mi nombre?

(TODOS) ¡Edu Soto!

Guau.

(RÍEN)

¿Sabéis qué he venido a hacer aquí?

(DICEN VARIAS COSAS)

Bueno, os voy a ayudar, os voy a ayudar,

"El Árbol de los Deseos",

va a crecer en vuestro patio

porque ha elegido vuestro colegio

para que vosotros podáis pedir un...

(TODOS) ¡Deseo!

Vamos a ver si sois igual

de rápidos volviendo a vuestras clases.

¡Rápido, volando, rápido!

¡Adiós!

Madre mía, el colegio este es bonito, pero, agotador, también.

Antes que me he ayudado de un megáfono para proyectar

mi voz, podría ayudarme algún elemento para proyectar mi cuerpo.

¿Por qué la tele es tan mágica, Dios mío?

(TARAREA)

Hola, chicos, ¿se puede?

(TOODS) Hola.

(TODOS) Edu, Edu. Hola.

Vale, chicos, vale, vale.

A ver, vengo a repartiros las tarjetas.

Venga, mira, tarjetas por aquí.

Acordaos, tiene que ser un deseo para otra persona.

Mi deseo que he pedido es que mis abuelos

se vayan a un sitio donde no llueva

porque cada vez que van de vacaciones,

tienen muy mala suerte y casi siempre les llueve.

¿Cómo te llamas? Diego.

Diego, ¿cuál es tu deseo?

Que mi amiga Claudia Camino salga en una peli o en una serie.

¿Es actriz? No, pero, le gustaría.

Y ella, ¿qué pasa que es tu amiga?

Pero, ¿te gustaría que fuera algo más que tu amiga?

Vamos, que te la quieres ligar. Sí.

¿Le has pedido salir, le has cogido así la mano

con los dedos entrecruzados? No.

¿Y tú, qué le ha dicho?

Que si quiere salir conmigo y me dijo que no era su tipo.

Tiene un lío. Si supieras la de veces

que me han dicho a mí eso.

Me voy a dar una vuelta.

Suerte.

Ya me contarás.

Que mi abuela Angelita

vaya al Santiago Bernabéu a ver un partido.

¿Qué bonito es el amor, verdad? Sí.

¿Cuál es tu nombre? Olivia.

¿Olivia, y tú no tienes novio?

¿No?

Mira, que esta no tiene novio.

Pero, está uno por mí, ¿eh? Ah, ¿está uno por mí?

Ah, bueno, entonces, vamos a respetar.

Pablo, si lo estás viendo, esto va por ti, ¿eh?

Pablo, espabila,

que te estás quedando atrás, macho. Que tienes a Diego

haciéndose el despistado, pero, con la oreja puesta.

¿Eh?

El deseo que hemos pedido es el mismo

y es que mi madre vaya a Bélgica a ver a su madre.

¿Cuánto tiempo llevan sin verse?

Mucho.

Ay, ay, que me hago mayor, ay.

Hola, chicos. (TODOS) ¡Hola!

Oh.

El deseo que he pedido es para mi madre

para que conozca a algún famoso.

Mi deseo es que mi madre no trabaje tanto.

¿De qué trabaja? No sé.

(RÍEN)

¿No sabes de qué trabaja?

¿Cuántas horas trabaja al día, lo sabes?

Algunas veces trabaja hasta la hora de comer

y algunas veces trabaja todo el día

y no me da tiempo a verla por la noche.

¿Cómo va vestida? Va vestida con un uniforme.

¿Un uniforme...?

¿De policía? No.

No, ¿bombera? No.

¿Gasolinera? No.

Va con un pantalón azul y con un chaleco "fosforente".

Pues, a ver si es la que pone

multas en la zona azul. No.

¿No? No.

Pues, ese es un deseo muy bonito.

Mi deseo, que mi padre vuele drones.

Mi padre está cabreado por eso he pedido esto.

Ahora, solo queda colgarlos de nuestro árbol mágico

y él elegirá con cuál de ellos se queda.

Nuestro árbol ya está repleto de deseos

de los alumnos del colegio Niña María Adoratrices.

Espero que la emoción no les haga olvidar

que esas tarjetas pueden cambiar

la vida de las personas que más quieren.

Lo que no imaginan es hasta qué punto pueden hacerlo.

¡Edu, ábreme! Voy, voy, que me ha pillado.

Yo quiero que mi abuelo tenga un martillo nuevo

porque el que tiene es viejo y construye muy mal con ese.

¿Cuál es tu nombre? Nerea.

¿Cuál es tu deseo?

Mi deseo es que mi abuelo tenga un nuevo martillo

porque el que tiene construye muy mal con él

y pide ayuda.

Yo pediría alguna cosilla más,

como una cosa más espectacular, más difícil de conceder.

Quiero pedir algo más. Ah, pues, dime, dime.

Que mis padres se casen

porque llevan mucho tiempo juntos.

Y no están casados. No.

Este deseo ya me gusta más, ya se complica,

es más complicado, ¿no? Sí.

O sea, un martillo, ¿dónde lo compras?

Hombre, en tiendas. En una tienda.

¿Y una boda dónde la compras? En las iglesias.

Ya, pero, es más difícil, más complicado.

Sí.

¿Quién crees que tiene más ganas de casarse, tu padre o tu madre?

Creo que mi madre.

¿Cómo te la imaginas?

Con un vestido blanco y con eso que llevan

las novias aquí en el pelo.

¿Aquí, un nido?

¿Un nido de pájaro? Un nido de pájaro

y con una tela para abajo.

¿Y tu abuelo qué va con el martillo a la boda?

No. Así lo juntamos todo, ¿no?

Podría, pero, guardado en un bolsillo, mejor.

El árbol ya ha tomado una decisión.

Nerea ha pedido dos cosas muy diferentes, una muy sencilla

y otra, realmente, complicada.

Pero, a nosotros, lo que nos gusta son los retos de verdad.

Hola, buenos días. Buenos días.

Hola.

Tú y yo nos conocemos, ¿no? Sí.

¿Me puedo sentar? Sí.

Hablamos una serie de cosas

el otro día, ¿te acuerdas? Sí.

Pues, he venido a decirte que "El Árbol de los Deseos"

ha elegido hacer realidad tu deseo.

¿Cuál de los dos deseos?

Pues, mira, este martillo es para tu abuelo, ahí lo tienes.

Ahí va.

Qué pedazo de martillo que pesa y todo.

¿Te gusta para tu abuelo?

El deseo que quería

que más se cumpliera era el de la boda,

pero, el martillo, también, está bien.

¿Tú no tenías otro deseo por ahí?

Sí.

Es que mira, hay otro deseo que es que sus padres se casen.

¿De verdad?

¿Sí?

Raúl, ¿qué tal? Bien, bien.

Es una sensación muy extraña,

un sorpresón total.

Claro, que la niña pidió ese deseo tan bonito

y es que nos tendrás que dar tu permiso por lo menos.

¿Qué hacemos, decimos que sí

y nos casamos papá y mamá?

Sí.

Pues, venga, que nos casamos.

Pero, qué bien.

¿Cuánto tiempo llevas con tu mujer? Con Mónica, llevamos 18 años.

Y en ningún momento se planteó el tema de boda.

Pues, la verdad es que no, nos fuimos a vivir juntos

y venía de camino lo que es Héctor, el hermano mayor de Nerea.

Y no hay un riesgo a una negativa, ¿no?

Yo creo que no, vamos a ver.

Estás en una nube en la cual dices: "Madre mía",

lo típico, el pensamiento de:

"¿Me dirá que sí, me dirá que no?".

Después de 18 años,

¿seguís enamorados, te hace ilusión?

Por supuesto, estás con una persona con la que convives toda la vida,

te digo que con toda la ilusión del mundo.

Y cuéntanos, ¿cómo es tu mujer, qué nos vamos a encontrar?

Pues, nos encontraremos una chica seria, ¿verdad?, es muy seria mamá.

Con el tema del estudio. Tela marinera.

Cuéntanos cómo es mamá con el tema del estudio.

Muy seria.

¿Muy seria, es muy estricta?

¿Y tú cumples más o menos?

Eh... Yo cumplo.

Bueno, ¿tú cuándo querrías que papá y mamá se casaran?

Mañana. Pues, mañana no va a poder ser.

¿Hoy te va bien a ti?

Sí. Pues, te diré una cosa, Nerea,

la boda va a ser hoy.

¿En serio?

¿Y los invitados, qué?

De eso se ha ocupado "El Árbol de los Deseos".

Bueno, y yo, que llevo unas horas llamando a toda tu familia.

¿Te apetece que sea hoy la boda?

Mejor mañana.

(RÍEN)

Decía mañana porque así podré descansar

y estar más cómoda.

Que nos vamos de boda.

¡Que nos vamos de boda! ¡Nos vamos de boda!

¿Cómo te llamas? Me llamo Jorge Higueras.

Muy bien. ¿Y cuál es tu deseo, Jorge?

Mi deseo es que nos hemos mudado hace mucho.

Entonces estaban discutiendo un poco mi padre y mi madre

sobre la hipoteca, que no sé ni lo que es.

Y he pedido que mi padre vuele en globo para ver

si le cambian los aires y está contento.

¿Qué crees que es esto de la hipoteca?

Lo del banco a lo mejor. Sí, ¿pero qué pasa en los bancos

que está todo el mundo...? Pues que a lo mejor

hay mucho jaleo. Hay jaleo en los bancos, ¿no?

Mira, una hipoteca, creo, no sé... Yo tampoco sé muy bien lo que es.

Creo que tú vas, pides un dinero...

Te dan eso... Y luego te lo piden pero tú no pagas eso,

si no que vas pagando más.

Sí. Es como si te digo ahora:

"Dame 5 piruletas"

Yo las cojo y tengo que dar dinero.

No. Yo soy un banco y te digo: "Toma 5 piruletas", y tú las coges.

Y tú vienes y me dices al día siguiente:

"Te devuelvo las 5 piruletas", y te digo: "No, me vas a dar 8".

¿Cómo lo ves? Mal.

Lo ve mal. Es que esto funciona así. El mundo funciona así.

¿Te llevas bien con tu padre? Sí.

¿Y con tu madre? Sí.

Pero entre ellos están con la hipoteca de por medio, ¿no?

¿Cómo es tu padre? Cuéntame. Mi padre es simpático, amable...

¿Tu padre es muy valiente?

¿Sí? ¿De qué trabaja tu padre?

Es bombero. ¡Hombre!

Si es bombero tiene que ser valiente.

¿Y no le dan miedo las alturas?

¿Para nada?

Jorge, o más bien su deseo, es el segundo

de los elegidos del árbol.

Su madre me ayuda a sorprenderlo en el centro de trabajo

de su padre, que, por cierto es bombero y no sabe

que su hijo está un poco preocupado por él.

Hola, ¿qué tal, chicos?

Ya nos hemos visto las caras antes, ¿verdad?

¿Y te imaginas por qué estoy aquí?

¿Para ayudar? ¿A quién?

A los bomberos. ¿Para ayudar a los bomberos?

Joder, sí que doy el pego.

O sea, ¿te crees que voy a ayudar a los bomberos

a apagar un fuego? ¿Sí?

¿Me ves ahí fuerte?

Te confieso que estoy aquí porque tu deseo.

El deseo de que tu padre se suba en un globo

y se le airee la cabeza

se va a hacer realidad. ¿Sí? ¿De verdad?

Sí. ¡Bien!

¡Bien! ¡Bien!

¡Qué bien!

Este deseo va a funcionar para que no haya

más discusiones tontas.

Bueno, y aquí tenemos a tu mami, Rocío. Te ha estado engañando

como a un bellaco, porque ella sabe esto.

Rocío, cuéntame estáis un poco estresados.

Un poquito, sí. Ahora cada vez menos. Pero sí.

Nos vamos adaptando. ¿Muy dura la mudanza?

Sí. Mucho lío.

Mi marido últimamente está más tenso por el cambio de casa

y seguro que también porque no puede salir tanto como quisiera

a hacer el deporte que necesita.

"La casa es pequeña, nos compramos una más grande y se acabó".

Pero luego viene... Pues todo lo que le ha tocado a él.

Como tiene tiempo por trabajo pues todo el papeleo...

Entonces, cada día venía... Alguna que otra discusión, ¿no?

Bueno, sí.

Lo del ceño fruncido es discusión, es un poco...

Momentos agrios, ¿no? Algo. Sí.

Jorge es muy testarudo, por decirlo de aquella manera.

Y el niño cree que con una experiencia así

a lo mejor... Seguro que sí. Seguro que sí.

Le sonríe un poco a la vida.

Igual que te digo eso, te digo la otra parte:

tiene muy buen corazón.

Faltan un poquillo de sonrisas, ¿no?

Sí. A ratos, sí. A ratos.

Vale, venga. Mi hijo es muy emotivo,

le puede la emoción, y le ha dado por llorar.

Para. Oye, escúchame.

Va a venir papá y hay que darle la sorpresa.

Oye, Jorge, que le tenemos que dar una sorpresa a tu padre.

Se ha puesto a llorar de la emoción de ver a Edu. Simplemente.

Vente conmigo.

El deseo de Jorge ya está en marcha.

Ahora vamos a conocer a Alejandro que está con su padre sin saber

que va a poder demostrar que la pasión por el fútbol

no tiene nada que ver con la edad.

¿Objetivo? Su abuela.

Espera, espera, Alejandro. -¿Qué?

¿Hola? Hola. ¿Juanjo? Soy Edu Soto.

Ah. ¿Me podrías pasar con tu hijo

sin decirle que soy yo? Sí, sin problema.

Alejandro, quiere hablar alguien contigo.

¿Hola? Hola, ¿qué tal?

Bien. Yo he hablado contigo

en lo alto de un árbol.

¿Eres Edu? Sí, señor. Soy Edu Soto.

¡Es Edu Soto, papá!

Te llamo para darte una noticia muy importante.

¿Cuál es? Que el deseo que tú me contaste

que era que tu abuela fuera al Santiago Bernabéu,

es posible que se haga realidad.

¿Qué pasa? -Que a lo mejor se hace realidad

mi deseo. -¡Hala! ¿El de la abuela?

¡Sí! Escúchame, yo estoy muy cerca

de ti, y si tú quieres que ese deseo se haga realidad

tienes que encontrarme.

Vale. ¿Vale? No cuelgues, ¿eh?

Yo te voy a ir guiando. Estás en un campo de fútbol, ¿no?

Sí. ¿Ves que hay otro campo

fuera del campo de fútbol que es como una pista de patinaje?

Vale. Pues tira para allá.

Pero tienes que encontrarme rápido.

Venga, vamos, vamos. Por ahí, frío. Frío.

Por ahí no estoy. Búscame.

Templado. A ver. Busca, busca ahí.

Caliente, caliente, caliente. ¡Bieen!

Hola. ¡Hola!

Ha sido muy emocionante encontrar a Edu.

Este balón, si tenemos suerte, lo puede ver tu abuela

pero corriendo a toda prisa por el césped del Bernabéu.

¿Qué? Eso habías pedido, ¿no?

Sí. Pues esto es

"El Árbol de los Deseos". Y tu deseo se va a cumplir.

Ya verás qué sorpresa se lleva la abuela.

Qué sorpresa se va a llevar tu abuela, ¿eh?

¿Cómo se llama tu abuela? Angelita.

Angelita, Angelita, vamos a por ti. ¡Díselo!

¡Angelita, vamos a por ti! Vamos a buscarla.

¿Cuál es tu deseo? Es un deseo para mi madre,

que es con una pancarta gigante que ponga lo orgulloso que estoy

de que sea mi madre y que hay mucha gente que la apoya.

¿Y por qué dice la gente que la apoya? ¿Está triste?

Está muy pero que muy decaída.

¿Por qué la notas decaída? Yo la veo que no se encuentra

a gusto ahora mismo, que a veces viene del trabajo

y está como cansada...

Después de trabajar durante todo el día

a mí me pasa y digo: "Madre mía, no tengo ganas

de hacer nada". Pero claro, ella tiene a sus hijos,

que es un trabajo más, ¿no? ¿Tienes más hermanos?

No. Pero quiero tener hermano o hermana.

¿Y ellos están por la labor? Sí.

¿Sí? Ellos quieren, sí.

Pues solo queda esperar. Claro.

Háblame de sus gustos para que sea una llegada

de la pancarta emotiva y que ella vaya descubriendo cosas.

Lo que le gusta es el color rosa. Color rosa...

Muchísimo. Vale, me has dado una pista.

Hugo quiere pintar de color de rosa la vida de su madre.

El árbol ya ha tomado la decisión así que el día

va a cambiar de color.

¿Me esperáis un momento?

¡Aah!

(CANTURREA)

Hola, hola.

Bueno... Hola, buenos días.

Hola, buenas. Pues veía a buscar algo así

como de... Alguna hierba así. Una cosa de árbol.

Por ejemplo, a ver, ayúdame por aquí.

Mira, ven para acá. Ayúdame. Tengo aquí abeto, eucalipto...

Ella mira todo como diciendo: "¿Pero qué hago aquí?"

Sí, es que no sé qué hago aquí. Péinate que te has despeinado

con el ataque este de vergüenza. Mira, ¿Crees que es casual

que yo llegue y aparezca de color rosa?

Tú sabes algo, ¿no? ¿Con quién has hablado?

Yo he hablado con tu hijo.

Encima de un árbol.

(CANTA) #Encima de un árbol de nombre extranjero...#

¿Qué te ha dicho? Me ha dicho que...

Primero me ha dicho que te gusta mucho este color.

Sí. Y digo: "Me voy a vestir

para la ocasión". ¿Crees que he conjuntado bien?

Muy bien. Sí. Un color que te gusta.

Tu hijo podía pedir un deseo a mi árbol,

el árbol de los deseos.

Y justamente lo ha pedido para ti.

Madre mía. Yo vivo las cosas mejor

desde la barrera, no siendo protagonista, pero supongo

que esto quiere decir que soy la persona más importante para él.

Las cosas que me hacen hacer. O que te hacemos.

Bueno, es para hacer feliz a la gente, entonces eso...

Me doy por bien pagado. Es una maravilla.

Verle la cara de sorpresa a la gente, ver...

¡Ah! ¡Madre mía!

Bueno, pues... A ver.

Yo me imagino... Todo rosa.

Me imagino que esto debe ser para nosotros, no lo sé.

Ven conmigo, vamos a comprobar. Yo abro a ver si se abre.

Anda, pues mira. Pase usted por aquí.

¿Paso? Claro que sí. Oh...

¡Oh! "La vie en rose".

Volvemos al parque de bomberos donde tenemos a Jorge

preparando la sorpresa de su padre.

¡Chicos!

(SILBA) Eh, vamos.

¿Qué tal, chicos? Muy bien.

Oye, conocéis a Jorge Hijo, ¿no?

Sí. ¿Le vais a echar un cable?

Claro. A mí lo que me gustaría

es que Jorge Hijo y yo nos subiéramos

a un camión de bomberos y que Jorge Padre

se piense que hay una emergencia

y venga corriendo a subirse y nos encuentre a los dos ahí.

Mola, ¿verdad?

¿Eso es posible? ¿Se puede hacer?

Sí, lo podemos hacer.

Pues venga. Vamos, chicos.

¡Vamos ahí, vamos ahí!

Venga, chavales.

Venga, ahí. Tírale, tírale. Muy bien.

Ahí, cuidado la cabeza. -¿Aquí?

Ahí, al lado de Edu.

Venga, chicos, suerte. Gracias.

(Sirenas)

¡Toma ya!

Jorge, ¿qué pasa? Buenos días.

Oye, ¿por dónde vais?

Vale, daros un poquillo de vidilla,

que hemos tenido un incendio industrial

ahí en Albolleque otra vez. Venga.

¿Os acordáis de que estamos organizando una boda?

Vosotros ir a poneros elegantes que yo ahora voy para allá.

Venga, que está a punto de llegar Mónica.

¡Corre, corre, corre!

Vamos a ver, Mónica va a venir hasta aquí con un motivo

que no tiene nada que ver con la realidad.

Ella cree que viene aquí a limpiar, con su empresa.

Pues no. No sólo no va a pegar palo al agua

sino que va a dejar de ser una mujer soltera.

Voy a cambiarme, ¿no?

No estoy mal, pero hay que ponerse elegante,

¡que estamos de boda!

(TARAREA LA MARCHA NUPCIAL)

¡Madre mía!

¡Vaya traje! -¡Es muy bonito!

¿A que sí?

La boda está preparada.

Invitados, vestidos, banquete, baile...

Hasta tarta y espada.

Lo tenemos todo listo. Sólo nos falta la novia,

que sale de su casa a trabajar y en chándal

sin saber que hoy cambia su vida.

¡Vivan los novios!

(TODOS) ¡Viva! ¡Olé!

Pero bueno, pero bueno, pero bueno...

¡Pero olé la gente guapa!

Oye, ¿dónde están los padres de los novios?

¿Qué tal? ¿Los padres de...?

¿Del novio o de la novia? De Raúl.

Del novio. Del novio.

Oye, ¿y qué tal esto de que se case

cuando llevan ya 18 años "juntaos".

Maravilloso. Maravilloso, ¿eh?

Sí, señor. Maravilloso.

Anda que si ahora dicen que no, que no se conocen todavía.

Raúl ha dicho que sí. Falta saber qué dice la novia.

¿Y los padres de la novia dónde están?

Ah, están aquí.

Oye, qué deseo más bueno ha tenido vuestra nieta, ¿no?

¿Y por qué no ha podido pedir un viaje

como cualquier niño normal y no esto, este "embolao"?

Nos ha metido en un "embolao".

Os ha metido en un lío bien gordo, ¿eh?

No hay cosas para los niños y se le ocurre decir esto,

que quiere que se casen sus padres. Es muy fuerte.

Me tiene, vamos...

La que ha liado Nerea

con el deseo que ha pedido para sus padres.

Alejandro sin embargo pensó en su abuela.

Y nos vamos hasta Sacedón a conocerla.

Venga, a meter barriga. ¡Ahí, eh!

¡Huy, que no se nos vea!

Aguanta la respiración ahí.

¿Estás nervioso o qué?

Un poco. ¿Sí?

Asómate, Alejandro.

Sí, sí, sí. Que nos está viendo.

Huy, hola.

¿Pero adónde vais?

Hola. -¿Y esto?

Pero bueno, ¿y todo esto? ¿Y todo esto qué es?

Eso digo yo. ¿Dónde va usted?

¿Dónde vas, cariño mío?

(RÍE)

¿Qué tal?

¿Le puedo explicar una cosa? Sí.

Esto es un programa donde cumplimos

los deseos de los niños.

Pues su nieto ha pedido un deseo

al Árbol de los Deseos. Sí.

Y podía elegir a quien quisiera del planeta entero.

Y la ha elegido a usted. Mira, qué bien. Qué suerte.

¿Pero qué pasa, que tienes al nieto mimado o qué?

No, yo lo quiero mucho. -A todos los nietos.

A todos, ¿no? Y a los yernos también.

Claro. Te mima un poquillo la abuela.

Mucho. -Un poquillo mucho.

Oye, pues qué bien que tu nieto te pida un deseo, ¿no?

Que piense en ti, que diga:

"Oye, pues voy a pedir un deseo para mi abuela,

porque la quiero mucho." Bien, ¿no?

Y yo a él también. ¿Verdad que sí, cariño?

Muy ilusionada.

Una emoción que no creí que la iba a tener.

Enhebre aquí. Hala, ¿dónde vamos?

Qué lío me habéis formado.

Venga, que vas a disfrutar, mamá.

¿Se fía de mí usted? Me tendré que fiar.

Tengo unas ganas de darle esta sorpresa,

que me conceda el deseo ya es flipante.

Pues de momento tenemos aquí un coche esperándonos.

Aquí en mitad de la plaza

porque somos más chulos que un ocho.

¡Hey!

Que te tiene que tapar los ojos.

Esto por aquí.

Así.

Por aquí. Llévala, Alejandro. Venga, Alejandro, ayúdame.

Tranquila, por aquí. Por aquí.

¿Cuánto hacía que no jugabas a la gallinita ciega?

Pues desde que era una niña e iba al colegio.

Aquí. -Ahí, muy bien.

Venga, Alejandro, abre ahí. -Échate un poco para atrás.

Muy bien.

Vaya ayudante me he buscado más bueno, ¿eh?

Cuidado, la cabeza. Perfecto, muy bien.

Y...

(Campanadas) ¡Ahí va!

(Campanadas)

¡A toque de campanas nos vamos de Sacedón!

(RÍE)

Pero usted no se imagina nada de nada, ¿no?

Yo no, yo no.

Pues vete a saber dónde acabamos.

Bueno, ¿qué? ¿Vamos a ver a mamá o qué?

Sí, vamos a verla.

(Vítores y aplausos)

En 5 minutos está aquí.

Así que vamos a colocarnos todos aquí en semicírculo.

¿Cómo estás? ¿Estás nervioso?

Joder, nervioso no, lo siguiente.

¿Pero será posible?

Ella no sabe ni que se va a casar

pero ya llega tarde a la boda, como todas.

Como todas.

La espera la verdad que ha sido pues eso...

nervioso, nervioso.

Los minutos eran horas.

Me parece que están entrando ya por la finca.

Va a aparecer en nada. No te estoy engañando.

Ha pasado todo lo que es una vida,

todos mis 18 años con ella han pasado por delante

de lo que es mi visión.

Están ahí, están ahí. Va a subir las escaleras ya.

¡Madre mía!

(Aplausos)

No entraba. Digo: "¡Madre mía, que se va!

¡Que se va, que se va!"

(Aplausos)

¡Ay, ay, ay!

¡Oh, madre mía!

(Risas y aplausos)

¡Madre mía!

Es que me he asustado.

Me han entrado ganas de salir corriendo.

Porque no me esperaba para nada verlos ahí a todos.

Hola, cariño.

(Risas y aplausos)

Madre mía, ¿pero qué es esto?

Hola, cariño. -¡Madre mía!

¡Ay!

¿Qué pasa?

¿Qué? ¿Pero por qué lloras?

Ay, porque está muy contento mi niño.

¿Y esto qué es? -¿Qué es esto?

Te lo puedes imaginar.

(Vítores)

(Aplausos)

¿Quieres casarte conmigo?

Sí.

¿Te quieres casar conmigo? -Sí.

(Vítores y aplausos)

(Vítores y aplausos)

Pues toma.

Como ha sido todo tan rápido

todavía no ha terminado de asimilarlo.

Hola, qué tal. Hola.

Has dicho que sí, ¿no? Sí, sí.

Vale, vale, que estábamos asustados,

porque esta primera huida que has hecho...

He estado a punto de decir...

Espérate si no me lo he pensado ya.

Bueno, pues ven aquí, Nerea, ven.

Cuqui, que no.

Mis hijos igual que era una ilusión para mí

pues para ellos imagínate.

Esto es un programa que se llama

"El Árbol de los Deseos". Sí.

Y a los niños les da por pedir deseos.

Y pueden pedir lo que quieran, pero para otra persona.

Entonces Nerea ha pedido que os casarais.

Ah, mira qué bien.

(Risas)

Madre mía.

Y nada, pues sólo darte la bienvenida a tu boda.

Entonces, ¿me dejas

que me lleve a mami un momentito...

para ponerla bien guapa?

Vale. ¿Sí?

Pues venga, enhebra aquí.

Diles adiós y ahora volvemos.

Yo no me podía imaginar que a mi hija le hiciera feliz

el que sus padres estuvieran casados.

Y me he alegrado mucho.

Tengo ganas de que llegue el momento, casarme,

para disfrutar del momento, del día, de todo.

Camiones, sirenas, un montón de bomberos.

Y todo para hacer creer que Jorge Padre

tiene que salir a atender una emergencia.

No sabe que hoy verá las cosas

desde un punto de vista diferente.

Concretamente desde los cientos de metros

a los que subirá con un globo.

Jorge, ven. Rápido, que el tema...

Te tengo que contar, el acceso es complicado.

¿Ese es tu padre? Sí, el de las gafas.

Aquí, tienes que ir, tienes que... eh.

Corre, ven.

(RÍE)

¿Qué pasa, macho?

¿Eh, qué pasa?

¿Qué haces tú aquí?

¿Qué? Dime, ¿qué haces aquí?

El hombre de la tele. -¿El hombre de la tele?

Ya me lo imagino. Jorge Padre.

Jorge Padre, sí, señor. ¿Cómo estás?

Muy bien. Me habían dicho que erais

la misma estampa pero multiplicada por diez.

Qué ganas tenía de verte. Te voy a pedir primero

que te asalte mi equipo de sonido

para que te pongan un micro. Ah.

Porque me parece todo apunta a que tú eres el protagonista

de esta historia. No sé por qué.

No sabes la que te espera, macho.

Mira, ¿todos estos? Nuestros compinches.

Pero aquí el que realmente tiene la culpa de todo esto.

Sí. Es tu hijo Jorge.

Hemos ido a su cole con nuestro árbol mágico.

Y tu hijo, pudiendo escoger

a todo el universo que nos rodea...

O sea, que podía haber escogido a cualquier persona

pero ha dicho: "No, no, no.

Yo quiero pedir un deseo para mi padre."

¿Ah, sí?

Explícale qué es lo que querías tú.

Que sea el más feliz.

¿Que sea el padre más feliz?

Sabiendo que él me ha pedido un deseo para mí, me emociona.

Me estoy emocionando por momentos.

Para ponerle un poco de poética al asunto,

decíamos que te veía con el ceño fruncido,

un poquillo preocupado en exceso.

Un año complicado, ¿no? Complicado.

El año pasado nos cambiamos de casa.

Compramos una casa nueva. Mi suegro está un poco enfermo.

¿Sabes? Entonces, son muchas preocupaciones.

Es todo muy seguido.

Todo, todo, todo. Entonces, claro,

hemos dejado a Jorge un poco apartado.

La buena intención es intentar alejarlos del problema,

pero no nos damos cuenta que, a veces, nos alejamos de ellos.

A lo mejor, ha pasado eso. Claro.

Para dejarlos aparte de las preocupaciones que tenemos

los mayores y los niños, intentar siempre que no lo noten.

Pues la intención de Jorge hijo es muy buena.

Te voy a dar una pista muy... ¿Una pista pequeña?

Muy pequeña. "Que mi padre se airee un poco".

¿Que se airee un poco? Que se airee. No sé.

Un poquito de, yo qué sé, cambiar de aires.

Cambiar de aires.

Solamente pensar que mi hijo ha pensado en su padre,

ha pensado en su madre y que todos los problemas

que tienen su madre y su padre,

que intente solucionarlos, eso es lo mejor que hay.

(JALEAN)

(NARRA) El árbol cambia de color para hacer feliz

a Hugo y a Belinda, su madre.

¿Tú por qué crees que tu hijo ha sentido

la necesidad de pintar también tu vida en rosa?

Yo creo que él es más maduro de lo normal

y creo que él quiere también demostrarme todo lo que me quiere.

Que, a veces, los hijos no demostramos a los padres.

Creo yo. Metiéndome un poco en su cabeza. Pero no lo sé.

Hugo nos hablaba, de una manera muy madura,

que te veía un poquito triste. ¿Puede ser?

Sí. Hay veces que en la vida

pierdes esa magia

y ves más los problemas que las pequeñas cosas.

Entonces, quizás, él se esté dando cuenta. No lo sé.

Nos comentaba Hugo que quería tener un hermanito.

De momento, la naturaleza ha dicho dos veces que no, en un año.

Él no lo sabe. Sabe una ocasión nada más.

Y lo pasó tan mal, que la siguiente no se lo hemos dicho.

Entonces, por ahora, ese tema...

está aparcado.

Pues, a lo mejor, ha sido ese el motivo de más agobio,

esa historia, ¿no? Sí.

Esa historia me ha afectado mucho.

Y, psicológicamente, yo lo he pasado mal.

Al estar yo mal psicológicamente, pues se plasma en casa

y en el trabajo y en todos los lados.

Viendo cosas negativas, que no existen.

Pero yo las veo. Y eso no me gusta en mí.

Todo me parece gris, no rosa.

Ya. Y los niños son los que más cuenta se dan

de estas cosas, por lo que aprendo en este programa.

Creía que no se había dado cuenta,

porque el tema lo tenemos desde el verano escondido

y estoy viendo que no. ¿Tú crees que le has dedicado

menos tiempo desde que estás más alicaída?

Yo creo que dejarle... no.

Lo que pasa es que, a lo mejor, juegas menos,

o te dedicas más a que estudie, a las notas,

a todas esas cosas y dejas a un lado su niñez.

No sé. Creo que yo sigo siempre a su lado.

Y él lo sabe.

(NARRA) Seguro que Angelita está deseando quitarse

la venda de los ojos. Su nieto Alejandro la lleva

a un sitio que pueden pisar tan solo unos elegidos.

Acaba el misterio y comienza la emoción.

Baje usted por aquí. Cójase a su nieto.

No me lesiones. No hay escalones. Es una rampita.

Yo no pensaba en nada cuando tenía los ojos vendados.

He venido sin saber adónde venía.

Y aquí parece que ya vamos a empezar a pisar otra cosa.

Qué maravilla. Aquí lo tienes.

Qué maravilla.

Es una maravilla. ¡Ay, mi chico, qué guapo!

Mucha emoción. No me esperaba nunca que me iba a pasar nunca.

Una alegría muy grande, inmensa.

¿Y esta pasión por el Madrid?

Me gusta mucho desde mucho tiempo, muchísimos años.

Me encanta ver el Madrid. Pero, vamos, cada vez que veo

que hay partido, veo el partido.

Además, que me ciego. Ni me acuerdo que tengo

que cocinar, ni nada. Nada más ver el Madrid.

Es mi pasión. ¿Y tú también eres del Madrid?

Muchísimo. Huy. Imagínate que te sale

el nieto del Barça. No. Si te cuento...

(RÍEN)

Es mi marido del Barça.

Oye, entonces, si tú también eres del Madrid,

tú también estarás emocionado de estar aquí, ¿no?

¡Oh! Pisando el césped.

Pisando el césped. La sorpresa es para los dos.

¿Tú crees que nos dejarán pisar eso?

El córner. -No sé.

Vamos a ver.

Venga, pisa el córner.

Pisa el córner ahí. ¡Olé!

Me ha hecho mucha ilusión pisar el césped del Bernabéu

con mi nieto. Es la mejor sorpresa que me podían dar.

¡Ay!

Cuéntame la relación que tienes con tu nieto.

¿Por qué ha pedido este deseo tan especial para ti?

Tengo muy buena relación con mis nietos,

pero Alejandro es el más cariñoso.

Es más del Madrid que ninguno. ¿A que sí?

Por eso nos llevamos muy bien, los dos somos acérrimos del Madrid.

Pero aparte de lo del Madrid, explícame cómo es él.

Muy cariñoso y muy buen niño. Muy estudiante.

Yo lo quiero mucho por eso.

Estudia y se porta bien.

Es muy bueno. Un niño muy bueno.

¿Y tú por qué quieres a tu abuela? Es muy cariñosa conmigo.

Siempre me está dando besos.

Achuchones, ¿verdad? Besos y achuchones.

Achuchones. Nos damos achuchones mutuamente,

porque también me los da a mí. ¿Verdad, amor?

Yo creo que es un buen momento para levantarnos

e intentar ojear alguna cosita más.

Cuanto más podamos ver, mejor. Mejor.

Vamos allá. Cuidado con la cabeza.

Cuidado, sí. Cuidado aquí.

(NARRA) Jorge está convencido que su padre cambiará

de punto de vista, si lo ve todo desde arriba.

Y árbol está de acuerdo y le ha preparado

una sorpresa de altos vuelos.

Cuando mi padre vea el globo,

se va a sentir muy orgulloso y muy contento.

Véngase usted por aquí.

¿Qué sensación tienes? ¿Tú qué te hueles?

Esto es tierra. Yo veo que es tierra.

Ahora estamos en un sitio donde

se va a cumplir el deseo de tu hijo.

Ah. Te voy a quitar ya esto.

No te gires. Ni se te ocurra girar. ¿No puedo mirar?

No puedes mirar. Venga, vale.

¡Ahí va! ¡Ahí va!

¿Y eso? ¿Vamos a montar en globo?

Hombre, yo creo que sí. Ya que lo hemos hinchado...

Ya aprovechamos, ¿no? Aprovechamos.

¿Qué te parece esta maravilla?

Ahí va. Impresionante. Me estoy quedando...

Es una ilusión que tenía de hace mucho tiempo,

lo de montar en globo. ¿De verdad?

De verdad, de verdad. ¿Este es el deseo que has pedido?

Para mí, ha sido como un sueño. Era una cosa que deseaba.

No lo puedo expresar ahora mismo. No tengo palabras.

Jorge hijo. ¿Sí?

Es que "El árbol de los deseos" no permite

que el que pide el deseo, participe en el deseo.

¿Pero crees que hay otra persona

que podría acompañar a tu padre? Mi madre.

¡Eh! Pero bueno.

¿Te atreves? Eh...

-Móntate. -¿Me monto?

Yo creo que con el globo,

mi padre y mi madre van a cambiar de aires.

He acertado con el deseo. -Vamos a ir subiendo.

Venga, vamos allá. -Pesa mucho.

Bueno.

¡Bien!

¡Huy, huy, huy!

¡Ya estamos! ¡Ya estamos volando!

¡Adiós!

Esperar el verla cómo va a salir vestida,

de qué manera, eso va a ser otro momento

para guardar en la cartera, para toda, para toda la vida.

¡Oh! ¡Madre mía!

Cuando ha llegado del brazo de su padre,

ese momento ha sido precioso. Eso sí que puedo decir

que es algo para recordar toda una vida.

Y mil vidas que viviera, para recordarlo y vivirlo.

18 años hemos tardado en vivir este momento.

Ha sido muy bonita toda la preparación

para un día que tiene que ser muy especial.

Principalmente, porque es el deseo de una niña maravillosa

que le ha pedido a nuestro árbol que sus padres se casaran.

En fin, no voy a oficiar yo la boda,

porque si no, esto no valdría nada, no tendría validez ninguna.

Lo va a hacer María José, teniente alcalde.

Hola. ¿Qué tal? Muy buenas.

Muy buenas. Tú ya estarás muy acostumbrada a esto.

Un poquito. Ahora es cuando todo

se hace realidad. ¡Suerte, chicos! Suerte. Que salga todo bien.

(Aplausos)

Buenas tardes a todos.

Bienvenidos al pueblo de Galápagos.

¿Tenemos anillos? ¡Espera, espera!

(Risas) ¡Mecachis en la mar!

¿Dónde están? ¡Ay, ay, ay! Espérate.

Esto no. Esto es el móvil.

¡Aquí, aquí, aquí! ¡Aquí, aquí, aquí!

Ven aquí, Nerea. Ven aquí. Ah, mira, mejor. Perfecto.

Esperamos que nos las traiga.

A ver. Raúl, coge tú el de Mónica.

Simplemente, repite lo que te voy a decir.

Me entrego a ti, Mónica, en este día.

Me entrego a ti, Mónica, en este día.

Para compartir mi vida contigo.

Para compartir mi vida contigo.

-Puedes confiar en mi amor. -Puedes confiar en mi amor.

-Porque es real. -Porque es real.

Apoyaré tus esperanzas, tus sueños y tus metas.

Apoyaré tus esperanzas, tus metas...

-Y tus sueños. -Y tus sueños.

-Me entrego a ti, Raúl. -Me entrego a ti, Raúl.

-Para compartir mi vida contigo. -Para compartir mi vida contigo.

-Puedes confiar en mi amor. -Puedes confiar en mi amor.

-Porque es real. -Porque es real.

Todo lo que soy y todo lo que tengo es tuyo.

Todo lo que soy y todo lo que tengo es tuyo.

Desde este momento, hasta la eternidad.

Desde este momento, hasta la eternidad.

Os declaro en matrimonio. Enhorabuena. Podéis besaros.

(Aplausos)

Mis padres están casados. Por fin.

(Vítores)

(Aplausos)

Aquí empiezan los vestuarios del Real Madrid.

Así que adelante.

¿Tú no quieres una camiseta del Real Madrid para cambiarte?

No tengo yo camisetas del Real Madrid.

Y vamos y saltamos al campo. No tengo camisetas del Real Madrid.

Esto lo vamos a solucionar ahora.

Qué bien. Por aquí tenemos...

¡Anda, Amancio! (RÍE)

Angelita, me han dado esto para ti.

Te voy a dar dos besos.

Muchas gracias. -Cuánto me alegro.

-Y yo. -Que pises este santuario.

-Este santuario. -Mira.

-Qué bien, qué maravilla. -Para Angelita.

Me he emocionado, se me cayeron las lágrimas de verlo.

Es un ídolo, me ha hecho pasar unas tardes muy buenas de fútbol.

Oye, Amancio, a ti no te debe extrañar demasiado que haya gente

que vibre con el Real Madrid, que quiera conocer las instalaciones.

Desde dentro, de un ex jugador, ¿qué...?

¿Para ti qué significa? No me extraña, no me extraña.

Porque, incluso, nosotros, eh... lo sentimos.

Pisar el terreno de juego con el estadio vacío

y ver esa mole tan grande, te da una sensación...

te da una sensación impresionante. -Impresionante.

Angelita, ¿qué te parece estar aquí escuchando al maestro?

Una maravilla. -Bueno, pues, nada.

-Me alegro mucho. -Me alegro, nada...

Enhorabuena. -Muchas gracias.

Cuando mi abuela ha visto a Amancio,

ha sido como yo ver a Bale.

¿Y tú cómo estás de estar aquí en el vestuario?

Si ella está contenta, yo también.

(RÍE) ¿Ves?

Me he emocionado mucho.

Pues vamos a seguir viendo los intestinos del Real Madrid.

Vamos para allá. Vamos.

Angelita se da por satisfecha,

pero no sabe que esto no ha hecho más que empezar.

Cuando el árbol empieza algo, lo termina en condiciones.

Me están diciendo por el pinganillo

que el tour ha estado muy bien,

que espero que hayas disfrutado de la sorpresa.

¿Pero cómo te gustaría acabar esta...?

Viendo a los jugadores. Viendo a los jugadores.

Pues tenemos algo parecido. Hola.

-¿Qué tal, Angelita? -Bien.

Encantado. -Encantado

Y vengo a darle sobra sorpresa más.

Para el partido de hoy.

Tiene unas entraditas

por parte de la Fundación Real Madrid.

Me he enterado que es de Guadalajara.

-Sí. -Allí tenemos una escuela

de socios deportiva, tenemos varios proyectos,

de mayores, para... -Para niños.

-Para niños, centros de acogida.

Y los invito a que lo... lo disfruten allí en Guadalajara.

Muchas gracias. Cuando me han regalado las entradas

para ver un partido, me he quedado pasmada.

La primera vez que veré un partido del Real Madrid con mi nieto.

Yo creo que es el colofón final,

la mejor manera de disfrutar del Real Madrid,

evidentemente, viéndoles jugar. Pues, nada, vamos a prepararnos

y a verlos jugar. ¡Qué bien, qué maravilla!

Y que gane el mejor no. No, que gane el Madrid.

Que gane el Madrid.

Alejandro quiere la felicidad de su abuela a toda costa,

al igual que Hugo está empeñado en demostrarle a su madre

lo importante que es para él y lo orgulloso que se siente.

Está claro que el árbol sabe lo que hace.

A ver. -Zapatillas rositas.

-¿Dónde estará? -Está aquí, la he visto.

-¿La has visto? -Sí.

¡Guau, mira! (RÍE)

Mira, igual que tú las zapatillas. -¡Genial!

Mira a quién tienes aquí. (RÍE)

¡Muchas gracias, Hugo!

Te quiero mucho. -Y yo.

-Te quiero, hijo. -Y yo.

Solo con que mi hijo me diga "te quiero",

no necesito nada más.

Para mí ya eso es el mundo entero de rosa.

¿Este es un lugar al que tú suelas venir?

Sí, venimos a pasear a la perra. Tenemos una perra.

Ah, tenéis una perrilla. Sí.

¿Es rosa? ¿La has teñido de rosa a la perra?

No, es negra, pero sus collares son rosas y las uñas también.

¿Las uñas rosas? Se las pinta.

¡Oh, oh, oh, oh! ¡Macho! Esto es una obsesión, ¿eh?

Una obsesión por el rosa.

¿Y tú qué crees que tu hijo ha pensado para sorprenderte hoy?

¿Qué puede ser? Pues, viéndoos así vestidos, no...

no me puedo ni imaginar lo que puede haber pensado.

Yo creo que el mensaje que le quiero dar

va a servir para que nunca la vea más triste

y que sea la que era antes.

Este lugar yo creo que, a partir de hoy,

va a cambiar mucho en vuestras vidas.

Por ahora ha sido un parque muy bonito

donde habéis paseado a vuestro perro,

pero, cuando volváis, os vais a acordar de este momento

y seguro que siempre os vendrá un color rosa maravilloso

y un mensaje tan bonito como este.

¡Oh, qué bonito...! ¡Qué bonito!

Qué bonito, hijo. Muchas gracias. -De nada.

Es lo más grande que puede tener una madre,

que un niño te diga lo importante que eres tú para su vida.

Ojalá todos los días piense mi hijo eso de mí.

Estoy muy orgullosa de ti, ¿vale?

¿Era así de grande o era más? Así, así.

Así está bien, ¿no? Qué susto, de verdad,

porque, digo, a ver si no va a ser suficiente...

Lo imaginaba más pequeño. ¿Más pequeño?

Sí. Hemos conseguido el deseo,

lo hemos conseguido con creces.

Le agradezco un montón al "El árbol de los deseos"

que mi madre se sienta otra vez alegre

y que vuelva a ser la de antes. Me ha encantado conocerte.

Igualmente. Eres un tío estupendo

y con un corazón enorme de color rosa,

como a tu madre le gusta.

¡Muchas gracias "Árbol de los deseos", vamos!

Este viaje en globo, que sabemos que es una metáfora

de un niño que pide a sus papis que os lo toméis con calma,

¿creéis que va a dar su efecto? Sí, yo creo que sí.

-Seguro. -Está consiguiendo pues,

que lo veamos... -Te replanteas cosas.

-Te replanteas cosas. -Lo que importa.

-Y lo que importa es el niño.

Y nosotros también importamos, porque tenemos que estar con él.

Y las discusiones o los cambios de impresión que tengamos,

pues hablarlo... -Relajados.

Hablarlo, relajar y hablarlo en vez de discutir.

Mi hijo lo que nos ha hecho a nosotros... no tengo palabras.

Algunas veces hay que ponerse en la piel de un niño

para saber lo que está pasando. Yo me estoy quedando...

bueno, no tengo palabras. (RÍE)

Nos quiere, nos quiere, quiere que estemos más unidos con él.

Y que no nos vea discutir, que nos vea que somos felices

y que estamos juntos. Y que lo vea él.

Si él se ha dado cuenta de que hemos discutido,

la tensión de los mayores no hay que trasladarla a su mundo.

Jorge, Rocío, ¿tenemos entonces, tras todo este acontecimiento,

un propósito de cambio? Sí, sí, claro, claro, claro.

Vamos. Y, ahora, cuando bajemos abajo y veamos a Jorge,

se va a dar cuenta. Pues me alegra mucho escucharlo.

Ya tengo otra cara, ya me planteo muchas cosas

que antes estaba... no lo veía y ahora lo estoy viendo.

Yo creo que, cuando vuelvan aquí, a tierra,

mi madre y mi padre se van a sentir mejor que antes.

-¿Así? -Haz presión.

Aquí llega la realidad. ¡Ah...!

(Risas) Que volvamos.

Venga.

¡Pero, bueno! ¡Eh...!

(RÍE) -¡Ay!

¡Sí, muchas gracias!

¿Y a mí qué? ¿A mí qué? ¿Y a mí qué?

(RÍE) Muchas gracias.

Estas cosas que te ocurren, que nos ocurren ahora mismo,

te hacen abrir los ojos y mirar de otra manera todo.

Estoy muy feliz. No sé si se me notará.

-Sí, se te ve. -No sé si se me verá.

Pero estoy muy feliz.

Que con detalles como este cambiemos la vida a una familia,

eso es muy grande, más grande que este globo

que ya se deshincha. Y es una metáfora

de que volvemos a la realidad,

de que volvemos a tener los pies en el suelo.

Pero algo nos ha cambiado.

Las buenas historias terminan en boda.

Nosotros ya tenemos la nuestra, y Nerea está feliz de probar,

por fin, el pastel nupcial de sus padres.

Objetivo cumplido.

Nerea, ¿crees que se ha cumplido tu sueño?

Sí. ¿Has sido feliz?

¿Sí? Me alegro.

"Árbol de los deseos", gracias.

Bonita. Muchas gracias, cariño.

Muchas gracias. -Muchas gracias.

Muchas gracias.

(Aplausos) Esto ha sido bestial. Bestial.

(Aplausos y ovación)

El árbol se ha empeñado hoy en descubrir dónde está la felicidad.

¡Gol! Puede estar en un estadio,

en el aire o en el pastel de una boda.

No es necesario que sean grandes cosas.

A veces, simplemente, con decir algo, se consigue.

Lo que está claro es que esta felicidad es mayor

cuando es compartida.

(CANTURREA)

(TARAREA)

¡Hola! (RÍE)

(Suena himno del Real Madrid)

(TARAREA) No, eso no es.

Mira qué casa más bonita, ven, te voy a dar un paseo.

No es muy grande, pero es todo precioso.

Mira qué bonita. ¿Te ha gustado? Sí.

¿Quién va a bailar conmigo? ¿Tú quieres bailar conmigo?

Vente para acá, hombre. ¡Un, dos, tres...!

Ahora una pirueta. ¡Ole!

Nos vamos de Sa... de Sa...

De Sacedón. De Sacedón.

(Risas) Esto es una encerrona para mí, ¿eh?

(CANTA) #Yo soy gitano y vengo a tu casamiento.

#Y a partirme la camisa...

#Ay, que es la única que tengo.#

Vamos a sorprender a Angelita, la madre de Alejandro.

Abuela, abuela. Ah, bueno...

¡Oh...! ¡Vamos, vámonos! ¿Pero qué es esto?

¿No decíais que no resbalaba?

Bueno, ¿qué? ¿Te hundes o no?

Parece que no quiere... acabar de... ¿eh?

¡Ah, no se hunde!

(CANTA) #¿Qué pasará? ¿Qué misterios habrá?

#Puede ser mi gran noche.#

Para, para, que me animo, ¡para, que me animo!

¡Déjame, que me animo!

El Árbol de los Deseos - 11/03/17

11 mar 2017

La imaginación de los niños es infinita, pero, si pudieran hacer realidad un deseo para otra persona, ¿qué desearían y para quién sería? 'El Árbol de los Deseos' es un programa en el que el actor Edu Soto recorre la geografía española para visitar, por sorpresa, distintos colegios. Los más pequeños ya han pedido miles de deseos y muchos de ellos, como organizar una boda sorpresa a sus padres, que su primo se reencuentre con su padre que vive en Brasil o una mano biónica para una compañera de clase, comenzarán a cumplirse desde este sábado. La única condición es que esas peticiones no sean para ellos sino para alguien a quien quieran hacer feliz.

Contenido disponible hasta el 11 de marzo de 2020.

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  1. José Antonio Martínez

    y quien paga la fiesta? porque todos los colegios son concertados? que alguien conduzca un ferrari es un gran deseo? En fin me parece un gran formato de concurso pero creo que si esto lo pagamos todos, hay gente necesitada, cómo para pagar que alguien conduzca un ferrari. Creo que es un concurso para una cadena privada no para una televisión publica.

    02 abr 2017
  2. María Patricio

    Este programa va a coles públicos? 0 solo a colegios concertados?

    29 mar 2017
  3. Luis Camps

    Me encanto el primer programa, el colegio Adoratrices precioso y Edu genial, mostrando su faceta más cómica y humana. Enhorabuena!

    17 mar 2017
  4. Javier López Pacheco

    Enhorabuena a Edu y a la productora!!por fin un programa familiar para todas las edades!!Por ponerle un pero....TVE deberìa emitirlo más temprano pues hay niños viéndolo.

    16 mar 2017
  5. Margarita Martínez Sanabria

    El programa estupendo. Ya era hora que hubiera un programa que pueda ver toda la familia, y se disfrute. Edu, simpatiquisimo y haciéndolo muy bien. El colegio Niña Maria una maravilla, es precioso. Y los deseos de los niños...fabulosos. Me ha encantado. Le pongo un diez!!!. Felicidades!!!

    13 mar 2017