Las sospechas sobre los planes de ajuste de Irlanda, y su capacidad para hacer frente a un déficit que este año llegará al 32 por ciento, han vuelto a poner en tensión a los mercados internacionales. Los intereses que tiene que pagar por su deuda han vuelto a dispararse y están arrastrando a otros países como Grecia, Portugal y en menor medida a España.