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Para todos los públicos Economía de bolsillo - Hipotecas - ver ahora
Transcripción completa

Buscar la estabilidad es humano.

Desde nuestros orígenes, siempre hemos buscado un hogar propio,

construido piedra a piedra con nuestro esfuerzo y dedicación.

Meterse en una hipoteca puede ser una manera de cumplir este sueño.

Pero hay que tener presente una cosa:

si no tenemos cuidado, nuestro proyecto, en cualquier momento,

se puede derrumbar.

En este programa, te ayudaremos a mantener el equilibrio

para que, si te lanzas a hacer una hipoteca,

llegues hasta el final y tu sueño se mantenga en pie.

(Miklós Rózsa "Ben-Hur")

(Sintonía "Economía de bolsillo")

Una hipoteca es una decisión que puede cambiar nuestra vida.

Pero, ojo, debemos estar atentos. No todo es lo que parece.

Y, al firmarlas, hay que fijarse muy bien en la letra pequeña

para que nuestro día a día no se convierta en una pesadilla.

(Petit Biscuit "Alone")

En este programa, intentaremos poner orden en esta letra pequeña

para que, si decides hipotecarte, la puedas pagar con tranquilidad,

sin que sea una preocupación para ti.

(Música electrónica)

Una hipoteca es un contrato.

Y, como en todo contrato, hay cosas que se pueden negociar.

Pero hay que tener muy claros todos los puntos.

Hemos ido al banco a pedir un precontrato

para analizarlo bien y que no se convierta en nuestro peor enemigo

durante los próximos años.

Hola.

Buenos días. ¿Qué tal?

¿Cómo estás? Muy bien.

Venía a informarme

sobre la posibilidad de pedir una hipoteca.

(John Williams "The conspirators")

(Petit Biscuits "Memories")

Hoy hemos citado a una pareja interesada en este piso.

Pero hoy harán una visita especial.

Les vamos a plantear un juego para que, antes de decidir algo

tan importante como hipotecarse, entiendan los peligros

a los que se someten si no miran bien el contrato.

(Petit Biscuits "Memories")

(Puerta abriéndose)

(Betty Carter "Open the door")

(Timbre)

Hola. Hola. -Hola.

¿Qué tal, chicos?

(AMBOS) Muy bien.

¿Os gusta el piso? Mucho, mucho.

Bueno, pues vengo de un banco donde me han dado

el contrario hipotecario de este piso.

Os propongo un juego.

He decidido poner, en cada una de las habitaciones,

algunas de las páginas de ese contrato.

Está plagado de..., bueno, de letra pequeña,

de cláusulas abusivas...

Complicado.

Si localizáis esas cláusulas abusivas,

el piso es vuestro. ¿Qué os parece?

Muy bien. -Genial.

Vamos a buscarlas. Vale.Venga.

(John Williams "The conspirators")

A ver esto. -Sí, sí.

A ver.

Leamos.

(LEE ENTRE DIENTES)

"Las cantidades no satisfechas a su respectivo vencimiento

devengarán desde entonces en el interés nominal

de demora del 30 % nominal anual."

Es una locura. -Yo no me comprometo a esto.

Igual no se puede cumplir en el caso de que un mes no podamos pagarlo.

No sé a cuánto ascenderá el 30 % nominal anual,

pero me parece escandaloso. -Cariño, es esta, es esta.

Creo que es esta.

Atento a los intereses de demora,

porque te puede salir muy caro no pagar algún mes.

Calcula qué te costaría si un mes no pudieras afrontar la cuota.

A ver. -A ver.

A ver.

"Límites a la variabilidad del tipo de interés."

Vale. -A ver.

"La variabilidad del tipo de interés..."

(FARFULLA)

Mira: "Acuerdan que el tipo de interés nominal anual

aplicado en cada uno de los períodos

de revisión del tipo de interés no podrá ser inferior a 3,75 %."

O sea que por mucho que baje,

no bajaremos nunca. -¿Nuestra hipoteca no bajará?

No, no, no.

Esto es lo que llamaban antes la cláusula suelo famosa.

La cláusula suelo significa que, si los intereses bajan,

hay un momento en que tú no te beneficias de esa bajada.

Cariño, listo.

Ah. -Venga.

A ver, a ver, a ver.

Comisiones. -Comisiones.

"Comisión de apertura:

5650 euros."

¡Uf! -¡Vaya!

¿Extras de lo que vamos a pagar?

No, extra no, es limpio para ellos.

O sea, no es extra que incluya el piso.

Esto es para ellos. -Claramente.

Claramente. -Aquí hay otra.

"Por amortización o desembolso anticipado, 3,50 %."

Parece poco un 3,

pero, con lo que vale este piso, es un dinero.

Esta. -Creo que en esta

la cláusula abusiva son todas las comisiones.

Lo que se llevan de comisiones.

¿A por otra? -Ya falta poco.

Fíjate bien en las comisiones.

Las hay de muchos tipos, pero ninguna es necesaria.

Abre ahí, a ver qué tal.

¡Ay! ¿Qué tal?

Esto es para vosotros.

¿Para? Vosotros.

¿Para qué? Leéoslo.

Bueno. -Vamos.

Atención a los productos que el banco te obliga a contratar

para hacerte la hipoteca:

seguros de hogar o de vida, planes de pensiones,

tarjetas de crédito o débito, domiciliar la nómina...

Son productos accesorios que te pueden salir muy caros.

Calcula lo que te costarán y mira si te sale a cuenta.

Contrato de tarjeta de crédito.

Pero ¿esto qué es?

Bueno...

Hay que firmar esto para poder quedarnos el piso.

Un plan de pensiones también.

Se supone que sí, pero me niego a firmar esto.

Eh.

Las llaves, ¿no? -Sí.

Señal de que lo hemos hecho bien. -Sí.

Cógela tú. -Tú.

Tú, que te hace ilusión.

Los dos.

(Frank Sinatra "My way")

Del juego de hoy, obtenemos tres consejos.

El primero es que no debes firmar tan deprisa como nosotros.

El segundo es que, si tienes alguna duda, preguntes,

que te tomes toda la calma del mundo.

Y el tercero es que las buenas hipotecas son aquellas que tienen

una buena relación entre tipos de interés,

que solo te hagan contratar dos seguros, el de vida y el del hogar,

y que las comisiones sean bajas o nulas.

(Lisandro Aristimuño "Pozo")

(Despertador)

Buenos días. Buenos días.

¿Le puedo preguntar algo? Sí.

¿Usted está hipotecado? Sí.

¿Y su hipoteca es fija o variable?

Mi hipoteca es variable. Variable.

Pues acelere hacia la Puerta del Sol,

porque va a pasar algo que le afecta directamente.

Pues vamos para allá.

(Lisandro Aristimuño "Pozo")

Es un momento muy importante.

Las campanadas de las 11 de la mañana

marcan el futuro económico de miles de familias de este país

y parece que nadie se da cuenta.

Lo que va a pasar es un efecto en cadena

con miles de euros en juego.

(Lisandro Aristimuño "Pozo")

Hoy las campanadas podrían traernos buenas o malas noticias.

Como cada mañana, la Federación Europea de Bancos

comunicará la nueva tasa del euríbor.

Una pequeña variación en esta tasa

cambiaría la vida y las hipotecas de mucha gente.

Disculpe, un minuto.

Sí.

¿Está usted hipotecado?

Sí, tengo una hipoteca.

¿Fija o variable? Variable.

¿Está usted hipotecada? Sí.

¿Hasta dónde? Hasta las pestañas.

Las pestañas.

¿Estáis hipotecados? (AMBOS) Sí.

¿Mucho?

Bueno, sí.

¿Vuestra hipoteca es variable o fija?

(AMBOS) Variable. Variable.

Variable.

Variable. -Variable.

¿Sabías que a las 11 de la mañana puede cambiar tu vida?

¿Sí?

¿Hoy? Hoy y todos los días.

No. Cada día, a las 11:00,

se publica el euríbor, exactamente la nueva cifra que tendrá esa tasa,

y podría variar tu cuota, la que pagas cada mes.

Pues... Hacia arriba o hacia abajo.

Ojalá baje.

¿Lo sabíais? (AMBOS) No.

Hay que estar atentos. Esperemos que baje.

(AMBOS) Sí. Y que baje la cuota.

Por favor. -Ojalá.

Gracias. A ti.

Hasta luego. Suerte.

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Snoop Lion "Fruit juice")

Imaginemos a un frutero al que le llegan cada día

seis kilos de tomates.

El primer día, vende cinco kilos y le sobra uno.

El segundo día, sin apenas hacer marketing,

logra vender los seis kilos.

El frutero piensa: "¿Y si subo los precios?".

Sube los precios y, el tercer día, también vende los seis kilos.

Y así todos los días.

El cuarto, el quinto, el sexto

lo vende todo y aumenta los precios.

El comprador no tiene problemas para comprar estos tomates

porque dispone de dinero.

Tiene acceso fácil al dinero.

Pero, en un momento determinado,

aparece Euríbor.

Euríbor decide subir los tipos de interés.

El dinero de esos compradores ahora es más caro.

Le costará más comprar los mismos tomates al mismo precio.

Y, a partir de ahí, las cosas cambian.

Al frutero ya no le es tan fácil vender los mismos tomates.

De hecho, no los vende todos.

Los días pasan y descubre que le vuelve a sobrar

un kilo de tomates.

Decide bajar los precios.

Los baja para que esos compradores que tienen mayor dificultad

para acceder a su dinero puedan comprar los mismos tomates.

Hasta que, finalmente,

el precio de los tomates se parece al de antes.

De manera que el euríbor nos ha funcionado como mecanismo

para que la inflación no suba.

Es tan fácil como comprar un tomate.

(Música pop)

Joan Antoni,

¿explicar una hipoteca es tan difícil como parece

o es mucho más sencillo?

Si quieres, es muy fácil.

Si quieres confundir, puede ser muy complicado.

Puedes entrar en cómo se calcula la fórmula de los intereses...

Un exceso de información no ayuda al cliente.

Pero lo fundamental, que es saber cuál será el tipo de interés,

cuánto tendrá que pagar, cuál será la comisión de apertura,

qué servicios obligas al cliente que tenga contigo,

si le vas a obligar a que cobre la nómina, a que tenga un seguro

de vida, un seguro de incendios, todo hay que explicarlo fácil.

Además, aparte de lo que sea puramente legal,

el banquero tiene que explicar qué puede pasar en el futuro.

Entonces...

no solo es la hipoteca en sí, sino...

Una hipoteca normalmente es a 30, 40 o 50 años,

mucho tiempo.

Pueden pasar muchas cosas y hay que explicarlo.

¿Qué debería saber un cliente

o quien firma una hipoteca antes de firmarla?

Aparte de saber cuánto va a pagar el primer año

o cómo puede variar los primeros años,

él tiene que saber qué porcentaje de los ingresos familiares

puede dedicar a pagar una hipoteca.

Entonces, lo sano,

lo aconsejable es que ninguna unidad familiar

se endeude más de un 30 %.

Uno debe saber, aparte de lo que le dice el banco

para los dos o tres primeros años,

cuál va a ser el escenario de futuro, qué pasaría

y cuál es el endeudamiento aconsejable en una unidad familiar.

Existe una palabra que es la más temida

en el ámbito de la hipoteca que es el euríbor,

al cual se le aplica un coeficiente

que, finalmente, se traslada a las cuotas de una hipoteca.

En tu opinión, ¿qué es mejor

para que ese euríbor tenga menos afectación:

firmar hipotecas a interés variable

o a interés fijo?

Sí, bueno, el euríbor...

En la economía actual, los bancos centrales,

en Europa es el Banco Central Europeo,

en EE. UU., la Reserva Federal,

marcan el precio del tipo de interés al que prestan el dinero los bancos.

Y esto, de alguna manera,

marca el precio del tipo de interés general.

En este momento, creo que hay un exceso de dinero en el mundo

que no sabe adónde ir

y esto provoca que bajen los tipos de interés.

Pero la gente, de cara al usuario, que es lo que nos interesa,

tiene que saber que ahora, a lo mejor, el euríbor,

que está al 0,1, 0,2, está a cantidades muy bajas,

puede volver a estar a un 3 o a 4 % en pocos años, ya lo ha estado.

Y cuando uno mira los ciclos de la economía,

que son normalmente líneas sinusoidales,

esto puede pasar.

El banco debe hacerte un estudio,

de hecho, el banquero debería hacerlo,

pero, si no, deberías preguntarlo:

"Oye, ¿cómo me quedaría la cuota

si el euríbor subiera...,

aumentara un 50 % o un 100 %,

se doblara o se triplicara?".

Lo importante es saber, si esto sube o baja, a mí cómo me afectará.

Siempre prever que las cosas pueden ir mal,

porque la vida es así.

Y saber, si van mal, cómo me afectarían

y yo qué recursos tendría para reaccionar a este problema.

A veces, se hace una fórmula mixta.

Vamos a hacer los primeros cinco años fijo,

a un tipo de interés que a ti te va bien.

Luego, ya lo pondríamos variable.

Tú te garantizas que los primeros años...

Yo digo que es bueno que cada cliente estudie su caso particular.

Yo aconsejaría al cliente

que trabaje con un banco en el que tenga confianza.

Esto es fundamental.

Igual que uno lleva a su hijo a un colegio en el que confía

para que le eduquen bien,

uno debe tener relación con una persona en la que tenga

plena confianza porque se lo ha demostrado.

Entonces, debe haber un diálogo siempre

como lo hay en otros ámbitos de la vida.

Según la experiencia reciente, cuando no se paga una hipoteca,

al final, parece que solo hay una opción:

el desahucio y poco más.

Pero, en tu opinión,

¿hay más opciones? ¿Se puede llegar a acuerdos?

¿Podemos encontrar una tercera vía?

Quizá cabría preguntarse si todo el mundo

tiene que comprarse vivienda.

Esto es algo que se ha ido inoculando:

"Me tengo que comprar un piso".

Y debería haber miles de viviendas sociales de alquiler

y esto habría evitado que las viviendas se disparan de precio.

Sería otro tema interesante, ¿no?

Pero una vez has hecho esto

y la vida te ha cambiado y no puedes pagar,

como ha pasado estos años,

tanta gente que ha perdido la vivienda...

La pregunta que nos hacemos muchos es:

el Estado ha tenido que ayudar con dinero público a los bancos,

¿por qué ayudaba a los bancos y no directamente a las familias?

¿Desahucios?

Cuando haces una hipoteca,

el que firma la hipoteca sabe que da como garantía la vivienda,

que, si no puede pagar, pierde la vivienda.

Pero la pregunta que hago es:

en una situación de crisis, echo a una familia,

cierro la vivienda y la vivienda queda cerrada,

¿qué sentido tiene esto humanamente?

O sea, no tiene ningún sentido.

Por tanto, sí se deberían haber usado otras fórmulas.

Hay miles de viviendas cerradas

con gente desahuciada.

Entonces, yo creo que eso no tiene ningún sentido.

Máxime cuando el Estado ha ayudado con dinero público

a las entidades financieras.

Entonces, no puede ser.

En esta situación tan grave que hemos vivido tantos años,

esto que ha pasado no tenía ningún sentido.

No tenía que haberse tolerado esto.

(Música electrónica)

En Internet, hay muchos comparadores como estos.

Sirven para calcular la cuota que pagarías según tus ingresos.

También son útiles para averiguar dónde están tus límites

y cuánto estás dispuesto a pagar.

Para calcular la cuota hipotecaria, debemos conocer tres datos.

En primer lugar, el valor de la casa.

En segundo lugar, deberíamos saber

el tipo de interés al que vamos a pagar este crédito.

Por ejemplo, el 3 %.

Y, en tercer lugar y último,

saber en cuántos años estamos dispuestos a devolver el préstamo.

Por ejemplo, entre 25 y 30 años, que es lo habitual.

Una vez tengas el cálculo,

te aconsejo que seas un poco pesimista y que recalcules.

Cuenta con que el euríbor ahora está en mínimos históricos,

pero, hace apenas unos años, estuvo por encima del 5 %.

Y de esto no hace mucho.

Una época a 25 o 30 años son muchas décadas y podría subir.

Por lo tanto, no descartes una hipoteca a interés fijo.

De entrada, las cuotas son más altas,

pero te garantiza no tener sustos a lo largo de la hipoteca.

(Poppy Ackroyd "Timeless")

Si tienes que pedir una hipoteca,

lo ideal es que no supere el 80 % del valor del piso.

El otro 20 % lo aconsejable es que lo pongas tú.

También debes tener en cuenta

que el coste de un piso no es el que te dice el vendedor.

Habría que sumarle un 10 % más, aproximadamente,

entre gastos de escrituras, notario, impuestos...

Para ir bien,

es aconsejable tener un 30 % ahorrado.

Ya tenemos nuestra casa,

pero solo es nuestra en parte.

De hecho, nos quedan todavía muchas cuotas por pagar.

Te aconsejo que no destines más del 30 % de tus ingresos

a pagar la cuota mensual de tu hipoteca.

Por ejemplo, si tienes unos ingresos de 2000 euros al mes,

gastar más de 600 no es lo ideal.

Y un consejo más para que vivas más tranquilo:

revisa tu contabilidad durante seis meses

y analiza si puedes ahorrar un 10 %.

Te servirá para subidas de interés, gastos imprevistos

o cualquier cosa que venga.

Si no lo haces, te arriesgas a perder la casa de tu vida.

(Big Data "Dangerous")

¿El alquiler? Tienes menos problemas con los vecinos, por ejemplo.

Quizá para el paso, para ir de paso sí.

Pues que no es algo tuyo propio

y que sería maravilloso que tuvieras una hipoteca.

Depende de mi situación laboral,

que es uno de los elementos fundamentales.

Si uno tiene que estar moviéndose por cuestiones laborales,

desde luego, optaría por el alquiler.

Puedes cambiar de sitio

si no estás bien con los vecinos,

si en ese momento cambias de trabajo...

Bueno, es más flexible.

El inconveniente del alquiler es la inestabilidad.

Libertad.

Te puedes ir cuando quieras,

adonde quieras y no estás atado a nada.

Precisamente, no te hipoteca a nada fijo.

Puedes rescindir el contrato cuando te parezca oportuno.

Si es más barato que la hipoteca, a lo mejor sí.

Pero, si no, prefiero tener casa propia.

Tenemos una conciencia en España de poseer y de tener un piso

y eso nos condiciona la vida.

Las hipotecas son un préstamo,

un préstamo con garantía... con garantía de la finca.

El inconveniente es que no es razonable la mayoría de las veces,

que no te ponen techo ni tierra ni cielo.

Yo aconsejo que, si se puede, se meta en una hipoteca.

Para nada.

Yo no se lo aconsejo a mis hijos.

Al final, inviertes el dinero y no lo tiras.

Te ata. -Tiene un elevado interés.

Es para ti ya.

Es propio para siempre.

Una vez que lo pagas, ya está.

En economía, también existen los prejuicios.

Mirando a una persona, ¿sabrías si está hipotecada o no?

Estoy hipotecada. -De alquiler.

Vivo de alquiler.

No, tengo vivienda propia.

Yo vivo de alquiler.

Vivo de alquiler. -Estoy hipotecado.

Estoy hipotecado. -Tengo piso propio.

Estoy hipotecado. -Hipotecada.

(The Mowgli's "San Francisco")

Sobre todo, a partir de la década de los 70,

los españoles empezaron a valorar más la propiedad que el alquiler.

Ahora, esto está cambiando.

Con los "millennials", está cambiando la mentalidad.

¿Tú siempre te has planteado la vida de este modo?

¿En algún momento, has pensado en hipotecarte

o crees que el futuro acabarás adquiriendo una hipoteca?

Pues la verdad es que no siempre he pensado así.

De hecho, estaba pensando en comprarme un piso.

Había llegado a un punto de mi vida en el que lo había resuelto todo:

trabajo, amistades, amor y demás.

Y, para tener la vida perfecta o la vida estándar,

solo me faltaba casarme y comprar una casa.

Como todavía era joven por aquel entonces,

me puse a mirar pisos.

Era el siguiente paso lógico a dar.

Y, durante tres meses,

estuve yendo a cursos para compradores primerizos

y mirando precios en Internet.

Pero nunca llegué a hacer una oferta en firme

por ninguno de los pisos que veía

porque mi intuición me decía que era un error.

Yo pensaba que, si no sabía qué iba a ser de mi vida

dos o tres años más tarde,

porque a lo mejor me cansaba de Microsoft,

cómo me iba a meter en una hipoteca a 20 años.

Eso no tenía mucho sentido, iba a ser atarme

e iba a minar mi flexibilidad.

Nos están explicando y estamos hablando con otras personas

que defienden que hay que comprar una vivienda

y que, para ello, debes asociarla a una hipoteca

porque es la única manera

de comprarlas casi para todo el mundo.

Y, sin embargo, nos dicen que alquilar es como tirar el dinero.

Yo no estoy de acuerdo con ese razonamiento.

Yo pienso que, al final,

alquilar y comprar son cosas muy diferentes.

Y cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Cuando compras un piso, estás adquiriendo un activo.

Y, cuando alquilas, contratas un servicio de alojamiento.

Y, como todos los servicios, tiene muchas ventajas.

Si un servicio no te gusta, si dejas de estar contento con él,

puedes cancelarlo con unas condiciones, pero puedes hacerlo

y buscar a alguien que te ofrezca lo que necesitas.

Al contratar el servicio,

lo que haces es disfrutar de la casa y ya está.

Te olvidas de impuestos, de hipotecas,

de comunidad de propietarios, de reparaciones, de mantenimiento...

Todo eso corre a cargo

de la persona que ofrece el servicio, ¿no?

Es cierto que, cuando compras una hipoteca,

cuando compras una casa, perdón, estás ahorrando.

Todos los meses estás metiendo dinero dentro de un activo.

Pero debes pensar que ese activo te sale

mucho más caro de lo que realmente vale.

Si le sumas la hipoteca,

los gastos de notaría, los impuestos,

las reformas que hagas, realmente, es una manera muy cara de ahorrar.

Y se puede ahorrar de otras maneras también.

Tú podrías coger una parte de tu sueldo

e irla metiendo cada mes en un fondo de inversión, por ejemplo,

un fondo índice, y reservar eso para tu jubilación.

Es decir, si haces las cosas bien, no necesitas

tener una casa para vivir bien cuando te jubiles.

Hay otras vías

que no te obligan a ser propietario.

(The Mowgli's "San Francisco")

¿Hipoteca o alquiler? Piénsatelo bien.

Si decides hipotecarte,

analiza bien el mercado y elige lo que más te convenga.

Hay buenos productos a tipo de interés fijo

y a interés variable.

En todo caso, debes pensar los riesgos que asumes

y que puedas afrontarlos.

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Economía de bolsillo - Hipotecas

23 abr 2016

Economía de bolsillo se estrena con un programa centrado en las hipotecas, ofreciendo las ventajas e inconvenientes que tienen. Para explicarlo de la mejor forma posible, el programa viaja a la antigua Roma y se mostrarán las peripecias de una pareja interesada en comprar un piso para evitar las cláusulas abusivas de un contrato de hipoteca. También estará en la madrileña Puerta del Sol para ver qué es lo que pasa cada día a las 11:00 que puede marcar nuestras vidas. Y visitará una frutería para descubrir para qué sirve el Euribor y hablará de hipotecas con Joan Antoni Melé, conocido como el banquero bueno, y el joven emprendedor Ángel Alegre explicará por qué tiene claro que nunca se va a hipotecar.

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