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No recomendado para menores de 12 años Documentos tv - Voces contra el silencio
Transcripción completa

Paso por delante de ellos y ya empiezan: que si guapa,

que si te voy a follar, que si me gustaría hacerte de todo.

Había un hombre en el portal que se estaba masturbando

y que le había dicho oye guapa ayúdame a terminar y tal,

y bueno, mi amiga estaba asustada.

Eso es un delito, estamos normalizando delitos

¿Te tienen que violar para que haya una prueba?

A mí no me han violado pero han abusado de mí.

No es justo.

Hoy en día tienes que tener moratones

o me da la impresión de que tienes que estar magullada,

que tienes que estar fatal psicológicamente muchas veces

para que te crean.

En la universidad, las víctimas siempre lo dicen: es peor denunciar

que sufrir acoso.

Te pasará si eres mujer: es lo único que tienen en común

todas las historias que te pueden contar.

Me siento tan agradecida por la labor que hicieron conmigo

y que hacen con el resto las chicas.

Venía a ver a Sonia.

Y nada sigo con mi obra,

sigo trabajando en el tema de la violencia de género.

Lo sigo enfocando por ese camino y estoy muy contenta.

Esta obra se titula ¡Basta!.

Y bueno, decidí hacer algo que llamara la atención.

Fue este el resultado y claro, cuando estaba casi terminada,

me di cuenta de lo que había hecho en realidad porque realmente

estaba recordando con esta pieza un suceso que yo había vivido,

un suceso que me había pasado.

Ella intenta salir de ese hecho pasado, intenta huir.

Está en lucha por salir de esa fotografía.

No sabía si exponerla o no porque, claro, era exponerme demasiado.

Soy yo, y encima yo y mi historia.

Una escultura realizada en silicona tiene una imagen detrás,

una fotografía.

La fotografía es siempre un elemento del pasado,

algo que acaba de suceder o ha sucedido.

Cuenta un poco eso la desesperación, la rabia, la impotencia, el asco.

Cuenta todos esos sentimientos que sentimos cuando sufrimos

algún tipo de abuso.

La escultura tiende a salir de ese pasado vivido,

de ese momento.

Para mí es otra forma de denunciar esto que ha pasado,

de una forma más visible.

Si por un lado no me oyen, por este si me podrán oír.

Esto no es una cosa que le suceden a algunas y que es ejercida

y cometida por algunos.

Si no que es algo que pertenece, ¿no? a nuestro día a día,

algo que está, de alguna forma, presente en nuestros ámbitos

más cotidianos,

del trabajo, de los estudios.

Los entornos familiares, íntimos, afectivos, etc.

Él y yo salíamos de fiesta juntos, desde los 12 años en el parque junto,

él se ha quedado muchas veces a dormir en mi casa, yo en la suya.

Hace poco un día salimos de fiesta, por la noche se quedó en casa

y al día siguiente, cuando me desperté por la mañana,

no estaba.

No siempre está porque es mi amigo.

Y, claro, yo recordando, pues salimos de fiesta veníamos un poco borrachos

los dos tengo la certeza que por la noche me tocó

sin mi consentimiento.

Fue cuando tenía 16 años llevaba un mes saliendo con un chico

y él quería desde el principio quería mantener tener relaciones sexuales

y yo no me veía preparada todavía y se lo dije varias veces.

Un día él me invitó a su casa y cuando llegué había preparado

unas velitas en plan rollo romántico

y desde que llegué empezó a besarme,

a apoyarme contra la pared.

Yo le dije que no me sentía preparada pero le dio igual y el siguió,

siguió y, al final, cedí.

Me ha pasado de invitar a amigos que conozco invitarlos a mi casa

para seguir conversación y ya piensan que eso da pie a más y se te acercan,

te comienzan a abrazar, a tocar cuando tu muestras una barrera

igual insisten entonces es y ya sacan la mejor excusa:

bueno ya es tarde, tengo que hacer y te vas para casa.

Era una persona que me ayudó,

en la que yo confiaba,

una persona que se fue ganando mi confianza poco a poco

y claro cuando pasa la primera vez, cuando sufrí el abuso,

realmente no me creía que estuviera pasando eso.

¿Cómo puede ser que esa persona,

un profesional de la salud

pueda estar abusando de mí?

No lo entendía, no.

Estuvo

pasando

sucesivas veces

y claro por miedo, por vergüenza,

por una serie de sentimientos que tenía no me vi capaz de contarlo.

Yo no sabía que era tan grave,

no entendía de la gravedad del asunto.

Luego ya con el tiempo, cuando hicimos un parón,

ya cuando iba a volver, dije, no, no, no me veía capaz.

No quería volver, no quería volver a verle.

Se tiende a pensar que son personas

con ciertos problemas de exclusión social, adicciones

o que son personas con ciertas enfermedades mentales, trastornos,

patologías, hombres raros,

pervertidos, psicópatas, ¿no?

Y la violencia sexual

es una violencia

que tiene como aliada

el secreto,

el silencio,

el tabú, la vergüenza, el estigma.

Claro, luego paso tanto tiempo cuando yo lo conté,

lo tuve tanto tiempo guardado

que me sentí hundida.

En el momento en que lo conté para mí fue lo más duro

que me ha pasado en la vida, porque no, no.

Además, me acuerdo,

me emociono, porque realmente lo pasé mal.

Fue difícil,

se me vino le mundo encima.

Realmente no sabía qué hacer con mi vida, no

y que hasta el momento que yo no lo he hablado

y que no he estado

en terapia, no he llegado incluso

hasta perdonarme porque yo me sentía con culpa, asco.

No sé una sensación, una serie de sentimientos

que tenia que no permitían ser yo y seguir adelante.

Ya el hecho de poner la denuncia yo ya me sentí mejor

y sobre todo porque intentar también que esa persona no lo vuelva a hacer,

que no haya otra víctima.

No sé, ¿te tienen que violar para que haya una prueba?

A mí no me han violado pero han abusado de mí.

No es justo, esa persona no está bien, no está bien

y no tendría que dedicarse a lo que se dedica, a esa profesión,

a la salud.

Estas mujeres que sufren este tipo de violencia

que no son por pareja o expareja

no tiene la misma protección integral,

no tienen el derecho a una asistencia letrada,

su caso no va a ser juzgado

en un juzgado de violencia de género especializado

y no van acceder al mismo tipo de ayudas o derechos

que tienen mujeres víctimas de violencia de género.

Sin embargo la ley integral 5/2005 de la Comunidad de Madrid

sí que entiende las violencias sexuales que estamos viendo

como una forma de violencia de género y por eso crean en 2005

el Centro de atención integral a víctimas de violencia sexual:

Es muy importante el recurso porque tenemos la posibilidad

de que otro órgano judicial revise todo esto,

vea todas las declaraciones que ha habido en el procedimiento,

todas las pruebas que hemos aportado y bueno que considere

si hay indicios de esto.

En caso de que ese recurso se estimara, pues la consecuencia

sería que el procedimiento se reabre y tendríamos un juicio

donde posteriormente.

¿Podría hablar?

Y en ese juicio podrías declarar, podrías hablar, te escucharían

y finalmente intentar una sentencia condenatoria que es nuestro objetivo.

Ya lo hablamos desde el principio, que hasta el final.

Desde entonces estoy realizando una serie de obras

para hacer una exposición que se llamará Superación.

Cada obra representa un estadio de ese proceso.

Éste sería el que está en mitad de ese proceso.

Se llama “Aflicción”

y ya está un poco más en calma

aunque sigue teniendo esa postura de recogimiento.

Este tiene una mirada más desafiante,

aquí estoy yo.

Nadie va a poder conmigo ni hacerme daño.

Ese es de los últimos, representa más la liberación

aunque sigue con la mano en pecho y en la cabeza como que quiere salir

de todo aquello que sucedió.

Tiene mucho espacio, mucho aire en la parte superior

y lo creí conveniente para que respire

y se sienta más libre.

A ver, la misma no,

la misma no y no creo que lo sea nunca.

Pero sí que me considero una versión mejorada de mí misma porque ese miedo

y ese temor a que algo pueda pasar, eso me protege también.

Cuando de repente un hombre al cual no conocía y no había visto nunca

se acercó a mí y me tocó de arriba a abajo de manera insinuante.

En ese momento me asusté mucho y mi primera reacción fue apartarlo,

empujarlo y por suerte tuve a mis amigos y a mis amigas

que rápido acudieron a separarlo de mí porque él venía

de forma amenazante a volverse a mí.

Yo estaba esperando el tren sentada

y de repente veo que alguien me chista, me giro

y era un hombre masturbándose.

Y, bueno, la sensación que tuve, se puede imaginar un poco,

la sensación de rabia, asco, no sabía qué hacer si irme, si moverme.

Estábamos las dos en topless y de pronto vemos a un hombre mayor

que él estaba haciendo nudismo y estaba erecto y nosotras empezamos

a sentirnos súper incómodas, empezamos a taparnos y nos fuimos.

¿De qué se vale la violencia sexual?

Se vale de estos mitos

que nos hace creer que sólo hay un tipo de violencia sexual

y de la falta de conciencia social y de silencio

que hay alrededor de la sexualidad y de los temas sexuales.

Todas las violencias sexuales independientemente

de si ha habido uso de la fuerza, intimidación o penetración

son violaciones muy graves de los derechos humanos.

Son delitos contra la libertad sexual reflejados en el código penal,

es un problema de salud pública por las estadísticas, la prevalencia

y frecuencia que están recogiendo los estudios

y es un tipo de violencia machista

y vivimos en una sociedad que enseña

a las mujeres a no ser violadas en vez de enseñar a los hombres

a no violar.

Los días de fiesta ya se sabe,

lo mismo que me dijo la propia guardia urbana

y mucha gente de la calle me decía no hay para tanto,

incluso los mismos mossos me preguntaron insistente

si los dos chicos me habían tocado.

En uno de los momentos que me pegó, y me dejó inconsciente

me empezó a agredir sexualmente.

Fue muy duro porque no, yo fueron muchas cosas,

no paré de luchar, en todo momento siempre quería irme, le empujaba,

no tenía fuerzas.

Lo recuerdo como flashes, no seguido, iba perdiendo el conocimiento.

De golpe vi que el chico miraba arriba y se iba corriendo

y fue porque me escucharon mi novio y mis amigos y me encontraron.

Fue un lapso de cinco horas que me estuvieron buscando

viendo que yo no estaba, entonces yo solo me acordaba de estos últimos

momentos y, luego, más tarde me enteré cuando vino la policía

y me interrogaron me dijeron que había más gente.

Que fueron cinco chicos que me metieron en un coche

inconsciente que me llevaron a un bosque y que hicieron,

no lo sé porque no me acuerdo, solo me acuerdo del final.

Era el marido de mi madre.

Mi padrastro,

pasó hace tres años cuando yo tenía 15 años.

Era un día

como hoy,

tengo grabada la fecha en mi cabeza

y cada año que pasa me acuerdo de ese día.

Aparentemente era una persona normal, actuaba como un segundo padre.

Se portaba bastante bien, todo aparentemente bien

los dos primeros años, y me empezó a espiar por el whatsapp.

Tenía bajado un programa donde podía leer mis conversaciones

sabía dónde estaba, qué hacía no sé si me seguía.

Un día me puso un cuchillo en el cuello

y luego me pidió perdón.

Yo lo acabé aceptando para que todo siguiera normal,

y que mi madre siguiera con su vida.

A partir de ahí estaba bien, se tirabaun tiempo con buen humor,

luego otro tiempo estaba mal y empezó el maltrato psicológico.

Y bueno, el día que pasó estaba, estaba en mi casa,

me preparó la comida, le gustaba mucho cocinar,

preparar la comida.

Empezó a decir que estaba muy mal

porque el sentía deseo hacia mí,

que yo pues le había hecho confundirle,

que ya no podía aguantar más

y se levantó se fue a la cocina,

cogió un cuchillo, se sentó al lado mío

y me miró a los ojos

y me dijo: ven.

Y yo, no.

Ven.

No.

Me cogía la mano y se la quitaba

y en la otra mano tenía el cuchillo.

Yo estaba llorando en el sofá.

Me arrastró hacia la habitación

y él me amenazaba que si no lo hacía

que era él o yo.

Y luego pasó.

Después de que pasara me dijo que duchara.

Él ya lo tenía un poco planeado,

sabe que no hay que dejar huellas

si es posible.

Me fui a un centro de planificación para tomarme una pastilla.

Ese día me sentía asquerosa.

Pasé toda la tarde sola,

luego quedé con mis amigos y mi novio

y ya me vieron con el moratón en el ojo

y, claro, siempre preguntan

y tienes que mentirles.

Ha habido momentos de flaqueza.

Hay momentos que te sientes muy sola,

eh te da cosa contárselo a tu familia

porque no sabes cómo van a reaccionar, si te van a creer,

si no, si.

Sacaron la notica y todo y pusieron más énfasis en que si yo había bebido

que si yo tenía un poco la culpa.

No del todo, pero ponían más énfasis en cosas mías que no en lo que había

pasado en realidad, como si no me lo mereciera:

pues mira en una noche de fiesta es como si fuera normal,

entre comillas.

Muchas mujeres piensan que son culpables de lo que les ha ocurrido

porque no se defendieron o porque no escaparon.

Pero la realidad es que cuando tú les ayudas a ver que sí

lo intentaron y no fue posible,

ellas entienden que el bloqueo

fue una elección, fue una forma de garantizar su supervivencia.

¿Qué se cree socialmente?

Que cuando una mujer se paraliza, está diciendo que consiente

que sí, que si una mujer no se defiende con uñas y dientes

y no intenta de la mayor forma posible escapar de ahí

es porque realmente

está consintiendo o no está siendo algo tan dañino.

Es por esto en la mayoría de los casos no existen lesiones

ni físicas ni vaginales.

Eso no quiere decir que no haya habido una resistencia.

Me sentía vacía que no tenía sentimientos, estaba fría,

pero cuando iba al psicólogo me decía que necesitaba que las personas

de mi alrededor también lo supieran porque era algo que también

les afectaba a ellos.

Entonces, después de bastantes sesiones semanales, iba semanalmente,

a los tres meses, fue cuando decidí contarlo.

Fue ese día que vi a mi madre un poco perdida

por lo que estaba pasando y dije tengo que tengo que darle

respuesta a sus preguntas.

Ese fue uno de los motivos y lo segundo era que es que sentía

que se estaba riendo en mi cara porque a veces quedábamos

algunos domingos en familia y el venía y actuábamos como si nada

y, yo claro, tenía que actuar como si nada.

Y yo tenía que actuar como si nada y yo quería compartirlo con alguien

y que mi familia supiera la verdad, quién era sea persona,

qué me había hecho, cómo estaba jugando con ellos

que se fuera, que se fuera de nuestras vidas

y bueno el día que denuncié pues fue el principio de un largo,

de un proceso que ha durado dos años

y al final se ha hecho justicia.

Yo tuve mucha suerte con la abogada que he tenido porque al principio

no era nada fácil, teniendo en cuenta que no había pruebas.

Todo se basaba en argumentación por parte mía, por parte de mi madre,

mi padre, mi amiga y en ese momento mi novio.

Pasaron dos años hasta que hubo un juicio.

Le condenaron a trece años y seis meses.

Una de las primeras preguntas que me hicieron sin dejar que nadie

me acompañara dentro de la sala del juicio,

amigo o amiga o familiar, fue que la fiscal me preguntó

que cómo iba vestida.

En ese momento me sentí muy como agredida

por parte de la fiscal y no supe reaccionar.

Me siento mal conmigo misma y porque lo primero que pensé

fue ostras, cómo iba vestida ¿qué jersey llevaba?

si era el rojo o el azul, pero no supe responder.

Ahora pienso que tenía que haber respondido que eso no era importante

ni relevante frente a la agresión que había sufrido en ese momento.

A los tres años cuando se hizo el juicio y el único que yo recordaba

y reconocía está en la cárcel, 13 años de cárcel,

pero los otros cuatro salieron inocentes

como si no tuvieran culpa de nada, pero cuando hicieron declaraciones

bromeaban sobre lo que iban a hacerme cuando me llevaban en coche,

se iban exculpando los unos a los otros,

tuvieron algo que ver, lo único que yo no lo recordaba

y como yo no lo recordaba eran inocentes,

están libres sin ningún cargo ni nada.

Me quedé aliviada

y saber que se ha hecho justicia

con tantas pegas que había pues sí,

respiras, respiras aliviada

después de mucho tiempo.

Se sale fortalecida porque no te queda otra.

Hay que empezar a pensar en positivo.

Sabes que la vida sigue, eso ha pasado, ha pasado,

está en pasado

y tú tienes que seguir con tu vida.

Salgo más desconfiada con los hombres.

Hoy en día no puedo,

me dan me da a veces cosa

de que hombres de su rango de edad me miren,

me siento como les provoco

y hoy en día todavía tengo eso.

Antes no me pintaba porque sentía que provocaba,

ahora sí que me pinto.

Me quiero poner guapa para mí porque se no me estoy poniendo guapa

para todos esos hombres que me miran y que no les estoy provocando

y me pongo guapa para mí misma.

¿Qué os parecen estas estadísticas?

A mí me da la sensación de que son más mujeres

las que sufren violencia sexual que la que dicen las encuestas.

Me pongo a pensar y me parecen pocas las que no han sufrido

acoso callejero.

De por sí es una estadística alta pero, como dice Laura,

no refleja la realidad.

Mepersiguieron, me acorralaron contra una pared, dos de ellos,

el otro estaba el volante, me bloqueé, sé que estaba

contra una pared y no fui capaz de decir nada.

Sólo recuerdo que uno dijo nos vamos, dijeron: tiene cara de acojonada

y no me pone.

Los dos chicos me alcanzaron y me rodearon con los brazos,

de modo que me prohibieron el movimiento.

Alcancé a salir del círculo donde me habían puesto y los dos mirándome

fijamente y gritaban que se venían a casa conmigo,

preguntando donde vivía.

Dentro de la marabunta de gente que había me dio por mirar

por abajo y vi que la mano que me estaba tocando era de detrás

no de delante y me di la vuelta y era un hombre que había aprovechado

esa situación para meter la mano por debajo y empezarme a tocar

el pubis y recrearse un poco hasta que yo me di cuenta,

le quité la mano.

¿Qué pasa si tú estas en metro o autobús y un hombre, un tío,

notas una mano que te está tocando

el culo o el pecho.

¿Qué se os viene a la cabeza?

Un tortazo.

Darle un codazo, reaccionar.

¿Siempre reaccionamos?

No, no no.

¿Acaso nos está gustando?

No

¿Qué pasa?

¿Por qué no nos defendemos

¿Por qué no gritamos?

Te quedas bloqueada como diciendo

¿A ver esto es real lo que me está pasando?

Te quieres creer que fue sin querer.

Y si creo que fue intencionado y realmente me está incomodando

¿por qué no digo nada?

Piensas que no vas a tener apoyos porque normalmente no se tiene

y te quedas callada.

Quizá porque si yo tengo dudas porque me han enseñado a que esto

no es violencia sexual y lo cuento y me dicen que soy una exagerada

pues para confirmar esto, mejor me lo callo.

Para sentirme más culpable, mejor me lo callo.

Nadie se pone a cuestionar cuando ha habido un robo

¿por qué llevaba esa persona dinero encima?

¿Por qué se le ha ocurrido ir al cajero automático

o no se pone tan en duda otro tipo de delitos o fraudes

como fingir que te han robado en casa y denunciarlo al seguro, por ejemplo.

Nadie duda de este tipo de denuncias

¿Por qué constantemente se duda de aquellas mujeres

que no cumplen con ese perfil de violación auténtica,

e incluso aquellas que lo cumplen pueden llegar a pensar cosas como,

claro, “si no hubiera ido tan tarde, si no hubiera salido sola,

si no hubiera bebido,

si no hubiera vestido de esa forma.

¿Por qué se pone el foco siempre en la mujer o en la chica

que ha difundido esa imagen?

Si hay abuso sexual no puede haber equilibrio, si hay abuso sexual

no puede haber igualdad.

Si yo creo que tengo derecho sobre el cuerpo de otra persona

y que puede invadir el espacio de otra persona,

no estoy siendo justo con la igualdad y sobre todo, no estoy manteniendo

una relación justa con la persona que tengo al lado.

Simplemente con el miedo a que nos agredan sexualmente

ya se nos está educando para tener un papel secundario en esta sociedad,

porque toda persona que tiene miedo juega un papel secundario

en esta sociedad frente a la persona que no lo tiene, ¿no es eso?

¿Cuántas veces en 14 años habéis hablado de las agresiones sexuales

o del acercamiento sexual a otra persona o del miedo

o del no miedo, o de la prevención o de la autodefensa?

¿Cuántas veces habéis hablado de este tema?

Como hoy, tan en detalle, pues como mucho nos enseñan un preservativo.

Más que eso, no.

Es decir, el sistema educativo os ha aportado en 14 años

cinco horas del tema afectivo sexual, sobre el acercamiento a las personas

sobre el miedo o no miedo a la agresión?

¿Sobre cómo hemos vivido las mujeres las agresiones sexuales

o la posibilidad de ello,

sobre cómo bien los chicos las agresiones sexuales,

a qué consideran agresión sexual, qué no se considera,

¿me estáis diciendo que en 14 años el sistema educativo

de la escuela pública os ha dado 5 horas de formación en catorce años.

¿No es eso?

Tendría seis o siete años y vino a casa un pariente lejano

de la familia.

Yo no lo conocía y me sentó sobre sus rodillas

y empezó a refrotarme sobre sus genitales.

De manera muy sutil peor yo lo notaba perfectamente.

Me sentí tremendamente incómoda, empecé a protestar y bueno,

me zafé de él como buenamente pude.

La verdad que me echaron la bronca, especialmente mi madre

porque vaya cómo te has portado.

Fue un abuso sexual cuando yo tenía trece años y fueron durante 7 años

los abusos por parte de mi padrastro.

Y al cabo de los años me enteré que este personaje

había estado en prisión porque había abusado sexualmente

de una adolescente retrasada mental

Los abusos fueron a través de manipulación,

a través de cariño, de amor manipulado,

a través también de regalos, de todo tipo, casi de lujos.

Me costó bastante perdonarle a mi madre

que ella sabiendo aquel episodio hubiera sido capaz

de dejarme indefensa ante esa situación.

Empiezas a tener un tipo de miedo que no tenías antes:

yo hoy no duermo como antes, está clarísimo,

unos nervios que nunca antes tenía, afecta mucho a ese nivel

y creo que siempre.

En la universidad lo pasas mucho peor una vez empiezas a denunciar

y a romper el silencio que mientras te acosan

por todo lo que te cae encima.

Por todos los que te empiezan a ver diferente, por los que no te creen

por los que te revictimizan por los que te suspenden,

los que no te aprueban la plaza, los que no te aprueban la tesis

y los que empiezan a decir de ti barbaridades a nivel sexual,

familiar, personal, ni lo que te imaginas y más.

El agresor en la universidad no es un agresor en la sociedad,

es un agresor que lo hace porque le protege la universidad, o sea,

no lo hacen fuera.

El acoso empezó con correos electrónicos con contenido sexual:

me gustas mucho en clase, quiero tomar un café, vivo en no sé dónde,

poniéndome su dirección, podemos vernos en mi casa.

Era presión cada día yo estaba en primera fila siempre aplicada.

Cada día venía, siempre venía al empezar la clase.

Decía, tenemos que tomar un café, me interesa mucho que quedemos.

Era terrible, no podía ni andar por la facultad por el miedo

que me producía si lo podía ver, si lo podía ver en el bar,

tomando algo con amigos o colegas.

Me venía porque siempre que me veía, me venía era como una obsesión.

Se lo comenté a una profesora del departamento

y le dije que me molestaba que me incomodaba mucho en clase

y que me quería cambiar de grupo y me dijo que no que sería peor

porque la profesora de la tarde era de su grupo.

Es cuando me di cuenta que todo el mundo lo sabía que se sabe,

no sé si todo el mundo,

pero es una cosa que se sabe, y nadie hace nada

y te enseñan a callar y a decir no hagas caso.

Para mí el dato no es las mujeres que han sido violadas este año,

que es escalofriante por cierto.

¿Cuántas mujeres adolescentes que han sido violada en sus centros

o cerca de sus centros educativos?

¿Cuántas mujeres sufren el acoso sexual permanente de otros hombres

día a día y callan o normalizan tales acosos?

El problema real en este momento es precisamente ese

¿por qué se normaliza que las agresiones de los hombres

sean normales?

¿Por qué se permite que eso sea así?

Os lo digo, se permite como se permiten tantas cosas,

porque se normaliza la masculinidad porque la masculinidad, recordáis,

en un espacio patriarcal, es la identidad de poder.

Cuando se lo cuentas a la gente siempre se ve como un problema ajeno,

un problema tuyo que tienes en un momento determinado.

No se ve como un problema que tenemos la mayoría de las mujeres

cuando vamos por la calle: pues como eso como son los piropos,

que vayas por la calle de noche y alguien decida seguirte

o simplemente ver a un grupo grande de chicos de noche

y cambiarte de acera por no pasar delante de ellos

por miedo a que te puedan decir o hacer algo.

Está muy normalizado y la gente no le da la importancia

que realmente tiene: que tú vas por la calle

y no te siente cómoda.

Padres, madres con niños, niñas y 8 hombres con sus motos ahí,

aparcadas gritándonos cosas a nosotras dos y nadie dijo nada,

primero mi amiga y yo que luego me vine arriba al lado de ella,

eso es que está super normalizado y que eso no se entiende

como violencia sexual

La gente que estaba alrededor no hacía nada

y empecé a sentir muchísimo miedo.

Se tiene la idea de que eso lo hacen gente que tiene algún problema,

que no tiene filtro pero para nada, lo comentas con otras mujeres

y es bastante común.

Un hombre que conoces o que no conoces te toca sin tu consentimiento

y eso se normaliza y pienso que no se tiene que normalizar

No se tiene por qué normalizar que una persona se masturbe

en la calle y encima te llame para que le mires.

Eso es un delito.

Se lo comenté a un profesor del departamento,

al profesor Ramón Flecha que era profesor del máster

y también el me dirigía el trabajo de máster, que también fue a la vez

que decidía hacer el trabajo sobre el acoso sexual en la universidad,

la tesina, porque pensé este tema la gente lo tiene que saber.

Le enseñé el email, necesito que me ayudes, no sé qué hacer

mis padres me han dicho que denuncies si quiero, pero no me atrevo

y entonces le pedí que denunciara él por mí y me dijo que sí.

Denunció Ramón en la facultad pero no hubo respuesta a esa carta

que él hizo adjuntando mis emails.

Entonces denunció en Harvard informando a Harvard

que este profesor utilizaba el nombre de Harvard en correos

con contenido acosador.

Este apoyo internacional fue muy importante

porque ya lo saben en Harvard, ya no es una cosa que pasa aquí

ya no podemos decir que esto no pasa aquí.

Era el primer expediente disciplinario a un catedrático

por acoso sexual en la universidad en España.

En la universidad dijeron que no podían hacer nada

y mandaron el caso a la fiscalía.

Hasta 14 víctimas fuimos que llevamos a cabo todo el proceso

de la denuncia.

Entonces me decían los contenidos de los correos electrónicos

con fotos, con fotos de desnudos, insinuaciones, como explicar

actos sexuales por correo electrónico con fotos o como “tengo tu foto aquí,

me estoy haciendo no se qué”.

A mí no me apetecía tener relaciones sexuales con él y empezó a insistirme

y cuando empecé a sentirme incómoda porque me estaba acosando,

molestando, el normalizó esa actitud y el me dijo, somos amigos

no te estoy haciendo nada grave y él se dedicaba a llamarme,

llamarme, hablarme por whatsapp y decidí eliminarlo

de todas las redes sociales.

A raíz de que no le contesto, empieza a insistir y comienza

a enviarme videos y fotos de contenido sexual,

fotos de sus genitales, vídeos muy explícitos.

Y este modelo hace que todo valga más.

Fijaros si vale más, que los chicos siempre estamos erectos

y las chicas no.

Quién diseñó los símbolos también era un hombre, casualmente.

Pues por eso yo, que soy muy “pesao”, los pongo todos para el mismo lado.

Porque queda como más equilibrada la cosa.

Cuando recibimos el decreto de archivo, dios que desastre,

fue como duro.

También porque vimos que había prescrito

porque la universidad no quiso tomar el tema antes.

Vamos a canalizar

esa derrota en una lucha

y lo vimos como positivo porque por primera vez

teníamos un informe de fiscalía que decía claramente:

un catedrático de la universidad ha acosado sexualmente

a 14 estudiantes.

Luego, en el máster a mí me pasó de todo,

que son las represalias o las consecuencias de denunciar.

Pasé de ser la mejor estudiante a la peor estudiante

y ¿qué había cambiado?

Sólo que había denunciado.

Nada más.

Cada día había un profesor que me dejaba de hablar,

cada día había un estudiante que me dejaba de saludar,

cada día un compañero del máster miraba para otro lado,

cada día de la vida y no me lo podía creer

Lo que me hizo salir adelante fue cuando un día el instructor

me preguntó ¿por qué trabajas con este tema?

porque le dije que después del máster quería hacer la tesis doctoral

de este tema y le dije, mira: creo que la sociedad se merece saber

dónde mandan a sus hijas.

La prevención y el miedo va sobre ellas.

La prevención y el cambio no va sobre ellos.

Se le dice a ellas ten cuidado, pero no se le dice a él:

no hagas lo que no quieras que te hagan a ti.

O no se le dice a él no agredas a otra persona

porque a ti no te gustaría que te agredieran.

El sistema de control lo centramos en ellas.

Es un error, un error muy grave porque lo que estamos haciendo

es darle permiso al espacio masculino y que ese espacio esté.

La tesis se llama redes de solidaridad

y la movilización estudiantil contra la violencia sexual

en la universidad porque es precisamente

como esa movilización estudiantil puede conseguir, por un lado,

meter presión en las estructuras y por otro lado ser ese apoyo

que las víctimas necesitan.

De hecho en EEUU estás obligado: si tu como profesor o amigo,

sabes de algún caso tienes que decirlo, porque claro, sino,

eres parte del problema porque lo estás permitiendo

y eso no puede ser.

Entonces montamos esa red que en España fue la primera red

entre iguales contra la violencia de género en la universidad.

La tesis es eso una comparación entre esta primera denuncia

de la ciudad de Barcelona y la primera denuncia

de la universidad de California, Berkeley, en el 79.

Y las conclusiones principales, hay muchas diferencias,

pero la primera, la más importante creo que es la más importante

la reputación: cómo ven las dos universidades su reputación.

Mientras que en la universidad de Barcelona se puede entender,

prestigio, esto no pasa aquí, el acoso sexual no existe.

En EEUU, en la universidad de Berkeley es: como sabemos

que esto pasa, como en cualquier institución,

tenemos muchos mecanismos, nos implicamos,

mejoramos nuestras leyes si no son suficientes

y damos apoyo a las víctimas.

De hecho en EEUU lo dicen: estamos contentos

porque vamos incrementando las denuncias, lo consideran un éxito

porque dicen por fin las víctimas confían en la institución

para denunciar.

Es una conclusión de mi tesis: si no apoyamos al apoyo,

al que está siempre al lado de las víctimas,

no acabaremos con el acoso sexual

Toda la gente que a mí me ha dado apoyo ha sufrido algún tipo de acoso

y eso en EEUU desde los 90 se llama acoso sexual

de segundo orden.

Estuvo fuera de las clases dos años.

Nosotros queríamos conseguir que no tuviera contacto

con estudiantes y lo conseguimos durante dos años.

Y, después, en 2016, en verano, se acaban estos dos años y dice

que quiere volver y la universidad le dice que sí, que vuelva.

Y fue cuando nosotros dijimos no nos podemos creer

que esto esté pasando.

Todo esto se aliña con un momento curioso donde el igualismo

está tomando fuerza.

¿Qué es el igualismo?

El igualismo es esa sensación social de pues“A mi no me pasa”.

O esa sensación social de que “No yo conozco mujeres

que no se operan".

“Conozco mujeres que ellas también meten caña a sus maridos”.

“Yo conozco un caso de violencia donde una mujer le ha agredido

al marido”.

Yo también, pero no es la norma.

Intentamos compensar esta realidad que es tremendamente desigual

con algún caso circunstancial.

El igualismo también es no poder ver la sutileza.

Lo que no se ve.

Para mí es más grave las agresiones sexuales que no se ven

que las que se ven.

A lo mejor él pensó que yo no le estaba diciendo que no.

Pero no es necesario que yo no le diga que no.

Es necesario que yo le diga que sí.

Eso de No es no, vale, pero si yo no te he dicho que sí es no.

Si te pasa algo.

No dudes en contarlo.

Por favor.

Cuando te estas callando,

tu estas sufriendo,

tu familia está sufriendo

aunque todavía no lo sepas.

Denunciar, sin que nos revictimicen, ser supervivientes

y mejorar nuestra vida personal y profesional,

yo eso sí que lo siento porque eso te empodera y ese hecho de que sirva

para más personas, ayuda.

Al principio lo ves todo muy negro, pero hay salida,

pero hay que poner medidas.

Hay que denunciar.

Basta, basta de abusos, basta de agresiones a la mujer,

es lo que yo pienso, basta del daño y del dolor.

Es lo que yo pienso, ¡basta!

¡No!

¡Basta!

El campo está sediento.

Ya es oficial.

Es la peor sequía en un cuarto de siglo.

Las inundaciones han destruido una quinta parte del país

desde que empezaron las lluvias monzónicas.

Sequías prolongas, graves inundaciones.

Subida alarmante de las temperaturas

Los riesgos vinculados al cambio climático

están generando una delicada relación

entre la población y el mundo que habitamos.

El cambio climático, el clima errático,

lleva a la gente al límite.

Y pasa rápidamente de ser un problema económico local

a ser un problema político local.

Entonces se convierte en un problema de seguridad global.

Todos los problemas asociados a lo que podríamos denominar,

los refugiados climáticos

no van a golpear en un único lugar.

Se va a producir sin duda en todo el mundo.

Si tienen que sobrevivir escalarán cualquier muro.

Cruzarán las fronteras.

Las atravesarán o pasarán por debajo.

La pobreza no sabe de fronteras.

¿Pero podrían esos cambios contribuir también a crear

conflictos sociales y armados?

¿A fortalecer a grupos terroristas y a desestabilizar toda una zona?

Una de las maneras en las que el cambio climático

ayudó a causar la primavera árabe

fue mediante la subida de precio de los cereales básicos

entre 2010 y 2011.

El ártico asusta.

La gente mira a las reservas de petróleo que hay allí.

Y dice: "nosotros queremos eso".

Se ha llegado a tal extremo que los documentos

del Departamento de Estado filtrados por Wikileaks

indicaban que el gobierno ruso planea militarizar más el Ártico.

No descarta que se produzcan allí conflictos armados.

La realidad actual es un mundo asediado

por más fenómenos meteorológicos extremos

que los registrados en la historia.

Y se ha convertido ya en uno de los principales problemas

de la política exterior del siglo XXI.

El cambio climático ya es una causa de la violencia.

No va a pasar en el futuro.

Ya está pasando.

Los más de 7.000 millones de personas

que se alimentan de los recursos del planeta

tienen vínculos comunes.

El planeta Tierra.

Ese es nuestro hogar.

"Realidades extremas"

la próxima semana en Documentos TV.

  • Voces contra el silencio

Documentos tv - Voces contra el silencio

30 may 2017

En España se denuncian tres violaciones al día y una agresión sexual cada hora.
La violencia sexual que denuncian las mujeres es la punta del iceberg de un problema que sufren a diario miles de ellas.
Muchas mujeres se rebelan contra el silencio que mantiene oculta, en demasiadas ocasiones, esta clase de violencia.

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