Dirigido por: Manuel Sánchez Pereira

El espacio ''Documentos TV'' es uno de los programas más prestigiosos de TVE. Estrenado en 1986, se ha caracterizado durante todo este tiempo por tratar en profundidad tanto temas de actualidad como procesos sociales e históricos de mayor duración temporal.

Documentos TV se estreno en Televisión Española el 29 de abril de 1986 con un reportaje sobre el Rey Juan Carlos. Hoy, casi 25 años después, los cambios experimentados por el periodismo no han impedido que el programa siga siendo un espacio privilegiado donde disfrutar de lo mejor del mercado documental.

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No recomendado para menores de 12 años Documentos TV - En vientre ajeno - ver ahora
Transcripción completa

A mucha gente le extraña que la gestante

no reciba compensación económica.

No entienden, que alguien pueda hacer algo así.

Sí . Sí. ¿Por qué iba a hacer algo así?

Sobre todo si no es un familiar directo,

sino una persona desconocida que ayuda a otra.

Les extraña que no haya dinero de por medio,

porque no solo regalas parte de tu tiempo,

sino todo tu tiempo, tu cuerpo,

Sí. ¡Toda tu vida!

Tu salud.

Hoy estamos aquí porque hace una semana más o menos

desarrollé preeclampsia,

lo que significa que no es seguro que siga portando el bebé.

Estamos en mayo, y el bebé debería llegar en junio o julio.

Nunca me han provocado el parto.

Iba a dar a luz en casa, y sin embargo será en el hospital,

así que la situación no es la esperada.

La preeclampsia me ha dado dolor de cabeza y se me han hinchado los pies,

pero ojalá todo salga bien, ¡estoy muy nerviosa!

EN VIENTRE AJENO

La primera vez que pensé en ser madre subrogada

fue a los 12 años, y ya hacia los veinte

se lo comenté a mi familia.

En la tercera cita

que tuve con quien luego se convirtió en mi marido

hablamos de lo que suponía

Me dijo que primero quería que tuviéramos nuestros propios hijos,

lo cual me resultó extraño porque era la tercera vez que quedábamos.

Me lo planteé en firme cuando tuve a mi segunda hija, a los 26.

Firmé para convertirme en madre subrogada

cuando ella tenía solo seis semanas.

(Ríe)

Queríamos tener otro hijo, pero por desgracia

dos meses después de empezar a intentarlo

tuve un accidente de tráfico

y eso nos alteró un poco los planes.

Para empezar busqué “gestación subrogada” en Google.

Me salieron varias agencias y leí sus páginas web.

Encontré una que me gustó lo que decía y cómo lo decía,

así que rellené su formulario y lo envié.

A continuación me llamaron por teléfono

para una primera conversación sobre por qué quería ser madre subrogada,

qué sabía al respecto, cuánto tiempo llevaba planteándomelo

y preguntas del estilo.

En cuanto decidimos optar por la gestación subrogada

nos pusimos a investigar en internet.

Es un poco como conocer a gente por internet.

¡Como el "Tinder"!

Sí.

Entonces empiezas a leer los perfiles de la gente

y a decidir si te parecen personas “normales” entre comillas,

con las que podrías estar en contacto un par de años,

porque la relación será bastante estrecha durante mucho tiempo

y lo último que quieres es sentirte incómodo.

El hecho de que Heather viviera en Edmonton fue un punto a su favor,

pero además en el perfil comprobamos,

que tenía unos valores familiares similares a los nuestros.

Al final tomar la decisión resultó bastante fácil.

A ver si notas algo.

Sarah donó los óvulos y yo los espermatozoides,

así que el 100% de la genética es nuestra,

solo que usando un “horno” distinto, digamos.

Sí, y así se lo explicamos a nuestra hija:

con los ingredientes de mamá y los de papá,

Heather pone el horno y nos cocina el bebé.

¿Por qué me gusta estar embarazada?

Porque me sube la autoestima.

Suelo estar rellenita,

pero cuando estoy embarazada no me veo rellenita, sino embarazada.

Además me siento útil

por ayudar a alguien a hacer algo que no puede hacer;

siento que estoy haciendo algo importante.

Mucha gente dice:

“Yo no podría hacerlo, lo que haces es increíble”.

Ves cómo tus amigos tienen un hijo detrás de otro,

¡casi un equipo de fútbol!

No paran, después de uno tienen otro..., y tú mientras te planteas...:

¿y nosotros qué?

La gente que entra por esta puerta es porque no tienen lo que desean.

Desean mantener relaciones sexuales maravillosas y quedarse embarazados,

o como dicen algunos clientes

“quedarse embarazados aunque sea tras mantener

relaciones sexuales del montón”.

Pero no, entran aquí y pasan mil y un filtros

hasta que llegan a una situación

en la que nunca se habían imaginado que estarían.

Se topan con cuestiones jurídicas, médicas y psicológicas

cuando lo único que quieren es lo que quiere todo el mundo

y lo que parece que consigue todo el mundo:

tener un embarazo y un bebé sano y normal.

Louise Brown fue el primer bebé probeta.

Nació en 1978.

Los pioneros de la fertilización in vitro fueron

Robert Edwards y Patrick Stepto

Ambos soportaron un aluvión de críticas,

al igual que los progenitores de Louise Brown,

pero qué duda cabe que ser pionero, ser el primero en hacer algo,

va de la mano de un gran escándalo y una atención mediática no deseada.

Ha llegado a casa Louise Brown, la niña probeta.

La madre ha entrado apresuradamente con la cabeza tapada

llevando en brazos a su hija.

No todos los bebés llegan a casa levantando tanta expectación.

Ken Rees , ITN , Bristol .

Pero cuando yo fui madre subrogada en 1985

fui la primera en hacerlo de manera comercial en el Reino Unido,

o al menos eso se dijo.

Fue una gestación subrogada tradicional:

yo era la madre del bebé y el padre intencional era el padre.

Tenemos un objetivo muy claro: nos preocupa el bienestar,

la seguridad y el futuro del bebé.

No cabe duda de que los padres intencionales

le darán un hogar maravilloso.

Estoy seguro de que así será.

Para nosotros este es un estudio de caso.

Lo último que deseamos

es animar a la gente a tener hijos a cambio de dinero.

Sala de partos

Nunca me había imaginado el tremendo revuelo que se formaría,

y no pude hacer nada,

¡me vi indefensa!

Fueron momentos convulsos, muy convulsos,

y se publicaron titulares espeluznantes:

“Nacido para ser vendido”,

“Vendido a cambio de moquetas cortinas”, ¡terribles!

“¿Qué tipo de mujer puede hacer algo así?”,

“Al nivel de la prostitución”...

Pero en lo más profundo de mi corazón

sentía que había hecho algo bueno.

Bebés probeta, madres subrogadas, embriones congelados...

son los milagros médicos que han permitido tener hijos

a muchas parejas infértiles, pero también suscitan explosivas

cuestiones éticas hasta ahora no debatidas en Canadá.

La gestación subrogada está estigmatizada.

La gente está muy mal informada y no entiende en qué consiste,

que se combinan los gametos de los progenitores intencionales.

“La mujer no se queda embarazada con el esperma del padre intencional”

“genéticamente no es su hijo”...

Se cree que hay que pagar unas tasas.

En Canadá las gestantes apenas reciben apoyo,

aunque ha mejorado en los últimos 15 años.

Cuando usamos el término “subrogación”

lo hacemos como si fuera un cajón desastre,

pero podríamos distinguir dos tipos:

la subrogación gestacional,

que es cuando la mujer que porta el bebé

no tiene ninguna vinculación genética con el bebé,

y la subrogación tradicional,

que es cuando la mujer que porta el bebé sí tiene una vinculación

genética con el bebé.

Normalmente cuando hablamos

de gestación subrogada o leemos casos de famosos

que han optado por ella nos referimos a la gestacional,

que es el caso más habitual.

Calculamos que aproximadamente el 15% de la población

tiene algún tipo de problema de infertilidad

Creo que cuando empiezas a sopesar la gestación subrogada

no estás al principio de un camino, sino al final,

en el punto final que te conduce al inicio de la vida con hijos.

Creo que el momento en el que lo tenga en los brazos,

así, de repente, me va a dejar sin palabras.

Cuando tú llevas dentro al bebé,

estás acostumbrada a que esté contigo día y noche,

pero ahora lo que va a pasar

es que alguien te va a dar un bebé de repente.

No me puedo ni imaginar qué voy a sentir llegado ese momento.

Lo que sé es que vamos a tener un bebé y que todo saldrá bien,

pero no me quito de la cabeza que Heather tendrá que separarse de él.

Está claro que hay vínculos hormonales

y otros físicos que son insustituibles.

No, creo que no sentiré ese vínculo con el bebé

cuando dé a luz, porque estamos conectados de diferente manera.

No estoy pensando en llevarlo a la guardería

ni en cómo será mi vida con él, sino en tener un bebé,

recuperar las horas de sueño, entregar el bebé a Sarah y a Jason,

visitarle y darle cariño,

en ser una tía para él, no una madre.

Creo que a todas las madres intencionales les invade una pena

al preguntarse por qué ellas no han podido quedarse embarazadas

a pesar de intentarlo.

Yo diría que la mayoría de las mujeres sueña con ser madre,

y por algo jugamos a los siete años con bebés de juguete.

Hay un deseo de convertirse en madre, de dar a luz,

y la experiencia de la infertilidad viene a alterar ese deseo.

Esas mujeres no sienten pena

por no vivir la experiencia del parto,

sino por saber durante mucho tiempo que nunca la vivirán,

por tener que asimilar e integrar esa pérdida en su vida

y por dar un hogar a un bebé que ha llegado por otros medios.

¡Lo estás haciendo muy bien!

Sigue así, sigue haciendo fuerza.

Muy bien, muy bien, ¡muy bien!

Estira las piernas.

Eso, descansa.

Ahora empuja fuerte

¡Vamos!

¡Enhorabuena!

¿Tan grande es?

Has estado fantástica.

Ahora te la entrego.

¿Cuánto ha pesado? Ahora la pesaremos.

Me gustaría ser madre subrogada tres o cuatro veces,

depende de cómo responda el cuerpo.

Mientras pueda, ¿por qué no seguir?

Él está preocupado por si tengo depresión posparto,

pero adora a Sarah y a Jason.

Le apasiona lo que estamos haciendo por ellos

y contar a la gente que estoy embarazada y que no es suyo.

Ha puesto un tope a las veces que puedo ser madre subrogada,

¡porque ocho le parecen muchas!

(Ríe)

¿Ocho?

Sí. Me ha dicho que puedo tener ocho, ninguno más.

Porque eso serían diez embarazos, y ya son muchos.

(Ríe)

Aunque creo que no llegaré a tantos.

En Canadá, las leyes recogen que no puedes pagar

a una madre subrogada,

es decir que no puedes “alquilar” de manera comercial.

Puedes compensar lo que se llama una “subrogación altruista”

por los gastos derivados, pero no pagar un salario a la gestante.

Los contribuyentes canadienses han pagado

más de 40 millones de dólares por esta legislación.

Es irrisorio. Irrisorio.

Se crearía la Ley de Reproducción Asistida Humana

y un organismo que la regularía, pero allí no trabaja nadie.

Nadie nos orienta.

Se suponía que nos darían una lista de qué gastos

son reembolsables, pero no ha sido así.

Los llamo continuamente, no los dejo en paz, y les digo:

“Haced vuestro trabajo, ¡haced vuestro trabajo!”.

Creo que moralmente se están equivocando,

porque creo que los canadienses que desean acatar la ley

deberían disfrutar de esa opción, y solo podrán hacerlo

sabiendo qué estipula la ley.

Pero el Ministerio de Salud se niega a escribir las normas.

Es curioso que nuestras leyes permitan que los organismos cobren,

que los abogados cobren por intentar interpretar

qué dice en realidad la ley de reproducción asistida,

que los laboratorios cobren, que cobre todo el mundo

menos la persona subrogada o los donantes de óvulos

y espermatozoides, que son los más implicados en el proceso.

Es muy raro.

En la actualidad, nuestras leyes dicen que la subrogación comercial

fomentaría el mercantilismo y la explotación,

pero yo creo que precisamente disuadiría la explotación.

Ahora se espera que las mujeres se embarquen en esto

de manera puramente altruista. ¡Es un trabajo!

Por eso cuando hacemos algo que nos cuesta

decimos “ha sido un parto”.

Estamos en el retiro anual de madres subrogadas,

donde fomentamos que las gestantes se conozcan y disfruten

de la compañía y de buena comida.

También acuden profesionales de la industria, abogados,

enfermeras expertas en infertilidad y trabajadores sociales.

Yo acudí a Surrogacy en Canadá Online

a principios de año;

me pusieron en contacto con una pareja maravillosa,

procedimos a la transferencia y a las seis semanas tuve un aborto.

Nos hemos tomado un tiempo de descanso

y repetiremos en tres semanas,

así que estoy de nuevo en el proceso de la transferencia.

Yo di a luz a mi bebé subrogado en julio.

Fue niño.

Ahora estoy en el proceso de intentar darle un hermanito,

probablemente a principios de la primavera que viene.

Espero que pueda tener un hermano o hermana.

Yo tuve a mi bebé subrogado en febrero, fue niña,

y ahora estoy embarazada de diez semanas del bebé de otra pareja.

Cuando cuentas que vas a ser madre subrogada

empieza una batería de preguntas y respuestas:

“¿En qué consiste?”, “¡Cuánto me alegro”!,

“¿Cómo te sientes?”.

Tienes que responder al menos a unas veinte preguntas.

Creo que todavía es algo muy desconocido,

que falta información, y además está muy estigmatizado.

Alrededor del concepto de “gestación subrogada”

hay mucha negatividad y poca positividad.

Si te lo estoy contando, lo último que quiero son tus 20 preguntas.

Si te sientes mal y tienes náuseas nadie te compadece

y te dice: “Tú lo has querido”, queriendo decir:

“Tú te lo has buscado a sabiendas".

Pero si el niño fuera mío, todos me apoyarían.

¿Dónde está la diferencia?

Ninguna mujer debería, por ninguna razón,

quedarse embarazada de un bebé ajeno si no es altruistamente.

Ni una sola mujer

No, yo no digo eso.

Y de hecho creo que por muy buena relación que tengas

con los padres intencionales

no hay nada más degradante que presentarles facturas

de lo que has comprado en el súper

o de que has tenido que comprarte unos cojines.

"Tenía un antojo de arándanos. Toma, el ticket de compra”.

O: “Necesitaba un sujetador nuevo, porque me había crecido el pecho”.

Como dices, si confías en nosotros para que llevemos a tu hijo

dentro de nuestro cuerpo, confía cuando te decimos

que no nos interesa tu dinero.

Se debería permitir que las madres subrogadas recibieran un salario.

Ellas no pedirán el salario, y no lo harán porque es un tema incómodo.

Quieren llevar dentro el bebé en nombre de otra persona,

pero al mismo tiempo quieren estabilidad para ellas y su familia.

Resulta muy raro que digan:

“Quiero ayudarte a que tengas un hijo...

...pero también quiero que me pagues”.

Son cuestiones independientes.

Se produce una incongruencia cuando existe una ley

que no se está aplicando, porque hay una flagrante desconexión

entre las leyes y la sociedad

a la que supone que se aplican esas leyes.

Si una sociedad cree que una ley se ha quedado anticuada,

entonces esta debería desaparecer.

Resulta irónico

que los canadienses pueden salir de Canadá

y hacer exactamente lo que se les impide hacer en Canadá,

y luego regresar con el bebé y festejarlo.

Si lo hicieran en Canadá y se aplicara la ley

estarían cometiendo un delito.

Ha llegado a los tribunales

el caso de una persona que tenía una agencia,

que organizaba gestaciones subrogadas.

El caso lo empezó la Policía de Canadá

a partir de un chivatazo del FBI.

Es decir, que el Ministerio de Salud de Canadá,

el gobierno federal, no intervino.

Mantenía contacto con una abogada en Estados Unidos,

que resulta que participaba en una red ucraniana

de venta de bebés. Yo no sabía nada.

La cuestión es que se produjeron varios casos

de subrogaciones fallidas, es decir, que los progenitores

desaparecían y las mujeres se quedaban solas,

vulnerables y embarazadas, y con un bebé sin futuro hogar.

Remití a esos clientes a la abogada.

Al parecer era obligatorio que ese tipo de bufetes en Estados Unidos

pagara una tarifa base por caso.

Acepté pagarla de buena fe, porque me lo podía permitir

y porque no tenía nada que esconder.

Sabía que mi relación con esa abogada era algo turbia,

pero nunca me imaginé... que un día la policía de Canadá

llamaría a la puerta, armada,

y pondría punto final a todo.

No pude comunicarme con mis clientes

no pude comunicarme con los periodistas

que cubrían la noticia, no pude decir nada

y eso me carcomía, porque yo quería defenderme.

quería hablar con la policía, contar que aquello era un error.

que yo era inocente

Cuando expidieron la orden judicial

se hablaba de “venta de bebés”, “pagos a madres subrogadas”,

“pagos a donantes de óvulos”, “fraude”...

Me investigaron por 27 delitos penales.

De ellos, 26 me daban igual, pero cuando dijeron “fraude”

pensé en que yo soy lo único que tengo,

nunca he tenido nada que no sea yo, ¡mi nombre!

Aquello me hundió.

Me senté en la oficina y pensé que mi teléfono

no volvería a sonar. ¿Quién va a llamar?,

¿quién querría trabajar conmigo después de los artículos publicados

en la prensa nacional?

Pero sí sonó, y volvió a sonar, y otra vez.

El caso es que la prensa decía cosas muy duras,

pero también que tenía un negocio de gestación subrogada,

y la gente no sabía que aquello existía en Canadá.

Siempre había deseado tener hijos, pero nunca había encontrado

a mi alma gemela.

Estaba demasiado absorta en mi carrera como abogada penalista,

y no me arrepentía de ello.

Y cuando llegó el momento de fundar una familia con Chris

me costó mucho aceptar que no podría ser madre biológica.

Me costó aceptarlo con el corazón, no con la cabeza.

Nuestro abogado nos sugirió que buscáramos una madre subrogada

en una página de anuncios clasificados.

Lo hicimos y obtuvimos respuesta,

así que creímos que ya estaba todo hecho.

La mujer pasó las pruebas médicas y psicológicas,

nos conocimos y nos pareció maravillosa,

así que fijamos fecha para la transferencia,

para la in vitro, y se quedó embarazada a la primera.

No nos lo podíamos creer.

Nos llamaron de la clínica,

nos dijeron que los primeros análisis de sangre eran muy buenos

y que al día siguiente realizarían otros, pero ya no pudo ser:

la mujer desapareció.

Finalmente la localizaron y le hicieron otro análisis de sangre

dejó de llamarme y de comunicarse conmigo.

Todo cambió en cuanto se quedó en estado.

A día de hoy aún no sé por qué.

Mintió sobre muchas cuestiones.

Desde aquel momento vivimos una pesadilla.

Llegó un momento..., más o menos en la semana 18,

que la situación con ella se tensó tanto,

que contratamos a un investigador

para que descubriera dónde vivían ella y su marido.

También había mentido sobre eso.

No estaba pagando el alquiler y la habían desahuciado.

Pero no quería dinero.

No había desaparecido por dinero, de hecho nunca lo pidió.

La última semana, cuando el bebé dejó de crecer

y el médico le pidió que guardara reposo,

yo fui a hacer la compra por ella.

Cuando regresé a su casa y abrí las alacenas para guardar la compra

vi que no tenía comida.

En el frigorífico tenía un tarro de crema de cacahuete

y en el armario unas barritas energéticas.

Nada más.

Lo estábamos pasando muy mal con aquella mujer

que llevaba dentro a nuestro bebé.

Parecía que le daba igual cómo nos sintiéramos,

y yo no paraba de pensar en la salud de nuestro hijo.

Aquello trajo mucha tensión a nuestro matrimonio

y a nuestras vidas, e hizo que nos derrumbáramos.

Pasaron los días y la doctora decidió que lo mejor era poner

una fecha para provocar el parto,

porque saldría de cuentas justo antes de Navidad

y la madre tenía ya cuatro hijos, por lo que esas fechas

ya iban a ser complicadas para ella.

Pero la doctora lo hacía principalmente,

porque si salía de cuentas un día que ella no estuviera de guardia,

quizá la madre subrogada

no nos comunicaba que se había puesto de parto,

así que elegimos el último día de su guardia para que diera a luz.

Es decir, el 7 de diciembre de 2008.

(LLORA)

Esto me pasa siempre...

La tuvimos en nuestros brazos pocos segundos después de que naciera.

Y entonces olvidas... todo el dolor.

Aún me emociono, pero he olvidado la dolor y la rabia.

Esos sentimientos se esfumaron en cuanto rompió aguas.

Fue muy emotivo.

En total, conseguir que llegara al mundo Etta, con las inseminaciones

y la in vitro, costó casi cien mil dólares,

sin sumar el tiempo que no cobré mi salario.

Una de las razones que explica el gran desarrollo

del mercado internacional de la gestación subrogada

fue que el coste de esta práctica empezó a subir en Estados Unidos.

Por esa razón algunas parejas decidieron viajar a México

y otras a La India,

en busca de una alternativa más asequible,

y también a otros países como Tailandia.

Por aquel entonces había

una especie de “globalización de capital”,

es decir, regímenes comerciales en países muy distintos,

y algunos, especialmente La India, estaban muy abiertos

a desarrollar la gestación subrogada.

La gestación subrogada empieza en La India

como la manera de que una mujer tenga los hijos de su hija o hijo.

La idea de que una madre pueda ser la portadora

de los hijos de sus hijos resulta tan imaginativa e interesante,

desde el punto de vista ético,

que de repente se multiplicaron las posibilidades.

Tecnológicamente es muy sencillo, pero desencadenó la aparición

de otro tipo de servicios.

El mercado indio de la gestación subrogada

tiene algo más de diez años de vida, pero hasta los últimos dos años

no ha calado en el imaginario público.

Su presencia en los medios es cada vez mayor,

algo que no ha pasado desapercibido para el gobierno.

La India está llamada a redactar una ley integral,

que ayude a controlar esta industria.

Se calcula que la industria de la gestación subrogada

en La India mueve 400 millones de dólares al año,

lo que la convierte en un gran negocio.

Precisamente por eso sorprende que ahora se esté redactando

una legislación, si bien en el fondo,

el objetivo es frenar un uso indiscriminado

de esta práctica y promover un afán anticolonialista,

ya que parecía que Occidente había pasado a utilizar La India

como el útero del mundo.

Uno de los aspectos criticables

del modelo clásico de gestación subrogada en La India

es que la obligación de prestar cuidados a estas mujeres

termina en el mismo momento del parto.

Es decir, en ese instante concluye

el apoyo económico alimenticio y social.

Desconocemos si hay depresión posparto,

o hemorragia posparto

Si esos cuidados médicos occidentales de calidad

finalizan en ese momento

contribuimos a empeorar la vida de esas mujeres,

al menos a corto plazo.

Sentarse y criticar los nuevos procedimientos es muy fácil,

pero yo solo tendría en cuenta esas críticas

si quienes las vierten vivieran de cerca

la realidad de la pareja infértil y de la madre subrogada.

Si dan un paso adelante, si ayudan a la pareja infértil a tener un bebé

o a la madre subrogada a hacer realidad su sueño,

a través de una cantidad de dinero,

entonces tienen derecho a criticar y yo escucharía las críticas.

No tienen derecho a criticar este procedimiento.

Opino que acudir a países tercermundistas,

sí es una explotación.

En La India, por ejemplo, las madres subrogadas

que participan en este procedimiento

permanecen en reposo en una sala de la casa,

como si estuvieran en arresto domiciliario.

Me parece deleznable.

Obviamente a ellas ese dinero les cambia la vida,

pero eso no está bien.

Creo que la mayoría de los países está cerrando esa puerta

para que esto deje de repetirse.

Pero el punto de inflexión llegó con el caso de Gammy en Tailandia.

Se trata del caso de una mujer joven de un estrato social bajo,

que ya tenía dos hijos propios.

Estableció contacto con una pareja australiana y tuvo dos hijos,

uno de los cuales llegó con síndrome de Down .

La pareja australiana se negó a llevarse a ese gemelo,

pero sí se llevó al que no tenía síndrome de Down.

La cuestión de los bebés apátridas, de los bebés desprovistos

del reconocimiento de la paternidad legal, es un problema global.

Nos ocupamos del primer caso

de gestación subrogada internacional de una pareja del Reino Unido,

que viajó a Ucrania para una gestación subrogada.

La legislación del país trató a nuestros clientes

como los progenitores legales,

pero la británica reconocía que la madre subrogada y su marido

eran los progenitores.

Es decir, no estaba claro quiénes eran los progenitores

y cuál era el hogar de los bebés.

Es importante analizar qué constituye delito

en países como Canadá en comparación con otros países del mundo.

Lo que estamos haciendo es subcontratar el trabajo

y pasar la responsabilidad a mujeres,

que creo que están siendo explotadas,

porque son muy vulnerables, apenas tienen estudios

u otro medio de vida.

Creo que si pagáramos a las mujeres canadienses,

que tienen más estudios y otras oportunidades,

que no son miembros vulnerables de nuestra sociedad...,

por hacer ese trabajo dejaríamos de subcontratarlo

a una población que sí es muy vulnerable.

Cuando hablamos de “turismo reproductivo”

tenemos en cuenta ambas direcciones:

muchos canadienses salen al extranjero

y por otro lado una gran cantidad de personas de otros países

viajan a Canadá,

viajan porque ha llegado a sus oídos,

que aquí el ambiente es bueno y que este procedimiento reproductivo

es menos costoso que en otros países.

Canadá recibe a muchos “progenitores intencionales”

de otros países.

Vienen en busca de las mujeres canadienses, que les salen gratis,

y eso no me gusta.

Su otra opción es viajar a Estados Unidos,

donde las gestantes reciben una media de 36.000 dólares.

Pero aquí “son gratis”, ¡como el sistema sanitario!

¡Mejor imposible!

Los padres intencionales no pagan a los hospitales por ese servicio,

lo hacen los contribuyentes.

Mientras, a las parejas canadienses

empieza a costarles encontrar madres subrogadas,

porque estas se van con las parejas internacionales,

que tienen mejor posición económica.

Puede que les den más incentivos que una pareja canadiense,

más frenadas por la ley.

Me llamo Philippe , y él también.

Nuestra madre subrogada se llama Eilise

y nos hace mucha ilusión que se haya embarcado en nuestra aventura.

Un día en Facebook vi un anuncio de gestación subrogada.

Pensé: ¿por qué no?

Envié un mensaje a Ange y ahí empezó todo.

Da miedo tomar la decisión

porque aunque al principio te parece buena idea,

luego piensas que estás entregando tu vida, tu cuerpo,

y que también afecta a tus hijos y a tu pareja.

Vas a darlo todo por ese bebé y al final no volverás con él a casa.

Es un gran compromiso y me lo pensé mucho.

Creo que Eilise no siente tanto apego,

porque los óvulos no los ha aportado ella.

Era mi sueño.

Conforme te haces mayor empiezas a descartar la idea,

porque para los gays se supone que es imposible,

pero entonces descubres la solución de las madres subrogadas y dices:

“Anda, hay una posibilidad”.

Nunca lo habría hecho yo solo.

Ha sido un sueño hecho realidad.

La primera vez que hablé con “los Phils”

creo que fue a través de "Facetime" , y hubo química.

La conversación fue divertida porque Phil Malo no habla muy bien inglés

y a veces decía cosas graciosas,

pero él también se reía, no le daba ninguna vergüenza,

él seguía hablando.

Phil Robert es más... conservador, diría yo.

Es el mayor de los dos, así que igual es porque es más maduro

¡no lo sé! Sin duda tiene mucha personalidad.

Nos pusimos en contacto con la agencia y solicitamos información.

Luego la agencia nos presentó a Eilise, nuestra madre subrogada.

Nos la presentaron por "Skype"

Tuvimos la suerte de conocer a muchas

madres subrogadas por "Skype" y optamos por Eilise.

Sí, creo que entre nosotros hubo algo más que química.

Recuerdo la primera vez que nos vimos;

fue un momento revelador, conectamos a las mil maravillas.

La primera transferencia no cuajó.

Los óvulos no eran muy resistentes y al final solo quedó uno.

Esta vez teníamos cinco óvulos y me transfirieron dos.

El Doctor Librach tenía mucha fe.

Dijo que estaban muy sanos, muy vivos y muy dispuestos,

“ansiosos de útero”, fueron sus palabras.

Me los implantaron, que es un proceso muy interesante.

Dos de ellos prosperaron,

pero por desgracia seis semanas más tarde perdí uno.

El otro sigue adelante, y ya estoy de cinco meses.

Vivimos días muy tensos, fue muy duro para nosotros.

Y además está la cuestión del dinero.

Es un tema en el que no quieres pensar

cuando te planteas tener un bebé,

pero en nuestro caso es un tema inevitable,

porque al final es una cantidad muy grande.

Perdimos el primer embrión y hubo que empezar de cero.

Si pierdes el bebé, si no sale adelante,

tienes que despedirte de tu sueño

y lo harás siendo 80.000 o 100.000 euros más pobre...,

y eso...

añade mucha tensión.

Una amiga nos dijo:

“Bueno, es que esto funciona así, el embarazo es así”,

y nosotros le dijimos:

“Sí, pero la fertilización in vitro es otro cantar,

porque acudes muchas veces a la clínica

antes de que te implanten los embriones,

y un par de días después te hacen un análisis de sangre

para comprobar tus niveles de hormonas,

y más adelante otro, y ultrasonidos”.

Nosotros estamos en la semana 18 y hemos hecho ya seis ultrasonidos...

Pero entonces se produce una hemorragia y te sientes impotente

porque no puedes hacer nada.

Nos habría gustado agarrar a Eilise de la mano en el hospital,

pero está a unas ocho horas de viaje.

Pero no, solo pudimos esperar y mirar el teléfono,

rezando para que llegaran buenas noticias.

Nos llamó y nos dijo que estaba muy nerviosa, que estaba en urgencias

Dijo: “Estoy sangrando”. Y estaba sola.

¡Estaba sola! Yo estaba en Montreal

y con ganas de ayudarla, pero era imposible.

Entré en la sala y saqué inmediatamente mi palo selfi

para hacer un "Facetime" con los Phils.

El doctor Librach se portó de maravilla.

Le encanta dirigir los ultrasonidos e informarte del proceso.

Los Phils lo estaban viendo todo

y escucharon el análisis del ultrasonido.

Hola, me alegro de veros, chicos.

Hoy es un gran día, porque vamos a ver qué está pasando.

Como sabéis hemos implantado dos embriones preciosos

y ahora veremos si uno de los dos ha prosperado,

si hay latido y si va todo bien.

Queremos que el bebé sea más listo que los padres, ¿verdad, chicos?

Muy bien, ahora vamos a intentar escuchar los latidos con el doppler

Vamos a por ello.

Estamos retransmitiendo desde Montreal.

Si os fijáis bien veréis un latido.

¿Veis el latido?

¡Sí señor!

¡Es increíble!

Se escucha perfectamente el latido.

¿Y veis ese circulito? A eso se le llama saco vitelino.

Crea las células de la sangre del bebé

y más adelante se convierte en la médula.

El embrión tiene un aspecto perfecto.

Ahora lo estamos midiendo, y tiene el tamaño deseado.

Sí, tiene el tamaño perfecto,

Sí.

Nos hizo muchísima ilusión.

Fue la primera vez que lo sentimos como algo real.

En ese momento nos dimos cuenta de que de verdad

nuestro bebé estaba en camino.

Fue un momento único.

Nos encantó... ver a aquella cosita moviéndose.

Cuesta explicarlo.

Los Phils estaban que no se lo creían, ¡felices!,

pero nos daba pena que no pudieran estar allí.

Quedamos en volver a vernos, creo que era la segunda vez.

Alquilaron un apartamento,

me preguntaron cuál era mi comida favorita,

y les dije que la carne roja, ¡me encanta!

Me enseñaron una forma muy interesante

de preparar filete con espárragos.

Fueron a comprar comida, estuvieron una hora cocinando...

Incluso prepararon un postre casero.

¡Son increíbles!

Pasamos unos momentos muy especiales.

Hablamos con ellas, nos contamos cómo éramos cada uno...

Todo muy agradable.

Nos gusta mucho verle la barriguita cuando nos envía una foto,

y nos hace mucha ilusión verla antes de acostarnos.

Pero al día siguiente te despiertas y vuelves a tu vida cotidiana.

Ya no piensas en la barriguita ni en nada.

No es lo mismo que vivir un embarazo día a día, durante nueve meses.

Pasamos una velada muy divertida y estrechamos lazos.

Ahora el hecho de que lleve su bebé me parece más real.

Intento no pensar demasiado a largo plazo.

Ahora mismo estamos en la semana dieciocho.

Aún estamos empezando a visualizarlo, nos decimos:

“Es verdad, ya está en camino”...

Pero las últimas diecisiete semanas han sido una montaña rusa.

Hemos aprendido a vivir solo el día a día,

sin pensar demasiado a largo plazo.

Los feministas y los especialistas en ética

divagan acerca de la relación

entre la gestación subrogada y la prostitución.

El debate tiene mimbres similares:

por un lado están las mujeres que hacen el trabajo,

muchas de las cuales dicen “Lo he elegido yo”,

“Me gusta”, “Lo hacemos de buena voluntad”,

“No es que no tengamos otra salida”...,

y por el otro están aquellos a los que les parece degradante,

denigrante, que atenta contra la dignidad humana

o contra los valores sociales.

Creo que la gestación subrogada con dinero de por medio

convierte todo el proceso en una transacción comercial,

prácticamente es una cosificación;

convierte al bebé en una mera cosa.

es como si quisieras un bolso de Chanel y un bebé,

y estoy dispuesta a pagar por ambos.

Creo que es un craso error,

pero también creo que es un error enraizado en los valores sociales,

sobre los que se fundamenta la sociedad canadiense.

Me descoloca oír hablar de los “valores sociales”,

porque en general se piensa que de la misma manera

que vender sexo arruina el concepto de “intimidad” para muchas personas,

vender una gestación arruina el significado de “maternidad”

para muchas personas.

Es como que si al asignar un precio a esos bienes,

estos perdieran su valor moral.

La infertilidad en sí es terrible,

y yo diría que es incluso una discapacidad encubierta.

Cada vez que digo esto,

la gente que no tiene problemas de infertilidad me mira fijamente

como si fuera una ignorante y una maleducada

que no tiene ni idea de qué se puede catalogar como “problema”.

Pero cuando una de cada seis parejas de este país

tiene problemas de infertilidad

estamos hablando de un problema grave.

La gente quiere muchas cosas que no puede tener,

y a veces un hijo es eso que una pareja quiere, pero no puede tener.

Uno no tiene derecho a tener un hijo, nadie lo tiene,

y me preocupa el lenguaje y la retórica de la reproducción,

porque escuchamos a mucha gente hablar de sus derechos:

“Tengo derecho a...”, ¡no, te lo estás apropiando!,

¿quién te lo ha concedido?

¿de dónde te viene?

No tienes ese derecho.

A lo largo de los años me he topado con cientos de opositores,

de organizaciones provida,

que afirman que estoy “jugando con la vida”

y que si no me ha tocado tener hijos, que lo acepte,

pero con la tecnología actual,

¿por qué deberíamos hacerlo?,

¿por qué?

Entonces les pregunto: “¿Cuántos hijos tiene usted?”.

Todo empezó con un mensaje de móvil de Leslie, en el que decía:

“Eilise ha roto aguas”

Me despierto, me levanto y noto una pequeña pérdida.

Miro a mi pareja y le digo: “He roto aguas”.

Ella pega un brinco y dice:

“Qué va...”, y de repente... vimos un charco enorme.

Y yo...: “Phil, despierta, ¡despierta!

¡tenemos que irnos!

Se levanta y unos veinte o treinta minutos después

ya estábamos montados en el coche de camino a Woodstock .

Y entonces llegamos al hospital y todo se tranquilizó un poco.

Estuve seis horas en reposo,

pero las contracciones no llegaban, así que me provocaron el parto.

¡Adiós al parto natural deseado!

Íbamos tranquilos en el coche,

pensando que llegaríamos a tiempo,

porque nos íbamos escribiendo con Leslie,

que nos decía que Eilise aún no tenía contracciones.

Llegamos muy contentos al hospital,

porque Eilise nos dijo que había tenido una contracción muy pequeña,

y yo pensé:

“Madre mía, ¡vamos a llegar a tiempo al parto!”.

Estaba muy feliz.

Como no salga...

¡Más, más, más...!

Yo estaba asustado porque aquello se estaba demorando.

Pensé: “¿Esto es normal?”.

No sabía,

le hice muchas preguntas a la enfermera,

que me dijo: todo iba bien.

Eilise me dijo que durante el parto yo le apreté la mano

más fuerte que ella a mí.

Creo que estaba muerto de miedo,

sí, estaba muy nervioso.

Según los médicos

el parto fue muy rápido

y bastante fácil.

Fue muy emotivo para mí y para Phil.

¡Madre mía! ¡Ya está aquí!

Madre mía.

Todo pasó muy rápido.

tengo la impresión de que no duró ni diez minutos.

(Llora)

Bueno pues aquí está vya con la señorita...

¡Vaya con la niña!

Mira, ¿qué es lo que quiere?

Ver sus caras fue algo verdaderamente único.

Hizo que todo hubiera valido la pena,

los miedos y los dolores que había tenido al notar

que crecía dentro de mí, las náuseas matutinas...

Al final, al ver sus caras, al verlos llorar y reaccionar,

todo adquiere sentido.

Yo fui la primera que tuvo en sus brazos a la peque,

y fue muy especial.

¡Qué bien lo has hecho!

Se la pasé a uno de los padres, que se puso a llorar,

luego yo, luego Leslie, luego el otro padre.

(Llanto de bebe)

No habrá niño más querido en este mundo,

porque no viene sin buscarlo, en plan:

“Sorpresa, ¡estamos embarazados!”.

Han invertido tiempo, dinero, esfuerzo, paciencia, sudor, sangre

y lágrimas, en traerla al mundo.

Esta pequeña lo será absolutamente todo para ellos,

¡de hecho ya lo es!

Esos padres son las dos personas más felices del mundo.

Era un sueño...

Y se ha hecho realidad.

La primera vez que la tuve en brazos me puse a llorar.

Fue un momento muy, muy emotivo.

Sí... no hay palabras para describir lo que sentí.

La quiero con toda mi alma. Es un amor, ¡es perfecta!

Pero no,

¡me alegro de no tener que volver a casa con un bebé!

Aún estoy intentando asimilar lo que he hecho y que todo ha pasado.

Porque sí, también es triste, ya ha pasado.

Ahora tengo muchas ganas de que me vayan enviando fotos y vídeos,

de ver cómo crece y cuánto cambia.

Qué ilusión... Espero que quiera conocerme, que...

¡ay, que lloro!

Espero... perdón, aún tengo muchas hormonas...

Espero que quiera saber quién soy y cómo ha llegado a este mundo.

Espero poder formar parte de su vida.

Obviamente no soy su madre, y no quiero adoptar ese papel,

pero me gustaría ver cómo crece y en qué persona se convierte.

Me da mucha pena no poder volver a abrazarla.

¿Me permitís que la abrace un ratito más?

Claro que sí. ¿En serio?

Claro. Muy bien...

Chicos, muchas gracias por haberme elegido a mí,

gracias por haberme permitido formar parte de esto

y gracias por dejarme ser la primera persona en abrazarla en este mundo.

Es increíble.

(LLORA)

Estoy muy agradecido por toda esta aventura

y me gustaría dar un millón de gracias a Eilise,

porque gracias a ella nos ha cambiado la vida.

Es increíble, ¡no tengo palabras!

No cambiaría nada, no me arrepiento de nada;

es lo más maravilloso que he hecho.

Y... No mucha gente puede decir que ha hecho lo que he hecho yo.

Puedo decir que he creado una familia,

que he transmitido esperanza y amor.

Creo que eso es lo más importante.

Les he dado una familia. Sienten un amor incondicional.

Documentos TV - En vientre ajeno

52:12 10 oct 2017

En Canadá, que cuenta con una de las legislaciones más avanzadas se regula la gratuidad de la gestación subrogada. Muchas mujeres optan por altruismo a ayudar a parejas sin descendencia.
"En vientre ajeno" da voz a todas y cada una de las diferentes sensibilidades que origina la maternidad subrogada, tanto en los países más avanzados como en los más pobres, porque la gestación subrogada mueve miles de millones de dólares al año. De hecho, los expertos afirman, que el aumento del coste de esta práctica en Estados Unidos, fue una de las razones por la que las parejas viajaran a Méjico, La India o Tailandia, en busca de opciones más asequibles. Entre regulaciones y vacíos legales, la gestación subrogada ha aumentado en la última década, un 400%. El debate está servido.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2017.

En Canadá, que cuenta con una de las legislaciones más avanzadas se regula la gratuidad de la gestación subrogada. Muchas mujeres optan por altruismo a ayudar a parejas sin descendencia.
"En vientre ajeno" da voz a todas y cada una de las diferentes sensibilidades que origina la maternidad subrogada, tanto en los países más avanzados como en los más pobres, porque la gestación subrogada mueve miles de millones de dólares al año. De hecho, los expertos afirman, que el aumento del coste de esta práctica en Estados Unidos, fue una de las razones por la que las parejas viajaran a Méjico, La India o Tailandia, en busca de opciones más asequibles. Entre regulaciones y vacíos legales, la gestación subrogada ha aumentado en la última década, un 400%. El debate está servido.

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    52:12 pasado martes

    52:12 pasado martes En Canadá, que cuenta con una de las legislaciones más avanzadas se regula la gratuidad de la gestación subrogada. Muchas mujeres optan por altruismo a ayudar a parejas sin descendencia. "En vientre ajeno" da voz a todas y cada una de las diferentes sensibilidades que origina la maternidad subrogada, tanto en los países más avanzados como en los más pobres, porque la gestación subrogada mueve miles de millones de dólares al año. De hecho, los expertos afirman, que el aumento del coste de esta práctica en Estados Unidos, fue una de las razones por la que las parejas viajaran a Méjico, La India o Tailandia, en busca de opciones más asequibles. Entre regulaciones y vacíos legales, la gestación subrogada ha aumentado en la última década, un 400%. El debate está servido. Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2017.

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  • Voces contra el silencio

    Voces contra el silencio

    54:20 30 may 2017

    54:20 30 may 2017 En España se denuncian tres violaciones al día y una agresión sexual cada hora. La violencia sexual que denuncian las mujeres es la punta del iceberg de un problema que sufren a diario miles de ellas. Muchas mujeres se rebelan contra el silencio que mantiene oculta, en demasiadas ocasiones, esta clase de violencia.

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  • 7:05 29 may 2017 En España se denuncian tres violaciones al día y una agresión sexual cada hora. Diez mujeres nos cuentan en primera persona cómo fueron acosadas, violadas o agredidas sexualmente. Sus testimonios forman parte del documental ‘Voces contra el silencio’, un reportaje producido por el programa de TVE Documentos TV. La violencia sexual que denuncian las mujeres es la punta del iceberg de un problema que sufren a diario miles de ellas. Toda la información en www.rtve.es/vocescontraelsilencio

  • 2:21 29 may 2017 “Se nos olvida que las agresiones sexuales no son solo los violaciones. La realidad es que todos los hombres tiene una cultura patriarcal y se les ha educado como hombres y han ejercido en un momento determinado, violencia más sutil más invisible, más aparentemente pequeñita sobre la mujer que tienen al lado”, explica Erick Pescador, sociólogo, sexólogo, psicoterapeuta, y experto en temas de género que participa con su testimonio en el programa ‘Voces contra el silencio’, un documental producido por el programa de TVE Documentos TV. El experto analiza la cultura patriarcal y el rol del hombre ante un problema que sufren las mujeres y que afecta a la mitad de la población. En España se denuncian tres violaciones al día y una agresión sexual cada hora. Toda la información en www.rtve.es/vocescontraelsilencio

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