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Para todos los públicos Documentos TV - Supervivientes - ver ahora
Transcripción completa

Siempre hemos pensado que mi madre hizo eso

porque ella estaba en un pozo.

Nunca hemos tenido un sentimiento de reproche, digamos.

Clara y yo siempre hablamos del problema,

siempre nos apoyamos mutuamente.

Porque si no puedes sacar las cosas que piensas,

yo lo pasaría fatal.

En cada caso de suicidio hay hasta seis o siete personas

que se consideran supervivientes de ese suicida.

Cuyas vidas se venprofundamente afectadas por el suicidio.

Son familiares y amigos que les cambia la vida

porque se ven inmersos en esa vorágine de sentimientos

que genera el suicidio de un familiar o un amigo muy cercano.

-Haber vivido con una persona con depresión

y haber sufrido un suicidio..., me ha marcado

y a mi familia la ha marcado muchísimo.

-Yo podía estar normal; yo hablaba de cualquier tema, bien.

Pero, era sacar el tema de la muerte de mi padre,

y yo me quedaba mudo.

-Es algo muy intimo tuyo,

es como un secreto que no te hace falta que sepa nadie.

-No puedes imaginar que complicado es planear un sui... Matarte.

Es absolutamente terrorífico.

Y no, no hay palabras.

Tengo escalofríos justo pensando en ello.

-Mi madre era una persona muy dulce, muy, muy dulce.

Y era una persona muy trabajadora, y muy constante

cosa que no he heredado.

-Era una persona con muchas vivencias,

como ella decía, tenía una mochila muy grande a las espaldas,

pero esto la hacía también una gran desconocida.

-Para mí era una persona con muchas contradicciones.

Básicamente empezó su vida estudiando

queriéndose formar, trabajando desde muy joven,

y entonces derivó su vida laboral hacia una parte económico-comercial,

como muy estresante y muy de yuppie de esa época.

Pero por otro lado tenía un tema muy espiritual, muy interior

que quería muchísimo a sus hijos, por ejemplo.

Pero que desgraciadamente y a causa de su enfermedad

empezó a perder contacto con la realidad.

Entonces todo era como muy exagerado,

tanto la parte laboral como la parte afectiva.

-Yo recuerdo que a los doce años como muy pronto

me empecé a dar cuenta que mi madre tenía un problema grave.

A veces llegaba a casa y se ponía a llorar mi madre conmigo.

Y yo lloraba con ella.

-Siempre la recuerdo en periodos depresivos,

en periodos tristes de su vida

casi prácticamente toda nuestra relación.

Creo que un día cuando era pequeña le dije:

"Ay mamá, siempre estás triste...".

Para mí el alcoholismo fue el detonante

para ella tapar toda esta parte depresiva.

Y ya cuando el alcoholismo empieza a ser muy evidente

que ahí ya me asusto un poco.

Ahí sí que la cosa empieza a ir de mal en peor, muy mal.

Al llegar a casa y ver que hace dos días que no sale de la cama

o cosas de este tipo.

-Mi tía me explicó que mi madre tenía un problema

y que la teníamos que ayudar todos.

Pero a mi me costó mucho ver eso,

porque mi madre para mí era todo.

-Mis sobrinos siempre tuvieron una actitud como de cuidadores.

Muy desde el principio.

Yo ahora los veo y estoy admirada.

Adrià estaba solo en casa y de pronto su madre se desmallaba.

Y el tío, con seis años,

abría la puerta y se iba a la vecina que sabía que era médico,

y le decía: "es que mamá está en el suelo".

Él seguramente está angustiado

porque yo intentaba llamar mucho y tal,

pero él me decía: "No, todo controlado

he ido a la vecina, ha venido, resulta que mamá

ha tenido un pequeño desmayo pero está bien, controlada y tal",

Y yo estaba como, "Bueno vale, pero, ¿y tú cómo estás?".

Y él decía: "bien, ya he cenado, huevos.

Cada noche cenamos huevos pero no pasa nada".

-No se puede decir que nadie goce de plena salud mental.

Todos somos susceptibles de tener

periodos de trastornos más o menos graves,

pero el concepto de salud mental

Y la afección psíquica está presente

en casi todos los casos de suicidio.

-Yo recuerdo que con doce años yo tenía ideación suicida ya.

Donde vivíamos antes tenía el escritorio

y la ventana encima del escritorio.

Y estaba subida al escritorio y me vio mi vecina y me dijo:

"Elena, ¿qué haces?".

Y yo dije "Nada, nada estoy aquí cogiendo un libro.

pero yo ya estaba a punto de tirarme.

Yo cuando tenía doce años no me duchaba,

sino me duchaba mi madre.

Y mi madre nunca tenía tiempo y me duchaba una vez a la semana.

Y el pelo... pues..., hecha una porquería al colegio.

Y sí que recuerdo que me insultaban y me decían de todo

y a mí me sentaba muy mal.

Me sentaba muy mal

y ahí es cuando yo empiezo a sentirme mal.

-A partir de los 16, sí que entonces había unos enfados desproporcionados;

unos arranques no de violencia..., bueno; violencia verbal, eso sí.

Era insoportable el tema de los tacos,

de enfadarse muy rabiosamente por pequeñas cosas.

Entonces empezó a tener ella una angustia interna,

pero tampoco se sabia expresar.

Yo tampoco la sabia entender.

Aunque hablábamos mucho; eso sí que fue una suerte,

que todo lo que le pasaba me lo contaba.

-Yo le decía a mi madre que sentía como si estuviese poseída

porque hacia cosas... que no quería hacer,

pero que no podía evitar hacerlas.

En septiembre de 2001, yo le pido ayuda a mi madre,

vamos al médico y me dan cita para febrero de 2002.

Y a principios de febrero,

yo ya hago mi primer intento de suicidio.

Me tomo unas pastillas que se tomaba mi madre.

Mis padres se fueron el fin de semana yo básicamente los eche:

"iros, no os preocupéis",

para poder estar sola y tomarme las pastillas.

-Me lo comentó al día siguiente que no se encontraba bien...

Y entonces ya, corriendo a San Juan de Dios.

Allí ya no le pudieron hacer el lavado de estomago

y entonces la internaron, nada, un par de días.

Pero, error, por no saber lo que pasaba,

claro, con los familiares;

todos allí un regalito, bombones, tal...

Esto es -ahora lo sé- perjudicial.

Es como darle un premio a un problema.

-Un adolescente puede intentar suicidarse

porque está deprimido y la vida ya no tiene sentido

y piensa que lo va a suspender todo

y los amigos le han dado de lado y tiene una gran desesperanza.

O se puede intentar suicidar

porque piensa que le persiguen o que le quieren hacerle daño,

o escucha voces en su cabeza que le dicen que tiene que matarse.

O puede intentar suicidarse como un acto impulsivo,

dentro de un trastorno de conducta más generalizado

que tiene una facilidad enorme para actuar

y una de las formas que tiene de actuar es quitarse la vida, ¿no?

O puede no intentar suicidarse pero sí hacerse daño,

no calcularlo bien y conseguir el suicidio.

Se puede llegar por múltiples vías.

-El segundo intento, que se tiró al mar,

la Policía a las tres de la mañana...,

pues que habían sacado a mi hija del mar.

Al hospital otra vez

Otro intento de suicidio cortándose las venas.

Así, seis, hasta el séptimo que se tiró al metro.

-Yo recuerdo estar en las vías del metro,

intentar levantarme y no poder.

Me di un golpe en la cabeza, tengo aquí un bultito,

bueno una hendidura.

Me operaron de la cabeza

para sacarme ese hueso que se había hundido.

El brazo lo tengo como si estuviese quemado,

pero en realidad lo tengo rasgado del Metro.

Y la paraplejia.

-Las motivaciones que tienen los suicidas son muy variadas;

sin embargo hay un denominador común en todos ellos

y el denominador común es el sufrimiento.

El sufrimiento y la desesperanza.

Es muy simple es como: "sufro tanto en esta vida

que prefiero morir que seguir viviendo como estoy viviendo".

Y ahí ya no tienes capacidad para pensar en la gente que queda.

O si tienes capacidad,

tienes una imagen totalmente distorsionada

y piensas que es lo mejor para esa gente.

Y que esa gente lo va a entender,

se va a recuperar y que les vas a hacer un favor.

Luego, tendrían que ver a los familiares, como quedan,

para que vieran que no es en absoluto así.

-El suicidio de mi padre fue algo que nos dejó completamente...

No sé, nos resultaba imposible asimilarlo.

Era algo que se imponía pero que era inconcebible para nosotros.

Durante mucho tiempo fue algo que no podíamos asimilar,

que no podíamos entender

que nos parecía que no podía haber sucedido;

que no nos podía haber sucedido a nosotros.

-Antonio, mi marido, era un hombre bueno.

Era tan bueno que apenas hablaba.

En parte yo me parecía que lo conocía

y me gustaba que fuese calladito y prudente.

Sí, me gustaba su forma de ser pero no sabía yo

hasta qué grado de daño tenía.

Era muy adelantado a su época,

en cuanto a permitirme que me sacara el carné, que estudiara....

que me fuese fuera...

Con siete hijos y el más pequeño con cuatro meses,

me iba cada mañana a las 7 de la mañana al hospital

para hacer las practicas.

Como hablaba poco y hacíamos un viaje de aquí a Málaga

y no hablaba nada.

Yo siempre pensaba: "eso es que no me quiere",

y me resentía yo también de ánimo.

Pero nunca pensé que tuviera una enfermedad tan profunda.

-Una de las cuestiones que más angustiaban a mi padre

a lo largo de toda su vida,

era la posibilidad de una ruina.

Él anticipaba la posibilidad

de una ruina económica que nunca se dio,

pero que le angustiaba profundamente.

Y decía una frase: "Esto no puede ser,

esto no puede ser", decía...

¿Cómo no va a poder ser?

Si hemos pasado ya treinta años diciendo tú "que no puede ser"

y hemos podido...

Porque el "no puede ser" era el gasto,

llevar la casa para adelante y el coste de la vida.

Un sábado por la mañana sentí un golpe y pensé

"eso es que esta lavando el coche".

Pensé que era la puerta del coche

Y al ratillo sentí otro golpe.

Dije: "esto me confirma que está lavando el coche".

Nunca pensé ni imagine que fuese un tiro.

Eran tiros.

-El suicidio muchas veces es una complicación más

del trastorno mental.

Y la mayor parte de los trastornos mentales,

sabemos que el 70 % más de los trastornos mentales,

aparecen en la infancia y adolescencia.

Es rarísimo ver una depresión

que no haya tenido una sintomatología depresiva en la infancia.

Es muy raro ver a un niño seguro de sí mismo

con un vinculo fuerte,

que no tiene ansiedad de separación

que va a la guardería y se queda tranquilo

y se adapta bien a los cambios,

que de repente desarrolla un trastorno de angustia

o un trastorno de ansiedad.

-Cuando eres pequeña no sabes lo que falta.

Es solo cuando eres mayor que piensas:

"Bueno, soy así por estos motivos".

Pero entonces yo pensaba que la vida era bastante perfecta.

Tenía una infancia bastante privilegiada,

pero un poco triste.

Mis padres eran mucho mayores que yo. Mis hermanos también.

Entonces estaba súper sola.

Mis padres no mostraban mucho afecto estaban ambos bastante fríos.

Me mandaban siempre sola a jugar al jardín.

O tenía un caballo y siempre estaba fuera montando.

Nunca mostraba mis emociones.

Tenía como miedo a todo el mundo. Tenía miedo de la vida.

Y luego fui al colegio interna y ahí estaba bastante feliz.

Pero esto es porque no estaba en casa.

Era la única niña que no estaba deseando las vacaciones.

Tenía lo que quería y necesitaba.

Pero, por ejemplo, mi madre nunca me dio un beso, creo.

No recuerdo a mi madre darme un beso o un abrazo nunca.

-La verdadera prevención es la que se hace

en las primeras etapas de la vida,

en las que se generan niños con vínculos fuertes,

niños seguros de sí mismos,

niños que saben que pueden modificar el entorno.

No hay mejor forma de generar desesperanza

que yo no sea capaz de controlar;

que da igual lo motivado que esté,

la cantidad de trabajo que le ponga, las ganas que le ponga,

lo bueno que yo sea,

que de forma independiente voy a recibir palos

o premios desde el exterior.

Eso va a generar una persona absolutamente insegura,

que en un momento de debilidad o en un momento de crisis,

va a hacer crac,

y va a ver el suicidio como única forma de salida.

-Cuando mi madre murió por suicidio

yo tenía 13 años, era un niño.

Y ese día yo llegué del instituto a la hora de comer, como siempre,

y yo vi a mi padre dentro de casa, el cual hacía 10 años que no pisaba.

Y me pregunté qué hacía allí;

me quede en shock,

y me dijo que había tenido un accidente mi madre.

-La muerte por suicidio es una situación muy rara,

y sobre todo muy violenta.

Yo creo que es la dificultad de esta muerte, ¿no?

Me recuerda un poco al accidente de tráfico.

Tú puedes tener intuiciones pero no te esperas que un día alguien

llame a tu puerta y diga:

"¿Conocea esta señora? Ha sucedido esto".

Es súper violenta.

-Y también hay un tema complicado y que puede parecer un poco raro,

que es un poco... de paz interior cuando eso ocurre,

del final de algo que tenía que acabar.

Y que si ella consciente o inconscientemente,

dopada o no dopada,

ha tomado esa decisión del suicidio,

pues es esa y ya está. Y la aceptamos.

-Fue una situación muy heavy

pero de alguna manera me quedé tranquila por ella.

Es que es una sensación muy extraña

y de hecho tenía muchísima culpabilidad por este sentimiento.

Yo hablaba con todo el mundo y es como "Ay pobre, ay pobre,

qué joven y su madre...".

Pero ellos no comprendían el sufrimiento que mi madre

había tenido durante veinte años,

es que la gente no es consciente.

Y no lo sabes hasta que hablas con la persona

y la persona te dice:

"Es que no me puedo levantarme de la cama,

es que lo he intentado".

Es que te escribe cartas y te lo expresa de mil maneras

y tú hablas con ella y es como: "Pero si estás bien, tienes trabajo,

nos tienes a nosotros,

nosotros somos personas sin ningún problema...".

Y es como... Es algo físico, es una enfermedad física,

por lo tanto, cuando sucedió esto

yo lo comprendí.

-Es muy fácil caer en una depresión,

Hay muchísimas cosas que te pueden hacer caer en una depresión.

Pero yo lo veo como una enfermedad grave.

Y durísima. La peor.

Yo creo que es la peor enfermedad que existe.

-Recuerdo cuando me llamó por teléfono mi tía

para decirnos a mí y a mi hermano que nuestro padre había muerto.

En aquel momento dijo: "Ha habido un accidente".

Mi hermana intervino en el teléfono y dijo:

"No, no ha sido un accidente".

-Mi expresión de desesperación era "Diooooos", muy fuerte...

Y lo repetí varias veces.

Y ya mi cuñada que vivía en esa finca de al lado lo escuchó,

los primos también lo escucharon,

los gritos eran desgarradores.

-Una tragedia. De repente escuchas gritar a tu madre, a tu hermana...

Y te preguntas qué está pasando.

Me levanté y yo pensaba que era un sueño,

un mal sueño que no terminó nunca.

Al final te das cuenta que va pasando el día,

que aquello es real...,

y que te ha cambiado la vida.

De repente, todo lo que parecía estructurado en tu vida

de niño-adolescente de 14 años, se trastoca por completo.

Y fue complicado.

-De los 7 hermanos,

los dos más afectados por la muerte de mi padre...,

fueron los más pequeños: José Luis e Isabel.

Eran los que vivían aún en la casa.

Los mayores éramos ya independientes, trabajábamos,

pero ellos dos eran muy jóvenes todavía.

Y mi hermano pequeño, José Luis, se quedó fuera de la realidad.

Durante mucho tiempo tuvimos la sensación

de que el mundo no iba con él.

Estaba en las nubes.

Dejó de estudiar, era completamente ajeno al dolor que expresaba mi madre

casi a diario.

Él miraba hacia arriba y decía qué está pasando aquí.

Estaba congelado, estaba ausente.

-Yo no quería asimilar esta realidad tan dura.

Era un mecanismo de abstracción para defenderme...,

de una realidad demasiado dura para un niño tan joven.

-Recuerdo algo que después me dijo mi hijo José Luis,

que él no sabía qué hacer.

Cuando el padre murió nos sentábamos delante de la chimenea en un sillón,

y yo me ponía a un lado, mi hija Isabel al otro

y él en medio...,

abrazados los tres.

Y dice: "Mamá, yo cuando las dos os poníais a llorar,

yo no sabía qué hacer".

Él era pequeño para poder sacar sus emociones o yo qué sé.

-En estos casos de muerte por suicidio existe una gran culpa.

Las personas se sienten culpables por no haberse dado cuenta,

por no haberlo detectado.

Existe también un gran enfado.

Muchas personas se enfadan porque se sienten abandonados,

porque se preguntan: "Cómo has podido hacerme esto".

Y también existe sobre todo una gran vergüenza,

al juicio de otros familiares más lejanos o vecinos,

con lo cual se tiende a ocultar.

-Para mi madre fue durísimo.

Se culpabilizaba, no lo entendía, le dolía, lloró muchísimo.

Lloró mucho, mucho, durante mucho tiempo.

-Sí, y también escuchaba a alguien...

que mi marido estaba muy solo porque como yo estaba trabajando...

Eso era criticado también.

También vinieron otros familiares a hacerme la visita.

"Pero por qué no lo llevaste al médico...".

Yo me sentía muy culpable, muy culpable.

-Mi madre vive en Málaga en una casa en el campo.

Ella ahora mismo vive sola.

Mi hermano Carlos y yo vivimos aquí en Madrid.

Intentamos ir una vez al mes o cada dos meses

a visitar a mi madre donde vive ahora,

que es la casa donde mi padre murió.

-Una vez, medicamente,

Elena ya se podía levantar de la cama,

me vinieron a buscar para hablar con una psicóloga.

Y me dijeron que qué había pasado

para que mi hija se intentara suicidar.

Le expliqué un poco la historia de cómo había ido

pero que yo no estaba conforme

con el diagnóstico que me habían dado hasta entonces,

que era primero una depresión por la juventud,

porque las parejas que tienen ahora, se cogen, se dejan...,

bueno, un adolescente.

Otro diagnóstico que era

un trastorno de personalidad sin diagnosticar.

Yo intenté por todos los medios pedir información

y casualmente pude ver

en diagnósticos de trastornos de personalidad

que hay diez clases,

uno de ellos es el trastorno límite de personalidad.

-Un trastorno límite de personalidad básicamente lo que genera es

una exageración de las emociones,

un conflicto de emociones internas

que hacen que no sepas lo que estás sintiendo

y que no entiendas lo que sientes porque es muy exagerado.

Yo realmente generaba muchos problemas en casa,

porque eran discusiones de "tú estás tratando mal a tu hija,

porque la culpa es tuya...

Realmente generas muchos problemas.

Y yo veía que todos los problemas eran generados por mí.

Y yo pensaba, bueno, pues si yo me voy

todos los problemas se acaban.

Y realmente mi idea era esa, si yo me mato ayudaréa mi familia.

-Existen muy pocos suicidios en los cuales

la persona que se suicida no tiene una enfermedad mental.

Cuando eso sucede en una etapa como la adolescencia

en la que lo natural es que se está al principio de la vida

y que uno tiene muchísima trayectoria por delante

en la inmensa mayoría de los casos si no en el 100 %

en el 99 % de los casos,

hay por debajo un trastorno mental.

La primera vez que me he notado súper deprimida era con 19 años.

Me sentía distinta a las demás.

Como si estás andando en otro planeta.

No podía comunicar con la gente.

Hasta que al fin salí de mi país,

estaba siempre viajando

porque no aguantaba estar cerca de la familia.

Es una pena, no era exactamente su culpa pero..., las circunstancias.

Es un dolor inaguantable.

Seguramente que todo el mundo ha despertado de la peor pesadilla.

Con tristeza, o terror, o lo que sea.

Y en cuestión de segundos dices: uy qué bien, he despertado.

Esto, el único descanso que tiene en el día es si estás dormida.

Te despiertas y la pesadilla empieza.

Un dolor psíquico

que escuchas gente que está muriendo de enfermedades horrorosas

y piensas que por qué no puedo ser yo.

-La persona con ideación suicida siente un gran sufrimiento,

una gran angustia,

tanto que no somos capaces de llegar a comprenderlo.

Precisamente este sufrimiento y esta angustia,

les hace distorsionar la realidad.

La persona piensa que ese sufrimiento va a ser para siempre,

que nunca va a acabar.

Y por tanto creen de alguna manera que el quitarse la vida

puede ser la solución a todos sus problemas.

-Fíjate, yo estaba sufriendo tanto

que no llegué al día que pensaba hacerlo.

Lo hice antes.

Porque el dolor era tal que no podía aguantar un día más.

Lo hice con pastillas tomado con whisky.

Y esto es lo que me salvó.

Porque hubo un momento de euforia antes de caer,

entonces empezaba a llamar a la gente para despedirme

y alguien ha visto lo que estaba pasando

y me vinieron a salvar.

-En mi familia el tema del suicidio

lo hemos hablado abiertamente desde el mismo día.

De hecho, la primera noche que mi madre murió

casi no dormí, precisamente hablando, comentando las dudas,

los sentimientos que nos estaban pasando a todos por la cabeza.

Yo creo que tanto yo como mi hermano hemos superado la situación

y hemos tenido un duelo súper bueno

por el hecho de hablarlo y de ser conscientes del problema.

Clara y yo nos hemos apoyado mucho siempre, hablando de ello.

Porque si escondes el problema no hay manera de solucionarlo.

-Nosotros lo hemos hablado cuando ha pasado bastante tiempo.

Hasta que no pasaron muchos años no empezamos a hablar un poco.

Diez años después. Y era la primera vez que hablábamos.

-Sí, desde luego,

tener una conversación sobre la muerte de papá

con el resto de mis hermanos..., ninguna.-No.

-Bueno, en general, nosotros,

no hablamos mucho entre nosotros de nada. -Sí.

-Pero, entre que dolía

y por otra parte resultaba tan complicado,

tan difícil de entender...

Nos resultaba inabordable, no sabíamos qué decir.

-Pues yo he estado muchos años sin querer decir la palabra suicidio.

Hasta hace poco siempre decía murió, mi marido murió,

tu padre murió, cuando tu padre murió...,

la palabra, murió.

-Yo nunca he tenido problemas para decir que se suicidó.

Para mí ha sido un sufrimiento íntimo, familiar...

La pérdida de un padre.

Pero cuando me han preguntado siempre he respondido sí,

que mi padre se suicidó y que yo era joven... Bueno.

-Cuando yo fui a sacar una partida de defunción

la persona que estaba allí atendiéndome

abrió un libro... y leí yo

"Muerte por arma de fuego en la zona cardíaca”.

Me impactó muchísimo.

-Yo cuando todavía no hablaba abiertamente de esto

y me preguntaban por mi padre, yo decía:

"Mi padre murió del corazón".

-Tiene poco sentido el quejarnos

de que uno de los grandes problemas que tiene la salud mental

o la falta de salud mental es el estigma.

Cuando somos nosotros en ocasiones los que a través del tabú

promocionamos ese estigma.

Y el caso del suicidio es un problema enorme que tenemos que afrontar

y de lo que no se habla no se puede solucionar.

-Llegué al hospital de rehabilitación, hecha un trapo,

que me podías coger con pinzas y me caía.

Y me acuerdo que las poquitas horas que me podía levantar

me llevaban a ver a los que jugaban al basket,

allí en el hospital en silla de ruedas.

Y me encantaba verlos,

porque yo veía que se caían al suelo y se levantaban con una mano.

Y yo pensaba, pero bueno, esto cómo puede ser,

esto es imposible.

Bueno, pues si ellos pueden, yo voy a poder también.

En el hospital me dan a probar diferentes deportes:

basket, tenis, esgrima, halterofilia.

Y yo los pruebo todos,

pero el que realmente me tira es el tenis.

Poquito a poco, me pongo en serio a partir del 2008,

me pongo las pilas y digo:

"Voy a darlo todo, voy a intentar ir a Londres".

Y ahí empieza mi recorrido fuerte con el tenis,

empiezo a entrenar todos los días de lunes a viernes,

entrenando sola, entrenando también con compañeros.

Entonces ya me llaman para la copa del Mundo,

poquito a poco, fui mejorando el nivel

hasta que conseguí clasificarme para los Juegos Paralímpicos;

que ahí no hice nada, perdí en primera ronda,

pero me lo pasé de muerte.

-Creo que Elena ahora mismo es una persona diferente totalmente.

Sí entiendo que aparte de que haya tenido los problemas que ha tenido,

la enfermedad y demás,

pienso que cuando tú haces algo como eso,

te pueden ocurrir dos cosas:

o hacerte más débil o hacerte más fuerte.

Yo pienso que a ella le ha hecho más fuerte.

-Normalmente los trastornos de personalidad

se tratan entre 2, 5 o 7 años,

si el enfermo ya ha aceptado que tiene la enfermedad mental.

A partir de aquí hay buenos resultados.

Se pueden integrar perfectamente en una vida normal,

sabiendo que tienen momentos de crisis, de angustia,

que pueden controlar.

Y que pueden tener una ayuda, que esto es muy importante,

en un momento dado y puntual pueden necesitar una ayuda

y poderla pedir.

Esto es muy sano para ellos.

-Un potencial suicida entre otras cosas

necesita apoyo psicológico de un profesional

que le haga ver una cosa:

que no va a seguir siempre sufriendo igual,

que se deje ayudar.

Y lo que también es importantísimo es acabar con la desesperanza,

enseñarle a ver esos problemas que tiene de una manera diferente.

-Yo hice terapia, que me enseñó

que si trabajas tu propia personalidad, la puedes cambiar.

Soy la misma persona, pero no tengo el lado oscuro que tenía dentro.

Es que a veces quizás hay un pequeño hueco que intenta meterse

y paro y le digo a mí misma:

"Vete, vete, no entras. Y el diablo se va.

-Después con el tiempo intentamos entender el dolor de mi padre,

el sufrimiento que debía sentir para llegar a ese punto.

Y también nos reprochábamos no haber sabido verlo,

no haber sabido ver que sufría tanto.

-Cuando me vine aquí a Chiclana, de Barcelona a Chiclana,

que me vine con Rafi,

los primeros días estaba descontrolada.

Claro, es un cambio muy grande.

Es una pequeña crisis que la puedo controlar yo sola

porque no es grande.

Pero sí por ejemplo cuando murió mi padre hace un año y medio,

ahí sí que lo pasé muy mal

y necesité ayuda externa de una psicóloga.

Poco a poco me he ido estabilizando

y a medida que van pasando los años cada vez estoy más estable.

Cada vez me conozco más

y sé cuándo estoy bien y cuándo estoy mal.

Y cuando estoy mal: "Eh, estoy mal, cuidado,

que me tenéis que cuidar ahora".

Prefiero pedir ayuda antes que volver a lo de antes.

Que a lo mejor esa crisis también la podría superar,

a lo mejor sí, pero prefiero pedir ayuda,

me quedo más tranquila.

Y mi familia también, claro.

-Hay una tendencia a ocultar,

a minimizar en todos los informes de defunción

la causa del suicidio

y se tiende a atribuir,

las familias intentan en muchas ocasiones

que esto pase oculto,

que no se conozca porque es pecaminoso,

es algo de lo que se sienten avergonzadas.

Por lo tanto el número de suicidios

es siempre inferior en las estadísticas.

3.500 suicidios de media al año en España,

nueve suicidios al día son muchos.

Y esos son los que están claramente demostrados

porque hay unos 8.000 muertos en España

que son de difícil clasificación,

que son los ahogados, los precipitados

y los muertos en accidente de circulación.

Si no han dejado una nota de despedida

probablemente se dictamine que ha sido

un lamentable accidente.

Es algo que he hecho y no tengo vergüenza por ello.

Y me niego a aceptar que sea un tema estigmatico.

Porque no debería serlo.

-La depresión se puede tratar y el suicidio se puede prevenir.

Los síntomas de alerta son muy claros,

y todos somos capaces de detectarlos.

Cuando una persona está en crisis, eso es algo que todos advertimos.

Es fácil mirar para otro lado

pero también es fácil decirle a esa persona:

¿Qué te pasa? ¿Quieres hablar? ¿Necesitas ayuda?

Hay muchas ocasiones en las que se requerirá ayuda de un profesional

pero ese paso primero, ese acercamiento,

a una persona que sabemos que está pasando un mal momento,

que está sufriendo,

que tiene un trastorno más o menos profundo,

lo podemos hacer todos.

-Aposté con mi hermana

que en unos años todo habría cambiado.

Que lo que entonces le parecía tan difícil

ya no significaría nada.

Le hubiera ganado la apuesta.

Te echo de menos todo el tiempo, Yara.

Quiero ser libre

y en Estados Unidos no eres libre si eres negro.

Las últimas muertes de jóvenes negros

a manos de la Policía en Estados Unidos,

han sacado a las calles la rabia y la frustración

de la comunidad afroamericana,

por años de abandono, desigualdad y pobreza.

Hemos visto a la Policía matar a gente delante de la cámara.

Han asesinado y no se ha hecho nada.

-Nos persiguen por nuestra forma de vestir y de hablar.

No es justo.

-¿Qué queremos? -¡Justicia!

-¿Cuándo la queremos? -¡Ahora!

-¿Qué queremos? -¡Justicia!

La desigualdad racial ha impulsado un nuevo movimiento ciudadano,

que ha sacudido las conciencias de la comunidad negra

y cuya repercusión en las redes sociales,

lo ha propagado por todo el mundo.

Por eso el hashtag "BlacklivesMatter"

es un grito de guerra que afirma que las vidas negras importan.

Pero además exige cambios en el sistema.

-Me encanta porque hay gente,

gente joven que se ha alzado, que se ha levantado y ha dicho:

"Estamos hartos de sentir que somos desechables

en Estados Unidos".

Las vidas negras importan,

es el último movimiento social

decidido a llevar la justicia y la igualdad de oportunidades a un país,

donde solo el año pasado,

más de cien afroamericanos desarmados,

fueron abatidos por la Policía.

No, no me siento orgulloso de ser estadounidense.

No me enorgullece que Estados Unidos haga lo que hace con la gente negra.

-Volveré más fuerte y gritaré: "¡Soy negro!".

"BlacklivesMatter", las vidas negras importan,

la próxima semana en Documentos TV.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

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Documentos TV - Supervivientes

23 may 2016

Diez personas se suicidan en España, cada día. El suicidio es ya la primera causa de muerte no natural en nuestro país con casi cuatro mil fallecimientos al año, según las últimas cifras oficiales. Los familiares de las personas que se quitan la vida arrastran el estigma, la culpa y la vergüenza por estas muertes, que continúan siendo un tabú para una sociedad con prejuicios.

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