Un nuevo espacio para asomarse a los mejores documentales de divulgación histórica, científica y cultural, heredero del espacio anterior 'Docufilia'. De lunes a jueves a las 21.00 horas, con reemisión, de lunes a jueves a las 18.00 horas y fines de semana a las 17.15 horas.

Este  contenido solo  está disponible para España  y durante 7 días  desde su emisión  en TVE por restricciones de derechos. 

3533178 www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.8.0/js
No recomendado para menores de 7 años Documenta2 - La aventura del agua: El agua y su planeta - Ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

La primera vez que el hombre vio su planeta desde el espacio

le pareció magnífico y a la vez inquietante.

Parecía ser sólo de agua, un mundo líquido y escurridizo

que le hacía sentirse como un extraño

en el que hasta entonces había considerado como su suelo.

Lo había llamado “planeta Tierra”

y ahora ante sus ojos se convertía en el “planeta azul”,

con más de dos tercios de la superficie cubiertos de agua.

Pero el agua no es sólo esta enorme masa líquida estable y generosa

con la que el ser humano puede vivir en perfecta armonía.

Ya que el agua de la tierra se está evaporando continuamente.

Así comienza el ciclo del agua.

El agua llega a las nubes en forma de vapor.

Bajo esta forma sobrevuela nuestro planeta.

Minúsculas gotas que flotan en suspensión en el aire.

La vida en la Tierra depende totalmente

de estas gotitas invisibles a simple vista,

atrapadas en el aire a 600 metros por encima de nuestras cabezas.

La única cuestión que cuenta para la supervivencia del mundo es:

¿Se decidirá por fin a llover?

Y un buen día, por fin,

una gota de agua se descuelga de las nubes.

Nuestra suerte está tan ligada a estas preciadas moléculas

que bien merecen que dediquemos algo de nuestro tiempo

a conocer su aventura.

LA AVENTURA DEL AGUA. Capítulo 1: El agua y su planeta.

El ciclo del agua trae la lluvia a nuestro suelo

de forma imprevisible.

Depende de las estaciones; depende de las corrientes...

Decididamente, el agua hace lo que le da la gana...

Lo que está claro es que no se queda en un sitio.

Lo que aparece aquí,

aparecerá en otro sitio bajo otra forma,

por ejemplo en forma de gotas de lluvia.

Cuando sigue su curso, parece tan tranquila, obediente,

contenida en el lecho de su río.

Chapotea suavemente y entona su melodía.

Reconfortante, huele a la abundancia y al esplendor de la naturaleza.

Nuestro sueño sería dominarla definitivamente.

Nos gustaría verla siempre así, dócil y tranquila,

y disponer libremente de su generosidad.

Pero miremos con recelo al agua que duerme...

Viendo sus saltos y sus sacudidas en la roca,

el agua no es dócil ni cuidadosa.

No cuida las formas.

Todo lo contrario, ella es la que excava y da forma.

El agua perfora túneles y esculpe paisajes.

Puede destripar una roca y romper guijarros.

Con la gravedad como único cómplice,

el agua siempre tiene la última palabra,

aunque tarde siglos o milenios en hacerlo saber.

El agua es salvaje por naturaleza, totalmente indomable.

Y eso es algo que al hombre le cuesta aceptar...

Quizás lo más impresionante sea comprender

que el agua que bebemos ya ha sido bebida.

Ya ha sido evacuada, se ha evaporado, ha pasado por la atmósfera húmeda,

ha regresado a la tierra en forma de lluvia, a veces de niebla o bruma,

y por último se ha depositado en algún lugar

antes de volver a ser bebida.

Y así sucesivamente.

Beber lo que ya ha sido bebido y evacuado.

La realidad es curiosa y a la vez brutal,

nos recuerda que el agua no es un recurso mineral:

el agua es un ciclo.

Ghislain de Marsily, hidrólogo,

nos describe un mecanismo perfectamente engrasado.

Lo esencial es que el agua que cae se filtra en el suelo

y vuelve a la atmósfera ya sea por evaporación directa

ya sea por evapotranspiración de las raíces

y las hojas de las plantas.

Tres cuartas partes del agua que cae al suelo

vuelve a la atmósfera de esta forma.

El agua pasa a las nubes donde se enfría, incluso hay hielo,

pero no se queda mucho tiempo allí, entre ocho y nueve días

y vuelve a caer en forma de lluvia

después de haberse desplazado una media de 1000 kilómetros

entre el momento de su evaporación

y el momento en que vuelve a caer en forma de lluvia.

Como pueden comprobar se trata de un ciclo muy rápido:

el agua que se evapora va a las nubes, se queda ocho días

y cae en forma de lluvia.

El agua, siempre en movimiento, sencillamente se deja llevar

y nos impone su ritmo.

Porque el tiempo del agua no es el de los hombres.

Fluida y ligera, evanescente y volátil la mayor parte del tiempo,

el agua es en ocasiones

capaz de convertirse en bloque inerte y frío.

Se convierte entonces en un coloso de nieve y hielo

que guarda celosamente cantidades enormes de agua petrificada

y la esparce a su antojo.

El agua no sólo dispone de tiempo, también dispone de espacio.

Podemos considerar nuestro planeta como un jardín.

Estamos dentro de un recinto cerrado:

El recinto de la vida, del mundo vivo.

Es el espacio de la biosfera.

Los límites de la biosfera, no es gran cosa,

es una pequeña dimensión viva en este planeta:

unos diez, once mil metros por encima del nivel cero

y un poco más de ocho mil por debajo.

No es mucho.

Pero este espacio es todo agua, nada más que agua.

Querer inmovilizar todo este movimiento es una ilusión.

¡Es imposible!

Igual que es una ilusión pensar

que se trata de un recurso inagotable,

que puede extraerse dónde sea y cómo sea.

Cuando se hunde en la tierra,

el agua desempeña una misión fundamental...

Una obra importante que sólo ella puede realizar...

El agua que tenemos en el planeta,

-la misma que encontramos en otros planetas, por cierto-,

tiene una propiedad muy interesante:

es un solvente extraordinario

tanto de la materia orgánica como de la materia mineral,

o sea el contenido de las rocas.

En cuanto el agua cae sobre un cuerpo disuelve una pequeña parte de él,

y de este modo lleva a las plantas los minerales que necesitan

para hacer su materia orgánica, para hacer sus hojas.

Así que el agua tiene la extraordinaria propiedad

de poner a disposición de la vida, los elementos digamos sólidos,

en solución.

El agua y las sales minerales permiten que las plantas

se desarrollen gracias a la fotosíntesis.

El agua transporta todos los elementos

que están disueltos en ella

y los deposita por toda la Tierra y en los océanos.

Por eso el agua es tan valiosa para nosotros

y dependemos tanto de su ciclo.

El agua no sólo nos da de beber, también nos da de comer.

El agua corre por las fibras de todos los seres vivos.

El agua infla los tejidos

y alimenta sin descanso los hongos y los vegetales de la tierra.

Por detrás de ellos, toda la cadena alimentaria se ordena en escalones.

Es el turno de los herbívoros.

Van en busca de un alimento que al final no es otra cosa

que un poco de materia orgánica y mucha agua,

reunidas en unas fibras.

Todo el que vive en la Tierra,

para alimentarse necesita a los demás seres vivos y todos,

necesitan agua para alimentarse.

Todos están ligados entre sí,

son los eslabones de una cadena invisible:

la cadena ecológica, de la que todos dependen.

De igual modo todos están vinculados a las valiosas moléculas de agua.

El agua dispone,

y el pequeño mundo de seres vivos se agita a su alrededor,

atento a sus desvíos

y aferrado a ella como a una tabla de salvación.

Así es el ciclo del agua,

ajeno e indiferente a nuestras preocupaciones vitales.

Impasible, sin ni siquiera saberlo,

el agua se encuentra íntimamente ligada

al destino de los seres vivos.

Para nosotros, en el fondo,

el agua esta asociada a una naturaleza salvaje y violenta,

que todavía hoy, tiene el poder de atemorizarnos.

No hace mucho tiempo, el hombre, igual que los animales,

tenía que luchar para sobrevivir en una naturaleza hostil.

El agua lleva consigo el recuerdo de esta amenaza.

El agua desciende de las montañas cargada de elementos minerales

que son bienvenidos en el mundo marino.

Esos elementos minerales son indispensables para la fotosíntesis

que permite que la flora microscópica, fitoplancton,

se desarrolle.

A su vez, el plancton vegetal alimenta al zooplancton

o plancton animal.

La cadena alimentaria subacuática ha empezado.

Las medusas, las babosas de mar

y otros crustáceos se atiborran de plancton,

luego servirán de comida a los peces pequeños

que a su vez serán devorados por los peces grandes.

El agua es indispensable para la vida en la Tierra,

pero es imposible controlarla, es un reto para la sociedad humana.

Nos gustaría que se quedase tranquila en el lecho del río,

o mejor aún, querríamos tenerla encerrada a nuestros pies.

Nos gusta imaginarla como un recurso natural, inmóvil,

un lago subterráneo en las profundidades

que el ingenio humano puede hacer brotar con maestría.

Durante siglos, los zahoríes eran conocidos por la maestría

con que manejaban unas varillas de avellano

que según decían

tenían el poder de hacer hablar a las entrañas de la tierra.

En realidad, la tierra es una esponja empapada de agua,

es la fuente de la vida.

Si penetramos en el suelo,

descubrimos un mundo de jardines invisibles

que preparan la tierra para la llegada del agua.

Microartrópodos, de no más de 01 milímetros,

viven en el interior de imperceptibles galerías,

organizan una capilaridad muy fina

que facilita la infiltración del agua en el suelo.

En comparación con ellos

la lombriz de tierra es un gigante del mundo subterráneo.

La lombriz perfora literalmente el suelo con sus galerías,

permitiendo que el agua llegue a las profundidades

y manteniendo a la tierra a salvo del desecamiento.

Lydia y Claude Bourguignon

están muy interesados en estos animales.

Son ingenieros agrónomos

y han creado un laboratorio independiente para analizar el suelo.

¡Es increíble cómo intenta volver a entrar!

Sí, necesita tener contacto en la piel.

Las lombrices de tierra dejan mucho mucus en las galerías.

El mucus facilita la circulación del agua

a lo largo de las galerías excavadas por las lombrices.

Por eso,

el agua penetra con más facilidad en los suelos ricos en lombrices

porque el mucus se moja

y permite que el agua se filtre al interior del suelo

y alimente las raíces,

las plantas pueden así arraigar más profundamente.

Vemos que la fauna se mueve, mueve pequeñas partículas,

pequeñas porciones de tierra.

Si nos fijamos comprobamos que hay muchos orificios.

Es la porosidad, es como una esponja.

Cuando llueve, si hay mucha fauna, el agua penetra en el suelo.

Las raíces también contribuyen a la porosidad.

Al principio las raíces son muy finas del tamaño de un cabello,

cuando llegan a la roca penetran por las fisuras y siguen creciendo,

aumentando de tamaño,

ejercen presión hasta que provocan la fragmentación de la roca,

y así siguen descendiendo un poco más.

Para alimentarse y avanzar en el suelo,

las plantas se benefician de un recurso brillante

que les ha proporcionado la evolución.

Poseen unos pelos absorbentes en las raíces

capaces de aspirar líquidos

y también de comunicarse con el entorno.

La raíz es capaz de alargar, de forma considerable,

estos pelos absorbentes para alimentarse,

para poder estar en contacto permanentemente.

A través de los pelos absorbentes,

la raíz secreta ácidos que atacan a las piedras y azúcares

que alimentan a los microbios.

Los microbios atacan a la roca y dan de comer a la planta.

De modo que se produce una auténtica simbiosis

entre el mundo microbiano y la raíz.

El agua absorbida se mezcla con las sales minerales del suelo,

compone la savia que recorre las raíces

y asciende hasta las hojas por acción del sol.

Los arboles no tienen pelos absorbentes en las raíces

para capturar el agua del suelo.

Esto podría ser un problema

cuando las raíces penetran mucho en la tierra

ya que necesitan grandes cantidades de agua para seguir creciendo.

Pero suplen la carencia de pelos absorbentes

con la presencia en el suelo de un colaborador

con el que han establecido un sistema más sofisticado aún,

la micorriza, que consiste en una simbiosis entre las raíces

y un minúsculo hongo.

La raíz proporciona al hongo refugio y comida,

a cambio el hongo absorbe el agua del suelo.

El hongo, invisible a simple vista,

crea una extraordinaria red que captura la mínima gota de agua.

Cuando la raíz se encuentra con una roca dura, como el granito,

la micorriza multiplica por diez la presión ejercida

y la planta puede absorber el agua a través de la roca.

Todo un desafío para el árbol como podemos ver en este acantilado

que rezuma en pleno verano.

En la roca hay atrapadas grandes cantidades de agua.

El agua alimenta a todo el planeta.

¿Pero cómo lo hace exactamente?

Dicho de otra manera,

¿Cómo lleva la materia orgánica a las raíces de las plantas?

Pues bien, otro personaje capital le ayuda en esta misión.

Un actor de las profundidades.

Es importantísimo a pesar de ser uno de los más odiados del planeta.

Se trata de las bacterias, también llamadas microbios.

Estos trabajadores invisibles

degradan continuamente las hojas muertas, las raíces

y demás restos animales, los compactan, los concentran

y así pueden ser transportados por el agua.

Los microbios liberan grandes cantidades de CO2 y, de paso,

sales minerales tan necesarias para la vida en la Tierra.

El agua está presente tanto bajo tierra como en las plantas,

o en cualquier otro sitio.

Ya que, mal que le pese a nuestro orgullo humano,

el cuerpo del homo sapiens está lleno de agua.

Sin saberlo, este hombre adulto de 75 kilos

contiene entre 45 y 50 litros de agua.

Y se pasa el día evaporándose...

Nuestro intestino es en realidad un sistema de captación de agua,

uno de los más ingeniosos,

con una superficie que en un hombre como éste, de estatura media,

puede llegar a alcanzar los 200 metros cuadrados.

Las paredes del intestino

están recubiertas de multitud de vellosidades,

una especie de papilas,

que absorben continuamente el agua cargada de nutrientes.

Nuestro cuerpo ha copiado el brillante sistema de las raíces.

Al aumentar la superficie de contacto

nada puede escapar a la astucia del intestino.

El agua aporta los nutrientes disueltos a las vellosidades

que absorben hasta el último resto.

El agua proporciona de forma totalmente desinteresada bebida

y alimento a todo el planeta.

Y no sólo eso.

El escritor Erik Orsenna siente auténtica pasión por el agua.

Nos explica cómo el agua vive en lo más íntimo de nosotros...

En lo más íntimo,

ya que el agua es imprescindible para el desarrollo de la célula.

Si no hay agua, la célula se reseca

y toda la maquinaria química que está en el interior de la célula

se detiene de inmediato.

Aunque tengamos los elementos por separado,

si no tenemos agua para unirlos, no sirve de nada.

El ciclo del agua nos atraviesa a todos,

todos somos anfitriones temporales de las mismas moléculas

que van pasando por el interior de cada uno de nosotros.

Los nutrientes prosiguen su camino por nuestro jardín interior.

Progresan por la sangre que no es otra cosa que plasma,

es decir agua...

Propulsado por el músculo cardiaco,

el plasma conduce las células sanguíneas

a través de una vasta red de arterias, venas y vasos.

La sangre ha heredado

las extraordinarias propiedades del agua.

Transporta y difunde por el cuerpo los elementos nutritivos necesarios

para las funciones vitales.

Quizás esta joven desconozca que ella, por sí misma,

constituye una colonia de miles de millones de células.

De este modo, en su organismo el agua sigue imponiendo su ritmo

y dictando su ley.

Pero no tiene por qué preocuparse.

El agua es el conductor ideal

que permite todas las reacciones químicas

que se producen en la célula.

El núcleo de la célula,

en el que está el genoma y sus cromosomas,

es el auténtico puesto de mando

y dirige las acciones de la célula gracias al agua.

Alrededor de la célula,

el líquido intersticial que no es otra cosa que agua,

la introduce en la red junto con las otras células

y transporta elementos hasta ella.

¿Pero, cómo reconoce la célula a las moléculas de agua

que le son vitales,

entre todos los cuerpos extraños que pueden amenazarla,

como los virus?

La célula consigue realizar la selección

gracias a las acuaporinas, una especie de tubos microscópicos

que reconocen y retienen las moléculas de agua

e impiden el acceso de las células extrañas.

Algunas de nuestras funciones tan simples y necesarias

como movernos o desplazarnos

se benefician de las extraordinarias propiedades del agua.

Cada articulación es una estructura eficaz

que utiliza el agua como sistema de refrigeración y amortiguación

de choques y vibraciones.

El agua le permite a nuestro cuerpo

soportar esfuerzos importantes y repetidos.

El trabajo celular

rechaza cantidades importantes de sustancias tóxicas

para nuestro organismo.

El ciclo del agua, que pasa por cada organismo,

permite a la naturaleza reciclar el agua que expulsamos

y librarnos de nuestros deshechos.

Formamos parte del ciclo del agua

y participamos en este gran intercambio de moléculas.

Lo hacemos mediante todas nuestras deyecciones.

Cabe precisar que en caso de esfuerzo prolongado

podemos llegar a transpirar hasta 10 litros de agua al día.

La transpiración es un mecanismo ingenioso

que permite a nuestro organismo enfriarse.

En cuanto hace calor o realizamos un esfuerzo físico,

la temperatura corporal sube.

Ahora bien, tiene que permanecer a 37 grados centígrados.

El exceso de temperatura

se utiliza para transformar el sudor en vapor de agua.

Algo que ha formado parte de nosotros

se nos escapa y se reincorpora al ciclo del agua.

Algunas partículas que,

al capricho de las corrientes de aire,

nos relacionan con la vasta comunidad de seres vivos.

Seres de todo tipo y de toda clase, que si los observamos bien

comprobaremos que sus preocupaciones recuerdan curiosamente

a las nuestras.

Las plantas con flores,

pese a ser muy dependientes del agua para vivir,

tienen una desconcertante particularidad

que concierne a su sexualidad.

Son los únicos seres vivos

que han conseguido liberarse del agua en este terreno.

La evolución las ha dotado de un sistema

más complejo que el nuestro

que incluye un vector animal -abeja, mosca u otro insecto-

para que un grano de polen encuentre la célula femenina

y nazca un planta.

El sistema impone a la planta un derroche de formas, olores

y colores

con el objetivo de atraer a la abeja y confiarle el polen del “Caballero”

para que se lo entregue a la “Dama”.

Es el único medio de reproducción

que la evolución ha querido excluir del mundo acuático.

Los batracios y el resto de mamíferos,

seguimos estando muy vinculados a nuestro origen marino

para reproducirnos.

Al igual que en el caso de las algas

y otros peces considerados primitivos,

nuestros gametos machos y hembras se buscan en el agua.

Así, el agua y nuestra especie comparten una gran aventura.

El cerebro humano,

del que nos sentimos particularmente orgullosos,

está compuesto de agua en un 80%.

Una vez más, el agua desempeña una importante misión:

garantizar todos los intercambios químicos y eléctricos

que nos permiten pensar.

Y quizás, por ocupar tanto espacio en nuestras bóvedas craneanas,

nos obsesiona tanto.

El agua se ha instalado en nuestros mitos,

es fuente de esperanza y angustia,

nos acompaña en nuestros sueños y en nuestras pesadillas.

Tal vez el agua imponga su ley

porque ése que nosotros llamamos “nuestro planeta”

es en definitiva el suyo.

Una cosa es segura, la presencia del agua en la Tierra

nos ha precedido miles de millones de años.

Todavía nos hacemos muchas preguntas

sobre el origen del agua en la Tierra.

En un momento dado de su historia, cuando aún era muy joven,

en los primeros mil millones de años,

la Tierra chocócon un astro como Marte o un poco más pequeño.

Según esta hipótesis, la colisión con el planeta Theia

habría dejado a la tierra en estado de fusión.

El choque habría hecho ascender el agua que estaba,

desde el principio, en el interior del manto terrestre.

El impacto también habría aportado a la Tierra el 15% de su masa

y habría provocado el nacimiento de la Luna.

Al hacerse más masivo nuestro planeta,

la atracción terrestre se habría vuelto más importante,

permitiéndole contener mejor el vapor en la atmósfera.

La temperatura de la Tierra, al principio,

hace 100 millones de años, quizás incluso 500 millones de años,

era muy superior a 100 grados,

de modo que no podía haber agua en estado líquido,

estaba contenida en una atmósfera extremadamente densa formada por agua

y gas carbónico.

Los vapores de agua contribuyeron

al enfriamiento de la superficie de la Tierra.

Después nuestro planeta fue el foco

de intensos bombardeos de meteoritos ferrosos.

Los primeros de una larga serie...

Estos meteoritos de pequeño tamaño,

trajeron agua de nuevo

que lentamente se fue difundiendo en forma gaseosa

durante millones de años

y siguió transfiriendo el calor de la Tierra hacia la atmósfera.

Las incesantes emanaciones

acabaron por llevar alrededor de nuestro planeta una capa de gas

que en realidad no es otra cosa que una capa de nubes.

Dicha capa fue progresivamente envolviendo a la Tierra,

y desempeñó un papel fundamental

en el equilibrio térmico del planeta.

Y sin duda,

en cuanto las condiciones térmicas lo permitieron,

fue cuando en el interior de las nubes...

...la primera gota de lluvia vio por fin la luz del día.

Debió producirse una gran tormenta,

en la que el agua poco a poco fue pasando de la fase gaseosa

a la fase líquida

y formó los océanos.

Es un elemento fundamental de la historia de la humanidad.

Había agua en forma de vapor

y luego un océano que debía estar a unos 80 grados.

Así que al principio había una gran evaporación,

un ciclo enorme

y ninguna condición favorable a la vida en este océano primitivo.

Luego la historia continuó

con la llegada del agua de los meteoritos, etc....

El océano se enfrió y, poco a poco,

llegamos a algo que se parecía más al planeta

tal y como lo conocemos hoy,

pero tuvieron que pasar unos mil millones de años.

Cuando el agua de la Tierra puso en marcha su ciclo natural,

lo hizo de una forma bastante violenta,

muy exagerada en comparación con lo que conocemos hoy.

Bajo el incesante efecto del agua,

primero en forma gaseosa y luego líquida,

lo que iba a convertirse en nuestra reconfortante tierra firme,

seguía enfriándose.

En las tierras todavía sumergidas

surgieron las primeras formas de vida monocelulares

y empezaron a proliferar en unas aguas

cuya temperatura descendía progresivamente.

Las cianobacterias colonizaron el planeta

y tuvieron un papel trascendental

en la aparición de la atmosfera que respiramos hoy.

Ellas inventaron la fotosíntesis y al practicarla regularmente

absorbieron grandes cantidades de gas carbónico

y expulsaron otro tanto oxígeno.

Como consecuencia, la temperatura de nuestro planeta siguió bajando,

y apareció el coctel gaseoso rico en oxígeno

que iba a hacer posible

la aparición de una nueva forma de vida en la Tierra.

La que conocemos hoy, basada en la respiración.

En estas condiciones,

el ciclo del agua empezó a aproximarse a su ritmo actual.

Nuestro planeta acogió a otros seres vivos, multicelulares,

todos compuestos fundamentalmente de agua.

Todos supeditados al agua,

intentado alejarse lo menos posible de ella

e inventando tácticas para capturar el máximo de agua disponible.

A partir de ese momento,

la historia del agua se cuenta a través de las diferentes formas

que la vida ha podido tomar

y muestra cómo las especies vegetales y animales

han aprendido a vivir con este valioso recurso.

Hace 400 millones de años aparecieron los primeros musgos.

Carecían de raíces para absorber el agua,

no como los vegetales que aparecieron después.

Tenían algo mejor que eso.

Absorbían el agua gracias a sus tallos,

sus hojas y sus raíces primitivas,

que retenían cada gota de agua y la asimilaban pacientemente.

Otras especies vegetales conquistaron las zonas más áridas

desarrollando nuevas técnicas para encontrar agua.

Los cactus aparecieron también en los primeros tiempos de la vida.

No podían esperar nada de un suelo desesperadamente seco,

pero las espinas les permitían recoger el rocío que aparece

cuando la frescura de la mañana encuentra el suelo caliente

del desierto.

Una especie de desagüe guiaba después el agua

a lo largo del cuerpo del cactus hasta el suelo,

en dónde las raíces podían utilizarla.

A menudo, los seres vivos considerados primitivos

suelen ser los que han desarrollado

unas técnicas de abastecimiento de agua tan sofisticadas

que les han permitido subsistir en la Tierra hasta hoy.

El liquen, apareció hace 400 millones de años,

nació de la estrecha colaboración

entre un alga y un hongo microscópico.

El hongo produce unos filamentos

que pueden llegar a ser bastante largos

y que atrapan las gotas de agua

de las que se benefician ambos socios.

Numerosas especies animales o vegetales

han conservado en sus genes

la memoria de su lejano pasado subacuático.

Aparecida hace trescientos millones de años,

la cochinilla ha llegado al extremo

de conservar las branquias de sus antepasados marinos.

También, para poder respirar,

un retículo interno conserva una gota de agua invisible

unida a sus branquias.

Estos pequeños animales considerados primitivos,

están hoy muy presentes en nuestro planeta

y probablemente tendrían mucho que enseñarnos

sobre la buena gestión del agua.

Otros animales mucho mayores,

ya extinguidos de la superficie de la Tierra,

también tendrían mucho que decir a este respecto.

Otro episodio interesante de la historia de la tierra,

que además está ligado al ciclo del agua,

es lo que llamamos la transición al Cretácico-terciario

que se produjo hace más o menos 65 millones de años.

Un meteorito de unos veinte kilómetros de radio,

muy pequeño en comparación con la Tierra

cuyo radio es de 6000 kilómetros,

pero enorme si tenemos en cuenta los efectos,

se estrelló contra la Tierra.

Se produjo una gran explosión,

una nube de polvo colosal invadió rápidamente todo el planeta.

El planeta se quedó a oscuras por culpa de las nubes de polvo

que ascendieron mucho en la atmósfera llegando hasta la estratosfera.

De modo que los rayos de sol no podían pasar,

y cuando los rayos de sol no pasan, la evaporación se detiene,

porque para que se produzca la evaporación del agua del océano

es necesario que el sol caliente la superficie del océano.

Si hay polvo en la atmósfera y el sol no pasa, no hay evaporación.

Así que nueve días después de la caída del meteorito,

dejó de llover.

Se cree que dejó de llover quizás durante dos, tres,

incluso diez años.

Como consecuencia,

toda la vegetación que necesita el agua para vivir, murió.

Los dinosaurios no tenían nada que comer y murieron de hambre.

Al desaparecer los dinosaurios dejaron espacio a otros animales,

los mamíferos,

que sobrevivieron porque al ser más pequeños

sus necesidades de agua eran mucho menores.

Desde entonces los mamíferos se han diversificado

y se han adueñado de multitud de nichos ecológicos

por todo el planeta.

Desde el origen de la vida,

el agua ha determinado los comportamientos.

Los seres vivos se desplazan

siguiendo a otros seres vivos que les sirven de alimento.

Todo este pequeño mundo

se desarrolla en torno a los cursos de agua.

Los macacos capuchinos,

cuyos antepasados aparecieron hace unos veinte millones de años,

ilustran bien la relación del mundo animal con el agua.

Se desplazan con la comida que prolifera

cerca de los cursos de agua.

Saltan de árbol en árbol y cuando encuentran frutos,

saquean el árbol literalmente.

Cuando no quedan más frutos en el árbol se van a otro

y así sucesivamente.

Administran muy bien la comida y el agua.

Son tan pequeños y ligeros

que pueden desplazarse a gran velocidad

por el dosel arbóreo consumiendo muy pocas calorías.

Desgraciadamente para los macacos,

los buitres que les acechan también han comprendido

que deben desplazarse cerca de los ríos para buscar alimento.

Desde el origen,

nuestra especie sintió la misma necesidad imperiosa

de desplazarse con la comida

que a su vez se desplazaba en función de los cursos de agua.

Al principio, el hombre encontró su puesto en el ciclo del agua

de forma totalmente natural.

Como todos los animales,

sencillamente cogía el agua que necesitaba.

Su organismo la utilizaba con sensatez y eficacia.

Y el hombre devolvía a la naturaleza lo que ya no necesitaba.

La naturaleza sabía cómo darle buen uso.

El agua que discurre

aportó a las primeras sociedades humanas,

aparecidas hace cerca de 15.000 años,

el conocimiento del movimiento.

Cuando el agua seguía su curso en la roca,

las poblaciones nómadas seguían su rastro

y cogían la que necesitaban para vivir.

En busca de nuevos territorios,

el hombre llegó a las regiones más áridas.

Construyó oasis en el desierto,

cambiando con tino y moderación

el curso natural de las corrientes subterráneas de agua.

El agua siempre impone su tiempo y su estilo.

El ser humano se adaptó a ella con respeto y aplicación.

Siguiendo este razonamiento,

el hombre se asoció a animales especialmente adaptados para vivir

con muy poca agua.

Como el dromedario.

La joroba de grasa que lleva en la espalda,

y no alrededor del vientre como los otros mamíferos,

reduce la superficie de su cuerpo expuesta al sol

y disminuye la evaporación.

La resistencia del dromedario a la falta de agua es legendaria.

Es capaz de pasar 15 días sin beber.

Cuando el dromedario penetra en el desierto

lleva en su montura una pequeña cadena ecológica de oportunistas:

el hombre, los parásitos

que literalmente invaden su pelaje

y los pájaros boyeros que le acosan sin parar.

El hombre se dio cuenta

de que el agua tenía el poder de hacer reverdecer los desiertos,

de transformarlos en cultivos

con los que dar de comer a familias enteras.

Sin duda, así fue como el agua

llevó al hombre a hacerse sedentario.

Cuando el hombre pudo regar su campo

y alimentarse se decidió a echar raíces.

Durante mucho tiempo,

el agua había elegido su curso según la pendiente natural

y el hombre se limitaba a seguir su estela, dócilmente,

esperando de ella modestos favores.

Poco a poco, el hombre fue desarrollando

una auténtica cultura de la administración del agua

con métodos de regadío que respetaban el ciclo del agua.

Después, el hombre empezó a soñar con dominar el ciclo del agua

y tomó cartas en el asunto.

Impuso al agua una velocidad y una dirección.

Se acabó el tiempo ancestral del agua... ¡Ha llegado el del hombre!

Ahora el hombre decide dónde la quiere,

o decide detenerla de golpe según le convenga.

Ha descubierto que regar a gran escala en lugares áridos

le permite alimentarse pero sobre todo ganar mucho dinero.

Y mientras tanto, consume agua sin medida.

Producir productos animales exige mucha agua

porque un buey, un cordero, etc....

¿Qué comen?

Comen plantas,

así que hay que empezar regando las plantas para que crezcan.

Luego le damos agua en forma de planta al cordero o al buey.

Produce carne.

Pero se necesitan cantidades muy grandes.

Voy a dar cifras,

para conseguir un kilo de trigo se necesitan 1000 litros de agua,

1000 litros de agua para regar el trigo,

ya sea mediante la lluvia o por riego.

Para conseguir un bistec de un kilo se necesitan 13.000 litros de agua,

13 veces más que para el trigo.

Desde siempre, el agua ha desencadenado pasiones

y generado violencia.

Hombres y animales,

están dispuestos a luchar para defender el acceso al agua

porque de ello depende su supervivencia.

Todas las guerras del agua empiezan de la misma forma:

animales, hombres o naciones

luchan para tener acceso a un punto de agua.

Y cuando lo tienen, lo mantienen celosamente

y se lo prohíben a los demás.

El hombre se ha hecho sedentario.

Ha concentrado sus poblaciones, crecientes, en ciudades importantes,

normalmente construidas a orillas de un río,

señal de que nunca ha dejado de depender del agua.

Pero en cuanto llueve, descubrimos hasta qué punto

hemos construido nuestras ciudades con cemento y asfalto,

materias duras que impiden que el agua penetre en el suelo

y la expulsan sin contemplaciones fuera de nuestros muros.

En las grandes ciudades,

la temperatura aumenta por culpa de la actividad humana.

Como consecuencia se produce más evaporación

y el aire contiene más agua.

Algunos hablan de auténticos “ríos atmosféricos”

que se desplazarían al capricho de las corrientes.

El aumento de la temperatura por la acción del hombre

es una realidad para el conjunto de la comunidad científica.

Cada vez es más evidente

que el hombre ha querido imponer su ley y su cadencia al agua

pero el ciclo del agua está reaccionando.

Y lo hace utilizando su poder sobre el clima.

Una idea que se escucha a menudo es que el calentamiento global,

el calentamiento del planeta, tendrá como consecuencia

la disminución de la cantidad de agua disponible.

Es falso.

Siempre habrá la misma cantidad de agua ya que no es una rareza,

es un ciclo.

Aunque la cantidad de agua sea la misma,

el hombre no siempre tiene acceso a ella: la mayoría de las veces,

el agua se desplaza en forma de vapor.

Con el calentamiento global, el fenómeno es todavía más marcado.

Es cierto que una parte mayor de hielo se transforma en agua líquida,

pero cada vez más agua líquida se transforma en gas.

Eso es lo que nos dicen los científicos

que estudian el ciclo del agua.

Nos hacen notar que en las zonas del mundo

que hasta ahora se beneficiaban de los favores de la lluvia,

el agua contenida en el suelo,

tiende por acción del calentamiento global a evaporarse más.

Añaden que todo este exceso de agua contenido en el aire

y transportado por las corrientes acabará cayendo...

¿Pero quien sabe dónde?

En las regiones del hemisferio norte, la mayor cantidad de agua

se encuentra en forma de nieve y hielo.

Es una fuente considerable de agua dulce

que se fundirá tranquilamente durante el verano.

La importancia de los glaciares para nuestro planeta

no se detiene ahí.

El hidrólogo canadiense John Pomeroy,

en misión de observación en el glaciar Columbia,

llama nuestra atención sobre el importante papel

que desempeñan los glaciares en el ciclo del agua

y como consecuencia, su impacto en el clima.

Un glaciar como éste

refleja una cantidad grande de radiaciones solares

a la atmósfera,

refrescando la temperatura del suelo.

El hielo refresca la capa de aire que se encuentra a mas altura.

Un día como hoy, si el hielo no estuviera aquí,

la temperatura sería de 20 grados centígrados

y sin embargo no supera los 1 ó 2 grados centígrados,

de hecho, hace bastante fresco.

Con el calentamiento global,

el deshielo de los glaciares que existe desde siempre

tiende a acelerarse.

Cuanto más hielo se funde,

más pierde el glaciar su efecto refrigerante

y más se agrava el fenómeno del deshielo de los glaciares.

Pero, el efecto refrigerante de los glaciares

tiene consecuencias importantes en el clima.

Cuando hay muchos glaciares en un territorio extenso,

influyen en la meteorología

y el clima de otras zonas más extensas todavía.

Provocan la aparición de tormentas y corrientes atmosféricas

como la Jet-Stream u otros fenómenos que también influyen.

De modo que, un cambio aquí en la zona del glaciar,

tendrá profundas consecuencias muy lejos, fuera de las montañas.

La Jet-Stream es una corriente que se desplaza por el planeta

llevando precipitaciones y tormentas.

Pero con el calentamiento de las zonas polares,

las tormentas y las lluvias se vuelven más violentas

y permanecen más tiempo en la misma zona.

Este doble fenómeno

tiende a provocar unas inundaciones sin precedentes.

Así, en junio de 2013,

una tormenta de una violencia y duración excepcional

se abatió sobre el Estado de Alberta en Canadá.

Esto también forma parte del ciclo del agua.

Una columna de agua atravesó un apacible bosque canadiense

destruyéndolo todo a su paso.

Aunque aquel día,

tuvo el detalle de destrozar sólo las instalaciones humanas

y no cobrarse ninguna vida.

Fue como una advertencia en forma de puñetazo en la nariz,

a una sociedad que considera el agua como un recurso

con el que puede hacer lo que le de la gana.

Lo que va a pasar con el calentamiento global

es que habrá una especie de aceleración, aumento, o acentuación

de las desigualdades en términos de precipitaciones.

Es decir que las zonas del mundo que tienen mucha agua como Canadá,

como el norte de Europa, como algunas zonas de Asia,

tendrán todavía más y las regiones que tienen muy poca,

tendrán todavía menos.

El ciclo del agua es capaz de todos los excesos.

De las lluvias torrenciales a la inundaciones más violentas.

En algunos lugares del mundo puede detenerse de golpe,

no caer del cielo ni una sola gota de lluvia

y no evaporarse del suelo ni una sola gota de niebla.

El ciclo del agua crea sus propios espejismos.

Sencillamente, el agua está en otro lugar.

Sin duda, pasándoselo en grande...

Documenta2 - La aventura del agua: El agua y su planeta

51:51 20 mar 2017

El agua transporta todos los elementos que están disueltos en ella y los dispersa por tierra y por mar para alimentar a todos los seres vivos de la cadena alimentaria, que necesitan que les llegue la energía y los nutrientes ya elaborados por complejas simbiosis químicas y microbianas.

Contenido disponible hasta el 27 de marzo de 2017.

Histórico de emisiones:
21/03/2016
25/08/2016

El agua transporta todos los elementos que están disueltos en ella y los dispersa por tierra y por mar para alimentar a todos los seres vivos de la cadena alimentaria, que necesitan que les llegue la energía y los nutrientes ya elaborados por complejas simbiosis químicas y microbianas.

Contenido disponible hasta el 27 de marzo de 2017.

Histórico de emisiones:
21/03/2016
25/08/2016

ver más sobre "Documenta2 - La aventura del agua: El agua y su planeta" ver menos sobre "Documenta2 - La aventura del agua: El agua y su planeta"
Xcerrar

Añadir comentario ↓

  1. Gonzalo

    ¿Sabéis si van a poner el capitulo 2 y 3 de esta serie documental en La 2? Gracias

    pasado viernes
  2. jose miguel

    Increible y real el documento aprenderemos de verdad con este tipo de programas a comprender que es un bien finito,y que será si no optimizamos su uso fuente de conflictos para las generaciones veniderad

    31 ago 2016
  3. Belen

    Precioso e interesantísimo documental! Lo recomiendo encarecidamente.

    30 ago 2016

Los últimos 62 documentales de Documenta2

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • 51:15 hoy En 1946, Hans Fallada escribió su exitoso libro Solo en Berlín. Se trata de una historia real. Dos trabajadores, Otto y Elise Hampel, tomaron parte en actividades antinazis de 1940 a 1942. En 1943 fueron ejecutados. Contenido disponible hasta el 1 de abril de 2017. Histórico de emisiones: 04/05/2015 02/11/2015

  • 46:25 hoy El servicio de inteligencia británico llevó a cabo durante la guerra una de sus operaciones más audaces: conversaciones privadas de prisioneros de guerra alemanes fueron grabadas en secreto y transcritas palabra por palabra. Hoy podemos reconstruir algunas de las conversaciones más escalofriantes. Contenido disponible hasta el 1 de abril de 2017. Histórico de emisiones: 22/07/2015 11/01/2016

  • Cultivando la ciudad

    Cultivando la ciudad

    54:43 pasado jueves

    54:43 pasado jueves Documental que examina el papel de la agricultura urbana en Estados Unidos, y que cuestiona el poder de los ciudadanos para cambiar nuestras ciudades y la forma en la que comemos. ¿Y si pudiéramos utilizar nuestra basura para cultivar alimento en ella? Contenido disponible hasta el 30 de marzo de 2017. Histórico de emisiones: 25/03/2016

  • 51:21 pasado miércoles El hombre necesita reconciliarse con el ciclo del agua, pues su destino depende de la buena gestión que se haga de ella y del respeto al mediombiente. El primer paso es la toma de conciencia del calentamiento global, el segundo, rectificar las prácticas erróneas que lo han hecho posible. Contenido disponible hasta el 29 de marzo de 2017. Histórico de emisiones: 23/03/2016 30/08/2016

  • 50:53 pasado martes La sobreexplotacion de los recursos del agua mediante la urbanización, la agricultura intensiva y la deforestación, modifican su ciclo natural, con consecuencias impactantes en el medioambiente que provocan tormentas e inundaciones sin precedentes. Contenido disponible hasta el 28 de marzo de 2017. Histórico de emisiones: 22/03/2016 29/08/2016

  • 51:51 pasado lunes El agua transporta todos los elementos que están disueltos en ella y los dispersa por tierra y por mar para alimentar a todos los seres vivos de la cadena alimentaria, que necesitan que les llegue la energía y los nutrientes ya elaborados por complejas simbiosis químicas y microbianas. Contenido disponible hasta el 27 de marzo de 2017. Histórico de emisiones: 21/03/2016 25/08/2016

  • 2:56 20 oct 2016 Mira como empieza el documental 'La verdadera historia de la Torre Eiffel' Soy la Torre Eiffel. El monumento más reconocible del mundo. Todo el mundo qy¡ue llega a Paris me viene a visisitar.

  • 2:48 17 oct 2016 El uso de las últimas técnicas de filmación especialista en esta programa revela la "historia natural" de un bebé a partir de los recién nacidos y en movimiento a través de su crecimiento y el desarrollo a medida que estén niños pequeños

  • 1:34 11 jul 2016 ¿Y sí la invención del cine no hubiera sido cosa de los hermanos Lumiere y Edison sino de los hombres prehistóricos? Esa es la apasionante hipótesis del documental Cuando el Homo Sapiens hacia cine (Stone Age Cinema), que podéis ver este martes 19 de julio, a las 21:00 h, en Documenta2.

  • 1:49 12 feb 2016  (We were gladio) relata la verdad sobre el secreto mejor guardado de la Guerra Fría. Ciudadanos anónimos fueron entrenados para convertirse en espías. Una red paramilitar secreta dirigida por la OTAN para formar agentes durmientes con el objetivo de detener un golpe comunista en Europa Occidental. Desde el descubrimiento de su filial italiana 'Gladio' en 1990, sigue siendo un misterio quién estaba detrás de esta organización. La OTAN no habla de ello, los archivos han sido sellados, sus agentes son desconocidos. El documental destapa ahora los secretos de esta organización.‘Fuimos gladiadores’ se estrena en Documenta2 el 15 de febrero.

  • 1:52 12 jul 2013 Asi empieza el documental de la serie La Mafia, dedicado a Roy DeMeo, uno de los máximos responsables de la ola de asesinatos que sacudió a EEUU en la década de los 70. DeMeo descuartizaba a sus víctimas para que fuese imposible encontrar sus cuerpos.

  • 1:52 11 jul 2013 Así empieza el documental de la serie "La Mafia" que retrata a Joe Valachi, un sicario que fue el primero en romper el código de silencio de 'La Cosa Nostra'. Reveló los nombres de capos, jefes y soldados y explicó la estructura organizativa de la Mafia

  • 1:37 09 jul 2013 Así empieza "El hombre de acero y la heroína", el documental de la serie "La Mafia" que retrata al gángster de la operación French Connection; un hombre que planficó en la cárcel convertirse en el mayor distribuidor de heroína de EE.UU.

  • 3:10 29 sep 2016 Durante 52 minutos realizaremos un viaje a través del tiempo, en donde iremos descubriendo la extensa y apasionante evolución arquitectónica y artística de la Catedral de Santiago a través de los siglos. Revelaremos como fueron sus orígenes a partir del descubrimiento de las reliquias del Apóstol y sus discípulos en el siglo IX, lo que motivó la construcción de las primeras Iglesias prerrománicas que sirvieron de base a la actual catedral.

  • 1:05 21 sep 2016 Os avanzamos los primeros minutos del documental "El diario perdido del Dr. Livingstone", que indaga en la personalidad del famoso explorador gracias a la reconstrucción de su diario, que no había podido leerse( por su mal estado) desde su muerte, hace 140 años. Emisión: Miércoles 21 de septiembre a las 18:00 h en En Documenta2, en La2 de TVE.

Mostrando 1 de 5 Ver más