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Para todos los públicos Dime qué fue de ti - 22/08/16 (2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Cuándo sabes que tienes una hermana mayor que no conoces, Toñi?

Era pequeña.

-Si me pasara algo,

quisiera saber y pedir disculpas a todo aquel al que hice daño.

-Fue una persona muy especial para mí.

Mi mejor amiga, y mi mejor amigo él, en un momento de mi vida.

-Pasado el tiempo, allá por el año 73, aproximadamente,

no sé por qué razón, nuestras pistas se perdieron.

-Me dice: "Es tu hermana y se llama como tú".

"¿Que se llama como yo?" Y dice: "Sí, Antonia Segura".

-Como cuando te ves así, mal, te dicen lo que tienes,

en un minuto te pasa todo por la mente.

Seguramente complementó un vacío que yo tenía en mi vida.

(Sintonía del programa)

-Me dice: "Es tu hermana y se llama como tú".

"¿Que se llama como yo?" Y dice: "Sí, Antonia Segura".

(EMOCIONADA) Saber que está bien, que se encuentra, y nada más.

Tener contacto con ella, y nada más.

(NARRADORA) "Las hermanas Segura llevan décadas queriendo saber

qué fue de Antonia Segura, una hermana por parte de padre

hija de un matrimonio anterior.

Ninguna de las cuatro hermanas conoció su existencia

hasta que apareció una fotografía de una niña

vestida de comunión en el altillo de un armario.

Desde que su sobrina Meritxell supo de este secreto de familia,

se propuso ayudar a su tía Antonia a encontrar a su otra hermana,

otra Antonia, y cerrar para siempre esa herida".

Meritxell, tienes 25 años, eres de Barcelona, vives en Santa Coloma.

Hay en tu familia un misterio, que es por el cual hablamos tú y yo.

Sí, una de mis tías, que aparte es prima hermana de mi madre,

tiene una hermana que no conoce.

Esa es la hermana misteriosa, la hermana desaparecida.

Ellas, de pequeñas, descubrieron una foto misteriosa en su casa.

Les explicaron que tenían una hermana que no conocían.

Parece una novela. He calculado yo mal, tenías 20.

Sí. 20 años.

¿Pediste ver la foto, Meritxell? Sí.

¿Cómo es esa foto? Solo tienen una, la de su comunión.

Es la única que tienen.

¿Qué sentiste cuando viste esa foto? Me hace ilusión.

Tenemos por ahí alguien que es de la familia

y que no conoces, no sabes nada de él.

Tenemos la foto de la comunión y la partida de nacimiento, nada más.

Sabes el nombre, el año en el que nació, y poco más.

No sabemos mucha cosa. A mí me contó que su padre

estuvo con una señora, tuvieron a la hija, que se llama como ella,

las dos se llaman Antonia. ¿Esa es la clave?

Sí. Claro, tú imagínate a tu tía,

que se llama Antonia Segura, o Toñi, como la llamáis.

Tu tía, cuando es una cría, descubre que hay otra Antonia Segura

en el mundo... Sí, y que no la conoce.

Y que es su sangre. Sí.

De las 4 tías, aunque todas querrían saber qué fue de esa hermana mayor,

es Toñi, la tercera, la que tiene... ¿Ha hecho algo por buscarla?

Desde que tú conoces la historia hasta ahora, que tú y yo hablamos,

¿Ha habido búsqueda? Mucha.

Cuando contó todo esto, yo la apoyé mucho, le dije:

"Vamos para delante, hay que intentar buscarla.

¿Por qué te vas a ir sin conocer a una hermana tuya?

Es que es tu hermana".

(Música emotiva)

(NARRADORA) "Le pido Meritxell que me presenté a Antonia, su tía.

Quiero saber más sobre la hermana desaparecida.

Sobre su vida marcada desde niña por esa ausencia.

Las dos tienen los mismos ojos claros.

Una mirada limpia que busca la verdad sobre la otra Antonia".

¿Cuando sabes que tienes una hermana mayor que no conoces, Toñi?

Era pequeña.

A los 12 o 13 años, más o menos.

¿Fue con la foto? Sí, fue con la foto de comunión.

(Música emotiva)

Cuántas cosas dice esta fotografía.

Qué seria, ¿verdad? Sí, es lo que estaba pensando.

En un día tan bonito... (ASIENTE)

Es como si... (LA CORTA) Le faltara algo.

¿Cómo la encontrasteis? Por casa.

Guardadita, no la dejaban ver.

En un armario. Las trastadas de los niños.

Empecé a investigar. A olfatear...

qué hay en un armario, y ¡guau!

Y no era ninguna de las hermanas. No.

Ninguna de tus otras tres hermanas. Ni de mis primas, ni nada.

Ni tampoco esa hermana mayor que había fallecido.

Sí, muy joven.

(Música emotiva)

¿Qué hicisteis con la foto? ¿Te acuerdas, Toñi?

Preguntar y preguntar hasta que me dijeron quién era.

¿Quién te lo cuenta? ¿Preguntas más tú que tus hermanas?

Sí, las otras son más grandes, están trabajando. Yo soy la más pequeña.

Pregunto mucho, y no hay de eso para preguntarle a mi madre.

Ella me dijo que era hermana nuestra,

pero que de un matrimonio anterior de mi padre.

No sabíais nada de eso en casa. No, no sabíamos nada.

Cogíamos la foto, que estaba guardada,

y la mirábamos

y decíamos: "¿Quién es?"

Más adelante, cuando fuimos más grandes, nos contaron

que era mi hermana,

que mi padre había tenido otra relación y que...

se habían separado y no sabían nada.

Voy al principio, ¿te parece? Sí.

Tu madre, encarna, conoce a Pedro en Jaén, de donde viene la familia.

Había una niña. Tu madre era madre...

Soltera. ...de tu hermana.

Lo que pasa es que falleció después. Sí, aquí.

Ya en Barcelona, ¿verdad? Con 34 años, sí.

Mi madre era madre soltera. Llevaba una hija.

Él se había separado de su mujer y tenía esta hija.

Tu padre. Él dice que le fue infiel.

¿Ella? Ella.

Y un hombre herido en su orgullo.

Y una reacción airada por parte de la madre.

Sí. A él y a mis tías les dicen que se va para Francia.

Yo quiero pensar que lo dijo para que no la buscara.

Todo lo que tú conocías, Toñi, era por lo que te contaba tu madre.

(NERVIOSA) Sí, mi madre y mis tías, que viven en Jaén

y que también, si se encontrara, se llevarían una alegría muy grande.

También dejaron de verla en ese momento.

Creemos, porque no lo sabemos, que a lo mejor esta imagen

la recibió tu abuela, la madre de tu padre,

y a lo mejor se la reenvió. Sí, supongo que diría:

"Para que vea cómo está su hija".

Ya entiendo.

Hay otra cosa que tú descubres cuando preguntas quién es esta niña.

Es su nombre.

-Me dice: "Es tu hermana y se llama como tú".

"¿Que se llama como yo?" Y dice: "Sí, Antonia Segura".

(Música emotiva)

(NARRADORA) "Desde que Antonia, Toñi,

descubrió que tenía otra hermana y que llevaba su mismo nombre,

siente que le falta algo, una pieza importante en su vida.

Lleva años buscándola sin resultado alguno.

Cree que su padre le puso el mismo nombre

para no olvidarse de ella y sentir que aún la tenía cerca".

(Música emotiva)

¿Tú qué tienes? La foto y la partida de nacimiento.

La pedimos en Jaén.

Pero ella a lo mejor no sabe nada de nosotras.

Antonia Segura Aceituno.

Hay algo que te hace sospechar de forma negativa, ¿verdad?

Sí. ¿Qué es?

Lo que pone ahí.

La última vez... ...que se expidió el DNI.

O se fue a vivir a otro sitio y no pidió más

la partida de nacimiento

o lo peor, que falleciera, que eso sería lo peor.

Porque la última vez... (LA CORTA) Fue en el 75.

...que la solicitas es el año 1975 y desde entonces no hay...

No he hecho nada más. No hay notificación de nada.

¿Qué pensabas? Son muchos años para darle vueltas a la cabeza.

De pequeña nada, porque no lo sabes,

pero de mayor piensas: "¿Dónde estará?

¿Qué le habrán contado para no saber que estamos nosotras aquí?

(EMOCIONADA) Que somos cuatro.

Es una familia.

Se ha roto por lo que pasaría,

y que, bueno...

Aquí estamos para ver si la encontramos.

¿Qué tendrías que decirle?

Que siento mucho todos estos años que no la hemos buscado

ni mi padre ni nosotras.

Pero que si está bien y está viva, que nunca es tarde.

(Música emotiva)

¿Y si llegaras tarde, Toñi? Pues lloraría mucho.

(ACONGOJADA) Y se lo contaría a mis hermanas.

Que ya no hemos podido hacer nada.

(Música emotiva)

(NARRADORA) "Completar la foto de familia de las cinco hermanas

se convierte en todo un reto para mí.

La pista francesa aportada por la familia de Toñi es falsa.

Después de numerosas indagaciones, encuentro a Antonia en Alicante.

Consigo hablar con ella por medio de una vecina

de su mismo edificio, pues no tiene teléfono fijo.

No sin algún recelo, logro que me confirme

los nombres de sus padres y su fecha y lugar de nacimiento, Jaén.

Me asegura además que no ve a su padre desde los cinco años,

cuando ella y su madre se instalaron en Alicante.

Allí vivieron siempre".

(Música emotiva)

Antonia Segura Aceituno. Te he encontrado por fin.

Tienes 70 y... Tres.

Tengo 73. Y vives en Alicante.

Sí. Vives desde niña.

Sí. Porque de Jaén, donde tú naces,

te trasladas a Alicante. Sí.

¿Tienes recuerdos de Jaén? Pues sí, sí que tengo recuerdos.

De mi padre, la última vez que lo vi.

¿Cómo fue esa última vez? (DUDA) Yo no sabía nada.

Era pequeña, como es lógico.

Mis tías me llamaron.

Estaba mi padre.

Me cogió en brazos.

Le cayeron unas lágrimas.

Eso nunca se me ha olvidado.

Son cosas que, aunque era pequeña, no se olvidan.

Ese es el recuerdo que tengo de mi padre.

Era una despedida. Pues sí.

Yo no me daba cuenta, pero era una despedida, claro.

Después, ya de mayor, ¿has pensado en aquel instante?

Sí. Lo he llevado muchos años. Lo llevo todavía.

Lo llevo todavía. Son recuerdos que se quedan.

Así como hay cosas que se olvidan,

que dicen que hay que olvidar para... Para dejar hueco a lo nuevo.

Exacto. Cuánta verdad.

Pero ese recuerdo no. No.

De él no te puedes desprender.

¿Cuántas veces viene a tu cabeza? ¿Por la noche, por ejemplo?

¿En qué momentos te acuerdas de ese instante?

Pues muchas veces. A veces he tenido sueños...

(TITUBEA) Yo he soñado que...

a mi lado, en el otro banco,

hay un señor y se le cae la cartera.

Yo me quedo mirando.

Veo una foto y digo: "Pero si esa parece que soy yo".

Y le digo: "Es su nieta". Dice: "No, es mi hija".

Y digo: "Huy, ese deje que tiene

parece que sea andaluz".

Dice: "Sí".

"¿Es usted de Jaén?" Dice: "Sí".

Digo: "Yo también soy de Jaén.

Me llamo Antonia".

Ya no recuerdo más de los sueños.

A veces me viene de una manera y otras veces de otra.

Claro, es un sueño y cambia.

Sueñas con tu padre. Sí.

Quizá sea una añoranza. Sí.

Una añoranza de eso que te falta.

Que te ha faltado siempre. Te ha faltado él.

Cuando tú preguntabas a tu madre, que ya tenías una edad,

¿ella te explicaba? Porque tú le tendrías que preguntar.

Ya cumples los 20, los 30, y tú le preguntarías:

"¿Por qué os separasteis? ¿Por qué no he visto a mi padre?

No se llevaban bien.

Entonces, cuando ellos no se llevan bien y se separan, tu madre

te coge, deja Jaén...

Y se viene a Alicante. No se va a ningún otro lugar.

Se marcha a Alicante. ¿Siempre has estado en Alicante?

Pues sí. Has vivido el resto de tu vida...

Sí, en Alicante. ¿Tenías familia paterna?

¿Tías, abuelas? Sí.

Sí, lo sé por mi madre.

(NARRADORA) "Antonia guarda la despedida de su padre

en lo más profundo de su ser.

Su madre nunca le contó qué pasó entre los dos y ella no preguntó.

Solo sabe que un día su madre se la llevó

y nunca más ha vuelto a ver a su familia paterna.

Su madre falleció hace años,

dejando en el aire muchas preguntas sin respuesta".

¿Nunca te has preguntado

qué fue de tu padre? Pues sí.

"¿Tendré una familia por parte de padre?"

Que haya otra familia en otro sitio

y que esa familia sí sepa que tú existes.

(DESCONCERTADA) Pues...

no.

Antonia...

quiero compartir contigo...

una cosa.

(INTRIGADA) ¿Qué?

El origen...

de esta conversación, el motivo por el cual yo te he buscado,

es uno muy sencillo.

Es esta fotografía que alguien me dio.

(PERPLEJA) ¡Ay!

Se ha hecho realidad mi sueño.

(Música emotiva)

¿La fotografía que tú veías en la cartera era esta?

Sí, claro. Sí.

Es la fotografía de tu primera comunión.

¡Ay!

¿Y tú soñabas que dentro de la cartera

ese hombre de tu sueño llevaba esta misma imagen?

¿Tú tienes una copia de esta fotografía?

No. No tienes una copia de esta foto.

No.

Tu padre la guardaba.

Se acordaba de su Antoñita.

La guardaba en el altillo de un armario.

Como un secreto.

Pues dice muchísimo.

Antonia, tú para él eras su secreto. Sí.

Guardar una foto tantísimos años dice mucho.

Fue una cosa increíble.

Lo que yo sentí cuando... Increíble, que guardara la foto.

Eras su Antoñita.

Tal era el cariño que tenía... Han pasado muchísimo años.

...tu padre por ti...

que él...

a otra de sus hijas...

la llamó Antonia. ¿"A otra de sus hijas"?

Tu padre tuvo cuatro hijas. Tienes cuatro hermanas, Antonia.

(SUSPIRA DESCONCERTADA)

Increíble.

Es que la sorpresa no me deja reaccionar.

Tienes sobrinas y sobrinos.

Una familia muy grande.

Cuando estás hablando conmigo

me hablas de una imagen un tanto difusa

de un hombre al que...

quizá los recuerdos no te dejan tener en un primer plano.

Este era tu padre. ¡Ay!

(Música emotiva)

¡Ay, mi padre!

¿Me puedo quedar la foto? Claro.

Pero yo creo que tienes que ir mucho más lejos.

No tienes que quedarte con una foto. ¿Tú quieres conocer a la familia...

de tu padre? ¿A tu familia? ¿Quieres conocer a tus hermanas?

¿De verdad?

(Música emotiva)

Toñi, ¿qué has pensado desde nuestra primera conversación?

Que estoy muy contenta de haber venido.

Que a ver si tenemos suerte.

Te refuerzas en la decisión que has tomado.

Sí.

Quieres saber qué fue de tu hermana mayor.

Sí. De Antonia.

De Antonia Segura. Se llama como tú.

Eso crea un vínculo invisible, pero muy sólido.

Pues sí.

Yo creo que igual me pusieron este nombre para recordarla a ella.

Ya sé que son muchas y difíciles de contabilizar, pero ¿cuántas veces

a lo largo de tu vida no has echado un vistazo

a esa niña vestida de comunión? Muchas. Y preguntándome muchas cosas.

Si ella sabrá, si no sabrá, nosotras...

Qué le habrán dicho de su padre. Imagínate que sabe.

No sabemos lo que le habrá contado su madre.

¿Y si lo que sabe no es positivo o ha tenido referencias negativas

de vuestro padre y no quiere buscar? ¿Eso te dolería?

Sí, porque hay que saber las dos versiones.

Saber ella qué es lo que hizo mi padre,

yo quisiera saber qué es lo que pasó con su madre

y quisiera saber las dos versiones.

¿Qué le dirías?

(EMOCIONADA) Que me alegro mucho de verla.

No se pueden ganar estos años que hemos perdido,

pero dentro de lo que se pueda hacer, lo haríamos las cuatro.

Toñi...

yo sí sé...

qué fue de Antonia. ¡No me digas!

Las cuatro hermanas lleváis una vida buscándola.

(CASI SIN VOZ) Sí.

Buscar es ir hacia adelante y hacia atrás.

Habéis estado las cuatro juntas para ello. Has dado tú el paso.

En esa búsqueda me has tenido a tu lado una parte del tiempo.

Gracias.

De alguna manera también están ellas contigo.

Pero este paso, el último que tienes que dar,

debes hacerlo sola. Suerte, Toñi.

Hazme caso. A ver si tenemos suerte.

(Música emotiva)

¿Qué dices? (EMOCIONADA) -¡Antonia!

¿No me digas? ¿Tú eres...? ¿Qué dices?

(LLORA) -Venga, ven aquí.

Ven aquí. -¿Dónde vives, dónde estás?

-Vivo en Alicante.

¿Y nuestro padre, hace mucho que murió?

-Sí. -¿Cuánto tiempo?

-28 años.

Si yo hubiera sabido esto, te busco antes.

-Yo también. -No sabes nada.

-¿Y tu madre? -También falleció.

-¿Y la tuya? -También.

-Qué alegría, Dios mío de mi vida. -No sabes lo que me alegro.

(Música emotiva)

Tengo la alegría de que en los últimos años

tengo una familia.

Una familia que se ha preocupado de mí.

-¿Te casaste? -No, no me casé.

No me casé.

Y tú sí. -Yo sí, todas nos casamos.

Mis hermanas, cada una tiene dos hijos. Yo también.

(Música emotiva)

Te voy a decir una cosa muy importante.

Mis tías de Jaén son mayores.

-Es lógico. -Te conocen de pequeña.

-Sí.

-¿Te puedes quedar aquí para verlas? -¿Aquí?

-Sí. -Pues sí.

-¿Sí? -Sí.

¿Alguien puede pensar que esta nueva generación, los "millenials",

no tienen a la familia como un referente fundamental?

No es así. La familia para ellos, como las generaciones anteriores,

es el auténtico sustrato emocional. Meritxell es un ejemplo

de esta nueva generación de jóvenes españoles

que tiene que abrirse camino casi a codazos.

25 años, universitaria, adicta seguramente a las redes sociales.

Sin embargo, no ha buscado en ellas qué fue de la hermana de su tía.

No: ha marcado el teléfono de "Dime qué fue de ti"

y ha tratado de buscar la pieza fundamental

para urdir finalmente el puzzle de su familia.

Si algo me gusta especialmente,

a pesar de todas las emociones que hay en esta historia,

es que han podido darse la mano la más joven y la más madura.

(Música emotiva)

(NARRADORA) "Antonia no se ha casado. No ha tenido hijos.

Pero hoy ha recuperado a su familia perdida hace 68 años.

No pueden recobrarse los años perdidos,

pero sí a las personas que dejamos atrás.

Eso es lo que quiere hacer otra de nuestras protagonistas.

Adela quiere retomar la relación con Ana, una amiga

que nunca debió salir de su vida".

Me estoy recuperando de una enfermedad muy grave:

un cáncer de mama.

Estuve haciendo memoria de mi vida, un poco de historia.

Vi que tenía muchas amigas y que las conservaba.

Solamente me quedaba una de la que no sabía nada,

y que ha sido muy importante en mi vida.

Me hizo mucho bien, y creo que es de bien nacido ser agradecido.

(NARR.) "Adela y Ana se conocieron en un curso de mecanografía

y se hicieron amigas. Ana comenzó a trabajar

y cuando se casó, le cedió su puesto a Adela.

Eso su amiga no lo ha olvidado nunca.

Adela está pasando por un momento difícil.

Dice que la vida es corta y que siempre agradecerá ese gesto.

Hace 36 años que no se ven. No hay día en que no se acuerde de ella".

¿Cómo estás, Adela? Muy bien, gracias.

Eres de Asturias. Sí.

De Mieres. De hecho, has trabajado en el ayuntamiento de tu ciudad.

Eso te da como una vinculación muy especial a ella.

Tu padre fue policía local. Muy querido.

¿Aún vas por la calle y te cuentan cosas de él?

¡Uf! Muchas.

¿Sigues manteniendo las amigas de la infancia?

Casi todas, yo creo que el 99 %. Eso me encanta.

Tú quieres saber qué fue de Ana. Pues sí.

Alguien importantísimo al principio de tu vida laboral,

y mucho más que laboral, cuando eras joven y te habrías al mundo.

Pues sí. ¿Por qué se escapó ella de tu vida?

Sinceramente, no lo sé.

(NARRADORA) "Adela define a Ana como muy abierta, muy positiva.

Ambas habían nacido en Mieres, Asturias,

y allí vivían y estudiaban. Durante 5 años fueron inseparables.

Tras contraer matrimonio, Ana se va junto a su marido a Huelva.

No dudó entonces en recomendar a su amiga

para cubrir su puesto.

Un año después Adela viajó a Huelva. Fue la última vez que se vieron".

¿Y estuviste con el matrimonio? Sí, quince días.

¿Cómo fue aquella convivencia? Muy bien. No tenían hijos.

Trabajaban los dos.

Cuando venían, comíamos. A veces en casa y otras en restaurantes.

Cenábamos fuera. Me enseñaban la ciudad.

Me llevaron a Punta Umbría... Estupendísimo.

Fueron 15 días que no olvidaré mientras viva.

Qué preciosa es Huelva. Sí, Huelva y Punta Umbría.

Una provincia muy desconocida. Y la gente, encantadora.

La gente que conocí, extrovertida, amable, encantadora.

¿Por qué buscas ahora?

¿Algo en tu vida te ha hecho pararte y decir: "de aquí no paso"?

Me estoy recuperando de una enfermedad muy grave:

un cáncer de mama.

Cuando te ves mal y te dicen lo que tienes, pasa tu vida...

En un minuto te pasa todo por la mente.

Dices: "Madre mía, ¿qué haría yo mal en la vida?

¿Qué hice bien? ¿Qué hice mal?"

Hay una persona con la que perdí el contacto,

con lo bien que se portó conmigo, y no llegué a saber en la vida

qué pasó, y si me pasara algo,

quisiera saber y pedir disculpas a todo aquel al que hice daño.

Y una era Ana María.

Me gustaría saber qué pasó para pedirle disculpas.

Estuve muy enferma y esto bien, pero el miedo se te queda dentro.

Cualquier cosa que tengas...

está ahí.

(NARRADORA) "Siento que Adela tiene la necesidad imperiosa

de localizar a Ana. Lo primero que hago es contactar en Oviedo

con el hotel El Principado, donde se hizo el banquete de boda.

Allí me remiten a la parroquia San Tirso Del Real,

lugar en el que se celebró el enlace de Ana y José Luis

el 24 de julio de 1978.

Localizó a un médico en Huelva con los apellidos de su marido.

Resulta ser su hermano, que me facilita su contacto.

Quedo con Ana para encontrarnos en Madrid".

Tengo que darte las gracias por este encuentro,

porque vives en Huelva. Sí.

Una asturiana de pro viviendo en Huelva, ¿desde hace cuánto?

Llevo 38 años en Huelva. Es mucho.

Los que llevo de casada. ¿Estás casada con...?

Con José Luis, mi marido, que es de Huelva.

¿Cuántos hijos tenéis? Tres.

¿Hiciste una boda multitudinaria con muchos invitados?

No, porque lo decidimos tres meses antes de casarnos.

A él le había tocado la plaza en Huelva.

Llevábamos un año de noviazgo por carta y viéndonos poquísimo.

Decidimos tirarnos la manta... Tú tienes acento de Huelva.

Sí, totalmente. Has perdido el acento asturiano.

Sí, porque yo de Asturias me fui con cinco años.

A mi padre la empresa lo llevó a Granada.

Allí estuve viviendo cuatro años, y en Málaga otros siete u ocho.

Luego volvimos otra vez. ¿Cuándo regresas a Asturias?

Con 19 años. ¿Y con 19 años qué haces?

Yo había terminado el bachiller y COU.

No tenía posibilidades de entrar allí en la Universidad

porque allí se necesitaba hacer un tipo de selectividad previa,

y estuve preparándome.

Luego me metí por cosas de banca y ya cambié el derrotero.

¿Te preparaste cómo? En academias, estudiando...

Mecanografía. Sí, taquigrafía, estenotipia...

(NARRADORA) "Vemos las fotos de boda de Ana María.

Me cuenta que faltaron muchos invitados

porque la preparó con muy poco tiempo.

Entre los asistentes está su antigua amiga Adela.

Ella no falló el gran día.

Asegura que les unió una gran amistad,

pero que perdieron el contacto un año después de la boda".

Ana. Dime.

Yo tengo una copia de esta fotografía.

¿Tienes una copia?

A ver.

(RÍE) ¡Huy! ¿De dónde la sacaste?

¡Si es imposible! Es imposible porque el fotógrafo nos falló.

Se marchó a mitad de la boda.

Cuando fuimos a recoger fotos, porque queríamos tener más,

al año él ya había desaparecido y ya no era el fotógrafo...

No tenía allí la tienda de fotografía.

Luego dijeron que se habían quemado un montón

de carretes, y entre ellos los nuestros.

Por eso me sorprende muchísimo que tengas una copia de mi boda.

Esta fotografía...

me la ha dado alguien que lleva 36 años preguntándose qué fue de ti.

(RÍE) ¿Sí?

(RÍE) No me digas. ¿Una amiga?

Que no entiende por qué se rompió un vínculo

que entendía especial.

No sé quién puede ser. Hace mucho, porque yo, a todos estos amigos,

hace ya muchísimo que no los veo.

(RÍE) Alguien...

que entiende que no solo hay un vínculo de amistad,

entre las dos, sino que tú le abriste una puerta profesional.

Te fuiste y ella ocupó tu lugar. ¡Ah, sí!

Es verdad. Entonces ya sé quién es. (RÍE)

Sé quién es ya. ¿Quién es?

¿Adela? Adela.

(RÍE)

¿Te acuerdas de la última vez que estuvisteis las dos juntas?

Ella vino a Huelva. Estuvo en mi casa, la invité yo.

¿Pasó algo extraño? ¿Hubo algún malentendido?

No recuerdo.

Tampoco lo recuerda ella, pero le ha dado tantísimas vueltas

a los motivos por los cuales tú no le respondías sus cartas.

No, porque yo de ella recibí... Es que ella quizá me escribió

a una dirección, y yo me cambié muy pronto del domicilio

donde yo a ella la tuve en mi casa.

No te puedes imaginar, Ana, la de cosas que ha pensado.

Ha creído que te agravió por algo, que te dijo algo inconveniente.

Guarda sus amistades de siempre, ha cuidado de los suyos,

de su familia, guarda sus amistades desde la niñez,

y la única persona que le falta en el puzzle de su vida eres tú.

(RÍE) Vaya, hombre. Y no entiende por qué no sabe de ti

desde hace 36 años. Porque no voy nunca por Mieres.

No tengo ya su dirección ni tengo su número de teléfono.

Pero yo es que por Mieres no paso.

Murió mi padre y yo ya no quiero ir. ¿Por nostalgia?

Sí. ¿Mieres te recuerda a tu padre?

Voy a Asturias. Voy a Oviedo, voy a Gijón.

Voy a Villaviciosa, pero desde que faltó mi padre...

Lo comprendo muy bien.

¿Quieres preguntarle a ella esas cosas...

Me gustaría. ...que me preguntas a mí?

Sí, me gustaría saber si se ha casado

y qué ha sido de ella, sí.

(Música emotiva)

Adela, tú quieres saber qué fue de Ana.

¿Quién fue Ana en tu vida?

Una buena amiga y una persona muy cariñosa y de todo.

¿Por qué es tan importante saber de ella ahora?

¿Qué ha cambiado en tu vida? Estuve haciendo memoria de mi vida.

Vi que tenía muchas amigas, que las conservaba,

y solamente me quedaba una que no sabía nada de ella.

Había sido muy importante en mi vida. Me hizo mucho bien.

Yo creo que es de bien nacidos ser agradecidos.

Adela, yo sí sé qué fue de Ana.

No me digas.

No le pasó nada malo, ¿verdad?

Eres una mujer fuerte. (ASUSTADA) ¿Qué me estás diciendo?

En la vida has aprendido diferentes caminos.

Todos te han dejado algo.

Te han hecho mejor. (CASI SIN VOZ) Sí.

Mejor persona. Sí.

Has ayudado y te han ayudado. Sí, por supuesto.

Te han dado mucho cariño. Sí.

Lo que vas a vivir a partir de ahora es otro paso más en tu aprendizaje.

Eso sí, yo me marcho. Tienes que darlo sola.

Mucha suerte. Gracias.

(Música emotiva)

(ANA) Hola, cariño.

(ADELA SUSPIRA, MUY IMPRESIONADA)

-¡Cuánto tiempo! -¡Madre mía!

Cariño mío, por Dios.

Por Dios, qué alegría me acabas de dar.

Madre mía, qué miedo tenía a que te hubiese pasado algo.

Madre mía, Ana, estás tan bonita como siempre.

-Qué alegría me da verte. No sabía que me estabas buscando.

-Alegría me das tú a mí, tenía miedo de que te hubiera pasado algo.

-No. -Gracias a Dios.

Yo estuve muy enferma y tenía miedo de que te hubiera pasado algo.

Yo por mi parte jamás la volveré a soltar ni a dejarla marchar

sin que sepa dónde está.

La de veces que no sabía qué iba a hacer y me metía en la cama

pensando: "¿A quién preguntaré por ella, que tan bien se portó?

Y que no tenga noticias de mí, ¿qué es esto?"

Cuando estás malita piensas mucho más en la vida

y dices... -¿Cómo que malita? ¿Qué te pasa?

-Un cáncer de mama.

-¿Pero estás bien ya? -Me estoy recuperando.

-Ya verás cómo vas a recuperarte. -Espero que Dios me ayude.

Tengo fe y espero que Dios me ayude.

Hasta ahora me ha ayudado, no me va a abandonar ahora.

-Que haya removido tanto para poder encontrarme no tiene precio.

Es lo que más me ha emocionado.

Estoy muy feliz, la verdad.

Nunca hay que abrir la puerta al rencor. El rencor es muy malo.

¿Qué habría pasado si Adela hubiera sido una mujer rencorosa

y si hubiera sentido despreciada por la falta de noticias de Ana?

Si hubiera pensado mal de ella, que hubiera algo detrás.

Que se hubiera perdido recuperarla y tenerla de nuevo en su vida.

Me pregunto: ¿por qué tantas veces pensamos en ese amigo,

en el primer amor, en un familiar,

y no somos capaces de dar un primer paso?

Adela confió en mí. Dio el paso y ha podido disfrutar,

ya no solo de su amiga de nuevo,

sino de un momento, de un abrazo, único,

que no va a olvidar en toda su vida.

(NARRADORA) "Adela no se rindió y al final encontró a Ana,

su amiga de juventud. Tampoco Rubén, que lleva 39 años buscando a Mari,

su gran amiga, en Mallorca, aunque esta historia tiene sorpresa"

Fue una persona muy especial para mí.

Mi mejor amiga y mi mejor amigo en un momento de mi vida.

Seguramente complementó un vacío que yo tenía en mi vida.

Me apoyé en ella, en la pandilla que éramos.

Es una especie de pequeña familia que tienes, o que te formas.

(N) "Rubén busca a Mari, la mujer más importante en su juventud,

a la que vio por última vez el día de su boda.

Durante unos años, compartieron ilusiones, sonrisas, confidencias.

Pero un pacto truncó todas las posibilidades

que la vida le brinda a una pareja que vive su primer amor.

Hoy, 39 años después, Rubén busca a Mari,

la mujer que nunca olvidó".

A los 13 o 14 años ya empiezas a buscarte la vida tú solo.

A los 12 años. ¿12 años?

¿Por qué tan pronto? Circunstancias de la vida, cariño.

A mí me dejaron a los 10 años en un colegio de monjas

con mis hermanas.

Yo no juzgo a nadie, y mucho menos a mi padre.

Él se fue, y tal.

Y a los 12 años, en aquella época, las monjas consideraban

que los chicos éramos peligrosos para las chicas en un colegio mixto.

Sencillamente, nos teníamos que ir.

Me sacaron y me buscaron una de esas familias de acogida.

De corte así como beato. ¿Y tu madre?

Prefiero no hablar, si no te importa, de ciertas cosas de mi vida personal.

Son circunstancias un poquito duras. Dolorosas.

(COMPUNGIDO) Ella no se podía hacer cargo de nosotros tampoco.

No me saques la emoción, porque me voy a poner a llorar.

Hay cosas que, si no te importa, prefiero dejar un poquito al margen.

No podían hacerse cargo de nosotros. ¿Y si cuanto tiempo estuviste?

Hasta los 14 años, que me metí a trabajar en una obra en Valencia.

Allí estuve a trancas y barrancas un par de años.

A los 16 me salió la oportunidad de irme a Palma.

La construcción ha sido tu vida. Has montado varias empresas.

Tienes tu propia empresa en Palma.

Es lo que más me gusta hacer, porque he podido desarrollarme.

He podido proyectar y estoy satisfecho.

Y crear tu negocio, también. De la nada, hacer algo.

Eso tiene que llenarte de orgullo, Rubén.

De hecho, me llena. Sí, está muy bien.

Quieres saber qué fue, ¿de quién?

De mi amiga Mari. Tu amiga Mari.

Si, simplemente "Mari". ¿Quién era?

Fue una persona muy especial para mí.

Mi mejor amiga y mi mejor amigo en un momento de mi vida.

A una cierta edad, a los 17 o 18 años,

pasan cosas sorprendentes.

Con ella me pude abrir más, y a ella le pasó lo mismo conmigo.

(NARRADORA) "Rubén me cuenta cómo era su vida en Mallorca

y cómo, poco a poco, va conociendo a otros chicos

con los que forma una pandilla de amigos.

Se reúnen en la cafetería Roma, hoy inexistente.

Allí se encuentra Mari, que se convierte en su apoyo,

su gran amiga.

Rubén recuerda a aquella chiquilla hoy como si fuera entonces".

(Música emotiva)

A ver si lo he entendido.

Tú quieres saber qué fue de una amiga de una pandilla

donde había un montón de chavales, de chicos de tu edad.

Lo que pasa es que chicas como ella no había ninguna.

¿Y por qué? Había otras, pero ella era especial.

Era mi gran amiga. ¿Solo?

No mi gran amor. No quiero decir eso, no nos confundamos, seriamente.

Supongo que no he tenido nunca una amiga como ella.

Mi gran amiga. Mi amiga del alma y mi confidente.

Compartiendo muchas cosas.

De hecho, decidimos hacer un pacto en cierta ocasión

para no romper esa amistad. Esto es real.

Yo sé que muchos hombres, cuando oigan esto, dirán:

"Uno más de los tontos que hay por la vida".

No todo entre un hombre y una mujer son las relaciones sexuales.

A veces hay cosas más gratificantes. Sin duda.

Entonces decidimos hacerlo así para no perder esa amistad.

¿Qué hubiera pasado si hubiéramos tomado el siguiente paso? No lo sé.

Los dos pactáis... Los dos.

...que nunca vais a cruzar el límite.

Efectivamente. El límite es un contacto físico.

Un beso, acostaros. Efectivamente.

¿De probar el siguiente paso, qué habría sucedido?

Decidimos dejarlo donde estaba.

¿Cuándo es la última vez que ves a Mari?

En su boda. ¿Fuiste a su boda?

Claro que sí. Se casó en Madrid.

¿Cómo no voy a ir a su boda?

Claro que fui. ¿Y? ¿Cómo sucedió?

Fue algo espectacular, algo maravilloso.

Además, todos me recibieron muy bien. Lo pasé muy bien en la boda.

Yo era una especie de invitado especial.

Como muestra de ello, la anécdota que te voy a contar.

Yo estaba en la puerta de la iglesia, con todos los demás.

Cuando se abren las puertas y salen los novios, todos echan arroz.

Me vio y fue corriendo a tirarse en mis brazos.

Para mí fue muy impactante. Me sentí muy halagado.

(NARRADORA) "Después de la boda, Rubén vuelve a Mallorca.

Mari comienza su nueva vida al lado de su marido en Madrid.

Por miedo a interferir en su matrimonio,

y huyendo quizá también de su relación pasada con Mari,

Rubén se distancia poco a poco,

hasta que un día dejan de llamarse y pierden el contacto".

Diste un paso. Dijiste: "Me voy a retirar. Mari ya está casada".

De alguna forma, sí. Supongo que hice mal.

Esa amistad tan sagrada

debería estar en el tiempo.

Pero a veces pensamos cosas y nos plantamos en esos pensamientos.

Yo pensé que ella tenía que ir haciendo su vida y yo la mía.

No estar por medio, que a veces nos convertimos en un grano.

¿Qué haces por el medio? ¿Porque la sumas ahora?

¿Que por qué? ¿Se quedó algo pendiente del pasado?

No, no es por eso.

O a lo mejor te retiraste y no debiste hacerlo.

No debiste perder aquel afecto tan importante para ambos.

Que una persona que solía salir muchas veces corriendo.

(EMOCIONADO) De varias situaciones. Eso es cierto.

No era muy apto para los compromisos.

A lo mejor incluso una buena amistad era demasiado compromiso.

También hay que situarse un poco en el tiempo.

En aquellos años. En cómo se veían las cosas en aquel momento.

No se entendía ese tipo de amistad.

Sé que suscitaba pensamientos en terceras personas, comentarios.

Con mis amigos también, a veces: "Mari y tú, tal". "Mari y yo, nada".

"Es que siempre estáis juntos". "Vale, ¿y qué? Mari y yo, nada".

Ese es el pacto al que llegamos.

Ella me dijo en su momento: "De aquí no pasamos".

Yo le confirme que de aquí no íbamos a pasar, efectivamente.

Jamás me habría permitido provocarla, a ver cómo reaccionaba.

Me hubiera muerto de vergüenza.

Me habría dicho: "Eres mi gran amigo. ¿Cómo me pides una relación?"

Yo no quería ir por ese camino.

¿Solo fuiste tú a la boda o fue toda la pandilla?

Fui solo yo.

En la pandilla aquella se estableció un vínculo especial entre nosotros.

A veces pasa en las pandillas. Hay varias personas, y entre dos

se establece un vínculo muy importante. Fue lo que sucedió.

Supongo que los demás no se sentirían tan interesados en acudir a la boda.

Era un miembro más, pero no era una amiga especial tampoco.

En cambio, nosotros sí que lo éramos. Yo no podía faltar a su boda.

Pero creo que es importante para nosotros.

Al menos, para cerrar este capítulo.

(NARRADORA) "Empiezo a investigar con la sensación

de que la historia de Rubén y Mari me resulta familiar.

Mari, una madrileña que se había ido a vivir

a Palma de Mallorca junto a su familia

y años después regresa a Madrid, donde se había casado

dejando en la isla a su gran amigo. ¿Dónde he leído esto antes?

Busco en mi documentación, y descubro con sorpresa

que no hay dos historias, sino una.

Mari se había puesto en contacto con nosotros días atrás

porque quería saber qué fue de Rubén.

Dos amigos y un único deseo: encontrarse".

¿En qué te puedo ayudar yo, Mari?

Yo llevo muchos años intentando localizar a mi amigo Rubén.

Para mí era un hermano.

Con 16 años conocí...

Mi madre tenía una cafetería con una amiga

en Palma de Mallorca y nos hicimos amigos de un grupo.

-Quedábamos en la cafetería de enfrente de la clínica

donde trabajaba uno de ellos a esperarlo.

En esa cafetería había una joven que no sabíamos quién era.

Era justamente la hija de la encargada de la cafetería.

¿Por qué era singular Rubén respecto de los demás?

Tenía algo especial. No me pregunte qué, pero era algo.

Te quería para lo bueno y para lo malo.

En cambio los otros no. Eran para el cachondeo.

Para este de copas, para irte a la playa.

Pero Rubén no. ¿Tú crees que había algo más?

No, yo creo que él me quería como a una hermana.

Él jamás hablaba de su familia. Yo sabía que era de Valencia.

Pero nunca nos comentó si los padres estaban divorciados o...

Sé que había algún problema personal en su familia,

pero jamás, porque cada vez que hablaba

se le saltaban las lágrimas, y yo decía: "Venga, Rubén, desconectamos".

A la misma edad que tiene tu hijo pequeño

tú te quedas sin padres. (ASIENTE)

¿Eso se lo contaste a ella? No lo recuerdo. Creo que sí.

Posiblemente no, porque son cosas que uno esconde en la trastienda.

Son cosas que no te interesan.

(NARRADORA) "Mari permanece en Mallorca hasta los 18 años.

La enfermedad y los muchos años del abuelo paterno

hicieron que la familia volviera a Madrid.

Abandonar la isla con gran pesar.

Una vez establecidos en la capital, abren un bar,

un negocio que les era familiar.

Con el tiempo, Mari conoce al que será su marido, Ángel.

Mientras estás en Madrid, ¿existe algún contacto con Rubén?

Después de casarme, a los dos años o tres, me llamó.

Me dijo que había tenido un niño con una chica y que vivía con ella.

Cuando tú te casas, invitas a toda la pandilla.

Sí. O me llaman, eso ya no lo recuerdo.

Viene solamente Rubén y me llama o me manda una carta.

Vamos a buscarle al aeropuerto mi padre y yo.

¿Tu marido qué dijo? ¿No se extrañó? Los hombres son muy suspicaces.

"¿Qué es esto del 'amigo íntimo' de mi mujer?

Yo creo que al principio él no lo dijo,

pero le dio un poco así: "Qué rollo, que venga tu amiguete y tal".

Pero luego, cuando lo conoció... ¿Él preguntó? Dime la verdad.

"¿Ha habido algo?" ¿Te dijo eso? Sí. No me acuerdo mucho.

Pero yo creo que él estaba un poco mosqueado.

Pero cuando lo conoció, porque estuvo dos días aquí,

y en la despedida de soltero se fue con mi padre y mis tíos,

mi marido lo fue conociendo. Yo me casé el 20 de agosto.

Fue sábado. El 21 el avión no salía hasta las ocho de la noche.

Nos fuimos a llevarle al Retiro y mi marido vio que era un tío

como yo decía.

Cuando yo era joven era mi amigo, mi hermano...

No sé, como no he tenido hermanos, lo era todo.

Cuando me pasaba algo, ahí estaba Rubén.

Igual que cuando me iban las cosas muy bien yo se lo comentaba a él.

Cuando él tenía algún problema, yo siempre le ayudaba.

Mari, ¿cómo puedes haber estado 39 años sin saber

de esa persona tan importante en tu vida?

Porque lo vas dejando. "Pues voy a intentar...", pero...

Lo vas dejando poco a poco, y entre un día y otro no lo haces.

Luego tienes un hijo, estás trabajando...

¿Pensabas en él? Pues sí, muchas veces.

Y cuando veo una foto, sobre todo de mi boda, que es donde más se ve,

te dices: "Qué vaga soy, debo intentar localizarlo".

Pero lo vas dejando.

(NARRADORA) "Recordamos tiempos felices, tiempos pasados.

Mari me enseña fotos de Mallorca. Habla de Rubén con cariño y ternura.

La foto de su boda me llama poderosamente la atención.

Parece que Rubén y Ángel, el marido de Mari,

se hubieran intercambiado los papeles.

Entre los recuerdos aparecen los billetes de avión a Mallorca.

El último viaje antes de que cambiaran sus vidas".

Estos son los billetes del último vuelo en que coincidís.

Tú estabas de luna de miel junto a Ángel

y él, casualidades de la vida, regresaba en el mismo avión

a Palma de Mallorca, y conservas estos dos billetes.

Pues fíjate, no lo sabía. Buscando y buscando...

Qué caprichoso es el destino, Mari. Estoy de acuerdo contigo.

Tú no sabes hasta qué punto.

En el mismo instante en que tú pensabas en Rubén,

alguien estaba pensando en ti.

Pues no sé quién. Y los dos...

os lanzasteis al teléfono

contándonos vuestra historia.

No me digas. Tú quieres saber qué fue de Rubén...

y Rubén me llamó para saber qué fue de Mari.

¡Ay, no me digas! (EMOCIONADA) ¿Es verdad?

(SOLLOZA) No me lo puedo creer.

A veces suceden cosas mágicas.

No me lo puedo creer.

¿Y cómo está?

Quería saber qué fue de una mujer

que marcó su juventud.

A quien contó cosas que no había contado jamás a otra persona,

con quien podía confiar.

A quien no olvidado nunca. Y esa persona eras tú.

Recuerda perfectamente esa fotografía de la boda,

este viaje, y no se explica

por qué han pasado 39 años sin saber de ti.

No me lo puedo creer.

Rubén, quieres saber qué fue de Mari.

Quizá una de las mujeres más importantes de tu vida.

La más importante de tu juventud.

Si, lo fue.

La más importante de mi juventud. ¿Te arrepientes?

¿Hiciste algo mal? ¿Podrías haber enmendado esa ausencia?

Eso es precisamente lo que estoy reflexionando últimamente.

¿Verdad? Sí.

Estoy viendo que, efectivamente, podría haber hecho algo. No lo hice.

Lo estoy haciendo ahora y espero que sea suficiente.

¿Qué pasaría si la Mari que pudiéramos encontrar

no tuviera nada que ver con la otra? Que fuera una mujer...

áspera, arisca, que no hubiera la complicidad que había antes,

que no te entendiera, que no os mirarais

con los ojos del corazón. No creo.

¿Sería una decepción? No creo que haya cambiado tanto.

Creo que sigue siendo la misma, el mismo espíritu...

Perdona, pero me estoy emocionando. El mismo espíritu juvenil que tenía,

ese carácter tan abierto... Yo no creo que haya cambiado tanto.

Muchos recuerdos en tu cabeza, pero ni una imagen.

La única imagen que tengo de ella está aquí dentro.

Sus gestos, su rostro, su cara, yo la tengo aquí.

Dices que eres poco conservador con ellas.

Y con otras cosas de mi vida también.

Sin embargo, hay algunas imágenes que son capaces

debe retratar sin palabras...

una vida completa.

(Música emotiva)

(RESOPLA)

Toma.

¡Madre mía!

Madre mía. Pareces el novio.

(RÍE)

Da la impresión de que el novio es el acompañante, sí.

Pero esto refleja un poco... (RÍE) ...ese sentimiento especial.

No sé qué hacía con la cremallera tan abierta.

Ese sentimiento tan especial que había entre nosotros.

Es un gesto de gran agradecimiento por estar yo en su boda,

que para ella era tan importante.

Esta carpeta de recuerdos guarda otra cosa.

(Música emotiva)

Guarda tus billetes de avión.

De alguna manera, este vuelo

de la península a Palma de Mallorca cambió tu vida.

Este fue el vuelo en el que os visteis por última vez.

Su luna de miel, la luna de miel para Mari.

Tu retorno al lugar donde vivías y vives, Palma de Mallorca.

Tenerlos en la mano te va a permitir

dar un paso más en ese viaje muy importante para ti, Rubén.

Madre de Dios. Ahora escúchame una cosa.

De nuevo tienes que hacerlo solo.

Que tengas mucha suerte en este viaje.

Gracias.

(Música emotiva)

¡Hola!

¿No me conoces?

(MARI SUSPIRA) (EMOCIONADO) -¿Qué pasa?

(EMOC.) -¡Cuántos años sin vernos! -¡Joder!

(MARI LLORA) -Demasiado tiempo.

-¿Qué es de tu vida? Cuéntame. (RUBÉN RESOPLA) Te voy a resumir.

-Qué ilusión me ha hecho verte.

-Qué barbaridad.

-Hacía muchos años siempre le decía a mi marido:

"Tengo que encontrar a Rubén". Mi marido decía: "Pues búscalo".

Pero un día por otro... -Te ha cuidado mucho, como le dije.

-Sí, es muy bueno. -Me alegro mucho.

-Quiere mucho a mi madre. A mi padre también lo quería mucho.

Pero a mi madre la quiere mucho y soy muy feliz con él.

¿Y tú? ¿En qué trabajas? -Tengo una empresa de construcción.

Al final siempre he estado vinculado a la construcción.

aunque he hecho otras cosas. -Recuerdo cuando te fuiste

a Bilbao con mi padre. No te acuerdas.

-Claro que me acuerdo. -Mi padre te quería mucho.

Mucho, mucho. Yo no esperaba que tú te acordases de mí.

-Sí, de hecho yo no te he olvidado jamás.

Mi amiga Mari siempre ha estado presente en mis conversaciones

con la gente que ha estado en mi vida.

Fue un pacto de amistad para siempre respetar esa amistad tan especial.

-Y no pasar a otro lado. -Es verdad. Me acuerdo yo.

Dijimos: "Somos amigos para siempre".

-Lo importante es que seguimos siendo los mismos en espíritu.

Nos seguimos queriendo. Lo acabo de comprobar.

Nos seguimos apreciando muchísimo.

A veces, las relaciones humanas se sustentan en meros tópicos.

Esa idea de que un hombre y una mujer no pueden ser amigos,

no pueden forjar una amistad sincera, sin dobleces,

es una mentira, una falacia.

En ocasiones, un hombre cuenta a una muy buena amiga

aspectos de su vida que no comparte ni con otros amigos

y ni siquiera con su novia, con su mujer.

Claro que sí, un hombre y una mujer pueden ser amigos sin que planee

la atracción física o sexual.

Rubén y Mari son un ejemplo.

Rubén le contó cosas de su infancia,

de sus nudos, a Mari.

Era tan de verdad esa relación que han pasado 39 años

y apenas un rato de conversación ha podido situar a estos dos amigos

en el punto de partida,

en aquel vuelo de Madrid a Mallorca hace 39 años.

(NARRADORA) "Rubén y Mari nunca se olvidaron el uno del otro.

Tampoco olvida Marcial, que no deja de buscar

a su amigo Carlos mientras recorre kilómetros y kilómetros

en su bicicleta".

Yo podría estar cien años sin ver a Carlos

y sin embargo me acordaría de él. Inexplicablemente, desapareció.

(NARRADORA) "Para dos niños sin recursos económicos

que ingresan en un internado a principios de los 60,

nada más preciado que un amigo.

Así es como Marcial y Carlos se conocieron.

Dos chavales de doce años que solo se tuvieron el uno al otro

hasta que salieron del internado siendo mayores de edad.

Compartían penurias, el poco dinero que recibían

y hasta la comida que les enviaban sus padres.

A mediados de los años 70, Marcial perdió el contacto de Carlos,

Se lo había tragado la tierra. Han pasado 40 años".

Te agradezco mucho que hayas sacado un ratito de tiempo,

porque como dedicas tanto en tu agenda

a montar en bici, creía que tú y yo no íbamos a poder hablar nunca.

Bueno, siempre se puede sacar tiempo para todo.

Tratándose de lo que nos ocupa, había que buscar un momento.

Marcial, ¿sabes que mi padre montaba el bicicleta de joven?

Siempre decía que la bicicleta da un carácter especial a las personas.

Los ciclistas nunca tiráis la toalla.

(Música emotiva)

Naces en un pueblo de Valladolid llamado Aguilar de Campos.

El mayor de tus hermanos. Tienes una hermana pequeña.

Muy pronto, a los diez años, tu familia decide

que para que tú tuvieras una mejor formación,

deberías ingresar en un internado de los de entonces

en la provincia de Ourense, en Celanova,

un internado de los salesianos. ¿Recuerdas ese momento?

Has definido muy bien "lo de entonces".

Efectivamente, entonces nada tiene que ver con ahora.

Entonces era un internado de una estructura muy rígida.

Pero había que hacerlo porque era la única manera de obtener

una formación académica, y ahí estuvimos.

Yo me imagino esa situación, con tu maletilla de cartón.

Incluso hasta de madera. (RÍE) Todavía pesaba más.

Llegando a aquel Ourense en invierno.

Cielos cubiertos, lloviznando, gran edificio de piedra...

¿Tú qué pensarías siendo tan pequeño?

Te encuentras solo con el cielo y la tierra y sin conocer a nadie.

No deja de ser duro para una persona o un niño de tan tierna edad.

Ese escenario es el motivo por el cual nos hemos conocido.

Tú quieres saber qué fue de una persona

fundamental en todos aquellos años de internado,

que no son pocos, porque tú sales de allí ya con 18 años,

con una profesión, y siendo supuestamente un hombre.

¿De quién? Su nombre es Carlos Jiménez Pascual.

Compartimos nuestros años de infancia y parte de los de juventud.

Marcial, ¿cuántos críos erais en aquel internado?

Éramos unos 300, aproximadamente. ¿Y por qué tengo que entender yo

que Carlos era más importante que esos 299?

Era mi amigo del alma. Así es.

Ahora quiero que me cuentes cómo fue la época del internado,

pero cuando salís ¿os perdéis la pista o no?

No, cuando salimos seguimos manteniendo contacto

a través de carta, e incluso yo, en cierta ocasión,

le hice una visita en su pueblo, en Puertollano.

Él, a su vez, me devolvió la visita a mi pueblo, a Aguilar de Campos,

en las fiestas.

El problema está en que, pasado el tiempo, por el año 73,

no sé por qué razón, nuestras pistas se perdieron.

No sé si es porque en algún momento no se obtuvo respuesta

a una determinada carta y se dejó de escribir,

pero inexplicablemente desapareció el contacto,

y a pesar de que luego, por distintos medios, he tratado

de recuperar aquella amistad, es decir...

Mis hijos, sabiendo el grado de atracción,

de simpatía o de cariño que yo sentía hacia esa persona,

trataron de localizarla a través de Internet,

lo cual les fue imposible. Yo también hice gestiones,

incluso poniéndome en contacto con el departamento de personal

de la empresa en que trabajaba, la Refinería Calvo Sotelo,

pero allí no me quisieron dar explicaciones de él,

argumentando que eran datos confidenciales

y que por lo tanto no los podían facilitar.

Como si se lo hubiera tragado la tierra.

Efectivamente, esa podría ser la definición

que se ajusta más a derecho.

(NARR.) "Charlando con Marcial, me doy cuenta de que es

un hombre enérgico, decidido.

Me cuenta que la vida en el internado

era muy dura, y la disciplina férrea,

y que a pesar de haber 60 niños en cada habitación,

la soledad era absoluta, pues no podían hablar entre ellos

y entablar amistad. A pesar de todo, Marcial y Carlos

se las ingeniaban siempre para estar juntos".

El primer momento en el que Carlos se cruza en tu vida.

¿Lo recuerdas? Sí, lo recuerdo.

Pero quizá en aquel momento no me hizo mella.

Con el paso del tiempo fuimos empatizando

y congeniando y dándonos cuenta de que éramos almas gemelas.

Eso germinó en nosotros de tal manera que era una amistad

que nos mantenía unidos en contra de viento y marea.

Y que os ayudaba a soportar las dificultades, las precariedades,

el frío físico y el frío emocional de estar solos.

Bueno, pues apoyándonos el uno al otro, que es importante.

El tener un apoyo para compartir tus intimidades.

En fin, tus decepciones, si las hay, tus alegrías...

En fin, el compartirlo todo sin ambages.

Eso ayuda.

Eso hace que esas amistades prevalezcan en el tiempo.

Esas no desaparecen

Yo podría estar cien años sin ver a Carlos

y sin embargo me acordaría de él como ese amigo íntimo

con el que he compartido unos años

que tenían que haber sido maravillosos, y si no lo fueron tanto

fue debido al régimen al que estábamos sometidos.

Cómo me gusta oírte eso, porque la amistad,

de verdad, Marcial, es lo que tú acabas de contar.

Que cuando dos personas hayan pasado 10, 20 o 30 años sin verse,

se vuelvan a mirar a los ojos y no sientan distancia.

La amistad, como el amor, es entregarlo todo a cambio de nada.

Escucharte es como repasar una parte de la historia de España.

(RÍE) Es verdad.

Muchos habrán pasado por situaciones similares.

Sí, de la educación española.

¿Por qué es tan importante encontrarlo ahora?

Porque a mí me gustaría rememorar con él

vivencias que hemos tenido juntos

precisamente allí, donde nos formamos, en Celanova.

Y si en lugar de estar sentada yo aquí estuviera él, ¿qué le dirías?

Le diría que ya es hora de que nos volviésemos a ver

después de tantos años de separación involuntaria.

Marcial, ¿y si no fuera posible? ¿Si ya no estuviera?

Pues lo sentiría. Lo sentiría profundamente.

Pero qué remedio, las cosas las tienes que aceptar como vienen.

Claro que he barajado esa posibilidad.

Han sido muchos los años que han pasado desde entonces

y a cualquiera le ha podido sobrevenir cualquier enfermedad,

con la que no contaba, a cualquiera nos puede sobrevenir también,

¿y qué le vas a hacer?

Tienes que asumirlo. No queda más remedio, porque la vida sigue.

(NARRAD.) "Mi investigación me lleva del internado de los salesianos,

en la localidad de Celanova, Ourense,

a Puertollano, el pueblo donde le pierde la pista Marcial.

Vecinos me confirman que Carlos trabajó en la petroquímica,

pero que se acabó marchando al Sahara.

Otros me aseguran que volvió y se marchó a Cuba.

No consta que aún resida allí.

Intento una búsqueda a través de los apellidos

y encuentro en Madrid a una persona que coincide, aunque no su nombre.

Al llamar descubro que es su hijo, y que su padre y él son propietarios

de una cerrajería en Leganés.

Me apresuro a cerrar mi cita con Carlos".

(Música emotiva)

Tienes que sentirte muy orgulloso de tu familia.

Sí. Y contento, además.

Somos una piña, y la verdad es que...

lo que he encontrado y...

Te agradezco mucho este rato, porque me vas a acercar

a un tiempo lleno de claroscuros, de momentos...

En fin, de mucha zozobra personal, porque erais unos críos,

pero también momentos en los que os abríais a la vida.

Vuestro internado de los salesianos en aquel pueblito de Ourense.

En Celanova. Te acuerdas mucho.

(SE EMOCIONA)

¿Por qué, Carlos?

Porque empezaste a vivir ahí, ¿no? (SOLLOZA) Ahí llegamos a los 12 años.

Hasta los 17, que ya tenías que salir.

Y es una época de tu vida, de la niñez.

¿Niñez? Pubertad o niñez.

Tampoco sabíamos lo que era la vida fuera.

Era lo que era ahí, y nada más.

Erais una familia con pocos recursos.

En aquella época... Con precariedades, necesidad.

Aquella era una manera de darte una buena educación.

(DUDA)

Bueno, ahora sí lo comprendes, pero de pequeño

tú querías estar con la familia.

No entendías por qué estabas en un colegio de esa índole.

Carlos, me has traído algunas imágenes

para tratar de ilustrar y que yo me haga una idea.

¿Me las muestras? He traído algunas.

No muchas, pero... ¿Porque no hay muchas?

No tengo más, porque entonces,

por la situación económica, no se podía...

Ve pasándolas.

Porque claro, eso es otra cosa, ¿cómo os hacíais fotos?

Yo tengo algunas fotos de un chaval de allí.

(RÍE) Un chaval que tiene mi edad.

Teníais todos más o menos la misma edad, claro.

Allí había un compañero que tenía una cámara de fotos.

Él las echaba y le pagábamos... No llegaría ni a peseta.

O reales. No recuerdo.

Era la manera de hacer esas fotos. De otra manera no se podía.

Entiendo que durante aquella época, si tu familia era humilde,

no tenías posibilidades de recibir dinero.

Algún paquetito, pero vamos, escaso. Cuando llegaba era una fiesta.

(RÍE) Sí.

-En el caso de Carlos, no recuerdo yo que recibiesen muchos.

Pero cuando yo recibía paquetes, los repartía con él.

Si tenía dinero y él no tenía... Y con ese dinero, ¿qué comprábamos?

Pues cuatro chucherías o, en aquel entonces,

cogíamos tebeos del Jabato o del Capitán Trueno,

de Roberto Alcázar y Pedrín...

(Música emotiva)

-Mira, un compañero de allí. ¿Este es un compañero?

¿Tú quién eres? Este.

Tú eres este. Sí.

Mira, pues este... Joder.

Este es otro compañero.

Un amigo. Amigo-amigo.

¿Quién? Un gran amigo.

Este fue el mejor amigo que he tenido, y te soy sincero,

de siempre, inclusive fuera de casa. Fuera del colegio, perdón.

Los amigos son muy escasos.

"Amigo". Compañeros, todos los que quieras.

Pero los amigos son escasos, y este... Aquí se ve mejor.

Un tal Marcial. Este era. Vamos, uña y carne.

El mejor amigo que he tenido.

-Era mi amigo del alma. Así es.

Las pistas, tanto de él como la mía, desaparecieron por ambos.

No porque no hubiésemos querido, pero...

En tu caso hay otra cosa. Bueno, sí.

En etapas de mi vida que he estado trabajando en distintos sitios.

Yo salí rebelde del colegio.

(N) "Tras participar en una huelga, Carlos tuvo que huir del país.

El régimen de Franco tenía abierto un proceso contra él

que le llevaría a la cárcel. condenando a su familia al desamparo

y se marchó sin dejar pistas, sin decir adiós.

Recaló primero en el Aiún. Después, en Cuba.

Antes de volver a España, en Argelia.

A todos los efectos, como dice Marcial,

se lo había tragado la tierra".

En cualquier caso, tú no enviaste una carta

a tu amigo Marcial para decirle que te tenías que marchar de España.

No lo hiciste.

No, ya te digo que salimos de ahí y nos vimos por última vez

en la esta, y ya pues... ¿Qué fue este hombre para ti?

Es el mejor amigo que he tenido.

Y que tendré, porque no ha habido otro.

¿Qué has supuesto?

¿Le dabas vueltas a la cabeza? Sí.

¿Qué creías que habría sido de él? No lo sé.

Me imagino que como yo.

La edad que tengo yo es la edad que tiene él.

Me imagino que uno por cada ruta.

Pero ya te digo, ha sido dejación quizás mía.

Yo me culpo a mí mismo

por...

La cosa ahí se dejó y... ya no volvimos más.

Carlos. Dime.

Él tiene la culpa de que tú y yo estemos hablando.

¿Qué quieres que te diga?

Pues sí.

Lleva más de 40 años preguntándose qué fue de ti.

(Música emotiva)

Y sin embargo, pues yo, dejación.

Al final, si lo piensas... porque a Marcial,

tanto a mi mujer como a mis hijos, cuántas veces lo he nombrado.

Pero ahí se ha quedado la cosa.

Él está aquí.

(SOLLOZA)

O sea, que él me ha buscado.

(LLORA)

Jo, pues me alegro.

Me alegro.

Marcial, tú quieres saber qué fue de Carlos.

Efectivamente, ese es el motivo por el cual me puse en contacto

con vosotros, anhelando que fueseis capaces de conseguir lo que yo,

a pesar de haberlo intentado, no he conseguido.

El hueco que dejó esa amistad,

que nace en un momento en el cual os estáis forjando como individuos,

primero como adolescentes y después como hombres, ¿se ha llenado?

No, él ha dejado un vacío en mí que quiero llenar de alguna manera.

Porque con 68 años no has encontrado a alguien como aquel Carlos.

Marcial, yo sí sé qué fue de Carlos.

(EMOCIONADO) Es algo que me encantaría conocer.

Tú me has invitado a un viaje por tus recuerdos.

Pero esta etapa del viaje debes concluirla tú solo. Suerte.

(Música emotiva)

(MARCIAL) ¡Chico!

(AMBOS RÍEN)

(MARCIAL) ¡Joder! -No has cambiado, macho.

(MARCIAL, EMOCIONADO) ¿Cómo ha podido pasar tanto tiempo?

(Música emotiva)

En la vida hay muy pocos momentos que alcancen ese clímax.

Sí, ha sido uno de los momentos más importantes de mi vida.

(Música emotiva)

-Después de 50 años, que Marcial se haya preocupado,

se haya molestado en averiguar mi paradero

y quererme abrazar y saber de mí,

para mí ha sido una gran alegría.

(MARCIAL, EMOCIONADO) ¿Cómo ha podido pasar tanto tiempo?

-Yo tampoco me lo explico. Quizá por dejación mía.

Me alegro de que hayas dado este paso.

-Pues esto no tiene que tener vuelta atrás.

Lo único que puede hacer es continuar.

-Ya lo creo que sí.

(Música emotiva)

-Definir los sentimientos que se experimentan

cuando se produce un acontecimiento de este tipo

es... francamente difícil.

(Música emotiva)

-Hoy me llevo en el corazón una gran alegría

por haberlo encontrado después de 50 años.

(Música emotiva)

(N) "Con la de gente que nos cruzaremos en nuestra vida,

¿qué tiene que suceder para que alguien

a quien viste hace 20, 30, 50 años, siga marcando tu camino?

¿Por qué esa persona dejó una huella indeleble

y otras personas no, simplemente se cruzaron y se esfumaron después?

Normalmente es porque te ayudaron a crecer.

O porque juntos pudisteis sobrellevar una situación difícil.

Eso les ha pasado a Marcial y a Carlos.

(Música emotiva)

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Dime qué fue de ti - 22/08/16 (2)

22 ago 2016

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