Presentado por: Teresa Viejo

'Dime qué fue de ti', un programa de encuentros que ayuda a saber qué fue de aquellas personas queridas con las que se perdió el contacto. Teresa Viejo acude al entorno donde sucedieron las historias, recorriendo sentimientos y recuerdos con los protagonistas hasta encontrar una respuesta. Historias emocionales, reales, con las que los espectadores llegarán a empatizar con la búsqueda de alguien que marcó la vida de los protagonistas y que hoy, perdido el contacto, les gustaría recuperar.

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Para todos los públicos Dime qué fue de ti  - 05/09/16 - ver ahora
Transcripción completa

Nos agradaba mucho, congeniábamos el carácter y su forma

y pasábamos horas y horas juntas.

-Era muy familiar también.

Tengo muchos recuerdos bonitos.

(SOLLOZA)

Me da pena también que mis hermanos no hayan compartido

lo que compartimos nosotras con él.

-Me acuerdo de que me quejaba muchísimo.

Estaba muy dolorido.

Sufríamos el típico traqueteo.

Porque tenía los dos hombros rotos.

-Le iba a poner así a mi hija, Kerstin.

-Era muy alegre. -Tenía mucha vida.

-Es una mujer que en una reunión sobresale.

Porque era muy alegre, te mueve. -Te anima.

-Aunque tú no tengas ganas, te mueve.

-No puedes hacer más que apretar los dientes y salir de allí.

-Sería un sueño encontrarla.

-Sí que ves, pero cuando sales a la estación,

cuando sales a la calle, en la ambulancia.

Ahí sí que ya tengo visión, cuando estoy en el hospital.

Pero en el túnel yo solo veía sombras y oía voces.

-¡Era como que ya llega María!

-Se echó de menos cuando se fue, cuando la dejamos de ver.

(Sintonía de programa)

-Me acuerdo de que yo me quejaba muchísimo.

Estaba muy dolorido.

Sufríamos el típico traqueteo.

Porque tenía los dos hombros rotos

y al transportarte es un dolor impresionante.

Estaba encogido

y apretando todo lo que podía para no moverme más.

No puedes hacer más que apretar los dientes y salir de allí.

Sí que ves, pero cuando sales a la estación,

cuando sales a la calle, en la ambulancia.

Ahí sí que ya tengo visión, cuando estoy en el hospital.

Pero lo que fue en el túnel

yo solo veía sombras y oía voces.

(NARR.) "Roberto sobrevivió al accidente de metro

de Valencia de 2006,

en el que perdieron la vida 43 personas.

Hoy, una década después, aún lucha por conseguir su sueño:

convertirse en bombero.

Siempre le gustó la profesión, pero aumentó su empeño

tras ser rescatado aquel día por dos bomberos

que a oscuras arrastraron su cuerpo en una camilla

a través de 800 metros de túneles para salvarle la vida.

Roberto quiere saber qué fue de Luis,

aquel bombero que en su visita al hospital

le dejó el mejor de los regalos:

un casco de bombero;

y de aquellos otros que sujetaron la tabla de rescate".

Roberto, tienes 38 años, casado con Carmen

y una niña de cuatro, Ariadna, que es tu pasión.

Sí, la verdad es que es lo más bonito que he hecho.

Estoy muy contento con mi hija.

Es una cosa que te llena.

Esa vida que ha dado la vuelta como un calcetín.

La verdad es que sí.

De repente verte con una hija,

casado y todo en marcha y hacia adelante

Cuando parecía que eso no era posible.

Sí, todo ha ido muy favorablemente.

De repente te ves metido en una vorágine.

En un torbellino.

Estamos en Valencia, tu tierra,

y en esta tierra tuya pasó algo el 3 de julio del 2006.

Algo que tú viviste en primera persona.

Sí, fue el accidente del metro

del 3 de julio de la estación de Jesús.

Entonces yo iba sentado justo detrás del maquinista,

en el primer vagón.

En el primer vagón, estaba sentado una silla detrás

y ya sabe todo el mundo lo que pasó, entonces ya...

Es como si te hubiera tocado vivir,

lo has dicho muy bien, en primera persona, el primero.

En el primer vagón,

el primero en salir, el primero rescatado...

La verdad es que fue todo así.

Fue un conjunto de situaciones,

un conjunto de cosas, que por suerte para mí,

ha sido lo que me ha ido sacando hacia adelante.

Porque salgo despedido por la ventanilla

y soy el primer rescatado.

Yo también me aparto de todos los sitios y me sacan de allí.

La verdad es que todo es un momento muy extraño.

Parece parte del aprendizaje, que tenías que pasar por eso

para ser el Roberto con el que estoy hablando ahora.

Sí, claro, sin esa parte ahora no sería yo.

Por desgracia lo tuve que vivir.

Es una cosa que te marca, te cambia.

Es un espíritu de supervivencia

que si volviese a pasar igual no respondería igual.

Igual respondería de otra forma, haría otra cosa.

Pero en ese momento fueron todos los pasos correctos o exactos

que había que dar para salir de allí.

Si tú estuvieras en otra situación como esa,

volvería a salir ese espíritu de supervivencia,

porque, Roberto, tú eres alguien especial.

Porque por una parte ese padre tuyo que te ha enseñado,

que fue un hombre conocido en la Comunidad Valenciana,

porque él era luchador de lucha...

Sí. ¿De lucha libre, no?

Os enseñó la disciplina.

De pequeño yo quería ser como mi padre, claro.

Es mi ejemplo.

Es mi ídolo.

(SOLLOZA)

Es que mi padre...

Pues eso, pues...

La verdad es que mi padre me enseñó a voltear.

Me apuntaron a judo de joven.

Yo creo que tengo la noción,

yo no tengo esa intención

y el golpe no lo recuerdo,

pero yo tengo la impresión de que yo actúo.

Yo salgo despedido

y tengo cicatrices en la cabeza, en el hombro.

En este tengo muchas cicatrices.

Entonces tengo la sensación

de que meto la cabeza, el hombro y volteo.

Como te hubiera dicho tu padre en una pelea.

Así es como uno tiene que defenderse.

Así era como había que caer,

así que creo que sé caer en ese momento.

¿Cuál es el primer recuerdo de que algo no va bien

en esos dos primeros...

en los dos primeros vagones de ese tren?

Yo ya voy como siempre en mi vida,

siempre a última hora y corriendo. (RÍE)

Voy siempre con prisas y no me doy cuenta de nada.

Cuando tengo la primera sensación es que pega un golpe

y ahí ya sabes que no va a ir bien.

Aparte de los gritos y chillidos de la gente,

la típica sensación de "esto no va bien".

Yo por suerte, no sé si es ese espíritu de supervivencia,

pero a mí ese primer golpe me pone de pie, me cojo muy fuerte,

creo que es lo que me rompe este hombro.

Me cojo muy fuerte y la siguiente visión y noción que tengo

es que me invade un dolor muy fuerte.

Yo ya estoy en la vía.

Por lo que he leído y lo que he visto

sé que vuelve a dar otro golpe y es cuando vuelca.

Yo tengo la sensación de que hago cosas en ese tiempo.

La siguiente imagen que recuerdo ya me veo que estoy tumbado,

estoy encogido de rodillas en medio de la vía.

Ahí no sé cómo lo hago, pero me levanto

y voy a buscar una zona segura, me aparto detrás.

Ahí ya caigo y no me puedo mover mucho más.

¿No se veía nada? No.

¿Y ruido, los gritos? Muchísimo ruido, los gritos.

Es aterrador.

Es un sonido muy desagradable.

Yo lo primero que hago es

un grito infantil, recordando a la niñez.

A una persona desvalida.

Lo siguiente es que me invade un dolor completo.

Claro, tenía los hombros...

¿Pero qué gritaste? Pues "mamá, mami".

¿Mami, mami? Claro.

Yo lo primero, la primera sensación

es de infancia, de desvalido.

De un niño que se pega un golpe y pide ayuda.

(NARR.) "Roberto no tenía que haber estado allí.

Tenía cita con el dentista y se retrasó mientras hacía tiempo.

Cogió el metro en la estación de Jesús,

ahora estación de Joaquín Sorolla-Jesús.

Eran las 12:59.

Los servicios de emergencia se movilizaron rápidamente.

La situación era grave".

(Música emotiva)

Enseguida veo los bomberos, las linternas, todo ese movimiento.

Todo está muy oscuro pero ves las linternas, el movimiento,

aparte del ruido de la gente, el ruido del correr.

La gran paradoja de la vida.

Tú quieres ser bombero,

en ese año 2006 te estabas preparando

para las oposiciones y te salva la vida el cuerpo de bomberos.

Sí, aparte no se puede contar cuando tú estás mal

la sensación de alivio que te da.

Cuando ves venir esas luces,

no sabes cómo te tranquiliza.

¿Cómo eres evacuado de las vías?

Al ser el primer rescatado,

al ser la primera persona a la que rescatan,

a mí me suben a una tabla de rescate.

No hay medios, no hay nada, estamos en un túnel.

Estamos con una situación muy difícil.

Y yo no soy liviano,

soy bastante pesado, peso unos 85 o 90 kilos.

Me tienen que sacar entre todos ellos

con una tabla de rescate, todo el camino hacia la estación.

Quedando bloqueado por la unidad.

La tienen que atravesar y salir directamente a la estación.

Es que tú y yo, Roberto, nos hemos conocido

porque quieres saber qué fue de aquellos hombres

que te salvaron aquel día, 3 de julio del año 2006.

Sí, la verdad es que sí. ¿Y por qué?

¿Por qué quieres saber qué fue de ellos?

Pues por rendir un homenaje,

porque digamos que hicieron un trabajo impresionante.

¿En qué estado estabas? Pues muy crítico.

Sufrí un hemoneumotórax.

Tenía el pulmón muy afectado.

Tenía los dos hombros rotos.

Uno me lo tuvieron que reconstruir

porque me lo fracturé por muchos sitios

y me implantaron una placa de titanio.

Ahora ya está retirada, pero tuvieron que implantarme

una placa de titanio para reconstruir el hombro.

Yo estaba entubado, sedado.

Rodeado de máquinas y de aparatos.

La verdad, cuando te despiertas pues...

¿Estabas consciente? No.

Los primeros días yo estaba en un coma.

No sé si era inducido, sería inducido.

Estaba en un coma y estaba sedado.

Tus padres habían perdido un hermano tuyo.

Una hermana. Una hermana, con 19 años.

Sí, en el 84.

Tuve una hermana que faltó con 19 años.

Y claro, mis padres han sufrido mucho en esta vida.

Además mi padre tiene afecciones pulmonares,

afecciones cardíacas, tiene el pack completo.

Entonces estaba preocupado porque en ese momento

no sabía cómo le iba a afectar.

Yo me desperté con una sensación muy desagradable.

Estar conectado a todas esas máquinas.

Me desperté y solo quería ver que mi padre estaba bien.

Hasta que lo conseguí. ¿Y cuándo lo viste?

Claro, lo hicieron pasar y todo adrede.

Yo llevaba medicación, estaba sedado, me había despertado.

Les dijeron a mis padres

que la mejor noticia era no tener noticia.

Y yo me desperté. O sea, tuvieron noticias.

Pero buenas. (RÍE) La vida.

Sí, entonces yo solo quería ver a mi padre.

Quería ver que estaba todo bien.

Luego después de mi padre ya me interesaba

por toda mi familia, por mi mujer ahora.

Ahí fue dónde decidimos tener un niño.

Tardó cinco años, pero ahí fue dónde decidimos.

¿Ahí lo decidisteis? Sí.

Erais novios Carmen y tú y dijisteis, bueno,

aquí... (RÍE) Ahora ya sí, ¿no?

Ya sí, ya toca. Entonces aceptamos.

Y a partir de ahí ya a seguir la vida otra vez.

(NARR.) "Diez años después, la vocación de Roberto

de ser bombero y su ánimo no han mermado.

A pesar de las graves lesiones que tenía,

del trauma y las secuelas que arrastró

durante el año que duró su rehabilitación en el hospital".

(Música emotiva)

Después cuando sales del hospital no se termina.

¿Cuándo te dan el alta?

El alta definitiva me la dan aproximadamente al año.

Voy pasando fases, evoluciones.

Tengo una pequeña complicación

y tienen que volverme otra vez a revisarme.

Tengo un pequeño derrame en el pulmón.

Tengo que seguir haciendo rehabilitación.

Los hombros los tengo muy deteriorados,

Bueno, deteriorados no, tengo un golpe severo.

¿Y eso cómo complica

el hecho de presentarte a las pruebas de selección?

En principio lo complica en que tú tienes una forma física,

que es otro punto por el que a lo mejor estamos hablando.

Una forma física muy buena.

Y yo de repente pues pierdo la fuerza, la movilidad.

Me acuerdo que yo miraba el Cola Cao,

con los dos brazos en cabestrillo y tenía que decir "mamá, bájamelo".

Es pasar de ser una persona que tiene mucha fuerza,

de poder correr, de hacer lo que quieras;

a necesitar ayuda para todo.

Es muy drástico.

Y las secuelas después.

Porque tú te presentaste a unas pruebas años después, ¿no?

A una convocatoria de selección para el cuerpo de bomberos.

Sí, ahí me presenté y no llegué todo lo fuerte que necesitaba.

Aparte con las lesiones en los hombros,

la prueba estrella es la cuerda,

subir trepando una cuerda de seis metros.

Me quedé a muy poquito de conseguirlo.

Y eso hace que no haya podido superar las pruebas.

Pero estás en un "impasse",

porque llevan tiempo sin convocarse oposiciones.

Pero todavía sigues preparándote. Nunca lo dejas.

La ilusión nunca la dejas, nunca la pierdes.

Al principio de este motivo por el que charlamos tú y yo,

cuando estás en el hospital,

alguien le cuenta a aquellos bomberos,

especialmente al jefe de aquel dispositivo,

¿que tú sabes quién es, verdad? Sí.

El sargento Yunta. Sí.

Alguien cuenta que entre los rescatados,

ese primer rescatado,

¡jolín, que quiere ser bombero! ¡Que se está preparando para ello!

¿Qué te cuentan? ¿Cómo es ese encuentro?

La verdad es que es un encuentro muy agradable.

Se monta una algarabía en el hospital.

Oyes a enfermeras, "están los bomberos".

Y tú sabes que están ahí y están viéndote a ti.

Ver cómo se dirigen a ti,

tampoco te pueden... habrían pasado cuatro o seis días,

no lo tengo claro.

Pero ver cómo te miran, el brillo en los ojos.

Eso es lo que más me impactó, el brillo en los ojos.

La felicidad de que lo que habían hecho

había dado sus frutos.

Y te dieron algo que dejaste guardado.

Como los regalos de boda. ¿Qué te regalaron?

Pues me regalaron un detalle. Con tu nombre, ¡qué bonito!

La verdad es que me hizo mucha ilusión.

Fue algo muy bonito.

Pues me has puesto una tarea importante.

Tengo que encontrar a aquellos bomberos

que te salvaron la vida, saber qué fue de ellos.

Porque tú quieres saber un poco más de aquello que sucedió

y de esta manera rendir homenaje

a una gente que se lo merece mucho, muchísimo.

Sí. Nunca debemos perder el referente

de ese grupo de personas

que se jugó la vida para salvar otras vidas.

Sí, la verdad es que hicieron una labor encomiable.

(NARR.) "El grave accidente de metro de Valencia

de aquel 3 de julio de 2006

acaparó las portadas de todos los diarios.

Durante días, la prensa dio todo tipo de información.

Repaso las noticias, aparece el nombre de Roberto Bacas.

Rescatado por los bomberos de Parque Norte de Valencia.

Llamo con la intención de contactar

con los efectivos que bajaron al túnel.

Allí me dan el nombre de Luis Yunta,

el bombero que había dirigido el rescate

efectuado por los hombres a su cargo.

Han pasado 10 años,

me dicen que muchos ya están jubilados.

Pero el sargento sigue en activo.

Intento hablar con él, no obstante resulta difícil.

Siempre de servicio.

Al final lo consigo, se acuerda de Roberto Bacas.

Promete buscar a los bomberos que ayudaron en su rescate.

Algunos, sin embargo, han cambiado de zona y de parque".

Sargento Yunta, gracias.

Porque me encanta que me haya recibido en el parque de bomberos.

Me emociona mucho,

creo que cada ciudadanos lo deberíamos hacer alguna vez,

visitar un parque y estar con ustedes.

Sí, la mayoría de gente que viene,

viene gente a visitar y colegios, todos vienen muy ilusionados.

Creo que es una profesión muy bien mirada

por el ciudadano de la calle.

Creo que respetada y en cierta forma muy valorada.

Estamos conversando porque fue el encargado de coordinar

la labor de intervención en esa emergencia

que paralizó la ciudad de Valencia el 3 de julio del 2006.

¿Así fue? Sí, fue un accidente,

un descarrilamiento de tren entre dos estaciones.

Con los años que llevo,

yo no he vuelto a ver un servicio o una actuación de esa magnitud.

Yo en un primer momento pensaba que iba a haber muchos heridos,

pero realmente me encontré

muchos cuerpos de víctimas ya fallecidas.

Sí que rescatamos, no todos los que hubiéramos querido,

porque nos encontramos ya la situación que había,

pero sí actuamos y tuvimos la suerte,

por lo menos mis dotaciones,

de conseguir sacar gente con vida.

No se olvida ese 3 de julio del 2006, ¿no?

Profesionalmente no se olvida,

pero a nivel personal, el cerebro hace un pequeño velo,

porque si no sería duro el día a día, la misma profesión.

Quiero decir que nos hacemos fuertes en ese sentido.

(NARR.) "El sargento Yunta tiene grabado en su memoria

cada minuto de ese largo día.

Fue el primero en llegar con varias unidades.

La situación era crítica y mucho peor de lo que imaginaban.

Por minutos, se sumaban nuevas unidades de bomberos,

más voluntarios, más ambulancias, médicos y enfermeros.

Todos eran uno.

Asegura que fue un duro golpe, asegura.

Se emociona al recordar

que no pudo rescatar a tanta gente como hubiera querido".

¿Usted recuerda al primer herido rescatado?

Su nombre era Roberto Bacas, era un chaval muy joven,

28 años, se estaba preparando para ser bombero.

A ver, yo recuerdo que se rescató en el túnel

a un chaval joven que era aspirante a bombero.

Posteriormente, después de dos o tres guardias,

estaba ingresado en el Clínico.

Nos llegaron antecedentes de que era aspirante a bombero,

como fue una de las víctimas

pues un grupo reducido, en nombre de todos,

apoyados por dirección y jefatura del servicio,

pues le hicimos algo simbólico, el regalo de un casco.

Era para motivarle, para que mantuviera la ilusión.

En cierta forma estar allí con él un rato en el hospital

fue algo muy bonito.

Una persona rescatada,

fallecieron muchos y eso lo teníamos dentro.

Con lo cual volver a reencontrarnos con este chaval

y darle el casco fue algo simbólico.

He visto el casco, es precioso. ¿Ah, sí?

He visto el casco, su nombre, sé esa pequeña historia.

Y el motivo, aparte de trasladarle de corazón mi admiración,

la del equipo del programa, de quienes trabajamos en TVE,

mi admiración a ustedes, es decirle

que Roberto Bacas tiene algo guardado en su corazoncito.

A él le gustaría saber qué fue de las personas,

yo creo que son dos o tres, usted me lo dirá,

personas que le salvaron en ese momento.

Cogieron una tabla de salvamento. Sí, de rescate.

De rescate, lo digo fatal siempre.

Y le dieron otra vida.

De Roberto te puedo decir que fueron varios los efectivos

que lo movieron.

Es decir, el túnel estaba a mucha distancia del metro.

No había luz iluminadora, muchas vías, muchos cuerpos.

Quiero decir que fueron muchos metros,

con lo cual digamos que se fueron relevando

en el traslado y en el transporte de Roberto Bacas

hasta sacarlo al exterior. ¿Cuáles son esos nombres?

Pues está Miguel Ángel Padilla,

que ahora es cabo en el Parque Campanar,

hoy lo tengo aquí.

Y Bartolomé Casans.

¿Me los puede presentar? Sí, por supuesto.

¿Sí? Pues me encantaría.

En el caso de Roberto,

como fue de los pocos que sacamos con vida,

que hoy se mantiene y que se ha recuperado,

parece ser que muy bien,

pues son nombres que no se olvidan.

Se mantienen en la retina.

Bartolomé, Padilla, ya son cabos.

Sí. Ha pasado ya mucho tiempo,

mucho tiempo, muchas cosas, una vida.

Uno va cambiando desde ese accidente de metro

del año 2006 en Valencia.

Ustedes intervinieron, participaron,

me lo ha contado el sargento Yunta.

¿Recuerdan quién fue la primera víctima a la que atendieron?

Sí, en concreto fue a Roberto Bacas.

¿Por qué se recuerda tanto?

Porque nosotros justamente entramos desde la Plaza España

hacia la estación de Jesús por el túnel.

Fue la primera persona que nos encontramos.

¿Cómo fue ese momento?

Pues la verdad es que fue duro ver tal y cómo estaba Roberto.

Los compañeros lo cargamos en la camilla

y ya nos dirigimos a la estación de Jesús.

¿Después en el trayecto de ser evacuado,

él les contaba cosas?

Nosotros intentábamos ir hablándole para que se tranquilizara.

Nosotros lo cargamos en la camilla,

como ya íbamos en dirección a la estación de Jesús

pues íbamos hablándole como podíamos.

El problema que teníamos también

es que al ir por las vías del tren y las piedras y todo,

pues íbamos como podíamos.

Yo sé muchas cosas de Roberto, sé cómo le va la vida.

Sé que se ha casado. Muy bien.

Se comprometió en esa cama de hospital

con su chica, su novia.

Tiene una hija.

Su vida cambió gracias a,

os voy a tutear, gracias a vosotros.

Bien. A un grupo de hombres

que ha hecho de su vocación su profesión.

Ayudar a los demás.

Lleva justo diez años preguntándose qué fue de vosotros.

Si seguís siendo bomberos,

si habéis actuado y ayudado a otras personas como él,

si os acordáis de aquel chaval,

porque era apenas un chaval, tenía solo 28 años.

Si alguna vez os acordáis de él.

Sí, alguna vez sí.

Te acuerdas de bastantes cosas, la memoria no falla en esas cosas.

-Yo recuerdo que dentro de la actuación

y de lo malo que pasó aquel día,

pues es algo bueno para recordar.

Que siga vivo y con ilusión y que todavía la mantenga...

¡Y que quiera seguir siendo bombero en cuanto se convoquen

las próximas pruebas de selección!

Las próximas oposiciones.

Eso nos hace quererlo más aún.

¿Qué sientes, Roberto, al estar en un parque de bomberos?

Ilusión, me gusta.

Es un sitio en el que...

Me gusta, me atrae.

Tú y yo nos hemos conocido porque quieres saber

qué fue de las personas que te rescataron,

que te salvaron.

Claro.

La verdad es esa, abrazarlos, darles la mano,

demostrar la alegría y la gratitud,

que tienes ese premio.

Que tienes ese poder volver a seguir,

volver a levantarte otra vez y continuar.

Roberto,

yo sí sé quiénes fueron

los bomberos que te rescataron.

Pertenecían a la Quinta Sección,

algunos ya no están, se han jubilado,

tienen otras vidas.

Pero sé quiénes fueron esos dos hombres

que tomaron la tabla.

Se llaman Bartolomé Casans y Miguel Ángel Padilla.

Aquel viaje de metro te cambió la vida.

Para cerrar definitivamente esa etapa

creo que tienes que dar un paso.

¿Te sale de dentro, verdad? ¿Lo sientes?

Pero ese paso debes darlo solo.

Suerte, Roberto.

(Música emotiva)

En mi nombre,

en nombre de la Quinta Sección de bomberos,

es una ilusión y un placer el volverte a ver.

Y verte en estas condiciones.

Quería hacer mención a la Quinta Sección,

al resto de colectivos de bomberos voluntarios

de las secciones entrantes, aquello fue grande,

nos juntamos muchos medios y servicios.

Colaboramos con policía, con medios sanitarios.

Quiero decir que fue un conjunto de muchos servicios.

Reconozco que nosotros tuvimos un papel principal,

y más contigo, que fuiste uno de los que pudimos sacar con vida.

Ello nos llena de satisfacción.

Y sobre todo después de 10 años,

que quieras venir, participar y estar un rato con nosotros,

comentar cómo estamos cada uno.

Yo puedo decirte que soy abuelo, tengo dos nietos.

Sigo creciendo, tengo casi 51 años.

Todavía hay momentos que recuerdo,

ciertas situaciones que vivimos aquel día.

Emotivamente, muy especial, el día que fuimos a visitarte.

Para nosotros era algo que habíamos hecho.

Personalmente, laboralmente,

profesionalmente lo tenemos cubierto.

Pero hay algo un poco más en esta profesión.

Es una cercanía con la gente que trabajamos.

Con la gente que podemos rescatar y seguir adelante.

Te animamos, sigue adelante, ten ilusión.

Esta es una buena profesión.

Algún día esperemos que tengas la suerte de compartir

este uniforme con nosotros.

-La verdad solo tengo que daros las gracias.

Es todo lo que he podido hacer. Todo lo que he podido seguir...

Me he levantado y he seguido adelante.

Todo eso os lo debo a vosotros.

Luego ese día que vinisteis a verme,

fue algo muy significativo para mí.

Ese detalle de venir.

Lo que más recuerdo es el brillo en los ojos cuando hablabais.

Cuando me veíais que me levanté

y estuve con vosotros y compartimos ese momento,

la verdad es que fue algo muy emotivo para mí.

-Siéntete afortunado.

Porque realmente estás aquí y puedes contarlo.

Eres padre de familia, sigues con los tuyos.

Para nosotros esto es un día a día.

No siempre tenemos la oportunidad

en los rescates y en los servicios de salvamento

de luego poder estar al cabo de los diez años contigo

o con una persona como tú que hayamos rescatado.

Para nosotros creo que nos viene bien,

que mantendrá la ilusión en esta profesión.

Te doy las gracias, en nuestro nombre,

que somos pequeñas gotas que participamos en tu rescate,

y a todos los demás miembros colectivos,

sobre todo Quinta Sección y voluntarios que trabajaron.

Quiero dejar constancia de que entre todos

hemos conseguido que hoy en día podamos estar hablando.

Darte las gracias por este reencuentro,

que no lo esperábamos.

Pero que nos llena de satisfacción.

Si necesitas una ayuda en teórica, en contenido de temas...

Te animamos sobre todo

para que compartas algún día esta profesión con nosotros.

-Es algo muy emocionante.

Es difícil de explicar cómo te sientes

porque te invaden muchos sentimientos.

Te vienen recuerdos a la cabeza.

Entonces es todo un momento...

de colapso, de ver cómo pasan tantas cosas delante de ti

y tantos sentimientos que no puedes describirlo.

-Nosotros la verdad es que es un día que a veces lo recordamos.

Cuando nos acordamos de ti estamos muy satisfechos por todo,

por tu actitud hacia la vida,

todo lo que quieres hacer y cómo sigues hacia adelante.

Esto también debe ser un ejemplo para mucha gente con problemas.

-La verdad es una ilusión muy grande

que una persona rescatada por nosotros

pues nos lo agradezca sinceramente.

Que no nos tienen que agradecer nada,

nosotros trabajamos y hacemos esa función porque lo vivimos.

La mayoría, por no decir todos.

Bomberos.

Cuando nos preguntan a los ciudadanos decimos

que es una de las profesiones más queridas y admiradas.

Lo que hemos visto hoy lo demuestra.

Son generosos, abnegados,

entregados en cuerpo y alma a su trabajo.

Son solidarios, son sensibles.

Roberto quiere ser uno de ellos, es natural,

hablas un ratito con él y lo entiendes.

Para él hay un antes y un después en su vida

después del 3 de julio del 2006.

No todo fue negativo.

Pidió a su novia un hijo en la cama del Hospital Clínic de Valencia

y ya lo tiene, tiene a Ariadna, cuatro años.

Pero de alguna manera necesitaba para poder olvidar un poco

aquello que sucedió, el accidente de metro,

necesitaba saber unos nombres.

Conocer quienes fueron sus salvadores, darles un abrazo.

Y lo ha logrado, por fin lo ha logrado.

(NARR.) "Los bomberos son gente extraordinaria,

dispuestos a ayudar en cualquier circunstancia

y con un corazón enorme que no les cabe en el pecho.

A veces no nos damos cuenta

de cuánta gente especial hay a nuestro alrededor.

Como Margary y Juan,

descendientes de una gran saga de artistas de circo".

Nos agradaba mucho,

congeniábamos el carácter y su forma.

Pasábamos horas y horas juntas.

-Era muy alegre. -Tenía mucha vida.

-Es una mujer que en una reunión sobresale.

porque era muy alegre, te mueve. -Te anima.

Aunque tú no tengas ganas, te mueve.

¡Era como que ya llega María!

-Se echó de menos cuando se fue, cuando la dejamos de ver.

(NARR.) "El matrimonio entre Margary y Juan

une a dos familias históricas del circo.

Los Roy, equilibristas, y los Donaldson, payasos.

Llevan toda la vida viajando con el circo

de ciudad en ciudad, de país en país.

En uno de ellos conocieron a María Rizo,

una bailarina de danza española

con la que crearon un vínculo especial

durante una gira por Puerto Rico en 1985.

En aquellos meses,

Margary dio a luz a su segunda hija,

María le ayudaba en todo lo que podía con la pequeña,

hasta que volvió a España un año más tarde.

Meses después tenían previsto verse en Barcelona,

pero María no acudió a la cita.

Durante 30 años no han dejado de buscarla".

Julio y Margary, sois matrimonio, os conocisteis en un circo,

el circo es vuestra vida.

Ahí han nacido vuestras dos hijas. Y mi nieta.

¿También la nieta? ¡Qué barbaridad! También.

Ahora tenéis entre manos un circo familiar,

el circo Donaldson, que es el apellido de la abuela.

Sí, de mi abuela inglesa.

Alicia Donaldson Stratford.

Claro, ambos proveníais de familias circenses.

En tu caso empezó el abuelo.

Por parte de mi padre empezó mi abuelo,

pero por parte de su madre ya eran sus padres.

O sea, no sé adónde se remonta la familia.

-Ellos son de mucha tradición de circo.

Sois equilibristas, acróbatas, payasos, de todo.

-De todo. -De todo.

¿Qué es lo que más os gusta?

Nos gusta hacer reír a la gente, que lo pasen bien con nosotros.

Como dicen de verdad, que el aplauso del público

es el alimento del artista.

Es verdad, porque cuando salimos y vemos que la gente lo pasa bien,

que se divierte con nosotros,

te entra un subidón.

Un subidón pero a todos.

-Te levanta el ánimo, es verdad.

-Yo tengo 58 años, todavía estoy actuando,

hago de equilibrista, hago equilibrios, o sea...

Y yo me veo trabajando y no me veo con 58 años.

Me veo activo, para un lado y para otro.

La verdad es que ves como el público te lo agradece.

¿Sabes qué pasa, Julio?

Que uno tiene la edad que tiene su espíritu.

Y claro, los vuestros son jóvenes.

Mi suegro nos lo ha demostrado.

Porque mi suegro poco antes de morir todavía estaba el hombre trabajando.

Ha sido un luchador nato, de verdad que sí.

Vosotros queréis saber qué fue de alguien

que se cruza en vuestras vidas en Puerto Rico.

Sí. Y en un circo.

Sí. ¿De quién hablamos?

Pues de María Rizo.

Era bailarina de español.

Porque el circo llevaba un ballet español

porque llevaba el nombre de Circo de España.

Entonces ella venía en un grupo de bailarinas.

Queremos saber qué fue de ella porque...

hicimos un año y medio aproximadamente.

Cuando volvimos la vimos al poco tiempo

y luego ya no conseguimos volver a contactar con ella.

(NARR.) "Repaso con Juan y Margary su andadura con el Circo España.

El que les contrató para su gira por Puerto Rico.

Ella me cuenta que estaba embarazada de siete meses

y que tuvo que ocultar su barriga

con los abrigos que llevaba en el regazo.

Desde entonces, su vida ha sido y es un continuo deambular,

ahora con su propia carpa, la del Circo Donaldson.

Por sus vidas se ha cruzado mucha gente.

Pero pocas como María.

En ese circo, porque era un circo de España,

había que poner un número de baile español

y ahí, como tú contabas, Margary, contratan a cinco bailarinas.

Pero una de ellas,

se convierte en alguien muy cercano a vosotros.

Sí. ¿Y por qué?

No sé, nos agradaba mucho.

Congeniábamos el carácter y su forma.

Pasábamos horas y horas juntas.

Íbamos a comprar, íbamos a...

Lo pasábamos muy bien.

-Era muy alegre. -Tenía mucha vida.

Es una mujer que en una reunión sobresale.

Porque era muy alegre, te mueve. -Te anima.

-Aunque no tengas ganas, te mueve.

Estábamos hablando de eso.

Las navidades que pasamos, con nuestras hijas ya pequeñitas.

"Me quedo yo con tus niñas,

vosotros os vais a la discoteca,

idos por ahí que yo me quedo con las niñas".

Nos fuimos porque hacía mucho tiempo que no nos movíamos,

con las pequeñas no podíamos movernos.

Ella fue la que se quedó. Son detalles que te agradan.

Era eso, era superalegre.

Se echa de menos por eso.

Quiero que me digáis cada uno

qué representó María en vuestra vida.

¿Qué representó, qué fue? Pues para mí

fue como una gran amiga.

Me gustaba que viniera.

Te divertía, lo pasábamos bien con ella.

Su conversación...

Venía a hacernos "escudella".

"Os voy a hacer 'escudella'".

Con la "pilota" como dicen los catalanes.

Los ratos que pasábamos con ella eran muy agradables.

-¡Era como que ya llega María!

-Se echó de menos cuando se fue, cuando la dejamos de ver.

Por tanto estáis conviviendo con María,

porque aquello es convivencia, un año o un año largo.

Ella regresa antes. ¿Os explicó por qué?

Yo creo que estaba cansada ya.

Pienso yo, como ella no renovó...

Ella ya cogió el venirse para España, estaba cansada.

-Estaba cansada de estar fuera de España tanto tiempo.

-Es que la gente del circo estamos acostumbrados.

Y gente que no es de circo, meterse en el circo,

al ritmo nuestro, cansa.

(NARR.) "María, una barcelonesa separada y con dos hijos,

alegre y simpática,

bailarina de danza española,

se convirtió en parte de la familia Roy y Donaldson

durante aquellos meses

en los que recorrieron la isla caribeña".

(Música emotiva)

Una vez que ella regresa a España, ¿perdéis totalmente el contacto

o veis a María en algún momento?

Sí la vemos. -Sí.

La vimos ese mismo año.

Regresamos y nosotros enlazamos temporada

aquí en España con un circo italiano.

Estábamos por Barcelona.

Entonces la llamamos y vino a vernos.

En otra ocasión hablamos con ella por teléfono

y quedamos en la estación de Barcelona.

Nosotros cogíamos el tren para París,

creo que cogíamos un vuelo a la isla de la Reunión.

No sé porque motivo no nos vimos.

O sea, quedamos en vernos allí

en la estación de tren.

Y no nos vimos, no sé por qué.

Ya no lo conseguimos más, no contestaban al teléfono.

No había móviles entonces.

-Siempre hemos pensado que María se fue,

hemos pensado que se iría a Puerto Rico.

Porque allí tenía muy buenas amistades.

Conoció muy buena gente.

Yo pienso que aquí en España...

estar separada del marido, los hijos ya mayores...

Yo pienso que en un momento dado ella se fue a Puerto Rico.

¿Y después de 30 años qué se dice?

¡Me alegro tanto de verte!

Se mira uno a los ojos, ¿y qué se cuenta?

Qué ha sido de tu vida, qué has hecho.

A lo mejor pensáis que María,

entendéis que María es muy importante para vosotros

pero a lo mejor no lo fuisteis para ella.

Yo creo que sí. -Sí.

-Yo creo que sí.

Es lo que estamos diciendo, dejamos huella.

Dejamos huella, a ver si me entiendes.

Pienso que hemos sido importantes para ella.

-Importantes fuimos para ella, pero es lo mismo,

la vida te lías para acá y para allá.

No te das cuenta y te acuerdas de las personas

pero luego dices, "y qué fue...".

Por eso, porque han pasado los años,

han pasado 30 años ya.

Pero como lo vas viviendo y vas a tu bola y a tu lío

pues no te enteras.

(NARR.) "Había posibilidades

de que María hubiera vuelto a Puerto Rico,

espero encontrar alguna pista en la red.

Aparece una bailarina con ese mismo nombre en Viena.

Contacto con la Embajada Española y el Instituto Cervantes allí.

Me confirman que se trata de ella,

pero que había vuelto a España.

Decido entonces buscar en Barcelona,

el lugar en el que se vieron por última vez.

Contacto con el Ballet Nacional

deseando encontrar allí algún dato

que me facilitara localizar a María.

Y así fue.

Una persona al teléfono me asegura que hace años

trabajaba en un "tablao" flamenco en Las Ramblas.

Busco locales en Barcelona, hago varios intentos

hasta que encuentro el Tablao Flamenco Cordobés.

Sigue en activo,

la invito a viajar a Madrid para vernos".

María Rizo, esa mujer risueña,

catalana de pro,

pero muy unida a las raíces españolas,

al baile. Sí.

Te he preguntado al conocerte si bailabas,

me has dicho que no.

No, hace muchos años que no.

No lo has dejado del todo.

Tu vida sigue siendo la danza española.

De alguna forma sí, el flamenco más que la danza española.

Trabajas en un "tablao" flamenco

en La Rambla, en Barcelona, en tu ciudad.

De los mejores "tablaos" que hay.

¿Cuál es? El Cordobés.

Tus inicios en el mundo de la danza son los orígenes también de eso

ahora conocido por todo el mundo como Ballet Nacional.

Que no siempre fue Ballet Nacional.

Empezó siendo aquello llamado Festivales, ¿no?

Festivales de España, era el Ballet Antología.

Lo llevaba Alberto Lorca, que ya murió, claro.

¿Con cuántos ballets o espectáculos o...?

En fin...

Has recorrido el mundo.

Con muchos, pero tengo una especie de paranoia

que de una época de mi vida a ahora ha sido un cambio muy grande.

Estoy muy bloqueada, no recuerdo muchas cosas.

Claro que recuerdo, he hecho desde circo.

¡Hasta circo he hecho!

Con un ballet evidentemente español.

Pero he hecho todo tipo de cosas.

¿Circo, en serio? ¿Eh?

Circo o espectáculo musical dentro de un circo.

Sí, ballet español. ¿Eso fue aquí en España?

No, pero el circo es un ballet de aquí, español.

Es un circo español.

El circo... Ahora no me acuerdo cómo se llama.

Es un circo español.

Fuimos a la Unión, a Puerto Rico...

Hasta eso he hecho.

¡He hecho barcos, de todo! ¿Cómo te animaste a hacer eso?

Porque siempre me ha gustado hacer cosas diferentes.

Aparte de que había que trabajar también, hay que ser sinceros.

Entonces te salían cosas

y bueno, como he sido muy atrevida, me gustaba hacer cosas diferentes,

pues siempre he aceptado. ¿Cuándo sucedió eso?

¿Hace mucho? Sí, por lo menos veintitantos años.

Hace mucho, 20 años hace seguro.

(NARR.) "Hay un cambio en la vida de María

que la obliga a emprender esta aventura.

María se separa y se queda con dos niños pequeños

que tiene que sacar adelante, siempre fue valiente.

Tuvo que ir de aquí para allá.

No quedaba más remedio que trabajar.

Conserva buenos recuerdos de la aventura puertorriqueña

y no tan buenos de su vuelta a España".

Háblame de ese tiempo en Puerto Rico,

me parece muy evocador. Fantástico.

¿Cuánto estuviste allí?

Yo hasta he estado viviendo en Puerto Rico.

Por aquella época aparte del circo estuve con Carmen Mota.

Carmen Mota tenía allí un ballet.

Igual que estábamos en Canarias,

después me fui a Puerto Rico con su ballet.

Allí estuve mucho tiempo, por lo menos un año.

Hay una primera etapa que es la del circo,

¿recuerdas en qué fecha fue? (RÍE) No.

¿Sería el año 1985?

Sí, era el año 1985. No sé.

No estoy segura. Sí, María.

Pero bueno, puede ser. Yo sí.

(RÍE) ¡No me confundas, que ahora sabes más que yo!

¡Eso ya me preocupa! Era el año 1985.

El Circo de España.

El Circo de España, ¡ahora, el Circo de España!

Erais cinco bailarinas. Sí.

Fue una época muy bonita y gente estupenda.

Tenías que apuntalar quizás no sé si parte de la autoestima.

Había que tapar desafectos.

Te encontraste otra clase de cariños allí.

A lo mejor una amiga en circunstancias

no sé si parecidas a la tuya, o no.

Empezando el mundo, la maternidad.

Voy a mostrarte una fotografía.

Una fotografía que es el motivo

por el que mantenemos tú y yo esta conversación.

Hay dos personas que aparecen en esta imagen

que llevan muchísimos años,

31 en concreto, 30,

preguntándose qué fue de ti.

Un hombre y una mujer.

(Música emotiva)

(ASIENTE EMOCIONADA)

¡Madre mía!

Siempre he pensado dónde estarán.

Sí, sí, y la niña, tan mona.

Ya al momento de estar hablando con Teresa,

de la foto, del 85, de tal, entonces ya me vino a la mente.

Me vino a la mente y yo decía,

¿no será, no será?

¿Sabes aquello que te queda dentro un poco y piensas?

Es cuando me ha enseñado la foto que me he quedado...

No me lo podía creer.

Fíjate, tantos años y todavía se acuerdan de mí.

Todavía me quieren.

(RÍE EMOCIONADA)

Julio y Margary. ¡Ay, por Dios!

¡Madre mía, cuántos recuerdos, cuánto tiempo!

Margary estaba embarazada. Sí.

(RÍE) ¡Anda que no comía yo en su caravana!

Una gente espectacular.

Con unos sentimientos... La gente de circo suele ser así.

La gente de circo es diferente.

La gente más sana que hay en el mundo.

Allí en Puerto Rico nació Thais, la niña.

Exactamente.

Así fue americana la niña.

Además ellos querían que fuera así.

Eras como la tía, la tía María. Sí.

(RÍE) ¡Sí, y de repente "buf"!

Hubo una cita en la estación de Barcelona.

Una vez, tiempo después, al año siguiente.

No me dio tiempo. A la que tenías que haber acudido.

Y no llegaste. Algo pasó.

Tú no pudiste llegar.

Ellos recalaban apenas unas horas en Barcelona.

Luego se marchaban a París e iniciaban una gira larga.

Se marcharon a Reunión, en fin, en África, muchos lugares.

Sí, sí, sí. Y desde entonces...

Sí, es verdad. No hay nada.

Es que esa época

fue muy dura para mí.

¿Por qué, María?

(SUSURRA) Es muy personal, no te lo puedo contar.

(RÍE)

Son de esas cosas que no se pueden contar.

Entonces yo no acudí.

Y anda que no lo pasé mal,

porque no tenía dónde ir,

incluso la ilusión de verlos otra vez.

Fue cuando se perdió esto y se perdió lo otro.

Me robaron el coche, bueno...

Esas cosas que no...

Y no pude acudir.

No sabía cómo localizarlos, no tenía nada.

Ellos llevan todo el tiempo preguntándose qué fue de ti.

Si estás bien.

Incluso te sitúan en Puerto Rico de nuevo.

Piensan que te has ido a vivir allí.

Quería irme a vivir allí y ellos lo sabían.

Son ellos los que quieren saber de ti,

¿te apetece contárselo tú? Sí.

¿Sí? ¡Sí!

(RESOPLA)

Es que es una época de la vida muy bonita, ¿sabes?

Y con tantas frustraciones que hay por el mundo,

llega un momento en el que pasan los años y, cuando recuerdas eso,

dices: "Pues sí, he tenido épocas muy hermosas".

Y me da mucha ilusión recordarlas.

Aun así me da ilusión recordarlas.

(Música emotiva)

Vosotros dos pensáis mucho en una persona que se cruza

en vuestro destino hace ya 31 años.

Su nombre es María Rizo. María Rizo.

Y queréis saber qué fue de ella,

porque no entendéis por qué no hay noticias.

Perdimos el contacto. Llamábamos por teléfono.

Y dejó de sonar ese teléfono, no sabemos por qué,

y ya no volvimos a verla.

¿Quién era María? ¿Para ti qué significó?

María para mí era una compañera excepcional.

Era divertida, nos contaba cosas de su vida...

Muy cariñosa con mis hijas.

Y cogimos mucha amistad.

¿Qué le dirías, si tuvieras ocasión?

¿Qué le diría?

"Fuiste importante para mí en una época de mi vida".

Margary...

Yo sí sé qué fue de María.

¿Sí? Lo sé.

Dime. (RÍE)

¿Qué ha sido?

La vida del circo es un vuelta continua.

Y a veces en las cosas que pasan uno tiene a alguien cerca,

como aquel tiempo en el que tú tenías cerca a María.

Y otras veces no.

Otras veces uno se queda solo y tiene que encarar

el presente o el futuro solo.

Te tengo que dejar sola.

Vale.

Que tengas mucha suerte. Venga, gracias.

(Música emotiva)

(RÍEN)

¿Qué pasa? -¡María!

(RÍE) ¡Estás igual, hija!

-¡Estoy igual! ¡Sí, hombre!

¡Tú sí que estás guapa!

No te veía tan rubia. Nunca te había visto tan rubia.

(RÍEN)

-¿Qué? ¿Te has acordado de mí? ¿En alguna Navidad o algún momento?

-No. En absoluto, de verdad.

¡Ay, Dios mío! ¡Cuántos años!

-Me ha venido el cariño que sentía por ella

y que sigo sintiendo.

Y el poderla tener después de tantos años aquí cerca

ha sido muy emocionante. De verdad que sí.

-Pobrecilla, por Dios. (RÍE)

-Ay, jopé.

-¡Ay! ¡Cuántos años han pasado, Dios mío!

-¡Cuántas veces hemos pensado en ti!

-Yo también. Muchas, la verdad.

La verdad que también muchas. Pero pasan cosas en la vida...

-Mira que hemos intentado tener contacto contigo y no había forma.

-Todos tenemos nuestras historias.

Y luego no encontrarte con gente que ha sido tan contenta,

tan feliz, hemos estado tan contentos.

Hemos disfrutado tanto, ha sido muy bonito.

-Nos hemos reído.

Me iba siempre a vuestra caravana. Acuérdate, me refugiaba allí.

-Y las "escudellas". -¡Sí!

(RÍEN)

Ay, Dios mío.

Los del circo consiguen mantener a la gente unida.

Eso es maravilloso.

Porque la familia, a la larga, es lo único importante.

Y ellos se mantienen ahí.

Y se van a mantener siempre ahí.

Y que sigan habiendo muchos como ellos.

Qué esfuerzo tan grande el que hacen los artistas

que se dan a su público. Conteniendo las lágrimas

y los sinsabores de la vida cada vez que actúan.

Por ello forman parte de una gran hermandad,

por la cual se reconocen nada más mirarse a los ojos.

Cantes, bailarines, actores,

músicos, artistas de circo.

Detrás de todos ellos hay muchas horas de dedicación

y entrega en todo el mundo.

Ellos dicen que forman parte de una gran familia.

Y es cierto.

La de Julio y Margary acogió a María

al calor de un carromato en mitad de sus números circenses,

allá, en mitad del Caribe.

¡Cómo no iban a echarse de menos!

Pues claro que sí.

(NARR.) "La del circo es una familia muy especial.

Tanto como la de Yaiza, nuestra siguiente protagonista.

Seis hermanos de cuatro madres distintas.

Su objetivo: Reunirla al completo.

Esta es su historia".

Sería un sueño encontrarla.

-Le iba a poner así a mi hija, Kirsty.

-Era muy familiar también.

Tengo muchos recuerdos bonitos.

(SOLLOZA)

Me da pena también que mis hermanos no hayan compartido

lo que compartimos nosotras con él.

(NARR.) "Juan Manuel Méndez Hernández

tuvo seis hijos de cuatro parejas distintas.

Tres de estas mujeres eran canarias

y una cuarta, sueca.

Gracias al empeño de su hija Yaiza, todos los hermanos

han conseguido conocerse y estar en contacto.

Todos, menos una.

Yaiza y sus cuatro hermanos por parte de padre

saben que tienen una hermana más en Suecia

a la que no conocen.

Cuyo nombre es Kerstin Jenny.

Tras la muerte de su padre,

Yaiza se ha propuesto reunir a los seis hermanos.

Ella y su hermana Carmen se preguntan

qué ha sido de su hermana sueca,

36 años después de que su padre abandonara ese país

para volver a Canarias".

Yaiza, tienes 30 años y dos niños. Mamá de dos niños.

Y vienes de Tenerife, tu tierra. Eres canaria.

Sí.

Estás aquí. Nos hemos conocido porque quieres saber

qué fue de alguien llamado Kerstin Jenny Vendela.

¿Quién es? Mi hermana de padre.

¿Desde hace cuánto sabes que existe?

Hará 13 o 14 años, más o menos.

¿Quién te lo dijo? Mi padre.

¿Siempre ha estado presente tu padre en tu vida o no?

(DUDA)Más o menos. No mucho.

No, dime la verdad. No. No ha estado.

No... A lo mejor en los últimos años

sí estuvo más. Pero desde pequeñita no.

¿Es la única hermana de padre que tienes o no?

No, tengo más.

¿Cuántos hermanos sois? Cuatro.

Cuatro, yo y la que estamos buscando.

Tu padre tuvo seis hijos. Sí.

Cinco canarios y una hija sueca. Sí.

Por tanto, para entender tu búsqueda...

Porque es una búsqueda muy personal, tuya.

¿No? La has abanderado.

Has juntado a todos tus hermanos. Sí.

Siendo además ya una mujer. (ASIENTE)

Para entender esa búsqueda, hay que ir al principio.

Tratar de comprender quién era tu padre, Juan Manuel.

Sí. (RÍE) Bueno...

El ya no está. No.

¿Cuándo falleció? Hace nueve años.

¿Qué años tenía? ¿Era joven? Sí. 52.

(NARR.) "Yaiza se cría junto a su madre y sus abuelos

como hija única, sin conocer la existencia de sus hermanos.

No mantuvo contacto alguno con su padre, Juan Manuel,

Hasta que cumplió los 18 años y decidió que quería conocerlo.

Fue entonces cuando descubrió cuántos hermanos tenía.

Su hermano mayor, Juan Ramón,

es fruto del primer matrimonio de su padre,

que duró poco, porque se cruzó otra mujer en su vida,

la madre de su hermana Belén,

con la que años más tarde tendría a las gemelas Carmen y Cándida.

Pero antes Juan Manuel emigró a Suecia,

donde trabajó de camarero y conoció a la madre de Kerstin Jenny,

la hermana sueca a la que hoy buscan

en su deseo de reunir a la familia completa".

Es decir, el único dato que tienes

es que tu padre tiene una hija en Suecia

que debe tener en torno ¿a qué años?

Treinta y...

Yo digo que entre mi edad de 30 años y 40.

Mi edad y la de Belén.

Porque no os dio ningún más.

¿Alguna imagen, una fotografía? Sí.

Me acuerdo de que él estaba en el hospital ingresado.

Y su hermana, mi tía paterna,

le llevó una fotografía y yo estaba ese día en el hospital.

Y entonces él me dio una fotografía de él con mi hermana.

¿Qué es para ti encontrar a esa hermana sueca?

La llamas así. "Mi hermana sueca". Sí.

¿Qué es para ti? Buf.

(LLORA)

(Música emotiva)

¡Ay!

(TOSE)

Sería un sueño encontrarla.

Le iba a poner así a mi hija, Kerstin.

Es casi una obsesión para ti.

Es importante para todos los hermanos,

pero de alguna manera tú eres quién tiene la lucha.

(ASIENTE) La que empuja, empuja y empuja.

(ASIENTE)

Como digo, las demás, tres son de los mismos madre y padre.

Pero como he crecido sola, pues...

Será por eso.

(NARR.) "Los padre de Yaiza nunca vivieron juntos.

Tuvieron que pasar 20 años para que recuperara

completamente la relación con su padre

y formara parte de una familia en la que tenía tres hermanas.

Antes de morir su padre, este le habla de su hermano Juan Ramón.

Yaiza lo localizaría tres meses después.

Sin embargo, aún le queda una hermana que encontrar,

Jenny, de la que solo sabe que se crió en Suecia

y de la que su padre le dejó dos fotos.

Hoy la relación entre los hermanos es tan buena

que incluso pidió a su hermano Juan Ramón que la llevase al altar.

Por eso en su busca Yaiza no está sola

y cuenta con el apoyo de sus hermanos.

Entre ellos, Carmen".

Así que ella es Carmen, ¿no?

¿Cuándo es la primera vez, Carmen, que sabes de Yaiza?

La primera vez que la ves.

Yo era muy pequeña. No me acuerdo de la edad exacta.

Pero pequeñita.

¿Tú sabías que existía? Sí.

Siempre lo tuve en cuenta. Mi padre nunca nos ocultó nada.

Y era pequeña.

Un día mi padre llegó y dijo que si queríamos conocerla.

Y, como dos niñas, pues...

Al final de esta búsqueda, veo que encajan muchas piezas.

Pero claro, hay cinco. Falta una.

Sí.

A ver.

¿Qué dato tenéis de vuestra hermana allí?

Una foto y los apellidos. -Y ya.

¿Nadie ha contado en la familia cuál es esa historia?

Mi madre me ha dicho solo que fue para allá,

tuvo una relación, la niña y volvió.

Es como su hubiera dos vidas en vuestro padre, Juan Manuel.

Una primera vida cuando es más joven

y quizás tiene un norte más difuso.

Una relación, nace un hijo, otra relación y va a Suecia.

Y otra parte, cuando recupera la relación con tu madre, Cándida,

y se establece.

Y ya es un padre cariñoso, vigilante de sus niñas y entregado.

Hago ese diagnóstico. No sé si es verdad. ¿Lo veis así?

Con nosotras por lo menos sí. Porque somos con las que convivió

como padre, como una figura paterna.

¿Cómo era ese padre para ti?

Siempre estaba atento a nosotras.

Y era muy familiar también.

Tengo muchos recuerdos bonitos.

(SOLLOZA)

Esta búsqueda es cerrar el círculo, ahora lo entiendo.

¿Me enseñáis las fotos de vuestro padre?

La familia se ve ahora, ¿verdad?

¿Os juntáis todos los hermanos? Cuando podemos, sí.

Claro. Cada uno vivís en una parte de la isla.

Sí. Y entonces...

Más bien cuando hay algo. -Sí.

¿Siempre organiza Yaiza?

(RÍE) Se podría decir que sí.

Qué hermoso.

Encontrarse con una familia cuando una ya es madura.

Y cuando ha crecido sola. Pensabas que ibas a estar sola.

Y mira tú.

Era hija única y ahora soy familia numerosa.

Idme contando. ¿Estas fotografía qué son?

¿Este era vuestro padre? ¡Este era él!

Esto fue en Suiza. Porque esta es la mamá.

Esta es la mamá de ella.

(NARR.) "Igual que Yaiza, solo cuento para investigar

con las fotos de Kerstin Jenny,

los apellidos, Vendela Westerlund,

y el país de nacimiento, Suecia.

Necesito recopilar datos.

Yaiza vive en Los Realejos, al norte de Tenerife.

Su padre, Juan Manuel Méndez Hernández,

emigró de allí hasta Suecia, donde conoció a la madre de Jenny.

Recurro a la red y encuentro que en Malmö

hay una mujer que tiene el mismo nombre y apellido,

pero no consta ningún teléfono.

Me pongo en contacto con Jamie Holmer,

en el consulado español en Malmö, Suecia.

Promete ayudarme.

Días después, el señor Holmer me confirma que es ella.

Se había trasladado en persona al domicilio

y asegura que se trata de la misma persona que busco.

Siempre hay gente extraordinaria dispuesta a ayudar".

(HABLAN EN INGLÉS)

Vamos a utilizar para conversar la traducción simultánea,

(HABLA EN INGLÉS)

Creo que vamos a tener una conversación más fluida.

¿Qué tal tu viaje, Jenny?

(INTÉRPRETE) Ha estado bien. Sí, ha sido guay.

No es la primera vez que estás en España.

No lo es. He estado aquí tres veces antes.

Vine con mi madre y mi madre me lo dijo.

Vine a visitar a mis abuelos.

Y eso es todo lo que sé.

Y no recuerdo nada de ese viaje.

¿Vives en Malmö? Sí, eso es.

¿Y tu padre? No lo sé.

Yo te voy a decir un nombre, a ver si te resulta familiar.

Juan Manuel Méndez Hernández.

Sí, me suena.

Tú padre. Sí, es mi padre.

¿Tienes algún recuerdo de tu padre, Jenny?

No, no tengo ninguno.

Nada. Nada...

No. Hay ninguna imagen,

alguna fotografía familiar, pero eso es lo único.

Sí, eso es.

No tengo ningún recuerdo, solo tengo dos fotos.

Es él, ¿no?

Ella es tu madre.

Sí. Esa es mi madre y ella es mi abuela.

(ASIENTE)

Juan. Lo llamas Juan. Sí.

Cuando observas su fotografía, ¿qué sientes, Jenny?

Era guapo. Bueno, es mi padre.

Era guapo.

Sí. (RÍE)

(NARR.) "Jenny ha estado de visita tres veces en España,

pero la única vez que estuvo con su familia paterna

era apenas una bebé y no guarda ningún recuerdo.

La relación de su padre, Juan Manuel, con su madre

no duró mucho.

Los conflictos entre ambos eran más difíciles de superar cada día.

Cuando Jenny tenía 10 meses, Juan Manuel se volvió a España.

Después solo hubo dos o tres cartas,

se perdió todo contacto entre ambos".

En toda tu vida, ¿solo dos o tres cartas?

Sí.

Y eso fue hasta que tenía cinco años.

Y luego nada más.

Nada más. De nadie.

Tuve a la hermana de mi padre para que hiciera de padre por él.

¿Piensas alguna vez en él, en ese vacío

que existe cuando no hay un padre cerca?

¿Piensas qué fue de tu padre, se esa familia paterna

que se supone que tienes en España?

Sí, de vez en cuando lo pienso.

Intenté ponerme en contacto con él cuando tenía 18 años.

Y no pude ponerme en contacto con él, así que...

¿Lo intentaste?

Sí, llamé a la embajada española.

Y no quisieron ayudarme. Así que...

¿Te has preguntado por qué?

A lo mejor él intentó buscarte, no lo sabemos.

¿Pero te has preguntado, si no lo hizo, por qué no lo hizo?

No mucho.

Porque si yo dejara a mi hijo, por las circunstancias,

intentaría saber algo de él y cuidar de él.

Haría lo que fuera. Y él no lo hizo.

(NARR.) "Jenny, por suerte, se crió con un padre, aunque no biológico.

Pero reconoce que de niña sintió la ausencia de Juan Manuel.

Aunque lo buscó sin éxito, siempre ha pensado

que debería haber sido él quien la buscara a ella.

Era solo una niña, dice.

Ahora que es madre,

sabe que ella nunca dejaría de buscar a su hijo".

Jenny...

Tú estás en España porque hay alguien

que lleva muchos años preguntándose qué fue de ti.

Yo no sé si eres consciente

de que aquí en España hay gente que lleva tu sangre.

Otra familia.

Sí, me dijeron que tenía un hermano mayor.

Pero nada más.

¿Él mismo lo explicó, que tenía un hijo mayor?

Sí, se lo dijo a mi madre. Que tenía un hijo.

Pero no sé nada más.

Es decir, por lo menos tú sabes que tienes un hermano mayor.

Sí, eso lo sé.

Y a lo mejor familia paterna.

Tías, abuelos...

Sí, sé que tenía abuelos. Pero supongo que ya estarán muertos.

Y tengo un tío y dos tías, creo.

Tienes más que eso.

Vale.

Tienes...

Cinco hermanos.

¡Vale!

Madre mía.

Que se preguntan, los cinco,

qué ha sido de ti.

(Música emotiva)

(LLORA)

Lo siento.

¿Es bello esto?

Llevas mucho dentro guardado.

Ellos también tuvieron que buscarse

unos a otros.

Porque tu padre los tuvo con mujeres distintas.

Sería un sueño encontrarla.

Como digo, las demás, tres son de los mismos madre y padre.

Pero como he crecido sola, pues...

Será por eso.

Jenny, para ella encontrarte es una obsesión.

(Música emotiva)

¿Cómo te encuentras, Yaiza? Bien.

¿Bien? (RÍE)

Con ganas de seguir en esa búsqueda que empezó

hace ya algunos años. Sí.

Y que te lleva a componer toda tu familia.

Mucho. A juntar a tus hermanos.

¿Quién te iba a decir cuando eras una cría de 15, 16,

que tenías tantos?

Qué va. De ser hija única

a ser familia numerosa, como quien dice.

Vivías en la absoluta ignorancia, ¿no?

Sintiendo que te hubiera gustado tener a tu alrededor

hermanos, una familia más grande. Y mira tú.

Sí. (RÍE) Y te falta una pieza.

Sí. Mi hermana.

Tu hermana sueca. Sí.

¿Se llama? Kerstin Jenny.

¿Qué representa para ti encontrar, saber qué fue de esa hermana?

Un sueño.

Un sueño que...

Sería todo. Terminar el círculo.

Cerrar este círculo.

¿Esta es una búsqueda solitaria?

¿Es una búsqueda que emprendes tú sola?

No. ¿O están tus hermanos a tu lado?

Sí, están mis hermanos. Mi familia.

¿Por qué ahora? Para terminar ya.

Como te dije, cerrar el círculo y ya.

¿Y qué le dirías?

¿Qué tendrías que decir a Jenny?

Uf. No sé. Muchas cosas. (RÍE)

No sé. Todo lo que quiera saber.

Aquí estaremos para aclararle dudas, lo que nosotros podamos.

Si llegara a hacerse el reencuentro.

Yaiza, yo sí sé qué fue de Jenny.

¿Sí? (ASIENTE)

(Música emotiva)

¡Uf!

¿Y qué fue?

Empezaste a buscar sola.

¿No?

No sé si todo lo que has encontrado te ha gustado.

Pero era tu búsqueda y tu decisión.

Sí. Y tienes que continuar.

Buscando sola.

Te deseo mucha suerte.

(HABLA EN INGLÉS)

(LLORA)

¡Uf!

¡Ay, Dios! (LLORA)

Creo que aparte de mi sueño se cumplió el de mi padre.

Y no sé. Todo feliz de que ya estemos todos.

Los seis.

Todos juntos.

Tenerla ahí y que no nos entienda, nosotros no entenderla.

Jenny, estoy muy feliz de que te hayan encontrado.

No me esperaba esta sorpresa hoy.

Y tenemos una hermana, que también ha venido conmigo.

(HABLA EN INGLÉS)

Se llama Carmen.

(RÍE)

¡Qué guapa eres!

(LLORAN)

-Gracias.

Me quedé plan: "¡Dios! ¿Es ella, es ella?".

Pero ya cuando reaccioné, me vine abajo.

Fue mucho subidón de adrenalina.

Saber que pudo venir. La encontraron ustedes, ¡gracias!

-Tendremos la oportunidad de reencontrarnos todos

y cerrar ya el círculo.

Así es como lo llamo yo.

-Sí. -Aquí se cierra hoy.

-¡Sí! (RÍE)

La fuerza de voluntad es capaz de mover la montaña más férrea.

Yaiza tenía dentro unas ganas enormes

que iban creciendo y creciendo.

Ordenar aquello que su padre había deshecho.

Es decir, una familia.

Ella, hija única, quería buscar a sus otros hermanos.

Y al final de esa búsqueda se ha encontrado con cinco.

Es decir, una familia muy numerosa.

La manera de cerrar el círculo era toparse

con quien ella llamaba su "hermana sueca", Jenny.

De ella apenas tenía un nombre completo,

ese era el legado de su padre,

y un par de fotografías de un bebé.

Y hoy lo ha logrado.

(Sintonía de programa)

Dime qué fue de tí - 05/09/16

05 sep 2016

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