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No recomendado para menores de 12 años Días de cine - 21/09/17 - ver ahora
Transcripción completa

Buenas noches. Bienvenidos. Con las maletas listas

para viajar a San Sebastián, comenzamos este programa,

en el que, además de los estrenos, tenemos que despedir a un actor:

Harry Dean Stanton,

y también rendir homenaje a otro, que hubiese cumplido 100 años:

Fernando Rey.

(Música cabecera)

El 20 de septiembre se cumplen 100 años

del nacimiento de un gran actor: Fernando Rey.

Los modales hacen al hombre.

Gran Bretaña es madre de espías cinematográficos,

y estos aspiran a suceder a James Bond.

Ha estado en Madrid un director que tiene un mandamiento:

amarás el cine sobre todas las cosas.

(Música)

El director italoamericano Abel Ferrara ha estado en Madrid

invitado por la Filmoteca Nacional

con motivo de ese ciclo que se podrá ver este mes

y el que viene en el cine Doré de Madrid.

Y el programa no ha querido perder la oportunidad de entrevistar

a este cineasta rebelde que tiene en su haber

títulos tan estupendos como "Teniente corrupto",

también "El funeral" o, sin ir más lejos, "Pasolini".

Estoy muy contento de estar aquí y de estar vivo para ver todo esto.

No podría sentirme mejor.

He esperado toda mi vida para venir a Madrid

y por fin estoy aquí.

Y van a proyectar todas mis películas.

Así que, ¿cómo quieres que me sienta?

Genial.

(Música)

El cine casi me mata. Yo soy un adicto al cine.

Hacer películas es mi trabajo, así es como me gano la vida.

Es un don que tengo.

Es el camino, el medio que elegí para expresarme.

La parte de la adicción es que, bueno,

algunas películas las hice cuando era adicto.

En realidad, sigo siéndolo.

Pero ahora no consumo ningún tipo de droga.

Ya ni bebo ni me meto.

Muchas de estas películas son un ejemplo del trabajo que hacía

cuando todavía consumía.

Y otras mechas hablan de mí estando totalmente limpio.

Todos cambiamos constantemente.

Yo me redescubro a mí mismo con cada película que hago.

La película es cambio, es descubrimiento.

Una película es el proceso de aceptar y descubrir lo que necesitas contar,

y encontrar las herramientas que precisas para expresar todo eso

hasta darle sentido.

El cine es algo espiritual. Es un acto espiritual.

Si no, la gente no sería adicta a mis películas

o a las películas de quien sea.

Es algo que saca lo mejor de todo el mundo,

lo mejor de nosotros.

Y eso hay que honrarlo y respetarlo,

y solo lo puedes honrar y respetar con pasión y verdad.

Es la única forma.

Esto no va de películas buenas o malas, no es eso.

Esto va de ser sincero a la hora de expresarte

para que la gente lo disfrute y le procure algún provecho.

¿Os habéis quedado con ganas de más Abel Ferrara?

Tranquilos, próximamente os ofreceremos un reportaje extenso

e intenso sobre el director neoyorquino

porque nos ha ofrecido una interesantísima entrevista.

Tenemos que continuar con los estrenos de la semana.

Lo hacemos con "Bye Bye Germany",

una historia ambientada en la Alemania de posguerra,

cuando la prosperidad actual era todavía un sueño.

Una película dirigida por Sam Garbarski,

que tiene en su haber títulos tan interesantes como "Irina Palm".

El periodista, guionista y escritor Michel Bergmann

publicaría en 2010 la novela de "Bye Bye Germany",

un éxito en Alemania que contaba con humor

las vicisitudes de unos judíos de Frankfurt

en la inmediata posguerra.

El propio Bergmann escribió el guion cinematográfico

junto al director Sam Garbarski.

El resultado es una lúcida pieza

que sabe transmitir el estado de ánimo

de un grupo de supervivientes que se buscan la vida.

Entre el inmenso dolor que han dejado atrás,

el humor como recurso para salir adelante,

una picaresca aprendida en el campo de batalla,

David Berman, así se llama el alter ego del escritor,

forma un grupo de vendedores con mucha labia

especializados en productos textiles para el hogar.

El objetivo de este grupo de judíos es reunir el suficiente dinero

para emigrar a Estados Unidos.

Sin embargo, la peripecia de Berman reúne todos los ingredientes

de alguien con un turbador pasado.

Esquivando la aniquilación por su condición de judío.

Siendo investigado por las nuevas autoridades, los Aliados,

y, a la vez, comandando el grupo emprendedor,

que se abre paso con estrategias precursoras del marketing de ventas

que estaba por llegar.

Sería justo mencionar a Moritz Bleibtreu,

veterano actor alemán en el papel principal.

Su concurso es vital para que "Bye Bye Germany" progrese.

Y progresa porque lo que en realidad vemos

es a un equilibrista que cada día negocia

con la tremenda presión de un tiempo convulso

no exento de esperanza, sobre todo para quien la busca.

En "Días de cine" tampoco nos olvidamos de los "ministéricos",

porque el pasado lunes comenzaba la nueva temporada

de "El Ministerio del Tiempo", que tiene una legión de seguidores,

y con un homenaje al cine y a una película que nos encanta:

"Viridiana".

La temporada anterior iban a ver a Hitchcock,

en esta han ido a ver a Buñuel y el rodaje de "Viridiana".

Y lo salvan de su posibilidad de ir a Cannes.

Fíjate, que es la Palma de Oro que tenemos en Cannes.

Además, ahí estaba Fernando Rey, el gran homenajeado

en el programa de hoy por su centenario.

Además, fuimos a uno de los rodajes.

Este verano estuvimos en el rodaje del último capítulo de la temporada.

Muy bonito. Un homenaje a TVE y a Chicho Ibáñez Serrador,

y una serie de mítica de esta casa, "Historias para no dormir".

Lo daremos en su momento. Muy bonito.

Gerardo, yo me he parado a pensar que esto quizá es...

(CANTA) "Solo la llamada".

Próximo preestreno, musical, "La llamada".

Creo que será un pelotazo.

Eso es que has visto la luz. Yo también.

Y yo soy un descreído, pero sí.

Tú no te has criado con monjas, yo sí, o sea que entiendo bien

lo que pasa en ese campamento.

Ya hubiese querido yo esas monjas cuando estaba interna.

La película se va a estrenar en San Sebastián,

pero nosotros vamos a preestrenarla antes.

Con todo el equipo. El martes, en el Cine Capitol,

a las 10 de la noche por todo lo alto.

Superrecomendación, porque nos ha encantado

y nos ha divertido mucho la película.

Almodóvar. Esto siempre es una buena recomendación.

¿Qué nos cuenta este universo?

"Estética de la pasión en un cineasta posmoderno".

Es un libro de José Luis Sánchez Noriega,

que está muy bien editado,

muy actual con el universo Almodóvar.

Tiene un diseño precioso. Y hasta la actualidad.

Veo que también está "Julieta".

Almodóvar, que ha tenido un ciclo en la Filmoteca recientemente,

y en el MoMA hará un año, pues este libro es estupendo.

Además, tenemos que hablar de una desaparición

que tiene que ver con Almodóvar, que es José Salcedo, su montador,

que ha fallecido esta semana.

Gerardo, también debemos despedir a Harry Dean Stanton,

que nos dejaba esta semana a los 91 años de edad.

Fallecía en Los Ángeles.

Precisamente hablabas hace unas semanas

de la última temporada de "Twin Peaks",

donde él estuvo presente.

Tenía una película por estrenar.

Ha muerto con las botas puestas, por así decirlo.

Tenía en su haber más de 200 títulos,

casi siempre como actor secundario,

pero nosotros siempre le vamos a recordar

por ese Travis de "Paris, Texas".

(HABLA EN INGLÉS)

Harry Dean Stanton, 200 películas.

Seis décadas delante de las cámaras.

Brillando en todos los registros.

Secundario las más de las veces; protagonista, las menos.

Pocas veces hemos visto en la pantalla un homenaje

tan cálido de un director a un actor como el que David Lynch

hacía a Harry Dean Stanton en esta secuencia

de la tercera temporada de "Twin Peaks".

Durante unos minutos, la cámara de Lynch mira a Carl Rodd,

el personaje de Stanton en la serie, mientras este simplemente mira.

Y era el mismo David Lynch quien

en el documental "Harry Dean Stanton: Partly Fiction"

le pedía que se describiese a sí mismo.

Lacónico, esquivo, afectuoso, amigo de sus amigos,

cantante con alma, así era Harry Dean Stanton.

Cuentan que, en los rodajes, su gran amigo Jack Nicholson

grababa sus iniciales, HDS, en los decorados como homenaje.

(CANTA)

De nuevo, un lacónico Harry Dean Stanton

contestaba a David Lynch ante la pregunta de este

sobre cómo le gustaría ser recordado.

No le hacía falta más a ese actor que no parecía serlo,

como recordaba Sam Shepard.

Pero es que, además, su rostro en la pantalla

pasó de ser parte de la historia a ser la historia.

La vida de Harry Dean Stanton es una de esas vidas

que parecen de película.

Nacido en Irvine, Kentucky, en 1926,

hijo de un productor de tabaco,

sirvió en la Segunda Guerra Mundial en la Armada,

y, a la vuelta, decidió aprender interpretación

en la Universidad de Kentucky.

Las series de televisión de los años 50 y 60

fueron su escuela.

Eso sí, como ese secundario ejemplar que casi siempre fue.

De joven parecía mayor; de mayor, no lo parecía tanto.

Le gustaba cantar y no lo hacía mal,

como pudimos ver en "La leyenda del indomable".

(CANTA EN INGLÉS)

Pero Harry Dean Stanton fue uno de esos actores

que llamaban la atención a directores de renombre.

Sus papeles secundarios siempre eran eficaces

en cualquier registro.

Monte Hellman, Peckinpah, Francis Coppola, John Carpenter,

Tavernier, Huston o Arthur Penn

son solo algunos de los que confiaron en su talento.

Siendo uno más, en la Nostromo no pasó desapercibido

mientras buscaba a Jonesy.

Y no podemos imaginar a otro en la piel de Travis,

esa alma atormentada que surge del desierto

para redimir su vida en "Paris, Texas",

para buscar el amor perdido.

Pero si hubo un director que mimó como nadie a Harry Dean Stanton

fue David Lynch.

Contó con él en "Inland Empire", "Fuego camina conmigo",

"Una historia verdadera", "Corazón salvaje"

o en la última y misteriosa entrega de "Twin Peaks",

en la que su personaje, Carl Rodd,

parecía ser una de las pocas cosas con sentido.

(CANTA EN INGLÉS)

Sus amigos trataban de indagar en su misterio en "Partly Fiction",

y él, en lugar de responder con claridad, simplemente cantaba.

Harry Dean Stanton siguió ante las cámaras hasta el final.

Aún tiene por estrenar un par de películas

y alguna serie de televisión.

Dicen que su trabajo en "Lucky" merece un Oscar.

Nos habíamos acostumbrado a su presencia, pero, consecuente,

Harry Dean Stanton ha decidido que no quiere ser recordado

y nos ha dejado.

Quienes le admiramos quedamos un poco como Travis,

caminando hacia el infinito con la mirada perdida

mientras la música resuena en nuestra alma.

(CANTA EN INGLÉS)

Estamos celebrando por sexta ocasión el festival...,

la Muestra de Cine Dominicano.

Siento que hemos madurado mucho y hemos podido traer en esta ocasión

tanto películas documentales, películas históricas, dominicanas,

y una película que es una coproducción

entre Dominicana y España, que fue la de inauguración,

"Falling", con Emma Suárez.

Estamos produciendo 20 películas al año,

llevando igual número de películas al cine.

Contamos con una cuota de pantalla del 25 %.

Esto se debe a que el dominicano apoya a su cine.

No es una estrategia, no hay una fórmula.

Siempre ha sido así.

Hemos tenido un formidable año porque, finalmente,

las películas dominicanas han entrado en los grandes festivales.

¿Cómo identificar una película dominicana?

Lo primero es que tendría que venir subtitulada al castellano.

Y nuestras historias.

Tenemos mucho que contar.

Tuvimos una dictadura de más de 30 años

que marcó mucha de nuestra historia.

Estoy segura de que vamos a hacer muchas cosas juntos

España y Dominicana en materia de cine.

-Que comience el espectáculo.

Es la noticia de la semana en el ámbito cinematográfico.

Ryan Gosling, Harrison Ford y Ana de Armas estuvieron en Madrid

para promocionar "Blade Runner 2049",

una secuela del gran clásico de Ridley Scott,

ahora en labores de producción ejecutiva.

Naturalmente, les entrevistamos, y pronto, en un par de semanas,

en cuanto se estrene,

daremos sobrada cuenta de lo que nos contaron.

Mientras tanto, crece imparable la expectación

por contemplar la secuela dirigida por Denis Villeneuve,

que, a primera vista, ofrece una impresionante ambientación

de un futuro distócico, aún no sabemos si mejor o peor

que el que se retrataba 30 años antes.

Desde este lunes hasta hoy jueves,

está teniendo lugar la primera Semana de Cine de Santander,

con el director irlandés Jim Sheridan,

el español Carlos Saura

y el Festival Internacional de Cine de Guadalajara

como protagonistas.

Con más de 20 proyecciones en el Centro Botín

y en la Filmoteca

y con varias mesas redondas en torno al mundo del cine.

Jim Sheridan mostró el martes por primera vez en Europa

su cortometraje "La hora 11",

un alegato contra el presidente norteamericano Donald Trump

protagonizado por Salma Hayek

y producido por el Festival Internacional de Guadalajara

de México.

En estos tiempos, el sistema de pensamiento del cine

se basa en el Capitán América como guía que salvará al mundo.

Y es muy difícil respaldar eso.

(Música)

Yo soy aquel para quien están guardados los peligros.

Con dos años de retraso, puesto que fue nominada al Oscar

a mejor película de habla no inglesa en 2015,

llega a la cartelera española "A War".

Es una producción danesa que trata, una vez más,

sobre el tema de los dilemas de la guerra,

en este caso, la guerra de Afganistán,

y esa ambigua frontera que existe entre la legalidad y la ilegalidad.

El director danés Tobias Lindholm,

curtido en la serie de televisión "Borgen",

y antes como guionista de Thomas Vinterberg

en "La caza del submarino",

se erige como una de las presencias más sólidas en la actualidad

del siempre interesante cine del pequeño país escandinavo.

"A War", "Una guerra", nos traslada al conflicto armado en Afganistán,

donde un contingente de la coalición con bandera de Dinamarca

hace su trabajo de contener a los talibanes

y proteger a la población civil.

El comandante Pedersen, al mando,

tiene que actuar diariamente sobre el terreno

en base a unos protocolos.

Una elección encaminada, en principio,

a proteger a sus tropas deriva en indeseables consecuencias.

Se producen bajas civiles,

y Pedersen es llamado a consultas y posteriormente juzgado.

El dilema del militar, que también juega su partida en su país natal,

donde su familia, mujer y tres hijos le esperan,

se apodera de su mente.

Su conciencia, su vida, las preguntas de sus hijos...

Todo de repente se pone patas arriba

y el espectador no puede evitar identificarse con él

porque es bastante probable que, alguna vez en la vida,

todo ser humano experimente si no una encrucijada

que implique la pérdida de vidas, sí otra de cualquier índole

que proyecte una larga y pesada sombra sobre el porvenir.

De hecho, una película como "A War", "Una guerra",

ofrece múltiples lecturas y un debate asegurado entre amigos,

o simplemente a nivel interno.

La lectura más fácil es siempre en estos casos la antibelicista,

pero podemos añadir otras como la que leímos en una crítica:

qué hacer cuando no existe la respuesta correcta.

Tenemos que hacer algo.

"A War" se puede ver también desde el vértigo del existencialismo,

la libertad y responsabilidad individual

añadida a la hora de elegir.

Angustiosa a menudo,

pero imprescindible para el ser humano.

Puede que mataras a ocho niños, pero tienes a tres vivos en casa.

Tampoco podemos terminar este comentario

sin alabar el excelso trabajo de su protagonista, Pilou Asbaek.

Su rostro es la expresión gráfica de todo lo dicho.

El director de origen rumano Radu Mihaileanu,

autor de títulos como "El concierto" o "La fuente de las mujeres",

continúa fiel a algunos de sus temas habituales

en "La historia del amor", que, como su título indica,

en esta ocasión se adentra en una trama más sentimental

con un reparto de lo más interesante.

Érase una vez

un muchacho que amaba a una joven.

Se inventaron miles de juegos.

Él le prometió que nunca amaría a otra en toda su vida.

"La historia del amor" es la primera película en inglés

de Radu Mihaileanu.

En ella cuenta cómo se entrecruzan los destinos de Alma,

una joven neoyorquina,

y un emigrante judío bastante cascarrabias.

¿Leo? ¿Estás pensando en ella otra vez?

¿Te acostaste con ella?

-Fue hace 60 años, imbécil. -¿Sí o no?

A ambos les une su búsqueda del amor verdadero

y el manuscrito de "La historia del amor",

que cuenta las vivencias de Leo.

Ese libro no existe.

Si se publica alguna vez, le llamaré.

-Las historias de amor no duran. Mira a tu alrededor.

-Se marcha a Nueva York.

Los alemanes están a algo más de 300 km.

-Prométeme que vendrás.

Alma es la mujer más querida del mundo,

y Leo, capaz de todo por amor.

Hola. -Feliz cumpleaños.

Eso es lo que busca Alma, el amor ideal.

En cuanto oscurezca, te tiras a su cuello.

-Prefiero que sigamos siendo amigos.

-¿Qué? ¿Estás loca?

Vive con su hermano, un niño que se cree el salvador del mundo,

y su madre, una traductora inspirada por aquel relato

que trata de seguir adelante tras la muerte de su marido.

El amor solo existe en los libros. -No es cierto.

-¡Te quiero! -Alma Mereminski existió de verdad.

El amor existe.

Mihaileanu regresa a temas recurrentes de su filmografía.

Memoria, identidad, exilio, amores imposibles y traición

están presentes en su sexta película.

Un cóctel sentimental, triste, con toques de humor, tierna,

y grandilocuente por el histrionismo de sus protagonistas.

Ven conmigo, por favor.

Un rompecabezas cuyas piezas cuesta encajar a veces,

con una estructura a la que el director califica

como "deconstrucción organizada"

y en la que se entrecruzan historias, personajes,

países y distintas épocas.

Con suerte, algún día volveréis a encontraros.

Actor, dramaturgo, guionista y director,

abandonó Rumanía en 1980

huyendo de la dictadura de Ceausescu.

Y vivió en Israel antes de llegar a Francia.

Desde el principio, los premios y reconocimientos

han estado muy presentes en su carrera.

En la mayoría de sus películas,

sus personajes se ven obligados a mentir para sobrevivir.

Su ópera prima, "Traidor",

contaba la historia de un escritor disidente.

Un relato que se acercaba a la vida de su padre.

"El tren de la vida", su segunda película,

le dio fama mundial.

Con un tono poco dramático,

cuenta la historia de un grupo de judíos

que finge su propia deportación para huir del genocidio.

Un homenaje a los muertos y supervivientes.

Más dramática era "Vete y vive", inspirada en la Operación Moisés.

Aprovechando la iniciativa de Israel de acoger niños etíopes judíos,

una madre convence a su hijo para que se haga pasar por uno

y huir de la hambruna del país.

No olvides nunca a tu madre, que se quedó allí.

Algún día volverás a verla porque sobrevivirás.

-¡Siete!

-¿Quieres que suplantemos al Bolshói? -Nosotros iremos en su lugar.

En "El concierto", su mayor éxito comercial,

apuesta por la tragicomedia.

Un director de orquesta represaliado reúne a sus músicos,

que se quedaron sin nada, para dar un concierto en París.

Con un tono amable, denuncia la situación

de las mujeres en los países árabes

en la fábula feminista "La fuente de las mujeres".

¿Por qué hemos de tener menos voz y voto que los hombres?

No debemos ceder.

Podríamos pensar que "La historia del amor",

al adaptar la novela homónima de Nicole Krauss,

no tiene tanta relación con él,

pero en esta historia podemos seguir encontrando

reminiscencias de su vida y sus creencias,

claves en toda su obra.

La actriz británica Judi Dench reedita dos encuentros

en "La reina Victoria y Abdul".

De un lado, con el director Stephen Frears,

con quien ya trabajó en esa deliciosa

y delicada miniatura titulada "Filomena",

una película por la que estuvo nominada al Oscar

a mejor actriz en 2014.

Y de otro lado, con el personaje de la reina Victoria,

que ya interpretó hace 20 años

en otra historia de amistad con sirviente,

en este caso, el caballero escocés Mr. Brown.

Sin duda, ya habrá oído los rumores.

Temo por la influencia que él ejerce sobre ella.

Alguien a quien respete debe persuadirla

de que abandone este ridículo favoritismo.

El esquema argumental de "Su majestad Mrs. Brown"

es idéntico al de "La reina Victoria y Abdul".

Monarca deprimida, sirviente que la revitaliza

y entorno que lo ve cada vez peor.

La historia se había repetido en la vida real

y ahora se repite en el cine.

Tan semejantes son ambas películas

que parecen un remake la una de la otra.

Primer ministro. -Su majestad.

-Vas a despedir a ese campesino indio,

o haremos que te incapaciten por demencia.

Suponemos que no sería por ninguna especial afinidad monárquica,

pero Judi Dench encarnó a otra reina con el mismo director,

John Madden, al año siguiente,

la reina Isabel I Tudor, en "Shakespeare In Love",

película que obtuvo un gran éxito de crítica, público y Oscars,

nada menos que siete.

Dench ganó el suyo como mejor actriz de reparto.

¿No hay más juegos de artificio?

Serenarán la emoción despertada por la audiencia de lady Viola.

(Ronquidos)

Sea porque ya tenía un camino recorrido,

o más bien porque Judi Dench es una actriz

que juega en la liga de los dioses,

lo cierto es que en este melodrama, basado en hechos históricos,

en su mayor parte, como aclara con sorna el rótulo inicial,

la actriz nacida en Inglaterra soporta todo el peso

de "La reina Victoria y Abdul".

Primer ministro, es usted muy deprimente.

-Sí.

-Gelatina, su majestad.

-De repente, me siento mucho mejor.

El director, Stephen Frears, también había pisado con su cámara

las alfombras de Buckingham Palace.

En aquella ocasión era mucho menos condescendiente con la reina,

Isabel II, en conflicto de intereses

con la memoria de la difunta lady Diana.

Pero ya demostró moverse con comodidad

en las intrigas de palacio.

Se ha equivocado.

-Si esa es su decisión, señora, por supuesto, del gobierno la apoyará.

Estemos en contacto. -Sí, estemos.

"La reina Victoria y Abdul" narra la muy poco convencional relación

que surge entre una monarca aburrida hasta la muerte

por las adulaciones y las ceremonias que la mantienen apartada

de la vida real de sus súbditos y un ocasional sirviente indio,

al que termina por adoptar

como secretario personal, confidente y consejero íntimo.

¿Y sabes cada palabra? -Muchos musulmanes saben el Corán.

-Creía que eras hindú. -Soy musulmán, su majestad.

En el conflicto subsiguiente,

que provoca la sorprendente nueva situación

con las anquilosadas estructuras de la institución,

Frears nos ofrece un retrato sumamente favorable de la reina,

entrañable, comprensiva y con una mentalidad muy abierta

frente a un conjunto de racistas y reaccionarios,

encabezados por el aspirante al trono, su hijo el príncipe.

Sabandijas despreciables. Racistas.

Espías informes criticando a pobres e indefensos indios.

Claro que no tiene títulos,

allí las cosas se hacen de forma muy diferente.

-¿Pero no te das cuenta, mamá?

Está utilizando su posición en beneficio propio.

-¿Acaso eso lo hace diferente de todos vosotros?

Quienes recuerden

algunas de las películas más señaladas del director,

descubrirán que Stephen Frears se ha puesto los guantes de seda

para contar una historia de amistad relamida,

de protagonistas amables y bondadosos

rodeados de malas personas,

contra los que reserva dardos no demasiado venenosos,

apenas una suave ironía

y algunas gotitas del vitriolo de otros tiempos.

Un presente del imperio de la India.

-¿Qué es? -Un mango.

-Está pasado. -Henry, este mango está pasado.

Tras el éxito hace tres años de "Kingsman: Servicio Secreto",

película de espías que nos descubría

una imagen hasta entonces desconocida de Colin Firth

como agente secreto, ahora lleva la secuela,

"Kingsman: El círculo de oro".

Una película que cuenta con los mismos mimbres de aquella,

para qué cambiar la fórmula.

Mucha acción y también mucho entretenimiento.

Hoy es el principio de una nueva era, espera, te lo mostraré.

Di adiós a los Kingsman.

El mundo vuelve a estar en peligro inminente

y Kingsman, otro servicio de inteligencia británico,

esta vez en colaboración con una agencia norteamericana

de nombre Statesman,

serán los encargados de volver a dejar las cosas en su sitio.

Eggsy, yo vi en ti lo que tiempo atrás alguien vio en mí.

Algo que no se aprende. Las cualidades de un Kingsman.

Pero ser un Kingsman es mucho más que la ropa que llevamos

o las armas que empleamos.

Supone estar dispuesto a sacrificarse por un bien superior.

Espero que estés preparado para lo que viene a continuación.

(Música suspense)

"Kingsman: El círculo de oro" es la segunda entrega

de un nuevo serial de aventuras iniciado hace tres años

en "Kingsman: Servicio secreto".

Matthew Vaughn, productor y director de películas de acción

y creador de esta nueva franquicia, vuelve a adaptar al cine,

ya lo hizo en "Kick-Ass",

un cómic obra del afamado guionista escocés Mark Millar.

(Canción en inglés)

El objetivo es crear una nueva vuelta al subgénero de espionaje

en filmes con mucha acción y algo de humor.

Lo siento, cariño, tengo que salvar el mundo.

-Si salvas el mundo, podemos hacerlo por detrás.

-Enseguida vuelvo.

Unas películas directamente inspiradas en la saga de James Bond,

aunque independientes de ella.

Somos de la sastrería Kingsman de Londres.

(Música)

Quizás haya oído hablar de nosotros.

Kingsman es una agencia de inteligencia británica

privada y autogestionada.

Una versión pobre del M-16,

el servicio de inteligencia secreto del Reino Unido

y la agencia a la que pertenece 007.

Una agencia de inteligencia internacional e independiente

que opera al máximo nivel de discreción,

por encima de la política y la burocracia que socavan

la integridad de las agencias dirigidas por los gobiernos.

En Kingsman, con su tapadera de sastrería,

todo está menos institucionalizado.

Sus agentes, aunque auténticos gentleman,

están algo menos encorsetados en cuanto a gadget y marcas.

Resultan algo más próximos,

pero solo hasta que comienzan los problemas.

El traje es nuestra armadura moderna.

Los agentes Kingsman son los nuevos caballeros.

En ese momento,

la pirotecnia y la acción lo más alejada posible de la realidad

cobran protagonismo.

Los modales

hacen al hombre.

Un impecable como siempre Colin Firth

y a su lado algo más hortera Taron Egerton

son sus protagonistas.

¿Sabéis lo que significa?

Permitid que os instruya.

El éxito de taquilla de "Kingsman: Servicio secreto"

fue tan rotundo que la nueva entrega del serial

llega corregida y aumentada.

Sí, mucho más acción, mucho más color,

pero también podemos pasar más tiempo con personajes que ya queremos mucho.

-Esta es la típica situación en la que hay que salvar el mundo.

-Bienvenido a Kingsman.

-Somos tus primos americanos, vamos a trabajar codo con codo.

-Empecemos.

Para empezar, la duración crece hasta las dos horas y 20 minutos,

medida estándar para cualquier superproducción

que pretenda presumir de ello.

Tenemos inteligencia y destreza.

Además, en "Kingsman: El círculo de oro"

la acción tiene más pólvora, más ruido.

Es un lazo.

-¿Cómo se llama?

Pero donde más se distingue esta nueva entrega

este es en la nómina de actores que incorpora. Es apabullante.

La mala de la película es Julianne Moore,

y por el lado de los buenos o no tan buenos

a los agentes que ya conocemos, Colin Firth y Taron Egerton,

se añaden Hale Berry, que aquí no es chica Bond,

Jeff Bridges, Channing Tatum y Pedro Pascal,

el actor de origen chileno de moda,

por su participación en las dos series del momento,

"Narcos" y "Juego de Tronos".

¿Alguien da más?

Es muy americano. -La hostia.

-Empecé a hacer castings a los 20 y ahora tengo 42.

Estuve muy satisfecho, viviendo la vida,

pagándome el arriendo y pudiendo comer,

haciendo teatro, televisión y eso fue la vida.

Los modales hacen al hombre.

Lo cambió este personaje de "Juego de tronos"

y después de eso vino "Narcos"

y me abrió la puerta a este nivel de cine.

(Canción en inglés)

No puede ser.

En San Sebastián ya está todo listo

para que mañana comience oficialmente

la edición número 65 de su festival de cine

y allí, como cada año, estaremos

con un programa especial de lunes a viernes

que será alrededor de las nueve de la noche

y, por supuesto, con la cita obligada del jueves

en este programa de una hora donde hablaremos largo y tendido

de todo lo que debe de sí el festival.

Nosotros nos queremos despedir con uno de los actores

más importantes que ha dado la historia del cine.

Fernando Rey hubiese cumplido ayer 100 años.

No hemos querido pasar la oportunidad para celebrarlo.

Por eso hemos querido dar voz a algunas de las personas

que le conocieron tanto delante como detrás de la cámara,

desde su hijo Fernando hasta Carlos Saura,

Jean Claude Carrière o Francisco Regueiro.

Así nos vamos, dentro de siete días estamos de vuelta.

(Música)

Esta secuencia pertenece a "The French Connection",

película ganadora de cinco Óscar.

Los tres minutos y medio sin diálogos que dura

forman parte de lo mejor del cine policiaco de todos los tiempos.

Un 40 % de su potencia expresiva reside en el montaje.

El resto, es mérito de un actor fuera de serie, Fernando Rey.

Rostro, mirada, ritmo y gesto,

medidos con la solvencia de quien tiene interiorizado

el noble oficio de la transformación.

Pero también toda una vida tras de sí.

Hay cosas que no se pueden interpretar para la cámara,

están o no.

El rostro, la presencia y la mirada de Rey

contienen el peso de la historia.

(Trompeta)

¿Por qué esa costumbre de cambiar los nombres reales?

Por ejemplo, ¿de Casado por qué Rey?

-Las circunstancias fueron muchas y muy distintas.

-Tú eres hijo del coronel Casado.

-Nací en A Coruña un 20 de septiembre de 1900...,

bueno, no me importa decirlo, 1917.

Me crié dentro de este ambiente de una familia de militares

con guerras en las conversaciones.

Mi padre había hecho la campaña de África.

Iba al puerto de A Coruña y veía embarcar los soldados.

Mi padre es un nombre rígido conmigo en los estudios.

Ha sido siempre un gran padre.

Para mí ha sido siempre un ejemplo, pero era muy estricto

y me hacía estudiar mucho.

Yo era, además, relativo, como dicen los ingleses,

de una conocidísimo y acaudalada familia gallega,

que en su día yo podía llegar a ser el heredero

de aquella gran fortuna.

De manera que me crié en un ambiente fácil y cómodo

y escuchando siempre en la calle cuando me señalaban:

"Si este es el niño de las de Arambillet

y el dinero que va a tener en el día de mañana este niño".

En aquel momento, cuando Azaña es nombrado presidente,

tiene que tener un ayudante de cada cuerpo,

de cada arma del ejército.

Por Artillería, nombran a mi padre.

Llegó a ser, al final de la guerra,

inspector general de Artillería de todo el ejército.

Él, que era un hombre muy humano, no quiere marcharse de España,

porque no sabe en ese momento dónde está mi madre y mi hermana.

Yo estoy a su lado y le digo:

"Vámonos, porque aquí te pueden matar,

vámonos, es mejor que nos marchemos".

Él dice: "Yo no me marcho,

no he hecho nada de lo que me pueda arrepentir".

Eso fue su ruina y la mía.

Y entonces, de ahí en adelante, ya empezamos a pasar muchos apuros.

-La exposición sobre el actor Fernando Rey

está dividida en cuatro bloques.

En el primero se habla o se cuenta su infancia.

El periodo que él vive aquí, por ejemplo,

el padre va a la guerra del Rif.

Es importante, porque ahí es donde se afina bastante

la relación entre Franco y el padre de Fernando Rey,

que es al final lo que le acaba salvando la vida.

-El jovencísimo Fernando Casado, nuestro Fernando Rey,

que ha escapado del campo de concentración,

el campo de Mestalla, el campo del Valencia,

consigue acercarse a algunos militares

que sabía que eran amigos de su padre y también cercanos a Franco

y esto permita que se le conmute la pena de muerte

por una de cárcel.

-Mi padre se pasó muchísimos años en la cárcel.

Cuando salió, ya no era ni teniente coronel del ejército,

que era como había entrado, ni ingeniero industrial.

-Dios mío, pero tenía su título universitario.

-No, no, no existía, todo eso se le negó.

(Música)

No fueron generosos, fueron implacables.

Tenían cara de sangre.

-Pasa, Paquito, pasa, no te quedes ahí como un pasmarote.

-Este hombre era el ídolo de Franco.

El padre de Fernando vivía con su esposa,

pero clandestinamente en la oscuridad sin ver, sin salir.

-Tú eres el que hablaba en la radio el otro día.

Hablas mucho y decías cosas muy graciosas.

-Sí, era yo, padre. -Pero yo no te las he enseñado.

-Cuando Franco se encuentra con su padre,

que es Fernando Rey,

esa es una secuencia de una verdad de tal calibre,

esa mirada suya,

está llena de esos recuerdos

y de ver la realidad con una claridad enorme.

Es quitar las nieblas de la realidad,

y entrasen el pasado del padre, Franco y tú.

-¿Cómo has llegado a mandar tanto? -Gané una guerra.

-¿Qué guerra? -Una que hice.

-Me alegro de ser viejo.

Me temo que una España gobernada por ti

va a ser muy aburrida.

(Música)

¿Cómo te empiezas a valer por ti mismo?

Tú estabas estudiando en la Escuela de Arquitectura

y no pudiste terminar.

-No, no pude nunca. Me dediqué a trabajar de extra.

-Afortunadamente, entras en un núcleo artístico.

-Había en el mundo de los extras en aquel momento muchos exiliados.

-Y gente muy liberal, de alguna forma.

-Claro, y gente que venía del Ejército Republicano,

gente con carrera que, como yo, se refugió

en esa masa anónima que es ser un extra.

-La etapa del teatro es muy interesante también.

Era durísimo el teatro en aquella época.

Había hasta tres sesiones, decían, en un mismo día.

-Consigue su primer papel de cierta importancia

en "Eugenia de Montijo",

ya tiene tres o cuatro temporadas en el teatro.

-Éramos pocos, de manera que en cuanto uno destacaba un poco

por algún, por una pequeña cosa, enseguida te llamaban.

Yo lo hice muy mal en el cine,

pero lo estaba haciendo muy bien el teatro. Eso me salvó.

El prestigio que yo tenía del teatro hizo que continuara trabajando.

-¡Juráis nobles y leales soldados de Aragón,

defender a la patria y a su rey

contra sus enemigos, los franceses!

-En los años 40, evidentemente, él no está contento.

Ve esto como una especie de infierno de transición.

Para sobrevivir no estaba cómodo, no le gustan las películas,

no se gusta a sí mismo, no le gusta su rostro.

Se siente ridículo haciendo de Felipe el Hermoso.

Se parece a su hermana con peluca.

-Te esperaba hallarte aquí o en cualquier otra parte.

Capaz eres de todo

menos de llevar con dignidad la corona de Castilla.

-Decía que él viendo las películas que hacía de rey

se sorprendía de la mala leche que él le ponía.

Dice: "Se nota que no me caían nada bien".

-He jurado matarle y seré fiel a mi juramento.

-Alfonso, también es tu hermano. -Jamás lo ha sido.

-A pesar de eso, hay otras películas que, de alguna manera,

le hacen ir notando los primeros detalles

de placer, de compartir plano con Fernando Fernán Gómez.

-Si lo supiera, me pondría orgulloso.

Me parecéis ahora un anticipo de la posterioridad.

-Es un periodo de cierto desasosiego.

Él lo vive con un exilio interior, como una gran angustia.

-Sé exactamente que no llegaré nunca muy arriba. Quedaré entre dos aguas.

Uno más.

Eso a mí no me va, o César o nada.

-Cuando Bardem empieza a pensar en su primera película, piensa en mí.

Me da un papel que parece mi propia vida en aquel momento.

Soy un actor que me considero que no soy bueno,

que no tengo mucho porvenir y que lo mejor es que lo deje

y me vuelva al pueblo.

-Yo abandono, volveré a casa.

-En los años 50 hay un corte, corte cronológico importante,

que es la vinculación con Bardem, con Berlanga,

con la generación de los renovadores, los disidentes.

-¿Qué clase de vida? -Una mejor. Siempre una mejor.

Más justa.

Libre.

-Una de sus maneras de escapar de esta especie de angustia,

desasosiego, de inseguridades es aprender idiomas.

-Estando en los estudios de Sevilla Films,

Edgar Neville se acercó a mí con aquella barba que tenía

y me dijo: "Fernando, estudia inglés, que el futuro

es de los actores que sepan inglés". Yo le hice caso.

-Aprende de manera obsesiva, seis horas diarias,

con profesores nativos, con discos, tal,

y empieza a hacer una gran cantidad de coproducciones.

Domina también el inglés, francés e italiano.

-Sí, esta relación con tantos actores de otros países, con técnicos

me ha cepillado mucho, me ha quitado muchos complejos.

Si el impostor es noble, tres cuartas de acero en el corazón.

Y si es villano, será quemado vivo.

-Por hablar francés, hice la película que se llamaba "Don Juan".

John Berry, que era uno de los diez que había sido expulsado

de Estados Unidos por el macarthismo,

hace esta película en España en coproducción.

John Berry es el primero que me empieza a explicar

que hay una posibilidad de aprendizaje del arte dramático

y que existe Stanislavski y me da todos los libros de Stanislavski.

Este es el primero que me hace darme cuenta

de que yo era una especie de idiota que había llegado a eso

por casualidad, aprendiendo,

pero que había la posibilidad enorme de aprender

y de enriquecerse mucho para ejercer esta profesión.

-Y también la importancia de su voz, la voz como narrador

tiene peso y prestigio desde el año 52.

-Ese paquete es para Don Paco, que a pesar de su sordera,

es el dueño del café, de la fonda, del autobús, de Genaro,

de medio pueblo y, al mismo tiempo, para entretenerse es el alcalde.

La serrana es un cante de contrabandistas.

El alijo de tabaco entre el campo de Gibraltar y la Sierra de Ronda

es tradicional desde las épocas más románticas.

-Tomó dos grandes escuelas,

una es el teatro y la otra el actor como doblador.

Dobla muchísimas veces a Tyrone Power,

dobla a Loles Oliver,

dobla a Gary Cooper en muchísimas películas famosas

y llega a ser un doblador de gran prestigio,

aunque luego también más o menos lo deja.

-¡Hamlet!

-¡Rey!

-Yo nunca le he visto hacer ejercicios en casa

de reclamación, de nada en absoluto.

De hecho, él dice que heredó su voz de mi abuela Sara.

Era su voz natural.

-Liturgia, auto de fe, génesis de la creación,

género literario, todo fue y es el teatro.

-Hizo una cosa con la orquestra de RTVE

que fue "Pedro y el lobo".

-De pronto, algo llamó la atención de Pedro.

Había visto un gato arrastrándose por entre las hierbas.

-En la cual, él sí tenía que cambiar la voz.

-El gato iba pensando: "El pajarito está distraído, discutiendo

a ver si le cazo".

Y se le acercó a hurtadillas.

-Él estaba muy preocupado de no meter la pata.

Está tocando la orquestra, hace una pausa

y ahí te tienes que meter y tienes que hablar,

pero si la metes cuando va a entrar un violín,

ahí la has cagado, eso no se puede cortar.

-"Cuidado", gritó Pedro,

y el pajarito voló al árbol como una flecha.

-Al venir aquí, me han venido muchos recuerdos

de ese rodaje, de estos parajes que siguen igual.

En concreto, por ejemplo, este rinconcito con el agua,

es un sonido tranquilizador

al cual le gustaba mi padre venir.

-Yo siempre he pensado que ellas fueron la causa

de que el estreno de "Fausto" pasará sin pena ni gloria.

-Taciturno, no, taciturno, no.

Quizás introspectivo, sí.

Silencioso, sí,

triste, no, pero alegre tampoco. Tranquilo, sereno.

Yo sé que a veces estaba

con verdaderas tormentas emocionales dentro

de miedo, de duda, de trabajo, de no sé qué, de la familia,

y no afloraba.

-Debajo de tus palabras,

hay siempre una impertinente curiosidad y un reproche.

Con que soy endemoniado, brujo y seductor.

Vamos, vamos ya.

Al menos, que no se diga que el señor

está demasiado viejo para cazar tórtolas.

-Parecía un aristócrata español, pero no lo era.

Era un hombre muy amable, muy popular.

Bastante divertido.

Fernando para mí es lo que llamamos en francés "un grande de España".

Fernando podía figurar en "El encierro de Orgaz".

Y algo tan tradicional que se ve en "Tristana", está elegante.

Algo secreto, que no se puede decir.

-Era un hombre de una gran cultura, muy inteligente,

que parecía frío, pero era de una fragilidad extraña.

Muy sensible.

-Estoy convencido de que decidiría volver hacia atrás,

sin olvidar todo lo que he aprendido,

que he aprendido a leer, que sé sumar.

-Yo creo que Fernando en "Elisa, vida mía" hizo su mejor trabajo.

-Interpretaba personajes que no estaban de acuerdo

con lo que estaba sucediendo en esa época en España.

-Un pobre loco creyó, en un ataque de locura dentro de su propia locura,

se encerró en una habitación, que estuvo seis o siete horas

y lo mató a tiros la fuerza pública.

La gente pedía que lo mataran.

Es un síntoma terrible, es un síntoma negativo.

-Yo coincidía con esa idea también.

Decir: "Me gustaría a mí vivir en la casa esta abandonada,

donde vive o vivía Fernando en 'Elisa, vida mía'".

Yo creo que Fernando era un poco así también.

Coincidía con su carácter.

Estaba un poquitín... Le gustaba estar solo.

-¿Qué es el refugio? ¿Tu vida íntima o tu vida profesional?

-Pues cuando trabajo con Esteso mi vida íntima es el refugio.

Cuando estoy una temporada sin trabajar,

mi refugio es mi trabajo.

-Es una escena que se me podría repetir en los sueños.

Un poco como la escena de Tristana la coja

caminando de arriba para abajo por el pasillo

haciendo ruido con las muletas.

Mi padre hacía eso, sin muletas y con las dos piernas,

pero con el pasillo de casa diciendo:

"No me van a llamar más, Mabelita, no me van a llamar más".

No era van a tardar en llamarme o no era:

"Coño, está flojo el trabajo". Era: "No me van a llamar más".

O sea, ese catastrofismo.

-Fernando, ¿tú te sientes libre? -No, no.

-¿Nunca te has sentido libre? -No, cuando duermo.

(Música)

(Canción ópera)

Curioso cómo compone una carrera insólita.

Hay una serie de características, de rasgos,

de esa sutileza, esa discreción, esa elegancia,

que, sin embargo, van acompañados de una complejidad,

hay algo más detrás.

Está en las películas de Buñuel, de Regueiro,

en las que eso va más allá.

-Él siempre tenía esa idea de una frustración, de un desplazamiento,

que se mezclaba con cuestiones políticas con cuestiones personales.

-Yo siempre que me preguntan un personaje ideal de tu vida,

a mí no me interesa nada

hacer un personaje histórico que yo no he conocido,

aunque sea escrito por Shakespeare.

Pero, en cambio, estos personajes cerca,

que están dos generaciones lejos de uno,

es lo que me gusta, gente que yo he conocido.

Yo en lances de amor y de mujeres no advierto que exista pecado nunca.

-Ojalá que fuera cierto. -No nos caerá esa breva.

-Vaya una teoría. ¿Y los Diez Mandamientos?

-Yo los respeto todos, menos aquellos que se refieren al sexo.

Porque tengo la seguridad de que fueron añadidos

a los verdaderamente divinos por Moisés

por razones políticas que a mí no me atañen.

-Me cuesta mucho trabajo separarlo de Buñuel.

Es el doble de Buñuel, ¿no?

Es exactamente, además, tan bien interpretado.

-Allí donde toparemos con una mujer,

si ella es consentidora y está en nosotros en hacerla consentir,

que el encuentro sea placentero, pero con dos claras excepciones,

la esposa del amigo y esa extraña flor

que es tan raro hoy en día y que nace de una perfecta inocencia.

-Hay una especie de añoranza de esa España

y, al mismo tiempo, una especie de crítica no se puede decir,

de sorna.

Debajo de todo eso hay una especie de subterráneo, un submundo,

que es el mundo de Luis, que es un mundo un poco irónico

y de caricaturas de él mismo.

-Yo solo tengo que rendir cuentas a mí misma.

Sigo tus consejos, ¿ves?

-Si te sorprendo en algún mal paso, te mato, creo que te mato.

Prefiero una tragedia a ser ridículo en mi decadencia.

-Lo componen tres grandes patas,

grandes gestos y movimientos de Buñuel,

gestos de un padre

y las pequeñas cosas mías del monstruo del dolor que llevo dentro.

Cuando esas cosas acaban de modelarse,

de alguna manera fija,

fija esa especie de compleja, extrañísima

y absolutamente intransferible mezcla de elegancia, distanciamiento.

Elegante porte, complejidad psicológica

creo que conforman mejor...

-Y ese es el único papel, además, que tenemos en la familia

que se lleva él a casa.

-¿A dónde vas? -A la cama.

-Pero mujer, en una noche así, ¿vas a dejarme solo?

-Hay que ver, que tengas todavía a tu edad esas ilusiones

me parece increíble.

-Cuando terminó "Tristana",

se trajo a Don Lope, pero al Don Lope de la parte final de la película,

Don Lope el de la fistulita, el que estaba cascado,

con su gorrito y su pijama.

Mi madre me decía a mí y yo eso me acuerdo:

"Tu padre ha envejecido 20 o 30 años".

Para mí, mi padre de repente había cumplido 80.

De hecho, yo le notaba que no era él, que estaba viejo y cascado.

Hasta encorvado.

Yo me asustaba, claro, decía: "Se me muere".

-No han querido llevarte a la feria,

pero yo te voy a hacer un regalo que te guste.

Toma, bebe un poco más de vino.

-Él acababa de hacer "Tristana" con Buñuel.

Yo voy a verle y le digo: "Mira, aquí tenemos este papel,

con una intervención importante".

Me dice: "Este es el papel de una persona prepotente.

Yo estoy muy viejo.

-¿Cómo que estás muy viejo?

-Sí, el Don Lope, soy Don Lope todavía".

-Hicimos una prueba de maquillaje

y entonces yo le pedí a la maquiladora

que le pusiera unas cejas fuertes, grandes.

Cuando él se vio con las cejas...

Dijo: "Ah, sí, estas cejas me devuelven energía".

-No te derrumbes, no te derrumbes.

No te humilles, hombre, tú eres una fiera, un rebelde.

-Todos los papeles que ha hecho conmigo,

hecho cuatro me parece, ha empezado

diciendo que no podía hacer ese personaje.

Cuando hicimos "El espontáneo",

él estaba haciendo una obra de teatro

en la que estaba genial.

Le dije: "Mira, tengo este personaje, un pintor homosexual.

-Un pintor y homosexual, yo no sé si seré capaz".

-¿Cómo te llamas? -Paco.

-Sabe a tierra, a barrio bajo.

-¿Desea algo, señor? -¡Que me dejes en paz!

Le digo: "Aquí hay una mirada que es clave".

-Hay de probar siempre cosas nuevas, ¿no te parece?

-Sí, señor, probar no cuesta nada.

-La mirada entendiendo "probar no cuesta nada"

es como una invitación a una relación.

Entendió el personaje entero a través del gesto.

-Entonces, este era Fernando Rey.

(Música)

De eso hace más de 30 años.

Qué locura, 30 años.

No, no hubo nada entre nosotros.

O casi nada.

(Música)

Yo, de pequeño, me sabía muchos nombres de estrellas.

-Y yo, Greta Garbo, Marlene.

(Música)

Vete, échame de aquí.

-¿Cómo como voy yo a...?

-Échame.

-Bueno, pues. Váyase, don Ángel.

-¿Lo ves? No puedo seguir escuchándote,

me echan de aquí, adiós.

  • Días de cine - 21/09/17

Días de cine - 21/09/17

21 sep 2017

El 20 de septiembre de 1917 nacía Fernando Rey. Se cumplen 100 años y Días de cine recuerda su figura con un reportaje especial en el que intervienen grandes nombres del cine español como Jordi Grau, Jean-Claude Carrière, Carlos Saura, Francisco Regueiro, Juan Echanove o el hijo de Fernando Rey.

El espacio de cine de La 2 también repasa los estrenos más destacados de la semana, entre los que figuran la película alemana sobre el holocausto ‘Bye Bye Germany’; el drama romántico ‘La historia del amor’; la cinta bélica danesa ‘A war’… y los títulos británicos ‘La reina Victoria y Abdul’, drama histórico protagonizado por Judi Dench; y ‘Kingsman 2: el círculo de oro’, con Taron Egerton, Colin Firth, Julianne Moore, Halle Berry, Mark Strong, Jeff Bridges o Channing Tatum, entre otros.

Días de cine seguirá también la presencia del paso por Madrid de Abel Ferrara, protagonista del ciclo ‘Adictos a Ferrara’ en la Filmoteca Nacional; y dedicará unos minutos de su edición al actor Harry Dean Stanton, fallecido a los 91 años con más de 200 películas en su filmografía.

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