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No recomendado para menores de 12 años Días de cine - 18/05/17 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué tal? Buenas noches. Esto no es la sala Lumière

del Festival de Cine de Cannes, pero es la sala Azcona

de la Cineteca, que tampoco está nada mal.

Os prometemos que viajaremos a La Croisette

para hablar del festival de festivales.

Echaremos un vistazo, como siempre, a la cartelera,

y hablaremos de un hombre...

Hay que ver, qué hombre.

(Música cabecera)

Me han contratado para ganar.

Utilizo todos los recursos que tengo.

Jessica Chastain es Sloane,

o las turbias relaciones entre los lobbies y el poder.

Papa, ¿qué haces aquí? -La puta máquina esta.

Nathalie Poza, Juan Diego y Lola Dueñas

en una historia sobre relaciones familiares

que va a dar mucho que hablar.

"Marcello, come here!"

En "Días de cine" recordamos a uno de los más grandes actores

de la historia del cine, Marcelo Mastroianni.

(Música)

Puede parecer una nueva versión de "Adivina quién viene esta noche",

pero, según vas viendo la película, te das cuenta de que hay más.

Ella es blanca; él, su novio, es negro;

pero los padres de ella son tan encantadores y demócratas

que hubieran vuelto a votar a Obama. No os voy a contar mucho más,

solo que ya ha arrasado en Estados Unidos.

¿Saben que soy negro? -¿Deberían?

-Es un dato que igual tendrían... -"Papá y mamá, mi novio negro

vendrá a pasar con nosotros el fin de semana

y no quiero que os sorprendáis, porque es negro".

"Déjame salir" plantea el problema del racismo

contra la población afroamericana desde el terror y la histeria.

Se trata del primer trabajo como director y guionista

del reconocido actor y comediante Jordan Peele,

que, tras cinco años inmerso en este delirante proyecto,

consigue por fin llevarlo a cabo en el comienzo de la era Trump

en los Estados Unidos. Un contexto que añade morbo

a una problemática siempre presente en el país.

Creo que es una película muy visceral, sobre todo al final.

También es muy psicológica.

Quería asegurarme de que, al llegar al final,

tenía una solución para el suspense que había creado.

Si estás dispuesto a montarte en esta incómoda montaña rusa,

te reirás y te pondrás nervioso, y al final tendrás tu recompensa.

-Señor, su carné de conducir, por favor.

-Espera, ¿por qué? -Tengo aquí el carné de identidad.

-No, no, no. Él no conducía.

-No pregunté quién conducía, solo quiero ver su identificación.

Un joven con talento para la fotografía

está a punto de conocer a la familia de su novia.

Esto, normalmente, es un punto de partida

para crear una comedia blanca, pero si el chico es negro

y la familia de su novia mantiene una actitud de falsa tolerancia,

el abanico de posibilidades se complica.

En este caso, camuflado en el terror,

el suspense y algunas notas de comedia,

"Déjame salir" genera una situación arquetípica en el cine

que aborda el racismo desde la presencia de un negro

en un entorno exclusivo de blancos.

Arregle ese faro y el espejo.

-Gracias, agente.

-¿Cuánto tiempo lleváis con este...

asuntillo?

Daniel Kaluuya interpreta a Chris,

el personaje protagonista de la historia.

Un actor que dio un salto cualitativo en su carrera

después de participar en el segundo episodio

de la primera temporada de la serie británica "Black Mirror".

Vaya, no me digas que no es guapo.

-No sé, ¿eres guapo?

Eres muy guapo.

"Déjame salir" se mueve en el terreno del thriller

con un punto de partida turbador.

¿Es mejor? -Oh, venga.

-Vaya.

Que recuerda al clásico "Adivina quién viene esta noche",

donde la problemática racial se aborda a través

de las preocupaciones de un padre por el futuro de su hija.

Yo me convertiré en Joana Prentice.

Una problemática que también tiene su reverso en forma de comedia.

Ojalá Theresa me hubiese advertido de que ustedes eran negros.

Hubiese evitado alguna incomodidad.

Pero "Déjame salir" también contiene una atmósfera de terror e intriga

como la generada en "La visita".

Métete dentro, cariño.

Donde unos niños deben convivir una semana con sus abuelos

en una granja en la que ocurren sucesos inquietantes.

Deberíamos filmar algo fuera.

-Haz esto primero.

-No tardaré.

-Solo será un momento.

-Creo que es un thriller social.

El miedo, el terror y el monstruo de esta película

es algo que tiene lugar entre las personas.

Es un monstruo colectivo.

No me gustan las películas de terror demasiado deprimentes

que te dejan hecho polvo.

Quería rodar una película divertida que explorara lugares oscuros,

pero que resultara satisfactoria para el público.

Quiero que la gente grite a la pantalla mientras la ve.

-Levanté su teléfono para limpiar la mesilla

y se paró accidentalmente.

"Déjame salir" se sitúa como un retrato de la América actual,

donde la falsa igualdad racial y el miedo a la exclusión

potencian la falta de comprensión de las distintas clases sociales.

Un proyecto perturbador con muchos matices

que entremezcla los rasgos más característicos

del cine de terror y de la comedia para profundizar en un tema

que, de alguna manera, sigue siendo tabú.

Suspense, misterio, violencia y chascarrillos

para demostrar a la audiencia que, en materia de igualdad,

queda aún mucho por hacer.

Le aseguro que...

yo no respondo ante nadie.

Tras participar en la sección oficial

del último festival de cine de San Sebastián,

llega a las pantallas una de las películas

más singulares y estimulantes dentro del cine español actual.

"Vivir y otras ficciones" es un canto a la libertad individual

frente a las verdades impuestas por la moral vigente.

En 2005, el cineasta Jo Sol rodó la historia de un parado

que roba taxis para trabajar.

Y después los aparca donde los encontró,

poniendo en solfa el absurdo de una sociedad

que ha hecho del trabajo un ideal de libertad.

Esta sociedad, para vivir en ella, te exige un comportamiento adecuado

y no te ofrece nada.

(GIME)

Cinco años después, Sol se atrevió a reírse de otro de los mitos

del mundo moderno, el orgasmo como fin último

del consenso social sobre el sexo,

lo que le permitía elaborar un atrevido discurso

sobre los nuevos paradigmas de identidad y de género.

(GIME)

En "Vivir y otras ficciones", Jo Sol prosigue,

con encomiable coherencia, su defensa de los diferentes

para plantar cara a este mundo de iguales

en un nuevo experimento fronterizo entre el documental y la ficción.

Yo hablo de cine urgente en cuanto a lo que hago yo.

Y cuando hablo de cine urgente, me refiero a devolverle al cine

ese poder que tenía en los años 70, sobre todo,

de hacer pensar, de sacudir,

de no preocuparse tanto de la forma o buscarle el género,

sino de producir discurso.

-Si no hubiese sido por las putas,

hubiese vivido castrado.

Me habían convencido los médicos

de que yo no podía sentir placer, no podía llegar al orgasmo.

-Vivir en las definiciones aporta una mirada sobre el cuerpo

que es la continuación de otra película

que hice anteriormente, "Fake Orgasm",

que habla de la identidad, etc.,

y esa mirada sobre el cuerpo tiene su extensión al momento actual,

donde hay una serie de alianzas muy inesperadas

que parten de la debilidad y de la fragilidad,

de ese mundo posutópico que busca devolver preguntas

a lo común,

que pone en cuestión lo que es normal.

-Aquí estás.

Gracias a mi cuerpo.

Cuerpo que ha sido mirado, valorizado y taxonomizado

como inútil, subnormal, tullido, inválido,

minusválido, disminuido,

discapacitado, impedido, lisiado...

Un cuerpo monstruoso.

"Vivir y otras ficciones" recupera al carismático Pepe Rovira,

que diera vida al taxista ful, saliendo del psiquiátrico

sin terminar de solucionar sus problemas mentales.

E introduce a un nuevo personaje, Antonio Centeno, activista

por los derechos de las personas con minusvalías funcionales.

Acabarás pidiéndole al Estado que te la menee

con la que está cayendo.

Ambos ansían la normalidad en una sociedad que les rechaza.

Lo que termina convirtiendo la película

en un emocionante elogio de la anomalía

como un arma cargada de futuro.

Tener un cuerpo roto, tener una mente rota,

te convierte en una persona en los márgenes de la normalidad,

pero, al mismo tiempo, con un poder enorme

para devolver preguntas muy potentes a esa normalidad y para debilitarla.

No hay nadie más poderoso que quien no tiene nada que perder.

Y alguien que se ha roto el cuello, alguien que ha perdido la mente,

es alguien tremendamente peligroso para el statu quo,

para la normalidad.

Ese poder de la anomalía

lo convierte en un sujeto político poderosísimo.

-Sí, un cuerpo para la revolución.

¿Qué coño de revolución es esta?

La única posible, la revolución de los cuerpos.

Desde los cuerpos, para los cuerpos,

en los cuerpos.

Coincidiendo con la presencia en Cannes de la última película

del solvente director alemán de origen turco Fatih Akin,

se estrena aquí, en España, su trabajo anterior.

"Goodbye Berlin" es una película que preestrenábamos el pasado martes

y que cuenta el viaje iniciático de un adolescente de 14 años

que vive en el seno de una familia acomodada y desestructurada.

Mi madre juega al tenis.

Incluso tras beber una botella de vodka, gana los campeonatos.

La fascinación por lo prohibido en la adolescencia

es el tema de fondo de "Goodbye Berlin",

la nueva película del directo turcoalemán Fatih Akin.

Tenemos un nuevo compañero. Se llama Tsc...

-Tschick.

A partir de la novela del mismo título

escrita por Wolfgang Herrndorfs, éxito de ventas en Alemania,

"Goodbye Berlin" relata la inesperada amistad

entre un chaval berlinés de 14 años

al que sus compañeros de clase marginan

y un inmigrante ruso de la misma edad,

que juntos deciden hacer el viaje de su vida

en un Lada robado.

¿Lo has mangado? -Qué va, tío. Es prestado.

Luego lo devolveré.

-¿Quieres que te encierren o qué? -Tengo 14 años.

No tengo edad penal hasta los 15.

-Con 14 tienes edad penal. -Pensaba que eran 15.

Es verano, época de vacaciones, y los dos chavales,

inmersos en familia desestructuradas por distintos motivos,

iniciarán una road movie a través de Alemania

a ritmo de Richard Clayderman, la música que contiene

una cinta de casete olvidada en el viejo Lada Niva.

Creo que Clayderman ha muerto.

-¡Escribe tu nombre! -¿Mi nombre?

-Sí, así luego se podrá leer en Google Earth.

Una fábula que transita por lugares prohibidos

y fascinantes para adolescentes de 14 años,

como pasar las vacaciones de verano libremente

conduciendo a través de Alemania, robar comida y gasolina,

o ser perseguidos por la policía.

¿Y si mangamos otro coche?

-No podemos mangar otro cada vez que se acaba la gasolina.

-¿Adónde pensáis ir? -Al quinto pino.

-Justo adonde voy yo.

Un viaje de tránsito de la vida en el que conocerán

la perturbadora primera atracción sexual.

¿Lo has hecho alguna vez? -¿Qué?

(AMBOS) Qué locura.

O la capacidad de sobrevivir por sí mismos en un mundo de adultos

no apto para adolescentes que lo transiten sin compañía.

¿De dónde eres? -De Estambul.

-¿Qué leyes son esas? -Esto es Turquía.

El reputado director turcoalemán,

acostumbrado a transmitir realismo sin matices,

es el director de "Goodbye Berlin".

Perdóneme.

Un habitual del festival de Cannes, que este año cuenta con la presencia

en su sección oficial de su último filme, "In the Fade".

Llevamos seis meses casados y aún no has ido a verlos.

-Odio este rollo turco. No podré tomarme ni una cerveza.

-Tus modales están mejorando mucho.

Ganador del Oso de Oro por la película "Contra la pared",

Fatih Akin es autor de historias incómodas y conmovedoras

que no olvidan su origen turco.

¿Estáis mal de la cabeza o qué pasa? -¿Cuántos años tenéis, idiotas?

En "Goodbye Berlín" es la primera vez que rueda

una película de un guion que no ha escrito él mismo.

"Goodbye Berlín" es una fábula de adolescentes y para adolescentes,

heredera directa de personajes clásicos

como Tom Sawyer y Huckleberry Finn.

Hace tres años, Olivier Assayas estrenaba "Viaje a Sils Maria",

una de esas películas que le confirmaban

como uno de los cineastas más interesantes,

no solo del cine francés,

nos atreveríamos a decir que del cine mundial.

En "Personal Shopper", su nuevo trabajo, nos presenta

un personaje muy parecido al de "Viaje a Sils Maria",

pero con una importante diferencia psicológica.

Kristen Stewart en aquella película era la asistente

de una actriz consagrada, y ahora es la personal shopper

de una supermodelo. Hasta ahí, todo bien,

pero nos parece que la película pierde un poco de fuelle

cuando introduce elementos de cine de espíritus.

Hola, soy Valentine, la asistente personal de Maria Enders.

En "Viaje a Sils Maria", la anteúltima película

de Olivier Assayas,

una actriz consagrada, Juliette Binoche,

mantenía con su secretaria y representante,

mucho más joven que ella, Kristen Stewart,

una estrecha relación de confianza y de confidencias.

De admiración de la joven hacia la más adulta.

Una relación de poder sustentada en la jerarquía

que concede la posición social, el prestigio y la experiencia.

Lo llevaba todo al extremo.

Yo tendía a imitarle, pero...

-¿Y te asusta?

-Solo quiero que esto acabe. Eso es todo.

Al concluir la escritura de "Personal Shopper",

tras una conversación imprevista con la actriz norteamericana,

Assayas se dio cuenta de que, en realidad,

ese guion estaba pensado para Kristen Stewart,

aunque no hubiera voluntad de continuidad.

Entre ambos filmes hay conexiones que saltan a la vista

entre los dos personajes que interpreta.

¿Qué haces en París? -Soy personal shopper.

Kyra es una celebridad.

-Esto es lo que escogió para la cena.

-No tiene tiempo, y yo la ayudo con las compras.

Stewart es Maureen, una asistente personal

estadounidense residente en París que se encarga del estilismo

utilizado por una cotizada modelo internacional.

Sus paseos en moto de tienda en tienda

trazan un recorrido guiado por los templos de la moda,

las tiendas más exclusivas de la capital francesa,

e incluso de Londres, adonde se acerca en tren

con el desparpajo con el que ustedes y yo tomamos el metro.

Maureen mantiene con su jefa, Kyra,

una relación de perfil sinuoso y perverso.

Se prueba los vestidos que no están destinados a cubrir su cuerpo

y la imagen que le devuelve el espejo

proyecta una perturbadora fantasía erótica.

Aún no sabía si lo haría en francés o inglés,

pero tenía ganas de hablar de esa especie de tensión

entre el mundo material y el mundo espiritual.

Es algo que define a nuestra sociedad contemporánea

en el sentido de que hay mucha frustración espiritual.

Es algo que todo el mundo echa en falta

y que, en cierto modo, está en el ambiente.

En paralelo al desarrollo de esa ocupación profesional,

Maureen mantiene una actividad menos material,

merced a una cualidad que compartía con un hermano gemelo

prematuramente fallecido, la de médium.

Mediante estas facultades parapsicológicas,

Maureen pretende establecer contacto con él.

¿A qué estás esperando?

-Mi hermano mellizo murió en París.

Tengo que volver a su casa.

-Yo creo que la película cuenta que el personaje

tiene una hipersensibilidad para esperar o escuchar una señal.

A la vez, vive en un mundo terriblemente material,

que es el de la moda.

En cierto modo, se encuentra en un estado de vulnerabilidad

que le lleva a verse envuelta en un caso criminal.

-Conduje durante unos...

dos minutos antes de darme cuenta de lo que hacía.

Volví.

La dualidad con la que Olivier Assayas

ha construido su relato presenta una fractura

que no consigue superar en el momento en que confluyen

las dos líneas narrativas.

Si la primera nos remite a un fascinante universo enfermizo,

la segunda convoca espíritus y difuntos

que no acaban de marcharse del todo al otro mundo,

si bien el director francés transgrede convenciones

para aproximarlas sin éxito, y provoca nuestro desconcierto.

¿Estás aquí?

¿Estás jugando conmigo?

Estamos muy contentos con esta edición

que acaba de terminar de DocumentaMadrid, la número 14.

Para nosotros ha sido un éxito

porque hemos visto que el público ha respondido entusiastamente,

han llenado las salas,

ha estado participando todo el tiempo, interviniendo.

Los directores han generado una comunidad,

se han conocido entre ellos.

Ha habido encuentros muy útiles, profesionales e informales también.

En general, para nosotros ha salido todo muy bien.

-Hablando un poco más el palmarés

como esa especie de resumen de lo que ha sido el festival,

creemos que ha sido bastante equilibrado, muy diverso,

con el que se ha amplificado la diversidad de miradas

que venían dadas ya en las diferentes secciones competitivas.

En general, es esa visión que venía dada ya en las tres secciones

de una mirada muy poética, muy humanista.

Estamos contentos con el resultado del palmares

porque es un espejo de lo que hemos programado

en el resto de las secciones competitivas.

-No equivoquéis el camino.

El DRIL, Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación.

-De alguna forma, lo hila con las dos retrospectivas,

que han sido un éxito,

la de Margarita Ledo y la de Rithy Panh,

que podéis seguir viviendo en la Filmoteca Española

hasta finales de este mes.

Qué alegría que un año más DocumentaMadrid haya tenido

una buena acogida de público. Aquí, en la Cineteca, lo celebramos,

y seguimos mirando a otros festivales.

Por ejemplo, el Festivalito de La Palma, que comienza ya.

Comienza este viernes.

Ahí va a haber un equipo del programa.

Hasta la vuelta de Cannes no hablaremos de él,

porque estaremos ocupados con Cannes.

Sí, con festivalito, con festivalote...

Aquí tenemos tiempo para todo.

Hay un documental del que no vamos a poder hablar esta semana,

pero lo queremos recomendar. Conviene recordarlo.

Es "Dancer", un estupendo documental sobre un bailarín, Serguéi Polunin,

y está muy bien, muy bien.

Aunque no hablemos de él en el programa, lo recomendamos

porque no hay que perdérselo.

Hay películas que no tienen la suerte de llegar a las pantallas,

pero siempre está el DVD, que nos saca de algún apuro.

Quieres recomendar dos títulos. Cada vez es más interesante

cómo hay películas que van directamente al mercado doméstico.

Estas películas tienen algo en común.

Aparte de los títulos horrorosos,

son películas que, a priori, nadie vería...

Tampoco son muy bonitos los carteles.

Pero son dos películas estupendas. Tienen en común un tema,

que es la redención personal.

Una es neozelandesa, dirigida por la directora

de "Lo que hacemos en las sombras".

Y la otra es una película que es "A Street Cat Named Bob".

En español es "Un gato callejero llamado Bob".

Una historia real, una historia preciosa,

dirigida por un señor que fue montador

de "Pat Garrett y Billy el Niño"

y dirigió un peliculón, que es "Bajo el fuego".

Y los preestrenos la semana que viene nos llevan de nuevo

a Casa de América, que es un lugar donde me gusta ver cine.

Un sitio muy bonito,

con una sala pequeñita, pero muy especial.

La película es "Pizarro", que fue Colón de Oro

en el Festival de Huelva.

Es un documental que cuenta el proceso de paz en Colombia.

Una película muy interesante. Estará el director

y habrá una presentación con él y un coloquio posterior.

Clint Eastwood.

Siempre es buen momento para hablar de Clint.

Ay, Clint Eastwood. "Desde que mi nombre me defiende".

Este libro cuenta los comienzos de Clint Eastwood,

hasta que su estrella, que hasta entonces había sido fugaz,

se convierte en una estrella rutilante

con los espagueti westerns rodados en España.

Un libro muy interesante.

No solo de películas y libros vive el hombre,

también de masterclass, que se aprende mucho.

En la Academia de Cine, lo trae el Sindicato de Guionistas,

viene Terence Winter. ¿Quién es?

Guionista de "Los Soprano", de "Boardwalk Empire",

de "El lobo de Wall Street",

de "Vinyl", que es una serie que me gusta mucho

y que no ha prolongado su segunda temporada.

Pero estará dando una lección magistral

sobre este oficio tan maravilloso.

Eso, en la Academia de Cine,

pero en la ECAM hemos tenido otra lección magistral,

la de Walter Murch, un diseñador de sonido.

De hecho, el término surgió de él.

"Apocalypse Now" ha sido su gran obra,

tiene dos Oscar.

Y nosotros hemos tenido la suerte de estar con él.

Oímos constantemente, no solo en bocas de cineastas,

sino de novelistas, compositores o pintores,

que lo mejor es dar rienda suelta a la imaginación del público.

El director austriaco Michael Haneke, entre otros,

dice que lo más importante de todo es lo que no mostramos.

Una metáfora, básicamente, es una especie de subterfugio,

una mentira en cierto sentido.

Estamos diciendo que una cosa es otra cosa cuando no lo es.

Y eso genera un conflicto en la mente del espectador,

que se ve obligado a resolver ese conflicto por su propia cuenta.

Y al hacerlo, está personalizando las cosas

de una manera que no se daría

si lo estuviésemos mostrando directamente.

La cuestión del sexo en el cine es un ejemplo clásico.

El erotismo de una escena se ve intensificado

por lo que no mostramos.

La metáfora es un ejemplo clásico de cómo apelar artísticamente

a la imaginación del público.

Pensemos en la escena clásica de Hitchcock en la que el tren

se adentra en el túnel entre chillidos de silbato.

Justo en el momento climático de la escena de amor,

que puede interpretarse como una metáfora de lo que pasa,

pero no se nos está mostrando.

En inglés, se llama a las películas "motion pictures",

es decir, imágenes en movimiento,

pero deberían ser más bien "emotion pictures",

imágenes que emocionan.

Y ese ha sido el reto en los 120 años que llevamos haciendo películas.

Cómo apelar de manera certera a las emociones del espectador

y hacerle sentir cosas de una forma coherente.

La mayor parte del tiempo, nuestras vidas son o muy aburridas

o muy caóticas.

Y lo que buscamos es una experiencia que dure dos horas

y que parezca tener un arco estructurado

y, por consiguiente, una especie de sentido superior.

El sonido influye en la idea de indicar un fuera de campo

más allá de la imagen.

Hay un buen ejemplo de ello en "El padrino"

con el sonido que acompaña al asesinato de Sollozzo.

Oímos el chirrido ensordecedor de un tren

aunque no hay nada que indique visualmente

que está pasando un tren.

(Tren)

Sin embargo, en el entorno en el que estamos,

en Nueva York y el Bronx, es un sonido plausible

que podría oírse perfectamente.

Pero lo interpretamos como una intensificación

de la emoción que está sintiendo Michael Corleone

en los momentos previos a apretar el gatillo.

Cada nueva tecnología en la historia del cine

puede ser evaluada en base a dos cuestiones:

la atmósfera y la historia.

Es decir, si ayuda a contar la historia.

El poder del sonido es que logra hacer las dos cosas.

(Motor helicóptero)

Recuerdo una película de John Frankenheimer

llamada "Plan diabólico" con Rock Hudson.

Había una escena donde el protagonista

coge un tren en Nueva York para ir a su casa de los suburbios

y entra en la estación Grand Central.

Como estudiante, vi esa escena y entendí el poder de la atmósfera.

Porque ese sonido particular de un espacio vasto,

lleno de gente y ecos de pisadas, me pareció fantástico y emocionante.

La otra película que vi en torno a esa misma época

que tuvo un gran impacto fue "2001", de Stanley Kubrick.

Tanto por su uso del silencio como por su uso insólito del sonido.

Y uno de los personajes está fuera de la nave

con su traje de astronauta,

y todo lo que oímos es el sonido de su respiración.

Durante varios minutos seguidos, es todo lo que oímos.

No hay música, no hay nada más, solo...

(Respiración)

El atrevimiento de esa decisión me resultó embriagador.

También, al final de la película, cuando el personaje es un anciano

en un decorado del siglo XVIII y oímos unos sonidos estruendosos.

Relativamente estruendosos y muy específicos,

de muebles, de las tazas de té. Lo que en cine llamamos "foley".

Es decir, sencillos efectos de sonido.

Pero estaban magnificados en un grado fantástico

por el silencio circundante.

No había música, no había nada más, solo esos sonidos estremecedores

de cosas tan sencillas como una silla arrastrada por el suelo.

Hoy os hablamos de una película muy especial

que ya podéis ver en casa porque está en DVD

y en diversas plataformas.

"Frágil equilibrio" tiene una historia muy interesante detrás,

desde su origen hasta que ganó el premio Goya,

y todo eso nos lo ha contado su director, Guillermo García.

Y en esos años

aprendí a guardar algunas miguitas de pan

para alguna grata compañera.

-Básicamente, andaba haciendo viajes por Latinoamérica.

Paré un tiempo largo en Uruguay y tuve la oportunidad

de conocer la figura de José Mujica más de cerca

a través de los ciudadanos.

Y un poco conocer el entusiasmo que tenían

por su figura política.

Es un discurso muy cinematográfico.

Habla mucho en imágenes, utiliza muchas metáforas.

incluso hasta su forma de hablar es casi musical a veces.

-Me cuesta aceptar intrínsecamente las consecuencias

que tiene el trazo de esta civilización.

-Permitía generar una estructura con historias cruzadas,

que la verdad es que me atraía mucho

como estructura principal para una película.

-Esta civilización está cada vez más globalizada.

Los países son cada vez más interdependientes.

-Las historias de "Frágil equilibrio" pueden ser muchas.

Escogimos estas porque se genera una especie de viaje a la libertad.

Comienza en África, es el origen de todo,

y ellos no tienen prácticamente nada material,

pero tienen ganas de vivir.

Se dirigen hacia un primer mundo

donde el primer paso es esta España que está a medio camino.

-Defendéis al ayuntamiento, que lo único que quiere

es dar en alquiler a amigotes de mierda,

a espectadores, las cacas.

-Luego, al final de este viaje, está la sociedad japonesa.

Es el extremo máximo de la no libertad,

porque ellos lo tienen todo,

sin embargo, sienten que no tienen nada a nivel personal.

Pese a que es un proyecto muy ambicioso en cuanto a la dirección,

en cuanto a la producción es un proyecto bastante humilde.

Yo creo que en las salas ha pasado algo muy bonito.

Hemos estado 15 semanas.

(Aplausos)

Y el Goya es para...

¡"Frágil equilibrio"!

-Recogen el premio Guillermo García, Pedro González y David Guerrero.

-Fue una alegría tremenda.

Además, estábamos varios miembros del equipo allí,

salimos todos y la verdad es que fue muy emocionante.

Este premio pertenece, en primer lugar, a José Mujica.

Gracias, Pepe, por arrojar luz en estos tiempos de oscuridad,

gracias, Pepe.

Al final, hay que creer en lo que haces

y tampoco soltar demasiados lamentos,

y simplemente tirar

e ir hacia lo que estás buscando con firmeza.

Al final, perdemos mucha energía también a veces en quejarnos.

Eso lo aprendí, sobre todo, de los chicos de África.

(Música)

Bienvenidos a Cannes, festival superlativo

del que se alimentan el resto de festivales y de cine,

el rumbo del cine de autor del año.

Milagroso equilibrio de lentejuelas, negocio y poesía.

Todo es posible en este evento global,

que celebra su 70 aniversario con esa indolencia

de anciana de la Costa Azul alicatada de botox hasta la cabeza,

que cree que no pasan los años por ella.

El festival aprovecha la efeméride para hacer una exhibición de fuerza

en todas sus secciones, incluida una oficial,

que reúne a muchos de sus autores fetiche.

Ninguno español, como es tristemente habitual,

aunque consuela que Pedro Almodóvar regresa esta vez sin "Julieta"

para presidir el jurado.

(Canción en francés)

Viendo la cantidad de películas que se ponen en el festival,

y ver que no hay ninguna película española es muy triste.

A mí me parece muy triste.

-Es siempre difícil tener, de ver películas españolas.

Menos ahora, pero seguro

que hay grandes directores en España.

En la inauguración, se ha proyectado la nueva película de Desplechin,

la decepcionante "Los fantasmas de Ismael",

un reparto apabullante con Mathieu Amalric, Marion Cotillard,

Charlotte Gainsbourg y Louis Garrel,

para un relato imposible, abigarrado, artificioso, excesivo,

sobre un cineasta superado por su propia ficción.

Lo bueno de empezar tan mal es que las cosas solo pueden ir a mejor.

Sobre el papel hay un montón de razones para ser optimistas.

-Tenemos una lista de nombres apabullante.

Noah Baumbach, Hazanavicius, ese presunto retrato de Godard,

Naomi Kawase, por tercer año consecutivo.

-Tenemos a Sofía Coppola, al griego Yorgos Lanthimos,

a Hong Sangsoo, a David Lynch, que regresa a "Twin Peaks".

-Y Haneke. -Y Haneke.

La película se titula "Happy end".

-Lo mismo es una comedia.

-¿Os imagináis una comedia de Haneke?

Premio Especial del Jurado.

Biznaga de Plata a la mejor actriz para Nathalie Poza,

al Mejor Actor de Reparto para Juan Diego,

al Mejor Guión, también una mención especial del Jurado de la Crítica.

"No sé decir adiós" causó una auténtica conmoción

en su paso por Festival de Cine de Málaga.

Unos ecos que se reprodujeron la semana pasada

en el preestreno que organizó "Días de cine".

Todos rendidos ante la ópera prima de Lino Escalera.

Tienen ustedes suerte,

porque van a ver una de las mejores películas españolas de este año.

Lo decía Gerardo Sánchez, director de "Días de cine",

en el preestreno del martes 9.

Aunque pueda parecer demasiado pronto para decirlo,

créannos que no exageraba,

porque "No sé decir adiós", ópera prima deslumbrante de Lino Escalera,

les emocionará sin apelar a la lágrima fácil.

Les llevará al borde mismo de la congoja,

sin manipulaciones ni sentimentalismos.

(TOSE)

Un guión redondo, obra del propio director junto a Pablo Remón,

delimita un territorio familiar

en el que el silencio y desconocimiento mutuo

llevan reinando demasiado tiempo.

José, ¿estás bien?

¿Que te tengo dicho del coche?

Que no se dejan las puertas abiertas.

Un hombre viudo encerrado en sí mismo,

que ignora la gravedad de su enfermedad,

y dos hijas que reaccionan de manera muy distinta al conocerla.

Qué mala cara tienes.

En tan sencilla sinopsis se resume el complejo y doloroso viaje

salpimentados con gotitas de humor,

al fondo del ser humano que nos proponen

Pablo Ramón y Lino Escalera.

Estaba pintando, que ahora le ha dado por pintar la fachada,

y se cayó redondo.

-Una parte muy personal, muy autobiográfica mía,

compartida un poco con Lino a lo largo del proceso,

pero es una parte muy autobiográfica.

Yo creo que eso no es mejor ni peor,

pero es un alimento para el guión, para la historia.

(Música)

Impresiona la conjunción de los dos talentos

latiendo en perfecta sintonía para encontrar

frases extraordinariamente bien escritas,

que se ciñen con esmero a la cruda realidad,

y la atrapan en su naturalismo y banalidad.

Ahí están los intérpretes, un trío de actores en estado de gracia,

Nathalie Poza, Juan Diego y Lola Dueñas,

para dejarse invadir por el espíritu de sus personajes,

encerrados en esas líneas de diálogo.

Papá, ¿tú sabes lo que tienes? -Sí.

-¿Quieres que hablemos? -Ahora no, estoy viendo eso.

De los tres personajes principales, Carla es el eje

sobre el que pivota la historia.

Permanentemente irritada, refugiada en alcohol y otras sustancias,

se declara en guerra con los hombres

porque está en guerra con sus entrañas.

Nadie la aguanta y ella a nadie soporta,

pero el fantasma de la muerte de su padre

le ofrece una última oportunidad de volverse sobre sí misma.

Buenos días. -¿Cómo estás?

-Te hemos estado llamando.

-Ya le he dicho a Blanca que estaba en el campo

y me pilló sin cobertura.

Papá, ¿tú puedes comer eso?

-Me interesaba mucho más el personaje de ella

y vinculado a eso que te he contado antes,

a esta necesidad de anestesia vital para poder seguir viviendo.

Eso era lo que más me interesaba.

Estaba lo del padre, pero enganché con Pablo,

que justamente era eso.

-Mi puerta de entrada a la historia era esa, por así decirlo.

¿Por dónde le meto mano a esto?

Esto va aquí, pasa esto, a este hombre le va suceder esto.

Yo puedo hablar de esto, que conozco.

Tras la huida de Almería, Nathalie Poza y Juan Diego

no se entregan uno de esos trabajos inolvidables,

que no podrían valorarse ni con todos los premios del mundo.

Un recital de verdades a dúo, en el que ambos intérpretes

se retan en duelo como si estuviera en disputa

quién de los dos nos provocara mayor estremecimiento.

¡Qué me da igual, si es alquilado, coño!

-Las cosas hay que cuidarlas.

La culpa es mía, por hacerte caso.

-Todo lo que me da vértigo, ¿por qué es?

Porque a día de hoy, a mis 45 años

y con mis propias pérdidas y despedidas y negación

y todo lo que yo he vivido,

ahora lo puedo contar, con 20 años, con 30, no lo cuentas.

Lo cuento ahora.

-¿Seguro que estás bien?

-Oye, ¿por qué me preguntas todo el rato si estoy bien?

El otro día, hoy 14 veces, estás bien, estás bien, ¿tú estás bien?

-No te lo tomes a mal.

-En serio, hazme el favor, ¿tú estás bien?

-Yo me sentí,

me he sentido en todo momento muy confortado en mi dolor.

Confortado en decir:

"Ostia, no tiene ninguna importancia".

Me voy a tomar uno yo también. -No, tú no puedes beber, papá.

-Sí.

A Lola Dueñas su personaje le permite un menor lucimiento.

Es la hija que torpemente trata de asumir lo ineludible,

pero está condenada a jugar un papel secundario

en su familia y en la vida.

Su figura en penumbra,

oscurecida por la imantada presencia de los titanes,

nos mueve a la ternura.

Para mí es una invitación a la reflexión,

a saber si quizás es el momento

para hablar con nuestros seres queridos,

con la gente que tenemos cerquita, con nuestra familia.

-¿Tú qué vas a comprar?

No hace falta que compres nada.

"No sé decir adiós" es el testimonio en primera persona

de un sufrimiento a tumba abierta.

El relato de cómo afrontan la inevitabilidad de la muerte

tres personas separadas por un muro de silencio,

de palabras inútiles e incomprensiones.

Igual tiene que ver con quienes uno, ¿no?

-No te entiendo.

-Las cosas que no dice y se te quedan ahí.

Igual tiene que ver con eso.

Jessica Chastain es Elizabeth,

la ambiciosa ejecutiva de un lobby armamentístico

en "El caso Sloane", una película al servicio de la estrella americana,

que una vez más nos muestra

cómo funciona la política norteamericana por dentro.

Hacer lobbies requiere previsión.

(Música)

Anticiparse a los movimientos del adversario.

De la mano del tándem que forman John Madden,

recordemos el laureado director de "Shakespeare in Love",

y Jessica Chastain,

nos llega este thriller verbal, si podemos decirlo así,

ambientado en las interioridades de la política norteamericana,

en este caso, la olla a presión del lobby armamentístico.

Somos más de 5 millones y estamos armados.

"El Caso Sloane" fía todo su poder de convicción y seducción

a la interpretación de Jessica Chastain.

El que gana va siempre un paso por delante de la oposición.

Una tenaz e implacable ejecutiva

que en un principio defiende ferozmente los intereses del lobby

para luego, como mandan los cánones, algo se tuerza en el camino

y acabe modificando sus planteamientos éticos.

Consiste en lograr sorprenderlos

y que no te sorprendan a ti.

Estuve en Washington D.C.,

me reuní al menos con una docena de lobbistas,

todas ellas mujeres, y hablamos mucho sobre esta actividad.

También leí el libro de Jack Abramoff

sobre un lobista que acabó en la cárcel.

Me pareció interesante y me fue útil.

Es muy difícil interpretar a un personaje así.

Para mí, ha sido una gran experiencia y es bueno tenerlo en una película

porque la mayoría de las veces vemos a personajes masculinos

en esta clase de pasteles.

El renegado, el rebelde luchando por la causa

y que se ha aislado de la sociedad,

que no tiene familia o ninguna relación íntima en su vida.

Creo que es importante mostrar a mujeres así.

Empresarios, colectivos de trabajadores, no os limitéis

entrar en el despacho de un senador y soltarle el rollo.

Averiguad en quien confía, a quien no le conviene cabrear.

La sustancia dramática de la película se circunscribe

para los continuos duelos verbales, y, como suele ocurrir,

si la retórica no basta para doblegar al contrario,

siempre quedan la extorsión y el chantaje,

a menudo relacionados con la vida privada del oponente.

(Música)

Elizabeth Sloane, además de ser increíblemente inteligente,

segura de sí misma y buena en su trabajo,

a veces es como si estuviera dopada.

Necesita velocidad y tiene mucha energía.

Tuve que aprender todos esos increíbles diálogos,

moverme y hablar más rápido de lo normal.

-Es imposible que ganes. -¿Quién se viene?

En el obligado viaje moral de la protagonista

hay algo que suena a deja vu, lo cual no es óbice

para que asistamos a momentos de gran voltaje dramático

y apreciemos la oportunidad

de zambullirnos en las cloacas de la política.

En este caso, la norteamericana, con sus propias peculiaridades.

(Música)

Bien podría estar en la habitación de al lado

el astuto Frank Underwood y muchos otros.

(Música)

Otro aspecto que pone sobre la mesa "El caso Sloane",

y esto sí que sería algo muy norteamericano,

es el sempiterno debate sobre la segunda enmienda,

que otorga el derecho a aportar armas.

Soy una defensora de la segunda enmienda,

pero creo que todos los derechos deberían estar regulados.

No debería ser posible para nadie que sea, por ejemplo,

integrante de una lista terrorista, ir a comprar un arma

solamente con su DNI.

Definitivamente, creo en la regulación.

(Música)

Las complicadas fechas prenavideñas nos privaron

de rendir homenaje a Marcello Mastroianni

en el aniversario de su muerte,

pero ahora, aprovechando que se cumplen 20 años

del estreno en Cannes de "Viaje al principio del mundo",

su película póstuma,

vamos a recrearnos en este actor cuyo nombre lo dice todo,

Marcello.

Pasa la vida, pasa la vida.

Pasa la vida y no has notado que has vivido,

cuando pasa la vida y no has notado que has vivido,

cuando pasa la vida, pasa la vida.

Marcello. -Marcello.

(Canción en italiano)

(Música)

(Música)

Es un hombre que tiene mucha cultura.

El fue muy gentil conmigo, me ayudó, sí.

(GRITA)

(Música)

Le gustaría ser Tarzán.

Me gustaría mostrar también la solitud del hombre viejo.

Considerado siempre un héroe.

Seguro que estaba contento esta tarde porque era joven.

Más de 50 años más tarde, 40.

(Música)

¿Qué le falta a Mastroianni por alcanzar,

por conquistar en esta vida?

(Canción en italiano)

(Música)

(Canción en inglés)

"Don't look back" fue el primer documental del rock de la historia

y 50 años después, sigue siendo el mejor.

El 17 de mayo de 1967 se estrenó en San Francisco

y ya creó un subgénero.

Pennebaker siguió a Bob Dylan durante su gira inglesa de 1965

y, sin pretenderlo, fabricó esa imagen icónica

que todos tenemos de él,

aquella con sus inseparables RayBan negras,

que le han marcado para siempre.

Así, por todo lo alto, nos despedimos hoy.

En siete días se estamos de vuelta con más "Días de cine".

Hasta entonces.

(Música rock)

(Canción en inglés)

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Días de cine - 18/05/17

18 may 2017

El espacio presentado por Elena S. Sánchez comienza su edición hablando de ‘Goodbye Berlín’, película del alemán de origen turco Fatih Akin, que la presenta en Cannes.
Tras ser la sensación en Estados Unidos, se estrena esta semana en España ‘Déjame salir’, de Jordan Peele, un thriller de terror sobre el racismo cargado de ironía; y desde Francia, y protagonizada por Kristen Stewart, llega ‘Personal shopper’, la nueva película de Olivier Assayas, que ganó con esta película el premio (ex aequo) a mejor director en Festival de Cannes del año pasado. Además, Jessica Chastain protagoniza ‘El caso Sloane’, una película sobre las relaciones turbias entre los lobbies y el poder.
Días de cine se asoma después a dos títulos españoles: ‘Vivir y otras ficciones’, un drama sobre discapacidad de Jo Sol; y ‘No sé decir adiós’, dirigida por Lino Escalera, protagonizada por Juan Diego, Lola Dueñas y Nathalie Poza.
Además, el espacio de cine de La 2 incluye una entrevista con Walter Murch, diseñador y montador de sonido de títulos como ‘El padrino’, ‘Apocalypse now’; y un recuerdo a Marcello Mastroianni.

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  1. Katia

    Felicitaciones a "Días de Cine" por su 25 años. Mil gracias por su valiosa y valiente labor en la difusión del séptimo arte. Larga vida!!

    28 may 2017
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