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No recomendado para menores de 12 años Días de cine - 15/06/17 -ver ahora
Transcripción completa

¿Qué tal? Buenas noches. Hoy, en "Días de cine",

reivindicamos el espíritu rebelde y vitalista de Chavela Vargas,

y también homenajeamos a Spencer Tracy

cuando se cumple medio siglo de su muerte. Comenzamos.

(Música cabecera)

Se cumplen 50 años de la muerte de uno de los más grandes

actores de Hollywood.

El festival de cine madrileño cumple tres años

y sigue fiel a su lema: ofrecer buen cine.

Luz de Luna.

Retrato de un mito de la canción que no deja indiferente a nadie.

(Música)

Ya era hora de que el cine se fijase en ella, en Chavela Vargas.

Mujer brava dentro y fuera del escenario

que luchó por defender su libertad y su opción sexual.

Mujer fuerte, vital, que, como ella misma decía,

era capaz de disfrutar hasta en su propio velatorio.

Se bebió la vida a sorbos y después nos la cantó.

Con su voz rota, supo canalizar un dolor que venía de lejos.

Un placer poder disfrutarla en un documental

cuando se van a cumplir cinco años de su muerte.

Si eres lesbiana, estás marginada.

Y yo me puse pantalones y el público se quedó callado.

Mujeres y hombres tenían que ver conmigo todo.

-Lo que hicimos...

fue honrarla, amarla

y presentarla en toda su complejidad, con sus luces y sus sombras.

Tal y como era. Sin juzgarla.

"Los mexicanos nacemos donde nos da la chingada gana".

Nacida en Costa Rica, Chavela Vargas solía decir esta frase

siempre que tenía ocasión.

Icono de la música ranchera,

tuvo una vida marcada por el alcohol,

el amor, la pasión y el ansia de libertad.

Todos me dicen el negro, llorona.

Negro,

pero cariñoso.

Sufrió mucho, y para mí fue como una heroína.

La manera en que vivió su vida.

Y lo que logró a través de su arte también.

Entonces, nosotras queríamos honrarla.

Frida Kahlo fue su pareja.

José Alfredo Jiménez fue su compadre

y el compositor de muchas de las canciones

que ella interpretaba como una catarsis de su dolor.

Referente para la comunidad gay

y para el feminismo mexicano e internacional,

Chavela aflora en nuestro recuerdo con este documental

cinco años después de su fallecimiento.

Debuté en un lugar de Acapulco, en el hotel Mirador.

Un lugar chiquito donde iba todo Hollywood,

era La Perla.

En aquellos años, Elizabeth Taylor,

Rock Hudson, Clark Gable...

-Nosotros queríamos que ella contara su propia historia.

Porque la voz de Chavela es muy única.

Su manera de pensar, su manera de hablar.

Hablaba como un poeta.

Tapame con tu rebozo, llorona,

porque me muero de frío.

Con dirección de dos norteamericanas,

Catherine Gund y Daresha Kyi,

"Chavela" es un retrato cariñoso y emotivo

que narra la vida de la artista poniendo tanta atención

en las facetas más luminosas como en las más oscuras.

La voz de Chavela me ha hecho llorar muchas veces.

Y en esa voz he encontrado una de mis mejores interlocutoras.

Y he encontrado también un espejo muy fiel de mí mismo.

Guiado por su desgarradora voz musical,

el filme rememora a Chavela Vargas,

una figura tan carismática como única,

a partir de entrevistas tanto de ella

como de personas que estuvieron cerca de ella,

y con material de archivo inédito.

La Luna es una mujer, llorona.

Sobre todo para la gente marginalizada,

Chavela puede ser una inspiración.

Porque ella no se dio por vencida jamás.

Jamás.

-Traigo un montón de valijas cargadas de muchas cosas

que las voy a abrir en el escenario.

Y es ahí donde se acentúa más mi soledad.

La prosa poética de António Lobo Antunes

trasladada a la pantalla mediante una dulce voz femenina

que nos trae los recuerdos que él tenía de la guerra de Angola

envueltos en nostalgia y también en pesar

por el fallecimiento de su mujer, que entonces estaba embarazada.

Casi un género en sí mismo,

el epistolar bélico suele depararnos descripciones del infierno terrenal

a base de muertes, destrucción y desolación.

No es el caso de esta adaptación de la obra del escritor portugués

António Lobo Antunes,

intimista y poética en algunos momentos hasta la exasperación.

Lobo Antunes se vio embarcado de la noche a la mañana

en una guerra que nadie en su país comprendía,

especialmente quienes eran enviados a ella

como carne de cañón en la plenitud de sus vidas.

Como el protagonista de su libro, también él era un joven médico

antes de convertirse en escritor famoso,

y fue enviado a Angola a combatir contra los rebeldes

de la colonia portuguesa.

Ivo Ferreira, el director de esta versión cinematográfica,

ha puesto todo el empeño en empapar sus imágenes

del aire alucinado de la narración,

que escuchamos en off a través de una melodiosa voz femenina,

en feliz hallazgo narrativo contrapuntístico.

La acción arranca en 1971,

y el joven soldado dirige decenas de cartas a su mujer,

a la que ha dejado en Portugal con un enorme pesar en su ánimo,

profundamente enamorado.

Con un persistente acento lírico,

António se entrega a un encarnizado combate

contra los fantasmas de la nostalgia,

causantes de una herida en su espíritu

aún mayor que las provocadas por las balas

y las escaramuzas bélicas.

Por las palabras pasan la inmensa soledad y la atmósfera de locura

en que la guerra sume a los hombres que la hacen.

Las imágenes transpiran la fantasmagoría literaria

gracias a un ritmo que parece suspender el tiempo,

como sucede en la mente del narrador.

El pulso de Ivo Ferreira exige en contrapartida a los espectadores

una entrega total a la convención poética.

Esfuerzo que, seguramente,

la mayoría no esté en condiciones de poder o querer hacer.

Nos sedujo como protagonista de "Las amigas de Ágata"

y ahora ha sido ella, Elena Martín, con tan solo 25 años,

quien ha decidido ponerse detrás de la cámara.

Y lo ha hecho para hablarnos de algo que nunca antes nos habían contado,

cómo son las vivencias de un estudiante Erasmus.

Más allá de las fiestas y del desfase,

que es lo que trasciende, ella nos habla de la soledad,

de las inquietudes, de las dudas de los estudiantes.

La película, "Júlia ist", que ese es su título,

consiguió tres premios en el pasado Festival de Cine de Málaga.

Elena Martín era Ágata en aquel gozoso desembarco colectivo

de miradas femeninas en nuestro cine

provenientes de la prestigiosa Pompeu Fabra,

en el que sus cuatro directoras y sus cuatro actrices protagonistas

se servían de los mecanismos de la ficción

para poner en común sus propias experiencias de vida

en torno a la amistad y el crecimiento personal.

Ahora, Elena Martínez es Júlia en su prometedor debut

como directora, "Júlia ist".

Regreso al Berlín donde no hace demasiado pasó su Erasmus

para reencontrarse consigo misma en un nuevo ejercicio de autoficción

rodado con parecido desaliño formal al de "Las amigas de Ágata"

y con un sabor a verdad que sorprende por su amargura.

Las historias que me interesa contar ahora mismo

son, sobre todo, historias de mujeres

que se equivocan. Me gusta decirlo así.

Que se equivocan, pero se equivocan para aprender.

Para mí lo más importante era contar ese momento

en el que uno se da cuenta por primera vez

de que no sabe nada,

y, aún más, el momento justo después en que se da cuenta

de que probablemente nunca vaya a tener la sensación de saber algo.

Tiene, claramente, gran parte de autobiografía.

Sobre todo, no tanto en las acciones en la parte más narrativa,

sino en la esencia de lo que se está contando,

el contenido, la evolución emocional del personaje.

Y yo creo que sí que se podría enmarcar

en este tipo de género de autoficción,

que a mí me apetecía mucho, a todos nos apetecía mucho,

porque me parece muy interesante desarrollar esta mirada autocrítica

a través de revisitar experiencias.

A nivel más formal,

la verdad es que estoy aprendiendo.

Entonces, a lo largo de la película he ido aprendiendo

qué es lo que funcionaba más. Yo creo que, depende de la historia,

depende del personaje, debes darle otro enfoque.

En el caso de "Júlia ist", por ejemplo, vimos muy claro

que la película pedía tener la cámara al hombro muy a menudo,

planos más bien cerrados que no abiertos,

como seguir al personaje intentando crear la sensación

de que pillábamos a los personajes en medio de algo,

como esta sensibilidad más documental a momentos.

Estuvimos un mes haciendo castings.

Y era muy complicado encontrar a una chica que hablara alemán

y hablara catalán y pudiera improvisar en ambos idiomas

porque hay momentos que son improvisados.

Al final, como tenía esta parte autobiográfica,

nuestro tutor, Gonzalo de Lucas, en la universidad,

nos dijo: "Chicos, tenéis una actriz en el grupo.

Es una historia autobiográfica.

¿Por qué no os arriesgáis a vivir vosotros esta experiencia?".

He aprendido mucho, por ejemplo, viéndome.

Lo he pasado muy mal en los visionados.

Han sido duros.

He querido morirme.

He visto todos los defectos, pero...

Pero me ha ido muy bien.

Yo decía: "Si tras esto me quiero a mí misma,

ya soy indestructible".

No es habitual que se estrenen en España películas georgianas.

Desde la lejana república exsoviética,

nos llega "La vida de Anna".

Es un relato duro, con un estilo áspero,

que nos presenta sin algodones el panorama desolador

contra el que tiene que luchar incansable su protagonista.

Bregada en la factura de documentales, Nino Basilia,

directora de "La vida de Anna",

intenta reflejar en su primer largometraje de ficción

las dificultades a las que se enfrenta una madre soltera

cuyo hijo, de pocos años de edad, padece autismo,

en la Georgia de la década de los 90.

Anna realiza varios trabajos durante muchas horas del día,

lo que no le impide visitar de vez en cuando a su hijo,

al que ha internado en un colegio particular.

El edificio en el que vive, una torre de viviendas,

que es toda una declaración de humildad social,

delata las duras condiciones de vida que soporta.

La cámara de Nino Basilia acompaña a su personaje como una sombra

en la mejor traducción posible

del espíritu de los primeros hermanos Dardenne.

Como ellos, levanta acta de la miseria económica

y moral del sistema,

insensible a las situaciones de pobreza y exclusión.

A su favor hay que añadir que el retrato de Anna,

un sólido trabajo de Ekaterine Demetradze,

está lejos de ser complaciente

y se arriesga a distanciar al espectador

al no buscar la empatía por la vía del sentimentalismo.

Anna es una mujer fuerte que, a pesar de luchar sola,

nunca transmite una sensación de desamparo

ni de estar dispuesta a perder la dignidad.

El retrato que de ella dibuja la directora

nos muestra a una persona que, por momentos,

parece condenada al fracaso y, a la vez, capaz de rehacerse

y salir adelante en cualquier circunstancia.

Como diría Elvira Lindo con más humor del que tiene la película,

Anna es una gladiadora del hogar,

y eso, precisamente, un poco de sentido del humor,

es algo que le vendría muy bien para dar oxígeno

a una historia dura, hiperrealista e inconformista.

Hoy me he apoderado de las recomendaciones de Gerardo

y veo que has traído un libro sobre Batman.

Eso nos lleva a recordar a Adam West,

que nos dejaba hace unos días.

Pues sí, pobrecito. Tenía ya sus años.

Y Batman era muy distinto al que vemos ahora.

Era muy pop, muy naíf.

Fue el primer Batman televisivo. El primer Batman televisivo.

Aquí estoy viéndole un poco fofisano, ¿eh?

No era lo cachas que se ha hecho Batman después,

pero son muy divertidas las películas.

Y le recordamos como merece.

"Batman mola más que tú", este libro.

Si tú lo dices, yo no te lo voy a negar.

Yo lo intento. ¿Qué nos cuenta?

Nos cuenta todo el universo de Batman de forma accesible y divertida

para que a todo el mundo que le cuesta entrar

en el mundo de los superhéroes lo vea de una forma más natural.

Y de Batman pasamos a la "Teoría e historia del hombre artificial".

Este libro cuenta la historia de cómo el ser humano

ha tratado de recrear la propia condición del ser humano

a través de la ficción, de la literatura, de los mitos.

Tomando como punto de partida "El moderno Prometeo" de Mary Shelley

hasta "Metrópolis" o las películas contemporáneas.

Pero lo ve de una forma transversal, no solo centrado en el cine.

Esto, para leer; pero para ir a las salas y ver,

¿qué películas crees que hay que recomendar esta semana?

A mí me ha gustado mucho "Testigo", que la preestrenamos la semana pasada

y hablamos de ella. Es una película de Thomas Kruithof.

Su primera película.

Y tiene a François Cluzet haciendo de un personaje común

enredado en una trama kafkiana de escuchas ilegales.

También tiene un aire un poco pesadillesco.

Nos pasa muchas veces que no podemos hablar

de todos los estrenos que hay.

Tenemos un documental sobre Los Ilegales.

Sí, una de esas bandas míticas del pop español de los años 80.

"Mi vida entre las hormigas", qué título más curioso.

Un título muy interesante.

Hay que verla para saber por qué se titula así.

Música estupenda, unos personajes superinteresantes...

Y recordar de una forma no precisamente nostálgica

un momento maravilloso de la historia cultural española.

Estamos en junio. Hace un calor tremendo.

Así que siempre se está bien en una sala de cine.

Y esta semana invitamos a la gente al cine.

El martes, en los Cines Paz.

Maudie es una pintora. La descubrí viendo la película.

Dan ganas de abrazar a esta mujer. No es un biopic exactamente,

pero nos permite descubrir a una mujer fascinante.

Y en "Los lunes al cine", aquí, en Cineteca,

en la sala Azcona, ¿qué nos espera?

Sigue siendo gratis "Los lunes al cine",

que la gente lo sepa.

"Yo, Daniel Blake", la última película de Ken Loach,

que cuenta la historia de una persona mayor

abandonada por el sistema y su lucha por la justicia,

que es una constante en las películas de Loach.

Terminamos las recomendaciones hablando del cine

que podemos disfrutar en casa.

Es interesante hablar de "Billy Lynn"

porque van a poder ver los espectadores la película

como realmente la imaginó su creador, Ang Lee,

puesto que en las pantallas no se pudo emitir en 4K.

Sí que la vais a disfrutar en DVD.

Y ahora vamos a hablar de dos títulos,

los dos maravillosos, que tratan sobre la familia.

Uno es extranjero; y otro, español.

Una madre y un hijo.

La familia, la pérdida, el reencuentro,

el engaño o el autoengaño, la verdad y la mentira,

el afecto esperado y el encontrado.

Todo eso es "La próxima piel",

la película de Isaki Lacuesta e Isa Campo,

en la que resplandecía el trabajo de Emma Suárez, Àlex Monner

y Sergi López.

"La próxima piel" cuenta una historia

en la que no sabemos nunca si lo que vemos es lo que parece,

aunque todo parece indicar que sí lo es.

Lo que parece es que Emma Suárez ha reencontrado a su hijo

perdido años atrás.

Y tenemos 100 minutos para indagar en los deseos

y temores de esa mujer,

que acaban por convertirse en los del espectador.

Sobre la familia trata también "Paterson",

la última película de Jim Jarmusch, producida por Amazon Studios.

Síntoma claro de por dónde van los tiros

y de que no pueden ponerse puertas al campo.

En lo que es un permanente juego durante toda la película,

Adam Driver es Paterson, el conductor de un autobús

en la ciudad de Paterson, New Jersey.

Guiños semánticos aparte,

Paterson es un poeta de lo cotidiano.

Vive con una maravillosa mujer

a la que interpreta Golshifteh Farahani,

ensimismada en la felicidad de la pareja y en sus pasteles.

También hay un perro resabiado

y unas cuantas parejas de gemelos y gemelas

diseminados a lo largo de toda la película.

Y poesía, mucha poesía. La de Paterson y la de Jim Jarmusch.

Os hablamos ahora de una película difícil, cruda,

que deja literalmente al espectador exhausto

y que cuenta una historia real que merece la pena denunciar.

"La mujer del animal" cuenta un suceso

de extrema violencia machista que transcurre en un barrio marginal

de la ciudad colombiana de Medellín.

Su paso por el Festival de Cine de Málaga no pudo ser mejor.

Biznaga de Plata al mejor director para Víctor Gaviria.

También al mejor montaje.

La semana pasada, "Días de cine" la preestrenaba,

y tuvimos la oportunidad de charlar con su director.

Desde sus comienzos, el cine de Víctor Gaviria

se ha erigido en la crónica de la convulsión

de un país azotado históricamente por una violencia endémica.

Sin embargo, la buena noticia es que Colombia

logró importantes avances encarando sus peores pesadillas,

y para ello, nada mejor que mirarlas de frente como hace Gaviria.

Este es un país en donde existe mucha exclusión.

Una exclusión no solo intensa, sino también extensa.

Precisamente esos retratos nada halagüeños

adquieren una inusitada fuerza a partir de una enorme verosimilitud,

desde una juventud sin futuro en su debut

hasta el filme que le diera prestigio internacional,

"La vendedora de rosas", o el descenso a los infiernos

que significa coquetear con el narcotráfico

en "Sumas y restas".

Ahora es "La mujer del animal", una historia real

sobre un tipo de violencia que permanece, la machista.

El cineasta antioqueño, que siempre rueda en su cuidad, Medellín,

rescata el calvario que vivió Margarita Gómez

entre 1975 y 1981

y el milagro que supuso sobrevivir y poder contarlo.

En el seno de un pobrísimo barrio donde la ley no llega,

una joven recién llegada cae bajo un régimen de cautividad

y maltrato continuo en las garras del Animal,

un violador sistemático, ladrón y asesino,

que amedrenta al vecindario e impone su terror.

Ese barrio es una locación real con toda su dinámica social,

económica, real.

Nosotros estábamos en el barrio todo el tiempo rodando,

pero el barrio tenía un latido día a día

que era terrible aguantarlo, era un barrio de enorme pobreza.

Uno de los rasgos más llamativos del cine de Gaviria

es que siempre recurre a actores no profesionales,

algo que le reporta una verosimilitud casi documental.

Aquí es Natalia Polo, auxiliar de enfermería en la vida real,

de Tito Alexander Gómez, músico y conductor de autobús,

quienes encarnan respectivamente a víctima y verdugo.

Son actores que yo llamo naturales.

El método consiste en que yo los busco

en la misma realidad de la cual proviene el tema de la película.

O sea que yo de entrada...

Ellos son los que me van a narrar a mí la película

desde sus entrevistas,

porque yo escojo a esos actores a través de entrevistas.

La improvisación.

Yo le pedí a Víctor que me diera la oportunidad

de hablar con Margarita personalmente,

y ella, en media hora o 40 minutos, más o menos,

me contó toda la historia.

Para mí fue muy difícil y muy triste porque ella lloraba mucho.

Como si recordara eso de ayer.

Me aferré a eso

y me propuse que había que hacer un personaje creíble

por ella y por muchas mujeres más.

-Esa película es una herramienta.

No es para los niños, es para las familias.

Y a medida que vayan creciendo, cómo van a ser sus hijos,

cómo van a manejar su sociedad.

Y cómo las mujeres van a distinguir a estos animales,

cómo los van a enfrentar.

Igualmente, los hombres tienen ese espejo ahí.

Puedes decir: "No quiero parecerme a él.

Es realmente feo. Es realmente horrible".

Gaviria hace un retrato veraz y descarnado

manteniendo la distancia justa.

Nos ofrece, además, un personaje.

El de ella, una mujer humilde de una gran integridad y entereza.

Yo conocí la historia que me contó Margarita.

Muchas mujeres del Animal que hacían parte del mal.

Ella nunca hizo parte del mal.

Primero que todo, nunca abandonó a los hijos.

Nunca fue parte de ese grupo de delincuencia.

También aporta las suficientes claves

para entender el carácter violento y monstruoso del Animal.

La ausencia de un padre,

una madre hiperprotectora que justifica los desmanes del hijo

y un entorno que propicia personajes de esta calaña.

Admiro mucho a Margarita porque es una mujer muy valiente.

Valiente al contar su historia,

valiente al haber aguantado tantos años de violencia.

Sí ha habido avance, pero lo que queremos con la película

es crear un poco más de conciencia, sensibilizar más al país.

Y a pesar del horror, "La mujer del animal"

tiene momentos de luz y esperanza, la fuerza individual de una mujer

y la compasión y solidaridad que, en contadas ocasiones, aflora.

Aunque también observamos su reverso: la indiferencia.

El bienestar es parte de la indiferencia.

Es un camino hacia la indiferencia.

La humanidad está en esos barrios que tienen ese valor

por esa gran humanidad que tienen.

Filmadrid es un festival muy necesario que cumple tres años

con un presupuesto muy pequeño, pero derrochando amor por el cine.

Decimos que es muy necesario porque consigue traer a la capital

muchos títulos llegados de todas partes del mundo,

interesantes la mayoría de ellos, que, de otra manera, no veríamos.

"Días de cine" ha sido testigo de la consolidación de Filmadrid

y ha tenido la oportunidad de entrevistar

a algunos de los nombres más destacados de esta edición.

Filmadrid es ilusión, es cine que no vemos en otros sitios.

Son encuentros, es todo esto.

(Música)

Se lo debemos a ellos, un grupo de jóvenes centrados

que ha consolidado un proyecto que nosotros disfrutamos.

Filmadrid vuelve a ofrecernos una amplia propuesta

de un cine heterodoxo, desacomplejado

y, sobre todo, libre,

a través de diferentes secciones y actividades.

(Música)

Creo que lo que esta tercera edición aporta

es demostrar que todas nuestras preocupaciones y nuestros intereses

se van consolidando y van a más.

Hay dos obsesiones de Filmadrid, que es proponer una mirada global

de lo que está sucediendo en el cine contemporáneo,

y eso, sin duda, este año se ve como en ningún otro,

abarcamos todos los continentes y con películas

que no se adhieren a los tópicos de esas cinematografías,

y, además, insistimos en mostrar cine fuera de la sala.

Las performances.

Provocar a los cineastas para que salgan de la sala

y, en la calle, con el contacto con la gente,

expongan su creatividad.

Destacamos nuestras preferencias

de lo que hemos visto de la Sección Oficial.

"Antiporno" del cineasta japonés del ruido, la furia y la ironía.

Hablamos de Sion Sono.

Reformula el género erótico japonés para plantear

un vistoso y sorprendente juego entre representación y realidad,

con una identidad sexual femenina como telón de fondo.

Una maravilla que llama con suma delicadeza a nuestra puerta.

Es lo que nos ha parecido

el cortometraje hindú "Afternoon clouds",

mirada reposada y puesta en escena hipnótica

para contar cómo dos mujeres, señora y criada,

deslizan sus almas hacia un estado donde realidad y ensoñación

van de la mano.

En ese proceso, rebosante de belleza,

de una belleza calmada, la espiritualidad en el fondo,

uno de los grandes temas de este festival abraza al espectador.

Podemos considerar a "Vendredi 13" cine de urgencia,

a remolque de los acontecimientos.

Nicolas Klotz, recordemos, autor de aquella interesante película,

"La cuestión humana",

se había citado con su amigo, hermano del cineasta Olivier,

especialista de música rock y él mismo nos cuenta qué pasó.

(Música rock)

Teníamos previsto grabar el domingo 15 de noviembre de 2015

su programa de radio con las 10 canciones más influyentes

de la historia del rock.

Justo, dos días antes, tuvo lugar el atentado del Bataclán.

Era imposible ignorar eso y por eso decidí salir por la noche

a grabar las imágenes de la gente visitando los lugares de la matanza

y de esa combinación de imágenes nació "Vendredi 13".

También francesa y, además, muy disfrutable es "Daydreams",

debut en el largometraje de Caroline Deruas,

habitual colaboradora de Philippe Garrel.

Un grupo de artistas consiguen una beca

para la prestigiosa Vía Médicis de Roma

y allí, en ese espacio, se escenifican miedos, dilemas

y situaciones que probablemente se recordarán el resto de la vida

de la mano de dos actrices tan poderosas

como Clotilde Hesme y Jenna Thiam.

Mi película habla de los miedos de los creadores,

el miedo a la página en blanco.

La Vía Médicis refuerza estos miedos por la belleza del lugar

y los genios de la cultura francesa que han habitado allí

como Ingres y Debuchy.

Los residentes que acuden allí se encuentran enfrentados

a un problema de legitimidad.

Es un lugar, por un lado inspirador, y, al mismo tiempo, sofocante.

-La gran virtud, la gran ventaja de Filmadrid

es que están en mi pueblo.

Tener un festival que te trae el mejor cine,

vamos a decir, innovador a casa es un lujo.

(Música suspense)

Interesante descubrimiento

el del cineasta portugués Joao Pedro Rodrigues,

del que hemos visto su último film, "Ornitólogo",

rodado en los arriles del Duero portugués,

donde acude el protagonista para visitar a desprotegidas.

Pero si vemos algún ecosistema es, sobre todo,

el de la mente del solitario observador,

inmerso en una espiritualidad y misterio que emana de la naturaleza.

La espiritualidad es algo que me interesa, que me preocupa

y que lo busco quizás.

Quizás esta película es también una forma

de yo encontrar algo que haga sentido para mí en la vida.

(Música)

De Deborah Stratman nos ha gustado particularmente

su trabajo "Hacked Circuit",

en el que documenta la labor del ingeniero de sonido Darrin Mann

y del artista de folie Gregg Barbanell,

mientras graban los efectos de sonido

para la escena final de la película de Coppola, "La conversación",

en la que Gene Jackman, experto en vigilancia,

busca micrófonos ocultos.

Tanto el diseñador de sonido como el experto en vigilancia

pasan más desapercibidos cuanto mejor hacen su trabajo.

Me interesaba el entorno de un estudio de efectos sala.

Para los artistas que trabajan en estos lugares,

cada objeto tiene dos identidades.

Grabé en plano secuencia, sin cortes,

y el reto era presentar ese mundo de tal manera

que llegásemos a unas transiciones, pero sin echar mano del montaje.

Cómo obtener un cambio de registro,

la revelación de algo que pensábamos que era cierto no lo es

y conseguir varias capas de sentido.

Partiendo de ahí, podemos llegar

de una manera más sociopolítica y contemporánea

a ser conscientes de que hay cosas que no vemos

que producen realidad.

(Música)

Durante las mañanas, en el Museo del Mudéjar,

podremos ver el proyecto "365 días", que Mekas realizó para Apple en 2007.

Hemos querido hacer una celebración en el 10 aniversario de esta pieza

poniendo la obra completa,

que son unos 40 horas más o menos de vídeo.

-Entendí y me emocioné con las posibilidades del cine

cuando llegué a Nueva York, a los 27 años,

y decidí seguir teniendo 27 años siempre.

Como decía Dostoievski, vivimos para esos momentos

en los que dos personas se conocen y congenian.

En el fondo, la vida consiste en esos momentos.

Yo vivo las 24 horas del día, pero filmo, pongamos,

15 segundos un día, al día siguiente quizás un minuto,

para el día siguiente quizás tres segundos,

lo monto todo junto y la gente lo ve.

Luego, años más tarde, vuelvo a montar una colección de imágenes

y la gente me reconoce.

Solo se vislumbran esos pequeños fogonazos

que yo capturo a mi alrededor y que me reflejan.

Mi esencia, lo que soy yo, quedaron reflejados en esos cortos fogonazos.

El seminario de este año ha sido impartido

por la cineasta y ensayista experta en feminismo Laura Muley,

hablando de la representación de la maternidad en el cine

a la par que el festival nos ha permitido revisar

su obra fílmica de la que destaca su pieza más representativa,

"Riddles of the Sphinx".

Como feminista que adoraba a Hollywood

y especialmente a Douglas Sirk,

empecé a pensar que sus películas eran interesantes

tanto por su contenido como por su forma.

Películas sobre mujeres y sobre cómo se silenciada la voz de las mujeres.

Es decir, sobre campos enteros de la vida humana

sobre los que no se producían imágenes.

A través de la iluminación, los ángulos de los planos

y el uso de la música proporcionaban un sentido que estaba ausente

del mundo de las mujeres.

Este fue el punto de partida y se remonta a mi película favorita,

"Imitación a la vida", que contrasta

con el melodrama convencional, industrial,

en la medida en que se desvincula del naturalismo,

mostrando lo que es capaz de hacer el cine.

(Música)

Si me pregunta por un ejemplo de cine que supera a esas barreras,

hay una película, "Grit", con Clara Bow,

que al inicio la vemos en todo su esplendor y sofisticación

y por primera vez ve a su nuevo jefe, un hombre joven,

en el centro comercial donde trabaja.

La cámara se pone de parte de su mirada

y vemos cómo absorbe la belleza de él.

Entonces, aparece un intertítulo que dice:

"Dulce Santa Claus, tráemelo a él".

Es un buen ejemplo de mirada femenina activa.

Son excepciones en un sistemas de estudios

que regulaba las relaciones de género.

Aunque hubo una serie de estrellas femeninas asombrosas y activas,

Siempre se aplicaba a esa regla no escrita.

-Hemos hecho una convocatoria para que personas

que estén explorando la crítica, ya no tanto la escrita,

si no de manera audiovisual,

presenten estas piezas, presenten sus vídeo ensayos

que van a ser vistas en la plataforma a lo largo del festival,

pero también vamos a tener una sesión para ellos

y hacer un coloquio y discutir, qué es esto del vídeo ensayo.

Cuáles son sus límites y cuáles son sus posibilidades que abre.

Hablamos del vídeo ensayo, utilizando materiales de películas

para remontarlos y crear algo nuevo.

Bien con propósitos didácticos como en la excelente

"Taiwán as a window",

o bien con un carácter más experimental.

Destaca la propuesta de Jorge Suárez-Quiñones,

sobre la actriz fetiche de Ozu, Setsuko Hara.

(Música)

Lo que he intentado es

que ya no sean esos seis personajes de los películas,

sino que podamos ver un poco algo de la verdadera Setsuko Hara.

No los personajes,

sino que transluzca algo de su propia personalidad.

Dos trabajos de gran interés de la alemana afincada en España

Hannah Leis, centrados en el cine de Antonioni,

en concreto, las casi imperceptibles líneas divisorias

que subrayan la incomunicación en pareja de "L'Eclisse".

(Música)

En el cine de Michelangelo Antonioni Se habla mucho de la incomunicación

y las relaciones suyas en la película nunca funcionan.

Eso es algo que, por lo menos en "L'Eclisse",

se ve visualmente, es algo visual ya.

(Claxon)

Hasta aquí la tercera edición de Filmadrid,

que, aunque parezca mentira, ha dado mucho más de lo que hemos contado.

Gracias a este festival,

sabemos que otros mundos fílmicos son posibles.

(Música)

"Mientras ellas duermen" es la historia de una obsesión,

la que un escritor siente por una pareja formada

por una chica joven y un hombre mucho mayor que ella.

Tanto el título como la historia os sonarán mucho,

porque es la novela de Javier Marías,

que ahora lleva al cine el director taiwanés Wayne Wang.

Esperemos que finalmente Javier Marías,

que es un cinéfilo empedernido, se reconcilie con el séptimo arte.

"Mientras ellas duermen" o la obra de Javier Marías

como fuente de inspiración para el director hongkonés Wayne Wang.

Cineasta de filmografía dispar y poliédrica

que ha combinado productos comerciales en Hollywood

con propuestas de cine de autor y cierta voracidad

por la experimentación narrativa.

Dame eso. -Mira esos los que están.

Wang traslada la obra de Marías espacialmente, en concreto,

a un resorte de Japón, es decir, la mezcla es total.

Autor de la novela original español, el director hongkonés

y producción y actores japoneses.

El resultado es una película caleidoscópica, extraña.

Fue presentada en el Festival de Berlín 2016

y allí tuvimos oportunidad de preguntarle

por este original proceso de trabajo internacional.

La historia de Javier Marías era realmente de dos hombres

hablando en una piscina durante una sola noche,

muy filosófico, diálogos muy largos.

Mi guionista y yo la adaptamos al inglés

y luego la transformamos para que ocurriera

en algo más que una noche.

Dimos más dimensión al personaje del escritor,

a su relación con su mujer.

Luego tradujo los diálogos cuidadosamente al japonés

una buena traductora.

Finalmente, Takeshi Kitano dijo que quería actuar en ella,

pero que prefería que no hubiera muchos diálogos.

Así que los eliminamos y tratamos de encontrar la manera

de que de los personajes expresaran

sus intenciones y emociones sin ellos.

Así que fue un largo camino, pero he intentado preservar

la esencia del trabajo de Javier Marías,

por el que siento un gran respeto.

-¿No te da envidia?

Un escritor a punto de dejar de serlo,

casado con una editora que le insiste en que no abandone.

Un anodino complejo hotelero donde pasan vacaciones a medias.

Frente a ellos, en la piscina un día cualquiera,

una pareja llama la atención del escritor.

Ella, muy joven; él, un extraño hombre de edad avanzada,

al que encarna el siempre misterioso Takeshi Kitano.

Yo también la grabaría si tuviera una hija tan precisa como la suya.

-No, no es mi hija.

La curiosidad se activa, el hambre creativa parece despertar.

El escritor he encontrado un objeto de deseo

y comienza a espiar a la pareja.

Descubre hábitos que le resultan fascinantes.

Obviamente, Wang comparte esa fascinación.

Tú me quieres matar, ¿verdad?

-Cuando leí los relatos cortos de Javier Marías,

me vinieron a la mente muchas cosas.

Me fascinó la idea de la observación de mujeres durmiendo.

Precisamente, me interesa mucho la obra fotográfica,

que retrata a gente durmiendo.

Por algún motivo, me remitió también al trabajo de un pintor,

por el que siempre he sentido una gran admiración.

Él retrataba chicas jóvenes, habitualmente acompañadas por gatos,

con enorme toque de sensualidad y misterio.

No hay rastro aparente de la influencia

ni su potencia sexual soterrada. Wang es más suave,

algunas secuencias oníricas resultan de una belleza demoledora,

otras, acartonadas.

En general, la película parece remitir

a un cine de obsesiones artísticas ya un poco agotado,

en el que un escritor atormentado se enfrenta

a la confusión inherente al creador.

Sin embargo, Wang deja suficientes huecos en suspenso,

como para que algunos espectadores encuentren donde depositar

sus propias obsesiones.

Lo prometido es deuda.

El 10 de junio de 1967, hace ahora medio siglo,

fallecía Spencer Tracy,

uno de los rostros más rentables y populares de la Metro Golden Mayer.

Durante 30 años, en gran medida, por su versatilidad,

ya que funcionaba igual de bien en comedia que en melodrama

que en cine de aventuras o western.

Junto al amor de su vida, a Katherine Hepburn,

participó en nueve películas.

Bucear en su vida densa e intensa no ha sido fácil,

suerte que Alberto Bermejo se lo ha pasado muy bien haciéndolo.

50 años después de su desaparición, el actor Spencer Tracy

sigue siendo la viva imagen de un largo y dorado periodo

del Hollywood clásico.

Muchos le descubrimos de niños, como rostro asiduo

en las películas emitidas en televisión en blanco y negro.

Títulos de todos los géneros, que convirtieron su rostro

en una referencia familiar.

El físico y el talante de Tracy le situaron casi siempre

por encima de su edad.

Nunca tuvo apariencia de jovenzuelo y, por el contrario,

encarnó desde muy pronto a hombres maduros o mayores

investidos con frecuencia de una convincente autoridad moral.

De origen irlandés y profundas convicciones católicas,

Tracy debutó en la Fox, descubierto por John Ford

en una representación teatral, pero se convirtió

en uno de los valores seguros de la Metro Golden Mayer,

saltando de un género a otro con la máxima naturalidad

durante más de tres décadas prodigiosas.

Porque él no tenía género o mejor, era un género en sí mismo,

instalado casi siempre en la naturalidad,

pero capaz de asomarse a todo tipo de registro.

Alcohólico compulsivo, fue uno de los grandes bebedores de Hollywood,

aunque nunca dejó que su atormentada afición

interfiriera en su trabajo

y, entre otras especialidades, asumió con frecuencia

el papel de sacerdote.

Primero en "San Francisco"...

...y después como el padre Flanagan en "Forja de hombres",

por la que recibió su segundo Oscar.

Tenemos varios medios de enseñar a los chicos nuevos

de qué manera se hacen aquí las cosas.

Alguno no habrá olvidado lo que le costó aprenderlo.

Repitió el mismo personaje

en la secuela "La ciudad de los muchachos".

Más de 4000 muchachos han pasado por aquí.

Han vuelto al mundo convertidos en buenos ciudadanos.

La primera estatuilla la había ganado

por sus personaje del pescador portugués Manuel,

en "Capitanes intrépidos",

inspirada en un relato de Rudyard Kipling,

que forma parte de esa maravillosa colección

de aventuras marinas con niños rescatado y reeducado

en el rudo universo marinero.

No tengo a nadie más que a ti, esposo mío.

(RÍE) -Princesa, eso suena a algo así como irlandés.

¿Estás segura de que antes de mí no hubo otro irlandés

mezclado en tu tribu?

-No ha existido jamás un hombre como tú.

Alejado de escuelas y métodos,

su naturaleza le permitió encarnar como nadie

al hombre de la calle en casi todas sus variantes.

Modélico, romántico, marrullero.

Dicen que Tracy resumía el secreto de la interpretación

en saberse los diálogos, conocer tus marcas

y llegar a tiempo a tu posición.

Casado y padre de varios hijos,

mantuvo diversas relaciones extramatrimoniales.

La más duradera y estable con Katherine Hepburn,

a la que se le puede considerar la mujer de su vida,

aunque nunca se divorció de la madre de sus hijos.

Se conocieron en el rodaje de "La mujer del año",

y trabajaron juntos en nueve películas

hasta que la muerte los separó

tras el rodaje de "Adivina quién viene esta noche".

Crónica rosa aparte, la química entre Hepburn y Tracy en la pantalla

propició algunos momentos memorables,

sobre todo, cuando sincronizaron su talento, su complicidad

y su gracia infinita al servicio de lo que se conoce

como la guerra de los sexos.

(GRITA)

El talento de Tracy se mostró incontestable

en una generosa lista de títulos fuera de catálogo,

que la respectiva del tiempo sitúa, en general,

por encima de los reconocimiento que obtuvieron en su momento.

(GRITA)

Estrella de estudio, mostró cierta fidelidad

hacia unos cuantos directores como George Cook,

Víctor Fleming o John Sturges,

con los que mantuvo, además, diversos grados de camaradería.

Si cogen una ley como la de la evolución

y consideran un crimen que se enseñe en las escuelas públicas,

¿no lo será mañana también en las escuelas privadas?

Mañana también puede ser un crimen leer sobre ella

y después prohibir periódicos y libros.

En el último tramo de su carrera, con Stanley Kramer,

con el que brilló en una serie de títulos

de profundo calado político y social.

Cualquier persona que induce a otra a cometer asesinatos,

cualquier persona que provee a otra de medios

para poder consumar el crimen.

Cualquier persona que actúa de cómplice de un crimen

es culpable.

John Ford, que le había reclutado para el cine,

contó con él casi al final de su carrera

en un título emblemático,

en el que encarnó a un veterano político,

al que Tracy aportó sabiduría, credibilidad

y ese algo indescriptible que le permitía conectar sin esfuerzo

con el público,

en el que se podría resumir toda su grandeza.

Primero fue el padre, después llegaron los hijos

y ahora debuta en la ficción la madre.

Está claro que el amor por el cine corre por las venas

de la familia Coppola.

Eleanor, y así es como se llama

la mujer del célebre cineasta Francis Ford Coppola,

estrena ahora "París puede esperar",

que cuenta una historia que le sucedió a ella

estando en una edición del Festival de Cine de Cannes.

"París puede esperar" es la primera película de ficción

escrita y dirigida por Eleanor Coppola.

Se convirtió en realizadora de documentales por casualidad.

Del rodaje de "Apocalipsis Now", hace 25 años,

nació "Corazones en tiniebla".

Desde entonces, ha escritos dos libros

y ha realizado documentales que reflejan

la vida detrás de las cámaras de varias películas

dirigidas por su familia.

Tenemos que saber más sobre usted,

quién es, cuál es su profesión, cuál es su verdadera edad.

A los 80 años y basándose en una experiencia personal,

escribió y dirigió esta "road movie",

con tintes de comedia romántica.

Diane Lane y Arnaud Viard protagonizan este viaje

de Cannes a París por la Costa Azul.

¿Estás bien?

-No pasa nada, solo es el oído, nada más.

Anne lleva muchos años casada

con un productor de éxito adicto al trabajo.

Creo que me saltaré Budapest e iré directa a París.

-Yo tengo que ir, ¿puedo sugerir algo?

Que me acompañe.

-Es todo un detalle, pero ¿te parece bien?

-Fingiremos que no sabemos a dónde vamos ni quiénes somos.

-Vaya tela.

El socio de su marido es un francés encantador,

con el que emprende un inesperado viaje

por la campiña francesa.

Los países se conocen conduciendo.

-Es increíble.

Jacques sabe disfrutar de los placeres de la vida,

conoce lugares especiales y gente encantadora.

Parece ser el típico francés robacorazones.

La película incluye los tópicos sobre americanos y franceses

como un elemento para añadir humor a la historia.

¿Estás nerviosa? -Puede ser, un poquito.

-Entonces no te has creído lo de que no muerdo.

-¿Qué tal París? -Todavía no he llegado.

Jacques quería parar hacer noche. -¿Qué?

Recuerda que es francés.

Con un tono un poco anticuado, "París puede esperar"

se interesa por la crisis de los 50 y qué es ser feliz,

aunque sin profundizar en nada.

Convierte la película en un viaje agradable y algo tedioso

por restaurantes de lujo, picnics idílicos en lugares con encanto.

¿Llegaremos algún día a París?

-¿Eres feliz? -Nuestro matrimonio funcionó.

-No te he preguntado eso, ¿eres feliz?

¿Estás a gusto contigo misma y tu matrimonio tal y como es?

Mi amigo nos ha conseguido una reserva para comer en Lyon

en un restaurante con un chef nuevo que tiene unas críticas excelentes.

-Jacques suena de maravilla, ¿pero no tendremos que estar ya en París?

-París puede esperar.

Muchas fotos de comida, buenos vinos, telas y bellas postales

son también protagonistas de esta historia algo insulsa,

en la que al querer reconocer el valor de su directora

para mostrar una experiencia de disfrute y redescubrimiento

de la ilusión por vivir.

Mira, vamos a desviarnos.

-¿Qué le has hecho a mi amiga estadounidense

qué tanta prisa tenía por llegar a París?

(Canción en francés)

(Música)

La semana que viene se van a cumplir 30 años

del fallecimiento de Fred Astaire.

Sin lugar a dudas, el bailarín más grande

que ha dado la historia del cine

y, como es lógico, este programa, "Días de cine",

le rendirá un merecidísimo homenaje, donde bucearemos

en algunos de esos secretos de su arte.

Mítica es la pareja que creó junto a Ginger Rogers,

pero también mítico son muchos de sus números en solitario.

Hemos elegido uno para terminar el programa de hoy,

que pertenece a la película "Melodías de Broadway", 1955.

Así que con él, con Fred Astaire y sus zapatos,

nos despedimos hasta la semana que viene.

(Canción en inglés)

  • Días de cine - 15/06/17

Días de cine - 15/06/17

15 jun 2017

El pasado sábado se cumplían 50 años de la desaparición de un actor irrepetible: Spencer Tracy.
A continuación, FilmMadrid, que acerca el cine de autor y de vanguardia y celebra su tercera edición. Este certamen que ha contado con la presencia del cineasta lituano Jonas Mekas.
En la cartelera cinematográfica española destaca el estreno de 'Chavela', documental dirigido por las estadounidenses Catherine Gund y Daresha Kyi sobre la cantante mexicana de adopción, aunque de origen puertorriqueño.
Además, de Portugal llega una poética evocación de la novela de Lobo Antunes en la que se basa 'Cartas de la guerra'.
De Georgia llega 'La vida de Anna', escrita, fotografiada y dirigida por Nino Basilia; de España 'Júlia Ist', dirigida por Elena Martín; de Japón, 'Mientras ellas duermen', de Wayne Wang, con una adaptación de la novela de Javier Marías protagonizada por Takeshi Kitano; y de París, la comedia romántica 'París puede esperar', de Eleanor Coppola, con Diane Lane y Alec Baldwin.

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