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No recomendado para menores de 12 años Días de cine - 08/02/18 - ver ahora
Transcripción completa

Buenas noches, bienvenidos.

La Academia de Cine ya entregado sus premios

y en menos de un mes será la de Hollywood

quien se encargue de reconocer los mejores trabajos

de su industria.

Aquí comienza "Días de cine".

(Música cabecera)

Un año más, "Días de cine" os lo cuenta todo

sobre la gala de los Goya.

Es el colofón final de un viaje maravilloso.

-¡Tetas! ¡Tetas!

Con forma de cuento colorido y luminoso

Sean Baker nos habla del lado menos brillante del sueño americano.

Celebramos el centenario de Ida Lupino,

actriz directora y productora cuando parecía imposible.

(HABLA EN INGLÉS)

(Música)

Ya hace más de 50 años existían voces en el cine

como la de Ida Lupino, que pedían a gritos

mayor presencia de las mujeres dentro de la industria.

Un grito al que se sumaban el pasado sábado

muchos de los asistentes de la 32 edición de los Goya.

Fue la noche de las mujeres pero no por eso,

sino porque gracias a su talento

se hicieron con los premios gordos de la noche.

(Música)

Qué felicidad que me entreguéis este premio, Concha y Mercedes.

Los premios son diferentes según cuándo se reciben.

Pero en este caso, poder ganar un Goya

son palabras mayores.

Este es el colofón final de un viaje maravilloso.

Yo soy muy de remontada, de en el último minuto... ¡chac!

(Música)

-Y el Goya es para... -Es para...

Es para...

-Es una pregunta complicada. (RÍE)

Tenía a mi madre al lado y tenía ganas de ganarlo por ella.

He sentido auténtico vértigo.

-No estaba escuchando, no estaba viendo nada.

Simplemente esperas.

"Eneko Sagardoy". Claro.

Estás proyectando: "Eneko, Eneko, Eneko"...

Pero a partir de ahí ha sido... ¡puf!

(Música)

Un gigante, siglo XIX, euskera, carlistas...

Al final se ha hecho casi todo lo que se pretendió.

-Lo que era imposible ha sido posible.

La lectura es que se puede soñar.

-Fue muy bonito el día que vimos al gigante,

que estaba ahí, que lo habíamos conseguido.

Ves el dinero con el que está hecho y el resultado final

y es sorprendente.

Hasta yo mismo cuando vi la peli montada

me quedé un poco sorprendido: "¡Ostras!".

-En España hay una cantidad de técnicos brillantísimos

en todos y cada uno de los departamentos

y eso está haciendo que las facturas de las películas

crezcan de una manera casi exponencial.

(Tictac)

-Isabel Coixet. -Isabel Coixet.

"La librería".

-Ha sido como una remontada de partido de básquet.

(RÍE)

Estuve en un partido de los Lakers que fue así.

Hicieron como 22 puntos en dos minutos. Pues igual.

Me he sentido Magic Johnson.

(Música)

Yo creo que llegas a la gente... (RESOPLA)

Cuando cuentas algo que realmente conecta

con lo que tú sientes y lo que tú piensas.

(Música)

-Sobre todo me da mucha confianza de decir:

"Si lo que quiero contar es este tipo de historias,

y de esta manera, se puede hacer".

Y luego, habrá veces que llegue a más gente y otras a menos.

-Me ha cambiado la forma de interpretar.

¡Oh!

Y me ha cambiado la vida.

(RÍEN)

Algunas veces, estando solo estás acompañado.

Este Goya es una responsabilidad también.

-Nadie confiaba en él y eso le volvía inseguro.

Y es no bajar la guardia

y es no defraudar a quienes confían en mí.

Y es salir de la zona de confort.

-¿Se puede saber qué haces llamándome al trabajo? No puedo...

Es una película que me toca por muchos temas personales.

Y profesionalmente era el momento perfecto

para volcar en el trabajo todo lo que sé como mujer

y como actriz.

(Música)

-Y el Goya es para... -Es para...

-Me he quedado a cero.

Viendo cómo iba la noche digo, no sé, igual hasta cae.

Tengo que decir que yo ya esperaba, esto ya está cantado. ¡Pero bien!

Más que por mi cabeza, salía que se me salía el corazón.

(IMITA PITIDO) Pues nada, la verdad.

En realidad nada.

Todo lo que ibas a decir se ha ido a la mierda.

"Que no me toque porque no quiero hablar ante todos, no me gusta".

Solo derrotando a la superioridad de género

derrotaremos también al monstruo de la violencia contra las mujeres.

(Música)

Yo creo que es lógico que esté presente.

Nos dedicamos a eso.

Va por ellos, por esas identidades incomprendidas

y esos cuerpos raros. ¡Que vivan!

Estamos todo el rato contando historias,

construyendo una forma de vivir, de pensar.

Rebeldía, resistencia y amor.

Lo que pasa en la calle pasa al escenario.

Dicho esto, yo también creo que la gente debe reivindicar

lo que sienta que debe reivindicar, no es ninguna obligación.

Woody Allen es un creador genial

y un autor imprescindible de la historia del cine.

No debería haber ningún estigma, no pasa nada por vivir con VIH.

Cuando yo era pequeña y me escaqueaba de todas las cosas de casa...

No fregaba, nunca hice nada.

Y mi padre se ponía un poco enfermo y mi madre siempre le decía:

"Tú deja a la niña que lea, para algo le servirá".

Hablar de las cosas pero con mucho sentido del humor.

En ese sentido, lo que no puede ser en una ceremonia y una gala

es un chorreo de discursos.

Para eso sirve nuestro cine,

para que hablen quienes no tienen voz.

(Música)

Queremos dar un paso adelante por la paridad.

Pues sí que hay menos, pero ahí estamos luchando.

Mira, al final se ve que ahí estamos.

Estamos en el año que estamos y parece que hemos avanzado muchísimo

pero es un poco de escaparate, no de fondo.

-Te das cuenta que cuando alguien entra en un rodaje

y ve a una mujer joven dirigiendo,

como que no es la idea de director que tienen

y preguntan: "¿Quién es el director?".

Si quieres una directora de foto para una mujer,

tienes que pensar porque no llegan a ser directoras de foto.

En la escuela donde estudié había muchas directoras de fotografía.

Hay un problema de base, de educación.

-Tengo mucha confianza en que las nuevas generaciones

ya crecen y se forman con una conciencia de plena igualdad.

Está bien que recordemos cómo estamos,

cómo está la situación de la mujer en el cine,

que al final es un reflejo de su situación en el mundo laboral.

No tiene sentido que dos personas haciendo el mismo trabajo

cobren de manera diferente.

Siempre son descripciones de una chica guapa, despampanante,

deslumbrante, luminosa, con desparpajo.

Y aquí se acaba la descripción del personaje femenino.

"Amiga de", "novia de".

Las historias que contemos son las que deben dar voz

no solamente a las mujeres, hay tanto que reivindicar.

Tanto, tanto, tanto.

Es verdad, el arte importa.

Si hay alguien ahí fuera, una chavala que quiera dedicarse a esto...

¡Salta!

Abraza tus heridas y conviértelas en una obra de arte

porque merece la pena.

Yo no sé si cambiaremos el mundo,

pero a mí este oficio me ha salvado la vida.

(Música)

-Y el Goya... -Es para...

-Es para... -Es para...

-He pensado: "¿Han dicho Bruna?".

-Yo me llamo David... -Sí, nos hemos cogido así.

Ha sido como mira, ya está. El sobre ya está escrito.

Cuando lo han dicho es cuando me he puesto nervioso.

Cuando de repente ha salido "Handia" dices: "¡Ostras!".

Y el corazón...

Mira que el vestido es tipo siglo XVII.

Pues bombeaba fuerte.

Y cuando lo dicen te centras en bajar las escaleras

y subir las otras. (RÍE)

Acaban los Goya, Goya, Goya, Goya.

Hoy he sentido la llamada.

Controla la fuerza.

Yo reivindicaría seguir haciendo películas

en euskera, en catalán, en gallego,

porque los idiomas pequeños nos hacen gigantes.

-Lo bonito es que te das cuenta que el cine no tiene fronteras.

Y que da igual el idioma en el que esté hecho,

si la historia es buena y funciona.

Reivindicar el cine que hemos hecho este año.

Ha habido películas potentísimas de géneros muy diferentes,

de creadores muy opuestos.

Y no nos cansamos de soñar. Muchas gracias.

(Aplausos y música)

Cuando no temamos a lo que vendrá

y bajemos la espada...

Cuando tiemblas por nada.

(Música)

La gala de los Goya también tuvo un gran ausente,

uno de esos maestros de cine

al que probablemente la mayoría no ponen cara

pero sin el que muchas películas no hubiesen sido grandes películas.

Me refiere a Reyes Abades,

el rey de los efectos especiales dentro del cine español,

que fallecía un día antes de la ceremonia

sin saber si finalmente sumaría un Goya más

a los nueve que ya tenía.

Hace unos días, Álex de la Iglesia decía de él

que era uno de esos profesionales

que transmitían confianza y tranquilidad en un rodaje

y que nunca tenía un no por respuesta.

Nadie murió ni resultó herido como consecuencia de este disparo.

Porque Reyes Abades, que es quien empuña la pistola,

estaba detrás de este truco y de tantos otros

que preparó para el cine, el teatro y otros escenarios.

Sí, la magia en el cine que tantos premios le proporcionó

era posible gracias a especialistas en efectos especiales

de los que él fue un consumado maestro.

-Un tiroteo en un bar tiene muchísimo más trabajo

que una explosión de un coche.

Los efectos gordos, los espectaculares,

siempre son más fáciles de realizar, siempre te queda más lucido,

es más gratificante para nosotros.

La magia consistía en provocar diluvios de fuego, agua, nieve,

tiros o explosiones,

o cosas sorprendentes y peligrosas sin que sufrieran ni un solo rasguño

los actores que tenían que lidiar con ella.

Los efectos son más peligrosos cuando no están...

Cuando no están bien construidos, bien diseñados, o no están probados.

-Yo creo que... -¿No tendrás fuego?

Reyes Abades, Ferrán Piquer, por "Balada triste de trompeta".

"El laberinto del fauno".

"Buñuel y la mesa del rey Salomón".

Acumular hasta 40 nominaciones y ganar nueve Goyas,

algo de lo que no es fácil presumir. Va por vosotros.

O haber participado en más de 300 películas,

tanto españolas como extranjeras.

Reyes Abades no estaba reñido con una desarmante humildad

que exhibía en cada ocasión

en que la industria volvía a reconocerle méritos.

Estoy...

Bueno, estoy... Yo qué sé.

¡Vale!

Humildad, sencillez, trabajo en equipo y éxito

son las claves que definen la figura de Reyes Abades.

En nuestra profesión somos aprendices de todo

y oficiales de nada.

Tenemos que tocar, conocer la mecánica,

conocer cálculos, electrónica, albañilería...

Tenemos que conocer todo.

Y sobre todo, una cosa fundamental y muy necesaria es el ingenio.

Métodos de trabajo artesanales,

materiales manejados con las manos,

objetos que se ven y se tocan,

que en este época en que los efectos digitales

son cada vez más omnipresentes, siguen siendo imprescindibles.

Como veis, todas estas son lanzas que hay que hacerlas de goma

y retráctil para matar a la gente

Con el tiempo, Reyes Abades llegó a ser sinónimo de efectos especiales

pero sus primeros pasos los dio en 1968.

Después, en series de TVE como "Curro Jiménez",

hasta que fundó su propia empresa en 1979

y debutó en "El corazón del bosque", de Manuel Gutiérrez Aragón.

"El Dorado" de Carlos Saura

y "Los señores del acero" de Paul Verhoeven

se cuentan entre sus trabajos que él más recordaba por duros.

A partir de ahí fue imprescindible en producciones extranjeras

que tuvieran algo que ver con nuestra industria.

Como "Los fantasmas de Goya", "El misterio de Wells",

o "El Che: Guerrilla" de Steven Soderbergh.

Una imagen emblemática de los Juegos Olímpicos de Barcelona

la del encendido del pebetero,

también lleva escrito su nombre, aunque son pocos los que lo saben.

¿Que los efectos tradicionales se pierdan? Yo creo que no.

Podría pensarse que el oficio de los efectos especiales,

por poco conocido,

es de los que le convierten a uno en anónimo.

Pero Reyes Abades, fallecido la semana pasada,

no fue un mago en la sombra,

sino un genio que brilló por su capacidad

para hacernos creer en cosas increíbles.

¿Este cristal es de azúcar?

No, es de un material algo más peligroso. Mira.

(Música)

Ahí veíamos el humilde homenaje que en "Días de cine"

hemos querido rendir a Reyes Abades.

Pero no ha sido la única persona de cine que nos deja estos días.

Pues no, nos ha dejado John Mahoney, un actor de esos secundarios

que llenaban la pantalla cuando aparecían.

Era el padre de Fraisier, Martin Crane, un gruñón entrañable.

Le vimos también en una película maravillosa como es "Flipper"

haciendo de ese abuelo que dice a ese nieto

aquello que todo nieto quiere escuchar alguna vez:

Un grandísimo actor.

Pues para él nuestro recuerdo. Vamos con las recomendaciones.

Además, los dos títulos que vas a recomendar hoy,

lo suscribo porque son maravillosos, y están en las antípodas.

Hablan del amor. Comencemos con "Call me by your name".

Son el anverso y el reverso.

El anverso sería "Call me by your name"

que es: todos nos queremos, todos somos buenos...

Y qué bonito es el amor. El amor está en el aire.

El primer amor. Exactamente.

Es una película muy bonita, ambientada en el 83, en Italia.

Con el mundo del arte y ese primer amor

que es maravilloso siempre.

Y "Sin amor", la rusa de Zvyagintsev es lo contrario.

El otro día me acordaba de Raymond Carver

y ese "¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?".

Ese mundo de desazón y de ruptura.

Ese niño que sufre y que le pasa algo mientras los padres se pelean.

¿Preestrenos?

Pues la semana que viene volvemos con dos.

Uno, el martes, es "La enfermedad del domingo".

Ya la he visto, de Ramón Salazar.

Y van a estar Bárbara Lennie y Susi Sánchez.

Que son dos actrices maravillosas y que aquí están inmensas de nuevo.

El martes a las 22:00 en los cines Princesa.

Que la gente escriba corriendo.

Y luego tenemos otro preestreno muy especial, "Lady Bird".

Película candidata a cinco Óscar, entre ellos mejor actriz,

mejor directora y mejor guionista, que es Greta Gerwig.

Minipreestreno. Está complicado conseguir entradas.

Pero exclusivo porque es en la sala de Universal España.

Una sala con 28 butacas.

La gente que escriba, por favor, que vaya.

Yo no sé si en este momento quedará alguna entrada.

Es una película preciosa. Con Timothée Chalamet por ahí.

Protagonista de "Call me by your name".

"La guerra de los clones: más allá de 'Star Wars'".

Hay que ver, cada dos por tres "Star Wars".

Tú es que eres un fanático. Me gusta.

Pero este libro, Applehead Team Productions

que son libros con mucha pasión,

recoge todas esas películas que surgieron

al albur de la explosión de "Star Wars" en su día.

Muchas son de serie "B" a "Z",

pero alguna hay que no lo es, como "Dune",

que aunque no es todo lo acertada que hubiésemos querido,

pero sí es de serie "A".

Pues esas son las recomendaciones de la semana.

Continuamos con el programa.

(Música)

5 niños marcados por enfermedades terminales e irreversibles

son los protagonistas de "Ganar al viento",

un documental que se asoma a sus rutinas casi exóticas

por poco habituales, basculando con naturalidad

entre la convivencia con médicos y todo tipo de personal sanitario

y sus ganas de jugar y divertirse propias de la edad.

El relato se sustenta

sobre unas cuantas decisiones formales y narrativas,

también éticas,

como al de asumir el punto de vista de sus personajes

colocando la cámara a su altura

o limitar al mínimo la presencia de adultos,

que deja emocionalmente indefenso al espectador

ante la fuerza de lo que cuenta.

Así funciona "Ganar al viento", obra primeriza

de la periodista francesa Anne-Dauphine Julliand

que ni dramatiza ni trivializa la prematura madurez

de unos personajes que parecen haber aprendido intuitivamente

a disfrutar de la vida,

por efímera y trágica que se les presente.

Se considera cineasta antes que animador,

y cuando le preguntamos por su secuencia preferida

a Nick Park le viene a la mente una película que está protagonizada

por personajes de carne y hueso

y que tiene como director a Steven Spielberg.

(INAUDIBLE)

Una de mis películas favoritas es "El diablo sobre ruedas",

de Steven Spielberg.

Es fantástica y, en realidad, muy simple.

Trata sobre un tipo que viaja con su coche a lo largo de América

y se encuentra con un extraño conductor de camión.

Este camionero persigue al tipo en su coche sin ningún motivo.

Es muy excitante y tenso.

(Bocina de camión)

Hay una secuencia en la que el protagonista

llega a un cruce de trenes pero no hay barreras.

Y la luz parpadea, suena la campana.

El camión está empujando el coche del protagonista

poco a poco, mientras el tren se acerca más y más.

¡Eh!

(Sirena de tren)

¡Oiga!

-Es una secuencia excitante.

Los trenes son muy cinematográficos.

De hecho, una de las secuencias que más me gusta

de las que hemos hecho nosotros es la persecución en tren

de "Los pantalones equivocados",

en la que Gromit y Wallace persiguen a un pingüino con el tren

y es un poco como la secuencia de Spielberg

pero también como los western o Buster Keaton.

(Música)

Nuestra siguiente protagonista es una cineasta pionera,

luchadora e inconformista.

Ida Lupino fue actriz, guionista, directora,

y también productora independiente en un tiempo y un lugar,

el Hollywood de los años 30, 40 y 50,

donde las mujeres lo tenían todavía mucho más difícil que hoy.

Hubiese cumplido esta semana 100 años.

(Música)

Fascinante personalidad dentro y fuera de la pantalla.

Talento indiscutible delante y detrás de la cámara.

Algo más que una actriz y mucho más que un icono.

Una mujer que no se conformó con el papel que le habían asignado.

Su nombre: Ida Lupino.

Ajá.

Ida Lupino realizó interpretaciones memorables

y dirigió magníficas películas en una época en que las mujeres

no se sentaban en la silla del director.

Pero también escribió guiones y compuso música.

Su talento desbordaba los márgenes de una época y una industria

que, como mucho, solo admitía

que las mujeres hicieran bien dos cosas a la vez.

(Música piano)

La película de "La vida" de Ida Lupino

comenzó en Londres el cuatro de febrero de 1918.

Procedía de una estirpe que llevaba el teatro en las venas.

Su padre era una estrella de la cartelera teatral londinense

e Ida dio los primeros pasos de su carrera bajo su mirada.

Su paso al cine fue inesperado pero firme.

Allan Dwan la seleccionó para un papel en una prueba

a la que se presentaba la madre de la joven.

Era 1933, Ida tenía 15 años

y fue bautizada como la Jean Harlow inglesa.

A finales de ese año firmaba un contrato con Paramount.

Demasiado adulta por aspecto y por carácter,

Ida Lupino no podía ser una estrella juvenil.

Empezó a encadenar papeles de chicas duras y de ingenua.

La primera vez que pudo demostrar su capacidad dramática fue en 1939.

La película era "Sherlock Holmes contra Moriarty".

Su siguiente apuesta fue interpretar contra la opinión de todos,

el papel de una chica de clase humilde,

descarada y antipática.

Su insolencia agradó al público.

(RÍEN)

El paso definitivo lo dio con una película de Raoul Walsh.

Un personaje de mujer obsesionada por un hombre

le permitió tocar las notas del histrionismo

en una secuencia memorable.

(RÍE DRAMÁTICAMENTE)

"El último refugio" la puso en la cabeza del cartel.

Interpretaba a una chica que quiere escapar de la miseria.

Más lista que los hombres

y sin nada que envidiarle en nervio y coraje

al mismísimo Bogart.

Este tipo de personajes se convirtió en la marca de Lupino.

Buenas chicas maleadas por la vida

que habían perdido la inocencia por culpa de un hombre

o tratando de escapar de la pobreza.

Esa mezcla de dureza y fragilidad asomaba en su mirada.

Lo hizo en melodramas donde dejó claro que sabía cantar.

Lo hizo en títulos que recogían la herencia

del realismo poético.

Y supo ponerse a la altura de Jean Gabin.

En sus películas Ida Lupino dio muchas bofetadas.

Y también recibió algunas.

¡Oh!

Por el camino aprobó la reválida como mala de la película

en el papel de perfecta hermana manipuladora.

Porque Lupino, como todas las grandes,

cuando era mala, era mucho mejor.

Pisó con fuerza el territorio del gótico,

también como hermana.

A finales de los 40, Lupino llegó al que parecía su destino:

el cine negro.

Y llegó con la lección bien aprendida.

Tanto que supo evitar el estereotipo de la mujer fatal

sin perder encanto.

Su interpretación magnetiza

y su forma de cantar no deja indiferente.

(Música piano)

A esas alturas de su carrera

estaba cansada de repetir personajes

y de que el estudio la suspendiera de sueldo

por rechazar papeles que no le interesaban.

No quiso firmar un suculento contrato con Warner,

y junto a su marido, Collier Young, fundó una productora independiente.

La productora se llamó The Filmakers.

Junto al modelo de Hollywood, su objetivo era producir

películas independientes y baratas cercanas a la realidad

y que combinasen el entretenimiento con el significado social.

Entre 1949 y 1953, Ida Lupino dirigió seis películas

donde demostró que poseía una voz y una mirada propias.

Los temas eran provocadores: la violación, la bigamia,

la maternidad no deseada o el asesinato en serie.

Pero el tratamiento evitaba el sensacionalismo.

Era compasivo e íntimo, pero teñido de angustia y confusión.

Los personajes estaban muy lejos de los que ella interpretaba.

Eran gente normal de clase media

cuya seguridad se rompía de manera traumática.

Su debut en la dirección parecía fruto de la casualidad.

El director contratado por The Filmakers

sufrió un ataque al corazón al comienzo del rodaje.

Ida Lupino ocupó su lugar con naturalidad,

aunque no quiso firmar la película.

(Música)

Pero "Not wanted" es un film que tiene las señas de Lupino.

La historia de una chica soltera y embarazada

que pasa por un calvario de culpa e incomprensión,

está narrada con un tono alejado de toda afectación.

Su nombre sí aparecía como directora en "Never fear",

un film sobre una bailarina que contrae la poliomielitis.

Hundida, rechaza toda su vida anterior y sus sueños.

Esta premisa melodramática se convierte en manos de Lupino

en un agudo estudio de comportamientos.

(SILBA)

En su cine, los personajes están atrapados por sus miedos

y por la presión social.

(Silbido)

(Claxon)

¡Taxi! ¡Taxi!

Eso es más evidente aún en el caso de una chica violada.

Un hecho que Lupino rueda de forma magistral

para poner en evidencia el pánico de la mujer.

Pueden ser presiones derivadas de una carrera deportiva

fomentada por una madre que quiere prosperar económicamente.

Algo que convertía al cuerpo de la protagonista

en una máquina al servicio del éxito.

En "El autoestopista", la mirad de Ida Lupino se centraba

en la violencia y los miedos masculinos.

Basándose en un caso real,

el de un psicópata que asesinó a seis personas,

la directora construye una soberbia pieza de cine negro

con los mínimos elementos: tres hombres,

dos secuestrados y un secuestrador,

y el peso del paisaje por donde se mueven.

El estilo de Lupino es conciso y económico.

La factura de su cine es clásica, pero con una interesante combinación

de elementos documentales y simbólicos

que surgen con naturalidad de la narración.

La directora sabe hacer de la pobreza una virtud,

y su trabajo con la cámara combina sabiamente

la funcionalidad y la elegancia.

Ida Lupino solo se dirigió a sí misma una vez,

fue en "El bígamo", la historia de un hombre casado con dos mujeres.

La película es visualmente más contenida,

aunque está soberbiamente interpretada.

Pero nunca juzga, solo muestra el problema.

Aparecía también como actriz en otra producción de su compañía,

donde también ejercía de productora y guionista.

A pesar del reclamo que suponía su presencia,

el hecho es que The Film-Makers terminó cerrando

y su carrera como directora se esfumó.

En los años cincuenta, Lupino trabajó

a las órdenes de tres grandes directores

en tres de las películas más importantes

de sus respectivas carreras.

Son trabajos que muestran su plena madurez como actriz.

Pero trabajó con igual dignidad en producciones pequeñas,

algunas muy interesantes.

Al mismo tiempo, Ida Lupino dirigió

su carrera como directora hacia la televisión,

un terreno donde trabajó hasta finales de los años 60

y donde se valoraba su rapidez y economía en los rodajes.

A pesar de las restricciones creativas y presupuestarias,

firmó capítulos antológicos en series clásicas.

(HOMBRE HABLA EN INGLÉS)

-¡Oh!

Volvió a la dirección cinematográfica

con un convencional relato sobre un internado de monjas

al que supo insuflar vida por encima de los tópicos.

Fue su último trabajo para la gran pantalla.

Aunque fue la segunda mujer admitida

en la Asociación de Directores de Hollywood,

la carrera de Ida Lupino ha sido ignorada mucho tiempo,

y solo empieza a ser conocida y valorada poco a poco.

"Thank you".

Un tardío reconocimiento para alguien que dijo de sí misma

que era la Bette Davis de los pobres como actriz

y el Don Siegel de los pobres como directora.

Por suerte, fue sencillamente Ida Lupino.

(Música lenta)

Parecía un cineasta solo destinado

a presentar sus películas en los festivales,

pero tenemos que celebrar que lo nuevo de Sean Baker

llega ahora a la cartelera española.

¿Y por qué lo celebramos?

Porque "Florida Project" es una gran película

que habla de la infancia de una manera distinta.

¿Quién mejor que él para hablarnos de las claves de su cine?

Al hombre que vive aquí lo detienen a menudo.

En estos cuartos de aquí no podemos entrar.

¡Pero vamos a entrar!

El estreno en España de "The Florida Project" es

motivo de doble celebración: por un lado,

permite a los espectadores gozar de una película magnífica;

por otro, nos abre la puerta a un cineasta extraordinario

cuyo sexto título es una joya más

del tesoro que supone su filmografía.

Ver una película de Sean Baker colma el espíritu inquieto del cinéfilo,

al tiempo que amplía el horizonte vital del ser humano.

(HABLA EN INGLÉS)

Virtuoso de la cámara en cualquier formato,

basta señalar que su anterior película,

la asombrosamente bella "Tangerine", fue rodada con un iPhone 5,

Sean Baker conjuga magistralmente humanismo y estética visual.

En el cine de Sean Baker, no hay espacio para la caricatura,

solo cuentan las personas y su realidad.

Por sus historias deambulan inmigrantes ilegales,

estafadores, actrices porno, prostitutas transexuales.

Personajes inmersos en submundos aparentemente sórdidos

a los que él despoja de toda sordidez.

"Mis películas, a menudo, son una respuesta a lo que no se ve,

a lo que no sale en la televisión".

Existen los que se quedan atrás, los que se quedan al margen.

Esos a los que se les promete siempre el sueño americano,

pero que jamás podrán acceder a él.

-¿Nos puede dar algo suelto, por favor?

El médico dice que tenemos asma

y que tenemos que comer helado inmediatamente.

-Aquí tenéis.

En "The Florida Project",

Baker nos presenta un nuevo tipo de marginados:

los habitantes de algunos moteles próximos a Disney World

que sobreviven gracias a subsidios, trabajos ocasionales y trapicheos.

Tenemos un problema. Abre.

Hace unos años, mi coguionista me habló de este sitio,

Kissimmee, cerca de Orlando.

Me sorprendió, ni siquiera sabía que existía

una denominación para esta gente: los sin techo escondidos.

"Pensé que había que arrojar luz sobre cómo había niños

que estaban creciendo al lado de un sitio mágico,

que no lo es si estás al otro lado".

"Si eso existe en la capital del turismo mundial,

donde la gente diariamente se gasta miles y miles de dólares,

puede pasar en cualquier parte".

-Es solo la segunda semana del verano

y en la piscina ya ha aparecido un pez muerto.

-Hacíamos un experimento, intentábamos que resucitara.

El director focaliza la mirada en la indómita Moonee,

una niña de seis años.

Junto a sus amigos, Moonee juega, ríe e inventa mil travesuras

ajena al desolador panorama que la rodea.

Sean Baker muestra el espíritu de la infancia

en su fase de absoluta inocencia.

Y para ello, buscó inspiración

en Spanky, Alfalfa y su mítica "Pandilla".

Un grupo de niños y un vecindario humilde

cuya única preocupación era pasarlo bien.

"Por supuesto, los adoro".

"Pero también revisité muchos otros títulos

que tienen que ver con los niños para aprender de los maestros:"

"Los 400 golpes", "Los olvidados"...

El cine de Hollywood muchas veces presenta a los niños

"como seres precoces que tienen cualidades de adulto,

vocabulario de adultos, y eso no es realista".

"Me molesta; yo quiero ver a niños siendo niños".

-He fracasado como madre, Moonee.

Qué deshonra tan enorme.

-Halley... -Sí, mamá, eres una deshonra.

Junto a Moonee, su indómita madre, Halley,

una mujer que hace de la rebeldía bandera,

pero es una rebeldía hueca.

Halley quiere vivir con la misma libertad que su hija,

sin asumir que ella ya no tiene seis años.

A su alrededor siempre aparece el encargado del motel, Bobby.

Un hombre hermético en apariencia, pero que rebosa bondad.

El trabajo de Willem Dafoe es sublime,

pero no menos que el de la pequeña Brooklynn Prince

o la debutante Bria Vinaite.

Se acabó. Fuera. -Pero...

-Os he avisado: una gota y os largáis.

-Venga ya, hombre. -¡Fuera ya!

-Es que fuera se va a derretir.

-Es evidente que dentro también se derrite.

-"Siempre he admirado a Mike Leigh".

"Su realismo social y su trabajo con los actores es increíble".

Pero la diferencia entre Mike Leigh y yo es

"que él busca definir a sus personajes

y yo busco personas".

"Por eso yo prefiero trabajar con actores amateur".

"Da igual la experiencia,

mientras haya una química con el espectador,

mientras se transmita una sensación de realidad,

todo irá bien".

-Ojalá tuviera el estómago más grande.

Como de embarazada.

Me llenaría la barriga de comida.

-"Cuando hago una película, lo que más me gusta es el montaje,

porque yo monto mis propias películas".

Es en la sala de montaje donde realmente la encuentro.

Me gusta hablar de los temas universales

"porque así puedo conectar con cualquier espectador,

esté donde esté".

-¡Uoh!

¿Ves? Te he llevado de safari.

-Todas mis películas tienen humor porque así es la vida.

Todos usamos la risa para sobrevivir.

Una película sin humor no sería realista,

sería imperfecta.

Apoyado por el excelente trabajo de Alexis Zabe,

director de fotografía habitual de Carlos Reygadas,

Sean Baker da el salto al 35 milímetros

con esta obra excepcional.

¿Por qué grita mamá?

-Solo están hablando. Tienen que solucionar una cosa.

-"Cuando trabajas en 35, hay una disciplina".

Todo el mundo está muy concentrado

porque todo el mundo es consciente de que todo cuesta mucho dinero.

Lo bueno es

que esa obsesión por el dinero me sirvió con los niños.

"¿Oís eso?".

"Es el sonido de mi dinero quemándose,

así que concentraos".

"¿Se quema tu dinero? Vale, nos concentramos".

Y funcionaba.

-Vigila a esos críos.

-"Muchos colores existen,

es la famosa paleta de colores de Florida".

"Pero también quería que el mundo que muestro

se viera a través de los ojos de los niños protagonistas".

"Yo recuerdo que cuando era niño, mis sentidos estaban más abiertos".

Veía los colores de manera diferente, más intensos, más brillantes.

El mundo parecía más grande; el cielo, más azul.

Una película fascinante que se rebela

contra la tradicional estructura de narración

para sumergirnos en un retazo de la vida de sus protagonistas.

Porque "The Florida Project" acaba,

pero la realidad de las personas que la habitan

existe más allá de la película.

El final sorprende,

está abierto a diferentes interpretaciones.

Eso me gusta, es parte de la misión de esta película,

"que el espectador se vaya a casa dándole vueltas".

"Me gustaría que los espectadores sintieran

que han pasado el verano junto a Moonee

y que se han encariñado con ella".

"Y que luego, en sus casas, piensen en cuántas Moonee hay

viviendo en esas mismas condiciones

y se planteen: '¿Qué puedo hacer para cambiar esta situación?'".

-"I love you too".

Nos sorprende que una película tan extraordinaria

como "Florida Project" solo opte a un Oscar,

pero lo que sería realmente imperdonable es

que Willem Dafoe no estuviese entre los nominados.

Lo está en la categoría de Mejor actor de reparto.

Él dice que no se considera una estrella de Hollywood,

más bien un trabajador del cine.

Y aprovechando el estreno de esta película,

hemos querido recuperar una jugosa entrevista

que nos concedió hace tiempo

en el Festival de Cine de Las Palmas.

Willem... Dafoe.

Willem... Dafoe.

-"Creo que los premios, y cualquier tipo de reconocimiento,

ayudan, te motivan, te dan energía".

"Elijo mis papeles valorando distintos aspectos,"

pero lo que siempre me atrae es un director sólido

con el que quiera colaborar.

(GRITA)

(CANTA EN INGLÉS)

"En general, me gusta la gente que tiene

una manera particular de contemplar las cosas".

"Es un reto para mi imaginación, me inspira".

"Para eso, normalmente hace falta un tipo de personas locas,"

apasionadas, muy especiales, capaces de cambiar tu percepción.

(Música rock)

"'Spiderman' fue un caso particular porque era una película grande,

con mucha presión comercial y también muchos recursos,

pero contaban con la bendición de tener a Sam Raimi".

Él hizo una película muy personal.

Yo estaba allí

"y vi que estaba tan involucrado como otro director

cuando hace un proyecto pequeño, personal e independiente".

"Pero dejando al margen 'Spiderman', en las grandes películas comerciales

siempre hay cierta presión para tener un producto".

"Puede ser una película potente y muy entretenida,"

pero no es algo que te haga plantearte tu manera de pensar.

"Está bien, puedes hacer eso a veces,

pero no es lo que quiero hacer de manera habitual".

"Y para ser sincero, la verdad,

a mí no me quieren en esas películas".

(ESCUPE)

"Y si me quieren en el reparto,

me ofrecen cosas que no me interesan".

"Está bien hacerlo a veces,

pero seguir siempre ese patrón te insensibiliza,

se convierte en un trabajo más,

y una de las cosas bellas de ser actor es

que, si tienes suerte y oportunidades,

puedes trabajar como si fuera siempre una aventura personal,"

una exploración, algo divertido.

Es un trabajo duro, pero divertido.

Me gusta hacer películas,

pero en el teatro me siento completamente involucrado

"porque tienes que usar tu cuerpo, la parte física, proyectar tu voz".

"Es algo mucho más atlético, y me gusta mucho el ritual".

"El ritual es muy importante, te ayuda a concentrarte,

te puede ayudar incluso en la vida".

En realidad, nunca tomé la decisión de ser actor.

Yo vengo de una familia muy numerosa

y tenía que encontrar una estrategia para que me escuchasen,

así que me convertí en el comediante, el cómico.

"Adquirí esa habilidad social, y me funcionaba con las chicas".

"Tengo muy poca formación académica".

"No sabía qué hacer con mi vida y empecé en un teatro pequeño".

"Luego, me mudé a Nueva York, me vio Kathryn Bigelow

y me propuso hacer una película, lo probé y me gustó".

Y seguí haciendo películas y teatro.

(Música jazz)

Normalmente, no veo mi trabajo,

"nunca me veo cuando estamos rodando".

"Algunos actores lo hacen, yo nunca lo hago".

"Mi teoría es: 'Si me gusta lo que veo, eso no me ayuda;

y si no me gusta, tampoco me ayuda'".

"Cuando veo una película mía,

siempre lo asocio con el momento en que se rodó,

y eso es algo mucho más intenso que la propia película".

Siempre.

Es como ver los vídeos caseros.

"Me llega esa ola de asociaciones con los momentos de rodaje".

Pero también me pongo crítico y veo cosas que no me gustan.

Me angustio y digo: "¿Por qué usaron esa toma?".

Me enfado, me decepciono. Es mejor no ver tus películas.

No miro hacia atrás, no puedo.

Mirar hacia atrás te debilita.

"Me siento como un chaval de 22 años que acaba de empezar,

y esto es de alguna manera verdad, porque no soy un tipo

que haya sido nunca el favorito de los estudios;

he ido de aquí a allá, tanto social como profesionalmente:

del teatro al cine, de pequeñas a grandes películas,

vivir en Italia, en Nueva York...".

"Viajo mucho, trabajo en EE. UU., en otros lugares".

"Y eso hace que me sienta como un chaval".

Nunca sé qué va a pasar después.

"Renovarse o morir y no tener miedo a lo desconocido",

así sigue pensando Clint Eastwood a los ochenta y siete años de edad.

En su nueva película, pone el foco en tres héroes desconocidos,

aquellos jóvenes americanos que se enfrentaron a un terrorista

en la tarde del 21 de agosto de 2015

en el tren con destino a París.

Deberías haberle oído: que si la vida le estaba empujando hacia algo,

hacia un propósito mayor... Yo qué sé.

-Si no estuviéramos predestinados a coger mañana el tren,

algo nos pararía. Un cuerpo en movimiento sigue así

mientras no actúe sobre él una fuerza mayor.

-Vale, Isaac Newton.

Clint Eastwood parece decidido a rescatar historias

que extrae directamente de las noticias.

Historias reales que tienen en común estar protagonizadas

por personas aparentemente corrientes

que llevan a cabo acciones extraordinarias.

(HABLA EN FRANCÉS)

-Algo rico a las doce.

-Caballeros.

-Les habla el capitán. Prepárense para el impacto.

-¿Qué? -¡Dios mío!

Ya lo hizo en su anterior película, "Sully",

o el retrato del piloto que consiguió la gesta

de salvar a 155 personas con un aterrizaje forzoso

en pleno río Hudson en Nueva York.

No la cojas.

Déjala.

Y en la anterior, "El francotirador",

o el dilema moral de un soldado americano

convertido en leyenda por su milimétrica puntería.

Aquí tiene. -Gracias.

-Mira qué pequeñita es.

-Oh, venga, no seas gilipollas.

(Gritos y llantos)

Ahora es el turno de "15:17 Tren a París".

El relato de la hazaña llevada a cabo

el 21 de agosto de 2015,

cuando tres jóvenes americanos de viaje por Europa

consiguieron frustrar un ataque terrorista

en un tren de alta velocidad

que circulaba entre Ámsterdam y París.

Lo más asombroso es el hecho de que "15:17 Tren a París"

está protagonizada por los auténticos héroes.

¡Venga!

Algo insólito en la ficción cinematográfica.

Ya había hecho un par de cosas parecidas,

pero no hasta este punto.

"En 'Gran Torino', ya trabajé con actores no profesionales

en algunos de los personajes secundarios"

e incluso en un par de personajes importantes.

Así que ya tenía una técnica para trabajar de esta forma,

o al menos una técnica que a mí me parecía buena.

El trío heroico de protagonistas está compuesto

por Anthony Sadler, de la Guardia Nacional de Oregón,

Alek Skarlatos y el aviador de primera clase

de las fuerzas aéreas de EE. UU. Spencer Stone.

Quienes, amigos desde la infancia,

se interpretan a sí mismos en esta película.

Estábamos completamente en shock.

No se nos habría pasado nunca por la cabeza ni en sueños.

No entraba en el campo de lo posible.

Pero terminamos aceptando, y creo que todo salió bien.

-En el instante en el que empiezas a descubrir quién eres,

te das cuenta de que has asumido el control de tu vida.

-Es interesante,

porque estos chicos se criaron juntos

y han ido forjando una lealtad y un respeto mutuos.

No vienen de entornos especialmente privilegiados.

Tuvieron que superar muchos obstáculos,

no eran especialmente buenos en el colegio;

en algún caso, vienen de familias rotas.

Y es interesante cuando un hombre corriente

hace algo que no es corriente.

La película narra el curso de las vidas de estos amigos

de los avatares de su niñez hasta la serie de eventos

que precedieron al ataque terrorista.

Su actitud en esos momentos permitió salvar la vida

de los más de quinientos pasajeros que viajaban en ese tren.

-No trates de buscar atajos.

Haz lo que sabes que debes hacer.

¡Nos han elegido para esta gran obra!

-Es muy fiel.

Es una de las cosas que más nos emocionó

cuando supimos que Clint Eastwood iba a dirigir la película.

Y cuando decidimos hacer de nosotros mismos,

eso le dio otra capa de realismo.

No sé, tío, ¿no tienes la sensación de que la vida te empuja hacia algo?

Hacia un propósito mayor.

-Las buenas historia son las reinas del cine.

Si partes de una buena historia,

luego, todo es cuestión de ejecutarla...,

de hacerla funcionar.

(Música suspense)

¡Taylor!

¿Por qué te has escapado? -Policía de seguridad.

-Está bajo mi protección. -Ya no, señora.

Ahora está bajo la custodia del Ministerio de Ciencia.

-¡Quita tus sucias patas de encima, mono asqueroso!

Si Nietzsche lo decía, por algo sería.

Hemos recuperado esa frase porque se cumplen cincuenta años

esta semana del estreno de "El planeta de los simios",

una película de ciencia ficción, pero que trataba temas terrenales

como la Guerra Fría o el racismo en EE. UU.

Hoy nos vamos a despedir con uno de los finales

más fascinantes de la historia del cine.

Sabemos que es un final, es un spoiler,

pero habéis tenido cincuenta años para verla,

y hasta "Los Simpson" han recreado esa secuencia de cine.

Nos vamos, dentro de siete días volvemos.

Al fin y al cabo, como dirían los Rolling Stones:

"Es solo un spoiler, pero nos gusta".

(Música suspense)

He vuelto.

Estoy en mi casa otra vez.

Durante todo este tiempo...,

no me he dado cuenta de que estaba en ella.

¡Por fin lo conseguí!

¡Maniáticos!

¡La habéis destruido!

Yo...

¡Yo os maldigo a todos!

¡Maldigo las guerras!

¡Os maldigo!

  • Días de cine - 08/02/18

Días de cine - 08/02/18

08 feb 2018

Junto al análisis de la 32ª edición de los Goya Días de Cine recupera esta semana la figura de Ida Lupino, actriz, directora, guionista y productora. Es más conocida como la actriz que daba la réplica a Bogart en 'El último refugio', pero también fue pionera en la dirección como mujer, abordando además temas inusuales para la época. En tiempos de lucha por la igualdad, el programa quiere recordar a alguien que lucho por ello de la mejor forma posible.

En el repaso a la cartelera el programa se detendrá en los estrenos de 'The Florida project', dirigida por Sean Baker, un cuento sobre el lado más oscuro de una sociedad opulenta, con un Willem Dafoe que ha conseguido una nominación como mejor secundario para los Oscar, y con quien el programa ofrecerá una extensa entrevista reciente.

Esta semana, 'La Habitación Verde'  estará dedicada a quien fuera el rey de los efectos especiales en España, Reyes Abades.

También se abordará el estreno de '15:17 Tren a París', la nueva película de Clint Eastwood, que narra una historia real con sus verdaderos protagonistas.

Y entre los contenidos de esta semana, habrá tiempo para recordar el medio siglo del estreno de una película mítica: 'El planeta de los simios'.

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