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No recomendado para menores de 12 años Días de cine - 04/01/18 - ver ahora
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Hola qué tal, buenas noches.

Bienvenidos al primer programa del año.

No es habitual que "Días de cine" se emita en esta primera semana,

pero hemos querido haceros un regalo de Reyes muy especial.

Os vamos a hablar del mejor cine de aventuras,

del western,

también de la mejor comedia,

del mejor cine negro.

Vamos a hablar, en definitiva, de la amistad y de mujeres fuertes,

del musical,

y de un cine que parecía sencillo de hacer,

pero que en realidad no lo era tanto.

Hoy, en "Días de cine" vamos a hablar de Howard Hawks.

¿Y por qué?

Porque el pasado 26 de diciembre

se cumplieron 40 años de su fallecimiento

y hemos pensado que se merecía un homenaje.

Así que con todos vosotros el universo Howard Hawks.

Se podría afirmar que Howard Hawks encarna

la figura del director por antonomasia.

Así que cualquier pretexto es bueno para educar su figura

como uno de los grandes del cine norteamericano

y del cine universal.

Cualquier cinéfilo de pro recordará,

cinco, diez, o vente películas con su firma.

Y paradójicamente casi cualquier simple aficionado

incluso desconociendo su nombre,

reconocerá como deslumbrantes un puñado de títulos

que por distintos motivos marcaron su tiempo

y se mantienen como referentes indelebles

de la historia del cine.

Brilló en la comedia trepidante...

En el western...

Progresivamente de interiores...

En el cine de gánster...

En el género negro...

En el de aventuras...

Incluso en el musical.

Nacido en Indiana, Estados Unidos, el 30 de mayo de 1896,

pilotó aviones y coches,

practicó diversos oficios,

antes de entrar en la industria del cine,

todavía en la época muda.

Se cumplen ahora 40 años de su desaparición,

en diciembre de 1977, el día después de Navidad.

Siete años después de rodar su última película.

Lo bueno, lo aprendió viendo las películas de John Ford.

Y comprendió lo que no había que hacer con las de Cecil B. DeMille.

Para Hawks, un director es sobre todo,

alguien que cuenta historias.

Historias erradas sobre sí mismas.

De situaciones intensas, casi siempre con humor,

y personajes carismáticos, sobre todo hombres.

Grupo de hombres unidos en torno a una actividad.

Un mundo masculino alterado

por la presencia de unas cuantas mujeres fuertes.

Como valoraba especialmente las historias y la narración,

se rodeó siempre que pudo de grandes guionistas.

Procedentes de lo mejor de la literatura del momento,

con los que colaboró sistemáticamente.

Como no podía ser de otra manera,

prefería trabajar con los grandes actores

que para él, eran sin duda,

Cary Grant y Katharine Hepburn, para la comedia...

Y John Wein para los western.

Su trabajo consistía en hacerlo todo de la manera más sencilla posible,

con la cámara a la altura de los ojos,

y una planificación transparente, imperceptible.

Sus reflexiones sobre los secretos del oficio,

no ayudan a desentrañar el misterio de su eficacia y de su inmediatez.

Pues se limitaba a una serie de afirmaciones básicas,

casi perogrulladas,

dictadas por un incontestable sentido común.

Como tantos grandes del cine americano

practicaba su oficio como una suerte de intuición artesanal.

Y no se atribuía ningún mérito artístico,

ni sustentaba su obra sobre ningún aparato teórico.

Fueron los críticos franceses,

los que empezaron a tomárselo en serio,

desde mediados de los 50,

y a considerarle como a un verdadero autor.

Pero a Hawks, por su manera de rodar, de afrontar las escenas,

de plantar la cámara en decorados, o en exteriores,

de dirigir a sus actores sin hacerse notar,

como si todo ocurriese por que sí,

le correspondía la etiqueta de autor invisible.

-El comienzo de "Tener y no tener",

nos induce a creer que pertenece al género de aventuras

que con tanta pasión cultivó Howard Hawks.

Aunque está considerada,

como uno de los grandes clásicos del cine negro.

Un escenario histórico, la Segunda Guerra Mundial,

poblado de colaboracionistas del Ejército francés de Vichy

y militantes de la Resistencia antifascista,

canciones al piano en un bar repleto de aventureros y viejos idealistas,

y una historia romántica que involucra

a la única pareja que podía igualar en fascinación,

a la formada por Humphrey Bogart con Ingrid Bergman,

la del propio Bogart

y una perfecta desconocida por entonces, Lauren Bacall.

Todo ello, nos remite a "Casablanca".

Lauren Bacall, el gran descubrimiento del director,

encarna a la mujer "howksiana" por excelencia.

De gran temperamento y fuerte personalidad;

con comportamientos masculinos en un mundo de hombres.

"Tener y no tener", partía de una novela de Ernest Hemingway,

adaptada por William Faulkner,

buen amigo de Howard Hawks,

y Jules Furthman.

Aventura, política, atmósfera negra,

romance y toques de humor aquí y allá.

Un humor que cruza de principio a fin el universo de Howard Hawks,

incluso en su galaxia más oscura.

"El sueño eterno" es la adaptación

de la conocida novela homónima de Raymond Chandler

que William Faulkner realizó con la colaboración de Jules Furthman

y Legh Brackett.

Philipe Marrow, el inmortal detective privado

creado por Raymond Chandler,

saltaba por primera vez a la pantalla encarnado por Humphrey Bogart,

con su inigualable estilo para convertir las frases

en cuchillos de doble filo,

que afloran una visión desencantada de la vida.

"En el suelo eterno",

se reencontraba la pareja que tanto éxito había cosechado un año antes,

"En tener y no tener",

Bogart- Bacall.

Una baza publicitaria de la Warner.

El relato de "El sueño eterno",

orada la oscuridad de un mundo de violencia,

incubada en todos los estratos sociales

a través de una enrevesada trama detectivesca, difícil de seguir.

Los abundantes tiroteos de metralletas

desde vehículos en movimiento,

y las muertes por disparo de pistola fuera de campo,

tiñen de ruidosa violencia

una película que sufrió la censura del código Hays,

por lo que tuvieron que rodarse hasta tres finales distintos.

Casi un acta fundacional del cine de gánsteres: "Scarface".

"Scarface" era un retrato no reconocido

del gánster más famoso del momento, Al Capone.

De su meteórico ascenso y rotunda caída.

Para darle rostro a su antihéroe criminal,

Hawks, confío en la extraña síntesis de dureza infantil de Paul Muni.

El Tony Camonte de Paul Muni,

adquiere un aire patético y desquiciado

que lleva la ambición hasta su paroxismo.

Es, el prototipo de psicópata surgido de lo más bajo

con la única obsesión de llegar a lo más alto.

Con su hombre de confianza y su hermana,

un personaje shakesperiano.

el cine negro de Howard Hawks,

reposa en dos niveles ferozmente violentos.

en el plano general una sociedad devorada por la corrupción,

en el plano corto, un individuo que lucha a favor o en contra

de los valores pregonados por esa sociedad.

-Una de las características recurrentes del cine de Hawks,

y una de sus propuestas más depuradas e incluso bellas,

es el retrato del grupo profesional.

Si bien hay reminiscencias de ello en la mayor parte de su filmografía

hay ciertos títulos de los que vamos a hablar

que se pueden considerar como una elegía del grupo

entendido como un hogar,

el mejor del os posibles.

Y un espacio compartido,

donde la autorrealización es primordial.

Películas como "Air force", "Solo los ángeles tienen alas",

"El enigma de otro mundo", "Río Bravo", o "Hatari",

escenifican esa subyugante construcción

que podemos seguir considerando un modelo de las relaciones humanas.

De la eficacia del grupo de trabajo,

como precursor del concepto,

hoy tan mentado de los recursos humanos.

Incluso en un plano más filosófico como la condición previa

para la construcción de la democracia.

El grupo "hawksiano", pone en primer lugar al individuo;

queda completamente descartado cualquier posibilidad de que,

este individuo, quede difuminado por el grupo,

lo cual no hace si no reforzar la entidad colectiva y su potencial.

Las relaciones grupales vienen determinadas

por la dignidad y el respeto,

no solo a los demás, sino en primer lugar a uno mismo.

Es una de las imperecederas señas de identidad de su cine,

el autorrespeto y la dignidad.

La confianza en el grupo y en su líder, es esencial.

El líder hawksiano,

tiene una autoridad natural basada en la admiración y el respeto.

Se intuye, por lo tanto, una incontestable meritocracia,

ya que el líder, es un profesional consumado

que conoce a su equipo.

Jamás abusa de su autoridad,

e incluso tiene una relación de franca camaradería

con el equipo que dirige.

En esos fuertes lazos que mueven al grupo,

se obra el milagro de la exaltación de la individualidad.

Y si bien la exigencia profesional es un baremo inapelable donde medirse,

esas relaciones no carecen de un fuerte componente emocional.

Y es aquí donde Hawks consigue, probablemente,

sus más conmovedoras composiciones:

Cuando un miembro del grupo necesita

una segunda oportunidad para redimirse.

En este sentido debemos admitir que el Dude, de "Río Bravo",

un inolvidable Dean Martin,

sea seguramente, uno de los grandes personajes del séptimo arte.

La relación entre Dude y John T. Chance, su cuidador,

es de una sutileza apabullante.

Es impresionante cómo Hawks, sin duda un hombre experimentado

y que sabía de lo que hablaba,

logra poner al personaje de John Wayne en la justa distancia,

y así su concurso logra ser vital para la rehabilitación de Dude.

Concluimos que ese necesario y temporal paternalismo,

está obviamente regido por el respeto y la dignidad.

Teniendo en cuenta estos rasgos,

El John Wayne de "Río Bravo",

es un líder diferente del que encarna en "Río Rojo".

Dunson es un jefe apropiado para un tiempo determinado,

el del salvaje oeste,

que inexorablemente deja paso a otro tipo de dirigente

bajo el peso del progreso.

Como es el personaje de Montgomery Clift,

conciliador y ecuánime,

exactamente como John T. Chance.

"Solo los ángeles tienen alas",

un grupo de aviadores opera en una zona escarpada de Sudamérica,

y necesita la cohesión y el contacto humano, por encima de todo,

ya que lidian cada día con la muerte.

Es en esta gran película donde se escenifica por primera vez

todas las constantes del grupo hawksiano.

Hawks, sabía de lo que hablaba,

porque respondía perfectamente a ese prototipo de pionero

que llegó a vivir todo lo que contaba antes de plasmarlo en el cine.

"El enigma de otro mundo",

no es tanto una película

sobre la posibilidad de una invasión alienígena,

sino sobre dos mundos enfrentados.

El que preconiza al científico,

donde el conocimiento y la ciencia despojada de todo vestigio emocional,

lo es todo.

Y ese grupo profesional de seres humanos que ofrecen

la mejor alternativa a la utopía del científico,

un lugar evolucionado emocionalmente,

donde sentirse pleno y realizado.

Y este serie el gran dilema que la ciencia ficción posterior alumbró,

la contradicción entre el enorme progreso tecnológico y científico

y el desacompasado avance moral y emocional del ser humano.

La entrañable "Hatari",

seria la hermosísima despedida del grupo, en estado puro.

En el corazón de África,

estos aventureros de distintas nacionalidades

que capturan animales salvajes con destino a zoos de medio mundo,

se sienten plenamente realizados.

Y aman la vida tan contagiosamente,

que daríamos lo que fuera por pasar al menos un fin de semana con ellos.

Y que decir tiene,

que Howard Hawks nos contó aquello en lo que creía

y también practicaba.

En sus rodajes, brillaba el espíritu de equipo

y aceptaba de buen grado todo tipo de sugerencias.

Hay que reseñar que el papel de la mujer en el grupo,

era claramente moderno y avanzado para su época.

Si bien rara vez podría ser la líder,

gozaba de un estatus similar al del hombre.

Hawks, mostraba a las mujeres que a él le gustaban,

independientes, femeninas, seguras de sí mismas

y dispuestas a la acción.

En definitiva, perfectamente integradas en el grupo profesional.

Los grupos humanos de Hawks,

ponen en definitiva en juego unos valores sin fecha de caducidad,

transmiten un contagioso entusiasmo,

y siguen constituyendo un gozoso ejemplo de integridad e integración.

Además, la forma en la que lo plasma en su cine,

resulta de una belleza coral asombrosa.

-Para fiarse de alguien hay que conocerlo bien.

Howard Hawks, ese cineasta de las amistades masculinas,

pero junto al enaltecimiento de la camaradería,

en su cine existe una zona de sombra.

Junto a la confianza aparece su reverso, la traición.

El engaño, la trampa y la mentira,

aparecen en el cine de Hawks en tonos muy diversos.

En varias de sus películas de los años 30,

el tema de la traición se perfila de manera clara.

"Pasto de tiburones", no figura entre los films más populares.

Pero se trata de un relato que revela las virtudes del director.

En especial, su gusto por la acción y el drama del hombre en peligro.

El humor negro y la brutalidad primitiva,

encajan con el protagonista y su entorno:

el mar y la pesca de altura.

Mike Mascarenhas, tiene un amigo fiel,

pero descubre que el corazón humano es más peligroso que los tiburones.

"Águilas heroicas", es el reverso de "Pacto de tiburones",

aquí la violencia, es violencia psicológica.

Más apropiada para la sensibilidad y la sofisticación

de un grupo de pilotos de una línea postal.

Toda la película se fundamenta en el diálogo

que va desvelando progresivamente las faltas de los personajes.

Cagney es un egoísta idolatrado por sus amigos

que tendrá que aprender a reconocer que les ha fallado.

El mismo Cagney, se siente traicionado por su hermano

en "Avidez de tragedia".

Las consecuencias de su rabia serán nefastas para su mejor amigo.

De nuevo, la violencia interna se convierte en un hecho físico,

una de las señas de identidad del cine de Hawks.

La traición se convierte en el gran tema

del tercer acto de "Scarface".

Primero, Tony Camonte es traicionado por su antiguo jefe.

Luego, el propio Tony se cree traicionado por su amigo más fiel.

Y finalmente, la casa que el suponía inexpugnable, lo traicionará.

Pero los personajes de Hawks, también se traicionan a sí mismos.

Como el alcohólico que interpreta Dean Martin en "Río Bravo".

Y en el mundo hawksiano, eso supone traicionar al grupo,

fallarles a los que confían en ti.

"En tener y no tener", no llega a ocurrir,

pero se adivina su posibilidad.

En "Río Rojo", Montgomery Clift decide cruzar la línea

y desacata un mandamiento fundamental:

la obediencia al padre y a su ley.

Un acto de traición que debe ser castigado en nombre del padre.

Howard Hawks representa el compendio de las virtudes

del cine clásico de Hollywood,

la escritura invisible, la simetría, la narrativa lineal

y la economía de medios.

Pero al menos una vez en su carrera,

Hawks traicionó todos esos presupuestos.

"El sueño eterno", es un conjunto

donde las partes valen más que el todo.

Un relato plagado de engaños y pistas falsas.

No solo para los personajes, sino también para los espectadores.

La coherencia narrativa es dejada alegremente de lado por Hawks,

que prefiere disfrutar de las escenas por sí mismas,

como unidades autosuficientes.

Lo que no falla es la coherencia del universo feroz,

cínico y sensual que dibuja la película.

"El sueño eterno" es una pesadilla,

un momento privilegiado donde el cine clásico pierde su nombre

y el absurdo se refleja en las imágenes y los diálogos.

Nunca había llegado tan lejos y nunca volvería a hacerlo.

Pero Hawks, llevaba tiempo preparando la jugada.

Hawks marcó también las cartas,

que el público no puso ninguna objeción.

De hecho, durante toda su carrera hizo creer a los espectadores

que les daba lo que ellos querían.

Su secreto consistía en trabajar dentro de un molde reconocible:

los géneros,

pero él era capaz de convertir esa forma,

en algo distinto y mejor:

Una película de Howard Hawks.

"No quise dormir sin sueños:

y elegí la ilusión que me despierta,

el horizonte que me espera,

el proyecto que me llena.

Y no la vida vacía de quien no busca nada,

de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.

No quise vivir en la angustia:

y elegí la paz y la esperanza,

la luz,

el llanto que desahoga, que libera,

y no el que inspira lástima en vez de soluciones,

la queja que denuncia, la que se grita,

y no la que se murmura y no cambia nada.

No quise vivir cansado:

y elegí el descanso del amigo y del abrazo.

El camino sin prosas, compartido.

Y no parar nunca, no dormir nunca.

Elegí avanzar despacio, durante más tiempo

y llegar más lejos,

habiendo disfrutado del paisaje.

No quise huir

y elegí mirar de frente,

levantar la cabeza,

y enfrentarme a los miedos y fantasmas

porque no por darme la vuelta volarían.

No pude olvidar mis fallos:

pero elegí perdonarme, quererme,

llevar con dignidad mis miserias y descubrir mis dones,

y no vivir lamentándome

por aquello que no pude cambiar,

que me entristece, que me duele.

Por el daño que hice y el que me hicieron.

Elegí aceptar el pasado.

No quise vivir solo:

y elegí la alegría de descubrir a otro.

De dar, de compartir,

Y no el resentimiento sucio que encadena.

Elegí el amor.

Y hubo mil cosas que no elegí,

que me llegaron de pronto y me transformaron la vida.

Cosas buenas y malas que no buscaba.

Caminos por los que me perdí,

personas que vinieron y se fueron,

una vida que me esperaba.

y elegí, al menos, cómo vivirla.

No quise vivir muriendo:

y elegí la vida.

Así podré sonreír cuando llegue la muerte,

aunque no la elija...

Porque moriré viviendo".

-Efectivamente, el duro John T., no ha dicho nada,

pero sin embargo, lo ha dicho todo.

Lo sabe Feathers, el personaje que interpretaba Angie Dickinson,

y lo sabemos, por supuesto, todos nosotros.

Pocos cineastas han existido

que hayan sido capaces de decirnos tanto sin decir nada.

Howard Hawks, siempre pareció empeñado, como otros clásicos,

en que hablasen las imágenes,

los gestos, la cámara, el guion, la historia,

antes que las palabras propiamente dichas.

En el cine de Howard Hawks,

lo que se dice sin decir alcanza carácter de elocuencia.

Pocas veces hemos sido tan conscientes sin una sola palabra

de la impotencia para ayudar a los amigos.

Pero también es cierto que a veces, lo que se dice sin decir,

se dice a modo de jaula de grillos,

en forma de diálogos frenéticos.

Sí, el cine de Hawks,

tiene más de algún punto en común con el de Sam Peckinpah,

por más que Hawks detestase

la estilización de la violencia de su colega.

Y si la amistad fue importante en ambos,

mientras que Peckinpah dudaba en hacerlo implícito en sus diálogos...

en el caso de Hawks,

es algo que el espectador puede palpar en una y otra película

más allá de géneros, o su año de producción.

Pero lo más cerca que estuvo Hawks de visualizarlo fue

en "Tener o no tener".

Y en una frase sin duda esquiva.

Y desde luego si hay una imagen que refleje como ninguna otra

y sin decir nada explicito,

el papel de las mujeres en el mundo de hombres

que filma Howard Hawks,

esa es la de Katharine Hepburn,

andando con determinación con varios hombres detrás de ella.

Porque siendo como fue Howard Hawks

un cineasta que tocó casi todos los géneros reconocibles,

es sin embargo el que más lo ha llevado a otros términos,

pero en Hawks, la inversión de géneros,

se aplica al género cinematográfico en sí,

y también al rol de los géneros masculino y femenino

que muchas veces se intercambian.

Está claro que a Hawks le interesaban las mujeres fuertes, determinadas

y desde luego tan profesionales como los hombres.

En ese contexto, haber trabajado con una guionista como Leigh Brackett

demuestra no ser casual,

por más que Hawks pensase que Leigh era nombre der hombre.

Si ya hemos visto el papel de las mujeres en el cine de Hawks,

un papel excepcionalmente moderno,

según los cánones de la época y aún de los actuales,

es cierto que para que Howard Hawks nos las pueda mostrar

en su plenitud profesional y determinación,

es necesario que sus antagonistas masculinos,

les cedan al espacio que en el cine de otros,

hubieran ocupado los mismos hombres.

Y si había un hombre dispuesto,

no solo a ceder a esas heroínas hawskianas

el espacio que les correspondería,

sino además y si hacia falta, hacer propiamente de mujer,

ese hombre, era ese actor, al que Hawks,

consideraba el mejor actor de comedia Cary Grant.

Si en el cine la guerra de los sexos es casi un género en sí mismo,

en el cine de Hawks, va mucho más allá.

Si en el cine tradicional esa batalla se libró y se libra,

con las tradicionales armas de masculinidad o femineidad,

en el cine de Hawks, las mujeres,

tienen unas armas como jamás dispusieron.

Y también, por qué no decirlo, un arrojo que las hace únicas.

Los hombres se hacen más pequeños y la figura de ellas se agiganta,

es la heroína hawkskiana:

mujeres de armas tomar.

Bueno, y luego estaba, Marilyn Monroe.

Ni una cosa ni otra, sino todo lo contrario.

Pero en Hawks la inversión de géneros tiene más significados.

No es solo que en la negritud de "El sueño eterno",

haya momentos de comedia.

O que en el mundo de aventuras, inequívocamente hawkskianas,

de "Solo los ángeles tienes alas" o "Hatari",

haya momentos para el melodrama o la comedia.

O mismamente que en sus comedias más puras,

se hable de cosas muy serias.

Hawks era capaz de contarnos la misma historia

como comedia desenfrenada, o como musical.

En blanco y negro o en color, como "Bola de fuego",

o como "Nace una canción",

con apenas, siete años de diferencia.

También era capaz de convertir "Primera plana,"

en una historia en la que el coprotagonista masculino original,

se convertía en femenino.

También era capaz de decir o sin decir,

la emoción de esos momentos previos a la aventura en el western,

no a la sabana africana.

Y también era capaz de contarnos,

las tribulaciones de un pobre hombre devorado por una mujer fuerte

en "La fiera de mi niña".

Puso autoremake, que fue "Su deporte favorito".

Pero aún hay más.

No contento con cruzar sus propias líneas,

a Hawks le gustaba cruzar las líneas que otros habían marcado.

En "Tener y no tener",

surge, no solo del desafío personal de su amigo Hemingway

de que podría hacer una buena película con su peor novela.

Sino a lo que para Hawks era algo inconcebible

y es que, un tipo como Bogart...

O mejor dicho, el tipo al que Bogart podía interpretar en una película,

no podía comportarse de ninguna manera,

como el Rick de "Casablanca".

En el universo de Howaard Hawks las mujeres son fuertes y resueltas,

pero los hombres, desde luego, no lloran por ellas.

Y en el caso de "Río Bravo",

a Hawks le parecía inconcebible que todo un sheriff

anduviese mendigando ayuda a sus conciudadanos,

como hacía Kane, Gary Cooper, en "Solo ante el peligro".

De modo que Hawks se sacó de la manga a un sheriff, John T., John Wayne,

que ha de enfrentarse con los malos sin pedir ayuda nunca a nadie.

A pesar de lo cual contará con la ayuda nunca pedida de un borracho

que se redimirá sin decirlo.

Y algún compañero más.

El peligro para John T., era más Feathers que los malos,

propiamente dichos.

Que el esquema y el guion de "Río Bravo",

le sirviese a Hawks para la variante que fue "El Dorado"

y a otros cineastas para contar la misma historia,

no hace que perdamos de vista,

que en el guion estaba esa mujer que tenía nombre de hombre

y se comportaba como las heroínas hawskianas, Leight Brackett.

Aquellos amigos que nunca reconocían serlo,

pero lo sabían también

como Harry Morgan sabia que Eddy era su amigo,

en "Tener y no tener",

terminaban en "El Dorado", tan heridos como satisfechos

de haber cumplido con su deber.

Mientras tanto en el universo hawskiano

las películas que acaban con un final feliz,

se han hecho para poner las cosas en su sitio,

howskianamente hablando, se entiende.

Diciendo sin decir hasta el último aliento cinematográfico,

esas grandes verdades que definen

ese tan intangible que llamamos howskiano.

Qué forma más ejemplar de acabar una carrera,

ese final de "Río lobo",

la película con la que cerraba su filmografía.

Lo decía todo sobre ese universo

de hombres y mujeres fuertes con determinación.

Terminamos este programa especial

con la sensación de no haberos contado a penas nada

de este personaje tan fascinante.

Y nos vamos a ir con "La huella",

que Howard Haks ha dejado en el cine posterior que tanto le debe.

Dentro de siete días volveremos ya con un programa habitual;

es decir, recuperando el pulso de la actualidad cinematográfica

con todos los estrenos.

Y sí que me voy a despedir con un deseo, suena tópico, lo sé,

pero me encantaría que se cumpliese.

Que el 2018 fuese un año de cine.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

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Días de cine - 04/01/18

04 ene 2018

Días de cine comienza el año con un programa especial que recordará la figura del director, escritor y productor de cine estadounidense Howard Hawks, en el 40º aniversario de su fallecimiento.

Una ocasión única para repasar a través de su figura el mejor cine de aventuras, el mejor western, la mejor comedia y el cine negro. El espacio de cine buceará en la amplia filmografía de Howard Hawks, que, además de la mítica ‘Scarface’, incluyó cine negro, películas del oeste y comedias, y numerosas películas premiadas con premios Oscar. Si bien, él solo tuvo una nominación y un Oscar honorífico en 1975.

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  1. Popcorn Studio

    Increible programa, para los que nos gusta la producción audiovisual en todas sus vertientes es de agradecer lo que hace Días de Cine.

    20 ene 2018
  2. Beatriz

    Ha estado genial. Muchas gracias

    04 ene 2018