Presentado por: Elena S. Sánchez Dirigido por: Gerardo Sánchez

El jueves 6 de octubre de 1991 nació 'Días de cine' como un programa semanal de media hora con un objetivo que permanece en la actualidad: el incondicional apoyo al cine español en todos sus apartados, desde el artístico al industrial.'Días de cine' ha ofrecido cientos de reportajes sobre cine de autor y comercial; entrevistas con las más grandes personalidades de la gran pantalla; ha emitido piezas sobre las novedades y la evolución del cine; ha rendido homenaje a directores, actores... y muchos otros profesionales menos conocidos por el gran público; y ha viajado a los festivales de cine más importantes.

El espacio, que en 2016 cumplirá sus bodas de plata, inició su andadura sin presentador y dirigido y creado por César Abeytua. Aitana Sánchez Gijón fue la primera conductora, en 1994, a la que relevó un año después, como director y presentador, Antonio Gasset. Tras él, Cayetana Guillén Cuervo lo presentó durante tres temporadas (2008-2011), con Raúl Alda en la dirección (2008) y, desde 2009, con Gerardo Sánchez, actual director. Recuperó la figura de presentador la pasada temporada con Henar Álvarez. Elena S. Sánchez se pone ahora el frente del programa.

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No recomendado para menores de 12 años Días de cine - 04/02/16 - ver ahora 01h 01 min
Transcripción completa

(Música cabecera)

Cate Blanchett es Carol en la nueva película de Todd Haynes,

una modélica adaptación de Patricia Highsmith.

DiCaprio a por todas en los Oscar

con su interpretación en "El renacido",

lo nuevo de Alejandro González Iñárritu.

En "Días de cine" recordamos la figura de un genio,

Buster Keaton, en el 50 aniversario de su muerte.

(Música)

Hola, ya estamos de vuelta en "Días de cine".

Máxima expectación para ver "El renacido",

lo nuevo del mexicano Alejandro González Iñárritu.

Un pre-western, como a él le gusta definirlo,

protagonizado por Leonardo DiCaprio y Tom Hardy,

que ya se ha alzado con tres Globos de Oro

y parte como gran favorita en la carrera hacia los Oscar

con 12 nominaciones.

Todo esto tan solo un año después

de que Hollywood se rindiese ante su talento

y le premiara con cuatro Oscar de peso por "Birdman".

Gane o pierda esta vez,

el cine de González Iñárritu siempre merece la pena.

La expectación ante "El renacido" es máxima,

no solo porque sea la favorita para los Oscar,

sino porque se trata de la nueva película

del mexicano Alejandro González Iñárritu

después de la que muchos consideran su obra maestra, "Birdman".

Y eso es mucho decir,

teniendo en cuenta que con tan solo seis películas

Iñárritu se ha convertido, lo quieran o no sus detractores,

en uno de los cineastas mayores del cine contemporáneo.

Lo es, sin duda, por su ambición autoral

de sentar cátedra con cada nueva película.

Por su actitud suicida

de convertir cada rodaje en un reto técnico casi insalvable.

Como lo fue rodar "Birdman"

en un portentoso falso plano secuencia

de rango casi jazzístico.

Por su empeño,

por filmar "El renacido" en orden cronológico y con luz natural,

sacrificando el tiempo útil de rodaje por minutos de hora bruja

en parajes casi impracticables y en circunstancias extremas,

lo que terminó convirtiendo la experiencia en un infierno.

Las leyendas que circulan sobre sus conflictivos rodajes

nos recuerdan al Werner Herzog de su primera época,

cuyas historias tenían también mucho que ver con "El renacido".

La nueva película de Iñárritu tiene, como todo su cine,

ese afán de trascendencia

que a algunos resulta pedante y a otros fascina.

Su cine, violento y bello,

es una inmersión en la naturaleza trascendente del ser humano

condenado a penar en vida por haber decepcionado a Dios.

Jesús no vino para librarnos del dolor.

Vino a darnos fuerza para soportar.

-Jesús me traicionó. -¡Cállate ya o irás al infierno!

-¿Infierno?

Este es el infierno.

-Ve arreglando tus cosas, no dejes nada pendiente.

-Yo no me quiero morir, Bea.

Yo no puedo dejar a mis hijos solos. No puedo, me da mucho miedo.

-¿Crees que tú te haces cargo de los niños?

No seas inocente, el universo se hace cargo de ellos.

-Sí, pero el universo no paga el alquiler.

Dios está presente en "El renacido" desde su título,

que en terminología cristiana sería "El hijo de Dios".

Lo encarna con ganas de Oscar el divo Leonardo DiCaprio

dando vida a un trampero en el arcaico lejanísimo oeste americano

de 1823,

cuando la piel de un venado valía más que una pepita de oro.

Herido de muerte por un oso,

abandonado por sus compañeros que le dan por muerto,

se enfrenta a un extraordinario reto de supervivencia física

en un mundo hostil y hermoso

que asiste indiferente a sus desdichas.

Lo que yo busqué es que este personaje

que se enfrenta a tan difíciles circunstancias físicas,

pudiese tener una dimensión espiritual

a través de esa cantidad de retos que tiene por sobrevivir.

-Ahora está en las manos de Dios.

-Siempre he estado en sus manos.

Iñárritu podría pasar por ser el hijo hablador de Terrence Malick,

con quien comparte algo tan importante

como su director de fotografía,

el siempre prodigioso Emmanuel Lubezki.

Las películas de ambos miran a menudo al cielo

buscando vestigios sobrenaturales en las ramas de los árboles,

como Tarkovsky.

A veces los encuentran en las ascuas de una hoguera.

En las caprichosas evoluciones de una bandada de pájaros.

O en un prodigio de la naturaleza.

Pero los personajes de Iñárritu son más locuaces.

Y su dios es bastante más cruel.

Mientras que para Malick

el amor y el perdón son caminos de redención,

el indomable pesimismo de Iñárritu

empuja a sus personajes a una profunda angustia interior

que en "El renacido" se traduce en un imperioso deseo de venganza.

Y para mí la pregunta es: ¿qué hay detrás de la venganza?

La venganza para mí siempre ha sido una emoción,

un sentimiento que no importa si lo logras o no lo logras,

aún siendo exitoso en tu cometido de vengarte, te dejará vacío

porque nunca brindará o nunca te dará de regreso lo que estás buscando.

Detrás de la venganza en el cine de Iñárritu,

hay necesariamente sacrificio y expiación,

como buen cristiano que es, mexicano, para más inri,

lo que sumado es un cóctel molotov.

(Música mexicana)

22 millones de almas enraizadas en una tradición

hecha de creencias católicas y precolombinas,

donde los sacrificios rituales eran la antesala de la resurrección.

Todo el cine de Alejandro González Iñárritu

se basa en la idea del sacrificio.

Como señala acertadamente el crítico mexicano Alonso Díaz de la Vega,

el primer González Iñárritu, "Amores perros",

piensa igual que el último, "El renacido".

Para ambos la vida es una intemperie

habitada por almas mutiladas que ofrecen su dolor a la divinidad

y así conocen la gracia.

¿Sabías que cuando los búhos mueren

echan una bola de pelo por el pico?

"El renacido" es una película de encargo

basada en la novela homónima de Michael Punke

que ya dio lugar a una película.

Y aunque Iñárritu haya conseguido hacerla suya,

se echa de menos la complejidad habitual de su cine.

Muy lejos de las vidas cruzadas de "La trilogía de la muerte",

que escribiera mano a mano con Guillermo Arriaga,

pero también de la enjundia de "Biutiful" o "Birdman",

la trama de "El renacido"

podría resumirse en una servilleta de papel.

Le falta el poso mitológico de "Apocalipsis now",

otro viacrucis de supervivencia en pos de un dios salvaje.

Tampoco llega a la capacidad emocional

de Akira Kurosawa en "Dersu uzala",

de la que Iñárritu se confiesa admirador.

Lo que queda es un extraordinario alarde técnico

que produce en el espectador

la ilusión casi física de estar dentro de la película.

El gran Lubezki lo consigue sirviéndose de lentes angulares

que permiten captar la máxima expresividad del primer plano

sin perder la magnificencia del plano general.

Y explorando, por primera vez en un rodaje,

las prestaciones revolucionarias de una nueva cámara Arri,

la Alexa 65, con resultados espectaculares.

Una experiencia inmersiva que se hace asfixiante

cuando Iñárritu pone en escena la violencia

con un hiperrealismo trágico en las antípodas del cine de Tarantino.

Pero, tras casi tres horas de supervivencia,

el espectador sale literalmente exhausto, agotado,

pero sin la emoción que haría de "El renacido"

una película memorable.

Dicho esto, por favor, no se la pierdan.

(Música)

¿A la sexta irá la vencida?

¿Creéis que este será el año de Leonardo DiCaprio en los Oscar?

Ya toca, ¿verdad?

¿Y de nuevo será el de Cate Blanchett?

Su espléndido personaje en "Carol",

el de una mujer que por amor

se debate entre la necesidad y el miedo,

es solo uno de los alicientes que tiene lo nuevo de Todd Haynes.

Una historia de amor entre dos mujeres

en el Nueva York de los años 50

que irrumpió con fuerza en el Festival de Cannes

y que también lo ha hecho en la redacción de "Días de cine".

Sostenida sobre las miradas, los gestos contenidos,

la turbación y la sensualidad,

"Carol", protagonizada por Cate Blanchett y Rooney Mara,

es en esencia una emocionante historia de amor entre dos mujeres

en los conservadores años 50, que el cineasta Todd Haynes

cuenta con sugerente pudor y poderoso virtuosismo visual.

"Carol" se inspira libremente en la novela homónima,

al menos en castellano, de Patricia Highsmith,

la única autobiográfica de la escritora

que no por casualidad lo publicó bajo pseudónimo.

La novela asume el punto de vista de Therese.

Todo gira en torno a la imaginación y a la paranoia

de una persona enamorada

y cómo lee el mundo y a los demás desde ese punto de vista.

Era un tipo de amor que no estaba bien visto en esa época

y eso fue lo que me pareció interesante.

La adaptación de Todd Haynes

reparte el peso del relato entre estas dos mujeres

en trance de romper las normas

y encontrar un resquicio en el que conquistar y disfrutar su libertad.

Ese incorporar discretos destellos de thriller,

"Carol" se mueve en un universo radicalmente distinto

al grueso de las otras novelas de Patricia Highsmith,

adaptadas a la pantalla a lo largo del tiempo,

desde "Extraños en un tren", de Alfred Hitchcock.

Casi todas intrigas criminales

surgidas de los recovecos más oscuros de la mente humana.

Desde luego, nada que ver con eso

o con las sucesivas apariciones del escurridizo personaje de Tom Ripley

desde que lo encarnara Alain Delon en "A pleno sol".

En "El talento de Mr. Ripley", de Anthony Minghella,

ya aparecía Cate Blanchett como la novia del protagonista.

La actriz ya había trabajado antes a las órdenes de Todd Haynes

encarnando la faceta andrógina de Bob Dylan

en la biografía caleidoscópica "I'm not there".

Premonitorios o no,

esos dos contactos previos de Cate Blanchett

con el mundo de Patricia Highsmith y con el cineasta,

confluyen ahora en "Carol",

donde la actriz asume el personaje que da título a la película.

Una mujer casada, madre de una niña,

que vive una clandestina historia de amor y sensualidad

con la joven que interpreta Rooney Mara.

La imagen de una fragilidad ingenua

que evoca un parecido sugerente razonable con Audrey Hepburn.

(Música)

Resulta inevitable relacionar "Carol" con "Lejos del cielo",

una película anterior de Todd Haynes,

ambientada también en los 50.

En cierto modo, el reverso de la que ahora se estrena,

en la que el cineasta dejaba constancia

de por qué se le puede considerar

como uno de los grandes estetas contemporáneos

en su asombrosa imitación del cine de Douglas Sirk,

y cuya protagonista se convertía en el epicentro

de algunos temas socialmente inasumibles,

como la homosexualidad, el adulterio y el racismo.

Las dos películas son muy diferentes entre sí,

por mucho que ambas transcurran en los 50.

Eso me interesaba mucho,

pero mi acercamiento a la época es muy distinto en una y en otra.

"Lejos del cielo" tomaba como modelo las películas de Douglas Sirk

y el melodrama clásico americano.

Todas sus referencias son películas.

Para "Carol" no había películas en las que mirarse,

había que inventarlo todo.

Buscando más en las características del tiempo en el que se desarrolla,

como los sentimientos de entonces

o el tipo de fotografía propio de la época,

y tratar de mostrarlo en la película.

En la estupenda serie televisiva "Mildred Pierce",

inspirada en la novela de James M. Cain,

exquisitamente ambientada en la época de la gran depresión,

se hace evidente el interés de Todd Haynes

por las mujeres que se revelan contra los límites morales

que les impone la sociedad del momento.

Entre los méritos de "Carol",

sobresale el de encontrar la distancia justa

para contar desde una mirada actual

esa historia pasional y sexual sin caer en lo retro,

diferenciando sutilmente y salvando las distancias

entre los ambientes de intransigencia

en los que viven las protagonistas

y la supuesta desinhibición o naturalidad

con las que se pueden abordar ahora

argumentos relacionados con la homosexualidad

o la visualización de cualquier tipo de relación.

Quería hacer una película bella,

pero mostrar también la incomodidad que genera la historia

respecto a las costumbres de su tiempo.

La temperatura de la película es una mezcla de frío y de calidez,

y la paleta de colores recoge esa suciedad moral de la época.

La trayectoria de "Carol" está resultando, de momento, paradójica.

Sin duda, fue de lo mejor visto en el último Festival de Cannes,

donde solo obtuvo el premio de interpretación para Rooney Mara.

Llega a los Oscar con seis nominaciones.

A mejor actriz principal, esta sí, para Cate Blanchett.

A mejor actriz de reparto para Rooney Mara,

pero inexplicablemente no figura en la categoría de mejor película.

Con premios o sin ellos,

"Carol" es una exquisitez que logra una armonía plena

entre el romanticismo desgarrado y esperanzador de lo que cuenta

y la superlativa belleza de sus imágenes.

(Música)

Nos situamos ahora en España para hablar del debut en el largo

de uno de los nuestros.

Carlos Martín se estrena en la dirección con "Reverso",

un thriller oscuro que transcurre durante una noche,

testigo del reencuentro de dos hermanos

dispuestos a saldar deudas del pasado.

Una de esas historias que han podido salir adelante

gracias a la complicidad de amigos, familiares

y también del "crowdfunding".

Reglas del juego.

-El juego es secreto.

-Un jugador propone las pruebas del otro.

-¿Para qué me has hecho venir, Álex?

-El jugador no puede recibir ayuda externa.

-Vamos a jugar.

-¿Está seguro?

-Si yo gano, tu precio será desaparecer de mi vida para siempre.

Hace más de tres años Carlos Martín

se decidió a poner en pie un thriller de factura impecable,

cuya acción se desarrollaría principalmente de noche.

Apenas contaba con medios, ni siquiera con una subvención.

Tras valorar diversas localizaciones,

decidió ambientar su historia en Torrejón de Ardoz.

Visto el resultado, la elección fue todo un acierto.

¿Quieres que te lleve al hospital?

-No.

Hace falta muchas hostias como estas para llevarme al hospital.

Carlos Martín consiguió reclutar a un grupo de actores y técnicos

entusiasmados con la idea.

Hasta tal punto, que crearon una especie de cooperativa

en la que cada uno participaba voluntariamente

aportando lo que quería.

Con el estreno en 70 salas de España,

veremos si logran recuperar algo de su inversión.

Esto es un juego, tío, y lo tenemos que acabar esta noche.

-A partir de... Ya.

Al frente del reparto, dos actores de físico rotundo

que salen victoriosos del duelo.

Iván Hermes y Raúl Mérida,

a los que hemos visto en "Isabel",

como Manuel I de Portugal y Felipe el Hermoso, respectivamente.

Flipo contigo.

Eres capaz de robar el coche a un tío que te puede reventar

y no eres capaz de gastarle una broma tu mujer.

-¡Eh!

-Una vez comenzada la prueba... -No hay marcha atrás.

-Los cobardes pagan su precio.

-Pues esta vez no me pienso quedar a los pies de tu cama

rezando durante meses para que no te mueras.

La historia se centra en Álex y Marcos,

dos hermanos con una fuerte relación de dependencia entre ellos.

Álex aparenta ser inseguro y débil. Marcos rebelde y avasallador.

Esa noche se van a encontrar después de tres años.

La última vez que se vieron,

Álex estuvo apunto de morir por culpa de Marcos

en un reto despiadado al que juegan desde pequeños.

Por eso, la reunión de esta noche

se presenta con un cariz inquietante y turbador.

Quiero jugar como lo hacíamos antes, sin mirar atrás.

-¿Quién esta ahí?

-No tenías porqué matarlo.

-Álex ha quedado esta noche con su hermano.

Y yo no sé qué hacer.

-Este juego le inventaste tú, ¿recuerdas?

-Sí. Y yo lo acabaré.

Con una realización que nada tiene que envidiar

a producciones más costosas,

en la que el 90 % del metraje se desarrolla en exterior noche

y unos efectos especiales comandados por reyes abades,

"Reverso" entretiene siguiendo los pasos de los dos hermanos

en su particular pesadilla nocturna.

-Vuélale la cabeza, hermanito.

Sin embargo y a pesar de los giros de la trama,

la resolución resulta algo previsible.

Aún así, merece un digno lugar

en el capítulo de cine de género en nuestro país.

(Música)

El pasado viernes nos dejaba Jacques Rivette,

uno de los padres de la Nouvelle Vague francesa,

creador junto a Godard, Truffaut y Chabrol,

de ese movimiento cinematográfico de vanguardia

que llegaba para sacudir las más anquilosadas convenciones

del cine francés.

Dentro de aquel grupo de intelectuales,

él fue el más misterioso e introspectivo

y quizás también el más literario.

Este es el homenaje que le hacemos desde "Días de cine".

(Música)

A los 87 años de edad,

falleció la semana pasada Jacques Rivette,

uno de los directores más significativos

de aquel movimiento vanguardista de cine francés

de legendaria memoria, la Nouvelle Vague.

Integrado por un grupo de jóvenes y feroces críticos

de la no menos legendaria revista francesa "Cahiers du Cinéma",

a quienes moteaban como "los jóvenes turcos".

Claude Chabrol, François Truffaut, Jean-Luc Godard, Eric Rohmer

y el menos célebre de esa banda de los cinco, Jacques Rivette,

que ahora se apaga.

¿Por qué firma usted Jacques Rivette?

Es realmente...

Creo que la respuesta no puede ser más que un gran silencio por mi parte

porque...

Jacques Rivette no se hacía demasiadas preguntas retóricas

sobre su cine, y por ello, con frecuencia en las ruedas de prensa,

respondía de un modo evasivo.

No, no voy a hablar de ese tema.

No puedo responder a cosas que realmente no son preguntas.

Rivette se interrogaba a sí mismo con su obra, casi obsesivamente,

sobre el proceso de creación de un artista.

Sobre los caminos trazados y por trazar de la puesta en escena.

No extraña, por tanto,

que veamos al teatro formar parte de la trama en sucesivas películas.

Desde el primer largometraje que dirigió,

"París nos pertenece" con Chabrol en la producción.

Hasta el último, precisamente titulado en España

"El último verano ",

en el que en la escena se refugiaba en un circo

y Rivette comenzaba a verse acosado por el Alzheimer.

¿Qué es lo que te gusto?

Todo.

El arte y la vida, la calle y el teatro.

En el amor por tierra

los espectadores se confunden con los actores.

Invaden su espacio. Están sin estar.

Son observadores pasivos que se apostan en la puerta sin interferir.

(Francés)

Pero el teatro y la vida convencional, como decimos,

viven en absoluta simbiosis en las imágenes de Jacques Rivette.

Los personajes son reales, pero a veces no lo parecen.

Como en una de sus películas de mayor éxito y muy experimental.

"Celine y Julie van en barco".

Antes de que Celine y Julie se encontraran,

tras una larga persecución de casi 15 minutos al arrancar el filme,

Jacques Rivette convocó a los demonios de la censura

con un relato que situaba a la acción en el siglo XVII.

Se trataba de las torturas y extorsiones

de la Iglesia Católica, contra una joven novicia,

para obligarla a permanecer encerrada en un convento.

La suspensión durante un año del estreno de la película en Francia

no evitó el éxito a las puertas de la explosión de mayo del 68.

Sin embargo, Jacques Rivette rodaría su obra cumbre

25 años después.

"La belle noiseuse", "La bella mentirosa".

La película de más éxito, algo que le era un tanto ajeno.

Es el gran premio de Cannes de 1991 a "La belle noiseuse"

de Jacques Rivette.

Con su proverbial humildad,

Rivette esconde la delicada y sutil,

pero a la vez enérgica y apasionada introspección

en el proceso de búsqueda de la verdad artística.

En este caso de un pintor

sólidamente encarnado por Michel Piccoli.

Aliado con su modelo, a la que,

luminosamente da vida Emmanuelle Béart.

(Francés)

El proyecto era hacer una película alrededor de la pintura,

no sobre la pintura.

Nos quedamos en el borde.

Hacer lo contrario hubiera supuesto seis meses de rodaje

y una película de 32 horas.

Sobre las dudas y vacilaciones de ese creador

proyecta las propias el director,

que, en contraste paradójico con la política de autor

defendida con la palabra escrita

ofrecía las claves de su estilo de trabajo.

El cine es para mí interesante cuando lo hacen varias personas.

Es una forma, no digo la única, ni la mejor.

De ahí que Rivette defendiera la improvisación en rodaje

a partir de unos pocos folios escritos.

Para mí, que los personajes no estén definidos de antemano

forma parte del placer de rodar.

Al principio los personajes aparecen en 12 o 15 páginas

escritas por Pascal y Christine. Solo son nombres.

Tienen pasado, pero no tiene psicología o muy poca.

Y corresponde a los actores hacerse con ellos

y darles esto o lo otro.

Eso es lo que puedo llamar mi método desde hace 25 años.

Ese método de trabajo requiere de una complejidad

y un conocimiento dentro del equipo que, con el paso de los años,

da lugar a nombres repetidos en sus películas.

Intérpretes, actores, actrices, técnicos y, especialmente,

los surtidores de las historias, los guionistas.

Déjeme hablar un momento con usted.

A solas.

-Cuando se tiene un buen recuerdo, incluso mejor que bueno,

pero seamos modestos.

Del trabajo de tales actores o tales técnicos

sería una tontería volver a empezar con otros la siguiente vez.

Y además el hecho de trabajar juntos desde hace mucho tiempo

facilita que haya menos que discutir,

porque hay muchas cosas sobreentendidas.

A Rivette le ha acompañado como una molesta sombra

que no le perteneciera el San Benito de director intenso

y sobretodo extenso,

por la desacostumbrada duración de sus obras.

Desde el milimetraje de menos de un minuto

que realizó para la colectiva Lumière y Compañía.

O los cortometrajes del inicio de su carrera,

como "Le coup du Berger", rodado en casa de Claude Chabrol

hasta el experimentalismo fuera de toda norma

en las 13 horas de duración de "Out 1, noli me tangere".

Las películas de Rivette no sorprendían a nadie

si alcanzaban tres o cuatro horas de aliento.

Un sentido propio de la respiración del relato

que defendía con vehemencia

y por el cual fue constantemente interpelado.

Es un tema del que solo podemos decir banalidades.

La cuestión de la duración de las películas es algo perpetuo.

Se olvido con frecuencia que en el cine mudo era muy corriente

que las películas duraran dos horas y media o tres.

Fue la llegada del sonido la que impuso la norma de hora y media,

en una época en el que el programa incluía dos películas

y las sesiones eran de cuatro horas.

La muerte eleva a los altares a unos cuantos elegidos.

El tiempo se encarga de aclarar quiénes permanecen en ellos.

Por sus orígenes, por su notable e inalienable personalidad,

Rivette fue, tal vez, santificado en vida.

Pero a él eso no parecía afectarle mucho.

No sé qué puedo decir de eso. La verdad es que no pienso en ello.

Ni me preocupa en absoluto.

A su cine, desde luego, tampoco.

(Música)

Los Goya están a la vuelta de la esquina

y en "Días de cine" hemos hablado de todas las películas

y documentales que están nominados, pero no queremos que se nos quede

nada en el tintero y todavía estamos a tiempo.

Así que recuperamos los cortos de ficción que están nominados.

Los nominados al mejor cortometraje de ficción española son...

"Os meninos do rio" de Javier Macipe.

-El corto ha funcionado bien

porque no lo hicimos pensando en ganar premios,

ni tampoco excesivamente en que conecte con el público.

Sino que conté una historia muy personal,

y esa historia creo que conecta mucho con la gente

porque todo el mundo se identifica con el protagonista.

Es decir, todo el mundo alguna vez ha estado enamorado de alguien

que no le ha hecho caso.

(Portugués)

Creo que los académicos habrán visto

una película, una historia...

que necesita ser expuesta en público.

-David Martín Porras.

-La criminalización del VIH,

que es algo que todos deberíamos conocer y no conocemos,

porque ya no existe en los medios de comunicación.

(SOLLOZA)

Ventajas de hacer una obra de teatro con prisas.

Una, los ensayos sirven de terapia.

(Música)

Siempre he tenido esa cosa,

de vez en cuando poderse dedicar a hacer un corto, ¿no?

-En este caso, quisimos hacer un corto y...

Como yo veo muchas clases y hago bastantes cursos...

Se convirtieron en coproductores en la universidad de La Rioja,

y me fui fijando en un grupo de chicas,

algunas de ellas totalmente desconocidas, la mayoría, de hecho.

Le dije que había un grupo de chicas estupendo.

¿Por qué no escribimos un corto a ver qué pasa?

-"El trueno rojo" de Álvaro Ron.

-Fue una idea que surgió estando con Valentina, mi mujer,

hablando de que realmente el mundo lo mueven las mujeres

y que había pocas historias de género con mujeres de una cierta edad.

No pensamos que esto fuera a llegar tanto a un público infantil,

juvenil y también de mujeres.

Es un cortometraje muy extraño porque está triunfando

en festivales infantiles, de mujeres y de terror también.

Y de terror tiene poco.

-"El corredor", de José Luis Montesinos.

(Música)

Es una fábula del mundo laboral,

del mundo en el que vivimos hoy en día.

Recrea una situación que creo que ese recurrente

en el imaginario de muchos trabajadores hoy en día.

Que sería qué pasaría si te encontraras a tu jefe,

exjefe, el que te despidió hace cinco años

y las situaciones hubieran cambiado de repente.

-Tres, dos... -Espero que tengas palabra, ¿eh?

-Como director, este creo que es el consejo que le daría

a cualquier director que esté empezando,

que haga cortos y salten al largo.

Tu trabajo es un 95 % venderte, 5 % del tiempo dirigir.

-Creo que el Goya es una buena plataforma para que vean tu trabajo.

No sé si el cortometraje ahora mismo es un trampolín

para pasar al mundo de largometraje. Tengo mis dudas.

Lo que está claro es que es un género en sí mismo

que hay que amar, cultivar y creer en él.

Vamos a hablar del gran protagonista del programa de hoy.

Un tipo que antes de hablar, ya sabía moverse por un escenario.

La persona capaz de crear todo un mundo de sensaciones

sin decir una sola palabra ni hacer el más mínimo gesto.

Esta semana se cumplen 50 años de la muerte de Buster Keaton,

un auténtico genio de la historia del cine

y dueño de una personalísima comicidad sentimental y atlética.

(Música)

"What a Buster!", qué trompazo,

Exclamó Harry Houdini, compañero de escenario

del padre del joven del joven Keaton.

Lo dijo al ver caer al muchacho estrepitosamente.

Así fue cómo el gran símbolo de la magia moderna

puso nombre a uno de los futuros iconos de la historia del cine.

Un icono que, con apenas cuatro años,

ya sabía resolver con soltura sobre un escenario

cualquier tipo de caída. Como si no hubiera ocurrido nada.

¿Cómo puede influenciar el nombre de uno a su carrera?

¿En qué medida debía el milagro de su cine a su trabajo físico?

¿Por qué eran tan excepcionales e hipnóticas sus acrobacias?

La respuesta es tan simple como improbable de que vuelvan

a darse las circunstancias para que surjan nuevos genios

del humor físico.

Era el resultado de estar desde muy pequeño en los escenarios,

algo común a otros grandes del slapstick.

Chaplin, Harold Lloyd o Fatty Arbuckle.

Antes de plantarse delante de una cámara,

todos tenían una infinidad de horas de vuelo

en el mundo del espectáculo, el teatro y el "music hall".

En el caso de Keaton, junto a su familia,

papá y mamá Keaton, le incorporaron a su espectáculo

como la fregona humana.

Un papel de enano, con cuyo cuerpo era posible limpiar el suelo

o al que se le podía lanzar contra una pared

inmisericordemente, para disfrute del personal.

En esos días aprendió una valiosa lección

que sería marcada en la casa.

El respetable reía más y mejor

cuanto más entristecía él su rostro al recibir los golpes.

Aunque en el fondo se lo estuviera pasando de miedo.

Años más tarde, esa lección se reafirmó trabajando con Fatty,

el gran Roscoe Arbuckle.

Un cómico genial con el que Keaton empezó en el mundo del cine

como actor secundario.

"En unas cuantas cartas de fans a Roscoe

le preguntaban por qué el hombrecillo de sus películas

nunca sonreía.

Solo por divertirnos, intenté sonreír al final de una película.

A los espectadores del preestreno les horrorizó

y abuchearon la escena.

Después de aquello, no volví a sonreír en el escenario,

pantalla o televisión".

(Música)

"Cuanto más trabajaba con Roscoe, mejor me caía.

Respetada su trabajo como actor y como director de comedias.

Realizaba caídas que ningún otro hombre de su peso intentó jamás.

Tenía una gran imaginación para los lag de acción

que podía inventar sobre la marcha.

No podía haber encontrado un hombre más bondadoso

para enseñarme el negocio del cine, ni más informado.

Solo recuerdo una cosa que dijo en la que no estuve de acuerdo.

'Nunca debes olvidar que la mentalidad del público

de nuestras películas es de 12 años'.

Reflexioné sobre aquello durante meses

y un buen día le respondí:

'Creo que es mejor que te olvides de esa idea'.

Cualquiera que piense eso no durará mucho tiempo en las películas.

Después de pensárselo, Arbuckle me dio la razón".

Buster Keaton estaba muy atento a los avances del cine

y muy en concreto a la obra cumbre de Griffith,

"El nacimiento de una nación",

que acababa de demostrar que el nuevo arte

tenía por delante una grandeza narrativa por conquistar.

Desde muy pronto propone a sus productores

hacer largometrajes cómicos,

género que hasta la fecha no cruzaba el territorio del cortometraje.

Su productor no la respaldó en la idea

y le adelantaron Charles Chaplin y Harold Lloyd.

Sin embargo, solo se le distanciaron en ese primer arranque

porque, durante muchos años y siendo una estrella,

Keaton y sus colaboradores gozaron del control creativo suficiente

para desplegar un ingenio a la altura de sus contrincantes.

Esta es la clave de la sublimación del slapstick

de entretenimiento de feria de pequeñas dimensiones

a gran espectáculo de lo mínimo.

Enormes recursos al servicio de la historia de un simple patán.

Borbotones de genialidad y libertad

nacidos de la improvisación del guión,

los gags y las situaciones surgidas en el propio set de rodaje.

Algo realmente costoso para una producción normal,

donde todo debe estar muy pensado de antemano.

El resultado es una obra que merece la admiración,

por ejemplo, de los surrealistas europeos.

Veían en la obra de Keaton genuina acción

que escapa a la razón y a la lógica.

Libres de cualquier aceptación sentimental.

"Cuando pienso en la forma en la que trabajábamos en aquellos días,

me dejan perplejo los apáticos hábitos de trabajo

de muchas de las actuales estrellas cómicas.

Esta podría ser una de la razones del deterioro

de la comedia cinematográfica, desde la llegada del sonoro.

Naturalmente, hay otras razones.

En los días del mundo podíamos enseñar cualquier cosa y lo hacíamos.

No nos supervisaban esos ejecutivos que carecen de sentido del humor.

Éramos nosotros los que decidíamos lo que debía tener un guión

para que el público se riera.

Todo lo que nuestros jefazos pedían era que nuestras películas

hicieran fortunas y las hacían".

Sus historias se basan en una estructura sencilla.

Casi siempre tienen de protagonista a un tipo de corte inocentón

que está enamorado de una chica que no le corresponde del todo,

y a la que tendrá que conquistar o proteger de un peligro inminente.

Sin dejar de parecernos torpe, patoso y alelado,

Buster desarrolla todo tipo de acrobacias orgánicas.

Cualquiera de nosotros acabaríamos hechos puré

haciendo una sola de ellas.

El milagro es que nunca nos lo planteamos desde ese punto de vista.

Siempre nos reímos de su aparente torpeza.

Esa es la estructura de lo que se sirve

para lo realmente importante en su cine.

Imaginar problemas encadenados uno tras otro

a los que ha de enfrentarse su protagonista.

El resultado es una constante de gags,

cada cual más complejo.

Los gags y las complicaciones desencadenan otras.

Provocan otras y otras.

Al fin y al cabo, las de Keaton son las películas de acción

más estimulantes y creativas que jamás se hayan filmado.

Y muchas de sus vertiginosas secuencias

siguen sin encontrar quién les iguale.

Con Keaton, el espectador sabe que irá de la risa al peligro

en cuestión de segundos.

(Música)

"La diferencia entre Keaton y Chaplin

es la diferencia entre la prosa y la poesía.

Entre la aristocracia y el vagabundo.

Entre la excentricidad y el misticismo.

-Pero para mí no hay comparación.

-¿Porque Chaplin es incomparable?

-No, porque Keaton es incomparable.

-¿Keaton?

¿Crees que Keaton es mejor que Chaplin?

-Por supuesto. -No lo has entendido.

-Claro que sí.

-Pues estás loca".

(Música)

En primer lugar, no puedes negar que Keaton es más gracioso.

-¡No lo es!

-¿Estás diciendo que Keaton no es más gracioso que Chaplin?

-Nadie es más gracioso que Chaplin. -¡Keaton, sí!

Incluso cuando no hace nada, es gracioso.

Se parece a Godard, es un verdadero cineasta.

A Chaplin solo le preocupa su propia actuación, su propio ego.

-Chorradas. -No son chorradas.

-¡Claro que sí!

A veces los americanos no entendéis ni una mierda

de vuestra cultura.

-"Me asombró que la gente encontrara similitudes entre los personajes

que Charlie y yo interpretábamos en las películas.

Para mí hay una diferencia básica desde el principio:

el vagabundo de Charlie era un holgazán con filosofía de holgazán,

por adorable que fuera. Robaría si tenía ocasión.

Mi personajillo era trabajador y honrado".

(Música)

"Charlie Chaplin y Harold Lloyd fueron desde el principio

negociantes, más espabilados que yo.

Se hicieron millonarios al principio de la partida,

produciendo sus propias películas,

y conservando el control sobre su material filmado.

Aún son dueños del material.

Esto significa que están en condiciones de ganar frescas fortunas

en cuanto les apetezca, alquilando o vendiendo los derechos de antena

de sus viejas películas mudas".

(Música)

"Desde entonces hasta ahora, las comedias "slapstick"

que hacíamos han recibido toda clase de laureles.

Han sido aclamadas como clásicos de la pantalla,

obras maestras del arte cómico.

Esto es muy halagador, pero a mí me cogió por sorpresa.

Nunca fui consciente de estar haciendo otra cosa que tratar

de hacer reír a la gente.

Disfruto con que me llamen genio, pero no me lo puedo tomar en serio".

(Música)

Con solo 32 años, el compositor español Lucas Vidal

ya ha conseguido hacerse un hueco en Hollywood,

en los Goya opta a dos estatuillas,

la de mejor música original, por "Nadie quiere la noche",

y mejor canción original por "Palmeras en la nieve".

Hemos querido saber más sobre sus gustos cinematográficos,

y le hemos preguntado por su secuencia preferida.

Él ha tirado por una en la que la música tiene mucha importancia.

(Proyector)

Una de las escenas que más me ha gustado del cine

es el final de "E.T."

Los últimos 10-15 minutos es toda una secuencia:

la persecución, vuelan, de repente llega la Policía...

-¡Ah!

(Música triunfal)

-¡Avisadme cuando pase todo!

(Continúa la música)

-E.T. yéndose.

Cuando estaban grabando,

era tan complicado todo, que la sincronización...

No llegaba John Williams, no lo podía hacer bien, porque es todo musical.

Hay muy poco diálogo en toda esa secuencia final.

(Música)

(Música emotiva)

Entonces, bajó Spielberg,

paró y dijo: "Un momento.

Vamos a apagar la proyección,

y tú, John, hazlo lo más bonito que puedas,

y no te preocupes por las imágenes, porque luego lo editaremos,

en función de la música". Eso es muy raro que pase.

John Williams decía que parte de la razón por la que es tan bonita

"E.T." al final es por eso, porque se editó siguiendo a la música.

(Música)

A nivel musical, cómo utiliza los temas, el tema de E.T.,

cómo lo va variando en la persecución...

creo que es de genio.

Qué interesante la reflexión de Lucas Vidal.

Le hemos visto hace poco en el Real,

interpretando los temas de John Williams,

y has traído algo de "Star Wars".

Este es el "gadget" del mes. (RÍE)

Esto es la colección de todas las bandas sonoras de "Star Trek",

de John Williams, una colección exclusiva

que ha salido ahora... Es una joya para coleccionistas.

Yo he corrido a comprar desesperadamente en Inglaterra.

Son todas las bandas sonoras, con un libreto,

y un DVD con entrevistas con John Williams y Harrison Ford.

Una maravilla para fans de las bandas sonoras.

Comenzamos. Recomendaciones en salas.

¿Qué es lo que últimamente...? Antes, te quería felicitar,

me acabo de acordar de que has tenido un premio estos días.

Es el reconocimiento a un trabajo en equipo.

Bueno. A "Historia de nuestro cine".

Te felicitamos a ti, que estás con nosotros.

Muchas gracias. Enhorabuena.

Muchas gracias.

¿Qué es lo que hay que ver en salas?

Hay muchas cosas que ver, ahora que vienen los Oscar,

hay que ponerse al día,

pero hoy toca "Steve Jobs", una película que he visto tarde,

pero me ha dejado asombrado. Cómo está Fassbender, ¿verdad?

Fassbender y Kate Winslet están que se salen.

El guion de Aaron Sorkin es portentoso,

son tres acciones en tiempo real, prácticamente,

en tres momentos clave en la vida de Steve Jobs.

Danny Boyle, el director, es transparente, no se le ve,

lo mejor que se puede decir de un director.

Anotada queda.

Cineteca, hay un nombre propio esta semana.

En el Cineteca hay un nombre propio que tiene su aquel, Patricio Guzmán.

Se va a poder ver otra vez un documental del que ya hablamos,

"Filmar obstinadamente".

Es un documental sobre el documentalista Patricio Guzmán.

A final de semana se va a poder ver también en Cineteca

"Botón de nácar", el último trabajo de Patricio Guzmán,

que podrá verse en Casa América el martes,

con la participación directa de "Días de cine",

empezamos con Casa América una asociación para presentar

películas iberoamericanas, con la gente que las hace,

actores y directores, estarán con nosotros

presentando las películas, y hablando con el público.

Empezamos el martes día 8, a las 7 de la tarde,

con Patricio Guzmán presentando "Botón de nácar".

La gente que quiera ir a verlo, que nos mande un mail

al correo preestrenosddc@rtve.es, y les invitamos.

No es un preestreno realmente, estas películas de momento

no se distribuyen en España, hay cosas muy interesantes.

De los preestrenos oficiales, ¿qué hay la semana que viene?

El lunes a las 8 de la tarde, en los cines Yelmo Ideal,

"La habitación", una película irlandesa

que aún no hemos podido ver, la veremos en el preestreno,

se estrena a finales de febrero.

Tiene buena pinta, y buenas referencias.

Hablan maravillas, dicen que la primera hora

es de lo mejor que se ha visto en mucho tiempo,

y yo me lo creo. Tiene una pinta estupenda.

El lunes a las 8 de la tarde, en los cines Yelmo Ideal,

para ir, un mail a nuestro correo preestrenosddc@rtve.es,

y la gente que ponga "Habitación" en asunto.

Libros, no sé si a la gente le da tiempo a leer

todo lo que recomienda Gerardo.

Con tantas películas, no me da tiempo a leer

nada más que uno de vez en cuando.

A mí no me da tiempo ahora, pero me dio tiempo en su día.

Ya, has sido muy erudito siempre.

Como estamos con la semana de Buster Keaton...

¡Ay, sí! Las memorias de Buster Keaton...

Primero, verse las películas.

Primero verse las películas, y luego leerse sus memorias,

memorias tristes, y con mucha nostalgia, se llaman "Slapstick",

cuentan la vida de alguien que lo fue todo,

que seguramente pudo haber sido más,

porque no tuvo control de su carrera,

como lo tuvo Chaplin, o Harold Lloyd.

Están impregnadas de una tristeza y una melancolía

que me resultan desasosegantes,

aunque a Alejo, que las ha leído para el reportaje,

le ha parecido que tienen un optimismo subyacente,

por decirlo de alguna forma.

Este libro es más antiguo aún,

todavía está en tiendas, en ediciones más modernas,

es un libro de Marcel Oms, erudito e historiador francés,

es un libro del año 69.

Es un libro precioso, que tiene en la contraportada

el poema que Rafael Alberti le dedicó a Buster Keaton por "Go West",

una película en la que Buster Keaton se enamoraba, ¿de quién?

Aquí lo pone, de una vaca.

"Buster Keaton busca por el bosque a su novia,

que es una verdadera vaca".

Muy sugerente. Eso mismo.

(LEE) "En estas cuatro huellas no caben mis zapatos.

Si no caben mis zapatos, ¿de quién son estas cuatro huellas?

¿De un tiburón, de un elefante recién nacido, o de un pato?

¿De una pulga, o de una codorniz?

¡Georgina, ¿dónde estás?!

¡Que no te oigo, Georgina!". Qué divertido, ¿no?

Película imprescindible, y libros maravillosos.

También os recomendamos que disfrutéis en casa del cine español,

que ya está a vuestra disposición.

(Música)

¿Sí? -"¿Carlos?.

Estáis sentados sobre una bomba que explotará

si uno solo se levanta".

Con los Goya en ciernes,

dos películas que tienen algo que jugarse en esta 30 edición.

Empezamos con la ópera prima de Dani de la Torre, "El desconocido",

nominada a mejor dirección novel, mejor guión,

dirección de producción, actor protagonista,

actriz de reparto, y montaje.

"El desconocido" es una película trepidante,

con acción y tensión a partes iguales,

con un magnífico Luis Tosar de protagonista,

ese Carlos, ejecutivo de banca,

que comienza un día como otro cualquiera,

llevando a sus hijos al colegio.

Estoy con los niños en el coche. ¿De qué va esta broma?

-"Eres el director del banco. O me das mis 400 000 E,

o hago explotar el coche". -Vas en serio, ¿papá?

Estas cosas no pasan aquí.

Con esos elementos argumentales, y una estupenda realización

se presentaba "El desconocido",

cine de acción no exento de crítica social,

aunque sea a lomos de un coche de lujo.

"Así me he levantado cada mañana en los últimos dos años".

-¡Al suelo!

-¿Qué coño está pasando? -Los secuaces de Vázquez,

mi archienemigo. -¿Tu qué?

Nominada al mejor sonido y efectos especiales,

Anacleto es ese agente secreto surgido de los tebeos de Bruguera,

que estaba pidiendo a gritos una adaptación al cine.

¿Nombre en clave? -Anacleto.

-Anacleto...

España es un país lleno de prejuicios,

y preferimos a James Bond al humilde Anacleto.

¿Por qué estás haciendo eso?

-Soy agente secreto.

Sabe que tengo un hijo, hay que proteger a Adolfo.

Javier Ruiz Caldera lleva a la pantalla

las aventuras del agente tan secreto como español,

y consigue una película de acción mucho más sombría

de lo que cabría imaginar, aunque cierto espíritu naif

empapa esta adaptación.

Imanol Arias es Anacleto, y Quim Casas su hijo,

en esta especie de "Yo soy tu padre"

a quienes acompañan unos estupendos actores:

Alexandra Jiménez, Carlos Areces, Berto Romero, Rossy de Palma,

y Emilio Gutiérrez Caba.

La tortilla de patata siempre es redonda.

-¿En serio? ¿Es la contraseña?

En algunos momentos hilarantes reímos a mandíbula batiente.

También es verdad que algún momento es excesivamente cruel.

¿Dónde está el padre de tu novio?

-Ex, me dejó ayer. -No te hagas la víctima.

-Me hago la víctima, me va a torturar.

-Aprovecha para escaquearte.

-No me escaqueo... "Anacleto, agente secreto"

puede que no pase a la historia,

pero el agente secreto más humilde,

ya tiene su lugar en la pantalla.

¿Qué tengo en el ojo? -¿Qué es eso?

-¿Qué tengo en el ojo, joder? Quítamelo.

¡Quítamelo! -Joder, qué exagerada.

(Música)

(Canción en inglés)

Decía Gene Kelly que nunca pensó que sería bailarín,

se lo tomó como llegó, y fue agradable.

Para los espectadores ha sido agradable disfrutar

de todos esos bailes, llenos de optimismo.

Esta semana se han cumplido 20 años de su muerte,

nos dejó el 2 de febrero de 1996,

y seguramente nuestros recuerdos cinéfilos no serían los mismos

sin algunos de esos momentos que nos regaló.

Con Gene Kelly, y con ese optimismo tan cautivador nos despedimos,

la semana que viene estamos de vuelta aquí, en "Días de cine".

(CANTA EN INGLÉS)

Días de cine - 04/02/16

04 feb 2016

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