Presentado por: Elena S. Sánchez Dirigido por: Gerardo Sánchez

El jueves 6 de octubre de 1991 nació 'Días de cine' como un programa semanal de media hora con un objetivo que permanece en la actualidad: el incondicional apoyo al cine español en todos sus apartados, desde el artístico al industrial.'Días de cine' ha ofrecido cientos de reportajes sobre cine de autor y comercial; entrevistas con las más grandes personalidades de la gran pantalla; ha emitido piezas sobre las novedades y la evolución del cine; ha rendido homenaje a directores, actores... y muchos otros profesionales menos conocidos por el gran público; y ha viajado a los festivales de cine más importantes.

El espacio, que en 2016 cumplirá sus bodas de plata, inició su andadura sin presentador y dirigido y creado por César Abeytua. Aitana Sánchez Gijón fue la primera conductora, en 1994, a la que relevó un año después, como director y presentador, Antonio Gasset. Tras él, Cayetana Guillén Cuervo lo presentó durante tres temporadas (2008-2011), con Raúl Alda en la dirección (2008) y, desde 2009, con Gerardo Sánchez, actual director. Recuperó la figura de presentador la pasada temporada con Henar Álvarez. Elena S. Sánchez se pone ahora el frente del programa.

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No recomendado para menores de 12 años Días de cine - 07/12/17 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué tal? Buenas noches, bienvenidos.

Colm Meaney y Timothy Spall protagonizan

el duelo interpretativo de la semana.

Pero ellos no son los únicos protagonistas del programa de hoy.

Comenzamos.

(Música cabecera)

-¿Este edificio es seguro? -Lo es.

George Clooney dirige una comedia criminal

ambientada en los años 50, con un espléndido Matt Damon.

No tengo el diario. Lo quemé.

Tengo derecho a saber qué decía.

Jim Broadbent y Charlotte Rampling protagonizan un drama

sobre el pasado, los recuerdos y las mentiras.

Cuando esto acabe, o tenemos paz o volvemos a la guerra.

Timothy Spall y Colm Meaney ofrecen un duelo entre dos hombres

que cambiaron la historia de Irlanda del Norte.

(Música)

A seis días de la llegada de la Navidad,

el ritmo de tres jóvenes madres americanas es tan frenético

que deciden desmadrarse.

"El gran desmadre" sigue la estela que ya dejó "Malas madres",

película estrenada con éxito el año pasado.

Humor que pretende ser gamberro

para hablarnos de las relaciones entre madres e hijas.

(Música)

En su estreno, "Malas madres" se convirtió en una sorpresa

porque era divertida y se atrevía a reivindicar

que las madres no son superheroínas ni tienen por qué serlo.

Estoy harta de intentar ser la madre perfecta. Se acabó.

Has dicho lo que siento como madre pero no me atrevía a decir.

Ahora hay tantas normas...

-No castigues a tus hijos. -No les digas que no.

Huían de la perfección y buscaban su espacio.

-Seamos malas madres. -Me apunto.

¡Por las malas madres!

La película era un reflejo exagerado en clave de comedia gamberra

de lo que se considera que es una madre perfecta

y qué sucede si no lo eres.

Tenemos que acabar con las madres perfectas.

Ahora, aprovechando que la Navidad está al acecho,

llega su secuela.

En "El gran desmadre", que no es tal,

nos muestran cómo ser madre es más difícil aún en Navidad

porque a ellas les toca hacer lo de siempre y mucho más.

El papel de los padres no parece existir.

Madres trabajando como auténticas burras.

Cocinando, empaquetando, decorando, comprando...

Y si a todo eso se añade la llegada de la familia

y, más en concreto, de sus madres,

esos días tan especiales pueden convertirse en una pesadilla.

Me sale el estrés por las orejas desde noviembre hasta Año Nuevo.

-¡Kiki! -¿Mamá?

¿Mamá? ¡Me cago en la leche que me han dado!

-Hola, mamá. -¿Dónde está el árbol?

No quería perder el tiempo comprando el árbol.

Quería disfrutar de las Navidades.

Amy, eres madre. Las madres no disfrutan.

Hacen disfrutar, ese es su trabajo.

La madre de Amy encarna el ideal de madre perfecta.

Sandy es dependiente y pegajosa.

Nada tiene que ver con Isis, ausente y despreocupada.

Ah, "Isis", como la organización terrorista.

La película se centra, sobre todo, en las relaciones madre e hija

y en cómo se enfrentan a lo que piensan de ellas los demás.

No quiero darle mucha importancia,

pero tengo una cita con uno de los Santas.

-¡Anda ya! -Sí.

Si la primera trataba de romper convenciones sociales

sobre lo que significaba ser madre....

-Hago lo que puedo. -Pues podrías hacer más, mamá.

...en esta reivindican el trabajo de sus madres

y la libertad de criar a los hijos como quieran,

sin miedo a que nunca sea suficiente.

Yo me paso meses eligiendo el regalo perfecto para todos.

¿Y sabéis lo que me regalan a mí?

-Cupones para masajes. -Esto no mola.

¡Masajes cutres!

Aunque con un final algo contradictorio,

nos crea algunas dudas sobre el mensaje de la película.

¿Os acordáis cuando estas fiestas eran divertidas?

Recuperemos las Navidades.

¡Sí, me encanta Santa Claus!

Las actrices, madres y abuelas hacen un buen trabajo

con un guion más convencional

en el que no falta los chistes sexuales y escatológicos,

ya que añaden una dosis de buenos sentimientos.

¡Menudo tamaño! ¡Parece un cono de tráfico!

Tiene algunos momentos divertidos

y varios videoclips que, por mucho que lo intenten,

no reflejan ese gran desmadre que dice el título en español.

Sí, beben, perrean con Papá Noel, roban árboles de Navidad,

y parece que podríamos tener un "Resacón en Las Vegas"

con las abuelas de la película.

-Tu papá es alucinante. -Creía que lo odiabas.

Os oí a los dos en el dormitorio y no dejabas de gritarle.

Y golpeabas la pared y gritabas un montón de tacos.

Decías: "¡Hostia puta, joder!

Justo así.

"¡Hostia puta, joder!".

-"¡Hostia puta, joder!". -Vale, vale. (CHISTA)

(Música)

Hablamos ahora de "Corazón puro",

la ópera prima del romano Roberto Di Paolis,

presente en la Quincena de realizadores de Cannes.

También estuvo en sección oficial

en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

Cuenta la historia de Agnese, hija de madre soltera,

una joven con fuertes creencias cristianas

que verá cómo sus valores se tambalean al conocer a Stefano,

un joven de pasado conflictivo que precipitará su despertar sexual.

(Música guitarra)

Ella es una adolescente dispuesta a hacer voto de castidad

hasta el matrimonio,

influida por el pensamiento ultracatólico de su madre.

Él trabaja cuidando el parking junto a un campamento de refugiados.

Ambos son corazones puros deseando amarse

en un mundo donde escasean los buenos sentimientos.

(HABLA EN ITALIANO)

La película nace de una noticia que leí en el periódico hace años.

Estaba ambientada en mundos muy alejados del mío,

así que tuve que investigarlos en profundidad.

El mundo del cristianismo y las comunidades católicas,

el mundo de la periferia de las grandes urbes,

el trabajo eventual y los campamentos gitanos.

La noticia contaba la historia de una joven de raza blanca

que acusó a dos gitanos de haberla violado

cuando, en realidad, tal cosa nunca sucedió.

Roberto Di Paolis supo ver en esa gacetilla de sucesos

la impronta de un tema de mayor calado:

los conflictos migratorios que sacuden Europa.

(HABLA EN ITALIANO)

Toda la película se mueve a nivel visual y simbólico

en ese terreno, así que sí.

Además, tras pasar un tiempo en la periferia

documentándome para escribir el guion

me di cuenta de que el sentimiento más fuerte

entre los chicos pobres que buscan trabajo, marginados,

era el odio hacia los inmigrantes,

ya que piensan que estos les pueden arrebatar posibilidades.

Las condiciones de los italianos más desfavorecidos

y de los inmigrantes, terminan siendo muy parecidas.

Por eso hay una especie de desprecio, de repulsión hacia el inmigrante.

Porque los italianos los ven como fantasmas

de lo que pueden acabar siendo ellos mismos.

"Corazón puro" se convierte así en una vibrante fábula moral

guiada por un compromiso con la realidad

que emparenta a Di Paolis

con una de las vetas más fértiles de la historia del cine italiano:

el Neorrealismo.

(HABLA EN ITALIANO)

Hemos rodado la película como si fuera un documental.

O sea, que la cámara en mano no fue una cuestión de estilo,

sino una necesidad,

porque los actores estaban siempre improvisando,

cambiando los movimientos, los diálogos.

Y la única forma de seguirles era grabándoles cámara en mano.

El resultado estético tenía que ser fruto de la libertad,

de la vida de los actores.

Los elegí a ellos porque eran los mejores.

Pero, sobre todo, los más dispuestos a hacer la misma investigación

que yo había hecho para escribir el guion,

para construir sus personajes.

La chica pasó tres o cuatro meses en una comunidad

antes de rodar la película.

Se convirtió en una chica cristiana.

Empezó a rezar, a hacer voluntariado,

y se fue sola a vivir estas experiencias

durante varios meses.

Tenía muy claro que tenía que vivir una experiencia

más que interpretar a un personaje.

Y él se integró en ambientes de la periferia.

Todo siempre en nombre de la búsqueda de la verdad.

(Música)

¡Nena!

A partir de un texto homónimo de Carlos Be,

cuyo título, "Llueven vacas",

anuncia el carácter surrealista de los diálogos...

Llueven vacas.

Fran Arráez orquesta un manifiesto contra la violencia machista

en el interior del matrimonio

con una puesta en escena que no oculta su origen teatral.

-Es tan bonito que es extraño.

No es tan extraño, llueven vacas por todo el mundo.

Un amplio reparto en el que figuran nombres

como Maribel Verdú, Víctor Clavijo, Laia Marull y otros

cubre el arco de desarrollo de un drama

que afecta únicamente a tres personajes,

representativos de situaciones, por desgracia, universales.

-¿Qué es? -Míralo.

Ahí lo tienes.

¿Para mí?

Fernando y Margarita, bajo diferentes rostros,

reproducen las relaciones de poder, autoritarismo,

y desprecio del hombre hacia la mujer

que constituyen el sustrato sobre el que se asienta

la vida rutinaria, enferma y autodestructiva

de tantas parejas.

-¿La ves? -No.

-Es enorme. -Que no la he visto.

Una disección en vivo del fantasma del amor romántico,

convertido en coartada para el sometimiento,

cuyos planteamientos estéticos y narrativos

dificultad la eficacia del mensaje.

Tienes que tratarme con cuidado.

¡Lo intento! ¡Pero me irritas!

(Música)

Vamos con las recomendaciones, Gerardo.

Tengo muy buenas referencias de "Los demás días",

que es una película que habla de cuidados paliativos,

de enfermedades terminales, pero desde la esperanza.

Sí, dicho así, a la gente le puede costar ir a verla,

pero es una película estupenda.

Una sensibilidad tremenda sobre unas cosas

que a nadie nos gustaría vivir.

Pero viéndola te da mucha esperanza.

La dirige Carlos Agulló,

nos gustó mucho su anterior película: "Plot for peace".

Está teniendo un recorrido por cines muy interesante

porque él las presenta en los cines.

Va extendiendo su radio de acción.

Empezó en Madrid y Barcelona y ahora más ciudades.

Es una película con unos personajes que dan ganas de abrazarlos.

Pues los abrazamos aquí, en "Días de cine".

Festival dedicado a los derechos humanos

aquí en Cineteca.

Aquí en Cineteca, en la segunda edición

del Festival de Cine de Derechos Humanos.

Es algo que está siempre en boga en el mundo en que vivimos.

Va a haber mesas redondas, películas muy interesantes.

Durante esta semana, acaba el domingo.

Tres preestrenos para la semana que viene.

El martes, además, doblete.

Comenzamos con "Una especie de familia",

película argentina.

Diego Lerman, Bárbara Lennie, que está maravillosa.

La vimos ya en San Sebastián. Se vio allí.

Y tenemos dos en dos sesiones distintas.

Hacemos ya sesión continua en cines diferentes.

Estas en los cines Paz.

La gente que quiera ir, que mande el "mail", como siempre,

con el asunto que pone en pantalla.

Y a las 20:30, en los cines GOLEM, "Alanis",

que también se vio en San Sebastián.

Es una hora más tarde para quienes no lleguen a las 19:30

y puedan ir a las 20:30, también que manden su "mail".

Y el jueves ese documental del que tanto hemos hablado

de Gustavo Salmerón.

Un pase muy especial.

No tenemos tantas invitaciones. Hay poquitas, sí.

Que la gente se dé prisa.

El documental de Gustavo Salmerón, que tiene un título...

Sí, un título, me lo dices a mí...

Es "Un castillo, muchos hijos y un mono",

o "Muchos hijos, un mono y un castillo".

Eso es. Me ha salido bien.

Muy divertida. Que la gente nos mande...

Como esta semana no hemos tenido, pues la que viene, tres.

Gerardo, algo debimos hacer mal la semana pasada

porque os pedimos que votaseis la película española preferida,

a juicio de cada uno de vosotros,

que pusierais en el asunto el título de esa película.

Y lo que nos habéis puesto es "Título" en el asunto.

¡No! Queremos un título, que elijáis el que queráis.

Exactamente.

Y nosotros recontamos los votos.

Que nos manden el título de la película

que consideran la mejor del año del cine español.

Ya ha quedado claro.

Así entregaremos el premio del público

en la gala de enero. Eso es.

"Western". Tú siempre tirando hacia lo que te gusta.

Bueno, y John Ford.

Empecemos por "Westernworld".

Es una revista de la que ya hablamos en su día.

Hace un año, sí. Va por su cuarto número.

Esta vez hablan de "Comanchería", por ejemplo, "Los 7 magníficos"...

Es una revista editada con mucho mimo y cariño por la gente que lo hace.

"El universo de John Ford".

Pues como no nos gusta John Ford, pues otro libro más sobre él.

Un libro con mucha gente escribiendo sobre sus películas.

Nunca está de más revisitar las películas suyas que nos gustan,

que son muchas.

La edición es impecable.

Como siempre en Notorious, es una edición muy bonita.

Yo lloro de emoción.

Es un buen regalo de reyes, ¿eh? Parece una buena opción.

Pues esas son las recomendaciones de la semana.

(Música)

Desde el 26 de noviembre hasta el 2 de diciembre

el Festival Internacional de Cine de Cartagena

se ha confirmado, una vez más,

como uno de esos festivales imprescindibles

para que las nuevas generaciones amen y valoren

un arte que todavía tiene mucho que dar.

Sin olvidar a cualquier espectador que quiera aprovechar

la impagable oportunidad de poder ver en pantalla grande

algunos títulos que no suelen llegar a su localidad.

17 largometrajes, una retrospectiva dedicada a John Ford,

cine independiente y alternativo, documentales europeos,

un ciclo de cine coreano, talleres de super-8 y 16 milímetros,

jornadas sobre la preservación de cine amateur,

conciertos de bandas sonoras, música en la calle,

y una mirada hacia las series españolas

han compuesto el intenso programa.

En la jornada de clausura,

Daniel Bernal Hernández por "Suspenso o sorpresa"

y Manuel García de Otazo por "The last dance",

recibieron el primer y segundo premio

de la sección Murcine, dedicada a los jóvenes directores murcianos.

En la sección oficial de cortometrajes,

"Sweet Maddie Stone" ganó como mejor guion.

La mejor fotografía fue para Ion de Sosa

por "La disco resplandece", de Chema García Ibarra.

La mejor interpretación fue para Nausicaa Bonnin

por "La inútil", de Belén Funes.

Álvaro Gago fue el mejor director por "Matria".

Y el mejor cortometraje fue para el búlgaro "Red light"

de Toma Waszarow,

una historia a medio camino entre lo surrealista y costumbrista

que parte de una situación concreta para expandirse a lo general.

Carlos Santos, Goya al actor revelación

por "El hombre de las mil caras", fue el premio de honor

en un festival que, un año más, es sinónimo del mejor cine.

(Música)

En España se llamó: "La comunidad de los corazones rotos"

pero nosotros preferimos, sin dudarlo, su título original:

"Asphalte".

Una película delicada en un sobrio 4:3

que nos muestra las vidas de los habitantes

de una comunidad de vecinos.

Isabelle Huppert deslumbra, como también Valeria Bruni

y Michael Pitt como un astronauta que le explica el cosmos

a una madre que añora a su hijo.

Es tan tierno como hilarante.

Ahora que tenemos en salas

la estupenda película búlgara "Destinos",

llega a nuestras casas la también excelente

"Un minuto de gloria", escrita y dirigida

por la pareja Kristina Grozeva y Petar Valchanov.

Ese minuto de gloria, dicen los autores de la película,

es ese minuto que más de uno clama por tener en la televisión.

En este caso, la historia cruza a un ferroviario

que se encuentra un dineral entre las vías, lo devuelve,

se hace famoso por su gesto,

y la jefa de relaciones públicas del ministerio,

que trata de usarlo para conseguir propaganda en televisión

y otras cosas.

En medio, un reloj,

mucho más que un artilugio que marca las horas

para el protagonista.

Y canadiense era "Maudie",

un biopic tan naíf como su protagonista,

la pintora Maud Dowley,

una mujer que tiene todo en contra para ser algo en la vida.

No ya como mujer, sino también como pintora.

Vive en un mundo hostil a todo lo que se sale de la norma

y donde una mujer con serios problemas físicos

es algo que no importa a nadie.

Los cuadros de Maud Dowley, excelente Sally Hawkins,

están hoy en todo el mundo.

Desde colecciones privadas a la Casa Blanca.

Ella vivió con su marido, Ethan Hawke en la película,

un tipo que tuvo que aprender a respetarla,

toda su vida en una cabaña sin calefacción ni agua corriente.

Sufrió lo que nunca debió haber sufrido,

pero fue, al menos eso nos cuenta la película, feliz.

(Música)

El coreano Hong Sang-soo es un ejemplo de director autor,

creador prolífico.

Es uno de los nombres habituales en la sección oficial

de los grandes festivales.

Este año estuvo en Berlín con "En la playa sola de noche".

Es una película de título un tanto inquietante

en la que vuelve sobre uno de sus temas preferidos:

las relaciones entre hombres y mujeres,

y que le valió el Oso de Plata a su actriz protagonista.

El prolífico director surcoreano Hong Sang-soo

estrena esta semana "En la playa sola de noche".

Un drama romántico o, mejor dicho, una película sobre el desamor

que gira alrededor de la vida desgraciada

de una joven actriz abandonada.

Ficción y realidad van de la mano en "En la playa sola de noche".

Dividida en dos partes,

la narración sigue a la actriz Young-hee en dos localizaciones.

Primero en Hamburgo, donde nos enteramos

de que la joven actriz ha tenido una relación

con un veterano director de cine.

(CANTURREA)

Y, después, en Corea del Sur,

donde por fin consigue reencontrarse con el cineasta.

Un relato con tintes autobiográficos que tiene su eco

en la historia de amor mantenida en la vida real

entre el propio director Hong Sang-soo y Kim Min Hee,

la actriz protagonista de "En la playa sola de noche".

Una película llena de melancolía

narrada desde un punto de vista femenino

que fija su atención en aquello que ocurre

cuando se termina el amor.

(LLORA)

Hong Sang-soo, cineasta prolífico con dos películas por estrenar,

es presencia habitual en los principales festivales.

"En la playa sola de noche"

obtuvo un Oso de Plata a mejor actriz

en el pasado Festival de Berlín

por la interpretación de Kim Min Hee.

Un cine de poca trama, mínima puesta en escena,

y que se sirve del "zoom" para dar énfasis.

Para remarcar aquello que Hong Sang-soo

considera remarcable de sus historias.

La abundancia de "soju", tradicional bebida destilada coreana

y la presencia del mar son otras constantes

en la cinematografía de Hong Sang-soo.

(Música)

-Yo no conocía a esos monjes.

Ellos vivían muy cerca de mi casa, entonces, yo sabía que existían,

pero nunca nos habíamos encontrado personalmente.

Y me enteré que tenían planes de mudarse

y que tenían planes de mudarse a esa isla de los monjes.

Es una isla absolutamente mágica en Holanda.

Históricamente, los monjes estuvieron viviendo allá

antes de la reformación, así 500 años.

Y fue como empezar una historia nueva

en los pastos de su propia historia.

Yo pienso que es un tema muy universal

ese conflicto que tenemos.

Nos apegamos mucho a cosas materiales.

Ellos son seres humanos, también se apegan a cosas.

Y saben que no es lo esencial de su vida.

Al fin y al cabo, es superfluo dónde estás viviendo

o los muros, las paredes que te rodean.

Tratan de no perder el foco que ponen en Dios.

Para ellos es lo único que cuenta en la vida.

Pero siempre tienen ese conflicto interior

porque se sienten apegados a ese edificio.

Yo le pregunté al abad...

Era el tercer o cuarto día de grabación.

Le mandé un mensaje diciéndole:

"Me gustaría grabar eso, y después eso, y después eso".

Y él me dijo: "Christine, tú estás preguntando demasiado.

No será posible hacer eso.

Tú tienes que tener paciencia con los monjes.

Tú tienes que adaptarte a la realidad nuestra.

Y la realidad nuestra es: ocho horas de oración.

Tú puedes grabar la oración,

pero no vamos a hacer que la oración sea más rápida porque estás grabando

y te cuesta plata.

Tú tienes que tener la misma paciencia que necesitas

si quieres darles a los pájaros de comer de tu mano.

Los pájaros tendrán que acostumbrarse a tu presencia

y no tendrás que moverte para nada

antes de que vengan a comer de tu mano.

Pon algunos granos en tu mano y espera.

Los monjes vendrán a comer de tu mano":

Me pareció una lección muy linda.

(Música)

(Música rock)

(CANTA EN FRANCÉS)

(Música)

Hace unas semanas pasaba por Madrid Mitch Lowe.

Puede que su nombre, a priori, no os suene.

Pero si os digo que a finales de los 90

fue uno de los cofundadores de Netflix, la cosa cambia.

Hace tiempo que ya no está vinculado a la plataforma

que cambió la manera de ver las películas,

pero nos habló de cómo está ahora la ficción televisiva,

también del futuro,

y de cómo estamos viviendo una época dorada

para los contadores de historias.

También dijo cómo podemos ver más y mejor cine.

MoviePass es, sencillamente,

una especie de Netflix para las salas de cine.

El objetivo es exactamente el mismo:

cómo hacer más fácil que la gente pueda ver más películas

y, muy especialmente, que vea más cine independiente.

Es tan sencillo como pagar diez dólares al mes, en EE.UU.

Y puedes ir a ver cualquier película a cualquier día y a cualquier hora

en el 91 % de las salas del país.

Solo hay una limitación: una película por día.

Recuerdo que cada 90 días, más o menos,

estábamos a punto de quebrar.

Teníamos que reinventarnos continuamente.

Estoy pensando en los años 97, 98 e incluso el 99.

No fue hasta febrero del año 2000 cuando nos dimos cuenta

de que, realmente, teníamos algo serio entre manos

que podría crecer,

pero ni siquiera entonces pudimos imaginar remotamente

cómo cambiaría la forma

en la que la gente ve ahora las películas en todo el mundo.

Durante este tiempo,

ha habido muchísimos cambios.

La gente ve ahora las películas y otro tipo de contenidos

en pantallas cada vez más pequeñas.

Y eso significa que las historias son cada vez más importantes,

que los escritores son más importantes ahora

que los efectos especiales y todo ese tipo de cosas

que hemos estado viendo en los últimos 40 años.

Otro hecho importante es que la gente presta atención

a contenidos cada vez más cortos.

En el pasado, la televisión era ese lugar

al que los actores iban a terminar sus carreras.

Hoy día, la televisión es el medio

en que puedes construir historias más largas,

en las que puedes desarrollar mejor los personajes,

lo cual permite a la gente identificarse con ellos

mucho más que en las películas.

Creo que podemos decir que vivimos una especie de Renacimiento

en el arte de contar historias.

(Música)

He visto a muchos directores y productores llorar

cuando cortaron sus películas.

Hoy en día tenemos unos programas de análisis de guión muy sofisticados

que nos permiten trabajar y mejorarlos

porque ocasionan un fuerte conflicto entre los inversores

que lo que quieren es hacer películas

que lleven a mucha gente a las salas y hagan mucho dinero,

y los creadores, que no quieren nunca que nadie les diga

cómo hacer su trabajo.

Lo que está pasando en realidad con los productos hechos

para la televisión es que, sea cual sea el formato

de duración que tengan, están consiguiendo

lo que Erich von Stroheim

quiso hacer con sus siete horas de "Avaricia",

con la diferencia que ahora se hacen fragmentos de 30 a 60 minutos

con principios y finales propios.

Antes, cuando las series de televisión

se veían de semana en semana,

al final de cada capítulo tenías que añadir un enganche

para que el espectador se quedase con ganas de ver el siguiente capítulo

una semana más tarde.

Hoy día, con el streaming eso ya no es necesario

porque a los cinco segundos de terminar un capítulo

ya puedes estar viendo el siguiente.

La gente puede ver un capítulo tras otro

y verse hasta 10 horas seguidas. Lo que quiera.

Hace unas semanas comprobamos cómo antes de comenzar

la segunda temporada de "Stranger Things",

mucha gente veía o volvía a ver la primera temporada completa

como cada uno quisiera.

Lo cierto es que hay piratería en todos los sitios.

En Estados Unidos, en Europa, en América Latina y Asia.

La principal causa de que haya piratería

es que aquellos que ofrecen los contenidos,

nos están ofreciendo unos precios demasiado altos.

Uno de los aspectos más positivos de las plataformas de vídeo

es haber conseguido que la gente tenga

cada vez menos interés en descargar películas

o comprar DVDs piratas en el metro.

Por supuesto, creo que las películas que produce Netflix o Amazon Studios,

pueden y deben competir en los festivales de cine.

El problema es que aquellos negocios que funcionan

de un modo desfasado, tratan de protegerse de lo que llega nuevo,

pero, desde luego, son películas como cualquier otra.

Lo que yo creo es que esas películas deberían proyectarse

en las salas de cine, lo cual me hace pensar que, en mi opinión,

una de las cosas que las salas de cine no están haciendo bien

es que deberían ofrecer contenidos de televisión.

Han de escuchar a lo que los consumidores están demandando.

En lugar de tratar de proteger absurdamente un modelo de negocio

que está obsoleto.

Es tan caro producir y promocionar una película al día,

que los distribuidores actúan como guardianes

o como filtros de lo que el usuario final puede ver

en una sala de cine.

De hecho, los creadores hacen sus películas para ser vistas

en sus pantallas con un sonido estupendo,

pero la realidad es que muchas de las películas que pueden verse

en un festival de cine jamás llegarán a las salas de cine.

Y una de las razones por las que los espectadores potenciales

no saben nada de ellas, es por lo que los estudios no pueden

o no quieren gastar dinero en hacérselo saber.

(Música)

Muy interesante lo que decía Mitch Lowe

y de mucha actualidad,

porque esta semana, después de dos meses,

llega a las pantallas "Fe de etarras",

es la película producida por Netflix

que se estrena en los cines españoles.

Después de "Negociador",

Borja Cobeaga vuelve a un tema tan serio

como el terrorismo de ETA y lo hace demostrando

que tenía razón Woody Allen cuando decía

que la comedia era tragedia más tiempo.

Como no tenéis ni puta idea,

os voy a explicar un poquito cómo funciona esto.

Durante su presentación en el Festival de San Sebastián,

"Fe de etarras" se vio envuelta en una absurda polémica

por un cartel publicitario que ponía de relieve

la dificultad de la apuesta de Borja Cobeaga

y su coguionista, Diego San José.

Volver a pisar el terreno minado y oscuro del terrorismo

perpetrados con la linterna de un sano sentido del humor

como única herramienta de autodefensa.

Esquivando a la vez herir susceptibilidades.

Van a ser un par de días.

-Lo primero que tenemos que hacer es comportarnos

como que aquí no pasara nada.

-Pregúntamelo. -No te voy a preguntar nada.

-Qué hemos hecho hasta ahora Ainara.

Decimos que vuelven a las tinieblas de ETA

porque los autores ya habían abordado

ese inframundo en "Negociador".

(TELÉFONO) Alberto, dime. -Ha habido un atentado.

Han sido estos. Coge tus cosas y vuelve a San Sebastián.

Yo me quedo. -Alberto.

Estoy pensando cómo explicar esto sin quedar como un gilipollas.

-Algo se te ocurrirá.

Comedia muy negra que impregnaba de temblorosa y chistosa humanidad

los encuentros de un representante del Estado

y dirigentes de la banda terrorista de cara a un incipiente

y fracasado proceso de paz.

-¿Te han amenazado?

-Si esto se jode, vamos a pasarlo muy mal todos.

En aquella ocasión, Ramón Barea encarnaba

con desarmante y conmovedor trabajo de orfebrería actoral

al enviado gubernamental.

Martín, hostias. Es la cúpula. -¿La cúpula?

-Hace años en ETA se comía de la hostia.

Ahora cambia de trinchera.

Desenfunda la pistola para imponer disciplina a sus temerosos cachorros,

que esperan y desesperan por una llamada de teléfono

que nunca llega, en un piso franco

rodeado por seguidores de la selección española.

-¿Y si gana España? -No va a ganar.

¿Cómo va a ganar España un mundial?

-Teníamos que haberle preguntado al chino si venía con el toro.

-¿Pero qué hostias habéis comprado?

-Una comedia nunca funciona si los intérpretes no lo hacen.

Y esta sí funciona.

Comenzando por un inspirado Javier Cámara,

que, como miembro de la banda,

debe establecer una difícil graduación de matices

entre su sanguinario cometido y el incómodo papel de hazmerreír.

-¿Qué se trajeron de allí hace cinco siglos?

¿No lo sabéis? Os lo digo yo.

El chocolate y las patatas.

El chocolate y las patatas.

Las dos cosas que más engordan del mundo.

Tú quitas a España de la historia y no existirían los gordos.

O estarían todos en América.

Y terminando por elresto de compañeros de desventura.

Gorka Ochoa, Miren Ibarguren y Julián López.

Una cuadrilla de terroristas de tres al cuarto

que pierden sus energías en los debates más peregrinos

y descacharrantes para el espectador desprejuiciado.

Yo creo que a nosotros nos vendría bien un poco de espacio.

-Estamos en un piso franco, Ainara.

-Llámalo misión encubierta, como tú quieres.

Hostia, normal. Todo normal. -No somos etarras, ¿no?

-Tú normal.

-¿Sois los nuevos, ¿no? -Sí, los del cuarto.

-Creo que es mejor que yo no salga hasta el día de la acción.

Mucho más jocosa y desenfadada que "Negociador",

"Fe de etarras" refleja el optimismo del tiempo

en el que se ha producido.

Un tiempo en el que ETA ha dejado definitivamente

de proyectar su ominosa amenaza sobre la sociedad,

y permite examinar a la luz del día la lógica elemental

de sus razonamientos con guasa, pero sin faltar al respeto a nadie.

Que, aunque parezca mentira, hasta eso es posible

bajo la lupa de Borja Cobeaga.

A partir de ahora las cosas se hacen a mi manera.

Entonces nos llevamos los "magic explosive".

-Sí, pónganos 200.

Vamos con uno de los estrenos más interesantes de la semana.

"El viaje".

Es una película basada en hechos reales.

En esas negociaciones, en el proceso de paz de Irlanda del Norte.

Un viaje, por tanto, apasionante, cuya meta final es la paz.

Los interlocutores de esas negociaciones

están interpretados por dos de los más grandes actores

británicos de todos los tiempos.

Colm Meaney y Timothy Spall.

Qué difícil quedarse con uno de los dos.

(Música)

Hace unas semanas, "Días de cine"

apadrinó una de las películas más interesantes

de este final de año.

El preestreno se convirtió en una fiesta

cuando tuvimos el honor de recibir una inestimable elección

de sabiduría por parte de sus dos protagonistas.

Dos de los mejores actores británicos de los últimos tiempos.

Su rotunda presencia, una voz grave y modelable a su antojo,

y un saber estar capaz de adaptarse a cualquier género y situación

sin provocar el más mínimo chirrido,

son las señas de identidad de los dos actores descomunales.

El combate interpretativo que ambos mantienen en esta ocasión

emparentan de inmediato el viaje con otros duelos de titanes.

Es halagador que se nos compare con actores de otras categorías.

-Es una película en la que la palabra hablada

tiene una vital importancia.

Como actores, eso nos exigía aportar cuantas más capas

y niveles fueran posibles para intentar explorar

las vulnerabilidades de los personajes.

Es importante lo que se dice pero, por encima de todo,

es importante lo que no se dice.

Sobre todo, cuando estás encarnando a alguien tan conocido.

Timothy Spall y Colm Meaney son el unionista Paisley

y el líder Martin McGuinness.

Sus acérrimos enemigos de cuyo entendimiento depende la paz

en Irlanda del Norte.

Un imperativo familiar provoca que Paisley

abandone la reunión antes de comenzarla siquiera.

Decide acompañarle

y en este breve recorrido, ambos adversarios

tienen la oportunidad de cambiar el futuro de su país.

Pero para ello deben enterrar sus diferencias irreconciliables.

Mi personaje era muy conocido.

Un tipo con una personalidad muy marcada.

Muy fuerte e intimidante.

Han hecho muchas imitaciones de él.

Incluso la gente a la que no se le da bien imitar, lo clava.

Todo el mundo tiene un punto de vista sobre él.

Eso dificultaba conseguir que pareciera real.

También me preocupaba qué iba a pensar su familia, su entorno.

No quería que se sintieran molestos con mi trabajo.

-Martin McGuinness también era muy conocido

y yo cargaba con la presión de que todavía vivía.

Ninguno buscábamos hacer una imitación,

sino ser el personaje que estaba en el guión.

Por supuesto, tienes que captar matices de su personalidad.

Pero es más importante acertar con la historia emocional,

hacerla verídica.

En eso consiste el trabajo del actor.

-Otra cosa que tenemos en cuenta al afrontar este trabajo

es que tocábamos un conflicto en el que había muerto

mucha gente inocente.

Hay sentimientos muy apasionados en torno al conflicto,

muy viscerales, muy profundos.

Todavía hay mucho dolor.

Estábamos encarnando dos personas que muchos detestan hoy en día,

así que siempre existe la posibilidad de ofender a alguien.

Ofender a alguien en una zona de guerra,

tú te conviertes en diana.

Eso lo tenía todo el tiempo en la cabeza.

-El reverendo Paisley era un hombre de una convicción absoluta.

Tenía muy claro lo que quería hacer

y sabía que contaba con el apoyo incondicional de esta gente.

Pero al final sacrificó algo de sus ideales para llegar a la paz.

Eso me parece su lado más positivo.

Lo peor de él era que su vehemencia y su pasión

echaron más leña al fuego durante mucho tiempo.

-McGuinness era bastante parecido a Paisley,

eso es lo que, probablemente, terminó por unirles.

Era un hombre apasionado, con gran capacidad de trabajo.

Muy comprometido con sus ideales

y entregado por completo a sus creencias.

Era inamovible.

Quizás por eso tardó tanto en darse cuenta

de que la negociación era la única manera para avanzar.

Ese fue su punto flaco.

Tardó mucho tiempo en asumir posturas que habían mantenido sus críticos

durante los años 60 y 70.

El director de "The Hole" o "El enviado",

Nick Hamm nos sorprende con esta tragicomedia

basada en la realidad que moldea a su antojo

para adaptarla al relato cinematográfico.

La puesta en escena eminentemente teatral es todo un acierto.

Una de las cosas que más me gustó cuando vi el guión

es que hubiera tanto humor.

Leyéndolo me reía a carcajadas muchas veces

y eso me encantaba porque me preocupaba que fuera un texto árido.

Una especie de tratado político aburrido

que expusiera las posturas de uno y otro.

De repente, ese texto cobraba vida y era algo real.

-Ambos comprendieron que estaban cerrados a cualquier entendimiento

de que solo, a través del humor, podían encontrar una vía.

El humor funciona como catalizador

y en ese humor suceden las cosas más pequeñas.

El tiempo, la hora, lo más anodino, en realidad.

No hay humor en torno a las cuestiones más trascendentales.

-Cuando la gente se dio cuenta de ello, no se lo pueden creer,

porque siempre habían sido considerados dos demagogos muy secos.

Con el paso del tiempo, pasaron a ser llamados los hermanos risitas.

Se reían constantemente.

Freddie Highmore, el Norman Bates televisivo

y en otro tiempo, el niño prodigio,

acompaña a los protagonistas en este viaje que cuenta

con un anfitrión de excepción.

El siempre añorado John Hurt.

Pero, por encima del extraordinario trabajo de su reparto,

el viaje nos reconforta con la esperanza

de que siempre cabe el entendimiento entre los archienemigos

de la política en aras del bien común.

Algo que parece una utopía en nuestros días.

"El sentido de un final" cuenta con dos nombres incontestables

en el reparto.

Jim Broadbent y Charlotte Rampling.

Una producción británica que narra el drama interior

del personaje protagonista que tendrá que enfrentarse

a las consecuencias de los actos que cometió en el pasado.

Estamos ante una de esas películas que abordan de manera sutil

y valiente ciertas paradojas inevitables

que todo ser humano experimenta alguna vez

a lo largo de su vida.

Y, por lo tanto, entran de lleno en una cuestión esencial.

Definir la identidad propia,

probablemente con un arduo trabajo previo de demolición.

Es una película nacida bajo los tenues reflejos

de la luz londinense,

ya que antes fue novela, y con ella,

Julian Barnes ganaría el más prestigioso premio

de las letras británicas The Man Booker Prizes.

Como película, está rodada en el mejor lugar posible.

Lo decimos, porque solo actores de la inagotable cantera británica,

como los veteranos Jim Broadbent o Charlotte Rampling

pueden enfrentarse con suma delicadeza y naturalidad

hasta segunda invención que,

a menudo es necesario hacer en el último tramo de la existencia.

Tony, prodigioso Jim Broadbent, tiene una hija adulta.

Está divorciado y regenta una nostálgica tienda

de cámaras fotográficas.

Todo cambia cuando un día recibe una carta de la madre

de una antigua novia informándole de que es el destinatario del diario

de un amigo suyo que también tuvo una relación sentimental

con la misma mujer.

Lo que ese diario esconde es la prueba

de que recordamos lo vivido a nuestra conveniencia.

Ese relato autobiográfico que la mente construye,

casi podríamos decir,

como modo de supervivencia y autoprotección.

Tony, nuestro pequeño héroe anónimo, toma una decisión inteligente.

Ahondar en esas zonas desconocidas,

e incluso volver a ver a Veronica, su antiguo amor.

Hay algo que desprende el sentido de un final

a través de su protagonista,

en la película, apoyado por el soberbio trabajo de Broadbent.

Esa sabiduría e instinto integrador al que llega un viejo luchador

aún no del todo fatigado, mueve su decisión de investigar,

pero con el espíritu de quien termina de hacer

un pequeño viaje hacia la gratitud y la paz interior,

de tal manera que la exmujer y la hija de Tony,

a punto de hacerle abuelo,

reciben el cariño de un improvisado equilibrista.

Por un lado, es un thriller psicológico,

y por otro, está el hecho de saber que te ocultas

cosas a ti mismo.

Me gustaba la idea de hacer la película,

siempre y cuando la haya entregado, como lo he hecho en este caso,

a dos personas con mucho talento para que puedan volar

libremente con ella.

Esa juventud debocada en los años dorados del pop

nos remite a una literatura y un cine novedosos

que cuestionaban la realidad y, sobre todo, la memoria.

Y hablando de la identidad,

no parece casual que se escuche de fondo más de una vez

cuando transcurre el tiempo presente y esto es, desde luego,

una aportación de la película, las noticias del brexit,

algo que parece llevarnos a una conclusión.

Si el Reino Unido hubiera hecho a nivel colectivo

el mismo esfuerzo indagador que el protagonista

de "El sentido de un final",

quizá no hubiera caído en la redes de esos políticos sensacionalistas

que tergiversan la historia

y mienten descaradamente a su electorado.

En definitiva, esas voces, a menudo también internas,

que pujan por diseñar el pasado y colorear el presente.

(Música)

"Suburbicon" es la sexta película dirigida por George Clooney.

En esta ocasión, ha recurrido al guión de los hermanos Cohen.

No es la primera vez que colaboran juntos,

pero antes lo había hecho como actor.

Hay dos cosas que destacaríamos de la película.

Por un lado, esa mezcla de tonos que van desde el thriller

hasta la comedia más disparatada, y por otro,

ese gran reparto destacando, ante todo, a Matt Damon.

"Bienvenidos a Suburbicon.

Un pueblo lleno de sorpresas y emociones.

Construido para garantizar prosperidad para todos".

-Nicky, unos hombres han entrado en casa.

La paz de una urbanización idílica de finales de los años 50

llamada Suburbicon se ve perturbada por la llegada

de una familia proamericana.

Y también por la siniestra desestabilización de otra,

aparentemente feliz,

encabezada por el personaje que interpreta Matt Damon.

Hola, colega.

Viendo Suburbicon,

inevitable pensar en esos mundos perfectamente ordenados

e impolutos como los de "El show de Truman".

Buenos días. -Buenos días.

-Buenos días.

-Por si no nos vemos luego,

buenos días, buenas tardes y buenas noches.

O "Pleasantville",

que caricaturizaban como ficción televisiva

un elocuente reflejo de la parte más complaciente

del genuino estilo de vida americano.

Dime, ¿cómo es? -El qué.

-Lo que hay fuera.

-Pues hay...

más ruido y asusta más.

Y es...

más peligroso.

-Suena fantástico.

Así es "Suborbicon".

La vuelta de George Clooney detrás de la cámara.

Un thriller con tintes de comedia que recupera un viejo guión

de los hermanos Cohen,

escrito muy al principio de su fructífera trayectoria.

Señor Louis, tengo al teniente Hightower.

-Dile que no estoy. -Está en altavoz, señor.

Llevando al extremo la alargada sombra del universo de los Cohen,

se podía pensar que Suborbicon podía entenderse

como una mezcla de determinados ingredientes

de la hiperconocida "Fargo".

(GRITA)

(RÍE)

Y de la menos popular,

pero igualmente apreciable "Un tipo serio".

Pensamos que es mejor que te vayas de casa.

-¿Que me vaya? -Es lo más sensato.

-Las cosas no pueden seguir. -¿Que me vaya? ¿Dónde voy a ir?

¿Vive aquí ahora, señorita? -Ahora sí, por supuesto.

-¿Y es temporal o más bien permanente?

-Verá, Nicky necesita una madre. -Por supuesto.

Lo que parece quedar claro, salvando las distancias,

es que Clooney como director, es también un todoterreno

y mantiene ese mismo espíritu ecléctico desde su ya lejana

"Confesiones de una mente peligrosa".

La vida me sonreía.

Cambiando sistemáticamente de época, de tipo de historia,

y de registro de una película a otra con sólida desenvoltura.

¿A dónde va? -Ya sabe. A dar una vuelta.

Suburbicon se desliza con facilidad sobre un bien engrasado

reparto de lujo con el ya mencionado Matt Damon en la cabeza.

Con Oscar Isaac o Julianne Moore asumiendo dos personajes.

De esposa y cuñada del protagonista.

Me han dicho que todo se reducía a una palabra.

-¿Ah, sí? Oh, sí.

Y todo se reduce a una palabra. Coincidencia.

Es algo que pasa en la ópera.

Roza el absurdo.

Pero en la vida real no ocurre a menudo.

-No, porque dejaría de ser una coincidencia.

-Verá, no es la póliza, es la indemnización.

Una coincidencia en una indemnización es como una banderita roja

que nos pone en alerta.

Este expediente tiene muchas banderitas rojas.

Para actualizar esta vieja ocurrencia de los Coen,

Clooney ha contado con Grant Heslov como coguionista.

Cómplice habitual en cuyas manos como director se encomendó

en la muy divertida "Los hombres que miraban fijamente a las cabras".

Suborbicon se vuelca más hacia la intriga esperpéntica

que hacia la dimensión social,

uniendo dos tramas que conviven por separado

con el pegamento de un humor más bien negro

que con frecuencia recurre al lenguaje sintético,

contundente y eficaz del cómic y los dibujos animados.

¿Vas a pagarnos nuestro dinero? -¿Qué habéis hecho?

-¿Vas a pagarnos nuestro dinero? -¡¿Qué habéis hecho?!

-¿Vas a pagarnos nuestro dinero?

(Estruendo)

¡Ayuda!

¡Ayuda!

(CANTA EN INGLÉS)

El guión de "Suborbicon" lleva la firma de los hermanos Cohen.

Ellos son unos excelentes guionistas,

pero también, en sus propias películas,

nos han regalado secuencias memorables.

Hoy, precisamente, nos vamos a despedir

con una de las más célebres..

Pertenece a "El gran Lebowski".

Imagino que recordaréis ese momento en el que John Turturro

se dispone a jugar a los bolos y suena de fondo una versión

de Hotel California.

Ese temazo cumple ahora 40 años.

Así nos despedimos.

Dentro de una semana "Días de cine" estará de vuelta.

Hasta entonces.

(Música)

Por el camino del desierto el viento me despeina.

Sube el aroma de colita, luna, luna de nadie.

Allí estaba a la entrada y las campanas a sonar.

Y me di con llamarme mismo, que es puerta del cielo.

Ella enciende una vela en muestra del camino.

Suenan voces en el corredor y lo que indican diciendo.

"Welcome to the Hotel California.

Such a lovely place".

Días de cine - 07/12/17

07 dic 2017

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