'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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Diario de un nómada - La ruta de la seda: Navegando un mar que ya no existe - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Vuelve Miquel Silvestre,

el escritor nómada que viaja en moto por todo el mundo.

Comienza una nueva travesía por Asia central,

desde la ciudad rusa de Volgogrado hasta a la capital de Kirguistán,

pasando por las ciudades joya de Uzbekistán:

Jiva, Bujará y Samarcanda.

Una aventura total recorriendo caminos imposibles

de polvo y piedras, soportando aguaceros terribles,

durmiendo en tienda de campaña,

cruzando herméticas fronteras,

conviviendo con animales salvajes.

(Música)

Comiendo lo que encontremos.

Pero, sobre todo, descubriendo personas maravillosas.

Admirando monumentos magníficos

y contemplando paisajes inolvidables.

Esto es "Diario de un nómada: Expedición Ruta de la Seda".

"CAPÍTULO 5: NAVEGANDO UN MAR QUE YA NO EXISTE"

No hay nada como montar en una Ural

para desayunar y perseguir un camello.

"Khorosho". "Ochen' khorosho".

"Ochen' khorosho". "Ochen' khorosho".

"Ochen' khorosho". "Ochen' khorosho".

"Ochen' khorosho" es "very good", no es solamente "khorosho",

es "Ochen' khorosho". Es muy...

Pues muy bien, me ha encantado el paseo en la Ural,

porque esta moto es la Ural, la mítica Ural,

de fabricación rusa. La gente que ve

que es la copia de la BMW alemana de guerra, pero no,

la BMW alemana de guerra, la famosa

que salía en las películas, que es una joya de los coleccionistas,

es un modelo posterior.

Los rusos consiguieron los planos de un modelo anterior,

y lo consiguieron de forma clandestina,

a través de uno de los primeros casos de espionaje industrial,

y lo aplicaron a la motocicleta,

para que ellos pudieran hacer su propia máquina de guerra,

y la siguen fabricando desde entonces,

lo que pasa es que estas viejas Urales,

que son las auténticas y que se pueden pagar estas personas...

(HABLAN EN OTRO IDIOMA)

Makshet. Mikel. España.

Makshet, Kasak. Ah, kasak.

Ok, Miquel, España.

Ok. Ok, ok.

(HABLA EN INGLÉS)

Uzbekistán.

Kasak in Uzbekistán. In Uzbekistán.

Mamá, tártar. Tártar.

(HABLAN EN OTRO IDIOMA)

Como veis, Uzbekistán es también un país multiétnico,

porque debería ser solo entre los uzbekos,

pero aquí viven tayikos, kiriguises, y por supuesto, kazajos

como mi amigo.

Kirguizistán. Kirguizistán.

Bujará, Jiva, Samarcanda...

Kirguizistán, Kazajistán...

Nukus. Nukus...

Buah, 320 km hasta Nukus.

Nos espera un largo viaje hoy, ¿eh?

Si lo tengo que hacer en tu Ural, llegaría mañana,

pero lo voy a hacer en la Gorda, y así voy a llegar un poquito antes.

Ok.

"I love you".

"We too, we love you".

"Good bye, my friend".

(Viento)

(Música)

Como vemos, Asia central es un territorio remoto,

exótico, surrealista, pero sobre todo,

está poblado por gentes muy amables y hospitalarias,

gentes que viviendo dentro de la dureza del desierto

del Kyzyl Kum, se han mantenido libres

de la contaminación del turismo masivo y la globalización.

Uzbekistán, una nación pobre pero con reservas de gas.

Aquí viven unos 30 millones de personas,

en su mayoría, uzbekos, aunque también

otras minorías étnicas como los cazajos,

los carapaicos, rusos, y ucranianos.

Toda esta área estuvo poblada por nómadas turcos,

bajo el dominio de los persas, hasta que toda la zona

quedó bajo el poder de los rusos, primero de los zares

y después de los soviets.

(Continúa la música)

La desolación.

Uzbekistán es uno de esos países en los cuales

puedes parar en mitad de la carretera

y esperar a que pase alguien,

y tardarán un rato en pasar,

minutos, de vez en cuando, un camión,

o algún coche propulsado por gas.

Porque me estoy encontrando con un problema

de suministro importante, no hay gasolina,

y ya llevo unos cuantos kilómetros

y tengo que llegar a algún sitio donde la puedan vender,

porque si no, me quedaría tirado,

pero bueno, la carretera ha mejorado un poco,

vamos un poco más rápidos, aunque es que no hay nada,

o sea, desde la frontera, hasta Kungrad,

parecía que había como dos villorrios a lo lejos,

y nada, así que este páramo reseco...

Águilas que me acompañan de vez en cuando, algún zorrillo,

y todo el tiempo del mundo para pararme aquí en medio,

pero no me puedo retrasar demasiado,

porque todavía me quedan muchos kilómetros,

así que vámonos, aprovechemos que todavía no hay muchos baches,

y adiós.

(Música)

Miquel Silvestre comienza por fin su viaje

por la ruta de la seda uzbeka.

¿Qué sorpresas nos deparará este nuevo país?

A primera vista parece que no encontramos muchas novedades

respecto a lo que vimos en Kazajistán,

desierto, una carretera estrecha y bacheada,

y un sol omnipresente y justiciero,

aunque pronto empiezan a presentarse los secretos de la ruta.

Hemos llegado a Kungrad. Es la primera gran ciudad

o, bueno, población mediana después de la frontera.

No es exactamente eso, porque eso es su viejo cementerio.

Me encanta este sitio.

Cuando llegué en el 2009 aquí,

no existía esta carretera tan fantástica que han hecho

y, buah, me sentía como un auténtico descubridor.

Encontrarme eso...

No sabía lo que era al principio, pensé que podía ser un poblado

y cuando me acerqué y me metí, comprobé que era un cementerio.

Me gusta mucho.

Pero tenemos que seguir el viaje,

así que voy a aprovechar esta fantástica carretera

que se han currado para dirigirme a la población

a ver si consigo gasolina.

(Música)

Como Miquel nos advirtió, las gasolineras están desabastecidas

y el único modo de conseguir combustible

es comprándolo en el mercado negro,

que, por otro lado, está muy bien organizado.

Solo hay que preguntar para encontrar el suministro.

(Canción en inglés)

Para mí es premium, vamos, porque, si no, me quedaba tirado.

¡Lleva 10, muchacho, lleva 10! Eso quiere decir que estaba seca.

Mira cómo se lo bebe, ¿eh? Estaba seca la pobre.

(Continúa la música)

Oye, estas garrafas de 5 l son muy pequeñas, ¿eh?

¿No tendrá un agujero la Gorda, macho?

"Benzin".

O sea, 150 000 por la gasolina.

10.

Espera, vas a flipar cómo cuenta él. A ver, cuenta.

Aquí saben contar, pero que vamos.

¿Ok? Ok.

(Continúa la música)

La carretera parece mejorar.

Está más lisa y asfaltada que en las dos jornadas anteriores,

lo que causa la felicidad del viajero,

harto ya de dar botes.

(Continúa la música)

Sin embargo, la felicidad dura poco.

Apenas 50 km después, empiezan las obras y los problemas.

(Continúa la música)

Hablé antes de tiempo de que ya no había baches.

Pues...

llevo ya un rato largo "pam, pam, pam, pam"

metiendo botes por aquí,

así que esto se complica un poquito más.

Parecía que ya la carretera iba a ser suave,

pero no.

Y prácticamente son 500 km los que tengo que hacer hoy y...

(RESOPLA) Es que circular por aquí 500 km es una maldita odisea.

Pero, en fin, la aventura es la aventura,

que decía Belmondo, y al que no le guste, que no venga.

Así que vamos para allá, adelante,

siempre "pryamoy", como dicen los rusos, "recto".

(Claxon)

Acabo de ver cómo el camionero paraba aquí

y les he indicado por radio a sus compañeros

que se metieran por el camino alternativo,

que esto era un carajal que no querían hacer.

(Claxon)

Son muy majos todos, muy majos.

Menuda aventura. (RÍE)

Así que nosotros nos vamos a meter también por ahí.

(Música)

Miquel Silvestre sigue a los camioneros

y se desvía de la ruta principal para internarse

por los senderos de tierra abiertos a los lados.

De ese modo evitará caer dentro de un socavón.

(Canción en inglés)

El cartel que indica que estamos entrando

en la región de Moynaq,

antaño rica y próspera, y hoy deprimida.

En ese cartel vemos los símbolos

de las razones por las cuales antaño era próspera:

una vaca, una espiga y un pez.

Y hoy eso no es más que un recuerdo, al menos el pez,

porque Moynaq vivía de la pesca en el mar de Aral,

un mar que ya no existe o, al menos, que ya no baña la ribera de Moynaq,

dejándola sumida en el polvo,

en el polvo, la pobreza y el olvido.

(Motor)

(Continúa la música)

(HABLAN EN INGLÉS)

Como Miquel no sabe dónde encontrar el antiguo puerto pesquero,

pregunta a los viandantes que se encuentra.

Rápidamente, le indican hacia dónde tiene que ir.

(Continúa la música)

Esos barcos que tengo a mi espalda no los han puesto ahí

como obra artística ni como reclamo turístico,

antes estaban flotando.

Lo que ocurre es que el agua, que llegaba hasta aquí,

se fue retirando y dejó esto completamente seco.

Os lo creeréis o no, pero ahí había un mar,

el mar de Aral.

No parece que quede mucha agua por aquí.

Asia central es un territorio de realismo mágico

o, más bien, de surrealismo mágico. Aquí, los mapas mienten.

Podemos ver, como ocurría en Kazajistán,

una línea roja pintada en un mapa y pensar que eso es una carretera,

pero luego la carretera no existe.

Lo mismo sucede con las manchas azules de los mares.

Aquí, si miramos el mapa, veremos el mar Caspio,

el mar Negro y el mar de Aral,

pero el mar de Aral es esto, el mapa miente.

El mar de Aral se alimentaba por dos grandes ríos:

el Amu Daria y el Sir Daria.

Estos atravesaban el desierto de Asia central

y los dotaban de verdor y de fertilidad.

A lo largo de esta gran huerta

florecieron las grandes ciudades míticas de la Ruta de la Seda:

Jiva, Bujará, Samarcanda.

Sin embargo, todo eso desapareció en solo dos décadas.

En los años 60, los burócratas de Moscú

exigieron la producción masiva de algodón

para cumplir con los planes quinquenales.

Aquí se había cultivado algodón de forma inmemorial,

pero esta producción masiva supuso que se drenaran los ríos,

que se excavaran miles de acequias y el agua desapareció

y, además, no se implementó ninguna mejora técnica

para el mejor aprovechamiento de este agua.

Se calcula que el 30 % de los caudales de los dos ríos

se perdió en el desierto antes de regar una sola mata de algodón.

El agua desapareció.

Los barcos de Moynaq, en Uzbekistán, o de Aralsk, en Kazajistán,

quedaron varados en la arena

y, con ellos, la forma de vida de miles de personas.

El mar de Aral no es solamente una mentira en un mapa,

es también el peor desastre ecológico

de la historia del planeta.

(Música)

Desde Moynaq hay que retroceder otra vez 100 km

para tomar de nuevo la ruta principal que lleve a Nukus.

Por la presencia de animales y personas en la carretera,

es evidente que esta parte del país está más poblada.

(Continúa la música)

El viaje se está alargando

y de nuevo comienza a oscurecer en ruta.

Siempre sobrecoge el incendio

que sucede cada tarde a nuestra espalda.

(Continúa la música)

Lo que tengo a mi espalda

es el Museo de la República de Karakalpakistán,

en Nukus, Uzbekistán,

aunque se le conoce más como Museo Savitsky.

Fue fundado en 1966 y alberga más de 90 000 piezas.

La historia de este museo vale la pena

y, desde luego, justifica la visita a Nukus,

que es una ciudad bastante fea

situada en un erial dentro de un erial.

¿Qué es lo que alberga este museo?

Pues una historia de dignidad, de valentía y de coraje,

además de una enorme colección de piezas y obras de arte.

Igor Savitsky nació en Kiev a comienzos del siglo XX

y se mudó a Moscú, donde se licenció en Arte.

Posteriormente, ya en la década de los 50,

se mudaría a Uzbekistán,

una remota república centroasiática,

en busca de inspiración y algo de libertad,

que la gris Moscú de los años 50 no le ofrecía.

No era infrecuente que los artistas

buscasen inspiración en las repúblicas centroasiáticas

para escapar de ese ambiente opresivo

que existía en el Moscú de la burocracia soviética.

Al principio, Savitsky,

cuando fue nombrado director de este museo en 1966,

se dedicó a una actividad más bien convencional,

a recoger obras de etnografía local

y también centrarse en lo que es los yacimientos arqueológicos,

pero poco a poco comenzó una labor absolutamente única

y se fijó en otra clase de arte,

el arte prohibido de la Unión Soviética.

Empezó a buscar los cuadros de aquellos pintores

de los años 20, 30, 40, de los años 50

que habían indagado en el camino de las vanguardias artísticas

y cuyas obras no habían tenido fortuna

porque no se consideraban adecuadas al espíritu revolucionario.

Algunos de estos pintores, como Viktor Lysenko,

fueron perseguidos, sometidos a juicio

y murieron en el gulag en una fecha desconocida.

La historia ofrece paradojas como esta.

Igor Savitsky realizó una labor arriesgada

recopilando todas estas obras, pero posteriormente

obtuvo el reconocimiento que se merecía y en vida,

dispensado por los jerarcas de la nueva Uzbekistán,

que eran los mismos de la época soviética.

Sin embargo, los pintores que tuvieron acogida en este museo

no gozaron de la misma suerte.

Por ejemplo, Lysenko murió en el gulag

y supongo que a él le hubiera gustado poder repetir

aquel chiste de Dalí cuando le preguntaban por Picasso:

"Picasso es un genio, yo también.

Picasso es un gran pintor, yo también.

Picasso es comunista, yo tampoco".

(HABLA EN OTRO IDIOMA) Ah.

Ok. (HABLA EN OTRO IDIOMA)

Ok.

(Cláxones)

Pues este es el segundo museo importante de Nukus,

el mercado central.

Si allí había obras de arte, aquí lo que hay es gente,

gente de la República de Karakalpakistán,

porque Nukus es la capital de esta república

dentro de Uzbekistán

y, la verdad, es un sitio alucinante.

Yo cada vez que vengo es como si me drogara,

porque flipo con la gente,

con las cosas, con lo que venden...

Me encanta este sitio.

La gente es muy amable

y ves de todo.

(Música animada)

(Canción en inglés)

Miquel Silvestre se adentra en el mercado de Nukus,

un auténtico caleidoscopio de la vida popular.

Olores, sabores, gentes,

voces y acentos... ¡Buah, cómo huele!

Esto es...

El mercado.

Seguramente Borges pensó en un bazar oriental

cuando ideó su mágico "Aleph".

(Continúa la música)

Y, hombre, no podían faltar las especias en la Ruta de la Seda.

(Continúa la música)

Joder, tío, no consigo identificar lo que es.

Es una especia que he olido mucho de pequeño,

pero no consigo identificar lo que es.

¡Ah!

(Continúa la música)

Pero esto... No...

No lo consigo identificar y creo que se me...

¡Ah, coño, ya sé lo que es! ¡Joder, no es especia, es gofio!

¡Es gofio canario! (HABLA EN OTRO IDIOMA)

Ya sé... Coño, pensé que era una especia,

es gofio canario, es harina de maíz.

¡Claro! ¡Joder, el gofio canario!

Estoy comprando gofio canario en Uzbekistán, es cojonudo.

(HABLAN EN OTRO IDIOMA) "Very good, very good, very good.

Very good". ¡Antonio Banderas, Zorro!

¡Antonio Banderas, el Zorro!

Antonio Banderas... "Khorosho". "Skol'ko?".

Es que estos son los billetes. ¿Esto cuánto cuesta?

¿Uno? Ok.

No, "net", "net".

(RÍE)

Dos, tres...

Cuatro... Espera.

No.

¿"Khorosho"?

Me encanta la fruta.

Los puestos de frutas son supercoloridos.

Y lo que quiero es comprar una sandía,

a ver si me la puedo comer aquí mismo o cerca.

"Hello. Privet".

¿"Arbuz"? "Arbuz".

¿"Khorosho"?

"Arbuz, khorosho".

Ok. "Odin".

"Odin arbuz".

¿"Khorosho"? "Da".

Mmm.

Me da el tío la más grande siempre.

Miquel le dice por señas al vendedor

que se quiere comer la sandía aquí mismo, que se la abra,

pero el vendedor lo que entiende es que nuestro nómada

quiere probar antes la sandía,

así que le corta un pedazo para que la cate.

Esto ya no se hace en España, no de catar.

¡Uah!

"Khorosho, khorosho".

Por la cara que pone,

parece que el resultado satisface al viajero.

Me encantan las sandías

y las de Uzbekistán están especialmente buenas.

5000.

10 000.

Como la compra cuesta varios miles de soms,

Miquel prefiere que sea el propio frutero

quien cuente los billetes. 15 000.

Y este, demostrando su honradez, le devuelve los que sobran.

Uzbekistán es un país que sorprende agradablemente

por la honestidad de sus gentes.

Esto es barato.

"Very good". Ok.

Ahora toca comer algo más sustancioso,

como unas empanadillas típicas de carne y pasta cocida.

Vamos a ver, que esto tiene que picar.

Son "gyozas". (HABLA EN OTRO IDIOMA)

De nuevo, otro gesto desinteresado.

El vendedor se niega a cobrárselas al extranjero,

algo que nuestro nómada agradece llevándose la mano al corazón.

Pero aparte de para encontrar comida,

Miquel ha venido para comprar dinero local,

pues, como ocurre con la gasolina, conviene recurrir al mercado negro.

Ok, ok.

Espera, que no... "2 millions".

"2 millions". "2 millions".

Me das 2 millones.

Estos son... "one hundred".

Este es... No sé dónde ponerlo ya.

(RÍE) ¡La hostia! Es la leche.

¿Qué me puedo comprar con "2 millions", macho?

Estos son... Estos son mis poderes, macho.

¿Tú dónde coño vas con esto?

Estos son 300 E.

Como veis, el dinero en Uzbekistán es un poco problema, ¿no?,

porque no tienen monedas.

Cada billete de 5000 es, más o menos, de un euro,

menos de un euro, porque...

Me han dado por un euro 8600, ¿no?

Así que, como comprenderéis,

para funcionar por aquí, pagar un hotel, pagar una cena,

pagar gasolina, tienes que llevar fajos.

Esto, por una parte, es incómodo,

porque no sabes muy bien dónde guardarlos

y después, para nuestra cultura pues es también un poco incómodo

desde el punto de vista moral, no estamos acostumbrados

a llevar los bolsillos llenos de fajos de billetes, ¿no?

Es casi como feo, ¿no? Es una cosa...

Al principio cuesta acostumbrarse

a llevar los bolsillos inflados de billetes.

Pero no queda más remedio.

Te lo tienes que tomar un poco a broma.

Pero ahora mismo soy millonario, tengo 2 400 000 soms.

Con esto creo que puedo pagar la gasolina del viaje,

cuatro noches de hotel y, probablemente, todas las comidas.

"Welcome to Uzbekistan".

Y decían mis vecinos

que llevaba mal camino apartado del redil.

Siempre fui esa oveja negra

que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar.

Y entre más pasan los años,

más me aparto del rebaño porque no sé a dónde va.

Diario de un nómada - La ruta de la seda: Navegando un mar que ya no existe

29:06 10 jun 2018

Continuamos en Uzbekistán, inmersos en la desértica e interminable región circundante al ya casi extinguido Mar de Aral; donde el hambre y la escasez de combustible nos hace realizar una parada en Nukus, la sexta ciudad más grande del país.

Continuamos en Uzbekistán, inmersos en la desértica e interminable región circundante al ya casi extinguido Mar de Aral; donde el hambre y la escasez de combustible nos hace realizar una parada en Nukus, la sexta ciudad más grande del país.

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