'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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Diario de un nómada - La ruta de la seda: La ciudad joya de Khiva - ver ahora
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Vuelve Miquel Silvestre:

el escritor nómada que viaja en moto por todo el mundo.

Comienza una nueva travesía por Asia Central,

desde la ciudad rusa de Volgogrado hasta la capital de Kirguistán

pasando por las ciudades joya de Uzbekistán:

Jiva, Bujará y Samarcanda.

Una aventura total recorriendo caminos de polvo y piedras,

soportando aguaceros terribles,

durmiendo en tienda de campaña,

cruzando herméticas fronteras,

conviviendo con animales salvajes,

comiendo lo que encontremos.

Sobre todo descubriendo personas maravillosas,

admirando monumentos magníficos

y contemplando paisajes inolvidables.

Esto es "Diario de un nómada".

CAPÍTULO 6: LA CIUDAD JOYA DE JIVA

Abandonamos Nukus. Me dirijo a Jiva, una de las ciudades joya

de la Ruta de la Seda. Cuando la veáis me vais a comprender

cuando hablo de "ciudades joya".

No es una etapa muy larga. Son alrededor de 200 km.

Será un viaje ligerito.

Pero hace mucho calor, yo creo que más de 40. Me deshidratado.

En 2013 me encontré con la misma situación que ahora.

Hay una carretera estrecha de doble sentido

bastante bacheada, con parches y mucho tráfico

porque es la carretera principal

que atraviesa Uzbekistán de este a oeste.

Los coches van por aquí "pum, pum, pum, pum".

Es muy incómoda y peligrosa porque van muy rápido.

Es muy incómoda y peligrosa porque van muy rápido.

Sin embargo allí está hecha la otra, la nueva carretera.

Sigue cerrada, como en el año 2013.

No sé si han crecido los kilómetros o qué pasa,

pero ahí está sin que nadie la utilice.

Yo, para salvar mi vida, la utilicé.

Voy solo por allí. Vamos a hacer lo mismo.

Voy a coger la nueva carretera

en lugar de este matadero

donde las motos no son respetadas.

En Uzbekistán, si os habéis fijado, no hay motos.

Hay viejas Urales que se mueven por los pueblos, pero no hay motos.

La gente, cuando ve motos como la mía, se acerca simpática

a saludar, pitan, me dan un susto de muerte, se aproximan mucho

e intentan hacerse fotos. Si pueden, incluso intentan un selfi.

El riesgo es enorme. Si puedo evitarlo, lo voy a hacer.

Me voy a la otra carretera... a circular como un marqués.

Cuando me dejen.

Esto ya no es el desierto. Aquí hay coches por todas partes.

(Música rock)

Cruzamos esta mediana de tierra y arena...

y me encuentro con esta cinta de asfalto

impoluta, inmaculada y lisa. No sé lo que durará

pero, mientras dure, la voy a disfrutar.

Vamos a ir un tramito por aquí.

Sin riesgo ninguno.

(Continúa la música)

La carretera, toda para mí.

(Continúa la música)

Miquel Silvestre se lanza al infinito

por la suave y solitaria cinta de asfalto.

A su alrededor, solo el inmenso páramo arenoso

del desierto del Kyzyl Kum.

Tal vez sean estos los kilómetros más fáciles

de todo su viaje por Asia Central.

Por unos momentos puede olvidarse de baches, grietas y socavones

y simplemente viajar y deslizarse sobre la impecable carretera.

(Continúa la música)

Sin embargo, la felicidad dura poco en Asia Central.

Lo que suponía un tramo cerrado al tráfico resulta estar

muy concurrido por otros vehículos que se le cruzan o adelantan.

La idea de meterme por la carretera nueva no solo la tuve yo.

Los conductores uzbekos eligen, indistintamente, una u otra.

Se produce uno de los fenómenos más particulares que he visto.

En vez de tener un tramo de autovía

tienes 2 carreteras de doble sentido y las eliges indistintamente.

El mundo es sorprendente, surrealista y maravilloso.

Es...

Flipo. ¡Me encanta Asia Central!

El destino previsto para hoy le lleva a apartarse

de la carretera principal. Se desvía hacia la derecha, en dirección sur.

Cruza una puerta sobre la vía y el paisaje desértico desaparece.

(Música blues)

Esta es una zona más poblada, húmeda, fértil y verde.

(Continúa la música)

Hace un calor de muerte. El agua está

a punto de ebullición, pero no tengo otra cosa.

Podría hacerme un té.

Como veis, el paisaje ha cambiado. Esto es más verde.

Uzbekistán es un enorme desierto

y un cauce fértil del Amu Daria, el río que acabamos de cruzar.

Cuando cruzas el Amu Daria, en la vega crecen las huertas.

Es lo que permite la vida de esta gente.

Ahora mismo, con esta moto, cruzar Uzbekistán

supone un esfuerzo físico considerable.

Me estoy deshidratando, la carretera es mala, las distancias son enormes.

Y eso que voy montado en una moto que tiene 100 caballos

y que actualmente hay carreteras, aunque sean malas.

Va a pasar uno de los que destruyen estas carreteras.

El paso constante de esto, ta-ca-tá, ta-ca-tá, ta-ca-tá,

es lo que hace cisco este asfalto.

Bueno, a lo que iba. Cruzar ahora Uzbekistán es un esfuerzo en moto.

Imaginad lo que tenía que ser recorrer la Ruta de la Seda

a camello en tiempos...

Es que me parece... indescriptible

lo que tenía que ser cruzar este desierto.

También me parece indescriptible...

Me parece indescriptible los Ladas indestructibles que hay aquí.

Lo que quería decir es que me parece indescriptible

el gozo que se experimenta cuando se divisa una ciudad

que es un oasis en esta Ruta de la Seda.

Cuando los viajeros alcanzaban las postas sucesivas

de Jiva, Bujará y Samarcanda, el alma tenía que inflarse de gozo

porque suponía agua, frescor, un poco de comodidad.

Si eso era así para ellos, para mí también lo es, aunque un poco menos.

En cualquier caso, cuando veáis Jiva y os enseñe la ciudad

coincidiréis conmigo en que el viaje vale la pena

y que la dureza del camino hace que el gozo sea superior.

Por eso viajo en moto.

No siempre es divertido pero cuando llegas a destino,

y especialmente un destino como Jiva,

todo cobra sentido.

¿Que es una parrafada un poco extraña? Esperad a ver Jiva

y me lo contáis.

Lo que estoy haciendo no es descubrir la Ruta de la Seda.

Yo ya la he descubierto. Lo que estoy haciendo es contaros

mi Ruta de la Seda, lo que para mí significa cada ciudad.

A la que vamos no es mi preferida, pero está muy bien.

(Música blues)

Un nuevo tramo, un nuevo afán. Aunque la ruta de hoy no era larga

sobre papel, se sabe que los mapas en Asia Central no son fiables.

La distancia nunca se mide en kilómetros sino en tiempo.

El viaje lleva más horas de las esperadas.

El viajero se impacienta por estar ante los muros de la ciudadela.

Además necesita satisfacer la sed y el hambre.

(HABLAN EN OTRO IDIOMA)

No. Está bien.

El agua no sé de dónde la está sacando.

No es embotellada. Yo ya he tenido un ataque.

Creo que hay que ser más prudente con lo que se bebe.

No lo puedo evitar. Me bebo lo que me dan

y a veces... ¿Habéis oído hablar de la diarrea del viajero?

Es una dolencia muy frecuente en quien sale por ahí y se bebe

lo primero que pilla sin embotellar. Si sigues todas las recomendaciones

para los viajeros, ni comerías ni beberías ni disfrutarías.

Una diarrea de vez en cuando... Hay cosas peores.

Yo no me quiero perder probar estas cosas.

(HABLAN EN OTRO IDIOMA)

A ver que lo veamos. Mira, el horno.

Esto son una especie de empanadillas, me parece.

Las pegan aquí.

Luego se quedan colgando y se hacen lentamente.

Mira la pinta que tiene.

Y si la abrimos

vemos que está rellena de carne con cebolla

y un poco gelatinosa.

Mira, a esto me refiero. Esta mañana en el mercado hemos visto la carne

expuesta al sol y con unas cuantas moscas.

Tu cerebro tiene que procesar la información y negarse a admitir

la realidad; nunca pensar que esa carne es la que te comerás.

A disfrutar.

Está de muerte. De muerte.

Por supuesto necesita conseguir combustible,

algo que en este país no resulta fácil.

Uzbekistán: un país donde las gasolineras no venden

gasolina en surtidor, pero sí en garrafa.

Esperemos que haya gasolina en Jiva.

Este modo poco ortodoxo de conseguir el combustible es una locura.

Nos quedan más de 1000 km para allí.

(Música alegre)

Otra de las dificultades locales son los controles de la Policía.

Están en todas las carreteras. Los viajeros deben mostrar

el pasaporte y registrarse.

Los agentes son amables, pero concienzudos.

Esta es otra reminiscencia de la época soviética,

mantenida hoy por la amenaza del terrorismo islamista.

Nukus. Nukus. Jiva.

Bujará. Samarcan.

¿Italia? ¿España? España.

(ININTELIGIBLE) ¿España?

(ININTELIGIBLE) Madrid.

Madrid. Ah.

Tras apuntar sus datos, Miquel puede seguir su viaje.

(Música alegre)

Todo el mundo resulta de lo más amable.

(Continúa la música)

Hemos cruzado el umbral de las murallas de Jiva.

Están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

y son una maravilla. Jiva era la capital

del reino de Corasmia, estado vasallo del imperio Persa,

y una posta fundamental en la Ruta de la Seda,

en el comercio entre Oriente y Occidente. Tras pasar este umbral

es lo más parecido a sentirse un explorador de la antigüedad.

Para mí, cuando encontré este sitio

fue como... hallar

uno de esos lugares únicos que realmente te llenan el corazón.

Sin embargo no es mi ciudad favorita.

Aún os toca conocer la que de verdad me gusta.

Miquel Silvestre se pierde

por las estrechas y laberínticas callejuelas

de una ciudad de "Las mil y una noches".

Aquí, dentro de estas murallas, donde con más intensidad late

su corazón de nómada.

Esta belleza justifica atravesar el terrible desierto del Kyzyl Kum.

(Música alegre)

¿Entendéis ahora por qué les llamo

"ciudades joya" de la Ruta de la Seda?

(Continúa la música)

Jiva es una ciudad pequeñita, lo que hay dentro de las murallas.

Pero, mires donde mires, siempre encuentras un detalle, algo.

Lo que ocurre es que, a pesar de tanta belleza,

no es mi favorita porque, de algún modo,

Jiva es un decorado.

Está muy bien, está muy bien conservada.

Es fabulosa, espectacular.

La vida real no sucede dentro de los muros.

Hay lugares en la Ruta de la Seda que, a pesar de ser "ciudades joya",

están llenos de vida real. Ya los conoceremos.

(Continúa la música)

El nómada pasea tranquilamente por delante de tenderetes abiertos

para los escasos turistas que visitan Jiva fuera de temporada.

Hasta el más frío se conmovería delante de esos magníficos edificios

llenos de misterio y exotismo,

como la Madraza y el inacabado minarete Kalta Minor,

que debía ser el más alto de la región, pero quedó inacabado.

Eso lo hace más singular y extraordinario.

(HABLA EN INGLÉS)

En este cartel leemos "el proyecto de la Ruta de la Seda".

Aparecen un montón de ciudades, algunas de las cuales

conocemos porque hemos estado, y en otras estaremos.

La Ruta de la Seda es un mito, un eslogan turístico

porque no hubo una única Ruta de la Seda.

Existía un dédalo de vías de comunicación que permitían

llevar las especias y la seda desde el extremo Oriente

hasta Occidente y el mundo árabe.

Se dice que la Ruta de la Seda muere cuando los gusanos de la seda

llegan desde China hasta Occidente escondidos en una peluca,

en lo que sería el primer caso de espionaje industrial.

Lo cierto es que la Ruta de la Seda queda tocada de muerte

cuando se toma Constantinopla por los turcos en 1453.

Eso bloquea el paso entre Oriente y Occidente. Las especias

suben exponencialmente de precio en Europa. Eso incentivaría

a explorar nuevas rutas alternativas a la terrestre.

Los portugueses intentarían bordear África

hasta llegar hasta India, cosa que lograron.

Los españoles irían hacia Occidente, cruzando el Atlántico,

hasta que un navegante descubrió América y eso cambió la historia.

(Música alegre)

Miquel se pone de nuevo en marcha.

Recoge la moto y atraviesa el centro histórico

de esta asombrosa población que parece un museo vivo.

(Música rock)

No puede avanzar mucho sin que alguien lo detenga

y quiera hablar con él y hacerle fotografías.

Estas escenas son las que mejor revelan

que lo que consideramos exótico es relativo y cultural.

(HABLAN EN INGLÉS)

Para nosotros, Jiva es exótico.

Para sus habitantes, lo exótico es el nómada en moto.

Esto es lo maravilloso de recorrer el mundo:

nunca dejamos de sorprendernos.

(Continúa la música)

Me encanta este hotel. Aparcas la moto en este maravilloso salón.

(HABLA EN INGLÉS)

Esta es mi habitación: la número 10. Está cojonuda.

Esta es la habitación del IslamBek.

Es... La verdad que el sitio es muy agradable.

Es básica, pero creo que estoy pagando 20 .

Lo que pasa es que... hay una nueva orden presidencial

que exige que los turistas paguen en dólares o en euros.

Básicamente les gustan los dólares más que los euros.

No se puede pagar en los hoteles en moneda local.

Supongo que es para conseguir divisas.

Es una orden presidencial. Aquí, lo que dice el Presidente se cumple.

Esto es... una democracia un poco peculiar.

Aquí mandaba desde el año 91 un tipo que se llama Karimov

que era el que había sido miembro del Politburó,

del Partido Comunista junto a la Unión Soviética,

y que después se quedó como Presidente vitalicio

hasta su muerte.

Ahora no estoy muy al tanto de quién le ha sucedido,

pero tiene nuevo Presidente

y es el que ha mandado esto, que los turistas, rasca, en divisas.

Ha tenido también otra particularidad Uzbekistán

respecto a los turistas, a los hoteles, al alojamiento.

Tienes que quedarte en hoteles y en cada hotel te ponen un sellito.

Os puedo enseñar mi pasaporte.

Te ponen un sellito.

Son estos sellitos de aquí, yo ya he estado en dos sitios,

en los cuales indica tu número de pasaporte, dónde has dormido,

la fecha... Tienes que tenerlos todos consecutivos.

Si no no te darían habitación en el siguiente hotel.

Creo que hay una excepción: cuando entras un día,

se te hace tarde en la frontera, como me ocurrió a mí

que tuve que dormir de acampada. No he tenido problemas después.

Pero creo que si me apetecería dormir otra vez de acampada

y luego en hotel tendría problemas.

Son peculiaridades de Uzbekistán. Es un país que, como veis,

no venden gasolina ni diésel en gasolineras.

Se adquiere de estraperlo.

No conviene sacar moneda local en cajeros ni en bancos.

Conviene cambiar en el mercado negro,

y prácticamente todos en el mercado negro.

Te tienes que alojar necesariamente en hoteles

y que te den la registración.

Y los hoteles se pagan con divisa fuerte.

Son las cosas que se enseñan en "Diario de un nómada"

para que los que planeéis un viaje por la ruta de la seda uzbeka

sepáis a qué ateneros. Y por supuesto: visado.

Lo mejor que tiene este hotel no es la habitación

sino la azotea.

(Música créditos)

Diario de un nómada - La ruta de la seda: La ciudad joya de Khiva

28:46 17 jun 2018

La ruta por Uzbekistán nos lleva hacia la ciudad de Khiva, cuya muralla es considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Allí, Miquel encuentra hotel y se maravilla ante la personalidad de sus gentes; fascinados por su presencia y, sobre todo, la de 'La Gorda'.

La ruta por Uzbekistán nos lleva hacia la ciudad de Khiva, cuya muralla es considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Allí, Miquel encuentra hotel y se maravilla ante la personalidad de sus gentes; fascinados por su presencia y, sobre todo, la de 'La Gorda'.

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