'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada: Carreteras extremas 2 - Las gargantas del Dadès- ver ahora
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Subtitulado por Accesibilidad TVE.

Vuelve Miquel Silvestre con una gran aventura.

recorrer en moto las rutas más espectaculares del mundo.

Leyenda,

historia,

belleza

y riesgo.

Esto es: CARRETERAS EXTREMAS.

Capítulo 4. LAS GARGANTAS DEL DADÈS.

Qué caña, ¿no?

Menudo despertar.

Cuando amanece se ve esto fabuloso.

Anoche no me podía imaginar que fuera tan bonita.

Esta es una de las kasbahs más alucinantes de Marruecos

y, bueno no he pasado mala noche,

la verdad es que, como no hace tanto frío como en el Atlas,

porque estamos mucho más bajos, pues dentro del saco, sin problemas.

Lo único que pasa es que ahora necesito que me den algo de comer,

porque aunque no tengan habitación, se supone que cocina tendrán.

Así que, vamos a ver si el mesieur nos sirve el petit déjeuner.

Mon ami!

El café, mon ami. Esto pumpum.

Petit déjeuner?

Ten minutes. Ten minutes? Ah, 10 minutos.

El té este marroquí es adictivo.

Pues seguimos con nuestro mapa de Marruecos, ¿no?

Tenemos que buscar una nueva carretera que tenemos que hacer

y, como ya sabíamos, estamos en Skoura,

donde se encuentra uno de los mayores palmerales

de Marruecos.

Y entonces, desde Skoura,

vamos por una carretera que es la nacional 10,

que va a lo largo de lo que se conoce como la Ruta de las Kasbahs.

Es una denominación más bien turística,

porque aquí se encuentran multitud de kasbahs

en diferente estado de abandono.

Algunas, no muchas, se encuentran, como esta que tengo a mi espalda,

están en perfecto estado,

porque han sido restauradas, cuidadas y mantenidas.

Las kasbahs eran fortificaciones de carácter familiar,

donde vivía una familia o clan poderoso,

que la construía casi como una fortaleza.

Y de hecho, de ahí deriva la palabra española alcazaba.

Y más aún, el alcázar derivaría de alcazaba.

Así que se trata de una fortaleza,

de carácter defensivo construido en adobe

y toda esta nacional 10 está salpicada de ellas.

Aquí, en Skoura, tenemos las más representativas.

Y lo que vamos a hacer es seguir la Ruta de las Kasbahs,

hasta llegar a un pueblo que se llama Boulmane Dadès,

Boulmane Dadès.

Aquí comienza una ruta

que es de las más espectaculares que se pueden hacer en Marruecos,

que pasa por las Gargantas del Dadès.

Son unas gargantas que abre un río, y ahí, para superar el desnivel,

hay unas curvas absolutamente demenciales,

que aparecen en casi todas fotografías

de las rutas peligrosas del mundo,

y el objetivo, si pudiéramos hacerlo completo,

porque dependerá del tiempo, del clima y de a qué hora lleguemos,

sería hacer la ruta completa hasta Agoudal.

Y luego, ya veremos.

Porque los viajes por carretera, y más por estas carreteras,

que a veces no son carreteras,

pues dependen más del azar que de tu voluntad.

Así que, voy a dar cuenta de mi desayuno, de mi té marroquí,

y en cuanto pueda, comenzaré el viaje

para no llegar tarde a mi cita

con las gargantas diablescas o demoniacas del Dadès.

Adictivo total.

(Música)

Miquel se interna, de nuevo,

por los caminos sin asfaltar del Palmeral de Skoura,

una amplia llanura en el valle bajo del río Dadès,

en su búsqueda del desierto.

El palmeral, con más de 700.000 palmeras,

se diferencia de otros palmerales marroquíes

por estar sembrada de kasbahs y olivares.

Las pequeñas aldeas que se descubren aquí y allá,

son la verdadera e histórica población de Skoura.

La moderna ciudad de Skoura no es más

que un populoso centro comercial y administrativo

sin ningún atractivo reseñable.

Miquel aprovecha su paso por la población para repostar,

comprar alimentos

y apretar algún que otro tornillo aflojado.

Al abandonar el pueblo, aparece el desierto,

vigilado por la inmensa mole nevada del Atlas.

En la nacional 10 o Ruta de las Kasbahs,

aparece una población llamada Kalaat M’Gouna,

situada en el llamado Valle de las Rosas.

Es famosa porque aquí se destila la preciada esencia de rosa damascena

un cosmético usado desde hace miles de años

para el cuidado de la piel.

No se puede venir a Marruecos sin comprarle algo a mi mujer,

incluso, además, a mi suegra, que cuando supo que venía,

me encargó aceite de argán.

Vamos a ver si tienen por aquí.

Bonjour. Bonjour.

Bonjour, madame. ¿Aceite de argán? ¿Eau de argán?

Huile? Huile de argán.

Ah, huile.

Venga, a ver que tienen por aquí.

Huile de argán.

¿Cuánto? 30.

¿30? Oui.

30 dírhams.

¿Argán? Sí, argán.

Argán a la rosa. Y esto, ¿no huile de argán?

Huile de rosa.

Ah, huile de rosa. ¿Y eso huele mejor?

Ah huele mucho más. Ok.

Otro.

¿Cuánto?

20.

¿20 más? Oui.

Ça fine? Ça fine.

You, now, ami. Ok.

Pues ya tenemos nuestro aceite de argán, para mi suegra.

Y el aceite de rosa para mi mujer. A ver si le gusta.

No se puede venir aquí sin comprar estas cosas,

porque luego esto cuesta una pasta.

Y aquí es que es súper genuino, como Diario de un Nómada, genuino.

(Canción country)

Dejamos atrás Boulmane Dadès y la N10, y tomamos la R704,

que al principio está asfaltada.

Pronto aparecen unas curiosas formaciones geológicas.

El comienzo de las Gorges du Dadès, las Gargantas del Dadès,

ofrece, en las laderas de las montañas,

unas formaciones geológicas sumamente interesantes y peculiares

como son, los dedos de mono.

Dedos de mono.

Otros les llaman cerebros de no sé qué,

pero son ahí, unas cosas curiosas y extrañas,

pero que molan mucho.

En las inmediaciones de la aldea de Aït Larbi

se encuentran los llamados Dedos de Mono o Cerebros del Atlas.

Se trata de estratos de arenisca rojiza, casi verticales,

que alcanzan hasta los 200 m de altura.

En sus retorcidas formas se pueden leer con claridad

las distintas capas que equivalen a diferentes periodos geológicos,

y cuya deformación revelan las terribles tensiones tectónicas

a las que ha sido sometida esta región.

El viaje sigue y nos lleva por rectas y cañones

hacia las cercanías de una de las joyas de la corona

de las carreteras marroquíes, y también mundiales.

Pues vamos a comenzar la ascensión por las famosas curvas del Dadès.

Esto, ya lo veréis,

es como una especie de serpentina pegada a la pared

que asciende hasta ese edificio que hay allí, que es un hotel.

Y allí hay un mirador fabuloso desde donde se ve, perfectamente,

la dimensión de la carretera.

Es una de esas carreteras que aparece en todas las listas

de carreteras peligrosas y escénicas,

y que, con el sol que hace hoy, y sin apenas tráfico,

no creo que suponga demasiado riesgo,

salvo por el estado del asfalto, que no es muy adherente.

Pero creo que va a ser divertido subir para allá.

Así que, vámonos.

Las reviradas curvas y contra curvas de la R704

son universalmente famosas por su radical diseño

y la ausencia de cualquier tipo de barrera protectora.

Aquí no se permite los errores y conviene ir con tino.

Hay quien las compara con otras famosas carreteras del mundo,

como el Paso del Escelvio italiano

o la Carretera de los Trolls en Noruega,

que también ascienden por paredes casi verticales.

Miquel Silvestre tiene, otra vez, la suerte de cara,

y puede realizar el recorrido por tan escénica ruta con buen tiempo

y sin apenas tráfico.

Lloviendo, de noche o con muchos vehículos,

las curvas del Dadès pueden resultar terribles.

Ahí están, las curvas del Dadès.

Parece un intestino pegado a la montaña, ¿no?

que vaya trepando.

Pero es algo espectacular.

El suelo está un poco gastado, es peligrosillo.

La moto no agarra muy bien,

pero no hemos tenido ningún percance.

Es otra de nuestras carreteras extremas para la buchaca.

Ahí están, las curvas del Dadès, para que lo flipéis.

Me acabo de subir las curvas estas del Dadès,

que son como una especie de gusano ahí enroscado pegado a la pared.

Y como no hay tráfico y hace buen tiempo,

no es muy peligroso y lo que es, es muy divertido.

Así que me lo voy a bajar otra vez, y me lo voy a volver a subir.

Y eso es lo que voy a hacer.

(Música)

Tras las curvas aparece, otro de los tramos espectaculares,

de la R707.

El estrechísimo desfiladero.

Impresionante este cañón del Dadès, es cortito, pero profundo.

El viaje sigue por un paisaje desolado y solitario.

A ratos, es como si estuviéramos solos en el mundo.

Aparece un pueblo,

y Miquel se detiene a comprar alguna provisión

y preguntar por el estado de la ruta.

Bonsoir, mesieur.

España. España. España.

¿Water? ¿Agua? ¿Aqua? ¿Grande? No.

Dame dos.

¿Habla español? No. French.

French.

Vamos para Agoudal,

que Agoudal après Imilchil?

La piste. Asphalte 20 km.

Asphalte 20 km. Après, no asphalte? No asphalte.

C’est bien? No problem. No problem.

Is in Agoudar a hotel? Chambre? Hotel?

A 15km de Imilchil. 15?

Uno, dos y tres.

C’est bien? Mon ami.

Ok.

Ya tengo el pan.

Merci beaucoup. Merci beaucoup.

El viajero aparece en una alta meseta en el Altas

que muestra un Marruecos remoto, pobre y auténtico.

(Canción country)

Son los poblados bereberes más aislados.

Parecen ajenos al paso del tiempo,

como si el mundo no fuera del todo con ellos.

Y, entonces, se acaba el asfalto y comienza la aventura.

Ahí se ve mi sombra y la ruta que estoy haciendo.

Y ya tengo la primera complicación:

¿por aquí

o por aquí?

Así son las cosas, hay que tomar una decisión,

no me puedo quedar aquí todo el día y esperar a que pase alguien.

Para mí que, por ahí es.

Espero no decir luego, por ahí no era.

Nosotros también esperamos

que Miquel haya elegido el camino correcto.

Al menos, en algo si estamos seguros de acertar,

en la belleza del paisaje

y el riesgo de los precipicios, cuya altura, corta la respiración.

(Canción country)

¡Qué flipe de sitio!

¡Qué barbaridad! Qué pista más... buah.

Qué vista.

Nos paramos a contemplar la inmensidad ocre que nos rodea.

Es como haberse transportado a la luna

o a alguna prehistórica era geológica.

El planeta se ha convertido en un universo desolado, árido,

telúrico y salvaje.

Solo el curso del río Dadès,

que no logra arrancar ningún gesto verde de la tierra estéril,

y el paso calmo de algún rebaño con sus pastores,

nos demuestra que no hemos abandonado nuestra galaxia.

Pero la aventura sigue porque el sol tiene prisa por desaparecer

y la ruta continua ascendiendo sin pausa.

Lo hará por encima de los 2000 m, y eso significa dos cosas,

mucho frío y que se nos hará de noche lejos de cualquier lugar habitado.

(Canción country)

Hace una rasca espectacular.

El sitio es flipante, flipante la carretera esta.

Pero esta nieve no engaña, es que aquí hace mucho frío,

pero es nieve del Atlas,

y eso siempre tiene un puntito especial,

ya no es una nieve cualquiera, es nieve africana.

Nuestro nómada no puede evitar pararse cada poco tiempo a filmar,

fotografiar o explicarnos qué siente.

Él no solo viaja en moto,

él está aquí para captar ese extremo universo y contárnoslo

para que sintamos como que viajamos con él.

Que respiramos este aire gélido y puro,

o que navegamos este mar de tierra y piedras.

Y que, incluso se nos cae a nosotros también,

la cámara del casco.

Se me ha caído la cámara, la cámara subjetiva.

La llevaba con el casco, se ha caído;

la he puesto en el soporte de la defensa, se ha caído también.

A ver si la encuentro.

Llevo caminando desde que me he dado cuenta, hasta ahora.

Mira aquí está.

Menos mal, porque me molesta mucho perder estas cosas.

Porque al fin y al cabo,

lo que estamos haciendo es un documental de viajes,

por lo tanto, si pierdo las imágenes,

pierdo mi trabajo.

Y esto, ahora que estamos en este momento tan guapo,

que tiene la luz perfecta para coger las montañas,

es la hora bruja, el atardecer, aunque también es una hora peligrosa

porque me estoy quedando sin tiempo para llegar a ningún lugar.

Pero es que, una de las cosas que he aprendido

haciendo fotografías de viajes,

es que la belleza de las cosas no está en la superficie,

está en la luz.

Igual que la belleza de las buenas personas no está en su rostro,

está en su alma.

Entonces el viajero tiene, siempre, que bailar con esa energía esquiva

que es la luz del día,

porque te planteas, ¿hasta cuando voy a filmar?

¿hasta cuando voy a seguir de viaje?

Es un baile complejo,

porque si pierdes la luz, pierdes un instante único;

pero si te quedas sin luz, no llegas a tu destino.

Entonces, eso es, quizás,

lo más complicado de hacer Diario de un nómada.

Y me parece que hoy estoy teniendo mucha mano izquierda

y mucha generosidad con la luz,

para coger esta inmensidad en todo su esplendor,

pero estoy siendo poco generoso con mis necesidades subjetivas

de dormir en algún sitio.

Pero en fin, siempre te quedas insatisfecho

pensando si en realidad tuviste que salir antes

o tuviste que salir después.

Pero como las buenas personas, la luz te da, siempre,

un baile nuevo cada día, una nueva oportunidad.

Así que,

vamos a aprovechar las horas que nos quedan de luz

para hacer alguna foto buena

y para intentar llegar a algún lugar donde poder dormir.

Así que, ¡vámonos!

Nosotros también querríamos que encontraras un lugar para dormir.

Pero nos parece que no te será fácil salir de aquí.

Aunque eso tendremos que verlo ya, en el próximo episodio.

Diario de un nómada: Carreteras extremas 2 - Las gargantas del Dadès

29:56 27 oct 2019

Desde Skoura, Miquel continúa la ruta de las Kasbahs por la Nacional 10 hasta las Gargantas del Dadès, donde se encuentra una de las carreteras extremas que ha venido a buscar. Pero antes de llegar, una parada en Boulmane Dadès para comprar aceite de argán.

Desde Skoura, Miquel continúa la ruta de las Kasbahs por la Nacional 10 hasta las Gargantas del Dadès, donde se encuentra una de las carreteras extremas que ha venido a buscar. Pero antes de llegar, una parada en Boulmane Dadès para comprar aceite de argán.

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