El día del Señor La 2

El día del Señor

Domingos a las 10.30 h.

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Para todos los públicos El Día del Señor - Roma: Catedral de Vitoria - ver ahora
Transcripción completa

Vitoria-Gasteiz es la capital de Euskadi

y de la provincia de Álava.

A partir de 1200 pasa a formar parte de Castilla.

Durante siglos, se configuró como punto importante

de comercio y comunicación entre Castilla y Europa.

Su casco histórica fue declarado conjunto monumental en 1997.

--histórica

Sus calles conservan el trazado de la ciudad medieval

que suben hacia la zona de la catedral.

Una preocupación de las autoridades ha sido

convertir la ciudad en accesible para superar los niveles

de la almendra medieval.

Generó un gran espacio abierto,

germen de la actual virgen Blanca, patrona de Vitoria.

Punto de enlace entre el Casco Viejo y el ensanche.

Se encuentra el monumento conmemorativo

a la batalla de Vitoria,

victoria ante los franceses,

y de la independencia.

Celebra Vitoria como capital Verde europea.

En 1950 nacieron la diócesis de Bilbao y San Sebastián.

La de Vitoria está compuesta por 422 parroquias.

Ha desarrollado un plan diocesano de evangelización

para los próximos cuatro años.

Pone el foco de la evangelización de los más alejados

y de los más jóvenes.

Con la participación de diversos sectores y sensibilidades.

Orienta el trabajo de la comunidad diocesana.

La diócesis de Vitoria es entrañable en el norte de España,

en el País Vasco.

No muy grande, la mayoría de los habitantes de Vitoria capital,

Vitoria-Gasteiz.

Muchos sacerdotes, junto con los religiosos.

La media es mayor, 70 años,

con muchas ganas de trabajar.

Estamos en el programa pastoral.

Durante el curso pasado lo elaboramos con mucha ilusión,

sobre todo laicos,

también religiosos, religiosas y sacerdotes.

Ha servido para hacer un estudio de las comunidades.

Tampoco pretendemos descubrir el Mediterráneo,

porque ya está funcionando la diócesis,

las unidades pastorales, pero dar algunas claves, acentos,

prioridades...

Eso crea una armonía,

una comunión de trabajar en lo mismo.

Estamos contentos.

Lo presentábamos el otro día en Estíbaliz,

en la misa de inauguración del curso.

También en las jornadas pastorales del otro día.

La línea cuarta es el servicio de la iglesia samaritana.

Empezaremos este curso.

Estamos en este momento entusiasmante.

Estamos contentos.

Uno de los ejes transversales es el servicio,

el compromiso social como iglesia samaritana.

Por ejemplo, desde Cáritas,

entre otras realidades diocesanas impulsan proyectos

para los que tienen menos oportunidades

y se han puesto en marcha talleres ocupacionales

para desarrollar las cualidades personales

en vistas de lograr la empleabilidad.

Estamos en el centro de Vitoria.

Aquí tenemos un proyecto de empleo de Cáritas.

En este programa,

las personas que participan

aprenden o se les forma en tareas agrícolas variadas,

con motivos de cultivo, formas de riego, producción ecológica

y también algo de distribución y venta,

porque tenemos un puesto en la plaza de abastos,

en la que damos salida a lo que se produce aquí.

En Cáritas pensamos que la formación y capacitación laboral

son las mejores herramientas que podemos ofrecer

a quienes acuden a nosotros.

Preso, nuestro trabajo y nuestro esfuerzo lo encaminamos

a ayudar a esas personas en esos procesos de inclusión

que les permitan acceder a normalizar sus situaciones,

acceder al empleo y a ser completamente autónomos

de cara a integrarse plenamente en nuestra sociedad.

En la parte más alta de la villa se levanta la catedral gótica

de Santa María, o Catedral Vieja, como se la conoce.

El núcleo principal se edificó la baja edad media.

El templo ha ido evolucionando a lo largo de los siglos.

El chapitel que cubre la torre es del XIX.

Para comprender mejor el edificio bajamos hasta sus cimientos.

A final de siglo XX se realizó una profunda rehabilitación.

Estos restos son los cimientos del templo.

Se muestra la evolución de la aldea desde el siglo VIII hasta el XIII.

La iglesia se construyó pegada a ella.

De ahí el carácter defensivo de la primera construcción.

Dio origen a un templo que crecería con el paso de los siglos.

Nos encontramos con un templo de planta de cruz latina.

Tres naves de cinco tramos cubiertas con bóveda de crucería.

Los elementos sustenta antes no estaban pensados

para sostener un templo que crecía en altura.

Las paredes se fueron desviando.

Al intentar solucionarlo y repartir el peso,

se construyeron unos arcos a lo largo del crucero.

Los problemas estructurales no se solucionaron.

Había que intervenir en el edificio para salvarlo.

Se ha lanzado un proyecto para que los visitantes

pudieran conocer los trabajos que se estaban realizando.

Se han buscado soluciones ingeniosas,

como la actuación para rehacer el presbiterio.

Una ingente labor de restauración gracias a la colaboración

de la Diputación Foral de Álava,

ayuntamiento y diócesis.

El antecedente es el año 1994.

Ha sufrido más de 100 intervenciones.

El plan se estrena en el 1998.

Se ven todos los problemas que tienen la catedral

y el tratamiento a aplicar.

Se acuerda crear la fundación catedral Santa María

por parte de la diputación foral,

el ayuntamiento y por el obispado,

ya que este edificio es el principal edificio religioso,

también es el edificio más antiguo de la ciudad,

con más de 800 años de antigüedad,

donde están los orígenes de la ciudad.

Está declarado BIC desde el 31.

También está en la lista de patrimonio mundial de la Unesco,

vinculado a los caminos de Santiago del norte.

Se encarga de su restauración.

El leitmotiv es salvaguardar esta catedral.

Trabajamos en las cubiertas.

Complementario a eso, se ha realizado el "Abierto por obras",

pionero y referente en muchos sitios.

Se ha querido realizar una labor pedagógica

y de restauración abierta y democrática,

que se vea dónde se invierte el dinero.

Se explica tiene todo lo que hace la catedral, su historia, las obras.

No creemos que el conocimiento haya quedado reducido

a eruditos, sino al público en general.

Talla de Cristo crucificado del siglo XVI.

En un lateral del crucero se encuentran sepulcros góticos.

Desde la girola se accede a la sacristía,

un espacio recogido de singular belleza y armonía.

Es de planta rectangular.

El conjunto de gusto dieciochesco está decorado con espejos

y pinturas de estilo barroco y rococó.

Bóvedas cubre en el pórtico de entrada,

añadido la fachada occidental de finales del XV.

Una de las portadas cuenta la vida de san Gil.

Cuenta con un Cristo entronizado.

En el parteluz,

mirada y corazón quien entra al templo se dirigen a María.

(Música)

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

Aparta de ella todo mal.

Congrégala por todo el mundo

en el reino que le tienes preparado.

Te damos gracias, Padre Nuestro,

por la vida y el conocimiento.

Para ti será la gloria por los siglos.

Buenos días, señoras y señores.

Comenzamos aquí la celebración de la eucaristía

en este "Día del Señor".

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

Aparta de ella todo mal.

Haz la perfecta en tu amor

y congrégala por todo el mundo.

Esta iglesia está en proceso de restauración,

como veíamos en el reportaje.

Como este pan estuvo disperso

y al ser reunidos se hizo uno.

Así sea reunida tu Iglesia

de los confines de la tierra en tu reino.

A ti sea la gloria por los siglos.

Dirige la celebración el obispo de esta diócesis.

También miembros del cabildo,

tres diáconos de la diócesis y seminaristas.

En el nombre del Padre,

del Hijo y del Espíritu Santo.

-Amén.

-La gracia de nuestro Señor Jesucristo,

el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo

estén con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Hermanos y hermanas.

Sed bienvenidos a la celebración de la eucaristía

en el marco de esta catedral de Vitoria

presididos por nuestro obispo.

Os damos la bienvenida a todos los que a través

de la retransmisión de RTVE vais a haceros presentes

en nuestra celebración, especialmente vosotros,

enfermos e impedidos,

que os acogemos con afecto y comunión de hermanos.

También en los creyentes nos preguntamos

qué es lo esencial de la vida cristiana.

Esto en medio de una experiencia de vida,

donde la causa fundamental del sufrimiento humano

es, sobre todo, la falta de amor.

Incluso, por encima del dolor,

producido por otras situaciones límites,

como la enfermedad y la violencia.

Este domingo, el mismo Jesús nos recuerda con enorme fuerza

que el núcleo de la vida está en el amor a Dios y al prójimo,

algo que todos nosotros lo sabemos de memoria

y desde niños,

pero que hacerlo realidad nos cuesta.

Que el espíritu de Jesús abra nuestro corazón

y nos anime a vivir con gozo el don que supone ser cristiano.

Iniciamos así la celebración.

-En esta mañana espléndida de nuestro otoño,

comenzamos la eucaristía pidiendo perdón por nuestros pecados,

reconociendo que Dios siempre es espléndido

y que nosotros no siempre estamos a la altura.

(HABLA EN EUSKERA)

(CANTAN EN EUSKERA)

Señor, ten piedad, Cristo ten piedad.

Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad.

(HABLA EN EUSKERA)

(CANTA EN LATÍN)

Oremos.

Dios de poder y misericordia,

de quien procede el que tus fieles te sirvan digna y meritoriamente.

Por Nuestro Señor Jesucristo.

-Amén.

Nos disponemos a escuchar la palabra de Dios,

que va a ser proclamada este domingo.

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo, diciendo:

"Teme al Señor, tu Dios,

tú, tus hijos y nietos,

y observa todos sus mandatos y preceptos,

que yo te mando, todos los días de tu vida,

a fin de que se prolonguen tus días.

Escúchalo, pues, Israel,

y esmérate en practicarlos,

a fin de que te vaya bien y te multipliques,

como te prometió el Señor,

Dios de tus padres,

en la tierra que mana leche y miel.

Escucha, Israel:

el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo.

Amarás, pues, al Señor, tu Dios,

con todo tu corazón,

con toda tu alma y con todas las fuerzas.

Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón".

Palabra de Dios.

-Te alabamos, Señor.

(Música)

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Yo te amo, Señor; tú eres mí fortaleza.

Yo te amo, Señor; tú eres mí fortaleza;

Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,

mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,

sea ensalzado mi Dios y Salvador.

Tú diste gran victoria a tu rey,

tuviste misericordia de tu ungido.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos:

Ha habido multitud de sacerdotes de la Alianza anterior,

porque la muerte les impedía permanecer.

En cambio, Jesús, como permanece para siempre,

tiene el sacerdocio que no pasa.

De ahí que puede salvar definitivamente

a los que se acercan a Dios por medio de él,

pues vive siempre para interceder a favor de ellos.

Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote:

santo, inocente, sin mancha,

separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.

Él no necesita ofrecer sacrificios cada día

como los sumos sacerdotes,

que ofrecían primero por los propios pecados,

después por los del pueblo,

porque lo hizo de una vez para siempre,

ofreciéndose a sí mismo.

En efecto, la ley hace sumos sacerdotes

a hombres llenos de debilidades.

En cambio, la palabra del juramento,

posterior a la ley,

consagra al Hijo, perfecto para siempre.

Palabra de Dios.

-Te alabamos, Señor.

(Música)

Aleluya, aleluya, aleluya.

El que me ama guardará mi palabra, dice el Señor,

y mi Padre lo amará, y vendremos a él.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Que el Señor esté con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

-Gloria a ti, Señor.

-En aquel tiempo,

un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:

"¿Qué mandamiento es el primero de todos?".

Respondió Jesús:

"El primero es: 'Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios,

es el único Señor:

amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón,

con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser'.

El segundo es este:

'Amarás a tu prójimo como a ti mismo'.

No hay mandamiento mayor que estos".

El escriba replicó:

"Muy bien, Maestro,

sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo

y no hay otro fuera de él;

y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento

y con todo el ser,

y amar al prójimo como a uno mismo vale más

que todos los holocaustos y sacrificios".

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:

"No estás lejos del reino de Dios".

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

-Palabra del Señor.

-Gloria a ti, Señor Jesús.

Manuel Arozemena,

diácono permanente ha proclamado este evangelio,

que ahora lleva a besar al obispo

y con el que imparte la bendición.

Nos disponemos también ahora a escuchar las palabras

de homilía de Monseñor Juan Carlos,

el obispo de la diócesis de Vitoria.

Queridos amigos que participáis en esta eucaristía dominical

en la catedral de Santa María de Vitoria-Gazteiz.

Hermanos que llenáis nuestra bella catedral,

hermanos mayores y enfermos que a través de las imágenes

participáis de esta celebración.

Quisiera recoger el sentir del vicario general,

de los vicarios episcopales, del cabildo de la catedral.

Y todos los sacerdotes del casco de histórico

y diáconos con celebrantes.

La gran tentación es conformarse con una vida sin amor.

Lo decía ayer el papa en la basílica de San Pedro.

Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único señor.

Las palabras han resonado nuestra catedral.

Elige dos mandamientos como principales.

No hay mandamiento mayor que estos.

Ya están los tres amores: el Señor, los hermanos y uno mismo.

Cuando nos tratamos de confesar bien, nos preguntamos:

"¿Cómo estoy con el Señor?

¿Cómo estoy con los demás?

¿Cómo esté conmigo mismo?".

--estoy

El peregrino del Camino de Santiago, con su mochila al hombro,

¿qué tiene?

El Señor velando sus pasos, las personas...

Aquí hoy, en nuestra entrañable catedral de Vitoria-Gasteiz,

¿quién eres? ¿Quién te define?

El Señor, los hermanos y tú mismo, tú misma.

Siempre amores distintos.

Pero interrelacionados, interdependientes, entrelazados.

Amor al Señor.

La unidad de un catedral gótica, es sabido,

no es la unidad estática de un templo clásico,

sino una unidad nacida de la tensión dinámica

de diferentes fuerzas que empujan la arquitectura hacia arriba,

orientándola hacia el cielo,

decía en 2008 en San Patricio el papa.

Mirando las bóvedas de nuestra catedral,

nuestra mirada asciende hacia el Señor.

Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón,

con todo tu ser.

Estamos en la eucaristía, la fuente del amor.

Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo.

"Este es mi cuerpo, que se entrega por vosotros".

¿Cómo no sentirnos amados?

Se ofreció a sí mismo.

¿Cómo no saber con certeza del amor fiel del Señor?

"Yo te amo, Señor.

Tú eres mi fortaleza.

Mi Señor, mi alcázar, mi libertador.

Dios mío, peña mía, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Viva el Señor, bendita sea mi roca".

Lo acabamos de cantar con el salmo.

Lo que vemos tan claro en la eucaristía, el amor del Señor,

no siempre nos es fácil en el amor al prójimo.

Cuando estamos heridos y decepcionados de los demás,

qué difícil es amarlos.

Hay cosas que son imperdonables.

Solo si nos apoyamos en el amor del Señor podremos amar al prójimo.

Si rechazamos a los otros, que son hermanos,

nos podemos quedar sin el Señor, que es Padre para todos.

Cerrarnos al prójimo nos cierra a Dios.

El amor del Señor ayuda a amar al prójimo.

A veces, lo que nos falla es el amor a nosotros mismos.

Cuando nos decepcionamos a nosotros mismos,

qué difícil nos resulta querernos.

Tenemos que mirar a lo alto

y contemplarnos amados por el Señor.

Tú vales mucho, porque vales para él.

Tu amor por él te hace valioso o valiosa,

porque eres el hijo muy amado, la hija muy amada.

Los tres amores...

Amarás al prójimo como a ti mismo.

Esta, como todas las catedrales góticas,

tiene una estructura muy compleja,

cuyas proporciones simbolizan la unidad de la creación de Dios.

Necesitamos el amor del Señor

para morir perdonando a los verdugos,

como Jesús y como los santos.

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Si no nos queremos como ti mismo, tampoco querremos al prójimo.

El prójimo solo recibirá de mi dureza y frialdad.

Si no me reconcilio conmigo mismo,

tampoco me reconciliar con el prójimo.

A veces decimos coloquialmente:

"Está amargado, poco se puede esperar de él".

Amor al Señor, amor al prójimo y, finalmente,

amor a uno mismo.

Jesús no está hablando del narcisismo egoísta

o del egocentrismo patológico.

Se refiere a la sana autoestima y a la conciencia saludable

de quien se sabe el hijo muy amado.

Su vida se iluminó desde la experiencia del amor del Padre.

Vernos amados por él nos ayuda a vernos bien.

Hoy aquí nos sentimos bien,

iluminados cálidamente por las vidrieras de nuestra catedral.

Desde fuera, estos ventanales parecen oscuros,

recargados y hasta lúgubres,

pero cuando se entra dentro, de improviso, toman vida.

Solamente desde dentro,

desde la experiencia de fe y de vida eclesial

demos a la iglesia como es verdaderamente,

adornada por múltiples dones del espíritu,

decía finalmente el papa emérito.

El amor del Deñor y el amor

de los hermanos ilumina nuestra propia vida.

Cuando estando oscuros nos entregamos al Señor

y a los hermanos,

ellos sacan lo mejor de nosotros mismos.

Sin el Señor y los hermanos,

y sin amar, permanecemos oscuros, desconocidos para nosotros mismos.

La eucaristía alimenta nuestros tres grandes amores,

el Señor, los hermanos y nosotros mismos.

Que refuerce el amor,

que encuentre más frágil en nosotros.

Y que los beneficiarios sean nuestros hermanos

más frágiles y vulnerables.

No nos vamos a conformar con una vida sin amor,

como decía ayer el papa Francisco.

Que Santa María, la virgen Blanca,

la virgen de Estíbaliz fortalezca nuestro amor.

Nos ponemos de pie

y, unidos a la iglesia universal,

confesamos nuestra fe.

Creo en Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.

Nació de Santa María Virgen.

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.

Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos.

Subió a los cielos y está sentado a la derecha

de Dios Padre Todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica,

la comunión de los Santos, el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

-Presentamos al señor nuestras peticiones,

tantas necesidades de la unidad, de la iglesia universal

y las nuestras, las propias.

-Te pedimos, Señor,

por los ministros de la Iglesia,

el papa, los obispos, sacerdotes,

que lleven tu Evangelio con la alegría.

Roguemos al Señor.

Por los gobernantes, para que reciban la sabiduría

y orienten sus esfuerzos por construir una sociedad

más justa y en paz.

(CANTAN EN EUSKERA)

-Por todos los que sufren, por los que no tienen trabajo,

son víctimas de la violencia,

que nunca se crean abandonados de Dios

y haya corazones generosos que puedan socorrerlos.

Roguemos al Señor.

(CANTAN EN EUSKERA)

Por todos los que nos hemos reunido para celebrar la eucaristía,

Por todas las personas que nos siguen a través de televisión

para que nuestra fe, acompañada de obras,

sean el testimonio de Jesús.

Roguemos al Señor.

(CANTAN EN EUSKERA)

Señor, que en cada uno de nosotros comenzaste tu obra buena,

tú mismo llévala a término.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

Ave María.

(CANTAn EN LATÍN)

(CANTAN EN LATÍN)

Suba hasta a ti, Señor, tu oración,

con incienso en tu presencia.

Así se han preparado las ofrendas.

También se inciensa al celebrante,

los concelebrantes y a todo el pueblo fiel,

que ahora somos sacerdotes también,

que presentamos al Padre, el sacrificio de Jesús, el Hijo.

Orad, hermanos,

para que llevando al altar los votos y fatigas de cada día

nos dispongamos a recibir el sacrificio agradable a Dios

Padre todopoderoso.

Que este sacrificio sea una ofrenda pura

y una infusión santa de tu misericordia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

El Señor esté con vosotros.

Levantemos el corazón.

Demos gracias a la Señor, nuestro Dios.

En verdad es justo bendecirte y darte gracias,

fuente de la verdad y de la vida.

Nos has convocado en tu casa este domingo.

Hoy, tu familia, reunida en la escucha de tu palabra

y en la comunión del pan de vida, único partido,

celebra el memorial del Señor resucitado,

mientras espera el domingo sin ocaso

en el que la humanidad entera entrará en tu descanso.

Entonces, contemplaremos tu rostro y alabaremos

por siempre tuvo misericordia.

Con esta gozosa esperanza y unidos a los ángeles y a los santos,

cantamos unánimes el himno de tu gloria.

(CANTAN EN LATÍN)

Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad.

Por eso te pedimos que santifiques estos dones

con la efusión de tu Espíritu,

de manera que sean para nosotros cuerpo y sangre de Jesucristo,

nuestro Señor.

El cual, cuando iba a ser entregado a su pasión

voluntariamente aceptada, tomó pan.

Dándote gracias lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

"Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo,

que será entregado por vosotros".

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz.

Y dándote gracias de nuevo lo pasó a sus discípulos, diciendo:

"Tomad y bebed todos de él,

porque este es el cáliz de mi sangre.

Sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros

y por muchos para el perdón de los pecados.

Haced esto en conmemoración mía".

Este es el sacramento de nuestra fe.

-Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección.

Ven, Señor Jesús.

-Así pues, Padre,

al celebrar ahora el memorial de la muerte

y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida

y el cáliz de salvación.

Y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo

congregue en la unidad a cuantos participamos

del cuerpo y la sangre de Cristo.

-Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra,

reunida aquí en el domingo,

día en que Cristo ha vencido a la muerte

y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal.

Y con el papa, Francisco, con nuestro obispo, Juan Carlos,

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo,

llévala a su perfección por la caridad.

-Acuérdate también de nuestros hermanos

que durmieron en la esperanza de la resurrección

y de todos lo que han muerto en tu misericordia.

Admítelos a contemplar la luz de tu rostro.

Ten misericordia de todos nosotros,

y así con María, la Virgen, madre de Dios,

su esposo, San José,

los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos,

merezcamos por tu hijo Jesucristo

compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.

-Por Cristo, con él y en él.

A ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo.

Todo honor y toda gloria.

Por lo siglos de los siglos.

-Amén.

-Tú eres el hijo muy amado,

tú eres la hija muy amada,

estas palabras se han pronunciado sobre ti.

Como respuesta agradecida nos atrevemos a decir...

Padre nuestro, que estás en el cielo.

Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males,

Señor, y concédenos la paz en nuestros días

para que, ayudados por tu misericordia,

vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación

mientras esperamos la gloriosa venida

de nuestro salvador Jesucristo.

-Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

-Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles:

"La paz os dejo, mi paz os doy",

no tengas en cuenta nuestros pecados,

sino la fe de tu Iglesia.

Y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

-Amén.

-La paz del Señor esté siempre con vosotros.

-Y con tu Espíritu.

-Daos fraternalmente la paz.

Pues también nosotros os deseamos la paz

desde esta catedral de Santa María, de Vitoria-Gasteiz.

Os deseamos la paz,

sabiéndonos queridos por nuestro padre, Dios.

Este es el Cordero de Dios,

que quita el pecado del mundo.

Dichosos los invitados a la cena del Señor.

-Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

(Música)

Oh, Señor, delante de ti,

Oh, Señor, delante de ti,

mis manos abiertas reciben tu pan.

Y entre tus manos, oh, Señor, guárdanos, guárdanos.

Dinos lo que es amor.

Y entre tus manos, oh, Señor, guárdanos, guárdanos,

dinos lo que es amor.

Oh, Señor, sendero de amor,

mi alma en silencio escucha tu voz.

Oh, Señor, maestro y pastor,

dinos lo que es amor.

Y entre tus manos, oh, Señor,

guárdanos, guárdanos,

dinos lo que es amor.

Y entre tus manos, oh, Señor,

guárdanos, guárdanos,

dinos lo que es amor.

Oh, Señor, con fe y hermandad,

mi pueblo celebra la fiesta pascual.

Oh, Señor, en torno a tu altar, sella nuestra amistad.

Y entre tus manos, oh, Señor,

guárdanos, guárdanos,

dinos lo que es amor.

Y entre tus manos, oh, Señor,

guárdanos, guárdanos, dinos lo que es amor.

Estamos celebrando este domingo la eucaristía

en esta catedral de Santa María, de Vitoria-Gasteiz.

El próximo domingo, en nuestro horario habitual,

estaremos celebrando el día del Señor

en la parroquia de San Félix en Madrid.

Estaremos con los 225 años del nacimiento

del fundador de la orden.

(CANTAN EN LATÍN)

Armonía de la catedral gótica,

nos comentaba el obispo, Juan Carlos Elizalde, en su homilía.

En esta catedral gótica.

Se refiere a que une sus tres grandes amores:

al Señor, al prójimo y a nosotros mismos.

Oremos.

Te pedimos, Señor,

que aumente en nosotros la acción de tu poder para que,

alimentados con estos sacramentos del cielo,

nos preparemos por tu gracia para recibir tus promesas.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nos despedimos.

Ahora dice la bendición.

Gracias a los que habéis hecho posible esta celebración.

El Señor esté con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-La bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros.

-Podéis ir en paz.

-Demos gracias a Dios.

(Música)

Pues nosotros nos despedimos

contemplando esta hermosa catedral gótica que está en restauración.

Nos despedimos hasta el próximo domingo.

Que tengan un buen domingo y una feliz semana.

Buen día nos dé Dios.

(Coro)

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El Día del Señor - Roma: Catedral de Vitoria

04 nov 2018

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