El día del Señor La 2

El día del Señor

Domingos a las 10.30 h.

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Para todos los públicos El Día del Señor - Parroquia de San Cristóbal y San Rafael (Madrid) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Buenos días. Feliz Año Nuevo.

Estamos empezando este 2019,

este domingo celebramos este Día de Reyes,

la Epifanía del Señor.

La Iglesia celebra una jornada misionera.

Para hablar de esta jornada está Ángel Plaza.

¿Por qué hoy...?

¿Qué tiene que ver con las misiones?

Jesús nació en Belén, en la cruel lugar tan pequeño.

Hoy, representado en los magos que vienen de diferentes lugares,

llega como una luz para todos los pueblos.

La cuestión misionera no es solo para unos, es para todos.

En sentido abierto, para todas las personas.

Eres el director general

del Instituto Español de Misiones Extranjeras.

Suena a la legión extranjera.

Está formado por sacerdotes de las diferentes diócesis de España,

decidieron, vamos a celebrar el centenario,

un sacerdote en Burgos comenzó a pensar en por qué

los sacerdotes diocesanos,

la gente de las diócesis no podía ir a misiones.

Se fue creando esta asociación.

Prepara a personas de las diócesis,

deciden, en combinación con su obispo,

salir de su tierra, en nombre también de la propia diócesis.

No es por su cuenta.

El camino a través del que va es el Instituto español de misiones.

Vais a diócesis,

en la diócesis el tiempo que estáis allí trabajando.

Continuamos vinculados a la diócesis,

pero nos introducimos en la diócesis.

África, Asia y América, América del Sur y Central.

En las diócesis nos ponemos a disposición del obispo,

siempre con algunas características,

ir a lugares abandonados o excluidos.

No a ocupar el espacio,

sino a ayudar a aquellas iglesias.

¿Qué tipo de actividades organizáis?

También hay un grupo, la dirección general,

y algunos que se encargan de la animación misionera.

El trabajo que hacemos,

además de ayudar a las diócesis

a dar esa conciencia

ayudar a la Iglesia de España a que no se cierre.

Nuestra labor de animación misionera la hacemos aquí.

Con diócesis, obispos, sacerdotes, con laicos también.

Parece un poco contradictorio,

en un momento en que haya escasez de vocaciones,

tenemos en España menos vocaciones,

seguir insistiendo en este sentido misionero, salir, ir a otros sitios.

¿Por qué no se quedan todos aquí?

Yo he hablado con los seminaristas,

lo importante es tener el sentido misionero desde el sentido primero.

Nosotros seguimos a Jesús de Nazaret, que era misionero.

Dios nos envía al mundo en misión.

Como dice el papa,

todos tenemos que estar en salida,

no cerrarnos a nuestro propio egoísmo,

salir al encuentro de los otros.

Es misionera, somos misioneros,

algunos tienen que recordarnos que la Iglesia es universal,

el mundo no se cierra en tu propio lugar.

Esas personas van en nombre de la diócesis,

no van por su cuenta.

La mayoría van a ser misioneros aquí, pero una parte,

hay que recordar, no se puede pensar solo en nosotros.

Hoy, en la jornada que se celebra,

se recuerda a los catequistas nativos.

La colecta que se hace hoy en todas las parroquias va destinada a ellos.

¿Quién es el catequista nativo?

En los diferentes países donde estamos,

los nombres que usan son diferentes.

El catequista no es como aquí,

solo el que da catequesis a niños, el catequista anima la comunidad,

el que la coordina.

Yo he estado muchos años en América,

animan, preparan, coordinan las celebraciones,

ayudan a los trabajos, la preocupación social, todo eso.

Es una colecta que se hace con ese fin,

ayudar a estos laicos,

para estas personas comprometidas en la misión donde están.

Estas personas, estos catequistas nativos,

formarlos, ayudarles a que se forme cada vez más,

supone para esas comunidades una riqueza impresionante.

Claro.

El último en que estuve, que estuve un tiempo,

la mayoría de las personas que llevaban las comunidades,

que organizaban los trabajos, la misión,

que se preocupaban de la gente más excluida de la comunidad,

eran estas personas, laicos,

gente que se dedicaba de una forma impresionante,

teniendo familia, muchas cosas,

dedicaba un tiempo muy grande a servir a la comunidad,

a servir a la misión allí.

Vamos a empezar ahora la celebración de la eucaristía,

muchas personas van a celebrarla con nosotros.

¿Cómo pueden ellos, las personas que nos están viendo,

desde sus casas, colaborar esta tarea misionera de la Iglesia?

Hay colaboraciones, una de las patronas

es Santa Teresita del Niño Jesús, en la oración colaboraba.

Es compartir nuestros bienes materiales, pero no solo eso.

También ser misionero cada uno de nosotros.

Misionero no es proselitismo, ir a convencer a la gente.

Misionero es llevar vida y esperanza,

ir al encuentro de las personas,

salir de quedarse encerrado en la parroquia o la comunidad.

Es una misión de todos,

cada uno puede colaborar saliendo al encuentro de los hermanos,

a los hermanos que encontramos por la calle,

situaciones, no podemos cerrarnos. Todos debemos ser misioneros.

También con nuestros donativos,

apoyando esta tarea que se está realizando.

El dinero no es importante, lo importante es compartir.

No poner el dinero en el centro de todo,

sino compartirlo con otras necesidades, no pensar solo en mí.

Aprender a compartir nos hace hermanos.

Si das, pero no te das, tampoco vale mucho.

Muchas gracias por tus palabras,

también por el trabajo que realiza

el Instituto de Misiones Extranjeras.

Vamos a comenzar la eucaristía.

Nos hablaba Luis Ángel de compartir.

Lo que hoy queremos celebrar es que Dios se comparte

él mismo a través de su hijo, y llega cada uno de nosotros.

Comenzamos ahora la celebración de la eucaristía.

(Música)

Sois la semilla que ha de crecer,

sois estrella que ha de brillar.

Sois levadura, sois grano de sal, antorcha que ha de alumbrar.

Sois la mañana que vuelve a nacer, sois espiga creciendo a ganar.

Testigos que voy a enviar.

Id, amigos, por el mundo, anunciando el amor.

Comienza aquí la celebración de la eucaristía,

la preside Luis Ángel Plaza,

director general del Instituto Español de Misiones Extranjeras.

...De mi resurrección.

Id llevando mi presencia, con vosotros estoy.

Le acompaña el párroco

de esta parroquia

de San Cristóbal y San Rafael,

y otros dos sacerdotes del Instituto Español de Misiones Extranjeras.

Buenos días.

Acogemos a todos con cariño,

también a los que están en sus casas. Comenzamos la celebración.

-En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

-Amén.

-La gracia de nuestro Señor Jesucristo,

el amor del Padre y la comunión

del Espíritu Santo estén con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Celebramos la fiesta de la Epifanía del Señor,

día especialmente misionero,

como los magos se pusieron en camino,

salieron de sus casos para buscar a Jesús,

hoy queremos cambiar nosotros sentirnos misioneros,

salir de nuestras casas para anunciar a Jesús

con la alegría que da el encuentro con el Evangelio.

Nuestras iglesias locales nacieron de la misión,

están llamadas a ser misioneras.

Que este año 2019,

donde celebraremos en octubre el mes extraordinario misionero,

nos ayude a acentuar más nuestra vocación misionera.

-Vamos a decir que queremos salir de otras cosas, de nuestro egoísmo,

de todo aquello que nos aparta de los hermanos,

que nos cierra, en un momento muy breve de silencio

pedimos perdón a Dios.

Queremos salir de algunas cosas

que no son buenas en nuestra vida.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María,

siempre virgen, a los santos, y a vosotros hermanos,

intercederéis por mí ante Dios Nuestro Señor.

Dios es bueno y misericordioso, nos libre de todo mal,

y nos lleve un día la vida eterna.

Amén.

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Damos gracias a Dios cantando el gloria.

Gloria a Dios en el cielo,

y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,

te bendecimos,

te adoramos,

te glorificamos.

Te damos gracias,

Señor Dios, rey celestial, Dios Padre todopoderoso.

Señor, hijo único, Jesucristo.

Señor Dios,

cordero de Dios, hijo del Padre.

Tú, que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros.

Tú, que quitas el pecado del mundo,

atiende nuestra súplica.

Tú, que estás sentado a la derecha del Padre,

ten piedad de nosotros.

Tú, a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros.

Porque solo tú eres santo,

solo tú, Señor, solo tú,

solo tú, altísimo Jesucristo.

Con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre.

En la gloria de Dios Padre.

Oremos.

Oh, Dios, que revelaste en este día

a tu hijo a todos los pueblos por medio de una estrella,

concédenos con bondad a los que te conocemos por la fe,

poder contemplar la hermosura

y belleza de este gran acontecimiento.

Por Jesucristo nuestro señor,

que vive y reina contigo en la unidad del espíritu Santo.

-Amén.

Nos disponemos a escuchar la palabra de Dios

en este día de la Epifanía del Señor,

de epifanía, manifestación de Dios a todo el mundo,

también a los magos que representan a todos.

Lectura del libro de Isaías.

¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque llega tu luz;

la gloria del Señor amanece sobre ti!

Las tinieblas cubren la Tierra, la oscuridad los pueblos,

pero sobre ti amanecerá el Señor, y su gloria se verá sobre ti.

Caminarán los pueblos a tu luz,

los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira:

todos esos se han reunido, vienen hacia ti;

llegan tus hijos desde lejos,

a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás y estarás radiante;

tu corazón se asombrará, se ensanchará,

porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti,

y a ti llegan las riquezas de los pueblos.

Te cubrirá una multitud de camellos, dromedarios de Madián y de Efá.

Todos los de Saba llegan

trayendo oro e incienso,

y proclaman las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios.

-Te alabamos, Señor.

-Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la Tierra.

-Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la Tierra.

-En sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la Luna;

domine de mar a mar,

del Gran Río al confín de la Tierra.

{11}Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la Tierra.

Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la Tierra.

Los reyes de Tarsis y de las islas

le paguen tributo.

Los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones;

póstrense ante él todos los reyes, y sírvanles todos los pueblos.

Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la Tierra.

Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres.

Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la Tierra.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios.

Hermanos:Habéis oído hablar de la distribución de la gracia

de Dios que se me ha dado

en favor de vosotros, los gentiles.

Ya que se me dio a conocer

por revelación el misterio,

que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos,

como ha sido revelado ahora por el Espíritu

a sus santos apóstoles y profetas,

que también los gentiles son coherederos,

miembros del mismo cuerpo

y partícipes de la promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

Palabra de Dios.

-Te alabamos, Señor.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya.

-El Señor esté con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Lectura del Santo Evangelio según San Mateo.

Gloria a ti, Señor.

-Habiendo nacido Jesús

en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes,

unos magos de Oriente

se presentaron en Jerusalén preguntando:

"¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?

Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo".

Al enterarse el rey Herodes,

se sobresaltó, y todo Jerusalén con él;

convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país,

y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron:

"'En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:

"Y tú, Belén, tierra de Judá,

no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá,

pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo, Israel'".

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos

para que le precisaran el tiempo

en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

"Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño,

y cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo".

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino,

y de pronto, la estrella que habían visto salir

comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse

encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella,

se llenaron de inmensa alegría.

Entraron en la casa, vieron al niño con María,

su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron;

después, abriendo sus cofres,

le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo,

para que no volvieran a Herodes,

se marcharon a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.

-Gloria a ti, Señor.

Ha sido el párroco de esta parroquia de San Cristóbal,

quien ha leído el Evangelio.

Es una fiesta de alegría, del Día de Reyes,

alegría para los niños,

con tantas emociones, cuando todos los que fuimos niños,

recordamos cómo estábamos esta noche,

y con qué alegría vivíamos este Día de Reyes.

Es una alegría como la Navidad,

Jesús quiso poner su casa entre nosotros, estar cerca de nosotros.

Es alegría porque nosotros no estamos

abandonados al dolor, la tristeza.

Dios vino a consolar a su pueblo, nos dice la Biblia,

a acercarse a la situación nuestra, a estar cerca de nosotros,

ayudarnos a entender el mundo y el sentido

que tiene nuestra presencia aquí.

Por tanto, es un tipo de alegría,

vino a enseñarnos a perdonar.

¿Cuál es la novedad?

¿Cuál es la novedad que tiene este Día de Reyes para nosotros?

La novedad respecto de Navidad

es que el pueblo de Israel esperaba un salvador para el pueblo,

y en Navidad, recordamos los hechos sencillos, en Belén.

La novedad, representada en esos magos

que vienen de diferentes regiones y de diferentes razas,

nos recuerda que ese Jesús, esa esperanza, vino para todos.

Que Jesús es una esperanza que viene para toda la humanidad.

Es lo que hoy vivimos con alegría,

que nadie es excluido de esa bondad ni de ese amor de Dios,

nadie es abandonado por Dios.

¿Cómo podemos entrar en este acontecimiento,

en este hecho tan importante que pasó en la historia

y que marca totalmente nuestra vida?

¿Cómo podemos encontrar ese Jesús como lo encontraron los Reyes?

¿Cómo encontraron a Jesús?

Lo primero que hicieron fue salir a buscarle, no se conformaron.

No se acomodaron a lo que había,

no se dejaron llevar por la rutina, por el comodismo,

descubrieron que había algo que valía la pena,

había que buscarlo, había que salir al encuentro.

Decidieron seguir una luz, una estrella,

algo que les decía que no podían acostumbrarse

a una rutina y a lo de siempre.

Ellos se pusieron en camino.

El camino no es fácil,

se equivocaron, pensaban que la luz estaba en un gran castillo,

el castillo de Herodes, la fuerza, el poder, el dinero.

Muchas veces uno sale buscando algo que valga la pena,

y se queda en un castillo de poder, de dinero, de apariencia.

Ellos se dieron cuenta de que no era ahí, se equivocaron.

Salir buscando algo que valga la pena,

uno puede equivocarse en el camino de la vida.

No es fácil encontrar aquello que valga la pena.

Ellos no desistieron, continuaron, perseveraron buscando.

Apareció aquella estrella que los guiaba.

Cuando esa estrella se paró donde ellos no imaginaban,

en un pesebre, en un niño,

aquello que no tienen poder ni fuerza,

mostraba lo más importante en la historia,

que Dios se revela en el amor,

la ternura, la sencillez,

no en las grandezas y ni en el poder.

Es el Dios de la sencillez, de la simplicidad.

Al lado de la gente excluida,

como Jesús y María fueron excluidos en Belén.

Ahí se paró la estrella.

El encuentro con esa realidad,

totalmente inesperada, cambia el rumbo de su vida.

Si habéis escuchado,

dice que después volvieron por otro camino.

Cambió el sentido de su vida.

El encuentro con él hace que descubran

que la vida tiene que ir por otro camino.

Cambió su mentalidad,

lo que ellos pensaban que era importante.

Nosotros también necesitamos salir,

nosotros a veces estamos muy encerrados en nosotros mismos.

Este tiempo de Reyes nos resguarda esa salida.

Estábamos recordando que es el día que recordamos a los misioneros,

la misión es salir.

Salir de aquello que nos cierra al egoísmo.

Necesitamos salir de aquello que nos cierra en el rencor,

hay gente con rencor dentro, con rabia, con desánimo.

Aquello que nos cierra, pensar solo en nosotros mismos.

Salir de la rutina, de la tristeza, de la división.

Gente que a veces uno encuentra,

familias que no se hablan, salir de esas situaciones.

Es un tiempo que nos lleva a salir, misionero.

Salir de una vida donde el centro es el dinero a veces, o la apariencia.

Salir a otras cosas de nuestra vida.

Cuando nos encontramos con esa luz,

como los Magos, él cambia nuestra vida.

Jesús cambia nuestra forma de entender

y de tratar a las personas, de valorar a las personas.

No las valoramos por la apariencia, el dinero, la grandeza,

las valoramos porque tienen un valor inmenso,

son importantes para Dios, son seres humanos.

Por eso el encuentro con Jesús, con ese niño,

nos hace descubrir el perdón,

la solidaridad con las personas.

El encuentro con Jesús nos llena de esperanza,

nos hace pensar en el camino de la vida,

y la muerte de otra forma.

Eso es importante,

que en esta fecha pensemos, con los Magos,

que queremos salir de algunas cosas que no están bien,

y queremos ir al encuentro de la luz que da sentido a nuestra vida.

El papa Francisco nos lo dice continuamente,

la Iglesia tiene que estar en salida,

no puede acomodarse.

Nosotros, cristianos, tenemos que estar siempre abiertos,

no podemos cerrarnos en nosotros mismos ni en las cuatro paredes

de la iglesia, ni en nuestra casa.

Tenemos que salir al encuentro de los hermanos,

como los reyes de Belén,

salieron al encuentro de la luz que da sentido a la vida.

Por eso, como os decía, es un día misionero.

Es el día que recordamos que ese Jesús es luz

para todas las personas,

esperanza para todos los desanimados.

Fraternidad para todos los excluidos,

una luz y esperanza para toda la humanidad.

Por eso tenemos que estar en salida, todos,

unos van a salir lejos.

Hoy recordamos a misioneros que hemos salido,

yo fui a Brasil 21 años.

Salimos para mostrar que Jesús

es una luz para toda la humanidad,

y aquí no lo olvidamos,

cada uno en su diócesis no olvida

que estamos llamados a pensar en los otros,

en aquellos que están más lejos, que necesitan esperanza.

Recordamos a los misioneros que han salido lejos de su familia,

mostrando que el Iglesia de aquí, de su origen, no los olvidó.

Dios también les quiere.

Pero al mismo tiempo tenemos que estar en salida aquí,

cada uno donde está, no tiene que cerrarse ni en su propia casa,

ni en su propio yo, ni en su propia familiar.

La Iglesia tiene que salir al encuentro de los hermanos.

Nada más contrario al Dios del amor que cerrarse al egoísmo.

Lo contrario es el Dios que salió de la casa del Padre,

y vino al encuentro.

Vamos a pedírselo así a Dios durante toda esta celebración,

que nos ayude a ser misioneros,

vamos a rezar por los misioneros que salieron lejos

de nuestra tierra,

y en nuestro nombre muestra este Dios que vinos para todos.

Podemos ponernos de pie.

--vino

Podemos ponernos de pie.

Vamos ahora a hacer nuestra oración,

vamos a pedir a Dios por nosotros, por los misioneros, vamos a rezar.

Antes vamos a manifestar nuestra fe.

Pedimos porque creemos en un Dios que es vida, luz.

Yo os lo voy a preguntar de una forma especial.

Quiero preguntaros a todos.

¿Creéis que Dios es bueno, que nos ama?

Por eso nos envió a su hijo.

¿Creéis en ese Dios? -Sí, creemos.

-¿Creéis que Jesús vino como una luz y esperanza

para todos los pueblos,

da sentido a nuestra vida, nos enseña a compartir,

a perdonar, a ver a las personas con unos ojos nuevos?

Dio su vida por nosotros en la cruz,

resucitó, está en medio de nosotros.

-Sí, creemos.

-¿Creéis en el Espíritu Santo

que Jesús nos da para continuar la misión de Jesús,

que nos fortalece, que nos da valentía también para persistir?

-Sí, creemos.

-Esta es nuestra fe,

la proclamamos, y con esta fe,

vamos a rezar a Dios

con mucha confianza por los misioneros

y por toda la Iglesia, que siga siendo misionera.

-Por Iglesia universal,

por nuestro papa, y por todas las iglesia locales,

para que sean misioneras y lleve la buena noticia del Evangelio

a todos los rincones del mundo, oremos.

Haz que anunciemos a Jesús con alegría.

-Haz que anunciemos a Jesús con alegría.

-Por los catequistas locales,

por los animadores de las comunidades,

y por los laicos, para que hagan presente la bondad

y la ternura que nos trae el niño de Belén, oremos.

-Haz que anunciemos a Jesús con alegría.

-Por todos los misioneros,

para que sea luz en medio de los pueblos,

y les apoyemos con restauración y generosidad, oremos.

-Haz que anunciemos a Jesús con alegría.

-Por todas las familias que carecen

de los recursos necesarios,

por las víctimas de malos tratos,

por los que más desamparados están en nuestra sociedad,

por los inmigrantes, para que seamos solidarios con ellos, oremos.

-Haz que anunciemos a Jesús con alegría.

-Para que nos mostremos agradecidos por el Dios de la fe,

para que trabajemos por un mundo más justo,

que sepamos ofrecer parte de nuestro tiempo

en beneficio de los demás, oremos.

-Padre, haz que anunciemos a Jesús con alegría,

te presentamos estas oraciones con confianza.

Por Jesucristo, nuestro Señor. -Amén.

Comienza la procesión de ofrendas

presentando el mejor regalo que hemos recibido,

esa figura del niño Jesús.

Dios se ha regalado él mismo a todo el mundo.

Estos dos símbolos, el cayado, las zapatillas,

quieren expresar esta nota misionera de la Iglesia,

que va a hacer camino,

saliendo de su propia casa, para ir al encuentro de los demás.

En ese camino, el pan y el vino,

serán ahora por acción del Espíritu Santo,

el cuerpo y la sangre del Señor.

(Villancico)

(Órgano)

Rezamos ahora todos juntos, hermanos, hermanas,

para que la ofrenda sea agradable

a Dios Padre todopoderoso.

-El Señor reciba de tus manos este sacrificio.

-Acoge estos dones,

estos símbolos, que nos recuerdan lo importante que es tu presencia.

Este niño Jesús que ofrecíamos,

este bastón que nos muestra que somos caminantes,

las zapatillas que nos recuerdan

que somos llamados a salir de nosotros mismos.

Este pan y este vino

que te ofrecemos con uno señal de tu amor.

Te lo presentamos para que se fuerza y luz para nuestra vida,

por Jesucristo nuestro señor.

-El Señor esté con vosotros. Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

-Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

-Es justo, es necesario darte gracias siempre y en todo lugar,

Padre Santo, porque has revelado la luz para todos los pueblos,

el verdadero misterio de nuestra salvación,

y al manifestarse Cristo en nuestra carne mortal,

nos renovaste con la gloria de una vida inmortal.

Por eso, con los ángeles, con los santos,

te aclamamos y cantamos sin cesar.

Santo, Santo.

(CANTAN EN LATÍN)

Hossana in excelsis.

(CANTAN EN LATÍN)

-Santo eres en verdad, Padre,

y con razón te alaban todas tu criaturas.

Ya que por Jesucristo, tu Hijo,

con la fuerza del Espíritu Santo,

das vida y santificas todo y congregas a tu pueblo

sin cesar para que ofrezca en tu honor un sacrificio

sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre,

te suplicamos que santifiques por el mismo espíritu

estos dones que hemos separado para ti,

de manera que sean cuerpo y sangre de Jesucristo,

Hijo tuyo y Señor nuestro,

que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo,

la noche en que iba a ser entregado,

tomó pan.

Dando gracias te bendijo,

lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

"Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros".

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz.

Y dándote gracias de nuevo lo pasó a sus discípulos,

diciendo: "Tomad y bebed todos de él,

porque este es el cáliz de mi sangre.

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros y por muchos

para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía".

Este es el sacramento de nuestra fe.

-Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección.

Ven, Señor Jesús.

-Así pues, Padre,

al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo,

de su admirable resurrección y ascensión al cielo,

mientras esperamos su venida gloriosa,

te ofrecemos en esta acción de gracias

el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia

y reconoce en ella la víctima

por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad.

Para que,

fortalecidos con el cuerpo y la sangre de tu Hijo

y llenos de su Espíritu Santo,

formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo Espíritu.

-Que él nos transforme en ofrenda permanente

para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos,

con María, la Virgen madre de Dios,

su esposo, San José,

los apóstoles y los mártires,

y todos los santos por cuya intercesión

confiamos obtener siempre tu ayuda.

-Te pedimos, Padre,

que esta víctima de reconciliación

traiga la paz y la salvación al mundo entero.

Confirme en la fe y en la caridad a tu Iglesia,

peregrina en la Tierra.

A tu servidor, el papa Francisco,

a nuestro obispo, al Orden Episcopal,

a los presbíteros y diáconos,

y a todo el pueblo redimido por ti.

Atiende los deseos y súplicas de esta familia

que has congregado en tu presencia,

reúne en torno a ti, Padre misericordioso,

a todos tus hijos dispersos por el mundo.

A nuestros hermanos difuntos.

Y a cuantos murieron en tu amistad

recíbelos en tu reino

donde esperamos gozar todos juntos

de la plenitud eterna de tu gloria.

Por Cristo, Señor nuestro,

por quien concedes al mundo todos los bienes.

-Por Cristo, con él y en él.

A ti, Dios Padre omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo.

Todo honor y toda gloria.

Por los siglos de los siglos.

-Amén.

En esta oración del Padre Nuestro recordamos especialmente esto,

que somos todos hijos de Dios, hermanos entre nosotros.

Que podamos vivir esta fraternidad con todas las personas,

no excluyamos a nadie por la raza, ni por la piel,

ni por la lengua, ni por el país, que vivamos esta fraternidad.

Vamos a rezar esta oración universal.

Padre nuestro, que estás en el cielo.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad en la Tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males,

Señor, y concédenos la paz en nuestros días para que,

ayudados por tu misericordia,

vivamos siempre libres de pecado

y protegidos de toda perturbación

mientras esperamos la gloriosa venida

de nuestro salvador Jesucristo.

-Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

-Señor Jesucristo, que dijiste a los apóstoles:

"La paz os dejo, mi paz os doy",

no tengas en cuenta nuestros pecados,

sino la fe de tu Iglesia.

Y conforme a tu palabra,

concédele la paz y la unidad.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

-Amén.

-La paz del Señor esté siempre con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Nos damos esta paz que nos une, que nos hace vivir como hermanos.

Nos damos la paz unos a los otros.

También nosotros os deseamos la paz,

en este día lleno de ilusión.

El mismo Dios se nos ha dado, es el don que nos hace la Navidad,

Dios ha nacido entre nosotros.

Como aquellos magos, nos acercamos a adorarle.

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

Este es el Cordero de Dios,

que quita el pecado del mundo.

Dichosos los invitados a la cena del Señor.

-Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Una estrella refulgente nos guiará.

Para el Niño contemplar.

Del oriente sus camellos han llegado hasta el portal.

A Belén van los pastores.

Una estrella se ha perdido, en el cielo no aparece.

En el portal se ha metido...

Celebramos este domingo de Epifanía del Señor,

en esta parroquia, San Cristóbal y San Rafael, aquí en Madrid.

El próximo 13 de enero celebraremos la fiesta del bautismo del Señor.

Nosotros lo haremos a las 10:30 en La 2

desde la catedral castrense de Madrid.

Esta mañana también

el papa Francisco ha presidido la misa en Roma

de la Epifanía del Señor.

Recordó que la Navidad tiene un sentido auténtico

cuando salimos en marcha a buscar a Jesús,

la verdadera luz del mundo.

Decía esta mañana el papa durante la homilía

que de esta manera se revela la hermosa realidad

de la avenida de Dios para todos,

cada nación, lengua y población es amada por él.

El símbolo de esto es la luz, que alcanza el ilumina todo.

Venite adoremus, venite adoremus, venite adoremus Dominum.

Oremos.

Que tu luz, Señor,

nos prepare siempre y en todo lugar para que contemplemos

tu mirada limpia.

Que recibamos con amor sincero y vivamos

ese espíritu misionero abiertos.

Por Jesucristo, nuestro Señor. -Amén.

-La bendición de Dios todopoderoso,

descienda sobre vosotros.

Como es costumbre,

vamos a hacer el gesto sencillo de dar ese beso de cariño

y de compromiso con ese niño que como los magos queremos salir,

anunciando y cambiando nuestra vida, vivir ese espíritu misionero.

Deseamos a todos los que asisten

en la televisión, y a los que estáis aquí, feliz domingo,

feliz Día de Reyes.

Presurosos hacia el portal

de belén.

Del mundo es el rey.

In excelsis Deo.

Gloria, in excelsis Deo.

Ya vienen los Reyes Magos, caminado hacia el portal.

Oro, incienso y mirra, para el Niño festejar.

Gloria, in excelsis Deo.

Como aquellos magos,

aquellos sabios que relata el Evangelio,

nos acercamos a admirar,

a acariciar a ese niño

que hemos colocado en nuestros belenes.

No recuerda esa ternura de Dios,

ese hijo de Dios hecho hombre por nosotros.

Decía el papa Francisco esta mañana que Dios ilumina, pero no deslumbra.

La explicación está en que la luz

de Dios no va a los que brillan con luz propia,

los poderosos, la gente que se cree importante.

Dios ilumina, pero no deslumbra.

Siempre hay una gran tentación de confundir

la luz de Dios con las luces del mundo, decía.

Por eso también recordaba a la Iglesia,

hemos intentado brillar con luz propia,

pero no somos el Sol de la humanidad, somos la Luna,

que a pesar de sus sombras refleja la luz verdadera, que es el Señor,

él es la luz del mundo, no nosotros.

Ha presidido la misa en la basílica de San Pedro.

Gloria, in excelsis Deo.

También, como los magos

que volvieron por otro camino, como nos recordaba

Luis Ángel Plaza, también hacía alusión

el papa a esa frase del Evangelio de Mateo:

regresaron a su país por otro camino.

Se trata de buscar un camino alternativo al mundo,

como siguen los que se quedan con Jesús en Navidad,

María y José, los pastores,

y no los escribas consultados por Herodes.

Sabiendo donde había nacido Jesús, se quedaron quietos.

Ese es el camino, hay que caminar.

Siguiendo esa luz, esa estrella que es Dios para cada uno de nosotros.

Les esperamos la próxima semana en La 2,

para celebrar "El Día del Señor",

la fiesta del bautismo del Señor

desde la catedral castrense de Madrid.

Hasta entonces, que tengan un feliz Día de Reyes,

buenos días nos dé Dios.

(Música)

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El Día del Señor - Parroquia de San Cristóbal y San Rafael (Madrid)

06 ene 2019

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  1. jose

    Excelente reportaje de la parroquia san cristóbal y de san rafael. Yo soy partidario de que hagan un reportaje de las oraciones milagrosas que mucha gente hace a diario. Veo que a veces pasamos por alto eso, y en verdad debemos recordar que millones de personas diariamente oran por un mejor porvenir, pidiendo paz mundial, que todo vaya bien con sus familias, amigos y su comunidad, elevando una pequeña oración a dios. Estaré atento a sus programas, en verdad me gustan muchísimo. Y mas, cuando estos programas están enfocados a la religión, que actualmente es una de las cosas que mucho de la juventud no tiene presente.

    21 ago 2019