El día del Señor La 2

El día del Señor

Domingos a las 10.30 h.

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Para todos los públicos El día del Señor - Misa de Año Nuevo desde Roma - ver ahora
Transcripción completa

Buenos días.

Feliz Año Nuevo a todos.

Comenzamos, como cada año,

para celebrar la maternidad divina de María.

Saluda al Niño Jesús.

Jornada Mundial de la Paz.

(Música)

(CANTAN EN LATÍN)

Ya sube las escaleras

del altar de la tumba de San Pedro,

acompañado de helados dos diáconos que le asisten

--de los dos

en esta solemne celebración eucarística.

A esta 51 Jornada Mundial de la Paz.

Ahí está la imagen de la Virgen.

La madre de Dios.

(CANTAN EN LATÍN)

Después llevarán las ofrendas al altar.

(HABLA EN LATÍN)

Pedimos perdón a Dios por nuestros pecados

antes de celebrar los misterios.

(CANTAN EN LATÍN)

(HABLA EN LATÍN)

(CANTAN EN LATÍN)

(HABLA EN LATÍN)

Dios, Señor nuestro,

por la maternidad virginal de María entregaste la salvación.

Por la intercesión hemos recibido a nuestro Señor.

Empieza la liturgia de la palabra

con la lectura del libro

de los Números.

La primera lectura será en francés.

(HABLA EN FRANCÉS)

El Señor habló a Moisés:

"Di a Aarón y a sus hijos,

esta es la fórmula con que bendeciréis a los hijos de Israel:

'El Señor te bendiga y te proteja,

ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.

El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz'.

Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel,

y yo los bendeciré".

Palabra de Dios.

(CANTAN EN LATÍN)

Ahora, el salmo 66.

El Señor tenga piedad y nos bendiga.

(CANTAN EN ITALIANO)

Que Dios tenga piedad y nos bendiga,

ilumine su rostro sobre nosotros;

conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

(CANTAN EN ITALIANO)

Que canten de alegría las naciones,

porque riges el mundo con justicia,

y gobiernas las naciones de la tierra.

(CANTAN EN ITALIANO)

Oh, Dios, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

Que Dios nos bendiga;

que le teman hasta los confines del orbe.

(HABLA EN ALEMÁN)

Hermanos:

Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo,

nacido de mujer, nacido bajo la ley,

para rescatar a los que estaban bajo la Ley,

para que recibiéramos la adopción filial.

Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones

el Espíritu de su Hijo que clama: "¡Abba! Padre".

Así que ya no eres esclavo, sino hijo;

y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

(CANTAN EN LATÍN)

(Música)

Aleluya, aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya.

(CANTAN EN LATÍN)

En muchas ocasiones Dios habló por los profetas.

En esta etapa final nos habla a través del Hijo.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya.

El diácono...

Es el que va a leer el Evangelio.

Lo hará en la lengua latina.

(CANTAN EN LATÍN)

Es el Evangelio de San Lucas.

(CANTA EN LATÍN)

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacía Belén

y encontraron a María y a José,

y al niño acostado en el pesebre.

Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

Todos los que lo oían se admiraban

de lo que les habían dicho los pastores.

María, por su parte,

conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Y se volvieron los pastores

dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto;

conforme a lo que se les había dicho.

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño,

le pusieron por nombre Jesús,

como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

(CANTAN EN LATÍN)

(Órgano)

(Música)

El diácono vuelve dejar el libro de los Evangelios

junto a este trono donde está el Niño Jesús.

La Palabra se hizo carne.

La Palabra se encarnó en las entrañas de la Virgen María,

el Niño Jesús.

(HABLA EN ITALIANO)

Es el título más importante de la Virgen.

Nos podemos plantear una cuestión.

¿Por qué decimos madre de Dios y no madre de Jesús?

María es madre de Dios.

Tenemos que dar gracias

porque estas palabras contienen una verdad espléndida sobre Dios

y sobre nosotros.

Desde que el Señor se encarnó en María

y por siempre nuestra humanidad está unida.

La carne que Jesús

tomó de su madre también es suya lo será para siempre.

Decir Madre de Dios nos dice esto.

La palabra madre, "mater",

hace referencia también a la palabra materia.

En su madre, el Dios infinito se ha hecho pequeño,

se ha hecho materia

para estar no solamente con nosotros,

sino también para ser como nosotros.

He aquí el milagro, la novedad.

El hombre ya no está solo.

Es Hijo para siempre.

El año se abre con esta novedad.

Nosotros la proclamamos Madre de Dios.

Es el gozo de saber que nuestra soledad ha sido derrotada.

Es la belleza de sabernos hijos amados,

de conocer que no nos podrán quitar jamás esta infancia nuestra.

Es reconocerse en el Dios frágil,

que está en los brazos de su madre

y ver que para el Señor la humanidad es preciosa y sagrada.

Por lo tanto, servir a la vida humana.

Y que toda vida humana debe ser acogida, amada y ayudada.

Dejémosnos guiar.

Sobre la Madre de Dios se dice una sola frase:

"Custodiaba todas estas cosas meditándolas en su corazón".

Custodiaba.

Simplemente, custodiaba.

María no habla.

El Evangelio no no nos menciona ni tan siquiera una sola palabra suya

en todo el relato de la Navidad.

La Madre está unida al Hijo.

Jesús es infante.

Es decir, sin palabra.

El verbo, la palabra de Dios,

que muchas veces en diversos modos en los tiempos antiguos

había hablado.

En la plenitud de los tiempos está mudo.

Ante el cual se guarda silencio, es un niño que no habla.

Es un misterio de amor en la pequeñez.

Es el lenguaje de su realeza.

La madre se asocia al Hijo y custodia desde el silencio.

El silencio nos dice que también nosotros,

si queremos custodiarnos,

tenemos necesidad de permanecer en silencio mirando el pesebre.

Porque delante del pesebre nos descubrimos amados,

saboreamos el sentido genuino de la vida.

Y contemplando el silencio dejemos que Jesús nos hable

al corazón.

Que su pequeñez desarme nuestra soberbia.

Que su pobreza desconcierte nuestra fastuosidad.

Reservar cada día un momento de silencio para Dios

es custodiar nuestra alma.

Es custodiar nuestra libertad frente a las banalidades corrosivas

del consumo y la ruidosa confusión de la publicidad.

Frente a la abundancia de palabras vacías

y las murmuraciones y quejas.

El Evangelio sigue diciendo

que María custodiaba todas esas cosas meditándolas.

¿Cuál es eran estas cosas?

Eran goces y dolores.

Por una parte, el nacimiento de Jesús,

el amor de José,

la visita de los pastores en aquella noche luminosa.

Por otro lado, el futuro incierto, la falta de un hogar.

Para ellos no había sitio en la posada.

La desolación del rechazo.

La desilusión de ver nacer a Jesús en un establo.

Esperanzas y angustias.

¿Ella qué hizo?

Las meditaba.

Las repasaba con Dios en su corazón.

No se guardó nada para sí misma.

No ocultó nada.

Todo lo llevó a Dios.

Así custodió.

Confiando, se custodia.

No dejando que la vida caiga presa del miedo,

del consuelo o de la superstición.

No cerrándose o tratando de olvidar,

sino haciendo de todo ocasión de un diálogo con Dios.

Y Dios, que se preocupa de nosotros,

viene a habitar nuestras vidas.

Este es el secreto de la Madre de Dios,

custodiar en el silencio y llevar a Dios.

Como concluye el Evangelio,

todo esto sucedía en su corazón.

El corazón invita a mirar al centro de la persona.

También nosotros, cristianos,

al inicio del año sentimos la necesidad de volver a comenzar

desde el centro,

de dejar atrás el pasado y empezar de nuevo.

Aquí está hoy, frente a nosotros,

el punto de partida, la Madre de Dios.

María es exactamente como Dios quiere que seamos nosotros.

Como quiere que sea su Iglesia,

humilde, pobre de cosas y rica de amor.

Libre del pecado, unida a Jesús,

que custodia a Dios en su corazón y al prójimo.

Para recomenzar, contemplamos a la madre.

En su corazón palpita corazón de la Iglesia.

La fiesta de hoy nos dice que para ir hacia adelante

es necesario volver de nuevo al pesebre.

A la madre que lleva en sus brazos a Dios.

La devoción a María no es una cortesía espiritual,

es una exigencia de la vida cristiana.

Contemplando a la madre nos sentimos animados

a soltar tantos pesos inútiles

y a encontrar lo que verdaderamente cuenta.

Es muy valioso para la Iglesia, es madre y mujer.

Mientras el hombre afirma e impone ideas,

la mujer, la madre, sabe custodiar, unir en el corazón, unificar.

Para que la fe no se reduzca solo a una doctrina,

todos necesitamos un corazón de madre que sepa custodiar

y escuchar los latidos del hombre.

Que la Madre custodie este año

y traiga la paz de su Hijo al corazón, a nuestros corazones,

y el mundo.

Y como hijos, simplemente,

os invito a saludar ahora...

Santa madre de Dios.

Desde el corazón, cuidándola, Santa Madre de Dios.

Así ha querido terminar el santo padre,

repitiendo esas tres veces

"Santa Madre de Dios", como los cristianos de Éfeso.

Guardamos ese silencio,

guardando estas cosas en el corazón.

Este es el secreto de la madre de Dios, dice el papa,

custodiar en silencio y llevar a Dios.

Nosotros, los cristianos,

al comienzo del año,

sentimos la necesidad de volver a comenzar desde el centro,

de dejar atrás el pasado y empezar de nuevo desde lo que importa.

(CANTAN EN LATÍN)

(HABLA EN ITALIANO)

Queridos hermanos,

alabando a Dios por todo lo que hemos visto y oído,

alzamos a Él nuestro corazón.

Roguemos al Señor.

Comenzamos la oración de los fieles

rezando por el papa Francisco.

Lo haremos en indonesio.

(HABLA EN INDONESIO)

Que Señor,

por intercesión de de la Santa Madre...

(HABLA EN LATÍN)

Oramos ahora por los legisladores en suajili.

(HABLA EN SUAJILI)

Que el Señor,

que envió a su Hijo, les ilumine con su espíritu para que

promuevan la dignidad de cada hombre, la verdad.

(HABLA EN LATÍN)

Rezamos ahora por los padres.

Utilizamos la lengua china.

(HABLA EN CHINO)

Que el Señor,

por la intercesión de la santísima virgen María

haga crecer a sus hijos en edad, sabiduría y gracia.

(CANTAN EN LATÍN)

Oremos por la vida consagrada.

En noruego,

pedimos que el que ha manifestado su gloria a los pastores

haga dóciles el corazón de los jóvenes

y los disponga hacer de su vida amor.

Pedimos por los pobres y los que sufren en ucranio.

El Señor, por intercesión de los santos,

nos visite con su consuelo

y la plenitud de sus dones.

(HABLA EN ITALIANO)

Padre bueno, escucha nuestra oración.

Ayúdanos a perseverar y a servir a tu gloria.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Termina la liturgia de la palabra con esta oración universal,

hoy tan universal de tantas lenguas,

porque engloba todas las del mundo y de la Iglesia.

Comienza la liturgia de la eucaristía con estos niños,

en esta tradición inaugurada por Benedicto XVI.

Son estos cantores de estrellas,

una tradición alemana, austríaca,

los niños salen a pedir para hacer una oración

a aquellos que sean más pobres.

Vestidos con atuendos típicos del Belén, de los magos,

presentan unas ofrendas.

(Órgano)

Estas son también unas familias...

Un matrimonio con sus hijos.

Los que acercan el vino para la celebración.

(CANTAN EN LATÍN)

Bienaventurados las entrañas de la Virgen,

Bienaventurados las entrañas de la Virgen,

llevaron al Hijo del Padre.

Es el canto que entona la capilla papal.

Acompañan la presentación de los dones.

(Órgano)

(HABLA EN LATÍN)

Orad, hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro

sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

Señor y Dios nuestro,

concede, te rogamos a cuantos te adoramos,

la salvación.

El Señor esté con nosotros.

Demos gracias al Señor.

Es nuestro deber darte gracias,

Señor todopoderoso y eterno.

Sin perder la gloria, derramó sobre el mundo la luz eterna.

Permítenos asociarnos a sus voces cantando.

(CANTAN EN LATÍN)

(HABLA EN LATÍN)

Padre misericordioso,

te perdimos por tu Hijo que aceptes estos dones.

Para que concedas la paz.

(HABLA EN LATÍN)

Acuérdate, Señor, de tus hijos.

De todos aquí reunidos cuya fe y entrega conoces.

Por ellos y todos los suyos,

por la salvación que esperan,

te ofrecemos este sacrificio de alabanza a ti, eterno Dios.

(HABLA EN LATÍN)

En comunión con toda la Iglesia veneramos la memoria

de la gloriosa siempre María, madre de Jesucristo,

nuestro Dios y Señor.

De su esposo San José,

la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés,

Santiago y Juan, Tomás Santiago Felipe, Bartolomé,

Clemente, Sixto, Cosme, Damián...

Y la de todos los santos.

Por sus méritos y oraciones, concédenos en todo tu protección.

(HABLA EN LATÍN)

Acepta, Señor,

esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa.

Ordena en tu paz nuestros días.

Cuéntanos entre tus elegidos.

Bendice y santifica, oh, Padre, esta ofrenda.

De manera que sea para nosotros cuerpo y sangre de tu Hijo amado,

Jesucristo, Nuestro Señor.

El cual, la víspera de su pasión,

tomó pan en sus santas y venerables manos,

y elevando los ojos hacia ti,

Dios Padre suyo todopoderoso,

dando gracias te bendijo,

lo partió y lo dio a sus discípulos.

(HABLA EN LATÍN)

(Campana)

(HABLA EN LATÍN)

Del mismo modo, acabada la cena,

tomo este cáliz glorioso

--tomó

en sus santas y venerables manos.

Dando gracias, te bendijo

y lo dio a sus discípulos diciendo...

(HABLA EN LATÍN)

(Campana)

(Órgano)

(CANTA EN LATÍN)

Este es el misterio de la fe.

(CANTAN EN LATÍN)

(HABLA EN LATÍN)

Por eso tus siervos y todo tu pueblo santo

al celebrar este memorial de la muerte de Jesucristo,

tu Hijo, nuestro Señor,

de la resurrección de los muertos y la ascensión a los cielos

te ofrecemos, Dios,

de nuevo majestad,

de los mismos bienes que nos has dado el sacrificio puro,

inmaculado, santo.

Mira con buenos ojos esta ofrenda y acéptala.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso,

que esta ofrenda sea elevada a tu presencia

hasta el altar del cielo por mano de tu ángel,

para que cuantos recibimos el cuerpo y la sangre de tu hijo,

al participar aquí,

seamos colmados de gracia y bendición.

(HABLA EN LATÍN)

Te pedimos humildemente

que esta ofrenda sea llevada a tu presencia.

Los que descansan en Cristo concédeles la paz.

A nosotros, pecadores siervos tuyos,

que confiamos en tu infinita misericordia,

admítelos en la asamblea de los santos.

Acéptanos en tu compañía, no por nuestros méritos,

sino conforme a tu bondad.

Con Cristo, Señor nuestro.

Por Cristo.

Por Cristo, con Él y en Él.

A ti, Dios Padre omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo,

todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos.

(CANTAN EN LATÍN)

(HABLA EN LATÍN)

(CANTAN EN LATÍN)

(HABLA EN LATÍN)

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz

en nuestros días para que, ayudados por tu misericordia,

vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación

mientras esperamos la gloriosa venida

de nuestro salvador Jesucristo.

(HABLA EN LATÍN)

Señor, que dijiste a los apóstoles:

"La paz os dejo, mi paz os doy", no tengas en cuenta nuestros pecados,

sino la fe de tu Iglesia.

Y, conforme a tu palabra,

concédele la paz y la unidad.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

La paz del Señor esté siempre con vosotros.

(CANTA EN LATÍN)

El diácono nos invita a darnos la paz.

Paz a todas las personas de todas las naciones de la Tierra,

la paz que los ángeles anunciaron a los pastores

es una aspiración profunda de todas las personas

y de todos los pueblos,

especialmente de aquellos que tienen su ausencia

y de aquellos que tengo en mi recuerdo y en mi corazón.

Así comienza el mensaje del santo padre

para esta a 51 Jornada Mundial de la Paz.

Mensaje dirigido, fundamentalmente, a los migrantes y refugiados.

(CANTAN EN LATÍN)

Como en la Última Cena,

el celebrante, en este caso el santo padre,

parte el pan para luego repartirlo.

(CANTAN EN LATÍN)

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

(Música)

(CANTAN EN LATÍN)

Por los más de 250 m de largo que tiene esta basílica

por 140 que tienen que cruzar los diáconos

para repartir la comunión a los fieles

que se han congregado para celebrar la misa de primero de año,

con motivo de la maternidad divina de María,

se celebra también la Jornada Mundial de la Paz.

(CANTAN EN LATÍN)

Hija de Sion, alégrate.

Hija de Jerusalén, porque viene a ti tu rey,

el Salvador del mundo,

está prendado de tu belleza, adóralo, porque él es tu Señor.

Es lo que canta el coro

en este momento,

mientras se sigue repartiendo la comunión

en esta basílica de San Pedro,

en el centro, en corazón mismo de la cristiandad.

Aquí está la cátedra de Pedro.

Desde esa cátedra, el papa Francisco...

nos ha predicado la homilía.

El año se abre con María,

que es madre de Dios.

La Iglesia ha afirmado que María es la madre de Dios.

Por eso, porque Dios se encarnó en María,

está por siempre indefectiblemente unida a Él.

Dios se ha hecho cercano con la humanidad como un niño.

Su madre lo lleva en el seno.

Dios se ha hecho hombre,

se ha hecho materia,

para estar no solamente con nosotros,

sino para ser como nosotros.

Este es el gran milagro.

Uno no está solo, sino que es hijo para siempre.

Magnífico aspecto de la basílica de San Pedro

para celebrar el nacimiento de Cristo,

del hijo de la Virgen María.

(CANTAN EN ITALIANO)

La Capilla Sixtina la "Noche de paz".

Como dicen en italiano, "Estrella del cielo, astro del cielo".

La luz a la razón, infunde la paz a los corazones.

(CANTAN EN ITALIANO)

Cordero redentor, astro del cielo, palabra divina,

ha venido a salvar el error, has venido hablar de amor.

Ahora ya, mientras los últimos sacerdotes...

Después de la comunión, valemos a guardar silencio.

Nos ha animado el santo padre a guardar silencio

para contemplar las cosas en el corazón.

(HABLA EN LATÍN)

Oremos.

Hemos recibido con alegría

los sacramentos del cielo.

Concédenos, Señor,

que nos ayuden para la vida eterna a cuantos proclamamos

la bienaventurada María,

madre de tu Hijo y madre de la Iglesia.

Nos disponemos ya a recibir la bendición del santo padre.

(HABLA EN LATÍN)

El Señor esté con vosotros.

El diácono nos invita a inclinarnos

para recibir esta bendición en el primer día del año.

Dios, fuente y origen de toda bendición,

infunde sobre nosotros tu gracia

y que nos conceda para este año

la vida y la salud.

Que os mantenga enteros en la fe,

pacientes de esperanza

y perseverantes hasta el final en la caridad.

Dios disponga vuestros días y vuestras obras en la paz.

Escuche ahora y siempre vuestra oración.

Y la bendición de Dios Padre todopoderoso.

(HABLA EN LATÍN)

(CANTA EN LATÍN)

La misa, terminada.

Dice el diácono.

Id ahora a contar lo que habéis visto y lo que habéis oído

y difundir el mensaje de Cristo por la Tierra.

Recordamos ahora a la Virgen.

Santa madre del Redentor,

ayuda a tu pueblo, que anhela la salvación.

Tú, que acogiendo el saludo del ángel,

ante el asombro de toda la creación, has engendrado al Salvador,

ten piedad de nosotros, pecadores.

También, como es habitual en el santo padre,

toca la imagen de la Virgen.

Besa ya el altar.

Es el beso de la Iglesia,

representada por el santo padre.

Cristo es el altar.

(Música)

Se acerca también a adorar el Niño,

colocado en la cuna junto a los Evangelios,

la Palabra hecha carne.

Abandona el santo padre, por la vía sacra,

esta basílica de San Pedro.

Recordamos que volveremos a Roma

para celebrar la Epifanía del Señor el 6 de enero.

Será media hora antes de lo habitual.

Estaremos celebrando la manifestación de Cristo

a todas las naciones,

representadas en los tres Reyes Magos.

Será a las 10:00 de la mañana el próximo día seis.

Celebraremos el bautismo del Señor

desde la iglesia catedral de las Fuerzas Armadas en Madrid,

en la Pascua Militar.

Los obispos y sacerdotes que han concelebrado

se acercan a adorar al Niño Dios.

Vemos el baldaquino de Bernini.

Detrás, la gloria que cubre el altar.

Con estas imágenes,

con los dos rayos de luz que salen,

ponemos el punto y final a esta transmisión.

Con motivo del día 1 de enero,

Maternidad Divina de María,

la hemos celebrado la Basílica de San Pedro de Roma.

Deseamos un año lleno de paz y prosperidad.

  • Misa de Año Nuevo desde Roma

El día del Señor - Misa de Año Nuevo desde Roma

01 ene 2018

Solemnidad de la Maternidad divina de María y 51 Jornada Mundial de la Paz. Misa desde la Basílica de San Pedro en Roma presidida por Su Santidad el Papa Francisco. A continuación de la Misa, el Para dirigirá el mensaje para esta jornada mundial de la paz y la felicitación con motivo del nuevo año.

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