El día del Señor La 2

El día del Señor

Domingos a las 10.30 h.

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Para todos los públicos El día del Señor - Catedral castrense de Madrid - ver ahora
Transcripción completa

Buenos días desde la iglesia-catedral

de las Fuerzas Armadas.

(Música)

Venimos a celebrar a esta iglesia-catedral

la fiesta del bautismo del señor y también,

por motivos pastorales el Arzobispado Castrense traslada

a la jornada del bautismo del Señor la jornada por la paz.

Preside la eucaristía el arzobispo castrense,

monseñor Juan del Río.

Le acompaña el secretario general y rector de esta catedral,

Carlos Jesús Montes.

Catedral de la Guardia Civil, del Ejército de Tierra, del Aire...

Y el capellán castrense.

(Música)

Acompaña en esta liturgia el coro de Cámara

de la iglesia-catedral castrense dirigido por Omar Fernández.

(Coro)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

La paz el Señor esté siempre con nosotros.

-Y con tu espíritu.

-Queridos hermanos hermanas, queridos telespectadores,

-Queridos hermanos y hermanas, queridos telespectadores,

se cierra el ciclo de Navidad contemplado al ungido

en el río Jordán. Ha sido constituido

el hijo predilecto, el príncipe de la paz.

Recibamos la bendición del agua,

recordando también hoy nuestro propio bautismo.

Recordando la gracia que Dios nos ha hecho haciéndonos cristianos,

hijos en el Hijo.

Dios todopoderoso y eterno,

que por medio del agua,

fuente de vida y medio de purificación,

nos limpiaste del pecado y nos diste el don

de la vida eterna.

Dígnate a bendecir este agua para que sea signo

de tu protección en este día consagrado a ti, Señor.

Por medio de esta agua renueva también en nosotros

la fuente viva de tu gracia.

Líbranos de todo mal en el cuerpo

y en el alma para que nos acerquemos a ti con un corazón limpio

y recibamos dignamente tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

-Amén.

(Música)

Un solo Señor, una sola fe,

un solo bautismo,

un solo Dios y Padre.

Llamados a guardar la unidad del Espíritu por la paz...

(Coro)

Un solo Señor, una sola fe,

Un solo Señor, una sola fe,

un solo bautismo, un solo Dios y Padre.

(Música)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado

y celebrando esta eucaristía

nos haga dignos de participar en el banquete de su reino.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

(CANTAN "GLORIA" EN LATÍN)

Oremos.

Dios, todopoderoso y eterno,

que en el bautismo de Cristo

en el Jordán, al enviar sobre él

tu Espíritu Santo

concede a tus hijos perseverar en tu benevolencia.

Por nuestro Señor, que vive y reina en la unidad

de el Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

-Amén.

Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor:

"Mirad a mi siervo, a quien sostengo;

mi elegido, en quien me complazco.

He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia

a las naciones. No gritará, no clamará,

no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará,

la mecha vacilante no lo apagará.

Manifestará la justicia con verdad.

No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia

en el país. En su ley esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia,

te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza

de un pueblo y luz de las naciones,

para que abras los ojos de los ciegos,

saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión

a los que habitan las tinieblas". Palabra de Dios.

-Te alabamos, Señor.

Ha leído esta lectura a un miembro

de la congregación Jesucristo de los alabarderos

de María Santísima, que tienen la sede de esta catedral.

Una soprano va a cantar el salmo.

El Señor bendice a su pueblo con la paz.

El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,

aclamad la gloria del nombre del Señor,

postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

El Señor bendice a su pueblo con la paz.

La voz del Señor sobre las aguas,

el Señor sobre las aguas torrenciales.

La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica.

El Señor bendice a su pueblo con la paz.

El Dios de la gloria ha tronado.

En su templo un grito unánime: "¡Gloria!".

El Señor se sienta por encima del diluvio,

el Señor se sienta como rey eterno.

El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles.

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

"Ahora comprendo con toda la verdad que Dios no hace acepción

de personas, sino que acepta al que lo teme

y practica la justicia, sea de la nación que sea.

Envió su palabra a los hijos de Israel,

anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo,

el Señor de todos.

Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea,

comenzando por Galilea,

después del bautismo que predicó Juan.

Me refiero a Jesús de Nazaret,

ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo,

que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos

por el diablo, porque Dios estaba con él".

Palabra de Dios. -Te alabamos, Señor.

Un seminarista del seminario Juan

Pablo II, seminario castrense,

Pablo II, seminario castrense,

ha leído la segunda lectura.

Aleluya, aleluya...

(CANTAN "ALELUYA" EN LATÍN)

El vicario general del Arzobispado Castrense,

Carlos Jesús Montes, va a leer el Evangelio

en esta fiesta del bautismo de Jesús.

{1El Señor esté con vosotros. -Y con tu espíritu.

El Señor esté con vosotros. -Y con tu espíritu.

-Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

-Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

-Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante,

y todos se preguntaban en su interior

sobre Juan si no sería el Mesías,

Juan les respondió dirigiéndose a todos:

"Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo,

a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias.

Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego".

Y sucedió que,

cuando todo el pueblo era bautizado,

también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba,

se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre Él

con apariencia corporal semejante a una paloma y vino un voz del cielo:

"Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco".

Palabra del Señor.

-Gloria a ti, Señor Jesús.

(Música)

Aleluya, aleluya.

(CANTAN "ALELUYA" EN LATÍN)

(CANTAN "ALELUYA" EN LATÍN)

escuchamos la homilía del arzobispo castrense,

monseñor Juan del Río.

El Señor nos ha bendecido con la par. Paz a los de cerca.

Paz los de lejos.

Paz a los de lejos.

Cristo es nuestra paz.

Queridos generales y jefes de los ejércitos mayores,

de los estados mayores de los ejércitos,

almirante-jefe de la casa de su majestad el rey.

Representante del Ministerio de Defensa

y de los distintos estamentos militares y Cuerpos y Fuerzas

de Seguridad del Estado,

queridos telespectadores, muy especialmente a vosotros,

queridos enfermos e impedidos.

Los que estáis solos en casa y siguiendo la Santa Misa

y en este programa "El día del Señor" en La 2 de TVE,

que Dios os consuele.

Queridos hermanos, a todos gracia y paz.

Como es habitual, se celebra

dentro de la jurisdicción castrense la jornada mundial

de la paz domingo del bautismo del Señor.

Se concluye el periodo de la Navidad.

Por razones pastorales porque, precisamente,

el día uno es difícil de convocar esta gran asamblea.

Además, lo celebramos en un día tan significativo,

el día del bautismo de Jesús.

Ese bautismo que es punto de referencia crucial

para todos aquellos que confesamos

a Jesucristo como príncipe de la paz,

verdadero Dios y verdadero hombre.

Este año, en la 52 jornada mundial de la paz,

el santo padre, Francisco, ha puesto como lema "La buena política

está al servicio de la paz".

La política es la organización por la recta organización

de la convivencia por los seres humanos.

Es necesario que haya hombres

y mujeres que se ocupen de la cosa pública

de sus conciudadanos. Y es una profesión noble.

Y habría que recuperar, ciertamente,

la nobleza de servir a la cosa pública.

Para ello, el santo padre nos recuerda que para recuperar

esa nobleza hay que liberarse de los vicios actuales

como la corrupción, la violencia,

la ausencia de valores, la desigualdad y el olvido

de los pobres o el fomento de la cultura del descarte.

La paz no comienza por un consenso entre los grandes poderes

y políticos.

Es verdad que la paz tiene que venir siempre

por el saber escuchar al otro, por el diálogo y la comprensión.

Saber que yo tengo que aprender algo de otro,

pero la paz comienza en la conciencia

de cada uno de nosotros. De tal manera que la paz personal

es el alma de la paz social.

Por eso, el santo padre habla de la paz contigo mismo.

Pregúntate esta mañana si tú estás

en tranquilidad con tu propia conciencia.

Pregúntate si eres instrumento

de la paz en medio de tu familia,

allí donde te han puesto tus quehaceres.

Y, sobre todo, paz también con la casa común que es la naturaleza.

Algunos se puede preguntar

por este lema,

este mensaje del papa,

pues qué tiene que ver con nuestros militares,

guardias civiles y policías.

Juan Pablo II llamó

a los militares centinelas de la paz.

Los agentes son nuestros ángeles urbanos.

Ellos tienen como vocación y profesión defender

la soberanía y la independencia

de nuestro país, la integridad territorial,

el orden constitucional...

Son los servidores de la libertad, de la justicia y de la paz.

Por vocación y por profesión. Es una misión difícil.

Muchas veces, tienen que tocar la cloaca de la sociedad

y tienen que defender a España a muchos kilómetros

de aquí nuestros militares.

Hoy, por ejemplo, dentro de las 18 misiones internacionales de España,

en estos momentos,

está saliendo de Cádiz el buque-escuela Elcano.

Para hacer una travesía de seis meses.

También está la fragata Sofía en el Mediterráneo.

Defendiendo la dignidad de los hombres

para que no haya tráfico de seres humanos.

Qué noble misión la de nuestros militares.

Y lo tenemos en el Índico.

Y en países pobres como Mali.

¿No merecen estos hombres y mujeres que pidamos por ellos?

No son unas instituciones frías.

Son hombres como tú y como yo. Tienen sus necesidades familiares.

Por ello, esta jornada perdimos por nuestras fuerzas armadas

y cuerpos de seguridad.

Sobre todo, por los soldados de todos los tiempos.

Que militaron y estuvieron en los ejércitos españoles

y lucharon, sirvieron

con lealtad y murieron con honor.

También por las víctimas del terrorismo.

Dos jóvenes capellanes murieron repentinamente,

Carlos Avelino y Manuel Gómez Rivera.

Para ellos nuestro afecto y nuestro agradecimiento.

Entendieron perfectamente que ellos fueron

los primeros servidores de los servidores de España,

que sois vosotros, queridos militares,

guardias civiles y policías.

¿Qué nos dice la Palabra de Dios?

La palabra de Dios aparece en la primera lectura

en el modo de actuar de Dios.

Dios actúa, no por mandato ni por decreto

como los poderosos de este mundo,

aparece un siervo misterioso, que es el preferido,

el ungido de Dios, con una misión,

hacer presente la justicia y del derecho en las naciones.

Es tan humilde el siervo de Dios,

que ni siquiera podrá romper una caña.

La ternura es el primer principio

de la paz.

Por eso, en la segunda lectura vemos que está reflejado

en aquel que pasó haciendo el bien.

¿Quién?

Jesucristo, el Señor.

Obró de palabra y de obra.

Pasó su vida haciendo el bien a todos, ricos, pobres,

a necesitados y a todo el que le escuchaba con corazón.

Siempre estuvo donde había una necesidad,

un pobre o un necesitado.

En el Evangelio vemos que Jesús se pone en la cola

de los pecadores.

Para recibir, que no tiene pecado,

pues se hace pecado ante los demás para redimir el pecado.

Porque Él es el príncipe de la paz.

Por eso, el papá alude a Jesús en el mensaje

Por eso, el papa alude a Jesús en el mensaje

de la jornada mundial de este año.

Manda a sus discípulos a anunciar

la paz a toda la casa. Pues bien.

Esto es lo que hace el servicio de asistencia religiosa

en las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad del Estado,

a través de sus capellanes y a través de los laicos.

Anunciar la paz a aquellos servidores de la paz,

que sois vosotros, militares, guardias civiles y policías.

Sin vosotros no podríamos reunirnos ahora.

No tenemos seguridad.

Seríamos esclavos del maligno

y del peligroso.

¿Quién no necesita una ayuda?

Solo los soberbios y necios de corazón rechazan esa ayuda.

Como dice el papa Francisco,

que seáis sanadores de las heridas de los militares.

En conclusión, hermanos,

se puede ser militar en el siglo XXI es ofrecer cristiano

se puede ser militar en el siglo XXI y cristiano

en medio de las Fuerzas Armadas.

La fe no está reñida con la milicia.

El servicio de un capellán no se puede ser negado.

Está fundamentado en los derechos fundamentales del hombre

y en la libertad religiosa.

El militar tiene derecho a ser atendido

en sus necesidades espirituales.

También lo han entendido los países espirituales

de nuestro entorno.

Siempre existen capellanes con servicio

de asistencia religiosa.

No estamos entre vosotros como un privilegio,

sino como humildes servidores de la paz.

Por ello, quisiéramos que siempre nuestro servicio a vosotros

sea un servicio de encuentro, de escucha, de samaritano...

para que cese siempre el miedo a las armas,

también el peligro de la guerra,

el papa Francisco en esta tercera guerra mundial fragmentada.

Que el Señor os guíe para que brille mucho el lenguaje del amor

y cese la discordia en el mundo.

Pasan los de cerca y paz a los de lejos.

Cristo es nuestra paz.

Que así sea.

Ha sido la homilía de Juan del Río,

arzobispo castrense.

Dando la paz entre los capellanes castrenses

como centinelas de la paz.

-Creo en un solo Dios, padre todopoderoso, creador del cielo

y la tierra, de todo lo visible

y lo invisible.

Creo en un solo señor Jesucristo, hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos.

Dios de Dios, luz de luz,

Dios verdadero de Dios verdadero.

Y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen

y se hizo hombre.

Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

Oremos al buen padre Dios.

En el bautismo nos reconoció como hijos amados.

-Para alumbrar a los hombres

en la luz que resplandece en el rostro de nuestro Señor.

Que se decida a hacer brillar

la luz de Cristo ante todas las naciones.

-Para que desaparezcan las ambiciones y cesen las injusticias.

Roguemos al Señor. -Te rogamos, óyenos.

-Por España, por el rey.

Y demás gobernantes de las naciones.

Para que busquen la justicia

y el bien común entre todos los pueblos.

Roguemos al Señor. -Te rogamos, óyenos.

-Por todos los que no creen.

Para que encuentren, por medio de nuestro testimonio

de bautizados los gestos y las palabras que necesitan

y descubran la fe. Roguemos al Señor.

-Te rogamos, óyenos.

-Por todos los componentes de las Fuerzas Armadas

y cuerpos de seguridad del estado,

en especial, por todos aquellos

que en esta época del año se encuentran de misión

o fuera del hogar.

Que sean asistidos por el Espíritu Santo en sus esfuerzos

de consolidar la paz entre los pueblos. Roguemos al Señor.

-Te rogamos, óyenos.

-Por los enfermos y por los que luchan y sufren sin esperanza,

en especial, los que nos ven por TVE,

que se les manifieste el amor de Cristo. Roguemos al Señor.

-Te rogamos, óyenos.

-Por los pobres y necesitados,

para que encuentren en los hermanos el reflejo de la tarea de Cristo.

Pobre y adorado en el pesebre. Roguemos al Señor.

-Te rogamos, óyenos.

-Por nosotros, que hemos sido llamado de las tinieblas

a la luz de Cristo por medio del bautismo.

Para afianzar nuestra fe y seguir las enseñanzas del Evangelio.

Roguemos al Señor. -Te rogamos, óyenos.

-Por todos los que en otros años compartían esta fiesta

de la Natividad del Señor.

En especial, los que han dado su servicio a la paz en España

para que Dios les abra las puertas del paraíso.

Roguemos al Señor. -Te rogamos, óyenos.

-Dios, Padre nuestro.

En la persona de tu Hijo nos has revelado a tu servidor.

Escucha nuestra súplica y librarnos siempre del mal

de la guerra y la violencia.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Es la oración de los fieles propuesta por distintos miembros

de los ejércitos y la Guardia Civil.

Comenzamos la eucaristía con la consagración del pan

y el vino en el altar.

(Música)

(Coro)

-Orad, hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro

sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

-El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza

y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia.

-Amén.

Haz que esta ofrenda de tu pueblo se convierta en el sacrificio

del que quiso borrar los pecados del mundo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

El Señor esté con vosotros.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación,

darte gracias, Padre Santo, siempre y en todo lugar,

Señor padre nuestro.

Se creyó que tu verbo habitada entre los hombres.

Fue reconocido Cristo,

tu siervo, ungido con el óleo de alegría

y llevado a evangelizar a los pobres.

Con las virtudes del cielo aclamamos en la tierra alabando

tu gloria sin cesar.

(CANTAN "SANTO" EN LANTÍN)

-Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad.

Por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión

de tu Espíritu, de manera que sean para nosotros cuerpo y sangre

de Jesucristo, nuestro Señor. El cual, cuando iba a ser entregado

a su pasión voluntariamente aceptada, tomó pan.

Dándote gracias lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

"Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo,

que será entregado por vosotros".

Del mismo modo,

acabada la cena, tomó el cáliz.

Y dándote gracias de nuevo lo pasó a sus discípulos, diciendo:

"Tomad y bebed todos de él,

porque este es el cáliz de mi sangre.

Sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros

y por muchos para el perdón de los pecados.

Haced esto en conmemoración mía".

Este es el sacramento de nuestra fe.

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús.

Así pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte

y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida

y el cáliz de salvación.

Y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue

en la unidad a cuantos participamos del cuerpo y sangre de Cristo.

-Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la Tierra,

reunida aquí en el domingo,

día en que Cristo ha vencido a la muerte

y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal.

Y con el papa, Francisco, con nuestro obispo, Juan,

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo,

llévala a su perfección por la caridad.

-Acuérdate también de todos nuestros hermanos que durmieron

en la esperanza de la resurrección, especialmente de Carlos y Manuel,

y de todos lo que han muerto en tu misericordia.

Admítelos a contemplar la luz de tu rostro.

Ten misericordia de todos nosotros, y así con María, la Virgen,

madre de Dios, su esposo, San José, los apóstoles y cuantos vivieron

en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos por tu hijo

Jesucristo compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.

Por Cristo, con él y en él.

A ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo.

Todo honor y toda gloria. Por los siglos de los siglos.

Amén.

Llenos de alegría

por ser hijos de Dios, digamos la oración

que Jesucristo nos enseñó.

Padre nuestro, que estás en el cielo.

Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días

para que, ayudados por tu misericordia, vivamos

siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación

mientras esperamos la gloriosa venida

de nuestro salvador Jesucristo. -Tuyo es el reino, tuyo el poder

y la gloria, por siempre, Señor.

-Señor Jesucristo, que dijiste a los apóstoles:

"La paz os dejo, mi paz os doy",

no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia.

Y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

La paz del Señor esté siempre con vosotros.

-Y con tu espíritu. -Daos fraternalmente la paz.

Nos damos la paz desde esta catedral

de las Fuerzas Armadas.

Está llena de militares para participar en esta santa misa.

Ellos están llamados a salvaguardar la paz en España y en el mundo.

En la paz para todos.

(Coro)

Este es el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo.

-Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Noche de paz...

Por última vez,

escuchamos en este año villancicos en esta fiesta del bautismo

del señor mientras nos acercamos a recibir al Señor.

Expresando ese deseo de recibirlo.

Gloria a Dios, gloria al rey eternal.

Mientras,

vemos este precioso nacimiento colocado

en esa iglesia-catedral castrense,

realizado por la asociación

de belenistas de Madrid que tiene

su sede en la parroquia de La Milagrosa aquí, en Madrid, también.

(Coro)

Asisten a esta eucaristía los seminaristas

del seminario castrense Juan Pablo II.

El próximo domingo,

iremos a Valladolid a la Casa de Beneficencia,

esa casa que cumple 200 años atendiendo a los ancianos.

Ahora está atendida por las hijas de la caridad.

Estaremos allí a las 10:30 de la mañana, como siempre,

en Valladolid, en la capilla de la Casa de la Beneficencia.

En esta semana que comienza

hay que tener presente a los obispos españoles,

que muchos de ellos están disfrutando

de ejercicios espirituales.

Que den sus frutos esos días de retiro y de oración.

Oremos.

Señor, alimentado con el alimento sagrado,

imploramos de tu bondad,

que escuchando a tu unigénito seamos hijos tuyos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

-Amén.

Nos disponemos a recibir la bendición

del arzobispo castrense, monseñor Juan del Río.

El Señor esté con vosotros.

-Y con tu espíritu hermanos y hermanas,

profundo reconocimiento a TVE y al programa "El día del Señor"

del señor y a todos los magníficos profesionales

y a todos los magníficos profesionales

por la retransmisión de la misa de la jornada mundial de la paz.

Militares, policías y guardias civiles,

en este obispo y en todo el Arzobispado Castrense

tienes una casa de oración, gente que reza por vosotros

y por vuestras familias. Por España y por la concordia de España.

Por todos los españoles y, sobre todo,

para que el Señor os bendiga y os guarde de todo peligro.

A los militares que están en misiones internacionales

y a vosotros que estáis en España.

Recibir esta bendición y transmitirla a familiares

y conocidos.

Bendito sea el nombre del Señor.

Nuestro auxilio es el nombre del señor.

La bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros.

Bendigamos al Señor.

Por última vez, se ofrece al niño Jesús a

Por última vez,

se ofrece al niño Jesús a adorarlo.

Por cierto, el arzobispo castrense acaba de publicar

una carta titulada "Servidores de la paz".

También ha hecho esas reflexiones en Twitter.

Primero, los seminaristas empiezan adorando al niño.

Son los seminaristas del seminario castrense

Juan Pablo II,

se preparan para ser sacerdotes capellanes castrenses.

(CANTAN "ADESTE FIDELES")

Feliz día del Señor.

Pueden quedarse viendo "Pueblo de Dios".

La semana que viene estaremos en la capilla

de la casa de beneficencia de Valladolid.

Lo dicho, feliz día del Señor a todos.

(Coro)

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