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Para todos los públicos Desafía tu mente - 28/09/16 - ver ahora
Transcripción completa

Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a Desafía tu mente.

Hoy hablaremos, entre otras cosas, de percepción visual

y como son perceptivos se preguntarán qué hago vestido de esta guisa

en un entrenamiento de los Black Demons,

los campeones de España junior de fútbol americano.

Pues ahora se lo cuento. Arrancamos.

(Varios) Antonio va.

(Música intro)

Traemos un programa muy viajero.

Tendrán que centrarse para no perderse nada,

su agudeza visual contra las cuerdas.

Les retamos en una prueba de habilidad, deberán ingeniárselas

para quedarse con el billete sin tirar las monedas.

Veremos cómo cambia el mundo al pasar de tres a dos dimensiones.

Hoy volvemos a desafiar su cerebro.

¡Listos, listos, en una, en una, en una, ready Miller!

¿Listo?

(Música rock)

Va, Antonio, va, va. (VITOREAN)

Uh.

Dale, Antonio, bien.

Bueno, no ha sido tan difícil, aunque no se, porque si te sale bien

hacen esto, si sale mal no sé qué te pueden hacer.

Eeto conseguido, ahora les toca a ustedes

y para su primera prueba vamos a la cuna del fútbol americano

que obviamente son los Estados Unidos. Solo un consejo.

No pierdan de vista el balón.

Tan solo tienen que decir si el lanzador es capaz

de poner el balón entre los dos palos.

Les voy a dar algunos datos.

Estamos a menos de veinte metros de los palos, por lo tanto,

creo que lo tendrán fácil para ver si entra o no entra.

Pero no deben quitarle ojo,

aunque seguir a un objeto pequeño en movimiento a distancia

a veces puede resultar realmente difícil. Ya lo verán.

¿Están preparados?

(Pito)

¿Qué tal? ¿Perdieron el balón de vista?

¿Ha pasado demasiado rápido?

¿A qué no habéis visto si lo ha colado? No estabais mirando.

-Yo lo he visto fuera. -Yo en principio dentro.

Hay como un poco de efecto óptico, no sé si entra o no.

-Yo digo que sí. -Sí, sí pasó.

-Patada. -Lo ha metido.

-Se ha escapado. -Pero si no sale ni de la bota.

¿Ha entrado o no ha entrado el balón entre los palos?

Se lo enseñamos desde otro ángulo para que vean la solución.

Ahí lo tienen, la pelota ha pasado entre los dos palos.

Ha sido fácil, pero mientras ustedes han visto el lanzamiento,

seguro que no han prestado atención a lo que ocurría en el primer plano.

(Rebobinado)

¿Pudieron notar si hubo cambios en las animadoras?

¿Detectaron si alguna de las chicas por ejemplo se cambió de ropa?

-Antes bailaron, ¿no? -Sí.

Hicieron como un baile.

-Se están quitando ropa. -Ah, se están despelotando.

(RÍEN)

La del medio está totalmente desnuda, así que van cambiando, sí.

¿Cuántas se han cambiado de camiseta?

(RÍE) (RESOPLA) Dos.

Me temo que no vieron absolutamente nada,

su visión estaba centrada en captar el lanzamiento y ver si entraba.

Yo es que ni las vi.

Las veo ahora porque me has dicho que se quitan la camiseta,

pero no las veo.

-La pelota sí que ha entrado. -Sí.

Pero además, las chicas estaban como medio desnudándose o algo así.

-Sí, creo. -¿Te has fijado?

Sí, lo he visto, pero no muy bien.

Estábamos concentradas viendo al chico

que tiene que tirar el balón.

-Sí. -Y las chicas, no sé, me da igual.

Por estar pendientes del balón

al final algo que es llamativo no lo ves.

Atención selectiva es lo que te iba a decir.

Si pudieran retroceder su vida se sorprenderían

de lo frecuente que es la ceguera por falta de atención,

que hace que uno no perciba las cosas que pasan delante de sus ojos.

Es lo mismo que cuando volvemos a casa y llegan al garaje

y no recuerdan nada del camino que han hecho.

A todos nos ha sucedido eso alguna vez.

Para poder seguir el balón en movimiento en el trayecto

los ojos tuvieron que mantenerse fijos en un objeto pequeño

que además tenía un movimiento rápido.

De hecho, los ojos hacen esto miles de veces al día,

desde conducir un coche hasta ver una película.

Esto se llama seguimiento visual,

es una herramienta que está conectada a su cerebro.

No se enfaden con su cerebro por no haber visto las animadoras,

hizo exactamente lo que le pedimos que hiciese,

que se fijase en el balón, y no puede fijarse en dos cosas a la vez.

Seguro que alguna vez se han puesto una camiseta o una gorra

o un objeto que se convierte en amuleto automáticamente

cuando su equipo favorito gana un partido.

Reconozco que lo he hecho.

Aunque una cosa no tenga que ver con la otra,

como el resultado tiene sentido para usted,

el cerebro crea una pauta.

Partido más camiseta igual a victoria del equipo. Y, de repente,

ya no es una camiseta cualquiera, es la camiseta de la suerte,

aunque la camiseta no haya jugado ningún papel en la victoria.

Quiero que estén muy atentos a esta imagen.

Tengo una pregunta que hacerles, ¿cuál de estas pelotas es más grande?

Mírenlas bien, les voy a dejar un poco de tiempo.

¿Lo saben ya?

Seguramente han pensado que el balón de fútbol es más grande.

Pero yo siento decirles que están equivocados,

en realidad la pelota de golf es mucho más grande.

¿Sorprendidos? ¿Cómo puede ser más grande la pelota de golf?

Se lo explico. No le hemos dado a su cerebro la información

que necesitaba para resolver el problema.

Había sombras y colores,

pero si añadimos unas líneas de perspectiva,

fíjense lo que pasa, ¿lo ven?

No nos fijamos, pero el color es algo que el cerebro impone en el mundo,

una característica de la luz que es muy útil para distinguir por ejemplo,

un oso entre los árboles del bosque o la arena del mar.

Tenemos dos ojos, la información que reciben se procesa en el cerebro

y en cierto modo da sentido a nuestro mundo visual,

nos indica lo lejos que están las cosas de nosotros

o la rapidez con la que se están moviendo.

Seguimos poniendo a prueba nuestra capacidad visual

y explicamos por qué tenemos dos ojos que funcionan a las mil maravillas

para tener visión en tres dimensiones.

¿Qué tal? ¿Cómo os llamáis?

-María. -Paula.

María y Paula. Voy a pediros que hagáis una cosa,

un poco rara pero hacedla y a ver si os sale o no os sale.

Poned las manos a esta altura de los ojos

coged los índices y con los ojos abiertos

tratad de tocar las dos puntas de los dedos.

Sin problema, ¿no? Sí.

Podéis hacerlo y no falláis, ¿no?

Vamos a hacer lo mismo, pero ahora os pido que cerréis un ojo .

Muchos de vosotros han sentido que no encontraban sus propios dedos.

Menudo jaleo. Al quitarse parte del sentido de la vista,

su cerebro necesita más información visual sobre el entorno,

no encuentra los dedos, necesita un tiempo de adaptación

tiene que repetir varias veces para acabar uniendo los dos dedos.

Por hacerme el chulo. (RÍE)

¡Eh, ahí, ahí!

Se trata de acostumbrar al cerebro a que le ponemos una complicación

que no se esperaba.

Espera, que es la siguiente.

Em. Eh.

Seguimos poniendo a prueba su cerebro y lo haremos con objetos reales.

Me los he traído por cierto de casa y entre ellos tengo este peluche

de cuando mi hija era pequeña, qué tiempos aquellos,

simpático el leoncito.

Me he traído esta libreta que utilizo para apuntar las grandes ideas

que tiene las páginas en blanco porque no se me ha ocurrido ninguna

y también me he traído este café con leche

llevo todo el día para tomármelo y todavía no he encontrado el tiempo.

Lo primero que voy a hacer si me permiten, es tomarme el café.

Bueno, iba a tomarme el café porque, ¿qué me habéis hecho aquí?

Vale, no me tomo el café.

Me temo lo peor con el osito de peluche de mi hija, ¿no?

Nada, que no lo puedo coger. Me lo vais a devolver, ¿eh?

¿Dónde está el real? Pero, ¿qué es esto?

Está plano, parece un dibujo animado que le han pasado por encima .

Y claro, de la libreta ni hablamos, ¿no?

La libreta imagino que también me la estáis jugando, ¿no?

Ya, efectivamente, me la estáis jugando.

¿Cómo es posible que lo que parece una imagen tridimensional

sea en realidad un papel plano?

Lo que ven se llama visión anamórfica,

es un efecto óptico que se produce cuando una imagen deformada

solo puede reconocerse cuando se mira desde un ángulo determinado

o se proyecta sobre una superficie con la forma adecuada.

Aprovecha la manera en que el cerebro usa las imágenes en dos dimensiones

que ven los ojos para construir un mundo tridimensional.

El cerebro no concibe la idea de una taza de café plana

o un peluche sin volumen, no le cuadra,

está acostumbrado a ver todo en tres dimensiones

porque es como son los objetos en la vida real.

Con este juego hemos engañado una vez más al cerebro,

que ha vuelto a hacer suposiciones erróneas

cuando trataba de procesar el alto, el ancho y sobre todo el profundo.

(Teléfono)

Suena porque mis compañeros quieren hacerme una broma

y piensan que voy a cogerlo y en realidad no va a ser real

porque esto que tengo en la mesa será un papel anamórfico .

Em, no lo voy a coger, ¿eh?

(Teléfono)

¿Y si es importante?

Me arrepentiré de lo que voy a hacer, pero voy a cogerlo.

Anda, pues no, es de verdad.

Sí. Os estáis pasando hoy con las bromitas.

Pensé que era una broma, sí. Pensé que era falso.

Atentos ahora porque tenemos un juego de orientación.

Nos colamos en una mina, giraremos hacia un lado y hacia el otro.

Con un objetivo, encontrar el oro.

Su trabajo consiste en recordar el camino hasta llegar el oro,

¿de acuerdo? ¿Están preparados? Allá vamos.

(Música alegre)

Les hemos enseñado cómo llegar hasta el oro.

Ahora tienen que encontrarlo ustedes solos.

¿Qué mapa coincide con la ruta para llegar hasta el oro?

¿Fue el A, el B, C o D?

Vamos a darle otra oportunidad y vamos a enseñarles otra vez más

cómo llegar hasta el oro. Muy atentos.

Bueno, aquí está el oro, pero aún no es suyo.

¿Cómo llegar? Tienen que elegir A, B, C o D. ¿Tienen la respuesta?

Si dijeron C, enhorabuena, tienen buen sentido de orientación.

Si se confundieron no se preocupen, pasa a la mayoría que hace la prueba.

La buena noticia es que el cerebro mejora el sentido de la dirección

a través de la repetición y la práctica.

Ahora volvemos a casa con los GPS, pero hubo un tiempo, no muy lejano,

en que no existían y todos llegábamos a nuestro domicilio sin utilizarlos,

repetir y practicar generaba en nuestro cerebro

un sistema de navegación integrado que, además, funcionaba.

En el programa sabemos lo importante que es ejercitar el cerebro,

hacer gimnasia cerebral.

Cuando tenemos una idea o generamos un nuevo recuerdo

se crean conexiones cerebrales, le estamos haciendo trabajar.

Por ejemplo, ahora mismo, mientras me están viendo

se está creando conexión en su cerebro

que es algo así como cuando creamos una carpeta en el ordenador.

Vamos ahora con un simple juego que va a requerir intuición,

incluso estrategia, deducción, habilidad.

Vamos a tener que estrujar nuestros cerebros para intentar

encontrar la solución.

Hay algunas voluntarias, ¿qué tal? Bien.

Esto es muy sencillo. Tengo un billete de diez euros,

unas monedas, una botella. Coloco las monedas, el billete.

Consiste en sacar el billete sin que caigan las monedas

y como máximo utilizando dos dedos.

Si tenéis ideas, utilizar otra cosa, la nariz también puede ser.

No tenemos todo el día, ¿eh? Ah, hasta luego.

Total, que no se puede, ¿eh?

(RÍE) No hay golpe seco.

Toda la tarde y no encontramos la solución.

-No te pillo. -A ver, es que me explico fatal.

-O sea, lo cojo así y así. -Claro, no, vale, no.

Pues tira fuerte, venga. (RÍEN)

A ver. Como el anuncio.

Uy, casi.

Con dos dedos.

(Monedas)

Pues yo tiro en seco, como los manteles.

¿Lo has hecho alguna vez? Con un mantel, pero salió mal.

Bueno, va. Vamos a ello, dos dedos.

(Monedas)

Ay, el miedo, el miedo escénico.

-Oh, dios, estamos aquí. (RÍEN) -¿Lo cojo de este lado?

Sí. Yo creo que no. Mejor el otro.

¿Sí? ¿Seguro? Y rápido. Tiene que ser muy rápido.

-Se me van a caer. -Venga.

Ah. Más rápido.

Mierda. Muy difícil. Así, muy difícil.

En realidad, si lo haces bien con seguridad y confianza,

en teoría, este es el camino.

-Ah. -Tenías razón tú.

Ah. Bien.

He ganado, me los quedo, ¿no? Sí.

-Que sí, que sí, venga. -Ah, olé.

Muy bien.

Haz lo mismo, saca el billete, pero utilizando solo un dedo.

-¿Qué dices? -Enróllatelo así.

¿Me lo enrollo en la mano?

Tiro mejor desde aquí, pero no, no.

Nada. No.

(RÍE) Pero hay que darle. Hay que darle.

Em, no. No.

(RÍEN)

(Monedas) Oh.

Un dedo. Un dedo.

Sí, señor.

-Bueno. Ah. -Uh.

Guau, increíble, a la primera.

No era fácil, pero lo ha deducido, lo ha hecho muy bien.

(Música misteriosa)

Ahora ven la fotografía de una mujer,

una foto digamos que un poco siniestra.

Nos sirve para explicar este juego. Vamos a observarla de cerca.

¿Hacia qué dirección creen que está mirando?

¿Hacia la derecha de sus pantallas o hacia la izquierda?

¿Han creído ver que mira hacia la izquierda de su televisor?

No se preocupen, casi todo el mundo dice lo mismo.

Hasta que llega la parte espeluznante.

Sigan mirando a esta mujer mientras la imagen se aleja más.

Bueno, ¿no les parece ahora que la mujer mira hacia la derecha?

Prometemos que no hemos modificado la imagen, la hemos alejado.

Vuelvan a mirar mientras traemos de nuevo la imagen al frente

para que de nuevo sus ojos cambien de dirección.

(Música intensa)

¿Nos mira Periquita desde el más allá?

¿O su mirada fantasmal solo cambia nuestro cerebro?

El secreto de la ilusión se basa en el sistema instintivo del cerebro

que les advierte de cuando alguien les está mirando fijamente.

Desde la distancia, su cerebro supone que el iris

ha de ser la parta más oscura del ojo

y por eso parece que Periquita mira hacia la derecha de la pantalla,

a medida que la imagen se acerca y se revelan los detalles más finos

vemos que en realidad la mujer mira a la izquierda del televisor.

Este sistema instintivo está tan incrustado en nuestro cerebro

que incluso después de la explicación

volvemos a ver cómo los ojos de Periquita

vuelven a cambiar de dirección

a medida que acercamos o alejamos la imagen de nosotros.

(Música intensa)

Miren con atención a la X que ven en el centro de la imagen

y ahora díganme, ¿qué es lo que ven?

(Música alegre)

Como un punto, falta un punto.

Se ve como algo verde.

Yo no los veo, claro, o es que veo poco.

Seguramente ven un punto verde girando alrededor de un circulo.

Los sigo viendo morados y verdes. (RÍE)

El que parpadea es verde.

Sí, el verde se mueve, la sensación de que los circulitos

cambian de posición.

No es blanco, es clarito, es verde clarito o algo así.

Parpadean puntos verdes.

Ahora les voy a pedir que dejen de mirar a la X

y traten de seguir el movimiento del punto verde.

¿Qué ha pasado? El punto verde ha desaparecido, ¿verdad?

Esta ilusión óptica sirve para demostrar

lo rápido que el cerebro localiza el movimiento a su alrededor,

pero ¿por qué ocurre esto?

La explicación es muy científica,

cuando nuestros ojos se quedan fijos en la X sin moverse,

se cansan, se sobreestimulan,

esto hace que envíen información incorrecta al cerebro.

El punto verde en realidad no existe, y cuando el morado se mueve,

nuestros ojos interpretan como verde el espacio gris del fondo,

pero ya ven, todo es falso, todo es mentira, se equivocan.

Este es un ejemplo de cómo vemos los colores.

Si nos fijamos en la cruz central, nos va a dar la sensación de que hay

un círculo que da vueltas de color verde.

Realmente ese círculo no existe, es la consecuencia

de la fatiga de las células que ven el color rojizo

y por eso vemos un círculo de un color complementario, el verde.

Como ven, llevamos un programa lleno de colorido,

pero el que pone el color brillante en este programa es Luis.

Bueno, no sé si brillante, lo que sí lo pongo es bicolor

porque las cartas aquí son lógicamente todas rojas y negras.

Mezclamos, porque tendrás que elegir una carta.

¿La que quiera? Libremente, la que tú quieras.

A ver. Esa. Muy bien.

Me giro para no ver la carta, la muestras a cámara.

Vale, ponla donde tú quieras. Ahí mismo.

Perfecto. Mezclamos más y ahora está totalmente perdida la carta.

Cortamos por aquí, cortamos un poco más.

Incluso si quieres mezclo más, ¿o no? Venga, mezcla.

Voy a mezclar un poquito más. Mira.

Va a aparecer la carta. ¿Qué carta es la tuya?

El cuatro de rombos. Eh, no, agua, eso no.

Agua no. El cuatro de rombos si lo dejas aquí y frotas un poco

lo que ocurre, mira, es que aparece la dama de trébol.

Bien, ¿no? Oh.

¿Quieres que cambie? ¿Podemos cambiar?

Sí, las damas cambian. Con que las dejes así, mira.

A veces no cambia, lo que ocurre con algunas damas es que desaparecen.

¿Cómo te has quedado? Blanco.

Un dedo.

¿En serio? (RÍEN)

Eso no vale, se han caído. Eso ha sido la mesa.

  • Desafía tu mente - 28/09/16

Desafía tu mente - 28/09/16

28 sep 2016

Antonio Lobato se viste de jugador de fútbol americano para comprobar la agudeza visual de los espectadores. Veremos cómo cambia el mundo que nos rodea al pasar de tres a dos dimensiones.

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