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Para todos los públicos Desafía tu mente - 21/06/16 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola. ¿Cómo están?

Hoy les demostraré que su cerebro les engaña continuamente.

Les volveré a poner a prueba.

¿Ven esta pelota? Es de goma, normal y corriente.

La lógica nos dice que, si la lanzo hacia arriba,

todo lo que sube baja,

y que, si la lanzo contra el suelo,

una pelota de goma, obviamente, bota.

Hasta aquí todo perfecto, normal, correcto y lógico.

¿Qué ocurriría si cogiese esta manzana?

Si la lanzo hacia arriba,

todo lo que sube baja.

Si decidiese lanzarla contra el suelo...

(Golpe)

...las manzanas no botan.

Se estarán preguntando: "Aquí algo me descuadra.

Seguramente Antonio me está engañando.

Eso no es una manzana, porque las manzanas no botan.

Igual es de goma".

¡Qué buena está!

Una manzana natural, verde, brillante...

Con un toque ácido y dulce, sabrosísima.

Que, sin embargo...

(Golpe)

si la lanzo contra el suelo, bota.

La vista nos permite percibir las formas, la distancia o el color.

Continuamente nuestro cerebro adivina y descifra la información que vemos,

pero, en este caso, están confundidos y nos saben muy bien qué creer.

Son malentendidos. Saben que no pueden ser verdad,

pero que parecen ser verdad.

Esto es "Desafía tu mente". Comenzamos.

Dicen que ver es creer,

pero hoy les demostraremos que también oír es creer.

Asistimos a un curioso duelo entre nuestros ojos y oídos.

Damos rienda suelta a su imaginación en un programa lleno de colorido.

Esto es "Desafía tu mente".

(RÍE)

(Música)

Antes, se pensaba que los sentidos actuaban de forma individual

y que se procesaban por separado.

Las manos perciben tacto, la boca, gusto y los ojos, vista,

pero existen estudios que demuestran que unos sentidos influyen en otros.

Volvamos a jugar con su mente.

Vean estas pelotas y el camino que describen.

¿Creen que las pelotas se cruzan

o chocan y rebotan una contra otra?

¿Lo tienen claro?

Veámoslo de nuevo.

Antes de que contesten,

hemos salido a la calle para ver cómo lo resuelven tres personas.

Les pondremos unos auriculares.

Muchas veces, ver es creer,

pero ¿creen que ver algo con sonido podría cambiarnos la percepción?

-¿Los negro para ti? ¿Seguro? -Sí, seguro.

-Blancos para ti. -Me va bien.

Le doy al play.

Se cruzan.

¿Se cruzan las dos bolas?

No, se golpean.

Dos bolas que se cruzan

-y van a extremos opuestos. -Chocan.

Dos pelotas que se cruzan.

Yo veo que van dos pelotitas y se separan.

-Yo he visto... -No os enfadéis.

Es extraño. ¿Cómo pueden ver la misma imagen

y percibir cosas distintas?

Cada uno de ellos ha visto una cosa. Veamos si cambian de opinión

cambiando de auriculares.

-Repetimos. -Vale.

Sí, chocan. Además, no se cruzan, sino que salen rebotadas, ¿no?

Yo no he oído nada.

Al chocar, el movimiento sería diferente.

¿La imagen es la misma?

Es exactamente la misma. Os lo aseguro.

Lo único que cambia es el sonido.

Se han cruzado.

¿Por qué cambian de opinión? Miren lo que han visto y escuchado.

(Choque)

¿También han cambiado de opinión al verlo con sido?

No han sido los únicos.

Los de los auriculares negros no escucharon nada

y tenían la sensación de que se cruzaban.

Los de los auriculares blancos escucharon esto.

(Choque)

Y su respuesta fue que las bolas chocaron.

Parece una locura.

El sonido cambia la percepción que tenemos sobre el movimiento.

Vamos a verlo otra vez. Con sonido y sin sonido.

(Choque)

(Choque)

(Choque)

¿No les parece sorprendente?

La información visual es muy importante,

pero también la de otras modalidades sensoriales,

como la auditiva.

En este efecto,

lo que ocurre es que dos bolas siguen una trayectoria

y se cruzan en un punto.

El cerebro lo interpreta del modo más económico posible,

que es hacer que cada una continúe su trayecto

y tenemos la sensación de que se cruzan.

Sin embargo, cuando coincide con un sonido de bolas chocando,

un sonido bien conocido,

el cerebro lo incorpora

y tenemos la sensación de que las bolas rebotan

y salen despedidas la una de la otra.

Ahora, veremos

lo fácil que es que el cerebro haga suposiciones erróneas

cuando se trata de valorar altura, anchura y profundidad.

Fíjense en estos dos monstruos.

Respondan a una pregunta sencilla.

¿Cuál es más grande?

(Música)

El de detrás.

No, ese no.

No sé.

El de la derecha.

Yo igual.

Todos están de acuerdo en que el de arriba es más grande.

Está más lejos.

-Es que los dos... -Sí, el primero.

Es que de frente cambia.

Ay, no sé.

Este es más grande.

Pienso que igual. Es más grande ese.

El que está más arriba.

¿Ustedes pensaron lo mismo?

Sigamos con el experimento.

-¿Despego? -Sí, claro.

A ver.

Son iguales.

Iguales.

Seguro que han pensado cómo engañamos a sus cerebros

si las dos figuras eran exactamente iguales.

¿Por qué la diferencia parecía tan evidente si eran iguales?

Es que es como si fuera en dimensión.

Claro. Sí.

Depende de dónde lo ubiques.

La respuesta tiene que ver con cómo procesamos la información visual.

Cuánto más lejos está un objeto, más pequeño lo vemos.

Así, el monstruo que parece que está más lejos

aunque sea del mismo tamaño,

el cerebro interpreta que es más grande,

pero, en realidad, los dos son exactamente iguales.

¡Son iguales! (RÍE)

¡Perfecto! Son los dos iguales.

(APLAUDEN)

(VITOREAN)

Ahora, les pido que se fijen en esta equis.

Se van a sorprender, porque voy a leerles la mente.

Miren el centro de la pantalla.

Sin quitar la vista de la equis, imaginen un triángulo rojo.

Les damos cinco segundos. Piensen en un triángulo rojo

Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ya.

¿Lo tienen?

Seguro que su triángulo era más o menos como este.

¿He acertado?

Sí, ¿verdad?

Podrían haber pensado: "¿Qué tiene eso de extraordinario?".

Algo tiene de extraordinario,

porque podrían haber imaginado multitud de triángulos diferentes.

Un triángulo invertido,

o este de lado,

o este en el medio alargado.

Podían haber pensado en un centenar de triángulos,

pero no lo hicieron. Pensaron en el que han pensado.

Y nosotros lo sabíamos.

¿Cómo funciona la imaginación?

Se dice que la lógica te lleva de A a B,

pero la imaginación te puede llevar a todas partes.

Es una de las habilidades más misteriosas del cerebro.

Inspiración de las mayores creaciones.

¿De dónde viene? ¿Por qué imaginamos?

La explicación del triángulo es muy sencilla.

En el cerebro tenemos nuestras propias imágenes,

pero algunas ideas e imágenes,

como el triángulo en el que casi todos hemos pensado,

las compartimos a la vez.

Elegimos el equilátero porque es el más perfecto.

y al cerebro le gustan las cosas perfectas.

Nuestro cerebro está programado para ver caras.

Especialmente si son de personajes conocidos.

¿Les suena? Es Albert Einstein.

Es una máscara de uno de los genios más grandes del mundo.

Me pregunto si ustedes son suficientemente geniales

para decidir qué están viendo.

¿La parte de delante de la máscara o la de detrás?

Si han pensado que la parte de atrás era la de delante,

es una respuesta normal.

Casi todos los que la han visto no sabía con exactitud

qué parte era.

Parece que ves todo el rato lo mismo.

Ah, sí.

Se viene como para delante, como los típicos marcapáginas

que haces así y se mueve.

Ahí, ¿ves?

-Veo la cara al revés. -Ahí está.

¿Has visto?

Pero ¿por qué?

Ahora, otra vez. Es como si hubiese girado.

Gira para la derecha y para la izquierda.

La ilusión del rostro hueco

revela lo que hace nuestra visión:

Intentar dar sentido al mundo del modo más exacto posible.

Estamos acostumbrado a ver rostros normales, no huecos.

Nuestro sistema visual asume que, si vemos algo ambiguo,

algo que parece una cara,

tiene que ser una cara.

Cuando sale al otro lado, es como si girara para el otro lado.

Veía una serpiente que le salía del ojo.

-¡Anda! -Está muy bien.

¡No sé!

(RÍE)

Vamos a seguir jugando. Fíjense.

¿Qué creen que pasaría si hacemos a Einstein un poco más pequeño?

¡Vaya!

Ahora parece la cara de otra famosa.

Les suena, ¿verdad?

No hemos cambiado nada la imagen anterior.

Solo hemos cambiado la perspectiva.

¿Por qué Albert Einstein parece Marilyn Monroe?

Los ojos saben reconocer detalles de cerca,

como las arrugas o los pelos.

Cuando la imagen está cerca, perece Einstein,

pero, cuando se aleja,

la capacidad para reconocer detalles se pierde

y solo resultan visibles los rasgos genéricos,

como la nariz, la boca y el pelo.

Por eso la imagen se transforma sorprendentemente en Marilyn Monroe.

He estado jugando con su cerebro,

pero se trata de desafiar su mente.

Al principio les dije que esta manzana

verde, brillante, sabrosa y natural,

podía botar. ¿Se acuerdan?

(Golpe)

Y ustedes pensaron: "Algo no cuadra.

Estoy viendo como bota, pero las manzanas no botan.

Quizás sea de goma, quizás sea de mentira".

Y yo les dije...

Es una manzana sabrosísima, de sabor increíble y además...

(Golpe)

...bota.

¿Cómo es posible?

Si tiras una manzana contra el suelo, se destroza.

En realidad, hay un pequeño truco.

Cada vez hago que lanzo la manzana,

sincronizo mi golpe de pie,

hago un giro de muñeca,

y, desde ahí, se creen que la manzana bota.

Lo pueden hacer con cualquier objeto.

Con una vela también funciona.

Con un móvil también funcionaría.

Aunque tiene más riesgo.

Este truco demuestra que, muchas veces,

el mundo que vemos no es tan real como parece.

Todo esto es gracias al cerebro.

El órgano más complejo del ser humano.

Gracias a él, tardamos una décima de segundo

en formarnos la impresión de una cara.

Tres veces más rápido que un simple parpadeo.

Demos más datos sobre el cerebro que les van a sorprender.

¿Cuántas veces han escuchado que solo usamos el 10% del cerebro?

Pues olviden esa afirmación, porque es un mito.

A la basura.

La mayoría de las acciones activan casi todo nuestro cerebro.

La neurociencia ha demostrado que utilizamos el 100%.

Otro dato sorprendente:

Si colocásemos todas las neuronas de un cerebro adulto en fila india,

aproximadamente 100.000 millones,

ocuparían aproximadamente 1.000 km de distancia,

la longitud en línea recta que tenemos desde Madrid a París.

(Música)

Voy a darles una lista de palabras coloreadas.

Tienen que decir en voz alta el color de las letras de cada palabra

lo más rápido que puedan.

Por ejemplo, el color de esta palabra es el rojo

y este es verde y este es azul.

Es muy sencillo. Simplemente digan el color que ven.

¿Empezamos ya? Pues uno, dos, tres, ¡ahora!

Azul, amarillo, morado...

...verde, rojo, naranja, gris.

Azul, amarillo, morado, verde, rojo...

...naranja, gris, rosa, marrón y blanco.

Azul, amarillo, morado...

...marrón, blanco.

Ha sido muy fácil. No habrán fallado ninguna,

pero la alegría dura poco.

No se confíen.

Ahora, lo volveremos a intentar, pero con un pequeño cambio.

Tienen que decir los colores que están viendo.

Un consejo: no hagan mucho caso a lo que pone.

Empezamos de nuevo. ¿Listos? ¡Ya!

Rosa, verde, rojo, azul, amarillo,

verde, naranja, azul, verde y rosa.

Ro... Azul, amarillo, gris.

Verde... Bueno, no sé.

(RÍE)

Naranja, azul, verde, rosa.

Rosa, verde, rojo, azul, amarillo, naranja...

Naranja, azul, verde, blanco.

(RÍEN)

Hubo un cortocircuito, porque ves una cosa y ves otra.

Lo leía básicamente. No pensaba en el color.

Además, era más difícil por el hecho de hacerlo rápido.

En este caso, tenemos un estímulo que es una palabra,

pero que está pintada de un color.

Leemos automáticamente las palabras. Tenemos mucha práctica.

Sin embargo, no es tan fácil denominar colores.

Con los dos estímulos de forma simultánea,

el cerebro tiene que controlar la interferencia

que genera la lectura de la palabra sobre la denominación del color.

Miren fijamente el centro de esta imagen.

Deberían ver 4 círculos negros conectados por un círculo azul.

No dejen de mirar el centro. ¿Ven el círculo azul?

Si es así, no son los únicos.

Que lo vean no significa que esté.

Lo crean o no, ese círculo solo está en su mente.

Ahora, imagínense que hemos hackeado su cerebro

y le añadimos información nueva.

Ocurre si una neurona pasa una señal a sus vecinas

y sus vecinas la pasan a sus vecinas en una reacción en cadena.

Es como una gota de tinta diseminándose en un vaso de agua.

(Música)

El cerebro usa neuronas vecinas para hacerse una idea de lo que pasa.

Lo independientemente de que sea preciso o no.

Encuentra un significado. En este caso, un círcuclo azul.

Solo una parte de los círculos es azul.

Nuestro cerebro conecta las partes azules y rellena el centro.

Por eso vemos un círculo azul donde en realidad no lo hay.

El cerebro intenta dar sentido al mundo que nos rodea.

En ese empeño, a veces hace lo contrario.

Hace que veamos cosas que no son reales.

¿Se han dado cuenta de que tengo una bola en la mano? Aquí.

¿Está flotando?

¿Flota en el aire?

Sé lo que están pensando,

que Antonio intenta engañarles.

¿La sujeta un hilo, quizás?

¿Hago magia?

Saben que no soy prestidigitador

y que en este programa, muchas veces,

las cosas no son lo que parecen.

Hacemos que su cerebro les engañe.

Lo hemos vuelto a hacer. Esto es otro malentendido.

Esta preciosa bola plateada

es simplemente un cucharón.

Su cerebro ha vuelto a engañarles.

Y un montón de... ¡Se me mueve!

...puede botar.

(Risas)

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  • Desafía tu mente - 21/06/16

Desafía tu mente - 21/06/16

21 jun 2016

Antonio Lobato nos demuestra cómo en el cerebro pueden producirse malos entendidos, como hacer creer que las manzanas botan. La cara de Albert Einstein nos ayuda a examinar nuestra percepción visual.

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