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Para todos los públicos Desafia tu mente - 19/09/16 - ver ahora
Transcripción completa

(Melodía inicial)

(Música alegre)

¿Se han planteado alguna vez cómo sería no tener memoria?

Imaginen no saber qué hicimos ayer ni qué hemos comido hoy.

Sería un desastre. No sabríamos nada de nada.

No podríamos ni utilizar el lenguaje.

-¡Chist! -Perdón.

¿Cuántas veces se han quedado en blanco con algo que sabían?

Antes, el ser humano confiaba en su mente para memorizarlo todo.

Con canciones, historias o dibujos primitivos.

-¡Chist! -Lo siento.

La mente se quedó corta

y hubo que recurrir a algo para conservar el conocimiento.

Los libros.

Hoy casi todos recurrimos a ordenadores, tabletas y móviles

para recordarlo todo.

¿De cuántos números de teléfono se acuerdan?

Cumpleaños, aniversarios, fechas importantes, cosas que hacer,

todo lo metemos en los teléfonos.

Practicamos muy poco con nuestra memoria.

Por cierto, voy a poner a prueba su memoria.

¿Recuerdan el título de los libros que sujetaba antes?

(Rebobinado)

Si lo han hecho, enhorabuena.

¿Recuerdan el color de mis pantalones?

(Música de circo)

Recordar es volver a vivir. Necesitamos trabajar con la memoria.

Hoy, la vamos a ejercitar con un divertido juego de cartas.

Ponemos en duda la perfección del círculo.

Aprenderemos con los más pequeños.

Los niños nos darán la respuesta a las dudas en un simple dibujo.

Pues porque las puertas están...

(Música)

Su memoria se forma de las cosas a las que prestan atención.

Pero el cerebro no lo hace en orden.

Podríamos decir que nuestro cerebro es nuestro cajón desastre.

Al preguntarles por mis pantalones,

seguro que nadie se había fijado.

Cuando no nos fijamos en algo, es imposible que lo recordemos.

Hoy, pondremos a prueba su memoria

y les daremos algunos consejos para que no nos falle.

Presten atención.

Les daremos la vuelta a tres cartas

y tendrán cinco segundos para tratar de memorizarlas.

¿Están listos?

Ahora.

(Tictac)

Les voy a pedir que sumen los números de las tres cartas.

Sencillo. ¿Cuánto es el valor total?

Les doy tiempo.

(Tictac)

(Alarma)

¿Tienen la respuesta?

La suma total de las tres cartas es 16.

No se preocupen porque les doy otra oportunidad.

Aquí tenemos tres cartas más.

Vuelvan a tomarse su tiempo. Les doy 10 segundos.

(Tictac)

¿Cuánto suman esta vez?

Si dijeron 20, ¡buen trabajo! Tienen una gran memoria.

(Aplausos)

Pero, ¿recuerdan en qué carta vemos a una mujer con gafas de sol?

(Música de decepción)

Sí, resulta que su memoria se centró en sumar los números,

pero les pedíamos un trabajo extra.

Mucho antes de que nos dominasen las tecnologías,

teníamos que almacenar más aquí, en nuestro cerebro.

Ya les dijimos que es el órgano más importante,

pero también el más complejo.

¿Cuánto tarda el ordenador más potente del mundo

en hacer lo que hace en un segundo la actividad mental de una persona?

Cuarenta minutos. Es impresionante.

El cerebro humano tiene una capacidad de 3,5 cuatrillones de bits.

Solo nueve veces menos que el ordenador más potente.

Pero es un millón de veces más eficaz,

porque consume alrededor de 12 vatios.

Lo que gasta esta bombilla.

Seguiré consumiendo energía de sus cerebros.

Hagan memoria. ¿Recuerdan el juego de cartas que les mostramos?

La primera vez, no estaban preparados para la pregunta que les formulé,

porque no sabían realmente en qué enfocar su atención.

Pero, una vez que les hemos inducido a sumar los números,

su mente olvidó las figuras

y no han visto las gafas de sol.

Pueden pensar que porque no recuerdan algo tienen problemas de memoria.

No siempre es así.

A veces, la atención nos juega malas pasadas.

Procesamos en mayor profundidad aquello a lo que prestamos atención.

Lo que facilita el recuerdo posterior.

Aquello a lo que no prestamos atención

desaparecen de nuestra mente al desaparecer de nuestra vista.

Somos ciegos a lo que no prestamos atención.

Las cosas que atendemos guían nuestro comportamiento,

hacen que nuestra conducta sea coherente

y facilitan los procesos de recuerdo y memoria.

Hagamos un juego muy sencillo. Cuenten rápidamente del uno al diez.

Fácil y rápido.

Hagámoslo al revés.

Ha sido un poco más difícil.

Pues ahora vamos a complicarlo mucho más.

Pasamos a las letras.

Vamos a decir el abecedario lo más deprisa que puedan.

A, B, C, ahora.

Hagámoslo al revés.

Comiencen por la Z y vayan hacia atrás.

¿Listos? Empiecen.

Seguro que Z, Y, X, W, V, U

les ha costado un poquito más que al derecho.

Seguro que bastante más, pero no se preocupen.

El cerebro está acostumbrado a memorizar pautas,

que tenemos metidas en la cabeza desde pequeñitos.

Nos es muy fácil repetir esas series de, por ejemplo, números o letras.

Pero, cuando pedimos al cerebro que abandone esa pauta habitual,

tenemos ciertos problemas.

En este juego, lo demostraremos con estos dos conejillos de indias.

-Los números. -1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10.

-1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. -No está mal.

-Ya verás. -¿Del 10 al 1?

-Vale. 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1. -Perfecto.

-11, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1. -No ha estado mal.

Dime el abecedario rápidamente.

-A, B, C, D... V, W, X, Y, Z. -¡Qué bien! ¡Qué rápido!

-A, B, C, D... V, W, X, Y, Z. -(RÍEN)

Se ha tropezado, pero está bien.

-¿Y si te lo pido al revés? -Z, Y, X...

Y, R, S, O...

S, R...

(RÍEN)

Ahí me quedo.

Q... P, Q...

Q, P, O...

R, S, T... No.

(RÍEN)

Z, Y, W, V, U, T, S, R...

(BALBUCEA)

Sí. O, P, Q...

(RÍE) No lo sé.

Se me colapsa.

-Desastre total. -Desastre.

-El cerebro está hecho a una pauta... -No funciona.

-...y al revés no hace nada. -Horrible.

Lo giras y no funciona.

-¿Qué tengo que pensar? -Que no hay nada que hacer.

A los que lo intentan en casa les ocurre exactamente lo mismo.

Los que lo han intentado en la calle no han acertado.

R, S, T...

-No tenemos toda la noche. -No.

Ciertos problemas al darle la vuelta al cerebro.

(RÍEN)

Nos pasa a todos.

Esto es debido a que su cerebro tiene grabada la secuencia,

pero al obligarles a cambiarla, es decir, invertimos el orden,

hacemos que se produzca el caos en nuestra mente.

Les pido que presten atención y miren este gráfico.

¿Cuántos círculos perfectos ven?

¿Lo han pensado?

Parece fácil.

Seguro que solo ven uno.

El verde del centro.

Pero ¿y si les dijéramos que hay tres círculos perfectos?

Es cierto. Los tres son perfectamente redondos.

¿Creen que es imposible? Estamos diciendo lo correcto.

El motivo por el que esta ilusión óptica les desorienta

es la tendencia del cerebro a seguir pautas

Al nacer, el cerebro es una página en blanco

que hay que llenar con experiencias y educación.

Vamos escribiendo páginas con hábitos y pautas.

Los hábitos más arraigados no se eliminan del todo.

Para abandonar un mal hábito tenemos que entrenar mucho.

No es nada fácil.

¿Por qué es tan difícil abandonar un hábito?

Para responder esa pregunta,

tendremos que volver a la ilusión de los círculos.

Les he preguntado cuántos círculos perfectos ven.

Y solo ven uno.

El verde del centro.

Pero fíjense bien.

Cuando se elimina el sombreado,

se puede ver con claridad que no tienen ningún defecto.

Sin embargo, el cerebro sabe

que los sombreados indican algo incierto.

Así que, casi de forma automática, decide que no son perfectos.

De hecho, al quitar el sombreado y dejar los círculos en blanco,

ya se ve perfectamente que los tres círculos son perfectos.

Observen el dibujo.

No sabemos qué dirección tomará el bus.

Por eso, les haremos algunas preguntas.

No tiene ninguna trampa.

Si este autobús empezase a avanzar, ¿en qué dirección iría?

¿A la izquierda o a la derecha?

No está muy claro.

¿En qué dirección va?

Vemos dos flechas.

-Hacia la izquierda. -Hacia la derecha.

No sé si va para allá o va para acá.

(BALBUCEA)

¿Derecha? No sé. Quizás izquierda.

(RÍE) Esta es la duda.

Mientras lo piensan, les sorprenderá lo que les contaremos.

El 80% de los niños menores de 10 años

puede responder a esta pregunta de inmediato.

¿Por qué es tan difícil para ustedes? Tienen la respuesta.

Si yo estoy enfrente de él, iría para la derecha.

(RESOPLA) Ni idea. Puede ir a los dos lados.

También podría ir hacia la derecha. La verdad es que no lo sé.

Para mi izquierda.

¿Y por qué?

La verdad es que no lo sé. Yo porque soy zurdo, simplemente.

(Música alegre)

Después de este resultado tan poco convincente,

demasiadas dudas,

creo que hemos venido al lugar idóneo para resolver nuestros problemas.

¡Qué de recuerdos!

(CANTANDO) If you ever find yourself Lost in the dark and you can't see

-I'll be the light to guide you -¡Qué bien! ¡Está muy bien!

Hola, Mateo. Hola, Paula. ¿Cómo estáis?

Chocad la mano.

(Choques)

(Choques)

(Choques)

Tenéis que resolverme un problema,

porque los mayores no lo tienen nada claro.

Les enseño este dibujo que he hecho yo,

un autobús,

y les digo "¿va hacia allí o hacia allí?".

Y no lo saben.

-¿Hacia dónde va? -A la izquierda.

Señaladme la dirección.

-Hacia allí. -¡Va hacia allí!

-Paula, ¿hacia dónde crees que va? -Hacia allí.

Señaladme la flecha que queréis.

Venid aquí. Tocadlo.

¿Y por qué no hacia aquí?

Porque las puertas están al otro lado y el autobusero está ahí.

Ah, claro.

Porque la puerta está ahí. Está en el otro lado.

¿Que la puerta está detrás?

Si está detrás, ¿el conductor dónde se sienta?

Aquí.

¡Amigo!

-¡Tú te has subido en algún autobús! -Sí.

-Las puertas están para el otro lado. -Y el conductor aquí.

¿Y por qué? ¿Cómo lo tenéis tan claro?

Porque si está al revés, la puerta estaría aquí.

(RÍE) Claro.

Vosotros sí pensáis.

No los mayores, que no se enteran.

Ya les dijimos que la mayoría lo acertaba.

La puerta está en el otro lado,

para que el conductor deje a los pasajeros.

Los niños lo saben mejor que nadie.

Cambiemos completamente de juego.

Vamos a la calle

a preguntar a la gente una cosa muy fácil.

Verán como casi todos caerán en nuestra curiosa trampa.

Atentos también en casa, porque les leo el enunciado.

Conducen un autobús en el que van 10 personas.

En la primera parada, se bajan cuatro y suben dos.

En la siguiente parada, se bajan tres y suben cinco.

Y en la última, abandonan el autobús seis personas

y solo sube una.

¿Cuántos años tiene el conductor del autobús?

Conducen un autobús, como...

Depende de cuándo nació el señor que maneja.

-Era un autobús con diez personas. -No dijo la edad.

No, yo creo que no.

Treintaitrés.

Veinte.

Yo estoy moviendo cifras.

Yo pensé que ibas a preguntar cuánta gente quedaba, que son cinco.

-Veinticuatro. -Diecinueve.

-No tiene conductor o algo así. -Va solo.

Ni idea. (RÍE)

Si son tres paradas, tiene que saber manejar bien... ¿Veintiuno?

No sé.

Se han hecho un lío con tanto pasajero.

Les leeré el comienzo del enigma.

"Conducen un autobús en el que van 10 personas".

¿Conducimos nosotras?

-Tiene los mismos que yo. -Los mismos que yo si conduzco yo.

Si fuera yo, veintitrés.

-Pensaba que era "personas". -Claro, es ustedes.

-¿Y por qué 23? -Porque ella tiene 23.

(RÍEN)

(Aplausos)

Ahí estaba la clave.

Ustedes conducen al autobús. La edad del conductor es la suya.

No era tan difícil como pensaban.

(Aplausos)

-Pues bien. -El conductor sois vosotros.

Esta prueba revela cómo su mente cambia los hechos por la eficiencia.

En cuanto han oído tanto número, han calculado la respuesta.

Sin darse cuenta de que la tenían en el enunciado inicial.

(Aplausos)

Para resolver los enigmas, tenemos que tirar de la lógica,

pero no es fácil, porque tenemos vicios adquiridos

que impiden razonamientos más lógicos.

¿Saben el secreto de la magia?

Que lo ilógico parezca lógico, lo imposible, posible.

-¿Verdad, Luis? -Pues sí, efectivamente.

-¿Cómo has hecho eso? -Soy mago.

Para el siguiente juego, necesitamos un vaso, dos bolsas de papel

y un conejillo de indias.

-¿Y el conejillo? -Tú.

Siempre quise ser conejillo.

Mira. Vamos a poner agua, así,

en este vaso.

Y ahora, en esta bolsa...

No hay ningún elefante.

-Comprueba. -No, ni elefantes, ni nada.

Tengo otra.

Que también pueden ver que no hay nada dentro.

-Nada dentro. -Nada.

-Aire. -¿En qué consiste? En que este vaso,

lo ponemos aquí

y viaja de esta bolsa a esa de forma visible o invisible.

-¿Cuál prefieres? -Invisible.

Se coge el vaso, se pone aquí, se hace así

y ya ha pasado.

Efectivamente, pero eso no es lo más difícil.

Lo más difícil es hacerlo de esta forma.

Pasa y vuelve a la posición original.

(BALBUCEA)

-No te ha convencido, ¿no? -No mucho.

-¿Cómo lo hacemos? -Visible.

Se coge el vaso, se pone aquí dentro...

Pero si los magos hacemos siempre la forma invisible.

Hago así.

¿Qué ocurre? En esta bolsa ya no hay nada.

A la papelera.

Y, donde no había antes nada, ahora lo que aparece es un vaso.

¿Cómo te has quedado?

-Ahora mi razonamiento lógico está... -Refréscate.

...absolutamente destrozado.

Pero...

¿Cómo lo has hecho? Explícamelo.

No me puedes dejar así todos los días.

(Música misteriosa)

(Música de intriga)

  • Desafía tu mente - 19/09/16

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