Desafía tu mente La 1

Desafía tu mente

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Para todos los públicos Desafía tu mente - 15/06/16 - ver ahora
Transcripción completa

(Música intro)

Hola. Ha llegado la hora de poner a prueba nuestro cerebro.

Hoy vamos a ejercitar nuestro sentido común.

Espero que no tengan vértigo, porque tenemos un programa de altura.

Hoy volaremos alto para ver qué aterriza antes,

un huevo o una sandía.

Mezclaremos palabras y números

para descubrir una combinación sorprendente.

Hoy en Desafía tu mente nos divertiremos comprobando

cómo el tiempo es relativo para cada uno de nosotros.

(Música de emoción)

En mi mano derecha tengo una sandía que pesa unos 6 kilogramos.

En mi mano izquierda un huevo que no pesa más de 53 gramos.

La pregunta que les hago es

si lanzo desde este globo la sandía y el huevo al mismo tiempo,

¿cuál de los dos llegará antes al suelo?

Piénsenlo.

(Música de emoción)

Y mientras lo piensan, les presento a mi compañero de TVE.

Aquí en la tierra, Jacob Petrus. ¿Cómo estás?

Bueno, aquí hoy en la tierra no. Aquí en el cielo, 20 metros.

Espera, a 19 porque estamos cayendo. Voy a darle un poco.

(Quemador)

¿Tú esto lo controlas bien, seguro? Yo me fío de ti.

No te fíes mucho, no te fíes mucho.

Te hago la misma pregunta. A ver.

¿Qué cae primero, la sandía o el huevo? ¿Qué se estrella antes?

¿Qué utilizamos? ¿El sentido común

o lo que nos enseñaron en la facultad? Porque a veces

no acaba de cuadrar, ¿eh?

(RESOPLA) Mira, con sentido común diría una cosa

y si aplico lo que me enseñaron en la facultad diría otra.

No des pistas, no lo cuentes porque eres divulgador científico,

la gente que nos ve y ve tu programa va a tener en cuenta lo que tú digas

Quiero que lo apuntes en la pizarra. Va.

Mientras tanto, a ver qué piensan los voluntarios que tenemos abajo.

(Música alegre)

A ver, ¿qué pensáis? ¿Se cae primero la sandía o primero el huevo?

(VARIOS) La sandía.

(VARIOS) La sandía. Seguro.

Creo que lo tienen claro, ¿no?

(Quemador)

Bueno, pues, Jacob ya estamos preparados, en posición.

Sandía, 6 kilos, huevo, 50 gramos. Es que no puede ser.

Van a volar. Bueno, nosotros sí, ellos no sé.

Voy a intentar ser preciso. Lanzamos al mismo tiempo, misma altura.

Uno, dos y tres.

(Golpe) (VARIOS) ¡Ah!

¿Qué ha pasado? Dímelo ya que no aguanto más.

Tengo dudas. Vamos a tener que bajar. Cámara super lenta

y veremos qué ha ocurrido. ¿Cómo lo habéis visto?

(VARIOS) Igual. (VARIOS) El huevo.

Están cambiando de idea. Bueno, pues vamos a ir para abajo.

Y comprobamos. A ver si coincide con lo que he puesto en la pizarra.

Tenemos cámara super lenta para ver lo que ha pasado realmente.

Voy a quedar fatal. (RÍEN)

Vámonos para abajo.

(Música de intriga)

¿Qué te ha parecido el viajecito, el vuelo?

Bien. Te he visto buen piloto. Controlando ahí.

Qué control tengo. Bueno, pues te voy a poner,

mientras resolvemos la ecuación... Que no se vea esto, por favor.

Que no se vea, ¿eh? Yo te lo cojo.

Mientras resolvemos con la cámara qué ha pasado.

¿Esto es lo que crees qué ha pasado? ¿No está bien?

Tú lo has visto desde arriba, ¿eh?

¿Voy bien o no? Más o menos bien.

(RÍEN)

Mientras vemos la cámara super lenta y descubrimos qué ha pasado

te voy a poner otra vez en situación de riesgo.

No. ¿Otra vez? De riesgo intelectual.

Quiero que utilices tu sentido común, tu experiencia,

tu ingenio, tu agilidad mental

para resolver esta prueba que también propongo a todos ustedes

Em, ¿estás preparado?

Venga, sí. A ver. ¿Están preparados?

Esto es muy sencillo, lo único que tienes que hacer es decirme

cincuenta palabras, cincuenta.

Cincuenta palabras que no contengan la letra ele.

Te vamos a poner un tiempo para que no te relajes.

Dos minutos.

Treinta segundos para cincuenta palabras.

No, pero, ¿treinta segundos para decir 50 palabras?

Y que no tengan la letra ele. Exacto, ¿estás preparado?

No. (RÍE) No me extraña.

Espera, tú ve hablando. ¿Están preparados?

Tres, dos, uno.

Tiempo.

Em, cana, cano, caño, ñoña.

Em, pan.

panadero, panadería, panecillo.

(RÍE)

No, panecillo no que tiene la L. Panecillo, tiene dos eles.

No vale, tengo que seguir. Zapato, zapatería,

zapatón, remendero,

Em... rama,

manía, maniático.

Em... Tiempo.

Tiempo te hubiera valido, pero se acabó.

¿Has visto? ¿Cuántas han sido? Catorce palabras.

Puf, y tenía que hacer cincuenta.

¿Puedo seguir practicando? ¿Tengo otra oportunidad?

Puedes, pero 50 palabras en 30 segundos va a ser complicado.

¿En casa qué tal ha ido? Ala, 50.

¿Han hecho más que él? Seguro.

Vamos a salir a la calle y ver

si las personas que hemos encontrado han podido llegar a esas 50 palabras.

No lo creo, ¿eh? No lo creo. No.

(Canción) One, two, three, four.

(Música animada)

Tres, dos, uno, ya.

Exterior, nueva,

de, corregir, ciudad,

correr, viajar,

tener, andar,

guardar, lanzar,

comer. (RÍE)

Em... vivir,

corregir, sonreír,

divertir.

(Reloj)

Pero no lo voy a hacer, son muchas.

Preparados, listos, ya.

Cincuenta palabras sin ele. No. (RÍE)

Em... coche.

Zapatos, ceja.

Carmen, Andrea, camiseta.

(DUDANDO) Corazón.

Amor, cara, edificio.

Ael... Ah, no, esa lleva ele.

¿Hay que llegar a 50? Pues yo voy, venga.

Padre, madre, habitación.

Chaqueta, camiseta.

Chorizo. (RÍE)

Mortadela. Ay.

Son muchas palabras para poco tiempo. Sí, sí, ¿eh?

Amor, pasión, cámara, gorra.

Em...

Coche, casa, hermano.

Em... peroné.

(RÍE)

Es que es muy difícil pensar una palabra sin ele.

Se me ocurrían todas con ele.

Pues no les ha ido mucho mejor, incluso les ha ido peor que a ti.

(RÍE) Que yo pensaba: Voy a quedar en ridículo absoluto.

Pero estamos en la media. Más o menos. Yo 14.

Bueno, yo te dije que eran 50, 14 es un resultado paupérrimo.

Tienes que hacerlo tú. Lo voy a hacer yo.

Por favor. La respuesta, está un poquito también en la pregunta.

Y lo he repetido muchas veces. He dicho 50 palabras, 50 palabras.

Ponedme el conómetro, 30 segundos. Me va a sobrar alguno, incluso.

Toma la pizarra. Venga.

¿Estamos preparados? Voy.

(CUENTA DEL 1 al 30)

(CUENTA DEL 30 AL 50)

Vale, muy bien. Y podría decir hasta mil.

Porque en los números, está la respuesta.

El primer número con letra ele es el mil. Así que...

Me has dejado que vaya. Ahora soy chiquitito.

Pero ahora ya lo tienes metido en tu cerebro, tienes experiencia

y a la próxima lo sabrás. Este lo voy a utilizar mucho.

La habilidad de solucionar problemas se debe

a que el cerebro toma de referencia las experiencias pasadas.

A menos que participaran antes en este juego,

su cerebro no ha podido encontrar la estrategia más lógica.

Zapatilla. No. ¿Zapatilla vale? No porque tiene dos eles.

En el mejor de los casos,

el cerebro puede responder con dos palabras por segundo,

lo que hace que decir 50 palabras parezca imposible.

-Has dicho 19 palabras. -Bueno, más de las que pensaba.

No se trata de la rapidez con la que se digan, sino de lógica

Se lo avisé, la clave está en la pregunta.

Cincuenta palabras. Cincuenta palabras.

Vale. (RÍE) Que no tienen ele.

Ahí va.

La clave eran los números.

No hay que pensar, simplemente decirlos.

Mil, es el primer número que tiene la letra ele.

Hasta mil, ningún número contiene esa letra.

(Música de intriga)

Antes de ver qué pasa en la aventura del globo,

vamos a relajarnos jugando a la ruleta,

pero en vez de apostar en qué número se va a parar la caprichosa bolita,

tenemos una apuesta mucho más segura para ustedes.

Lo que tienen que hacer es elegir cuál de las dos bolas que ven,

la roja o la amarilla, está trazando un círculo más grande.

La bola roja o la bola amarilla.

Parece que la apuesta es ganadora, ¿no?

Porque es bastante sencillo, se ve a simple vista.

Si han elegido la bola roja, no se preocupen,

es la que elige la mayoría de la gente,

pero tengo malas noticias para la mayoría.

Han perdido la apuesta.

Si nos fijamos bien, parece que la bola roja

realiza un círculo mayor que la amarilla.

Por eso, pensaron que si apostaban por la roja no correrían riesgos,

pero si eliminamos la ruleta

y dejamos a las dos bolas solas dando vueltas, ¿qué vemos?

Pues vemos perfectamente que ambas trazan el mismo círculo.

La ruleta se movía sincronizada con la bola amarilla, no con la roja.

Con esta ilusión óptica

hemos engañado a su cerebro para que crea

que había apostado de forma segura. Craso error.

Ahora tenemos una prueba de percepción temporal,

quiero que jueguen ustedes de nuevo desde sus casas.

Les vamos a poner este cronómetro, lo tienen aquí en la pantalla

y ahora les voy a pedir que cierren sus ojos,

cuando les de la señal, intenten contar diez segundos exactos

cuando piensen que nuestro reloj va a alcanzar esos diez segundos

abran los ojos y comprueben cuanto tiempo pasó en realidad.

Preparados. Cierren los ojos.

Tres, dos, uno,

empiecen a contar ahora.

(Reloj)

¿Qué tal? ¿Cómo les fue? ¿Se quedaron cerca o lejos?

Bueno, salimos a la calle porque nos interesa saber

cómo lo hacen nuestros voluntarios.

Ya.

Doce quince.

¿Ya? Trece sesenta y siete.

Diez cincuenta.

-Qué fuerte. -Muy bien.

Once ochenta y tres.

-Nueve setenta y nueve. -Ah.

-Ya. -Uh.

Nueve noventa y nueve.

(RÍEN)

¿Cómo lo has hecho?

(CHASQUEA) (RÍE)

Es importante hacer estas cosas.

No es tan fácil, pero hay que controlar.

(RÍE) El tiempo lo llevo muy contado.

Es que yo tengo un truco que hago mil uno, mil dos, mil tres,

mil cuatro. No sé si...

Siempre que estamos alegres o contentos

tenemos la sensación de que el tiempo pasa más rápido.

Por el contrario, si estamos aburridos o estamos tristes

parece que todo el tiempo se ralentiza.

Lo mismo ocurre cuando estamos muy nerviosos,

que parece que los semáforos tardan mucho más tiempo en cambiar de color.

Si vamos con prisa, parece que el autobús no llega nunca.

Y en otras situaciones, un poco más peligrosas,

por ejemplo los paracaidistas,

cuando tienen que contar para tirar de la anilla,

no cuentan simplemente con uno, dos, tres, cuatro,

sino que dicen las cosas para que duren un poquito más.

Y dicen ciento uno, ciento dos, ciento tres, ciento cuatro.

Ya saben algo más de lo que ocurre con su percepción temporal,

pero ahora vamos a descubrir cuánta energía utiliza su cerebro.

Imagínense que tienen una pelota imaginaria en su mano.

yo tengo una que es real.

Hagan el gesto como si la fuesen a lanzar contra su televisor.

¿Cuánta energía cerebral creen que yo voy a utilizar

con este simple gesto?

¿Un uno por ciento, un cinco, un diez o un cincuenta por ciento?

Algunas acciones requieren una parte, la mayoría todo su cerebro.

Y en este caso, el simple hecho de lanzar

una pelota contra el televisor

necesita el 50 por ciento de su cerebro.

(Rebote)

Miren estas dos lineas,

¿cuál de las dos creen que es más larga?

¿La horizontal? ¿O quizás la vertical?

Les dejo unos segundos para que vayan pensando la respuesta,

pero en principio parece fácil, ¿no?

Hombre, la azul parece un poquito más larga.

La azul.

La azul.

Yo diría que la azul.

La azul.

Bueno, la azul es más larga.

-Yo creo que la azul ¿eh? -La azul.

-Yo creo que la azul. -Sí.

Pues para mí la pieza azul es más larga que la roja.

¿Cuál es su respuesta?

Si han contestado que la línea vertical es más larga.

Enhorabuena, les diré que son como la mayoría de los seres humanos.

Y como la mayoría, están equivocados.

En realidad, las dos líneas son exactamente iguales.

Tienen la misma longitud. Sorprendente, ¿verdad?

Pero, ¿por qué el cerebro interpreta que las lineas son diferentes?

La respuesta vuelve a ser muy sencilla.

Nuestro cerebro está acostumbrado a ver todo

como una pantalla ancha, por eso, para los seres humanos

es más fácil apreciar el ancho y la profundidad que la altura.

Cuando llega el momento de descubrir el misterio

y ven que las líneas son iguales, la cara que se les queda a todos

es un auténtico poema.

(RÍEN)

(RESOPLA) ¿En serio?

Pues son iguales.

Oh, nos debéis una cenita gratis. (RÍEN)

¿Son iguales?

La hora de la verdad. Quiero verlo ya.

Si tú quieres verlo, estoy convencido de que los espectadores también.

Y ellos. Mira.

Mira qué caritas tienen. ¿Qué pensáis?

(VARIOS) No se sabe. No está claro.

Pero cuando os hice la pregunta en el globo y dije:

¿Qué cae primero, sandía o huevo?

(TODOS) Sandía.

De primeras todo el mundo lo tiene claro. Sandía seguro.

¿Queréis verlo con la cámara y salimos de dudas?

(SUSPIRA) Cámara super lenta, vamos a ver qué ha pasado.

(Rebobinado)

Uno, dos y tres.

(TODOS HABLAN INDISTINTAMENTE)

A la vez.

(TODOS HABLAN)

La lógica decía que era la sandía la que llegaría antes al suelo

por su mayor peso.

Eso es lo que pensaba todo el mundo hasta el siglo XVI

cuando Galileo comprobó que la gravedad

afectaba a todos los objetos por igual,

pero ojo, porque la física todavía nos puede generar dudas.

Dependiendo de la altura,

no todos los objetos llegarían al suelo a la vez.

Les vamos a poner un ejemplo.

Si lanzamos una canica hueca y un elefante

desde una altura considerable, la canica al principio

cogería ventaja al tener menos rozamiento que el elefante,

pero a medida que llegan a la velocidad máxima o terminal,

la fuerza de gravedad y la de rozamiento se equilibran.

La caída de los dos se igualaría.

Incluso el elefante adelantaría a la canica hueca.

Y aún hay más.

Imagínense una habitación inmensa que esté al vacío.

Es decir, que no tenga aire en su interior.

Cualquier cosa que tiremos, llegaría al suelo al mismo tiempo.

Sea cual sea su medida y sea cual sea su peso,

porque sin aire, no hay rozamiento.

Menuda sorpresa, ¿eh? Caen al mismo tiempo.

Estoy convencido de que su sentido común

está como la sandía y el huevo, destrozados.

Pero nos falta comprobar algo. A ver.

Qué ha puesto Jacob en su pizarra.

¿Utilizaste el sentido común o no?

No, yo utilicé lo que me enseñaron ahí en la facultad.

A mí me dijeron que... Ay, dios.

Que caían a la vez, pero te prometo que por sentido común

hubiese dicho que primero la sandía, pero caen a la vez.

Bien hecho, tú si que sabes. No, lo que me enseñaron ahí.

Gracias. ¿Te apetece dar una vuelta en avioneta?

Ya hemos volado en avión. Pero ahora no pilotas tú, ¿no?

(HABLAN INDISTINTAMENTE)

Cada día usamos nuestras habilidades para resolver problemas,

desde vestirnos, de acuerdo con el tiempo que hace en a calle,

hasta elegir la mejor ruta para llegar al trabajo

o decidir qué cocinamos para esta noche.

Esto significa que pasamos gran parte de nuestra vida tomando decisiones

y pensando si lo que hacemos tiene sentido o no lo tiene.

Nuestro cerebro utiliza un proceso de razonamiento específico

para que el mundo tenga sentido.

A esto se le denomina lógica.

La lógica está presente en todo lo que nos rodea.

Más de lo que pueden imaginar.

Pero, ¿qué tal van ustedes de lógica?

Para comprobarlo les hemos preparado el último juego de hoy.

Tenemos esta caja de madera decorada con bicicletas

como pueden observar.

A mí me vuelven loco las bicicletas.

Y queremos hacerla mucho más ligera, aquí está la clave de la cuestión.

Solo pueden añadirle cosas.

Y cuantas más cosas le añadan, más ligera deberá ser la caja.

Piensen, ¿qué pueden poner en esta caja

para hacerla mucho más ligera?

Repito, se trata de añadir cosas, no de quitarlas.

(Reloj)

¿Qué? ¿Se les ocurre algo? ¿Tienen ya una respuesta?

¿Sí, no? ¿Se rinden?

Pues la respuesta es muy simple.

Agujeros.

Cuantos más agujeros añadamos a la caja, más ligera será.

Todos nacemos con la habilidad de pensar lógicamente,

pero muchos estudios científicos demuestran que la lógica

es algo que puede mejorarse con la práctica.

Así que ya saben, a practicar.

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  • Desafía tu mente - 15/06/16

Desafía tu mente - 15/06/16

15 jun 2016

Si tiramos una sandía y un huevo desde 20 metros de altura ¿qué cae antes?. Antonio Lobato, acompañado por Jacob Petrus, nos descubre cómo actúa el sentido común.

Contenido disponible hasta el 11 de febrero de 2027.

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