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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 67 - ver ahora
Transcripción completa

Cambiar el nombre, si es preciso.

Lo que sea con tal de no perder clientes

o que el prestigio no acabe por los suelos.

¿Cuánto pagarían por una entrevista con la amante de Zabálburu?

No lo estás diciendo en serio.

Has dicho que debo pensar en algo para que podamos sobrevivir.

¿Has ocupado ya el despacho de tu padre?

-No.

-Pues te ruego que lo hagas ya.

Tenemos que convocar una junta

y nombrar a un nuevo consejero delegado.

-De acuerdo.

-Solo los socios.

Vamos a pensar en algo, en cualquier cosa

para ayudar a remontar esta crisis.

-Tú eres la becaria y yo, la del soporte informático.

Alguien se olvidó de avisarme

de que hoy había reunión en el consejo.

-¿Qué haces, Ángel?

-Disculpa.

Si estamos reunidos en consejo, solo pueden asistir los socios.

-Hasta que mi cliente no salga de la cárcel

y pueda defenderse, soy su representante legal.

Igual acabamos todos en la calle.

Pero no vas a tener ningún problema para encontrar trabajo.

Soy mujer, de más de 40.

¿Y qué? Nadie me va a contratar.

Voy a buscarme otro trabajo

y desaparecer de aquí. ¿Tú te has vuelto loca?

No tengo por qué aguantar todo esto cuando podría ser contable.

Aurora no está viva.

¿Cómo que no está viva?

¿Entonces, qué...?

¿Qué es? Un bebé Reborn.

Siempre quise tener hijos.

Pero no se me ocurrió hablarlo con Jimena antes de casarnos.

Ella no quería ser madre.

Entonces, empecé a pensar.

Por eso, se me ocurrió adoptar a Aurora.

Los dos la queremos y no pienso cedérsela.

Yo sé perfectamente que Aurora es un muñeco.

Lo he dejado con Chema.

¿Cómo?

(CHEMA) ¿Qué buscas?

El monedero de Jávea.

¿Te acuerdas? Lo compramos juntos.

¿Cuándo vas a hacer la mudanza?

Me refiero a la mudanza grande.

Es que no sabes lo duro que se me hace verte recogiendo todo.

¿Qué quieres?

¿Todo bien?

¿Necesitas algo? -No voy a entrar en ese juego.

Contigo voy a tener el mínimo trato indispensable.

¿Qué quieres?

-¿Seguro que no necesitas nada?

-Sí, necesito salir de aquí. ¿Me lo puedes conseguir?

-Hago lo que está en mi mano.

Créeme. -¿Que qué quieres?

-Quiero que hables con los socios

para que me acepten como miembro del consejo.

-¿Qué...? Pero ¿tú de qué vas?

Yo no voy a mover ni medio dedo para ayudarte a ti en nada.

-Me necesitas en el consejo.

Soy el único que te puede ayudar.

Si no, te van a acabar echando de tu propia empresa.

¿Sabes las cosas que están pasando, lo que hablan por ahí?

-Yo entiendo muy bien que pienses que soy un imbécil.

Lo entiendo.

Me pusiste una trampa perfecta y, como imbécil que soy, caí.

Hasta el fondo, sin darme cuenta de nada.

¿Piensas que me voy a creer una sola palabra de lo que me dices?

Vamos a hacer el paripé de que eres mi abogado,

estas cosas, pero por favor, trátame con un poco de respeto.

-Bien.

Me parece justo.

Vas a ayudarme a que sea socio.

Si no, me encargaré de que el tiempo que pases aquí,

además de largo, sea duro.

Muy duro.

-Ahora, sí te entiendo perfectamente.

Me lo creo. Empiezas a amenazarme.

Y te digo: te puedes meter las amenazas por donde te quepan.

Hasta ahora, todo te ha ido rodado, pero has cometido un fallo.

-¿Qué fallo he cometido?

-Pues que has empezado desde el principio con lo peor

que podías empezar.

Me vas a amenazar con arruinar mi carrera,

hundir mi prestigio.

¿O meter en la cárcel?

No sé si entiendes lo que te estoy diciendo.

-Perfectamente.

Pero creo que estás siendo injusto.

Puedo hacerte mucho más daño. -¿Ah, sí?

-¿Seguro que tu hijo Jesús no sabe nada de las cuentas?

Igual viene a acompañarte una temporada.

-No, no, Jesús no tiene nada que ver en todo esto.

Por ahí, no vas a encontrar nada.

-Está bien.

No quería hacerlo, pero no me estás dejando otra opción.

-Es que no puedes hacer nada.

-¿Estás seguro?

Te dije que este mes le hice una transferencia a Maricarmen.

Creo que se me ha olvidado.

Lo siento.

Igual no lo vuelvo a hacer.

Sería de idiotas ayudarte si tú no me ayudas a mí, ¿verdad?

-Te voy a matar.

Te juro que te voy a matar.

-Francisco, vamos a llevarnos bien.

Y no me hagas hacerte estas cosas,

porque todo puede acabar muy feo.

Porque está Lourdes, tu mujer, ¿te acuerdas?

Creo sinceramente...

que no te he hecho ni de lejos lo peor primero.

(Sintonía "Derecho a soñar")

¿Tú has visto cómo estás?

¿Por qué no te vas a casa?

No puedo cerrar, Julia.

Como venga Sanidad y te vea en estas condiciones,

te meten en la cárcel. (RÍE)

En serio, ¿por qué no te buscas a alguien que te ayude?

Al final, te vas a volver loca.

Buenos días.

¿Me pones un café, Oli?

¿Seguro? No, un té.

Eh...¿tienes un segundo?

Sí.

¿Nos sentamos? Claro.

Nos sentamos.

Quería pedirte un favor.

Dime.

Es que...

Mi madre está pensando en dar una entrevista

a una revista del corazón...

para contar su relación con Francisco.

¿Y eso? No lo sé.

Se han puesto en contacto con ella

y le ofrecen un dineral por salir en portada

y dar la entrevista.

Y ella se lo está pensando.

No, Alba, no. No puedes dejar que haga eso.

No, si le he montado un pollo que no veas.

Le he dicho que me voy de casa. A ver.

Tienes que decirle que aparecer en un medio de comunicación,

con la situación que tiene y hablando de don Francisco,

puede traerle consecuencias legales.

¿Consecuencias legales? Sí.

¿Como cuáles?

Para empezar, a los jueces no les gusta nada

que alguien relacionado con la causa vaya dando detalles.

Además, es que si habla de don Francisco,

le puede perjudicar.

Y la Fiscalía puede tomar medidas contra ella.

¿Podrías venir a casa y se lo explicas?

Es que a mí no me va a hacer caso.

Sí, claro, no te preocupes. Gracias.

¿Ese es el favor que me querías pedir?

Más o menos.

Es que estoy pensando en buscar otro trabajo.

¿Otro tr...? Pero ¿por qué?

Porque no quiero estar aquí cuando se sepa que soy hija de Francisco.

La hija del jefe.

¿Y tú crees que alguien piensa eso de ti?

Pues sí.

Lo acabarán pensando.

Pues yo creo que te estás equivocando.

Es que no quiero que piensen que soy una enchufada.

Desde que sé que soy su hija, me siento así todo el rato.

No sé, piénsalo bien.

Con todo lo que tienes encima, el estrés de un trabajo nuevo...

Ángel también quiere que me quede.

Es que no eres la hija del jefe y nunca lo vas a ser.

¡Ay!

Perdona, ¿te he quemado? No, no.

¿Por qué no te vas a casa? Si es que mira cómo estás.

Bueno, a ver, sí, voy a ir...

A casa, no, pero al homeópata, sí.

Bueno, lo que sea, pero vete, por favor.

¿Por qué no buscas a alguien que te ayude?

Ya se lo he dicho, pero la tía es una cabezota.

No hay manera.

Te he dicho que me lo voy a pensar.

Busca a alguien que te eche una mano en las horas punta

y, sobre todo, cuando estés así. Vale, pues sí. Sí, de verdad.

¡Ay! Buenos días.

Buenos días.

Hoy voy muy retrasada.

Las pastillas que me dio Olivia para dormir funcionan.

Ni he oído el despertador.

Oye.

Que he metido algo de dinero en la hucha de Cris.

Eres un solete.

Como le faltaban cinco euros y pico para tener lo que tenía,

digo: "Se lo meto, no me cuesta nada".

Pues mira, ahora nos tendremos que buscar alguna excusa

para justificarlo, ¿no?

Sí.

En fin, ojalá eso no me pase a mí nunca.

¿No te pase el qué?

Pues eso, cuando sea mayor,

tener que coger dinero de la hucha de mis hijos.

A ver, Álex, por favor,

no sé a qué vienen estos pensamientos.

Pues a que no quiero ser un padre como papá.

Por favor, Álex. Es verdad.

A ratos, vale, es un padre cojonudo.

Pero otras veces, se comporta de una manera...

Es que yo no lo entiendo.

Mira, tu padre es un buen hombre.

Lo que pasa es que está pasando una mala época

y no se pensaba que todo iría tan mal.

No sé, yo creo que está un poco desesperado.

¿Me estás justificando que le haya robado a Cris, de verdad?

Que no, que no lo estoy justificando.

Estoy intentando entenderlo.

Y ya me cuesta un poquito.

Álex, yo creo que tu padre está un poco deprimido.

Deprimido.

Sí, pero es un buen hombre, de verdad.

Buenísimo. -¡Pero bueno!

¿A qué vienen estas caras?

¿Se nos ha olvidado nuestro lema?

Si no nos gusta el día, nos lo reinventamos.

Venga, café para mi chica.

Desayuno para todos.

Hoy, a menú. ¿Qué queréis?

Huevos revueltos con beicon.

¿Quieres un café?

No, gracias.

Eh...

Una cosa, y que quede entre nosotros.

¿Lo del bebé muñeco no es un poco raro?

(RÍE)

Un poco, sí.

Si te soy sincera, estoy todavía en shock.

¿Le conoces mucho?

Es de mis mejores amigos de la universidad.

A ella también la conozco, que estaba en la facultad.

Es que es un poco fuerte.

Y lo más curioso de todo

es que estos dos, en la uni, se odiaban.

Pero se odiaban de no hablarse, de soltarse puyas.

Yo nunca entendí por qué se casaron.

De verdad, si les vieras en la universidad,

no te extrañaría nada que estén así.

¿Peleándose por un muñeco?

Bueno, eso concretamente, no.

Aunque ya te digo que eso es una excusa

para hacerse daño el uno al otro.

Si fuera un perro, un cuadro o un hijo, estaríamos igual.

Con lo sencillo que sería que se sentasen a hablar

como adultos y arreglasen las cosas.

No hay manera. Separarse no es fácil.

A veces, aunque una no quiera, las cosas se complican.

A ver, si sencillo no es.

Pero, justamente, es una situación en la que hay que saber ceder,

ponerse en el lugar del otro, ser un poco generoso.

Y, sobre todo, tener sentido común.

Quiero decir, que no te metas a juicio por un muñeco.

Jorge, hablar desde fuera es muy fácil,

pero desde dentro, las cosas no son así.

Vale, sí, supongo que serán difíciles, pero...

¿Y qué tal la reunión de socios?

¿La reunión?

Sí.

En el bufete, estamos todos un poco nerviosos y preocupados.

Esta mañana han llamado dos clientes

que querían anular la cita contigo.

Sí, he visto tu nota antes.

¿Qué quieres que te diga?

Sí, la situación está complicada.

Pero igual que te digo eso, te digo que vamos a salir de esta.

Me lo dices de verdad, ¿no?

Sí, te estoy siendo totalmente sincero.

Creo que Carlota, Jesús y yo vamos a hacer un muy buen equipo.

Y vamos a conseguir sacar esto adelante.

¿Y qué vais a hacer?

Lo primero es saber cuál es realmente la situación del bufete.

Sobre todo, económicamente.

Está Alba preparando ahora un informe

con todos los datos y los detalles.

Y bueno, lo analizaremos

y empezaremos a ver qué hacemos.

Pues ojalá tengas razón y las cosas vayan a mejor.

No se me ocurre peor momento para perder el trabajo que este.

¿Peor momento, por qué?

¿Pasa algo?

No, pero...

Vamos, que no me quiero quedar en la calle.

Pero es que tú no te vas a quedar en la calle.

Hay algo que quiero comentarte sobre ese tema.

¿Qué?

A ver...

No quería decirte nada hasta que no estuviera confirmado.

Pero me gustaría o quiero que seas nuestra nueva pasante.

Había pensado proponerlo en el próximo consejo de administración.

Jorge, ¿lo estás diciendo de verdad?

Sí, claro.

(RÍE)

Ay, pues muchas gracias.

No es para tanto. Estás más que preparada.

¿Y cuándo va a ser?

Bueno, no lo sé, pero supongo que dentro de poco.

Con toda esta situación, nos estamos reuniendo casi a diario.

No me lo puedo creer. Pues créetelo.

Esto te lo has ganado tú sola y te lo mereces.

Gracias, de verdad.

No, gracias a ti.

¿Podemos hablar?

-¿De qué se trata?

-Me gustaría hablar contigo de asuntos personales.

Y que estuvieras dispuesto a escucharme.

-Dime.

Quiero se sepas que tu padre es un tipo leal.

-A sus propios intereses. -No.

Eso no es del todo cierto.

No era consciente de dónde se estaba metiendo, no lo analizaba.

Simplemente, era leal.

Leal a personas.

A este bufete. -Por eso, lo ha destrozado todo.

-No era consciente de lo que estaba haciendo.

Se enteró de todo cuando le subió la tensión.

-Y se lo guardó para él.

-Las cosas no son siempre como parecen.

Y su primera reacción fue pedirte ayuda a ti.

-¿Pedirme ayuda?

-Sí.

Me lo confesó días después.

-Pues no lo hizo.

-Si no lo hizo, era porque no quería meterte en este lío.

Quería protegerte. -Vamos, Ángel, por favor.

-Temía que si te contaba algo, tu vida corriera peligro.

En este asunto, hay gente muy peligrosa.

Esto no es ninguna broma, son organizaciones criminales.

No tienen ningún tipo de consideración.

Es normal que tu padre no quisiera implicarte.

¿Es don Francisco, lo has hecho tú?

-No, lo he encontrado en Internet.

Estaba pensando en colgarlo. Sería pasarse, ¿verdad?

-¿Pasarse? Tú estás loca, ¿no?

-Pues a mí tampoco me parece tan fuerte.

-Estás diciendo que nuestro jefe es un corrupto

y, aparte, es imbécil.

No lleva ni una semana en la cárcel. Si no es fuerte...

-A mí me parece divertido. Un poco de sentido del humor.

Si no nos reímos de lo que nos pasa...

-Sí, pero tardarían entre 10 y 15 minutos en despedirte.

Como mucho.

-¿Por colgar esto, quién?

-¿Su hijo, por ejemplo?

-Se me había olvidado Jesús, es verdad.

¿Es Francisco?

Sí.

¡Pero qué vergüenza!

Pero es gracioso. ¿O me vas a decir que no?

¿Gracioso? A mí se me rompe el corazón.

Un poquito de respeto no vendría nada mal.

Chicas, vamos a trabajar.

Carol, con Macarena, que los teléfonos no paran de sonar.

Y tú, Charly, haz algo más productivo

en vez de colgar estas tonterías.

Eso solo ha sido su secretaria.

Reza para que no lo vea Jesús.

-Qué aburridos sois en esta oficina.

No me cuadra lo que me estás diciendo.

Y yo no creo que las cosas con mi padre fueran así.

-Entiendo...

Entiendo que tu relación con tu padre

no sea muy fácil.

Un hombre chapado a la antigua no demuestra sus sentimientos.

Pero te digo una cosa.

No sabes la de veces que le he oído decir

que está orgulloso de ti.

Y es en eso en lo que deberías pensar y no en el pasado.

Jesús, tu padre te necesita.

Y eres lo único importante que tiene ahora mismo.

Además, quiere que le visites.

Y te digo una cosa, le queda poco tiempo allí.

Sería una buena oportunidad para empezar una nueva relación.

-¿Tú has estado con él?

-Sí, he estado con él.

-¿Cómo lo has encontrado?

-Firme en su decisión de enfrentarse a la cárcel

para velar por tu seguridad.

La de tu familia.

Es increíble lo fácil que es pasar del amor al odio en segundos.

La estás mirando y la mujer a la que querías es una bruja.

Una bruja a la que no puedes ni ver.

Yo no sé cómo vamos a llegar a un acuerdo.

No lo sé.

Vamos a intentarlo y vamos a ir paso a paso.

Además, yo creo que se puede lograr.

Dices que hasta hace poco, estabais bien.

Y eso ayuda a llegar a un acuerdo.

Piensa que nadie quiere ir a juicio.

Jimena está insoportable y no se puede hablar con ella.

¿Crees que no lo he intentado? Lo sé, me lo imagino.

Pero vamos a intentarlo. Tenemos que evitar el juicio.

Hazme caso.

Cualquier cosa, menos renunciar a Aurora.

El resto me da igual, llegados a este punto.

Lo que quiero es que se acabe esto de una vez.

Vale, entonces,

si se diera la situación,

¿estás seguro de que quieres meterte en un juicio

con el lío, los costes,

solo para reclamar la propiedad...?

La custodia.

Sí, perdón.

Se dice la custodia y sí, iré a juicio.

Muy bien.

Pues si eso es lo que quieres, eso haremos.

Gracias.

Se retrasa.

Sí, bueno, a Rodrigo ya lo conoces, no ha cambiado mucho.

Te lo advierto.

Todos somos los mismos, por mucho que intentemos que no.

Hola.

Ponme una de tus infusiones, que estoy a punto de explotar.

Pues llegas justo a tiempo. Cierro, que me voy al médico.

¿Qué dices, qué te pasa?

Estoy como con fiebre, algo me pasa. ¿Me tocas?

A ver. Igual unas décimas.

Un gripazo o algo así.

Bueno. ¿Tan mal está la cosa ahí arriba?

¡Uuu, por favor! Los teléfonos no paran de sonar.

El bufete, patas arriba, los clientes, quejándose.

La gente, histérica porque no sabemos si acabaremos en la calle.

¡Aaaaah!

No te quemes.

¿Estás bien? Sí, estoy bien.

Es que no doy pie con bola.

Es verdad, estás fatal.

Te la he puesto doble.

Vale. Aloe vera para eso.

(TOSE) Ay, es que estás fatal.

Por cierto, las pastillas para dormir son maravillosas.

No he oído ni el despertador.

Yo amo las valerianas.

No puedo vivir sin ellas.

¿Sabes que son cien por cien naturales?

Las cultivan en un microclima mediterráneo bajo luna llena.

Y les ponen cada día música

para mimarlas, para que...

salgan más frondosas.

A veces, no sé si me hablas en serio o me tomas el pelo.

¿Tú no ibas a casarte a los "Estates"?

Pues sí, sí, pero tú lo has dicho, iba a casarme.

Y aquí estás.

Aquí estoy. ¿Qué pasó?

Pues bueno, pasaron muchas cosas.

Pero lo principal es que falleció mi padre.

¿Qué dices?

Joder, Jorge, lo siento.

No tenía ni idea, de verdad.

¿Cuándo fue?

Fue hace unos meses, un infarto.

Lo siento, lo siento muchísimo.

No te preocupes.

Me tuve que venir de Chicago.

Me enredé aquí con líos en el bufete.

La herencia, vender la casa, papeleo.

Un lío.

Mi chica no lo entendió, no lo quiso entender,

se cansó, me llamaba todo el rato.

Vuelve, vuelve, ¿qué haces ahí?

Al final, me quedé sin chica y sin boda.

No sé, igual estoy un poco misógino por lo de Jimena.

Pero son la leche.

O sea, se te muere tu padre

y no es capaz de esperar a que arregles tus cosas.

Perdona que opine, pero te has librado de una buena.

Este tipo de mujeres, mejor lejos.

(RÍE)

Sí que te has puesto misógino al final.

Sí, un poquito, es verdad.

Pero es lo que hay.

¿Y ahora, no estás con nadie?

No, no, algún lío y tal, pero nada.

Sí, ya. No, hay algo más ahí.

Te conozco y desde que te conozco, no has estado sin chica

dos meses, como mucho. Por ahí, sí.

Tú tienes algo escondido, lo noto.

No me acostumbro a estar con gente que me conoce tanto.

Pero se agradece.

Y siento no haberte llamado cuando volví.

Se echa de menos estar con gente de toda la vida.

Que sí, que me quieres mucho, pero no te vas a escapar.

Que quién es, suelta.

Ah.

Sigues teniendo buen gusto.

Eso, siempre. ¿Y?

Y nada. ¿Nada? Venga ya.

Bueno, vale, sí.

Nos hemos liado, pero solo una vez y ya.

Tiene novio, trabaja conmigo y es bastante complicado.

Ya, pero espera, espera. Tiene novio.

Sí, novio. No sé, es que...

Eso no te pega, le pega más a Rodrigo.

Sí y no.

Porque yo no pienso romper parejas ni meterme por medio.

Ya. Simplemente, que no sé.

Hay algo ahí que tengo dentro, pasan los meses...

No se me pasa y yo qué sé.

Me gusta, sí, ya está.

Y tanto. Estás enamorado, tío.

La cagaste.

Y que lo digas.

A ti te pasa algo más importante que los teléfonos

que no paran de sonar. Es que se junta todo.

Don Francisco, el bufete.

El tema con José, que está...

Es que mi matrimonio se está hundiendo, Oli.

Lo veo todo tan negro.

No, cariño, no lo veas todo tan negro.

Además, ¿sabes qué decía el maestro Swami Sivananda?

No.

Que cuanto más oscuro está el camino,

más luz somos capaces de generar.

Ahora mismo, no sé si soy capaz de generar nada.

¿Sabes qué me gustaría?

Dormirme no sé, tres meses, un año entero durmiendo.

Y cuando me despertara, se hubieran solucionado los problemas.

Pues no, porque las cosas hay que vivirlas.

Ya.

El universo nos pone a prueba

y aunque el camino sea doloroso, las cosas hay que vivirlas.

Y en la oscuridad, somos capaces de brillar.

Tú mismo, pero yo te garantizo un año de sufrimiento.

Un año. Un año, sí.

Los idiotas somos así, nos enamoramos y perdemos el norte.

A mí me pasó con Jimena y mírame.

No merece la pena, tenía que ser más fácil.

¿A que sí?

-Hombre, Raúl, compañero.

-¿Qué tal?

¿Cómo estás? -Bien.

Así que esta es... -Aurora.

-¿Qué hay?

Pues nada, aquí.

Poniéndonos al día, haciendo tiempo,

a ver si aparece el abogado de la parte contraria.

Ya he llegado.

Oye, que siento mucho lo de vuestra separación.

Encima, me he enterado así,

cuando Jimena vino a pedirme que fuera su abogado.

Me quedé de piedra, que aquí somos todos amigos.

Bueno, más o menos.

-¿Os habéis mosqueado?

-Tonterías.

Bueno, vamos a empezar. Yo estoy esperando.

A ver.

¿No hay opción de que nos ahorremos el juicio?

Yo lo veo complicado.

Y os digo lo que me ha dicho Jimena.

Ella está muy encariñada con... -Aurora.

-Aurora.

Tanto o más que Raúl.

Yo veo complicado que acepte algo que no sea la tenencia.

-La custodia.

-La custodia, claro.

Dice que si Raúl quiere, puede tener hijos.

Pero ella solo tiene a Aurora y no sé qué más deciros.

-Sabe que Aurora para mí es...

Lo que quiere es hacerme daño.

No quiere a Aurora, quiere hacerme daño.

-Yo veo complicado que no acabemos en juicio.

Con dos partes tan enfrentadas,

si nadie cede, no hay conciliación.

Ya, pero ¿y si nos traemos aquí a Jimena?

Nos vemos las caras, que nos conocemos todos y hablamos.

¿Hablar de qué?

Esto va de la custodia. ¿Tú vas a ceder?

-¿Yo? De ninguna manera.

-Pues ya está.

Tendremos que resolverlo en el juzgado.

Lo siento, macho.

Me alegro de verte, que hacía siglos.

-Espera, que me voy contigo. Me llamas con lo que sea.

Sí, te tengo informado.

Y gracias. A ti.

¡Rodri!

Adiós, ¿eh?

Mm.

Se llama Aurora.

Yo quiero conocerla.

-¿Aurora?

-Sí, tiene que ser tan mona.

Perdona, perdona.

Sé que te parecerá raro, pero estoy muy emocionada.

Siempre he querido tener una.

¿Puedo verla?

Por favor.

-Claro. Sí.

-¡Ay!

Ay, si parece de verdad.

-De hecho, ¿el baño?

-Al fondo.

-Pues voy al baño. Cuídamela.

Cuidado con la cabeza.

-Es un bebé, no muerde.

-No es un bebé, es un muñeco.

Un muñeco y feo como un demonio.

Actuáis todos como si fuera de verdad.

-¿Puedo cogerla?

-Sí, por favor. Espera, que te lo paso.

-¿Qué haces? ¿Qué te hace este señor malo?

Con lo bonito que eres.

-Estáis fatal.

-Yo estoy contigo, a mí me parece un poco raro.

-¿Un poco, que parece que está acunando a una sandía?

-Pero si es una monada.

-Oye, decidle que estoy fuera.

-Bebé.

-¿Tú crees que hacen caca?

-No sé, hay modelos que hacen pis y sudan.

-¿Sudan?

Qué grima.

-No.

Ay, perdón.

Me ha entrado la curiosidad.

-Yo es lo primero que hice cuando me lo dieron.

Este modelo solo hace pis.

-Aurora.

Bonita.

-¿Me la pasas?

-Sí.

-Con cuidado.

Con cuidado.

Gracias.

La ropita. -Sí.

Hasta luego. -Adiós.

Claro, le mandaré saludos a mi padre.

Seguro que le hace mucha ilusión. Sí, hasta luego.

Chao, chao.

-Hola, Berta.

-Hola.

-¿Cómo estás?

Muy bien, ¿y tú? -Muy bien.

Oye, que he estado esta mañana en tu bufete.

Está la cosa calentita.

-No sé a qué te refieres.

-Que se palpa la tensión.

He escuchado rumores de que hay clientes que están huyendo.

-Pues ni idea, no sé.

-Tampoco me extraña.

Estáis perdiendo credibilidad a pasos agigantados.

Es normal que la gente se marche.

-Estamos pasando por un momento difícil.

No te lo voy a negar.

-Me daría mucha pena que tu reputación quedase manchada.

-Tampoco es para que a nivel personal, me digas...

-Quiero decir, que te quedes pegada a la imagen del bufete.

-Ya.

-Vente con nosotros.

-¿Perdona?

-Tenemos sitio para ti en nuestro bufete.

Te ofrezco ser abogada junior.

Podrías empezar ya mismo.

-Perdóname, pero es que me pillas...

-Yo, si fuera tú, consideraría seriamente esta oferta.

-Ya.

Te lo agradezco. -Piénsalo.

Tú mira a ver qué te conviene más.

Un barco que avanza viento en popa,

a toda vela, o un buque viejo

que se hunde sin remedio.

-Hombre, visto así, tampoco hay mucho que calibrar.

-Os estáis hundiendo, Berta. Lo sabes.

Vente con nosotros, en serio. Es el momento.

-Lo pensaré.

Hola.

¿Qué tal?

Es un poco raro, sí, a mí también me pasa.

La primera vez que entré aquí...

De hecho, no sabes lo que me cuesta sentarme en ese sillón.

Sí.

Es normal, han cambiado tantas cosas.

Sí.

Por favor, siéntate.

Nada, quería pedirte que me hicieras un informe.

Necesito un balance de gastos e ingresos para seis meses.

¿Hay más problemas o...?

No más de los que conoces.

Necesitamos estar preparados para lo que se nos viene encima.

Ese informe nos puede ayudar a tener una visión más completa.

Claro, ahora mismo me pongo con ello.

Aunque me llevará un par de días,

porque tengo que revisar el plan anual y cotejarlo

con los cambios. Cuando lo tengas, me avisas.

Vale.

¿Cómo está Francisco?

Nuestro padre, ¿no?

Todo lo bien que se puede estar en su situación, supongo.

Ángel ha ido a visitarle y dice que está tranquilo.

Tiene que ser tan duro estar ahí.

Es la cárcel, sí, no es ninguna broma.

¿Y tú cómo estás?

¿Cómo llevas todo esto?

Pues...no muy bien.

Me da miedo que se publique

quién soy y que mi madre es...

¿Qué?

Que estoy pensando en dejar el bufete.

¿Por qué?

¿Por qué quieres dejar el bufete?

Alba, este es tu lugar, ahora más que nunca, por favor.

Pues ya estoy buscando entrevistas.

No lo entiendo. ¿Por qué tienes que hacer esto?

Porque no quiero ser la enchufada de nadie.

Pues para ser la enchufada, lo haces muy bien, la verdad.

Oye, que yo te comprendo.

Si hay alguien en este bufete que puede ser visto

como el hijo de, ese soy yo.

Pero tú tienes que estar al margen de todo eso.

También he pensado que no sé...

Por...bueno, no sé...

¿Qué?

Pues que no sé si...

por ser hija de Francisco, tengo alguna obligación.

O algo y no lo estoy haciendo.

O si paso a ser socia, es que no lo sé.

Bueno, es más complicado que eso.

No es fácil.

¿Por qué...? ¿Has hablado con alguien?

No, no, no.

Son cosas que he pensado.

Es que me da igual, yo no quiero nada.

No pasa nada, es normal que te preocupes por esas cosas.

Son cosas importantes, pero socia, no.

Socios son los que son.

En cualquier caso, tendría que pasarle algo a nuestro padre.

Tendría que ser en caso de muerte.

Entonces, sí.

Heredarías la mitad de lo que te corresponde como hija.

Pero también está mi madre.

Mi padre no sé qué testamento tendrá, puede estar tu madre.

Es complicado, no es tan fácil como parece.

Olvídalo, Jesús, de verdad.

Olvida que te lo he preguntado.

Si es que lo mejor es que me vaya.

Alba, una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Por favor.

Prométeme que antes de decidir nada, vas a hablar conmigo.

No hagas ninguna tontería, por favor.

¿Me lo prometes?

Te lo prometo.

Por cierto, ¿qué tal estás?

-Muchísimo mejor.

Me ha mandado el homeópata equinácea y mira.

¿Cómo se dice batido de plátano?

-(HABLA EN CHINO)

-"Banana wiyu".

¿Me sale? -Sí.

-Hola.

¿Sabes algo de todo el jaleo?

-Estás de coña, ¿no?

Todo el mundo sabe lo que pasa.

Entiendo tus limitaciones tecnológicas.

En Internet no se habla de otra cosa.

-Me refiero a qué está pasando dentro del bufete.

-Ah, tú lo sabrás mejor.

Porque vamos, te encanta pulular por los pasillos.

Solo soy la informática.

-Mantenimiento.

Aunque me gustaría saberlo todo, no.

Pero algo te puedo contar.

He hablado con clientes.

Hay bastantes amenazas de dejar el bufete.

Hay más que amenazas.

La familia Ibáñez Ochoa tiene la decisión casi tomada.

-Vaya.

-Tienen seis empresas que llevamos nosotros.

Llevábamos. Carlota no sabe qué hacer para convencerles.

-Pues ya ves.

Me veo haciendo una dieta a base de macarrones.

Pero sin salsa.

-Por fin salgo a la calle.

Mis oídos parecen una jaula de grillos.

-Maratón telefónico y para no recaudar nada.

-Todos llaman para quejarse,

preguntando qué pasa con don Francisco y yo no lo sé.

-El barco se hunde y no dicen dónde están los salvavidas.

-Nadie me dice qué les tengo que decir

y me pongo a improvisar y no sé qué excusas poner.

-Yo me veo en la entrada repartiendo "flyers".

Pasen, magníficos abogados a buen precio. Dos casos, un euro.

-Mira que eres antiguo. "Flyers".

Hoy en día, todo se cuece en las redes sociales.

La efectividad publicitaria está en los foros, en Face.

Como si estuviéramos en la puerta de una discoteca.

-Poner publicidad en Internet no me parece una mala idea.

-No, la verdad es que no.

Le daría como otro aire al bufete.

¿No?

-Bueno, yo me voy. Nos vemos mañana.

-Hasta mañana.

-Tía, me ha visto el reloj.

Se ha dado cuenta. -Te tiene atrapada.

-Es que me encanta.

Te dice los pasos que das al día.

Claro, yo intento superarme día a día.

-¿Y cómo vas?

-Bien, he comprobado que dicen

que trabajar con el ordenador es lo más sedentario.

Y es que...

No estoy en forma. Me asfixio.

-¿Y, además de contar los pasos, da la hora?

-No.

-¿No?

-¿Cómo no va a dar la hora?

¿No ves qué tarde es?

¿Nos movemos?

-Vamos.

-Toma, Oli.

-Hiedra añón.

¿Has oído?

-Ahí, ahí. -Hiedra añón.

Hiedra añón.

Jorge me dijo que me va a proponer como abogada pasante.

No me lo podía creer. Pero eso es genial.

Por fin, en tu puesto. Bueno, yo sé que vas a ser socia.

Qué bien, me alegro mucho.

¿Estás bien?

Sí, me alegro de verdad.

Estoy bajita de ánimo.

Habrá que levantarlo como sea.

¿Sabes qué pasa? Hay tantos clientes que se están yendo

y después de tantos años de conocernos, es como...

Parecemos apestados. Sí, sí.

Y, además, que se inventan unas excusas.

Que si es una nueva estrategia de la empresa.

Que los objetivos han cambiado. Que digan la verdad.

Se van porque uno de los socios está en la cárcel y punto.

Qué buen momento para iniciar mi carrera en la abogacía.

Bueno, no te creas.

Así demuestras todo tu potencial.

A mí esta situación me está produciendo una inquietud...

Es como si me sintiera culpable, en parte, por lo de Francisco.

No. Por favor, para nada.

No te sientas culpable y no te eches eso a la espalda.

Completamente de acuerdo.

Tú no has hecho nada. No eres ni responsable ni culpable.

Bueno, a ver qué pasa. Te vienes a mi casa.

Vamos. Yo me voy a la mía.

Hasta mañana. Adiós.

(Móvil)

¿Qué pasa, Luis, cómo estás?

¿Todo bien?

-¿Qué pasa, colega, cómo andas?

-Bien, trabajando un poco.

-¿Todo bien?

-Sí, por aquí, todo bien, todo tranquilo.

-A mí no me engañas, que lo sé todo.

Me lo contó Julia.

Ella también está afectada.

-Ya, ya me imagino.

Pero tú no te preocupes.

Ocúpate de lo que estés haciendo.

Aquí, las cosas se han dado así y ya está, no hay más.

-No sabes cuánto lo siento.

Me jode mucho mucho no estar ahí.

Nos tomaríamos unas birras para olvidar.

-Qué más me gustaría a mí.

-No olvides que siempre serás de mi familia.

-¿Y tú cómo estás, qué tal te va todo?

¿Bien? -Bien, bien.

Pero me estoy congelando, hace mucho frío.

Tienes que venir a verme.

-Sí, para que me congele yo también.

-Por supuesto, vienes y te congelas conmigo.

Vas a alucinar con las burras que hay aquí.

El paraíso de los moteros.

-A ver si puedo acercarme pronto a verte.

-¿En serio, crees que podrás o lo dices por decir algo?

-Lo tengo muy difícil, cuñado.

Perdón, es la costumbre, no me he dado cuenta.

-Pienso seguir llamándote cuñado toda la vida.

-Muchas gracias.

-Y espero que tú a mí también.

¿Estás ahí?

Chema.

¿Cuñado?

Se ha cortado.

Aquí tienes.

Hablemos de lo que es importante.

¿Se sabe algo más de Paco?

Digo, de Francisco.

No estoy al tanto de cuál es su situación legal.

Pero voy a investigarlo.

Y también preguntaré sobre el régimen de visitas.

Aunque lo mejor y lo más fácil es que lo solicite él mismo.

También es importante que entiendas otras cosas, mamá.

¿Qué cosas?

Eh...

Verás...

Exhibirte en los medios, ya sea en revistas o en televisión,

puede ser perjudicial para ti.

Y puede complicar la situación de Francisco.

Es increíble que no confíes en mí.

Mamá.

¿Exhibirme en los medios, eso piensas?

No, lo digo yo. Maricarmen, soy tu abogada.

Estoy aquí para aconsejarte lo mejor para ti.

¿Me vas a contar la oferta?

Me ofrecieron 5.000 euros por una entrevista. No es tan grave.

Aunque lo que no me gustaba

es que querían una fotografía para la portada

un poco desnuda.

Con una estola de visón.

Un poco ridículo, ¿no?

No te lo aconsejo.

Ni vestida ni semidesnuda.

Y a ver, que tú estás estupenda.

Pero es que ahora mismo, solo te traería problemas.

¿Crees que estoy estupenda?

Mamá.

Vale, lo comprendo.

Pero ese dinero nos vendría muy bien.

No tenemos ahorros.

La semana pasada tendría que haber llegado una transferencia y nada.

¿Se sabe algo de quién lleva ahora sus asuntos personales?

No, no lo sé.

Pero trato de averiguarlo también.

Aunque ahora mismo, sus cuentas están bloqueadas.

Estaba pensando...

¿Oli sigue buscando a alguien que le ayude en la terraza?

¿Quién es Oli?

Olivia, mamá, la amiga de Julia.

La que tiene una terraza al lado del bufete.

Ah, la camarera.

Sí. La de la terraza naranja.

La ha reformado y es muy elegante.

Está buscando a alguien con clase.

Es una muy buena oportunidad para ganar algo de dinero.

Ya, no sé.

Por cierto, el otro día encontré otros papeles.

¿Pasamos al sofá? Sí.

¿Hablarás con Oli?

A mi madre le vendría muy bien para salir de casa y dejar de pensar.

Sí, no te preocupes.

Toc, toc.

Hola.

Lamento haberte hecho esperar hasta tan tarde.

No te preocupes.

Con el lío que tengo aquí, me faltan horas

para terminarlo todo.

Pero tu mensaje me ha dejado un poco preocupado.

Vaya, pues no era mi intención.

Pero prefería hablarlo en persona y no por mensaje.

Bueno.

Pues entonces, soy todo tuyo.

Dispara.

Rodrigo me ha ofrecido trabajo como abogada junior.

¿Qué?

Sí, me lo encontré en el juzgado y me lo soltó así, sin más.

Yo pensaba que estaba en fase de no hablarme.

Yo también me he quedado de piedra.

Ha estado aquí y no me ha dicho nada.

Pero ¿quién se cree que es?

¿Te enfada? Claro que me enfada.

¿A ti te parece normal, con la situación que tenemos aquí,

venir a quitarnos nuestros abogados?

Hay que tener un poquito más de clase.

¿Sabes qué te digo? Que se va a enterar.

Es acojonante.

Justo ahora, no lo coge.

Este tío es un cobarde.

Escúchame.

No te vayas.

Yo sé que aquí las cosas están que dan miedo.

Pero eres muy importante para el bufete.

Eres importante para mí.

Y Rodrigo lo sabe.

Detrás de esta oferta,

lo único que hay son ganas de hacernos daño.

Ya, pero ¿y si cerráis?

Entonces, me quedo sin nada.

Lo sé y lo entiendo, pero confía en mí.

Si te quedas,

vamos a hacer cosas grandes, ya verás.

Te lo prometo.

¿Cómo firmas las cosas sin leerlas?

Bueno, alguna vez sí que lo miré.

No sé, eran cosas de Francisco, yo confiaba plenamente en él.

Por mucho que confíes, tienes que leer antes de firmar.

Ya.

Yo quería preguntarte

si podrías conseguirme

una visita privada con Francisco.

Un... Un vis a vis.

Eso.

Bueno, pues ya me contarás qué tal.

Cómo va todo. Sí.

Yo pregunto y te informo con todo.

Muy bien.

(SUSPIRA)

Me estaba acordando...

¿Tú te acuerdas de cuando nos conocimos?

Pero ¿cómo no me voy a acordar?

Si eras la chica más guapa del baile.

Y lo sigues siendo.

Pero te viniste conmigo.

Mis amigos estuvieron semanas odiándome.

¿Dónde están aquellos jóvenes que se enamoraron locamente?

¿Qué nos ha pasado?

Pues nos ha pasado la vida, Sofía.

La vida es así.

Sofía.

Yo te quiero.

Muchísimo.

Sé que no soy fácil.

No, no eres fácil.

Eso era parte de la gracia.

Pero siempre hemos podido con todo.

No es la primera vez, cariño.

Por eso, creo que estás exagerando.

Todo lo que se nos va... No, no, José, por favor, no.

No te engañes más.

Yo ya no me puedo engañar.

¿Qué haces?

¿Dónde vas?

¿Sabes qué pasa?

Que te tengo que decir las cosas una y mil veces.

Es como... Como si hablara sola.

(LLORA)

Ángel me dijo que te callaste cosas para no comprometernos.

Y también me dijo

que todo esto podría ser peligroso para ti.

Los socios son los que son y no puedo formar parte del consejo.

Por supuesto que puedes entrar en el consejo.

No me esperaba esto.

Me resulta raro, pero el dinero es el dinero.

Lo importante es la entrevista con Olivia.

Ya sabes que necesitamos el trabajo.

¿Tienes el carné de manipuladora de alimentos?

-No, no lo tengo.

Una amiga de mi abuela quiere que le lleve su caso.

Como me queda bastante, a lo mejor el bufete se puede hacer cargo.

-Coméntaselo y si ella quiere, yo le llevo el caso.

Tengo una entrevista.

¡Ah! ¿Es hoy? Quiero ir por probar.

A ver cómo me desenvuelvo.

Esto es una cuestión de nuestro matrimonio.

Vente a la cama, va.

¿Crees que mamá se quedó dormida en el sofá viendo la tele?

-Concéntrate, Cris.

-Nunca se queda dormida en el sofá.

Un grupo de inversores dispuestos a inyectar capital en el bufete.

¿Condiciones?

Estarían mucho más tranquilos si yo fuera socio de este bufete.

No quiero a Ángel como socio.

Quiero que formemos equipo para salvar la imagen del bufete.

Nos necesitan.

Han tirado huevos en el portal.

Y han puesto "corruptos" al lado de nuestro nombre.

¿Cómo estás? Me he mudado de casa.

Me cuesta mucho aceptar

que no tiene solución esto

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Derecho a soñar - Capítulo 67

15 abr 2019

La crisis en ZL&D es absoluta. Los clientes no paran de llamar pidiendo explicaciones por la detención de Francisco Zabalburu y algunos de ellos deciden abandonar la firma. Jorge, Carlota y Jesús tratan de salvar el bufete, entre cuyos empleados reina un gran nerviosismo. Maricarmen sufre especialmente la situación carcelaria de Francisco, también en el terreno económico al no recibir sus aportaciones. Una revista del corazón le propone pagarle por una entrevista, que incluye un posado muy sexy en la portada. Alba, alarmada por la deriva de su madre, le pide a Julia que se convierta en su abogada. Rodrigo, aprovechando la situación de crisis, le ofrece a Berta un puesto de abogada junior en su despacho. Alba comienza la búsqueda de otro trabajo. El matrimonio de Sofía y Jose entra en la recta final hacia el divorcio.

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