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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 61 - ver ahora
Transcripción completa

Nuestro matrimonio...

¿Me lo estoy cargando? Es que yo no confío en ti.

Ya no sé... ni si te quiero.

Mi CierraTodo es un asunto de traficantes.

Nadie se asociará conmigo. ¡Me has arruinado la vida!

Pero ¿tú qué vas a saber de marketing?

-Pues al parecer, lo mismo que tú. Si no, ¿por qué me necesitarías?

Es abogado, trabaja en el bufete,

trabaja mucho, y siempre está muy ocupado.

Cuídate, hija. Es lo único que te quiero decir.

Gracias por... preocuparte.

(Alarma)

Fuego, señores. En marcha el protocolo de...

¿De quién fue la idea?

-Ya se ha pasado. Déjalo correr.

-No, porque te digo que la voy a devolver.

Celebramos la tradición del bufete.

O sea, que vosotros celebráis cuando perdéis.

Esto le ha pasado a casi todos nuestros abogados.

Y te digo una cosa: esto te acerca a nuestro departamento legal.

Y... ¿lo dices en serio?

Totalmente. ¿Voy a llevar mis propios casos?

De momento quiero que me ayudes con uno que acabo de aceptar.

Alba, que Francisco dice que quiere hablar contigo.

Vale, vale. Ahora mismo voy.

Tú necesitabas un padre.

Y yo eso te lo robé.

Nada me gustaría más en la vida que ser tu padre.

-¿Francisco Zabálburu? -Soy yo.

-Traemos una orden para registrar todo el bufete.

Queda detenido por malversación de fondos.

-No creo que esto sea necesario. Quiero colaborar.

-Acompáñenos, por favor.

-No cuentes nada de esto hasta que sepamos de qué va.

¿Es centeno?

(ASIENTE) Lo he comprado por probar.

¿Te gusta? (ASIENTE)

No es nada del otro mundo.

Un poco amargo.

(VÍDEO) "La detención, realizada el pasado viernes

en el bufete del abogado acusado,

ha supuesto un tsunami en el mundo judicial.

Francisco Zabálburu es socio fundador

de uno de los bufetes más prestigiosos del país,

y uno de los abogados

más respetados y prominentes de los últimos 20 años.

Se le imputa por blanqueo...". ¡Mamá!

-Lo siento, hija. No puedo.

No puedo.

¿Y si dicen algo importante?

Tranquila, que si dicen algo importante, nos enteraremos.

De las malas noticias siempre te enteras.

Le soltarán, ¿no?

No lo sé, hija. No lo sé.

Espero que sí.

Tampoco ha matado a nadie.

Antes o después le tendrán que soltar.

O no.

Si es culpable...

¿Tú crees que es culpable?

Pásame el queso.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Triebwa...

Trieb...

"Triebwagen".

Sí, creo que era así. ¿Y qué es?

"Coche", creo. No sé. Luis me dice muchas palabras, y no se me quedan.

Más que palabras parecen frases.

Qué largas son. ¿Y le notas bien allí?

¿Crees que se ha adaptado al país?

Es un gran cambio. Sobre todo a su edad.

Sí, está encantado. Sin la plasta de su hermana

dándole la brasa todo el día. ¿Por qué piensas eso?

¿Crees que eres pesada por mostrar interés?

No lo pienso yo, lo dice él. Literalmente dice:

"Juli, no seas tan pesada".

¿Por qué crees que lo dice?

Pues porque tiene razón, porque soy una pesada.

Si le llamo todo el día. A ver, ahora no.

Ahora... le llamo un día y al otro le mando un mensaje para...

¿Le echas mucho de menos?

Sí, muchísimo. Es normal.

Es tu hermano y le quieres.

Y aunque a veces te enerve, así es la familia.

Pero creo que deberías alegrarte

si él está bien por su decisión.

Sí, claro. Yo me alegro.

No sé cómo lo haces,

pero siempre le das la vuelta a lo que digo.

Y por lo demás ¿qué tal?

Bien. Todo bien en el bufete. Ah, no te lo he dicho:

que me he colegiado. Ahora ya soy abogada oficial.

Me alegro. Es un gran paso para ti.

Aunque perdí mi primer caso: la demanda de Olivia.

Fue un palo.

Pero no me preguntes ni cómo ni por qué,

en el bufete han decidido darme mi primer caso oficial.

¿En tu bufete?

Qué bueno. Parece que las cosas están saliendo.

Y se nota que estás haciendo un buen trabajo aquí.

No todo son buenas noticias.

A lo mejor cierran el bufete por investigación.

Por lo visto, el dueño ha blanqueado dinero.

Así que ya ves. Vivimos en un país podrido.

¿Y Chema?

¿Chema? No sé. ¿Qué tiene que ver con todo esto?

¿Qué piensa Chema sobre estos cambios?

Bueno, no...

No he hablado mucho... con Chema de esto.

¿Por qué?

Pues no lo sé.

No todo tiene un porqué.

Cuando llego a casa estoy cansada,

y no me apetece hablar con él de esto.

¿Ya no cenáis juntos? Sí, sí, sí.

¿Qué me quieres decir?

Creo que... la marcha de Luis os ha desestructurado como pareja.

Es una pieza importante en vuestro mundo,

y el que se haya ido ha generado un gran vacío.

Será al contrario: ahora tenemos más tiempo para nosotros.

Me gustaría que si tienes tiempo lo pensaras.

Alex, vamos.

¡Alex, por favor! Espero que ya estés vestido.

¿Has dormido algo, Sofía?

No, José. No he dormido nada.

He estado dando vueltas todo el rato,

y cuando no he podido más he dicho:

"Venga, Sofi, levántate y haz algo útil",

y me he puesto a limpiar.

Bueno...

Tranquila. Al final ya verás cómo nunca pasa nada.

"No pasa nada". ¿Y si pasa, eh?

¿Y si me despiden, José? Si me despiden, ¿qué?

¿Qué hacemos? ¿De qué vivimos?

Bueno, yo también trabajo.

Por favor, lo que hay que oír. Levanta los pies.

A ver, Sofía.

Que yo trabajo. Y trabajo mucho.

Lo que pasa es que estoy teniendo muy mala suerte.

Ya, sí. Será cuestión de suerte, ¿no? Vale.

A veces eres muy injusta. ¡Por favor, José!

Con todo lo que has hecho, poniendo en peligro a la familia,

ahora es cuestión de suerte

y yo soy injusta. ¿No? Es eso.

De verdad, José. Que estoy muy nerviosa.

No me busques, que... que me vas a encontrar.

Si sabes algo nuevo de don Francisco me avisas, ¿vale?

Pobre hombre.

¡Hombre! ¡Tiempo récord! ¿No?

-Que yo ya estoy. Qué bien, hijo.

Ay, gracias, porque... Adiós.

(Teléfono)

¿Qué pasa, Webo?

¿Qué te ha pasado?

Carlota, ha venido el juez Quintana

a verte. -Que pase.

Daniel, cierra la puerta.

¿Qué pasa?

No deberías venir aquí. Lo hemos hablado mil veces.

-Lo que tengo que decirte... no es para hablarlo por teléfono.

Y menos en este momento.

-No me asustes.

-Es para asustarse.

He oído que Francisco va a declarar

en una investigación internacional de blanqueo,

y quería avisarte.

Esto es demasiado gordo como para quedarme al margen.

-Ya lo sabía, no te preocupes. -Ah.

-¿Y sabías también que han congelado sus cuentas?

¿Y que contemplan un embargo de todos los bienes?

Por ahora solo hablan de las cuentas personales,

pero ¿y si son las del bufete?

-¿Podrían congelar las cuentas del bufete?

¿Es eso cierto?

-Claro que es cierto.

Pero ¿qué te crees, que vengo a contarte inventos?

-Bueno, perdona. ¿Y dónde lo has oído?

-Lo he oído por ahí. Ya sabes...

-Por Dios. No me lo puedo creer. -Pues créetelo.

Y no es por nada, pero debería ser Francisco

el que te contase esto. Eres su socia.

Pero en fin, si él no tiene la decencia de decírtelo,

pues ya lo hago yo.

Aún tienes tiempo de reaccionar. Aprovéchalo.

-¿Y cómo es de grave?

-¿Que cómo es de grave?

Estoy en tu despacho contándote que tu socio blanquea dinero

y que le van a embargar sus bienes. ¿Tú qué crees?

-Sí, tienes razón, ya lo sé.

Pero nunca pensé que podría estar pasando algo así.

-Pues está pasando.

Y cuanto antes tomes las riendas, menos daño te podrá hacer todo esto.

-Gracias por esto, papá.

-Protégete.

Sé que no tienes nada que ver, pero... puede salpicarte.

-Nunca me habría imaginado que Francisco fuera capaz de esto.

-Por cierto, tu primo viene

la semana que viene. -¿Quién, Sebastián?

No le habrás contado nada. -¿Cómo voy a contarle?

Es tu primo. Es normal que quiera ver a la familia.

-No hablemos aquí de la familia. Se me hace muy raro.

-Tú y tus límites.

-Sí, ya lo sé.

Y gracias por saltártelos...

y por avisarme.

Te lo digo en serio.

-Lo sé.

¿Y este no era el juez Quintana? Sí.

¿Y te quedas tan pancha? ¿Y qué hace aquí?

Es el padre de Carlota. ¿Qué?

¿Que Quintana es el padre de...? ¡Chis!

Ella no quiere que se sepa. Lo lleva fatal.

¿No sabías que era...? Sí. Yo alucino.

Además, con el follón que hay, solo nos falta hablar de eso.

¿Tú cómo estás? Fatal.

No puedo concentrarme. No puedo hacer nada.

Y... Estoy de los nervios.

Yo es que no lo acabo de entender. A ver:

al final, ¿lo que hizo Leiva lo ha hecho don Francisco

o él ha hecho otras cosas?

Que no lo sé. ¡Ay!

No sé lo que hace don Francisco.

Yo solo sé que no puedo perder el trabajo.

Es que no puedo. Sofi, tranquila.

Sí. Que además, no se sabe nada.

Y a lo mejor llegan a un acuerdo.

Eso espero. Carlota no dejará

que se cierre el bufete. Ya, seguro.

¿Qué tal, Alba? ¿Ya se te ha pasado el susto?

Bueno, fue muy duro, la verdad.

Sí, claro. Ver que detienen a tu jefe, ahí delante, es como...

No es fácil de llevar.

Pero no te preocupes, que estoy ahí si me necesitas.

Aunque no sé si seré de mucha ayuda. ¿Vale? Hasta luego.

¿Os ha llamado?

No. Y Ángel tampoco.

Estoy muy preocupada por él. Pobrecito.

Bueno, seguro que está bien. No te preocupes.

Lleva cuatro días en el calabozo.

Y he leído que no les dan de comer ni nada.

Y los baños son compartidos.

Seguro que don Francisco no está así.

Que sí, que lo he leído en internet.

Si no digo que no,

pero en la cárcel también hay clases.

Y... seguro que a don Francisco no le están haciendo eso.

¿Se sabe algo nuevo de Francisco? No, nadie sabe nada.

Pero ¿aún te quedan muchos créditos? ¿No estabas acabando?

-Qué va. Me quedan los de libre elección.

Y los que me exige la facultad. Si no llego, a ver qué hago.

-Con lo a gusto que estábamos aquí.

Yo no quiero que me despidan. A mí me gusta este trabajo.

Lo tendría que haber adivinado.

-¿Porque tienes superpoderes?

-No, pero yo lo sabía.

Me tendría que haber olido algo

cuando me pidió que mirara si pincharon los teléfonos.

Era el miedo que tenía él.

-Pero ¿cómo te vas a imaginar esto? -Porque es obvio.

Alguien que le preocupa que le pinchen el teléfono

muy limpio no está siendo.

-No sé. Yo no lo veo.

Quizá temía que le escuchase la competencia.

-Nadie se asusta tanto por eso.

Don Francisco se pondría de mala leche.

Si es que la Policía asusta. -Estoy con Charly.

Nadie se pone así por la competencia.

Tranquilas. Si estamos todos igual. Esto ha sido un shock.

-¿Tú qué crees que pasará? -Ni idea.

Ojalá que Carlota y Jorge sepan manejar la situación.

Yo diría que lo más peligroso es que se vayan los clientes.

Si no hay espantada, estamos a salvo. Pero si no...

-¿Y si hay más implicados, aparte de don Francisco?

-¿Vosotras también? Ah, muy bien.

Me da vergüenza escucharos.

¿Solo os preocupa vuestro puesto de trabajo?

-Oye, tranquilízate. -No, tranquilito, no.

Todavía es tu jefe.

Y es inocente hasta que no lo demuestren.

No tenemos ni idea de lo que ha pasado.

Solo sabemos que han ido a por don Felipe,

luego a por don Francisco... Alguien miente.

-Daniel, aquí nadie acusa a nadie de nada.

-Sí, ellas creen que es culpable. -Yo creo que es inocente,

pero es normal que teman por su trabajo.

-Pues un poco de lealtad no vendría mal.

-Ya, pero hablar de esto no significa ser desleal.

-¿De verdad creéis que vamos a cerrar?

Hola.

Son los documentos del caso de la intoxicación en la autoescuela.

Ah. Vale, gracias.

Oye, me gustaría que lo llevásemos juntos. ¿Te parece?

Sí. Sí, claro. Lo que necesites.

¿Estás bien?

¿Tanto se me nota o qué?

Es por lo de tu padre, ¿no?

Sí.

Bueno, pero es una buena noticia.

Quiero decir, que...

Que no lo haya hecho tu padre, no que lo hiciera don Francisco.

Sí, supongo.

A ver, que... Que me alegro.

Me alegra que la gente sepa la verdad.

Es justo. Él no se merecía que le recordaran así.

Pero bueno, el problema no es ese.

Es que me parte el corazón haber dudado de él.

Haber pensado que era capaz de esas cosas.

Es muy triste darte cuenta de esta manera

que no conocías a tu padre.

A ver...

Te dijeron que había cometido esos delitos

y te dieron documentos falsificados que lo demostraban.

No sé, no le des más vueltas.

En tu lugar todos habríamos pensado lo mismo.

Me da igual lo que hubiera pensado el resto.

No debería haber dudado de mi padre.

Si le conociera, no lo hubiera hecho.

Lo importante es que todo está aclarado.

A ver ahora qué pasa con don Francisco.

A mí eso me da bastante igual.

Para mí Francisco está muerto.

Pues a mí me da pena. ¿Cómo?

No entiendo cómo te puede dar pena.

Sí, no sé. Alguien

que sea capaz de traicionar así a un amigo me da pena.

Debe estar muy podrido para hacer algo así.

No, pero así es el dinero.

Saca lo que eres de verdad, y si eres una rata,

pues pasa esto. Sí, no...

No sé cómo hay gente que es capaz de hacer estas cosas

a cambio de dinero.

Y parece que cuanto más dinero hay en juego, menos escrúpulos.

Así es.

Mira, sé que esto que te voy a decir puede ser una locura

y que lo diga en caliente, pero...

si ahora me dicen que para que Francisco fuera a la cárcel

tengo que vender o perder el bufete,

vamos, lo firmo ya.

Sabes que no piensas eso. Sí pienso eso.

Francisco debe pudrirse en la cárcel.

¿Qué crees que está pasando?

No sé. Es que no veo.

Pero nada bueno.

Bueno, mira, que paso de discutir.

Tú vete a los zombis. ¿Ángel?

Te dejo, que estoy trabajando. Adiós.

Estaba preocupada.

¿Estás con Francisco?

Sí, estoy con él. Ahora mismo está en el baño.

¿Y cómo está? Pues todo lo bien que se puede.

Pero tu padre es un hombre fuerte.

(SUSURRA) Es... ¿es culpable?

Es un tema con muchas aristas, pero claro que no es culpable.

Mi madre cree que sí. "Bueno".

Debes pensar por todo lo que está pasando ella.

Ojalá pudiésemos estar en la casa rural.

Necesito estar contigo. Te echo de menos.

Yo también te echo de menos.

"Sí, ya voy". ¿Ángel?

Te tengo que dejar. Me tengo que ir.

"Hasta luego". Vale. Vale, hablamos. Chao.

(Teléfono)

Zabálburu, Leiva y Duarte.

Jorge, tenemos que hablar.

Sí, claro.

A ver, a mí me parece vital

que estemos de acuerdo y juntos en lo que haya que hacer

para que el bufete salga a flote.

Por supuesto. Tenemos que mantenernos unidos.

Y me alegro de saber que Felipe ninguna de esas cosas.

Tenía que decírtelo.

Me equivoqué al pensar que fue capaz de algo así.

Bueno, no... No fuiste la única.

Me imagino.

Dame azúcar.

Sí. Y tenemos un problema grave.

Me acabo de enterar de que a Francisco

le han congelado las cuentas,

y de que probablemente le embarguen.

No sé cómo nos puede afectar esto a nosotros,

pero deberíamos prepararnos para lo peor.

Sí, claro.

¿Crees que Jesús estaba al tanto de esto?

Eh...

Jesús, no.

No. Bueno, no lo sé, la verdad.

¿Le has preguntado? No.

Prefiero ir poco a poco.

Ahora el primer fuego a apagar es la huida de clientes.

Estamos dando una imagen nefasta en los medios.

Imagínate que Francisco va a la cárcel. ¿Qué hacemos entonces?

Dame azúcar.

Bueno, lo primero, yo creo que...

mantener la calma. Tranquilidad. Y...

Luego, pues... hablar con los clientes y...

despegarnos de Francisco.

Hay que dejarles claro que lo que él...

¿Ya? Sí.

Lo que él ha hecho lo ha hecho él solo

y que no tiene nada que ver con el bufete.

Sí. Deberíamos intentar calmar a la gente.

Se nota la tensión nada más entrar.

Bueno, aquí la gente está asustada, y razón no les falta.

Temen perder su trabajo, y están tan preocupados

como tú y yo, pero ellos no pueden hacer nada al respecto.

Pues a ver si nosotros podemos hacer algo,

porque esa es nuestra prioridad. ¿Cómo vas de casos? Dame azúcar.

Bueno, me iba a poner ahora con uno,

justo cuando te he visto antes.

No, no. Pues pásaselo a otro,

que tenemos que tener la cabeza al 100 por 100 para esto.

Tenemos que buscar una estrategia. Una que nos pueda salvar de lo peor.

Yo ya había pensado en alguien... Berta.

Perfecto. Lleva toda la semana de papeleos,

y es un desperdicio tenerla con eso.

Pues sí... Se lo pasaré.

Y por cierto, hay que darle algo a Sofía.

¿Por qué?

Porque Sofía lleva toda la vida con Francisco y está muy nerviosa.

Tenemos que entretenerla en algo. Además,

es el pilar del bufete, y como la vean nerviosa,

no quiero ni pensar cómo se pondrán los demás.

Así que ya sabes:

dale el caso a Berta.

¿Os ha llamado? ¿A nosotras?

No creo que ni le pasásemos por la cabeza.

Ni en los peores momentos hace lo correcto.

Es un hombre tan egoísta.

Solo piensa en él todo el rato.

Pero así es, y tendremos que aceptarlo como es.

Por mucho que nos duela.

Yo entiendo que lo veas así, porque...

No te lo tomes a mal, pero no le has soportado muchos años.

Ahora porque se ha ablandado con el tiempo,

pero cuando yo era pequeño... era aterrador.

Es verdad que casi no le conozco.

Pero eso no quiere decir que se equivoque.

Y espero que no te lo tomes a mal,

pero nunca será el padre que necesitas.

Nunca.

Así que creo que lo mejor es que aceptes al que tienes...

antes de que sea demasiado tarde.

¿Te has acordado de la foto?

Sí. ¿Sí?

Pero me da un poco de vergüenza.

Vaya cara tenías, ¿no?

¿Qué te pasa en la piel? Se me peló entera por el sol.

Y no sabes lo que dolía luego por la noche.

Casi me sacan del campamento por eso.

A ver.

Oye, nos parecemos un poco, ¿no?

No sé, yo no lo veo.

Bueno, los ojos un poquito.

Bueno. Y la boca también.

Sí. Los dos tenemos dos ojos, dos orejas, una boca...

¿Se puede?

Sí. Sí, claro.

Luego te traigo las cuentas. Muy bien.

¿Os he interrumpido?

No, no. Se iba ya. Si ya se ha ido.

Dime.

Bueno, que no te quiero molestar, ni agobiarte ni nada, pero...

quería decirte que sé por lo que estás pasando.

Que puedes contar conmigo

para lo que quieras.

Si necesitas algo y yo puedo ayudar de alguna manera...

Bueno, no se puede hacer mucho ahora.

Esperar.

Bueno.

Eh... Eso, que aquí estoy.

Para lo que quieras: hablar, desahogarte...

o tomar algo.

Que a lo mejor te viene bien... despejarte un poco,

sacar... Estoy bien, Jorge. De verdad.

Estoy bien.

Bueno. Cuenta conmigo, ¿eh?

Lo haré. Gracias.

Hola. Oye, Sofía.

Dime. ¿Cómo lo llevas?

Bien, bien. ¿Quieres café?

Sí. He pasado un fin de semana muy malo,

pero ahora estoy mucho mejor.

Venir aquí me va bien. Me distrae.

De todas maneras, no paro de apagar fuegos.

Todo el rato llaman clientes...

¿Y qué les has dicho? Bueno, no mucho. Les digo

que ha sido un error, y que don Francisco

se ha visto vinculado a un caso de un cliente

y que está ahí solo para testificar.

¿Y se lo creen? Sí, bueno... La verdad,

nadie se imaginaba algo así de don Francisco.

¿Quieres azúcar? Gracias.

A ver, mira: yo lo que te quería decir

es que te agradezco todo lo que estás haciendo.

No, si yo no estoy haciendo nada.

Ojalá pudiera hacer más cosas.

Pues de eso quería hablarte. Ah.

A partir de ahora quiero que sea Macarena

la que se ocupe de las llamadas de los clientes nerviosos.

Yo le pondré en una nota todo lo que debe decirles.

Ya, bueno, pero también puedo ocuparme yo.

No pasa nada. Que no.

Que está todo bien, pero prefiero que sigas con tus labores habituales.

Además, te pido un favor.

Ah, claro, sí. Dime.

Yo noto a todo el mundo muy nervioso. Están temiendo que esto se cierre.

Y bueno, aprovechando que...

No sé qué día es el aniversario del bufete...

El viernes. Sí. Pues había pensado

hacer una fiesta, y que te encargaras tú de ella.

Una cosa que forme equipo,

para que vean que aunque estamos en momentos muy complicados...

Sí, sí. ...no nos vamos a ninguna parte.

¿Te parece? Ya.

Claro. ¿Y no va a parecer que celebramos

que han detenido a don Francisco?

Bueno, no, mujer. Yo digo algo discretito. Algo normal.

Claro. Que se relajen

y bueno, y que disfruten. ¿Te podrás encargar de ello?

Sí, sí, claro.

Bien. Me encargo yo, sí.

¿Y no prefieres que se encargue... Daniel?

No, no, no. ¿No?

Quiero que te encargues tú.

Tú les conoces mucho mejor que Daniel.

Además, a ti te respetan.

Y tú eres la persona perfecta

para infundirles tranquilidad y confianza.

Es justo lo que necesitamos ahora. Pues sí.

Que sí, que muchísimas gracias.

Pues me vas contando. Sí, claro. Yo me encargo, ¿eh?

Gracias, Sofía. Gracias.

No...

¿De dónde has sacado todo esto? -Del armario de arriba.

Me lo ha dejado mamá. Me ha dicho que podía jugar.

-Pues si te ha dejado mamá, entonces...

A ver, ¿esto qué es? -¡Es Belén, papá!

-¡Ah! Pues claro que es Belén.

Mira, los Reyes Magos. Efectivamente.

-Este es el castillo de Elsa.

-Ajá. -Al lado está el centro comercial.

-Normal. Yo no me compro un castillo sin su centro comercial al lado.

Si no, tienes que coger el helicóptero para comprar pan.

-Ahí hay tiendas y el nacimiento

de Niño Jesús. -Ajá.

-¿Juegas un rato conmigo, porfa?

-Por supuesto.

A esta muñeca le falta una pierna. ¿Quién es?

-Es la profe de Jesús. Están yendo a la granja-escuela.

Es que no ha tenido cuidado y le ha comido la pierna la mula.

-La mula salvaje del pesebre.

-Pero es que no es salvaje. Son pobres y tenía hambre.

-Mucha hambre, ¿eh?

-¡Ambulancia, ambulancia!

¡Si no la llamas, se va a desangrar!

-¡Ah! -(IMITA SIRENA)

-¡Me desangro, corre! -Esto no es una ambulancia de verdad.

Necesita una buena ambulancia.

O una clínica veterinaria. Vi una en la tienda. ¿Me la compras?

-Pero ¿a mí me vas a llevar a una veterinaria?

Pues sí, te la compro.

Pero por tu cumpleaños. -Queda mucho para mi cumple.

-Para Reyes. -Para Reyes

ya se me han muerto los animales.

-Ya... Bueno... -¿Me la puedo comprar yo?

-Si tuvieras el dinero, pues claro. -Yo ahorro, papá.

-Ah, ¿sí? -Sí.

Tengo 257 euros con 23 céntimos. ¿Me da para la clínica?

¿Me la puedo comprar entonces?

-Eh... no.

Vas a tener que ahorrar un poquito más.

-En el catálogo ponía que la podías comprar por solo 50 euros.

-Ya, pero luego va el mantenimiento. ¿Sabes cuánto cuesta mantenerla?

Que son los fusibles, las sábanas,

el material... Y luego llenarlo de enfermos. es carísimo.

Sin embargo, has visualizado un objetivo.

Y tienes los medios para conseguirlo.

Eres una gran emprendedora, y estoy orgulloso de ti.

-Lo sé.

Ahora me ha dicho que quiere que Macarena coja las llamadas.

Pues mejor. Tú siempre estás hasta arriba.

¿Y te ha dicho por qué? Porque quiere que organice

la fiesta de aniversario del bufete. ¡Ay, qué pesados!

Dijeron que no querían hacer nada. Pues ahora sí quieren.

No hay quien les entienda.

Con lo que tienen encima ahora quieren hacer la fiesta.

¿Y qué vas a hacer? Pues la verdad, no lo sé.

Porque tampoco puedo montar un fiestón. No sé.

¿Y sabes quién va a ir? Todos. Es una fiesta para todos.

No sé si hacer una cena o una cosa más de baile.

No sé. Ay, no.

No, Sofi. Mejor una cena.

No estamos para bailes. Algo tranquilito.

Ya, sí. Ya veré lo que hago. Lo importante es que quedemos todos.

Con lo difícil que es quedar cuatro,

para que nos vaya bien a todos... Estoy agobiada.

Mira, tú no te líes.

Propón un par de días y cada uno que se busque la vida.

Quien quiera venir hará el esfuerzo. Sí.

La verdad es que sí. Yo había pensado viernes o sábado.

¿Este fin de semana? Sí.

Uy. No creo que encuentres restaurante para este finde.

Pero si estamos a lunes. No sé, algo encontraré, ¿no?

Sí. A lo mejor sí.

Ah, por cierto:

Charly el otro día nos enseñó una web donde pones las fechas,

invitas a la gente y cada uno elige el día que le viene mejor.

Y el día que tiene más votos, ese es.

A lo mejor te sirve. Hombre, sí.

Es una buena idea. ¿Cómo se llama eso?

No me acuerdo. Carol.

¿Te acuerdas de la web que nos enseñó Charly con las fechas

para que la gente vote?

Ah, sí. La de "Hoy sí".

¿Qué queréis hacer?

Es que debo montar la fiesta del bufete. ¿Me ayudas?

Sí, claro. ¿A quién quieres invitar? Hay que meter los emails.

A todos. ¿A todos?

Pues siéntate, porque nos llevará un rato.

Vale, venga.

Y podríamos hacer un amigo invisible.

Déjate de cosas. No estamos para regalitos.

Vamos, a ver.

Hola. ¿Tienes un minuto? Hola. Sí.

Hemos decidido que el caso de intoxicación del que te hablé

lo lleve otro abogado.

Ah... Carlota cree que es mejor

que los dos socios estemos por aquí estos días

hasta que se calme la cosa.

Lo siento.

No te preocupes. No pasa nada.

Quiero darte una cosa. Toma.

Estuve investigando acerca del caso,

y bueno, son algunos documentos

que le pueden venir bien a la persona que lo lleve.

Perfecto. Buen trabajo.

Muchas gracias, y... lo siento.

Dejaste mi nombre.

-¿Qué? -Como testaferro dejaste mi nombre.

Fuiste a las islas solo para una cosa.

Y fuiste, pero no lo hiciste. Dejaste mi nombre.

Es una gran jugada, tengo que reconocerlo.

Tuviste la oportunidad y la aprovechaste.

De paso, me dejaste fuera.

Perfecto.

-Aprendí del mejor.

-¡Soy un imbécil!

Yo creí en ti. Éramos amigos.

-Vamos. Tú en mi lugar habrías hecho lo mismo.

Pero ¿qué digo? Lo hiciste.

Lo que pasa es que al amigo al que se lo hiciste estaba muerto.

Yo no te puse en algún lugar ni te metí en nada.

Lo hiciste tú solito. Lo que pasa es que yo no te quité.

No estás aquí por mí. Estás aquí porque eres culpable.

-Mira, vete, porque si no te voy a matar

con mis propias manos. -No.

No. Despedirme antes de declarar daría mala imagen.

Imagen de culpabilidad.

Piénsatelo bien. Te lo digo de verdad.

-Llama al bufete. Diles que manden a cualquiera.

Cualquiera me vale más que tú. No quiero verte nunca más.

-Francisco, te olvidas de un detalle muy importante:

la particular situación del dinero en las islas Caimán.

Te conviene que estemos juntos.

Te conviene tenerte a mi lado, ¿no crees?

Piénsatelo mejor. -Esto no lo olvidaré nunca.

A ver, la cosa es que hemos pensado en ti

para que lleves tú el caso.

Yo te voy a supervisar,

pero en definitiva lo llevarás tú sola.

Perfecto.

Es una autoescuela que ha denunciado a un empleado...,

bueno, ya exempleado,

por atentar contra la salud de los trabajadores.

¿Qué ha hecho? Pues le despidieron

porque en una cena

que organizó la empresa con comida casera

su sushi intoxicó a los otros trabajadores

y les tuvo de baja dos semanas.

Ya. Pero en esa comida habría más platos

y cualquiera podría haber causado la intoxicación.

¿Cómo están tan seguros de que fue el suyo?

Mira el sushi.

Pero aquí no veo sushi. Sí que...

Aquí está.

Sí, esas pelotitas.

Ay, por Dios. ¿Esto es sushi de verdad?

Sí. ¡Dios, qué asco!

¡Por favor!

¿Y la gente se comió esto voluntariamente?

Pues eso parece. Es una de estas cenas

donde cada uno lleva un plato,

y el tipo les debió de dar pena o no sé,

porque se lo comieron.

La gente es un poco idiota, perdóname.

Meterte esto voluntariamente en la boca...

Es que...

Y bueno, la cosa es que... alegaron baja por accidente laboral.

Ya. Por lo que

los dueños de la autoescuela

ahora están intentando colgarle el muerto a este hombre.

Y así se evitan

los pagos derivados por las bajas

y los salarios del personal extra que se tuvo que contratar.

Y... espérate, sí.

Creo que perdieron unos...

exámenes prácticos del carné. Está todo ahí.

Pues... muy buena documentación.

Se ha encargado Julia.

Ah. Pues... está muy bien hecha.

Cualquier cosa que necesites, me cuentas.

Yo te supervisaré, como te he dicho. Vale.

Tía, por favor, vota para el viernes.

El sábado veo a Rataspunk. -Que no. Eso es hacer trampas.

Tú pon el día que quieras y luego a ver si sale.

-Venga ya, si te da igual el día.

-Además, por ese grupo... Ni de broma.

-¿Perdón? ¿Qué le pasa a los Rataspunk? Son geniales.

-¿A ti no te ofende que se ponga "punk" en el nombre

y sea un grupo pop con distorsión?

-¿Que los Rataspunk no son punk? Estás flipando.

-¿Qué es punk?

¿Es el volumen, la distorsión, las armonías, las escalas?

No. Es una actitud.

Una manera de enfrentarse al mundo, de hacer las cosas, de vivir.

¿Puede ser punk un grupo multimillonario

que vive en mansiones y que tiene

entrenadores personales y un ejército de abogados?

De verdad, piénsalo. Carol, una cosita:

que si quieres puedes organizar lo del amigo invisible.

¿Sí? ¿Segura? Si es mucho lío, no... No, no.

¿Sabes qué pasa? Lo siento mucho por antes.

He estado muy seca.

Es que estoy nerviosa con todo lo que está pasando.

No te preocupes.

Pues yo me encargo. Vale.

¿Pongo un límite de dinero? Sí.

Estaría bien, pero poco. Que sea un detalle.

Vale. Pues no sé, ¿Diez euros?

-Cinco, cinco. Hombre, cinco es un poco cutre.

-Sí, que tú también recibirás regalo.

-Venga, vale. Diez. Diez. Mejor.

Vale, gracias. -De nada.

(JOSÉ EN VÍDEO) "Hola, amigos. Mirad a vuestro alrededor.

¿Habéis visto, eh?

Seguro que en vuestras vidas hay un montón de pequeños objetos

sin los cuales no podríais vivir, como por ejemplo...

un sacacorchos". -¿Qué pasa, José?

-Hombre. ¿Cómo que qué pasa?

Habíamos quedado a y media.

-Bueno, 10 minutitos de cortesía. -No.

Hora y media de cortesía.

Y no me gusta nada estar en esta escalera.

-Pues está guay. Es segura. -¿Eh?

-Que a mí me sigue la Poli. -¿Perdón?

¿Me estás diciendo que te sigue la Poli

y que llevas mi CierraTodo a casa de unos narcotraficantes?

Pero, macho, ¿tú qué tienes en la cabeza?

Que te pueden trincar, y lo peor es que a mí también.

-A ver, tronco. Yo le vendo tu producto a un colega, ¿vale?

Y lo que haga él con ello no es mi problema.

-Ahí te equivocas.

Sí es tu problema.

Es tu responsabilidad que mi CierraTodo

acabe en buenas manos

y que acabe en manos de un distribuidor

en condiciones y respetable.

-¿De un buen distribuidor? -Sí.

-Pero ¿tú te estás oyendo?

Estás aquí negociando con un chaval que podría ser tu hijo.

Yo le vendo tu movida a un colega. Si no te va, puerta.

-Vale.

Lo vamos a dejar, porque a mí me va a dar otro infarto.

-Pues lo dejamos. A mí me la pela.

-Vale, sí.

Eh..., que no. Que sí que lo dejamos.

Recuerda que debes darme los CierraTodos que no vendiste.

Y el dinero. -Vale.

¿Mañana, si te parece? -Llama primero.

Y me tengo que ir. Empiezo a encontrarme fatal.

-Antes de que te vayas, una cosa:

esta camisa, tío, ¿dónde te la has comprado?

Porque está muy guapa.

Para mi viejo, ¿sabes?

¿Por qué comenzó su vinculación

con Obril Services? -Obril services.

Fajardo me ofreció que entrara como testaferro

por algo de su divorcio.

¿De su divorcio? ¿Puede explicarse, por favor?

Si yo entraba como testaferro,

su mujer no podía pedirle nada de la empresa

en el divorcio, y yo accedí.

Imaginé que sería simplemente un favor que hacía a un amigo.

Si hubiera imaginado lo que me esperaba...

-¿Cuándo tuvo usted constancia

de la participación de las empresas vinculadas a Obril Services?

-No, yo me acabo de enterar

a raíz de todo esto. Yo le hacía un favor a un amigo.

-Intente no mentir.

Añadir perjurio a los cargos puede complicarle las cosas.

-Discúlpeme, pero mi cliente ha sido claro en sus respuestas.

Le estaba haciendo un favor a un amigo,

y no sabía de actividades ilegales en esa empresa.

-¿Y no se olió nada raro al enterarse

de que la sede estaba en las islas Caimán?

-No puedo hablar por él, pero no es ilegal tener la sede

fuera de España ni cuentas en paraísos fiscales.

Por el momento, eso no es delito.

-Deje que conteste su cliente, si no le importa.

¿Le pareció que un negocio limpio tenga su sede en un paraíso fiscal?

-No le di importancia. No estaba involucrado a ese nivel.

A mí me engañaron. -Me está usted diciendo

que como testaferro de la empresa

ve toda esa relación de ventas, gastos y beneficios y no sospecha.

Ni ve indicios de ilegalidad, ni pregunta nada.

Le seré muy sincero:

de cualquier otra persona podría creérmelo.

Pero de usted, Francisco, no me creo ni por asomo

que no supiera o sospechase que se escondía algo turbio.

Lo sabía. Eso me lleva a la siguiente pregunta:

¿por qué no denunció, si le estaban engañando?

Bueno, pues aquí está la señora freidora "from Japan".

Tiene una pieza descuajaringada, pero esto se lo cambia rápido

y se queda como nueva. -Sí, no te preocupes.

Yo te arreglo eso y te lo llevo. -No, no.

Si es para vosotros. Yo no frío en mi casa, Chema.

-¿Sí? Pero esta es de las buenas, ¿no?

-Esta es buenísima. Puedes freír hasta un queso de búfala.

Lo metes entero y no se derrite.

-Muchas gracias. ¿Te sirvo un cafelito?

-Vale.

¡Ay!

Chemi. -¿Qué?

-Un vasito.

-¿Cómo lo quieres?

Tengo vivatto, decafeinatto...

¿Qué te gusta?

-¿Uno clásico de toda la vida de filtro tienes?

Es que lo de las cápsulas

no creas que me gusta mucho. -Pero es que no tengo de filtro.

Pues con mucha agua, que me lo tomo americano.

-¿Y tú cómo estás? -Ya mejor.

Cada vez que me acuerdo, me indigno.

Porque ya sabes que las injusticias me ponen enferma.

Y si vieras la cara del cretino ese riéndose en mi cara...

Es que mira, de verdad...

Pero bueno, solo queda arreglar algunos desperfectos y ya.

-Ah, pero ¿no te lo cubre el seguro? -Sí, pero ya sabes

el mundo mutua lo lento que es. -Ya.

A mí me lo vas a contar. -Ajá.

¿Sabes qué te digo? -¿Qué?

-Que yo creo que esta semana el universo me lo devolverá

y me pasarán muchas cosas buenas. -Ah, ¿sí?

Pues compra lotería. A lo mejor te toca.

-Pues igual la compro.

Pero lo digo porque hoy he quedado con un pedazo de maromo...

-¿Cómo vas a quedar un lunes? No abre nada hoy.

-Algo abierto habrá.

Además, hoy salí antes. No he tenido nadie en la furgona.

-¿Y eso por qué?

-Por lo del follón del bufete. Lo del jefe.

-¿Qué jefe, el del bufete? -¿No te has enterado?

-Que le han pillado blanqueando no sé cuánta pasta

con lo de las islas Caimán y eso, que está en la cárcel.

Pues es que... el viernes no sabes la que se lio.

Llegó la Policía y salió esposado...

Chemi.

Chema, no le des tanta importancia. Se le habrá pasado a Julia.

No te quedes tan...

Que no pasa nada. Es una tontería.

-Ya. -Está hasta arriba.

-Sí, que será eso, Olivia.

¿Sabe quiénes de verdad no se enteran de nada?

Los que viven por completo apartados de la sociedad.

Como los pigmeos.

Esos no se enteran de nada.

¿Es usted un pigmeo, Francisco?

-Disculpe, pero no entiendo su pregunta.

-Nadie, ni el juez ni yo, se va a creer

que un gran abogado como usted, con 40 años de profesión

en uno de los mejores bufetes de España

no supiera dónde se metía.

-Mucho me temo que eso lo veremos en el juicio.

-Esa estrategia le puede funcionar a algún ama de casa despistada.

"No me consta, no lo sé. Es que mi marido me engañó".

Pero usted es plenamente responsable de sus actos.

Blanqueo de capital

y pertenencia a organización criminal.

Creo que le puedo garantizar unos buenos... nueve años de cárcel.

-Como le he dicho, lo veremos en el juicio.

Dicho así suena muy bonito, como de película americana,

pero esto tendrá que demostrarlo.

Y no podrá hacerlo, me temo.

Si no hay nada más...

-Solo se lo ofreceré una vez. Piense bien su respuesta.

Si me da a los peces gordos, me encargaré

de que en lugar de nueve años sean tres.

¿Qué me dice?

-Obviamente, debemos pensarlo. -Por supuesto.

El primer paso sería una declaración firmada

contra Fajardo Chaparro.

Y cuanto más colabore, más puedo reducir su pena.

Tienen hasta el viernes para contestarme.

Ahora sí, hemos terminado.

¿Qué tal está tu jefe? ¿No está en la cárcel?

¡Me tratas como a un imbécil! ¿Qué dices?

Como si te avergonzaras de mí.

Tengo miedo de perder la casa, hija.

Mamá, eso no va a pasar.

¿Y tú qué sabes?

Me siguen faltando 22.

-Te he pagado los que he vendido. Y no vendí más.

-Tú estás loco. -Eres tú el que ha roto el trato.

-Lo siento. No quería ensuciar el nombre del bufete.

Pero no tuviste problema en ensuciar el nombre de mi padre.

Es una citación de la fiscalía. ¡Ya lo sé! ¡Iré a la cárcel!

Nadie piensa en nosotras. ¡Odio a nuestros compañeros!

(Cisterna)

Julia, he querido traerte aquí para agradecerte lo que has hecho por mí.

¿Por qué?

Hay que luchar por mi inocencia. -Tu carrera se verá perjudicada.

-Eso no tiene por qué ser así. -Pero ¿y si lo demuestran?

Te pueden caer nueve años.

En aquella comida había muchos otros platos.

Cualquiera de ellos podría haber provocado la intoxicación.

-Señor Pacheco, esa comida era su fiesta de despedida, ¿verdad?

-Sí. -Esta comida

era una venganza personal contra su jefe y sus compañeros.

Algo te vincula con Francisco.

Lo que quiero que entiendas es que si la cosa se pone fea,

Ángel velará por su cliente, no por ti.

Tienes que prepararte.

Ayer tuvimos una discusión muy fuerte...

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Derecho a soñar - Capítulo 61

05 abr 2019

Maricarmen le dice a Alba que cree que Francisco es culpable. Julia tiene miedo de perder su trabajo justo ahora que va a empezar a llevar casos como abogada. Descubrimos que el Juez Quintana es padre de Carlota. A Jorge le reconcome la culpa de haber pensado que su padre era culpable. Carlota, con toda la información en su poder, le propone a Jorge estar unidos para salvar el bufete. Todos en la oficina están nerviosos por la detención de Francisco y sus posibles consecuencias, ¿peligran sus trabajos? Sofía tiene que montar una fiesta para el aniversario del bufete. Carlota hace que Jorge le asigne a Berta el caso que iba a llevar Julia. Jose quiere terminar sus negocios con Webo. Francisco es interrogado por el fiscal, con Ángel como su abogado defensor, a pesar de todo.

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