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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 45 - ver ahora
Transcripción completa

-No quiero seguir. ¿Para qué? Me operé porque quise, ¿no?

La enfermera que te trató nos quiere ayudar.

Nos pasará los contratos de consentimiento

para que demostremos que no os los dan a firmar

antes de las operaciones.

-¿Cómo que un fallo de diseño?

Pero ¿por qué no lo habíamos detectado antes?

¿Necesitas hacer más pruebas?

Pues claro que necesitas hacer más pruebas.

Es la columna vertebral del cierratodo.

Si se separan los dos cierres, no tenemos cierratodo.

Doctor Villegas, ha quedado probado ante este tribunal

que usted no informó a la señorita Eva Esparta

de los riesgos que conllevaba la operación a que iba a someterse

y que la operó sin tener su consentimiento firmado.

Me habría encantado que hubieras estado aquí

y visto la cara de Agustina cuando sacó los consentimientos.

Era un poema. Enhorabuena. Un beso muy fuerte.

¿Qué tal con la chica esa? -Pues mal.

El paso 2 ha sido un fracaso. -Empezamos con la fase 3:

impresionarla, haz lo que hagas bien, ¿qué sabes hacer bien?

-No sé. -Sabes dibujar muy bien

y haces maquetas.

-La astronomía.

-De verdad, era un viaje improvisado.

Una recomendación del médico.

Me dan igual tus vacaciones,

pero de mí no te vuelves a reír.

-He hecho unos pequeños cambios. Está más moderna la casa ahora.

Te encanta, ¿o no?

Ah, no sé, me choca un poco todo tan...

Es normal que te choque. Es el nuevo grito en decoración.

A mí me gusta el Chema de siempre,

sin disfraces ni intentos de hacerse el elegante.

-Creo que el Chema de siempre tampoco te gusta ya.

Si hoy te quedas a dormir en casa, lo único que te ofrezco...

(BERTA RÍE) Compartir contigo esta hamaca.

Eh... -Cállate ya.

¿Lo soltamos? Anda...

Así estás muy atractivo, sí.

¿Y a ti qué te gusta más de mí?

A mí, todo, pero voy a hacer una cosa.

En vez de decirte lo que...

Luis, no me cuentes tu vida.

¿Era tan difícil hacer el trabajo?

-No.

Pero... Te juro que estaba yendo, pero...

Pero... Pero ¿qué?

Nada, yo qué sé, que...

Que... ¿Qué, Luis, qué?

Tuve una urgencia. ¿Una urgencia?

Ya, para mí lo urgente era entregar los documentos en el juzgado.

Esa era la urgencia.

-Creo que tendríais que calmaros un poco.

Chema, no te metas. Vale.

¿Me vas a contar la urgencia?

-No, no te la puedo contar. Vaya, qué raro.

-Seguro que no es tan grave y lo podéis solucionar.

¿No? Claro.

No es grave, no pasa nada. Eso sí, cualquier tontería

que pasa en tu taller es un mundo, pero que por culpa de mi hermano,

al que he enchufado en el bufete, perdamos un caso,

eso no tiene importancia. Julia, no te he dicho nada.

Pues no te metas, no es asunto tuyo.

-Lo siento mucho.

Luis, es que estoy harta, de verdad.

No me puedes hacer esto.

Estoy harta de solucionarte siempre los problemas.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Hola. Disculpe, quería pedirle un favor.

¿Le entregaría estos documentos a la jueza Larrechea?

-¿Cómo? No, no, mire.

Esto debe entregárselo por las vías adecuadas.

En la entrada le dan un papel... Sí, lo sé.

Eh... Es que el plazo terminó ayer y hemos tenido un problema

en el bufete y no... Lo siento mucho,

pero no puedo hacer nada.

Se lo pido por favor. De esto depende mi trabajo.

Señora, le he dicho que no puedo hacer nada.

No sea pesada, por favor, no puedo ayudarla.

¿No puede o no quiere?

Y tampoco es necesario que falte al respeto.

Mire, hable con la jueza directamente.

¿A mí qué me cuenta? Muy bien, muy amable.

Gracias.

¿Adónde se cree que va?

No puede hacer eso. Puedo llamar a la Policía.

¿No puedo? Me acaba de decir que hable con la jueza.

Tú también lo has escuchado, ¿no? -Perfectamente.

-No, lo que quería decir es que puede pedir una cita.

Si se la conceden... Disculpe, señoría.

¿Puede escucharme un segundo, por favor?

O se marcha...

Soy de Zabálburu, Leiva y Duarte. Hemos tenido un problema

con un mensajero y... Perdone, pero no hay manera

de que esta entienda nada. Necesitaría entregarle

unos documentos que son para un caso vital para nuestro bufete.

-A ver, vamos a calmarnos lo primero, ¿eh?

Está bien, me encargo.

-¿Llamo a la Policía? -No, no será necesario.

¿Verdad que no? No, claro que no.

Solo quiero entregarle unos documentos.

De Z, L y D, ¿verdad? ¿Y tiene nombre usted?

Perdone. Soy Julia Rojas.

Son los documentos del caso de paternidad

que está llevando Carlota Duarte. Ya.

A ver.

No, el plazo de entrega de este documento era ayer.

Lo sé, pero como le intentaba decir antes,

tuvimos un problema con un mensajero

y no pudimos entregarle los documentos a tiempo.

¿Algo más?

Se trata de un accidente.

Se lo pido por favor, señoría.

Esta mujer no tiene por qué asumir las consecuencias

y perder la demanda

por culpa de que un mensajero no supo hacer su trabajo.

Bueno, lo que puede hacer usted, si esto que me dice es real,

es demandar a la empresa de mensajería.

Más allá de eso no sé en qué puedo ayudarla.

Claro que puede ayudarme.

Los documentos tienen fecha de ayer.

También tenemos el certificado de entrega

de la empresa de mensajería.

Verá, el chico se ha caído de la moto y está en el hospital.

Nos enteramos esta mañana, cuando nos han llamado.

He venido lo más rápido que he podido.

Si no acepta los documentos, el problema no será para mí.

Será para la mujer que perderá la demanda de paternidad.

El presunto padre quiere huir.

Solo le pido es que permita que le hagan la prueba de paternidad

antes de que escape del país.

Por esta vez y solo por esta vez

admitiré los documentos.

No haremos pagar a una pobre criatura

la mala gestión de su bufete. Por supuesto que no.

Muchas gracias, señoría. ¿Algo más?

Nada más.

-Eres única. Mejor que te calles tú.

(RESOPLA)

Con la venia, señoría.

Hemos presentado numerosas pruebas médicas

que demuestran negligencia por parte de la clínica

y más concretamente del doctor Villegas.

Pero lo peor de este caso

no es que se realizase la operación sin ninguna garantía de éxito,

cosa que, por lo que sabemos, es práctica habitual de la clínica.

Lo peor es que no pararon de mentir a mi cliente.

Primero, al no darle la información necesaria

para decidir sobre la operación

y luego, mintiéndole en el posoperatorio,

acerca del tamaño de la cicatriz, acerca del tiempo de recuperación.

Y también hemos demostrado a este tribunal

que este "modus operandi" es el habitual del doctor Villegas,

ya que con anterioridad

ha pactado con numerosas pacientes extrajudicialmente.

Pacientes que, al igual que mi defendida,

lo querían denunciar por su mala praxis.

(AGUSTINA TOSE)

¿Está usted bien? Sí, sí, querido, es que...

se me ha ido por otro lado.

Por todo esto, señoría, no solo le pedimos a este tribunal

que indemnice a mi cliente,

sino que pedimos encarecidamente

la inhabilitación de por vida del doctor Villegas.

Ya está bien que este hombre siga arruinando vidas.

Gracias.

(CARRASPEA)

-Letrada Montes, su alegato.

-Enseguida, señoría.

Lo que le ha ocurrido a su cliente, señor Leiva,

es una desgracia, eso nadie lo duda.

Pero una desgracia no es una negligencia.

Y ese es un matiz que se le escapa.

A su cliente se la informó debidamente.

de los peligros que tenía esa operación.

Que ella decidiese dejar toda la responsabilidad

en manos de su pareja o de su médico

es una decisión de la que tiene que hacerse cargo.

Es cierto que la operación no obtuvo los resultados buscados.

Eso es una cosa que puede pasar.

Y es por eso que no se le realizó una,

sino dos operaciones correctivas,

de forma gratuita, por cierto.

¿Y por qué? Porque el doctor Villegas

lo único que persigue es la salud y la satisfacción de sus pacientes,

nada más.

Y es por eso que nadie lo ha denunciado,

no por unos acuerdos misteriosos que usted dice que se han realizado.

(CARLOTA) Me parece intolerable.

¿Me explicas qué estabas haciendo en vez de trabajar?

Bueno.

Pues estás despedido.

No has pasado el periodo de prueba.

Si alguien tiene que decir algo, este es el momento.

Creo que eso es todo.

Puedes recoger tus cosas

y no hace falta que continúes el día de hoy.

Carlota, lo siento mucho, de verdad.

Oh, qué vergüenza, no sé qué decir.

No te preocupes, Julia.

Solo has recomendado a tu hermano.

No tienes la culpa si él es un desastre.

Ya, pero me siento responsable.

Pues no te sientas responsable.

De hecho, gracias a ti nos hemos librado de un gran problema.

La verdad, has estado muy ágil y muy rápida.

He hecho todo lo que he podido dadas las circunstancias.

Ya me explicarás cómo has convencido a Larrechea

para que te coja unos documentos fuera de plazo,

porque es un hueso duro de roer.

Le habrás tocado alguna fibra.

Bueno, tampoco he hecho nada del otro mundo.

Esto lo tengo que contar, porque nadie se lo va a creer.

Has podido demostrar algo imposible,

que Larrechea es humana.

-Queda demostrado para este tribunal

que hay mala praxis y negligencia médica.

Y es por ello que el denunciado pagará a la denunciante

la cantidad de 150 000 euros en concepto de daños y perjuicios.

Se levanta la sesión.

Disculpe, señoría.

¿Sí?

No ha mencionado la inhabilitación del doctor Villegas.

Este tribunal no encuentra motivos suficientes

para inhabilitarlo. Fue el máximo responsable...

Seguro que el tribunal que le toque a usted

en caso de que quiera recurrir la sentencia

escuchará todo lo que tenga que decir,

pero este tribunal ya ha dictado sentencia.

Gracias, señoría. Se levanta la sesión.

-Jorge.

Muchas gracias por todo. De nada.

Siento lo de Villegas. Pensé que lo teníamos.

Ya está, da igual.

Que lo dejen seguir operando es una locura, pero...

Totalmente.

De todos modos no creo que siga operando mucho

con lo que deben pagar por su culpa.

Ya. Quizá no en esta clínica, pero sí en otras. Bueno.

Lo siento.

Al menos podrás rehacer tu vida.

La compensación es generosa para un caso así.

Mucho. ¿Crees que me pagarán? Por supuesto.

Me encargaré personalmente de que te paguen hasta el último céntimo.

Te lo prometo. Gracias.

¿Qué vas a hacer con él?

No lo quiero volver a ver.

¿Quieres que me quede un rato? No.

Esto lo tengo que hacer yo sola.

Además, tampoco le voy a dedicar mucho tiempo.

Ya es más de lo que se merece.

Cierto.

Pues espérame fuera. Cualquier cosa que necesites, estoy aquí.

Vale. Gracias.

-Jorge.

Hola. Hola.

¿Acabaste ya?

Sí, ya está.

¿Y? Han condenado a la clínica

a pagar 150 000 euros.

¿Y esa cara?

¿Sabes cuál es nuestro porcentaje?

Sí.

Pero el médico se ha ido de rositas.

Bueno, no se puede tener todo.

Aun así, enhorabuena.

Muchas gracias.

¿Tú qué tal? ¿Has solucionado el problemilla?

No.

Me tendrás que acompañar a comprarme uno nuevo.

Buf, no me pilla muy bien, pero será un auténtico placer.

Ah. Cancelo toda mi agenda.

Eso espero.

La verdad, me da un poco de vergüenza,

porque me da la sensación de que todos me miran.

¿Crees que se nota mucho? A ver...

Mira, desgraciadamente no se nota nada.

Qué tonto eres.

Creo que no hay lugar peor en el mundo

para ir sin sujetador. No seas exagerada, ¿eh?

En el fondo, quizá hasta te gusta un poco, vas más libre...

Eres tonto.

Oye, una cosa, ¿hablaste con Rodrigo?

No.

No hablé con él ayer por la noche

y hoy he estado todo el día aquí metido.

Ya, pero... Ya.

¿Qué te dije ayer? No te preocupes, voy a hablar con él.

Te lo prometo.

Vale. Pero quiero encontrar

el momento adecuado, si no, va a ser un drama,

se pondrá en plan Rodri, es que ya sabes.

Ya, pero he pensado que igual cogió él el sujetador.

¿El sujetador? Sí.

Si lo hubiera cogido, me lo habría restregado por la cara

y lo habría publicado en internet. Se habría vuelto loco.

Estará debajo de un sofá.

Pues ayer... no sé dónde dejamos las cosas.

No pensamos en eso.

Agustina, ¿qué tal?

-Quería darte la enhorabuena por el caso.

¿Es el primero que ganas?

¿Cómo si es el primero que gano? Sí, querido,

es por la cara de sorpresa que se os pone

siempre a los novatos.

¿Un caramelito?

No, gracias.

-Bueno, pues yo sí.

-¿Le darás recuerdos a Francisco de mi parte?

Sí, por supuesto. Y a tu secretaria.

Mira que es mona esa chica.

Es una monada.

-Pero ¿esta de qué va?

No lo sé. Es un personaje

¿Crees que se ha dado cuenta de que...?

Que no se nota nada. Pero es que es así.

Deberías haberla visto en el juicio.

Y me habla de tu secretaria, ¿para qué?

Es peculiar, ¿eh? Olvídate.

Bueno, venga, vamos.

-Jo, lo siento mucho. Qué bajona.

-Para un tío guay que había en el bufete...

Todos nos equivocamos, ¿no?

-Que sí, yo también os voy a echar de menos.

-¿Qué hacemos con la porra?

-Os la bebéis a mi salud.

¿Qué ha pasado? ¿Te han echado?

Sí.

¿Y Julia cómo está? ¿Yo cómo estoy?

Muy bien, me he quedado sin curro, pero gracias por preguntar.

Perdona, la conozco más a ella.

Pero siento que te vayas, de verdad.

-¿Y esas caras tan largas? Ni que se hubiese muerto alguien.

Es que lo han echado. Ah, ya, ya lo sé.

Si quieres mi opinión, muy bien echado.

La que se podía haber montado por culpa del amigo.

La que has liado para no durar ni dos semanas.

-Eh, te estás pasando un poco. -Sí, ten un poco de tacto.

-Mira, me voy a ir a repartir esto, porque alguien lo tiene que hacer.

Y me ha tocado a mí. -No le hagas ni caso.

-No, como le haga caso le parto la boca.

-Lo estoy empezando a odiar de verdad, ¿eh?

Le hacéis demasiado caso. Pasad más de él.

-¿Pasa algo? Que lo han echado.

Sí, ya me han contado.

Nada, lo siento. Mala suerte, chaval, a veces pasa.

Ya verás que encontrarás algo, no te preocupes.

Por cierto, faltan vasos en el bufete.

¿Alguien ha visto a Charly? Sí, está...

Bueno, no sé.

Si alguien la ve, le decís lo de los vasos, ¿vale?

Chaval,

ánimo, ¿eh? Venga.

Hasta luego.

¿Dónde está Charly?

-Magia.

-Pues me voy.

-Bueno, que vaya bien.

-Gracias.

Mírala, aquí está.

Ay. ¿Qué os pasa?

Nada, te estábamos buscando. ¿Cómo estás?

Bien, ¿por?

Por lo de Luis. Acabamos de verlo y tenía una carita el pobre...

De pobre nada, ¿eh?,

que ha hecho una metedura de pata que ya le vale.

Julia podía haber perdido el trabajo.

¿Tú crees? Bueno, a ver.

Perdido el trabajo no, pero te podía haber puesto en un lío serio.

Sofi, no tendría que haber traído a Luis aquí.

Es tu hermano, es normal que quieras ayudarlo.

Sí, no sé, creía que había cambiado.

A ver, Julia, perdona que te lo diga,

pero tu hermano ya es mayorcito como para que estés tú ahí

sacándole las castañas del fuego. A ver, no es tu responsabilidad,

es tu hermano, no es tu hijo. Sofi.

A ver, sí, es verdad, perdona, suena un poco duro,

pero alguien tenía que decírtelo, Julia.

Sí, ya lo sé, es verdad.

No sé, creía que esta vez saldría bien.

Lo vi cambiado, estaba más mayor.

Y Carlota, ¿qué?

Esa ha sido la única parte buena.

Me ha dado las gracias por entregar los documentos.

Ah, ¿sí? Para ser Carlota es un avance.

Sí, en otra época te hubiera echado.

Estaba orgullosa de mí. Han sido sus palabras.

Voy a buscar a Luis, que tiene que firmar al recursos humanos.

Ve, ve. Hasta luego.

Chicas, gracias por apoyarme.

De nada. Adiós.

Hasta luego.

Ay... Bueno, ¿tú qué tal con Ángel?

Bien, muy bien. ¿Sí?

¿Las horas extra, bien también?

Ay, agotadoras.

Bueno. Me hizo un regalo superbonito

y me explicó todo.

Ah, mira, nada, si te hizo un regalo, ¿no?

Parece que le daba vergüenza reconocer que iba a un balneario.

Qué tontería, ¿verdad? Como si un hombre no pudiese

ir a relajarse y quitarse el estrés.

Claro.

Es que siguen siendo machistas aunque crean que no.

Pero ya me ha contado toda la verdad.

Creo que voy... Me voy al baño.

Vale. Hasta luego, Sofi.

-Me da mucha pena, porque me caía genial.

-Tendría que darte vergüenza. Tiene 17 años.

-¿Por qué? Así aprende rápido

y no le tengo que estar explicando lo que me gusta y lo que no.

Carol, estamos en el bufete.

-Una pena lo de Luis, ¿eh?

-Pues sí, una pena.

-Ni dos semanas ha durado. ¿Será el récord de la oficina?

-¿Sabes qué me da pena? Que algunos duren tanto.

-Zas, en toda la boca.

-Ha tenido suerte de que hermanita lo haya podido salvar.

Si no aceptan los documentos, Carlota se lo come vivo.

-Escúchame bien. Que sea la última vez

que me presentas un documento con faltas de ortografía.

-¿Cómo con faltas? No puede ser. -¿Cómo que no?

A la quinta he dejado de contar. -Pero si lo revisé entero.

-A lo mejor no sabes que son faltas, porque eso sería todavía peor.

-Lo siento, Carlota, no sé qué ha podido pasar.

-Pues te enteras y lo arreglas.

-Ahora mismo me pongo.

-Escúchame, aquí

no hay sitio para burros incultos.

¿Lo has entendido?

-Por supuesto. Te prometo que es la última vez que pasa.

-Somos tantos en la oficina

que a veces los documentos pasan por muchas manos.

-Daniel, tú igual lo sabes. ¿"Ordenador" es con hache?

¿O la hache va intercalada? ¿Tú qué crees?

Charly, venga.

-Alba, ya que te tengo aquí, necesito que revises

estos documentos para después de las vacaciones.

Es importante, ¿vale? Claro.

-Hola.

-¿Qué? Un buen día, ¿eh?

-Qué va.

-¿Qué tal la chica?

¿Has hecho algún avance?

-Pues no, porque tus consejos no sirven para nada.

-¿Cómo no van a servir? A ver.

Mis consejos son infalibles, tío, los habrás hecho mal.

¿Has seguido los pasos 2 y 3 como te dije?

-Ajá.

-¿Y? -No ha servido para nada.

Ni sabe que existo.

-Sí eso es lo más fácil de todo.

O sea, hacer que sepa que existes, eso está tirado.

Mira, ya eres mayor, tío.

Te hablo de hombre a hombre, ¿vale?

Hay un cuarto paso.

Paso 4: sorprenderla.

-Paso, paso, paso. Si apenas la veo. Quita, quita.

-No la ves porque no ha ido a clase, porque está en casa de sus padres.

Mejor, vas a casa de sus padres

y la sorprendes; eso y hacerla reír es lo que más le gustará.

-No vive con sus padres.

-¿No? ¿Con sus abuelos?

¿Es huérfana?

Cuidado.

Cuidado, porque estas tienen una carga emocional.

Acaban contigo, macho.

-Papá...

-¿Qué?

-¿Qué dices de huérfana?

-Bueno, pues ¿tú sabes dónde está?

Vete donde está, la sorprendes y quedas como un duque.

No tienes nada que perder.

-¿La dignidad? -¿La dignidad? La dignidad...

Pero ¿tú qué prefieres perder?

¿La dignidad o a la chica de tus sueños?

Por favor.

Venga.

Ponte en marcha, vístete, sorpréndela.

-Tengo hambre. -Yo también.

Hay redondo en la nevera; solo tienes que cortarlo

y lo calentamos en el microondas, ¿vale?

-Vale. No, prefiero esperar a mamá. -Mamá no va a venir.

-¿Por?

-Porque todos los viernes las chicas de la oficina

quedan para comer para hablar de cosas de chicas de la oficina.

-No tengo hambre.

¿Cómo me ves?

-Mal.

Eso es un chándal. Ponte una chaqueta, una camisa, péinate

le compras un ramo de flores y te presentas donde esté.

-Sí, lo entiendo, pero es más seguro.

Me da igual pagar más dinero si es más seguro.

De acuerdo, genial. Entonces, ya me dices.

(Golpes en la puerta)

Dime. -Un paquete para ti.

Desde que echaron al mensajero me toca repartir.

-Eso es un problema y lo demás son tonterías.

Daniel.

Este paquete no trae remitente.

-Ah, no sé, no...

-¿No sabes de quién es?

-No, estaba con el resto de los paquetes que he cogido.

-¿Me traes algo sin saber de quién es o qué es?

-No sé, Ángel...

-Quiero saber de dónde sale y quién lo ha traído.

-Es que no lo sé.

-¿Qué pasa si esto es peligroso?

¿Qué pasa si contiene una bomba o gas?

-¿Qué dices? ¿Cómo...? ¿Llamo a la Policía?

-Sal de aquí y no vuelvas a traerme algo sin saber de quién es.

-No, nunca más, nunca más.

-Sal de aquí.

-¿Qué hago? ¿Me lo llevo? ¿Lo vas a abrir?

-¿Quieres abrirlo tú? -No.

No, no, no.

Devuelve la acreditación.

-Qué pena, ¿no? Sí, una pena, la verdad.

Bueno, te veo en casa.

-Hola. -Buenos días. ¿Puedo ayudarte?

-Sí, soy Álex, el hijo de Sofía Santelices.

¿Puedo pasar? -Sí, claro, Álex, pasa.

Hola, Álex. -Hola.

¿Qué tal? ¿Álex?

¡Ah! Ay, cariño, qué sorpresa.

Hombre, me has traído un regalo.

Creo que acabas de hacer muy feliz a tu madre.

Ay, ay.

Pero qué bien. ¿Sabes? Esta mañana hemos discutido

y mira, ahora viene con un regalo. Ay, "cariñet".

"Com t'estimo", sabes que te quiero mucho, claro que sí, ¿verdad?

Madres, ¿eh? Bueno, voy a ver qué me has traído.

A ver...

A ver, a ver...

Ay, qué monada, de verdad.

Oh.

Oh, por favor, Álex.

El sistema solar, pero qué bonito.

Qué bonito, hijo. Álex, es precioso.

Sofía, tu hijo es una joya.

Bueno, a ver si me cabe esto en la mesa.

-Así que te regaló una taza la nena. Pero qué lindo detalle, ¿no?

¿Qué le puso? ¿Un retrato, una foto y lo enmarcó con un corazón?

-Tan cursi no era.

-Ay, cómo la defendés, cómo te ponés con la chiquita.

Dale, contame algún detalle más. ¿Qué tenía la taza?

¿Tenía un mensajito?

¿Eh, como de enamorados?

A mí esas cosas de enamorados me encantan.

Además me inspiran también, me dan como ganas...,

ganas de enamorarme, ganas de caminar por la calle

de la mano con un enamorado.

¿Salimos a caminar de la mano?

-Victoria, las cosas están bien como están.

-¿Qué voy a hacer con vos, Angelito? Decime.

¿Pensaste en lo que te dije? -Sí, pensé.

Pero no sé a qué te refieres.

-Todo este tema de la conquista de la hija del jefe.

Se te da bastante bien.

Aunque tampoco es que fuera muy difícil.

No es que fuera una princesa llena de pretendientes,

con, no sé, con la guardia real en la puerta protegiéndola.

En serio ahora, que me voy a ir.

Y no nos veremos en un tiempo,

así que me gustaría dejar algunas cosas atadas.

-Te escucho.

-Sois el abogado de Francisco y, la verdad, lo defendiste bien.

Has hecho que todo el bufete se crea que sus delitos

eran de Felipe Leiva, que en paz descanse.

Además, ahora vas a ir a borrar su nombre

como testaferro de Obrilservices.

-¿Qué hay con eso?

-Bueno, que toda esta historia de la conquista de su hija

es un plan a largo plazo, eso mismo me confesaste vos.

Ahora habría que buscar nuevas posibilidades.

-Como ¿cuáles?

-Si Francisco queda libre de todo cargo,

querrá hacerse con el negocio

y vos te arrepentirás de haberlo defendido tanto.

-Lo puedo vender.

Soy el único que sabe lo que hizo.

Ni su hijo sabe en qué negocios estuvo metido.

Si lo pillan, sabrá que yo lo delaté y me arrastrará con él.

-Ajá. ¿Sabías que el año pasado estuve en un caso con Z, L y D?

-Sí. -Ahí tuve la oportunidad

de conocer a Felipe Leiva y también traté con Jesús,

el hijo de Francisco.

-¿Y? -Es un tipo decente.

No tiene nada que ver con su padre. Tipo legalista.

No sería capaz de cargar con una mentira.

-Tú sí.

¿Adónde quieres llegar con esto?

-Tenés mucha información que incrimina a Francisco.

Tenés una bomba entre manos y no podés dejar que te estalle.

Eso te dejaría vendido.

Pero si sos rápido y tenés cuidado, sobre todo si sos rápido,

podés hacer que alguien la detone por vos.

Como no me cabe en la mesa... (OLI) Está superconseguida

Ajá, sí. Álex es un artista.

Mira, mira, es supercurioso porque has alineado los planetas

para el perigeo lunar.

Tú eres capricornio, ¿no?

-¿Eh?

No. Bueno,

voy a por el coche. ¿Te vienes o te quedas? ¿Me esperas aquí?

Aquí, te espero aquí. Vale. Adiós.

-Chao, guapa. Chao.

¿Quieres tomar algo?

-Sí, sí.

Eh... Oli, ¿qué tienes de aperitivo?

Oli. -Coliflor con cúrcuma.

Eh... ¿Te apetece?

-Sí. ¿Sí?

Sí, a mí me encanta la coliflor con...

con cúrcuma. Pues venga.

Bueno, si...

¿Quieres que pida otra cosa?

No, ya te digo que me encanta, si yo...

me la como todo el rato.

Qué rica.

-No pueden estar más conseguidos los planetas, ¿eh?

¿Verdad? Es una pasada. Me encanta Saturno con los anillos.

-Sí. -Es mi favorito.

No he podido hacerle las lunas, pero...

me hubiera gustado. No tenía material.

Mi favorita es Japetus. ¿Cómo? Ja...

Japetus. Japetus.

Es que...

me gusta porque es...

imperfecta.

Tiene una parte oscura

y otra clara.

(RÍE)

Pues como nosotros.

Pues sí.

Como nosotros.

(Móvil)

(Móvil)

A lo mejor es tu madre, que te está esperando.

Ah, pues sí.

Me voy. Bueno.

Nos vemos mañana. Adiós.

Eh, Álex.

¿Qué? Dime.

Que si la pierdes, tu madre se muere.

Ah, sí, se me olvidaba.

Gracias. Hasta mañana.

Adiós.

Hola. -Hombre.

Un poco tarde, ¿no? Ay, sí, ha venido Álex a la oficina

y nos hemos retrasado un poco. Ah.

Y ¿qué tal Álex? Bien, bien.

¿Eso qué es? ¿El postre?

Un detalle que he tenido.

Churros, como sé que te gustan. Odio los churros.

Mira que llevamos años juntos y aún no sabes que soy de porras.

No, las porras y los churros tienen la misma pasta,

es distinta forma, es un detalle.

¿Qué?

¿Y a este qué le pasa? Mira, cosas suyas.

¿Y el redondo? El redondo...

En la nevera. No. Está listo en el microondas.

¿Qué te crees? Ay, venga, voy a encenderlo.

José, no te has duchado, ¿no? Sí, me he duchado.

No, no. De aquella manera, pero sí.

No, te huelo desde aquí. De verdad, José, por favor.

Si te pasas el día en casa, lo mínimo que puedes hacer

es ducharte y afeitarte, por Dios.

No sé, intentar parecer una persona normal.

Digo yo, ya no por mí, ¿eh? Por tus hijos.

¿Qué hace aquí la maqueta de Álex? Mira, suerte que está aquí.

Ha estado a punto de hacer el ridículo más grande del mundo.

Un momento, ¿no era para una chica del instituto?

Yo qué sé.

Ay, de verdad. Imagino quién es el que le dio la gran idea.

¿Qué? Era para una chica del instituto, ¿sí o no?

José, no te enteras de nada, no te enteras.

¿Por qué te metes en eso, si eres un desastre con las chicas?

Soy un experto. Te tengo a ti.

Churri... Ay, José, dúchate, por favor.

-Oye. ¿Qué¿

Siento lo de Luis.

Veo que te has enterado. Esto es Radio Macuto.

Es que es una pena que no se centre, de verdad.

Porque tu hermano es lindísimo

y es muy listo, pero me da la sensación

de que está peleado con el mundo.

¿Tienes algo normal para comer?

¿Normal? ¿Y qué es normal para ti?

Después de este zumo raro tropical que me has preparado,

digo yo que me merezco un sándwich mixto, por ejemplo.

Qué pesadas con el sándwich mixto.

Se os va a poner cara de sándwich mixto.

Jo, un poco de variedad.

-Julia. Eva.

No quería irme sin despedirme de ti.

Eh... Ya me ha contado Jorge. Enhorabuena por el veredicto.

Muchísimas gracias por tu apoyo.

Esto ha sido muy duro,

más de lo que me esperaba y para mí ha sido importante tenerte aquí,

poder confiar en alguien que no me juzgaba.

Gracias, Julia.

Ha sido un placer, Eva.

¿Ya sabes qué harás ahora?

Pues no.

Pero alejarme de Marcos seguro.

Me parece muy buena idea.

Y aprender a estar sola también.

Coger fuerzas

y en cuanto esté preparada, buscaré un nuevo cirujano.

Uno bueno.

Ahora me lo puedo pagar. Y...

¿Quieres volver a pasar por todo esto otra vez?

Sí.

No puedo empezar de cero así.

Necesito volver a ser yo misma. Te entiendo.

Pero bueno...

Ahora toca descansar. Sí, te lo mereces.

Por supuesto. Ven.

Jorge, tú también.

Abrazo de tres, ven.

Muchas gracias a los dos, de verdad.

Gracias a ti, Eva.

Gracias a ti.

Bueno, pues nada, cuídate mucho.

Eso haré.

Gracias. Cualquier cosa que necesites,

ya sabes dónde estamos. Hasta pronto.

Chao. Adiós.

¿Y qué ha pasado con el cirujano?

Nada, no lo han inhabilitado.

Vaya, eso quiere decir que puede seguir operando.

Sí.

Vaya.

No sabes lo mal que me ha sentado cuando me ha dicho la jueza

que solo nos daban la indemnización.

Sí, me imagino.

Pero es bastante generosa y espero que le sirva.

Habrá que celebrar el primer caso que has ganado, ¿eh?

Vamos a brindar, ¿quieres? ¿Qué es esto?

Un zumo tropical que ha hecho Olivia.

¿De qué?

No sé, creo que era papaya con...

jengibre o cúrcuma, no me acuerdo. Cosas suyas.

Muy bueno. Ajá.

Mamá. -Ajá.

¿Sabes dónde está el número del señor que nos arregló la ducha?

No sé, ¿en la agenda?

¿Por? Porque no puedo más con la caldera.

Es viernes, ¿eh?

Un viernes no se pondrá con una caldera. Llama mejor el lunes.

No. No aguanto ni un día más así.

Poca paciencia tienes, hija.

¿Cuánto decías que costaba el arreglo de la caldera?

300 más el desplazamiento más el IVA.

400.

Fíjate qué curioso.

¿El qué?

Cuesta lo mismo que el tratamiento de bótox que te quieres hacer.

Que voy a ¿qué? Te vas a poner bótox.

A la caldera no le pasa nada.

Qué tonterías dices, hija. Ni que yo tuviera 15 años.

Si digo que la caldera... ¿Qué haces?

¿Apagas la caldera cada vez que me ducho?

Por favor, un respeto, ¿eh?

No pienso darte dinero para eso.

Hija, te estoy diciendo la verdad.

Eres boba, si me lo hubieses pedido te lo habría dado, lo sabes, ¿no?

Me insultas y me llamas mentirosa.

A tu madre.

Júrame que esta mañana

no has apagado la caldera cuando me duchaba.

No entiendo nada, mamá. ¿Qué te pasa?

Me hago vieja, Alba, y no quiero.

No necesitas nada de eso, mamá.

Ya llegarás, ya.

A ver qué piensas tú

cuando te pase a ti y veas que tu cuerpo ya no es el tuyo.

-Te he puesto las postalitas dentro.

No está mal, lo reconozco. ¿Lo ves?

Para la pinta que tiene está bastante bueno.

Hola, estoy aquí. Os estoy escuchando.

Sí, perdona, está delicioso.

Es el sándwich con peor pinta más rico que he comido nunca.

Quería decirte una cosa.

Has estado bien, bueno,

más que bien, muy bien, en los últimos dos casos.

Has hecho un trabajo excelente y quería que lo supieras.

Gracias.

Gracias por dejarme ayudarte.

Estoy aprendiendo mucho.

¿Aprendiendo?

Si lo haces mejor que yo.

Jorge, quería pedirte perdón por lo de Luis.

Perdón a mí, ¿por qué?

Sé que lo contratasteis porque es mi hermano.

No sé, tendría que haber imaginado que pasaría algo así.

De verdad, lo siento, me siento avergonzada.

Ya, pero es que...

tú no eres él.

No es tu culpa.

Alguien a quien...

aprecio mucho me dijo esto hace unos días.

-Julia, el restaurante fue fabuloso.

¿Sí? ¿Te gustó? Sí.

Me alegro mucho.

La verdad, el menú celiaco, de los mejores que he probado.

Una elección fantástica, gracias.

Bueno, vamos, los chicos nos esperan.

Sí, vamos. (CARRASPEA) Bueno, termínate el bocadillo.

Tampoco hay prisa.

No, vamos, ya estoy lleno.

Hasta el lunes.

Hasta el lunes. Adiós.

Adiós, Olivia.

Adiós. -Hasta luego.

-Chao. -Chao.

(CHISTA)

Igual deberías aclararte un poco, ¿no?

-Buenas.

¿Me buscabas? -Sí.

Sí, adelante, por favor.

Cierra la puerta.

(Se cierra la puerta)

¿Sabes lo de Felipe Leiva?

Lo de su pasado turbio, digámoslo así.

-No.

De su pasado turbio no sé nada, la verdad.

No he escuchado nada.

Ángel, de verdad te lo digo, no tengo ni idea.

Si supiese algo, te lo diría.

¿Qué pasa? ¿Es algo personal?

¿Tenía muchas amantes o qué?

-Todo lo que sabes es mentira.

-Ya, pero yo no sé nada. -Felipe Leiva

no defraudó ni un euro a la Hacienda Pública.

-¿Eso es lo que se supone que había hecho?

-Ha sido tu padre.

Tu padre modificó los papeles

para que pareciera que fue Felipe Leiva.

Pero ha sido tu padre.

Lo sé, porque él me envía a las islas Caimán

a solucionar todo esto la semana que viene.

-Vale.

Hay una cosa que no entiendo bien.

Si esto es verdad

y mi padre te manda a ti a solucionarlo,

¿por qué me lo cuentas?

-Porque creo que lo mínimo es que lo sepas.

Te aprecio y no quiero que te enteres por otras vías

si todo esto explota.

-¿Se puede arreglar?

-Voy a arreglar lo que se pueda y no sé qué se puede arreglar.

Temo que todo esto pueda salir a la luz.

Quiero darte algo.

Toma.

Esto prueba todo lo que te estoy diciendo.

Si no vuelvo del viaje, si me pasa algo,

utilízalo como consideres oportuno.

-¿No estás exagerando un poco?

-Puede que sí, pero por si acaso.

-Gracias.

¿Y después de eso son tus amigos? -Hombre, claro que son mis amigos.

Ha sido una bromita y ya está, una tontería.

Una bromita... Buf. ¿Qué?

Pero son majos. Son majos, ¿verdad?

Sí, pero tenía ganas de volver a casa ya.

Pues lo que luego pasó fue que Raquel...

Oye, que no hay luz.

Pues fuera sí que hay luz. Sí.

Se lió tanto que Jaco tuvo que hablar con Mamen.

Al día siguiente todos pensaban que yo estaba enfadada,

pero yo sabía que todo era broma. Me fui del grupo no por nada,

sino porque cada día había 800 mensajes y no...

Está todo bien. ¿Qué?

El cuadro está bien. Ah.

Que no hay... ¿Me estás escuchando?

Sí, pero es que no vamos a estar a oscuras toda la noche.

Ya. Pues es que yo me fui porque había 800 mensajes

y me quedaba sin batería en el móvil.

La gente se pensaba que era porque me enfadé

y me da rabia que piensen que no tengo sentido del humor.

Pero ya sabes... No hay bombillas.

¿En serio?

Sabes qué ha pasado, ¿no?

Rodrigo.

Sí, sí, Rodrigo.

El otro día, lo que tú decías, vas a tener razón.

¿En serio? Sí. Ha tenido que ser él.

Me quitó él el sujetador, lo que te he dicho.

Espera, lo voy a llamar, porque...

Es la leche llevarse las bombillas, me parece de traca.

Nada, buzón. Es culpa mía.

Si no hubiese venido anoche... No debería haberme quedado.

Berta, es mi casa. Creo que tengo una edad ya

para venir a mi casa con quien me apetezca.

Si ha pasado todo esto es porque nuestro amigo...

No, si ha... No se independiza

y vive a costa mía aquí, en casa. Si ha pasado esto

ha sido por no hablar con él, te lo he dicho ¿cuántas veces?

¿Cinco veces?

Jolines, es nuestro amigo y deberías haber hablado con él

o tendría que haberlo hecho yo. Vale, vale.

Estaría bien haber hablado con él y haberlo solucionado,

pero tampoco lo pone fácil.

Pero es que pongámonos en su situación.

¿Cuál? ¿La de quitar bombillas en una casa? Venga, por favor.

No ha dejado ni una el tío.

Anda, se ha llevado los cojines.

Se ha llevado los cojines. ¿Sabes lo que valen?

¿Sabes qué es esto? ¿Te acuerdas de esto?

¿O no lo reconoces?

¿Es el tuyo?

No, es el de... ¿quién? Ya, sí.

No, no, no... Pero mira lo que ha hecho.

Es que mira lo que ha hecho. No, no...

¡No puede ser! (RÍE) ¿Qué ha pasado ahora?

No, no...

Los entrecots. ¿Se lo ha llevado también?

No, está la cocina inundada porque se ha descongelado todo.

Se ha dejado la nevera abierta. ¿Puedes coger unas toallas

y venir a ayudarme? No puedo, déjame.

Chema, ¿qué haces? -Perdón, perdón.

Este paño absorbe todo. ¡No, no!

Tengo la sensación de que Luis y Chema

no entienden ni valoran mi trabajo en el bufete.

-Eso te ha hecho estallar. Sí.

He perdido el control.

-Hay una clienta que tiene un vídeo por ahí circulando

que solo deberían ver ella y su novio.

-Me ha destrozado la vida ese cerdo. Me ha visto todo el mundo.

Yo amo mi trabajo,

pero después de esto no sé si lo conservaré.

(WEBO) "Hola, tronco, estoy en la calle.

Tenemos que vernos. ¿Quedamos a las 18:00?".

Tu trabajo fue excelente. Gracias.

Tanto que me gustaría poder proponerte otro.

Sé que lo sabes, pero debes tener mucho cuidado.

No se puede enterar nadie.

Estás contratada como secretaria y es todo bastante irregular.

Quería pedirte si me puedo quedar unos días en tu casa.

Solo serán dos o tres. Claro, el tiempo que necesites.

Pero ¿no crees que es un paso un poco heavy para Chema?

Oli, creo que necesito poner un poco de distancia.

-Supongo que habrás visto el contenido del sobre,

las atribuciones que le otorgo a Ángel.

Sí, Francisco, lo he visto.

Como no tienes un pelo de tonta, habrás intuido de qué va esto.

Sí, pero no es por mi intuición

que me mantienes trabajando contigo.

-El miércoles salgo para las Caimán. -Que no quede ningún cabo suelto.

Me encargaré de que desaparezca

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Derecho a soñar - Capítulo 45

14 mar 2019

Julia, decepcionada con Luis, logra que la Jueza admita los documentos de la demanda de paternidad. Carlota despide a Luis, y Julia no hace nada por defenderle. Jorge gana el caso de Eva Esparza, pero no logra que deshabiliten al doctor. Jose le enseña a Alex el paso 4: sorprenderlas. Y Alex lo pone en práctica con un resultado inesperado. Jorge y Berta siguen saliendo, y descubren que fue Rodrigo quién se llevó el sujetador de Berta, cuando este decide vengarse.

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