Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

Lunes a viernes a las 18.15 horas

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 29 - ver ahora
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Me gusta lo que hago.

¿Y por qué no vas a clase?

Yo quiero arreglar coches.

Para eso no hace falta ningún título ni estudiar.

Quiero ayudarle, pero no sé cómo.

A mí la física... Lo haré yo.

Le podría dar clases.

Me parece una idea estupenda.

No estamos dispuestos a negociar.

Lo mejor será vernos en el juicio.

Podríamos contactar con alguien.

Alguien que pueda dar fe de su vínculo.

-Eso nos ayudaría mucho

para demostrar que es una vivienda conyugal.

-La verdad es que no sé cómo.

¿Qué tal con Díaz?

Me dijo que mi padre le llamó para verse con él.

Y no llegaron a verse. No.

No puedo volver a Estados Unidos.

Tienes que resolver esto

y descubrir qué le pasaba a tu padre.

¿Cómo va lo de Fajardo?

-Tengo un compañero

que me ha pasado un soplo.

Hemos quedado hoy.

-Me tienes al tanto.

No te preocupes, todos hemos hecho pellas.

Lo que me molesta es que no me lo diga.

Has sido muy valiente confesando.

Es muy importante la confianza en las relaciones.

¿Qué, preparamos algo de comer?

Por cierto, creo que tienes nuevo profe de física.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis.

Me gustas.

Mucho.

Me gustas.

Llevo toda la vida con Chema, pero no sé si será para siempre.

Es un problema.

La que tiene un problema eres tú.

Ángel es tu jefe.

Y cuando aparecen los problemas las cosas se complican.

¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?

Que trabajo y relaciones...

Lo mejor es que seamos amigos.

¡Anda, brinda con nosotros!

No puedo, ceno fuera hoy.

-Nada, peor para ti.

Hemos pedido una cena rica. -¡Mentiroso!

(RÍE) -¿Qué te apetece pedir?

Mmmm... -¿Sushi?

-Genial. Sí, sí.

Además, es afrodisíaco.

Por el sushi. -Por el sushi.

No, no.

¿Quieres que prepare café?

Dios, no me puede pasar esto. Por favor.

Te va a sentar bien.

Dios, tierra, trágame, por favor.

¿Seguro que no quieres un café? No, Jorge, no quiero nada.

¿Dónde está? Mi...

¡Oh!

Adiós.

¿Tablet nueva?

¿Eso es una tableta?

Sí. No, no es mía.

A ver.

¿Cascos inalámbricos? ¿No será un regalo?

Te juro que no tengo nada que ver.

Pero si quieres, te compro una.

Muy gracioso.

En serio, ¿cómo la quieres?

Pues la quiero...sorpresa.

(RÍE) No, en serio, que no quiero ninguna.

Y Luis tampoco. Ya.

A mí a esa edad me encantaban las chupas de cuero.

¿Ahora qué son, esos aparatos?

Seguro que no le favorecen tanto como a ti las chaquetas.

¿Te acuerdas de aquella con flecos y varias cremalleras?

¿Te acuerdas lo sexy que estaba?

Sí. Yo me acuerdo del olor a cuero.

¿A cuero?

No te la quitabas ni en verano. Olía a tigre.

(RÍEN)

¿Has mirado ya lo de la peli?

¡Ay, se me ha olvidado!

¡Pues muy bien!

Me dijiste que lo mirarías tú.

Lo siento. Lo miro ahora, sin falta.

Y si no veo ninguna, ¿elijo al azar?

Pues no lo sé. Tú verás.

Vas a venir al cine para hacerme feliz.

Anda que no te he acompañado yo a tus movidas de coches y motos.

¿Que me has acompañado? Sí.

¿No te gusta venir conmigo a las carreras?

No es que no me guste. Son tus planes y me adapto.

No quiero hacer esperar a Sofía.

¿Primero, las rosquillas y ahora, esto?

¿Qué me estoy perdiendo, mi amor? No le des más vueltas.

Tú busca una peli que nos guste a los dos.

Hasta luego.

Que pases buen día.

(Sintonía "Derecho a soñar")

¿Voy a por cruasanes?

Hoy es un día de bollería, periódico, zumito.

No, no. Es que es tarde, me tengo que ir.

Es muy fuerte, Jorge. ¿Tú la has visto?

Tú has visto. Ha estado ahí, no ha sido un sueño.

Sí, sí. Muy fuerte todo esto.

Y mi espalda también os lo agradece, la verdad.

Ha sido increíble.

Mejor que cuando estuvimos juntos en la facultad.

Toda la noche ahí...

Ya, ya. Ya lo he visto.

Es que lo de esta noche ha sido como muy...

como muy animal.

Por eso tienes la carita de koala, ¿no?

(RÍE)

¿No quieres tomártelo con azúcar?

¿Ah, no lleva azúcar?

Es que hoy todo me sabe dulce.

Tengo miel en los labios todavía.

Creo que estás fatal.

Tengo un presentimiento.

Esto va en serio.

Sí.

Oye, ¿ha dicho algo antes de irse?

Haz memoria.

Yo estaba ahí, ¿y ella qué hacía, cómo me miraba?

No sé, ella estaba aquí... ¿No estaría babeando la almohada?

Dime que tenía la boca cerrada y carita de koala.

A todas las tías les gustan los koalas.

Babeando estás ahora.

Es demasiado tío, es que es demasiado.

Esta noche he abrazado a la madre de mis hijos. ¿Sabes qué es eso?

No.

No lo sé.

Aunque no estaría mal saber qué se siente.

¿Por qué lo dices?

No, por nada. Por la sensación de estar con alguien

y que todo sea perfecto.

Es mágico.

Mágico.

Es que tengo fuegos artificiales dentro del pecho.

Me siento como el marinero

en Times Square besando a una enfermera.

Igual. Me encanta esa foto.

Y a mí.

Cuando supe que había muerto el marinero, me puse fatal.

¿Muerto, en serio? Sí.

De un infarto, en un casino.

Y de la enfermera, ni rastro. No se casaron.

Qué desastre.

No sabía que conocías toda la historia.

Todo, no. Me falta saber cuál es la enfermera de tu foto.

Odio sacar mucho, pero estábamos en lo cierto.

La fiscalía sospecha que hay delito fiscal.

-Estos rumores han llegado a Fajardo y por eso está tan nervioso.

-Contra los chismes, no podemos hacer nada.

Sabes cómo es este país. -Ya.

Pero Fajardo es antiguo cliente nuestro.

Y es amigo mío. No quiero enemistarme.

-No tienen pruebas concluyentes, ni comprometedoras. Respira.

Te cambia la cara.

¿Y qué van a hacer? -¿Quiénes?

-¿Quién va a ser? La fiscalía.

-Están valorando incluir una comisión

que investigue los movimientos de las Islas Caimán.

De la empresa. -Sí.

Si no hubiese sido por lo de las máquinas,

esto se habría quedado en nada.

-¿Y qué enfoque piensan darle a la inspección?

-Posible delito de elusión fiscal.

Tampoco es para tanto. Queda mucho camino por delante.

-¡Que te caiga a ti una de estas y me dices si es para tanto!

¡Ah!, yo me hubiera quedado en la cama tan a gustito.

Buenos días.

Buenos días. ¿Qué tal, chicas?

Dos cafés para llevar. Claro, un segundo.

Vale.

Pues hoy me acordaba de cuando en el colegio hacía pellas.

Huy, no me hables de pellas.

¿Qué ha pasado? Que Álex

el otro día se saltó una clase. La primera vez.

Esto lo hemos hecho todos.

Ya. Entiendo que te preocupes.

Me pasa lo mismo con mi hermano.

Sí, pero cuando eres la madre, se ve diferente.

Ya. Dentro de lo malo,

estoy contenta, porque fue él el que me lo comentó.

¿Te lo dijo él?

Pues qué suerte. Sí.

Ojalá mi hermano tuviera esa confianza conmigo.

Maldita adolescencia.

La edad del pavo. Espero que se les pase.

Sí, eso espero.

Hoy mi hermano ha quedado con Álex.

Sí, ayer estuvo repasando física.

Tu hijo es un encanto.

Lo sé. Es igualito a su madre, ¿no?

(RÍE) Y no te preocupes por las pellas.

No. Tienen que demostrar

que son capaces de saltarse las reglas.

Lo único que les importa es la opinión del grupo y amigos.

Con lo fácil que era antes, cuando eran pequeños y te hacían caso.

¿Qué pasa? ¿He dicho algo...?

No, no, perdona. Ah.

Estaba pensando en Chema.

Bueno, Chema ya hace mucho tiempo que pasó la edad del pavo. ¿No?

No lo tengo tan claro, la verdad.

Siempre que hacemos planes, incluye a sus amigos.

Ah. Si fuera por él,

nos pasaríamos la vida yendo a concentraciones de moteros.

Y ya no estoy para acampar.

Pues es que no suena apetecible.

Y cuando le propongo hacer planes solos,

una cena, un cine...

¿Y? Una de tiros y coches.

No. (RÍE)

"Mademoiselles". Pago yo.

Nadie dijo que las relaciones fueran fáciles, ¿no?

Siempre tienen cosas malas

y cosas buenas.

Lo que importa es que haya amor. Es lo que cuenta.

Buenos días.

Hola.

¿Has visto a Berta?

No. Creo que no ha llegado todavía.

Vaya. Pues ya debería estar aquí.

Pues ya ves.

Por ahora solo estoy yo.

¿Querías algo?

Un café, pero luego me lo pongo.

No te preocupes. No, toma el mío.

Que yo ya llevo dos.

¿Mucho trabajo?

Sí.

Tengo la vista de la pareja separada por sus hijos.

Ojalá lo soluciones.

Me dan mucha pena.

Esa mujer necesita una solución y la necesita rápido.

Me gustaría verte en acción.

¿Sí? Pues el caso no es fácil.

No existen documentos que acrediten la convivencia,

así que a efectos legales, no existen como pareja.

¿Quieres decir que estos años se veían en secreto

y solo hablaban cuando no había gente?

No, yo no he dicho eso.

Vivían juntos y los hijos lo sabían.

Pues qué horror que un hijo te haga algo así.

Dan ganas de no tener hijos.

¿Seguro que no quieres otro café?

No.

Berta, que no viene. Que me espera en el juzgado.

Claro.

Pues que vaya bien.

Ya me contarás cómo acaba todo.

Bien.

Hasta luego.

¿Te parece si quedamos luego y te comento cómo ha ido?

Como amigos, me quedó claro. Vale.

Así no tengo que esperar a mañana para saber cómo acaba.

Bien.

Suerte. Sí.

(Timbre)

Hola. -Hola.

¡Ay, qué ganas tenía de estar aquí!

-¿Cómo estás?

-No tan bien como tú, por lo que veo.

Estoy agotado.

-Es que trabajas mucho.

Ponte cómodo. ¿Qué te traigo?

-No, no. No quiero nada.

Aunque viendo cómo te queda ese vestido,

estoy a punto de cambiar de opinión.

-Tonto.

¿Te gusta? -Me gusta.

Date la vuelta, por delante, te queda perfecto.

Ah, sí. -Qué cosas dices.

Dime, ¿qué te traigo?

-Ven un momentito. La cremallera te hace ahí una cosa rara.

-¿No está bien?

-Ay, está más que perfecto.

Ven aquí conmigo, reina.

-Qué manos más frías.

¿Te encuentras bien?

Sí. -Estás un poco pálido.

-No. Estoy teniendo un día largo de trabajo.

-Trabajas demasiado.

Dime, ¿las llevas encima?

-Ah.

-¡Qué guapo es!

-A ver si cambio de opinión

y me voy a arrepentir.

-Demasiado tarde. Son mías.

Y vamos a celebrar que las has conseguido.

¿Se te ocurre alguna manera? -Se me ocurren muchas,

pero sobre todo, una.

Pero hoy no me encuentro bien.

¿Qué tienes? -Nada, solo quiero estar contigo.

¿Te traigo una aspirinita? -Eh, no.

¿Me puedes hacer un favor o estás muy liada?

Sí, claro. Dime.

Me han pasado estos documentos a mano y no entiendo nada.

Igual tú, que eres abogada, puedes entenderlo.

Menuda letra. Ni que fuera médico.

Ya. Eh...

Esto tiene que ser "apud acta".

Ah. Significa dar poderes en latín.

Sí, tiene sentido.

Gracias. Me has salvado la vida.

Es mejor no molestarle porque está de un humor,

no quiero ni acercarme.

¿Qué ha pasado? ¿Te ha caído bronca?

Pero no por trabajo. Por llevarle tila con poco azúcar.

Fue muy desagradable.

Luego, me pidió perdón.

No te acostumbres nunca, Sofi.

Ya, ya. Y, además, quiere que mienta a Fajardo.

¿Fajardo?

El impresentable que entró gritando.

El mismo, el mismo.

Y me dice que diga que no está en la oficina, que le dé largas.

Y Fajardo no es tonto.

Sabe que le estoy mintiendo. Es muy violento, la verdad.

Te entiendo perfectamente.

Mentir no está entre tus obligaciones.

No, no, no.

No sé qué va a ser lo próximo.

Está estresadísimo.

¿Y tú crees que sus nervios tienen que ver con Felipe

y los papeles que han desaparecido?

Huy.

No sé, la verdad.

Pasan cosas muy raras en la oficina. Archivos que se borran,

clientes estresados y don Francisco que está de los nervios.

Tiene mala pinta, la verdad.

Si don Francisco está tan nervioso, tendrá motivos.

Sí, seguro.

Ojalá no tengamos que desaparecer.

Qué va.

Gracias. De nada.

¿Puede decirme el vínculo que mantiene con Ramón Moreno

y con Francisca Cortina?

-Ramón Moreno es mi padre.

Con la señora Cortina, no tengo ningún vínculo.

-¿Conoce cuál es la relación entre la señora Cortina y su padre?

-Fueron amantes mientras mi madre estaba viva.

-¿Y, actualmente, qué tipo de relación mantienen?

-Esta señora lleva fuera de la ciudad

tres meses.

Supongo que la relación es de dependencia.

Ahora que ha vuelto, quiere vivir en su casa.

-¿Qué enfermedad padece su padre?

-Alzheimer.

-Tenemos todos copia de los informes médicos.

¿Y qué tipo de cuidados necesita?

-Pues necesita supervisión constante.

Lo mismo se deja el gas encendido

como que se olvida que tiene que comer. Es imprevisible.

-¿Por qué decidió llevarle a un centro especializado?

-Cuando llegué a su casa, mi padre estaba solo,

desatendido,

desnudo y con todas las ventanas de la casa abiertas.

-¿Conocía la señora Francisca la enfermedad de su padre?

-Bueno, supongo que sí. No lo sé.

Solo sé que

venía una señora a su casa un par de horas al día a cuidarle.

A nosotros no nos dijeron nada

y podía haber pasado cualquier cosa.

-No hay más preguntas.

Sofi, ¿este documento está bien?

A ver.

Sí. Correcto.

Gracias. De nada.

Julia.

¿Se puede? Claro.

¿Has revisado los documentos con la información de Feli?

Sí. Aquí sigo.

Documento por documento.

¿Y, alguna conclusión?

Pues no lo sé, la verdad.

Veo misiones importantes, pero no sé a qué se refiere.

Sí supiéramos qué buscamos, sería más fácil encontrarlo.

O son todo coincidencias y estamos perdiendo el tiempo.

Ya no lo sé.

Ya.

¿Qué estás pensando?

Dímelo, sabes que me gusta saber tu opinión.

No quiero meterme en un jardín y soy una especialista.

A mí las plantas me gustan mucho.

(RÍE) Venga, sin miedo.

Me paso el día sentada en esa silla,

así que no conozco bien al personal.

Me guío por intuición.

Pero siempre que has tenido un pálpito has acertado.

Pues ojalá esta vez me esté equivocando.

Pero creo que...

tus socios te están ocultando algo.

Y creo que es algo muy importante.

A lo mejor te estoy preocupando y no es nada.

No, no. Todo lo contrario.

Sabes que me gusta que seas sincera conmigo.

El problema es que

no sé qué hacer muy bien con esta información.

¿Es por algo en concreto? No, no tengo pruebas.

Pero quiero que estés prevenido.

Estaré atento.

Muchas gracias, Julia.

De nada.

(Teléfono)

Sí.

-Hola, soy Luis.

¿Está Álex?

-Todavía no ha llegado, pero estará a punto. Te abro.

Adelante. Alex debe estar a punto de llegar.

-¿Me marcho y vengo luego?

-No, no, no. Pasa.

Debe estar a punto de llegar del instituto.

-¿Todavía va Álex al instituto?

-Claro.

Siéntate.

¿Quieres tomar algo?

-No, gracias.

-Estoy terminando de trabajar. Puedes encender la televisión.

-No, no se preocupe.

Pero si me da la clave del wifi, ni se entera que estoy.

-Te la doy, pero no me llames de usted. No soy tan mayor.

La clave es casasojo.

So, de Sofía y Jo, de José.

Y la clave es alexycristina junto y con minúsculas.

Quería poner enriqueyana, pero a Sofía no le gustaba.

-Sojo, la tengo.

-No tienes ni idea de quiénes son Álex y Cristina ni Enrique y Ana.

Cocoguagua.

En un bosque de la China, ¿tampoco?

¿Hago chas y aparezco a tu lado?

Pues sí que soy mayor.

Bueno.

Álex debe estar a punto de llegar.

-Yo no podría currar desde casa.

Si ves cómo tengo el cuarto. -Ya.

Pero bueno, aquí donde me ves,

yo también he tenido tu edad.

Y dentro de muy poco, en esta casa,

el recoger y cocinar se va a acabar.

En un par de meses, va a entrar mucho dinero.

Estamos pensando si tener chófer o mayordomo.

-¿Y eso? ¿Os va tocar la lotería?

-A mí no me hace falta.

No necesito la suerte porque tengo esto.

Ideas.

Y voy a revolucionar el mercado.

.Vas a inventar el método de teletransportación.

O para aprender inglés.

-No estaría mal, pero no.

He diseñado un CTU.

Un cierratodo universal.

Todo lo que se puede abrir, con el CTU se podrá cerrar.

¿Qué te parece? -Mola, qué guapo.

-En breve va a estar en toda España.

Inventar y que te paguen. -Y ves.

Bueno.

Álex.

Tienes visita.

-Álex, ¿qué tal?

¿Qué tal? -No he podido llegar antes.

Ni yo, después. -(RÍE)

-Mi hermana insistió en que fuera puntual.

-¿Julia?

-¿Tienes hermanos?

-No, una solo.

Pero me vale con ella. A veces, parece mi madre.

-No te quejes,

yo tengo una hermana pequeña y nos habla como a esclavos.

-Deja de meterte con tu hermana.

La reina de la casa.

Venga, a trabajar.

-Nos vamos a poner ahí.

Vale. -Vamos a estar más altos.

Muy bien.

Perfecto, lo corrijo y te lo mando.

No hay de qué. Adiós.

Buenos días.

Parece que alguien se ha tomado la mañana libre.

¿Una noche complicada? No me hables.

Además, no vengo de casa. Vengo del juzgado.

No me hubiese importado quedarme hibernando.

A ver si así mi jefe se olvida de lo de esta mañana.

Bueno, tu jefe, tu jefe.

Ante todo, soy Jorge, tu amigo de siempre.

Gracias.

Aún así, quiero pedirte perdón.

Me da vergüenza. Pero qué perdón, Berta.

Tampoco has matado a nadie.

Y me encanta tener una amiga como tú.

Nunca me aburro. No.

Lo que pasa fuera de la oficina se queda fuera de la oficina.

Nueva política de empresa. Bueno, todo, todo, no.

Te he traído una cosa.

¿Te suena?

Ay, mi pendiente.

Muchas gracias. Pensaba que lo había perdido.

Estaba en mi chaqueta.

Y menos mal que no lo ha encontrado Rodri.

Si no, estaría de exposición en mi salón.

Qué pesado es.

No para de mandarme mensajes. Me imagino.

Hace tiempo que no le veo tan emocionado con nada.

Calla, qué he hecho, Dios mío. ¿Qué hago ahora?

Así es el amor.

Ya. Así es el amor.

Que me lo digan a mí, ¿no?

Aún no me creo lo que ha pasado con Gonzalo, Jorge.

Sé que suena tópico.

Pero él se lo pierde.

Gracias.

Bueno, cuéntame. ¿En el juzgado, bien?

Pues no. No muy bien.

Para la hija la relación entre Francisca y su padre es interesada

para sacarle dinero y propiedades.

Ha dejado muy claro que le dejó desatendido y solo.

Es un caso complicado. Sí.

Lo curioso es que

tanto para Francisca como para su hija,

lo importante es lo que le ocurra a Ramón.

Y quieren lo mejor para él.

Sin embargo,

el resultado es una guerra entre ellas.

Bueno, para eso están los jueces.

Ya. A ver si el veredicto es justo.

Eso espero.

Eso y que Rodrigo

acepte lo que hay. Mejor dicho, lo que no hay.

Pues suerte con eso.

Va a ser más complicado.

No, no.

Cuidado y no vayas perdiendo más pendientes.

Eres muy tonto.

Adiós.

Si la masa es igual que la cantidad de materia,

podemos afirmar que la pelota de golf

tiene más masa o materia que la de ping pong.

¿Entiendes? -Sí, hasta ahí llego.

-Por ejemplo, ¿cuánto pesas?

-70.

70 kilos. -Sí.

-Pues en la Tierra, pesas seis veces más

de lo que pesarías en el espacio.

Eso es por la fuerza de gravedad.

Sin embargo, cuando estás en el espacio,

aunque peses menos,

la masa o cantidad de materia es la misma.

¿Entiendes?

-Sí. Todo esto es un peñazo, tío.

Si no fuera por mi hermana, iba a estar yo aquí.

-Ya. ¿Te da mucho la chapa con que apruebes?

-Sí, lo que pasa es que me aburre esto.

Quiero sacarme el título rapidito.

Encontrar un curro guapo.

Y pirarme de aquí.

-Ya, tío.

Para eso hay que aprobar. No queda otra.

¿Tu hermana saca buenas notas?

-No, normal.

Sacó la carrera a distancia mientras trabajaba.

-Ya ves.

Para eso hay que tener fuerza de voluntad.

Eso no lo hace cualquiera.

-Tu padre también trabaja desde casa.

-Bueno.

A mi padre, si le hiciesen un examen,

no estoy seguro de que lo aprobase.

-¿No? ¿Por qué?

Yo le he visto con las ideas claras.

-Si tú lo dices.

Charly.

Hola. Hola.

Dime.

Me gustaría pedirte dos cosas. Una de ellas es discreción.

Sigo. Por supuesto.

Entre los informáticos, existe el secreto profesional.

Me alegro.

¿Te acuerdas del trabajo de recuperación de archivos

del ordenador de Feli? Más o menos.

Bien. Quiero que hagas lo mismo con el ordenador de mi padre.

Es el que uso yo ahora. Ya, hay un problema.

Me han pedido cambiar el sistema de seguridad

y todos los ordenadores están localizados.

Y si me lo llevo a casa, se va a rastrear

y no quiero perder mi trabajo.

Ya.

¿Y quién ha pedido que se cambie el programa?

Ángel.

Ya.

¿Hay alguna manera de que puedas hacerlo

sin levantar sospechas? Sí. Pero son muchas horas.

Y no te puedo asegurar que encuentre algo.

Me da igual. Necesito saber si han borrado archivos.

¿Podrías ponerte mañana?

Claro. Mañana me pongo.

Perfecto, gracias. Nada.

Espero que tengas una buena razón para hacerme perder mi documental.

¿Qué significa esto?

-Es el cadáver de Felipe.

-Ya lo veo. Te estoy preguntando otra cosa.

-Es el cadáver de Felipe antes de que llegase el forense.

¿Es una broma macabra? -No, no es ninguna broma.

Esta foto no la hizo ni la policía ni los médicos de la ambulancia.

Me la han mandado mis socios.

-¿Qué me estás diciendo?

-Pues eso.

No puede ser. -Sí que puede ser.

A Felipe Leiva se lo cargaron.

-Que no digas locuras, que no puede ser. No puede ser.

-Esto no es lo único.

Me han llamado por teléfono.

Me amenazaron.

Me amenazaron a mí y a mi familia.

No tengo nada que ver. Me salgo. -Tú no puedes salir.

-Claro que puedo salir. Esto no estaba pactado.

Felipe era como mi hermano.

-Bueno, eso da igual.

Estamos los dos metidos hasta el cuello.

¿Crees que te vas a ir de rositas?

-¿Dónde me has metido, Fajardo?

-Donde te has querido meter. Haberlo pensado antes.

Igual que Felipe, que metió las narices donde nadie le mandó.

-Esto no puede estar pasando, no puede.

-Deja de lloriquear y escucha. Tienes que hacer algo ya.

-¿Hacer, qué? ¿Hacer, qué?

-Algo, algo. Cambiar algo. Yo qué sé.

Tienes que parar la comisión rogatoria.

¿No tienes amigos? Pues corrompe al fiscal.

O te vas a las Islas Caimán. No sé, lo que sea.

Destruye los documentos.

-Esto no es fácil. Necesito tiempo.

-Pues no hay tiempo.

No hay tiempo, Francisco.

Tienes que hacerlo ya. Si no, acabamos en la cárcel.

¿Eh?

O peor, en una cuneta.

¿Qué hora es?

Las diez.

Mi madre se va a enfadar.

¿Tu madre aún te sigue diciendo cuándo ir a casa?

No, pero no he avisado de que no voy a cenar y le molesta.

Lo siento por tu madre, pero me encanta.

¿Sabes?

El tiempo se nos ha pasado volando, lo que me da la razón.

A pesar de tener que mantener las distancias,

podemos ser amigos.

Tu intención es que seamos amigos.

Mi intención

es que nos sigamos viendo. Si tú quieres ser amigos,

haré todo lo posible para que lo seamos.

Y, por cierto,

no estoy de acuerdo con lo que dijiste,

que voy a morir primero.

¿Ah, no? No.

No, no. No pienso morir joven.

¿Y seguiremos siendo amigos cuando seas un viejecito?

Eso espero.

Sí. Pero para entonces, tú tampoco vas a ser una cría.

Oye, no te pongas gallito que no te empujo la silla de ruedas.

(RÍE)

¿Sabes?

El caso de los...

abuelitos es...

No, no me lo puedo quitar de la cabeza.

Y quizá tienes razón con eso de que

me estoy haciendo viejo.

No puedo quitarme a Francisca de la cabeza.

Eso no es la edad.

Detrás de esa fachada de abogado implacable,

eres más sensible de lo que tú crees.

No, te equivocas, yo...

soy un tipo duro, ¿sabes?

(RÍE) Podías venir a verme al juzgado.

Lo que tú digas. Pero a mí no me engañas.

Nunca lo haría.

Solo para aclararme. Esto...

¿Esto ha sido un beso amistoso?

Muy amistoso.

De amigos especiales. ¿Amigos especiales?

¿Y los amigos especiales pueden quedar este sábado?

Eh, hey.

¿Qué pasa, George?

Cuánto tiempo. ¿Qué haces aquí?

Nada, no podía esperar que llegaras a casa para verte.

Ya.

A ver, qué quieres.

No sé nada de Berta y estoy un poco preocupado.

No me contesta. ¿Sabes si le ha pasado algo?

Lo que le ha pasado es que tiene trabajo.

Como todo el mundo. Ya.

¿Dónde está, para saludarla y eso?

Se ha marchado hace un rato.

Ya quedaréis otro día.

¿Le habrán robado el móvil?

Que yo sepa, no. No me ha dicho nada.

Y si a Berta le roban el móvil,

se enteraría toda la oficina.

Oye.

¿Te ha dicho algo de lo de anoche?

Pues no.

¿Cómo vamos a hablar de eso aquí?

Venga, Jorge.

Algo te habrá dicho.

No, nada.

¿Nada? Nada.

Qué raro. Esas cosas se comentan, no sé.

Ha sido una noche para el recuerdo, Giorgio.

A lo mejor ella necesita espacio y tiempo.

Asimilarlo.

Y no está preparada para ir contándolo.

Ya. Lo del espacio lo he pensado yo también.

Y he hecho planes con ella para el fin de semana.

¿Cómo que planes?

No has hablado con ella.

No he hablado, pero tengo planes.

Me han invitado el fin de semana

en un velero. Y le voy a decir que se venga.

Aunque no vaya contigo, deberías irte.

Seguro que te viene bien un poco de barco,

de mar, descansar.

¿Y por qué no se iba a venir conmigo?

Habéis hablado. Que no me ha dicho nada.

No sé, te veo muy lanzado.

Y yo no me haría tantas ilusiones por si acaso.

Llevo todo el día pensando en ella.

Yo creo que estoy preparado.

¿Cómo preparado?

Creo que es la definitiva.

A ver, Rodri.

¿Sabes que eres mi mejor amigo?

Sí. Y que te aprecio mucho.

Me encanta verte contento y que esto funcione. Os adoro.

¡Claro que puedes ser el padrino, hombre!

(RÍE)

Si te lo iba a pedir yo. Impaciente.

Eres muy impaciente. Sí, si seré el padrino...

Pero escucha. Sí.

¿No crees que antes de hablar así de otra persona

es mejor saber lo que opina ella?

Ya.

No habéis ni hablado.

Tienes razón. ¿Lo ves?

¿Ya la estás escribiendo? Chist.

Así no, Rodri.

Hasta luego, ¿eh?

Y compra algo para cenar.

Sí.

Primero, no me avisas de que no vienes a cenar.

Y ahora, pegada al móvil.

Es como vivir sola.

Mamá, que te estoy oyendo. Pues podrías contestar, hija.

Es que tengo un dilema.

No sé qué hacer con una cosa.

Pues para empezar, contármelo.

A ver.

Este fin de semana tengo dos planes y los dos son guays.

Vaya problema.

Mejor que sobren que no que falten.

¿Y cuáles son las opciones?

Hija, si no me cuentas los detalles,

tendremos que decidir a cara o cruz, tú misma.

Uno es ir a un festival con unas amigas.

Y el otro es un plan diferente.

¿El otro es con una persona especial?

Mala suerte, o no tengo planes o tengo todos el mismo día.

¡Ay!

¡Ay! ¿Quieres un rooibos?

No. Yo, sí.

¿Y esa persona especial,

no será el hombre mayor, no?

Yo también soy mayor. ¿O es que no lo ves?

Mayorcísima.

Tanto que aún juegas con muñecas.

Eso no tiene nada que ver. No juego, las colecciono.

Yo solo digo una cosa.

Los hombres vienen y van.

Las amigas buenas son para toda la vida.

Tú siempre dices que a los hombres hay que cuidarlos.

Sí, pero primero están las amigas.

Que son las que si falta el hombre, te consolarán.

Pues sí que empezamos bien.

Dando por hecho que saldrá mal. No, no.

No me he explicado bien.

Lo que yo digo es que a los hombres hay que cuidarlos

si la cosa es seria.

Si es algo sólido, establecido.

¿Entiendes lo que quiero decir?

Y tú eres muy joven.

Y tienes que hacer otras cosas.

Salir por ahí, divertirte, conocer gente.

Ya.

En la teoría, eso está muy bien, pero es que

en la práctica, lo quiero hacer todo.

Lo de salir y divertirme lo puedo hacer con mis amigas

o también con según qué amigos.

Tienes razón, hija.

Pero tendrás que tomar una decisión.

Si yo fuera tú, me iría al concierto.

Me encantan los conciertos.

Cacahuetes.

¿Te acuerdas cuando íbamos con papá al zoo

y dábamos de comer cacahuetes a los elefantes?

Sí. Y a los monos, que se lo tiraban entre ellos.

Hacíamos picnics con bocadillos de tortilla.

Tiene que haber alguna foto por aquí. La buscaré.

Cacahuetes.

Anda que no hacía tiempo. Por eso los he comprado.

Con papá nos poníamos hasta arriba.

Y luego, toda la noche

quitándolos de los dientes. (RÍE)

Sí, sí. Es verdad.

Y él era un máquina. Los pillaba todos al vuelo.

Yo creo que hasta practicaba cuando estábamos en el cole.

¿Y qué crees qué he hecho antes de que llegaras?

Mira.

A ver.

Venga.

¡Ay, casi!

Fíjate bien. ¿Vale?

¡Uh!

¡Toma! ¡Joe!

¡Toma!

Por cierto, ¿qué tal con Álex?

Bien, es majo.

El que es un fiera es su padre.

¿Le conoces? No. Lo que me ha contado Sofía.

El tío es un emprendedor.

Vive de sus ideas.

Dice que se va a forrar con algo que ha inventado.

Ah, pues ojalá.

Así como lo cuentas, parece fácil hacerse rico.

Voy a por agua, ¿quieres? Sí.

Oye, ¿este paquete es tuyo?

No. No es mío.

Qué raro. Chema dice que tampoco es de él.

Si sabes que es mío, ¿para qué preguntas?

Pero me acabas de decir que no es tuyo.

No es mío. Se lo guardo a un colega.

Qué cotilla.

Perdona, solo te he hecho una pregunta.

Ya, pero me haces sentir como en el centro.

Tenía que dar explicaciones por todo, miraban mis cajones...

Hasta en el dobladillo de la ropa. ¿Quieres empezar así?

No. Estábamos a gusto aquí. Tú lo has sacado de quicio.

No.

Eres tú la que preguntas. En plan enrollado, como si nada.

Es muy difícil hablar contigo.

Pues no hables.

Es tardísimo.

Y había mucho qué hacer. No me dan las horas.

Ajá. Ya.

Podrías adelantar algo de la casa, ¿no?

Ajá. No doy más de sí.

¿La casa? Sí, sí.

Sí, cariño, la casa.

Poner la lavadora, hacer la cena. Algo, son muchas cosas.

Tienes toda la razón.

Lo que pasa es que no sabes qué día he tenido.

Estoy a esto de conseguir el fabricante para el prototipo.

Pero a esto. ¿Has investigado a la fábrica?

Hombre, pues claro.

¿Por qué crees que no he podido hacer nada de la casa?

No sabes qué día he tenido.

Yo también tengo mucho lío en la oficina.

Lo que cuesta es llegar hasta el jefe.

Ya no te digo el dueño, pero un director, alguien del consejo.

Son todo filtros y más filtros

y una secretaria y uno te da el teléfono...

¿Te he interrumpido? Sí.

¿La oficina? Sí.

Pues nada, en la oficina las cosas están muy raras.

Don Francisco está supernervioso, preocupado.

Hoy he salido y él aún estaba encerrado en su despacho.

Una cosa rarísima. Estamos todos igual.

No sabes cómo está la cosa.

Es horrible.

Pero es lo que tiene ser empresario.

Si eres empresario, lo eres 24 horas al día,

siete días a la semana.

Como madre, que eres 24 horas al día.

Por suerte, a veces, hay sorpresitas como hoy.

Gracias. Tú no, tu hijo.

Sí. Nada, que el otro día me confesó

que se saltó una clase. ¿Lo sabías?

¿Cómo que se saltó una clase?

¿Que hizo pellas? Sí.

Sí, se sintió presionado por los amigos.

Ya sabes, a esta edad,

la opinión de los amigos es lo más importante.

No, no. Una cosa no quita la otra.

¿Y qué más te contó?

Pues eso, que se saltó una clase.

Bueno.

Pues tendré que hablar con él.

No hace falta. Estoy orgullosa de que lo confesara.

Si está muy bien.

Y siento no habértelo dicho.

No te preocupes. Perdonada.

¿Sabes lo que pasa?

El día a día, que nos pesa a todos por igual.

Sí.

¿Sabes que...?

¿Sabes que me dijo?

Que si confiaba en ti.

Qué tontería, ¿no?

Pues claro que confías.

¿No?

Buenas noches, cariño.

Por cierto, lo del préstamo.

He ido al banco y lo he pedido yo directamente.

A ver.

¿Qué préstamo, José, qué estás diciendo?

Lo del inversor.

Que nos hemos quitado

un intermediario. Un momento, José.

¿Que no hay inversor?

¿Que los 15.000 euros que había puesto el inversor

los hemos puesto nosotros?

Claro. ¿Cómo que claro?

No sé cómo no se nos había ocurrido antes.

¿Por qué no me los has dicho antes?

Te lo estoy diciendo. No.

Cariño, somos los únicos accionistas.

Y tenemos el control absoluto de la empresa.

Y, sobre todo,

si ves la cuota mensual, es ridícula.

Es una cuota que pagamos menos que por la tele.

Es alucinante. Y somos nuestros propios jefes.

¿Qué te parece?

No lo sé, la verdad.

Confía. Es la decisión apropiada.

De verdad, que no nos hayamos dado cuenta.

Y las úlceras que me ha podido llegar a provocar este hombre.

¿Eh? Ya.

Y ahora, fíjate, por una tontería al mes,

tengo hasta más paz, más calma.

¿A que se me nota? Pues sí.

Venga.

De todas maneras,

me lo dejarás ver mañana. Claro.

¿Se encuentra bien?

¡Don Francisco! -Siéntese.

-¿Qué ha pasado? Llama a una ambulancia.

-Llama a Jesús.

Dile que venga. -Sí, tranquilo.

Mi hijo. -Ahora viene la ambulancia.

¿Qué ha pasado?

Madre mía, ¿qué pasa con los jefes aquí?

Don Felipe, don Francisco.

Sí que te va lento esto.

Te lo voy a limpiar. Pero ya sabes.

Que sí. Extraer los archivos.

Apenas nos hemos separado en 38 años.

-Su hija me ha pasado unos informes

de cuando ingresó en la residencia,

en los que pone que presentaba signos de deshidratación.

Todo esto del crédito no me gusta.

¿Tienes el contrato que firmó? Se lo puedo pedir.

Antes, no fallaba nunca.

Se apuntaba a todo. Éramos las tres.

Y ahora, no vamos juntas ni a un concierto.

¿Tú también tienes planes?

¿Vas una convención de motos con Chema?

Qué malas sois. Pero no, hoy vamos al cine.

¿Has visto a Julia? Debo contarle algo.

-Se acaba de ir.

-Es respecto a mi padre.

Nada.

Dile que me tengo que ir al pueblo

y que voy a pasar allí el fin de semana.

¿Y tú qué tal?

¿Te vas de viaje romántico con Rodri?

No sé qué líos se está montando en la cabeza.

No hay nada.

¿Del trabajo me cuentas algo o es tu vida privada?

A uno de los jefes le dio un chungo.

¿A quién? A don Francisco.

Bueno, yo me voy.

Muchas gracias, que tengáis buen fin de semana.

Disfruta.

No te marees, que te pierdes.

Voy a tener que dar las gracias a Rodri.

¿Por? Por estar aquí tú y yo solos.

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  • Capítulo 29

Derecho a soñar - Capítulo 29

19 feb 2019

Rodrigo ha pasado una noche de amor con Berta. Como consecuencia, él quiere algo serio y ella no quiere volver a oír hablar del tema. La relación de Julia con Chema no pasa su mejor momento. La idea de ir al cine no fluye. En el bufete Sofía y Julia sospechan que algo turbio está pasando a sus espaldas y Julia se lo confiesa a Jorge. El caso de los abuelos separados por los hijos llega a juicio. Alba y Ángel avanzan en su relación y se dan un beso. El nerviosismo de Francisco aumenta conforme la investigación sigue su curso. Su salud se resiente y acaba en un pico de tensión.

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  1. Oscar mora

    Exelente serie me ha enganchado la temática sin juzgar ni menospreciar a los actores solo me gusta lo que se desarrochany sus actuaciones

    20 feb 2019
  2. zamira

    es una serie muy aburrida....el protagonista luce bobo e incipido.....los casos no son nada interesantes....no hay un caso que lo impacte no dejan nada en la imaginacion de la audiencia.....yo quiero ver casos como el que vi en LEX UNA SERIE MUY BUENA los protagonista no tienen historias interesantes....vivo en los estqdos unidos y deseaba ver esat serie estoy decepcionada......los escritores tenga un poco mas de malicia con los casos.....

    19 feb 2019