Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 128 - ver ahora
Transcripción completa

Sé que Jorge te ha pedido

ayuda para echar a mi padre. Sé que no os lleváis bien.

Pero ha cambiado.

-No puedes ser imparcial.

-Dale una oportunidad, por favor.

¿Tu padre, asesinado? Cada vez lo tengo más claro.

Hay que hablar con Victoria. Si alguien tiene pruebas,

si es que las hay, es ella.

Tenemos que encontrarla.

Es Ángel, que se ha despertado.

Ay, qué bien.

El seguro me dijo que para cobrar, tenía que denunciar.

Y necesito la indemnización para vivir.

-¿Y si mi cliente no se durmió?

Tiene razón. Dice la verdad.

Y la víctima cruzó sin mirar e inesperadamente.

Yo voy a ayudarte con el juicio.

Voy a investigar a este tipo por mi cuenta.

Pero te pido que me des espacio.

Claro.

Y gracias.

Estoy tramitando los papeles para reconocerte oficialmente como hija.

Que lleves el apellido Zabálburu y seas mi hija con todos los derechos.

¿A ti te parece bien? -Me parece genial, lo justo.

Es mi padre.

Le han acusado de extorsión y prevaricación.

Lo peor sería que te pueden meter en la cárcel.

Pero vamos a demostrar

que todo esto es una trampa.

Lo que no apoyo son tus teorías conspiratorias.

Además, no hay pruebas, no hay pruebas.

Como don Francisco sepa que hablas así de él,

te puede meter una demanda.

Y la perderías.

Que lo intente.

No quiero refundar este bufete sin Jesús.

Y sé que no va a dejar a su padre en la estacada ahora.

Sin pruebas, no, no me parece justo.

Voy a demostraros que Victoria dice la verdad.

¡Luis!

¿Qué haces aquí?

¡Qué ilusión! Hermanita, ¿cómo estás?

Bien, ¿y tú? Muy bien.

¿Por qué has venido?

Quiero conocer a mamá.

¿No te han dado de comer en Alemania o qué?

Sí, sí, como bien. Pero echaba de menos esto.

Oye, ¿qué le has dicho a tu jefe?

Nada, que me diera unos días de vacaciones.

Tenía unos cuántos acumulados.

Y es muy enrollado. Le he dicho que venía a ver a mi madre.

Bueno, madre...

¿Qué? Es nuestra madre, ¿no?

Ya, pero jamás se comportó como una madre.

Nunca estuvo a nuestro lado cuando la necesitábamos.

Ni cuando papá murió, ni cuando te detuvieron,

ni cuando estabas en el centro. Que sí.

Ya sé que todo eso lo hiciste tú.

No te lo digo para colgarme medallas, te lo digo porque quiero

que entiendas que ser madre no es solo parir.

Ya lo sé. Y te agradezco, de verdad,

el esfuerzo que has hecho por juntar a esta familia.

Pero si ahora tengo la oportunidad de conocer a mi madre,

no la quiero desaprovechar.

Muy bien, pues...

te doy su teléfono, la llamas y quedáis.

No quieres que nos juntemos todos.

Solo le ayudo con el caso, nada más.

No quieres conocer a nuestro hermano.

Ni siquiera sé si lo del hermano es verdad.

Yo ya no me fío de nada.

Vale, vale.

Me sorprende.

¿Te sorprende qué?

Que antes se te llenaba la boca

hablando de estar todos juntos. Me refería a nosotros tres.

A ti, a papá y a mí.

Ella nunca formó parte de nuestra familia.

¡Que nos abandonó! Parece que no te queda claro que nos abandonó.

Vale, no me grites. Lo siento.

Si es que aparece así de repente

como si no hubiera pasado nada,

y tú caes en su trampa.

Has cruzado media Europa para venir a verla.

¿Es tan raro que después de quince años quiera conocerla?

Igual lo raro es que a ti no se te haya olvidado esta movida.

Después de tanto tiempo.

(Sintonía "Derecho a soñar")

Cárol, pasa.

¿Me ha llamado? -Sí, siéntate.

-Pensaba que igual era un error.

-Estoy llamando a algunos empleados para que me comenten

cómo van las cosas.

-¿Cómo vemos las cosas?

-Sí, ya sabes que últimamente hay tensión.

-Prefiero no meterme en esas cosas.

-Es una actitud prudente pero, a veces, hay que mojarse.

Hay que tomar partido.

-Pero soy una becaria.

-Verás, te tengo mucho cariño.

Además, fuiste mi ayudante en momentos muy difíciles para mí.

Este año acabas la carrera, ¿verdad?

-Si apruebo todo, sí.

-¿Y has pensado qué vas a hacer después?

Máster, prácticas,

el paro.

-No sé.

-Seguro que muchos de tus compañeros matarían por trabajar aquí.

-Sí.

-Pues te voy a proponer una cosa.

A mí me gustaría

que este año continuaras con nosotros y luego,

cuando acabes y apruebes todo, te incorpores como pasante.

¿Qué te parece?

¿Querrías quedarte? -¿De verdad?

Claro que sí. Gracias.

-Bueno, antes

tengo que ponerte a prueba para confiar en ti.

¿Tú confías en mí?

Sí. -Bueno.

Perfecto. Yo soy un hombre más de hechos que de palabras

y voy a poner a prueba tu confianza ahora mismo.

Eh...

¿Por qué lloraba mi hija en el baño?

-Eso es privado.

-Entenderás esto cuando tengas hijos.

Como padre, necesito saber lo que le pasa. ¿No crees?

¿Y por qué no se lo pregunta? -Ya lo he hecho.

Pero los hijos preferís hablar con cualquiera antes que con los padres.

-Ya, pero yo...

no me voy a meter. -Mira.

Alba está tomando decisiones equivocadas por circunstancias.

Y no quiero que mi hija cometa errores.

Y como padre, estoy preocupado. ¿Me entiendes?

-Sí, pero le prometí que no se lo contaría a nadie.

-Te estoy ofreciendo un puesto de trabajo en la oficina

más importante de la ciudad y no quieres ayudarme.

-No sé qué quiere saber.

Alba estaba afectada y yo la consolaba.

-¿Por qué lloraba?

Ángel se ha despertado del coma.

-¿Cómo?

-Se ha empezado a mover

y responde a estímulos.

No diga que se lo he dicho. -Tranquila.

Puedes contar con mi discreción. De todas maneras, no es tan grave.

Además,

todos estamos contentos, ¿no? -Sí, pero prometí que diría nada.

-No te preocupes.

Tú tienes que pensar en el futuro que tienes en este bufete.

Y esta conversación se queda aquí, ¿de acuerdo?

Sí. -Venga.

Ya puedes retirarte.

Jorge.

Hola.

Hola.

¿Cómo estás?

He tenido días mejores, la verdad.

Sí, yo también.

Sobre todo, después de lo que pasó ayer.

Sobre eso, quería pedirte disculpas.

No sé qué me pasa últimamente que no paro de discutir.

Y no solo contigo.

Pues ya somos dos.

Y...¿subimos?

Espera un momento. Quiero contarte una cosa.

Ah.

Me voy del bufete.

¿Cómo?

¿Te vas, y adónde te vas?

Voy a montar mi propio despacho.

¿Y estás seguro?

Nunca he estado tan seguro de nada en mi vida.

No, aquí no, que nos van a ver.

Bueno, me parece muy bien, sí.

Y puedes contar conmigo para lo que sea.

Lo sé.

No.

Y, de verdad, no quiero que vuelvas a dudar nunca más.

No lo haré.

No tienes ni idea

de lo que significa para mí.

Buenos días.

Hola. Hola.

-Ahora nos vemos.

Pues nada, en un minuto,

lo va a saber todo el bufete.

¿Pues sabes qué?

Me da absolutamente igual.

Hola. Te veo luego.

Hola, Carlota.

Hola. Os dejo, ¿eh?

-Carlota, tengo que contarte una cosa.

-Tengo que pedirte algo importante.

Vale. -Vamos a mi despacho.

-¿Qué ocurre?

-Tengo que pedirte algo que no es del todo legal.

¿Tú? -¿Podrás ayudarme?

Sí, depende de lo que sea. -Bien.

Tengo que averiguar si desde la cuenta de mi padre,

el juez Quintana, se enviaron estos mensajes.

-Esta es la cuenta oficial de los juzgados.

-Sí.

Ya te he dicho que no era legal.

-Ya veo.

-Necesito saber el saldo de esta cuenta bancaria.

-¿Está a nombre del juez?

-Sí, pero no es de él.

-Vamos, que voy a tener que hackear el servidor del juzgado

y una cuenta bancaria. ¿Algo más?

-Sí, necesito que leas esta transcripción.

Es de una llamada grabada.

Quiero que la localices para saber quién es

quien se ha hecho pasar por mi padre.

Y si hay más llamadas grabadas, también la necesito.

Vale. -¿Podrás con todo?

-Sí, lo voy a intentar. Pero una cosa,

¿vas a utilizar todo esto como pruebas?

-Solo si demuestran la inocencia de mi padre.

-De acuerdo.

-Charly, ponte con esto ya.

Es muy importante, deja lo demás. -De acuerdo.

-Y te pido que seas discreta.

¿Entendido? -Confía en mí.

Gracias, Charly. -De nada.

Sí, esa noche estaba sustituyendo a una compañera.

-O sea, había hecho dos turnos seguidos.

Disculpad.

No quería interrumpir, seguid.

-No sabía que ibas a venir.

-A ver.

Usted me contaba que estaba agotada

y que es probable que por eso...

-Sí, que me pudiera quedar dormida, puede que sí.

Puede que por una décima de segundo.

Estaba cansada por los dos turnos.

Eh...

Según el interrogatorio, Rubén Escribano dijo

que el golpe le desplazó un hierro de la rodilla.

Se refiere a un clavo de una operación previa, ¿no?

-Sí, pero en este caso, nos interesa

son las lesiones provocadas por este accidente.

Sí, lo sé. Solo digo que lo de la operación previa...

-¿Hay posibilidad de algún acuerdo?

Declaro lo que sea con tal de no entrar en la cárcel.

-Puedo hablar con el fiscal.

A ver si quiere llegar a un pacto.

Es lo único que se me ocurre.

-Llámele, por favor.

-Si me permitís...

Sofi.

¿Al final, sí? Sí.

Entró. Menos mal.

Sí, la verdad.

Aunque es su madre, pero como la abandonó...

Solo va ayudarle con el caso. Sí, en principio, sí.

Pero esto puede ser el inicio de algo, ¿no?

Espero que Julia esté bien. Pues sí.

Claro que sí. ¡Huy!

Cárol.

¿Estás bien? Sí.

¿Seguro?

Sí, sí.

¿Quieres que te ayude?

No.

Venga, cuéntamelo.

Voy a ir al baño un momento.

(Móvil)

¿Qué pasa? Perdona, es del colegio de Cris.

Sí.

Ah, pero ¿está bien?

Sí, ya, ya. Claro.

No, voy enseguida a buscarla.

Muchas gracias.

¿Qué pasa? Nada, Cris, que no está bien.

Dicen que igual tiene un virus en la barriga.

Tengo que ir a buscarla. Con el lío que tienes.

Pues sí. Pero no la voy a dejar ahí,

enferma. ¿Y por qué no llamas a José?

¿A José? Sí.

Es su padre y tú estás liada.

Claro, sí. La falta de costumbre.

Buena idea.

Lo haré, gracias.

Me ha contado Jesús que en el interrogatorio te hicieron dudar.

Me dijo que tenías muy claro que no...

perdiste el control del vehículo.

Ojalá tengas razón tú, al fin y al cabo,

eres la abogada.

No, no. Aquí trabajo como secretaria.

A veces, colaboro, pero ya está.

Pero tienes la carrera.

Sí, sí. Tengo la carrera.

Y tiene mucho mérito.

La saqué mientras cuidaba de mi padre y de mi hermano.

Sí, Julia, sí.

Tienes mucho mérito.

Estás lista.

¿Lista para qué? Para hablar conmigo.

Y explicarte por qué hice lo que hice.

No tengo nada que hablar contigo.

Estoy aquí para ayudarte, no te confundas.

¿Y Luis?

¿Luis, qué?

¿Has hablado con él?

¿Sabe que estoy aquí? Sí, se lo conté.

¿Y?

¿Qué ha dicho?

Evidentemente, está afectado.

Quiero verle.

Soy su madre. Ya.

Esto lo tenías que haber pensado antes de abandonarle con dos años.

Julia, no te puedo pedir perdón.

Ni yo misma me puedo perdonar.

Por favor, ¿no te das cuenta?

Soy yo la que se mira al espejo todos los días

y no hay día que no deje de recriminármelo.

Sigo siendo su madre.

Sigo siendo la tuya y la suya.

Y quiero verle.

Por favor.

¿Puedo?

Claro.

Cuéntame.

Me duele mucho todo lo que está pasando.

La conversación de ayer fue muy dura para mí.

Para mí tampoco fue fácil, la verdad.

Este bufete lo levantaron tu padre y el mío.

Y, al principio, lo hacían todo ellos.

No tenían pasante, no tenían informático.

No tenían a nadie. Ya, ya.

No hace falta que me lo recuerdes, conozco la batallita.

La he oído muchas veces.

Pero levantaron este bufete juntos.

Trabajando como animales.

En momentos más duros que estos, mucho más.

¿Y?

¿Crees que ellos nunca tuvieron enfrentamientos?

Claro que los tuvieron. Todo el tiempo.

Pero si este bufete es uno de los más importantes, es por algo.

Y es porque ellos sabían llegar a un acuerdo cuando lo necesitaban.

¿Adónde quieres llegar?

Que no podemos dividirnos, no podemos perder fuerza.

No podemos perder todo el trabajo que han hecho nuestros padres.

Y esto solo lo salvamos tú y yo.

Y en eso estoy de acuerdo contigo.

Bien.

Tenemos que llegar a un acuerdo. Sí o sí.

Y es lo que llevo intentando todo este tiempo.

¿Crees que no me gustaría seguir contigo, con Carlota

como antes, convertir este bufete en lo que queremos que sea?

En eso llevamos de acuerdo toda la vida.

Y para eso, hay que empezar de cero.

Vale.

Bueno.

No estamos tan mal. No.

Empezamos de cero.

¿Y cómo se empieza de cero?

¿Para ti qué es empezar de cero?

No sé,

yo quiero pasar página de todo esto.

No quiero vivir anclado en la muerte de mi padre.

¿Tú crees que puedes?

¿Tú puedes pasar página?

En mi caso, ¿qué quiere decir?

Lo mismo que el mío.

Dejar atrás a nuestros padres. Seguir solos en nuestro camino.

Tu padre no...

Tu padre no puede estar.

Igual que tampoco puede estar el mío sobrevolando.

No.

No.

Eso es innegociable.

Pues entonces, está todo dicho.

Muy a mi pesar.

Muy bien.

¿Seguro que estás bien?

Sí, superbién.

¿Y tú?

Bien.

Pero si te pasase algo, me lo dirías, ¿verdad?

Sí.

¿Seguro? Sí, pero que no me pasa nada.

Y sabes que puedes confiar en mí.

Que lo he contado, Alba, lo siento.

¿Qué has contado?

Lo de Ángel.

¿A quién?

¿A Charly?

No. No se lo habrás contado a Daniel.

No, Alba, no. ¿A quién?

Es que me dijo que tenía que ir a su despacho.

Luego me empezó a decir qué iba a hacer cuando acabase la carrera,

se terminasen las prácticas.

¿Se lo has contado a mi padre?

Es que no sabes cómo se puso, me prometió una plaza aquí.

Te dije que no se lo contases a nadie.

Pensaba que eras mi amiga.

¿Se puede?

¿Tienes algo ya? -A ver,

malas noticias. -A ver, dime.

-Los mensajes de correo electrónico son auténticos.

-No, no puede ser.

-Fueron enviados desde la cuenta de tu padre. La IP es la misma.

La del ordenador del juzgado.

-¿Y quién pudo falsear esa IP?

-Pues no creo que haya sido nadie.

-Es la única posibilidad, Charly.

-Ya, pero también está la posibilidad

que haya sido el juez el que los ha enviado.

-¿Tienes algo más?

-Sí, respecto a las llamadas.

¿Hay más grabaciones? -Una.

La que aportó el querellante.

-¿Y, es mi padre?

-Lo he pasado por un programa de reconocimiento de voz

y no hay resultados concluyentes.

-Yo podría reconocer la voz de mi padre.

-Pero tu testimonio no serviría para nada.

El juez sabe que harías lo que fuera por protegerle.

Traerán a un perito que utilizará el mismo programa que yo.

-Ya, y el programa no daría ningún resultado concluyente, ¿no?

-Bueno, por lo menos, la grabación

no prueba contra tu padre.

-Ya, pero tampoco lo exculpará.

Y las otras pruebas sí le acusan.

Muchas gracias, Charly.

Y, por favor, no se lo cuentes a nadie.

¿Me oyes? A nadie. -A nadie.

-Bien, te puedes ir. Gracias.

Bueno, deberíamos... Perdona, te tengo que dejar,

hablamos luego.

¿Qué pasa? ¿Qué manera de entrar es esta?

Cárol me lo ha contado todo.

Cómo la presionaste.

Yo no he presionado a nadie.

Lo único es que estaba preocupado

por lo que te pasaba.

Ah.

Ahora estabas preocupado.

Sí, sí. Como cualquier padre que ve a su hija llorar

y no le quiere decir qué le ha pasado.

Te preocupa lo que Ángel pueda contar de ti.

No sabía que estaba Ángel de por medio.

Y tampoco sé por qué me lo has ocultado.

Sí que lo sabes. Y tienes miedo.

Yo no tengo miedo, ¿eh?

Eres tú la que tiene que estar preocupada.

¿De qué?

De qué va a ser.

De que te vuelva a engañar.

Te ha mentido.

Es un ladrón.

Y solo quiere hacerme daño.

Eso fue al principio.

Luego se enamoró de mí. Alba, madura de una vez.

Un sinvergüenza siempre lo es.

Ángel te ha manipulado para influir en mí.

Lo único que quiere es tener poder.

Es capaz de cualquier cosa para conseguirlo.

Y tú, capaz de cualquier cosa por defenderte.

Mira,

ojalá estuviera equivocado. Pero, de momento,

el único que te ha mentido ha sido él, ¿no?

¡Suéltame!

Alba.

Ángel no te ama.

Si se recupera, no volverá contigo. Ya no le haces falta.

Si por algo quiero que se recupere,

es para que recapacites y te des cuenta de tu error.

¡Te he dicho que me sueltes!

Vale.

Vale.

Si cambiáis de opinión, me llamáis enseguida.

¿De acuerdo?

Sí.

Gracias.

No lo aceptan, ¿no?

Ni de lejos.

Casi se echa a reír cuando le he propuesto 11 meses.

Van a pedir dos años y medio.

Ya.

Y eso quiere decir que mi madre va entrar en prisión, ¿no?

Eso es lo que pide la fiscalía.

Lo malo es que nosotros no tenemos muchos argumentos

para contrarrestar su versión.

Sí, quería comentarte algo sobre esto.

Dime.

He estado investigando al denunciante, Escribano.

Por Internet, su Feis.

Y ha vivido en muchos sitios de España.

De hecho, no ha vivido más de dos años en el mismo sitio.

Pero eso no es delito.

No, ya sé que no lo es.

Pero cuando testificó, dijo que era autónomo

y ni siquiera está dado de alta en la Seguridad Social.

Puede ser que ahora no trabaje. Ya veo por dónde vas.

Crees que vive de esto.

¿De estafar a las aseguradoras? No lo sé. No estoy segura.

Pero hace poco detuvieron a una mafia que se dedicaba a esto.

A fingir accidentes para cobrar el seguro.

Claro.

Pero las lesiones que presenta Rubén son reales.

Tenemos el informe médico. Lo sé, lo tengo claro.

Creo que se le ha ido de las manos y se ha hecho daño.

Eso va a ser difícil de demostrar.

Hay una cosa más. También hablé con su portero.

Y me dijo que ha llegado al edificio hace poco.

Y llegó con el brazo escayolado.

Igual tiene una racha de mala suerte.

Ser torpe no es delito. Yo estaría en la cárcel.

Sí, sí. Estarías en la cárcel.

(RÍEN)

Esto explicaría

por qué este señor quería llegar a un acuerdo y no ir a juicio.

Eh, Jesús,

¿ves posible conseguir su historial médico?

Solo lo puede pedir la fiscalía

y como ha vivido en tantas comunidades autónomas,

el trámite es complicado.

Sí, claro. Lo tengo que solicitar.

El historial a la fiscalía, no hay otra manera.

Claro.

A ver si tenemos más suerte con esto.

Muchas gracias. Gracias a ti.

Y muy buen trabajo.

No sé por qué no hemos llevado antes un caso juntos.

Bueno.

Hasta luego. Hasta luego.

He pedido ayuda a una informática.

Ha comprobado la IP

y los mensajes son auténticos.

-No lo son. Yo no los mandé.

-Me refiero a que han sido mandados desde tu cuenta de correo.

Desde tu ordenador. Desde ese ordenador.

-No puede ser.

-Pues parece ser que sí puede ser.

Alguien se ha debido colar en tu despacho.

-Pero ¿quién sería capaz de algo así?

-Alguien que te odie y tenga tus llaves.

Necesito que me digas quién tiene copias.

-Te lo digo, pero no va a servir de nada.

-Habrá que empezar a descartar sospechosos.

-No, si te digo que no va a servir porque...

no cierro con llave cuando salgo.

-¿Ni siquiera cuando vas a comer o tienes un juicio?

-No tenía ningún motivo para desconfiar.

Bueno.

Hasta ahora.

-Bien esos mensajes los ha podido enviar cualquier persona

que haya pasado los últimos seis meses por estos juzgados.

Bien, pues podemos tener decenas de sospechosos.

Así que empecemos cuanto antes.

Hola.

¡Luis! ¿Qué tal? -¿Qué tal?

-Cuánto tiempo, ¿cómo estás?

Muy bien. -¿Bien?, te veo muy bien.

¡Qué ilusión?

-¿Estabas en Alemania?

-Sí. He venido un par de días.

-Muy bien.

Estuvo tu madre por aquí. -Ah, mira.

-Muy guapa, muy simpática.

Aunque me dijeron que no tenéis muy buena relación.

-No, casi nada.

-¿Y eso?

Algún divorcio o algo, porque es raro.

-No he venido a hablar contigo.

Veo que sigues igual de pesado. -No sé.

-¿Está Julia?

-Sí, la aviso.

Julia, está tu hermano.

¿Qué haces aquí? ¿Ha pasado algo?

No, tranquila. Hola.

¿Todo bien? Sí.

Venía a pedirte perdón por lo de antes.

Yo quiero conocer a mamá.

Pero la única que ha estado conmigo has sido tú.

Pues muchas gracias.

Anda, ven aquí.

Pero entiende que quiero conocer a mamá.

No sé si es justo llamarla mamá.

Que sí, claro que lo entiendo.

Sé que no la quieres ver ni en pintura.

Pero me gustaría que respetaras...

¿Qué haces?

Pues que voy a llamarla.

¿Para qué? Para decirle que queremos verla.

Creo que los dos nos merecemos escuchar las explicaciones.

Y somos hermanos y vamos a hacer esto juntos.

No te voy a dejar solo.

Pues bueno.

Hola, Sagrario, soy Julia.

¿Te apetece una infusión de cardamomo?

No, una tila normal.

Lo importante es que recuperes la paz, ¿vale?

Vale, pues eso, una tila. Gracias, Oli.

Hola. Hola.

¿Qué te pongo?

Una tónica, por favor.

¿Todo bien?

Sí.

Bueno, no.

¿Ha pasado algo?

He discutido con mi padre.

Gracias.

Si te sirve de consuelo, no eres la única que, últimamente,

discute con él.

No entiendo cómo ha podido hacer algo así.

Ha chantajeado a Cárol para que le contase un secreto mío.

¿Y qué le ha contado?

Si se puede saber, claro.

Sí.

Tú sí.

Ángel ha salido del coma.

¿Está consciente? Sí, eso parece.

Yo no he podido verlo, pero sí.

Mira qué buena noticia.

Me alegro mucho. Gracias.

Espero que mejore poco a poco.

Seguro que sí.

Jorge.

Ángel me dijo que no me fiara de Francisco.

Y que me iba a contar toda la verdad.

¡Hijo!

-Hola.

-¿Puedo abrazarte?

-Sí.

-No quiero agobiarte, tenemos

muchas cosas qué contarnos.

¿Os parece si nos sentamos y empezamos por el principio?

¿Queréis que os cuente todo aunque os pueda doler?

-Sí, para eso estamos aquí.

-Pues...

¡Que no lo entiendo, Cárol, no lo entiendo.

¿Cómo se te ocurre decirle nada a Alba?

¿En qué estabas pensando, por Dios?

¿Qué pasa? -Nada.

Es un asunto personal, si no te importa...

No, ¿qué está pasando? -Es un asunto personal.

-Cárol, dime.

-Nada, si ha sido culpa mía.

-¿Te importa esperar fuera? Tengo que hablar con Francisco.

¿Qué ha pasado?

-Ya te dicho, un asunto personal.

Cárol me ha metido en un lío con Alba por no cerrar la boca.

-¿Cómo que por no cerrar la boca, qué expresión es esa?

-¿Quién eres tú para decirme

cómo tengo que tratar a los empleados?

¿Tú sabes quién fundó este bufete mientras estudiabas?

-Por supuesto que lo sé.

Y permíteme que te recuerde

que no lo fundaste solo, sino con Felipe.

Y que mucho de lo que es este bufete

me lo debéis a mí, que también soy socia.

-¿Sabes por qué se te hizo socia?

¿Crees que fue por tu talento

o por tu cartera de clientes? Pues no, no, no.

Fue para cumplir la cuota femenina y darle buena imagen al bufete.

Y Felipe Leiva, ese al que tanto admiras,

estuvo de acuerdo conmigo.

-Pues mira tú.

Ya lo sabía. ¿Y sabes por qué?

Él mismo me lo contó.

Ya ves,

él cambió de opinión y evolucionó.

No como tú,

que estás anclado en el pasado.

Te vas a hundir y no voy a permitir que me arrastres contigo.

-¡Vete, vete! ¡A ver cómo te las apañas!

¡Idos todos!

-Esta es la última vez que me gritas.

¡La última!

Estuvimos a punto de dejarlo en varias ocasiones,

nos daba pena y volvíamos a darnos

una oportunidad.

-Y en uno de esos intentos, nací yo, ¿no?

-Sí.

Sí, pero las cosas ya no iban bien.

Puede que me hubiese quedado con vuestro padre por vosotros.

Pero pasó algo.

Te enamoraste de otro hombre, ¿no?

Pues sí, como nunca antes.

Él también estaba casado

y durante un tiempo, nos veíamos a escondidas.

¿Y papá se enteró?

Sí, él sí.

Pero decidió quedarse conmigo a romper la familia.

-¿Entonces?

¿Por qué nos dejaste?

Te quedaste embarazada, ¿no?

De Marcos. Así que...

aquella situación no se podía sostener.

Y los dos abandonamos a nuestras familias.

Ya. -¿Y en todo este tiempo?

¿No te apetecía hablar con nosotros o saber cómo estábamos?

-Sí, por supuesto que sí.

Pensé en vosotros

todo el tiempo.

Pero entonces nació Marcos

y las cosas dieron un vuelco.

Marcos padece el síndrome de Asperger.

Nos volcamos con él, como es lógico.

Él respondió muy bien. Es un chico muy inteligente.

Pero fallé yo.

Me rompí por dentro.

Caí en una depresión que me duró años.

No era capaz

ni de levantarme de la cama.

¿Supiste que papá murió?

Sé que debería haber vuelto y haberme hecho cargo de vosotros.

Pero no podía ni cuidar de mí misma.

-¿Y cómo lo superaste?

Porque lo has superado, ¿no? -Sí, con esfuerzo y ayuda.

De repente, un día desaparece la presión

que sentías aquí que te oprimía.

Puedes empezar a respirar y dices:

ya va siendo hora de que te enfrentes a las cosas y a la vida.

Y entonces, pasó lo del accidente.

Sí.

Marcos tiene 14 años.

No puede quedarse solo.

¿Dónde está su padre? Puede hacerse cargo de todo esto.

Esa es otra historia.

Y lo siento, pero no tengo fuerzas

para hablar de eso ahora.

Os lo contaré, lo prometo. Lo sabréis todo.

-¿Y Marcos dónde está?

-¿Quieres conocerle?

-Claro.

Tengo un hermano, quiero conocerle.

A ver.

Yo...

muy mal, muy mal, no te veo.

¿No estarás haciendo cuento?

Que va, estoy fatal. -¿Fatal?

Pues fiebre, lo que es fiebre, no tienes.

-¿Puedo ver la tele?

-Eh, no. Estando fatal no se puede ver la tele.

-Tampoco estoy tan fatal.

-¿No estás tan, tan fatal?

Pues haz los deberes. -No.

Hola.

Hola, ¿qué tal, cariño?

¿Cómo estás? Ahora me encuentro mejor.

Sí, tienes buena cara.

-Sí, tiene muy buena cara.

Casi mejor que yo.

A tu cuarto. Me has dicho que te echabas una siesta corta.

Quería ver la tele. -Y yo, medir 1'90.

Y esto es lo que hay. Así que venga.

A tu cuarto, que tengo que hablar con tu madre.

Ahora voy, nenita.

Gracias por ir a buscarla. Lo tenía complicado.

No hay de qué, es mi hija también.

¿Cómo la has visto?

Pues mira qué cara tiene, está mejor que yo.

Fiebre no tiene, eso está claro.

Sí, está bien. Tiene una cara de lo más saludable.

¿Crees que está mintiendo para saltarse las clases?

A ella le encanta ir al colegio.

Ya.

¿Y por qué está montando este teatro?

Pues para esto.

¿Para qué?

Para esto, Sofía, para vernos juntos hablando.

¿Tú crees?

Es la única explicación que veo.

Ya, me parece un poco rebuscado. Manipuladora.

En eso, se parece a ti.

Menudo sambenito que tengo con eso.

¿Te importa que la lleve yo mañana al colegio?

Así hablamos de lo hoy. Seguro que se suelta, ¿vale?

Claro, perfecto.

Me marcho, ¿vale? Vale.

Adiós, peque.

(Puerta)

Vaya sorpresa.

¿Te has enterado?

¿De qué?

De lo de Ángel.

Sí, me lo contó Alba.

Ha despertado.

¿Qué haces en mi casa?

He venido a pedirte disculpas.

Metí la pata con no apoyarte con lo de Francisco.

Tenías razón, estaba tocada con las acusaciones contra mi padre.

Y Jesús lo sabía.

Me intentó convencer de que a su padre le estaban haciendo lo mismo.

Y le creí.

Muchas gracias por tus disculpas.

Y me alegro de que te hayas quitado la venda.

Sí.

Hace un momento, he visto a Francisco

y no me ha gustado nada lo que he visto.

¿Qué ha pasado?

Se le ha caído la máscara de hombre amable.

He visto quién es, un miserable y un machista.

Lo único que quiere es conservar su poder a cualquier precio.

En el fondo, no lo siento.

¿Qué vas a hacer?

¿Me vas ayudar a luchar por el bufete?

No.

¿Entonces, qué hacemos?

Voy a hacer algo más.

Me voy a ir del bufete.

Y me voy a llevar a mis clientes.

¿Te han hecho una oferta?

No, pero yo quiero hacértela a ti.

Siempre y cuando quieras tener una socia.

Si esa socia eres tú, por supuesto.

Bien.

La boda de la recepcionista es dentro de poco, ¿no?

¿Cómo se llama la chiquita esa?

Marta. Macarena.

Eso, Macarena.

Macarena. -Sí.

-Podríamos ir.

Seguro que le haría ilusión que vaya su jefe.

El socio más antiguo del bufete. -Sí, podemos ir los tres.

-¿La boda es por la iglesia?

Por lo civil.

Vaya, qué pena.

Tengo una pamela preciosa.

Pero si es por lo civil, no puedo ir así.

Con lo sosas que son.

La gente va casi en chándal.

-Tranquila, a esa boda la gente irá bien vestida.

-Bueno, menos mal.

¿Y qué le podemos regalar?

¿Cuánto se gasta ahora en esas cosas?

Hace tanto que no voy a una boda que ni me acuerdo.

-No cojas eso ahora, estamos comiendo.

Es importante. -Déjala.

¿Sí?

¿De verdad?

Mañana voy sin falta.

Vale. Gracias por llamar.

Gracias.

Hija, ¿quién era?

Era el padre de Ángel.

Tu deseo se ha cumplido.

Le han quitado la sonda y ha empezado a hablar.

Los médicos dicen que se va a recuperar.

¡Qué alegría, hija!

Me vais a dar malas noticias, ¿verdad?

¿Me equivoco?

Perdonad, un momento. ¿Os podéis acercar?

Queremos comunicaros algo.

Espero que no estéis muy liadas, necesito que hagáis un trabajo.

Quiero que visionéis estas imágenes a fondo.

Y que no me preguntéis cómo las he conseguido.

Aunque nos quedemos sin la L

y la D de nuestras siglas,

porque se van,

el bufete Zabálburu seguirá adelante

y ahí es donde quiero que haya un sitio para ti.

Jesús me ha dicho que trabaje con él.

¿Qué?

Has estado ahí, ahí conmigo.

-Papá, te estaban acusando del asesinato de Felipe.

¿Qué querías que hiciera? -¿Me crees capaz de hacer algo así?

¿Me crees capaz a mí?

Me acaban de ofrecer otro empleo.

¿En serio? -Sí.

-¿Y qué vas a hacer con el trabajo del bufete, lo dejas?

Pensaba que estabas contenta. -Lo estoy. No lo sabes, ¿verdad?

-¿El qué?

Tenemos un problema.

-¿Qué ocurre?

-Ángel.

Se ha despertado.

No te importa nadie una mierda.

Sí, sí. Me importa la gente

que me merece la pena. Pero es que...

Los que me traicionan no forman parte de ese grupo selecto.

Ha desaparecido. ¿Quién?

Ángel. Nadie desaparece de un hospital.

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Derecho a soñar - Capítulo 128

09 jul 2019

Francisco chantajea a Carol para saber el secreto que Alba le ocultaba: que Ángel ya está consciente. Sin embargo, la presión a Carol se le vuelve en contra: Carlota ve cómo trata a su empleada y se acaba enfrentando a su socio en el bufete. Es la gota que colma el vaso y decide marcharse del bufete para montar otro con Jorge. Por otra parte, Carlota no es capaz de encontrar ninguna prueba que exculpe a su padre, el juez Quintana, de las acusaciones que pesan sobre él. Mientras, Julia y Luis deciden darle la oportunidad a su madre de explicar por qué les abandonó. Tras escucharla, ambos acceden a conocer a su hermano Marcos. Cristina sufre una súbita y sospechosa enfermedad: Jose y Sofía sospechan que es sólo un invento para intentar juntar de nuevo a sus padres.

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