Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 113 - ver ahora
Transcripción completa

es que ejerza un papel de "ghost lawyer".

Será algo así como una especie

de asesor jurídico en la sombra.

Ya está haciendo lo que quiere.

¿Encima le vamos a dar un cargo?

No lo veo, no puedo apoyarlo.

Mi problema es que me niego a tener una cuenta bancaria.

No es justo que un ciudadano pague una comisión

a un banco privado para cobrar una pensión

a la que tiene derecho. No es justo.

El señor Lago estaría dispuesto a desplazarse personalmente

a la entidad financiera para cobrar su pensión.

Quería decir que aún estamos pendientes

de los resultados de la pericial médica

para proceder a la incapacitación del señor Lago.

-¿Cómo que incapacitarme?

¿Quién ha solicitado esto?

Ha sido su hijo.

Acompáñame.

Me siento más seguro

si estás conmigo.

No me parece una relación jefe-secretaria al uso.

Que tampoco sería raro.

Están todo el día juntos; hay mucho roce

y el roce hace el cariño.

Tampoco sería raro que estuviesen juntos

o que tuviesen algo. Eso no me lo negarás.

Qué fuerte, con lo modositos que parecían.

-Ya ha sustituido a la americana. -Ya ves.

Tu dinero está saneado y perfectamente conmigo.

-No quiero limosnas. He pagado con la cárcel;

he cumplido con mi trato.

Quiero recuperar el control. -¡Si pusiera tu nombre sería peor!

-¡Quizá quiero arriesgarme! -Lo siento, este es el sistema.

Ganas más de lo que pierdes. -Lo quiero todo y lo quiero ya.

Sinvergüenza. -Salvé tu dinero,

te saqué de la cárcel e intento limpiar tu imagen.

Me parece un buen pacto.

Tu padre está muy nervioso

y este cambio de vida no le está sentando bien.

-Ya.

¿Ángel controla tu dinero?

Te quedarás el 10 %

de todas las operaciones de Obli Services?

-Ahora lo tiene él bajo su control.

-Yo he estado siempre aquí.

Siempre.

Y tú has recurrido a Ángel para que te salvara

y te ha sepultado.

Lo siento, pero Alba merece saber

con qué tipo de serpiente está saliendo.

El cafelito.

Buenos días.

Hola.

¿Ese café de cuándo es, Julia?

No lo sé.

Es que está calentito.

Ah, porque lo habrá preparado Héctor.

Ah, ¿se ha quedado hoy también a dormir?

Bueno, está en la cama durmiendo.

Imagino que se levantó antes para tener el detalle

de dejarnos el café preparado.

Una cosita, sobre todo para que yo me entere,

¿a partir de ahora cómo va a ser la historia?

¿Qué historia?

La historia de que quiero saber

si Héctor se quedará aquí a vivir

o es una cosa puntual.

¿En serio vas a empezar con esto?

No sé, por organizarme.

Yo pensaba que compartía piso contigo,

pero ahora resulta que comparto piso con una pareja.

Sé que compartes piso conmigo, sí.

Ayer, por poner un ejemplo,

fui a lavarme los dientes y no había pasta.

Oli, le pediré que se traiga la pasta de dientes.

No sé, lo único que digo

es que podríais hacer un 50-50:

a veces quedaros en su casa, otras aquí.

¿Y en su casa dónde me mete? ¿En las cajas de los libros?

¿En los muebles embalados? Está de mudanza.

Ya.

¿Y si se trae sus propios cereales? No, Oli,

¿vamos a discutir por unos cereales que cuestan dos euros?

Julia, no es por los cereales, sabes que soy generosa,

eso me da igual; pero es que está todo el día aquí

comiendo, cenando, merendando.

Creo que estás exagerando un poco.

Bueno, no sé, eso lo pensarás tú.

Pero no creo que esté exagerando, cariño.

A mí Héctor me cae muy bien, Julia.

En serio, me cae bien y me encanta verte tan feliz.

Pero al final somos tres personas aquí metidas;

está todo el día aquí metido.

Lo dices como si Héctor viniera a casa a gorronear.

Julia, ¿no te acuerdas de cómo te ponías con Pietro?

No es lo mismo.

Acuérdate de cuando se quedaba aquí solo,

que tenías miedo de que cotilleara

entre los cajones y hacer no sé qué cosas.

Además, no sé,

lo que más me molesta, pues...

Ah, que hay más cosas.

Bueno, pues...

Es que me has pasado un poco por encima, Julia.

Que te he pasado por encima, pero ¿qué dices, Oli?

Pues que de pronto sin consultarme

está aquí viviendo Héctor

e igual no se te ha pasado por la imaginación

que me siento un poco invadida.

Igual me incomoda tenerlo aquí presente todo el rato.

Yo antes vivía sola y de pronto somos tres personas.

Julia, yo qué sé. No lo sé.

Ya, ¿eh? Estás exagerando un poco.

Lo de este hombre no tiene nombre.

¿De qué hablas, mamá?

Pues de qué va a ser.

Supongo que tiene que ver con que papá

llegase anoche de madrugada.

Ojalá fuera solo eso.

¿Qué más?

Que no tuvo la decencia de probar la comida

que preparé para él.

Llegó, se hizo un bocata y a la cama.

Y esta mañana el táper intacto.

Bueno, saldremos de esta.

No te burles, ¿eh?

Que no me burlo, mamá.

Pero cuéntame qué pasó con papá

y deja de darle tantas vueltas.

No pasó nada.

Llegó y se fue a la cama.

Y ahora no se quiere despertar. ¿Y el bufete?

Pues no sé,

no se ha puesto el despertador.

Ay, madre.

Ay, madre. ¿Qué? ¿Qué pasa?

¿Y si tiene un amante?

Bueno, calma, ¿eh?

Cuando se despierte, hablas con él.

Si se despierta.

Nunca había visto a Francisco despertarse tan tarde.

Sin ir borracho, digo.

Porque no iba borracho;

porque no olía.

A alcohol, digo.

Olía a él, a su sudor.

Mamá, por favor.

¿No vas a hacer nada?

¿Qué quieres que haga?

Llama a Jesús por ejemplo,

a mí no me coge el teléfono.

Prueba tú a ver.

¡Ay, vale!

(Móvil)

Alba.

¿Jesús?

¿Tienes un momentito?

Sí. Dime.

¿Sabes qué pasó ayer con papá?

Es que mi madre está preocupada

porque llegó a las cuatro de la madrugada.

Sí. No le pasa nada, no te preocupes.

Nos quedamos trabajando hasta tarde.

Ah, vale. ¿Quieres que hable con ella?

No, se lo digo yo, que la tengo aquí.

Alba, quiero hablar contigo.

Es importante.

Sí.

Dime.

Prefiero que sea en persona.

Estoy yendo para el bufete,

¿nos veamos en la puerta?

Vale. Allí estaré.

Muy bien. Venga, hasta ahora.

Vale, adiós.

¿Y?

Que se quedó trabajando hasta tarde con Jesús

y estará cansado.

Pues muy bien.

¿Qué te pasa ahora? Nada.

¿Es que no entiendo por qué Jesús te contesta a ti y a mí no?

Soy tan de la familia como tú.

Bueno.

¿En qué clase de familia no se contesta a una madre?

Madrastra.

Qué mal suena.

Madrastra.

Qué daño han hecho los cuentos.

(Sintonía "Derecho a soñar")

¡Ah! ¡Ay!

¡Qué susto! Pensaba que estabas durmiendo.

Es que soy muy buen actor.

Podías haber roncado para que me lo creyera.

(RONCA) ¿Yo roncar? ¡Jamás!

(CHASQUEA)

Me tengo que ir a trabajar. No, llega un poco tarde.

Ya llego tarde. Muy tarde.

Ya estoy llegando muy tarde.

Te puedes quedar aquí hasta que quieras,

no hay problema. No, si me voy ya.

Me ducho en casa.

Vale, genial.

Pues si sales ya, te espero. Vale.

Oye, ¿quieres que te vaya a buscar y vamos a cenar después?

Sí, genial.

Pero lo de la cena te lo confirmo más tarde.

¿Por qué?

¿Tienes algún plan mejor que cenar juntos?

Una rica comida, un buen vino.

Estaba pensando que quizá hoy podía cenar con Oli.

¿Qué pasa con Olivia?

¿Por?

No sé, me pareció oíros discutir.

No, no.

Digamos que Oli no está pasando por un buen momento.

Está un poco enfadada

con el mundo hombres en general. ¿Por qué?

Ha tenido una mala experiencia con un chico.

¿Con el italiano "cuesto"? Sí, sí.

Oli siempre ha estado a mi lado, así que siento

que ahora yo tengo que estar a su lado.

Ya. Y quizá

tendría que pasar más rato con ella,

como hacía antes.

Eh... Héctor,

me gustaría hablar contigo un momento.

¡No!

¡Has dicho las palabras mágicas!

¡No, no! ¡No, por favor!

En serio, no te preocupes. Solo es que...

siento que estamos yendo un poco rápido.

Ajá. Y...

quizá debería tomarme un momento para pensar.

Cuando dices un momento,

¿a qué te refieres?

"Un momento. Dime".

¡O un momento!

Me refiero a...

A que quizá necesito un poco de distancia.

(SUSPIRA)

No me esperaba esto para nada, Julia.

Eh...

Es que creo que las cosas son de otra forma.

No sé, las cosas deben tomar el rumbo que tienen que tomar.

Para mí no estamos yendo deprisa para nada.

Y si es así es porque hay una fuerza por debajo

que empuja las cosas para que avancen, para que crezcan.

Una fuerza incontrolable, ¿no?

Sí.

Pero es que lo incontrolable

no siempre es malo, Julia.

Y esa incertidumbre que tienes

para mí es la confirmación

de que esto funciona.

Nunca he estado tan a gusto con nadie, Julia.

Yo tampoco.

Pero no te voy a forzar.

Quiero que seas feliz

y si te tienes que tomar un tiempo,

pues tendrás que tomarte un tiempo.

Gracias por entenderlo.

Además...

De verdad,

me parece muy bonito

eso de que quieras ayudar a tu amiga.

Dice mucho de la persona que eres.

Por cierto, una cosa.

Sí.

Puedes llegar muy tarde. ¡No, no!

¡Muy tarde! ¡No puedo, me tengo que ir ya!

Nos vemos luego.

Un momento.

Buenas.

Hola.

Prefería hablar contigo a solas un momento antes de entrar,

que si no luego la cosa se complica y es imposible.

Claro.

¿Qué pasó anoche para que os quedarais tan tarde?

Papá tiene muchas cosas en la cabeza, está... Bueno.

¿Del trabajo?

Sí. Un poco de todo.

Tiene bastante que ver con lo que te quiero contar.

Eso, venga, ¿qué es eso tan importante

que me tienes que contar en persona?

Mejor lo hablamos después del trabajo.

Ay, Jesús, no me hagas esto. Buenos días.

¿Entráis ya? -Sí, vamos ahora.

Queríamos hablar un momento.

Sí, yo también tengo que hablar contigo.

Es importante.

¿Y no puede ser luego?

Lo siento, tiene que ser ahora.

-Muy bien.

Hablamos después.

Vale.

Cariño, lo siento, pero no puede esperar.

Uy, qué guapa.

Ay, mira qué bien que estés aquí.

A ver, ¿qué te parece?

Bien.

¿Bien?

Es para la sesión de fotos.

Sí, ya me imaginaba.

Entonces solo bien.

Bueno, sí. ¿Espectacular?

Vale, espera, espera.

A ver este de aquí.

Menudo lío.

Este... Sí, también muy bien.

¿Sí?

Vale. ¿Entonces este o este?

Eh... Me gusta...

No sé, Berta, soy muy mala para estas cosas.

Me gustan los dos. Vale.

Ahora que estamos aquí, me gustaría comentarte algo.

Sí.

No sé si sabes que la gente

está diciendo cosas sobre Jorge y sobre ti.

¿Y qué están diciendo?

Pues están diciendo

que tenéis una especie de...

romance clandestino.

¿Cómo?

¿Que Jorge y yo...?

Julia, te lo cuento para que estés al tanto.

Ya, pero es que no entiendo nada, Berta.

Ya sabes cómo es la gente, le encanta el cotilleo.

Berta, ¿y qué es exactamente lo que están diciendo?

Pues es algo bastante

de telenovela,

con sus altibajos, sus traiciones.

Dicen que lleváis juntos desde que te envió el ramo de flores

que estuvo dando vueltas por la oficina, ¿recuerdas?

Eso pasó hace un montón de tiempo. Ya.

Otros dicen que lleváis juntos

desde que él vive en Chicago.

Y que fue él quien te metió en el bufete.

¿Cómo?

A la gente le gusta meterse en la vida de los demás

e inventarse cosas. Sí.

También están diciendo no se qué...

de la gacela lateral.

Yo flipo. O sea, la gente es imbécil.

Julia, olvídalo, de verdad. No vale la pena.

Venga, a ver, lo importante.

¿Este o el rojo?

Berta, los dos te quedan muy bien. El que quieras.

¿Y qué es eso tan urgente que me tienes que decir?

-Ayer nos viste a tu padre y a mí discutir.

-Sí,

os vi.

-Una conversación...

vista desde fuera

puede dar la impresión equivocada.

-¿Y cuál es la impresión correcta?

-Bien, te lo explico.

-Te escucho.

-¿Te ha comentado algo tu padre?

-¿Como qué?

-Ayer quise hablar contigo, pero justo apareció Maricarmen

con lo de la cena,

en fin, que fue imposible.

-Aquí no nos va a interrumpir nadie.

-Perfecto.

¿Has hablado con tu padre?

-Sí, he hablado de muchas cosas con mi padre.

Pero dime tú lo que quieras decirme.

-Lo que puede que no entiendas

es que tu padre y yo tenemos

una relación muy visceral.

Somos honestos y directos el uno con el otro,

nos decimos las cosas a la cara y sin tapujos.

Y entiendo que una conversación así,

vista desde fuera,

puede resultar un tanto extraña.

Incluso violenta.

Pero es la forma que tenemos tu padre y yo de comunicarnos.

-¿Quieres decirme algo más?

-No.

-Si no te importa, tengo que trabajar.

-Por supuesto.

Solo te voy a pedir una cosa, Jesús.

No metas a Alba en nuestros asuntos.

-Buenos días, don Francisco.

-Sí,

buenos días.

-Hoy está usted distinto.

-Sí.

-¿Pasa algo?

He tenido un sueño.

Sí, un sueño.

En el sueño...

yo no tenía nada. Nada, nada.

No tenía ni coche

ni ropa buena

ni nada que llevarme a la boca.

Pero nada de nada, ¿eh?

Y lo raro no es que no tuviera nada, no.

Lo raro es que yo estaba tranquilo.

Muy tranquilo.

Sí, hasta feliz estaba.

Estaba tan feliz que no quería ni despertar.

Esos sueños en los que sabes que estás durmiendo,

pero no quieres despertar, ¿eh?

Pues eso.

-Bueno, un sueño bonito entonces, ¿no?

-Muy bonito, mucho.

Bueno, no te entretengo más. Me voy a mi despacho.

-Vale.

Don Francisco,

si se refiere a su despacho de siempre,

está ocupado.

Jesús y Ángeles están reunidos.

-Hum, entiendo.

¿Pues sabes qué te digo?

Que no voy a entrar.

Pero no se lo digas a nadie.

-Claro.

-¿Cuántas veces la llamaste ya?

-Pues no lo sé, muchas.

¿Puedes apagar el teléfono? Debemos solucionar lo de Francisco.

-El problema es

que cuando está tan desesperado como ayer

es muy difícil de llevar. -¿Difícil?

¿Incluso para vos?

A estas alturas lo deberías tener muy controlado.

-Además, da la sensación de que piensa

que no tiene nada que perder.

-Dile que tiene mucho que perder, que no se haga el loco.

-No viste la bronca que me montó en el bufete.

Hablaba libremente, como si nadie nos escuchase;

como si nadie nos pudiese ver.

-¿Crees que le contó todo a Jesús?

-No lo sé.

Pero Jesús estaba muy raro,

algo sabe.

-Vamos a hacer una cosa. Déjame Francisco a mí,

yo me encargo de todo. Vos trata de controlar

la situación con Alba.

-No sé cómo está la situación.

No sé si ha hablado con Jesús o no.

-¿Sabes cuál es el problema?

Que te enamoraste como un tonto.

Mira que te lo dije, ¿eh?

Te lo dije mil veces, pero caíste como un bobo.

Además, qué paradoja.

Resulta que te acercaste a la nena para conseguir poder

y ahora te tiene absolutamente dominado.

-No me tiene dominado.

No sé lo que sabe, eso es todo.

-Bueno, entérate.

Y entérate rápido,

así lo puedes atajar a tiempo.

(Móvil)

¿Puedes hablar un momento? Sí, claro, sí.

¿Tú qué sabes de esos rumores?

Rumores. (ASIENTE)

No he oído ningún rumor, no sé nada.

Muy bien.

Pues prepárate.

Por lo visto se dice que tenemos

un tórrido romance clandestino.

¿Un qué?

Sí, Jorge, tal como lo oyes.

Con sus altibajos, celos, traiciones;

gacelas laterales y no sé cuántas historias más.

(CON RISA BURLONA)

¿Te estás burlando?

No, no. A ver,

mal, mal.

Los rumores mal

y no me burlo para nada.

¿Eh? (SE RÍE POR LO BAJO)

Bueno, un poco... (RÍE)

A ver, ¿quién se ha inventado esta chorrada?

No lo sé. No sé quién se lo ha inventado,

pero toda la oficina habla de lo mismo.

No le des importancia.

Ya pasará de moda este rumor. Me parece muy bien

que te lo tomes así,

a la ligera y que te haga tanta gracia.

Pero también están diciendo que estoy en este bufete

gracias a eso.

Lo primero me da un poco igual,

pero que piensen eso de mí no me da la gana.

De acuerdo, tienes razón

y te entiendo perfectamente.

Y perdona si me he reído, es que...

Ya está. No entiendo

quién pudo inventarse todo eso, no.

Ya sabes cómo son estas cosas.

Alguien hace un comentario, el teléfono escacharrado;

algo que se saca de contexto. Vete a saber.

Ya.

Estas cosas no solo afectan a nivel profesional.

Porque tú y yo no tenemos nada.

No, no.

Tú y yo no tenemos nada, claro.

También afectan a...

a nivel personal.

E indirectamente afectan a...

a otras personas.

Como por ejemplo a Héctor.

Entiendes eso, ¿no?

Sí, claro, Héctor.

Por supuesto que lo entiendo, claro.

Eh...

Tenía que comentarte una cosa sobre el caso de Martín Lago.

Sí, dime.

¿Cómo se ha quedado con lo de las pruebas periciales?

Figúrate, el hombre está hecho polvo.

Lo imagino.

Si finalmente lo declaran incapacitado,

el caso se nos complicará bastante.

Justamente por eso quería comentarte

que debemos pedir nosotros nuestra propia pericial

para demostrar que está en pleno uso de sus facultades mentales.

¿Te encargas? Sí, sí.

Ya lo organizo yo. Perfecto.

Y sobre los rumores,

no te preocupes.

Déjame a ver si me entero de algo y te digo, ¿vale?

Gracias.

(SUSPIRA)

A ver, mírame.

Un poquito más sonriente.

Ahí.

No, más sonriente.

Más. -No puedo más.

-Así, muy bien.

Muy bien.

¿Te puedes poner de pie?

A ver, dámelo todo aquí.

No, más sonriente. Más.

Un poquito menos formal, suéltate.

Suelta las manos.

Las manos. Ahí, eso es.

Apóyate en la mesa mejor.

-Eh... -Apóyate, apóyate.

-¿Así? -Échate. Así.

Hacia adelante. A ver.

Vamos a apartar un poco el pelo.

Ahí. -Vale.

-A ver, sonriendo.

Dámelo todo.

-Eh... Yo creo que a lo mejor

si hacemos algunas

mirando un artículo, ¿no?

-Demasiado formal, no. Lo hacemos luego.

Ponte ahí que tienes mejor luz.

-No puedo desordenar tampoco mucho.

-Te aparto el pelo de la cara. -Lo único que, bueno...

-Y muy sonriente.

Pero de frente a mí.

Ahí.

Relaja las manos.

Relaja.

¿Qué es esta movida?

Había quedado con Carlota, pero esto está bien.

-Tendrás que esperar porque está ocupado el despacho.

-Ya veo, ya.

-Veo que se ha montado un buen espectáculo.

-¡Levanta la barbilla!

-¿Qué tal, Carlota?

Le estaba diciendo a Victoria y a los chicos

que teníamos reunión en tu despacho, pero veo que lo has alquilado.

¿Qué es esto? -Bueno,

vamos a otro despacho.

A trabajar. -Eso, vamos.

Nos movemos un poquito. Vos también.

¡Venga, a trabajar! ¡Moviéndonos!

Sonriendo.

Ahí, apártate el pelo.

(RÍE)

Ahí, muy bien.

Venga, vamos allá.

Ahí, muy bien.

Y va y me dice que tiene que irse de viaje;

que lo hace frecuentemente por trabajo.

Vaya, que viaja mucho.

Pero ¿de cuánto tiempo estamos hablando?

De semanas, incluso meses.

¿Meses? Es mucho, ¿no?

Bueno, hay trabajos que lo exigen.

Sí, ya,

pero me supo mal que no me lo dijera antes,

que no fuera sincero.

No sé, esta historia me pone muy nerviosa

porque me remueve mucho la historia con José.

Pero ¿José viajaba? No, no viajaba,

pero el tema de la sinceridad...

No me quiero acostumbrar a tener a alguien al lado

y que de repente desaparezca;

que me abandone.

Tampoco quiero parecer necesitada ni nada de eso,

pero es que una cosa así

no la podría soportar otra vez.

Pero, Sofi, esta vez es diferente.

Son viajes por trabajo y con fecha de vuelta.

Sí, eso es verdad.

Pero no sé,

me desilusioné un poquito, ¿sabes?

Mira que la cena fue preciosa, iba todo tan bien...

Pero no sé.

No me hagas caso, que hoy tengo un día un poquito...

Tu padre no ha venido a trabajar y me ha llamado...

¿Cómo que no vino a trabajar?

Ah, ¿no lo sabías? No.

Sabía que se había dormido, pero que vendría después.

No, no ha venido.

Me ha llamado para que le vea fuera de la oficina.

¿Y eso? No lo sé.

La verdad es que estáis todos un poco raros.

Sí, no sé qué...

Mira, viene Ángel por ahí.

Alba, estás aquí. Hola.

Sí, la tenía aquí secuestrada.

Bueno, yo os dejo.

Luego te veo. Vale.

Hasta luego. Adiós.

¿Me puedo sentar? Claro.

Qué formal, ¿no?

¿Cómo estás? Que hoy no nos hemos cruzado casi.

Sabes que te quiero,

¿verdad?

Y yo a ti.

Quiero decir que te quiero de verdad.

Más que a nada en este mundo.

¿Estás bien?

Solo quiero asegurarme de que lo sabes.

Pero ¿ha pasado algo?

No.

No, a veces me dan estos arrebatos de amor,

eso es todo.

Pues me encantan estos arrebatos.

Puedes tenerlos cuando quieras.

¿Subimos?

Sí, sí.

Ay, Pietro.

¡Eh, Rodri, un momento!

Pasa, por favor. Dime.

¿Tienes un segundo? Sí.

Uh, puerta cerrada y todo. ¿Qué pasa?

De "uh" nada. ¿Qué?

Escúchame.

¿Has sido tú el que se ha inventado el rumor

de que Julia y yo...? ¿Qué?

No, yo no he dicho nada, de verdad.

¿Seguro?

Porque un día con Héctor en la terraza de Oli ya...

No, no tiene nada que ver, Héctor no está en el bufete.

Te lo juro, no he dicho nada.

No has hablado con nadie de aquí dentro.

No has hecho ningún comentario, alguna gracia de las tuyas,

¿no, Rodrigo?

No he dicho nada, te lo juro.

¿Qué? Precisamente por no decir nada...

¿Precisamente qué? Que por omisión...

¿Cómo...? ¿Qué omisión, Rodrigo?

¿Que has admitido que tengo una relación con Julia por omisión?

No, pero el que calla otorga.

¿En serio me estás diciendo esto? Lo siento.

No me lo puedo creer. Lo siento, no supe qué decir.

Tampoco pensé que se convirtiese en un rumor.

Lo siento.

¿Y con quién has tenido esta omisión?

Con Daniel.

Joder, Rodrigo.

¡Joder, macho!

Perdona. (RESOPLA)

Hay que ser torpe.

Pues no sabes en la que me has metido.

No sabes lo guapa que estaba.

Pero es que Berta es monísima.

Además con una ropa...

Esto vendrá muy bien para el bufete.

¿Estás bien?

-¿Eh?

-¿Que si estás bien? -¿Eh?

-A ti te pasa algo, que estás muy seria.

-Una discusión tonta con Julia.

-Ah.

Por cierto, ¿es verdad lo que dicen de Jorge y ella?

-¿Eh? ¿Qué dicen de ella y Jorge?

-Pues que están liados. -¿Qué?

Menuda paparrucha.

Si Julia está pilladísima por Héctor.

-Pues es lo que dicen.

-Pues muy mal ir por ahí cotilleando de las amigas.

-Yo te digo lo que se comenta. -Ya.

-A lo mejor está con los dos. -Sí, hombre.

Julia es incapaz de engañar a nadie, no está en su ADN.

Si está con Héctor, no tendría una doble relación.

-Si tú lo dices, que vives con ella y la conoces, seguro.

-Aunque podría salir con alguien que no fuera adicto a los cereales.

-¿Qué cereales? -Ni a la pasta de dientes.

Ni al gel de ducha ni a las coliflores

ni a las patatas ni a las alubias.

(POR LO BAJINI) -Vaya, cómo estamos.

Ahora. Venga, va.

Venga, tira.

-¿Ya? -Sí.

-Ahí. ¡Oh!

(RÍEN)

¡Francisco!

¡Eh, Sofía!

¿Qué tal?

¿Vienes a jugar?

Hombre, espero que no me haya llamado

para jugar a la petanca. ¡No!

Todavía no me encuentro tan solo.

Dime. Solo quería saber

cómo había ido el día.

¿Me he perdido algo?

Ah, pues...

No, tranquila.

Supongo que la gente no me habrá echado de menos.

Hombre, claro, yo te he echado mucho de menos.

Y Jesús ha preguntado por ti. Claro, Jesús. Sí.

Y Alba estaba muy preocupada.

¿Entonces todo en orden?

Sí, todo en orden.

Han llamado esta mañana, pero no era urgente

y he dicho que estaba reunido.

¿Y quién ha llamado? Efrén Torres.

Ya.

¿Y qué te ha dicho? Pues que volvería a llamar.

Ya.

¿Todo bien? No, no.

¿Tenía que haber dicho otra cosa? No, eso ha estado más que bien.

¿Y qué es lo que no está bien?

Pues yo, Sofía, yo.

Estoy aquí jugando a la petanca en vez de estar en el despacho.

Pues es un deporte muy sano.

No me vengas con historias. Esto es patético.

Debería estar en el bufete.

Por favor, patético. Además está bien

tener un día de descanso. Descanso, ¿descansar de qué?

Me tienen ahí como a un mueble viejo.

Como a un inútil que nadie se atreve

a echar a la basura. No, eso no es así.

Es lo que ellos piensan y es lo que quieren que yo crea.

Pero si creen que me van a quitar el bufete,

están muy equivocados.

¿Sabes lo que significa la Z de ZLyD?

Claro, Zabálburu. Exactamente, Zabálburu.

Han estado a punto de conseguirlo.

Te prometo que les faltó poco.

He llegado a creerme que ya no servía para nada,

pero yo no soy así. No, Francisco,

por favor, no. No, yo no estoy acabado.

No estoy muerto. Voy a dar la vara una y otra vez.

¿Entiendes lo que te digo? Bueno, a ver,

si te soy sincera, no... Pues da igual.

El bufete volverá a ser lo que era antes.

Seguro.

Hola. Hola.

No me acordaba lo bonito que era que te vinieran a buscar al trabajo.

¿Aunque estemos incumpliendo nuestro nuevo acuerdo

de mantener las distancias?

Sí, porque lo has hecho fatal, pero fatal.

Para esto tenía permiso, para la cena no.

Por esta vez te lo voy a perdonar. (ASIENTE)

Oye,

no sé, ¿has cambiado de opinión con respecto a lo de la cena?

Lo digo porque has tenido todo el día para reflexionar.

Bueno, ya lo creo.

Vale, vale.

Vale, otro día.

Héctor, me gustaría hablar contigo un momento.

¿Hay algo más?

¡No, por favor, no! Te lo digo en serio.

¡No, es que me estás asustando! No.

Bueno, ya sabes que te conté

que tuve una historia con Jorge, bueno,

una historia no porque no llegamos a empezar nada.

Sí, me acuerdo perfectamente.

Tú mismo me pediste que fuera sincera contigo.

Ajá.

¿Ha pasado algo con Jorge? ¡No!

Claro que no ha pasado nada con Jorge, no.

Solo que en el bufete

ha empezado a correr el rumor

de que Jorge y yo tenemos una relación secreta.

¿Y eso?

No lo sé.

No sé ni cómo ha empezado ni por qué.

El caso es cada día llego a la oficina,

hay rumores nuevos y me estoy agobiando.

Ya sé que son rumores absurdos, lo sé,

pero me agobian.

Gracias.

¿Por qué?

Pues por confiar en mí.

Y por ser sincera conmigo

a pesar de que sabías que esto me podía molestar.

Solo hay una duda que tengo

que espero que no te siente mal, ¿vale?

Pero...

no entiendo por qué te preocupas tanto

si son solo rumores absurdos.

Ya, bueno.

Pues porque no quiero que afecte ni a mi reputación

ni a mi imagen en el bufete.

O sea, tu preocupación es solo por el aspecto profesional.

Sí, claro.

¿No hay nada más?

¿Nada más como qué?

No sé, si no hay nada más, no hay nada más.

Está bien.

Lo único, te confieso que...

que estoy algo preocupado.

¿Qué?

¿Preocupado por qué, Héctor? No te entiendo.

Porque yo estoy seguro de lo que siento por ti, Julia.

Yo también estoy segura de lo que siento por ti.

¿Entonces por qué no puedo evitar

escuchar una voz muy dentro de mí que me dice:

"¡Héctor, Héctor,

ten cuidado con Jorge!

Que puede ser un peligro

para la relación tuya y de Julia"?

Bueno... "Julia..."

Es que tiene eco. "Julia..." Sí.

Quizá lo que debes hacer, es una opción,

es decirle a la vocecilla que se calle

y que se meta en otras cosas, cosas...

Cosas, cosas...

Tiene eco. Sí, también tiene eco.

Es curioso esto de las voces con eco.

¿Vamos? Vamos.

¡La cena está en la mesa!

¡Ay! ¿Estás jugando a disfrazarte?

¿Qué tal ha ido el cole hoy?

Bien, muy bien. ¿Sí?

Álex, ¿ya te han dado las notas del examen de inglés?

No, aún no, pero sé que lo hice bien. Me alegro muchísimo.

¿Y tú qué tal, Cris?

¿Qué pasa, que no hablas?

Es que ha hecho un voto de silencio.

Perdona, ¿un qué? Pero ¿por qué?

Yo no lo sé, no tengo ni idea.

"Para limpiar

mis

pecados".

¡Pero qué pecados!

"Cosas". ¿Cosas?

"Cosas que..." A ver.

"Cosas que hago sin darme cuenta".

Vaya.

"Y que pueden hacer daño

a los demás".

A ver, Cris,

tú no haces cosas malas.

Sí, haces cosillas,

pero no cosas que se puedan llamar pecados.

El pecado es una cosa muy seria, cariño.

Yo lo único que creo que has hecho mal

es escribir hago sin H.

Hago sin H.

¿Qué? ¿Ahora qué?

"Pásame...

Pásame la sal".

Ay, ay. Tú sal.

(RÍE) ¡Ay, ay!

¡Alba!

¡Mira quién ha venido de visita!

Jesús. ¿Qué tal?

-Bueno, me iba a ir a yoga,

pero si queréis me quedo y tomo algo con vosotros.

-Haz lo que tengas que hacer, Maricarmen, no te preocupes.

He venido a hablar un momento con Alba.

Eso es. Os dejo con vuestras cosas.

¿Quieres tomar unas olivitas? -No.

No sé si tenemos olivitas.

Alba, ¿por qué no bajas a comprar algo?

-Estoy bien, acabo de merendar en el bufete.

No te preocupes. -Si quiere tomar algo,

ya sabes, Alba. Que sí, mamá.

Bueno, pues os dejo solos. -Muy bien.

-Hasta luego. -Hasta luego, Maricarmen.

Encantado de verte. -Igualmente.

-Que vaya bien en el yoga. -Gracias.

Por fin.

Pensé que no podríamos hablar.

Sí vamos a hablar, sí.

Es importante lo que tengo que decirte.

Jesús, eso lo has dicho como 20 veces,

así que cuéntame lo que tengas que contarme.

Es delicado, ¿vale?

Vale, me empiezas como esta mañana.

No quiero hacerme el misterioso, lo siento,

pero no es fácil para mí tampoco.

¿Nos sentamos mejor? Vale.

Que sepas que estoy muy preocupada.

Es como para preocuparse, Alba.

¿Recuerdas ese viaje que hizo Ángel al País Vasco?

(Puerta)

Hola.

Hola.

Hola.

¿Hoy no sales con Héctor? No.

Qué pena porque le he despejado los cajones

para que pueda meter su ropa.

¿Tampoco se queda a dormir?

No.

Hoy he pensado quedarme aquí contigo.

Pues le he comprado sus cereales preferidos.

¿Eh?

Hija, Julia, no te pongas así

que son bromas estúpidas para relajar la tensión.

Oli, no son bromas. Me están cansando ya.

Lo que te pasa es que no soportas a Héctor y punto.

Pero ¿qué dices?

Que no es nada personal con Héctor,

si Héctor me cae muy bien.

Vamos, si me cayera mal, lo sabrías tú

y lo sabrían hasta los muertos.

Pues le alegrará saber que tiene tu beneplácito, sí.

¿Por qué no dejas de hacer eso?

¿De hacer qué, Oli?

Pues de sacar todo de quicio.

Relájate, ya sé que lo de Héctor es delicado,

igual me puse un poco bruta, Pero no sé,

vamos a relajarnos un poco.

Que sí, que tienes razón. Perdona.

Pero a ti te pasa otra cosa.

Oli, quiero que las cosas con Héctor funcionen.

Y...

Y en el bufete pues...

ha empezado a correr un rumor...

Que la gente está diciendo que Jorge y yo estamos juntos

desde hace un montón de tiempo. Sí, ya lo sé.

¿Cómo que ya lo sabes?

¿Maricarmen?

¡Maricarmen!

¿Y qué te ha contado Maricarmen?

Tonterías y paparruchas que no hay que hacerles caso.

Aparte, te he defendido a muerte.

Una cosa es que tengamos roces en casa

y otra que se metan con mi amiga. O sea, a muerte.

Sí, no dudo que me has defendido.

¿Y entonces qué?

Pues que el bufete parece el patio de una escuela;

la gente se mete en la vida de los demás

y se inventa cosas.

¿Y qué dice Jorge de todo esto?

Pues no te lo vas a creer,

pero a Jorge le hace gracia.

¿En serio?

Sí, en serio.

Pero la risita se le pasó

cuando vio que a mí no me hacía gracia.

Y me ha dicho que va a frenar todos los rumores.

Ten cuidado, a ver si por intentar arreglar las cosas

va a meter más leña al fuego. Espero que no sea así.

¿Tú confías en que haga las cosas bien?

Sí, claro, confío en Jorge.

(CHISTA)

No te enfades.

Oli, que estoy cansada de todo esto, ya está.

Eso no tiene ningún sentido, Jesús.

Yo hablaba con Ángel casi a diario.

¿Me estás diciendo que me mintió sistemáticamente

con todo el tema del spa?

Eso no es lo importante. ¿Cómo que no?

Si me lo acabas de contar. Necesito que seas

especialmente paciente con lo que te voy a contar.

¿Vale? Vale.

Continúa. Muy bien.

Cuando Ángel te dijo que se fue a un spa

en el País Vasco,

en realidad estaba en las Islas Caimán.

Espera, espera.

Se fue a hacer el cambio de nombre del testaferro

de Obli Services,

la empresa que estaba siendo investigada

por la Audiencia Nacional.

El testaferro era papá.

Pero Ángel no hizo el cambio de nombre,

por ese motivo papá fue a prisión.

No, no puede ser. Ángel no haría eso.

Ángel no hizo el cambio de nombre porque descubrió

que nuestro padre tenía otra empresa en las Islas Caimán.

En la cuenta de esa empresa iba ingresando todo el dinero

que sacaba de Obli Services.

Estamos hablando de mucho dinero.

Muchísimo.

Y Ángel se adueñó de esa cuenta.

Se quedó con todo el dinero de papá.

No me lo creo.

Es muy difícil lo que te estoy diciendo,

pero tienes que escucharme, Alba, por favor.

No me lo creo, Jesús.

Es por esto por lo que papá nunca se pudo librar de la prisión.

Cállate, Jesús.

Alba,

Ángel chantajea a papá económicamente.

Lo siento.

Me he enterado de que por los pasillos del bufete

se murmura una relación entre tú y Jorge.

Carlota, eso es mentira.

Es una cosa de la que hablamos ya. Tú verás.

Jorge, que me da igual.

Quiero que esto acabe, ya está.

Los cotilleos en el bufete van en aumento.

Las consecuencias van a ser graves para mí al final.

Como pille al tontaina que va diciendo por ahí

cosas de mi Julia...

¿Tú no tendrás nada que ver así por casualidad?

Loco y según mi propio hijo.

A mí, que le he cambiado los pañales.

¿Tú crees que estoy loco?

Espero que no te importe que te la robe un poco.

¿Se puede saber qué has querido decir con eso?

No sé, como pasáis tanto tiempo juntos.

Julia acaba de empezar una relación y está contenta, enamorada.

Quizá lo mejor sería

que la dejaras volar y que mirases para otro lado.

¡Y yo tengo que conseguir mucho dinero

para que tengas la vida que tú quieres!

¡Basta ya de hablar de dinero!

¡Mira, soy tu padre! Pues por eso.

Si no hay confianza, no hay nada entre nosotros.

Nada.

Ese miserable no solo se quedó con todo el dinero,

sino que me dejó en el paro para tenerme controlado.

Por eso acabé en la cárcel.

-No me lo puedo creer.

-Al final todo se paga.

-Eso es lo que interesa, que pague.

¡Vete de mi casa! ¡Que no es verdad!

-Ya has oído a mi hija, que te vayas.

Fuera de mi casa.

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Derecho a soñar - Capítulo 113

20 jun 2019

Julia sigue con Héctor, pero el que esté tanto en casa afectará a Olivia por lo que Julia le pedirá a Héctor un poco de espacio. Jesús está decidido a contarle a Alba lo que sabe de Ángel, lo que hace que este último intente evitarlo. En el bufete, Berta está con su sesión de fotos. Llega a oídos de Julia el rumor de que ella y Jorge están en una relación clandestina. Al comentar este rumor con Héctor y después con Olivia, Julia obtiene dudas de ellos con respecto a lo que siente por Jorge. Jesús logra contarle toda la verdad sobre Ángel a Alba, quien lo recibe con incredulidad y dolor. Ángel y Victoria reevalúan su situación con respecto a Francisco y Alba, para armar una sólida estrategia.

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