Derecho a soñar La 1

Derecho a soñar

Lunes a viernes a las 18.15 horas

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No recomendado para menores de 7 años Derecho a soñar - Capítulo 111 - ver ahora
Transcripción completa

¿Quieres saber si salgo con Héctor?

Pues sí.

Acabo de empezar una relación con él.

Supongo que en el fondo

yo sigo pensando que...

que aún hay algo entre nosotros

o puede haberlo. Siento que no fuéramos a más.

Pues no... No sientas ya las cosas.

Yo no las quiero sentir. No.

Francisco no puede sentarse

a confraternizar con los clientes.

Tiene que irse al despacho de arriba

y punto.

Pero, claro, lleva tanto siendo su despacho...

Me pongo en su lugar y lo entiendo.

Ese es el problema:

nos ponemos en su lugar,

pero él no se pone en el lugar de nadie.

Que si no cambia,

terminará cometiendo los mismos errores.

Te vas a casa de mis tíos.

-¿A qué?

-¿Tú qué crees? A vivir.

-¿Y eso? -Pues nada,

que están mal de pasta y alquilan una habitación.

Le he solucionado un marrón.

Le he metido en casa de mis tíos.

-Oye, ¿tú crees que

a Daniel le gustan los niños?

-¿Me estás vacilando? -Es que acaban

de tener gemelos y no paran de berrear.

-Ah, pues le van a encantar.

Ese tipo de niños sobre todo.

-Me dice la protectora

que no soy apta psicológicamente para tener perro.

¿Por?

¿Quieres que te diga la lista de cualidades

que piden y no tengo?

Yo los demando.

Todo no se soluciona en los tribunales, Oli.

Es muy peligroso dejarse llevar por la pasión.

-Siempre es mejor arrepentirse...

que no hacerlo.

-Eso es verdad.

-"Y siempre es mejor...

sentirse culpable...

que quedarse con las ganas".

-"Tienes toda la razón".

No he dormido en toda la noche por una tontería que hice en el curro.

No sé... Igual no es una tontería si no ha podido dormir.

Uf, no... No es una tontería es...

He hecho una falta de ortografía en un documento.

Lo peor es que ya lo he mandado.

Juli, ¿en serio? ¿Por una falta? Es una chorrada.

Me puedo buscar un problema, uno gordo.

No me lo creo.

Créetelo. Carlota es muy exigente con esas cosas.

Y que es normal, no están bien las faltas de ortografía,

pero tenemos mucho trabajo...

y te pones a escribir y pasa.

Amiga, lo que te pasa a ti es otra cosa.

¿Otra cosa? No. Te estoy diciendo que estoy rayada por la falta.

Ya...

Pues creo que es una excusa como cuando te pones a...

a obsesionarte con las gotitas del grifo

o con la hora del despertador, tapas algo más gordo.

Ya...

No si al final

el filigrana este te hacía bien,

el coach de las narices, últimamente te hago terapia doble.

Ah.

Y a ver, terapeuta, ¿qué me pasa?

Más claro que el agua:

dilema como una casa entre Héctor y Jorge.

Te voy a tener que empezar a cobrar la terapia.

Bueno...

Vamos a cambiar de tema.

¿Tú qué tal con lo del perrito?

Mmm...

Al final es mejor que no me lo dieran

porque todo el día en la terraza, sin sacarlo,

ni darle la atención que se merece.

Un poco triste, pero bueno. Ya.

A lo mejor a ti también te vendría bien...

ver a mi coach.

¿Te imaginas que se muere el perro?

No me sacas de la cama ni con pala,

me tienes que internar y medicarme,

vamos.

Vaya dos. Una sufriendo por el perrito

y la otra por las faltas de ortografía.

Oye, a lo mejor, si se lo planteamos, el coach nos hace 2x1

en terapia.

O terapia de pareja.

Ajá.

(RÍE)

(Sintonía "Derecho a soñar")

¿Podemos hablarlo en serio un momento?, por favor.

Es lo que hacemos, ¿no? No.

He sacado el tema y te vas.

-La niña tiene razón.

Alba, me llamo Alba.

Ni "la niña", ni "hijita".

Alba, estás insoportable desde que tienes novio.

Que sepas que estaba de tu parte.

¿Podemos hablarlo o no? -Habla.

Habla,

que te escucho. A cara a cara.

Bien dicho que se va y bueno es. Mamá, por favor.

¿Qué?

¿Me callo? ¿Hablo? ¿O hablas sola con él?

Con los dos. -Bueno.

Pesada, aquí me tienes.

Eh, pero no quiero llegar tarde al trabajo,

¿de qué quieres hablar?

La cena del viernes fue un horror.

-¿Qué dices? ¿Estaba todo riquísimo?

No es eso. Me refiero a cómo trataste a Ángel.

-Le traté mejor de lo que me gustaría.

Pero ¿qué te ha dado con Ángel?

¿Qué te ha hecho? Te lo he dicho, no me gusta.

Por mucho que te guste, no cambiaré.

Por lo menos podrías ser educado.

Ah, ¿no fui educado?

¿Te parece educado servir a todos y a él no?

Yo no soy ningún camarero, él es bastante mayorcito.

-Paco, la niña tiene razón.

¡Alba!

¡Alba tiene razón!, podrías ser más majo con él.

Sí... ¿No quieres?

Estás en tu derecho, pero lo que es es.

-Lo que es es que no me cae bien.

-Haz un esfuerzo. No quiero que se sienta fuera de la familia.

-Que sí...

No vas a escucharlo, ¿no? Venga.

Hala, ya te he oído, ya. Estoy hablando, ¿no?

¿"Ludi" qué? -"Ludificación".

-Ludificación para empresas.

Es lo último, los nórdicos lo hacen. -¿Y qué es?

-Básicamente es jugar, Jugar para rendir mejor.

-¿Jugar?

¿Quieres jugar en esta empresa? Estás loco,

¿no, Daniel? -Que no.

En serio, está demostrado que cuando el ambiente laboral es lúdico,

los trabajadores, al estar más tranquilos, relajados,

producen mejor, rinden mejor...

y la empresa gana más.

-Eso es en el norte, estamos en España.

¿Zabálburu, Leiva, Duarte?

¿Carlota, Francisco y Victoria te suenan?

-Que sí. Pero que solo digo que es lo último.

Hay empresas que ponen mesas de ping pong.

-A ver, ¿pretendes decirle a Victoria que te pague por jugar al ping pong?

Estás buscando otro trabajo, ¿no?

-No. Cómo le voy a proponer eso. Eso lo hacen algunas empresas.

Pero lo que pensaba para aquí es más tipo...

Hacer competiciones entre empleados. En plan...

A ver quién saca sus fotocopias antes de las 11.

O quién gasta menos luz.

Menos papel higiénico...

¿Eh? Eh.

Y dar premios a los ganadores.

-Bah...

-Da igual, no sé para qué cuento nada, no tenéis ni idea.

Tampoco tenéis que saber de marketing interno.

-Tu suicidio. -Me pido tu ordenador.

-Voy a cambiar esta oficina, veréis.

-Ahora va en serio, Daniel, ¿vas proponerle esa tontería

a Carlota?

-No. Cómo le voy a proponer eso.

Para esta oficina tengo pensado algo más grande, innovador.

Ya veréis. -¿Qué?

-Que no tiene nada. -Que sí que tengo.

No te lo digo porque vas a los jefes y te llevas el mérito.

-(RÍE IRÓNICA) Huy, sí seguro.

-¿Estás seguro de que lo quieres llevar tú?

Había pensado en Berta porque, al fin y al cabo, es un caso menor.

Mmm... Sí puede ser,

pero no sé, me... Me ha llamado la atención.

Alguien que tiene problemas legales por no tener una cuenta en un banco,

me apetece.

-Quién no ha soñado en tener el dinero debajo del colchón.

-Eso porque viven bastante cubiertos,

si llegan a vivir el corralito, mueren.

-Eso fue una barbaridad. -Sí.

Familias enteras arruinadas. -¿A ti te tocó?

-No, querido,

por favor, tengo las cuentas en cualquier lado menos en Argentina.

Soy europeísta para los bancos.

-Bueno, muy bien. Se llama Martín Lago.

Y nos ha llamado dejándonos muy claro

que quiere que le representemos porque somos los mejores.

-Ah, muy bien,

Martín Lago. -Y luego, el otro,

que me gustaría pediros llevarlo yo,

es del cliente favorito de Victoria.

-No, Carlota, por favor, otra vez los ecologistas.

Ya te dije cómo son.

-Tranquila, tú no te vas a enterar de nada.

-¿Y qué hicieron esta vez? -Bueno, han denunciado

a una multinacional del aluminio

por la explotación de un terreno donde han encontrado un yacimiento.

-Podemos incluir la minuta entera dentro de la previsión de fondos.

No voy a convencerte, diga lo que diga...

de que no cojas este caso.

-Pues una semana tranquila, ¿no?

-Ajá. -Jorge,

si necesitas ayuda con lo del banco, me lo dices.

Perfecto, gracias. ¿Listo? ¿Estamos?

-Sí. -Estamos.

¿Seguro que no pasa nada? ¿Por una falta?

Sí supieras lo que envía la gente, ¿verdad?

Ni te preocupes.

Me quedo un poco más tranquila.

¿Os he contado lo de mi entrevista? (AMBAS) No.

¿Qué entrevista?

Me van a hacer un reportaje de fotos

porque quieren hacer una serie de entrevistas

a importantes "influencers"

con distintos tipos de trabajo, yo soy la abogada.

Qué bien.

Qué guay. Sí, sí.

Esto es un antes y un después. Seguro.

Bueno, a ver.

No sé... Tampoco hay que poner tantas esperanzas en una entrevista.

Quiero decir, que está muy bien, pero...

que a veces nos impresionamos con el tema de la visibilidad.

Yo creo que si quieres tener éxito,

es importante que sepan que existes. Bueno, sí, pero depende...

de la idea que tengas de éxito.

Para mí es todo lo contrario: no estar expuesta todo el rato.

Ya, pues yo creo que es importante que la gente sepa que...

existen profesionales como nosotras.

Bueno, ¿dónde son las fotos? Pues aquí.

Lo que pasa es que no sé dónde, me gustaría el despacho de Carlota.

¿Por?

Hombre, mi despacho lo comparto con dos pasantes más,

voy a dar una imagen

de éxito lamentable.

¿Creéis que Carlota me dejará su despacho?

Uf... No sé.

Ya sabes cómo es Carlota. Ya.

Pero a lo mejor si le entras con la vena feminista.

Ah. Sí.

Esa es la vía. Sí, sí.

Mujeres poderosas y profesionales.

Sí, por ahí quizá sí, ¿no?

A ver qué tal, ya os contaré.

¿Puedo coger una? Sí.

Es sin gluten. Buenos días.

(TODAS) Hola.

Ah, Julia, eh...

Tengo una reunión a las 11 con un cliente. Quiero que vengas.

Vale.

Pídele la documentación a Sofía.

Claro.

Gracias.

Venga.

Hasta luego. Adiós.

Bueno.

¿Qué tal con este?

Pues regular.

Ah, aquí estás.

Eh...

Estás muy liada.

-Estoy preparando cosas para mensajería,

no sé si lo estoy.

-Ya...

¿Dónde nos habíamos quedado?

-Me explicaba qué hacer en una comida de negocios.

-Ah, sí, sí.

La gente cree que los abogados... pues solo saben de juicios

y de clientes... Para nada. No, no, no.

Eso es lo de menos.

Ser un abogado de éxito...

tiene que ver más con hacer pasillos...

cenas, comidas con gente a la que no puedes soportar,

pero que se van a casa pensando que son los más importantes

del mundo, así se consiguen las grandes cuentas.

-Eso no lo explican en la carrera. -No. Qué va a saber

un profesor de esto. Por el amor de Dios.

Se meten a profesor universitario porque no son abogados de éxito.

-Escúchame porque esto es más importante de lo que crees.

Jamás...

Jamás, por ninguna circunstancia,

por muy bien que creas que van las cosas,

debes hablar de dinero con un cliente ante de los postres.

Escucha.

Eso te lo digo yo,

que llevo 30 años en la profesión.

De dinero se habla de manera muy distinta con la tripa llena.

-Es como lo de ir a la compra comiendo chicle,

solo compras lo necesario.

Si vas con hambre,

compras de todo.

-Qué tiene que ver eso, por el amor de Dios.

Es que no... No es...

Lo que te estoy contando es la forma de facturar un dinero importante.

Nada de chicles.

-Perdón. Un poco de atención, por favor,

porque esto que te cuento es oro molido.

¿Me entiendes? Entonces...

-Perdonen que les interrumpa.

¿Es usted Francisco Zabálburu? -Sí, ese soy yo.

-¿El auténtico Francisco Zabálburu? -Sí, sí. Soy yo.

Sí, un placer. -Martín Lago.

El placer es sin duda mío.

¿Me permite que le haga una pregunta? Es un poco delicada.

-No, no. Encantado de responder a alguien

que me muestra tanto reconocimiento.

-¿Le parece a usted normal

llevarse todo el dinero que gana

a paraísos fiscales, en vez de tributar aquí como corresponde?

-¿Cómo dice que se llama? -Martín Lago.

Nos acabamos de presentar.

En cuanto eso que dice que no sabía...

-¿Usted es de la prensa? -No.

Dios me libre.

-Discúlpeme es que no tengo tiempo para usted.

Tengo una reunión importantísima. ¿Si me disculpa?

(LLAMA A LA PUERTA)

Hola.

Hola. Era a las 11, ¿no?

Eh... Sí, sí, a las 11.

Nuestro cliente tiene que estar al llegar.

¿Quieres que espere fuera? No, hombre.

Siéntate.

¿Qué tal el fin de semana?

Bien.

¿Muchos...

planes?

Bueno, algunos sí.

¿Y tú qué tal?

Bien.

Pensando mucho.

En...

todo lo que ha pasado...

en estos meses.

Y, bueno, siento que no he gestionado bien

todo esto.

Has hecho

lo que has podido. Han sido muchas cosas, es difícil.

Ya, sí, pero...

me he dejado llevar.

No he hecho lo que yo quería hacer,

ni cómo yo quería hacerlo, no he sido capaz.

No sé si me explico.

Sí.

Y ya no quiero dejarme llevar más.

Quiero coger

las riendas de mi vida de una vez por todas.

Es una buena decisión.

Te deseo mucha suerte porque normalmente no es fácil.

Julia, sobre lo que hablamos el otro día...

y...

en muchas de las conversaciones que tuvimos estos meses,

quiero que sepas... Jorge...

Mmm...

Dijeron a las 11, si molesto...

No, perdón.

Le estábamos esperando, adelante.

Julia.

Martín Lago, un placer. Igualmente. Jorge Leiva.

Un placer, Jorge. El placer es mío. Siéntate.

Gracias.

¿Quiere tomar algo? No, gracias. Estoy bien.

Bueno, pues...

cuéntanos, Martín, en qué...

podemos ayudarte.

Pues... Por dónde empiezo...

Todo el problema que yo tengo es

que me niego a tener una cuenta bancaria.

Eso lo sabemos y... créame que le comprendo.

Es que...

es una vergüenza lo que hacen los bancos con nuestro dinero.

Y encima nos cobran por ello.

Y yo me harté.

Cuando murió mi mujer y me jubilé...

pensé "con mi dinero

no", y cerré tosas las cuentas.

Bueno, todas las cuentas menos...

una, la de casa.

Ese es el problema,

tengo una hipoteca y llevo un retraso de 6 meses

en los pagos.

Ajá.

Y... ¿por qué razón dejó de pagar? Pues porque...

El Gobierno, con su sabiduría y su generosidad habitual,

lleva 6 meses sin darme la pensión.

¿6 meses? Ajá.

¿Y le han dado algún motivo

para no pasarle su pensión?

Pues...

porque la quiero cobrar en metálico.

Y ellos no pagan en metálico.

Así que llevo sin meses sin cobrar la pensión,

y sin cobrar, malamente puedo pagar la hipoteca.

Por supuesto.

Y...

Martín, ¿no sería más fácil hacerse una cuenta?

¿Solo una?

¿Y que usen ese dinero para traficar con armas,

comprar diamantes de sangre?

Porque eso hacen con nuestro dinero.

Si se limitasen a abrir hospitales, pues mira, yo encantado.

Pero ya tengo demasiada edad

como para ignorar el mal que se hace en el mundo y seguir colaborando. No.

Pero para la hipoteca tiene una cuenta.

Sí, pero eso es muy distinto a una cuenta de ahorro.

Los bancos están para eso.

Para prestar dinero, punto.

No para especular en operaciones de baja moral.

El caso es que...

con todo esto...

me da que voy a perder la casa.

El banco me ha notificado que si no pago, me la embargan.

Sí, pero por lo que veo aquí, la casa...

está a su nombre, pero es de su hijo.

La casa está a mi nombre,

pero yo arreglé con mi hijo que, en cuanto se pague,

la pongo a su nombre y yo me quedo

con el usufructo. Ajá.

Esa es la idea si no me la quitan antes.

Claro.

Y...

¿Su hijo qué opina de todo esto?

Cree que son tonterías de un viejo chocho

y que va a perder su casa

porque a mí me ha dado un algo.

Está muy enfadado conmigo.

Hace tiempo que ni siquiera me habla.

Nunca se sabe lo que te puede deparar la vida.

-Pues un perro seguro que no.

-Que no. Que nunca se sabe.

¿Quién te dice a ti dentro de 10 años

no tengas un centro de acogida de animales lleno de perros?

-Bueno, bueno, tampoco exageremos.

-Cuidado con lo que deseas, que se puede cumplir.

¿Quién me iba a decir a mí a estas alturas iba a conseguir

la familia que siempre deseé?

Mira tú. Marido,

yerno...

La vida es muy rara.

-La verdad es que han sido muchos cambios...

así de sopetón, ¿no?

-Pues sí. -¿Cómo lo llevas?

-Bien, me encanta mi familia.

-¿Sí?

Pues a mí se me hace raro escucharte decir "familia".

Fíjate.

-¿Por qué?

-Porque hace como poco tiempo que la tienes.

-Pero si llevo más de 20 años con Paco.

Y la niña ya tiene una edad. -Pero el pastelón

ha salido hace 3 o 4 meses y Alba se acaba de enterar...

-Oli. Oli, cariño, que ya me sé mi historia.

-Pues entonces no me saques el tema porque si me tiras de la lengua...

me tiras de la lengua. -Pero ahora

somos una familia normal.

Madre, padre, hija y novio.

-¿Y tú eres feliz?

-Pues sí.

-Pues yo que me alegro.

-Es que hay que...

centrarse en el momento.

-Ajá.

-Más que en el pasado.

Hay que estar...

No sé, enfocando en el ahora...

-¿La hora? ¿Qué hora es?

Perdona. -No, el ahora, el momento.

He hecho un test para saber si soy la suegra perfecta.

¿Y qué tal? ¿Eres la suegra perfecta?

¿Eh?

Que si eres la suegra perfecta. -No.

Fatal.

La puntuación bajísima.

-Oli, cariño, ¿estás bien?

¡Oli!

Tú no estás bien

¿Y por qué no compras un perro y te dejas

de adopciones? Para comprarlo no te piden nada.

Excepto dinero. -Estoy en contra de la compra venta.

Debería estar prohibido el tráfico de los pobres animales.

Venga criar. Venga criar. Hay que adoptar,

que hay mucho perro abandonado.

Y yo quería adoptar a Pepe, Pepe era para mí y yo para Pepe.

Y últimamente no paro de tener rechazos.

Primero Pietro.

Que me han dicho que no soy apta psicológicamente para adoptar.

¿Crees que estoy loca?

Bah, ya se me pasará.

-Claro que se te pasará.

Mírame a mí.

Hace unos meses estaba fatal.

¿Y ahora?

Tengo la familia perfecta.

¿Se puede?

-Sí, Berta, pasa.

-Eh... Quería...

Quería comentarte una cosa...

Que no es muy seria, pero es muy importante,

al menos, yo creo que es importante...

Al menos, para mí lo es. -Bueno.

Si te puedo ayudar...

Me van a hacer una entrevista.

Sí.

Bueno, es una serie de entrevistas

a diferentes "influencers".

(RÍE)

Y la mía va sobre "la abogada". Claro,

sobre la abogada que trabaja,

claro, porque...

mujer...

profesional...

-Sí, una "influencer". -Sí.

-Me alegro mucho, Berta.

-Sí. Y yo había pensado que quizás tú pues...

podías prestarme el despacho...

para hacerme las fotos.

¿Este despacho? -Sí.

Sí, es que...

Creo que tiene mucha mejor luz...

Es...

Es mucho más amplio...

Tiene buenas vistas...

Y la luz...

es muy importante.

Y también está superordenado, que, bueno, el mío también.

-Pero este es más bonito, ¿no? -Sí.

Sobre todo por la luz, ¿no?

-(BALBUCEA) Sí... Sí... Es importante.

Al fin y al cabo, las fotos...

con la luz... -¿Y no será...

a lo mejor, digo, no lo sé...

que quieres aparentar una cosa que no eres?

-¿Eh?

-Que no te voy a dejar el despacho.

¿Algo más?

-Carlota, te quería comentar que como mujeres...

-¡Berta, por favor!

No te engañes.

No vas a hacer un reportaje de una abogada emprendedora.

-¿Ah, no? -¡No!

Porque entonces tu despacho sería perfecto,

una pasante que lo comparte con otros dos.

De esa sí merece la pena hablar.

Pero no... ¿Sabes el reportaje que vas a hacer?

El de una mujer guapa e influyente

en el absurdo mundo de las redes.

Y por eso quieres hacerlo aquí.

-Perdóname, Carlota, no estoy de acuerdo con lo que dices.

-Si no tienes que estarlo.

-Perdón.

¿Interrumpo? -No. Pasa.

Pasa. ¿Qué quieres? -¿Me voy?

-¡No, quédate! -Y yo puedo venir en otro momento.

-Ya me habéis interrumpido los dos, quedaos. ¿Qué quieres?

-Eh...

Quería proponerte un nuevo método de trabajo para el bufete.

Bueno, más que de trabajo,

de motivación. Se llama ludificaciones, no sé si has leído...

Bueno. Consiste básicamente en...

a través de juegos,

estimular un ambiente laboral más competitivo,

más productivo... -No.

-A ver...

Puede sonar un poco raro al principio,

pero si me dejas probarlo... -¡No!

¿Se puede saber qué os pasa hoy?

Esta me viene

con que quiere hacerse fotitos en mi despacho

y tú quieres convertir el bufete

en un parque de atracciones.

-No es eso tampoco. -A trabajar.

¡Pero ya!

Cariño, sé que estás pasando por mucho.

Pero tienes que entenderla.

Imagínate que te pasas toda la vida como "la amante",

y de repente tu pareja quiere vivir contigo.

Entiendo que esté feliz, pero lo de ser una familia perfecta, pues no.

Hasta hace nada yo pensaba que mi padre

se había muerto en el Congo en un acto heroico.

-Hola. ¿Qué tal? -Bien.

¿Te han dejado pasar?

-¿Oye? Que el dueño es mi pareja. Estaría bueno que no me dejaran.

Además, bien se podría decir que esta oficina es un poco mía,

toda mi familia está aquí.

Bueno, ¿y qué quieres?

Veros un rato.

Y os he traído café.

-Ah... No, gracias, me acabo de tomar dos.

-Bueno, también quería preguntaros

que qué día de la semana...

preferís que hagamos la cena familiar.

¿Qué...? ¿Qué día... qué?

¿Qué cena? Bueno, me parece una...

costumbre bonita...

cenar en familia un día a la semana.

Pero un día fijo, ¿eh?

¿Tú?

¿Qué? ¿Qué día prefieres?

-Pues no lo sé, lo tenemos que ver, ¿no?

Mira, las 11:45,

hace 10 minutos que tenía una llamada.

Luego os veo.

-Ja...

A ti te da igual, ¿no?

¿Por qué me va a dar igual?

Yo no tengo vida, ¿no?

No, hija. Pero cenas en casa todos los días, qué más te da.

Me voy a trabajar.

¡Jesús!

Qué bien encontrarte. -¿Qué tal, Maricarmen?

-Bien, ¿un café?

-No, gracias.

-No sabía en qué despacho estabas.

-¿Tú qué día prefieres fijar

la cena familiar?

-Perdóname, justo ahora tengo una reunión.

Queda pendiente. ¿Vale?

Gracias.

-Vale.

¡Francis...!

¿Un café?

Con Carlota ya lo hablé, quería saber tu opinión.

-Mmm... No... Por mí bien.

-Ah... Perdón, despacho equivocado.

-No, Francisco, no se vaya,

quiero hablar con usted. -Vale.

-Eh... Por mí, bien. Si Carlota te dio el OK, perfecto.

-Ella me dijo que definiera más los ejercicios.

-Muy bien, redefinir. Redefine no más.

-Vale, genial.

Es que ya verás... -Ya te entendí, Daniel.

Déjanos solos.

Siéntate.

Es que me gustaría hablarte...

de este nuevo hábito

que tenés de estar dando vueltas por el bufete

como si fueras un niño perdido. -Como un niño...

-Ah, ¿que no te gustó la comparación?

¿A ver qué te parece como un prejubilado

que no acaba de entender su situación?

¿Mejor?

La gente se pregunta qué hacés o que no hacés.

No puedes estar todo el santo día deambulando por el bufete,

entrando en los despachos de los demás...

-Te dije que me equivoqué.

-El otro día te encontré acá

durmiendo, ¿eh?

Haciendo quién sabe qué. Tenés que parar.

-¿Qué queréis que haga?

¿Que me quede metido todo el día en ese despacho?

Ahí, sin hacer nada, aburrido. -Se me ocurrió algo.

Tengo una idea, que seas nuestro "ghost lawyer".

-¿Qué?

Que seas nuestro "abogado en la sombra".

Alguien que trabaje en la sombra.

-No sé si te entiendo y no sé tampoco qué pretendes.

-Esto no tiene nada que ver con nuestros clientes VIP,

eso está hablado, ¿no?

-Sí, sí. Ya sé que seguís usando el bufete para vuestros negocios.

De momento.

-Mejor mantente al margen, nosotros lo gestionamos muy bien.

Dentro de poco llegará mucho dinero.

-Bueno, os llegará mucho dinero

porque, lo que es a mí, no he visto ni un duro.

-Te prometo que dentro de poco empezaremos a ver frutos.

Mientras tanto, tendrás que hacer algo, ¿no?

Puedes seguir así.

Lo que te estoy proponiendo es que seas nuestro asesor

para los casos oficiales del bufete, ¿qué te parece?

-¿Cuándo empiezo?

-Eh, chist, calma.

Esto es una idea hasta que el resto del socios lo apruebe.

-Haber empezado por ahí porque no van a querer.

-Seguís sin conocerme vos, ¿no?

¿Vos te crees que no conseguiré algo que me proponga?

Todo lo que quiero lo consigo.

No sé, me parece valiente por su parte.

Sí, Jorge, si puede ser muy poético y muy noble, lo que tú quieras,

pero me parece un poco fuerte estar seis meses sin cobrar.

No me extraña que su hijo se haya enfadado.

Si por esta tontería pierden la casa, es para matarle.

Y ya no te digo las facturas.

Pendiente el pago de la luz, el agua y todo...

Que sí, que está muy bien tener una ética,

soy la primera que defiendo los principios,

pero hay que saber qué batallas se pueden ganar.

¿Me estás escuchando?

Jorge, ¿pasa algo?

Necesito verte, Julia.

Necesito que hablemos.

Que estemos tú y yo solos.

Que salgamos del bufete, salgamos de esta calle, que salgamos

de aquí, que seamos nosotros. Jorge, no.

Por favor.

Podemos vernos esta noche, es un momento.

Me estás asustando.

Que necesito... ¡Héctor!

¿Qué haces aquí? ¿Interrumpo?

Quería verte.

Tengo que ir a hacer una llamada.

Siéntate.

Perdón, ¿era una reunión de trabajo?

No, no te preocupes.

¡Hey!

Te estaba buscando.

Ya. ¿Qué haces aquí? Por el caso

de los ecologistas.

Llevas la multinacional.

Claro. ¿Te extraña?

No. No. No me extraña.

Eh... ¿Qué quieres?

Si te apetece comer, picamos algo... No.

No. No. No. No me apetece comer y menos ahí.

¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

Pues no, Rodri, no estoy bien.

¿Quieres hablarlo?

-Jorge, eh...

Que Victoria y Carlota me han dado

luz verde para un proyecto

de motivación... ¿Qué?

Nada, solo quiero saber si puedo contar contigo.

¡Un momento! ¿A ti te parece que puedes venir a hablar conmigo aquí?

¡Encima estoy hablando con una persona!

Mira, Rodri, lo dejamos para otro día, ¿puedo pasar?

¿Qué le pasa? No lo había visto así nunca.

-Yo sí, alguna vez. No se enfada mucho, pero cuando se enfada...

-¿Ha sido por mi culpa o venía así?

-Bueno... Digamos que no has ayudado.

-Ya. ¿Qué le pasa?

-Sube y pregúntale. -Ah, no, no.

Me echa.

¿Una ensalada de pepino y ajo?

¿Eh?

¿Tú quieres que nos veamos luego? Sí, la verdad que sí.

Mejor nada de ajo.

¿Entonces qué?

¿Te paso a buscar luego y cenamos?

Vale, sí.

De todas formas, déjame que...

hable con Jorge porque no sé si...

No sé...

si habrá pasado algo en el trabajo porque...

No sé, como se ha ido así...

Ya... Tú no te preocupes, que no es por el curro.

No, Héctor, no. No vayas por ahí.

Bueno, ¿cuál es tu propuesta para cenar?

Pues estaba pensando en el restaurante de un amigo,

que tú elijes el plato

y te enseñan cómo cocinarlo.

¿Cocinas tú?

Es genial.

Si cocinas tú, ellos te pagan la cuenta.

Pues a mí me encanta,

no tengo ni idea de cocinar y lo hago que flipas, es magia.

Vale, sí, me gusta el plan.

Eso sí, si me dejan que después friegue los platos.

Bueno, hablo con ellos y sin ningún problema,

te metes en la cocina y...

Genial. Son amiguetes.

Bueno, ¿entonces qué?

¿Te animas?

Sí, no sé... A ver, yo me tengo que ir a dormir pronto,

porque entre semana necesito mis ocho horas.

-No soporto las frases hechas, de verdad.

"El tiempo lo cura todo"...

"Somos lo que comemos", o sea... Ni caso.

-Te aseguro

que antes de las 11 estamos en la cama.

Ya...

Me lo creo, ¿eh? Te lo prometo.

La verdad es que este despacho es espectacular.

Las cosas como son.

El otro... uf...

es durito, ¿eh?

-Sí, si lo sé.

Era mío.

-Supongo que es ley de vida.

Los hijos disfrutan lo que ha sido de los padres.

-¿Quieres algo?

¿O has venido aquí a...

a volver a decirme lo que te gusta mi despacho?

-¿Has hablado con Maricarmen?

-Sí. Ha estado por aquí antes.

No voy a ir a cenar todas las semanas a su casa.

-Ya sabes cómo es.

Entiéndela, de pronto cree que tiene familia numerosa.

-Ya. -Los hijos sois

desagradecidos,

lógico, yo también lo fui con mis padres. Todo se pasa.

-¿En serio has venido a hablar de eso?

-Hijo, hijo, yo tengo que trabajar, me estoy volviendo loco.

-Ya lo sé, papá. Pero, de verdad,

lo hemos hablado muchas veces y poco puedo hacer.

-Escúchame,

he hablado con Victoria. Me ha dicho

que puedo ser, no sé cómo lo ha llamado,

eh... "abogado en la sombra".

Que puedo asesorar en los casos

y otras cosas...

Trabajar en los casos,

pero sin estar en ellos, pero trabajar con vosotros.

-¿Eso te ha dicho Victoria?

-Sí, sí, sí.

Y yo necesito hacer algo, hijo.

De verdad, no puedo seguir siendo un pelele en mi negocio.

-¿Y qué quieres que haga? -¿Qué voy

a querer? ¡Que me eches una mano, hijo,

que pareces tonto!

-Esa es la manera, insúltame, ya verás qué bien te ayudo.

-Mmm... Que no, que no, que no.

Insultarte no, hijo,

haz un esfuerzo.

-Créeme que lo estoy haciendo.

-Pues habla con los socios.

Mira, estoy dispuesto a hacer cualquier cosa

con tal de quedarme aquí.

Mi vida es la ley y no dar vueltas por ahí.

-Está bien, si hay votación, tienes mi apoyo.

-¿Y si no sale el tema?

-¿Lo propongo yo?

Mañana hablo con ellos.

-¿Contento ya?

-¿Eh? ¿Eh?

¿A que no era tan difícil?

Hey, hola. -Berta.

Qué casualidad. ¿Qué haces por acá?

-Voy al juzgado. ¿Y tú?

-Yo vengo de yoga, sí. -Ah.

-Hago a veces para estar relajada del trabajo y eso...

¿Lo haces?

-Bueno, no, no suelo. A veces, pero no...

-Bueno, felicitaciones porque me enteré de la entrevista.

-Ya. Bueno, te has enterado, ¿no?

-Bien, sí, es una revista que me encanta.

Tienen como un perfil de mujer rompedora... como vos...

así, linda... interesante...

con plata... -Bueno,

lo del dinero yo no... no soy muy...

Una cosa es mi familia y otra yo.

Gracias de todas formas, de verdad, gracias.

-La modestia es de débiles, tenés que agarrar esto, hacerlo tuyo y tirar.

-Lo haré, claro que sí.

-¿Y van a hacer las fotos en el bufete?

-Mmm... Pues...

No lo sé.

-Hay que hacerlas en la oficina.

-No lo sé porque necesitamos un sitio con luz...

amplio para poder tener...

tener sitio por si me quiero mover...

Y no sé si... si...

¿Tú me dejarías tu despacho?

-¡Sí!

Sí, claro.

Creo que para este tipo de entrevistas,

es mucho mejor tener un despacho con más espacio,

más luz, como el de Carlota. -Ya.

Ya, ya. Lo que pasa es que, bueno... Carlota no quiere.

-¿No?

-Sí.

-No se hable más, te dejo el mío, me avisas antes y lo arreglamos.

-Muchísimas gracias. -No, por vos.

Me alegro por vos un montón.

Las chicas deberían ponerse las pilas, es muy buena imagen.

-Sí, yo también lo pienso. -Estoy muy contenta por vos.

-Gracias.

-Qué más puedo hacer. Para eso estamos, ¿no?

-Sí, sí, claro.

-Bueno. -Bueno.

-¿Vas al juzgado?

-Sí, me voy ya. -Nos vemos.

-Gracias, ¿eh?, de verdad. -Anda.

Mamá, ¿qué es la comunión?

¿La comunión?

Es una fiesta que hace la gente que cree en Dios

cuando llega a una edad y...

A mi edad.

Sí, a tu edad, más o menos.

Una amiga del cole hizo

la comunión. Mira qué bien.

Nos lo contó el otro día.

Tenía un vestido superchulo, como una princesa.

Y toda su familia llenó la iglesia. Deben ser muchos de familia.

Todos iban vestidos como para una boda.

Y... Y nos contó que su padre también fue.

Ah, claro.

Es normal que los padres vayan a las comuniones de sus hijos.

No, es raro porque sus padres están separados también

y no le ve, pero fue. Bueno,

qué bien, ¿no?

Y le hicieron muchos regalos. Ah.

Y también una fiesta, pero fue más rollo.

Y le regalaron un dron.

¿Un dron? ¿Para qué lo quiere?

Pues para jugar, que molan mucho.

¿Sí? Vale.

Yo creo mucho en Dios.

¿Ah, sí? ¿Tú crees en Dios?

¿Y eso?

Muchísimo.

Ya.

¿Puedo hacer la comunión?

A ver, Cris.

Hacer la comunión es una cosa muy seria.

Y es para la gente que va a misa y...

Yo quiero ir a misa. ¿Ah, sí?

¿Todos los domingos? Todos.

Quiero hacer la comunión y que haya una fiesta y que vengan todos.

Todos, ¿no?

O sea, tú quieres que...

Quieres que venga papá, ¿no?

Voy a ser superbuena, ya verás.

A ver, cariño.

Eh...

Hacer la comunión es una cosa muy seria.

Y no hay que hacerla solo porque una amiga

la haya hecho. ¡Que no es por mi amiga!

Bueno, vale. Déjame pensarlo, ¿vale?

Que no, mujer, que no. Que...

Que era Mel Gibson. -¡No, era Harrison Ford!

Lo sabré yo, que me encanta. -Cabezota. Mel Gibson.

¿Qué os pasa? -A ver,

¿quién era el actor que hacía de policía con un perro en una película?

Era muy divertida.

Yo qué sé, ¿de qué año es?

Ay, no hace tanto. ¿Yo había nacido?

Pues no. -Oye, ¿tú sales

a estas horas?

¿A estas horas?

A estas horas.

Es un poco tarde, ¿no?

¿Para qué? ¿Para ir de padre? Un poco sí, creo que quedamos...

-Tengamos la fiesta en paz.

-No, no... Tienes razón, es igual. No tengo por qué meterme.

-¿Has quedado con Ángel?

¿Qué tal está?

¿Te importaría no poner esa cara cuando hablemos de mi novio?

-¿Qué cara? ¿Cuándo? Ahora, cara de asco.

Pues mira, sí,

se me ha escapado.

Ahora te da asco.

Ya sabes lo que pienso.

-¿Podemos no discutir?

-No si yo... Es ella la que ha empezado.

-Vamos a cambiar de tema. ¿Qué os parece

si vamos al bautizo del sobrino de Trini todos en familia?

Qué pesadita con el tema de la familia.

¿Qué he dicho?

-Nada,

pero, vamos, el planazo de ir de bautizo

no es que sea apetecible.

En eso tiene razón.

-Pues mejor que ir de caza.

-No te he dicho que vinieras.

Enseguida estoy y nos vamos. No te preocupes.

Si quieres una cerveza, hay en la nevera.

No, no te preocupes, si nos vamos enseguida.

Perdón.

Es que lo siento...

No he podido contenerme. No, no. No pasa nada.

Has empezado tú, así que tendrás que enseñarme...

algunas tuyas también.

Hecho.

Tú ya eras guapa de pequeña, ¿no? Mmm...

(PUERTA)

Pues sí.

-Podíais buscaros un hotelito o algo, ¿no?

Íbamos a hacerlo en tu habitación.

Huy, qué yuyu.

-¿Qué tal? ¿Cómo andas, Olivia?

-Bueno...

Ando y no me tropiezo con los muebles.

Que no es poco.

-Eh...

Julia me ha comentado que no te han dado el perrito.

-No, está siendo

un mes...

muy simpaticón.

-Ya.

Estaba pensando... Yo tengo una amiga

que tiene una pastelería para perros y un hotel de verano.

-¿Para perros también? -No.

Para chimpancés y... No, para perros también.

Si quieres hablo con ella... -No, no, no.

Lo del perro ya fue.

Si la vida no me ha querido dar esa oportunidad,

será por algo

y, la verdad, es que meditándolo,

igual lo que yo quería era volcar mis carencias...

mis frustraciones y mis traumas en...

en el pobre animalico.

-Si cambias de opinión, puedo hablar con ella.

De verdad.

Hostia, perdón. Huy.

-Eres muy majo, Héctor. Sí.

Sí lo es.

Pues nada, nos vamos.

¿Tú te quedas hoy en casa? Sí, sí, sí.

Estoy últimamente un poco...

Que odio a la humanidad.

Vaya, me quedo viendo películas de Matt Damon, una detrás de otra.

-Muy bien. Que sea leve.

-Pasadlo muy bien, chicos.

-Cuídate mucho.

-Gracias, hasta luego.

Ciao.

Hola, ¿qué pasa contigo?

¿Qué tal?

¿Habíamos quedado? Sí.

Mmm... No.

No, no habíamos quedado. Oye,

¿cómo estás, tío? Me he quedado preocupado, ¿estás bien?

Bueno, ya te lo he dicho,

Estoy... bastante lejos de estarlo. ¿Algo mal en el bufete?

(SUSPIRA)

¿No estarás así

por Julia?

Gracias.

Estás así por Julia, ¿eh?

Estoy así porque soy idiota.

Hombre, pero eso es de siempre.

Mandé a la mierda mi oportunidad.

Y eso es lo que me vuelve loco.

Me quedé con Madison.

Ahí la cagaste, pero bien.

Y todo por...

Por no atreverme a decirle a Madison que no.

No sé... La vi en la calle con las maletas...

Me dio pena, me...

Uf, me confun... no sé.

A ver, tío, hay millones de mujeres en el mundo. Se te pasará.

Ya, Rodri, pero no quiero que se me pase.

No quiero millones de mujeres,

quiero a Julia, eso me pasa.

Y ya no la puedo tener.

Encima está con otro.

¿Y qué otro? Menudo imbécil. Un cretino... Tenemos que pensar algo

para librarnos... No pensamos nada.

Es que no lo puedo soportar, independientemente de Julia.

(GRUÑE)

Entiendo que estés así.

Un momento, que yo no estoy así por él.

(SUSPIRA)

A mí Héctor... pues muy bien... me da igual.

Me siento así

porque me acabo de dar cuenta,

o porque por fin tengo claro

que con quien quiero estar es con Julia.

Y ya...

Se acabó, la he perdido.

Bueno...

A ver. A ver...

No se puede perder algo que no se ha tenido.

Igual exageras.

Ojalá. Bueno,

en cualquier caso, solo puedes hacer una cosa.

A ver, ¿el qué?

Ponerla celosa.

No falla. Hazme caso, no falla.

Si algo atrae a las mujeres, es lo que no pueden tener.

Estabas con Madison,

Julia quería estar contigo, es verdad.

¿Te quedas libre? "Me gusta otro".

Que son así, son así. No, Rodri.

Son unas caprichosas. ¡No!

A ver a quién te puedo presentar.

Déjame. No me vas a presentar a nadie.

¡Oh, oh! María, la del pádel, está buenísima.

Está tremenda, tengo una foto.

No, Rodri, ya sé quién es María, la del pádel,

y no. ¿No?

Te agradezco de verdad el consejo, la energía...

Y sé que quieres ayudarme.

Pero no.

No voy a hacer juegos, ni citas falsas,

ni la voy a dar celos, ni estrategias,

no tenemos 15 años.

¿Qué vas a hacer entonces?

Pasar de ella.

¿Escuchas cuando te hablo?

Lo que tengo que hacer es

hablar con ella.

La semana pasada intenté sacarle el tema

y me dijo que necesitaba más tiempo.

Y luego volvimos a hablar

y lo que me dijo era que...

Cómo fue...

Tenía que al futuro.

Y la entiendo.

Y la entiendo, la comprendo,

y me parece que ella tiene que hacer lo que tenga en hacer.

Ese es tu problema.

Tú entiendes a todos menos a ti.

A ti no te entiendes nunca.

Lo que tengo claro es que no puedo más.

Estoy cansado de...

de que sí, que no...

de miraditas en el bufete, de...

Quiero decirle lo que siento,

quiero ser sincero, contárselo.

No tengo nada que perder.

Aparte de la dignidad, dices.

¿Y te parece digno

estar montando citas falsas

para darle celos a Julia?

¿O montar una estrategia para conseguirla? Eso es digno.

Y entonces el plan,

¿cuál es?

No hay planes.

Pues sí, ese es el plan.

No hay plan.

No es justo que un ciudadano tenga que pagar una comisión a un banco

para poder cobrar su pensión.

Entonces Cristina te suelta lo de la comunión.

Ahora mismo todo ese despilfarro de dinero y esas cosas yo no puedo.

¿Si necesitas que te deje algo?

No quiero que pienses que te lo explico para...

que me dejes dinero.

Si consiguieras los teléfonos de Victoria,

pero eso es imposible.

Hay que pensar como un banco.

Y no dejar dinero así como así.

Si lo dices por lo que le dejé a Sofía,

es mi amiga.

¡Lo quiero todo ya!

Sinvergüenza. -Salvé

tu dinero y te saqué de la cárcel.

-Me hundiste y quieres apuntarte el tanto. ¡Me dan ganas...!

¿Sabes?, igual el sábado

podríamos ir a la montaña aquella, ¿no?, la dejamos a medias.

Este sábado no puedo.

Me voy de viaje, por trabajo.

Ah. Me voy mañana.

Sobre lo que has visto...

-No se oyó mucho.

Pero se ve todo, claro.

Antes que nada, aún estamos pendientes de los resultados

de la pericial médica

para la incapacitación del señor Lago.

-¿Cómo que incapacitarme?

¿Quién lo ha solicitado?

-Ha sido su hijo.

¿Este número por qué no tiene nombre?

-No lo habrá guardado.

(Señal de llamada)

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Derecho a soñar - Capítulo 111

18 jun 2019

Julia está indecisa con el tema de Héctor y Jorge. Alba le pide a su padre que acepte a Ángel. Daniel quiere “ludificar” la oficina y encontrará la colaboración de Victoria y la negativa de Carlota. Los socios se reparten los casos: Jorge llevará el caso de Martín Lago, y su lucha contra los bancos, y Carlota un nuevo caso del grupo de ecologistas. Quieren entrevistar a Berta para una revista y esta le pedirá el despacho a Carlota, que se negará; sin embargo, Victoria sí le dejará el suyo. Maricarmen quiere ser una buena suegra, y tener una familia unida, así que les va a proponer fijar un día a la semana para cenar: A nadie le gusta esa idea. Victoria le propone a Francisco ser el “Ghost Lawyer” del bufete. Jorge quiere pedirle una cita a Julia, pero se interpone Héctor, que ha ido a buscarla sin avisar. Cristina quiere hacer la comunión. Jorge decide ir a por todas con Julia.

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