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Curro Jiménez - El servidor de la justicia - ver ahora
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Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Ladridos.

Acordes de guitarra flamenca.

Mujer cantando flamenco.

Palmas al compás.

Y al infierno que tú vayas...

tengo que ir contigo,

¡yo tengo que ir contigo!

Ay, porque yendo en tu compañía,

compañerita mía

de mi alma...

llevo la gloria contigo.

-Tranquilo, hombre, ella vendrá.

-¡Métete en tus cosas!

-Echa ya la lotería...

Echa la lotería...

-¿Adónde vas? No quiero más problemas.

-Los tendrás si no te apartas.

Palmas al compás.

-¡Por favor, márchate, tengo miedo!

-No lo repitas, no me hables más de ese hombre.

¿Quién es para meterse en nuestras vidas?

¿Qué derecho tiene sobre ti? -Ya te lo he dicho:

me vigila, me acosa, me amenaza... no tiene ningún derecho.

¿Pero qué podemos hacer?

¡Es muy peligroso, Ángel, te lo aseguro!

Ha matado a más de un hombre, lo sé.

¡Por favor, vámonos, vámonos de aquí!

-No tenemos por qué huir y nadie va a separarnos, te lo aseguro.

-Dije que te mataría si volvías a poner las manos en esa mujer.

-Y yo te dije que no eres quién para meterte en lo que hagamos.

¡Ah! (LA JOVEN GRITA)

-Te lo dije.

Sólo vas a ser para mí. Vendré a buscarte.

(LLORA)

Relincho.

(GRITA)

¿Quién te ha hecho esto?

-Fue en el barrio...

de los gitanos.

Pero eso... ya no importa.

En el bolsillo tengo...

algún dinero.

Hazlo llegar a mis viejos.

Dad una vuelta por ahí a ver si averiguáis algo.

Nos veremos en la venta de Tomás. De acuerdo.

Canto de un gallo.

Andrés. -¿Qué hay?

Sal un momento.

-Lo que ha ocurrido se veía venir.

El hombre andaba encaprichado con la chica

y no consentía que nadie se le acercara.

Siempre fue muy violento. ¿Dónde está?

-Huyó inmediatamente.

¿Sabes dónde puede haber ido? -No.

Pero volverá, le conozco bien.

No podrá estar mucho tiempo separado de ella.

Vendré a buscarle. -Dará la cara.

Es un tipo muy echao p'alante.

Mejor. ¿Cómo se llama?

-Se llama Juan.

Pero todos le llaman el Faca.

Es gente con la navaja en la mano.

Avísame cuando vuelva.

-Descuida. Dile, si le ves,

que las cosas no van a quedar así.

La muchacha no quería abrirnos la puerta. Está asustada.

¿Hablasteis con ella? Este habló,

yo sólo tiré la puerta.

No sabe dónde se esconde ese tipo.

Cuando se enteró de la muerte de Ángel, se echó a llorar.

Parece ser que ella le curó

y con ayuda de alguien, detuvieron la hemorragia.

Ángel les dijo que estaba bien y quería hablar contigo.

Por eso le dejaron marchar. ¿Le contó cómo fue?

El ratón contra el gato.

No hay nadie que se atreva a enfrentarse a ese con una navaja.

Todos le temen pero... nadie le quiere bien.

Los hombres le evitan y las mujeres intentan hacerlo.

Sólo ella se atrevió a mandarlo al diablo.

Hay que esperar. Me avisarán si es que vuelve.

Esa chica está como para hacer volver a cualquiera.

Yo estaré fuera unos días.

Si el regresa antes, detenedle hasta que yo llegue.

(EL CABALLO RELINCHA)

(EL CABALLO RESOPLA)

-Yo conocí a un hombre igualito que usted.

Le envidio. -No lo haga,

seguro que ha muerto. ¿De no verte?

-No me hacen gracia tus gracias.

Tú a mí me sigues gustando como siempre.

-Pensé que te habías olvidado de mí.

Eso nunca. -¿Has venido sólo para verme?

Sólo para verte. -Júralo.

Lo juro, en parte. ¿En parte?

¿A qué has venido realmente? A pedirte un favor.

-¿Ocurre algo?

¿Te acuerdas de Ángel?

Estaba enamorado de una muchacha y bajaba al pueblo con frecuencia;

a unas cuevas de gitanos próximas. -¿Le han detenido?

La justicia no ha intervenido en esto.

-¿Ha muerto?

Le hirieron en una pelea.

Cuando subir al campamento, estaba casi desangrado.

No pudimos hacer nada por él.

-¡Dios mío! ¿Lo saben sus padres?

He venido a decírselo. -¡Pobre muchacho!

Salió de aquí pensando que iba a conquistar el mundo.

Ya no tiene remedio.

-Te diré dónde viven sus padres.

Preferiría que hablases tú con ellos.

Si alguien me reconoce y me ven entrar en su casa, corren peligro.

CUéntales lo ocurrido y entrégales esto.

Diles que son los ahorros de su hijo.

-¿Y has cabalgado durante días para traerles este dinero?

Fue su última voluntad. -¡Pobres viejos!

Encontraré al que lo hizo. -No te busques más complicaciones.

No le devolverás la vida por ello.

Conozco esa canción, pero no aguanto la injusticia.

¡Fue un asesinato y el que lo hizo lo va a pagar!

Perdona... cuéntame cosas tuyas.

-Para eso necesito tiempo, ¿te quedarás unos días?

Si me dejan... tengo la impresión de que alguien me sigue.

-Si alguien se interpone entre nosotros, le mataré.

Una puerta se cierra.

Será mejor que piense que no nos conocemos.

-¿Quién es?

No lo he visto en mi vida.

Será uno más de los que vienen tras mis pasos.

Entérate de algo, si puedes.

-Buenas noches. ¿Va a cenar algo? -Sí.

-¿Se quedará a dormir? -Eso lo decidiré más tarde.

-Dígame qué le sirvo.

-Un poco de carne y café.

No digas nada. Te veré luego.

Llaman a la puerta.

¿Te preguntó algo? -No dijo una palabra.

¿Se queda? -Pasará aquí la noche.

¿Por qué crees que te viene siguiendo?

Pueden que sean figuraciones mías, hace mucho tiempo que me persiguen.

-Debe ser terrible vivir con esa angustia.

Es la vida que me ha tocado vivir.

-Márchate, si piensas que corres peligro.

No hay un sitio donde no me sienta perseguido.

-Te estoy pidiendo que te vayas

y cada día se me hace más insoportable estar sin ti.

Un lugar en el monte y un hombre como yo, no es un negocio rentable.

-Me encantan los malos negocios.

Canto de un gallo.

-¿Hasta cuándo esta vez?

Mejor no hacer planes.

-Buen futuro el mío a tu lado.

Mi futuro no va más allá del minuto que vivo.

Ni es más largo de lo que se tarda en disparar un arma.

-Cuando se levante ese hombre, le pondré veneno en el café.

Me iré antes que él se despierte.

-¿Y si fuera un vulgar viajante?

Mejor para todos.

(RELINCHA)

Ladridos.

-¿Has visto salir al hombre que llegó anoche?

-¿Cuál de ellos? -El último, yo le serví la cena.

-No, no lo he visto, estará en su habitación.

-Allí no hay nadie.

-¡Quieto!

Tira la pistola.

Te advierto que me será más fácil llevarte muerto.

Desmonta.

Póntelas.

Come algo. Tenemos un largo camino que recorrer.

Es mejor que no intentes escapar.

Evitaremos pasar por los pueblos y cortijos

donde puedas tener amigos.

¿Quién eres?

-Tan sólo un servidor de la ley.

¿Sabes quién soy yo?

-Un hombre famoso.

¿Quién no te conoce?

¿Qué buscas, la recompensa?

Si es dinero lo que quieres... -¡No pierdas el tiempo!

¿Adónde piensas llevarme?

-A la prisión de Córdoba.

Ya te dije que el camino es largo.

Sin embargo, merece la pena.

Nada ni nadie te podrá sacar de allí.

Te hubiera sido más fácil llevarme muerto.

-Lo haré, si me obligas a ello.

Nos vamos.

La noche es mala consejera.

Desmonta.

Llénala en el arroyo.

¿Desde dónde me venías siguiendo?

-Desde las cuevas.

¿Puedo saber qué hacías por allí?

-Uno de tus hombres iba con frecuencia.

Cuando le apuñalaron, pensé que tú no tardarías en aparecer.

¿Cómo supiste que era uno de mis hombres?

-Yo sé... bastantes cosas de tu vida.

Relincho.

¿Por qué me has seguido tanto tiempo sin intentar apresarme?

-Aquel es tu terreno, podría haber gente dispuesta a ayudarte.

Hay gente seria en todas partes. -Lo sé.

Y en la fonda, con unos ojos muy bonitos.

Pero ahora tu gente ha quedado atrás.

No te aconsejo crear problemas.

No me des consejos. -Apréndete una cosa:

no renunciaré por nada a verte entre rejas.

¿Por qué tanto empeño?

-Cada uno debe estar donde se merece.

Echa un trago.

¿Eres militar? -Sí, por qué.

A lo peor, te ascienden por llevarme detenido.

-Eso no importa. Menos mal.

Porque no vas a ascender de ninguna forma.

Pero te servirá la satisfacción del deber cumplido.

-Así es.

El mío es escapar. -Ya.

¿Para seguir robando?

Yo fui el primer robado y lo hicieron en nombre de la ley.

-Y tú, ¿en nombre de quién lo haces?

En el mío propio. Pero nunca podrán resarcirme.

Me quitaron demasiadas cosas.

Trabajo, hogar, familia, libertad...

-¿A qué libertad te refieres? Es muy simple:

tener lo que perdí y perder lo que tengo.

-Juzgarte no es cosa mía.

Nunca maté a nadie que no lo mereciera.

Y siempre lo hice cara a cara.

-¿Quién te nombró juez y verdugo? ¡Ellos me hicieron verdugo!

No se puede obrar con cordura

si uno es justamente tratado por los que tienen el poder.

¿Dispararás contra mí si intento huir?

-Sí.

Entonces nadie me verá entre rejas.

Relincho.

(EL CABALLO RELINCHA)

Bufido de un caballo.

-¡Oh! ¡Ah!

¡Quieto!

Desde ahora el camino te será más difícil.

Canto de los pájaros.

(GRITA) ¡Aaaah!

(GRITA DOLORIDO)

(SE QUEJA)

-Tranquilo, nadie se muere de esto.

Está visto que no quieres evitarle trabajo a los jueces.

-No.

Ahora estamos iguales. -Si me das tu palabra

de no escapar, no te pondré los grilletes.

Puede ser perjudicial para la herida.

No te fíes de la palabra de un bandolero.

Seguiré intentando la fuga.

-No te equivoques.

Te volaré la cabeza al primer intento.

Pareces honrado.

¿Tienes familia?

-Mi mujer... y mi hijo.

Gracias.

Truenos.

Truenos.

(RELINCHA)

(ARREA AL CABALLO)

(RELINCHA) ¡Ah!

(RELINCHA)

(BUFA)

(SE QUEJA)

-Monta.

Vas a tener que conformarte con llevarme muerto.

-Monta.

¡Ah!

-Descansaremos aquí.

Lo siento...

pero será mejor que no me obligues otra vez a tomar medidas extremas.

Ya te lo he dicho...

nadie va a juzgarme.

Quítatelo de la cabeza.

Antes o después tendrás que disparar contra mí

o verme escapar.

Nadie, más que yo, va a escribir mi historia.

-Pareces muy orgulloso de ella.

Estoy orgulloso de no pedir clemencia.

Eso se queda solo para los que se sienten culpables.

-Si no eres culpable, nadie te condenará.

Ya lo hicieron, ¿o es que no me condenaron?

Pero no voy a darles el capricho de mandarme a la horca.

-Estás juzgando a la justicia por unos pocos.

¿Dónde están los demás?

¿Eres tu uno de ellos?

-Sí.

¿Qué sabes de mí?

¿Quién te contó la verdad de mi vida

antes de que te echaran tras mis pasos?

No te atreves a entrar en ninguno de estos pueblos,

tú mismo lo dices,

porque están llenos de gentes que me ayudan.

¿Te has preguntado por qué lo hacen?

Lo hacen porque están hartos de la mal llamada justicia

que solo protege caciques.

Que disponen a su capricho de la vida

y el trabajo de la gente. -No es necesario imponer

los derechos por la fuerza.

¿Acaso ellos no la emplean?

¿Quién escucha otra razón?

-¡Ah!

(INTENTA GRITAR)

Trote.

¡Curro!

¡Curro!

Ladridos.

Afuera hay una mujer que quiere hablar contigo.

Le dije que descansabas pero dice que es muy urgente.

¿Cuánto llevo durmiendo? Dos días.

¿Qué dices? Bueno, muchas horas.

¿Quien la manda? ¿Cómo ha podido llegar hasta aquí?

La trajo el estudiante, es la chica que estaba con Ángel

cuando le mataron. Podías haber empezado por ahí.

¡Tú me has preguntado otra cosa! Está bien, hombre.

Está bien, hazla pasar.

Habla, mujer. ¿Qué ocurre?

-Él ha vuelto, me envía el señor Andrés para avisarte.

Tú le dijiste que lo hiciera. Bien.

Dile que organice una fiesta en honor del recién llegado.

Yo asistiré gustoso.

¿Qué te ocurre?

-No quiero volver.

¿Puedo saber por qué?

-Tengo miedo. Ese hombre me matará.

Juró que lo haría.

No voy a darle tiempo.

Mandaré uno de mis hombres de todas formas,

tú vendrás conmigo,

no sería justo que te perdieras la fiesta.

Guitarra flamenca y palmas.

-Me dijiste que ella estaría aquí.

-Se marchó... pero dijo que volvería pronto.

Acordes de guitarra flamenca.

-Te daré que sentir si me engañas.

-¿Por qué te iba a engañar?

Ahí la tienes.

¿Lo ves?

¿Qué te decía?

Guitarra flamenca.

-¿Sabes lo que les ocurre a quienes se acercan a esa mujer?

¿Qué les ocurre? -¡Fuera!

¡Vamos, sal fuera!

Acordes de guitarra fuera.

Guitarra y palmas.

Se para la música.

¡Que sigan las palmas!

Lo que vais a ver forma parte de la fiesta.

¡Ordena que sigan las palmas!

-Seguid.

Chasquidos.

(TOCAN LAS PALMAS)

(FORCEJEAN)

Palmas.

-¡Ah!

(GRITA) ¡Aaah!

Palmas.

Palmas.

Cacareo de las gallinas.

¡Ah!

¡Ah!

Cacareo de las gallinas.

¡Ah!

-¡Ah!

(CACAREAN)

(AMBOS) ¡Ah!

(JADEAN)

(GRITA) -¡Aah!

¡Aaah!

Relinchos. (RELINCHA)

(BUFA)

Canto de los pájaros.

Relincho.

-¡Entrégate, no me obligues a matarte!

(SUSURRA) ¿Obligarte? ¿Quién te obliga?

Canto de los pájaros.

-¡Ah!

(SE QUEJA)

Será mejor para ti dejarme morir.

¡Ah!

¡Eh, tú!

Avisad a un médico.

-Gracias.

Pero quiero que sepas que nada me apartará de mi deber

si vuelvo a encontrarte.

Recuérdalo.

Ayudarle a desmontar.

(SE QUEJA)

-¿Quién es?

Un servidor de la justicia.

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Curro Jiménez - El servidor de la justicia

10 ago 2016

Uno de los hombres de Curro Jiménez es asesinado en una fiesta gitana. El bandolero es apresado cuando va a notificar la muerte a los padres de su amigo, pero logra escapar y vengarse.

Histórico de emisiones:
24/07/2012
23/07/2013

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