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Para todos los públicos Culto Evangélico de La Reforma - 28/10/17 - ver ahora
Transcripción completa

Hola, amigos.

Muy bienvenidos a este culto de la reforma que se retransmite por TVE

en este año en el que conmemoramos el 500 aniversario

de la reforma protestante.

Damos la bienvenida a todos aquellos que nos siguen por la televisión

y nos acompañan en este culto.

El culto de la reforma es la celebración

que las iglesias evangélicas conmemoramos para celebrar

el hecho de que hace 500 años hubo una persona, Martín Lutero,

que clavó las 95 tesis en la iglesia de Gutenberg.

Por encima de la conversación del 500 aniversario,

lo que queremos en esta mañana es dar el reconocimiento a Dios

que ha hecho que los valores de la reforma que impactaron

muchos lugares de Europa sean una realidad en cada uno de nosotros.

Es un tiempo que estamos viviendo de muchas dificultades

con inquietudes desde el ámbito político, social, económico,

con situaciones de la familia que en ocasiones

tiene dificultades de entendimiento entre la pareja y los hijos.

Por eso necesitamos que Dios nos hable en esta mañana,

que hable en nuestro corazón y nos de esperanza, ánimo, confianza,

porque Dios es un Dios de esperanza, de amor y de misericordia.

Por eso en esta mañana, al empezar este culto,

vamos a invocar su presencia para que nos llegue nos dirija

en esta reunión.

Señor y Padre, te damos muchas gracias por tu presencia

en cada una de aquellos que te buscamos y que esperamos en ti.

Queremos darte gracias por tu amor y tu misericordia

mostrada a través de las generaciones y de una forma

muy especial, por tu Hijo Jesucristo, que vino para darnos

vida. Queremos darte gracias porque queremos confiar en él

y esperar en él, porque mediante él podemos tener la paz

y la reconciliación contigo

y esa relación personal. Por eso, Señor, queremos pedirte que seas

quien nos dirija en esta reunión,

que seas el que nos hable a nuestras vidas para que, en todo momento,

podamos tener la certeza de que tú estás con nosotros.

Por eso invocamos tu presencia

y te lo pedimos todo y te damos las gracias.

En nombre de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, amén.

-Dice así el salmo 46.

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio

en las tribulaciones. Por tanto, no temer hemos aunque la tierra

sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar,

aunque bramen y ser turbe en sus aguas y tiemblen los montes

a causa de su dureza.

Dios está en medio de ella y no será conmovida.

Dios la ayudará a clarear la mañana.

Derramaron las naciones, titubear o los reinos,

dio el su voz, se derritió la tierra.

Jehová de los ejércitos está con nosotros.

Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Venís, ves las obras de Jehová,

que ha puesto asolamiento sen la tierra que hace cesar

las guerras hasta los fines de la tierra,

que quema los carros en el fuego.

Estad quietos y conoces que yo soy Dios.

Seré exaltado entre las naciones, enaltecido ser en la tierra.

Jehová de los ejércitos está con nosotros.

Nuestro refugio es el Dios de Jacob.

Os invito a poneros en pie que cantemos juntos el himno

"Castillo fuerte" que expresa muchas de las promesas

que acabamos de leer en este salmo.

(Música)

(Coro)

Nuestro valor es nada aquí,

con él todo es perdido;

mas con nosotros luchará

de Dios, el escogido.

Es nuestro Rey Jesús,

él que venció en la cruz,

Señor y Salvador,

y siendo él solo Dios,

él triunfa en la batalla.

Esa palabra del Señor,

que el mundo no apetece,

por el Espíritu de Dios

muy firme permanece.

Nos pueden despojar

de bienes, nombre, hogar,

el cuerpo destruir,

mas siempre ha de existir

de Dios el reino eterno.

Las cinco solas,

si nos referimos a las máximas que resumen el pensamiento teológico

de la reforma protestante y sintetizaban las creencias básicas

que movieron a los reformadores frente a una doctrina

en la que habían sido formados pero que descubrieron errada

y alejada de los principios bíblicos fundamentales.

En este sentido la reforma continúa. En cada generación la Iglesia

y el cristiano están llamados a revisar su teología

y su praxis corrigiendo, cambiando y reformando las posibles

desviaciones o distorsiones.

Entonces y ahora estas máximas son creencias fundamentales,

columnas esenciales que trascienden los tiempos.

Siguen vigentes, son relevantes, fidedignas en la vida

de los que se proponen recibir y mantener una relación con el autor

de la Biblia, el creador de la vida, de todo lo que existe.

Con "solo la escritura" se está haciendo énfasis en que la palabra

es la norma superior, exclusiva y única a lo que se debe sujetar

lo que se piense sobre la conducta, las creencias u opiniones.

Pablo se lo decía a Timoteo. Toda la Escritura es inspirada por Dios

y útil para enseñarnos lo que es verdad y hacernos ver lo que está

mal en nuestra vida, nos corrige cuando estamos equivocados

y nos enseña a hacer lo correcto.

Dios la usa para capacitar a su pueblo y que haga toda buena obra.

En la práctica de la vida cristiana esto quiere decir que las escrituras

son la máxima autoridad sobre la Iglesia y los cristianos.

Ninguna otra autoridad se está escrito nada, ni la experiencia

ni ninguna organización ni ningún liderazgo ni la cultura

ni ninguna disciplina académica tienen más autoridad

sobre el cristiano y la Iglesia que la escritura.

La escritura nos descubre la realidad objetiva

y verdadera de quienes Dios y como es el ser humano,

también nos revela y nos enseña lo necesario para acceder a Dios.

La predicación, el estudio y la práctica al de la palabra

tiene que ser esencial en la vida del cristiano y necesaria

para una vida acorde a la expectativa de Dios en cuanto

a cómo debe ser la redacción con él.

"Solo por la fe". Esta máxima define cuales la manera en la que

el ser humano puede sentirse justificado ante Dios

y alcanzar la salvación. Cuando por su gracia la fe al pecador

para creer a Cristo y obtener su salvación es la fe el medio

por el cual el ser humano se apropia del regalo de la redención.

Solo la fe salva,

y esa fe es en Cristo.

Y esa fe nos es dada por gracia. También se lo decía Pablo a los

romanos. "El justo por la fe vivirá".

Ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe,

tenemos paz con Dios.

En la práctica de la vida cristiana esto quiere decir

que la condición natural del ser humano hemos de asumir

que este pecado y que no hay defensa posible que nos justifique.

Cada uno es responsable de sus propios errores, faltas y pecados

y no hay ningún acto que pueda llegar a hacer el ser humano,

acciones buenas que pueda acumular,

que contrarresten los pecados delante de Dios.

El ser humano está perdido por la consecuencia del pecado,

que es la muerte. No podemos comprar, alcanzar o conseguir

ni librarnos o salvarnos de esta muerte.

Dios no salva alguien automáticamente si esta persona

no cree en Jesucristo.

No creen su sacrificio, no cree que necesita redención.

Nadie nace salvo. Nadie hereda la salvación ni nadie

puede salvarse a sí mismo ni salvar a otros. Solo la fe en Cristo

en quién es, en quién es él, lo que él hizo, y que liberó al ser humano

del pecado y de la muerte. El hizo el único trabajo posible

y nos pone ante Dios en una posición de aceptación, justificación

y perdón.

Y esta fe no es una fuerza interior, no nace de una naturaleza decadente,

la fe que salva, la fe en Cristo,

es un regalo que procede de Dios para aquellos

que le buscan con sinceridad.

"Solo por gracia" significa que Dios se ha propuesto asimismo

salvar, regenerar y santificar a los pecadores. Este acto de su voluntad

se fundamenta en su misericordia, en su bondad, en su amor

por el ser humano. Por eso la salvación es solo por la gracia

de Dios. Y Pablo se lo decía a los efesios. Dios lo salvó por su gracia

cuando creyeron.

Vosotros no tenéis ningún mérito en esto. Es un regalo de Dios.

La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho,

así que ninguno puede jactarse de ser salvo.

En la práctica de la vida cristiana esto quiere decir que hemos

de entender que Cristo llevó a cabo el único acto posible y necesario

para que el ser humano alcancen la salvación.

La obediencia de Cristo salvo la deuda del ser humano frente a Dios

pagando con su muerte la consecuencia del pecado.

Pago que representa una satisfacción adecuada, real,

completa, y este regalo salvación que logró Cristo,

nosotros no lo merecíamos.

Ni merecemos ser tratados con misericordia.

Pero Dios decidió aplicarnos su gracia poniendo a Cristo

en nuestro lugar. Por tanto, la salvación costó un alto precio

al padre entregando a su hijo Cristo, aunque es un regalo gratuito

e inmerecido para el ser humano, su gracia es el fundamento

sobre el cual Dios nos afecta.

No hay trabajo, no hay método, no hay técnica ni estrategia humana

que pueda transformar y regenerar el ser que ha dañado el pecado.

Solo la gracia de Dios actuando.

"Solo Cristo". Solamente por medio de la obra realizada por Cristo

es donde el ser humano puede hallar salvación. En Cristo es en quien

se puede hallar la solución al estado de pecado.

Y Pablo se lo decía a Timoteo.

Hay un Dios y un mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios,

y es el hombre Cristo Jesús,

el dio su vida para comprar la libertad a todos.

Y esto, llevado a la práctica, significa que Jesucristo

es el soberano, es el único que ha recibido la autoridad de Dios

padre e investido de señoría en los cielos y la tierra.

Tiene la preeminencia absoluta sobre todo lo creado.

No hay otro nombre dado a los ser humanos en quien podamos alcanzar

sensación si no es en Jesucristo nuestro Señor.

Jesucristo es suficiente.

No hay persona que pueda acercarnos a la salvación lograda

por Jesucristo. Confiar en uno mismo, en saltos,

en reliquias, en lugares transitorios, es negar la eficacia

de Cristo y de la obra redentora.

Es negar al mismo Cristo. Jesús es digno de confianza.

Nuestra confianza debe estar depositada en Cristo.

No en instituciones o personas o proyectos o visiones

o filosofías o ideales o argumentar Dios. Jesús es digno de adoración.

La Iglesia tiene que exaltarle y darle el lugar prominente.

Nuestra fe está depositada en Cristo,

el único Salvador del mundo.

Y por último "Solo a Dios la gloria".

Todo lo que somos, toda la vida,

debe adherirse para la vida de Dios. Es soberano sobre todos los aspectos

de la vida creada. Y Pablo se lo decía los romanos.

Todas las cosas provienen de él, existen por su poder

y son para su gloria. A él sea toda la gloria por siempre. Amén.

Y en la práctica de la vida cristiana esto quiere decir

que el propósito del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios

ese conocerle, glorificarle y honrarle.

La vida debe ser vivida bajo el señorío de Cristo.

Vida que busqué la santidad, santidad que se traduce

Vida que busque la santidad, santidad que se traduce

en el servicio y la vocación del discípulo de Cristo.

Santidad que da la gloria a Dios. No es la que busca la complacencia,

los intereses espirituales privados, sino la que reconoce

la soberanía de Dios.

La veneración y alabanza, la adoración que el cristiano

tiene que ofrecer le pertenece a Dios.

Termino con una frase que recoge el sentido de la reforma

y sigue siendo actual y oportuna para la Iglesia en España.

"La Iglesia reformada siempre reformándose conforme

a la palabra de Dios". Amén.

-Raquel Molina es pastora evangélica

y profesora de la facultad de teología.

Gracias, Raquel. A continuación vamos a escuchar la melodía

de un himno que se llama "Descanso en ti".

Es un himno que ha influenciado en muchas ocasiones

y en momentos de dificultad, en momentos de falta de ánimo

a muchas y muchas personas cristianas. En una de sus estrofas

dice por fe yo voy sintiendo mi flaqueza,

más en tu gracia apoyado estoy. En tu poder esta mi fortaleza.

Descansó en ti y en tu nombre voy.

(Música)

Hoy es un día de alegría, de fiesta, de celebración,

estamos de aniversario,

500 años de historia, de surgimiento del protestantismo,

un año muy especial para los protestantes,

pero quiero transmitir a la sociedad española, que tal vez está viviendo

un momento de dificultad

y a los que se han sacrificado a lo largo de estos 500 años

por la verdad en la que creían.

Muchos tuvieron que dejar sus hogares y sus familias

y tuvieron que dejar sus países huyendo de persecución,

y otras veces por el deseo de llevar a otros la verdad

que habían descubierto. Y entre esos muchos había españoles,

hombres como Cipriano de Valera que tuvieron que dejar su Sevilla

natal huyendo de la inquisición pero que no olvidaron

a su tierra y supieron transmitir ese amor traduciendo

la Biblia al castellano en la versión que sigue leyéndose

en la actualidad en más partes del mundo.

Quisieron transmitir valores de la tolerancia y el respeto a los demás.

Y también Manuel Matamoros, que sufrió cárcel

y persecución por defender su fe en el siglo XIX,

o el pastora Tilo Coco fusilado en la guerra civil española

y amigo íntimo de Miguel de Unamuno. Miguel de Unamuno escribio

en aquel famoso día el discurso de venceréis pero no convencereis.

En muchos países la intolerancia y persecución seguía activa

y es un homenaje a todos ellos.

Vivía Martín Lutero en una sociedad estamental,

sociedad dividida entre los que oraban, luchaban y trabajaban.

Sociedad en la que uno nacía en un Estado social, en un grupo,

en una clase, e iba a morir en esa clase en la que nadie podía cambiar

de religión ni de estado económico. Pero las cosas estaban cambiando.

El ascenso de la burguesía urbana, la crisis democrática

que había sufrido Europa y los cambios económicos,

y sobre todo el renacimiento,

la recuperación de los clásicos, estaba creando a un hombre nuevo.

Y ahí surge, el 31 de octubre de 1517, Martín Lutero,

que va con su martirio y unas tesis, 95 tesis,

a la puerta de la catedral porque está indignado.

Y clava las tesis porque quiere abrir un debate.

No quería convertir al hombre medieval en el hombre moderno.

No quería traer el capitalismo

ni traer un gran proceso científico.

Lo que él quería era acabar con una injusticia,

con la venta y compra de indulgencias que lo que hacía

era engañar a la población de aquel momento para enriquecer

a los poderosos. Pero, sobre todo, quería transmitir su deseo

y el encuentro que él mismo había tenido con Dios,

su deseo de que el hombre se reconciliará con Dios,

un hombre atormentado como Martín Lutero que había buscado

en la práctica más extrema de la religión el agradar a Dios

y que se sentía indigno de Dios iba a descubrir en la lectura

de la Biblia la verdad que le va a liberar, y ese era uno

de sus mayores deseos, crear un hombre que se criara

por su conciencia, conciencia cautiva de la palabra de Dios.

Y en palabras de Antonio Muñoz Molina,

"a veces nosotros no actuamos, los españoles,

según nuestra conciencia".

Dice que le gustaba el sentido protestante de la responsabilidad

personal tan ajeno a quien sea educado en un país católico

y autoritario donde lo mejor es sentir en la nuca los ojos

del que puede castigar y en el que la atrape sería picaresca

se ha celebrado con más jubilo que la honradez.

Esa ha sido la realidad de nuestro país durante mucho tiempo.

Hemos olvidado actuar según nuestra conciencia y solo nos hemos regido

cuando alguien nos ha observado desde fuera.

Se dice que la reforma protestante fue una refundación

del cristianismo, pero no solo eso, sino que al apartarse

de la autoridad del papado hubo una separación

igual de importante que la que hubo entre cristianos

y judíos en el siglo primero. Por tanto, es en esta renuncia

del protestantismo a seguir perteneciendo

a la Iglesia de Roma, un principio y un cambio fundamental

que convirtió a una nueva cosmovisión del protestantismo

en apenas 100 años, una visión del hombre,

de Dios y de la sociedad si se llegó a una visión

desde la palabra de Dios.

Hubo guerras de religión, como todos sabemos, en Alemania,

y sobre todo en Francia, pero la reforma logró

triunfar y su espíritu siguió llegando y cautivando a miles

y cientos de miles de personas.

En ese arranque rupturista y fragmentación de la Iglesia

se produjo algo muy positivo que fue la plurirreligiosidad

si pluriconfesionalidad que permitió que personas

con creencias diferentes pudieran convivir en paz y en armonía.

La tolerancia no fue algo fácil de conseguir.

Un protestante como Sebastián Castellón,

tras el asesinato de otro protestante,

dijo que "matar a un hombre no es defender una doctrina,

es matar a un hombre".

Con este libro se ponían las bases de la tolerancia moderna

y consiguieron que el ser humano fuera capaz de desarrollarse

en todos los sentidos, libertad religiosa y progreso tecnológico.

También consiguió otras cosas a nivel de la mujer,

la emancipación de la mujer que pudo acceder a la cultura

y conseguir sus derechos, como el derecho al voto

o pertenecer a la sociedad civil plena.

Son muchas las cosas que el protestantismo ha aportado

a la sociedad en estos siglos y solo quiero apuntar cuatro.

Una es cómo se consiguió la igualdad racial.

En un mundo en el que las personas eran divididas por el color

de su piel, fue en muchas iglesias a principios del siglo XX

donde se podía ver a una persona negra, blanca

o de cualquier otro tipo orando y hablando al mismo Dios.

Y la integración de la mujer en la Iglesia que consiguió

que las mujeres pudieran participar activamente en las congregaciones

y, también, la integración social. El protestantismo ha luchado

siempre por la dignidad espiritual de las personas

y también por su dignidad física y económica.

Por eso hoy estamos de fiesta, de celebración, porque la Iglesia sigue

en ese camino de reforma. Y en palabras de Miguel de Unamuno,

otro famoso escritor español que quiero leer brevemente,

es también se sentía en muchos sentidos protestante.

Dijo: "Me siento protestante en lo más sin timón del protestantismo.

Todos me han convencido de ello. Yo se lo repito.

Me siento con alma de luterano, puritano, cuáquero,

el idolátrico latino me repugna. Mía es el alma luterana.

Podemos observar como la confesión moral,

la posible verdad, está haciéndose con todas las sociedades y culturas,

pero hay una verdad que podemos descubrir,

verdad que descubrió ese monje alemán hace 500 años

y que nos apela una palabra urgente. ¿Conoces la verdad?

Jesús nos prometió que si seguimos sus pasos conoceremos la verdad,

y la verdad nos hará libres. Este mundo está más necesitado

y que nunca de verdad se de libertas y el protestantismo,

durante estos 500 años, ha querido llevarnos hacia ese camino,

camino que nos dice que hay esperanza, una esperanza real en

Cristo Jesús. Gracias.

(Música)

Si Satanás me hace buscar la culpa que hay dentro de mí,

alzó la vista y ahí está...

Mi alma es libre y es así,

porque mi salvador...

El impacto de la reforma en la educación, los derechos humanos,

la democracia, la economía, el arte, la ciencia, las libertades

y tantas otras facetas acabo influyendo a Europa

y al resto del mundo. Más de uno querríamos firmar reformas similares

en esta sociedad actual llena de convulsiones,

medias verdades e injusticias. Sin embargo caeríamos en un error

muy grave emulando actividades y actitudes

y obviando lo que la hizo posible.

Sería un error empezar por el tejado.

Entre las muchas lecciones destaca una fundamental,

y es que para reformar la sociedad hay que reformar el corazón

del ser humano. La mayoría de la gente dirá que el ser humano

es bueno por naturaleza, a pesar de las imperfecciones.

Si ese es el diagnóstico correcto, solo hace falta maquillaje.

La cepa es buena y hay que podar bien las amas.

¿Por qué seguimos cerrando con llave por la noche

y porque nos echamos las manos a la cabeza al ver cómo está el mundo?

Si el diagnóstico está equivocado también lo está la cura.

¿El conocimiento de la fuerza para hacer lo correcto?

Algunos de los mejores peores monstruos han tenido la mejor

y más sofisticada educación.

Con los avances científicos,

¿ha conseguido la ciencia curar el corazón corrupto del ser humano?

Han muerto más personas en el siglo XX que en la suma

de todos los anteriores. Quizá las leyes o la ética tengan el remedio.

Sin embargo, hecha la ley hecha la trampa.

Las leyes no podrán solventar el problema de raíz.

El diagnóstico de Jesús en el Evangelio de Marcos es muy distinto.

Dice: "Del fondo del corazón humano proceden las malas intenciones,

los adulterios, inmoralidades sexuales, robos, avaricia, maldad,

robo, malicia, orgullo e insensatez. Todo sale de dentro

y contamina al hombre".

Que diagnóstico tan incómodo. Igual a como nos presentamos

en nuestros perfiles de redes sociales. Jesús dijo de sí mismo:

"La luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió

las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos".

Es el diagnóstico que torturó a Martín Lutero en su estancia

en el monasterio donde pasaba días y noches atormentado por el concepto

de un Dios perfectamente justo y santo ante el que se sentía sucio

y donde tendría que responder y por ello confesaba, varias veces al día,

hasta agotar por completo a su sacerdote.

Hoy no somos conscientes de hasta qué punto somos la causa

del sufrimiento y la injusticia de este mundo.

Un amigo cuenta cómo le cuesta dormir por la noche

por algo que le sucedió cuando era boxeador semiprofesional.

Después de un combate, mientras hablaba con otras personas,

se le acerca un chico de 12 años queriendo llamar su atención

y le estaba importunando, a mi amigo le molesto, y simplemente le ignoró.

No hizo nada más. Le ignoró.

Se enteró poco después de que este chico, al día siguiente,

se había suicidado. A mi amigo le atormenta la idea de que fue

su ninguneo a este chico la última gota que colmó el vaso.

Un chico que solo buscaba un poco de afecto y atención

en un mundo que no sabe amar. No es solo lo que hacemos o decimos

que tantas veces destruye, es lo que no hacemos y lo que no decimos.

Todos somos víctimas, pero sobre todo somos culpables

de que el mundo esté roto.

El pecado es un cáncer muy real que destruye todo lo que toca

y está dentro de nosotros. Nace en el corazón.

La carta a los romanos jugó un papel decisivo en el nacimiento

de la reforma. Fue aquí donde Lutero vislumbró la decisión al diagnóstico

del ser humano. En Romanos 5.1 leemos: "Por tanto, habiendo sido

justificados por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro

Señor Jesucristo". Todos anhelamos justicia. Si Dios no existe,

la justicia no es más que una construcción social. Si Dios existe,

significa que la justicia es real y existe, porque Dios mismo

es la expresión máxima de la justicia

y juzgará todos con equidad. Son muy buenas noticias.

Todos los opresores y tiranos que nunca pisaron un juzgado

y se burlaron de la justicia tendrán que responder ante Dios.

Esperanza para el oprimido. Si somos honestos, la justicia,

más allá de la muerte, también plantea un problema porque significa

que todos tendremos que responder personalmente ante ella.

Cuando me comparo con un genocida sé que soy buena persona,

pero cuando me comparo con Jesús solo hay vergüenza.

Si todo el peso de la justicia cayera sobre mí me aplastaría.

Lutero lo sintió, los reformadores lo sintieron y tu y yo hoy,

deberíamos sentirlo siglos después.

Pero aquí está la salvación. Habiendo sido justificados

por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro señor Jesucristo.

Dios no mirara para otro lado, no barrerá nuestras injusticias debajo

de la alfombra perdonándonos a expensas de la justicia.

Eso le convertiría en el juez más corrupto. Dios quiso perdonarnos

a través de su justicia. Por amor quiso venir a nuestro rescate

y pagó con su vida. Dejó que la justicia le aplastará a él

para que no tuviera que aplastarte a ti o a mí.

Es lo que Lutero llamó el dulce intercambio.

Mi pecado pasa a ser de Jesús y su justicia pasa a ser mía.

Somos declarados justos, no por nuestra propia justicia,

sino por la de aquel justo que eligió pagar por nosotros,

y que acepta este intercambio podrá ser salvo de la condenación

y del peso de la justicia ahora y en la eternidad.

Es un regalo que Lutero describió como el resumen

de la doctrina cristiana. El artículo por el cual la Iglesia

se mantiene o cae. Los reformadores experimentaron la liberación,

la paz, la alegría y la seguridad de la salvación

que Cristo ganó en la cruz por cada uno de ellos

y que es un hecho cerrado.

No hay nada que añadir. Nada que sustraer.

Es suficiente.

Don Carlson dice que si Dios hubiera percibido

que nuestra mayor necesidad será económica nos hubiera mandado

un economista. Si estabilidad política, un político,

si es salud como un doctor,

pero vio que la mayor necesidad tenía que ver con el pecado.

Solo Jesús, que demostró poder, puede salvarte.

Lo llamo nacer de nuevo. No vino a convertir a los malos en buenos,

vino a convertir a los muertos en vivos. Un nacimiento,

una transformación de dentro a fuera y no al revés.

La única esperanza que existe para el individuo

y para la sociedad en pleno siglo XXI. No te engañes,

intentar compensar tus errores con buenas obras es como intentar

curar un cáncer con tiritas. Si la salvación fuera por méritos propios

como la eternidad sería insufrible. Probada de gente orgullosa

y prepotente que piensa que merece estar ahí y tú no.

En una ocasión le preguntaron a Jesús que teníamos que hacer

para realizar las obras que Dios exige.

Él respondió que esta es la obra, singular.

Que creáis que la quien Dios envió. Hablaba de sí mismo.

La vida eterna no se obtiene por ser buena persona,

la vida eterna se obtiene poniendo tu confianza en el único que puede

ofrecerte la: Jesús. Has experimentado ya el perdón

y la salvación que ofrece Jesús. Su profundo amor te llenará

como nada en este mundo. La paz que trae no tiene parangón.

¿Y qué decir de la libertad?

El alivio, el descanso de no tener que trabajar para justificarse

a uno mismo, ante otros o ante Dios. Así comenzó la reforma.

Con hombres y mujeres que descubrieron el amor de Dios,

la justicia de Dios y una verdad que libera.

Y la oferta de Dios sigue siendo igual para cada uno de nosotros hoy.

Alejados de Dios no hay esperanza alguna

ni para el individuo ni para la sociedad.

Todas las reformas, aunque necesarias, serán superficiales

y ayudarán pero no satisfarán. Solo la fe en Cristo puede salvar.

Él dice: "Venid a mí todos los que estáis cansados y cargados

y yo os haré descansar. El que a mí viene yo no lo echo fuera".

Tienes esa esperanza. Has experimentado su amor y su perdón.

Si no es así, pon toda tu confianza en él.

Puedes hacerlo con tres expresiones muy poderosas.

Perdón, gracias y por favor.

Te pido perdón, Dios mío, por haberme alejado de ti,

vivir con mi propia justicia, siendo mi propio dios.

vivir con mi propia justicia, siendo mi propio dios.

Gracias por amarme y pagar por mí en la cruz,

por vencer el mal y la muerte y ofrecerme vida y perdón;

por favor, entra en mi vida,

sáname, transfórmame, lléname de tu espíritu.

Quiero seguirte sea cual sea el precio.

-Damos las gracias al historiador y escritor Mario Escobar

por su reflexión esta mañana. Estamos llegando al final

de este culto de la reforma y espero que en esta mañana

hayamos podido escuchar y reflexionar acerca

de lo que significó el movimiento de la Reforma,

de cómo vivir en esta fe en la cual nació la reforma,

y en la que continuamos viviendo en la actualidad millones

y millones de personas que nos confesamos

como cristianos evangélicos.

También fue un momento en el que la vida y la palabra de Dios

fueron puestas en el lugar principal de la iglesia.

Como fuente de inspiración y del revelación de Dios.

En esta mañana deseo que cada uno de los que nos están viendo

por televisión y aquí presentes,

tengamos delante nuestro esta Biblia, esta Palabra de Dios.

Gracias a todos aquellos que nos han acompañado en este día.

Gracias a todos aquellos que, desde diferentes lugares,

están viéndonos por televisión. Les queremos decir que,

si quieren continuar escuchándonos en diferentes programas

que se emiten por TVE pueden hacerlo cada domingo a las 9:45 en La2,

donde se retransmite el programa de la confesión evangélica

"Buenas noticias".

Les invito a que nos pongamos de pie y cantemos el himno

"Sublime gracia".

(Música)

Sublime gracia del Señor

que a un infeliz salvó.

Fui ciego, mas hoy veo yo.

Perdido, y él me halló.

Su gracia me enseñó a tener

mis dudas ahuyentó.

Oh, cuán precioso fue a mi ser

cuando él me transformó.

En los peligros y aflicción

que yo he tenido aquí

su gracia siempre me liberó

y me guiará al hogar.

Y cuando en Sion

por siglos mil,

brillando este cual sol,

yo cantaré por siempre ahí

su amor que me salvó.

  • Culto Evangélico de La Reforma - 28/10/17

Culto Evangélico de La Reforma - 28/10/17

28 oct 2017

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