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Para todos los públicos Culto Evangélico de Navidad - 25/12/17 - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Bienvenidos a este culto especial de Navidad

presentado por las Iglesias Evangélicas en TVE.

Muy bienvenidos.

La verdad que estamos contentos, felices, de poder celebrar aquí,

en la Iglesia Evangélica Nueva Vida de Madrid

este culto de Navidad y, como dice vuestro nombre,

estoy seguro que esta es una iglesia llena de vida. ¿Es así?

(VITOREAN) Muy bien.

¡Guau!

Y queremos agradecer a TVE la oportunidad

que nos brinda un año más

de compartir con toda la audiencia de "Buenas noticias TV",

un programa que podéis seguir todos los domingos

en La 2 de TVE a las 9:45 de la mañana,

como decía, de compartir con todos ustedes

esta celebración de Navidad.

Sí, la verdad es que celebramos con todos ustedes,

con aquellos que nos están viendo también en TVE,

la oportunidad de gozarnos en lo que significa la Navidad,

pero, sobre todo, lo que más nos alegra

es saber que Jesucristo hace 2000 años que nació

y que sigue vivo.

Nos alegra saber que Dios, el creador del universo,

se acercó a nosotros y nos salió al encuentro

y nos ofrece vida, nos ofrece perdón,

nos ofrece el perdón completo de nuestros pecados.

Nos ofrece la esperanza.

Y es que hay tantas razones para poder celebrarlo,

así que, durante este culto, vamos a estar haciendo muchas cosas,

pero vamos a empezar, precisamente, cantando, alabando a nuestro Dios,

porque Él merece toda la gloria, toda la honra, todo el honor.

Vamos a dársela, a nuestro Señor Jesús,

al Mesías, adelante.

(Vítores)

Ponte de pie y vamos a adorarle.

Suenan las palmas con el Rey.

Glorioso,

te cantamos.

Glorioso,

lo gritamos.

Cristo, te alabaré, tu nombre cantaré.

Glorioso.

Nadie como tú.

Apláudele a Él.

No hay nadie como tú.

(Música)

Dice así:

tú reinarás

por siempre y siempre tú vivirás.

Tu amor será por siempre y siempre,

no cambiará.

Gritaré, gritaré, porque bueno es Dios.

Cantaré, cantaré, bueno es el Señor.

Declararé: nadie como tú.

¡Fuerte!

Glorioso,

te cantamos.

Glorioso,

lo gritamos.

Cristo, te alabaré,

tu nombre exaltaré.

Glorioso.

Nadie como tú.

¡Palmas!

No hay nadie.

No hay nadie como tú.

¡Díselo! Tú reinarás

por siempre y siempre tú vivirás.

Tu amor será...

Tu amor será

por siempre y siempre,

no cambiará.

Gritaré, gritaré, porque bueno es Dios.

¡Díselo!

Declararé: nadie como tú.

Glorioso,

te cantamos.

Glorioso.

Lo gritamos, lo gritamos.

Cristo, te alabaré.

Tu nombre exaltaré.

Glorioso.

Nadie como tú.

¡Oh, no!

No hay nadie...

No hay nadie como tú.

Tu luz brillará,

todos...

No hay nadie como tú.

Tu luz brillará,

todos verán.

No hay... ¡Díselo!

Tu luz.

Tu luz brillará.

Todos verán, no hay nadie como tú.

Nadie como tú.

¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! No hay nadie como tú.

¡Cántalo! ¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! No hay nadie como tú.

¡Díselo!

Glorioso,

te cantamos.

Glorioso,

lo gritamos.

Cristo, te alabaré,

tu nombre exaltaré.

Glorioso.

¡Y la iglesia canta!

¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! No hay nadie como tú.

¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! No hay nadie como tú.

¡Que se escuche!

¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! ¡Oh!

Te adoramos.

No hay nadie como tú.

¡Una vez más!

¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! ¡Oh!

¡Oh!

No hay nadie como tú.

¡Las palmas!

¡Apláudele fuerte a Él!

¡Ahora sí, levanta tu mejor aplauso!

¡Adórale!

Tú estás en este lugar.

No hay otro como tú.

¡Sigue adorándole, sigue adorándole!

Tú estás aquí.

Te adoramos, Rey.

Nuestro Dios glorioso.

Recibe tu oración.

Solo tú, solo tú, solo tú.

¡Adórale, adórale!

Te aplaudimos a ti, Dios.

Solo a ti, Rey.

Queremos seguir adorando tu nombre.

Queremos seguir celebrando. ¡Uh!

Te adoramos, Rey.

¿Quieres seguir adorando al Rey de Reyes?

(VITOREAN) Vamos a cantarle a Él

con todas las fuerzas.

-¡Esa oración bien fuerte, bien fuerte!

¡Aquí, eh!

(Música animada)

Yo quiero ver

la luz brillando en mí,

a través de mí,

ser un altar

que todos puedan ver,

que todos oigan,

que tú eres vida, la esperanza,

perfecta gracia que me ha rescatado.

Tú eres vida, la esperanza,

perfecta gracia que me ha rescatado.

Ya no vivo yo, Cristo vive en mí.

Barro quiero ser en tus manos.

Ya no vivo yo, Cristo vive en mí.

Barro quiero ser en sus manos.

De gloria en gloria,

te veo, Dios.

De gloria en gloria,

transformado soy por tu Espíritu.

¡Vámonos!

¡Oh, oh, oh!

¡Oh, oh, oh!

¡Oh, oh, oh!

Yo quiero ver

tu luz brillando en mí,

a través de mí,

ser un altar

que todos puedan ver,

que todos oigan.

Tú eres vida, la esperanza,

perfecta gracia que me ha rescatado.

Tú eres vida, la esperanza,

perfecta gracia que me ha rescatado.

Ya no vivo yo, Cristo vive en mí.

Barro quiero ser en tus manos.

Ya no vivo yo, Cristo vive en mí.

Barro quiero ser en tus manos.

De gloria en gloria,

te veo, Dios.

De gloria en gloria,

transformado soy por tu Espíritu.

¡Oh, oh, oh!

¡Oh, oh, oh!

¡Oh, oh, oh!

De gloria en gloria,

te veo, Dios.

De gloria en gloria,

te veo, Dios.

De gloria en gloria,

te veo, Dios.

De gloria en gloria,

transformado soy por tu Espíritu.

Ya no vivo yo, Cristo vive en mí.

Barro quiero ser en tus manos.

Ya no vivo yo, Cristo vive en mí.

Barro quiero ser en tus manos.

De gloria en gloria,

te veo, Dios.

De gloria en gloria,

transformado soy por tu Espíritu.

¡Oh, oh, oh!

¡Oh, oh, oh!

¡Oh, oh, oh!

¡Oh, oh, oh!

¡Dele bien fuerte esas palmas al Rey de Reyes!

(Vítores)

¡Bien fuerte, bien fuerte!

(Música suave)

¡Uh!

¡Eso es para el Rey, dáselo bien fuerte,

bien fuerte, bien fuerte!

¡Amén!

-Te adoramos, Señor, con todo lo que tenemos,

con todo nuestro corazón.

No hay nadie como tú. No hay nadie como tú.

Estás llevando tus manos bien altas al cielo

y dile: "Gracias, Señor, porque te entregaste por mí.

Gracias, Señor, porque nos diste tu esperanza,

porque en ti tengo libertad".

Y hoy es el día perfecto

para levantar tu voz al cielo y decírselo.

Anhelo conocerte más,

vivir en santidad,

en intimidad.

Contigo siempre quiero estar,

tu gloria contemplar

por la eternidad.

Lo único que quiero es adorarte,

lo único que quiero es adorarte.

Vengo a tus pies para entregar

mi corazón.

Lo único que quiero es agradarte,

lo único que quiero es agradarte.

Por siempre cantaré

de tu amor.

Amor que me rescató,

que me limpió,

que me da vida eterna.

Tu sangre abrió el camino,

nunca se cerrará,

tengo libertad.

Díselo.

Anhelo conocerte más,

vivir en santidad,

en intimidad.

Contigo.

Contigo siempre quiero estar,

tu gloria contemplar

por la eternidad.

Lo único que quiero es adorarte,

lo único que quiero es adorarte.

Vengo a tus pies para entregar

mi corazón.

Lo único que quiero es agradarte,

lo único que quiero es agradarte.

Por siempre cantaré de tu amor.

Amor que me rescató,

que me limpió,

que me da vida eterna.

Tu sangre abrió el camino,

nunca se cerrará,

tengo libertad.

Tengo libertad.

Lo único que quiero es adorarte,

lo único que quiero es adorarte.

Vengo a tus pies para entregar

mi corazón.

Lo único que quiero es agradarte,

lo único que quiero es agradarte.

Por siempre cantaré de tu amor.

Lo único que quiero es adorarte,

lo único que quiero es adorarte.

Vengo a tus pies para entregar

mi corazón.

Lo único que quiero es agradarte,

lo único que quiero es agradarte.

Por siempre cantaré de tu amor.

Amor que me rescató,

que me limpió,

que me da vida eterna.

Tu sangre abrió el camino,

nunca se cerrará,

tengo libertad.

Tengo libertad, sí, Jesús.

Te adoramos, Señor, te adoramos.

Te adoramos. Regálale fuerte esas palmas al Señor.

¡Amén!

¡Amén! ¡Amén!

Qué precioso día para entregarle toda tu adoración,

toda tu adoración. ¡Amén!

¡Aleluya! ¿Puedes sentir su presencia en este lugar?

(TODOS) ¡Sí! ¡Amén!

Ahí donde estás, toma tu asiento.

Vamos a continuar con este precioso programa de Navidad

y vamos a presentar a Aris Andino,

que nos ha preparado un hermoso baile.

(Música suave)

Nació

como un bebé pequeño nada más,

como uno de entre tantos que a la vida nacen ya,

no ocurrió nada más.

Era un niño.

Nació

y ninguno preguntó si de mayor

él tendría gran poder para sanar,

si andaría sobre el mar.

Era un niño.

Nació

y ninguno preguntó si iba a morir,

si la gente algún día le iba a odiar,

si sería el Redentor,

si traería libertad.

¿Quien pensó que aquel niñito

moriría en la cruz,

trayendo nuestro mundo nueva aurora de luz

y una nueva vida y una oportunidad

de llegar al Padre una vez más?

¿Quién pensó que al tercer día iba a resucitar,

batiendo al infierno y a la muerte fatal,

abriendo nuevos tiempos de felicidad

por amor,

por amor a ti?

Hoy,

nuestro mundo se ha olvidado de Jesús,

han cambiado su victoria por placer terrenal,

de su cruz queda ya un recuerdo.

Vivir,

matar, si es necesario alguna vez,

cortar la vida antes de que pueda aún hacer

y del niño de Belén, un recuerdo.

Jugar

a ser una mejor generación,

marcharse si es posible del hogar,

sembrar odio y rencor,

sin saber perdonar.

Escucha en esta hora la eterna verdad,

que el niño de Belén un día va a regresar

y en gloria y en poder Él juzgará tanta maldad,

marcando frontera final.

Y todo el universo lo podrá contemplar,

y toda obra oculta a la luz nacerá,

su Iglesia marchará con Él a un nuevo lugar,

un hogar,

un dulce hogar,

que Él prepara ya.

Aconteció en aquellos días que se promulgó un edicto

de parte de Augusto César: que todo el mundo fuese empadronado.

Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria

e iban todos para ser empadronados cada uno a su ciudad.

Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret,

a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén,

por cuanto era de la casa y familia de David,

para ser empadronado con María, su mujer, desposada con él,

la cual estaba encinta.

Y aconteció que estando ellos allí

se cumplieron los días de su alumbramiento

y dio a luz a su hijo primogénito

y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre,

porque no había lugar para ellos en el mesón.

Había pastores en la misma región

que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.

Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor

y la gloria del Señor los rodeó de resplandor

y tuvieron gran temor, pero el ángel les dijo:

"No temáis, porque, he aquí,

os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo.

Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David,

un Salvador, que es Cristo, el Señor.

Esto os servirá de señal:

hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre".

Y, repentinamente, apareció con el ángel

una multitud de las huestes celestiales,

que alababan a Dios, y decían:

"¡Gloria a Dios en las alturas,

y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!"

Sucedió que, cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo,

los pastores se dijeron unos a otros:

"Pasemos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido

y que el Señor nos ha manifestado".

Vinieron, pues, apresuradamente y hallaron a María y a José

y al niño acostado en el pesebre.

Y al verlo, dieron a conocer

lo que se les había dicho acerca del niño

y todos los que oyeron se maravillaron

de lo que los pastores les decían.

Pero María guardaba todas estas cosas,

meditándolas en su corazón.

Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios

por todas las cosas que habían oído y visto,

como se les había dicho.

Ahora, démosles un gran aplauso a nuestros niños de Nueva Vida.

("Jingle Bells")

(Música hip-hop)

(Música animada)

Un aire de paz corre por las calles,

pasa moviendo cada corazón,

y la ciudad se viste de luces

celebrando la estación.

Por todas partes la gente comparte

un sentimiento de hermandad

y las familias unidas festejan

bajo el calor de cada hogar.

Es Navidad, la Tierra celebra.

El rico y el pobre compartirán

la dicha y el gozo que da aquel día

que Cristo Jesús nos vino a dar.

Este es un tiempo anticipado

que grandes y chicos anhelan vivir.

La alegría de todos los pueblos

de júbilo eterno de compartir.

Es Navidad, la Tierra celebra.

El rico y el pobre compartirán

la dicha y el gozo que da aquel día

que Cristo Jesús nos vino a dar.

Es Navidad, la Tierra celebra.

El rico y el pobre compartirán

la dicha y el gozo que da aquel día

que Cristo Jesús...

(Música suave, campanas)

Celebraremos con gozo,

que se oiga en toda la Tierra,

ha nacido Jesús, ha llegado la luz,

es Navidad.

Su estrella hemos visto brillar,

ella nos guiará hacia donde Él está.

Celebraremos con gozo,

que se oiga en toda la Tierra,

ha nacido Jesús, ha llegado su luz,

es Navidad.

Su estrella hemos visto brillar,

ella nos guiará hacia donde Él está

y postrados adoraremos

y traeremos lo mejor para el Rey.

Es Navidad.

(Música suave)

Estoy impresionada, José Pablo.

Qué energía tienen estos niños, es impresionante.

Estoy segura de que tú, cuando eras niño,

bailabas igual que ellos. Pues va a ser que no,

porque yo he sido patoso toda mi vida.

Aunque no pierdo la esperanza y me gustaría algún día

poder bailar para una buena causa, como puede ser alabar al Señor.

Pues aquí estamos, alabando al Señor,

glorificándole por las grandes maravillas

que Él ha hecho en nuestras vidas. ¿Y sabéis qué?

Navidad es un buen día para acercarnos a Dios con alegría

y darle gracias por su amor.

Pues sí, es cierto, celebramos la Navidad

y lo hacemos con todo el gozo, pero, a la vez,

también hay personas que en estos días no saben,

realmente, lo que significa la Navidad

y celebran, pues, el cava, los langostinos, la familia,

los amigos, la fiesta...

Pero, realmente, ¿qué significa la Navidad?

Pues vamos a pedir al pastor de esta iglesia,

el pastor Tomás Santa Marta, que nos lo explique.

Pero me gustaría, antes de que él empiece a hablar,

pedirte a ti, que estás ahí en televisión,

que estás viendo este programa, y a todos vosotros también,

que nos dejemos hablar por Dios.

Al final, lo que necesitamos es abrir nuestros oídos

a la Palabra de Dios. Dios quiere bendecirte en esta mañana,

quiere bendecirnos en esta mañana, pero, para eso,

debemos estar sensibles, dispuestos a escuchar su voz.

Así que deja que Dios obre en tu vida,

vamos a escuchar la Palabra de Dios. Adelante, pastor Santa Marta.

Muchas gracias, José Pablo, muchas gracias, Beni.

Qué privilegio tener esta mañana en nuestras casas a TVE,

al programa "Tiempo de creer"

y también a usted.

A usted que está aquí, sentado con nosotros,

disfrutando de este tiempo de Navidad.

Navidad es Natividad, Jesús nació

y es un gran motivo de celebración. ¿A que sí?

Tenemos que celebrar, Jesús vive por siempre.

Y cuando celebramos la Navidad,

celebramos ese gran y espectacular acontecimiento

que marcó la historia y que en cada detalle

nos deja lecciones trascendentales,

lecciones tan significativas, tan importantes,

que determinan el código de Dios para la humanidad.

Y esta mañana yo quiero compartir con usted

ese precioso código de Dios,

el código que es que Él hace grande lo pequeño.

Él decidió

que lo vil y menospreciado del mundo

fuera escogido para avergonzar a los sabios y a los entendidos.

Y quiero tomar lectura en la Palabra de Dios.

En el Evangelio según san Mateo en el capítulo dos,

dice así el versículo seis:

"Y tú, Belén, de la tierra de Judá,

no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá,

porque de ti saldrá un guiador

que apacentará a mi pueblo, Israel".

Desde luego, aquí,

como en muchas partes de las Escrituras,

lo pequeño cobra valor.

Muchas veces nos enfrentamos a nuestro diario vivir

como poca cosa, nos sentimos un tanto a menos.

Las circunstancias, la incertidumbre de la vida,

las exigencias terribles que proporciona nuestro mundo

nos hace sentir pequeños.

Ante la enfermedad, ante la turbulencia de los tiempos,

la economía

y cantidad de cosas que pudiésemos mencionar,

pero que cada uno está viviendo las suyas.

Y aquí, en este pasaje, hay algo precioso

que quiero rescatar de ese divino niño,

que escogió un lugar extraordinario,

un lugar fuera de lo que cualquiera pudiera pensar.

Tal vez, hubiese pensado cualquiera de nosotros

que el Rey, el Dios hecho hombre, naciera en Jerusalén

o naciera en Siló o naciera en...

cualquier capital de aquel momento.

Pero Dios decidió, y se había profetizado,

en el profeta Miqueas,

que naciera en un pequeño caserío, Belén.

Belén, que dice la Escritura,

que dice: "Belén Efrata".

Y "Efrata", entre otras cosas, quiere decir "pequeño",

también "fructífero",

también quiere decir "la casa de pan".

O traduce "la casa de carne".

Pero la razón de que traduce todo esto era importante.

A pesar de que era un pequeño caserío,

era lugar de crianza para los ganados, para las ovejas,

también lugar de vides, de olivares

y lugar de siembra de muchos cereales.

Por lo tanto, la mayoría de las veces,

en Belén se conseguía qué comer,

a pesar de que era un pequeño caserío.

Y allí decidió Dios que naciera el Salvador, Jesús,

que en estos días celebramos. ¿Por qué?

¿Por qué razón?

¿Cuál es la razón de que Dios propusiera esto para nosotros?

Y la razón es sencilla.

Repito: Él quiere hacer de lo pequeño algo grande.

Él quiere hacer de lo insignificante,

de lo marginado, de lo rechazado,

de lo que no parece,

que aquello que, tal vez,

no califica en el mundo como importante.

Hace pocas horas estuvimos en Dubái.

El edificio más alto del mundo,

la autopista más grande del mundo,

el no sé cuántos más grande del mundo.

Pareciera que eso llama la atención del turismo

y todo el mundo quiere ver, todo el mundo quiere mirar

qué es lo más grande.

Y lo pequeño, ¿quién quiere ver lo más insignificante?

¿Quién se ocupa en lo menos importante?

Pues, por lo visto, Dios decidió ocuparse de ello.

Dios decidió dar significado al hombre perdido,

al hombre menospreciado, menoscabado por las circunstancias.

A ese humilde lugar Dios lo honró

con la presencia, dice aquí la Palabra,

dice: "Con la presencia

de que, siendo pequeño, nacerá,

saldrá de ti un guiador".

Allí Dios instaló, en lo pequeño,

algo que dirigiría la vida de todos los hombres,

algo que marcaría una pauta para seguir,

y era que nacería allí un guiador.

Y nos guió,

especialmente, a través y desde el momento en que nació,

escogiendo ese lugar, Belén,

la pequeña Belén,

y nos guió para hacernos saber que en las pequeñas cosas

se construye la vida,

que pequeños ladrillos hacen grandes construcciones,

que lo pequeño, lo vil, el pequeño gesto,

la sonrisa por la mañana, el "te quiero" de la mañana,

el beso de despedida o de entrada,

el saludo cordial, la pequeña cosa

que va marcando una vida de éxito,

de bendición, de alegría, de cambios.

No lo mucho que siempre anhelamos tener,

sino lo pequeño que va construyendo eso completo.

Eso nos habla el guiador,

nos habla este que es verdadero líder,

que siendo grande, se hizo pequeño

para que nosotros pudiésemos alcanzar lo grande y maravilloso.

Belén, Belén Efrata, Belén la pequeña.

El pequeño guiador,

pero también el maestro que nos conduce a pensar

que a través de la Biblia hubo pequeñitas cosas:

una pequeña piedra que derribó un gran gigante,

cinco panes y dos peces que alimentaron los miles...

Tal vez, hermanos, alguna cosa pequeña

que usted pueda pensar de las Escrituras.

¿Quiénes, los pescadores fracasados?

¿Tal vez, un cobrador de impuestos frustrado y señalado por su pueblo,

que Jesús los llamó para que fueran los apóstoles

que cambiarían, junto con Él, la historia de la humanidad?

¿Saben? Ese guía nos enseñó bien.

Nos enseñó el valor que tiene cada persona.

Nos enseñó ese pequeño niño,

nos enseñó haciéndonos saber

que todos, que cada uno, la madre de familia,

el niño, el padre, el trabajador, el empresario,

el industrial, el político, cada uno tiene su valor

y nada es descartable.

Nada puede pasar por alto a los ojos de Dios,

por que Él vino para darnos dignidad.

Jesús nació para dar dignidad a lo que no poseía

y esa es una de las cosas más importantes que vino a hacer Jesús:

a rescatar, a buscar lo que se había perdido.

En Belén no solamente nació un guiador,

sino también nació un apacentador, dice la Palabra de Dios.

Y esto es un término de...

de la crianza de las ovejas, un término pastoril,

donde el pastor se encarga de tomar sus ovejas

y guiarlas a un lugar donde puedan ser bien alimentadas.

Desde luego, que en Belén nacería

el apacentador de toda la raza humana.

Quien poseería no solamente la capacidad de tener...

De dar ejemplo al resto de la humanidad,

sino también de portar en sí

la habilidad de darnos el pan que necesitamos.

Él dijo que sus palabras

eran espíritu y eran vida.

Y nos advirtió con claridad

de que no solamente de pan vive el hombre,

sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Y es ahí donde encontramos la necesidad urgente

de acudir a sus palabras, de tener en cuenta sus profecías,

los consejos que nos da a través de cada página de las Escrituras,

de poder tener la Biblia con nosotros

y acercarnos a ella para encontrar un destino claro,

para encontrar la realidad que el hombre necesita saber.

No podemos, hermano, olvidarnos de la Palabra.

No podemos, queridos amigos, obviar el Libro de los Libros,

sino, junto a él, encontrar un destino,

encontrar un futuro,

construir la verdadera grandeza

que reside en la humildad, en la sencillez, en el amor.

Ahí nació el apacentador.

El Señor sería llamado

el "Pastor de los Pastores",

el que daría su vida en rescate por nosotros.

¿Saben, amigos? En este caso, en este momento,

cuando habla de "apacentar",

quiero que miremos ese escenario, esa realidad,

donde el pastor va guiando a sus ovejas

hacia el lugar donde están comiendo,

pero también se queda atento de lo que puede pasar al rebaño,

de cómo defenderlo, de cómo librarlo del mal,

porque hay lobos que quieren robar a las ovejas.

Hay lobos acechando alrededor y las cuida.

Ese apacentador también tiene cayado.

Ese apacentador tiene la habilidad de poder defender

y defiende hasta tal punto,

siendo tan buen pastor, el mejor de los pastores,

dice la Biblia que su vida da por las ovejas.

Y así fue.

Como danzaba tan precioso la joven que antes lo hizo,

nos recuerda que un día el Pastor de Pastores

se entregó y murió por nosotros.

Murió por la humanidad,

con el propósito de arrancar el pecado del corazón del hombre.

El pecado que sí, que frustra y empequeñece,

el pecado que estorba, que el proceso de ser pequeño

para llegar grande, que tiene intrínseco el Evangelio,

esa pequeña semilla de mostaza se pueda dar a lugar

y no sea frustrada por el pájaro que se la lleva,

no sea frustrada por alguien que la pisotea,

sino que, muriendo en la cruz, compró el rescate de la raza humana,

nos redimió, nos perdonó, nos salvó.

El apacentador entregó su vida

en la cruz del Calvario para ti y para mí.

Esencia del Evangelio.

No solo nació, nació para morir y rescatar lo pequeño,

rescatar lo que estaba hundido, nació para darnos vida

y vida en abundancia, nació para que usted

y yo podamos disfrutar de la salvación y de la vida eterna,

para que no te quedes en tus conflictos,

no te quedes en tus desgracias, no te quedes en tu pecado,

no te quedes en tu frustración atado por las drogas,

por los vicios, atado por la vida en una situación de negatividad,

él vino para darnos un mundo mejor, un mundo transformado

por el poder de su sangre derramada en la cruz.

El pastor de pastores se entregó habiendo nacido en lo pequeño

se hizo grande en la cruz del calvario,

allí revivió a la humanidad y le dio el valor

que todos nosotros necesitamos. ¿Saben, queridos hermanos?

La realidad del mensaje cristiano y del mensaje de Navidad

implica que Jesús vino para rescatarnos, para amarnos,

es un motivo de celebración, por supuesto.

Si fuese con turrón, pues bien y si hay gambas mejor,

pero las gambas y el turrón deben llevarnos a la celebración

de la razón de que tenemos a Cristo, el Señor,

en nuestra vida, a Jesús en nuestro corazón.

Él es nuestra verdadera alegría.

(Aplausos)

En el libro del profeta Miqueas y termino con esto

dice en el capítulo cinco, versículo dos:

"pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar

entre las familias de Judá, de ti me saldrá

el que será Señor en Israel".

Señor en Israel, no solamente guiador y apacentador

que le da valor a la pequeñez para hacerla grande,

sino Señor de la vida.

Y es allí donde la reflexión más profunda se da lugar en nuestra vida.

Jesús no solo es un personaje de la historia

y no solamente la lección de hacer grande lo pequeño

rescatamos de este pasaje, también las rescatamos

de que en aquel lugar insignificante nació el Señor de señores,

el Señor que debe ser reconocido, el Señor que debe ser aceptado,

el Señor que debe ser dueño,

Señor, absoluto gobernador, presidente de nuestro corazón,

el más e importante valor que tiene nuestra vida

y él quiere hacerlo.

Antiguamente, los soldados romanos iban por los caminos de Roma

y cuando los cristianos transitaban por allí

y se encontraban con soldados romanos,

el soldado sacaba la espada y ponían la espada

en el cuello de los transeúntes y decían:

"¿quién es el Kyrios? ¿Quién es el Señor?

¿Jesús o el César?

Porque habían visto al pequeño movimiento

que comenzaba a ser gigantesco y depende de la respuesta

podían seguir viviendo o no.

Los que tenían a Jesús en su corazón decían: "Cristo es el Señor".

La historia destaca que muchos murieron en el circo romano,

muchos entregaron su vida por Cristo y hoy más que nunca

este guiador, este apacentador, este que hace grande

las cosas pequeñas, también debe ser llamado Señor.

Pregunto: "¿es Señor de tu corazón? ¿Es el dueño de tu vida?

¿Has rendido tu corazón a Jesús?

¿Le has aceptado en tu corazón como Señor y Salvador?"

Hoy es un día importante porque en Navidad, a fin de cuentas,

es Jesús haciendo en el corazón, sí, en un corazón que es un pesebre.

Ya sé que no está preparado para que él nazca,

ya sé que está lleno de paja y algún buey

y algún burrito seguro que hay, también,

y alguna oveja y algunos malos olores,

pero da igual porque él decidió

hacer grande lo pequeño, él decidió nacer allí,

nacer en Belén, nacer en tu corazón y te acepta como eres,

te recibe en la situación en la que estás,

él te ama y decidió hacerte grande a través de su salvación,

de su amor, de su sangre y hoy es un día extraordinario

donde recordamos que él vino y vino a buscarte

para hacerte grande con él para siempre,

para siempre, para siempre, así que...

(Aplausos)

La palabra viene para nosotros diciéndonos

que Jesús no solamente fue un guiador,

maestro por excelencia, un apacentador,

pastor extraordinario, un rey que debe gobernar nuestro corazón.

Eso es lo que se decía de que nacería en Belén Efrata,

en la pequeña aldea de Belén.

Y hemos tomado la determinación de que sea el Señor de nuestra vida,

de que él nazca en nosotros y que se quede en nosotros para siempre.

Quiero recordar la historia de muchos de nosotros,

pero entre ellos a un señor, un hombre

poseedor de una empresa gigantesca en Colombia.

Y un amigo le visitó y me contó la historia de su visita.

Entró a su elegantísima oficina

y cuando estaba allí con la moqueta, los muebles de madera brillantes,

cuatros excepcionales, su amigo el empresario le dijo:

"amigo, quiero que me acompañes un momento".

Y entre las paredes había una especie de departamento

que no se veía a simple vista, pero que se podía acceder.

Y pinchó algo y se abrió una puerta y pasaron los dos

a un pequeño cuartito, un cuartito de ladrillo visto,

feo, manchado, donde había un taburete

y un clavo donde colgaba un delantal de cuero.

Y allí frente al taburete, una caja de limpiar zapatos.

Este amigo cogió, se puso el delantal, se lo ató y se sentó

en el pequeño taburete y le dijo al amigo:

"cuando estoy en conflicto sin dificultades, vengo aquí

y aquí en oración recuerdo de donde Dios me ha traído".

¿Saben, amigos?

Tenemos dos formas de centrarnos en la vida,

una, envidiando, añorando, deseando

desmedidamente la grandeza y otra, recordando

que Jesús es el motivo para que nuestra vida

vaya en aumento, en ascenso.

Que cada día nuestra esposa pueda sentir nuestro amor,

nuestros hijos puedan entender la comprensión

y el cariño que les brindamos porque tenemos el amor en nuestro corazón,

tenemos a Jesús.

El verdadero cristianismo no es de palabras,

no es solamente de aplaudir o de cantar,

el verdadero cristianismo está intrínseco en la realidad

de una práctica continua porque la fe es un verbo

que necesitamos practicar como Iglesia, como personas.

La fe cristiana que hemos heredado de nuestros padres,

la fe cristiana que se procesa en España, en cada rincón.

Que la gente aprendió desde niño a rezar el Padre Nuestro,

así me lo enseñó mi mamá, lo rezaba muy rápido

y no entendía mucho, pero es tiempo de hacer un alto

y de comprender que la fe cristiana es Padre Nuestro

que estás en el cielo, santificado sea tu nombre

y darle significado a las palabras de que tenemos un Dios que nos ama,

que de lo pequeño, en su compañía, nos hace ir a lo grande,

a lo excelente.

Y este año que comienza, este nuevo tiempo que comienza, hermanos,

vamos a procurar a tener a Jesús como nuestro guía

a tener a Jesús como nuestro apacentador

y como el dueño de nuestro corazón y reflexionar lo que realmente

es el ser humano, poca cosa.

Polvo y ceniza, ¿lo recuerdan?

Sí, la verdad es que el salmista lo dijo bien

cuando nos comparó con la flor del campo,

que hoy es y mañana se seca, pero esa poca cosa

Dios quiere guiarla a la eternidad, Dios quiere guiarla

a una vida eterna y darle valor y hoy más que nunca,

hoy más que nunca debes abrir el corazón a Jesús

y permitir que él sea tu dueño, tu dueño y Señor.

(Aplausos)

Permítame hacer una oración.

Incline sus rostros por un momento y repita conmigo.

Padre celestial, hoy reconozco que te necesito.

Reconozco mi pequeñez y decido abrir mi corazón

para que tú Jesús entres a él y seas mi guía y mi Señor.

Hoy más que nunca decido amarte y servirte

el resto de mi vida, desde ahora y para siempre.

Amén.

Amén y amén.

Muchas gracias, que Dios les bendiga,

que Dios les guarde.

Damos lugar a José Pablo y a Beni.

(Aplausos)

Muchas gracias, pastor Santa Marta, la verdad es que después de todo

lo que hemos visto y oído, ahora ya solo nos toca aplicarlo

y darle a la Navidad todo el sentido que ya hemos visto que tiene

y abrir nuestro corazón a Jesús para que sea el rey

y el Señor de nuestra vida y poder experimentar

eso que acabamos de oír, como Dios de lo pequeño

hace cosas maravillosas.

Él quiere hacer eso en tu vida, pero le tienes que dejar,

¿lo harás? Yo espero que sí.

Pues es una lástima, José Pablo, pero hasta aquí nuestro culto

especial de Navidad.

Y queremos agradecer a todos los que nos habéis seguido

desde vuestros hogares, que hayáis escogido esta mañana

"la 2 de Televisión Española".

También a todos los que nos habéis acompañado aquí,

en esta mañana, muchísimas gracias.

Recordad, recordad que podéis seguir viendo "Buenas Noticias TV"

cada domingo a las 9:45 de la mañana.

Hemos celebrado, hemos disfrutado, hemos aprendido

y ya solo nos queda despedirnos. Y yo realmente os deseo

una muy feliz Navidad, que Dios realmente os bendiga a todos

en esos días de Navidad. Feliz Navidad a todos

y recordad, recuerda, tú vales mucho para Dios,

acompañadme, repetimos juntos.

(TODOS A LA VEZ) Tú vales mucho para Dios.

Otra vez.

(TODOS A LA VEZ) Tú vales mucho para Dios.

Amén, amén.

Terminamos con una participación del grupo de jóvenes

de esta iglesia y con eso nos despedimos,

que Dios os bendiga.

(Música)

(Aplausos)

Culto Evangélico de Navidad - 25/12/17

25 dic 2017

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