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No recomendado para menores de 7 años Cuestión de tiempo - 21/11/16 - ver ahora
Transcripción completa

Todo lo que nunca se atrevió a decir,

eso que los dos saben pero de lo que nunca hablan,

incluso ese secreto que no le deja dormir.

Cualquier mensaje cabe en la caja del tiempo.

Bienvenidos a "Cuestión de tiempo",

el único programa en el que el tiempo lo marca usted.

He pedido una caja del tiempo para mis padres,

para darles una sorpresa que ellos nunca se imaginarían

que yo les daría, están con el ánimo muy decaído,

necesitan apoyo y están pasando por una racha un poco mala.

-Te traigo una sorpresita.

-¿Qué tal? ¿Cómo va? -Todavía queda 1 hora y 35.

La verdad que cada vez estoy más nervioso, a ver qué es.

Patricia sabe que a su madre le duele todo el cuerpo,

que su enfermedad no le da tregua.

A pesar de eso,

su madre y su padre luchan cada día por darles lo mejor.

Hoy quiere enviarle una caja del tiempo

para decirles cuánto les admira y lo mucho que les quiere.

He pedido una caja del tiempo para mis padres,

para darles una sorpresa,

que ellos nunca se imaginarían que yo les daría.

Les quiero enviar la caja del tiempo a mis padres para agradecerles

todo lo que han hecho por mí y por mi hermana,

dar todo lo que han podido y más para darnos todo lo que queríamos.

Les envío la caja del tiempo

porque están con el ánimo muy decaído,

necesitan apoyo y están pasando por una racha

un poco mala y quería darles mi apoyo.

Les quería decir que son lo más importante en mi vida,

que siempre voy a estar con ellos, sé que siempre van a estar conmigo,

son mi ejemplo a seguir, que yo les quiero muchísimo

y les quiero dar las gracias por todo lo que han hecho por mí.

Yo nací en Madrid, mis padres también,

vivimos en Fuenlabrada y nos mudamos a Illescas, que está en Toledo.

Cuando nos mudamos aquí,

yo vi el pueblo un poco solitario, que no había nadie,

era muy pequeño en esos tiempos, y no me gustaba nada.

Nos mudamos con mi abuela,

porque en esos tiempos no estaba hecha nuestra casa,

era todo muy duro.

Mi madre trabajó vendiendo libros en las casas,

luego estuvo de guarda de seguridad en un centro comercial.

Mi madre dejó el trabajo de guarda de seguridad

y empezó abriendo en Illescas, que le gustaba muchísimo,

pero las cosas no nos fueron muy bien,

porque era una tienda de marca y mucha gente,

en esos tiempos, no tenían tanto dinero.

Al cerrar la tienda, unos años después, le dolía mucho la cabeza,

los médicos decían que eran jaquecas,

pero nosotros seguimos insistiendo

y le diagnosticaron una enfermedad rara, que es Arnold-Chiari,

que el cerebelo va oprimiendo la médula

y necesitaba una operación,

porque eso podía degenerar mucho la vista,

sus tareas diarias no podría hacerlas,

porque tendría que estar todo el día en cama.

Es muy duro y ahora lo lleva más o menos,

pero le duele mucho no poder hacer lo que ella quiere,

limpiar, salir con nosotras a dar un paseo, le duele mucho.

Aun así trabaja en una residencia limpiando,

que eso no favorece nada a su enfermedad.

Mi padre lo vive más de cerca que nadie, claro,

porque están todo el día juntos.

Lo vemos todo un poco difícil, pero no imposible.

En la caja voy a meter este muñeco,

que me regalaron de pequeña y le tengo mucho cariño.

Mis padres, en cuanto vean este muñeco,

van a saber que soy yo 100%.

Van a decir: "Esta niña, en lo que nos mete".

En cuanto vean el muñeco van a reaccionar emocionándose, seguro.

Quiero que se abra dentro de cuatro horas,

que es cuando llega mi padre de trabajar y están los dos juntos.

Quiero enviarles la caja a mis padres

para decirles que son las personas más importantes

y que no se pueden rendir nunca.

Valeria, la amiga de Patricia,

será la encargada de entregar la caja del tiempo

a sus padres en su casa.

Ellos ni se imaginan

que su hija les va a dar una gran alegría

y un motivo más para seguir luchando cada día.

Hola. -Hola.

Gracias por ayudarme a darles esta sorpresa a mis padres.

-Nada, si se lo merecen. -Muchas gracias.

-Adiós.

Hola, Yolanda.

-¡Hombre! ¿Qué tal? -Bien.

-¿Qué traes? -Te traigo una sorpresa,

es una caja, aquí tienes una cuenta atrás y cuando la cuenta atrás

llegue a cero se va a abrir.

-¿Y esto qué es? -Yo no te puedo decir nada.

Disfruta de la sorpresa y ya me contarás.

-Muchas gracias.

-Yo me voy, un gusto, que lo disfrutes.

Me voy, adiós. -Hasta luego.

-¿Y esa caja quién la ha traído? -La ha traído Valeria.

Dice que cuando se acabe este tiempo se abrirá.

Quedan 3 horas, 35 minutos y 42 segundos.

-¿No te ha dicho nada más? -Nada más,

que no me podía decir nada más. Y pesa.

-A esperar a que se abra.

He pensado que podría ser una amiga que teníamos en Fuenlabrada

y hace unos cuantos años que no nos vemos.

-Vinimos a vivir aquí, se perdió un poco y se va enfriando.

Pero seguimos estando ahí.

-Yo creo que mis padres

no se imaginan que soy yo la de la sorpresa.

Nunca han pensado que yo sea así,

no piensan que yo les pueda dar una sorpresa así.

-Novios no, ningún novio que quiera volver.

En el interior de la caja no tengo ni idea qué puede haber, ni idea.

-Lo que ellos piensan es algo material,

pero lo que hay dentro es algo más profundo,

algo que ellos entienden y nadie más.

-Además yo no espero ninguna noticia, que yo recuerde.

Yo soy de Madrid, mis padres se fueron a Leganés,

en el barrio de Zarzaquemada, allí conocí a mi marido.

Quisimos darle a nuestras hijas un poco más de naturaleza

y nos vinimos aquí.

Nuestra historia de amor fue muy curiosa,

nos conocimos en el autobús.

Vivíamos los dos en Leganés, éramos casi vecinos,

no nos habíamos visto nunca.

De ir todos los días a trabajar

nos veíamos todos los días en el autobús.

-Mis padres se conocieron en una parada de autobús,

fue amor a primera vista, siempre se estaban esperando.

Si perdían el autobús, daba igual si llegaban tarde, se esperaban.

Hasta que mi madre se atrevió a hablar a mi padre,

estuvieron tonteando dos o tres años.

-Un día vi que él tenía unos amigos en común,

me acerqué a él, empezamos a hablar y hasta hoy.

Lo que más me gustó de él fueron sus ojos.

Me miraba mucho y ya está,

fue un flechazo, por mi parte.

Yo creo que por la de él también.

-Fue un flechazo por parte de los dos.

Lo que más me gustó de ella, su cara, su simpatía, sonreír.

Y luego ya todo.

-Estuvieron de amigos dos o tres años,

eso no lo entiendo, supongo que sería porque sus padres

estaban chapados a la antigua, no se podían ver ni conocer

en la casa del uno ni del otro, y después de todo ese tiempo

se casaron y a los dos años me tuvieron a mí.

-Para mí, el hecho de ser madre es lo más grande que me ha pasado.

Cuando nos vinimos a vivir a Illescas,

fue un poco duro para los dos.

Las niñas eran muy pequeñas,

ellas tampoco se dieron mucha cuenta, pero yo me vi un poco sola,

porque pasaba mucho tiempo aquí, mi familia vive en Madrid,

está cerca pero los echaba mucho de menos.

Fui haciendo amistades,

me fui acostumbrando a esto y ahora no lo cambio por nada.

Yo empecé a trabajar en una tienda de ropa muy grande

y estuve muchos años allí, dejé de trabajar ahí

y puse una tienda de ropa y no salió bien.

Fue fatal para mí,

casi cogí una depresión, porque invertimos mucho dinero,

que todavía seguimos pagando y muy mal.

Me dejó muy tocada.

-Pensó que por su culpa entramos en crisis,

que por su culpa ahora podríamos haber pagado la casa

pero no lo hemos hecho y yo no pienso eso,

pienso que ella intentó su sueño y no salió bien,

pero lo intentó, que es lo importante.

-No muy bien,

porque me arrepentí de haberla abierto.

Pero ya está pasado y seguimos hacia adelante.

Fue como un tropezón y nos está costando mucho

ahora salir adelante.

-No se lo he dicho nunca,

y me gustaría decirle que no tiene la culpa de nada,

que ella solo quería hacer su sueño.

-Él está trabajando mucho,

tiene dos trabajos,

yo estoy trabajando en una residencia

y él ayuda muchísimo,

estoy muy orgullosa de él.

Me diagnosticaron una enfermedad en la cabeza, en el cerebelo,

que me provocaba muchos dolores de cabeza.

Se llama malformación de Arnold-Chiari

y tuvieron que descomprimirme la cabeza

para que pudiera estar un poco mejor.

-Cuando la operaron no podía hacer nada y eso a ella no le gusta.

-Tenía desorientación,

dolores de cabeza, sobre todo, muchos dolores de cabeza,

muchos mareos, no podía tragar.

-Tuvo que ir al médico, estuvo mucho tiempo de baja.

-Yo la he visto sufrir mucho y ayudarla, apoyarla y así seguimos.

Le han sacado otra enfermedad rara también.

-Le encontraron que tenía fibromialgia.

-Así que seguimos con ella, apoyándola,

intentando seguir adelante.

-Una es espondiloartritis, que es una enfermedad degenerativa,

muchísimos dolores.

-He visto llorar a mi madre bastantes veces por esto,

por su enfermedad. La he visto llorar muchísimo.

-Ahora me siento bastante mejor de ánimo.

Me están ayudando mucho mis hijas, mi marido.

-Le decimos que si necesita ayuda, que sea lo que sea que nos lo pida,

como si tenemos que subir y bajar a cualquier lado,

que nos pida ayuda para lo que sea.

-Procuro no pensar lo que tengo.

Mis hijas están pasándolo mal,

pero les digo que es así, que me tienen que ayudar,

por supuesto, él también habla mucho con ellas.

Es lo que hay, según vienen la cosas hay que afrontarlas.

En unos minutos, la caja del tiempo que Patricia ha enviado a sus padres

se abrirá y descubrirán el muñeco que le regalaron cuando era niña.

Entonces, Yolanda y José Andrés sabrán que,

para ella, son un ejemplo de padres luchadores.

¡José! Ya he llegado de comprar.

¿Qué tal? -Todavía queda 1 hora y 35.

Cada vez estoy más nervioso por ver qué es.

-Sí, si quieres me la llevo yo y voy a ir haciendo

un poco de la labor y así se me pasa antes el tiempo.

-Vale, yo voy a terminar de arreglar esto un poco.

-Vale, venga.

¿Quién podrá ser?

-¿Y qué habrá? Las dos cosas.

-La verdad que estoy nerviosa, no sé quién puede ser.

-Acabo de llegar, estoy muy nerviosa por ver qué cara ponen,

para ver cómo reaccionan, todo lo que hacen, lo que dicen.

-¿Se te está haciendo eterno? -Sí.

-Mi madre va a llorar y mi padre se va a emocionar muchísimo.

-Nos va el corazón a mil.

-Qué nervios.

-Miedo no, en todo caso es...

-Curiosidad.

-¿Quién se habrá acordado de nosotros?

¿Quién será?

No sé, algún familiar que hace mucho que no veamos.

-Yo me muero con todos estos nervios,

hay que terminarlo ya.

-¡Lo sabía!

Es Woody.

-Patricia.

-Este peluche se lo regalamos. -Cuando era pequeña.

-Es que Patricia es Patricia, estoy emocionada.

-Que nos quiere, que nos apoya.

-Yo no le diría nada. -Le abrazaríamos.

-¡Hija!

-Os quería decir que os agradezco todo lo que habéis hecho por mí,

que sois un ejemplo a seguir y que os quiero muchísimo,

sois los mejores padres.

-Nosotros te queremos mucho a ti, eres la mejor.

Nos lo has hecho pasar muy mal.

Eres la mejor hija.

-Y vosotros los mejores padres. -Que se puede tener,

ojalá te pudiéramos dar todo, unos estudios, sobre todo.

Darte los estudios que quieres, sobre todo unos estudios.

Pero ya lo conseguiremos, siempre hay tiempo.

-Siempre lo hacemos.

La caja del tiempo se vuelve inmensa cuando guarda sentimientos

tan puros como los que acabamos de ver, es el tiempo de luchar

por las personas que queremos y quién sabe si usted será

el siguiente en recibir la próxima caja del tiempo.

Quiero enviarle la caja del tiempo a una amiga mía,

que hace 30 años que no la veo, se llama Afra.

Hola.

Hola. No todo el mundo tiene la suerte

de recibir la caja del tiempo y a ti te ha tocado.

Estoy deseando que se abra, gracias a quien haya sido.

-Para mí es muy importante en mi vida

y estoy deseando decírselo cara a cara.

Para Pilar, Afra fue la hermana mayor que nunca tuvo,

de eso han pasado ya 30 años. Después de tres décadas sin verse,

Pilar ha decidido guardar en una caja del tiempo

toda la ilusión por reencontrarse con ella.

Quiero enviarle la caja del tiempo a una amiga mía,

que hace 30 años que no la veo, se llama Afra.

Fue inquilina de casa y espero verla pronto.

Para mí fue más que una amiga, porque estuvo tres meses

en casa de inquilina y fue más que una hermana,

porque yo estaba sola en casa con mi madre,

yo tenía un hermano

y no estaba en casa, y ella llegó como una estrella.

Quiero decirle a Afra que, aunque han pasado 30 años,

la sigo echando de menos.

Que aquellos tres meses que estuvo en casa fueron inolvidables para mí,

para mi madre, que fue como una hija,

y quiero volver a reencontrarme con ella.

Yo vivía con mi madre,

era viuda, mi padre falleció cuando yo tenía siete años.

Yo estaba sola con mi madre,

yo tenía un hermano pero no estaba en casa.

Mi madre, para sacarme adelante, tuvo que ponerse a trabajar.

A raíz de ahí, puso un cartel y vino Afra a nuestras vidas.

Recuerdo que llegó con una maleta, vino muy simpática,

era morena, con los ojos grandísimos, ojos negros.

Recuerdo que siempre me dijo que, al entrar en casa:

"Ya tienes una nueva hermana", le dijo mi madre,

que se iba a quedar tres meses y yo me puse muy contenta.

Yo tenía 10 años y Afra tenía 20 años.

Como no tenía hermanos mayores en casa,

eso me supuso a mí tener una hermana mayor.

Afra llegó a Villacañas porque estaba empleada en un banco,

era una persona muy cariñosa, muy detallista,

recuerdo que había una heladería en el centro del pueblo,

en la calle de la iglesia,

donde trabajaba ella hasta que llegaba a casa,

estaba casi de punta a punta, llegaba el helado casi derretido,

pero eso me hacía una ilusión y emoción porque yo veía el esfuerzo

que hacía, lo que nos quería.

A Afra y a mí,

a pesar de la diferencia de edad, nos gustaba mucho ir al parque,

jugábamos mucho al parchís y ella, por su trabajo,

volvía a casa y me ayudaba mucho en los deberes, yo era pequeñita.

Afra se marchó porque la tuvieron que destinar a Madrid,

se tuvo que ir a otro banco.

Aquí estuvo tres meses muy contenta y yo la recuerdo muy feliz.

Afra, cuando se tuvo que marchar,

recuerdo que se enganchó a mi madre llorando,

se enganchó a mí llorando,

porque para ella había sido como una familia

y que jamás se iba a olvidar de nosotras

y que íbamos a estar en contacto siempre.

Yo era pequeña y cuando me dijo que se iba yo me quedé vacía,

otra vez huérfana, sola.

Pero ella me dijo: "No te preocupes, mi Pili,

que nos vamos a volver a ver muy pronto".

Yo recuerdo a mi madre verla muy triste durante varios días

y pasar a la habitación donde ella estaba y llorar.

Nos ha aportó alegría, una hermana y una hija,

un poco de estabilidad,

porque yo veía a mi madre triste y Afra era la alegría.

Ya no alquilamos más la habitación, porque Afra dejó

en nuestras vidas una huella

y sería imposible volver a suplantar ese vacío que nos dejó.

A Afra, durante un tiempo,

estuvimos hablando con ella por teléfono,

contacto con sus padres,

nos escribíamos cartas y nos felicitábamos en Navidad.

Hasta que perdimos el contacto con ella.

Creo que la última carta que nos envió

fue ella quien la escribió y,

por circunstancias de la vida y del trabajo,

ya no hemos vuelto a saber nada de ella.

Yo recuerdo que,

cuando ya no tuvimos noticias de Afra, nos sentíamos bastante mal.

recuerdo que mi madre, meses antes de morir,

me preguntó por Afra,

lo que pasa que no teníamos Internet entonces,

de esto hace ya nueve años,

me pidió que encontrara a Afra

y que le diera un beso y un abrazo,

nos fue imposible también

y quiero encontrarme con ella para cumplir ese deseo.

Supongo que se sorprenderá

porque no creo que una amiga de hace 30 años

le vaya a dar esta sorpresa

y se imagina que otra persona más cercana se la vaya a dar.

Creo que cuando abra la caja y vea lo que hay dentro,

creo que sabrá quién es la persona que se lo envía.

Va a reaccionar agarrándome,

besándome como loca, va a ser una emoción bastante emotiva.

Cuando la vea le voy a decir: "Te he echado muchísimo de menos,

mi madre también, a pesar de que ya no está,

también te ha querido muchísimo y quiero retomar esta amistad

que en 30 años no hemos podido".

Quiero que esta caja se la entregue Patricia

en un lugar íntimo y que no le cause ningún problema.

Voy a meter en la caja del tiempo un letrero que,

en su día, significó un antes y un después en mi vida.

Este cartel lo puso mi madre en casa,

entró en nuestras vidas y significa mucho.

Después de 30 años

estoy deseando volver a verla y a abrazarla.

Después de un rato pensando, voy a poner dos horas.

Pilar.

Soy yo.

Pilar y la caja del tiempo. Creo que me necesitas.

Sí, necesito tu ayuda. ¿Qué quieres que haga?

Quiero que le envíes esta caja a una amiga mía,

que llevo 30 años sin ver.

Afra, lo sé todo. Quieres que se la entregue.

30 años sin veros, eso es toda una vida.

Casi toda una vida. Pero tú eras una niña.

Diez añitos. Y ella otra niña.

20 años.

¿Os vais a conocer? Nos vamos a ver.

¿Crees que os reconoceréis al veros? No lo sé, no tengo ni idea.

Afra, para ti, es mucho.

Sí, fue muchísimo y significa mucho, porque fue una hermana.

Perdiste el contacto.

Sí, porque en casa hubo reforma y se perdió, entonces no había

nada de informática, se perdió el teléfono y ya no volvimos.

Estás muy nerviosa.

Mucho.

Me encanta que me des esta caja para que yo se la entregue,

porque me encanta pensar que dos amigas

se van a volver a encontrar después de 30 años.

Sí, 30 años.

No tiene ni idea, a ver qué me encuentro cuando se la entregue,

a ver qué me cuenta. A ver qué te cuenta.

¿Cuánto tiempo has programado la caja?

Dos horas.

El tiempo ya va corriendo, voy a ir rapidita,

no vaya a ser que se me abra a mí la caja y no es eso.

De acuerdo.

Ya te queda menos. Hasta luego.

Hasta luego.

Afra no sabe que la caja del tiempo de su amiga Pilar

podría acabar con los 30 años que llevan sin verse.

Ha llegado el momento de entregársela.

Hola.

Hola, buenas tardes. ¿Eres Afra?

Sí. Tengo una cosita para ti.

Un beso.

Encantada.

¿Me dejas pasar? Por supuesto.

Vamos.

Dejo aquí tu caja del tiempo y vamos a charlar un poquito.

No todo el mundo tiene la suerte de recibir una caja del tiempo

y a ti te ha tocado.

¿Quién será? No tengo ni idea,

imagino que alguna amistad de hace mucho tiempo que no me ve,

tengo amigos en el extranjero también,

a los que echo mucho de menos, pero lo más cercano,

mis amigos, mi familia. Lo que piensa uno.

¿En qué trabajas? En un banco.

¿Por motivos de trabajo has tenido que moverte mucho de ciudades?

Me hablas de gente de otros lugares.

No he tenido que moverme mucho, me he movido en Madrid,

pero empecé a trabajar fuera de Madrid.

¿Dónde trabajabas antes? En Villacañas.

¿Esto es Toledo? Un pueblo de Toledo.

¿Hace mucho? Cuando empecé, hace casi 30 años.

Cuéntame, ¿Cómo es tu vida? ¿Estás casada?

¿Tienes hijos? ¿Tienes pareja? Tengo pareja hace bastantes años,

hijos no, pero tengo todos los niños del mundo,

tengo a mis tres sobrinas, los demás niños de la familia,

que los tengo en mi nidito. ¿Cómo es tu pareja?

Alguien que no haría ninguna cosa de estas.

No te fíes.

¿Cómo se llama? Iván.

¿No es detallista? Sí, mucho, pero en privado.

Igual quiere hacer algo especial.

Hace esas cosas especiales.

¿No crees que pueda llegar a tanto? No.

Te puede sorprender.

Sería una gran sorpresa.

¿Qué te gustaría que te trajera esta caja del tiempo?

Sea lo que sea, estoy segura que va a ser bueno,

pero en cualquier caso tampoco me considero merecedora

de que nadie considere que tenga que hacer algo muy especial por mí.

Las cosas que he hecho por mis amigos,

son las que haría cualquiera, las cosas

que he hecho por mi familia son las que haría cualquiera por su familia.

Entonces doble agradecimiento,

vengo por respeto y por cariño a la persona que lo haya organizado,

porque no me imagino quién puede ser.

Pero en cualquier caso me produce mucha ternura.

Una relación que te gustaría retomar,

de esas amistades que me has hablado,

algo que eches de menos y que te gustaría volver a vivir.

Siempre me gustaría volver a ver a personas

con las que no he tenido todo el tiempo que quisiera.

Volver a vivir un momento que viviste cuando tenías 20 años,

que eras una cría todavía, algo así.

20 años, y menos, yo empecé a trabajar con 17.

Muy jovencita.

Era una cría y pasé de un día ir a clase con mis carpetas,

al día siguiente estar trabajando fuera de Madrid, fuera de mi casa.

¿Sola?

Sí. ¿Te buscaste la vida?

Sola, pero muy bien acompañada.

Porque en el pueblo donde empecé a trabajar

fue el primer ángel protector de mi vida adulta

y la gente de allí fue esplendorosa.

¿Estabas sola? Eras muy jovencita.

¿Dónde vivías? ¿Cómo te arreglaste? No, sola no.

Yo tuve la suerte de vivir en una casa,

donde vivía una señora viuda y su niña,

que fueron mi familia allí. ¿No has vuelto a Villacañas?

Volví con cierta frecuencia al principio, que conservas amigos,

vas a salir un poco de juerga.

Luego ya más mayor volví a ver a esta señora y a su hija,

con mi novio ya fuimos a verlas.

Pero luego el ritmo de estar en Madrid,

además trabajando y estudiando.

Ha corrido ya el tiempo

y falta un poquito menos de una hora para que la caja se abra.

Es el tiempo que vas a tener que esperar

para saber qué hay dentro de la caja,

quién te la envía y por qué.

Muy bien.

Te dejo este tiempo para que pienses en todo eso

que me has contado y mucho más y, de verdad, disfrútalo.

Porque yo creo que te va a encantar.

Muchas gracias.

Aquí te dejo con tu caja del tiempo, hasta luego.

Hasta luego.

Faltan muy pocos minutos para que se abra

la caja del tiempo que Pilar ha enviado a su amiga Afra.

Será el punto y final de tres décadas sin saber la una de la otra

y un nuevo principio para una amistad que nunca debió estancarse.

Tengo muchas ganas de encontrarme con ella en los pocos minutos

que quedan, tengo muchas ganas.

No me puedo creer que, detrás de esta puerta,

está la persona que estoy esperando ver en 30 años,

no me lo puedo creer.

-Estoy deseando que se abra, me gustaría que tuviera dentro

la cara de alguien,

a quien esté deseando ver o volver a ver.

Estoy segura de que va a ser muy agradable.

Gracias a quien haya sido.

-A ver cómo reacciona, a ver es su reacción hacia mí,

a ver cómo se muestra hacia mí, porque yo estoy muy nerviosa,

estamos esperando, queda muy poquito.

Para mí es muy importante en mi vida

y estoy deseando decírselo cara a cara.

-Yo he tenido la suerte de vivir como inquilina en una sola casa,

en la que fui muy feliz,

y también tengo una inquilina en una casa mía

a la que quiero mucho,

quizás el mensaje me pueda parecer contradictorio.

Desde luego, si se busca inquilina y el mensaje es para mí,

el único lugar en el que yo he vivido

como inquilina es en la casa de Petra y Pili.

Como una hermana pequeña,

fue mi familia y mi hermana cuando no estaban mis hermanas.

Fueron mi familia, la he querido mucho durante todo este tiempo.

Qué rica,

qué guapa,

qué pedazo mujer.

Muchas gracias, qué detalle más bonito.

-Te lo mereces todo. -La que has montado.

-Quiero que sepas que te quiero muchísimo,

que en estos 30 años nunca te he olvidado,

que si mi madre hubiera estado aquí hubiera hecho lo mismo.

-Mi niña, muchas gracias.

Lo que yo os debo,

si vosotras fuisteis mi familia allí y después siempre me habéis querido,

siempre.

Me duele mucho no haber estado con tu madre, eso sí me duele mucho.

-Meses antes de morir preguntó por ti,

no había nada en Internet y yo no podía hacer nada, le decía:

"No sé dónde conseguir sus señas, su teléfono".

Porque se hizo reforma en casa y perdimos el teléfono

y ya no pudimos contactar contigo.

-Si ella está aquí.

-Qué rica, muchas gracias, cariño.

-Espero que no pasen otros 30 años sin vernos,

que has sido una hermana y que te quiero muchísimo.

-Yo a ti también, cariño. No pasará tanto tiempo.

Tan importante es apartar de nuestra vida

a las personas negativas como recuperar de nuestro pasado

a aquellos que, en su día, fueron especiales para nosotros.

Es el tiempo de recuperar amistades, quién sabe si usted será

el siguiente en recibir la próxima caja del tiempo.

He pedido la caja del tiempo para agradecer a mí hermano Alberto,

que me dio un riñón y llevo una vida de buena calidad.

He vivido más años con el riñón de mi hermano que con los míos.

-Cuando me lo hice, del trasplante de vivo a vivo no se hablaba.

Aquella época, con la edad que tenía,

era mucho más difícil tomar la decisión que si me pilla ahora,

con más de 50 años.

A Pepe, hace 37 años, su hermano le salvó la vida.

Pepe enfermó y solo un trasplante podía salvarle.

Alberto, su hermano, no lo dudó, y poniendo en riesgo su salud,

le donó un riñón. De esa manera salvó la vida de Pepe.

He pedido la caja del tiempo para agradecerle a mí hermano Alberto

que me dio un riñón y llevo una vida de una buena calidad.

Quiero agradecérselo,

porque lo que mi hermano ha hecho no tiene precio.

Va a hacer 37 años, todo empezó porque me dolía mucho la cabeza,

los dolores eran enormes,

me hacen las pruebas médicas en Algeciras

y no sabían qué era lo que tenía.

Vine a Sevilla y el servicio de nefrología me dijo

que tenía una insuficiencia renal.

Me dicen que ninguno de los dos riñones funciona

y que la única solución era un trasplante.

Cuando me dijeron que lo que necesitaba

era un trasplante se me vino el mundo encima,

estamos hablando de hace 37 años, eso era una cosa desconocida.

Me di cuenta que era una cosa grave

porque el doctor me puso las cartas sobre la mesa

y me di cuenta que era la cosa gravísima.

El viaje de vuelta de Sevilla a Algeciras fue el viaje más malo

que he hecho yo en mi vida, hice el viaje llorando.

Cuando llegué a casa, primero se lo dije a mi mujer,

tenía a mis niños, yo pensando en ellos me puse a llorar.

Yo siempre estaba esperando, pero siempre con una pequeña duda,

que eso no saliera bien,

él se quedaba con un riñón y yo me quedaba igual que estaba.

Cuando mi hermano Alberto me donó el riñón tenía 20 años,

pero anteriormente había estado unos 6 meses de preparación,

la decisión la tomó con 19 años.

Mi hermano renunció para darme el riñón

a una cosa que le gustaba mucho,

que era jugar a futbol, estaba jugando en el Algeciras B,

y una vez que donó el riñón, con un riñón no era muy aconsejable.

Yo creo que mi hermano no era consciente del peligro.

Mi hermano Alberto tenía 19 años pero lo tenía claro.

Mi hermano sabía que yo era antes que el futbol.

Mi hermano es un fenómeno, un monstruo.

A mi hermano Alberto que no le iba a quedar ninguna secuela,

que con un riñón se vive perfectamente bien.

Los médicos eran muy positivos,

dijeron que si salía bien yo podía llevar una vida normal.

Recuerdo el día de la operación, fue un 25 de enero de 1979,

recuerdo que a las 08:00

nos llevaban a los dos en la camilla para el quirófano.

Él iba a uno y yo iba a otro.

Me acuerdo que antes de irnos en la habitación, vino mi hermano,

me dio un beso y un abrazo y nos dimos la mano y ya está.

Lo único que recuerdo tras la operación

es los médicos me dijeron que todo había salido muy bien,

que mi hermano estaba muy bien y que yo estaba también muy bien.

Cuando yo llegué a Algeciras yo empecé a hacer una vida normal.

He vivido más años con el riñón de mi hermano que con los míos,

espero vivir muchos más,

quiero batir un record, porque según tengo entendido,

el record de trasplantado está en 40 años.

Por la vida de mi hermano Alberto siempre me he preocupado muchísimo,

si no es por mi hermano no creo que yo hubiese visto crecer a mis hijos.

Mi hermano, aunque él lo sabe, es un héroe.

Creo que a mi hermano,

recibir la caja del tiempo le va a sorprender.

Voy a enviar la caja del tiempo a mi hermano Alberto,

que me ha regalado 37 años de mi vida.

Voy a meter en la caja del tiempo una estrofa de una canción

que se llama "Estremécete", que cantan Los Llopis,

él sabe que a mí me gusta mucho, y mi reloj,

que lo va a reconocer en cuanto lo vea.

Cuando él reciba la caja no va a saber que soy yo.

Yo creo que mi hermano intuirá lo que le voy a decir,

porque yo he sido una persona agradecida

y él enseguida lo va a saber.

Quiero que le entregue la caja su mujer, Cristina,

que para eso es mi cómplice.

Quiero que la caja del tiempo se abra dentro de tres horas.

Hace 37 años, Alberto salvó la vida a su hermano donándole un riñón.

Ahora será Pepe quien le entregue algo que ha guardado con todo

su agradecimiento en la caja del tiempo.

Cristina, su mujer, será la encargada de entregarle la caja.

Alberto, me han dado e n recepción esta caja para ti

y me han dicho que no la puedes abrir

hasta que todo esto se ponga en cero, no sé qué es.

¿Tú sabes qué es? -No.

-No se me ocurre nada, por mi parte, te prometo...

No lo sé. Yo estoy más sospechosa que tú.

Ya estoy hasta dudando.

-Habrá que esperar un tiempo.

¿Quién me manda la caja del tiempo? No tengo ni idea,

se me ocurren varias personas. Pero no sé decirte.

Por diferentes temas, por mi vida laboral,

pero no tengo ni idea.

Mi mujer y yo estamos últimamente queriéndonos cambiar de vivienda

y ella quiere un tipo de vivienda y yo quiero otro.

En todos los matrimonios nunca se está de acuerdo.

No creo que sean las llaves de la casa que me apetece.

Yo soy nacido en Algeciras, me dedico a la hostelería,

tengo un mesón.

Mi hermano, el cuarto, que somos cinco hermanos,

empezó a tener unos problemas de riñón y estuvo un año en diálisis

y todos los hermanos decidimos hacernos las pruebas

para ver si alguno de estos riñones eran compatibles con él.

De los cuatro hermanos, descartaron dos,

nos quedamos otros dos, y de los dos que quedamos era mi hermana,

que tenía ya formada la familia y yo era soltero,

decidí donarle yo el riñón.

Pepe tenía 33 años y yo tenía 20 años.

El día que me dijeron que faltaba un mes para trasplantarnos,

ahí sentí ansiedad, todo.

En un principio cuando empezamos a hacernos las pruebas

y vieron que el riñón más compatible era el mío, yo dije que sí,

como todo el mundo, muy valiente.

Pero cuando llega el momento de la verdad...

Pero tampoco fue tan doloroso, tan traumático.

Pero cuando yo me lo hice,

de trasplante de vivo a vivo no se hablaba.

Yo recuerdo que creo que fue uno en Barcelona

y otro en Madrid y el tercero fue el nuestro.

En aquella época, con la edad que tenía, era mucho más difícil

tomar esa decisión que si me pilla ahora con más de 50 años.

Ahora ni me lo pensaría,

porque la calidad de vida que tengo ahora

no es la que tienes con 20 años,

que había un futuro de haber jugado a futbol,

pero a mí eso me dio igual,

era la vida de mi hermano y calidad de vida mi hermano.

A mí me prometieron, y aquí está, después de 36 años,

sigo viviendo una vida normal.

Yo siempre he tenido una relación especial con él a partir de,

y antes he tenido una relación muy parecida,

no te puedo destacar

de qué porque tuviera con él una relación especial

le diera el riñón.

Porque si hubiera sido otro hermano, lo hubiera hecho igual.

A raíz de darle el riñón, hay una relación especial, claro.

Yo creo que si a mi hermano no le hubiera dado el riñón,

hoy en día estaría muerto hace un montón de años.

Desde que ha llegado la caja del tiempo me siento intrigado,

deseando ver qué ocurre.

Lo que más curiosidad me da es de quién es que lo que haya.

Yo creo que es mi hermano el que me quiere dar la sorpresa,

porque otra persona en otros niveles de mi vida

no creo que haya llegado a esto.

La caja del tiempo guarda 37 años de vida y gratitud.

37 años que se resumen en unas letras

y en un reloj que Pepe envía a su hermano.

Cuando se abra, Alberto sabrá lo mucho que significa para él.

Quedan 7 minutos y 12 segundos, que se van a hacer interminables.

No sé hasta qué nivel he podido hacer

algo para esto, no lo sé.

Si es así, de que yo hago algo importante para los demás,

que yo no lo hago con esa intención y hay alguien que cree que he hecho

algo muy importante para él, no sé.

-Nunca le agradeceré lo que ha hecho por mí,

ahora cumplo dos veces años.

Uno, cuando nací, y otra cuando me trasplantaron.

-La caja pesa y dentro hay algo que suena,

pero no tengo ni idea qué es.

-Espero que mi hermano se lleve una gran sorpresa

cuando abra la caja.

-Quedan 34, 33, 32 segundos.

-Estoy deseando verle y abrazarle.

-Lo sabía, mi hermano.

Agradecer todo lo que le he dado.

Pero siempre estamos igual, Pepe, que yo he hecho esto pero ya está.

Que él sabe que yo no tengo que hacer estas cosas,

que con el día a día es suficiente.

Que seguiría haciendo lo mismo que hice.

-Esto es para darte las gracias por los 37 años de vida que llevo

con tu detalle, con tu generosidad, los años que llevo viviendo bien,

como mucha calidad de vida.

-Sabes que no tienes que hacer estas cosas,

que con vernos todos los días es suficiente, tonto.

Yo sé el cariño que le tenías a este reloj.

Que no hagas más estas cosas.

-Que te quiero mucho, tú lo sabes. -Lo sé.

Ser donante es un acto de generosidad

que hace grandes dos vidas,

la del que dona y la del que recibe la donación.

Es el tiempo de dar vida y quién sabe si usted

será el siguiente en recibir la próxima caja del tiempo.

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Cuestión de tiempo - 21/11/16

21 nov 2016

La caja que envía Patricia a sus padres encierra un mensaje: gracias por ser fuertes y no rendiros nunca. Pilar quiere volver a encontrarse con su amiga Afra tras 30 años sin saber nada de ella. Pepe recibió un riñón de su hermano hace 37 años. Hoy le agradece todo el tiempo de vida que le ha dado.

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