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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

Cuéntame,...

...tú que has vivido...

...el despertar...

...de un tiempo que nos cambió.

Volverás...

...a ser un niño...

...al recordar...

...las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado...

...en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Sentirás...

...el dulce abrazo...

...de aquellos padres...

...que dieron todo por ti.

El sabor...

...del primer beso,...

...todos los sueños...

...que tú querías cumplir.

"Huelgas, encierros, manifestaciones".

"España se vio sacudida por un rumor de protesta social...

...que amenazaba al país".

"Era el final de la era del orden y la obediencia".

"Para mí, coincidió con el principio de una época maravillosa".

Te quiero. Y yo a ti.

Yo más.

¿Cuánto?

Mucho.

Mucho, mucho.

¿Cuánto? De aquí a la luna.

Pasando por el sol.

Soy tan feliz.

Anda que yo...

Yo más. No.

Yo más. No, yo.

-¡Que ya son las 10, venga!

¡No fastidies! ¡Que cierran el portal!

Llamamos al telefonillo. La culpa es para mí.

-Tiene razón.

El último.

Te quiero. Y yo.

-¡Ya viene, deja de pelar la pava!

¡Yo me voy!

-Venga, que tus padres te castigan. ¿A mí qué?

Luego no nos podemos ver y lo que nos sobra es el tiempo.

Me voy porque me lo has dicho tú. Te quiero.

Adiós.

-¡Corre! Toma.

Paga tú, Josete.

¿José Luis Romero, por favor? Sí, espero.

Las 22.30. Estará a punto de llegar.

Un momento, José Luis.

Estará a punto de llegar... Adiós, hija.

José Luis. Buenas noches.

Soy Antonio Alcántara, de Gráficas Husillos.

He intentado localizarle y no he dado con usted.

Estaba de viaje.

¿Qué pasa? Nada, un cliente.

¿Están todavía con la huelga? Sí, no sé qué va a pasar.

¡Dios mío, qué tiempos nos esperan!

No sé dónde vamos a llegar.

Macho, dais asco.

Lo que tienes es envidia.

¿Envidia de estar embobado todo el día?

Estáis todo el día "te quiero".

Os falta esto para estar como Elena Francis.

Cállate.

Nos van a castigar por llegar tarde.

Hemos estado jugando al ajedrez.

¿Quién se lo cree? Dijimos eso la semana pasada.

Estamos preparando un campeonato. Bueno.

El ajedrez me da igual. No sé mover ni un peón.

Mira que eres agonías.

Yo no vuelvo a ir contigo.

Te buscas la vida. Vale.

¿Tan bueno es?

Es genial, es como flotar.

¿Le has tocado las tetas?

¡Anda ya, eres un guarro!

Esto es amor. No sabes lo que es sentir lo que yo siento.

Yo le entiendo, José Luis.

Pero entiéndame usted a mí. Si me diera unos días...

Con la huelga, no se puede contar más. Llevamos casi un mes.

Igual mañana está solucionado.

¿Por qué no hacemos una cosa?

Si usted me da una semana,...

...le hago el pedido a precio de coste y me quedo sin porcentaje.

Si no es en fecha, no lo quiere.

No, lo entiendo.

Muchas gracias. Buenas noches y perdone.

¡La madre que le parió!

Ahí está.

No sé qué hace en la calle. Sí.

Somos nosotros. Ábrenos.

¿Qué horas son estas?

"¡Arriba, Carlos!"

¿Quién es?

-Soy yo, ¿me abres? -"Sube".

Desiderio, qué bonito.

Llegan a las mil y tú, tan tranquilo.

¿Has venido con los niños?

Estoy en mi casa, que son las 22.30.

"Intentando cenar". ¿Abrís o no?

¡Josete, sube, que bajo y te arrastro!

-Ya era hora.

Tarde.

"No se lo tienes que decir porque me lo oigas a mí".

¡Desde luego!

Vamos a cenar, no sé qué hacemos esperándole.

¿Era Carlos? Sí, está subiendo.

¿No sabe que cenamos a las 10? Lo sabe perfectamente.

Se le quita el plato. En esta casa, se cena a las 10.

Está en clases de ajedrez.

Como si está en clases de parchís. ¡Qué ingenuidad!

¿Para qué le sirve el ajedrez?

Que estudie.

Buenas noches. Buenas noches, hijo.

No son horas.

No me he dado cuenta de la hora.

No te has dado cuenta.

Te voy a servir la cena. Que sea la última vez.

La próxima vez avisas a tu padre...

...y te va a buscar, que no nos gusta que tardes.

Ese juego del ajedrez creo que es muy bueno para el cerebro.

Juegan con figuras blancas y negras.

¿Tú con cuáles juegas?

A veces, con las negras y a veces, con las blancas.

A mí me gustan más las negras.

Lávate las manos primero. Que sí.

¿Sí qué?

Que voy.

¡Esa no es forma de contestar a tu madre!

¡Espera!

¡A ver si te cruzo la cara!

¿Qué he dicho? Ya lo sabes.

Lo que has dicho.

¿Te importa un bledo lo que digamos?

Una semana sin ajedrez.

¡Pero papá! Ni papá ni papó.

Y la próxima vez te dejo fuera.

Venga.

Tengo más razón que un santo. Me cago en la mar.

Ha sido la primera vez. ¿La primera?

La tercera y las que me ocultas.

Si te crees tan mayor para hacer lo que quieras,...

...atente a las consecuencias. ¿Está claro?

Sí. ¿Sí o sí, claro?

Sí, papá. Sí, claro.

Dilo, no te ha comido la lengua el gato.

No creas que vas a hacer lo que te dé la gana.

¡Lávate y no pongas cara de bobo!

"Continúa la huelga en los transportes".

-Te digo yo que eso de las huelgas está orquestado desde Moscú.

Lo sabré yo.

-Estos lo que quieren es que el país reviente de una vez.

-"Los ánimos entre los taxistas..."

-Claro que van dados.

Si estos rojos nos buscan, nos van a encontrar.

¿A que sí, Ramón?

-Como en el 36.

-En el 36, llevabas pantalón corto.

-¿Y qué? ¡Qué mal momento para que falte el caudillo!

-Habla más bajo, joder.

-¿No puedo hablar? -No.

No, porque me pueden meter en un lío, coño.

-"O tempora o mores".

-Muy bien. -¿Jugamos o no?

-Yo me voy.

Ahí te dejo...

-¿Te vas?

¿Has puesto lo de mañana?

-Sí, está apuntado.

Adiós, señores. -Adiós, guapa.

Sales tú.

Paquita.

-¡Hola!

¿Has venido a ver a Pili?

-No, no, venía a verte.

A ti.

-¿Cómo que a mí, para qué?

-¿Cómo que para qué? Para verte y hablar contigo.

-¡Ah! ¿De Pili?

-¡Y dale con Pili! Si Pili y yo no...

Vamos, que nada.

¿Te ha contado otra cosa? -No, ¿qué me va a contar?

-Lo nuestro no funcionaba, no iba a ningún lado.

Como vosotros, ¿no?

-¿Qué vosotros?

-Tú y don Miguel.

Habéis cortado, ¿verdad?

-Me alegro de verte, pero me tengo que ir.

-No te vayas así.

-Es muy tarde, no he cenado y me van a salir sabañones en los pies.

-Quería pedirte una cosa. -¿Qué cosa?

-Que como tú estás sola y yo también,...

...a lo mejor te apetece salir a tomar algo...

...o al cine.

-¿Al cine? -Sí.

O a bailar. -¿A bailar tú y yo solos?

-Que se apunte Loli y yo me traigo a un amigo.

¿Qué dices? -¿Y Pili?

-A Pili le dices...

Que se vaya a hacer puñetas.

Mañana ponen "Terremoto".

Es con efecto surround, se mueven las butacas.

-¡Qué invento!

¡Qué mareo! -Sí.

¿Saco una entrada para mañana?

-¿Mañana ya?

-Mañana tengo pase pernocta.

-Mira, viene alguien.

-Dime sí o no.

-¡Yo qué sé, Jordi!

-Jordi no, Paquita. Se dice "Yordi".

"Yordi".

-Mira, Jordi, confianzas las justas.

¡Hombre!

¡Un momento, compañeros!

¡No habléis todos a la vez!

La situación es la siguiente.

Los compañeros de artes gráficas llevan un mes de lucha.

Si reciben el apoyo que nos solicitan,...

...podemos dejar las principales ciudades sin prensa.

-¿Qué apoyo?

-Parar las rotativas.

-Los periodistas, en huelga. -Y los de las distribuidoras.

España debe levantarse sin periódicos.

-¿Con cuánta gente contamos?

-Esperan una señal para parar las máquinas.

-¿Y los de fuera de Madrid?

-En Barcelona, "Vanguardia" y "Diario de Barcelona" están por la labor.

-¿Y si llaman al ejército?

-No van a militarizar todo. -Ese no es el problema.

-¿Cuál es el problema?

-No conocemos nuestra fuerza.

-Para eso sería la huelga.

-Este tema exige mucha más prudencia.

-¿Eres pactista o qué?

-Si nos metemos en un lío, quiero enterarme.

-¿Te explicamos por qué luchamos?

-No hace falta, pero lo que tengo claro...

-¿Cómo que no?

-Compañeros, hay que ir a la huelga.

Hay que parar el país.

De arriba abajo.

Himno de España

Antonio.

Antonio.

¿Qué? Se ha acabado la tele.

Me voy a la cama.

¿Tan mal están las cosas en la imprenta?

Muy mal, Merche.

Un solo cliente que pierda y tengo que cerrar.

No puede seguir la huelga indefinidamente.

Eso creía yo.

Parece que lo tenían todo pensado.

Han hecho una caja de resistencia y con eso, van tirando.

¿No puedes hablar con Curro? Parece razonable.

No depende ni de Curro ni de mí. Viene de arriba.

Los sindicatos no pararán hasta que lo revienten todo.

Yo había hecho una provisión de gastos.

He firmado letras para la ofset, las planchas, la tinta.

Y si no saco la revista, me lo como. ¿Qué tenéis que pagar?

Ya te digo.

Los adelantos para comprar material.

Y los gastos fijos: sueldos, Seguridad Social, horas extra.

Necesito saber las cifras.

Vamos a ver.

Las letras para los materiales son 250 000.

Son a 30, 60 y 90.

¿Y los proveedores?

De proveedores, están:

Una extra de tinta.

Es muy importante, la revista lleva varios colores.

Eso son 75 000.

"Continúa el paro".

"Las partes reunidas ayer...

...no han acercado posturas y el sector continúa en huelga".

¡Qué harta estoy!

Bueno.

Toma, cariño. ¿Tienes algo suelto?

Estuve en el banco y no pude sacar dinero.

Por las huelgas.

A ver si tengo algo.

El que no para es porque no quiere.

¿Han dicho algo de las gráficas?

Yo no he oído nada. No tengo más suelto.

Con esto me arreglo.

Tengo una reunión en "Criterio". A ver qué les explico.

Las revistas no se hacen solas. Hasta luego.

Adiós.

Yo también me voy.

Que llegas tarde. Adiós.

Se me olvidaba.

¿Qué es esto? ¡Espera!

Ven aquí. Es un sobre.

¿Eso qué es?

¿Que qué es?

Su tutor quiere hablar conmigo hoy.

¿Has hecho algo malo? No, lo juro.

No jures, que es muy feo.

Algo habrás hecho.

Me tiene manía. ¿Te tiene manía?

Todos los jóvenes dicen eso.

Me lo das cuando se ha ido tu padre.

No me acordé. No me chupo el dedo.

Con la de cosas que tengo que hacer. No vayas.

Eso te gustaría. Llego tarde.

Como me digan algo malo de ti, no ves la calle en un mes.

A este átalo corto o te dará más disgustos que los mayores.

Lo ato corto. Ya ves el caso que me hace.

Habla con Antonio.

Con la cantidad de problemas que tiene.

Haz lo que te parezca, pero ya estás avisada.

Como no lo endereces con esta edad, luego ya no podrás.

¡Mano dura, Pablo!

Estoy a favor de las reformas.

-Dentro de un orden. -Exacto.

-¿Qué pasa con la revista?

-No atosiguéis a Antonio.

Ya sabéis cómo están las cosas.

-Si dejamos de salir este mes,...

...perderemos 500 000 pesetas.

-¿Tanto?

-Eso o más. -¿Te ha comentado algo Antonio?

-Los de gráficas no son unos santos.

Buenos días. -Aquí lo tenemos.

He tenido que hacer unas gestiones.

-Bueno, ¿qué?

Desgraciadamente, todo igual.

-Ya que estamos todos, vamos a dar comienzo a la reunión.

Claxon

¿Qué haces aquí?

-¿Usted no había llamado a un taxi?

-No.

Pero si me acercas a Desengaño... -¿A la calle Desengaño?

¿Usted sabe lo que le va a costar? 80 pesetas como poco.

Si va conmigo delante, a lo mejor le sale gratis.

-Tú y tus bromitas.

A Desengaño, ¿no?

Vamos para allá.

Antes de primavera, no habrá partidos.

-Pero lo de legalizar el PC... -De momento no.

No.

-Nadie en su sano juicio va a legalizar el PC.

Se legalice o no, hay que contar con ellos.

¿Quién está detrás de las huelgas? -De eso queríamos hablar.

Eduardo, no puedo darte una fecha.

Yo tengo una fecha comprometida.

Esperemos que esto no dure mucho. -¿Tienes algún dato?

No.

-O sí.

¿Cuánto aguantarán esos muertos de hambre sin cobrar?

El gobierno piensa intervenir en el conflicto.

Están hasta las pelotas.

-Podríamos contratar otra imprenta. -Están todas en huelga.

-Portugal tiene muy buenas imprentas. -Y toallas, Sebastián.

-Este número.

Que no.

La prioridad es la revista.

Era prioritario dar la cara cuando la secuestraron.

O solo aparecí yo. -Tampoco te pongas así.

Yo creía que me había ganado la confianza para ser tratado mejor.

Y ya veo que no.

-Antonio tiene razón.

-Está bien, perdona.

-Podrías tenerla a tiempo.

Si digo que la tendré a tiempo, la tendremos.

-¿Cómo la vas a imprimir? Es asunto mío.

-¿Qué dices, Pablo?

Vienes de las artes gráficas. -Si dice que estará, estará.

-Pues asunto concluido.

Una semana, no podemos esperar más. No te preocupes.

Hola. Hola.

Mercedes, ¿verdad? Sí.

Ya nos conocemos.

Nos presentó Eugenio.

Sí, me acuerdo. Carola.

Creía que hablaría con don Mariano. Sí, lo sé.

Pero se ha ausentado y me ha pedido que la atienda yo.

Eugenio y yo somos buenos amigos.

Cenamos juntos y me enseñó fotos de su nieto.

Está guapísimo. Sí, ojalá vuelvan los tres.

Sí. Eugenio es un profesor estupendo.

Pase, siéntese.

El despacho está ocupado.

¿Esta es la clase de Carlos? Sí.

Pues nada, usted dirá.

Yo creo que podríamos tutearnos. Pues tú dirás.

Lo primero que quiero transmitirte es que Carlos es un chico estupendo.

Es despierto, inteligente.

Es curioso. Da gusto tener alumnos como él en clase.

Muchas gracias. Lo segundo,...

...y por eso es por lo que Vigueras quería verte,...

...es que ha tenido faltas de asistencia sin justificar.

Sobre todo, por la tarde.

¿Cómo que faltas, algún día no ha venido a clase?

Bueno.

A mi clase no ha faltado nunca.

De clase de matemáticas,...

...de física y química y de religión se ha ausentado cinco veces.

Míralo tú misma. Nunca ha hecho novillos.

Ya.

Y es rarísimo, porque Carlos no da problemas, todo lo contrario.

Pero yo creo que no debemos alarmarnos.

Hay que averiguar si le está pasando algo.

Claro que pasa.

Ha faltado a clase. Y más que le va a pasar.

No me refiero a eso.

Me gustaría saber...

...si has notado algún comportamiento extraño.

A lo mejor está pasando por algún problema.

Pues no sé.

Últimamente, está más distraído.

Sí, yo también le he notado más distraído.

En clase, está como si tuviera la cabeza en otra parte.

Ese no es motivo para faltar a clase.

O sí, Mercedes.

Vamos a ver.

¿Ha discutido con vosotros en casa? ¿Cómo que si ha discutido?

Bueno, si le habéis gritado o le habéis reñido...

...por algo en particular.

No sé, lo normal.

¿Qué es lo normal?

Algún grito de vez en cuando.

¿Algún cachete quizá?

Algún cachete se ha llevado, para qué te voy a engañar.

Pero lo normal.

Ya.

¿Y vosotros? Me refiero a ti y a su padre.

¿Habláis con vuestro hijo?

¿De qué?

De sus cosas, de sus aficiones, de sus amigos.

¿Qué está leyendo ahora, lo sabes?

Pues...

Ahora mismo, no.

Pero hablar, habláis.

Claro que hablamos.

Habla mucho de política, pero es una niñería.

Quiere parecerse a su hermano.

¿Respetáis sus opiniones?

¿Cómo le vamos a respetar? No sabes cómo nos ha tenido con Mao.

Si Carlos tuviera un problema, algo personal,...

...¿os lo contaría?

¿Qué problema va a tener?

¡Vaya panda de cabrones!

Has estado cojonudo. Tú también.

Muchas gracias. Es lo menos que podía hacer.

¿Qué es eso del gobierno? Un farol.

El problema es cómo vamos a salir de este embrollo.

¿Vamos?

¿Crees que te voy a dejar solo?

¡Ah!

Muchas gracias, mi alférez.

¿Qué tienes pensado?

Adivina.

Te conozco como si te hubiera parido.

El jefe más importante que he tenido siempre me decía:

"No dejes que los demás hagan las cosas por ti".

Hazlas tú mismo. Así lo haré y solo.

No me puedo fiar ni de mis socios.

Si trabajo día y noche, en menos de una semana lo tenemos.

Cuenta conmigo. ¿Contigo?

¿Quién te enseñó esta mierda de oficio?

Tienes razón. Muchas gracias.

¿Cuándo empezamos? Hoy.

A partir de las 6. No habrá piquetes.

Consultaré con Paulino. No.

Bueno, no consultaré nada. A las 6, en la imprenta.

Si no puedes venir, lo entenderé.

No tienes que entender nada. Bueno.

No van a jodernos esos comunistas.

Tienes más razón que un santo. Precisamente un santo...

A su edad, los chicos están especialmente sensibles.

Emocionalmente, quiero decir. Emocionalmente.

Aunque parezca que les da todo igual, es lo contrario.

Ahora es cuando más necesitan de nuestro apoyo.

Por eso te pregunto si habláis.

¿Crees que ha hecho novillos porque no hablamos con él?

O no encuentra con quién hacerlo en casa.

Necesita encontrar en vosotros a unos padres.

Pero también a unos amigos. Eso está muy bien.

Pero no me veo jugando a los futbolines.

No se trata de eso.

Bastaría con que empezarais a tratarle como un adulto.

Alguien que tiene su opinión de las cosas y al que respetáis por ello.

Como un adulto.

¿Lo que me sugieres es que no le castigue?

Claro.

Debes hacerle ver que lo que ha hecho está mal.

Pero averigua por qué lo ha hecho. Eso es lo importante.

Pues nada.

Intentaré hablar con él de adulto a adulto.

Olvídate del niño.

Estas revistas te van a venir muy bien.

¡Ah!

"Cuadernos de pedagogía".

Son muy interesantes.

Confiamos en Carlos. Se lo merece.

Muchas gracias. A ti.

Adiós. Adiós.

Bueno.

Ya hemos llegado.

-Muchas gracias. -De nada.

Esperanza.

-¿Sí?

-Que lo del otro día de quedar para charlar estuvo muy bien.

Me gustó mucho hablar contigo. -A mí también.

Teníamos pendiente esa charla.

-Podríamos repetirlo.

Podríamos quedar para charlar como amigos.

¿Te sigue gustando ir al cine? -Sí.

Pero no veo películas tristes. -Ponen una de Concha Velasco.

O una de catástrofes naturales, que están muy de moda.

Podríamos ir esta misma tarde.

-¿Esta tarde?

-Si te viene bien, te puedo recoger a las seis.

-Está bien.

-¿Sí? -Sí, a las seis.

-Allí me tendrás, como un clavo.

-Hasta la tarde. -Hasta la tarde.

¿Cómo una huelga? Las noticias no hacen huelga.

-Se trata de ser solidarios con los compañeros de gráficas.

-¿Compañeros de qué?

-Compañeros trabajadores. ¿No eres trabajadora?

-Sí, soy fotógrafa de prensa.

-No es un conflicto de clases. -El conflicto lo tienes tú.

Yo sé quiénes son mis compañeros. Tú, Raúl, Gallardo.

Lo tuyo son otros compañeros. -¿A qué te refieres?

-Lo sabes perfectamente. Los compañeros de partido.

Ya sé de dónde viene de madrugada.

Esto se discutió ayer, ¿no?

-Sí, ayer discutimos la posibilidad de la huelga.

-¿Y tú qué dijiste? -Eso no te lo puedo decir.

-Yo me voy. -No te vayas.

-Quiero saber si estabas a favor de la huelga o no.

-Dijo que no estaba de acuerdo.

-¿Entonces?

-Si la mayoría decide que hay huelga, tenemos que ir.

-¿Sabes qué te digo? No contéis conmigo.

Ya llevo muchos años obedeciendo.

-No contamos contigo.

-¿Qué, esperando el tranvía?

Como si no hubiera trabajo que atender.

Te ha dicho que habléis con él. Sí, eso me ha dicho.

¿Y de qué vais a hablar con Carlitos?

De sus cosas.

En mis tiempos, esto se arreglaba más rápidamente.

Ahora se sabe más que antes. ¿Por eso has salido tan mal?

Más trabajadora, más honrada y más limpia no la hay.

Termina la pera, anda. Ahí está.

Ahí está tu amigo.

No me gastes bromas. Hola, hijo.

Hola.

Tú y yo tenemos que hablar. ¿Hablar de qué?

¿Me vas a regañar? Eso también.

Pero ahora quiero que hablemos.

¡Ay! Madre.

Nada, yo no digo nada. Siéntate, que vamos a hablar.

Vamos a ver, hijo.

¿Hay algo que quieras hablar conmigo?

¿Hablar?

Sí, hablar, de cualquier cosa.

Piensa.

¿La paga?

No, de la paga no.

De algo más importante.

Algo que te preocupe, algo serio.

¿Existen los extraterrestres? ¡Te voy a dar yo a ti!

¿No tienes nada que contarme? Mercedes, Mercedes.

Vamos a ver, hijo.

¿Dónde te has metido estos días que has faltado a clase?

Han sido dos tarde. Cinco, pero eso no importa.

¿Me puedes decir por qué has faltado a clase?

¿Por qué? Sí.

Por qué.

Pues...

Porque...

...he estado con un amigo.

¿Con Josete? No.

Josete ha venido alguna vez, pero he estado con otro amigo.

¿Y dónde habéis ido?

¿Dónde van a ir? A los futbolines.

No, abuela, no hemos ido a los billares, hemos ido...

...a recoger papel y cartón.

¿A recoger papel y cartón? ¿Estáis vendiendo papel al peso?

Sí. Sí, eso.

Han echado a su padre del trabajo. No les llega el dinero.

Yo les ayudo. Por eso llegué tarde.

¿Por qué no me lo has dicho antes?

Porque me regañáis.

Ve a lavarte las manos.

¿No me castigas?

No. No sé, ya hablaremos.

Pero no vuelvas a faltar a clase.

Si tienes algún problema, me lo cuentas y lo arreglamos.

Vale.

Carlos.

Llévale estas 100 pesetas a tu amigo.

Gracias.

Dile que es de parte de tu abuela.

Desde luego, lo he juzgado mal. Me he equivocado.

Claro, hay que tener más comunicación. Lo acabo de leer.

Pero un buen cachete a tiempo... Que no, cachetes no.

Hay que tratar a Carlos como un adulto.

Y me han dado 100 pesetas. "¿No me digas?"

Si te apetece, podemos ir al cine.

Solo si te apetece.

"Al cine América". Vale.

"¿Dónde quedamos?"

¿Donde siempre? "Vale".

"Oye, que te quiero". Yo también.

"Yo te quiero mucho".

Pero yo más. "No, yo te quiero mucho más".

Me voy a tener que ir. Cuelga.

"Cuelga tu primero".

No, cuelga tú. "No, tú primero".

Cuelga. ¡Carlos, hijo!

¡Ven a comer! Me están llamando.

Adiós. "Adiós, te quiero".

"Ocúltese bajo la ligereza de UBS".

"Déjese acunar por el calor de su pelo largo".

¡Qué felicidad algunos!

Y otros intentando sacar una revista para pagar los créditos.

Carlos, date prisa, por Dios.

A ver si se presenta un piquete.

Me arriesgaré. No me quedaré con los brazos cruzados.

¿Qué haces esta noche? Voy al periódico.

Tengo una guardia.

¿No puedes pedirte un día?

Por una vez, no pasa nada.

No puedo, es una guardia.

La guardia es importante.

¿No puedes o no quieres? Oye, Antonio.

¿Te has enterado del gesto de Carlos con un compañero?

Sí, ya me he enterado. Te he hecho una pregunta.

Yo te he respondido. No puedo.

Será que no quieres. Es lo que pasa.

La familia no les parece nada importante.

Tienen cosas más importantes en qué pensar.

No digas eso. Claro que sí.

La solidaridad obrera, eso es lo más importante.

A tu padre que le den por saco.

No puedo, ya te lo he dicho.

"Continúa el paro en todas las explotaciones...

...que tiene Hunosa en la cuenca del caudal".

-Deberíamos contratar a alguien.

Para que haga las noches.

Hay días que me quedo dormido.

Si no me he estampado, es porque Dios no ha querido.

¿Tú qué dices?

-¿Qué digo de qué?

-De contratar a alguien. Mi mujer tiene un pariente en el pueblo.

-Habrá que hacer números.

-Por supuesto.

Pero tratándose de un familiar, no va a cobrarnos mucho.

Bueno, me voy.

Haré un par de carreras antes de abrir el taller.

Paga y luego hacemos cuentas. -Está bien, Ramón.

-Adiós, Paquita. -¡Adiós!

Hola, Miguel.

-Hola, Paquita.

-¿Me puedo sentar?

-Claro, faltaría más.

Es tu restaurante.

-"Recordemos los contenciosos sobre la pesca...

...o los productos frutícolas".

"Existen en el derecho..."

-¡Cómo está el mundo! ¿Verdad?

-Un desastre.

-Guerras y más guerras.

-Y asesinatos.

Se le quitan a uno hasta las ganas de comer.

-Y tanto.

-"Sin no se llega a un acuerdo...".

-¿Qué mal ha hecho una lechuga para acabar así?

-No sé, a lo mejor tienes razón...

...y las lechugas son inocentes. -¡A ver!

¿Tienes turno esta tarde?

-No, la verdad es que no. ¿Por qué?

-Por nada.

Bueno...

Por si te apetecía salir a dar una vuelta.

Y charlar.

-¿Charlar?

-Sí, Miguel.

Charlar sobre el mundo, sobre Francia, sobre las huelgas.

Como amigos.

-Como amigos.

-Claro.

-Pues esta tarde no va a poder ser.

He quedado.

Otro día, mañana. Pero esta tarde no.

-Has quedado.

Bueno.

Otro día, claro.

-"Es la de Clemente Domínguez Gómez".

"Sevillano de unos 30 años de edad".

"Contable".

-¿Qué me dices de los del Palmar de Troya?

-Unos locos, Miguel.

-Unos locos.

No sé dónde vamos a parar.

Dile que me llame, es urgente, por un asunto de la imprenta.

Él ya lo sabe.

No entiendo por qué no está dando la cara.

Ya sé que no me estás diciendo ninguna mentira.

No te olvides de decirle que se ponga en contacto.

Adiós.

¿Qué pasa?

Almagro se ha ido al pueblo.

Yo tampoco estoy convencida.

No tengo otro remedio.

O eso o cerrar la imprenta. Menos mal que me queda Paulino.

Ahora, para trabajar, tiene uno que esconderse.

Ten cuidado.

No te preocupes. Si quieres, te llamo cada hora.

No voy a pegar ojo.

Que no me voy tranquilo.

Hala.

¡Dios santo!

Aquí tenéis. -Gracias.

Claro que entiendo a mi padre. La imprenta es su vida.

-Ayúdale. -¿Tú también?

¿A mí quién me entiende? -¿Qué tiene que entender?

¿Que tienes devoción a la Pasionaria? -Recuerda dónde estamos.

-En España, no hay derecho de huelga.

-Y te parece cojonudo. -Me parece fatal.

Pero no vas a cambiar las cosas. -No esperaré a que tú lo hagas.

-Se está conmigo o contra mí.

-¿Podemos hablar?

-Sí, podemos hablar.

-Me voy.

No sea que me vaya de la lengua. -Adiós.

Problemas, ¿no?

-Lo de siempre. ¿Qué ha pasado?

-"La Voz Social" y "Tiempo Nuevo" secundan la huelga.

-¿Y los de laboral.

-No han dicho nada.

Creo que será favorable.

-Ojito, chicos.

-¿Has visto la de Saura? -No, todavía no.

Me han dicho que está muy bien. En cuanto pueda, voy.

-A mí también me lo han dicho.

-¿No libráis esta tarde?

-Sí. Espero a Juana para ir a ver "Cría cuervos".

-Ya, "Cría cuervos".

Y tú ibas a acompañarles de carabina.

-No, iba a tomar café con los compañeros. ¿Pasa algo?

-Pasa que hay un par de periodistas de mi sección...

...que andan de planta en planta metiéndose en líos.

Si les conocéis, decidles que se anden con cuidado.

No quiero huelgas.

Les tengo mucho aprecio, de verdad.

Y no me gustaría tener que ponerles de patitas en la calle.

¿Se lo diréis? -Claro.

Se lo diremos. -Pues eso.

A escribir, que es lo vuestro.

No juguéis con fuego, no vayáis a haceros pis en la cama.

Apúntamelo, Blas. -Muy bien, jefe.

La cantidad de gente que había comprando.

Y dicen que hay crisis. Las rebajas son las rebajas.

¿Tú crees que me queda bien?

Por lo menos, vas a la moda.

Son los colores que se llevan.

Se acabaron el gris y el marrón. Hay que ponerle color a la vida.

Tú le pones bastante colorido.

¿Te pasa algo, Herminia? No, nada.

¿Tienes hora? Sí.

Las 17.05. ¿Por qué? Ya.

Me tengo que ir.

Te invito a tomar un café.

No, no, otro día.

Si quieres, nos sentamos a descansar.

He quedado en ir al colegio a recoger a mi nieta.

¿A ti no te importa? -¡Qué me va a importar!

Si no te importan sus pelos...

Ahora, ándate con ojo.

-¿Por qué?

-¿Por qué dice? -El cine está cargado de erotismo.

¿Qué película vais a ver?

-Creo que "Terremoto". -¿A que la ha elegido él?

-Sí. -Te pondrá el brazo por encima.

Para protegerte, te dirá. -¡Anda!

Eso son tonterías.

Solo voy a ver la película. -Tú fíate.

Antiguamente, nos cosíamos los ojales a los botones.

Por lo que pudiera pasar. -¡Valentina!

-Buenas tardes. Buenas tardes, Desi.

Voy a cortarme el pelo. ¿Otra vez?

Te lo cortaste la semana pasada. Soy como el hombre lobo.

-Ya me ocupo yo.

No, que se lo corte Valentina.

-¿Yo? -Alguna vez será la primera.

-No se moleste.

Te lo va a cortar muy bien y no te vamos a cobrar.

Bueno. Acompáñame al almacén.

-¿Qué quiere que le corte?

-Solo lavar y marcar.

Ruido

Perdona, Antonio, esto parece una "boite".

No te preocupes, va a hacer más ruido la máquina.

¿Quién es?

Ven conmigo.

¡Me cago en la leche!

-Si no oigo ruido, no entro.

Es para que no sepan que estamos dentro.

Dame una chaquetilla.

Ponte esto en la corbata, a ver si te la pilla.

¿A mí? A lo mejor sí.

Hay que ver lo que me gusta el cine.

En París, no nos perdíamos una.

-Nos conocimos en la cola del Arlequín.

-El Arlequín. ¡Qué tiempos aquellos!

¿Qué película fuimos a ver? No, no me lo digas.

"La sirena del Mississippi".

-Te acuerdas. -¿Cómo no me voy a acordar?

Esas cosas no se olvidan.

¡Qué guapa estaba Catherine Deneuve!

Y qué guapa estabas tú.

-Va a empezar. -Esperanza.

-Nos lo vamos a perder.

-"Los sellos de Correos sirven para franquear la correspondencia".

"Además, cuando en algún país, en este caso España,...

...sucede un hecho sobresaliente, como es la proclamación del Rey,...

...gracias a la filatelia y a sus emisiones...

...el hecho es dado a conocer en todo el mundo".

-¡No empujes, Jordi!

He pisado a la señora.

-Es que no veo.

-Porque hasta las 18.30 no has aparecido.

-El coronel me mandó a recoger la compra.

-¡Chist!

-¿Pasa algo, Miguel? -Nada, Esperanza.

¡Qué pequeño es el mundo!

-¿Quién nos iba a decir que volveríamos a encontrarnos?

Está todo tranquilo. Nadie sabe que estamos trabajando.

¿Ya ha llegado Carlos?

No, estará a punto de llegar. Prometió venir a estudiar.

Estaba preocupado.

Lo que le decimos le entra por un oído y le sale por otro.

Antonio, no digas eso.

Es que le hacemos poco caso.

Ahora resulta que no le hacemos caso. ¡No me fastidies!

"Lo tenemos un poco abandonado".

Hasta que nació María, era el benjamín de la casa.

Tiene el síndrome del príncipe destronado.

¿El síndrome de qué?

¿Eso te lo ha contado la zarina?

No, Begoña es de Económicas.

Son unos cuadernos de psicología. ¡Antonio!

Tengo mucho trabajo.

Yo voy a seguir estudiando.

¿Tienes para mucho?

Aprovecharemos mientras esté tranquilo.

Te dejo la comida en el horno. En un rato, te llamo.

No, te llamo yo. No quiero timbres.

"Tened cuidado".

Sí, está todo tranquilo. -¡Ya está bien!

Perdonad, era una llamada.

Sí, pero hay que terminar. ¿Esto ya está?

¡Aaa!

-Es el surround.

-Ya me he dado cuenta.

-Agárrame, que no me importa. -No, ya se me ha pasado.

-¡Me cago en la mar! -¿Decías?

-No, que hay que ver lo que es la naturaleza desatada.

-Jordi.

Que te embalas. -Pero si es por ti, mujer.

Para que te sientas segura. ¿A que no tienes miedo?

-Todo lo contrario.

-¿Qué haces, Miguel? -Nada.

He visto a un conocido.

-Siéntese bien, que no veo.

-Me empino porque tampoco veo.

Bueno.

-¡Ya está bien!

Te vas a tu sitio. -No he hecho nada.

-¡Chist!

-Como no te comportes, me voy a poner a gritar aquí mismo.

¿Y qué haces?

¡Ah!

-Si quieres, nos vamos.

-No, mujer, nos perderíamos lo mejor.

-¡Jordi!

-Esto no puede ser.

-Miguel. -Chaval.

Las manitas quietas.

-¡No hay derecho!

-¡Cállese, marqués de Sade de vía estrecha!

-¡Cállese, por favor!

¡Hágame el favor!

¡Entérate!

¡O dejas de sobar a mi Paquita o te rompo el brazo!

-¡Échelo a la calle!

-¿Se quiere sentar? -Perdonen.

-Échelo a la calle.

-¡Cobarde!

-Cállense ya. -¡Por favor!

¿No te van a decir nada?

Como mucho, llego a las 10.

Les diré que me quedé estudiando.

¿Mañana nos vemos?

Paso por tu colegio. Vale.

Te quiero.

Y yo a ti.

Gracias por la bufanda.

Hasta mañana. Adiós.

La viejecita oyó llegar a su marido.

Recuperó su tamaño habitual.

Y se sentó... Bueno, Mercedes.

¿Voy poniendo la mesa? Sí, porque tiene mucho sueño.

Di buenas noches a la abuela.

Buenas noches.

Hasta mañana.

¿Ha llegado Carlos? No.

¿Cómo que no?

Le dije que llegase pronto y son las 21.30.

Es capaz de haberse ido a recoger cartones.

Pues yo he estado en las rebajas esta tarde.

No le he visto.

Somos los de siempre, ¿no? Antonio se queda en la imprenta.

Muy bien.

Ya voy, madre. Cariño, a dormir.

Jesusito de mi vida.

Tú eres niño... Como yo.

Por eso... Te quiero tanto.

Y te doy mi corazón.

Tómalo. Tuyo es.

(AMBAS) Mío no.

Teléfono

Dígame.

"Hola, mamá, soy Toni". Hola, hijo. ¿Querías algo?

No, solo llamaba para saber si papá ha vuelto ya.

Pues no.

Pero parece que no tienen problemas.

Me alegro. Solo era para eso.

No le llames, no quiere oír el teléfono.

Ya me hago cargo. "Claro".

Adiós, mamá.

"Adiós. Hijo".

Dime.

Le diré que has llamado.

Te dirá que no esperaba eso de mí.

Tu padre está cansado y dolido con todo lo que está pasando.

Pero vamos,...

...para no ir con él tendrás motivos importantes.

Sí, tengo un motivo importante.

Ven mañana y se lo dices.

Muy bien.

"Hasta mañana". Hasta mañana.

"Mamá". Dime.

Gracias.

Adiós, cariño.

¡Ay!

Las 21.30.

Este niño me va a oír. Mercedes.

Dime.

Tengo que decirte una cosa.

De Carlos.

Hola, compañero.

¿Cuál es tu número? -4965.

-Señores, por favor, vayan saliendo.

Perdone.

¿Se ha estropeado el autobús?

Chaval, tú sabes leer, ¿no? ¿Qué pone ahí?

A partir de las 21.30 del martes 20 de enero...

...se interrumpen los servicios por paro indefinido.

Si llego tarde, mi padre me mata.

Coge un taxi. No tengo dinero.

¿Podría acercarme?

Baja, que tenemos que cerrar.

¿Qué te parece este amarillo?

Que tú me preguntes qué me parece...

Muy bien y España está muy grande. Como debe ser.

¿A cuánto me vas a pagar las horas extra?

-¿Horas extra? -Claro.

Esto es una cooperativa y hay otros miembros.

Esos miembros, socios vuestros,...

...estarán escuchando Radio Moscú.

Teléfono

Teléfono

¿Saben que estás aquí?

¿Por qué me miras a mí?

Ni mi mujer sabe dónde estoy.

Pues no lo cojas, Paulino.

Sería un cliente.

Me has dicho que el amarillo este... Sí.

Teléfono

-A ver si es mi mujer. No le he avisado.

¿Cuántas veces hay que repetirte las cosas?

¡Paulino, hombre!

Sí, dígame.

-Antonio, soy Curro.

Es Curro.

-Ya se ha enterado. Dime, Curro.

-Escúchame, que no tenemos mucho tiempo.

Saben que estáis ahí.

¿Saben o lo sabéis?

Sabemos y saben. No todos piensan igual.

Aclárate. No sé para qué me llamas.

Para avisarte de que van para allá unos compañeros.

¿Vienen unos compañeros? -Que vengan.

¡Qué pena me da! No tengo vino para ofrecerles.

-Tómatelo en serio. No se andan con bromas.

¿Y qué piensan hacer tus amigos?

Imagínatelo. Estáis reventando la huelga.

Están cabreados. Ya lo sé.

No voy a alegrarles yo.

¿Quieres que te partan las piernas?

No quiero que me partan las piernas. -Llamaré a la policía.

Deja que hable con él. Si no, te lo paso.

-"Oye, Antonio". Dime, Curro.

Déjate de policías y hazme caso. Vete a casa.

Te advierto que no se andan con chiquitas.

Ya.

Sabes que no puedo hacer eso.

Me la estoy jugando por ti.

Y te lo agradezco.

Aunque no tapa el daño que me haces.

¡Vete a freír espárragos!

Yo ya te he avisado.

¡Joder!

Llama al comisario Pedroche.

¿Comisario? Sí, de mi parte.

Llámalo.

Claro.

Explosión

¿Qué ha sido eso?

Quieto, quieto. Deja que apague la luz.

-No salgas.

Sal.

No salgo. ¿En qué quedamos?

-¡Chist!

Nos van a oír.

¡Joder!

¡Me cago en la leche!

Voy a por el extintor. ¡No te acerques!

Está lleno el depósito.

¡Llama al comisario ese que me has dicho!

Vámonos, Antonio, que puede explotar.

¡Lo tengo a todo riesgo! -¡Venga, por favor!

-¡Entra!

Entra, por favor.

Ahora, esta me la pagan.

Un fresco, Pili. Un fresco y un aprovechado.

-Tampoco es para tanto, que no te ha hecho nada.

-Porque no le he dejado.

Es un pulpo tu Jordi. -Tanto como un pulpo...

-Un pulpo, no sé de dónde sacaba tantos brazos.

Por arriba y por abajo. -A ver si le has dado pie.

-¿Qué?

No me hagas hablar.

¡Qué habrá pensado Miguel!

-Oye, Paqui.

Parece que el único malo es Jordi.

Como si Miguelón fuera un santo. ¿No iba con otra?

-¡Pero salió en mi defensa!

-Eso hubieras querido tú.

-¡Tu Jordi es un chiquilicuatre! -¡No es mi Jordi!

-¡Es lo que parece! No haces más que defenderle.

-Eres muy injusta. -Mira quién fue a hablar.

Le dejas por un pelo en la nariz. -Eso es asunto mío.

-Y tan tuyo.

Tan pequeño y tan peludo.

-¿Sabes qué te digo? -¿Qué?

-Que eres una calienta.

Mejor me callo.

-Me voy. -Muy bien.

-¿Y sabes lo que te digo?

Quédate con tu Jordi. No le llega a la suela del zapato a Miguel.

-Eso voy a hacer.

-Muy bien.

-¿Qué os pasa? -¡No te importa!

-Esto parece una casa de locos.

-Lo que me faltaba.

¿Cuándo te has enterado? ¡Voy!

¿Crees que pueden cambiar de idea?

Te tengo que dejar, que están llamando.

Si sabes algo, me llamas otra vez.

Adiós.

Hola. -¿Puedo pasar?

-Claro, pasa.

-Toni, lo he estado pensando.

Creo que tienes razón.

Estaré a tu lado.

-No, eres tú la que tienes razón.

Debí confiar más en ti. -No, no.

Has hecho lo que debías.

Me pone nerviosa que te pase algo y la pago contigo.

-¿Lo olvidamos?

-Lo olvidamos. -¿Amigos?

-Amigos.

-Ven aquí.

Se abre la puerta

-No sirvo para esto.

¡Estoy mayor para tonterías!

Hola, chicos. -¿Te pasa algo?

-¿A mí?

¿Puedo hablar con vosotros? -Sí, claro.

¿A qué hora le has visto?

Pues serían cerca de las cinco.

¿A la hora de clase? Claro.

Y no estaba recogiendo cartones.

Por eso ha estado faltando.

Así es.

Mira, Mercedes.

No me gusta refregar las cosas, pero te lo advertí.

Átalo corto.

Y déjate de conversaciones y contemplaciones.

Así no vamos a ninguna parte.

¿Cómo nos ha podido decir una mentira tan gorda?

Pues ya ves.

Y encima le doy 20 duros.

Nos ha engañado.

Como si fuéramos dos tontas.

¡Ay, Señor, Señor!

Perdone. ¿Sí?

¿El barrio de San Genaro? ¿San Genaro?

Son siete u ocho calles a la derecha.

¿Está seguro?

Sí. Pregunta por ahí.

Y Jordi parecía una mosquita muerta.

No veáis cómo se abalanzaba sobre Paquita.

¿Qué iba a hacer, partirle la cara con dos leches?

-No.

-Pues eso hice.

-¿Le pegaste? -No, pegarle no.

Pero me puse de pie en mitad del cine y me puse a gritar como Tarzán.

¡Las manos quietas! Un desastre.

Paquita me lanzó una de sus profundas miradas de odio.

Y Esperanza, la chica que venía conmigo, se enfadó.

Se fue y me dejó allí solo.

-Compuesto y sin novia. -Sin novias.

-Vosotros reíros.

-Ya voy yo.

-Toni.

-Hola. -Hola.

-Miguel, tienes visita.

-¿Yo?

-Miguel.

No sabes las cosas tan feas que ha dicho Pili de mí.

-Venga, Paquita. Venga.

Venga.

Ya estás con tu Miguel.

Venga.

Se va a consumir el caldo.

No aparece.

Portazo

Aquí está. ¡Carlos, hijo!

¿Qué pasa con Carlos? Antonio.

¿Dónde está Carlos?

No.

¿Está faltando a clase? Alguna tarde. Dos o tres.

¿A qué esperabas?

Después de la conversación... ¿Qué conversación?

Bueno, una charla.

No es igual una conversación que una charla.

Eso pienso yo. ¿Me dejáis?

Después de la charla,...

...juró que no volvería a repetirse y yo le creí.

¿Por las buenas? Pues sí.

Carola me dijo... ¿Qué Carola?

La profesora. ¡La que faltaba!

Son casi las 12 y este niño no viene.

Faltan 20 minutos.

Por eso he dicho casi.

¡La madre que lo parió!

¿Qué vamos a hacer? Pregúntaselo a Carola.

No la pagues conmigo, que estoy nerviosa.

No la pago contigo, estoy pensando.

Voy a cenar. Ya ajustaré cuentas cuando llegue.

¿Y si le ha pasado algo? No le ha pasado nada.

Cuando llegue, le va a pasar.

No se olvidará en la vida. ¡Idiota!

He tenido un día como para que me toque las narices.

Casi salimos por los aires.

¿Ves como no le ha pasado nada?

Voy a abrir. Espera.

¿Espera a qué?

Son las 12. Precisamente.

Quedamos en que se venía a las 10. Que espere.

Espera.

Que espere.

Tienes razón, Antonio.

Pero es que son las 12 de la noche.

Hace un frío que pela.

Habrá 2 grados bajo cero.

Mejor, Herminia. No me vendrá mal un escarmiento.

Telefonillo

Antonio, por favor.

Espera.

¡Ya está bien por hoy!

¡Desde luego!

"Carlos, te abro".

Carlos.

Dile que suba antes de que baje yo.

Carlos.

¡Carlos!

¡Carlos!

No está.

Desde luego, Antonio.

Se habrá ido al camión. Son las 12 y tiene 15 años.

Ya sabe cómo van las cosas.

Pero no discutáis, por favor.

Me voy a por él.

¿Adónde vas? ¡A la calle!

Por eso hace lo que quiere.

¡Carlos!

¡Carlos!

¡Carlos!

Guapito, ¿quieres venir con mami?

-Aquí no se te ha perdido nada.

¿Me has oído? ¡Aire!

¡Que te doy!

"Sin medir las consecuencias de mis actos, eché a andar sin rumbo".

"A cada paso que daba, la soga iba apretándose más".

"Si lo que quería mi padre era guerra, la iba a encontrar".

"No conocía la fuerza de un quinceañero enamorado".

Te la vas a ganar.

Se van a reír. ¡Estate quieto!

Quieres ser millonario.

Adiós.

¿Y si te prometo no ir? No me lo creo.

En tiendas de campaña.

¡Te quedas sin Reyes!

¿Qué te han hecho?

Pues yo sí.

Pero si tú ya eres gitano.

¿Qué?

¿Diamante? ¡Tú estás bobo!

Yo no quiero que me cuentes nada.

Solo quiero que vengas.

Con nosotros.

Para eso he venido.

Cuéntame cómo pasó - T9 - La huelga nuestra de cada día - Capítulo 159

31 ene 2008

 Si algo llamaba la atención en estas fechas, finales de enero de 1976, es sin lugar a dudas la cantidad de huelgas que proliferan en casi todos los sectores del país. Desde que se declaró la ¿guerra¿ en las Artes Gráficas, Antonio no duerme tranquilo. En la imprenta todo sigue igual, ya que los obreros se mantienen firmes en su idea de no trabajar hasta que la situación mejore. Antonio está cada vez está más preocupado porque si pierde clientes no va a poder hacer frente a los numerosos pagos que tiene que hacer y teme tener que cerrar el negocio.

Para apoyar a las imprentas y aumentar la presión, algunos periódicos del país han decidido también hacer huelga. Tony apoya el parón aunque se siente culpable de no ayudar a su padre en estos difíciles momentos. La presión de los socios de 'Criterio' es cada vez mayor ya que no están dispuestos a sacrificar el siguiente número de la revista por la huelga que hay en la imprenta. Así que Antonio, con la ayuda de Paulino y don Pablo, sigue imprimiendo a pesar de conocer el riesgo que tiene abrir la imprenta durante la huelga. Curro ha decidido secundar la huelga y como está en contacto con los sindicatos se entera de que los piquetes van a ir a la imprenta a ¿presionar¿, así que avisa a Antonio para que se vaya cuanto antes.  Pero éste que no está dispuesto a ceder al chantaje de los piquetes continúa trabajando junto con Paulino y don Pablo.

Mercedes, por su parte, apoya a Antonio porque sabe la difícil situación que su marido está viviendo. Por eso cuando la profesora del instituto, Carola, le dice que Carlitos está faltando últimamente a clase decide no comentárselo a su marido para no preocuparle e Intenta solucionar el problema por su cuenta. A Carlos en estos momentos lo único que le preocupa y en lo único  que piensa es en Julia, algo que acabará con la paciencia de Antonio que está más susceptible de lo habitual por sus problemas con la imprenta.

Y si la relación de Carlos y Julia cada vez va mejor, no se puede decir lo mismo de la de Miguel y Paquita, que siguen enfadados porque tienen diferentes formas de ver las cosas. Miguel cansado de los enfados de Paquita decide invitar al cine a Esperanza, su antigua novia. 

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