www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
881402
No recomendado para menores de 7 años  Cuéntame cómo pasó - Cap.138 - Más dura será la caída
Transcripción completa

Cuéntame,...

...tú que has vivido...

...el despertar...

...de un tiempo que nos cambió.

Volver...

...a ser un niño...

...al recordar...

...las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado...

...en tu largo caminar.

Cuéntame...

...cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Sentirás...

...el dulce abrazo...

...de aquellos padres...

...que dieron todo por ti.

El sabor...

...del primer beso,...

...todos los sueños...

...que tú querías cumplir.

"La propaganda oficial presumía de que con Franco se vivía seguro".

"Pero aquí había, como en todas partes, atracos y asesinatos".

"En el extranjero los delincuentes tenían nombres como Scarface...

...o el Estrangulador de Boston y les hacían películas".

"Y los de aquí se llamaban Matatrés o el Majara".

"Y llenaban páginas de periódicos especializados en lo tremebundo".

"A mi padre le quitaban el sueño unos tipos capaces de todo...

...por cobrar su dinero".

Teléfono

Dígame.

Hoy es el día.

¿Tiene lo nuestro?

No.

No lo he reunido.

Pero en una semana no reúno, se lo juro.

A mí no me jure nada.

Júreselo a ella.

¿A quién?

Antonio.

¡Merche!

¿Merche? Merche, ¿eres tú?

"Merche, ¿dónde estás?"

¡Antonio, dales el dinero!

¡Dales el dinero!

¡Merche!, ¿qué te han hecho?

¡Merche, Merche! "¡Antonio"

¡Merche, Merche! ¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Sí, estoy bien. ¿Qué pasa?

He tenido un sueño, Merche.

¡Quita, que me has despertado, hombre!

¡Qué mala sombra tienes!

¡Con lo a gusto que estaba!

"En aquella época, 275.000 pesetas era una pequeña fortuna".

"Y mi padre no sabía cómo conseguir ese dinero en sólo dos días".

¿Y papá?

Se le han pegado las sábanas.

¿A Antonio?

Ha pasado mala noche.

Es el pimentón de la cena. Él sabe que no le sienta bien.

Puede ser.

No ha parado de dar vueltas en toda la noche.

Papá, me dijiste que me llevarías en coche.

Otro día, hijo. Ya, otro día.

Vas a llegar tarde.

Por un día que llegue tarde no creo que pase nada.

Tu hijo dice que esta mañana se pasará por la tienda...

...para hablar del tema de Bárbara.

Si puedes, vendría bien que te pasaras.

Pues no lo sé, Merche, no lo sé.

Dale uno a tu padre. Sí.

¡Me cago en la...!

¿Tú has visto lo que me has hecho, tonto?

¡Mira cómo me ha puesto!

Iba a darte un beso.

¿Un beso? Voy a quitármelo.

¡Te voy a dar así!

¡Me cago en la leche!

No lo he hecho adrede. No.

Corre, vete, que llegas tarde.

¿Por qué se ha enfadado tanto papá?

No es nada, hija, no te preocupes.

Es que se le ha derramado el café, ¿eh?

Teléfono

En esta casa nadie coge el teléfono.

Dígame. Dígame.

"Antonio".

Merche, es para mí.

Dime, Rafa.

"¿Dónde andas?"

Estoy en la imprenta esperándote. ¿Estás malo?

No, estoy bien. Rafa, ¿tú y yo habíamos quedado hoy?

No, pero me gustaría verte.

¿Verme? ¿Me vas a hacer un encargo?

Bueno...

Algo así.

Rafa, habla claro, que ya sabes en qué situación estoy.

¿Te puedo ver sí o no?

Me afeito y en media hora estoy ahí.

No hace falta que corras, no te vayas a cortar.

Yo mientras tanto, aprovecho para arreglar unas cosas.

¿Me vas a hacer un encargo gordo o no?

Confía en mí, que soy el Séptimo de Caballería.

Al final, llego al rescate.

Déjate de bromas, Rafa.

A las 10:00 estoy ahí. "Aquí estaré".

¿Estabas escuchando?

Era Rafael.

Decía Antonio algo de que necesitaba un encargo.

Oye.

A ver si lo que le pasa a Antonio es por la imprenta.

No sé, pero si vieras con qué angustia se lo pedía Antonio...

Será que no me entero de nada.

Pero creí que les iba bien, que no necesitaban trabajo.

Ni te enteras ni te enterarás los hombres lo callan todo.

Quizá andan flojos de faena y no quiere preocuparte.

Pues yo prefiero que me diga la verdad.

¡Tengo un nudo en el estómago!

Confía en él.

Antonio siempre ha salido de todo.

Yo creo que es un hombre como debe ser, responsable.

No, si yo no me puedo quejar.

Ojalá me equivoque, pero creo que no es solo el trabajo. Hay algo más.

¿Y de lo vuestro...?

Lo que hablamos de vuestra relación conyugal.

Fatal.

¿Cómo fatal?

Que ni me roza, que no se acerca a mí.

Pero tú lo intentarás, ¿no?

¿Yo?

Pues no. Que lo intente él.

Vamos, que he guardado la fruta de la pasión bajo siete llaves.

No, Merche.

Tú tienes que seguir intentándolo.

Ahora tú debes acercarte a él.

¿Yo?

Sí.

Ya me acerqué. Que lo haga él. Y vamos a dejarlo.

No, no.

Cariño, venga.

Los hombres responden.

En ese terreno, siempre.

Y lo sabes.

Echan "El diablo se llevó a los muertos" y te dejan pasar.

Ya, pero hay que ir con una chica. Con el susto, se te agarra.

Risas

¡Cuidado, animal!

Idos a fumar a otra parte, que la gente se mea.

-¡Cómo se nota que estabais fumando!

¿De qué os reíais?

-De nada.

¡Has sido tú!, ¿verdad?

¡Has escrito lo de butifarra!

¿Qué pasa? ¿Qué pasa si he sido yo?

¿Es mentira? ¡Sí!

Lo sabe todo el mundo. -Les han visto.

-¿A quién?

-A Eugenio y a Carola.

-¡Toma!

¡Es mentira! ¿Cómo van a estar liados?

-¿Porque era cura? ¡Porque está casado con mi hermana!

¡Vaya familia!

¡Te voy a matar!

-¡Dale, Carlos! -Ya he di una vez.

-¡Dale, Carlos! ¡No digas tonterías!

-¡Dale, Carlos!

-¡Tranquilos, chavales!

¡Tranquilos!

¡Venga!

-¡Basta!

¡Separaos! ¿Pero qué os pasa?

¡Ramiro!

Carlos, ¿qué pasa aquí?

¿Carlos?

Nada.

¿Y tú me dices algo?

Perfecto.

Todos a clase.

Y menos pitillitos.

Venga, venga.

No, tú te quedas aquí.

¿Cuántas veces tengo que decirte que no metas con Ramiro?

¿Qué pasa? ¿Habéis discutido de política?

No ha sido nada.

¿Te metes con el más cafre por nada?

No te lo puedo decir. ¿Porque soy profesor?

Yo soy algo más, me parece.

Venga, vete.

Vete.

Y cuidadín, que aquí no se puede fumar.

¡Ni mear!

No se puede mear.

¡Menudos guarros!

Me voy al de profesores.

¡Venga, a clase!

Venga, macho.

Llaman a la puerta

Adelante.

¿Qué tal, Antonio?

¡Hombre, Rafa!

¡Qué alegría verte, chico!

¡Qué puntería tienes!

Toda la vida llegando a las 8:30 y un día que fallo te presentas.

Debí avisarte, pero la cosa ha surgido así.

¿Es tan urgente?

¿El qué?

El encargo.

¿Encargo? Ojalá. El negocio está en manos de mi suegro.

En manos de tu suegro.

Sí, el negocio, la casa.

Todo era de mi mujer.

Pero vamos a ver, Rafa.

¿Tú trabajas en la agencia o no?

Estoy viendo cómo me sitúo.

Espero que den su brazo a torcer. No les conviene el escándalo.

Yo he tirado con el dinero que tenía apartado, pero para pobre no sirvo.

¿Tú para pobre? Ya lo sé.

No lo digas así, que parece que lo nuestro es un vicio.

¿Y si no es un vicio qué es?

Perdona, nosotros de viciosos nada.

Vicioso es el que necesita jugar.

Y yo no piso una timba en un mes y me quedo tan ancho.

Y lo cumplo, ¿eh?

O en dos.

¿Qué dices?

Yo no digo nada, Rafa, y tú parece que tampoco.

Has venido a charlar, no a traerme un trabajo.

Pues tengo cosas más importantes que hacer.

Tú todo lo arreglas trabajando. ¡Qué obsesión!

No es obsesión. Vengo aquí porque me canso de ir al club de campo.

¿No ves que te estás ahogando en un vaso de agua?

Sí, en un vaso de agua.

El problema que tenemos es el de liquidez.

Sí, de liquidez.

Pues lo arreglaremos como se hace, con el peloteo.

¿Con el peloteo?

Me extiendes una letra de la empresa.

Voy al banco, la descuento y al 50 por ciento.

¡Un negocio cojonudo!

No sé cómo no se me ha ocurrido antes.

¿Al 50? ¿No te parece justo?

Justísimo.

Yo recibo el 50 por ciento de una letra que debo devolver en un mes.

A esto hay que sumarle gestoría, gastos y los impagos.

Total, me sale al 70 por ciento. Cojonudo.

Te pago el colegio de los niños.

¿Tanto sube? Sí que sube.

Gastos a medias. ¿Y con qué dinero los pagamos?

Con tu dinero y el mío. En un mes nos hemos recuperado.

¿Jugando?

Jugando.

Chico, qué pena me da.

¡Dios mío, qué tristeza!

¡Tanto estudiar para venir a proponerme un peloteo!

No te pongas digno, que todos lo hacen.

A mí me importa lo que hago yo.

Eso y lo que piensen mis hijos y mis nietos en unos años.

Pero vamos a ver.

No me vengas con líos, que tengo cosas que hacer.

Antonio, pon...

¿Pasa algo, Paulino?

-Venía a recoger un presupuesto.

Pues coja, hombre, coja.

¿Algún encargo, don Rafael?

-Hoy no. Vengo por un asunto personal, ¿verdad?

Sí. Pero ya me iba.

Dale un par de vueltas al asunto.

¡Qué bonito!

Llaman a la puerta

Voy.

-Soy yo.

-Pasa.

¿Cuándo has salido?

-Ayer por la noche.

¡Estás muy embarazada! -Mucho.

¡Que sea la última vez!

¿Que entro en la oficina de mi empresa?

No, que mete las narices en mis asuntos, Paulino.

Está bien, Antonio.

Rafa está en el ajo, ¿no?

¿Qué quieres decir con eso del ajo?

El juego.

Pero ya sé que no es asunto mío.

Exacto, no es asunto tuyo. ¿Es personal el asunto?

Como habéis tardado y discutíais...

¡Paulino, me cago en la leche!

¡Ya está bien!

¿Qué quieres saber?

¿Cuánto dinero nos estamos llevando Rafa y yo de Gráficas Husillo?

Yo no he dicho eso.

Pero lo has pensado. No soy idiota.

Bueno, sí.

Lo siento, pero desde lo del otro día, no me fío de ti.

El otro día tenía un apuro. ¿No sabes lo que es un apuro?

¿Pero qué quieres?

Tienes la llave y no tengo acceso a las cuentas.

¿Quieres saber qué me dice mi mujer? Ven a casa.

A lo mejor ella también está en el ajo.

Tranquilo, que no es eso.

No, tranquilo tú, Paulino.

Tranquilo tú.

Y tenme más de confianza, por favor.

Está bien, perdona.

Es lo menos que merezco después de tantos años.

Todas me han dicho que te recuerdos...

...y que gracias por los paquetes.

-No es nada. -Sí y lo sabes.

Cuando estás dentro, todo se agradece.

-¿Tienes la lista de la gente a la que llamar?

-Sí. Familiares, amigos.

-Pues nos la repartimos, ¿no?

-Inés. -¿Qué?

-En la cárcel se oyen cosas. Todas tienen sus fuentes de información.

-Ajá.

-Rosa dice que andemos con ojo.

Alguien le ha dicho que se están poniendo en marcha muchos casos.

Entre ellos, el nuestro.

Yo tengo miedo. Saben que la propaganda era mía.

Por eso he estado ahí ese tiempo y si quieren, me vuelven a meter.

¿Qué?

-¡Ay!

-¿Estás bien?

-Sí. Sí, sí.

No es nada. Es solo que lo he notado.

Mira.

Pon la mano.

¿Has visto?

-¡Qué envidia, Inés!

¿Qué haces? -Cosas mías. Sigue contando.

Que no me creo lo de Eugenio.

Y menos viniendo del tonto de Ramiro.

-Ya, pero ¡cómo está la de Lengua!

Un día se me va a notar porque estoy con la boca abierta.

-Eso te pasa con todas.

-Es verdad.

-Eugenio se busca a otra porque tu hermana está embarazada.

¿Y qué?

Las embarazadas no lo hacen y 9 meses de embarazo más 5 después...

-Más los de la cárcel.

-Mira, toca.

-¿El qué?

-¡La frente, idiota!

Mira cómo estoy.

-Ardiendo. -De eso se trata.

Le diré a Esteban que tengo fiebre.

¿Vas de viaje? -A ver a una novia.

-¡Sí, a una sueca y en dos días voy y vengo!

Si preguntan por mí, estoy malo.

Hasta luego. ¿Adónde irá éste?

"Si Luis, que era el que más mundo tenía,...

...que las embarazadas no lo hacían en no sé cuánto tiempo,...

...debía de ser verdad".

"¿Y para qué te casabas si no era para hacerlo cuando quisieras?"

"Tenía que despejar esta duda cuanto antes".

Han amparado el delito contra la propiedad...

...cometido por Bárbara Gómez.

Y lo demostraremos a través de los registros.

Y considerándolos responsables subsidiarios,...

...presentaremos la demanda en el juzgado.

¿Ésta es la denuncia? No, es un aviso.

Antes de poner una demanda, se avisa al demandado.

¿Por si se lo piensan? Algo así.

Llaman a la puerta

Adelante.

Hola, Merche. ¡Hombre, Antonio!

Hijo, ¿qué haces aquí? Échale un vistazo.

¿Qué es esto?

Lo enviamos a los que compraban los vestidos de Bárbara.

Dices que tenemos pruebas y yo no registré mis diseños.

¿Qué más da? La cosa es meterles miedo.

Lo que tú veas, pero a mí me gusta ir con la verdad por delante.

Merche, si Toni dice que esto es así, será, que para eso es abogado.

Ya.

Les asustaré más. ¿Sí?

Sí. Publicaré un artículo en el periódico.

Bueno, bueno, tú llega hasta donde veas, ¿eh?

No te metas en un lío por mí.

No te preocupes. Vamos a ver, hijo.

Según esto, se puede decir que casi tenemos un pie en el juzgado.

Sí, claro, ¿y qué?

¿Cómo que y qué, Merche?

¿Sabes la cantidad de dinero que hace falta para eso?

Paga abogado, procurador, provisión de fondos.

O sea, esto es un dineral y una locura.

No, pero se necesita dinero.

¿Y quién dice que no tenemos dinero?

¿Cuánto necesitamos?

Depende de...

¿Qué tienes ahí?

Un dinero por si tengo gastos fuertes.

¿Y lo tienes ahí?

Hace un mes me pagaron en mano y ahí lo tengo.

Y he tenido más todavía. ¡Joder!

¿Con esto tenemos?

Tenemos de sobra.

Pero esperaremos a ver cómo respiran.

Lo que tú digas. Aquí está si lo necesitamos.

No, lo llevamos al banco.

Aquí está bien. ¿Quién pensaría que hay dinero ahí?

Aquí no lo toca nadie.

Vámonos a comer, que la abuela espera.

¿Te quedas a comer? Sí, me quedo.

¡Con los americanos! ¡Paquita!

El rey de las hamburguesas. Lo han inaugurado en Princesa.

-¿En el centro? ¡Lo que les habrá costado el local!

Teléfono

-Imagínate lo que costará un local ahí.

¡Madre mía!

Dígame. -"¿Está ahí Paquita?"

-Sí, creo que está aquí. -"Que se ponga".

Paquita. -¿Qué?

-Es tu...

Miguel.

Perdona, hija.

No me acostumbro.

-Ya.

Hola, Miguelón. -"Paqui".

Estoy en Albacete.

-¿Qué haces ahí?

-Salgo del notario.

He vendido las tierras, las viñas...

Pero ya está.

-¿El qué?

-Ya podemos comprar el restaurante de Tinín y montamos lo que tú quieras.

Un bistró, una churrería y lo que tú quieras.

-¡Qué alegría, Miguelón!

-Ponme con Tinín.

-Que dice que se ponga, que tiene algo muy importante que decirle.

-¿Sí? ¿Le ha tocado la lotería?

-No, mucho mejor. -Dime.

-Tinín, canalla, prepárate, que voy para San Genaro.

Antonio.

Estamos todos a la mesa.

No encuentro el abridor.

Se lo ha llevado Carlos a la mesa. Bueno.

Daos prisa, que se enfría la comida.

Eso digo yo. Merche.

Esta noche voy con Rafa Prieto a un evento.

¿Otro?

Sí, otro. ¿Pasa algo?

No, ya sé que trabajo es trabajo.

Pero no entiendo por qué es siempre por la noche.

¿Qué os lleváis entra manos?

Los pedidos gordos se hacen por la noche.

A mí tampoco me gusta. No me hace gracia.

Trae.

Me ha dicho Raúl que querías verme.

-¿Tienes 5 minutos?

-No. Me voy a cubrir el discurso de Arias.

-¿Mañana cubrirías una entrevista conmigo?

-Mañana tengo laboratorio y lo sabe Gallardo.

¿Entrevista a quién?

-Dame un segundo.

Un minuto.

Siéntate, anda.

-Me siento.

-¿Recuerdas que a mi madre le plagiaban los vestidos?

-¿Lo de la pija ésa? -Aja.

-¿Que le hacía ropa sin pagarle? -Y más.

La entrevistaré. -¿Por?

¿Ahí tienes un artículo?

-A la gente le interesará saberlo.

Hace lo que quiere y no le pasa nada. Hoy es mi madre y mañana otra.

-Esto no tiene nada que ver con trabajo.

Es algo tuyo y se llama encerrona. Para esto no necesitas fotógrafo.

-Juana.

Por favor.

Sí, básicamente es algo personal.

-¿Básicamente?

Dijiste que querías conocerme mejor.

Pues entérate de que conmigo tienes que ir de frente.

Porque yo voy de frente.

-Lo entiendo.

De frente.

Quiero que vengas a la entrevista por si te necesito como testigo.

-Eso ya es hablar claro.

-¿Y bien?

-Que sí.

Pero lo hago como lo que es, un favor personal.

Y píllala en un renuncio o te tiran el artículo.

-Gracias, Juana.

-De frente, Toni, que mejor nos habría en otras cosas.

Buenas tardes. ¿Me puede poner con doña Bárbara Gómez de Araujo?

A los chavales les gustaría ver una película de Tati o de John Ford.

Luego montamos un coloquio...

...y que piensen un poco y que opinen.

¿Qué te parece?

-Bien.

-También podíamos poner alguna película de Pasolini.

O de Bergman.

En sueco, sin subtítulos.

-Ajá.

-O de Fernando Esteso o de Ozores.

O de los hermanos Calatrava.

-¿Pero qué dices?

-No me haces ni caso.

-Perdona, tengo la cabeza en otro lado.

-¿Te pasa algo?

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Esta mañana he estado en secretaría informándome para pedir un traslado.

-A ver.

A ver, cuénteme eso.

-Como os pillen, os expulsan.

Quédate aquí. Ya voy yo.

Claro, y si pasa algo importante, me lo pierdo.

¿Tienes problemas con algún chaval?

-No, no tiene que ver con ellos.

Estoy encantada con los que tengo este año.

-¿No te has adaptado a la ciudad?

Mucha gente y en el fondo, uno está más solo que la una.

De casa al trabajo...

-Estoy pasando por un momento personal complicado.

Mira.

Es difícil de explicar, pero digamos que sí, que me encuentro sola.

-¿Sola?

Perdona, no lo entiendo.

Una chica tan... -¿Tan qué?

-Tan simpática y tan interesante...

...debe relacionarse con los demás.

Joder, perdóname. Hablo como si fuera tu padre.

-No importa.

-Vamos a hacer una cosa. ¿Por qué no vienes a casa a cenar?

O salimos una noche los tres y conoces a mi mujer.

-¿A tu mujer?

-Claro. Seríais buenas amigas.

¿Eh?

-Gracias por animarme.

-Venga.

No nos dejes.

No nos hagas esto.

¿Y Antonio?

-Ya cerrará cuando se vaya.

No te ha dicho que la cosa fuera segura.

-No, solo que tengamos cuidado.

-No lo entiendo. Estuviste en la cárcel. ¿Qué más quieren?

-No sé.

Una cosa es la multa y otra, el juicio por asociación ilícita.

Lo mejor es no pensarlo y olvidarse hasta ver qué pasa porque si no...

-¿Salimos mañana?

-Sí.

-Toca Raimon en el San Juan Evangelista.

Podíamos salir. Si te parece, llamamos a Carola.

-¿Tu compañera?

-Sí.

He hablado con ella y no está muy animada.

No tiene muchos amigos aquí.

-Ya. ¿No tiene pareja?

-No.

-¡Qué raro! Es muy guapa.

-No la conoces. ¿Por qué dices que es guapa?

-Porque tú me lo has dicho veinte veces.

-¿Yo?

¿En serio? -Ajá.

-No sé, no me había dado cuenta.

-Yo sí.

¿Y por qué no vamos al teatro?

-Al teatro podemos ir siempre. Raimon toca mañana.

-No sabía que te gustara tanto. -A mí no, a Carola.

Pero si quieres, vamos al teatro.

-No, no, vamos al concierto.

Para un día que salimos, mejor donde diga Carola.

¡Como es tan guapa!

-¿Qué estás diciendo?

-Más que yo con este bombo.

-¡Ay!

¿Pero qué te pasa?

-Nada.

-Ven aquí.

Buenas noches.

Hola.

Necesito encontrar a Mateo, el que compró mi deuda.

Yo de ese asunto ya no sé nada. Cobré lo mío y se acabó, ¿entiende?

Ya lo sé, pero tengo que hablar con él.

Y no sé quién es.

Tengo hijos.

4.000. -4.000 se apuesta.

Está aquí.

-Voy.

Está ganando.

Gracias.

-4.000 más.

-Levanto.

4.000 más.

-Voy.

-¿4.000 más?

4.000 más ha dicho.

-¡Antonio! ¿Adónde vas?

Déjame. Tengo que solucionar algo.

Escúchame. Tengo que hablarte.

Ven, ven.

¿Qué haces aquí? ¿No quedamos en que no jugaría más?

¿Y quién está jugando?

He venido a hablar con ése.

¿Tú sabes con quién te la juegas?

Yo no le pedí el dinero a él. Él compró mi deuda.

¿Cómo conseguiste tanto dinero?

Traje las escrituras de casa para mostrar mi solvencia.

Véndela, estás a tiempo. ¿Cómo voy a vender mi casa?

O la boutique, lo que quieras.

Si pueden, no te soltarán. Son capaces de todo.

No necesito sermones, necesito ayuda.

Ayúdame o déjame en paz.

Muy bien. Te dejo en paz, Antonio.

Y van.

Y van.

Buenas noches, Mateo.

Quiero hablar con usted.

-Un momento.

Sin prisas.

-Voy...

...y subo.

-4.000.

-¿Trae mi dinero?

No porque el plazo vence mañana.

¿Entonces?

Necesito un aplazamiento.

-10.000 más.

-No voy.

¿Qué decía? ¡Ah, sí!, más tiempo. Ya se lo di.

Pero necesito quince días.

Con quince días o un mes lo arreglo todo.

Mire, yo ya me sé esa historia.

El problema es que más tiempo significa más intereses.

Y dentro de un mes, la cantidad será más grande.

Y usted tampoco podrá pagar.

Yo sí voy a pagar. Soy de los que pago.

Búsquese la vida y traiga mañana mi dinero, que así cobro.

¿Y si no lo puedo traer mañana?

Mire, Alcántara.

Esto es muy serio.

Conocí a uno que no pagó.

Y cuando va en metro, se sienta en el reservado para mutilados.

Yo voy a pagar, Mateo.

Tengo 40.000 pesetas. Cójalas y deme una semana.

Lo solucionaré.

¿Quién crees que soy para pagarme a plazos?

Si tienes dinero, te sientas ahí con dos cojones...

...y nos sacas lo que debes.

¡Y si no, vete y déjanos jugar!

Mateo...

-Vámonos. Coja el dinero.

Vámonos.

Ni se te ocurra. Perderás esas 40.000 y lo sabes.

¿Me das tú ese dinero? Tú lo tienes. Dámelo.

¿Y de qué serviría? Tú tienes un problema muy grave.

Y te lo llevarás todo por delante, a Mercedes y a tus hijos.

Que no me des monsergas. ¿Me das el dinero o no?

No, Antonio.

No.

Fichas.

-¿Cuánto en total? 40.000.

"Que se acerquen al palacio del Pardo".

"Que aunque sea desde la lejanía,...

...contemplen esa luz siempre encendida...

...en el despacho del Caudillo,...

...donde el hombre que ha consagrado toda su vida al servicio de España...

...sigue, sin misericordia para consigo mismo,...

...firme al pie del timón...

Timbre

...marcando el rumbo de la nave para que los españoles lleguen...

...a puerto".

¿Quién será a estas horas?

Antonio lleva llaves.

Pablo.

Perdona por venir tan tarde.

Antonio no está.

Lo sé. Por eso vengo. Tengo que hablar contigo.

¿Puedo pasar?

Pasa.

Gracias.

Buenas noches.

¿Cómo está?

Madre, acuéstate.

Pues tú dirás.

La verdad es que no sé cómo empezar.

Entre tú y yo, las cosas nunca fueron bien.

Por decirlo así.

Pero se trata de Antonio.

¿Qué le pasa a Antonio?

Está metido en el juego.

Debe dinero, mucho dinero.

Espera un momento.

Nunca le he visto jugar a nada. ¿Por qué me dices eso?

Porque es cierto.

Debes creerme.

Antonio está muy mal.

Se está jugando lo que tenéis y lo que no tenéis.

Os está dejando en la ruina.

No lo sabías, ¿verdad?

Yo sabía que le pasaba algo.

Pero...

¿Dónde? ¿Cómo que dónde?

En las timbas.

Cuando se entra en ese círculo, es fácil encontrar dónde.

En casa de un conocido, en un bar.

Incluso en la imprenta hemos jugado.

¿Hace cuánto que lo sabes?

Mucho, Mercedes.

Hace meses, pero no vine a verte porque pensé que él lo arreglaría.

Que dejaría de jugar.

Pero no ha sido así.

No tenemos dinero. Mucho no puede haber perdido.

Ni te lo imaginas.

¿Cuánto?

No lo sé exactamente.

Y no voy a engañarte, Mercedes.

Sabes que no soy un santo.

Yo también juego, pero sé dónde parar.

Antonio no.

He conocido muchos como él.

Se enganchan.

Sí, se encelan. Solo saben jugar a las cartas.

Y no lo pueden dejar.

Tú eres la única que puede ayudarle.

Si no, corréis el riesgo de quedaros en la calle.

¿Dónde está?

Dime dónde está.

Gracias.

¡Merche!

Esto es lo que no podías contarme.

Te lo iba a contar.

¿Cuándo?

¿Por qué te has metido en esto?

Es más fuerte que yo. No puedo evitarlo.

¿Qué necesidad tenías de meterte en esto?

¿Te faltaba algo para ser feliz? No, no me falta nada.

No me falta nada.

¿Entonces?

Por bailarle el agua a Rafael Prieto.

Luego empecé a ganar y me gustó.

Pero no volveré a jugar.

Te juro que no lo haré. No me jures nada.

¿Cuánto dinero debes?

Mucho.

¿Cuánto?

150.000.

¿Te has jugado 150.000 pesetas a las cartas?

Más.

¿Cuánto?

El dinero que tenía yo ahorrado.

112.000 de los beneficios de la imprenta.

Algo que gané aquí, las 40.000 que te robé del maniquí.

¡Ay!

Pero no lo volveré a hacer.

¡Déjame, no me toques! ¡Merche!

¡Déjame! ¡Merche!

¡No te importamos ni yo ni tus hijos!

¡Déjame!

¡Merche, que te quiero!

¡Merche!

¿Cómo has podido?

¿Cómo has podido hacernos esto?

Levántate. No quiero que te vean ahí.

Voy al banco. Quiero estar pronto.

¿Al banco? Sí.

Voy a pedir un crédito o no sé lo que haremos.

Un crédito tarda mucho. No hay tiempo.

¿Se te ocurre otra cosa?

¿Cuándo tienes que pagar?

Cuanto antes.

Yo ya te he dicho lo que voy a hacer.

Tú haz lo que quieras.

Papá, imagínate que quieres mucho a dos personas.

¿Sí?

Y sabes que una está haciendo algo que la otra persona no sabe.

¿Me entiendes?

Perfectamente.

Y crees que si dices lo que sabes,...

...esas dos personas se dejarán de querer y a ti también.

¿Qué haces, lo dices o qué?

Ya te he liado, ¿no?

La verdad siempre por delante, Carlos, siempre.

Haz lo que te dice tu abuela.

¿Y mamá?

En el banco.

Date prisa, hijo.

¿Me llevas?

Si te das prisa, sí.

Hola, tío.

¡Ay, seré tonta!

Tío, como no le he visto desde ayer, no le he contado lo de Miguel.

¿Sigue vendiendo las tierras?

No, ya no.

Ya. Se ha cansado.

No.

No las vende porque ya las ha vendido.

Ya no son suyas.

¿Y eso cuándo ha sido?

Ayer. ¿Ya le han dado el dinero?

Digo yo que sí porque ha pasado por el notario.

Ya estoy, papá.

Ya voy, hijo.

Oye, Paca.

¿Qué?

Dile que no mueva nada sin consultarme.

Algo tendré que decir yo.

Lo que usted diga, tío.

¿Vamos, papá?

Ya estoy aquí.

¡Mami, mami!

Hola, cariño mío. ¿Cómo está mi niña?

Valentina.

Valentina te va a comprar un recortable.

Y me trae un café con leche, que estoy en ayunas.

Llévese el abrigo, hace frío. Dámelo.

¿Qué te han dicho en el banco? Lo que ya sabía.

Que lo del crédito lleva su tiempo y necesitan la firma de Antonio.

¿Le has visto?

Sí, se fue muy temprano.

Y casi lo prefiero así.

Porque sabiendo lo que sé, lo miro y me entra un nudo...

¡Ay, qué disgusto!

El tiempo que lleva diciéndome una mentira tras otra.

Yo no me quiero meter.

Pero esas últimas amistades que tenéis son unos sinvergüenzas.

Fíjate en Bárbara.

Y el marido será parecido.

No sé, madre.

O me demuestra que está arrepentido o no sé qué va a pasar aquí.

Hija, no digas eso.

Es tu marido.

Buenos días.

Hola, Paulino. ¿Me pasas con Antonio?

¿Que no está?

¿No ha ido hoy?

Somos así los españoles. Punto.

Desollamos vivo a un hombre y enseguida le apretamos la mano.

Punto final.

La semana que viene recojo los trabajos de la Generación del 98.

No quiero excusas.

Se me olvidó, no me acordé.

Al que no traiga el trabajo no le califico.

¿Estamos?

Venga, podéis ir recogiendo.

¡Chavales!

-Adiós, Alcántara.

-Hasta luego, chicos.

-¿Sabes quién actúa esta noche?

-Raimon, en el San Juan Evangelista.

Un día de estos Ramiro te hincha a tortas.

-Hola.

Hola, ¿qué haces aquí?

Vengo a buscar a Eugenio.

¿Por qué, pasa algo? Sí.

No, no.

Bueno.

No, pero es que igual se ha ido ya Eugenio.

Dice el conserje que no.

-Está en nuestra clase.

-¿Me acompañáis?

No.

No, porque nos tenemos que ir a casa.

Este pasillo, la segunda a la izquierda.

Pues nada.

Te veo ahora.

Vale.

Hasta luego.

Adiós.

¿Y si se están dando un abrazo?

No sé, dile algo.

Haz algo.

¡Inés!

-¿Qué?

Nos vemos luego en casa.

Claro.

¿Estás bien?

Sí, muy bien.

¿Y tú, Josete?

-Yo, fenomenal.

-Bueno, pues nada, hasta luego.

Adiós.

Soy un cobarde, macho.

Vamos.

Tenía ganas de ir.

Nunca le he oído cantar en directo.

Y no tengo con quién ir.

-Te encantará.

Yo lo vi hace 8 años en el Palau.

Aún se me pone la piel de gallina.

-Hola.

-Hola.

-Hola, mi vida. -Qué sorpresa.

-Ya ves.

-Carola, Inés. -Hola, ¿qué tal?

-Tenía ganas de conocerte.

-Yo también. Eugenio me habla mucho de ti.

-¿Cómo lo llevas?

-Pues muy bien, lo que pasa es que se me hinchan las piernas.

El médico me ha mandado caminar y bueno, eso.

Andando, andando...

...he llegado aquí.

-Yo voy al centro, saco las entradas.

-Muy bien.

Luego os llamo para quedar. Hasta luego.

Encantada. -Igualmente.

-¿Y esto? Es la primera vez que vienes a buscarme.

-Alguna vez tenía que ser la primera.

Pienso venir con el niño, ya me sé el camino.

Es muy guapa.

-¿Quién, Carola? -Sí.

-Ya te lo dije yo.

Habrá entrado y no habrá visto nada.

Porque no estaban haciendo nada.

¿Ése es Luis? ¿Luis?

Sí, míralo.

¡Eh, Luis!

¡Luis!

-No gritéis, que se entera todo el mundo.

¿En qué andas? En nada.

Estoy trabajando en un burger.

¿En qué?

Donde hacen hamburguesas, como en las pelis.

-¿Y dónde está?

-En Princesa, pero no vayáis. Si se entera Cervan, me despide.

Cuando te hagan fijo podemos ir.

Estoy dos semanas a prueba y luego me hacen fijo.

No se lo digáis a nadie. No.

Tranquilo. Hasta luego.

A nadie nadie. Que no.

Joer, sí que tiene potra, ¿eh?

¡Pero si está ahí!

Claxon

¡Vete por ahí!

Me cago en la mar...

No me jodas.

No me jodas.

¡Qué! ¡Quieto, Miguel!

¡Joder! ¡Soy yo!

¡Joder, qué susto, coño!

¿Pero qué haces aquí? Pues buscarte.

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

Paquita. ¿Qué le pasa?

¿Qué le pasa a Paquita? No es Paquita.

¿Qué pasa?

Que soy yo, Miguel.

Que soy yo.

Mueve el coche, que he dejado el mío en medio.

El salvamanteles, madre. ¡Ah, sí!

En una hamburguesería. ¿Quién es?

Me ha dicho que no vayamos y que no se lo dijésemos a nadie nadie.

Pero tú no eres nadie nadie.

¿Cuándo te ha llamado Josete?

Eso es ciática.

Yo la tuve y hasta que no nació tu madre no se me quitó.

Luego te preparo una bolsa de agua caliente.

Y friegas de alcohol de romero, es mano de santo.

Carlos, a comer.

Me parece que no estoy para conciertos, cariño.

¿Embarazada y te vas de verbena?

-No, es un concierto tranquilo. Es un cantautor, Raimon.

-¿Habrá sacado las entradas Carola? -Supongo.

-Dile que no estoy bien y se las pagas.

-También podría ir yo con ella.

"No me lo podía creer, como podía tener Eugenio la cara dura...

...de hacer planes con Carola delante de mis narices...

...y de las de mi propia hermana".

-Bueno, pues nada, vete tú con ella y así las aprovecháis.

¡No!

¿Qué, Carlitos?

Que no...

No tiréis una entrada, con lo que a mí me gusta Ramón.

Raimon, Carlitos.

Mañana hay colegio.

Te vas al concierto de las sábanas blancas.

¡Joer, mamá!

Tú harás lo que diga tu madre.

Y es un concierto de canción tabarra.

Abuela, canción protesta. Y es la que más me gusta.

¿Y papá?

¿Papá?

Habrá ido a comer con algún cliente. ¿Te pongo agua?

Sí.

¿Qué?

Chiribito, Miguel, póquer descubierto con siete cartas.

Ya sé lo que es el chiribito.

Pero no te imagino a ti jugando al chiribito.

¿Y has perdido mucho?

Bastante.

¿Cuánto es bastante?

Bastante.

¿Qué cojones es bastante?

Si Paquita me dice que me quiere bastante es para pensárselo.

Debo 300 000.

Bueno, no. Con lo de ayer, 300 y pico mil.

Pero he perdido mucho más, aunque no importa.

¡Joder, 300 000 pesetas, la madre que...!

Ya sabes lo que es bastante.

¿Por qué coño juegas a las cartas? Vale ya, Miguel.

¿Por qué coño te metes en una timba? ¡Que pares ya!

Lo que me vas a decir ya me lo he dicho yo.

Ahórrate el sermón.

¡Muy bien, pues no hay sermón! No hay sermón.

Pero quieres mi dinero.

Lo necesito.

Me cago en la mar, me cago en la mar...

Yo te lo voy a devolver. No sé cómo, pero lo haré.

Claro que me lo vas a devolver, pero me preocupa que te lo juegues.

Que no.

¿Me puedes decir qué sientes al perder esa cantidad a las cartas?

No se siente nada perdiendo porque uno juega para ganar.

No se siente nada perdiendo el dinero en el tapete.

Nada más que un vacío muy grande.

Y asco, mucho asco.

Y no sé por qué lo he hecho.

No sé por qué lo he hecho.

No sé si soy un soberbio o era para sentirme alguien importante.

El caso es que soy una mierda.

¿Una mierda? Tú eres alguien importante, Antonio.

¡Hombre!

Sí, tú eres muy importante.

Tú eres Antonio Alcántara.

Y vas a trabajar como un cabrón...

...para pagar todo lo que has perdido a las cartas.

Mírame. Eres Antonio Alcántara, mi hermano.

¿Entiendes?

¡Y mi hermano es la hostia!

No me digas que eres una mierda ni lloriquees porque te parto la cara.

¿Me has oído bien?

Joder.

Me cago en...

Anda, toma.

Este dinero es tuyo.

Esto es un préstamo, Miguel. No me has oído bien.

Ese dinero es tuyo.

Ya sé que no se paga con dinero.

Yo me fui a Francia y tú te quedaste aquí con madre. Ese dinero es tuyo.

Te lo voy a devolver. Es muy importante para ti.

Pero sólo hay 150 000, la señal por el pago de las viñas.

El resto me lo pagará Maurín mes a mes.

Qué cosas, el dinero que me salvará sale de los Mauros.

Unos cojones de los Mauros, es de mi bolsillo.

Ya verás cuando Paqui se entere de que lo he perdido.

Ésa es otra.

Vamos.

Espera, Antonio, espera.

Todavía tenemos que hacer algo más.

Noventa.

Hola.

Hola.

Me la ha dado mamá, es para tu espalda.

Gracias.

Ayúdame, anda.

Me estaba empezando a doler. ¡Qué lata!

Inés, te tengo que decir una cosa.

¿El qué?

Es una cosa...

...del instituto.

Bueno, y de Eugenio.

Dicen que está liado con Carola.

¿Y quién dice eso?

Ramiro, un repetidor.

Y ha hecho pintadas. En el váter de los chicos.

¿Lo sabes?

Los profesores nos damos cuenta de todo, Carlos.

Me lo dijo Concha, la mujer de la limpieza. Lo ha borrado con alcohol.

Carlos, a mí lo que de verdad me importa es lo que piensas tú.

"Viendo juntos a Inés y a Eugenio te dabas cuenta de que se querían".

"Y de verdad".

"Ya podía decir misa Ramiro o quien quisiera".

Pienso que Ramiro es imbécil.

Y yo también lo pienso. Yo sólo quiero a tu hermana.

¿Aunque esté embarazada? Por eso la quiero más.

-¿Por qué no iba a quererme?

Nada, cosas mías.

Menudo peso me quito de encima.

Bueno, adiós. -Carlos.

La próxima vez, en vez de pelearte con Ramiro, lo ignoras.

Es más efectivo. Sí.

Venga.

¡Joder!

Y me tenía que dar en el del Matamulas.

Enseguida empezamos.

-El vasito de agua. -¿No había mineral?

-No, pero el agua de Madrid sale de La Pedriza, más mineral imposible.

-Este traje fue la presentación de su marca.

-Está inspirado en los modistos de los 50.

Estilo Vogue.

Es la marquesa de Guardaflorida.

-¿Lo cosió usted? -Hombre, yo no coso, no hace falta.

Las firmas de costura son empresas de artesanía y yo tengo mi taller.

-Tiene una modista.

-Una o varias, no hay una que domine todas las técnicas.

-Además de alta costura, ha llegado a un acuerdo con la boutique Garbo.

-Sí, distribuye mi línea de "prêt-à-porter" en sus 4 tiendas.

Estoy encantadísima.

-Es uno de sus diseños.

-Sí.

Muy informado.

-Sólo he ido al registro.

-Mañana irá a mi taller, ¿no?

-Sí. No me queda claro.

El diseño es suyo, nadie de su taller participó en eso.

-Hombre, participar, participar...

Las ideas, las líneas maestras, son mías.

Pero en un momento dado, si hay mucho trabajo,...

...igual que cogen la aguja cogen un lápiz.

Éste en concreto...

-¿Sí?

-No sé si la sastra que tenía entonces, que se llamaba...

...Mercedes...

...colaboró en esto bajo mi supervisión.

-Claro, eso es lo extraño. -¿El qué?

-Que este traje lo diseñó Mercedes Fernández años antes de conocerla.

Mire las firmas.

-¡Esto es suplantación, no son periodistas ni de "Pueblo"!

-Sí somos de "Pueblo". -Muy bien.

Mejor, así sé dónde encontrarlos.

No tienen ni idea de quién soy yo ni de a qué personas tengo acceso.

Antonio Fernández, ¿no?

Nos veremos las caras, Antonio Fernández.

-Sí, en los tribunales.

-¿Antonio Fernández? -Fernández es mi madre.

Antonio Alcántara Fernández.

La verdad es que toda esta historia no me hace gracia.

Sobre todo por Carola.

-¿Y qué piensas hacer?

-¿Con qué?

-Con la situación, con Carola.

-¿De qué estás hablando, Inés?

¿De qué estás hablando?

-Ellos son unos críos, pero...

Igual han visto algo que está ahí.

-¿Qué quieres decir?

-Cariño, yo sé que a ti Carola... Vamos, que no sientes nada por ella.

-Claro que no.

-Pero no sé si ella no siente nada por ti.

Vamos, que te mira de una forma que...

-¿Que me mira cómo?

-Sí, que te pone ojitos.

-Inés, si la has visto sólo dos minutos.

-Con eso me basta.

Yo sé lo que me digo.

Y si no, fíjate.

Ya me dirás.

-Yo, por las bromas de dos mocosos, no voy a dejar de ser su amigo.

Además, Carola es una persona excelente.

Excelente.

-Ajá.

Tú te lo dices todo.

-¿Qué dices, que no vaya al concierto?

-Yo no digo nada.

-¿Voy o no voy?

-¿A ti qué te apetece?

-Ir, por supuesto.

-Entonces...

...ve.

-Muy bien.

Claro que voy a ir.

Yo sólo se lo he dicho a Karina.

Y yo a Maica. -Yo a nadie.

-Mi padre se lo ha oído al padre de éste.

-Me oiría cuando se lo dije a Karina.

-Me vais arruinar.

Te salen buenas. No las hago yo.

-¡Quedo, quedo!

-¡Mierda, lo sabía!

Como me vea, me mata.

-Mira, ahí está el resto de la panda.

-Este niño sinvergüenza se va a enterar.

Vienen para acá.

-Sois unos bocazas.

-Calla.

-Hola, Cervan.

-¿Dónde está ese mal nacido?

-¿Quién? -¿Quién?

Luis.

-No está aquí.

-Yo no lo he visto en todo el día.

Qué va.

-Si te dicen que no está, no está.

-¿Dónde vas por el suelo?

-Me tengo que ir. -Si acabas de empezar.

-Ya, pero... -Si te vas, no vuelvas.

-Tiene que estar aquí.

Tú lo sujetas y yo le mido las costillas.

-Es una emergencia.

-A mí no me tomes el pelo.

-Yo te digo que ése está aquí y lo encuentro.

¡Vaya que lo encuentro!

Michel, cómo traes el ojo de tumefacto.

¿El suegro?

-Qué va, Desi, me han atracado.

-¿Tu suegro?

-No, un desconocido.

-Tiene el mismo modus operandi.

-Estoy para tonterías.

-Te dije que no fueras a ver a mi padre.

-¡Ay, que no he visto a tu padre!

-¿Y cuánto te quitó? -¿Te han robado?

Todo lo de la venta de las viñas.

¿Todo? -No, Antonio, todo no.

Sólo 150 000 pesetas.

El primer pago de las viñas. -¿Tanto?

-Eso es que te iban siguiendo.

-¿Y qué vamos a hacer? -No sé qué vamos a hacer.

Vamos a casa y que te pongan un filete y ya veremos.

-¿Pero cómo te dejas robar ese dinero, Miguel?

-150 000 pesetas.

Al traste el traspaso de Tinín. -¡Ay, Señor!

¡El traspaso! -No te preocupes.

Esto sólo supondrá un retraso.

-Bueno, conociendo a Tinín...

-Anda, tira para arriba, que desde luego...

¿Te quieres callar la boca? Estás hablando de más.

Yo sumaba dos y dos.

Si te molesta, me marcho. Pues márchate.

¡Pues entonces!

Te has salido con la tuya. -No las tenía todas conmigo.

Espero que no tenga mano en la Dirección General del Movimiento.

Mi cabeza sería la primera en rodar. -Y la mía la segunda, ¿no?

-Muchas gracias por todo, Juana.

-De nada. Te pagarás unas copas.

-Sí, pero en mi casa.

-Qué perra con tu casa.

-Dijiste que fuera de frente y voy de frente.

-Sí, al bar de enfrente. Das la mano y te cogen el brazo.

A la salida del notario, en un descampado.

Fui a recoger el coche y debían estar escondidos.

Vino uno por detrás con una barra. -No te veo nada.

-Porque no me dio, me dio el de delante un puñetazo en el ojo.

Esta España ya no es lo que era.

Toma la tila para los nervios. Gracias.

-¿Llevabas el dinero en el calcetín? -Hice todo lo que me dijiste.

No sé, debían estar avisados.

Mira.

Me ha dado 150 000, el dinero del traspaso de Tinín.

Bendito sea tu hermano. Sí.

¿Cuándo debes llevarlo? Hoy, pero voy a llamar.

No quiero andar dando tumbos con esto.

Desde luego.

Voy donde Tinín a por un filete, con el hielo no hacemos nada.

Ni Albacete es tranquila. Desde luego.

Muchas gracias.

De nada. Para eso estamos.

Tinín es muy buena persona.

Retrasará la compra hasta que te lo devolvamos.

Bueno, no te preocupes, de verdad. Ahora el peligro está en Antonio.

Si yo sé que esto no se acaba aquí.

No quiero más sorpresas. Lo acompañaré.

No. Sí.

No, Mercedes, escucha.

Es mejor que vaya yo, no tú.

De verdad.

Si vas con él a la timba lo humillarás.

Si vas con él, no lo pierdas de vista ni un instante.

Seré su sombra.

¿Cómo estás, Miguel?

Urtáin contigo lo habría tenido difícil.

Que conste que me lo pediste tú. Perdona, pero...

Me voy, quiero acabar con esto cuanto antes.

No, espera.

Voy contigo. No.

Que te acompañe.

Me quedo más tranquila.

Vamos. Venga.

"Diguem no", va.

Ara que som junts...

...diré el que tu i jo sabem...

...y que sovint...

...oblidem.

Hem vist...

...la por...

...ser llei...

...per a tots.

Hem vist...

...la sang, que sols fa sang,...

...ser llei...

...del món.

No.

Jo dic no.

Diguem no.

Nosaltres no som d'eixe món.

Hem vist...

...la fam...

...ser pa dels treballadors.

Hem vist...

...tancats a la presó...

...homes plens de raó.

No.

Jo dic no.

Diguem no.

Nosaltres no som...

...d'eixe món.

No.

Diguem no.

Nosaltres no som d'eixe món.

¡Libertad!

¡Libertad, libertad!

¡Libertad, libertad!

¡Libertad, libertad!

¡Libertad!

Buenas noches.

Buenas noches.

Es mi hermano.

-Ya, ya.

-Me he dado con la puerta del coche al abrir y...

¿Mateo no está?

-No, pero se le espera.

-Como ésas. -Estoy.

-¿Fichas?

-No.

No, gracias.

-Pueden mirar, son de confianza.

A la mayoría ya los conoce.

-No. Mejor espero aquí.

-Las veo. Quince y quince más.

-¿Treinta? -Ahí están.

-Voy.

-Setenta.

-¿Sabes, peque?

En Albacete fui a ver el seminario donde me quería meter padre.

Y me entero que les van a comprar el solar los de Galerías Preciados.

¡La pasta que van a ganar! Cállate.

¿Qué?

Que te calles, Miguel.

No voy a jugar, si es lo que te preocupa, ¿estamos?

¿Un pito?

Es aquí.

¡Ay!

Bueno, pues...

-¿Quieres un cigarro?

Me lo he pasado muy bien.

-Yo también me lo he pasado muy bien.

-Perdona, Eugenio.

Perdóname.

-No...

No pasa nada.

Sí que pasa, pero no pasa nada.

-No volverá a pasar, te lo prometo.

-Sí. -Espera.

Me gustas mucho, Eugenio.

Eres sensible.

Eres tierno.

Sé que no tengo nada que hacer.

Porque quieres a Inés y vas a ser un padrazo.

Qué ironía, ¿no?

Me gustas porque sé que no tengo nada que hacer.

En realidad lo que me gustaría es ser Inés, estar en su lugar.

Pero eso es imposible.

Ya está.

Y ahora, bájate del coche porque ya he hecho bastante el ridículo.

-Sí.

Sí.

Teléfono

Sí.

Mamá, soy Toni.

¡Ah!

Hola, hijo, eres tú.

¿Estás bien, pasa algo?

No, perdona que llame tan tarde, pero quería darte una buena noticia.

Van a publicar el artículo, en unos días.

Mira qué bien, cuánto te lo agradezco.

¿Ha llegado tu tío?

¿Miguel?

No sé, acabo de llegar.

Parece que no, ¿lo necesitas para algo?

No, nada.

Es por tu padre, han salido juntos. No sé si acostarme o esperarlo.

No sé, pues acuéstate.

Se liarán y llegarán tarde.

Sí, eso haré.

Bueno, pues hasta mañana.

"Hasta mañana".

"¡Toni!" Dime.

Si oyes a tu tío cuando llegue, dile que me llame.

Yo se lo digo.

¿Te pasa algo?

No, no, me quedo más tranquila si sé que tu padre está de camino.

Pues yo se lo digo. Hasta mañana, un beso.

Un beso, cariño.

¿Qué tal, mi amor?

-Bien. -¿Bien?

Has tardado mucho, ¿no?

-Sí, ha habido besos... bises.

Ha habido bises.

-¿Qué tal Carola?

-Bien, me ha traído en coche.

Bien.

¿Qué?

-Que hueles a humo.

-Sí, en el concierto fumaban como locos.

-Bueno...

-¿Qué?

-Te va el corazón a mil.

-De subir las escaleras.

Venga, duérmete.

Duérmete.

Me ha besado.

-¿Cómo?

-Carola, que me ha besado.

En el coche.

Yo no quería, te lo juro.

-Tenía yo razón.

-Toda la razón, toda.

Soy más tonto...

Fue de repente. Fue ella, te lo juro.

¿De qué te ríes?

-No me río. Es sólo que me hace gracia.

Que me gusta.

...que me lo cuentes así, en cuanto ha surgido.

-Ya.

No sé, yo me siento raro.

-¿Por un beso?

No, no te sientas raro, que yo te doy más.

-Yo creía que me ibas a echar la bronca.

Si lo llego a saber...

...igual hubiera...

-Calla, que lo estabas haciendo muy bien.

Éste es, Miguel.

No hagas nada, déjame a mí.

Buenas noches.

Buenas noches, Mateo.

Traigo aquí parte de lo suyo.

Tranquilo.

Tranquilo.

Tráeme un carajillo.

Ve.

Y ahora vamos a hablar de lo suyo.

Dice que ha traído parte.

No he podido juntarlo todo de un día para otro.

Pero en diez días se lo arreglo.

150 000.

150 000.

¿Ahora qué hacemos?

Así no se hacen las cosas.

-Perdón.

Éste es mi hermano.

-Encantado.

Tráeme el carajillo.

Le decía a su hermano que no es serio traer la mitad de lo acordado.

No está bien.

¿No le parece?

-¿Que si no me parece?

¿Sabe lo que me parece?

Chis.

No debe aprovecharse de una debilidad.

Miguel. Es buena persona.

Eres una buena persona y si no lo ven...

Miguel, cállate. ¡Que te calles!

-Estoy cansado de esta situación y quiero acabar con esto cuanto antes.

Les propongo lo siguiente:

Nos lo jugamos a la carta más alta.

¿Cómo a la carta más alta?

Si ganas, te quedas con tu dinero y la deuda queda saldada.

Si gano,...

...pierdes las 150 000 ptas y la deuda sigue en pie.

-¿Es que no me ha oído bien?

He dicho que aquí nadie va a jugar a las cartas.

¿Por qué?

-Me habéis pillado de buen pie.

Estoy harto de ti.

Y también a mí me gusta divertirme, hay que decirlo todo.

-No hagas tonterías. Vendemos los coches y saldamos la deuda.

No juegues, Antonio.

Mateo, coja el dinero, por Dios.

Si no le sirve de molestia, cójalo.

-¿Está seguro?

Muy seguro. Cójalo.

Yo voy.

Hoy no es mi día.

-¿Qué hay por debajo?

-Sólo el tres y el dos.

-Tres y dos, joder.

Sería puta mala suerte que salieran.

No puede ser. -La apuesta ha sido limpia.

-No puede ser.

No puede ser, joder.

-Quiero mi dinero.

O tu piso a cambio de la deuda.

Y ojito con hacer alguna tontería. Sé dónde encontrarte.

Que tengas suerte. Cállate.

Voy.

El nueve.

Nueve. Ésta me la quedo.

Un nueve.

Me la quedo.

Vámonos, Miguel.

Se habrán entretenido en cualquier cosa.

¿Quieres que te traiga algo? No quiero nada.

¿Te preparo un vaso de leche? Me he tomado una tila.

Hija, no has probado bocado durante la cena.

Es que no tengo ganas de nada.

Anda, acuéstate.

Bueno, me voy.

Pero si necesitas algo, dímelo, ¿eh?

Yo estaré despierta, rezando.

Un tres o un dos, cojones.

Teníamos que sacar un dos o un tres y no lo hemos sacado, hemos ganado.

¡Qué suerte hemos tenido!

¡Dios mío, qué miedo he pasado!

¿Tú has visto la cara de gilipollas del tío cuando sacó el cuatro?

Y cuando tú levantaste tu carta, ¡qué cara de imbécil!

Coño, Antoñito, alegra esa cara.

Has saldado la deuda con dos cojones, levantando la carta.

Podíamos haber perdido.

No pienses en eso ahora, no seas cenizo.

¿En qué quieres que piense?

Ya sabes la cantidad de veces...

...que no me ha salido la carta.

Esa jodida carta.

La que yo necesitaba, la que no salía.

Pero tú de esto no tienes ni idea.

No tienes ni puñetera idea.

Bueno, pero hemos ganado, ¿no?

Y de eso se trataba, de ganar.

A lo hecho, pecho.

Y de lo de esta noche con las cartas, chitón.

Nunca más.

Nunca más.

Y contigo menos, que eres como yo.

Se oye un coche

Hermano, tengo que pedirte una cosa.

No puedo ver a Merche.

¿Qué?

¿Cómo no vas a poder ver a Merche?

Me voy a un hostal o a una pensión.

¿Qué dices? Tengo que pensar.

¿Pensar en qué?

Piensa en que has ganado, nada más.

Lo has solucionado. Tengo que pensar otra cosa.

¿Tú sabes lo que has hecho, hermano?

¿Qué has hecho?

Te has jugado 150 000 pesetas a la carta más alta.

Y si las pierdes, te juegas las 400 000, sé de lo que hablo.

Eso es lo que me pasa.

Que estoy de mierda hasta aquí, Miguel, hasta aquí.

Y tengo que pensar.

¿Y qué le digo yo a Mercedes?

Dale el pagaré.

Y dile que la quiero mucho. Mucho.

Y que son lo más importante de mi vida.

Te llamo mañana y te digo dónde estoy.

Joer... ¿Qué es esto?

No me preguntes por qué la tengo, no sé.

La cogí, me hizo gracia.

Tú sabrás qué hacer con ella.

Sube, Miguel.

¡Miguel!

¿Y Antonio?

¿Dónde se va? ¡Merche!

¡Merche, Merche!

Antonio no va a venir.

¿Cómo que Antonio no va a venir? ¿Dónde se ha ido?

Entra en casa.

Entra en casa, entra.

Tranquila.

Tranquila.

Antonio está bien.

¿Dónde ha ido? Mira, aquí está el pagaré.

La deuda está saldada.

¿Y por qué se ha marchado?

No lo sé.

¿Cómo que no lo sabes? No lo sé, no lo sé.

¿Dónde se ha ido?

No lo sé, te lo juro.

Lo juro por mi madre. ¡Voy a por él!

Mercedes.

¡Sabes dónde ha ido!

Te lo juro que no lo sé.

Me prometiste que ibas a ser su sombra.

He sido su sombra toda la noche.

¿Cómo se te ocurre dejarlo solo?

"Aquella noche no pude pegar ojo...

...pensando qué les podía pasar a mis padres.

Oyendo llorar a mi madre".

"Sin saber a ciencia cierta, como sé hoy,...

...que aquella fue una de las noches más amargas de los Alcántara".

"La noche que si nadie lo remediaba, íbamos a dejar de ser una familia".

Cuéntame cómo pasó - T8 - Más dura será la caída - Capítulo 138

01 feb 2007

El plazo para pagar la deuda se acaba y Antonio está desesperado. Ya no sabe qué hacer ni dónde buscar el dinero para que Mateo y el chirivito se esfumen y pasen a formar parte de un mal sueño. La certeza de Mercedes de que a su marido le ocurre algo muy grave se verá confirmada cuando una visita inesperada irrumpe en San Genaro abriéndole los ojos.

Mientras tanto, Toni intenta por todos los medios ayudar a su madre con la estafa de Bárbara y parece que va por el buen camino. Inés sigue feliz con su embarazo y mucho más cuando recibe la visita de Mariam que acaba de salir de la cárcel. El que no está tan contento es Carlitos, que vuelve a tener problemas en el instituto con Ramiro, pero esta vez, por defender a Eugenio, a Inés y a su familia. Ajeno a todo, Eugenio asiste a un concierto de Raimon con Carola que acabará con sorpresa para todos. Pero la mayor sorpresa es la de Paquita, cuando ve regresar a Miguel de Sagrillas, otra vez, con el ojo a la virulé...

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - T8 - Más dura será la caída - Capítulo 138" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - T8 - Más dura será la caída - Capítulo 138"
Programas completos (367)
Clips

Los últimos 2.668 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos