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No recomendado para menores de 7 años  Cuéntame cómo pasó - Cap.134 - Tropezar en la misma piedra
Transcripción completa

Cuéntame,...

...tú que has vivido...

...el despertar...

...de un tiempo que nos cambió.

Volverás...

...a ser un niño...

...al recordar...

...las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado...

...en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Sentirás...

...el dulce abrazo...

...de aquellos padres...

...que dieron todo por ti.

El sabor...

...del primer beso.

Todos los sueños...

...que tú querías cumplir.

Españoles, una vez más acudo a la cita tradicional de estos días...

...para enviaros con especial recuerdo para los que están lejos...

...mi más cordial mensaje de felicitación navideña...

...y mis mejores deseos de paz, prosperidad y ventura...

...para el año que va a comenzar.

Al término de 1974, difícil para todos,...

"...y para toda la humanidad hemos comprobado...".

-Cada vez más joven y más guapo.

-Un poco más de respeto.

El día que nos falte verás.

-Dios no lo quiera. -Ni la Virgen del Carmen.

-Una característica del año que acaba...

...es la escalada del terrorismo en el mundo.

"Y nuestra patria, aunque en mínima proporción,...

...no se ha librado de esta ola de violencia".

"Vaya nuestro recuerdo y nuestra oración...

...para quienes cayeron víctimas de la más irracional de las conductas...

...y nuestra emocionada gratitud a las fuerzas de orden público...

...que hacen que los españoles disfrutemos...

...de nuestra patria interior".

Han sido necesarios muchos sacrificios.

Pero a pesar de los conflictos...

...fomentados por los agentes de la subversión comunista...

"...la nación se ha comportado con un espíritu ejemplar".

"Tenemos que seguir ayudándonos a nosotros mismos...

...imponiéndonos límites racionales...

...en el consumo de lo necesario".

Esa línea, desde el respeto al pasado,...

...pretende potenciar nuestro sistema político.

Oye, ¿qué le pasa en la mano?

La mueve como los muñecos de Herta Frankel, hijo.

No te rías de las desgracias ajenas. No me gusta.

Tiene Parkinson.

¿Qué es Parkinson?

Una enfermedad. ¡Sh!

A vosotros, españoles de buena voluntad, me dirijo...

...pidiendo vuestra ayuda y colaboración.

Pues cuando firma sentencias no le tiembla la mano.

Calla.

Hijo, tú de esto en el colegio chitón.

Quita el codo de la mesa.

Os deseo un feliz Año Nuevo.

"Cada 30 de diciembre Franco se asomaba a la pantalla".

"Y recordaba lo bien que vivíamos en la dictadura".

"Aquella noche, víspera de la Nochevieja de 1974,...

...ninguno de nosotros sabía que sería la última vez...

...que le veríamos desearnos feliz entrada y salida de año".

"Que Dios conceda a España y a todos nosotros...

...todo lo que nuestra mente puede desear,...

...unidad, convivencia y paz. Buenas noches".

Suena el "Himno de España"

Diez.

-Voy. Voy.

-Ahí están. -Sí.

-Voy. -Las mías.

-Nueve diamantes.

-Diez más.

-No voy.

Las veo y 25 más.

-Como ésa.

-No voy. -¿Quién dijo miedo?

-Las veo.

-El caballero lleva escalera al rey.

-A mí me vale.

-A mí también. -A mí también.

Pues muy bien.

-¡Vaya noche! Hoy sí.

"La cabalgata de los Reyes Magos recorrerá...

...las calles de la capital de España...

...ante la expectación de todos".

Para mañana.

El Día de Reyes estamos desbordadas.

Pongo plato para Paquita y Miguel. Sí.

¿Y para Antonio?

Espera. Me habla la abuela.

Hablo con Inés. Dime.

¿Le pongo plato a Antonio? No viene, está con unos clientes.

Bueno, bueno.

Si vienes, te pago el día.

No hace falta que me pagues por ir un día.

Pues claro que voy.

Y Eugenio también puede venir a echarnos una mano.

-¿Yo? -Sí.

Mañana estamos allí los dos.

Muchas gracias, cariño. Os espero. Adiós.

Mamá, ¿puedo yo también bajar mañana a la tienda?

Sólo faltaba que te bajaras tú también. Tú a cuidar a tu hermana.

¡Yo siempre de niñera!

Gracias. Don Antonio, gracias.

-Estás en racha.

No me puedo quejar.

Ya sabes, si no lo veo claro, no voy.

Eso debería hacer yo.

Te he visto muy lanzado.

Arriesgo. -Es una piraña.

Se ha quedado con una pulsera de más de 200 000 pesetas por 5000 duros.

-Ahora te resarcirás.

-Dios te oiga.

¿La noche que me llevaste a casa se me cayó un pendiente en tu coche?

¿Un pendiente? No lo he visto.

Da igual. Vete tú a saber dónde lo he perdido.

Miraré en el coche por si acaso. Tiene valor sentimental para mí.

-¿Cómo es el pendiente?

-La pareja de éste.

-¿Ah, sí? -¿No os acordáis?

No, no, no.

-Precioso.

¿Te gusta? -Claro que me gusta.

Me encanta.

Pero no podemos.

-¿Cómo que no podemos?

Con el niño tendremos que lavar muchos pañales.

Son 270 pesetas al mes. A plazos no lo notamos.

-Sí lo vamos a notar. Y cuando paguemos la hipoteca más.

-Saldremos adelante.

Siempre salimos.

¿Se la pedimos a los Reyes?

-No, ni se te ocurra, ¿eh?

Espera, a ver más adelante. A ver si me dan el papel.

-¿Qué papel? -He llamado al María Guerrero.

-¿Al teatro? -Sí, van a hacer una obra de Chéjov.

Hay personajes que podría hacer.

-Pero, cariño, pero estando así...

¿Por qué no esperas a dar a luz?

-No, quiero trabajar.

Necesitamos dinero y lo haré hasta que se me note el embarazo.

-Con mi sueldo hay de sobra.

-Pues no, cariño.

No nos llega.

Venga, anda.

Vamos a preparar la cena. Tengo un hambre...

-¿Qué hay para cenar? -Podemos hacer verdura.

-Hola.

-Hola. -Hola.

-¿Has visto?

Han dicho hola de casualidad.

-Con lo de la mili de Sergio apenas se ven.

Gritos

-¿Qué ha sido eso?

-Los funcionarios del catastro, que son tremendos.

¿Cuánto os ha costado el televisor que le lleváis a tu padre?

12 000 pesetas.

Es precioso.

Tiene antena con cuernos y todo.

Cuando lo vea se volverá loco. ¿A qué hora os vais a Sagrillas?

Cuando haga la comida del restaurante.

Saldremos pitando.

-Llegaremos a última hora. Antes quiero ir a Albacete.

Hace mucho que no voy y me encanta. Ya.

-Y lo demás no me importa demasiado.

-¿Le hemos molestado? ¿Da por finalizada la entrevista?

-No ha sido ninguna molestia. Me tengo que marchar.

Son las cinco y media y voy al gimnasio.

Miguel, ándate con cuidado con el padre de ésta. Tiene malas pulgas.

-No diga eso.

Hombre, tiene un pronto.

Lo reconozco, pero luego es un cacho de pan.

Por algo le llaman el Matamulas.

-¿Cómo le llaman?

-Un mote que le pusieron en el pueblo. ¡Menudos son!

¿Por qué lo llaman así?

Mamá.

¿Qué?

¿Por qué a su padre lo llaman el Matamulas?

Porque mató a una mula de una patada. ¿No es eso?

Yo diría más bien de una coz, con perdón.

-Paquita.

Vamos a ver. ¿Tu padre mató a una mula de una patada?

-No. De una patada la dejó en el sitio.

No te digo más.

-Me están tomando el pelo.

No.

Se comentó mucho.

-Por un perro que maté Mataperros me llamaron.

Pero...

-Paquita.

A lo mejor deberíamos quedarnos en Albacete.

Visitamos los alrededores. -No te hará nada.

-Paquita. -Y menos cuando vea el televisor.

Se alegrará mucho. -Le llaman el Matamulas.

-Se alegrará. Me lo contaron.

-"Hoy, un suceso terrible en Toledo. Un joven se ha suicidado".

Callaos. "Se novia terminó con la relación".

"El joven, Ismael Torija Fernández,...

...se pegó un tiro con una escopeta de caza".

-¡Jesús!

Yo creía que ya nadie se mataba por esas cosas.

"Desde que las chicas del barrio usaban sostén...

...yo me había enamorado de casi todas,...

...especialmente de Maika y Karina",...

...y ya sabía lo que era sufrir por ellas,...

...pero ¿suicidarse?, ¿de verdad me mataría yo por amor?".

"Decidí que me lo pensaría dos veces antes de enamorarme".

Yo soy tonto. Siempre digo la verdad.

-Si dices la verdad a una chica, se acabó.

-La voz de la experiencia. -Sí, modestia aparte.

Yo digo que soy ginecólogo. Dices eso y ligas seguro.

-¿Dices que eres ginecólogo?

¿Y qué hacen? -La mayoría me manda a paseo.

Pero a un 10% les hace gracia. -Sois unos impresentables. Me voy.

Yo pago esta ronda. -Si insistes...

-Espérate. Vamos contigo.

Nos tomamos la última. -Sí.

-¿Dónde? -Espera.

-¿Tiene tabaco? -No.

Tabaco no.

-¿Quieres uno?

-Pues sí.

Gracias.

Un gintonic.

-Éste es un bar para periodistas.

-Ah, perdón.

Bueno, adiós y gracias.

-Espera, espera. Blas.

Ponle un gintonic.

-Gracias.

-Ya lo cojo yo.

Ya está.

-¿Sois periodistas?

-Ellos son periodistas. Yo soy ginecólogo.

-¿Ginecólogo?

-Soy tocólogo ginecólogo.

-¡Qué interesante!

-Blas, ¿me pones otro a mí?

-Marchando.

Teléfono

Antonio.

"Hola, Milano". ¿Todavía no vienes?

Tardaré un ratito.

Es la una de la madrugada. ¿Qué hacéis?

Estamos en la sobremesa. Esta gente no tiene ninguna prisa.

Diles que es tarde.

"Vente a casa". No puedo.

Esta gente son muy buenos clientes.

Pues nada.

"Haz lo que te dé la gana".

No, estamos tomando café. No puedo dejarles con la palabra en la boca.

¿Vendrás el año que viene?

No te pongas irónica. Estamos cuadrando el presupuesto.

En hora y media acabo.

¿Cuadrando el presupuesto?

No me hagas comulgar con ruedas de molino a estas alturas.

¡Desde luego, qué ofensiva es!

¡Vaya por Dios!

Muy bien.

¿Todo bien? Todo bien.

Mercedes.

¿Ha llamado Antonio?

Acuéstate.

Era Antonio. ¿Qué ha dicho?

Que se va a retrasar.

Bueno, hija.

Los negocios son muy sacrificados.

Sí, son muy sacrificados.

Hasta mañana, si Dios quiere. Hasta mañana, madre.

Bueno, ¿qué? ¿Me dices cómo te llamas?

-Josefina.

Pero me llaman Pepa. -Pepa.

Pepa, Pepa, Pepa.

Pepa me suena a...

-¿A Pepe, pero en Pepa? -Sí.

Un poco malo.

-Eres un médico muy joven. -Sí.

-¿Cuándo has acabado la carrera? -La carrera...

Pues la carrera la terminé ya hace un año.

-¿Trabajas? -Sí, sí, sí, soy muy bueno.

En una clínica privada.

-¡Qué casualidad!

Tengo que hacerme una revisión.

-¿Ah, sí? ¡No me digas!

-Pues sí. -Parece mentira.

-¿Cómo? -¡Cómo es la vida, qué casualidades!

-Sí.

Tengo una regla muy dolorosa.

-¡Vaya por Dios!

-Lo paso fatal. Ni lo imaginas.

-Me lo imagino perfectamente. Muchas mujeres tienen ese problema.

-¿Ah, sí?

-¿Y por qué será?

-¿La regla dolorosa?

Bueno, la regla dolorosa puede ser por muchas razones.

La regla es dolorosa ya de por...

Es dolorosa de por sí.

Y luego hay una serie de factores que son los que...

No soy ginecólogo.

-¿Cómo?

-No, soy periodista.

Me han dicho que si decía que era ginecólogo, ligaba.

Has aparecido y no he sabido bien qué hacer.

Me haces cosquillas.

Bueno.

Hasta mañana, mi militroncho.

-Hasta mañana.

-Hola, Eugenio.

-Buenas noches. -Hola.

Sergio te quiere decir una cosa. -¿Qué?

-¿Tú querrías un reloj?

-¿Un qué? -Un reloj.

"Made in Swetherland".

-O sea, fabricado en Suiza.

Me lo acaba de regalar.

-De contrabando.

Los trae un sargento de allí. ¿Te pido uno?

-No sé. ¿Cuánto cuesta?

-500.

Pero éste en las relojerías a más de 2000.

-¿Me traes dos? Para Inés y para mi suegra.

-Claro.

-Como éste no. -No.

-Eugenio, ¿pasa algo?

-No, ya voy, cariño.

¿Pueden ser para mañana?

-Sí, cuenta con ellos. Te los llevaré a la tienda.

-Te los pago.

Y de esto ni una palabra ni a Inés ni a Mercedes.

-No, tranquilo.

Risas

¡Para, para!

Gemidos de placer

Risas

Gemidos

Gemidos de placer

Si no te llego a decir que soy ginecólogo, no me habrías hecho caso.

-Claro que sí. Me gustaste en cuanto te vi.

-Tú sí que me gustaste a mí. -Y tú a mí.

-¿Ah, sí? -Sí.

-¿Por qué no dices nada de ti?

No sé nada.

¿A qué te dedicas?

-Ya te he dicho mi nombre.

-Pepa.

Pero dime dónde vives. No sé.

-¿Y por qué quieres saberlo? -Para saber cosas de ti.

-Pero oye.

¿Tú mañana no tienes que ir a trabajar?

-Sí.

-Entonces, ¿por qué vamos a perder el tiempo hablando?

-Pues también es verdad.

Los borrachos en el cementerio juegan al mus.

¡Ay, Mari Luz, Mari Luz! ¡Ay, Mari Luz!

¡Apaga luz, Mari Luz! ¡Ay, Mari Luz!

Los borrachos en el cementerio juegan al mus.

¡Asunción, Asunción!

¡Echa vino!

¡Echa vino al porrón!

¡Asunción, Asunción!

¡Echa vino, echa vino al porrón!

Buenas noches, señores.

Adiós, Paco.

-Adiós, Paco.

Este Paco es un caso. Tiene un pasado que ya te contaré.

¿Cuánto has ganado?

Al final 25 000 pesetas.

Me he recuperado.

¿A ti cómo te ha ido? Mal, como siempre.

Me deja mi mujer y me abandona la suerte.

¡Vaya! Una mala racha.

Ya pasará.

Eso espero.

¿Te confieso una cosa?

A estas alturas lo de ganar o perder es secundario.

Cuando tienes las cartas las descubres poco a poco.

Y sientes una excitación que te compensa de todo.

Es el escalofrío del riesgo. Es como lanzarse al abismo.

¿No sientes eso? A mí me gusta ganar.

Vamos. Eso es la leche.

Pierdo una peseta y es como si me mordieran.

La otra noche iba perdiendo 30 000.

Porque os robaron los coches, si no, estamos allí.

Pues menos mal.

Ya son las cuatro de la mañana.

Me voy a casa. Buenas noches.

Buenas para ti. A mí no me esperan.

¿Y qué sabemos de Bárbara?

Pues nada.

Bueno, sí.

Vive con el peluquero. ¡Vaya!

Pero me da igual. Siento que estafara a tu mujer.

A ver si le da un escarmiento y aprende.

Ya.

¿Sabes qué te digo?

Me quito el anillo. Me traerá mala suerte.

Anda. Buenas noches.

¡Hala! Adiós.

¡Vaya, las cuatro de la mañana!

Pues yo no veo aquí ningún pendiente.

Bueno, pues nada.

Motor de coche

Gritos

Risas

Toda la noche sin pegar ojo.

Y mañana debo conducir todo el día.

¡Joder con el sobrinito!

Gemidos de placer

Ya has llegado.

Sí, Merche, ya he llegado.

¿Qué hora es?

Es muy tarde, Merche.

¿Qué ha pasado?

Nos hemos liado haciendo el presupuesto.

Nos hemos liado y nos han dado las tantas.

Tú no te preocupes y descansa.

Déjame.

Llaman a la puerta

Toni.

Llaman a la puerta

Toni.

Toni.

Toni.

¡Toni, despiértate, coño!

-Tío, que no he dormido bien.

-Toni.

-Me duele la cabeza. -Toni.

-¿Dónde está?

-¿Dónde está quién? -Pepa.

-¿Se llama Pepa? -Sí.

-¡Despiértate, coño! -No.

-¿Dónde está mi televisor? -Que no.

-¿Qué televisor? -Una caja grande.

Estaba en el salón. ¿Dónde está?

-Está en el baño. -No está.

No está.

No hay nadie en esta casa. -¿No?

-No hay nadie, ¿no lo ves?

¡No hay nadie, ni en el baño ni en ningún lado!

Nos han robado. -¿Cómo van a robar?

-¿Era la hermana del Lute?

¡Ha salido "El caso"!

¡Con la historia del suicidio de Toledo!

¡Se mata por amor!

¡Valiente tonto! ¡Ha salido "El caso"!

¡No se lo pierdan! -Cerban.

-Diga. -Un periódico.

-Aquí tiene.

-Todavía hay personas románticas.

-Un chalado.

Ése es un chalado.

-Usted sólo lee tebeos y no tiene sensibilidad.

Perdone que se lo diga.

-Yo otras cosas no, pero sensibilidad por arrobas.

-No hay nada más romántico que matarse por amor.

-Lo dirá usted.

Para mí lo más romántico que hay es comerse una cabeza de cordero asada.

-¡Qué asco!

-¡Se mata por amor!

¡Ha salido "El caso"!

¡Con el suicidio de Toledo! ¡Se pega un tiro en la cabeza!

¡La gachí le ha dejado!

¡Todas hacen lo mismo!

¿Te pasa algo, Merche? Pues tú sabrás.

Ya tengo bastante con soportar a los clientes...

...para que me pongas esa cara.

Lo que tú digas, Antonio.

Lo dices como si hubiera matado a alguien.

Y no hago otra cosa que trabajar.

¿Con quién estoy hablando?

Con nadie, claro, con nadie.

Pues nada, me voy.

Hasta luego, Antonio.

Voy a llevar el coche al taller para que Ramón le cambie el aceite.

Pues hala.

Vamos a ver. Milano, los negocios son así de toda la vida.

Ojalá llegara a casa a las siete de la tarde, pero no soy un empleado.

Soy el jefe.

Desde luego qué seca eres, hija, como si hablara con la pared.

Yo no me pienso matar nunca. Ni yo.

-Creo que matarse por amo es lo más maravilloso que existe.

-Pues mátate tú a ver si te da gusto.

-Vosotros no entendéis. -¡Qué van a entender!

-Matarse porque te dejan debe de ser bonito.

-¡Anda ya! -Es maravilloso.

Acordaos de Romeo y Julieta.

-Me gustaría que mi chico se suicidara por mí.

Yo no pienso matarme.

No lo digo por ti.

Un chico que no se suicidaría por amor no me interesa.

Vamos, éstos no saben qué es el amor.

-Ni falta que hace.

¡Cómo están!

¿Quiere que nos matemos?

Y en víspera de Reyes.

"Pero, ¿qué les pasaba a las chicas?,...

...de qué servía que suspiraran por ti,...

...si para ello tenías que estirar la pata".

"Desde luego no había quién las entendiera,...

...y aunque reconozco que a mí me gustaban todas,...

...la verdad es que empezaba a ver mi futuro con ellas...

...más negro que el carbón".

Miguel, si no indiscreción, ¿por qué te compras otra tele?

-Ahora me compro las televisiones a pares.

Pero si te parece mal, me la compro en otra tienda.

-De ninguna manera, Miguel.

Clientes como tú necesita mi negocio.

Y si quieres, te puedo ir embalando...

...un par de lavadoras, un par de catalíticas...

-Date prisa, que tengo muchos kilómetros por delante.

-A la orden.

-Pero ¿otra televisión?

-Luego te cuento. -Sí.

Don Miguel es el comprador del mes. -¡Para o me voy a Sepu!

-Me gustaba más la otra.

-Y a mí.

Éste es muy bonito. Es de platino.

El brillante es un cuarto de quilate.

Un cuarto de quilate.

¿Y qué precio tiene?

18 000.

18 000.

Muy bonito.

¿Alguno ronda las 25 000?

Sí, si quiere acompañarme. Sí.

Muy bonito.

Éste vale 25 700.

Pero podemos redondearlo en los 5000 duros.

25 000.

¿Puedo verla?

Por favor.

Éste es muy bonito.

¿Le muestra al señor cómo queda puesto?

Sí.

Esto es otra cosa.

Esto es muy bonito.

Me la quedo.

Sí, me la quedo.

Por favor. Sí.

¡Qué mono! Aquí lo tienes en este color.

-¿Tenemos este conjunto en la 42? Mira a ver.

-Si lo compro hoy, no hacen descuento.

Y si vengo pasado mañana, rebajas.

-Las ventas de hoy son una cosa y las rebajas, otra.

-Me parece mal. -Es así.

Decídete. Mira cómo estamos.

-No me metas prisa. Me lo estoy pensando.

¿A usted qué le parece, padre?

Perdón, Eugenio.

¿Qué le parece?

-Sí, muy bonito.

Me gusta. -¿Sí?

Esto hay que verlo puesto.

Pues no sé.

Me lo voy a llevar. A ver qué dice mi Luis.

Oye, me lo llevo. Envuélvemelo.

Corre. Envuélveselo, cariño.

Y esto, Eugenio.

-Sí.

¿Cuánto has pedido de anticipo?

-Todo el sueldo. Tengo que comprar todos los regalos.

-Hemos cobrado hace 5 días.

¿En qué te gastas el dinero? -En vino y en mujeres.

No me des la tabarra.

-Bueno, bueno.

Perdona, no he dicho nada.

Al final no te la ligaste, ¿eh?

No pasó nada, pero no lo pagues con los demás.

Lo del ginecólogo sólo funciona con una de cada diez.

-No te imaginas cómo funciona.

-¿Te la ligaste?

Claro. Tienes cara de no haber pegado ojo.

Y todo gracias a mí.

¿La llevaste a casa?

Cuenta, hombre, cuenta.

Joder, Toni, no seas así.

¿Qué pasó? -Ya sabes cómo somos los ginecólogos.

-¿Habéis estado juntos?

"Otro suicidio por amor enturbia la llegada de los Reyes Magos".

-Ha caído otro. -"El suceso se ha producido hoy".

"Un joven, después de que su novia le dejara,...

...se tiró desde lo alto de la Cueva de Tito Bustillo".

-Y la novia tan pancha. Es lo que pasa.

El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

-"El suicida ha dejado una nota". A ver qué ha dicho.

Dice que no soportaba que su amada le hubiera dejado.

No hay que enamorarse.

-A buenas horas iba yo a suicidarme por una gachí.

-¡Marlon Brando!

A buenas horas se iba a suicidar una mujer por ti.

-En mis tiempos más de una.

Al verle con el calzoncillo manchado de grasa se tiraban por la ventana.

A propósito, el coche te costará un dinero.

¿Y eso?

Tienes una zapata hecha polvo.

Pero si está nuevo.

Al pisar el freno, ¿no chirriaba?

No. Pues sí.

¿A qué hora lo tienes? A eso...

-No le metas prisa. Necesita su tiempo.

Ya, ya. -A las ocho.

Pero ¿cómo que a las ocho, Ramón?

¿Tu padre no se extrañará cuando nos vea llegar a ti y a mí juntos?

-No, pensará que me has hecho el favor de llevarme.

-Lo que no sé yo es cómo se lo voy a explicar.

-Déjame hablar a mí primero.

-¿Y qué le digo? -La verdad.

Que nos queremos y nos vamos a casar.

-¿Se lo digo nada más verlo de frente?

¿Espero? -Primero cenamos.

Después vemos un ratito la televisión.

Y cuando estéis con la copa de orujo vas y se lo sueltas.

-Se lo suelto, hala, con el orujo.

¡Me hace una gracia soltárselo a tu padre con el pronto ese que tiene!

-Miguel. -¿Qué?

-Lo del Matamulas fue hace mucho. Yo no había nacido.

-Pues nada, venga.

A soltárselo al Matamulas, cariño.

-Eso de "cariño" mejor no lo digas delante de mi padre...

...ni harto de orujo.

-Que Dios nos pille confesados.

"Tu vida, tus cosas, tu gente. Tú eliges".

"Sin órdenes, libremente".

"Y por eso, hombre, estoy contigo".

Dice Ramón que debo cambiar las zapatas.

Cambiar las zapatas con el coche casi nuevo.

Pues tendrás que cambiarlas.

Ya, pero me quedo sin coche.

Bueno, hoy iré en taxi.

Y a ver si luego Paulino me trae a casa.

Dijiste que esta tarde no abríais.

No íbamos a abrir, pero hay trabajo y hay que entregarlo.

Ven cuanto antes. Tenemos que ir a comprar cosas.

¿Tú ya estás bien?

Anda, déjame.

No, no te dejo. No tienes que preocuparte.

Vinieron unos clientes a pedir un presupuesto.

Me lié y casi cuadro el desayuno.

¿Y si yo viniera a la hora que quisiera?

No es lo mismo.

No, claro.

Claro que no es lo mismo.

Vete a vestir. Cuanto antes te vayas antes volverás.

Bueno.

Otra cosa. ¿Has escrito la carta a los Reyes?

Si no, no tienes regalo.

¡Pili! -¿Sí?

¡Venga! ¿Qué haces?

-¡Voy, un momentito!

-Vamos a llegar tarde.

-¿Qué haces así vestida? -Sergio vendrá a buscarme.

Vamos a un cotillón de Reyes. ¿Estoy guapa?

-Sí. -Guapísima. Vamos.

-Venga, anda.

-¿Qué haces aquí?

¿No ibas a ir a la tienda, qué haces vestido de soldado?

-Me tengo que quedar en el cuartel. Tengo guardia.

-¿Y el cotillón?

-Nada, guardia. Estoy harto de la mili.

-Bueno, no te preocupes. Tú no tienes la culpa.

Otro año será.

Nos quedan mil cotillones.

-Bueno, pues vamos bajando, Eugenio.

-Oye, oye.

¿Y mis relojes?

-No he visto al sargento y con la guardia no te los puedo dar hoy.

Mañana te los traigo. -Yo necesito mis relojes.

Te doy el dinero. -No, no, quiero los relojes.

-¿Cómo no vayas al cuartel? -Pero ¿cómo que al cuartel?

¿Y dónde está el cuartel? -En Campamento.

El metro te deja cerca. Pregunta por la división acorazada.

Estaré en la garita sobre las ocho. -¿Quieres que me fusilen?

-No, en cuanto te vea me acerco y te los doy.

-¡Cariño, no llegamos!

-¡Sí, ya voy!

¿A las ocho y media? -Sí.

-A las ocho y media.

-¡Corre!

Teléfono

¿Dígame?

"¿Antonio Alcántara?"

Sí, ¿de parte de quién? "Irene, la secretaria de don Rafael".

Irene, ¿cómo está?

"Me ha dicho que esta noche le espera en el mismo sitio que ayer".

¿Esta noche? "Sí, a las nueve".

Ya.

Verá, es que esta noche no puedo ir. Se lo había dicho a don Rafael.

"Es lo que él me dijo".

"A las nueve en el sitio de ayer".

"Adiós, Antonio". "Adiós, Irene, adiós".

Bueno, me marcho.

Procura no llegar tarde. Nos quedan por comprar muchas cosas.

¿Qué nos falta?

Lo de los niños, lo de Inés, lo de Eugenio.

Siempre dejamos todo para última hora.

Es verdad. Yo llego temprano.

Por cierto, que...

No me habías dicho que a primeros de mes ibais a repartir beneficios.

Eres de plomo derretido. Me has estropeado la sorpresa.

¿A qué voy a la imprenta?

¿A trabajar? No, mujer, a cobrar.

¿Cuánto te toca? 112 000.

Mira tú.

¿Quién ha llamado? No me ha dado tiempo a cogerlo.

Paulino.

Paulino. Me preguntaba cosas de la fotomecánica.

Como no entienden...

Adiós.

¿Tu padre y tu madre cuántos años se llevaban?

-¿Para qué lo quieres saber? -No sé.

Me interesan las cosas de tu familia.

-Miguelón. -¿Qué?

-Te he dicho muchas veces que pareces más joven de la edad que tienes.

-¿De verdad?

-Te lo juro.

¡Ay!

-¡Paquita!

-¿Quién te va a echar a ti cincuenta y tantos? Nadie.

-Nadie.

Tengo 50 años recién cumplidos. No tengo cincuenta y tantos.

Hay mucha diferencia. -Perdona.

-Perdona no. -50.

-Aparentaré cincuenta y tantos años.

Si tú lo dices, los aparentaré. -¡Miguel, qué los vas a aparentar!

-No digo nada.

Aparentaré cincuenta y tantos. -¡Para qué digo nada!

-Tengo 50 y ya está.

-Pe...

¡Ay!

Uno haciendo autostop. Para, para.

-No puedo parar. -Se hiela el pobre.

-Le cogemos, sí.

-¡Huy!

-Hola.

-Hola.

Hola. -Hola.

-Gracias. -De nada.

A ver. -Venga.

-Venga, cierra bien, a ver.

-Hace un frío que pela ahí fuera. -Sí.

-Bueno. -¿Adónde vas?

-A Valencia.

-Nosotros vamos a Sagrillas.

Te podemos dejar en Albacete.

-Perfecto. -Vale.

-Allí seguro que me coge alguien.

-Seguro.

-¿Y cómo te llamas?

-Yo me llamo Joaquín.

-¿Y tú?

-Yo, Paquita. -Paquita.

-Y él, Miguel.

-Muy bonito Paquita. -Gracias.

¿Y qué haces?

-Pues estudio Derecho.

-¿Derecho?

-Como hacía mi primo.

-¿Y tú? -Yo soy cocinera.

-¿Cocinera? -Sí.

-¡Qué bien! -Sí.

-Me encanta comer.

-¿Sí? -Sí.

-¿Qué tal te sale la paella?

-Pues muy buena.

No está bien que lo diga, pero me sale bien.

-A ver cuándo la pruebo. -Trabajo en un restaurante.

-Quizá tengas ganas de echarte un sueñecito.

Por nosotros no te preocupes. -Sí.

-Cuando lleguemos te despierto.

-¡Pues sí, vaya hija más guapa y más simpática que tiene usted!

Pero ¿cómo que no me lo cambia? ¿Y por qué?

-Lo ha usado. -¿Cómo lo voy a usar?

¿Y además cuándo?

-¿Y este olorcito qué?

-¡Yo qué sé!

¿Qué pasa? -Lo ha usado y quiere cambiarlo.

-No me lo he puesto. La lencería fina no se cambia.

No son bragas, es un pijama.

-Se lo llevó nuevo y ahora huele a colonia.

-¿Me está llamando mentirosa?

Cuando esta mañana me he llevado este pijama olía así ya, ¿verdad?

Es de fábrica. -No sé, no me acuerdo.

-¿Cómo que no?

Te doy el dinero. ¡Qué tabarra das!

De verdad, ¿eh?

Hasta pasado mañana en las rebajas. -Dios no lo quiera.

-Yo dentro de un rato me marcho.

-¿Adónde?

-A hacer una cosa.

-¿Qué cosa? -Una cosa.

-No gastes mucho. No está el horno para bollos.

-¡Qué me voy a gastar yo!

-Te conozco, bacalao, aunque vayas "disfrazao".

No compres la lavadora. -¡Qué lavadora!

Aquí está.

Ojalá me traigan el Escaléxtric.

Yo quiero un chico guapo de 16 años.

-Y que se suicide, ¿no?

-Sí, ¿qué pasa? -Hoy a las ocho cierro.

Viene Maika de Alcorcón.

-¡Qué enamorado estás! -Sí.

-Éstos son menos románticos que un boniato.

-Buenas, traigo carta para Luis Gómez.

-¿Para mí? -Aquí dice: Luis Gómez.

Recreativos Del Río. -Sí.

-Y remite Maika García.

¡Vamos, chavales!

A ver qué tal los Reyes.

-Es privada, ¿eh?

-¡Gol!

-¿Qué pasa?

¿Qué dice en la carta?

¡Luis!

¡Luis! -¿Adónde vas?

¿Qué pone? -No sé, espera.

A ver.

A ver.

"Querido Luis. Escribo desde casa de mi abuela".

"Soy muy sincera y no juego con dos barajas".

"Me he enamorado de un pelirrojo del barrio de mi abuela de Alcorcón".

-Tiene un novio pelirrojo.

-"No me cojas odio. Podemos ser amigos".

"Tu amiga que lo es. Maika".

¡Y encima el Día de Reyes!

-¿Adónde se ha ido? -No sabemos.

-¿Adónde? -No sé.

-¿Éste cree que se puede dejar el trabajo cuando a uno le da la gana?

¡No, pues no, señor!

¿Nunca te ha dejado una novia? ¡A mí no!

¡Está despedido!

-¿Y si se suicida? -No le aguanto más.

Y si se quiere suicidar, que se suicide.

-Se suicida por amor.

Vamos a buscarlo. -¡Luis!

¡Luis!

¡Luis! -¡Luis!

¡Luis!

-Pero ¿qué pasa?

¿Habéis visto a Luis?

Sí.

Se acaba de montar en el autobús. No nos ha hecho ni caso.

Iba llorando.

¿Y si se suicida por Maika? -¿Qué pasa?

-Maika tiene un novio pelirrojo. -¿Qué?

-Es guapísimo, de Alcorcón.

(AMBAS) ¡Guau!

109, 110, 111 y 112 000 pesetas. Ahí es nada, señores.

Pues nada, a brindar.

Las veces que haga falta. ¡Me cago en la leche!

He venido en autobús. -Vamos.

¿Quién nos iba a decir que conseguiríamos todo esto?

-Sí, señor. -Hemos trabajado muy duro.

Duro y bien, Paulino.

Hemos conseguido buenos precios y hemos cumplido con los clientes.

Es el secreto de este negocio. Mira cómo cae.

¡Qué bien! Tengo el pitorro.

-¡Bien tirado!

El sereno de mi barrio es de Mieres y dice que esto es gloria bendita.

-¡Sí, señor!

¡Venga, venga!

-¡Muy bien tirado!

¡Así, así!

-Muy bien. Hacedme caso un momento.

Voy a recordar lo que iba a decir.

Ah, sí.

Ha sido un año de muchas dificultades.

Hemos salido adelante. Bueno, hemos hecho más.

Hemos consolidado la empresa.

Tenemos un grupo de clientes que no hubiéramos imaginado nunca.

Por ende.

Como diría aquél.

Brindo por la empresa. Por Gráficas Husillo.

Porque el año que viene repartamos beneficios.

-¡Venga!

-¡Qué categoría tienes, Antonio!

Silba

Silba

Grita

¿Qué pasa?

-Nada, nada. Me ha dado un dolor aquí.

-¿Y eso?

¿Te dan dolores de repente?

-Si lo necesitas, paro en una gasolinera y te echas agua.

-No, no pasa nada. -Mejor que lleguemos cuanto antes.

-¿No estabas cansada?

-¡Qué va!

-¿Qué pasa?

-¡Nada, que se ha colado un moscón!

¡Y claro!

¡Hala, macho, qué mordisco!

Ése no ha sido grande.

-Me toca a mí.

-¿Os digo una cosa?

Cuando lo he visto llorar me he enamorado un poco de él.

Lo ven llorar y ya se enamoran de él.

¡Es que ya estoy harto!

-También reconozco que me he enamorado de él.

-Os estaba buscando. ¡Menos mal que ya has llegado!

Chicas, tengo que contaros una cosa. -Te has enamorado de un pelirrojo.

-¿Cómo lo sabías?

Hemos leído la carta de Luis.

-¿Y cómo es? -¡Guapísimo!

Y va a cumplir 16 años.

Susurra

Quizá Luis se ha tirado por el viaducto.

¿Por qué dices eso?

-Lo sabes muy bien.

Quizá Luis por tu culpa ya se ha matado.

¡Sh!

¿Cuántos años tienes?

¿Tienes novio?

-¡Sí, tengo novio!

-¿Qué pasa, qué pasa?

-¡Pareces tonto, ya está bien! -Oye, oye.

-¿Qué te pasa?

-Este imbécil me hace cosquillas en el cogote.

-¿Qué coño de cosquillitas le haces?

-No le hago nada a su hija.

-Me has hinchado las narices.

-¡Encima que te cogemos! -No te he hecho nada.

-Te voy a romper la cabeza. -Yo no le he hecho nada a su hija.

Está loca. -¡Mira, so tonto!

Eres tonto. No es mi padre, es mi novio.

-¡Sí, tu novio! -Es mi novio.

-Sí, ¿qué pasa?

Ella es mi novia y yo soy su novio.

Y tú ahora te bajas a la cuneta.

-¡Venga! -Tampoco...

-¡O te bajas o te bajo yo a tortas! -Pero...

-¡Me iba a llevar a Albacete! -¡Se acabó!

-¡Vale! -¡Baja del coche, muerto de hambre!

¡Vamos!

¡Toma el petate, joder!

¡Vamos, muerto de hambre!

Me bajo y... ¡Vámonos!

-¡Pederasta!

-¡Anda ya!

¡Anda ya!

De verdad, me dan ganas de frenar.

Le cojo la cabeza y se la meto en un charco.

-Miguel.

-¡Vamos, hombre, a mí cuando me sacan de mis casillas, es que bueno...!

-Ya está.

-¡Vaya! -Ya está.

-¡Joder!

¿Y lo de las cosquillitas desde qué kilómetro viene pasando más o menos?

Que te llevo yo.

Que no, Paulino. Acércame hasta un taxi y me llevan a casa.

Te llevo yo, no te vayan a robar. ¡Lo que me faltaba, que me robaran!

Claxon

Espera.

¿Qué haces aquí? -¡Menos mal!

Le dijiste a mi secretaria que no venías. Vienes, ¿no?

Hoy no puedo. Rafa, hoy no.

¿Y tu coche? Le están cambiando las zapatas.

Yo te llevo. Iba a ir con Paulino.

-Don Rafael. -Hola, Paulino.

-¿Te lleva él? No, tú.

-No, yo, no tengo prisa.

-Que sean buenos los Reyes, don Rafael.

Adiós, Paulino.

La partida va a ser la bomba. Se puede ganar hasta un millón.

Le dije a tu secretaria que no iba. Hoy no, Rafa.

¿Qué pierdes intentándolo?

Si no te entran cartas, te levantas.

Que no puedo, Rafa. Hoy no, no me tientes.

Yo me marcho.

Que los Reyes os traigan muchas cosas.

Igualmente.

Yo les he pedido un novio, pero no sé.

-Mamá, si no necesitas nada, nos vamos también.

No necesito nada más.

Adiós, Pili. -Adiós.

Te quiero dar una cosa. -¿Qué?

Toma. ¡Anda, anda!

Me habéis ayudado. No, mamá.

No seas así. No hace falta, mamá.

¡Qué cabezona eres! Dame un abrazo.

Mañana no lleguéis tarde. Si no, María se pone como loca.

En cuanto nos levantemos vamos para allá.

Gracias.

¡Anda, vete, corre!

Adiós.

¡Por Dios!

¡Ay!

Teléfono

Teléfono

¿Dígame?

Un pequeño problema, Merche.

Ya es mala pata, chica.

¿Qué pasa ahora?

Se me he estropeado una máquina y ando muy retrasado.

No puedo acompañarte a comprar lo que falta.

Ya lo sabía yo.

Voy a ir, pero más tarde.

¿A las 4 de la mañana como ayer?

En cuanto arregle la máquina voy a casa.

¿Qué hago?

No te preocupes. Ya iré yo sola a comprar lo que falta.

¡Será posible!

Llaman a la puerta

Buenas noches. Buenas noches.

Las llaves del coche. Gracias.

Me voy a casa de mi suegra. Está frente al taller.

Además de las zapatas y el aceite, le he hecho una puesta a punto.

Te pago. Ya lo arreglaré yo con él.

Buenas noches. Buenas noches, Ramón.

Teléfono

Gráficas Husillo, ¿diga?

¿Está Antonio Alcántara?

"No, no hay nadie, sólo me he quedado yo de guardia".

¿No está Alcántara? "No, seguro, se acaba de marchar".

"Hasta pasado mañana no vuelve. ¿De parte de quién?".

Cuelga

Tendremos que decírselo a sus padres.

Yo ni hablar.

-Éste no se suicida. Le conozco.

-¿Por qué te ligas a un pelirrojo de Alcorcón? No lo entiendo.

-Porque me da la gana. -Bien.

Si viene, dices que no te gusta el de Alcorcón y que lo quieres a él.

-De eso nada monada.

Maika. Hazlo como si fuera un regalo de Reyes.

Bueno. Si viene, le digo que sigo estando por él.

Pero mañana le digo la verdad.

Sergio.

¿Sergio?

Sergio, ¿estás ahí?

Sergio, soy Eugenio.

-¿Quién va?

-Sergio. -Calla.

-Sergio.

Sergio, ¿dónde estás?

Sergio, asómate, que no te veo.

-¿Te quieres callar?

-Sergio. -Calla.

-¿Dónde estás?

¿Dónde estás?

-Que te calles. -Ahora te veo.

-Santo y seña.

Te tienes que ir.

-¿Los tienes? -Todavía no.

-Dámelos. -El sargento no ha venido. Vete.

-¿Y qué regalo a mi mujer y a mi suegra?

-Vete, no puedes estar aquí. -¡No se mueva!

-Es que... -¡Las manos en alto!

¡Hombre, hija!

-¡Padre! -¿Qué haces tú aquí?

¿Y tú?

-Me ha traído.

-¡Qué sorpresa! Pasa, no te quedes ahí.

-Gracias. -Vamos.

¿Por qué no me avisas?

-Quería darle una sorpresa. -¿Has venido con tu familia?

-No, he venido con tu hija.

-Te lo agradezco mucho, Miguel, mucho.

Dame un abrazo. -Espere.

-¡Un abrazo!

¡Venga!

Me has traído la gloria de esta casa.

-Padre. -¿Qué?

-Le hemos traído un regalo. -¿Para mí?

-Sí.

Dáselo.

-¿Yo, se lo doy yo? -Anda.

Bueno.

A ver, Anselmo.

-¿Esto qué es? -Es para usted.

-Esto pesa lo suyo. -Le ayudo.

-Hija, ¿por qué te has molestado?

-Ábralo, a ver qué es.

-Ya sé lo que es. -¿Ah, sí?

-Un brasero eléctrico.

Me viene bien. -No.

-A ver.

-¡Pero...!

¡Pero coño!

¡Pero coño!

¡Una televisión! -Con cuernos y todo.

Verá los partidos, las calles de San Francisco y lo que quiera.

Yo me voy a cenar a casa. -Y yo.

No, que no.

Estará tan campante por ahí.

No seáis egoístas.

¡Ya voy!

Bueno, adiós. Espera, Maika.

No, Carlos. Debe de estar al llegar.

Seguro.

¡Mírale, ya está aquí!

Macho, ya pensábamos que te habías tirado...

-Hola, Luis.

-Me lo he pasado muy bien, Monique Isabel.

-"Moi aussi", Luis.

-Adiós.

-"Aurevoire".

¿Mañana nos vemos?

-Sin falta.

-Eres "fantastique".

-Bastante.

Adiós.

-"Aurevoire".

Le ha besado en los labios.

Es extranjera.

Es rubia. ¡Qué potra!

Macho, pensábamos que te habían matado.

¿Quién es? ¿Quién es?

Monique Isabel, es de Bélgica. Me la he ligado. ¿Y sabéis qué?

Se deja.

Pero...

-¿Se deja?

-Sí. -No tienes perdón.

Yo preocupada y tú ligándote a una extranjera. ¡Vete a la porra!

-Eres horrible, Luis.

-Es asqueroso.

-Macho.

¿Qué tal besa?

"35 millones de españoles iniciamos un año nuevo".

"1975".

-¡Ay, qué pesado!

¿Dónde habrá ido?

Seguro que me compra algo carísimo. -Qué va, es muy barato.

-¿Tú sabes qué es?

-No. -¿Qué es?

-No sé nada, palabra. -Pili...

-Palabra no, pero no sé nada. -Mientes muy mal.

-Es lo malo que tengo. -¿Me gustará?

-Sí, te encantará.

-¿Grande o pequeño?

-No me tires de la lengua.

-Venga, Pili.

-No.

-Una pista. -Que no.

Declara que se desorientó en la oscuridad...

...y que al oír la voz exigiendo el santo y seña se asustó.

-¿Puedo llamar a mi mujer?

-No. -No sabe...

-Cállese.

Entrando...

...en la garita de guardia...

...sin que el soldado de guardia...

...al que dice no conocer...

...hiciese nada por impedírselo.

-Eso es, yo no veía nada y al oír las voces me asusté.

Sin saberlo entré en la garita.

-Silencio. -Cabo...

-Teniente.

-Teniente, esto es un malentendido. -¡Que se calle, joder!

"En Correos se las ven y se las desean".

"Y mientras, los niños sueñan".

Vámonos, madre. Son las nueve y media.

Ya voy, hija.

Si se despierta tu hermana, te quedas con ella.

¿Adónde vais? A hacer unos recados.

¿Los Reyes me traerán un Scalextric? Con lo bien que te has portado...

Sé bueno, cariño.

Dile a tu padre que hay fiambre y que me he llevado el coche.

Diez de corazón.

-6 000 duros.

-Te las veo.

-Yo no.

-El señor.

Sí, un momento, por favor.

Las veo.

-Full de ochos.

De dieces.

-El señor gana.

-Estás sembrado, ¿eh?

Es una racha. María Luisa me da suerte.

Ya. -Muchas gracias.

-¿Lo ves? Te dije que era una oportunidad.

-Antonio, yo que tú cambiaría las fichas y me iría a casa.

¿Cambiarlas? Mira lo que tengo.

Estas rachas no duran siempre. Coge el dinero y vete.

Yo me preocupo de mis cartas. ¿Tus cartas?

Te van a buscar la ruina, Alcántara.

-Seguimos.

¿Cuánto es?

-221'50.

-Gracias.

Mira la guarra esa. -¿Qué dice?

-Nada, que voy a ir a mirar ésa. -Vaya, vaya.

-¿Me guarda esto? -Claro.

Hola, Pepa.

¿Te llamas así? -¿Tú aquí?

-Ladrona, que eres una ladrona. Devuélveme lo que me has quitado.

Saca lo que estás robando. -Ya voy.

-Vamos.

-No me gusta hacerlo. -Déjame.

-Cariño. -No me digas cariño.

-Soy una desgraciada. -Y una mentirosa.

Vas a devolver todo. Y quiero mi televisor.

Venga.

¿Ya?

Joder.

Saca esto.

Vamos.

-Ya está.

¿Me vas a decir lo que te pasa?

No me pasa nada.

Tú estás mal con Antonio. ¿Crees que no me doy cuenta?

Yo sé que pasa algo.

Déjame, madre.

Cuidado, que voy conduciendo.

Hay algo aquí que me está molestando.

¿A ver?

Es un pendiente. Y bueno.

Es mío.

No te lo había visto nunca.

Se me había olvidado envolverle el regalo.

¿Quieres verlo? -Sí, claro.

¿Pero esto es cocodrilo de verdad?

-Sí.

¿Te gusta? -Sí, y Eugenio se volverá loco.

-Si llega.

-Estará al caer, mira qué hora es.

-¿Y ese reloj?

-Regalo de Sergio, ¿te gusta?

-Me encanta.

-No sé si el tuyo es...

Huy.

Teléfono

-¿Dígame?

-Inés, soy yo.

-¿Dónde estás?

-Verás, ha surgido un problema.

-¿Cuál?

-Paseando, me he perdido y me metí en un cuartel.

-¿Qué?

-Bueno, ya te contaré.

No tardaré mucho. -Ya está bien, cuelgue.

-Tengo que colgar. -Pero...

¿Eugenio?

-¿Qué te ha dicho? -Que está en un cuartel.

-¿Un cuartel?

-Dime qué está pasando.

-¡Ay, Dios mío!

Nueve de picas.

-40 000 más.

-Voy con mi resto.

-Y yo con el mío.

40 y 40 más. -Es mucho para mí.

-Paso.

-Los 40 más, Antonio.

Llevo cuatro.

-Voy a tomar algo.

-Vaya nochecita.

Yo me marcho. -Y yo.

-Y Antonio también.

-Señores, partida nueva.

-Vamos, te llevo a casa. No, me quedo, Rafa.

¿Seguro? Seguro.

Bueno.

-Joder, el que faltaba, el cabezón de Elche.

Pásame mi resto y todo el dinero.

-Rafael, ¿ya te marchas?

-Pues sí.

No es mi noche.

-Yo voy a sentarme.

-Antonio.

Vete, ha llegado este hijoputa.

No me calientes más la cabeza, Pablo.

No lo conoces, hay que andarse con pies de plomo.

-Buenas noches, señores.

-Buenas noches. Buenas noches.

-Antonio, vámonos.

He dicho que me quedo.

-Llévatelo.

-Antonio. Que me quedo.

Si te quedas, cuidado, ni un farol.

Yo sé lo que hago.

Cuídalo.

Que tengas suerte.

Pablo.

Tengo que resarcirme.

¿Me prestas 10 000 duros? Te los devuelvo pasado mañana.

Puedo, pero no te los voy a prestar.

Me cago en la cuna que me arrulló.

Préstamelos, me has ganado los beneficios de la imprenta.

¿Te jugaste...?

Tú estás loco, Antonio.

¿Me lo prestas o no?

No.

No. Te estoy haciendo un favor.

Permiso.

¿Qué pasa, cabezón?

-Aquí me tienes. -Hace mucho que no te veo.

¿Y a Batiste, lo has visto?

-No.

Hace tiempo que no.

-¿Como siempre? -Más que siempre.

Muy bien.

¿Qué has hecho?

Nada. Vamos a jugar.

"Yo soy muy poco imaginativa y vivo un poco al día".

"Siempre que he querido prever algo,...

...no me ha salido lo bien que pensaba".

"También el azar alguna vez me ha fallado".

(SUSURRA) Se está durmiendo.

-A dormir.

Muy bien que se ve. Sí señor, muy bien.

Voy a estar deseando llegar a casa para verla.

Por cierto, no te he preguntado. ¿Qué tal tu hija? Ya será una mujer.

-Pues sí, la verdad.

Aunque hace tiempo que no la veo, desde que me divorcié de su madre.

-Algo se ha dicho en el pueblo.

-Díselo.

-Paquita, no... -Díselo ahora.

-¿Qué dices? -No, nada.

-Aquí uno se divorció en la República.

Pero luego entraron los nacionales y lo fusilaron.

-¿Qué? -¿No te acuerdas?

-Pues no. -¿Y tú qué haces?

¿Vas a casa de tu madre o de Herminia?

-A la de mi madre, Anselmo.

-Díselo.

-Paquita, no creo que estemos en condiciones de hablar de eso.

-Padre. -¿Qué?

-Miguel le quiere decir algo muy importante.

-No, no, no.

No digas nada, no.

Si ya sé lo que me vas a decir.

Que me quieres comprar el huerto.

-¡No!

No, Anselmo, no te quiero comprar el huerto.

Lo que quiero decirte...

He venido para decirte...

Realmente he venido a comunicarte...

Anselmo...

He venido a decirte que estoy enamorado de tu hija.

Y que me quiero casar con ella.

-¡Me cago en tu...!

-¡Miguel, Miguel!

¡Es un animal!

-¡Qué leche!

Debiste decírmelo desde el principio.

-No me habrías creído.

-Claro que sí.

Ahora tienes que ir a la policía y denunciar a tu padre.

-No puedo.

Tú no lo conoces. Es capaz de matarme.

-Pues te vas de casa.

Te buscas un sitio donde estar.

Si quieres, te puedes quedar aquí.

Hablo con mi tío y se lo explico todo.

-Siento tanta vergüenza...

Te devolveré todo el dinero, te lo juro.

Y compraré un televisor a tu tío. -Si no se trata de eso.

Lo que debes hacer es denunciarle e irte de casa.

Cómo puede obligarte a robar.

¿Sabes cómo te voy a llamar?

Pepa Caramelito.

-No seas bobo.

-Es verdad, eres un caramelito.

¿Pero cuánto vale ese piso?

Mi hija ha comprado uno igual por 650 000 pesetas.

Mire, yo no soy un prestamista.

Y usted lo sabe.

Hago algún favor, pero no es lo mío. Ya lo sé.

Yo me iría y mañana será otro día.

Vamos a hacer una cosa.

Présteme 250 000 y me arreglo.

¿50 000 duros? Eso son palabras mayores.

Si gano, se lo pago al final de la partida.

Y si no, en un mes exacto le devuelvo el dinero, se lo juro.

¿Y qué garantías tengo de eso?

Todas. Le firmo un pagaré o lo que sea.

¿El piso está a su nombre? Sí.

Bien.

Haré una excepción porque es amigo de don Rafael Prieto.

Déjeme la escritura.

Si todo está correcto, le adelantaré esas 250 000.

Voy a casa y vuelvo en un momento. No lo olvide.

Un mes de plazo. Y trabajo al 30 por 100.

¿Cómo que al 30 por 100? Sí, un 30 por 100.

Me tendrá que devolver 325 000.

Y no hay prórrogas.

Voy a casa, prepare el documento.

Déjame las llaves del coche. ¿Adónde coño vas?

A mi casa. ¿Y qué vas a hacer allí?

Voy.

Déjame el coche, Pablo.

¿Cuánto le has pedido a ese chupasangres?

¿Me dejas las llaves o me pagas un taxi?

Antonio, toma.

¿Quién ha ganado? -Yo.

-¡Joder!

"Todo el mundo vive del crédito, está gastando algo que no ha pagado".

"Todo el mundo vive entrampado, agobiado por las letras".

"Y es que la vida moderna...

...tiene tantas cosas estupendas, tantas cosas bonitas,...

...tantas cosas indispensables que todo se quiere comprar".

"Cada vez sale una lavadora más superautomática".

"Y un frigorífico más fenomenal".

"Y un coche más estupendo".

Ya está.

Hola, hijo. Hola, papá.

Mamá se ha ido. Ya lo sé.

¿Qué es eso? No te importa.

Me tengo que ir.

¿Otra vez? Sí.

"Según te haces mayor,...

...aprendes a interpretar cada gesto y palabra de tu padre".

"Aquel día fui consciente por vez primera de que me estaba mintiendo".

"No supe hasta años después que iba a jugarse la casa a las cartas".

"Pero comprendí que se traía entre manos algo muy gordo".

¿Te duele? -Sólo cuando me río.

-A ver.

Vamos a tener que parar en el hospital de Albacete.

-Entrar en Albacete, ir al hospital, hacer cola...

-Será mejor que quedarte tuerto.

-Bueno, pues nada, pararemos en Albacete.

-Esto no se lo perdono a mi padre.

¡Qué puñetazo te ha dado!

Eso no se hace.

Bueno, dentro de todo he tenido suerte.

No me ha pegado una de sus famosas coces, si no, me deja en el sitio.

-¿Todavía tienes ganas de bromas?

Por lo menos ya sabe que nos queremos.

Dentro de un tiempo nos acordaremos de esto y nos hará gracia.

-A mí las coces del Matamulas es lo que más gracia me hace.

¡Es que me descojono!

Joder...

Llora

(RADIO) "Tras la llegada de los tres Magos de Oriente,...

...España vive hoy la gran fiesta de los niños".

"La ilusión inunda los hogares españoles que..."

Puerta

¡Paquita, eres tú!

¿Cómo has venido tan pronto?

Mi padre casi mata a Miguel, le pegó y le dejó un ojo así.

Lo tenía que ver.

Y hemos ido al hospital de Albacete y le han curado y...

¿Y Miguel?

Ha ido a cambiarse a casa de Toni, ahora vendrá.

Me voy a duchar. No despiertes a los niños.

Antonio, hay que irse.

Lo he perdido todo, Pablo. Todo.

¿Cuánto te has dejado?

Mucho, mucho.

¡Qué cabrón!

Te avisé y tú como quien oye llover. Te está bien empleado.

Esto va a matar a Merche. Esto la mata.

A ver qué hago ahora si no puedo pagar.

¿Qué hago, Pablo?

De momento, no lo sé, Antonio.

Lo primero, no volver a jugar en tu vida.

Vámonos, te llevo a casa.

¿Cómo he podido hacer esta locura?

Hay que marcharse, Antonio. Lamentándose no se consigue nada.

Ven.

Ya.

Toma.

Se lo compré a ese cabrón por el doble de lo que te dio a ti.

Te debo muchas del pasado.

Cógelo, Merche no tiene nada que ver.

Gracias, Pablo.

Antonio.

Gracias.

¡Pepa!

¡Pepa Caramelito!

¡Caramelito!

¿Pepa?

¡Pepa!

¿Estás ahí?

¡Pepa!

¿Pepa?

No puede ser.

No puede ser.

¡Me ha vuelto a robar!

¿Pepa?

¿Qué te ha pasado? -Nada, me he dado con una puerta.

-¿Y tú por qué tienes esa cara?

-Nada, que me ha vuelto a robar.

-¿Cómo? -Me ha vuelto a robar.

Me ha robado los regalos.

-Oye, Toni, ¿a ti te va la marcha?

Puerta

Perdóname, Merche.

Cuando me di cuenta eran las siete.

¿No lo quieres abrir?

Es el pendiente de una clienta.

Dijo que quizá se le había caído en el coche.

¿Dónde estaba?

¡María, que han venido los Reyes!

Han venido los Reyes.

Hola, papá.

Hola, hijo.

¡Han venido los Reyes!

¡Huy, mira!

¡Los Reyes!

Han venido los Reyes. Vamos a ver los regalos.

-¡Hola! -Buenos días.

¿Qué tal?

¡Huy, si han venido los Reyes!

¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

Buenos días.

Pues por casa también han pasado. -Mirad, mirad.

Hola, Inés. Hola.

¡Fíjate cuántos regalos han dejado!

Timbre

-¡Que llaman!

¿Y a ti qué te han traído, Carlos?

¡El Scalextric!

¡Hola!

-Hola.

En casa no había regalos.

-Bueno, no te preocupes.

-Ya no me duele tanto.

¡Tío! ¿Qué pasa?

Me he dado con una puerta.

Paquita llora

-¡Bueno! Mira, mamá.

¡Vaya por Dios! Pero Paquita...

"Recordando aquel 6 de enero del 75, me doy cuenta...

...de que si la infancia vuelve una y otra vez a nuestra memoria,...

...se debe a que es la época más feliz de nuestra vida".

Aquel día, viendo las caras de mis padres,...

...no se me escapaba que sobre la familia...

...pendía una grave amenaza".

"Pero era día de Reyes".

"Sus majestades de Oriente se habían portado mejor que nunca,..

...y yo, aunque quisiera hacerme mayor,...

...no podía evitar ser lo que era, es decir, un niño".

"Y cuando eres niño,...

...algo tan insignificante como un coche de juguete...

...puede hacerte la persona más feliz del mundo".

"Bendita infancia".

Cuéntame cómo pasó - T8 - Tropezar en la misma piedra - Capítulo 134

04 ene 2007

Se acerca la llegada de los Reyes Magos. Después de las enmiendas y buenos propósitos para el año nuevo, los Alcántara, como la mayoría de los españoles, comienzan 1975 con las apuradas compras navideñas, con las visitas de rigor y dando los últimos bocados de turrón. Y así, con Mercedes con la tienda hasta arriba, Antonio entre la cooperativa y las partidas de chiribito, Paquita y Miguel visitando a don Anselmo 'el matamulas', Eugenio en un cuartel militar y Toni con la casa desvalijada arranca este nuevo año que parece que va a dar más penas que alegrías.

El matrimonio Alcántara no pasa por su mejor momento. Mercedes no es capaz de entender el comportamiento de Antonio, cada día está más raro y empieza a sospechar que algo muy grave está ocurriendo, mientras Antonio empieza a hundirse cada vez más en el juego ante la mirada atónita de don Pablo, que esta vez, parece que quiere ayudarle. A otro nivel, Carlitos siente que sus problemas son los más graves del mundo, pero mucho peores son los de Luis, que después de recibir una carta de Mayka se cree que ha ido derechito al Viaducto... 

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