www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
881061
No recomendado para menores de 7 años  Cuéntame cómo pasó - Cap.126 - Póquer, repóquer... y órgago
Transcripción completa

Cuéntame,...

...tú que has vivido...

...el despertar...

...de un tiempo que nos cambió.

Volverás...

...a ser un niño...

...al recordar...

...las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado...

...en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido.

Si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido.

Si has conocido la felicidad.

Sentirás...

...el dulce abrazo...

...de aquellos padres...

...que dieron todo por ti.

El sabor...

...del primer beso.

Todos los sueños...

...que tú querías cumplir.

(Aquel verano de 1974, lo de estudiar se estaba convirtiendo...

...en una misión casi imposible. Había asuntos más importantes).

(Para empezar tenía novia, y no era cosa de ausentarse mucho...

...empollando, porque el pueblo estaba lleno de buitres...

...dispuestos a saltar sobre mi Julia).

(Y si por si los de Sagrillas eran pocos, estaban los de Tortajas,...

...con Luis a la cabeza, con el que me había retado en el cementerio).

(Además estaba lo de mi madre, mi abuela...).

(Y aquella carta entregada a destiempo...

...que provocó una tormenta entre ellas).

(Como siempre, lejos de menguar, los problemas en casa de los Alcántara..

...tendían a multiplicarse como conejos).

-¿No me digas? -Sí, sí.

La Julia los vio irse.

-Mercedes, ¿lo de todos los días?

Tengo tortas de azúcar.

No, sólo dos panes.

-Estuvieron toda la tarde en Albacete.

Hay fondas que no piden el libro de familia.

-¿Quién se lo va a pedir a su edad? -Eso digo yo.

¡Qué vergüenza, a su edad!

-Hola, Mercedes. ¿Y tu madre?

¿Mi madre? Bien.

Ayer quería pasar a verla, pero me dijeron que no estaba.

¡Ah, ya!

Vino un amigo de la familia.

Perdón.

-Ya, de la familia.

Se cree que nos chupamos el dedo. ¿Será posible?

Quique, ¿qué haces aquí? -Hola, Mercedes.

Venía a ver a Paquita.

¿Le has avisado de que venías?

No, es una sorpresa. ¿Dónde vive?

Pues ahora debe estar en casa, ayudándonos con las conservas.

No sé, vente conmigo.

Gracias.

¿Le ayudo? No, gracias.

¡Qué manía de presentarse por sorpresa!

¿Perdón? Nada, hijo.

(RADIO) "Por muy parecidos que sean tu novio y su hermano,...

...son personas distintas".

"Decide a cuál de estos gemelos entregas tu amor".

-¿Va a salir?

Sí, hija.

Os vais a tener que apañar solas.

-Hola.

Buenos días, doña Herminia.

-¿Qué haces aquí?

-Quería darte una sorpresa.

Y pedirle una cosa a tu padre. -¿A mi padre, el qué?

-Tu mano.

-Déjate de tonterías.

Mi padre está delicado.

-Tú me dijiste...

-Éste no es el sitio de discutirlo.

Tía, nos tenemos que ir.

Siento dejarla así. No pasa nada.

-¿Me da un poquito de agua?

-Hay una fuente de camino.

No le ha sentado muy bien.

Una piscina.

A ver. ¡Qué bonito!

A ver.

¿Adónde vas?

Voy a la centralita a llamar a Torezno.

¿Y eso?

Me voy.

¿Adónde?

A Madrid, con Alfredo. Madre. Madre, por Dios.

¡No me hagas eso, hombre!

¡Mamá, no te vayas!

No, cariño.

Será posible.

A ver qué has dibujado.

¿Otra porrita? -No, gracias.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Oye, Tinín.

Quería preguntarte...

...si sabes de algún local que se quede libre.

-¿Para qué lo quieres?

-Para montar un restaurante. -¿Me vas a hacer la competencia?

-No. A mí lo de los menús no me interesa.

Yo quiero montar algo más elegante, en plan francés.

-¿En San Genaro?

-Sí.

-Llego a fin de mes de milagro.

-¿Ah, sí? -¡Joder!

Estoy harto.

-Oye, Tinín.

¿No te interesaría traspasarlo?

-¿Traspasarlo? -Sí.

A mí.

Es el local que estoy buscando.

-No te diría que no, pero... -¿Qué?

-Está Paquita. -¿Y...?

-Es familia de Antonio.

-Y también mía.

-Sí, pero...

-Además, yo me puedo quedar con ella. Otra cosa sería Quique.

-Es un sinvergüenza. ¿Sabes lo que me ha hecho?

Me ha dejado solo. -¿Sí?

-Se ha ido a ver a Paquita. -¿A Sagrillas?

-No puede estar sin ella. ¿Qué te parece?

-¿Qué me parece?

Que es un sinvergüenza.

Oye, Tinín.

De esto del traspaso ni una palabra a nadie.

A nadie.

-Yo soy una tumba. -Bueno.

Llaman a la puerta

Llaman a la puerta

Buenos días. ¡Hombre!

¿No sabrás nada de Desiderio? Se nota que no está Clara.

Si estuviera, llevaría media hora trabajando.

Pero cuando no está el gato, los ratones...

Habrá subido un momento. Ya, ya.

Desiderio.

"¿Qué?"

Tienes aquí abajo a la clientela distinguida.

"¡Ah!"

"Despáchala tú". Baja, que te están esperando.

"Ya bajo, ya bajo".

Que ya baja. Ya.

¡Menudo horario llevamos!

¡Qué vergüenza!

¿Estás seguro de lo de esta noche? Pues claro.

Los cementerios no me dan miedo.

¿Has estado en muchos?

En el de Sagrillas y en el de la Almudena.

Pero de día.

Oye, Carlos.

Quiero hacerte una pregunta.

Por si acaso esta noche soy un zombi, tú pregunta.

¿En Madrid tienes novia?

¿Novia de casarse?

Tonto, ¿cómo te vas a casar con 14 años?

¡Ah!

Digo de besarse y eso.

¿De esas novias?

"¿Por qué las chicas hacen preguntas tan incómodas?"

"Aquello no era una pregunta, era una trampa".

"No sabía si me daba más miedo decir que sí y que Julia no me besara...

...o decir que no y quedar como un pardillo".

Muchísimas.

Pues yo no.

Eres el primero que beso.

"Hiciera lo que hiciera, no había forma de acertar".

"Tenía ganas de decirle que no eran tantas chicas".

"Pero el mal estaba hecho".

Los zombis no besan.

Por si acaso.

(Definitivamente, las chicas eran un misterio).

Y así nos quedaría, con toda su gama de color.

Me gusta.

Si no me equivoco,...

...dijimos que el texto iba a la derecha.

¿El texto?

¡Me cago en la mar! Es verdad.

¡Es verdad!

Tienes razón. Si no me lo dices,...

...hago toda la tirada para nada.

¿Te pasa algo?

Estoy cansado, no he dormido nada.

Ha venido mi hermano y salimos hasta las tantas.

¿Adónde fuisteis?

Como son unos paletos, al Pasapoga.

¿Al Pasapoga? Sí.

Nunca te he visto por ahí. ¿Te gusta?

Hombre, no está mal.

Ya. ¿Vemos los presupuestos?

Me gusta que tengas un lado crápula.

Siempre estás aquí tan serio.

Porque es la empresa, pero no soy ningún santo.

Ya.

¿Por qué no vienes a una fiesta que da un amigo en su casa?

Es que esta noche voy a estar para el arrastre.

Te conviene.

Te presentaré a mucha gente.

No todo será hablar de política.

Echaremos unas manitas de póquer. ¿Juegas al póquer?

No mucho. Jugué, pero al descubierto.

Ya.

Nosotros jugamos al póquer póquer.

No juego desde la mili.

Me envicié, porque no tenía un duro.

Pero lo dejé. No me gusta. Tranquilo.

Serán unas manitas entre amigos.

Pues peor me lo pones.

Jugaréis mucho dinero y yo no tengo dinero.

Decidido, no puedes faltar. ¿Esta partida no está muy alta?

¿Cuál? La última.

Sí, pero es que está incluido el transporte.

¿Cuándo lo tendrás?

El miércoles de la semana que viene.

Así que al Pasapoga.

Sí, me liaron y les llevé al Pasapoga.

Cuenta.

Nada, el que está soltero es mi hermano.

Ya.

Había una alta que me miraba.

Morena.

Guapa, grandona.

Con joyas. Sí.

Hablamos, pero nada.

Mónica.

¿Conoces a Mónica? Es de pago.

Me dijo que era marquesa. ¿Y qué?

¡Mi madre! Ésas son las peores.

Estuve a punto de ir a París, pero no me dieron el pasaporte.

En dos días no me va a dar tiempo a ver nada.

-No vamos a hacer turismo.

¿Conoces a García Trevijano y a Calvo Serer?

-Sí, García Trevijano es abogado.

Son personas muy cercanas a Don Juan.

-En efecto.

-¿Estarán en la reunión? -Sí.

Se exigirán reformas democráticas.

Se quiere promover a Don Juan como alternativa.

Mañana se va a presentar a la prensa de media Europa.

-Una coalición. -Se hablará mucho de ella.

Se llamará Junta Democrática.

Hola, Tino. Una botella de clarete.

¿Un botellín? No puedo.

Me espera mi hermano para comer.

Bajad esta tarde y echamos una partida de mus.

Estoy solo. ¡Me cago en la cuna que me arrolló!

¿Qué pasa?

Tengo los bancos cerrados y necesito dinero.

¡Vaya!

¿En qué estoy pensando? ¿Mucho dinero?

No sé, esta noche tengo un acto social.

Un compromiso. ¿Un compromiso?

De esos no.

Que he quedado para jugar al póquer.

¿Al póquer? Sí.

Haber empezado por ahí. ¿Al póquer?

Yo te dejo el dinero. Ya.

No sé cuánto, es en casa de un amigo que es cliente.

¿Tú no jugaste mucho al póquer? ¿Yo?

Yo era un fenómeno. ¡Ah!

¡Qué timbas, chico!

¿Cuánto llevo para no quedar mal?

Pues llévate por lo menos 10.000 pesetas, Antonio.

Es que prestarme 10.000 pesetas... Escucha una cosa.

No vayas de farol. No.

Si no tienes cartas, no juegues.

No juego.

Yo me quedaría en casa viendo la televisión.

El póquer no me va, pero te lían...

¿Tú sabes jugar al póquer?

Yo he jugado al descubierto.

Al chirivito. No juego desde la mili.

Imagínate lo que ha llovido. ¿Desde la mili?

Hacemos una cosa. Yo te lo dejo. Sí.

En cuanto se te acaben las 10.000, para casa.

Como se me acaben las 10.000, no vuelvo ni a casa.

Gracias, te debo una.

No, me debes 10.000.

Te las voy a devolver. Suerte, hijo.

¡Joder!

¿Quién lo ha puesto en marcha?

-Quien mueve los hilos es Trevijano.

Pero detrás están Rojas Marcos, Tierno y Carrillo.

-¿Y querrán restaurar la monarquía?

-Del mal, el menos.

Las cosas no están muy claras.

¿Habéis traído todos el pasaporte?

-Sí.

-No te lo había preguntado antes. ¿No tendrás antecedentes?

Vale.

No importa, no pasa nada.

-He estado en Portugal y no he tenido problemas.

-Por si acaso, cruzaremos por una frontera tranquila.

Busca en el mapa la frontera más cercana a Irún.

Que dice que se va, Antonio. Pues déjala.

¿Cómo se va a ir?

"Tu madre tiene un circo en la tripa".

Ya verás como se le pasa.

¿Y si no se le pasa?

La conozco y es capaz de meterse en una residencia con ese señor.

Pues no sé, Merche. La culpa la tienes tú.

Me pusiste la cabeza como un bombo.

Se me puso el corazón en un puño.

A ver si es mi culpa por preocuparme de que no le hagan picadillo.

No, la culpa la tengo yo. "Pues eso".

Estaba nerviosa, me puse más esperándola y exploté.

"Y ella avisó".

Pero no te lo dijo Carlos.

¿Por qué no hablas con ella?

Si dice que se va, se va. La conozco.

Y no se va a quedar ahí. "Pues lo siento".

También el Alfredo este, la que ha liado el tío.

La culpa no la tiene él.

Esto es algo entre mi madre y yo.

Hay mucha tela que cortar.

Así que empieza.

Mi madre parece que se cae, pero no. Si mi padre levantara la cabeza.

Si levanta la cabeza, nos la corta a todos.

"Bueno, milano".

¿Algo más? No.

Huele la cocina que es una gloria.

A ver qué hacéis. Tranquila.

Que tenga cuidado.

¡Merche, que esto es una conferencia! Adiós.

Adiós.

¿Sabes la última de Herminia?

Ahí está la frontera. Sacad los pasaportes.

-Si pasa algo, yo...

-No va a pasar nada.

-Yo me quedo y seguís.

-Déjame hablar a mí.

-No nos vamos a quedar aquí toda la tarde.

-Es muy raro, no hay nadie. -Mejor.

Toma.

-"Bon jour".

Los pasaportes.

-Va a ser más fácil de lo que pensábamos.

-¿Qué pasa? -No sé.

-Perdón, ¿de dónde vienen?

-De España.

-El timbre.

El sello. -¿El sello?

-El de salida de su país.

No pueden entrar en Francia sin sellar en España.

-Entiendo.

En el control español no había nadie.

-Imposible.

Ahí está.

-Es posible, de verdad que no había nadie.

-Si no tienen el sello, no pueden cruzar.

-Pero ¿qué dice?

Que venimos de España.

-Déjalo. -Es absurdo.

-Acabamos antes pidiendo el sello.

-¡Joder!

Igual no hay nadie. -Sí, está ahí.

-A ver.

-Buenas tardes. -Buenas tardes. Pasaportes.

¿Vienen de vacaciones?

-No, vamos a Francia.

Nos piden el sello, pero no había nadie.

-¿Cómo que no? -No había nadie.

-Imposible.

-Hace cinco minutos, aquí no había nadie.

-Sin el sello de salida de Francia, no pueden entrar.

-Queremos ir a Francia.

-¿Y qué hacen aquí?

Vayan conduciendo hacia delante.

-Perdone, espere.

Perdone, esto es kafkiano.

¿Cree que hemos salido del cielo?

Nosotros somos españoles.

Queremos el sello para poder entrar en Francia.

-¿Cómo le voy a poner el sello si no han entrado?

-Déjenos entrar y volvemos a cruzar.

-Sin sello de salida de Francia, imposible. Y quiten el coche.

Obstaculizan el paso. -¡La madre que lo parió!

-No te pongas así.

-Estamos en tierra de nadie. -No sé.

De momento, mueve el coche.

-¿Y dónde lo pongo?

¿Qué tal? -¿Cómo estamos?

¿Qué tal?

Hola.

-¡Hombre, Eugenio!

¡Enhorabuena!

-Sí, he aprobado.

-Con los chavales. -Sí, vamos a ello.

-Y yo, a recuperar mi mesa y mi silla.

-Te pagas unas cañas. -Cuando cobre el finiquito.

-¡Bueno!

¿Es seguro?

-Sí, han salido las listas. Debo jurar los principios del movimiento.

Y seré funcionario. Me alegro. Te ha costado.

Lo que va a disfrutar ahora éste.

Me acuerdo de lo que decía yo en misa.

Habla en latín

-Amén. -Amén, amén.

-Hay un pedido que terminar.

¡Vamos!

No se demoren.

¡Vamos!

-No sé cómo decirte esto.

Me gustaría darte las gracias...

...por estos tres meses.

No tienes por qué. Nadie te ha regalado nada.

Pero tal como han ido las cosas, las tensiones en casa,...

...no se ha notado en el trabajo.

Eres un buen jefe.

Mucho mejor que suegro.

Tampoco es eso.

Me hubiera gustado que las cosas hubieran ido de otra manera.

No te me pongas melodramático, Eugenio.

No me hagas caso.

¿Inés?

¿Está contenta? Podría llamar a Sagrillas.

Están pendientes de esto.

Inés está con lo del teatro.

Haciendo la gira.

No nombremos la soga en casa del ahorcado.

Alegra esa cara, que tienes un sueldo para toda la vida.

Adiós, Antonio.

Dame un abrazo.

Bueno.

Y dale recuerdos a Mercedes.

Dile...

...que la aprecio mucho.

Muy bien.

Adiós, Eugenio.

¡Adiós a todos!

-¡Adiós, Eugenio!

-Hasta luego. -Adiós.

Teléfono

¿Sí?

-"Pili, soy Inés".

-¡Inés!

¿Cómo estás, dónde andas?

-En Madrid. -"¿En Madrid?"

"¿Vamos a la estación?" -Estoy a la vuelta de casa.

-¿Y qué haces ahí?

-Quiero saber si Eugenio está en casa.

-¡Ah, ya! Que no quieres verle.

-No.

La última vez fue muy violento para los dos.

No quiero que suceda lo mismo.

-Entiendo.

Está en la imprenta. Ha ido a despedirse.

-Voy a subir a casa a recoger unas cosas.

-Claro, ésta sigue siendo tu casa.

Vamos, creo.

-Voy para allá. -"Hasta ahora".

¡Hola, Miguel!

"Comment ça va?"

-"Bien, merci".

-Menuda sorpresa se llevaría tu hermano.

-No te puedes hacer idea. Gracias por las llaves.

-Mercedes me las dejó por si hacían falta.

Lo que noté luego fue un olor riquísimo en la escalera.

Me resultaba familiar.

-Le había hecho "cassoulet".

Ligerito, con productos de por aquí.

-"Cassoulet".

Hace años que no lo como.

Me encantaría probarlo otra vez.

Pero aquí, en Madrid, no puede ser.

-Bueno. -Me alegro de verte.

-Yo también. "Au revoire".

¡Como me vean...!

Para, para. -¿Por qué?

-Me voy andando a mi casa. -No, yo te llevo.

-A mi padre no le gusta que me vean con chicos.

-El próximo día te llevo al molino.

-Ya veremos. Hola.

-¡Hombre, margarito!

¿Son para tu entierro? No.

Vámonos.

Si te vas a rajar, avisa.

No tengo ganas de ir para nada.

Chaval, yo nunca me rajo.

A ver si me dices lo mismo en el cementerio.

Adiós, "chalao".

-¡Qué niño más idiota!

Pues venías con él en la moto.

Ha insistido. Yo no quería.

A mí su moto me da igual.

¿Para qué son las flores? Para nada.

¿Son para mí?

¿Te crees que eres la única niña que hay en el mundo?

¿Estás bien?

¿Estás llorando?

¿A ti qué te parece?

¿Qué he hecho?

¿Qué has hecho? Encima no te das ni cuenta.

Espera, Julia.

¿Me perdonas?

Claro que sí, bobo.

Pero no lo vuelvas a hacer.

No, te lo juro.

Dame la mano.

(¿Que no lo volviera a hacer?).

(¿No era yo el que la había pillado en moto con Luis, mi rival?).

(¿No era ella la que tenía que disculparse?).

(El mundo de las mujeres siempre ha sido un misterio para mí).

¡Qué sorpresa! ¿Vienes para mucho?

-Un par de días. Cambiar de ropa y seguir hacia Granada.

-Perdona que me meta, pero ¿dónde te vas a quedar?

-En casa de un compañero.

Bueno, me quedo en casa de Salvador.

-¡Ah!

-No pienses mal.

-Yo no pienso mal.

Vamos, casi ni pienso.

-Es un buen amigo. No ha pasado nada entre los dos.

-Vas a su casa. -¿No tienes otra cosa de qué hablar?

-Mejor que esto no.

-¿Cómo está? -¿Eugenio?

-Sí. -Bien.

Bueno, está regular.

La verdad es que...

...está fatal.

Está muy mal.

¿Ya no le quieres?

-Claro que le quiero. Por eso.

-No lo entiendo. ¿Por qué no vuelves con él?

-Pues porque también me gusta Salvador.

No sé.

Me gustan dos hombres a la vez. ¿Nunca te ha pasado?

-Por gustarme, me gustan 300.

Pero sólo tengo ojos para Sergio.

-Pues suerte que tienes. -Sí.

Pasos

Se cierra una puerta

Hola. -Hola.

-Os dejo.

-Tenía que coger ropa.

Sigo hacia Granada.

-¡Ah!

A Granada. -Sí.

-Bueno.

Toma.

Llévate esto. Por la noche refresca mucho.

-Claro.

Gracias.

-No sabía dónde enviártelas.

Las he guardado aquí.

Hay una de Roberto y Cristina. Venía a nombre de los dos.

-Claro.

Adiós, Eugenio.

¿Tú te acordabas? Ni tú ni yo.

Son cuatro planchas nuevas. Ya.

Y a nuestro cargo. ¿Qué vamos a hacer?

Tengo que llamar a mi hermano.

Las cuatro planchas nuevas.

Paulino, hazlas pronto o se nos caerá la cara de vergüenza.

Faltaría más.

Esto es lo que hay.

Teléfono

Residencia de los señores Alcántara.

¿A qué estás jugando, Miguel?

A amito de tu casa.

Te estoy haciendo caracoles.

¿Caracoles? "Sí".

¿Eso se puede congelar?

¿Qué estás diciendo?

¿No puedes venir a cenar?

No y me fastidia, porque me gustan mucho.

"Por eso los iba a hacer". ¿Con salsita de callos?

No, hombre, te los iba a hacer a la "bourgignon".

"Con cebolla, apio, perejil".

Si lo llego a saber, no me paso la tarde con los caracoles.

Esas cosas se avisan.

"Miguel". ¿Qué?

¿Te estás escuchando? Te pareces a Merche.

¿Me parezco a tu mujer? "Sí".

¿Qué tonterías dices?

Déjate de tonterías.

¿Por qué no sales y te aireas un poco?

¿Y qué hago con los caracoles? No sé, congélalos.

Búscate una chica.

Una que sea de tu edad.

"Y que no sea de pago esta vez". Antonio.

Nunca he ido de putas.

Anoche te vi cerquita de una.

¿Anoche?

¿Quién?

¿Violeta?

Sí, ese ángel que te había mandado el Señor.

Y la mía, también de pago.

¿No era marquesa?

Pues por eso, dice Prieto.

Tengo la negra, Antoñito.

Sólo ligo con pilinguis.

Haz una cosa.

Déjate de caracoles.

Date una ducha, cámbiate y vete al centro.

Está lleno de extranjeras.

Ya veré qué hago.

"Llévate llave, que llegaré tarde".

Sí, que soy mayorcito.

Y escucha, que luego no te enteras.

Búscate una de tu edad.

Eres un pesado. "Una de tu edad".

Adiós.

¿Qué hago con los caracoles?

Vas a despertar a la niña.

-Pues la volvemos a dormir.

-Déjame.

No está el horno para bollos.

-El que está como un horno soy yo.

Vengo de Madrid y estás todo el día con los tomates.

Parece que va a haber una guerra.

-¿Sabes qué es esto? -¿Eh?

-Con esto me quito los moscones.

Como te me acerques, te pincho. -Vale, vale.

-¿Lo ves?

¿Y la niña? Acaba de dormirse.

¿Mi madre está en la alcoba? Se acaba de ir.

¿Cómo que se acaba de ir?

¿Sin despedirse?

En cuanto llegó ese señor, se ha ido.

Aunque... ¿Qué?

Le he escuchado que le decía que quería despedirse de alguien.

Ya me figuro de quién. Y yo.

Quédate con la niña. Sí.

-Váyase tranquila.

-¡Quique!

-Vamos a volver a tu casa y tu padre, en el sofá.

Habrá algún sitio donde se festeje tranquilamente.

-Donde se va mi tía.

El cementerio.

-¡Joder, qué pueblo!

Timbre

¡Va!

Un momentito.

¡Inés, qué sorpresa!

-Hola.

-Pasa.

-Perdona que me presente así. -No te preocupes.

-¿Podría pedirte un favor? -Claro.

Ven.

-¿Me puedo quedar unos días en tu casa?

-Sí, claro. Me sobra espacio.

¿Ha pasado algo?

-Ni yo misma lo sé.

¿Puedo hacer una llamada?

-Por favor.

Voy a preparar té. ¿Te apetece uno?

-Sí.

Salvador.

Hola, soy Inés.

Ya sé que habíamos quedado. Por eso te llamo.

Es que...

Me lo he pensado mejor.

Prefiero quedarme en casa de Marian, si no te importa.

No, no pasa nada.

Creo que es mejor que no vaya a tu casa.

¡Me cago en...!

Hola, Miguel.

¿Pasa algo? -No, no, nada, nada.

Mi hermano no va a venir a cenar.

Había puesto a remojo unos caracoles.

-Caracoles.

-Sí, son de Sagrillas.

Pero con un poco de mantequilla y unas hierbas,...

...la salsa sería la misma.

-Scargots bourbogne. -Sí.

-Pues suena fantástico.

Y mira por dónde, Karina está fuera.

-¿Sí?

-Yo también estoy sola.

-¡Qué bien!

Quiero decir, que mejor. A los niños no les gustan los caracoles.

-Entonces...

...¿a qué hora?

-¿A las 9?

-"Tres bien".

"Cest soir".

-"Au revoire. Merci".

-Hasta luego.

¿Lo ves como no es tan difícil?

¿Queréis un pitillo? -Sí, sí.

Gracias.

-"Bon soir, Manuel".

-¡Buenas noches, Marcel!

-Oiga, oiga.

-¿Qué ocurre?

-¿Van a dejarnos aquí toda la noche?

Tenemos que ir a París. -¿Y qué quiere que haga?

Tenemos un horario.

-"Ça va, Manuel?"

-"Comme si, comme ça". -Vamos a ver.

¿No podemos arreglar esto?

-¿Qué está sugiriendo?

-No, nada.

-¿Qué pasa?

-A ver si les entiendes.

-Tenemos los pasaportes en regla...

...y necesitamos el sello. No es tan difícil.

-No hace falta gritar.

-Esto es absurdo.

¿Pretenden dejarnos aquí?

-No. -Pues entonces.

-Un momento.

-¿Qué hora es?

-Las 8. ¿Llegaremos?

-Son capaces de dejarnos aquí hasta que nos muramos.

-Hemos encontrado una solución, pero requiere su colaboración.

-Ustedes dirán.

-Es todo muy irregular.

-Miramos para otra parte.

Crucen la frontera española ilegalmente.

Luego hacen los trámites con normalidad.

-¿Y el coche?

-Se queda aquí. No puedo levantar la barrera.

-¿Qué hacemos?

-¿Y si nos aplican la ley de fugas? -Yo me arriesgo.

-Y yo. -Yo también.

Buenas tardes.

Queremos cruzar a Francia.

-Pasaportes.

-Los tienes tú, ¿no?

-Los dejé en el coche. -¡Joder, Toni!

-Aquí tiene.

-Muy bien.

Hola, Alfredo. ¿Se van ya? Sí, Mercedes.

¿Mi madre está dentro? Me pidió que pasáramos por aquí.

Ya sé para qué. Mercedes.

Siento mucho todo esto.

Pues yo lo siento mucho más.

Sabía que vendrías a despedirte. ¿Qué menos?

¿Y de mí no pensabas despedirte?

Ayer no estuve bien, te chillé y no tenía derecho a hablarte así.

Pero Antonio me puso la cabeza como un bombo.

Pobre hombre.

¿Pensabais que venía a robarme?

No, pero no sabemos quién es ni sus intenciones.

A una vieja como yo no se le acerca nadie más que para aprovecharse.

No es eso.

Se oyen muchas cosas por ahí.

Está solo, como yo.

Eso es todo.

Tú no estás sola. Eso no es verdad.

Mira, yo...

Siempre te he visto como a mi madre y me cuesta...

...verte como una mujer enamorada.

¡Y dale! Que no es eso.

Alfredo es mi amigo.

Es una persona con la que me encuentro muy a gusto.

Es un hombre encantador, correctísimo.

Educado.

Buena persona, que me entiende.

Y tengo derecho a estar con quien quiera.

Y no le falto al respeto a tu padre ni a ti.

Llevas toda la razón.

Ya estoy harta de tanto disimulo y tanto esconderme.

Esto no le incumbe a nadie más que a mí.

Lo sé.

Cuando he sabido que te has ido, se me ha puesto el corazón en un puño.

Y sé que esto no se acaba aquí.

Que no se acaba volviéndote a Madrid.

Que esto va a continuar.

Madre, no te vayas. Quédate.

Es que...

No me imagino la vida sin ti. Te necesito mucho.

Ya se lo he dicho a Alfredo.

Pues quédate en casa con Alfredo.

Os quedáis los dos.

Y os vais cuando queráis. Pero no te vayas así.

¿Y qué va a decir la gente?

La gente, que diga misa.

Los pasaportes.

"Bienvenue".

-"Merci".

-¡Qué pesadilla! -Y que lo digas.

¡Ay, ay!

¿Qué pasa ahora?

Pare, pare.

Tranquilas, debe ser la rueda.

¡Ay, por Dios!

Lo que me imaginaba.

Pinchada.

Habrá que cambiarla.

El que faltaba.

-Buenas. Buenas noches.

¿Un pinchazo?

Sí. Eso parece.

No se preocupe, Alejandro. Es muy maniotas.

-¿Le pasa algo?

No, no me pasa nada.

Con Dios. Lo siento.

Se va a enterar todo el pueblo. No te preocupes.

Cámbiela en el corral.

No, que reventará las cubiertas.

-Pueden ir acercándose a la casa.

Sí.

¿Es lejos? No.

Guarde la maleta.

A ver si acaban cuanto antes.

Herminia.

¿Le dejo su maleta aquí?

Como nos vamos mañana...

¡Sí, déjela ahí!

En casa le esperamos.

¡Qué discreto es!

Es muy simpático. Simpatiquísimo.

¿Te vas a quedar a dormir? Pues eso parece.

¿Todavía no lo sabes?

Espera. ¡Mamá!

¿Alfredo se queda a dormir? ¿Te quieres callar?

Sólo falta que llegue el pregonero. Buenas.

¿Seguro que quieres que se quede?

Si tú estás segura, yo también estoy segura.

Tira por aquí.

¡Antonio!

Hola, Rafa.

Pensaba que ya no venías. Prueba este vinito.

Soy el único socio que queda y me como todo el trabajo.

Siempre con la imprenta en la boca.

Parece tu novia. Un hijo tonto.

-¿Juan Carlos? ¡Venga ya!

-La cosa está que arde. ¿Qué pasa?

No deja de ir y venir gente a Estoril.

Hasta los comunistas.

Pero si ya está el Príncipe.

Espera que salga Paquito del hospital.

Dicen que está pidiendo el alta a gritos.

¡Vaya!

Tú tampoco le aguantas.

¿A Ramírez Sañudo?

Creía que era tu amigo. ¿Por qué?

¿Porque fuimos juntos al club?

Lo que te queda por aprender. Mucho, Rafa.

Es un facha redomado.

El correveidile del búnker.

Pero no hay que estar a mal con nadie.

Nunca se sabe. Ya.

Mira.

Le están levantando la novia.

Amigos hasta en el infierno.

-Antoñito. ¿Cómo estás, Pablo?

¡Pero bueno, eres como el perejil!

Estás en todas las salsas.

Tenía puesto este champán a enfriar desde ni se sabe.

Aquí sólo se toma en Navidad.

-A mí me encanta con la comida.

-Sí.

-Además, éste está buenísimo.

-¡Vaya descaro!, habrás pensado. -¿Cómo dices?

-Te he dicho que sí.

Te habrás pensado... Yo qué sé.

-¿Y tú?

¿Qué habrás pensado?

Mi hermano, fuera de casa.

A lo mejor has pensado que lo que quería era...

-¿Qué?

-Ligar contigo.

-Y...

-Mira, Yolanda.

Hace tanto tiempo que...

Que sí.

-¿En serio?

¿Me encuentras atractiva?

-Mucho.

¿Qué pasa?

¿He dicho algo...? -No, no.

Eres un encanto, Miguel.

-Muchas gracias.

-Soy yo.

Me acaban de partir el corazón.

Nada, un canalla.

-¡Cuánto lo siento! -Gracias.

Yo me digo que tengo que seguir.

Pero aún le quiero.

Pero me digo:

Yolanda,...

...tranquila, adelante.

Tú puedes. Pero claro.

De repente, apareces tú.

Los caracoles.

Cuando más sola me sentía.

¡Huy!

Miguel, no llores.

-Perdóname, no puedo evitarlo.

-Miguel, por Dios.

No llores por mí.

-No, tranquila, si no lloro por ti.

Lloro porque estoy más solo...

Más solo que la una.

-¿Sabes una cosa, Miguel?

Que no me gustan los caracoles.

Atrévete. -¿A que me tiro?

-No seas carca.

-¿A que no eres valiente?

-Ha empezado la fiesta antes de tiempo, Antoñito.

¿Está fría?

Pues ahora te toca a ti.

Que yo no vengo preparado.

Que no, hombre.

-Tráeme la toalla.

-Te llevas bien con Rafael.

Es el mejor cliente que tengo.

¡Madre mía!

Antonio.

¡Qué pedazo de bombón! Muy guapa.

Es curioso, ahora no sabe uno a qué árbol arrimarse.

Igual te da sombra que te ahorcan en él.

Pero tú...

¿Yo qué?

Que me hace mucha gracia ver cómo navegas solito.

Está muy bien, pero cuidado.

No me arrimo por el interés.

¿Qué?

Que no me arrimo por el interés.

Ni yo, Antonio, por Dios.

Yo sólo pido alguien que me quiera.

Alguien que me abrace cuando estoy triste.

Pero cada vez parece más difícil.

Una cosa tan sencillita.

-Dímelo a mí.

Dímelo a mí.

-El tiempo pasa, Miguel.

¿Quién va a querer...?

¿Quién se va a fijar en una casi cuarentona como yo?

-¡Por el amor de Dios!

¡Qué cosas estás diciendo!

Tú todavía estás muy bien.

-¿Todavía?

-Bueno.

Quiero decir que estás muy bien.

No quería decir...

...que ahora sí y antes no.

Estás muy bien.

-¡Qué buena persona eres! -No.

-Sí, más bueno... -Por favor.

-¡Qué lástima que entre tú y yo no...!

-Sí, es una verdadera lástima.

-Sí.

¡Huy!

-¿Te mareas?

Es el champán.

-Sí.

¿Te importa?

-Por favor, Yolanda.

-Es que no... ¿A que no pido tanto?

¿A que no?

-Si quieres que sea sincero contigo,...

...te diré que no sólo es que estés muy bien.

Yolanda.

Yolanda.

Carlos.

Ronquidos

¿Tienes la tiza?

(Aquella noche, los Alcántara andábamos de picos pardos).

(Aunque estuviéramos a muchos kilómetros de distancia,...

...respondíamos a la llamada de la aventura).

(Mi hermano, la de estar en el centro de la tormenta política).

(Mi padre, la de codearse con gente tan importante,...

...aunque eso supusiera jugar a un juego que aprendió en la mili...

...y con el que se perdía dinero en un abrir y cerrar de ojos).

(Yo, la de ser el defensor del buen nombre de mi familia).

Carlos.

¡Joé! Julia.

¡Qué susto me has dado!

¿Qué haces aquí a estas horas?

Como te vea tu padre, te la cargas.

Estaba en mi casa y he pensado que te vendría bien llevar esto.

Gracias.

¿Te lo han explicado?

Mañana veremos si has escrito tu nombre.

¿Cómo sé que no vas a venir a borrarlo?

Esto lo hice hace un par de años. Si no es de día, no entro ahí.

Entendido.

¿Dónde está la fosa común? En la esquina.

Tres reyes. -Tres ases.

-Ful.

-Vamos a jugar al chirivito.

-Muy bien.

Antonio, siéntate. Llevas toda la noche de miranda.

Hay gente que se lo toma muy en serio.

Mañana tengo que viajar. -Antonio, siéntate.

Van a pensar que nos tienes miedo.

(Miedo. Eso era lo que tenía yo en ese momento).

(Pero valiente es el que sabe vencer el miedo).

(Había que quedar como un cobarde...

...o tirar adelante con todas sus consecuencias).

Voy.

Voy.

¿Seguro que venís aquí a festejar? -Que sí, pesado.

-¿Con quién venías? -Con quien me daba la gana.

¿Qué insinúas? Contigo empecé soltera y entera.

-Ya, mujer.

-Quique. -¿Qué?

-Le he escrito a Elena Francis.

-¿Cómo?

Es una broma, ¿no? -Va en serio.

Pero no puse mi nombre en la carta. Firmé como "una chica desesperada".

-¿Desesperada de qué? -No sé, me sentía muy mal.

Y no sabía qué poner.

-Elena Francis es un señor con bigote.

¿Para qué escribiste?

-Para...

Para contarle que creo que ya no te quiero.

-A toda España.

Ojalá tuviera una radio para enterarme.

-No te lo tomes así.

No pongas esa cara, que me pongo triste.

-Ya me darás la dirección.

-Ven aquí. -No.

-Sí, ven aquí.

Ven aquí, tonto.

500.

-Que sean mil.

-Voy.

-No.

-Voy.

No.

-Así no se juega. -¿Qué pasa?

-Que sólo va con las buenas.

Yo juego así. Esto es póquer, no tute.

Lo que jugáis en San Genaro. Échale huevos.

Dejemos a San Genaro.

-Igualo y 2.000 más.

-Así se juega.

-No voy.

-2.000 más.

Y unas... Todo.

-No voy.

-Tampoco.

-¿Lo ves, Antoñito?

Esto es el póquer.

In...

...cogni...

...tus.

(RECUERDA)"Uno vio cómo se movía la tumba".

"Le llamaban desde dentro".

"Aprenden tu nombre".

Carlos.

¡Mierda!

Habrá que poner Alcántara.

Un respeto a los muertos.

-¿No veníais aquí?

-Ahí detrás hay un tío mío.

-Están aquí en medio.

Paqui, te quiero.

Te quiero.

Paqui. -¡Aaa!

¡Aaa! -¡Aaa!

-Me has hecho sangre.

¡Aaa!

Te vas a enterar.

¡Que vienen los muertos!

-¿Estás seguro? ¡Un grito, venía de la tumba!

-¿Qué es eso? -¡Ven aquí!

-¡Espera!

-¡Vamos, Carlos!

1.500 más.

-Voy.

Voy y 2.000 más.

-Voy.

-Parece que nos vamos a divertir.

-Como ésas.

-Las veo y otras 5.000.

Las veo y cinco más.

-Es demasiado para mí.

-Mis 10.000.

-Las veo.

Y otras cinco. Cuidadito, Antonio, que esto se pone grave.

-¿Cuánto necesitas? ¿Puedo?

-Claro.

15.

-¡Joder con el prudente!

Déjalo.

No.

Tú lo has dicho. Antonio sólo va si le entran buenas.

Estoy tranquilo. Diez.

Y cinco.

Voy y diez más.

-No voy.

-Las tienes buenas. Míralas bien.

A lo mejor no ves otra como ésa.

No voy.

¿Puedo? -No.

No has pagado.

-La suerte del principiante.

Pero nos veremos otro día.

El domingo os invito a casa. No está mi mujer.

-Gracias. -La revancha.

Gracias, Pablo.

¿Ibas o no ibas de farol?

¡Joder, qué peligro tienes!

Como para jugar contigo. Tus 15.

Aprendí mucho en la mili y conozco muy bien a ese cabrón.

Ruido

Hija, ¿qué te pasa?

¿No duermes? Me he desvelado.

Se está muy a gusto. Trae, que te pongo agua.

Parece buena persona.

Alfredo.

Sí, ya te he dicho que es un caballero.

Tiene tres hijos. ¿Los conoces?

No.

No ha habido ocasión.

Buenas noches. Buenas noches, madre.

¡Ah, oye!

Mañana nos vamos a Madrid.

Me parece una idea estupenda.

¿Por qué?

Porque así vamos más holgados en el coche.

Puedes airear la casa y comprar algo.

No sé si lo podremos hacer. Vamos a hacer noche en Chinchón.

¿En Chinchón? ¡Ah!

Pues compra anís.

Bueno.

No sé si lo de Chinchón se hará.

Pero nos vamos a Canarias.

Ya.

Ya hemos encargado los billetes.

Buenas noches.

Se abre la puerta

Miguel.

Antonio, no es lo que parece.

La invité a cenar, tomó una copa de más y se quedó dormida.

Miguel, tú eres un sátiro. ¿Le has dado una pastilla?

¡Qué cosas tienes, Antonio!

Decías que buscara una de mi edad.

¿Tiene que ser mi vecina?

¿Qué hacemos?

O esperamos a que se despierte o le tiramos un cubo de agua.

¿Está borracha?

Quieto.

Te lo estoy diciendo.

No se está mal.

No sabes lo que es estar tan solo.

Haz lo que te dé la gana. Me voy a la cama.

Al menos, no es de la familia.

Y no hagas ruido.

Que si no, no puedo dormir.

Habla en francés

-¿Es Carlos Serer? -Sí.

-Habla en francés

-¿Qué dice?

-Habla en francés

-Que se han juntado todas las fuerzas democráticas...

...para restablecer las libertades en España.

Bueno.

Dale un beso a la abuela.

¡Mi niña!

¿Qué voy a hacer yo sin ti?

Dile a Luis y a Josete que voy pronto.

Sí, yo se lo diré.

Abuela.

¿En el pueblo hay fantasmas?

Aquí hay fantasmas y fantasmones.

No nos privamos de nada.

A estudiar.

Muchas gracias por todo.

Estaba pensando invitarles a todos...

...a comer en Madrid. Incluido Antonio.

Le agradezco el detalle.

Pero yo creo que por ahora, la cosa va bien.

No corra y cuídemela.

Madre, dale un mensaje a Felisa cuando llegues.

Sí, sin falta.

Aunque sea conferencia. Que sí.

Micaela.

¿Cómo sigue tu hermana Angustias? -Muy bien, gracias.

¿Qué, de viaje?

Sí, nos vamos a Madrid. Pero luego nos vamos a Canarias.

No he montado en avión. Me hace mucha ilusión.

Ya tienen para hablar durante un mes.

A ver qué dice Carrillo.

Habla en francés

-Dice que el problema reside en conseguir la reconciliación.

Hay que superar la guerra.

Los republicanos no lo pueden hacer solos.

Está contento de ver que la gente evoluciona.

Y poder encontrase aquí con personas con las que peleó en su día.

Colorea esto.

Venga.

Pon la tuya.

¿Quieres que ponga la mía?

La mía es muy grande, no cabe ahí.

¡Ay, madre mía, Antonio!

¡Ay!

Estaba preocupada. Para ti.

Papá. Hola, mi amor.

¿Cómo estás? -Muy bien.

Me alegro de veros.

Chavalote. ¿Cómo estás, hijo?

Estás estudiando. Sí.

A ver.

Un poco de calor. ¿Sí?

Es lo que tiene, hijo.

Si no es en invierno, en verano.

¿Qué son estas tonterías?

Nada. ¿Y éstas?

Es el cuaderno en sucio.

Es el cuaderno de sucio. ¡No digas tonterías!

No le pegues. Mira.

Tiene que enfadarme. Ha hecho la caligrafía.

Te doy un mamporro. Mira.

No te pongas así, que te estoy haciendo un cochinillo.

(Cuando llegó mi padre, supe que ese oasis de felicidad que era Sagrillas

...se acababa por aquel año).

(Apenas pude despedirme de mis amigos, del río...

...y de arrearle alguna piña a los de Tortajas,...

...que insistían en querer el río sólo para ellos).

(Reflejo de los problemas que el agua ha causado siempre en España).

(Y dejé para el final la despedida que más me iba a doler).

(Mi primer amor de verano).

Silba

Julia, no salgas al sol a estas horas.

Gracias.

Creía que te ibas sin despedirte.

Es que no quiero despedirte.

Prométeme...

Júrame que vas a volver el año que viene.

O antes, en Navidad.

Te prometo que volveré.

Si puedo.

¿Me escribirás a Albacete? Todos los días.

He pensado que si tú quieres,...

...ya no me echo más novias.

Vale.

Ni tú más novios.

(A pesar del compromiso de no tener más novias,...

...al volver a San Genaro no pude evitar...

...que los ojos se me pusieran como platos...

...viendo lo guapas y morenas que estaban Maica y Karina).

(Pero en ese momento, en aquel instante, lo juro,...

...aquel era mi gran y único amor).

(Un amor tan intenso y fugaz como lo es un amor de verano).

Oh, oh, Yuri, te quiero cantar.

Tú has sido principio y final.

El principio de mi nueva vida.

El final de mi soledad.

Oh, oh, Yuri, te quiero cantar.

De tu mano más corta se hará...

...esa senda que quiero contigo caminar.

Oh, oh, Yuri, te quiero cantar.

Tú has sido principio y final.

El principio de mi nueva vida.

El final de mi soledad.

Oh, oh, Yuri.

Cuéntame cómo pasó - T8 - Póquer, repóquer... y órdago - Capítulo 126

01 nov 2006

Antonio continúa en Madrid trabajando, de 'Rodríguez' y con una considerable resaca de su noche en Pasapoga, mientras Mercedes está en Sagrillas intentando solucionar los problemas con su madre.

El final del verano no pasa desapercibido para nadie y la familia Alcántara intenta disfrutar sus últimos días de vacaciones, aunque unos con más acierto que otros. Antonio irá a una fiesta con Rafael Prieto donde se encontrará con Don Pablo, que en esta ocasión no tiene las de ganar. Mientras, Miguel sigue a vueltas con la cocina, con los caracoles, y resulta que Yolanda no quiere cenar sola¿

Cuando toda España está pendiente de la recuperación de Franco, en París tiene lugar la presentación de la Junta Democrática, a la que Toni asistirá con Raúl después de un largo viaje en coche. Inés también anda pendiente de maletas, de viajes y más confundida que nunca en su relación con Eugenio. En cambio, Paquita parece que empieza a saber lo que quiere y lo que no quiere, sobre todo, después de la llegada de Quique a Sagrillas y un extraño festejo en el pueblo. Carlitos, como siempre, a lo suyo. Esta vez, entre Julia, la psicología femenina y su apuesta con Luis el de Tortajas que le llevarán al cementerio en plena noche.

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - T8 - Póquer, repóquer... y órdago - Capítulo 126" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - T8 - Póquer, repóquer... y órdago - Capítulo 126"
Programas completos (354)
Clips

Los últimos 2.574 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos