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Subtítulos de Cuéntame cómo pasó - T8 - La noche de los Rodríguez - Capítulo 125

Cuéntame,... ...tú que has vivido... ...el despertar... ...de un tiempo que nos cambió. Volverás... ...a ser un niño... ...al recordar... ...las largas tardes de sol. Háblame de lo que has encontrado... ...en tu largo caminar. Cuéntame cómo te ha ido. Si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido. Si has conocido la felicidad. Sentirás... ...el dulce abrazo... ...de aquellos padres... ...que dieron todo por ti. El sabor... ...del primer beso. Todos los sueños... ...que tú querías cumplir. "El calor derretía el asfalto de la ciudad". "Sólo quedaban al pie del cañón los padres que ejercían de Rodríguez". "Pero no todo era trabajar". "El turismo también llegó a las ciudades... ...y levantó sus ánimos". "Más de uno aprovechaba para soltarse la melena". "O para echar una canita al aire". "Para mi padre, estar de Rodríguez era trabajar... ...y pasar calor mientras estábamos de vacaciones". "Y mal comer". "Para él la cocina era un gran misterio... ...y no sabía ni freírse un huevo". "En el pueblo, yo me asilvestraba a marchas forzadas". "Olvidé el niño de San Genaro que era para ser otro aborigen". "Los exámenes, el barrio y Karina... ...estaban lejos de aquel sitio... ...en el que yo hacía de mi capa un sayo". Me gustaría hacerle algo especial el sábado. Cabrito, cochinillo. A Antonio le gusta más el cabrito. Sí, y le sienta mal. El de Madrid. El de aquí no le puede sentar mal. Es tierno como agua. Buenos días. Voy a la carnicería a encargarlo. A ver cómo está la niña. Hasta ahora. Buenos días. ¡Santo Niño del Remedio! ¡Herminia! ¿Cómo se llama? Suelta humo igual que el tabaco. ¿Por qué no coges un pitillo de tu padre? Esto es más de hombres. ¡Ah! Toma. Igual o mejor que el tabaco. -Tú sabrás. Como te metas eso en la boca, no te pienso besar. -¿A quién haces más caso? ¿A una chica o a un amigo? A un amigo. ¡Tampoco es para tirar piedras! -Yo no he sido. ¿Quién ha sido? -Los de Tortajas. -Este río es nuestro. -Este lado del río es de nuestro pueblo. -Este río es nuestro. ¡Si no os vais, os corremos a pedradas, paletos! ¿Es suyo o nuestro? -¿Te dejas llamar paleto? No. ¡A las chicas no! ¡Aaa! -¡Carlos! ¡Parad ya! -Eso no es nada. -¿Estás bien? Tranquilo. ¿Cómo se le ha ocurrido venir? Tenía ganas de verla. Y de conocer Sagrillas. ¿Dónde se va a quedar? Porque en mi casa... Tranquila, estoy en una pensión en Torezno. ¿Cuánto tiempo va a estar? Lo que usted quiera. Hoy estrenan en Albacete "La Malquerida". ¿En Albacete? Usted está loco. No está tan lejos. Y tengo coche. Podríamos incluso cenar. Que no, es imposible. Alfredo, las cosas no se hacen así. No pasa nada, lo entiendo. Bueno. Por no hacerle el feo,... ...podemos dar un paseo esta tarde. Bueno. Mire, a la entrada del pueblo... ...hay una ermita con un encinar grande y unas escaleras. Me espera a eso de las cuatro. Váyase, váyase. Piense lo de Albacete. Vaya usted con Dios. -Hasta luego. Teléfono ¡Voy, voy! ¿Sí? Valentina, es usted. Ya salgo, me he quedado dormida. ¿Qué verbena ni qué ocho cuartos? Me da igual que en la residencia haya una verbena. Ya. Bueno, pero la tarde me la cojo yo libre. Si es así, sí. Muy bien. Ya la veo. Adiós. Eugenio. ¿Puedo pasar? Eugenio. No estás dormido, ¿verdad? Vengo a decirte que me voy. -Vale. -Te abro las cortinas. Sí. Bueno. ¿Vas a la imprenta a despedirte? -No, iré mañana. -¿Y qué vas a hacer aquí todo el día? -No sé, lo de ayer. Nada. -Me estás preocupando. Así no puedes seguir. -Estoy bien, no te preocupes. -No estás bien. -¿Por qué no te vas a Barcelona unos días? -No. -Te va a venir muy bien. -¿Tú qué sabes lo que me viene bien? Lo siento, Pili. Perdóname. -Nada, no te preocupes. Pero no te puedes quedar aquí esperándola. -Ya no espero nada. -Lo que tú quieras, pero tienes que animarte. Esta tarde nos vamos al cine. -No, gracias. Me voy a quedar aquí. -Está bien, como quieras. A la hora de la comida vuelvo. Adiós. Siempre que te miro, me recuerdas el ayer. Días felices que yo nunca olvidaré. Fue tu amor. Fue tu amor. En el viento frío, cuando empieza a amanecer. ¿A qué hora es la función? -A las 9. Podemos dar un paseo. ¿Conoces Segovia? -Muy poco. Nos trajo mi tío Miguel un día. Sólo me acuerdo de su coche. Uno con un morro que no acababa nunca. -Un Tiburón. Dejamos las cosas y te enseño la ciudad. -¿Ahora trabajas de guía? -No vas a encontrar uno mejor para conocer Segovia. -Estoy segura. Pero con esta lluvia... Me apetece descansar. No me encuentro bien. -Con esta lluvia, la ciudad es mágica. Es como estar en la Edad Media. Conozco un sitio que hacen un cochinillo de chuparse los dedos. -¿Y después quién hace la función? -Nosotros. -Es aquí, ¿no? -Sí. -No, otro día. ¿Se sabe algo? -Nada, lleva toda la mañana hablando por teléfono. -Nos deja sin vacaciones. -Hola, Raúl. ¿Qué tal el Consejo? -Las mismas caras de siempre. -Estaba presidido por el Príncipe. -¿Qué iba a hacer, cambiar el gabinete? Hasta que no se muera, nada. -Ahí viene. -Señores, un minuto de atención. Franco no se va a morir mañana. -Una indigestión de percebes. -Vale. La situación parece más que estable. Así que vamos a retomar el plan de vacaciones. -Yo me iba a mediados. -Habla con Salva. Raúl, vete mañana. Los demás veremos cómo lo encajamos. Venga. -A ver si estoy a tiempo. -¿Adónde vas? -A Londres. Un amigo nos deja un apartamento en el Soho. No sé si sigue en pie la oferta. Roberto, me han dado vacaciones. -¿Tú te vas a alguna parte? -A ver si me deja. Si me da un par de días, me iré con mi padre al pueblo. No es lo que más me apetece. -¿Acabaste los libros que te dejé? -No. Esta tarde te los doy. -Nos vemos en el bar de abajo cuando salgas. -Bien, ahí estaré. -Vale. ¡Muy buenas, señores! Un vinito fresco. ¡Qué calor! Después de aguantarte, te descuartiza... ...y se queda tan contento. -"Las tres mujeres tenían un carácter sencillo". -Ya van tres con ésta. -Le llaman el asesino del serrucho. Entre el calor y esto, se me ha puesto un cuerpo de perro... Yo no voy a salir. El día menos pensado te arrancan las tripas. -Échale un vistazo al menú. -¿Qué? -Es muy variado. ¿Otra vez callos, Tino? -¿Por qué no llamas a tu sobrina y que venga del pueblo? -Esos callos no se los come ni Fabila cuando salió a cazar el oso. Calla la boca, hombre. Ponme unas aceitunas. -Pero ponlas de las buenas. -Son las de la ensaladilla. -Ahora que dices eso, me voy a casa. Tengo una bandeja de ensaladilla esperándome. -¡Qué agarrado eres! En vez de enviar a tu mujer de vacaciones,... ...a trabajar aquí. -Se gasta menos que yo. Eso es imposible. Prefiere que le saquen un ojo a que le saquen un duro. -Y un huevo, si es necesario. -Habló el generoso. ¿Y Clara qué, en Puerto Banús? -Está en el pueblo con su madre. -Adiós, muertos de hambre. Adiós, marqués. -Pero claro, como nos hemos tenido que quedar a abrir. ¡La madre que me parió! Hay alguien en mi casa. Será Mercedes. No, a ver si han entrado a robar. Luego irán a la mía. -¿Llamo a la policía? No fastidies. ¿Vienes? -Trae el quitapenas. -No voy contigo por la pierna. Me ha parecido verlo. ¡Qué bien huele! A lo nuestro. Huele estupendamente. Me parece que son manitas. Y vienen de mi casa. A ver si es Cándido. ¡No me jodas! Vamos a hacer una cosa. Yo le agarro y tú le atizas. Vamos. Con cuidado. -¡Aaa! ¡Me cago en la leche! ¡Qué susto me has dado! ¡Y tú a mí! Te estoy preparando manitas. Era una sorpresa. -Casi te llevas un palazo. ¿Qué te he dicho? Que había manitas en mi casa. ¿Te sobra para este desgraciado? -Que suelte el palo. ¿Has venido solo? -¡Qué bien huele! -Con la tuna. La plaza de Medina del Campo... ...tiene un conjunto arquitectónico que recuerda... ...a las plazas italianas. Destacan la casa de los Soller, y la casa de los Gornos. Son del siglo XVI y están justo al lado... ...del torreón de Lozoya. Todo esto contribuye para que ésta sea... ...una de las más hermosas plazas. La estatua de Juan Bravo,... ...realizada por el prestigioso escultor Aniceto Marinas,... ...es una de las más prestigiosas... -¿Estás mejor? -Sí. -Más descansada, recuperada del todo, espléndida. -Lo siento, antes no me encontraba bien. -Lo entiendo. A su lado, no tengo nada que hacer. -¡Qué bobo! -Gracias a su valor y a la fuerza que tuvo... ...y que mantuvo hasta el final de sus días. -Parece el NODO. -Calla, que no me entero de lo que dice. -¡Anda ya! -Con su gente... -Anda, vámonos. -Donde cumplió condena el conocido dramaturgo Lope de Vega. El exterior también se cobra. Si son tan amables, me acompañan. ¡Ay, cómo duele! Tiene pupa. Sí, mi niña. ¿A quién se le ocurre liarse a pedradas? Igualito que su padre. ¿Se pegaba con los de Tortajas? Sí, pero tú no. Dicen que el río es suyo. Es suyo su lado y el otro, nuestro. Igual que el cementerio. ¡Quieto, hombre! ¡Compartir cementerio! Siempre ha sido así. Ellos no lo quieren cambiar. ¿A qué hora va a dormir la siesta? ¿Se puede? ¡Pasa, Liceria! He estado en el huerto. ¡Qué tomates más hermosos! ¿Qué te ha pasado? Los de Tortajas. ¿Te pongo un plato? No, gracias, me voy. Luego traigo más. No te molestes. ¿Quién era ese forastero? ¿Qué forastero? Habló con él en la plaza. Era un turista. ¿En Sagrillas? ¡Qué raro! Se había confundido. Muy confundido debía estar. Hablaban animadamente. Tonterías. ¿Te quedas o qué? Se va a calentar el gazpacho. No me extraña, porque hay que ver lo guapa que fue usted. El que tuvo, retuvo. Ya, ya. No digas más tonterías. ¡Gracias! ¿Qué te pasa? ¿A qué hora se come en esta casa? ¡Qué asco! ¿Qué haces? Pruébalo. Ya verás. Lo voy a probar. Le has puesto azúcar en vez de sal. ¿Yo? No digas cosas raras. Tú sí que estás rara. Lo mismo que comer legumbres y callos ahí abajo. Te has lucido. He comido igual que el obispo mostoleño. -Os advierto que esto de cocinar... ...puede ser una manera de vivir. Quizá monte un restaurante en plan francés. Una braserie o un bistro. -¿Eso es carne y pesca? ¿Qué bistro? ¿Y qué haces con las viñas? -¿Qué viñas, Antoñito? No me quieres escuchar. En Sagrillas no aguanto más, me aburro. Se aburre. Aquí no hacemos zarzuela. Aquí hay gente, hay vida. -Le da lo mismo. Está hecho un gurrubiñas. ¿Qué? Eres más triste que un nublado. Llevamos una semana solos. Y no ha salido a tomar una copa. Ni a ver una película al cine. Y me lo está pegando. -No me lo creo. ¿Qué me dices? Esta noche vamos a salir. Sí. Al cine. -No, nos vamos de fiesta y vemos a las chavalas. Claro, vamos con el rico. ¿Vamos a Pasapoga? ¡No te jode! ¿Por qué me miráis así? -Es una buena idea. Tienes razón, nos vamos los tres a Pasapoga. -Ése es mi Antoñito. ¿Sabéis el dineral que cuesta? -El dinero ya lo tengo yo. En Sagrillas no me lo gasto. -Eso es un hombre. (AMBOS) ¡A Pasapoga! Si lo sé, me quedo callado, que estoy más guapo. ¿Has terminado? -Sí, gracias. -Para eso estamos las compañeras. -¿Eh? -¿No me vas a ayudar? -Sí, déjalo. Cuando termine, te ayudo. -A ver si te suena esto. Una revolución no es digna... ...si no ayuda a la mujer a liberarse. -¿Rosa Luxemburgo? -Leon Trosky. Ahí te queda eso, compañero. ¡Qué guapa estás! Muchas gracias, hijo. Dile a tu madre que he tenido que ir a hacer un recado. Volveré a media tarde. Vale. Puerta ¿Adónde vas tan arreglada? Pues... Ya voy yo. A dar una vuelta. ¿Ahora? La Basilia me quería contar no sé qué cosa. Es el novio de la abuela. ¡Niño! ¡Me has dado en la pedrada! Hola, Herminia. Buenas tardes, Mercedes. Perdone que le moleste. Había quedado con su madre. No sabía nada. Con este calor, había pensado... ...en venir a buscarla. ¿Como ha dado con la casa? Preguntando. La gente es encantadora. Desde luego. ¿Nos disculpa, Alfredo? Claro. Le espero fuera. Sí, sí. Carlos, sal un momento. ¡Desde luego! Éste era el turista de esta mañana. Por eso estabas tan nerviosa. ¿Por qué me mientes? En ese momento, no supe qué decir. Soy tu hija. No entiendo nada. Bueno, hasta luego. "Que mi abuela tenía novio era algo que todos sabíamos". "Pero nadie hablaba de ello. Ni siquiera mi madre". "Sólo yo llamaba a las cosas por su nombre y así me iba". "Hoy cualquiera tiene novio, pero entonces... ...eran para las solteras o las viudas jóvenes". "Nunca para las abuelas. Y menos para la mía". Esto no está bien. Quería darle una sorpresa. Y me la ha dado. Esto no es Madrid. Esto es un pueblo y aquí se vive del chismorreo. ¿Me perdona? Ya veremos. Si me hace el favor, en la guantera tengo unas gafas de sol. Desde luego, no hay quien pueda con usted. A ver si me perdona. Yo... ¿Adónde vamos? A Albacete, Herminia. La estoy raptando, como a las sabinas. ¿Ésas quiénes eran? ¿Unas frescas? Además, esto no es lo que habíamos hablado. Quedamos en que iríamos al río. Será ir y volver. Antes de las 12, como la Cenicienta, está usted en su casa. Que no. No sé qué van a pensar de mí. De acuerdo, Herminia. En su mano está. Si quiere, en el próximo cruce doy la vuelta. ¿Y dice que ponen "La Malquerida", de Benavente? Y a la salida, podemos tomar unas migas en un sitio que conozco. ¿Ha estado en Albacete con otras? Con mis hijos, Herminia. Hace muchos años. ¿Qué? Tendría que avisar a mi hija. No se preocupe, la llamamos desde una cabina. Si damos la vuelta, no llegaremos a la función. Bueno. Vamos a Albacete. Así se habla. Yo pensaba que se les iba a pasar, a mi madre y a él. Pero se ha presentado en el pueblo. Vamos a ver, Merche. ¿Está durmiendo en el pueblo? No sé ni dónde está ni cuánto tiempo estará. "Nada". Y encima me miente. Hasta que no apareció este tío... ...no quería vender las tierras. ¿Y qué? Que no le conocemos. "Ya". Puede ser un santo o un landrú que viene por sus cuartos. Encima méteme miedo en el cuerpo. "No quiero meterte miedo". "Pues vaya". Hay mucho loco. Mira el fulano del serrucho. ¿Quién? Ha matado a tres viejas. ¿Tres? Cuando tiene el dinero, ¡zas! ¿Cómo que zas? "Zas". Zas. Y luego, imagínatelo, con el serrucho... ¿Tú no creerás que Alfredo... ...sea ese hombre? No, no, pobre hombre. Alfredo no. Pero engañar a una vieja es fácil. "Tranquila". No le veo cara de zas. ¿Quieres que vaya con un serrucho? Tranquilízate. Tranquilízate tú. Mi madre está con ese hombre. "¡Por Dios!" No estoy en Sagrillas y no puedo hacer nada. Me voy a tranquilizar, porque así no podemos seguir. Tengo que hablar con ella. Tranquilízate, milano, porque te conozco y... Ya está. ¿Y tú qué tal? ¿Me echas de menos? "¿Comes bien?" Se me cae la casa encima. Y bueno, voy comiendo. Hoy sí. Ha venido mi hermano y ha traído hasta caracoles. Me dijo que te quería dar una sorpresa. ¿Vais a hacer algo? ¿Nosotros? Si te lo cuento... "Cuéntamelo". Quieren que vayamos a Pasapoga. "¿A Pasapoga?" ¡Vaya por Dios! No me llevas a mí y ahora te llevas a tu hermano. Les diré que se busquen a otro. Lo digo en broma. Tú ve y distráete. Cuidadito, a ver lo que haces. No te acuestes muy tarde. No, me acuesto temprano. Adiós, cariño. "Adiós, amor". Te echo de menos. "Adiós". Al Pasapoga. Que sí. Que sí. Sí. Sí, yo también. -"¿Cuánto?" -Mucho. -"¿Cuánto es mucho?" -Mucho es mucho. Todo. -No es suficiente. Dime que me quieres. -¿No dicen que en la mili os dan bromuro? -"¿Y qué?" -Que estás de un cariñoso... -Dímelo, mujer. No sabes lo que es esto. Y la que está cayendo. -No me hagas repetírtelo. -¿Por qué no? -Ahora no puedo. -¿Ha pasado algo? Has conocido a alguien. En la piscina. -Que no he conocido a nadie. No puedo. Mira que eres. Bueno. Te quiero. Te quiero. -"¿Cuánto?" -¿Otra vez? Mucho. -"No me lo querías decir". -Es que... Porque está aquí Eugenio y ya sabes. -"¿Inés?" -Está en Segovia. -"¿Dónde?" -En Segovia. ¿Estás sordo? -¡En Segovia, está en Segovia! "No me importa". Somos una pareja liberal y abierta. -¿Eso de pareja abierta no incluirá a Pili? -A Inés, incluye sólo a Inés. -Sergio. Llámame otro día. Te tengo que dejar. -El jueves. Pili. -¿Qué? -Que yo soy de la vieja escuela. Moderneces, las justas. -Sí, no te preocupes. Besitos. -Te voy a comer entera. -No me digas eso. Te dejo. Te cuelgo ya. -"Adiós". -Adiós. Bueno. Ya verás como todo se arregla. Esto es cuestión de tiempo. Un día vi a Orson Welles en Segovia. -¿Al director de cine? -El mismo. Me llevó mi padre, que era ayudante de producción. -No sabía que había estado aquí. -Sí. Era muy pequeño y no me acuerdo. Me lo ha contado mi padre. -De Segovia te acuerdas. -Sí. Estuve seis años interno en los maristas. No nos dejaban ni respirar. -No te pega nada. -¿A que no? Mi padre quería enderezarme. Quería evitar que me dedicara a esto del cine. Y le he salido artista. -¡Qué frío hace! -Sí. -¡Qué raro! -A ti te pasa algo. -¿Por qué me va a pasar algo? -Porque pareces la dama de las camelias. Sólo te falta toser. -Es por Eugenio. Mi marido. -El de la imprenta. -Sí, el de la imprenta. -No se acostumbra a esta vida. Hoy aquí, mañana allá, durmiendo de día. ¿Es eso? -Lo hemos dejado. -¿Ah, sí? -Lo he dejado yo, para qué me voy a engañar. -¿Y tú cómo estás? -Pues mal. Por un lado, estoy mal, porque le he hecho mucho daño. También estoy mal por mí. Es todo muy absurdo. Le dejo, pero quiero estar cerca de él para consolarle. ¿Tú lo entiendes? -Claro que lo entiendo. Yo también he pasado por eso y no es fácil. -No, no lo es. Y lo que peor estoy llevando... ...es no estar segura de nada. No saber si hago bien o hago mal. O si soy la mujer más imbécil del mundo. -Seguramente, un poquito de todo. Menos lo de imbécil. -Gracias. -Lo digo en serio. Tú eres absolutamente... ¿Qué es lo contrario de imbécil? -No sé. ¿Lista? -Sí, lista. Y simpática. Y guapa. Muy bonita. -Anda, paga. -¿Eh? -No sigas por ahí. -Pago. ¡Eh! Estabas sonriendo. -Muy poco. -Bueno, ya vamos consiguiendo algo. Sí, con Sagrillas me pone. Felisa. Soy Herminia. A ver si le puedes mandar un recado a mi hija. ¿Ha estado ahí hace un rato? Un momentito, por favor. Sí, sí, sigo aquí. Dile a mi hija que voy a llegar tarde. Que no me espere a cenar. Estoy en Albacete. Muchas gracias. Sí, ya sabe ella. Adiós, adiós. No cuesta trabajo y me quedo más tranquila. A ver si no tenemos que esperar al entreacto. Le vas a llevar esta nota a Mercedes. -¿La del "Parriba"? -La misma. Y vete directo. -Descuide. -He dicho directo. -Que sí. -Directo, que te conozco. -Que sí. Cipri, ¿te acuerdas de lo que hemos hablado? ¿A que no sabes quién se ha ido a Albacete? Soy Cruyff. Cruyff era yo. Lo que importa es el equipo. Sí, la manzana mecánica. Naranja mecánica. Lo que sea, pero Cruyff era yo. ¡Joé, macho! -¡Esperad! ¿Quién se ha pedido a Beckenbauer? -Yo. -Es para tu madre. Me la ha dado mi tía. Le dije que iba directo a tu casa. Moto Otra vez. -Hola. Paletos, ya se ha acabado el Mundial. Me olvidaba. Vosotros debíais ser la selección de España. Eres el hijo de "Parriba", ¿verdad? Sí, ¿por qué? Mi padre le dio una buena somanta. Ya será al revés. Ándate con cuidado. A ver si se repite. ¡Te voy a partir la cara! ¿Tú y cuántos más? -¡Suéltalo! Suéltalo ya. Dejadnos en paz. -¿Vas a dejar que te defienda? Nos vemos cuando quieras y como quieras. Mañana a medianoche con una tiza blanca. ¿Te atreves? Sí. -No, la tiza no. Claro que sí. -No sabes lo que has hecho. Quedar a la salida del pueblo. -El cementerio. ¡Ojalá te caigas! ¿Ya has decidido dónde vas a quedarte? -Pues no lo sé. Ha pasado todo tan deprisa... Sólo sé que no quiero quedarme en casa de mis padres. -Vente a la mía. -¿Cómo a la tuya? -¿Qué pasa? Los Castro somos gente muy hospitalaria. -Ya lo veo. -En serio. Mi casa es tu casa. No está muy limpia. Lo importante es que estés a gusto. Si no eres muy escrupulosa... ¿No dices nada? -No. -Muy bonito. Te invito a mi casa y no eres capaz ni de darme las gracias. -Es que no me estás invitando sólo a ir a tu casa. -Ya, eso es verdad. -Ya hemos llegado. -¿Subimos? -Mi habitación está en la planta baja. -La mía no. -Tienes razón. Más vale que aproveche el día. -Vamos. -Nos vemos en el teatro. -Como quieras. Hasta luego. ¡Oye! Lo de venir a mi casa sigue en pie. -Gracias. -Gracias no. Dime si vas a venir. -Sí. Iré. ¿Te duele? Un poco. Son unos burros. Y que lo digas. Ven. Tengo que llevarle esto a mi madre. Es un momento. Está bien. ¿Sabes? Una chica de mi clase tiene un novio que se tatuó su inicial. ¿Se lo tatuó de verdad? En realidad no. Cogió el brazo, se cortó. Puso la inicial y lo rellenó con tinta de boli. ¿Y cómo se hizo el corte? Con una aguja. Oye. ¿No pensarás hacértelo? No. Ah. Ahora verás. ¿Qué haces? Voy a tatuarme tu inicial. No te lo decía para que lo hicieras. No me importa. ¿Y la carta de tu madre? Que se espere. Que no. Para mí ya eres el chico más valiente del mundo. "No era el chico más valiente del mundo". "Ni quería serlo". "Pero por un beso de Julia, era capaz de tragarme un sable... ...y olvidarme del mundo". ¿Qué hay, Raúl? -Hola, Toni. -Una cerveza. -¿Cómo va la prensa canalla? -Calla. ¿Has terminado? -Me han dado dos días libres. -¿Me has traído los libros? -Sí. Gracias. -¿Qué te han parecido? -Siempre me ha gustado César Vallejo. -¿El de Carrillo? -Bueno, interesante. Aunque creo que especula demasiado. No estoy de acuerdo con tanta conciliación. -Sí, pero habrá que pactar. -No a cualquier precio. -Por lo que veo, ya no crees en la ruptura del sistema. Las esperadas contradicciones del sistema no se darán. Y se impone un cambio de estrategia. -Sí. -Muchas fuerzas democráticas han decidido unirse y pasar a la acción. Los que creen que el franquismo sin Franco no tiene futuro... ...se han decidido. -¿Qué fuerzas? -Todas. Los comunistas, los liberales, la democracia cristiana. Van a reunirse en París. -¿Crees que la policía no lo sabe? -Sí, pero se aguantarán. ¡Otras dos, Blas! -Marchando. -Yo voy a ir. -¿A París? -Sí. Estoy pensando que a lo mejor te apetece venir. -¿En qué vais? -En coche, pero va a merecer la pena. -Cuenta conmigo. Antoñito, qué pinta llevas, macho. Parece que vas a vender seguros. Tú vas más caliente que el cenicero de un casino. -Déjale. -Me la regaló Clara. -¿Adónde nos vas a llevar a cenar? A Casa Paco, a comer carne. Hola, Quique. -Buena idea, Antoñito. -¿Tú eres Quique? -Sí. -Hola. -Buenas tardes, don Antonio. ¿Se sabe algo de Paqui? Poca cosa, hijo. Tú la has visto hace poco. -¿Yo? ¿A Paqui? Sí, está muy bien. -Ya. Quiero acercarme a Sagrillas a verla. ¿A Sagrillas? ¿Hay un autobús? -Sí, pero es un palizón. -A mí no me importa. -Puede ir hasta con los codos. -No lo digo sólo por el autobús. El padre de Paqui está mejor, pero a ratos. La familia no está para visitas. Vendrá en unos días. Bueno. ¿Le da recuerdos? -Por supuesto. ¿Cómo te llamabas? -Quique. -Hasta luego, Quique. Quique. -¡Pero bueno! ¿Qué os ha hecho? Me tiene harto. Les encuentro siempre en el portal magreándose. No pinta nada en Sagrillas. -Nada de nada. Pues eso. Pues eso te digo. -¡Qué par de cabrones sois los hermanos! -Arranca, que tengo hambre. "Una cosa ciertamente sabia, por demás". "Sólo cuando se ha bajado a los valles más profundos,... ...se sabe lo que es alcanzar las cimas más altas". Otro que se va de rositas a disfrutar de la buena vida. -Pero se han quedado sin poder. No me imagino a Franco subiéndose a un helicóptero y diciendo adiós. -Será en ambulancia o en un ataúd. No va a ser eterno. -¿Y después? -¿Por qué me dices eso así? -Vivimos juntos. Leías el libro de Carrillo. -Sí, ¿y qué? -Conmigo puedes hablar claro. Hemos pasado mucho juntos. Estás cerca del PC. -¿Y qué pasa? -Nada, es cosa tuya. -"Buscaban archivos de los demócratas sobre las relaciones..." -Me voy unos días fuera. -¿Con el periódico? -Con un compañero a París. -¿Y eso? -Hay una reunión para discutir lo que se hace después. -Gente del PC. -Y liberales y demócrata cristianos. -Te ha dado fuerte con eso de... ...la conciliación nacional. -¿Qué pasa, por qué no? -Me parece muy bien. Pero cuidado con quién y dónde te metes. Esta gentuza dará coletazos de muerte. Y se llevarán por delante a quien pillen. -"Fueron acusados de conspiración para interceptar conversaciones..." Una cucharadita más. ¡Cómo te está costando cenar! Me pican los mosquitos. Ya lo sé que te pican. Esta noche te pondré una albaca en la mesilla. Una cucharadita más. ¿Dónde se habrá metido tu abuela? Puerta Ahí está. ¿Ya estás aquí? -Soy Liceria. Liceria, pasa. Hola, Mercedes. ¡Cómo eres! No hacía falta. Imaginé que no tendríais botes. No me cuesta nada. ¡Cómo eres! Hola, mi niña. A dormir. Cuando termine el puré. ¿Y tu madre? ¿La has visto en el pueblo? No, yo no. ¿Cómo que tú no? Casiana me ha dicho que la ha visto en un coche con un señor. ¿Adónde iban? Cogían la carretera de Albacete. ¿Albacete? Cogían la carretera, pero igual han ido a Torezno o a Rosillas. Se la ha llevado a Torezno. ¡Será posible! Termina de cenar de una vez. ¿Qué pasa con tu madre? ¿Mi madre? ¡Está más rara últimamente...! El turista es un pretendiente que le ha salido. Por eso estaban tan animados. Eso digo yo. Eso digo yo. A la vejez, viruelas. Le ha dado por festejar. Que no salga de aquí. Descuida. Eso no es lo peor. No sabemos quién es. No sabemos nada. Sabemos que se llama Alfredo, que es jubilado y tiene un 600. Pero que se vaya a Albacete y no haya vuelto todavía... A estas horas. Vámonos a dormir ya. ¿Quieres que me quede un poco? Para que no se quede sola. ¿Para qué voy a salir? A llamar o algo. ¿A quién voy a llamar? No sé dónde llamar. Si estuviera Antonio... Si me preguntas adónde voy... ...y si tú quieres saber quién soy,... ...piensa que es fácil de adivinar... ...que yo soy yo. Si te preocupa mi porvenir,... ...puedes dejar de pensar en mí. No lograrás hacerme cambiar. Soy como soy. Piénsalo bien y decídete. No tengo tiempo para perder. Pronto mi novia tú vas a ser. Lo digo yo. Que sí. Nunca jamás te arrepentirás. Porque si buscas felicidad,... ...sólo a mi lado la encontrarás. No hagas más el ridículo. El ridículo lo harás tú. -Tres whiskies. -Hola. ¿Vienes mucho por aquí? -¿Yo? ¡Qué seca! Seca no, que ya no soy el que era. No se me da bien ligar. ¿Cuándo se te ha dado bien? El Valentino. -A mí me funciona hacerlas reír. -Yo me he acercado a una chica y le he preguntado si viene por aquí. ¡Qué ojos más bonitos, princesa! -¡Joder, Miguel! Se trata de que se rían ellas. ¿Eso de princesa qué es? -En mis tiempos, decías eso y entraban. -Y la atizabas con el garrote y te la llevabas a la cueva. Han cambiado las cosas desde Luis Mariano. -Haz una demostración de cómo se liga. Venga. -Esto no es pecado. ¡Que no! -Que aquí no nos conoce nadie. Vamos. Lo que tiene que hacer uno. Que no. Que no, hombre. Que no. La he tenido ahí. Venga. ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? -Mirad disimuladamente, pero ésas no nos quitan ojo. ¿Cuál? Las de la izquierda. ¡Ah, sí! La que tiene el ojo mirando para Toledo. No, me refiero a las otras. Disimuladamente. Miguel, arrímate. -¿Cómo me voy a arrimar? Pones la muleta planchada y las toreas. Que esto no son Las Ventas. -Nos van a torear ellas. -Perdona, ¿tienes fuego? ¿Yo? No tengo. -Yo sí. -Y yo. -Gracias. Siento dejarte. Y con esta preocupación. Si tengo que salir, despierto a Carlos. ¿Me paso por el cuartelillo? Por si ha habido un accidente. Mujer, no digas eso. ¿Te parece normal? No, tienes razón. Me he pasado muchas noches sin dormir por mis hijos. Seguro que ha sido una tontería. Dios te oiga. Menos mal que avisé, porque vaya horitas. Me dijo usted que me iba a traer a las 12. Pero se lo ha pasado bien. Ha disfrutado. Alguna lágrima se le ha escapado. Me he hartado a llorar. Estaba tan bonita la función. Tan emocionante. Hay que ver el drama de esta mujer. Llega a matar al marido. No quiero ni pensar que me ocurriera a mí. A usted no le pasará. Es más guapa que su hija. Vamos, no diga tonterías. Los ojos con que usted me mira. Por el amor de una mujer, jugué con fuego sin saber... ...que era yo quien me quemaba. Hacemos catálogos para publicidad, revistas, libros. ¿Libros también? Sí. Libros con papel de 180 gramos, páginas plastificadas,... ...cosidos. Hemos hecho ediciones de lujo con papel francés. ¡Qué apasionante! ¿De verdad te parece apasionante? Me parece muy apasionante. Lo mismo que digo yo. Siempre digo lo mismo. Detrás de un gran escritor, hay un impresor. ¿Qué hubiera sido de Cela sin un buen impresor de sus novelas? ¿Es un amigo tuyo? ¿Cela? Amigo no. Nos conocemos porque estamos en el mismo negocio. No hace falta que lo escondas. No me importa. ¿El qué? Que estés casado. Ya. Me gustan los hombres casados. Sois como... ...bomboncitos de licor. Dulces por fuera y un volcán por dentro. Bueno. Se ha hecho un poco tarde. ¿Te espera alguien? No. Pues entonces relájate. Y disfruta. La noche es joven. ¿Otra copa? ¿Nos pone dos más? -Miguelín, Miguelín, Miguelín, cámbiame la chica por una copa. -Haz el favor de comportarte. Te llaman por teléfono. -Seguro que es Clara. -Pobre. -Sí, Violeta. Aquí donde me ves, de una pieza,... ...soy un hombre que ha sufrido mucho. -Me refería a tu amigo. Parece triste. -¿Sí? -Sí, me recuerda a ese actor. El de las orejas. -No sé. -Clark Gable. -¿Clark Gable? ¿Que Desiderio se parece a Clark Gable? -Se da un aire. -No sé, un aire, pero yo le encuentro más parecido... ...a José Luis Ozores, por poner un ejemplo. ¿Y a quién te recuerdo yo? -A mi padre. -¡Joder! -A mi padre de joven. Era muy buen mozo. -¿Sí? Pues tú a mí me recuerdas a una chica muy joven. A una chica con la que jugué con fuego sin saber que me quemaba. -Como la canción. -¿Sí? -Pobrecito. ¿Te hicieron mucha pupa? -Mucha. -¿Aquí? -Sí. Ahí también. -¿Y aquí también? -Sí. Es un daño general. Me duele todo el cuerpo. Sobre todo, esta zona. -¿Aquí? -Mucho. -¿Aquí? -Sí, por aquí. -¿Aquí? ¿Y aquí? -Muchísimo. Yo nunca miento. ¿Tienes coche? Pues sí. Tengo un Citröen GS nuevo. No me mires. ¿Qué pasa? Me da corte lo que voy a decirte. Mujer, que no te dé corte. No me mires, por favor. Está bien, no te miro. Es que he pensado... Sí. Si no tienes mucho compromiso con tus amigos,... ...podríamos irnos tú y yo a otro sitio. ¿A otro sitio? No me mires. No te miro. A otro sitio. Sí. A tu casa. No. O a la mía. A tomar otra copa. ¿No me dices nada? ¿Te puedo mirar ya? Dime si te parezco una fresca. No me pareces una fresca. Lo que pasa es que eres muy joven. Y yo estoy más chapado a la antigua que la Guardia Civil. Es eso lo que me gusta de ti. No hago esto muy a menudo. Pero es que contigo... ...no sé lo que me pasa. Me haces cometer locuras, Antonio. ¡Ay! ¿Nos vamos? ¿Eh? Sí. ¿Nos dice cuánto es? Voy un segundo al tocador. Sí. Espérame. Claro. -Adiós, guapa. -Antoñito, escúchame. ¿Conoces por aquí una pensión? Escúchame. Tenemos que irnos. ¿Adónde? -Acaparadores. ¿Y no queríais ligar? He visto a Yolanda's. -¿Qué Yolanda's? -¿Una amiga? La madre de Karina. -¡Como si es la madre de Massiel! ¿Tú sabes lo que va a decir en el barrio? ¡Yo soy un hombre soltero! Tú te vienes a casa. ¡Me cago en la mar! Siempre estás igual. -¿Cuándo vamos a la discoteca? -Por favor. -¿Cómo me puedes decir eso ahora? -Son sólo amigas. -No tienes derecho a tratarme así. ¿Quién te crees que soy? -Una amiga íntima. Más que íntima. -¡Eres un canalla! -Pues nada. Ya se han asustado. -Pero si no he hecho nada. ¿Para qué hay que llevar una tiza? Para escribir tu nombre. -En una lápida que tapa la fosa común. Si te mueres y no tienes dinero, te echan ahí. -Hay moros de la guerra. Y rojos. -Tienes que entrar tú solo. Y escribir tu nombre en la lápida. ¿Sólo? -Habrá que verte en el cementerio de noche. Más de uno se ha cagado. -A los muertos no les gusta que escriban encima. -Uno vio cómo se movía la tumba y le llamaban desde dentro. Y al poco, se murió. Se oye un coche Ésa debe ser mi abuela. La que se va a armar. Hasta mañana. Hasta mañana. -¿Le diste la nota a tu madre? ¡Ostras, la nota! Buenas noches, Alfredo. Hasta mañana. ¿Qué haces levantada? Pues esperarte. ¿Cómo vienes a estas horas sin avisar? He llamado a Felisa. Le dije que te diera el recado. Nadie me ha dicho nada. Pensé que te había pasado algo. He llamado. ¡Me da igual! ¿Dónde has estado? Si me lo preguntas así, donde no te importa. ¿Has estado en Albacete? Que no me hables así. ¿Eh? Si lo sabes, ¿por qué me lo preguntas? Porque no lo sé. Me lo han dicho. Pero saber, no sé nada. Ése es el problema. No me hables así, que soy tu madre. Tengo el corazón en un puño. ¿Sabes cuántas cosas me he imaginado? ¿Por qué? Habla claro. Están pasando muchas cosas por ahí. Hay gente muy mala y yo me he puesto a pensar. ¿Qué me va a hacer? Es un pan bendito. No lo conoces de nada. Ni yo. Yo sí lo conozco. Tú te tienes que fiar de mí. ¿De ti? Claro. Pues no sé. Desde que sales con ese señor, haces cosas rarísimas. ¿Sí, como qué? Querer vender lo último que tenemos de padre. Para irte a Méjico con un desconocido. No sabemos nada de él. O irte a Albacete y volver a las tantas. Encima en el pueblo. Tú siempre has sido muy discreta. Y me has mentido. Te importamos un pimiento. Sobre todo, yo. Hija. Eso me ha dolido mucho. Si no tienes más que hablar, buenas noches. ¡Qué nochecita! Os empeñáis en tomar copas. Aquí estamos montando la zarzuela. Vamos. La cabronada que me has hecho es la última vez que me la haces. Déjate de rollos y ayúdame. Tira de ahí. Para ti es muy fácil. ¿El qué? Lo tienes todo hecho. ¿Qué? En casa, con Merche. ¿Y los que no? Se me ha aparecido un ángel. Dime tú si no era un ángel. ¿No eras ateo tú? ¿Y qué? Los milagros no existen. ¿Qué quieres decir? Cosas mías. Vamos para allá. -¡Malvados, explotadores, negreros! Se lo voy a contar todo. Cállate la boca. Que te quede bien claro esto. No hemos hecho nada. Nada de nada. -Nada. Monseñor no ha querido. Claro. Soy tu amigo. Eres un cabrón. Si lo sé, me quedo en Francia. Cállate. Además, esto no es Francia. Espérate. Venga. ¡Desi! -¡Qué bien lo estamos pasando! Que te subo yo. -Venga. Balbucea No grites, Desi. Eres mi hermano. Que se va a enterar todo el mundo. Y tú también. -Que sí, Desi. Te queremos. Venga, ya queda poco. Espera. -¡Dejadme solo, coño! ¿Qué haces levantado? Perdóname. ¿Por qué? Me lo dio el Menucho. ¿Cómo no me lo has dicho antes? ¿Has discutido con la abuela por mi culpa? No. He discutido por mi culpa. No por la tuya. Anda, ven. Ven aquí, tonto. "No entendí las palabras de mi madre". "Yo había metido la pata y no me caía el castigo del siglo". "Entre ellas, pasaba algo muy gordo". "Pero así era el enigmático mundo de los adultos". Miguel. ¿Qué estás haciendo? Antonio. Estoy muy solo. ¿Qué es eso de solo? ¿Has hecho una barbaridad? ¡Qué cosas tienes! Como hayas engatusado a Paquita, te has metido en un lío. No he hecho nada. No me mientas. Que no le he tocado ni un pelo. Ella no sabe nada. ¿No sabe nada? No. No le he dicho nada. No sé cómo no se ha dado ni cuenta. Porque me acerco a ella y me derrito. Si no has soltado prenda, eso que tenemos ganado. Menos mal que eres corto. Que no puede ser. Esa niña es casi familia. Es familia de tu mujer. Bueno, familia política. Tiene novio. No tiene novio. Lo va a dejar. ¿Cómo lo sabes? Esas cosas se saben. Ha escrito a Elena Francis. Me da igual que tenga novio. Le llevas 20 años. ¿O crees que no pareces su padre? Por eso me gusta. Es joven, toda alegría, ganas de vivir. No, lo que te gusta es amargarme la vida. No sé cómo te las arreglas. ¿Sabes el problema que voy a tener con Merche? No te pongas así, que te entiendo. Eres mi hermano. Pero búscate una de tu edad. Hasta mi suegra tiene novio. Claro, como tú tienes a Merche. Sí, he tenido esa suerte, pero tú no. Te quedas conmigo aquí y piensas. Y cuando yo vaya a Sagrillas, te vienes. Y así enfrías. He dicho enfriar. Y ahora, me voy a la cama. Si tienes... ...un hondo penar,... ...piensa en mí. Si tienes ganas de llorar,... ...piensa en mí. ¿No ves... ...que venero tu imagen divina,... ...tú párvula boca... ...que siendo tan niña... ...me enseñó a pecar? Piensa en mí... ...cuando sufras. Cuando llores,... ...también piensa en mí. Cuando quieras... ...quitarme la vida,... ...no la quiero. Para nada. Para nada... ...me sirve sin ti. "Tres generaciones pasamos la noche en blanco por la misma razón". "Miedo". "Miedo a la soledad, al futuro, a la distancia". "Y miedo a un cementerio poblado de fantasmas de la guerra". "Un escalofrío recorría mi cuerpo sólo de pensarlo". "¿Sería capaz de sobreponerme... ...y demostrar a los de Tortajas que un Alcántara no se acobarda?" Piensa en mí... ...cuando sufras. Cuando llores... ...también piensa en mí. Cuando quieras... ...quitarme la vida. No la quiero. Para nada. Para nada... ...me sirve sin ti.

Cuéntame cómo pasó - T8 - La noche de los Rodríguez - Capítulo 125

26 oct 2006

Los carteles de 'cerrado por vacaciones', las calles más vacías que de costumbre y el calor asfixiante marcan el agosto de la España de 1974. Sin duda, los que peor lo llevan son los 'Rodríguez' que, como Antonio, están en la ciudad para trabajar y enfrentarse al desconocido mundo de las tareas del hogar. Pero una visita inesperada, cargada de caracoles y con ganas de vivir la noche madrileña en Pasapoga, librará a Antonio y a Desi de la dura monotonía del día a día sin familia.

Mientras tanto, Eugenio, ajeno a lo que le está ocurriendo a su mujer, empieza a trabajar en el Instituto con nuevas responsabilidades y nuevos compañeros, como Carola Cifuentes (una inteligente y atractiva profesora que interpreta la actriz Ana Risueño). Eugenio vigilará los exámenes de recuperación de septiembre, entre ellos los de Carlitos, que no deja de sorprenderse a sí mismo de la suerte que tiene..

Herminia con sus setenta y cinco recién cumplidos años se siente feliz y orgullosa de su familia, de su vida y por supuesto, de su relación con Alfredo que cada día va a más. Mientras Toni sigue su propio camino político a través de un acercamiento al PC que le lleva a conferencias clandestinas en librerías de la capital.

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