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No recomendado para menores de 7 años  Cuéntame cómo pasó - Cap.117 - El seis de enero, milagro
Transcripción completa

Cuéntame,...

...tú que has vivido...

...el despertar...

...de un tiempo que nos cambió.

Volverás...

...a ser un niño...

...al recordar...

...las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado...

...en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Sentirás...

...el dulce abrazo...

...de aquellos padres...

...que dieron todo por ti.

El sabor...

...del primer beso,...

...todos los sueños...

...que tú querías cumplir.

Dejaré mi tierra por ti.

Dejaré mis campos y me me iré...

...lejos de aquí.

Cruzaré llorando el jardín.

Y con tus recuerdos partiré...

...lejos de aquí. ¡Qué mala suerte, macho!

Tiran todo menos el colegio.

-Mi padre me va a cambiar a uno que está en el nuevo barrio.

-Adiós, machos. Adiós.

-Adiós.

-En el nuevo barrio estarás genial. -Te gustará más que éste.

-¡Qué me va a gustar más!

-Vamos, que se hace tarde. -Voy.

Ya os llamaré.

Ya no podremos jugar al baloncesto ni estar con las chicas.

En tu nuevo barrio habrá equipo de baloncesto.

-Y chicas que se dejan.

-Venga, adiós.

"Desde que supimos que el ayuntamiento nos daba 30 días...

...antes de tirar las casas, todos empezaron a buscar...

...un sitio para vivir".

"A pensiones, de alquiler, a casas de familiares...

...hasta que encontrasen algo mejor".

"Era el final de San Genaro, de nuestra calle, el final de todo".

"De todo, menos del colegio y de la parroquia".

"No entraban en los planes de la carretera y se salvaban".

¡Joé, machos!

Me estoy convirtiendo en una nenaza.

Casi lloro. -Y yo.

Buscaré un hogar para ti...

...donde el cielo se une con el mar.

Yo no sé dónde vamos a meter todo esto.

A mí me va a dar algo.

La hora que es y no hemos vendido un alfiler.

No nos quitamos el género de encima ni regalándolo.

Las cosas no están para vender vestidos.

Hay que quitarle las perchas.

¿Dígame?

¿Qué haces levantada?

¡No recojas nada, lo recogemos nosotros!

Que falta mucho tiempo todavía.

Le pido las cajas a Clara.

Siéntate y ponte a ver la televisión.

Anda, hasta ahora.

¡Qué cabezona es!

Ahora le ha dado por guardarlo todo.

-No sé dónde iremos a vivir.

Me veo con mi nuera otra vez, con lo que he dicho de ella.

¿Guardo las camisas de seda? Sí, guárdelo todo.

Nos vamos a quedar sin género.

-No vamos a vender nada.

Tendremos que venderlo en el Rastro.

Muy buenas.

¡Hola, papá!

¿Vendemos algo o no vendemos nada?

Ni que fueras adivino. ¿Qué te han dicho?

Nada, Merche, eso es un timo.

Piden 3.600 pesetas por un pisito con dos habitaciones pequeñas...

...y un salón que parece una cabina de un locutorio.

¿No vamos a verlo?

No, a ver si nos sale algo estos días.

Os podéis venir a casa hasta que lo necesitéis.

¿Duermo en el sofá y tu abuela en la bañera?

No tengo cuerpo para dormir como los hippies.

Pili igual se marcha unos días a casa de sus padres.

Y a Eugenio y a mí qué nos va a parecer.

Ya, pero prefiero que no.

Gracias, pero no hace falta.

Si nos vemos apurados, vamos a un hostal.

Eso había pensado yo. -¡Hola!

¡Hola, Pili!

Ya han llegado los trajes.

El tuyo, el de mensajero de Melchor,...

...trae una capa de armiño para morirse.

Y el suyo quita el hipo. -Voy a probármelo.

¡El tantarantán que ha montado Froilán para Reyes!

-La verdad es que da un poco de pena ver esto así.

Si queréis, os echo una mano.

Gracias.

Merche, voy al servicio.

No, está lleno de cajas. ¿Cómo que está lleno de cajas?

Pues me voy al bar de Tinín. Que si no, no llego.

Ahora os veo. -Espérame.

Adiós.

¡Hola!

¡Marta!

Oye toser

¡Joder!

A ver, prueba.

¿Te tira la sisa?

-La verdad...

Parecer Franco en el desfile de la victoria.

-La majestad, Desi. No olvides a quién representas.

-¿Qué tal así? -Un poco más arriba.

Eres un rey.

-¿Así? -Muy bien. Descansa.

La capa está bien, pero el fajín no es tuyo.

Es del personaje de Desi. -¿Ah, sí?

-Valentina, a ver cómo se mueve esa capa.

¡Muy bien, estupendo!

¡Antonio, por Dios, ya era hora!

Vengo de una agencia de ver pisos.

No he podido ir a trabajar por este sarao.

-Con la que está cayendo y usted me hace hacer de rey Gaspar.

¡Manda pelotas!

-Yo no me veo de mensajera del rey Baltasar.

Búsqueme otro personaje.

-Yo me veo muy bien.

¡Qué moral tiene, padre!

-Van a ser los últimos Reyes del barrio. Es un gesto simbólico.

Una alegría que daremos a los niños para que se acuerden de este día.

Pruébate algo.

Lo cuenta de una manera... -Sí, convence a san Dios.

¿Qué haces aquí? -¿Él o yo?

-Ahora te cuento, Toni.

Lo siento, Marcos. Tranquilo, es un amigo.

-Ya nos hemos presentado.

-¿Sigues con fiebre?

-Estoy mejor, pero tengo un poco de frío.

-Te está subiendo la fiebre.

Acuéstate. Toma.

Ahora te preparo un caldo.

-¿Qué pasa aquí?

-Toni, no empieces, por favor.

-¿Y si aparece la policía?

-La policía no tiene por qué venir.

-¿Por qué no? Nos caerán 100 años.

Y también a mis compañeros.

-¡Ya está bien!

Y no me grites.

-¿Desde cuándo tienes ese cuarto? -Desde antes de verte.

El partido quería un sitio seguro para esconder a algún compañero.

No sé. ¿A qué hora?

Espera, se lo pregunto.

¿Te importa que salga un rato antes? Queremos hacer unas compras.

Claro que no.

Sí que puedo. ¿Dónde quieres quedar?

Me da igual. Elige tú.

Bien, en el Capitol.

Nos vemos allí.

Que no, que no me pasa nada.

¿Qué me va a pasar?

Venga, luego lo hablamos.

Hasta luego.

¡Ay!

¿Qué te pasa?

Nada.

Bueno, que... Luego te lo digo.

Buenas tardes. -Buenas tardes.

Usted dirá.

Es que estoy viendo las ventanas. ¿Les echan del barrio?

Pues sí.

Van a pasar la dichosa M-30 por aquí.

¡Vaya! Lo siento.

Nos ponen de patitas en la calle.

¿Y se van sin más? No tenemos otro remedio.

En mi barrio, nos quisieron echar.

Pero ahí seguimos. -¿Y cómo consiguieron quedarse?

-La mujer de Franco lo paró todo.

¿Cómo que la mujer de Franco?

En mi barrio vive una que era amiga suya.

Lo que es cierto es que cuando iban a venir a tirarnos las casas,...

...el ayuntamiento dio marcha atrás y...

-¿Doña Carmen hizo eso? -Unos dicen que sí y otros, que no.

Pero seguimos en el barrio.

Sí.

Perdonen, ¿no está doña Herminia?

¿Mi madre?

¿Usted es Mercedes?

Sí.

(RADIO) "Nuestro padre, de 56 años, dice que se va a casar otra vez...

...con una chica de 20 años".

No hay derecho, hija.

Que nos tengamos que ir de casa.

Abuela, me voy al descampado.

Abrígate bien. Ponte la bufanda.

Sí.

Dice mamá que te tomes las pastillas.

Sí, las pastillas.

¡Qué porquería de pastillas!

Para lo que me van a servir.

Adiós, abuela.

Adiós.

Pues aquí es. ¿Adónde vas?

Abajo, con mis amigos.

Todo el día en la calle. Es mi hijo Carlos.

Hola. ¡Madre, tenemos visita!

¿Sí, hija? Pase.

Alguien ha venido a verte. ¿A mí?

Hola, Herminia. ¡Alfredo!

¿Cómo está usted?

¡Qué sorpresa!

¿Qué quieres que te diga?

El piso está donde Cristo perdió la boina.

Pero son cojonudos.

Vamos a ir a verlos. ¿Te vienes?

No puedo. Por culpa de este lío, no he pasado por la imprenta.

Tengo que trabajar. Pues el día 30 está al caer.

No se me quita de la cabeza.

-¿Qué vas a hacer?

-Si no encuentro una tienda, buscaré una peluquería.

-Cásate con Sergio. -¿Y si no quiere?

-Pregúntaselo.

-No sabe cómo son los funcionarios del Catastro.

-¿No se casan? -¡Qué va!

-Lo siento.

-Buenas, es de la parroquia de San Genaro.

Soy el padre Froilán.

¿Les queda algún camello libre?

No, espero.

Espero.

-¿Va a alquilar un camello? -Pues sí.

-Muerden. -¿No tendré que subirme?

-No, sólo lo coges de las bridas.

-Lo puedo montar yo. -No, Desi.

¿Es en serio?

Son los últimos Reyes del barrio. Hay que hacer algo grande.

Si pudiera, alquilaría un elefante.

-Si el camello muerde, me voy. No muerde.

-¿Os dais cuenta de la ilusión que le va a hacer a los niños?

-¡Un camello en San Genaro!

Creía que le había pasado algo.

Llamé en Nochebuena para felicitarle las fiestas.

Pero no había nadie. No estábamos.

Nos fuimos al pueblo.

Perdone todo el desorden.

Pero hemos tenido que empezar a recoger.

Gracias, hija.

De nada. Siéntese.

Gracias.

Su hija me ha dicho que ha estado pachucha.

¿Cómo se encuentra? No muy bien.

Tengo la tensión por las nubes. Lo típico de la edad.

Pues yo la veo como una rosa.

¡Qué voy a estar como una rosa!

Cada vez me parezco más a una carraca.

De carraca, nada.

Todo lo contrario, está usted de muy buen ver.

Perdón.

Vamos, hija.

Voy a cambiarla.

¿Y cómo es que está por el barrio, Alfredo?

Venía dándole vueltas a una cosa que quería preguntarle.

Pues usted dirá.

¿Está usted enfadada conmigo por alguna razón?

¿Yo, enfadada con usted? ¡No, por Dios!

Es que como no había forma de verla y pensé que se había molestado.

Es una larga historia.

Pero no estoy enfadada, ni muchísimo menos.

¡Cuánto me alegra oírle decir eso, de verdad!

Y ahora, que sé que seguimos siendo buenos amigos,...

...quería proponerle...

...que nos volvamos a ver.

Bueno, Alfredo.

¡Sh!

Yo había pensado,...

...si le viene bien,...

...que podríamos hacer una excursión a Toledo o a Cuenca.

Las Casas Colgantes son una maravilla.

No sé, Alfredo. Me parece un poco precipitado.

Podemos quedarnos a dormir.

¡Alfredo!

No me interprete mal.

En Toledo, tengo familia.

Y nos invitarían a su casa si se nos hace tarde.

¿Qué me dice?

La verdad es que me encantaría.

Pero debemos esperar un poco a que yo me encuentre mejor.

¿Seguro? Mi 600 tiene una calefacción estupenda.

"Mi madre no se atrevía a decir esta boca es mía".

"Algo le empujaba a entrar en el salón".

"Pero la llegada de Alfredo había sido como el milagro de Fátima".

"Su presencia era mejor que las vitaminas,...

...que las pastillas y todo lo que el médico le recetó".

Ni siquiera el roscón de Reyes voy a poder comer.

Si nos tiran el barrio, me gustaría que siguiéramos viéndonos.

Siempre voy a ser amigo vuestro.

-Y yo. Lo peor va a ser no ver a las chicas nunca más.

Seguro que no nos guardan ausencia. -¿Qué es eso?

-Que se echarán otros novios.

Karina no, macho.

Karina también. Hasta las viudas se echan novio.

-¿Hasta las viudas? -Mi abuela.

-¿Tiene novio? -¿La tuya no?

Me parece que le gusta uno que se llama Alfredo y le regala bombones.

¿Lo ves? Hasta las viudas se echan novio.

-¿Tu abuela tiene novio?

(TV) "Los Reyes harán realidad las esperanzas de los niños".

"Algunos de estos anuncios están dotados de movimiento".

¡Deja los bombones, que se te van a quitar las ganas de comer!

¿Sois novios o no?

Para novios estoy yo.

¿Tiene novio?

¡Otra! ¿Me ves cara de tener novio?

¡Mercedes!

¿Venís o no?

¡Está la cena en la mesa!

-¡Hola!

¡Hola, Toni!

¡Qué alegría que hayas venido a cenar!

Trae los cubiertos.

¿Qué tal estás, abuela?

Bueno... Tiene novio, se llama Alfredo.

¡Carlos, ya está bien!

Anda, ve a llamar a tus padres.

Diles que vengan. Se va a enfriar la sopa.

Puerta

Hola. ¡Pasa, hijo!

¿Qué hacéis? Hola, cariño.

Discutiendo con tu madre.

Le estaba contando...

...que ha estado un señor en la tienda.

Vive en Arturo Soria y le quieren expropiar.

Ha escrito a la mujer de Franco y ha dejado todo como estaba.

¿Y si le damos el derecho de petición?

¿Te la imaginas diciendo que nos dejen en paz?

¿No lo ha hecho por el otro barrio?

Hablad de uno en uno.

¡No me deja, es muy pesada!

¿Qué hacéis?

¿Venís o no? ¡Ya vamos!

¿A ti qué te parece?

Papá tiene razón.

Pues claro.

Hacedle la petición a Arias.

Aunque no creo que sirva de mucho.

Eso digo yo. Parece que hablo con las paredes.

¡Estamos cenando!

Me veo en Villaverde Alto...

...o en Villanueva de la Cañada.

Toma la chaqueta.

¿Vamos a estar así mucho tiempo?

-¿Cómo?

-Enfadados.

No estás aquí.

-Has sido muy injusto conmigo.

-¿Por qué dices eso?

Te he dicho lo que opino sobre este tema.

-No sólo me dices lo que opinas, decides por los dos.

-No.

Sólo he dicho que no es el momento de pensar en un hijo.

-Y ya no lo hablamos más, ¿no?

-Hablamos de tener un niño.

Se merece lo mejor de este mundo.

-Va a tener tu cariño y va a tener el mío.

Lo demás ya se irá viendo.

-O no. Te vas a quedar sin trabajo.

Compartimos piso con Pili y con un señor del Catastro.

No gano suficiente para tres.

-Dale, que ya hemos llegado.

¿Recuerdas cuando compramos ese cuadro que nos costó 300 pesetas?

Me pasé la tarde midiendo la pared a ver si cabía.

Mira qué bonito está.

Me gusta más que los de Dalí, que no los entiendo.

Aquí veo un perro mordiendo a un ciervo.

Otro, ladrando. Uno que parece un mono.

Estoy asustada.

Pues no creas que con casi 50 años me voy a asustar.

¡Anda que no hemos pasado cosas y mira qué bien estamos!

Es que...

Es que hemos echado aquí toda la vida.

La tienda la monté con mucha ilusión.

Pero puedo montar otra en cualquier sitio.

Aquí han nacido nuestros hijos.

Y la verdad es que no sé si mi madre va a soportar esta mudanza.

Claro que lo soportará.

Con tu madre no puede nada.

Y si lo piensas bien,...

...hay mucha gente que está mucho peor.

Tenemos los hijos casi crecidos, no tenemos deudas, tenemos salud.

Y la imprenta, aunque me cueste, va a ser un negocio muy bueno.

No dejo de pensarlo.

Yo creo que no hemos hecho suficiente.

No, hay que marcharse.

Si es que...

A la Franca le importa un pepino San Genaro.

No te preocupes.

El sitio al que vayamos será muy bonito.

Y tendrá un metro al lado.

No como ahora, que me hielo de frío.

Lo sé.

Me voy a dormir. Si no, no voy a poder trabajar.

¡Qué frío hace!

¿La catalítica la tiene tu madre?

Sí.

Mira, hombre, en el metro de Batán.

Tres dormitorios, cocina completa,...

...salón, 90 metros, 750.000. ¿Las tienes?

No, ¿cómo las voy a tener?

Cuento con lo que me den y las letras.

Donde vivo yo, por menos de 400.000 hay pisos estupendos.

En Torrejón de Ardoz. ¿Cómo voy a ir a Torrejón?

Viven muchos americanos.

¿Tengo cara de americano? De americano no.

Pues eso.

¿Inmobiliaria Bella Batán?

No debería meterme, pero creo que Eugenio lleva razón.

Siempre te pones de su parte.

No. -¿Qué hago?

¿Guardo los vestidos? ¡Que sí! Hay que guardarlo todo.

Sois jóvenes y los hijos cambian la vida.

Ahora tenéis que salir.

Los hijos acarrean muchos sacrificios.

Atan mucho.

No tenéis la vida solucionada. No tenéis ni una casa.

Lleva razón.

Yo tengo mi razón.

Hola, Yolanda. -Hola.

He cerrado.

No saco ni para pagar la luz.

Ya.

-Sí.

-¿Cómo vais?

Bueno, regular. Recogiendo a toda prisa.

El padre nos ha dejado un hueco en la parroquia.

Y estamos recogiendo. Y da pena recoger en estas fechas.

Pues sí.

Yo he apalabrado un localito por el centro.

No es gran cosa, pero a lo mejor lo cojo.

Llevaos esos del Jabato y lo que os guste.

Y los sacis.

Y la caja de chicles.

-¿De verdad?

-Sí, llévatelos todos.

-Gracias.

Mira.

¿Tú crees que se ha vuelto loco?

Cervan.

¿Nos los regalas?

-No me los voy a llevar a Estoril.

A Don Juan no sé si le gustan los tebeos y el chicle.

¿A qué Don Juan? ¡Al rey!

Debajo de la mesilla tenéis muchos "Mandraques".

Llevaos los que queráis.

¡Hala!

¡Me cago en la mar!

Media vida aquí y me tengo que marchar.

-¡Jolines!

Te echaremos de menos.

-Y yo a vosotros.

Os he conocido de renacuajos.

Y ahora, llenos de pelos.

Éste es un mono peludo.

-Me acuerdo del primer "Hazañas bélicas" que me regalaste.

-¡Cómo os voy a echar de menos!

Me habéis hecho mil perrerías.

Me parece que está llorando. -A mí también.

-¡Venga, largaos!

¡Dejadme!

¡Venga!

¡Qué bien que os veo juntas! Así mato dos pájaros de un tiro.

Ya veo que tú también te vas. Y lo siento.

Si fuera por mí, no me sacan de casa ni arrastras.

Claxon

¡Ya está ése! ¡Espera un poco, que ya voy!

¡No lo aguanto!

Lo dicho, que no quería irme sin despedirme de vosotras.

-Te echaremos de menos.

-Muchas gracias. Y yo a vosotras.

De verdad.

Ya sé que decís que soy una cotilla, que si patatín...

-No te preocupes.

-Muchísimas gracias, Inés.

Y a vosotras, lo mismo.

¡Qué le voy a hacer!

Si no hay chismorreo, parece que me falta algo.

Adiós.

¿Habéis visto los muebles que están sacando los Gutiérrez?

No los han pagado.

Los compraron a plazos y no los han pagado.

Muchos humos y no pagan. Están de trampas hasta aquí.

Perdona, no tengo remedio.

Adiós.

Adiós.

Otra que se va.

Me ha dado mucha pena cuando se ha puesto a llorar.

Los viejos, cuando lloran, dan mucha pena.

¿No visteis a Franco? Le caían unos lagrimones...

-Pobrecillo.

Me acordaré de él toda la vida.

¿De Franco?

No, de Cervan. Yo también.

-Vienen las chicas.

Que no nos vean.

-Hay cajas por todas partes.

Todavía no me lo creo.

Prometedme que no le diréis a Carlos que me voy pasado mañana.

Se lo quiero contar yo.

-¿Adónde vas a vivir?

-A una casa en Chamberí.

Ya me han cambiado de cole.

Es uno de monjas.

Ha dicho que se va pasado mañana.

-Nosotros nos vamos a Usera. -¿Dónde está eso?

-Al otro lado del Manzanares.

¿Os digo una cosa? -Sí.

Me he dado cuenta de que estoy por Josete.

-¡Qué callado te lo tenías!

-A mí me gusta Luis.

¡Qué bigotazo tiene!

-Ojalá Josete me volviera a besar.

-¿Te ha besado? -Fue por hacerle un favor.

El pobre no había besado nunca a nadie.

Pero da unos besos tan románticos...

Es el chico que mejor me ha besado.

-No eres trigo limpio. Te he dicho que estoy por él.

-No sabía que te gustaba.

Te lo dejo, a mí m gusta Carlos.

-A mí también me gusta.

Estaba yo primero.

-Bueno.

-Es un poco pequeño, pero es tan guapo.

-Y besa bastante bien.

-Lo dices sólo para fastidiarme.

-Bueno, vale.

Yo me quedo con Josete.

-¿Y yo con nadie?

¡Qué egoísta eres!

-Vale, nos repartimos a Josete.

La mitad para ti y la mitad para mí.

-Me van a descuartizar.

-Las tenemos en el bote.

Ya sé lo que vamos a hacer. ¿Qué?

Vamos a dar una fiesta.

Vais a recurrir, ¿no?

-¿Para qué? ¡Es una injusticia! -Hola.

-Hola.

-Te he llamado al periódico. -¿Pasa algo con tu inquilino?

-No, aunque tiene algo que ver.

¿Podemos comer juntos? -Sí. ¿Qué pasa?

-Ahora no puedo contártelo. ¿Comemos en el bilbaíno?

-Sí, pero adelánteme algo.

-Aquí no, hablamos luego.

-¿Te espero?

-Tengo toda la mañana liada. Luego te cuento.

Hasta luego.

¿Estos van a Móstoles? -No, a Aranjuez.

-Igual me caso, no te digo más.

-Es lo normal. Si vas a tener un hijo...

-No me seas pequeño burgués, coño.

Te pareces a un cura. -Buenos días.

-Buenos días. -¿Antonio Alcántara?

-Sí, en el despacho.

-¿Nos conocemos?

-Eugenio, el yerno de Alcántara.

-El yerno, claro, por eso me sonaba su cara.

Ahora caigo, coño.

Usted es el cura rojo de San Genaro.

-Era, pero ya no lo soy.

-¿No es rojo? -No soy cura.

-¿Se ha salido? Pablo.

Hola, ¿podemos hablar? Sí.

-Eugenio, ¿qué es eso de que eres cura?

-Lo fui, pero ya no lo soy.

-¡Joder, así que eras cura! Me dejas alucinado.

-Que ya no lo soy.

-¿Tú lo sabías? -¿No le ves la cara?

-¡Ya está bien! ¿Y ese pájaro qué hace aquí?

-Es el que nos da los pedidos. -¿El mandamás del ministerio?

-Sí, señor.

Subsecretario del ministerio.

Enhorabuena. Yo siempre he dicho que usted es infinito.

Se acabaron las comisiones a los de arriba.

Yo soy arriba. ¿Entiendes?

Sí, que las comisiones son para uno que yo me sé.

Para dos que tú te sabes.

Nos podemos forrar. Legalmente, pero forrados.

Ya sabe lo que yo pienso de forrarse legalmente.

Y menos ahora, con la mala salud de Franco.

Franco se va a morir cualquier día y hay que estar preparado.

Yo tengo contactos.

A rey muerto, rey puesto. Tras Franco, vendrá otro.

Y nuestros caballos han de estar en primera línea de salida.

Hay que ser el primero en la meta.

Contado como usted lo cuenta, pues sí.

Hay que posicionarse, Antonio.

Entre nosotros, las cosas están claras. ¿O no?

Muy claras. Y ahora soy subsecretario.

Yo pensaría en ir ampliando esto.

Hasta que no me lo demande el trabajo, no lo creo.

Además, me echan de casa. 30 días me han dado.

Y me quedan 21.

Se ha hecho lo que se ha podido. Ya.

Comprarás una casa en La Moraleja. O dos.

O un yate o una avioneta.

Que no, que no.

No hace falta La Moraleja.

Como Franco dure un par de años, no te vas a conocer ni tú.

Por cierto, Antonio.

No sabía que habías emparentado con el Vaticano.

Pues a mí no me hace gracia. ¡Si es muy gracioso!

Bueno.

Me voy.

Que terminen el pedido para la semana que viene.

¡Ah, casi se me olvida!

Te traigo un par de entradas.

Una y dos. ¿Qué es?

La gala de Reyes que preside la mujer de Franco.

Actúa Raphael. A tu mujer le gustará.

No estoy de humor. Deberías ir.

Están los que cortan el bacalao. Que te vean.

Ya.

Muchas gracias, aunque no creo que pueda ir.

Antonio, si quieres salir de esto, ése es el camino.

Que lo tengan listo.

Muy bien. Felices fiestas.

Felices Reyes, Antonio Alcántara.

Felices Reyes.

Señores, felices Reyes.

Adiós, padre.

Eugenio.

De esto ni una palabra a nadie.

Ni a Inés, ni a Mercedes ni a nadie.

Secreto de confesión. No.

Tú has dejado de ser cura.

Antonio, eso es de por vida. Pues eso, de por vida.

(TV) "Otra de las novedades..."

-Tíos, tenía que decirles una cosa.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa, hija?

Pues que por mí no se preocupen.

Que a lo mejor Quique y yo nos casamos.

Y nos alquilamos un piso.

¿Qué necesidad tenéis de casaros tan jóvenes?

A mí me parece bien.

Se lo tendrás que decir a tu padre. Sí, pensábamos ir al pueblo.

Como nos tenemos que ir...

Y si te casas con Alfredo, ¿ese señor será mi abuelo?

¡Qué cosas tienes!

¡Para casarme estoy yo!

Anda, come.

No os riáis.

Es un amigo.

A mí no me mire.

Después de la boda de estos dos, todo me parece bien.

Antonio.

Paquita, ¿y os casáis sólo por lo del piso o...?

Y porque nos queremos.

Ah, bueno.

"Esta tarde, en el teatro Calderón,...

...se celebra la gala benéfica".

Yo tengo dos entradas y no me acordaba.

¡Qué cabeza tengo! ¿Dos entradas?

Sí, señor.

Gala benéfica de los Reyes Magos.

No estoy para ir al teatro.

¿Queréis ir? ¿Quién te las dio?

Me las ha dado uno del ministerio.

Pablo Súñer. Esta mañana.

En la imprenta. Sí, sí.

Fila 15. No estoy para ir al teatro.

"Doña Carmen Polo presidirá la gala como todos los años".

¿Va la señora de Franco? -Sí.

Es la presidenta de la fundación. El dinero se lo dan a las monjitas.

Pues me está apeteciendo ir al teatro.

¿Cómo que te apetece? ¿Ahora te apetece ir al teatro?

Sí.

No me vengas con ésas, que te conozco perfectamente.

Quieres hablar con la Franca. ¿Cómo te va a hacer caso?

A lo mejor se acuerda de mí.

No sé.

Me podré acercar.

¿A quién? A doña Carmen.

-¿Cómo vas a hablar con ella? Que no puede ser.

Le diré lo que nos pasa. Mamá.

Una cosa es Arturo Soria y otra, San Genaro, que le importa un pito.

Que sí, hombre, que nos vamos al teatro.

Si no, me voy sola. ¡Que no puede ser!

Yo no puedo ir.

Tengo que hacer de enviado del rey Melchor.

-Yo pensaba ir a ayudar. Te puedo sustituir.

¿Y el traje? Tenemos la misma talla.

¿Llevas a la niña a los Reyes? -Sí, claro.

¿Y quién abre la tienda? Porque si están con los Reyes...

Tengo todo empaquetado. ¿No abrís?

Hijo. ¿A qué hora empieza?

A las 8.

¿A qué hora acaba? -¡Carlos!

Pues a las 10 o así, ¿no?

"¿Quién decía que los milagros no existían?"

"Ya había encontrado un sitio para la fiesta".

"Con medio barrio en la parroquia y mis padres con Raphael,...

...si no aprovechaba la oportunidad, me lo iba a reprochar siempre".

Que aproveche. -Gracias.

-¿Y cuándo te vas?

-Esta noche, Toni.

-¿Está noche?

-No me mires así.

A mí tampoco me hace ninguna gracia.

-¿Por qué no me has dicho nada? -Me lo han dicho hoy.

Debo llevar a Marcos a París. -¿Y qué vas a hacer allí?

-¡Yo qué sé!

El partido quiere tenerme allí.

Sabes que no les puedo decir que no.

No va a ser para siempre.

Serán unos meses.

Como mucho, un año.

-¿Un año?

-Había pensado que te podías venir conmigo.

-¿Y qué hago allí? -Estamos juntos.

-Yo no me puedo ir a París.

Aquí tengo un trabajo, tengo mi carrera.

Está mi familia.

Y no sé si lo tienes en cuenta, pero milito en un partido.

-Lo he pensado y puedes seguir militando allí.

-Es que quiero militar aquí.

Las cosas están a punto de cambiar.

-No quiero volver a separarme de ti.

-Ni yo.

Si me la dejáis al 50%, me la llevo.

-Y pierdo dinero.

-Mejor que comértela con patatas.

-Pues nos la comemos con patatas.

Una cosa es que nos tiren la tienda y otra, que lo regalemos todo.

Mis padres van a hablar con doña Carmen.

-¿Qué doña Carmen?

La mujer de Franco.

-¿Tú estás seguro?

A un amigo de mi abuela le iban a tirar la casa.

Pero la mujer de Franco dijo que no. -Con esa señora no habla cualquiera.

Mis padres sí.

Van al teatro a ver a Raphael y se lo van a decir.

¿Que doña Carmen es dueña de medio San Genaro?

¡No digáis gilipolleces! -Como poder ser...

-Si es dueña de Galerías Preciados,...

...¿por qué no va ser propietaria de medio barrio?

-Tú sí eres propietario de medio barrio.

-Hablamos del terreno.

Aquí hay un montón de solares para construir.

Y no le interesa que hagan una carretera.

-Buenas tardes.

A lo mejor la carretera no pasa por aquí.

No, porque Antonio y Mercedes van a ver a doña Carmen Polo.

-Por curiosidad.

¿De qué coño conocen a doña Carmen Polo de Franco?

-Yo vi a Mercedes hablar con ella en el hotel Palace.

Se hicieron amigas.

-¿Cuándo van?

-Están a punto de salir.

Ahora vengo. Decidles que no se marchen.

-¿Adónde vas? -Le han puesto un cohete.

Para lo que va a servir...

La veremos de lejos.

Por intentarlo no perdemos nada.

¿Cómo se te ocurre hacerle caso a ese señor?

Esa gente aún vive en sus casas. ¡Antoñito!

-Espérame.

-¡Mercedes! ¡Bueno!

¡Mercedes! ¿Os vais ya a ver a doña Carmen?

¿Cómo se han enterado? Esto es radio macuto.

-Sabía que guardabas un as en la manga.

-Pensaremos en vosotros. -Que nos den tiempo.

Y si tenemos que marcharnos,...

...que nos den un poco más de dinero.

-Y apela al sentimentalismo.

Al ser asturiana, es de lágrima fácil.

Si la haces llorar, consigues lo que quieres.

Sí, que nos detengan.

Podíamos haber firmado el derecho de petición.

Eso, eso. Que también...

¿A quién represento, a los que han firmado?

¿Y a los que no han firmado?

Chema.

Soy Toni.

Te quiero comentar una cosa. ¿Podemos vernos esta tarde?

Por teléfono no te lo puedo contar. ¿Dónde nos vemos?

Háblale de cosas de Oviedo.

De arroz con leche, del pichín de sidra.

¿Pichín? Sí, pichín.

-¿Cómo lo sabes? -Me lo dijo uno de la residencia.

-Le podría haber dicho a Quique que hiciera frisuelos.

¿Cómo voy a llevarle frisuelos? Anda, vámonos.

Que tenemos prisa. Frisuelos...

No vamos a llegar.

Que viene Cervan.

Que no llegamos. ¡Por Dios!

Que no llegamos, Merche.

-Toma.

Para doña Carmen.

Para que lo ponga al lado del brazo incorrupto de Santa Teresa.

¿Cómo le voy a dar esto?

Es un San Genaro. Dáselo de mi parte.

Lo salvé de una iglesia.

Anda.

-Acabo de enterarme. Que tengáis mucha suerte.

No se preocupe. Gracias.

No os hagáis ilusiones, nos vamos a traer un mojón en la mano.

Venga.

Que no, Cervan. ¿Cómo le vamos a dar eso?

Como encontremos la cabalgata, no llegamos.

-¡Adiós!

-¡Os espero n la iglesia!

Música

Me toca a mí.

Cuentos, un jersey y unas botas de agua.

Muy bien, los Reyes te lo van a traer todo.

El siguiente.

El siguiente. ¿Qué has pedido?

A ver, ¿has sido bueno?

Seguro que te lo traen.

Un fuerte, un torpedo, una pelota, unos patines.

-Eres la de la tienda.

-¡Qué voy a ser la de la tienda! -Te he visto.

-Soy la mensajera de Baltasar. -Mamá, es la de la tienda.

-El siguiente, el siguiente.

-Raquel.

-¿Qué has pedido?

Seguro que te lo traen todo. Cuentos...

-Y un muñeco.

-Seguro que te lo traen.

-Sólo un muñeco.

A ver si lo he entendido.

Estás enrollado con una tía del PC.

La mandan a París.

Y no sabes si marcharte con ella. ¡Cojonudo!

-Ya lo veo. -Ya lo ves.

Ahí está.

Que te acuestes con ella, pase.

Nos has puesto a todos en peligro.

Pase también.

Lo que no tiene justificación es que hayas seguido con ella.

-Toda esa teoría ya me la sé.

Te estoy hablando como amigo.

-No es que no debas, es que no puedes.

No somos socios de un equipo de fútbol.

No es así.

-¿Es reaccionario enamorarse?

-Te has metido en un follón.

Y a mí me has jodido.

¿Qué hago?

Se supone que tendría que pedir tu expulsión.

Vete a hacer puñetas.

-¿Es todo lo que tienes que decir? -Sí, haz lo que te dé la gana.

Vete a Francia, a China, al Himalaya, si hace falta.

Pero yo no quiero saberlo.

-Gracias, Chema. Eso es un amigo.

-Mira, mira.

Ahora vienen los que nos echan caramelos.

¡Mira!

¿Esta niña cómo se llama?

-Azucena.

-Vamos a ver qué pide.

"Queridos Reyes Magos".

"Yo me pido...

...un muñeco con papilla..."

¿Con qué? -Con pilila.

-¡Ay, Señor!

¡Pero niña!

-¡Mamá, no es el mensajero de los Reyes!

-Se podía haber puesto mejor la barba.

-Ha tirado de sopetón. -Póngasela bien.

¡Qué poco cuidado!

-¡Qué niña más guapa! Ven aquí.

Ven aquí. ¿Qué le pides a los Reyes?

Una muñeca.

Ropita para la muñeca.

Y lo que los Reyes me quieran traer.

¿Y tu hermana qué pide?

Ya lo sé, no me lo digas.

¿Sabes qué te digo? Que tu hermana tiene razón.

Soy un cobarde, pero si me lo vuelve a pedir, diré que sí.

-También podemos esperar.

-¿Esperar a qué?

Nunca hemos estado mejor.

-¿Se puede dar un beso al mensajero de Melchor?

-¿Se puede dar un beso al mensajero de Melchor?

-Sí. -Sí.

-Bueno.

Trae todos los regalos.

-Vale.

-Con Baltasar. Ahí.

¡Si ya ha empezado!

¡Ay, Dios mío!

Aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya.

Aleluya, aleluya.

Aleluya.

Señora.

Señoras y señores.

Por una feliz Navidad.

Vamos, que es el momento.

¿No quieres esperar?

A ver si se me va a escapar. Está lleno de policías.

Lo voy a intentar.

No te van a dejar.

A eso hemos venido. ¡Qué sorpresa!

Hola, Antonio.

¡Cuánto tiempo sin vernos!

Siempre le mando recuerdos. Sí.

Pase, pase. ¿Os ha gustado?

Magnífico. Muy bien.

Doña Carmen nunca nos falla.

¿Vienes a fumar un cigarrillo? Pues...

Preferimos quedarnos. Gracias.

No pensaba venir, pero he podido escaparme.

Que terminen el trabajo para entregarlo en fecha.

De acuerdo. Divertíos.

A ver si nos vemos.

Gracias por la cesta. No es nada.

Don Pablo.

Don Pablo Súñer.

Ya sé que no te lo conté.

¡Vete a la mierda! Escúchame.

¿Crees que le he perseguido como si fuera un perro faldero?

Yo mandé muchos presupuestos.

Me llamaron del ministerio y allí estaba.

En un despacho grande con el cuadro de Franco.

Me voy a casa.

¿Y no quieres ver a la señora?

No.

No podré acercarme a ella.

Hemos hecho un pan como unas hostias.

Desde luego.

¡Ay, Dios mío, qué va a ser de mí!

¿Y este niño qué hace que no viene?

¡Alfredo!

¡Está ahí otra vez!

¿Te gusta esta orgía?

-¿Es que es una orgía?

-Claro. Me ha gustado mucho.

-Siempre me voy a acordar de ti.

Y yo de ti.

Pero yo más.

Eres el primer chico que me besó.

Tú también eres la primera chica que me besó.

Y además, ¿sabes qué?

Dime.

Yo pensaba que cuando fuésemos mayores,...

...nos íbamos a casar.

¿Sabes qué?

Yo también pensaba que me casaría contigo.

Bueno, eso y... ¿Qué?

Pues...

Que si tú me guardas ausencia, yo a ti también.

Claro que te la guardo.

-¿Te gustan mis pelos?

¿Qué es eso?

¿Qué hace?

Espera.

Es el novio de mi abuela.

Ha dejado una carta. -Sí.

Ya se va.

-Vamos.

-A ver.

Doña Herminia.

Alfredo Jiménez Arroyo.

Se llamará así, ¿no?

-Claro. -Ábrela.

Es para mi abuela.

El único que ha tenido que tragar he sido yo.

Yo.

¡Me he tragado un sapo así de grande!

Me lo he tragado yo. Tenía que haberle matado.

Eso es lo que tenía que haber hecho, haberle matado.

Y yo pensando que estaba en la cárcel.

En la cárcel va a estar este desgraciado.

No está entre rejas más de cuatro meses.

Enseguida a la calle.

Hasta ahí podríamos llegar. ¡Que no!

Que no.

Que no es así.

Yo sólo me he tragado el orgullo y he tirado para delante.

¿Te crees que no sé que lo he hecho mal?

¡Pues claro que sé que lo he hecho mal!

Muy mal.

Pero ¿qué iba a hacer? ¡Tragar!

Tragar y aguantarme.

¿Entiendes, Merche?

No quiero oírte. ¿Me oyes?

No quiero oírte.

Pues no me oigas si no quieres. Vamos a casa.

Marta.

Yo te espero ahí fuera.

-Vale.

-Adiós, compañero.

Y salud. -Salud.

-No tardes.

-Ahora mismo voy.

¡Qué guapo estás! -Ten mucho cuidado.

-Claro.

Tú también.

Cuídate mucho.

¿Vendrás?

-No, Marta.

Una vez me dijiste que no me tenía que perder la fiesta.

-Claro.

-Y lo que va a pasar va a ser una fiesta.

¿Me llamarás en cuanto puedas?

-En cuanto llegue.

Pero esto no es definitivo.

-Hombre, eso espero. -Claro.

-¿Me guardarás la ausencia?

-Pues claro que sí. Siempre.

Esto no sale ni con gasolina.

¡Con el cutis de seda que yo tengo!

Por eso no quería yo hacer de mensajera de Baltasar.

-¿Y si les ha pasado algo?

-¿Qué quieres que les pase?

No les ha pasado nada.

-No sé por qué nos hemos hecho ilusiones.

-Esa señora estará ocupadísima.

-Esperemos a ver qué les han dicho.

-A lo mejor ha hablado con doña Carmen.

-Dios le oiga.

Puerta

-Ahí están.

-¿Se puede? -Sí, pasa.

-¡Ah! -¡Ah, hola!

-¿No han llegado?

-No, no sabemos nada.

-Pues el festival ya terminó.

-Hemos visto a doña Carmen, se ha ido en un cochazo.

-A ver si se han ido al Pardo a hablar con la collares.

-No digas tonterías, Ramón.

-A ver si los han llevado a Carabanchel.

-Que no, mujer.

¡Arriba esos corazones!

Estarán al caer. -¿Me ayuda?

Muy buenas. -¿Y qué?

-Ya os lo decía yo.

¿A santo de qué ir a ver a la collares, qué nos v a solucionar?

-¿Qué os ha dicho?

Pues nada, porque no hemos podido ni acercarnos.

Policías, la guardia de Franco.

Sólo dejaban pasar al NODO.

-¿Y Mercedes?

En casa. No sabéis qué disgusto tiene.

-¿Qué voy a hacer?

Me veo con mi nuera otra vez.

-Si tuviera valor, iba al Pardo y les pegaba fuego con ellos dentro.

-¡Desiderio, no fastidies!

Así empezaron en el 36 y no dejaron una iglesia sana.

¡Qué obsesión tenéis los curas con el 36!

-Vamos a casa a pasar la noche de Reyes con los nuestros.

-Rezad mucho, la esperanza es lo último que se pierde.

Tiene razón. Y el que no se conforma es porque no quiere.

Buenas noches. -Hasta luego.

Desiderio, me voy. Mira cómo tengo el patio.

-Dale un beso.

"La caravana desfila por Barcelona".

"Colaboran los caballos, camellos y los elefantes".

"Las carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar,...

...vistosamente adornadas,...

...están colmadas con los juguetes que serán depositados...

...en los balcones o al pie de las chimeneas".

¡Vaya caras que tenemos la noche de Reyes!

¿Qué te pasa, Antonio?

No me pasa nada.

Parece que vienes de un entierro.

¿Dónde estaremos el año que viene?

-Yo, con Quique y espero que casada.

Yo no lo sé, pero estaremos juntos, que es lo que importa.

Desde luego.

¿Cuándo ponemos los zapatos? ¡Es verdad!

Vamos a ponerlos. Es verdad.

Vamos a poner los zapatos y al mal tiempo, buena cara.

Al mal tiempo, buena cara.

Toma, mamá.

Tráeme los de tu hermana. Sí.

No hagas ruido.

Abuela.

En el buzón había una carta para ti.

¿Para mí?

Servidor se va a la cama.

A ver si nos pillan los Reyes y nos traen carbón.

Buenas noches. Les traigo roscón.

A la cama.

A ver. ¿Seguro que no te pasa nada?

-No, ¿qué me va a pasar?

Dame.

Paquita.

¿Cogemos un cubo y lo llenamos de agua para los camellos?

Sí, que vendrán con mucha sed.

-Yo me voy a acostar. Hasta mañana.

Hasta mañana. Adiós.

Vete con tu hermano. Sí, sí.

Date prisa. -Aquí está.

A ver cuándo vienen los Reyes.

Hasta mañana, si Dios quiere. Buenas noches.

¿Y esa carta?

No, de nadie.

¿Cómo que de nadie?

Un representante.

Ya sé yo quién es ese representante.

Hasta mañana.

Buenas noches. Hasta mañana.

Llora

"Querida Herminia".

"En estos dos últimos meses, han pasado muchas cosas".

"Pero sólo una ha sido importante para mí".

"Conocerla".

"Ya sé que le parecerá una locura".

"Pensará que son chocheces de viejo".

"Pero no es así".

"Usted ha abierto el encogido corazón de este viudo".

"Me da apuro decirle que es su imagen...

...lo primero que viene a mi mente nada más levantarme".

"Y bajando a lo más práctico, gozo de una buena pensión".

"Tengo un piso en propiedad".

"No tendría que preocuparse por el futuro estando conmigo".

"No hago más que pensar en una cosa que le expongo con respeto".

"¿Querría casarse conmigo?"

Es muy bonito, pero ¿qué hago yo con esto?

-Ponlo donde te dé la gana. Para lo que nos queda aquí...

¿Qué?

-Cervan. -¿Qué?

-Llévatelo tú, porque lleva muchos años contigo.

Bueno, si te empeñas... -Adiós.

-Adiós, Tinín.

¡Felices Reyes, Tinín! -Igualmente.

-¡Felices Reyes!

Le digo felices Reyes...

...porque aprecio mucho a Tinín.

Tinín es mi amigo.

¡Hombre!

Anda.

Aquí te quedas, macho.

Que no se diga que tú también te vas del barrio.

Adiós, Genaro. Digo, San Genaro.

Vamos.

Vamos, Cervan.

Merche.

Déjame, no es el momento.

Pues tendrá que ser el momento.

No me voy a ir a la cama...

...sabiendo que estás pensando no sé qué cosas de mí.

Ya puedes decirme algo, lo que tú quieras.

Que soy un desgraciado, pero no me dejes así.

No me puedo quedar así. ¿Por qué no me lo contaste?

Porque no me atrevía.

No sabía cómo decírtelo.

No tengo perdón de Dios, pero no sabía cómo decírtelo.

En esas circunstancias, no podía.

Con la imprenta yendo mal y la tienda yendo mal, tenía que tragar.

Me lo tenías que haber dicho.

Somos dos. Ya.

Parece que te olvidas.

¿Cómo que me olvido?

Esto lo he hecho por todos nosotros.

Con todo lo que nos ha hecho ese hombre...

No tenía otra alternativa. No quería que pasaras lo que he pasado.

No se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Si hay que humillarse o arrastrarse, para eso estoy yo, tú no.

Yo estoy contigo, pero necesito que me digas la verdad.

Ahora no puedo decirte otra cosa que lo siento.

He estado para que me echen un cubo.

Yo te hubiese matado. Te hubiese matado.

Ven aquí.

Ahora nos va a ir muy bien.

Ya lo sé.

Es legal. Si quieres, te lo cuento.

No es necesario que me cuentes nada.

¡Ya han venido los Reyes!

Cariño.

María, no han venido. No, cariño.

¿Qué haces despierta? Antonio.

Ven.

¡Papá, mamá, salid!

¡Ya han llegado los Reyes!

¡Vamos!

¿Sí?

¡Jolín!

¡Se han bebido todo el agua!

¡Y se lo han comido todo! ¿Cuál es el mío?

¡Qué bonito!

¿Qué me han traído, Carlitos?

Éste es el tuyo.

¡Qué grande! ¡Anda!

También me han traído carbón.

¡Los Reyes!

¡Buenos días! ¿Hay un regalo para María?

Un chándal mejor que el de papá.

¡Qué suerte!

¡Mira, hombre, mira!

¡Una manta eléctrica! ¡Qué sed tenía el camello!

Me han traído carbón.

Por tus hechos se te juzgará. Está lleno de fotos.

Es dulce. No va a ser carbón del bueno.

A ver. Dale ése a tu hermano.

Míralo bien.

Seguro que tiene muy buen gusto.

Toni. -¿También?

Callad.

Un momento.

¡Unas deportivas nuevas!

-A ver.

¿Qué pasa?

-Hay un socavón de la leche.

-El descampado se está inundando.

¡Pero si no ha llovido!

-Hay un agujero lleno de agua. ¿Qué?

-Una rotura.

¿No has oído?

Id a verlo. Hay un agujero.

¿Qué pasa?

Está el descampado lleno de agua.

El descampado.

¿Tú has visto eso?

¿Qué ha pasado?

-Está todo lleno de agua. -Ya.

¿Qué pasa, Cervan?

-Mira el agua que hay ahí. -No estaba anoche.

¡Desiderio!

-¡Ven, mira lo que hay montado!

-¿Cómo iba a pasar por aquí una carretera?

Es de locos.

-Están haciendo acotaciones y prospecciones.

¿Qué pasa?

-Que hay una corriente subterránea.

Ya lo veo.

¿Qué van a hacer ustedes, qué se hace?

Por aquí no va a pasar ninguna carretera.

¿Por aquí no pueden hacer ninguna carretera?

Se hará un desvío. ¿Quién lo dice?

Yo, que soy el ingeniero jefe. Perdone.

Vámonos.

¡Que no pasa la carretera!

Esto es un milagro.

Que me tenga que pasar a mí esto.

¡No construyen carretera!

-Lo pusimos ahí.

Anoche parecía que el santo estaba triste. Ahora se ríe.

-¡Me guiña un ojo! -¿Qué?

-Me guiña un ojo.

¡Tinín! -¿Qué?

-Es un milagro. No nos vamos del barrio.

El milagro eres tú. Estabas aquí.

"Volvíamos a tener casa".

"Cuando ya no nos quedaba más que esperar el milagro".

"Y el milagro llegó".

"Ya sé que los ingenieros...

...dijeron que habrían dado con esas corrientes submarinas".

"Pero para todos los del barrio aquello había sido un milagro...

...como la copa de un pino".

"Y si ustedes no se creen esta historia,...

...vayan al barrio".

"Cualquiera a quien pregunten les podrá contar con detalle...

...cómo la noche del 6 de enero de 1974...

...los Reyes Magos, mano a mano con nuestro santo,...

...obraron el milagro de San Genaro".

Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos...

...caminito de Belén.

Olé, olé, Holanda. ¡Olé!

Holanda ya se ve, ya se ve, ya se ve.

Cargaditos de juguetes, cargaditos de juguetes...

...para al niño entretener.

¡Olé, olé, Holanda, olé!

Holanda ya se ve, ya se ve, ya se ve.

La Virgen va caminando, la Virgen va caminando...

...caminito de Belén.

Olé, olé, Holanda, olé.

Holanda ya se ve, ya se ve, ya se ve.

Como el camino es tan largo, como el camino es tan largo...

...pide el niño de beber.

Olé, olé, Holanda, olé.

Cuéntame cómo pasó - T7 - El seis de enero, milagro - Capítulo 117

05 ene 2006

1974 no ha llegado tal y como los Alcántara habían soñado. En San Genaro empiezan a verse coches llenos de cajas y maletas, caras tristes y lo peor, las primeras despedidas. Aún así, el barrio intenta mantener la calma y cierto espíritu navideño, esta vez impulsado por  Don Froilán, preparándose para recibir a sus majestades los Reyes Magos.

Gracias a Don Pablo, Antonio consigue unas invitaciones para la Gala de Reyes en el teatro Calderón. Cuando Mercedes y Antonio se enteran de que Franco y su esposa presenciarán el recital de villancicos de Raphael, no lo dudan y en nombre de San Genaro acudirán a defender su causa.

Inés sigue con la idea de tener un hijo con Eugenio y mientras su hermano Toni no quiere separarse de Marta por nada del mundo. Pero parece que estas navidades no todos podrán conseguir lo que quieren, cosa que también le ocurrirá a Alfredo y a Herminia. 

Carlitos y sus amigos se dan cuenta de que por culpa de la expropiación, sus oportunidades para bailar con las chicas del barrio se agotan, a no ser que antes ocurra un milagro...

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