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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - Cap.115 - Retrato de familia
Transcripción completa

Cuéntame,...

...tú que has vivido...

...el despertar...

...de un tiempo que nos cambió.

Volverás...

...a ser un niño...

...al recordar...

...las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado...

...en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Sentirás...

...el dulce abrazo...

...de aquellos padres...

...que dieron todo por ti.

El sabor...

...del primer beso,...

...todos los sueños...

...que tú querías cumplir.

Tras la frontera está su hogar, su mundo y su ciudad.

Piensa que la alambrada sólo es...

...un trozo de metal.

Algo que nunca puede detener...

...sus ansias de volar.

Libre,...

...como el sol cuando amanece, yo soy libre...

...como el mar.

Libre,...

...como el ave que escapó de su prisión...

...y puede al fin volar.

Libre,...

...como el sol cuando amanece...

Tararean

Camino sin cesar...

...detrás de la verdad.

Y sabré lo que es al fin la libertad.

¿Qué pasa? ¿Por qué paras?

¡Me cago en la mar!

¿Qué te pasa?

El cinturón que me ha vendido Ramón. ¡Me cago en la mar!

Venga, salid.

Coged los abrigos. ¿Qué te pasa?

¿Te duele todo?

Sí. Entre la ciática y el cinto este...

Llevo el coche aquí pegado y me ahogo.

Pero con la cantidad de accidentes que hay, es muy seguro.

¡No os alejéis mucho!

¡No!

¿Por qué nos hemos parado?

¿Qué prisa tienes?

Mi madre estará sufriendo.

¡Qué exagerado eres!

Es que como voy a estar en Sagrillas tanto tiempo...

Lo mejor será llamarla.

Pero si vamos a estar tres días.

Mi madre dice que cada día que no me ve, es como si pasase un año.

¡Anda que no eres nenaza!

Mercedes. ¿Qué?

¿Vamos a estar mucho tiempo aquí? No lo sé. Ya le ves.

Quiero llegar a la matanza. Y yo.

Nos está esperando Paquita.

Seguro que no han chamuscado ni el gocho.

Me extrañaría, porque lo matan bien temprano.

¿A qué esperamos? Vámonos.

Cuando los hielos arrecian...

...y la luna va menguada,...

...alboroto en la cocina...

...porque llega la matanza.

Cuchillitos afilados.

Y barreñadas.

Orégano y pimentón.

Y el hierro de la romana.

El marrano...

...sospecha que algo le pasa.

Lleva sin probar bocado...

...desde ayer por la mañana.

Con tiento llegan los hombres.

Entre todos se abalanzan.

Le llevan hasta la...

¿Recuerdas cómo pasábamos las navidades en el pueblo?

¡Cómo no me voy a acordar!

Toda la familia junta.

Eso era antes, Miguel.

Porque lo que es ahora...

También vamos a estar todos.

Y lo vamos a pasar muy bien.

Vamos a estar mejor que queremos.

Con toda la familia y el abate de Montserrat.

Ahora que tenemos un cura,...

...quizá nos haga la Misa del Gallo en la mesa.

¡No hables así, no tiene ninguna gracia!

¿Y a Toni cómo le irá en mi casa?

Pues ésa es otra.

Con el fugitivo nunca se sabe. ¿El fugitivo?

-¿El de la tele?

No, éste es un fugitivo fugitivo. Antonio.

"En las familias, cada uno juega un papel".

"Yo sabía que Toni había ido al pueblo huyendo de la policía...

...tras la muerte de Carrero".

"Pero como era el pequeño de la familia,...

...mi obligación era hacerme el tonto".

¿Por qué paras, Miguel?

Un momentito nada más.

Míralo, el pueblo.

Parece como si no hubiera pasado el tiempo.

¡Mira, ovejas!

Mira.

Está bonito, ¿eh?

Mira, el campanario.

Arranca, que ya llegamos.

Venga, que ya estamos.

-Ya estamos.

Sí, hija, ya estamos. ¡Mira, ovejas!

-¡Adiós, Nicasín!

Carlos, vas a llevar a Josete por ahí.

Sí, sí.

Adiós.

¡Qué bien ha quedado la fachada!

¡Y el tejado, por Dios!

Estupendamente.

Ha merecido la pena.

En mi casa, sólo un poquito para ver a Toni.

-¡Hola!

Abrigaos. ¿Cómo estás?

¿Qué tal el viaje? Bien.

Un poco largo.

Hola, María. ¡Qué frío!

-Toni.

Hola, Toni, hijo.

Hola.

¿Marta?

¡Cuánto tiempo!

Sí, mucho tiempo.

¿Qué tal el viaje?

Bien, gracias. Muy bien.

¿Les ayudamos?

No, no nos vamos a quedar aquí. Chicos.

Nos esperan en la matanza.

¿No vienes, Miguel?

-No, voy a ver la tumba de madre.

¿Tú solo? Hasta luego.

-Adiós, tío.

Adiós, abuela.

Pero hijo...

-Si no les importa, me voy dentro.

Sí, mejor. Ya nos veremos.

¿Qué pasa aquí? ¿Qué coño estás haciendo?

¿Yo? Sí, tú.

¿Tenías que venir con ésta?

¡Sh! Papá.

¿Te has vuelto loco?

¡Irresponsable!

No te pego una hostia porque está medio pueblo.

No es para tanto.

¿Que no? ¡Vienes con una mujer casada!

No está casada, está separada.

Peor me lo pones, hijo.

¿Dónde tienes la cabeza, en el culo? ¡Calla!

Nos están mirando.

Vamos a hablar tranquilamente.

Las mujeres, mientras tanto,...

...limpian el vientre y lo raspan.

Dentro de poco, esas tripas...

...serán morcillas preñadas.

Luego, con cuchillos cortos,...

...se le limpia y se le raspa.

Hasta que queda más suave...

...que la piel de una manzana.

Se le cuelga de la viga.

De arriba a abajo se raja.

Le quitan la mondonguera.

Y las empellas de grasa.

Dile que se vaya.

Marta no se tiene que ir. ¿Cómo que no?

¡En casa de tu abuela con una mujer casada!

Si Marta se va, me voy yo. Pues lárgate.

Si es lo que queréis... ¡Que te largues!

¿Cómo se va a ir? ¡Que sí!

¡Que se largue! Me largo.

¿Sabes por qué te tienes que ir?

¡Porque eres un sinvergüenza y no tienes respeto por los mayores!

¡Ya está bien! Móntate en el coche.

¡Desgraciado! ¡Será posible!

¡Franchute!

-¡Hombre, Perico!

¡Perico, qué sorpresa!

-¡Dichosos los ojos! ¿Cuánto tiempo hace?

-Unos tres años.

-Cuando viniste con aquel coche que parecía un avión.

No había visto nada igual. -¡Hay que ver!

-Me acuerdo de tu esposa y de tu hija. ¡Qué guapas!

-Sí, es que verás, Perico...

Ya no tengo ni mujer ni coche... -¿No me digas?

¿Qué te ha pasado?

-El divorcio.

-¡Ah!

El divorcio.

-¿Y tú qué tal, Perico?

-De miedo. Se murió un tío lejano que hizo fortuna en Venezuela.

Y me lo dejó todo.

No tengo que volver a pegar golpe.

-¡Qué suerte! -¿Vienes al pueblo?

-No, perdóname, es que iba a la tumba de mi madre.

-¡La pobre! -Cosas que pasan.

Luego nos tomamos los vinos en el pueblo.

-Eso está hecho.

Pero invito yo, que estoy forrado.

-Pues nada, pagas tú.

-¡Hasta luego!

¡Franchute!

-¡Perico!

Claxon

-¿Qué pasa, Miguel?

-¿Cómo estamos?

Yo le digo lo que hay.

En el pueblo sólo se habla de su nieto y esa chica.

-Cuando la vi, me quedé de piedra.

Si vieras cómo están sus padres.

Es que no ganamos para disgustos. -¡A ver!

-Ha sido una detrás de la otra.

Primero, lo de Inés y luego...

¿También se habla de la niña?

-Sí, hija. Están pendientes de lo que pasa en la capital.

-Y eso que yo, muda.

¿A ése no lo matáis?

-¿Ése?

A ése lo cebamos todo el pueblo y lo rifamos.

Ya sabéis lo que dicen.

Del gorrino, hasta los pelos.

-¿También os los coméis?

-No, es un decir.

Pero se aprovecha todo.

Es que del cerdo está todo bueno.

Ya lo creo.

Manitas de cerdo, esto sí que es un manjar.

La abuela a veces las hace y están muy ricas.

-¿Los pies también?

-Y las tripas y la sangre frita.

Mira.

-¡Macho, me estoy mareando! Aguanta un poco.

Ya verás. Mira.

-Venid a ver esto.

Venid.

A ver qué os parece.

¡Aúpa!

¡A éste qué le pasa?

Nada, que es de ciudad.

Pero luego se lo come. Como un tonto.

¿Y el pobre almirante al que han matado?

No se había visto una cosa igual desde la guerra.

Bueno, tampoco es eso.

¿Cómo que no? Estábamos asustadísimos.

Lorenzo decía: "¿No les habrá pasado nada?"

-Ya te lo había contado yo.

Que salieron casi volando con el coche.

¡Menudo susto!

Gracias a Dios que no nos ha pasado ninguna desgracia.

¿Y qué va a pasar ahora con el gobierno?

¡Yo qué sé, hija!

Yo, de política...

El caudillo está ya muy mayor.

Y han matado al que lo iba a suceder.

No sé qué va a pasar.

¿Y el príncipe ése tan guapo?

-¡Qué buena planta tiene!

-¿Qué va a pasar con él?

No sé.

No creo que vaya a hacer nada de provecho.

¡Ay, Señor!

Y sin caer una gota.

¿No llueve?

Nada. Como esto siga así, no sé qué va a pasar.

Vamos a tener una sequía como la del 44.

Como el campo siga así, ya podemos hacer morcillas.

La sillita de papá.

Mercedes, yo no me quiero meter en camisa de once varas.

Pero Toni es ya un hombre.

Un hombre que se comporta como un chiquillo. ¡Ya está bien!

Quiere decir que estamos muy atrasados.

Toni tiene edad para poder elegir a la mujer que le parezca mejor.

Pero aquí las cosas no son como en Francia.

¿Estás cómoda?

Pues no lo entiende. Que sí que lo entiendo.

¿Qué más os da que se enamore de una casada, una soltera...?

Déjalo, Miguel.

Eso, déjalo. Déjalo, que no quiero discutir.

¿Y adónde va a ir?

Está todo lleno de policía.

No tiene dónde meterse.

Pues se va a ir, Merche. Porque es un testarudo.

Es que tú también te pones...

¿Y la abadesa y mi yerno cuando llegan?

Antonio.

Eso no tiene gracia y lo sabes.

¿Tampoco tiene gracia?

Tengo que estar en mi casa cuidando las palabras.

Estarán al caer. Han cogido el autobús temprano.

Le ha tenido que pasar algo.

-No te pongas en lo peor. ¿Qué le va a pasar?

-Pues no sé.

-¿No te dijo adónde iba?

-No, no me lo dijo.

Hace tres horas que tendría que haber llegado.

Y hemos perdido el autobús.

Cuando no viene, me llama.

-Se le habrá ido el santo al cielo.

Eugenio es un despistado.

No te preocupes.

¿Qué es esto?

-¡Venga!

¡Venga, venga!

¡Venga!

-¿Adónde nos llevan? -¡Es un atropello!

-Métela.

-Vámonos.

¡Vámonos!

Respira hondo, macho.

En este pueblo, son todos unos carniceros.

Bien que te gusta el jamón y el chorizo.

Si llego a saber cómo los hacen...

Me quiero volver a casa. Tengo que llamar a mis padres.

Acabamos de llegar. Y ya has llamado.

Estuviste dos meses pidiéndoles que te dejaran venir.

Ahora me quiero volver. En casa estoy más a gusto.

¡Qué suerte tienes!

¿No estás a gusto con tu familia?

Pues no sé, macho.

Cada día están más locos.

¿Y vosotros?

¿No ibais a coger musgo?

Sí. ¡Venga!

Voy para casa.

¡Vaya perdices! ¡Claro!

Casada no, separada.

Nos lo dice y se queda tan tranquilo.

¿Y Antonio?

Se ha puesto hecho una fiera.

Me lo imagino.

No le falta razón.

Mamá.

No puede ser. ¿Y Toni qué dice?

¿Toni?

En vez de pedirnos disculpas o buscar una excusa, al revés.

Se ha puesto furioso.

Ahora te doy agua. Dice que se va.

¿Que se va? Pero tú no...

¿Qué voy a decir yo?

Si no le buscara la policía, también le diría que se fuera.

Es que no se puede consentir.

¿Quiere que nos pongamos de rodillas?

Bueno.

¿Adónde vas?

A hablar con mi nieto.

Tradicionales e hipócritas.

No se puede estar pendiente de lo que piensen los demás.

-Eres un ingenuo. -¿Por qué?

-¿Pensabas que me iban a recibir con los brazos abiertos?

No me van a aceptar nunca.

No sé por qué he venido.

-Porque eres mi compañera.

-Lo seré para ti. Para ellos soy una separada.

-Si no te aceptan, peor para ellos.

¿Se puede, hijo?

¡Sí, abuela, pasa!

¿Puedo pasar, Toni?

Sí, estamos en tu casa.

-Hola. Buenos días, doña Herminia.

Buenas.

¿Así que te vas?

-Ya te habrán contado.

Vengo a pedirte que te quedes.

¿Cómo me voy a quedar?

-Lo mejor sería que yo me fuera, así usted y su familia...

Perdona que sea tan clara, pero lo que tú hagas no me importa.

-Es mi compañera.

Yo no entiendo de compañeras o socias o lo que sea.

Compañera.

A lo mejor soy una vieja metomentodo y soy una rea...

Esa palabreja que tú empleas.

-¿Reaccionaria?

Reaccionaria.

Pero tú eres mi nieto y éste es tu pueblo.

Nosotros somos tu familia y tu puesto está aquí.

Y no hay más que hablar. ¿Estamos?

Estamos.

Quedad con Dios.

Mira padre.

Ya sólo quedamos tú y yo.

Antes de morir, madre siempre miraba esta foto.

Tanta muerte y tanta sangre, decía la pobre.

Antonio.

Yo tenía que haber vuelto cuando madre murió.

No me tienes que dar explicaciones. Quiero dártelas.

Tenía que haber vuelto, pero no tuve...

Me faltó valor.

No quería que madre supiera la verdad.

Como no te expliques mejor...

Madre creía que yo había triunfado en Francia.

Y tú nunca le contaste la verdad.

No quería darle más disgustos.

Preferiste que muriera pensando que yo era rico y feliz.

Muchas gracias, peque.

Pero yo tenía que haber vuelto.

Pues no sé qué decirte, Miguel.

Sí, coño, Antonio.

Tenía que haber vuelto.

Debí decirle que trabajaba en la Citroen por cuatro cuartos.

Y que en mi casa no me respetaban.

La hubieras amargado más.

Bastantes amarguras pasó en la vida.

La verdad es que yo no volví aquí por orgullo.

¿Cómo que por orgullo?

Por orgullo, Antonio.

Quería que madre y los del pueblo pensaran que era un triunfador.

El orgullo y las mentiras rompen a las familias.

Antes era el hambre y la guerra.

Eso era antes.

Tú dirás lo que quieras, pero tu familia te respeta.

-No es respeto, es indiferencia. ¿Sabes que decía mi bisabuelo?

-¿Que era un oligarca? -De los del siglo pasado.

-¡Menudo elemento!

-Ni te lo imaginas.

Decía que en la intimidad, uno puede hacer lo que quiera.

Siempre que no se escandalice.

-Ésa es la filosofía de tu familia.

-Sí. Haz lo que quieras en la intimidad con discreción.

-Pues tú y yo no hemos sido muy discretos.

-No, pero hemos sido honestos y abiertos.

-No tenemos de qué avergonzarnos.

-Es la diferencia entre ambas generaciones.

-Le tienen miedo al escándalo.

¿Qué hacemos?

-Ya te lo he dicho. Me voy y se acabó el escándalo.

-No. Si te vas tú, me voy yo también.

-Pues nada. Me quedo y que sigan hablando.

¿Qué dices, Rodrigo? No puede ser.

¿Adónde se lo han llevado?

Pero ¿por qué?

Ya.

En cuanto sepas algo, llámame.

Hasta luego.

-¿Han detenido a Eugenio?

-Sabía que había pasado algo.

-¿Por qué?

-Pues nada, que...

Estaba en una reunión en una iglesia.

-¿De gente de izquierdas?

-Sí. Han entrado unos falangistas y la policía los ha detenido.

Dice que no le pasará nada porque no está fichado.

-Pues le soltarán enseguida.

-Tal y como están las cosas con lo de Carrero...

Toni se ha tenido que ir. -¿Qué le dirás a tus padres?

-Pues no lo sé.

Teléfono

¿Sí?

¡Qué frío hace, por Dios!

Todo aclarado.

¿Qué les ha pasado?

Que Eugenio tiene catarro. Pero ¿vienen o no?

Sí, pero ha preferido que se quede en la cama y así se pone mejor.

Pues podían haber avisado. Sí.

Pero son muy despistados.

¿Vienen mañana? Sí.

Si está mejor, mañana a mediodía.

Pues mucho me extrañaría.

No seas agorero.

Ya verás como al final somos cuatro gatos.

Antonio, anímate, que estoy haciendo gachas.

¡Pues menos mal!

¿Esos siguen poniendo el Belén? Sí, ahí están.

Ponemos a San José.

A la Virgen María.

Y al Niño Jesús.

La familia entera.

¿San José y la Virgen María tuvieron más hijos?

No, sólo a Jesucristo.

-Nosotros no vamos a tener hijos. Ni uno.

-Vamos a ver. ¿Qué es eso de que no queréis tener hijos?

Yo, ni casarme, fíjate lo que te digo.

-Yo tampoco.

-¡Por el amor de Dios!

Tener hijos es lo más bonito.

¡Qué dices!

Sólo traen gastos y disgustos.

¡Será posible!

¿Quién te ha dicho eso?

Papá.

¿Papá? ¡Hay que joderse!

No sé, Carlitos.

Te lo diría un día que estaba enfadado contigo.

Lo dice todos los días.

-Es verdad.

-Vamos a ver.

De todas formas, la familia es lo más importante.

¿Y por qué te has separado? -Eso.

-Porque a veces las cosas no salen como uno quiere.

¿Lo ves, tío?

Es mejor no casarse. -Claro.

Aquí te obligan a casarte.

Es mejor que nos vayamos fuera.

-¿Fuera?

Sí, al extranjero.

Por lo menos, a Francia.

¿Por qué?

Porque las francesas se dejan.

Y como se dejan,...

...no nos tenemos que casar ni tener hijos.

Hombre, visto así...

De lo que tienen en el extranjero sólo copiamos lo malo.

De lo bueno, nada.

Pero de lo malo, lo que quieras.

También es verdad.

Sólo copiamos lo malo.

Porque la puntualidad, los buenos modales...

La formalidad.

De eso no, ¿para qué?

Todo lo que sea pelos largos y música estridente...

Y gamberrismo.

Y muchas mujeres y mucho vicio. Aquí hay mucho vicio.

¿Entiendes?

Sólo copiamos lo malo.

Tampoco seas exagerado.

Sí, exagerado.

Luego pasa lo que pasa.

¿Qué es lo que pasa?

¿Qué va a pasar? Lo que nos está pasando a nosotros.

Nuestra familia parece sueca.

Pero de lo peor de Suecia. ¡Anda ya!

¡Anda ya, dice!

Tengo un hermano divorciado que acaba de venir de Francia.

Y todo el día sin hacer nada.

Y una hija hippy que se lía con el párroco.

Y el rojo que se acuesta con una casada en casa de tu madre.

Esto no pasa ni en Estocolmo.

Sólo falta que Carlos nos salga...

No lo digas ni en broma.

Es una regla de tres.

La primera, hippy, el segundo, rojo y el tercero...

Nos va a salir...

"¿Nos va a salir qué, torero, astronauta, futbolista?"

"Nunca supe qué futuro me auguraba mi padre".

"Mi único consuelo fue saber que nuestra familia...

...era tan moderna, que parecía sueca".

Hasta que entre en calor...

Porque no has puesto la planchona grande de las camas.

Ésa es la de las camisas.

Después de este destierro,...

...muéstranos a Jesús, fruto de tu vientre.

¡Oh, dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, madre de Dios,...

...para que seamos dignos de alcanzar las promesas del Señor.

Amén.

Si me das el aguinaldo,...

...no me des dulces.

Que no cogen más que tortas.

Dame el aguinaldo, carita de rosa.

Que no tienes cara de ser tan roñosa.

¡Muy bien!

Muy bien.

Un durito. Se lo han ganado.

Pero para todos.

-Esto, para cohetes.

Id a la casa de la tía Consuelo.

Y le decís que os ponga unos suspiros. Veréis qué ricos.

Venga. Decidle que venís de parte de Antonio Alcántara.

-¡Y feliz Navidad!

¡Hala!

Ya no conozco a ninguno.

Bueno. A ver, venga.

A lo nuestro. Vamos a ver.

-No puedo pagar mucho. No son muchas tierras.

Eso ya lo sabemos.

Lo tenemos que consultar con la familia.

Pero de vender las tierras de madre, ¿qué mejor que a ti?

Se agradece. Bueno.

Cuando os decidáis, me lo decís.

-La tomaremos.

Pero esto de las tierras es una inversión.

-Es lo que yo pienso. Hay que seguir.

Además, creo que los tiempos van a ser mejores.

Claro que van a ser mejores.

Ahora estamos en el peor momento.

Pero tiene que mejorar.

¿O no?

¿Qué pensáis que va a pasar?

-¿En política?

Es difícil decirlo. La política es imprevisible.

Como los hijos. Lo mismo te vira blanco que azul.

Mira qué nervio.

-Hola.

-Pasa, Toni.

Venga, pasa.

-¿Cómo vas, Lorenzo?

Aquí estamos. -Aquí andamos.

Hablando de política. Explícale cómo está el asunto.

Dile pitas, pitas, pitas.

Pitas, pitas. Toma, hazlo tú.

Así. Muy bien.

Eran de tus hermanos.

Ya estoy aquí. ¿Has ido a verles?

Les he llevado un trozo de lomo de cerdo.

Pues ya tiene quien le cuide.

No creo que esa señoritinga sepa cuidar a nadie.

No habrá frito un huevo en su vida.

¿Se van, se quedan?

Creo que le he convencido de que se quede.

Menos mal.

Aquí en el pueblo está seguro.

¿Y la cena?

A mí me haría mucha ilusión que estuviésemos todos juntos.

Pero Antonio y yo no lo vamos a permitir.

Parece mentira. ¿El qué?

La mala memoria que tienes. ¿Y eso?

¡Hola!

¡Hola!

¡Qué cargada vienes!

¿Ha visto qué gallina más hermosa?

La puedes hacer en pepitoria, que te sale tan buena.

La podemos hacer con pasas y con ciruelas.

¿No cenas con tu padre?

No, Herminia.

Mi padre se va a Albacete a casa de la tía Brígida.

Ya.

También les manda unas tortas.

Con lo que te gustan, Mercedes.

Yo comía muchas cuando era pequeña.

¿Cuándo viene Inés?

No sé. Eugenio está resfriado.

Yo creo que entre hoy y mañana.

¿Sí? A ver si es verdad.

No sé, pero un abogado como tú tendría que estar en el meollo.

Digo yo.

-Que no, si yo no ejerzo.

No entiendo nada de política.

Que no entiende nada, dice.

Y se ha pasado la vida hablando del capitalismo...

Te lo decía porque estaba en la facultad y era lo que oía.

Ya no estoy enterado.

-Venga ya, Toni.

Que estamos entre amigos.

-A ver si nos enteramos de lo que está pasando.

-De verdad, que no me entero.

Sé que las cosas no están bien.

¡Quién te ha visto y quién te ve!

¿Qué quieres oír?

¿Que al régimen le quedan dos días? Pues sí.

-Vamos a ver.

Franco se muere y después vendrá una monarquía constitucional.

-El Borbón no va a durar en el trono ni dos días.

Ya está inspirado. Le llaman Juan Carlos el breve.

Y cuando le manden al exilio,...

...va a haber una república socialista.

-¡Hay que joderse!

¿Habla como Castelar o no?

-Me voy.

Gracias. -Adiós, Toni.

Así están las cosas.

Lorenzo, ¿qué se dice de mi hijo y de la casada en el pueblo?

-Nada, ¿qué se va a decir?

No hagas caso.

Bueno.

Tengo que ordeñar las vacas. -Venga.

Hasta la vista, Lorenzo.

Claro que se habla.

Se habla y mucho.

¿A que ordeñaba muy bien?

Ya lo creo.

¿Quieres probar tú, Josete?

-No, no, gracias.

Le da asco.

No me da asco.

Pero me gusta más la del supermercado.

Es la misma.

Ya, pero...

¿Te acuerdas cuando vi nacer al corderito?

-Bien hermoso que era.

Lo llamamos Josete.

-¿Josete, de verdad?

Sí, claro.

-Le puso ese nombre en tu honor.

-¡Joé!

¿Y dónde está Josete? Quiero conocerlo.

-Lo vi colgado en el mercado de Albacete.

-Aquí lo matáis todo.

Una y ¡hop!

¡Muy bien!

Hola, María, quería decirte...

...que voy a dar una vuelta. Ya estoy aquí.

Hola. María.

¿Has hablado ya con Inés? Sí.

¿Cómo está Eugenio? Espero que bien.

¿Cómo que esperas?

¿No te han dicho nada?

Ya me imaginaba yo que pasaba algo.

¿Qué está pasando?

No nos tengas en vilo.

Eugenio no está enfermo.

Está detenido, madre.

Inés no me lo quería decir, pero lo ha tenido que soltar.

Fue a una reunión de política sin decirle nada.

Y la policía se los ha llevado a todos.

Pero a Eugenio lo soltarán pronto.

Eso dice Inés, pero tal y como están las cosas...

Antonio ríe

¿Qué te hace tanta gracia? ¡Hijo!

No puedo...

¿Qué pasa?

Primero, lo de Inés, luego, Toni, ahora, Eugenio.

No es para tomárselo a broma.

Si no me lo tomo a broma,...

...se me van a agarrar los nervios al estómago y voy a reventar.

Que no estoy bebido. No me mires así.

¡Ay, ay, ay!

¡Qué hombre!

No le falta razón.

Si mañana sigue detenido,...

...nos volvemos a Madrid.

Si las cosas siguen igual, cogemos la comida...

...y que venga Inés a cenar.

Nos llevamos las gallinas.

No voy a dejarla sola con su marido detenido.

Yo me voy, hija. ¿Adónde?

A rogativas.

Se me ha ido el santo al cielo.

Bueno.

Tu abuela...

...todo lo arregla con rogativas.

¿Y te echaste a reír?

De repente. Creyeron que me había vuelto loco.

No es de extrañar.

El más sorprendido fui yo.

Yo sé que Inés lo está pasando mal.

Por eso me daba rabia que no dejase de reír.

Pero lo intentaba y no podía parar.

Tampoco te martirices. Es normal.

Con todo lo que te está pasando últimamente...

Eso es lo que le dije a Merche.

Si no me río, reviento.

¡Ay, Dios mío!

Oyen cantar

¿Qué es eso que suena?

¿Eso que suena?

Ya sé lo que es. Están cantando.

Vamos a la esquina. Ya verás.

Cantan

San José bendito, ruégale a tu esposa...

...que nos eche agua, que es muy milagrosa.

Hasta los niños de pecho...

¿Y esto qué es?

La procesión de las rogativas, para pedirle a la Virgen que llueva.

Es verdad. Hola, Paquita.

La fe.

Me da envidia la gente que tiene fe.

No te cachondees. No me cachondeo.

¡Lo que me faltaba, el beato Miguel!

Que no se trata de eso.

En Sagrillas me encuentro muy bien.

La gente es sencilla, la vida es tranquila.

Estoy de acuerdo. Me pasa tres cuartos de lo mismo.

Siempre has despotricado de Sagrillas.

¡Me cago en la leche!

Sobre todo, los primeros días. Se me olvidan los malos recuerdos.

¿Ése de la moto no es Elías?

Pues claro que es Elías. Y mírale.

¿Si le pedimos la moto para dar una vuelta nos la dejará?

Nunca le pidió nadie nada.

¡Me cago en la mar!

Pídesela tú. A ver si te reconoce.

¡Elías!

¡Majo!

Más hermosa que ninguna.

A los pies llevas el sol.

¿Has visto?

-¿Le piden a la Virgen que llueva?

No me lo puedo creer.

-Hay cosas que no cambian.

-Mientras haya gente que rece para que llueva...

-La España profunda.

-Ya.

Piden agua con fervor.

Que se nos secan los trigos.

Madre mía, qué dolor.

-Mi abuela.

Más hermosa que ninguna.

A los pies llevas el sol.

-¿Ves cómo nos mira todo el mundo?

-No les hagas caso.

-¿Tu abuela cree que la Virgen hará que llueva?

-Mi abuela es de esa época.

-Eso no es una excusa.

-No la estoy excusando.

Lo que digo es que a estas alturas no va a cambiar.

-Claro que no.

Va a ser siempre una beata hipócrita.

-Estás hablando de mi abuela.

-¿Y por eso no puedo decir la verdad?

-Mi familia no son unos fascistas como la tuya.

-Déjame. -¿Qué sabrás de mi familia?

-No sé nada, Toni. -Pues por eso.

Nos han pasado muchas cosas.

-De acuerdo, entremos.

¿Te acuerdas?

¿Que si me acuerdo?

Nos libramos de milagro.

¡Joder!

Todavía hay noches que me despierto soñando que me agarra del cuello.

¿Y lo fea que era la hija?

¿Y las uvas lo buenas que eran?

Sí. Venga, vamos.

¡Qué bonito está esto!

Estoy pensando que cuando me jubile,...

...me voy a venir a Sagrillas.

Sagrillas es un sitio estupendo.

Hasta aquí podríamos armar el negocio.

No hablo del negocio.

Hablo de jubilarme. Aquí no se vende nada.

Quedan viñedos y el vino es bueno.

Sí, pero no es un Rioja o un Ribera del Duero.

Si hacen vino en Valladolid, se puede hacer aquí.

No te extrañe que terminemos con viñas de Alcántara.

¡Ay, Dios! ¿Cómo se diría en francés?

¡Ya estamos! No sueltes la mano.

No he venido de Francia para ponerle el nombre en francés.

No sueltes la mano. Venga.

Para eso no hay prisa.

Pero sí hay prisa es con las tierras. Lorenzo me presiona.

No hay que correr.

Quizá nos den más dinero. ¿Más dinero?

No las quiere nadie. ¡Listo!

Ayer me hicieron una oferta. ¿Quién?

Mauro Valcárcel. ¿Quién?

¿No te acuerdas?

El hijo de Mauro Valcárcel, el cacique.

¡Para la moto, me cago en la leche!

¡Que pares la moto!

Espérate.

Tira para la iglesia.

¿Qué te pasa?

¡Miguel, te digo que tires para la iglesia!

¡Da la vuelta!

¡Venga, monta!

¡Monta, Antonio!

Para, Miguel.

Aquí es.

Antonio.

Esto no te lo quería contar nunca.

¿Qué me tienes que contar?

¿Sabes quién era don Mauro? El cacique del pueblo.

¡No sabes nada!

¿De qué?

Aquí es.

Hace tres años, la última vez que estuve en el pueblo,...

...don Mauro me llamó.

Fui con Toni pensando que quería hablar de las tierras.

Y allí estaba el cabrón.

Sentado delante de la chimenea.

Nos habló de esto, de lo otro y de lo de más allá.

Y por fin salió el tema de la guerra.

Nos contó cómo entró en el pueblo en el 39 con los nacionales.

Es la historia de siempre de la guerra.

Espera, que esto no se me va a quitar de la cabeza en la vida.

Cuando entramos en Sagrillas,...

...sólo tenía una idea en la cabeza.

Vengar a mi hermano,...

...al párroco y a tanta gente de orden que mataron los rojos.

-Gente de orden.

-Muchos ya habían huido.

A los que encontramos los fusilamos ahí mismo.

Y no me arrepiento.

-No, faltaría más.

-Entonces di una orden...

...de la que sí me arrepiento.

Mandé fusilar a uno...

A uno que no le había hecho mal a nadie en su vida.

Estábamos en la plaza.

En la plaza.

Yo mandé matar a tu padre.

Le mataron aquí.

En este muro, como un perro.

En la guerra, mataban por cosas horribles.

Hasta por celos.

¡Me cago en la madre que le parió!

¡Hijos de...!

¡Hijos de puta!

Vale, vale.

Miguel.

¡Qué bueno que hayas vuelto!

A mi abuelo lo asesinaron.

Dos tíos míos murieron combatiendo al franquismo.

Ésa es la historia de mi familia.

Muerte, represión, guerra.

-Toni, yo no quería...

-No pasa nada.

Juzgamos a mi familia sin tener en cuanta lo que han pasado.

-Es que yo no sabía nada.

Nunca me lo has contado.

-Pues ya lo sabes.

-Pues lo siento mucho.

De verdad.

Inés nos llamará si tiene alguna novedad.

Voy a prepararlo todo por si nos vamos mañana.

Mañana, si no ha llamado, nos vamos.

¿Has oído, Antonio?

Antonio.

¿Qué? ¿Has oído?

Que nos vamos mañana si Eugenio sigue así.

Si Eugenio sigue detenido, nos vamos y ya está.

¿Y a vosotros dos qué os pasa?

¿A quién?

Que hemos estado dando un paseo por el pueblo.

Y nos hemos cansado.

Hemos andado 10 km.

Parece que venís de trabajar en el campo.

De vuelta al pueblo hemos desbrozado un poco de maleza en una huerta.

Luego te lo cuento.

¿Qué hacemos con Toni...?

Nada. ¿Qué vamos a hacer?

Pero habrá que avisarles si nos vamos.

No. ¿No querían hacer su vida?

Que la hagan y nos dejen en paz.

¿Nos fumamos la pipa de la paz?

-No, lo estoy intentando dejar. No seas mala.

-No seas estrecho.

De vez en cuando, va bien un vicio pequeño burgués.

-No, si vas a tener razón y todo.

Anda, dame.

-¿Qué vamos a hacer?

-No sé. De momento, nos quedamos.

-En dos días, tengo que estar en Madrid.

-Pasamos la Nochebuena y el día de Navidad nos vamos.

Si se arreglan las cosas, bien.

Y si no, que digan lo que quieran.

Anda, dame.

Ya estoy liado otra vez.

Yo ya he dicho lo que tenía que decir.

Habla con él.

¿Otra vez?

¿Y para qué, Merche?

Para hablar.

Pero esta vez sin pelearos.

Igual tiene razón mi hijo Toni.

Como es mayor de edad, igual tiene derecho a hacer lo que quiera.

No tiene ningún derecho.

Claro que no. Eso es lo que pienso.

¡Menudas navidades!

Vamos a dormir un poco.

Porque si no...

Pues sí.

Vamos a intentar dormir. A ver si esta noche pego ojo.

Como me pase otra noche en vela, yo no sé...

¡Ay!

Se ha puesto el turronero en la plaza.

Compraremos algo para llevar a Madrid.

Mucha cosa no nos vamos a llevar.

Estarán las alubias...

...por las nubes. Nos llevamos la matanza.

Claxon

¡Pero bueno!

¡Pero si es Inés!

¡Qué alegría, hija!

¡Por Dios!

Hola, ¿cómo estamos?

¡Qué bien encontrarte tan bien!

Ya estamos aquí.

¿Estás bien?

Sí, no os preocupéis.

Gracias a Dios, ya ha pasado todo.

Nos íbamos a ir a Madrid.

¿Cómo no nos habéis llamado?

-Porque le han soltado esta mañana.

Nos han dejado un coche y aquí estamos.

¿Cómo te íbamos a dejar sola? ¡Qué alegría!

¡Qué alegría! Estábamos muy preocupados.

-La cosa estaba muy revuelta.

¿Sigue así?

Están muy nerviosos.

-¿Dónde nos quedamos?

Pues...

En casa de la abuela Pura no va a haber sitio.

Os quedáis en mi casa. Allí está Toni.

Vamos a dejar las bolsas. Necesito ir al baño.

¿Nos vemos ahora? Sí.

¿Se queda con vosotros? Sí.

-¡Arre, burro!

Ahora.

-¿Dónde está? Luego le tiramos del rabo.

Os espero en casa.

Tu familia no gana para sustos.

Ahora resulta que estaba detenido.

Primero es cura, luego se casa y ahora es un criminal.

No es un criminal. ¿Por qué le han detenido?

Por rojo, creo.

Y dices que mi familia es rara.

Tienes un padre que no es tu padre.

Pero como si lo fuera.

Además, es rico.

Eso es verdad.

¿Tú crees que las ovejas tienen ese problema?

No, no creo.

Ellas tendrán familias más normales.

¿Como las de antes? Sí.

Como las de antes.

¡Jolín!

Pues sí, Herminia. Ahí estaban todas las cotorras.

Ya me imagino a la Mari Llanos llevando la voz cantante.

-Hablando por los codos.

-Estaba diciendo que a Eugenio lo habían detenido por ladrón.

¡Ay, Virgen santa!

Lo que no se invente Llanos... Y su hija es otra.

Yo le dije: "Está hablando de mi familia".

"Y está diciendo mentiras". Se puso como un tomate.

-Muy bien dicho. Sí.

No se habla de otra cosa que de mis hijos.

-Pues sí, hija.

Primero, lo de Toni.

Y ahora, tu yerno, que tiene al pueblo revolucionado.

-Es que un cura casado...

Y más con una chica del pueblo.

-Quiero más.

-¿Se puede? Hablando de Roma...

¡Hola!

-¡Mira quién viene!

¡Mira!

-¡Hola!

-Buenos días.

¿Qué tal?

-Te quiero presentar a Eugenio. Es mi marido.

-Servidora, don Eugenio.

-Eugenio a secas. ¿Qué tal?

-Encantada.

Bueno, yo ya me iba.

-Me voy contigo.

¿Por qué no os lleváis a la niña a dar un paseíto?

¿Vamos a ver los conejos?

Abrígala bien.

Ahora le pongo el abrigo.

-Hasta luego.

¿Queréis algo?

Pues sí. Dos vinitos.

¿Cómo habéis encontrado la casa?

Muy bien. No sabíamos que estaban Marta y Toni.

Nosotros tampoco lo sabíamos.

Os lo íbamos a decir, pero os habéis ido tan deprisa...

-Ya. ¿Y qué ha pasado?

¿No te lo ha contado Toni? -No, iban a hacer la compra.

¿Qué compra?

-La de esta noche.

¿No íbamos a cenar todos juntos? Claro, como debe ser.

Todos no, madre.

¿Me vais a contar qué pasa?

No tiene importancia. ¿No?

¡Mercedes, hija!

Lo que pasa es que no esperábamos encontrarnos a Toni con esa chica.

Nos ha engañado.

Nos lo podía haber dicho. No le hubiésemos dejado venir.

No sabes cómo se puso tu padre. Me lo imagino.

Yo estoy de acuerdo.

¿Por qué, porque está casada?

Separada.

Recién separada.

Toni se ha puesto muy farruco.

¿Y por eso no vamos a cenar todos juntos?

Mamá, es Nochebuena.

Nunca he sabido lo que es la familia nuclear.

La de toda la vida. Un padre, una madre, unos hijos.

Inés, cuando era hippy, decía que no.

Que había que vivir en comunidad, que la familia estaba en crisis.

Quizá tenía razón.

¡Que no, qué va a tener razón!

Tienes que entender que las cosas han cambiado.

¿Tú te crees que yo no hago esfuerzos para entenderlo?

Claro que sí y me cuesta.

Soy como un chopo y me cuesta.

A la fuerza ahorcan, las cosas cambian.

Pero los principios... No me vengas con los principios.

No hablo de gritar ni de nada. Hablo de respeto.

El respeto que debe tener un chaval a sus mayores.

Si eso se pierde, nos vamos todos a tomar por saco.

Eso es lo que te quiero decir.

Muy bien, venga.

Vámonos.

¡Hasta luego, Mariano!

Adiós.

Yo respeto lo que haga falta.

El que no ha respetado nada ha sido Toni.

Si hubiese respetado a su familia, no habría hecho lo que ha hecho.

Pero Mercedes... Madre.

Siempre he defendido a Toni. Me he peleado con tu padre.

Hasta aquí hemos llegado. ¿Por qué?

Porque se ha pasado.

-Mercedes, es Nochebuena. Debemos aparcar las diferencias.

Yo creo que Eugenio tiene razón.

¿De qué lado estás? Hija, yo...

-No nos entendemos ni en Nochebuena.

Es así.

En eso llevas razón.

Vamos a dejar de pelearnos.

¿Por qué no nos vamos a recoger castañas?

¿Te acuerdas?

Claro. Luego, las asábamos.

Pues eso vamos a hacer.

Y luego hacemos la cena y brindamos con champán.

Y vamos a la Misa del Gallo.

Ya, mamá, pero... ¿Qué quieres?

Que no nos vamos a quedar a cenar.

¿Cómo que no?

-Hemos pensado que lo mejor será...

...que cenemos con Toni y con Marta.

-Sí.

Pero...

No podéis hacernos esto, por Dios.

Bueno.

Hasta luego, abuela.

¿Qué está pasando aquí?

No sé de qué te extrañas.

¿Que no sé de qué me extraño?

Creo que tienes un ataque de magnesia.

¿De magnesia?

Has perdido la memoria.

Dirás de amnesia.

Pues de eso también.

Tu familia va a hacer dos cenas de Nochebuena.

Sí, la de mis hermanos y la otra.

Es como la guerra civil.

¿Por qué dices eso?

Mi madre me ha dicho que luchaban...

...los hermanos contra los hermanos y los padres contra los hijos.

Mi familia lo mismo.

¿A qué cena vamos a ir?

Yo prefiero ir a la de mis hermanos.

Allí nos dan anís.

Yo también.

Y las chicas son más guapas.

¿No lo dirás por Inés?

No, Inés está casada.

Lo decía por la novia de Toni.

Ya no se dice novia.

Ni esposa.

Ahora se dice compañera o pareja.

Novia y esposa es reaccionario.

¿Qué es reaccionario?

Reaccionario es lo que no le gusta a mi hermano.

Ya. Ni a mí.

Eurocomunismo. -¿Eurocomunismo?

¿También te crees esa patraña?

Le hacen el juego a la burguesía.

-La única salida es que se junten todos los partidos.

Y que hagan un frente común.

-Los troskos sólo saben hablar de la revolución.

-¿Preparamos la cena?

-Tiene razón.

En pie...

-¡Un respeto!

-Estás hablando con un compañero de viaje.

-Ya, ya.

-Que se hace tarde.

-¿Qué cenamos? -Que lo diga el cocinero.

-¿Ah, cocino yo?

Vamos a ver qué hay.

Tenemos garbanzos en remojo, patatas.

Aquí hay choricillos.

Haremos escudella. -¿Eso qué es?

-¿No lo habéis comido? -Cocido a la catalana.

¿Con ciruelas?

Lo voy a hacer en pepitoria, como toda la vida.

Hágame caso. No, como siempre.

Puedes hacer una salsita.

Yo, en pepitoria. Muy buenas.

Hola, tío.

¿Para cuántos ponemos?

Pues...

Una docena.

¿Cómo que una docena? Déjame a mí.

Total, vamos a ser siete para cenar.

Pues claro. Anda, parte el turrón.

A eso venía.

Yo guiso para toda la familia. Y más en Nochebuena.

Te olvidas de que no van a venir.

Ni Inés, ni Toni...

La que ha olvidado algunas cosas eres tú.

¿Otra vez estás con eso? ¿Qué te pasa?

No paras de decir eso.

¡Qué pesada!

¡Bueno, bueno!

A tu madre se le ha ido...

No se me ha ido la cabeza.

Los desmemoriados sois vosotros.

Eso lo debe decir por ti. ¿Dónde está el turrón?

Claro que te entiendo, Toni.

Pero entiende a tus padres.

-Mis padres no aceptan a Marta y a mí no me respetan.

-Claro. Si no lo aceptan, mala suerte.

-Mala suerte no.

Tienen sus motivos.

-¿No irás a ponerte de su parte?

-No me pongo de parte de nadie.

No opinan como nosotros, pero no por eso están equivocados.

-Ya sé que han vivido otras cosas, pero yo no voy a pagar ese pato.

-Les cuesta aceptar situaciones que para nosotros son normales.

-Es que son normales.

-¿Qué te voy a contar yo? Los conoces mejor que yo.

¿No me digas que también te pones de parte de Toni?

Ya sé que lo que ha hecho no tiene perdón de Dios.

Además, llueve sobre mojado.

Primero, Inés y Eugenio y ahora, Toni con esa mujer casada.

Lo de Inés fue un disgusto muy gordo.

¿Y de qué estamos hablando?

Yo he vivido mucho.

He visto guerras, desastres y muertes.

Hay cosas más terribles que los disgustos que nos dan los hijos.

Yo sé que has sufrido mucho.

No es eso.

Lo que es más importante son los nuestros.

Los vivos y los muertos.

Claro que sí. Antonio.

¿Recuerdas lo que dijo tu madre antes de morir?

¿Lo que dijo mi madre?

Sí, perfectamente.

No lo parece.

¿Por qué dice eso?

Todos los días me acuerdo de mi madre.

Lo sé, la querías mucho.

¿Cómo no se va a acordar?

Como si fuera ahora mismo.

Yo sí que me acuerdo.

Ayude a mi hijo.

Ayude a mi hijo a que mantenga la familia unida.

Bueno, bueno.

No se ponga usted así.

Es lo último que le pido.

Tranquilícese.

Mientras yo esté aquí,...

...a esta familia no la separa ni el demonio.

¿Y tú, Mercedes?

¿Te acuerdas de lo que dijo Pura?

Me hizo prometerle que mis nietos jugarían aquí.

Pase lo que pase. Todos juntos.

Pero si tiene usted razón.

Pero para eso hace falta que haya disciplina.

Tus hijos se equivocan, pero son tus hijos.

Pero no se les puede consentir todo.

Claro que no.

A Toni hay que decirle...

...lo que ha hecho mal.

Pero no debemos apartarlo.

Cuando nos demos cuenta,...

...nos desperdigamos y ya puede ser tarde.

Tu madre llevaba razón.

Más que un santo.

Yo quiero que cenemos todos juntos.

Como hubiera querido Pura y como debe ser.

Ya.

¿Y mañana qué?

¿Mañana? Mañana será otro día.

Ya te dije que aquí iba a haber más ambiente.

Podemos tomar anís y todo.

-Esta copita y ya está. Deja la botella.

Sí, hombre, y tus padres me matan.

Hola, hijo.

-Hola. -Herminia.

-Hola. ¿Qué hacéis aquí?

Y bebiendo aguardiente.

De visita, abuela.

-Aquí hay un ambiente menos reaccionario.

¡Te voy a dar!

Nos vamos a casa ya.

¿Y vosotros a qué esperáis?

La cena está servida. -Papá no quiere que vayamos.

Me ha dicho vuestro padre que viniera a buscaros.

¿Papá?

Sí.

-Quizá sería mejor que yo me quedara.

No, me ha dicho que venga tu... ¿Cómo se dice ahora?

-Compañera.

Tu compañera.

Vamos.

-Es que estaba haciendo una escudella.

¿Qué?

-Cocido madrileño a la catalana. -¡Y dale!

Pues mañana nos lo comemos. Está mejor de un día para otro.

Venga.

Vamos. Vamos allá.

¡Marchando!

Anda, coge de ahí.

¿No seremos muchos para comer?

¡Qué vamos a ser muchos!

Donde cenan siete, cenan doce.

Eso lo dirás tú.

Vamos a tener que hablar seriamente con Toni.

Sí, vamos a tener que hablar con él.

Pero hoy no.

Hoy vamos a dejarlo.

Ya sé que hoy no.

Estaba pensando lo contenta que se pondría mi madre si nos viera.

Y lo orgullosa de vernos cenar todos juntos.

Sobre todo, orgullosa de ti.

Como yo.

Hola.

¡Hombre!

¿Dónde te has metido?

Dando una vuelta, pensando.

Pensando en los mirlos.

Pensando en madre.

Y en el futuro.

Me quiero quedar a vivir aquí.

¿Te quieres quedar aquí? Sí, en Sagrillas.

¿En esta casa? Sí.

Esto no se vende.

Ni la casa ni las pocas tierras que quedan.

No me tendría que haber ido cuando era joven.

Y tendría que haber vuelto... Cuando murió, ya lo sé.

Pero nunca es tarde.

¿Cómo va a ser tarde?

¿Cómo va a ser tarde? Si ésta es tu casa.

No sabes la alegría que me das. Y a madre, ni te cuento.

¿Y de qué vas a vivir?

No lo sé. En el pueblo, la gente hacía vino.

¿Has pensado en lo de la bodega? Sí. En muchas cosas.

Tengo un amigo en Burdeos que me echaría una mano.

¿Para qué quieres a ese amigo de Burdeos?

Tu hermano es el más pimplón del pueblo.

Y el vino no se llamará Hermanos Alcántara.

¿Cómo se llamará? Es nombre de taller.

¿Cómo?

Señorío de Alcántara.

Más señorial.

Y más elegante.

400 en cuadrilla.

Si quieres que nos sentemos, saca 400 sillas.

Ande, ande, ande, la marimorena.

Ande, ande, ande, que es la Nochebuena.

A ver.

Feliz Navidad, Antonio.

¿Cómo nos sentamos? -Herminia, ahí.

Vamos tirando, hijo.

Vamos, hija.

-Dadme los abrigos.

-Hola.

Marta, ¿cómo estás?

-Hola, felices pascuas.

¿Y esto?

Es un regalo.

Es té. Siempre lo llevo.

Pensé que le gustaría. Sí, sí.

Me gusta mucho. Té.

Muy bueno para la digestión.

Miguel, saca unas botellas de vino. -Sí, tienes razón.

-Marta, ahí.

Eugenio.

-Echad ésta para allá. Bendice la mesa.

-Sí, Antonio.

Señor, bendice esta mesa y los alimentos que vamos a tomar.

Y haznos partícipes...

Preparad todos las copas.

Vamos a brindar por la familia y la amistad.

Para eso es Navidad.

¡Venga, vamos!

Sólo los labios, hijo.

A ver, vamos.

-¡Allá va!

-¡Alegría!

¡Alegría!

Muy bien, a ver.

Marta, hija.

No es francés.

Pero es español y está buenísimo.

¡Venga!

A ver.

¡Venga!

Por que el año que viene estemos todos juntos...

...celebrando la Navidad.

¡Por la familia y los allegados!

¡Salud! -¡Feliz Navidad!

-Feliz Navidad a todos.

¿Sabes qué hora es? Las 11.45.

¡Que nos perdemos la Misa del Gallo!

Espera. -¡No, esperad!

Tengo que hacer la foto.

A lo mejor no vamos todos a la misa.

Que sí quieren ir todos.

Van a venir.

-Sí, vamos.

Hay que fastidiarse, Eugenio. Te retiras y aumenta la afición.

-¡Esperad, la foto!

La hacemos fuera.

No vamos a llegar.

Venga.

¡Coged los abrigos, que hace frío!

-Dame el abrigo.

¡Cerrad esa puerta, que entra una rasca...!

¡Está nevando! -¡Hala!

¡Está nevando!

¡Haz la foto, que está nevando!

¡Gracias a Dios! Para que digan que las rogativas no sirven.

Es una bendición.

-¡No os mováis de aquí!

Venga, que va a quedar muy bonita.

"Hoy, los Alcántara seríamos una familia del montón".

"En esa incierta Navidad de 1973,...

...éramos motivo de escándalo en el barrio y en el pueblo".

¡Venga, hombre!

"Aunque no éramos más que una de tantas familias...

...que abandonaron sus raíces en busca de la prosperidad urbana".

"Éramos el reflejo de esa nueva España que asomaba...

...en el ocaso del franquismo".

Se hace sola. ¡Joder con los franceses!

Estarás feliz, ¿eh?

Feliz no, estoy satisfecha.

Cuéntame cómo pasó - T7 - Retrato de familia - Capítulo 115

22 dic 2005

Después de pensarlo mucho, los Alcántara van a pasar las navidades en Sagrillas, con los suyos.  La matanza, la recogida de castañas y los fríos paseos por el pueblo apelan a los recuerdos de todos y en más de uno la nostalgia del pasado empieza a hacer mella.

Lo que se suponía que iba a ser una estancia tranquila y agradable, no empieza del todo bien.  La sorpresa de encontrarse con Marta y Toni juntos en Sagrillas no es una noticia bien recibida, además Inés y Eugenio siguen en Madrid y por si fuera poco, Antonio tendrá que confesarle a su hermano la verdadera muerte de su padre.

Ante tal descalabro familiar, Herminia toma las riendas de la situación y llevada por la promesa que le hizo a Doña Pura antes de morir intentará que la familia vuelva a estar unida.

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