Cuéntame cómo pasó La 1

Cuéntame cómo pasó

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Subtítulos de Cuéntame cómo pasó - T7 - El retorno del hijo pródigo - Capítulo 111

Cuéntame,... ...tú que has vivido... ...el despertar... ...de un tiempo que nos cambió. Volverás... ...a ser un niño... ...al recordar... ...las largas tardes de sol. Háblame de lo que has encontrado... ...en tu largo caminar. Cuéntame cómo te ha ido,... ...si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido,... ...si has conocido la felicidad. Sentirás... ...el dulce abrazo... ...de aquellos padres... ...que dieron todo por ti. El sabor... ...del primer beso,... ...todos los sueños... ...que tú querías cumplir. Maravillas tiene el mundo... ...de belleza singular. Y cada país se empeña... ...en lo suyo resaltar. Yo he recorrido el mundo entero. Y les puedo asegurar... ...que en mujeres, vino y música... ...como en España ni hablar. Como en España ni hablar. ¿Es este tren? Sí, vía 6, Madrid-Hendaya, pero habrá llegado puntual y nosotros no. ¡Por Dios! ¿Has visto qué caras trae la gente? Seguro que son emigrantes que vuelven. No todos serán emigrados. Casi todos. Este año pueden venir medio millón. ¿Tantos? Sí. Aquí no hay trabajo para todos. Allí tampoco. Esto de emigrar a Europa se ha acabado. ¡Ay! Ya lo veo. ¿Ya? Míralo, ahí está. ¡Miguel! Baja. ¡Miguel! No se esperaba que estuviéramos aquí. Anda, vamos. Veo muy desmejorado a tu hermano. No, se le ha puesto el pelo blanco como a mi padre. Y vendrá medio afrancesado. Está más delgado. ¡Miguel! ¿Qué hacéis aquí? Llamamos a Renfe y sabíamos que llegabas a esta hora. Baja. ¡Coño, peque! ¡Me cago en la leche, Miguel! ¡Me cago en la leche! Mercedes, déjame que te vea. ¡Estás guapísima! Tú también estás muy bien. ¿Qué tal el viaje? Bien. Trae. No, me quedan más maletas. Déjamela. No la lleves. Perdón. Creo que tu hermano esperaba que lo recogiese otra persona. Quizá, éste tiene más misterios que María Goretti. A ver. Trae. Échame una mano, peque. Ahí. Trae. No, la de arriba. ¿Ésta? Muy bien. Tengo el coche ahí fuera. Te dije que no vinierais a recogerme, que cogía un taxi. ¡Anda la leche! ¿Cómo no vamos a venir? Vienes de Francia. Me llamas peque y tengo ya 46 años. ¿Te molesta que te llame peque? Tú serás el peque toda la vida. ¿Adónde vas? Ahora vengo. Pero... ¿Me espera a mí? -No, señor. No, no, no, señor. ¿Qué pasa? Nada, vamos, vamos. Tengo el coche ahí fuera. ¿Qué tal el viaje? Bien. Ya verás tú ahora el guardia. Le dije 5 minutos y me habrá multado. Mira, éste es el coche. No es un tiburón como el que tú trajiste. Es éste, esperad. Sí. ¿Adónde vas? Voy a despedirme de uno que sigue para Ponferrada. Le diré adiós. Te esperamos aquí. Tú dirás lo que quieras, pero teníamos que haber venido. A lo mejor. ¡Hola! ¡Hola, Pili, estamos aquí! -Parece que no está. ¿Pili? Deja eso en la cocina. -Sí. ¡Qué bien! Por fin en casa. Lo siento. No sabía que... Vámonos y volvemos luego. Vamos a tomar algo fuera. -¿Qué te pasa? -Pues que están ahí dentro. -Hola. Perdonad, como no habíais dicho cuándo volvíais... Pero ahora mismo nos vamos. ¿Qué tal el viaje? ¿Bien? Lo siento. Está ahí el guardia. Me va a multar. ¿Adónde ha ido? ¿No has oído? Iba a despedirse de uno. Lo has oído tú igual que yo. Ya está. Llevamos aquí un cuarto de hora. ¡Ay, Dios! ¡Ahí está! Miguel. Pero ¿quién era? Uno de Ponferrada, que fuera en Navidad. Pasa tú delante. No, que ya voy yo... ¿Quieres conducir? No, prefiero ver Madrid. ¡Que ya va, que ya va! Encantado. Ha sido un placer. -Adiós. -Igualmente. -Llámame, bichito. -En cuanto llegue. Te quiero. -Y yo a ti, mi vida. ¡Te voy a echar más de menos! -Y yo, más. Yo, más. Ratoncito, adiós. -Aligerando. Tampoco se va a Melilla de legionario. Estoy harto ya. -¿Y por qué te pones así? ¡Con lo que he visto yo en esta casa! -No exageres. -No estoy exagerando. Aquí no parabais de meteros mano. -Oye, por favor, Pili. Nunca nos hemos metido en tu cuarto, que yo sepa. -No es para tanto. -Y no hacíamos nada malo. Al revés. -¿Qué? No le des más vueltas. Es normal. -¿Qué pasa? -No te enfades con ella. -No me enfado, lo que pasa es que no sé... Me siento incómodo. No me gusta encontrarme las medias de Pili en el sillón de mi casa. -También es mi casa. -Tiene razón. Y además no estábamos. Abuela. Hola, soy Inés. Hemos llegado. Todo muy bien, ¿y vosotros? -Vamos a ver, Pili. -Sí. -Esto... ¿Tú a este Sergio de qué lo conoces? -¡Qué más te da! -Me da, Pili, me da. -Claro que vamos a cenar. -Estas cosas sabes cómo empiezan, pero no cómo acaban. -Que te lo digan a ti. -No saquemos la cosa de madre, que hablamos de ti ahora. -Tú has vuelto muy pesado de Barcelona. -Haz lo que te dé la gana. -Ya. -¿De qué lo conoces? -Déjame en paz. -Bueno, luego seguimos hablando, ¿eh? Venga, nos vemos. Hasta luego. -Ha cerrado la puerta. -Claro. Estás muy pesado. Vamos a cenar en casa de mis padres. Va a venir mi tío de Francia. -¿Qué tío? Es mi tío Miguel, de Francia, no tengo otro. ¿Y de dónde viene? Viene de Toulouse. Debe de ser como Burgos, pero en Francia. -¿Y no tenía una hija? Macho, tú sólo piensas en eso. ¿Y Karina? Es diferente. Karina es de España. -¿Sabéis qué dicen de las francesas? Que todas se dejan. Mi prima no es una fresca. Y no creo que venga. -¡Oye, Luis! Ven. -Os dejo, ahí está mi novia. ¡Qué traidor! -Te das la vuelta y te roban la novia. ¡Qué sopapo! -Si me entero de que dices por ahí que soy tu novia, te llevas otra. -¿Qué le he hecho? ¡Eso por tonto! -Karina es un volcán. ¿Y tu tío sabe hablar en francés? Sí, lleva muchos años. Dile que nos enseñe a decir algo. ¿Cómo qué? Como: ¡Qué ojos tan bonitos, princesa! Eres un cursi. "Para la España del régimen Francia era el enemigo ancestral". "Y los franceses, unos decadentes y afeminados... ...que querían amargarnos la vida a los nobles españoles". "Pero no podíamos evitar sentirnos fascinados por lo francés". ¿Y había venido antes? Hace mucho. No había nacido María aún. ¿Has bajado la cama del trastero? Sí, está en el salón. Va a notar cambio de Francia a esto. Tú también crees que en Francia atan los perros con longaniza. Eso era antes. Lo digo porque veo películas francesas y no sé... El aire será distinto. Sí, mucho más fresco. Mira los modelitos que llevan las francesas. Teléfono Contesta. ¿Yo? Si es voz de hombre, dices que he salido. ¿Y si es el de Pontejos? Anda, ve y contesta, mujer. ¿Dígame? Sí. No, no está. ¿Que cuándo vuelve? Pues yo no lo sé. Yo soy la criada. Sí. No se preocupe, yo lo apunto. Muy bien. Adiós, buenas tardes, caballero. ¿Por qué dices que eres la criada? Queda más fino. Yo tengo ganas de conocer el tío Miguel. Me lo imagino así, como con un aire a Luis Mariano. No pensábamos tener más y nos ha venido como un regalo. María. ¡Qué nombre tan bonito! ¿A quién se parece? Creo que a su padre. Pero cambian mucho. Ya se verá. ¿Y cómo están los tuyos, Miguel? ¿Van a venir o qué? No, no, no, no. No. Bueno. Marie Chantal y yo nos hemos separado ya definitivamente. No, si ya nos lo imaginábamos. Pues claro, sabíamos que lo de Marie Chantal estaba ya achantado. No digas tonterías, ¿eh? Eso es un trago. Ya. ¿Cómo estás? No, yo bien. Bueno, bien... Casi que prefiero no hablar de este tema. Normal. ¿Y vosotros, deseando casar a los mayores? Hola. -Hola. -Siento el retraso. -No te preocupes. -¿Cómo estás? -Imagínate. Ya lo he hecho. Pero no hablemos más de eso, hablemos de nosotros. -¿Y Alejandro qué tal? -Alejandro está deshecho. No sé, no acaba de creérselo y yo tampoco. Es que ha ido muy rápido, no sé. -Pero no te ha puesto ningún impedimento. -No, se está portando muy bien. Pero su padre me denunciaría por abandono del hogar. Y haría que me dieran una paliza. ¡Menudo facha! Alejandro intenta que todo sea fácil. No ha dicho nada del piso. Pero eso lo hablaré con mi padre. Yo con el apartamento me conformo. No sé, Toni, es que es muy difícil. Su padre no deja de repetirle... ...que ya le había dicho que yo no era de fiar. Como si yo lo hubiera planeado. -Pero... -¡Como si fuera tan fácil para mí! -No le hagas caso al padre. -Lo siento. Me estoy portando como una niña. Lo siento. -Es lo normal. Tómate tu tiempo. Yo estoy aquí. -Gracias. Vamos a ver qué tenemos por aquí para Carlitos. Toma. A ver, a ver. ¿Y eso qué es? ¡Gracias, tío! ¡Hala! Me lo voy a poner ya. Disfrútalo. No tenías que haberte molestado. ¡Qué bonito! ¡Y lo bien que le sienta! Bueno. Dale un besito. Dale un besito al tío Miguel. -Vamos, vamos. Ahora vamos. Vete con el osito a la cama. ¿Y qué hacemos con esto, entonar el Real Madrid? Pues haremos deporte. Yo tengo otro igual. ¿Ha llamado alguien? No, no ha sonado el teléfono en todo el día. ¡Qué sinvergüenzas! Tanto prometernos que llamarían y nada. ¿Qué vamos a hacer? -Mercedes, disculpa que no te lo haya dado. No lo encontraba, pero es para ti. No tenías que molestarte. ¡Chanel número 5! ¡Estás loco! Esto vale un dineral. Timbre -Será Inés. -Voy a conocer a vuestro yerno. Verás qué guapa está Inés. -¡Hola! Hola. -Hola, ¿qué tal? -Muy bien. -¡Bueno! ¡No, no, no, no! ¡No, no, vamos! Estás como Sara Montiel en "Yuma". -¡Anda ya! -¡Qué guapa! ¿Qué tal te va a ti? -Bien, ya está recuperada. Me alegro mucho. ¿Qué tal por Barcelona? Bien. Te he traído butifarras. Gracias. -Bueno, Eugenio, mi marido, y mi tío Miguel. -Encantado. -Igualmente. Ayudadme. Y me contáis cosas de tu madre. Sí. ¿Éste no era...? Es. Te lo cuento luego, si no, me subo por las paredes. ¡Joder, sí que han cambiado las cosas en España! Ni te lo imaginas. ¿Y Franco qué dice? No sé, pero no creo que diga más cosas que yo. Es buen chaval, pero no me acostumbro. Me he confesado con él. Y ahora come los domingos en mi mesa. ¿Entiendes? No me acostumbro. Miguel, ¿te vas a quedar mucho tiempo? -Espero que para siempre. ¡Anda la leche! Eso no lo sabíamos. ¿Para siempre? ¿Y el trabajo de Francia? Bueno, no os había dicho nada, pero ha llegado el momento. Me despidieron de Citröen. ¿Y ahora qué vas a hacer? ¿Que qué voy a hacer? Vivir, Herminia, vivir. ¿Qué, no decís nada? Hombre, Miguel. ¿Qué quieres que digamos? Estamos muy contentos de que vuelvas. Pero nos preocupa. ¿Por qué? Te han echado del trabajo y has dejado a tu mujer. ¿Te canto una zarzuela? Tío Miguel. ¿Te quedas aquí para siempre? Para siempre no. Sólo hasta que encuentre algo. Si a tu padre no le importa. Venga, no digas bobadas, Miguel. Te quedas aquí, ¿no, Merche? Claro, nos arreglamos. -Tendrá amigos franceses. ¿No echará de menos aquello? -No echaré nada en falta. Lamento no haberlo hecho antes. -¿Y la prima Françoise se queda con la tía? -Françoise es ya mayor y hace su vida. Y Marie Chantal y yo... Déjalo. -Lo siento, tío. Mira. La Marie Chantal esa era muy mayor para ti. Pues que todo sea para bien. Que todo sea para bien. Comed tranquilos. "Ahora TVE pasará a emitir la producción 'La cabina'". "En EE. UU. le han dado el Emmy a la mejor producción extranjera". "La dirige el director Antonio Mercero... ...y la interpreta José Luis López Vázquez". "Ha obtenido el más alto galardón internacional televisivo". Mercero tiene el pelo largo. Sí, ése es. Para mí los de los pelos largos tienen poco fundamento. Tienes uno abogado. Es bueno, la prensa en Francia lo decía. En América inventaron el cine. El cine lo inventaron los franceses. Lo inventaron los americanos con Charlot y el cine mudo. No, los hermanos Lumiére. Y es un apellido francés de siempre. ¡Cuánto inventan los franceses! Sí. El cine es una de ellas. ¿Y qué más? La guillotina. ¿La que tengo yo en la imprenta? Callaos ya. No nos enteramos de nada. "España estaba acostumbrada a no ganar nada". "Y de repente nos premian en América". "De aquí y de Alemania venía todo lo bueno". "Fue un acontecimiento". "Escondido y conteniendo la respiración... ...vi 'La cabina'". "Mercero y José Luis López Vázquez... ...consiguieron que por unos días no habláramos de fútbol". "Y pasáramos a hablar de cine en las calles". A ver. ¿Te duele? No me olvido de la cara de José Luis López Vázquez en la cabina. Nunca había visto una película así. "¡Socorro, socorro!" Podían hacer películas más bonitas. Ésta no era de risa, pero era muy interesante. No sé a qué llamas "más bonita". Pues más bonitas, con un final feliz. Para desgracias ya tenemos las nuestras. Lo dices por mi hermano. Sin familia y sin trabajo. Hablaré con los de la cooperativa a ver si podemos ayudarle. ¿Sabe algo de imprenta? Ni falta que le hace. Puede cortar papel o trabajar conmigo, que es mi hermano. Podías haber pensado también en Eugenio. ¿En el pater? No le llames así, no me gusta. Es la costumbre. ¿Trabajar con mi yerno? No, no tiene ni idea. A mí no me gusta. Pero si es muy mañoso. ¡Hombre que no! Anda, que ya hemos terminado. Y del seminario salen muy preparados. Sí, en canto gregoriano. No seas así. Pero de imprenta y de offset no tiene ni idea. Pero sabrá de otras cosas, digo yo. Lo voy a pensar, pero primero hablaré con Miguel. Es mi familia. Eugenio es tu yerno. Bueno. Antonio. ¿Qué? ¿Tú...? ¿Te has fijado en...? En la maleta. ¿Tú también? ¿Cómo no voy a fijarme? No le quita el ojo de encima. ¿Qué llevará ahí? ¡Pues yo qué sé! Pues tú eres su hermano. Pues por eso, para mí mi hermano es como un misterio de Lourdes. Separado desde los 14 años y encima emigrando. Pues mira. Ahora podéis recuperar el tiempo perdido. Yo creo que eso no se recupera nunca. ¿Por qué habré hecho yo esto? Ronca Ruido ¡Merche! ¿Qué? ¿Qué ruido es ése? ¿Qué? Será Toni, que acaba de llegar. ¡Me cago en la leche! Basta que no venga a dormir, pero ahora despierta a todo el barrio. Tiene la cama turca en el salón. Se lo voy a recordar. No hagas ruido. Llora Despertarás a todos. Arrorró, hija. ¡Me cago en la cuna esta! ¡Qué susto! ¿Adónde vas a estas horas así? Calla. Me voy a correr un rato. ¿A correr? Coge el coche. Lo hago por hacer deporte. Vente conmigo. No, que me da un infarto. Te vas a morir, pero de delgado. No me toques. Eres un tirilla. Vente. No me da la gana. Me voy yo solo. Os traigo churros. Bueno. Y coge la llave. ¿Dónde está? La del manojo. Miguel. Miguel. Voy, no te dejo ir solo. Me pongo el chándal ese. Seremos Roberto Alcázar y Pedrín. Andando, si no, me canso. Date prisa, venga. ¡Joder, cómo viene el francés! ¡Me cago en la leche! ¡Los dos con el mismo color! ¿No te gusta? Parecemos el punto y la i. Eran 2 por 1. Mira. Mira el punto filipino. -Pero ¿qué hacéis así vestidos? -Déjate de cachondeos. Venga, dame un abrazo. ¡Me cago en la mar, joder! Déjame que te vea. Estás hecho un hombre. -Te veo muy bien. -¡Anda! ¿Qué horas son éstas, hijo? -Ya sabéis que... Tira para arriba. Y no hagas mucho ruido. ¿Adónde vais así? A correr. Pero yo creo que a comprar churros. ¡Vaya dos! Ya me contaréis. -Ya me contarás tú. Venga. -Adiós. -¡Venga, peque! Espera. ¡Dale! ¡Miguel! ¿Qué te pasa? Para un momento. ¿Qué? Dame un abrazo, que no hemos tenido tiempo. ¡Anda! ¡Hermano! ¡Venga, corre, coño! Si quieres, corro como un idiota. ¡Venga! ¡No grites, que la gente duerme! ¡Que se joda la gente, vamos! No se preocupe. Buenos días. Buenos días. -¿Qué ha dicho? -No hay plaza para mí en el colegio. Se han enterado de que he sido cura y se hacen los suecos. -Buenos días. -Buenos días. Tu vaso está en la cocina. -Ya voy yo. -Te queda lo de las enciclopedias. -¿Eh? -Te queda lo de las enciclopedias. ¿Dónde estás? -Aquí, aquí. ¿Por qué? -¿Te pasa algo? -No. -Me miras así, raro. -A ver si tengo que ponerme celosa. -No, mira. Hay cosas de ti que me preocupan. -¿Te preocupo yo? -Sí. -¿Y por qué? -Verás, Pili, llevamos mucho tiempo aquí viviendo juntos. Y para mí eres de la familia, como mi hermana pequeña. Y me preocupa verte un día con uno, al otro día con otro. -¿No dirás que soy una cualquiera? -Mira, Eugenio. -Sergio sólo ha estado aquí un día. -No, ha estado más. He visto unos calzoncillos que no son míos. -Pero eso es porque una taza de café se le cayó. Le lavé la ropa y se mezclarían los calzoncillos con tu ropa. Y no tengo que darte explicaciones. -No, es verdad. No eres su padre. -Y este domingo no fui a misa. Me fui con Sergio al Retiro. -No te pongas así. -¿Ah, no? Me haces preguntas como si fueras policía. -Quiero saber si tomas precauciones. -Yo esto no lo aguanto. Tú vas de progre, pero eres un carca. -No soy un carca. -Lo eres. Vas de cura obrero, pero eres peor que el padre Froilán. -¡Pero qué dices, Pili! ¿Tú la oyes? -Sí. -¿Y...? -Ya no estás en la parroquia. Yo no te digo para toda la vida. Pero vente a trabajar conmigo hasta que encuentres otra cosa. Me apaño con el finiquito. Si no te han pagado mucho, no creo. España ha cambiado mucho. Un café cuesta un potosí y la gasolina está a 17 pesetas. 55.000 francos. ¿El qué? El finiquito. ¿Y eso cuánto es? No sé. Pero serán unas 700.000 pesetas. ¿Te han dado 700.000 pesetas por el finiquito? Pues tú me tienes que ofrecer trabajo. Lo llevo pensando desde que estoy en Francia. Podríamos montar algo juntos. ¿El qué? A ver qué tal te suena esto. Por ejemplo, un taller de coches. Tú y yo. "Alcántara Hermanos". Seríamos nuestros propios jefes. ¡Joder! Pues ya me gustaría, ya. Pero ahora no puedo. Ya me hago cargo. Te has hecho un señor empresario. No es eso. Me gustaría, "Hermanos Alcántara"... ¿Qué diría madre? "Ese negocio no va a funcionar nunca". Oye, otra cosa que te quería preguntar. El dinero lo tienes en la maleta, ¿no? ¿Qué maleta? Soy tu hermano, no te la voy a robar. En la maleta. No sé... ¡El maletín! No, pero ahí llevo cosas personales, documentos, recuerdos... ¡Venga, que se te congelan los churros! ¡Tú estás loco! ¡Buenos días! -Buenos días. Buenos días. ¿Entrenando para las olimpiadas? No te cachondees. ¡Cómo te queda el chándal! Vete a tomar por saco. Y dijo con voz como de película de miedo: "¿Por qué lo habré hecho?" Se me pone la piel de gallina, mire. ¿Le oíste decir eso? Te lo juro. No jures, está feo. ¡Por Dios! Se habrá dejado algo importante allí. O se le habrá roto un bote de colonia en la maleta y la ha mojado. Colonia, no. Su maleta huele a muerto. ¡Ay, Jesús! Será un perfume muy fuerte. No, huele fatal. ¿Si ha robado un banco y se arrepiente? No digas eso. Es tu tío. A ver si nos oye. Ha venido de repente. No, avisó por carta. En la carta no decía que le habían echado del trabajo. ¿Y lo de su mujer? ¿Y por qué lo dices así? Si le preguntan sobre su mujer, él no quiere hablar del tema. Pues eso sí es verdad. ¿Y qué con eso? En el pueblo contaban de uno que era un francés. Y una noche de luna le dio la ventolera. Y mató a su mujer, al capellán y a su suegra. ¿Y al capellán por qué? Pasaría por ahí. Es el crimen del huerto del francés. Ése. Ese hombre no era francés. Fue a la vendimia a Francia. Como el tío Miguel. Se les pega algo y vuelven majaras. Callad, a ver si va a entrar. Son muy raros. Mira a Landrú. ¿Quién es Landrú? Un asesino. ¿Y a quién mataba? A mujeres. Fue en la Primera Guerra Mundial. El país estaba lleno de viudas. Y él las camelaba, les quitaba el dinero. Y cuando ellas se descuidaban... ...las degollaba. -¿Y qué hacía con los cuerpos? -Los hacía pedacitos con un serrucho. Y los escondía. A una la encontraron en una maleta. -¿En una maleta, entera? -Entera no. Metería los pedazos. ¡Menudo era el tío! Parecía que era incapaz de matar una mosca. -¿Y no le pillaban? -Cambiaba de casa... -Como tu tío. Bueno, deja de soñar ya. Adiós. -¡Adiós, chavales! "Yo tampoco las tenía todas conmigo". "Era seguro que mi tío ocultaba algo en la maleta". La lleva en la maleta. -¿A quién? -A la tía de éste. Y por eso huele tan mal. ¿Era grande tu tía? Deja de decir tonterías. -¿Y duermes con él? -Tonterías. -¡Qué cangelo! "Había hecho algo y se lamentaba". "En Francia había una larga tradición de asesinatos". "Pero ¿podría ser mi tío un asesino en serie?" ¿Dónde está la factura de lo de Argüelles? Es la verde. ¿Y está cobrada ya? Yo recogí el dinero. Anótalo, si no, no me entero. Sí, hombre. A ver. ¿Qué pasa aquí? Yo quiero llamar al banco. Y no tengo línea. Esto está bien. Será una avería. Voy al bar a llamar a los de Telefónica. ¡También esta gente...! Espera. ¿Qué pasa? ¿Qué es esto? Telefónica. Se ha traspapelado. "Comunico que si no pagan, cortamos...". Lo han cortado por no pagar. Están cargando el teléfono a la cuenta antigua. ¿Y me lo dices tan pancho? ¿Y cómo te lo digo? Tú eres el que vas al banco. Se me ha pasado. Se te ha pasado. ¿Y a ti no se te puede ocurrir? ¡Pues vamos listos, joder! ¿Los demás no hacemos nada? No lo sé. Pero tú te estás luciendo. Llevar la contabilidad no es poner los papeles en un clavo. Muy bien. Voy a Telefónica, pago la factura y santas pascuas. Y te tomas un café. Sí, Antonio Mártir. Antonio Mártir... Hola, Mercedes. Hola. ¿Se sabe algo? Nada, hija. Ahora volveré a llamar a ver si pone el sinvergüenza del gerente. Calla, está ahí ésa. ¿Quién? Esmeralda. -Dos cabezas de ajos y una rama de perejil. ¿Es ésa? -Claro. La conozco. Te dije que era mi vecina. -Gracias, hasta luego. -De nada. Voy a hablar con ella. -¿Ahora? Ahora vuelvo. Yo voy contigo. Esmeralda. Perdone, Esmeralda. -¿Sí? Perdone que la abordemos así. Hola, Josefina. -¿Qué tal? ¿Me conoce? -Sí, de la boutique. Soy presidenta de la asociación de los vecinos. Bueno, pues ustedes me dirán. Queríamos hablar sobre José Ares. Yo a ese señor no le conozco de nada. -¡Por Dios, Esmeralda! Lo sabe toda la escalera. Y también el barrio. Sí. Sé que le resulta violento hablar aquí de ese hombre. Pero estamos desesperados y no sabemos a quién acudir. Le prometo que no la volveremos a molestar. -Está bien. Pero aquí no, en un sitio más discreto. ¿En mi tienda? Pues vamos. Puedo cubrirlo. Puedo preparar la entrevista a Ruiz Jiménez. -No, el 1001 no lo vas a llevar tú. -¿Y entonces quién? -Romero me lo dirá, pero tú no. Luego me pasas el artículo y lo reviso. -Lo tendrás encima de tu mesa. No te preocupes, Toni. Vaya quién vaya, vamos a contar lo mismo. O sea, nada. Este caso está amañado desde antes de empezar. -Hay que intentarlo. -¿Tienes fuego? -Sí. -Tenemos reunión esta tarde. A las 6, en Pradillo. -¿Qué pasa? ¿Vais a por mí? -Aquí no, Toni. -Ya sabía yo que esto iba a pasar. Pero te digo una cosa. No me montéis un número o me largo. -Tranquilízate. -Es lo que me faltaba. ¿Me vais a organizar un juicio como en Moscú? -Baja la voz. -Déjame, sé que Aurora ha organizado todo. ¿Qué le cuesta pedirle que nos reciba? No le pedimos tanto. No sé qué tipo de relación creen que tengo con don José. Es un amigo de la familia. -Yo diría que más que amigos. El pequeño suyo es clavado a él. -Oiga, un respeto. -Si me insultan, me voy. No, no se ponga así. Vamos a tomarnos las cosas con calma. Está bien. Me quedo por usted, Mercedes, que es una señora. -¿Qué quiere decir? Ya está bien. Nos jugamos mucho. Sí, perdón. Su amigo, José Ares... Pepe. Josefina. Su amigo José Ares prometió... ...que nos recibiría para hablar de nuestras casas, pero nada. -¡Es que tiene una cabeza! -Ya, claro. Sólo pedimos que nos reciba. -No puede ser. ¿Tan difícil es eso? No puede ser. Ya me gustaría decírselo. ¿Ha pasado algo? Sí. -La ha dejado. -Hace 2 semanas. Dijo que su familia corría peligro. Que me quería. Pero que lo nuestro tenía que acabar. Es por la encerrona del otro día. ¡Le caería una! ¿Qué hago ahora? ¿De qué voy a vivir? Algo saldrá. -No tiene estudios ni nada. Tendrá familia. -Sí, dos niños. ¿Dos niños? Tendrá que ponerse a trabajar. ¿Necesita una dependienta? -¡Pero bueno! Un canalla eso es lo que es. Ahora tú. Ella es una fresca. Era su mantenida, pero ahora... -¡Abuela, qué más te da! A saber lo que la ha llevado a estar con ése. La he visto tan apurada que casi le doy el trabajo. ¿Te ha pedido trabajar en la tienda? Pues sí. ¿Necesitas a alguien? Por un lado, sí, porque se echa en falta a Pili. Pero me da miedo comprometerme con alguien y que cierre la tienda. Ya. Yo necesito una persona joven y trabajadora... ...y que sepa de moda. ¿Y por qué no me contratas a mí? ¿A ti? Sí. Tú estás con los cinturones. Y ahora debes dedicarte a la casa y a tu marido y todo. No tienes tiempo. Bueno, pues por eso mismo. La verdad es que nos vendría muy bien el trabajo. ¿Qué dices? ¿Que qué digo, hija? ¡Estoy deseando que trabajes conmigo! ¿Sí? Y yo también, mujer. Todo el día: "Baja a la tienda". ¡Y ahora con su cuñado aquí! ¿Sabes algo de él? Salió hace un ratito con la maletita. ¿Y se llevó la maleta? Es verdad, apesta a perro muerto. ¿Qué maleta? Quien gritaba era la gallina. -¡Hombre! -¡Hombre! -¡Miguel Alcántara! -¡Desiderio! -¡Cuánto tiempo! ¿Cuándo has llegado? -Ayer. -¿Y el chándal? -Perdóname, que no... -Ramón. -Sí, es verdad. ¡Tinín! -¿Todo bien? -Sí. -¿Te han echado? -La cerradura de la maleta está rota. Y ando buscando un cerrajero. -Yo te la abro. Tengo buena mano. -No, prefiero a un profesional. -Yo no te cobro nada. -No, le tengo cariño a la maleta. -Bueno. -Tinín, ¿me das cambio para el teléfono? -¿Cuántas monedas? -Pues 50. -Es de fichas. Te doy fichas. -No, llamaré en la cabina. -No, llama desde aquí. -No, voy andando a la cabina. Y me paseo. -¿Vas a llamar a Pernambuco? ¿Y qué tal por Francia? -Bien, en Francia... -Mucho francés. -¿Te quedas muchos días? -Aún no lo sé. Pero por lo menos algunos días. -Están contadas. -Ponle algo. -No. -¿Un vinito? -Ando con prisa. Pero vendré en otro momento. -Cuando quieras. -Gracias y encantado de veros. -Adiós, Miguel. ¡Estos gabachos qué raritos que son! ¡Va! Policía, ¿don Miguel Alcántara? Es mi cuñado. ¿Pasa algo? Queremos hacerle unas preguntas. ¿Está? Ahora no está. Bueno, Mercedes. Voy a... ¿Es la policía? Sí. Voy a acostar a la niña. -¿Qué pasa? Están buscando al tío. Pueden pasar. "Allô?" ¿Desde qué fecha reside aquí? Desde ayer. Llegó ayer. ¿Va a abandonar el país? Que yo sepa no, ¿verdad, madre? No, no. No creo que se vuelva, ni mucho menos a Francia. Se acaba de separar. ¡Dominique! Oui. Soy Miguel. "Très bien". "Très bien". ¡Dominique! Tenemos un problema. ¿Cuál es su ocupación? ¿En Francia? Trabaja en la Citröen. Trabajaba, le han despedido. ¿Y aquí tiene trabajo? De momento no. Pero no le faltará el dinero. Le han dado un pellizco en la Citröen. -¿Pasa algo, agente? -Es una investigación a los emigrantes. No es importante. -Pero ¿esto es normal? -Debe pasarse por la comisaría del distrito para el informe. No se preocupe, que se lo diremos. Pero mi cuñado es honrado y muy trabajador. Una persona de orden, incluso en Francia. Buenas tardes. Buenas tardes. Adiós. Se tira toda su vida en Francia para mandar dinero a España. Tratan a los emigrantes como delincuentes. ¿Y si ha hecho algo malo? Abuela. Madre. No me miréis así. Cuando la policía ha venido, a lo mejor es por algo. "Oui". "Oui". No, no, no, no. No, Dominique, "atend", Dominique. Yo te entiendo perfectamente. Pero yo tengo un muerto encima. Sí. No, tú no me puedes llamar. Vivo en casa de mi hermano y no sabría explicárselo. ¿Cuándo? ¿Cuándo? ¡"Oui", Dominique! ¡Joder! "Allô, Dominique?" Eh, eh, niño. Ven. -¿Qué? -Ve a la bodega de Tinín y diles que estoy en la cabina. -¿Qué? -Que vayas a la bodega y diles que estoy encerrado en la cabina. -¿Es Miguel? ¿El de Antonio? -¡No me dejéis aquí! -Tranquilo. -¡Cómo vamos a dejarte! -Espera. -Vamos, tira. -¡Una...! -Tranquilo. -Respira. -¡Qué leche! -Tú tranquilo. -Tranquilo. -¡Voy a llamar a la compañía! -¡No! ¡A la compañía no! -No, ésos se lo llevan con cabina y todo. -¡Sacadme! -Me falta el aire. -Tranquilo. -¡Antonio, Antonio! -Aquí está Antonio. ¡Miguel, Miguel! ¡No llaméis a la compañía! ¡Sácame! ¿Qué le habéis hecho? -Se ha quedado él solo. No hemos hecho nada. A ver si has tocado un pestillo o algo. -¡Por favor, sacadme de aquí! Espera. ¡Cuidado! ¡No podemos! -Tranquilos. A ver. Ramón, sitio, sitio. -Hacia atrás. -Tranquilo. -¡Cuidado con la bombona! -¡Que voy! -Empuja. Quería llamar a Francia. ¡Nos vamos a arruinar porque llames a Francia! ¿Era a tu hija? ¿Cómo está? Bien, sí. Llama desde aquí, no pasa nada. Oye, ¿y lo de la policía que ha venido a preguntar por ti? ¿Por qué será? ¿Ha estada aquí la policía? Que sí. Han venido a hacer un informe porque ha venido de Francia. ¿Y no me lo cuentas? ¡Anda! -Es por Kissinger y el proceso 1001. Quieren controlar todo. Hacen bien en tener todo controlado. -En Francia no pasa. ¡Pues aquí la policía menuda es! Es muy buena y muy tiquismiquis. Basta. ¿En qué país vivís? ¡En el tuyo! ¿En el mío? En Francia la policía no molesta a la gente normal como yo. ¡Pero si yo no he hecho nada! Vivimos en España y debes ir a la comisaría a declarar. Si te quedas tranquila, iré a la comisaría. Te acompaño. ¡No me acompañas! Ya soy mayor. Que vaya Toni, que es abogado. -Hoy no puedo, pero mañana sí. -La investigación era rutinaria. Voy a la comisaría, hablo con ellos, firmo y punto. A ver si es verdad. Tengamos la comida en paz. Tío. ¿Qué? ¿Y qué llevas en la maleta? Nada, Carlitos, cosas mías de la Citröen. Se ha estropeado la cerradura y busco a alguien que la arregle. Esta paella está deliciosa. Melosita, como a mí me gusta. Gracias. Milagro de París, París, París, en seda y encajes. Muchachas que vivís, vivís, vivís haciendo soñar. Eugenia va a lucir, lucir, lucir... ...mañana este traje. Esta mañana he estado hablando con la amiguita de éste. ¿De quién? Del gerente de Urbanismo. ¡Ah, sí, de Ares! Sí. ¿Y qué te ha dicho? Quería que hablase con él para que nos recibiera. Pero ya no están liados. ¿También la ha dejado? Sí, pero eso no es lo peor. Lo peor es que no da señales de vida. Y pasa el tiempo y van a venir las excavadoras. Me aprieta, ¿habré engordado? No, acabas de comer. ¡Ah, bueno! ¿Tienes mucho trabajo? El de siempre. No voy a la imprenta y vamos donde la abogadita esta. ¿La amiga de Toni? Sí. ¿Nos recibirá? Yo la llamo, Cristina Pousa. Le voy a decir a Desiderio que venga con nosotros. Así que arreando. El honor, los celos, la muerte, son constantes en la obra de Lorca. En "Bodas de sangre", por ejemplo. Ha venido la policía a buscar a mi tío. -Le está buscando la Interpol. -Se ha cargado a tu tía. Que no. -Y la familia del novio sale en su busca para vengarse. -Tu tía es francesa. ¿Por qué? -En Francia tienen amantes. -Los ha matado. -Va a ir de cabeza a la guillotina. -O al garrote vil. -Y al final todos sufren. No ha matado a nadie. ¿Querías comentar algo? No, nada. Está muy raro, muy desconfiado y con esa maleta a cuestas. Y el niño dice que apesta. Yo no lo he notado. Pues huele fatal. Me es un aroma familiar, de cuando era callista, como a pies. Llevará un queso. A los franceses les encanta. ¿Un queso? Se le va a estropear. El otro día vi una película de unos tan raros como tu hermano. Y al final eran marcianos. Miguel va a ser un marciano. Cosas más raras se han visto. Por cierto... Aquí sí huele bien. Como... A perfume francés. Y del caro. Es del marciano. ¿Por qué no pensamos qué le decimos a la abogada? Hola. Hola, hija. ¿Se sabe algo? ¿De qué, qué pasa? Del cuñado de Mercedes, dicen que la policía lo busca por espía ruso. -¡Ay, pero cómo es la gente! ¿Cómo va a ser un espía? Y menos ruso. ¡Vamos, hombre! ¡Sólo inventan chismes! De espía nada. Creo que asesino. -¿Asesino? ¿Y a quién ha matado? -Dicen que sólo en Francia se ha troceado a más de treinta. -No será un cuento suyo. -¿Un cuento? Y en la maleta lleva un recuerdo de cada una. Un brazo, un pie. -¡Por favor! -Sí, es un auténtico Barbazul. Valentina. Vamos a arreglar los estantes de arriba -¡Pili! -¿Tú aquí? -Mi madre me ha contratado esta mañana. -Vendremos juntas de casa. -Claro. -Míralo. Ahí viene. ¡Y con la maletita a cuestas! -Abuela, que es el tío. Pues a mí cada vez me da más miedo. A lo mejor no lo meten en la cárcel. ¿Y eso por qué? Si la matas por ponerte los cuernos, te libras. ¿En Francia también? En España seguro, lo vi en una película. Oye, ¿y tú por qué me miras? -Por nada. No has parado de mirarme. Si lo de tu tío es hereditario, a lo mejor tú también te cargas a gente. ¡Vete a la porra! -¡Ahí va! -Y lleva la maleta. -Se va a cargar a otra, seguro. El tío no para. Yo le voy a seguir. -Yo no voy. -Ahí te quedas porque yo sí. -Jolines, esperadme, voy con vosotros. ¿Por qué habéis tardado tanto en venir? No es fácil ponerse de acuerdo. Y estamos esperando que nos reciba el gerente de Urbanismo. No os fiéis. Ya nos hemos dado cuenta. -¿Entonces hemos llegado tarde? -No, aún podemos recurrir. Lo haré cuando me deis poderes. ¿Cuánta gente más hay afectada? Muchísima, medio barrio. O se hace una reclamación colectiva o que cada uno se busque un abogado. No. Pero que recurran. Cada uno un abogado es muy difícil. Todos con uno, hay que impedir la demolición. Las casas las van a tirar quieras o no. Pero podemos conseguir una indemnización justa. -¡La madre que los parió! Toda la vida trabajando para acabar como un judío errante. Algo podremos hacer, no las van a tirar por las buenas. No hay derecho. Por poder pueden, Mercedes. Esto es una actuación de interés público. Pero podemos buscar el modo de frenar el proceso. Si se puede, pues... Qué. -Podemos pedir otra opinión. Esto no es el médico. ¿Qué otra opinión? Si Cristina habla, es porque lo sabe. No digo que no lo sepa, lo digo por agotar todas las posibilidades. Agotados vamos a acabar nosotros. -Si os decidís, pasaos mañana y firmamos los papeles. Mañana es un poco pronto. Cuanto antes. Anda, vamos. Venga. Se ha parado a la mitad del puente. -¿Qué hace? -Va a tirar la cartera. -A lo mejor se tira él también. ¿Cómo se va a tirar al río? Eres tonto. A lo mejor tiene remordimientos. Como en las películas. -Para un taxi. Joer. Ya no le vamos a poder seguir más. -Yo creo que deberíamos llamar a la policía. Yo no soy un chivato y menos de mi tío. -Se va al extranjero. -Nos pueden acusar de cómplices. -Yo que tú se lo decía a tu padre. Por mí no os preocupéis, yo me voy a una residencia. Y dale con la residencia. Vienes con nosotros. ¿Qué vamos a hacer? Cada día somos más y los pisos son carísimos. Yo me iría de pensión. Tú no te vas a ninguna parte. Aprovecha y ahorra para la entrada del piso. Dame la chaqueta. ¿Dónde está mi hermano? Ha salido. ¿Y adónde ha ido? No me dijo nada. Está todo el día de arriba a abajo y no dice nada. Y se ha ido con la maletita. Otra vez. Otra vez. Yo le he visto salir. Y que iba hablando solo. Habla solo de toda la vida, como mi padre. Cuando esté la cena me avisáis. Voy a ver las noticias. El camarada rubio ha puesto en peligro a todo el aparato. -Parece que lo he planeado todo y no es así. -O somos rígidos con la seguridad o acabamos en el trullo. El rubio ha hecho lo que le ha dado la gana. Llegaba tarde a las citas, no terminaba los trabajos. Y al final hemos tenido un detective detrás. Él salía con una abogada casada,... ...que puede ser del PCE, y el marido se ha enterado. ¿Es verdad o no? -Pues no. Me he ido antes, y por motivos personales, cuatro veces. Y tú lo sabes. Y esta mujer ni es del PCE ni me acuesto con ella. -Sí lo haces y nos pones en peligro. -¡No es verdad y además no es lo importante! -¡Sí que importa! -¡Por favor! Si hablamos todos a la vez, no nos entendemos. Dejemos que el rubio termine. -Sé que por mí se ha caído el aparato. Pero mi único error... ...fue quedar con una abogada y su marido me investigó. -¿Y quién es esa abogada? -Es compañera de facultad. -¡Así no llegamos a ningún lado! Sólo importa que el rubio y Aurora están quemados. La comisión de investigación decidirá si abandonan el aparato. Lo dejamos aquí. ¿Algo más? -No, por mí no. -Ni por mí. -Entonces vamos a discutir el plan... ...sobre el juicio 1001. Puerta Serán ellos. ¿Qué ha pasado? Nada, en el bar no lo han visto y por ahí no saben nada de él. Habrá ido a visitar a un amigo. Si aquí sólo nos conoce a nosotros. ¿A quién va a conocer? ¿Cenamos o no? Son las doce. Vamos a cenar. Igual no es nada, pero como es tan raro... Es que tu hermano desde que ha llegado... ¡Será posible! No sé qué hacer. Papá. ¿Qué? ¿Estás despierto? Es que yo lo he visto. ¿A quién? Al tío. Le seguí esta tarde hasta el río. ¿Cómo? ¿Y qué hacía tu tío en el río? Nada, mirar al agua. Luego cogió un taxi, se fue y ya no sé más de él. ¿Tú eres tonto, Carlos, me lo dices ahora? ¿No ves que estamos preocupados? Es que Luis me dijo que se ha cargado a muchísimas personas. Es que le voy a dar. ¿Y te crees todo lo que dicen? No quiero que mi tío vaya a la cárcel. A la cama o te retuerzo el pescuezo. Voy a llamar a la policía porque igual está declarando. No llames. A ver si está en un lío y va a ser peor. ¿Y entonces qué hago? Llama a los hospitales. Si ha tenido un accidente, lo habrán llevado a uno. Como si esto fuera "El fugitivo". Si por Eugenio no es. Pero siento que aquí cada vez pinto menos. -No digas tonterías. ¿Pero ya lo has hablado con Sergio? -Pues no, pero digo yo que dirá que sí. De momento me dice que está muy enamorado. -¡Qué bien! O sea, que va en serio. -Va como una moto. Es verme y me llena de besos y de achuchones y de mimos. Un día nos llaman la atención. -Me voy, que llega el padre Ripalda. -No empieces. -Hola. -Hola. ¡Cómo vienes! -Agotado. Gracias, cariño. -¡Cómo pesan! -Estoy reventado. Me duele todo. -¿Qué tal ha ido? -Fatal. He perdido el último autobús y tuve que venir a pie. Lo peor es que me dejan hablar y luego me dicen que es muy cara. O que ya tienen una. -Bueno. Tengo que contarte algo. -¿El qué? -He hablado con mi madre y me ha ofrecido trabajar en la tienda. -¿Ah, sí? -Ajá. -¿Y qué, estás contenta? -Sí. Y mi padre quiere hablar contigo. -¿Qué ha pasado ahora, qué he hecho? -Igual tiene un trabajo para ti en la imprenta. -¿En la imprenta? ¿Para mí? -Sí. Teléfono ¿Qué...? -¿Sí? Hola, mamá. Le estaba contando... ¿Qué pasa? No está, no creo que sepa dónde vivo. No te preocupes, habrá ido a dar una vuelta. Pues nada, si sabemos algo, ya os contamos. Hasta luego. -¿Qué pasa? -Están preocupados porque mi tío no ha ido a casa. -Buenas noches, Eugenio. -Buenas noches, Pili. ¿Está enfadada? Hijo, ¿estás despierto? Anda, duérmete. Es tardísimo. Mamá. ¿Y si se ha ido a Francia? ¿El tío? ¿Cómo se va a ir a Francia sin despedirse? Igual no le ha gustado España. ¿Pero cómo no le va a gustar España? Si aquí tiene a su familia. A su gente. Es su país. Pero siempre ha vivido fuera. Bueno. Por eso mismo. Uno no olvida de dónde viene. Digo yo. Hala. Déjate de charla y a dormir. Mamá. ¿Qué? ¿No le habrá pasado nada? No. Seguro que no. Puerta Ahí está. ¿Qué hacéis despiertos? ¿Pasa algo? Tu tío ha desaparecido. ¿Que ha desaparecido? Es la una y no sabemos nada de él. Hola, cariño. Madre, vete a acostar. ¿Acostarme, con esta preocupación? Dime una cosa, Toni. ¿Qué? ¿No sabrás dónde está tu tío? No, papá. Hablo en serio, hijo. Que si sabes dónde está tu tío, ¿entiendes? Sí, papá, pero no lo sé. ¿No tenéis ningún teléfono? No nos ha dado tiempo, el primer día y ya la ha liado. ¡Me va a oír, ésta es mi casa! Así no consigues nada. ¡No! Y baja la voz. Viene un taxi, puede ser él. ¡No caerá esa breva! -¡Sereno! Ahí viene tan campante. ¿Y sabes qué, Merche? Vuelve con la maletita. Será posible... Todos a la cama, esto parece el recibimiento de Eisenhower. ¿Sin enterarme de qué ha pasado? Le he dicho que a la cama y mañana se lo pregunta a su hija. ¿Estamos? Bueno, me voy a la cama porque sé que ha vuelto sano y salvo. Pero esto tiene mucho malaje. No hables así a mi madre. Calla tú también. Toni, no hables con él, déjame a mí, que me va a oír. A disimular todos. Papá, tranquilo. Todos alterados. Verás ahora cuando entre. Cálmate. Sí, sí. -Buenas noches, Mercedes. Anda que... Buenas noches. Pasa. ¡Miguel, esto no es así, me cago en la leche! Antonio. ¿Qué pasa, Miguel? Me tienes que echar una mano. No sé cómo salir de ésta. -Pero dinos qué pasa. -Es por esto. Joder. El queso era para disimular. Los franceses pensaron que en la aduana no la abrirían por el olor. ¿Y ese dinero? Unos amigos me pidieron que lo trajera... ...para el chico que mató a un policía. -Puig Antich. -Ése. ¿Cómo que Puig Antich? -¿Estás metido en eso? -No, yo no milito en ningún partido. Pero tengo amigos anarquistas, en Francia eso no es delito. Pero en España sí. Te pueden caer 20 años, díselo. Ya lo sé. Pero quiero que el país cambie. ¡Toda la vida fuera y vienes a arreglar España! También soy español. Vete por ahí. ¿Por qué lo sigues teniendo? ¿Por qué no se lo has dado? Porque no he podido. Os dije que no fuerais a buscarme a la estación. La maleta tenía que entregarla allí. Ellos debieron ir, os vieron y se pusieron nerviosos. He intentado ponerme en contacto con los franceses, pero no hay manera. Pues ya me dirás qué hacemos. Si lo encuentran, vamos todos a la cárcel. Sacadlo de aquí. No lo quiero en casa. -Ahora no podemos. ¿No has oído a tu padre? Si nos pillan, nos arruinan la vida. La policía va detrás de tu tío. No va detrás de nadie. ¿Y por qué vinieron? Habrían puesto la casa patas arriba. ¿Y a qué vinieron? Fue una inspección rutinaria. Pues ya me contaréis qué hacemos. ¿Me dejáis hacer una llamada? ¡No, eso sí que no! Tú no llamas a nadie. No quiero que te metas en líos. ¿Llamar a quién? A una amiga abogada. Es de confianza. ¿Cristina? No, pero es de confianza. No tenemos otra. Es mejor que llame. Anda, llama. -Mercedes, perdóname. Te juro que pensé que se acabaría todo en la estación. ¿Cuánto dinero hay ahí? 250.000 pesetas, creo. No la había abierto. Más dinero del que nos dan por la casa. Marta, oye, siento llamarte tan tarde. No, no pasa nada. Bueno, sí, me tienes que ayudar. Es mi tío. ¿Quieres cenar? No, gracias, no tengo hambre. ¿Cuánto tiempo lleva? Más de diez minutos. Parece mentira que no te des cuenta de cómo están las cosas. Me doy cuenta, tú no. ¿Te parece bien el garrote vil? Como en Francia la guillotina. No es lo mismo. Es un delito político. Ingenuo. ¿Es un delito político? ¿Matar a un policía es política? Callaos, dejad de discutir. -Arreglado. ¿Tienes la llave? -Sí. -Yo me ocupo. No sales con esto. Mamá... ¡Nada! -Antonio. Tiene razón, en bastantes líos os he metido. ¿Qué hago? -Llevar la maleta a la calle Alameda. Al fondo hay una cabina. Tranquilo, por ahí no pasa nadie. Vendrá un coche y te dará las luces. Entonces deja la maleta en la cabina y ellos se ocupan. -Muy bien. ¿Está claro? Sí. Te acompaño. No, por Dios. No sabe dónde está la calle Alameda y no va a montar en un taxi con eso. Gracias, Antonio. -Gracias a ti. Gracias. Arreando que es gerundio. Tened cuidado. -Deja el queso, Antonio. ¡Joder, yo qué sé, Miguel, yo qué sé! Ahí tiene que ser. Yo no veo a nadie. ¿Quién va a haber? Me ponen muy nervioso estas cosas. Sigue recto. Sigue recto. Da la vuelta. Es en esa cabina. Muy bien. Ahí. Bueno, pues ya está. Pues nada. A esperar. A esperar. Toma. No, no. Yo también quiero dejarlo, pero no lo consigo, chico. Antonio, si no te lo había dicho, muchas gracias. ¿Muchas gracias? Te tenía que retorcer el cuello. Casi te arruinas la vida. Más de lo que ya está no creo. ¿Y eso de los anarquistas? Son más que los comunistas. ¿Qué haces con ellos? Desde fuera no se ve igual. Y desde dentro. Mira, viene un coche. Ahí están. Son ellos, sí. Ahora vengo. Yo no valgo. Tranquilo. Joder. Vámonos. "Cuando después supe el contenido de la maleta... ...supe que aquellos hombres tenían nombre y apellido". "Y durante años mantuvieron viva la llama de otra España posible". "Mi tío el emigrante, tan misterioso y del que tan poco sabíamos,... ...fue a su manera uno de esos perdedores representantes... ...de esa otra España fuera de España que nos tenían vedada".

Cuéntame cómo pasó - T7 - El retorno del hijo pródigo - Capítulo 111

24 nov 2005

La familia Alcántara vive con alegría y expectación el regreso de Miguel, que como muchos otros emigrantes en aquellos años regresaban a España para quedarse. Antonio está feliz por tener otra vez a su hermano cerca y se propone recuperar el tiempo perdido, aunque parece que Miguel tiene otras preocupaciones más importantes relacionadas con un maloliente maletín.

Inés y Eugenio acaban de regresar de Barcelona y se encontrarán en su casa con una sorpresa: Sergio, el novio de Pili. Mientras tanto, Mercedes sigue de cerca el tema de la expropiación cumpliendo con  su responsabilidad como presidenta de la Asociación de Vecinos de San Genaro. Las noticias no son demasiado halagüeñas, excepto una al margen de la expropiación: Inés quiere volver a trabajar en Meyni. 

Toni sufre las graves consecuencias dentro del partido de su relación con Marta, que por otro lado cada vez va a más; mientras Carlitos no puede parar de  pensar que su tío Miguel y el maletín que lleva con él a todas partes tienen cierta similitud con la historia de Landrún...

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