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No recomendado para menores de 7 años  Cuéntame cómo pasó - Cap.107 - Tiran más dos tetas que dos carretas
Transcripción completa

Cuéntame,...

...tú que has vivido...

...el despertar...

...de un tiempo que nos cambió.

Volverás...

...a ser un niño...

...al recordar...

...las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado...

...en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Sentirás...

...el dulce abrazo...

...de aquellos padres...

...que dieron todo por ti.

El sabor...

...del primer beso,...

...todos los sueños...

...que tú querías cumplir.

Ven y ven y ven.

Chiquillo, vente conmigo.

No quiero para pegarte, mi vida...

"Hoy estamos acostumbrados a ver a las mujeres en top less".

"Pero en aquella España de recato y misa diaria,...

...un maniquí ligero de ropa despertaba nuestra imaginación".

"Ya había visto algún sujetador en al cuerda de tender".

Pero jamás había tenido ante mí uno como aquél".

"De seda negra y lleno de encajes".

"Colocado en aquel cuerpo que parecía decirme: 'Ven, Carlos'".

"Desde entonces, lo tuve claro".

"Tenía que tocar un pecho como fuera".

¡Carlos, no te lo digo más, que subas!

¡Ya voy!

Croquetas, seis de calamares, otras seis de pimientos.

Van a parecer las bodas de Camacho.

Esa inauguración no me la pienso perder.

Yo sí. Debemos ser los únicos.

Se le ha ido el santo al cielo.

Ha invitado a todo el barrio. Nos tendría que haber invitado.

Pues peor me lo pones. Si ha invitado a todo el mundo...

En el fondo, no tengo ganas de ir.

¿Y este crío, que tarda tanto?

¡Carlos, que no te lo digo más, que subas!

¡Carlos, que subas!

¿Qué haces ahí?

¡Jo, macho, es negro!

¿El qué?

El sostén. Y también tiene unas bragas negras.

¿Quién? Una chica.

¿En bragas, dónde?

En la tienda nueva.

A ver.

Somos vecinas y encima tengo la boutique enfrente.

Tendría que invitarnos, digo yo.

Debe estar muy ocupada.

Con la inauguración y con lo de la expropiación.

Nada más poner una tienda le dicen que se la pueden tirar.

Es que... Justificaciones.

A este crío habrá que pararle los pies.

¡Cuánto tarda en bajar la basura!

¿Meto la cena de Antonio en la nevera?

No, tápala con un plato.

¡Como me haga bajar por él, me va a oír!

Timbre

Ahí está. ¡Voy!

No grites.

Perdón.

Vas a despertar a tu hermana.

¿Qué te pasa?

¿Qué miras?

¿Qué tengo?

Pero si no tengo nada.

Hijo, ni que hubieras visto visiones.

Luis Rodríguez García, 75 metros.

Bernabé Sanjuán, 72 metros.

Ramón Pascual Bustamante,...

...140 metros cuadrados dedicados a taller.

Eladio Contreras Prieto, 72...

¡Coño, este tío tiene cinco pisos!

-¿Cinco? No hay nadie en el barrio que tenga cinco pisos.

-Éste sí.

Uno, dos, tres,...

...cuatro y cinco.

-¿Cinco? -Eladio Contreras Prieto.

-El caso es que me suena.

-¡Coño!

Eladio.

-¿Quién? -Eladio.

-¿Quién? -El Cervan.

-¡Claro, Eladio!

¿Cómo es posible que tenga cinco pisos?

-Cinco pisos como cinco soles.

-Dice que no tiene dónde caerse muerto.

-Está forrado.

-Si no se gasta una peseta, cómo no va a ser millonario.

(TV) "Vamos a ver a Manolo Orantes sin bigote...

...en el día de su enlace con Virginia María de la Asunción Pons".

"Se celebró en la capilla de Nuestra Señora del Carmen".

-¿Qué hora es?

-Es tardísimo, son casi las 11.

-Me dijo que se tomaba una caña y volvía.

-Ya sabes cómo son esas cosas.

Se ponen a charlar y al final, dan las tantas.

-Pero Eugenio no bebe.

Como mucho, un par de cañas.

-Si vieses las peloteras que se montan en mi casa por el mus...

-Eugenio no juega al mus.

Además, sólo llevamos mes y medio casados.

No sé si llamarle a la bodega.

-No. Cuando mi madre le llama al bar, pelotera.

Me cuesta cobrarle una ración de croquetas Dios y ayuda.

-No me extrañaría a mí que tuviera más pisos.

Que está ahí.

-Hola, Tinín.

Una cervecita.

¿Pasa algo?

-¿Quieres una tapita, unos calamares? Tengo chopitos.

-Sí, por supuesto.

-Que si te invito, ¿no? -Claro.

-Sí, hombre, te invito.

-¿Qué miráis?

-Dale esto, Tinín.

-Toma.

-¿Qué es eso?

-Lee aquí.

Mira lo que pone aquí. Mira.

Eladio Contreras Prieto.

-No, pero mira.

Aquí también, Eladio Contreras.

Y en esta página también. Uno, dos, tres, cuatro...

...y cinco. -Cinco pisos.

-¿De dónde sacas el dinero? -Es que quiero ahorrar.

-Ya, ya. -¿Y tú qué?

Tú tienes un negocio.

-¡Me cago en la leche, Cervan!

¡Eres el más rico y el más tacaño!

-¿Qué os he hecho para que os pongáis así?

-No nos has hecho, Cervan. ¡Tiene valor!

Hace 40 años que nos conocemos y no te has pagado una ronda.

-Ya te he dicho que lo hago para ahorrar.

-¿Para qué quieres ahorrar? Si no tienes hijos ni nietos.

¿Para qué quieres los cinco pisos?

-No te gastas ni una peseta.

Y encima tiene más dinero que todos nosotros.

-Te has lucido, Cervan.

Te has lucido.

Me pedía chaquetas usadas.

Y no digas que no. Ésta te la he regalado yo.

-Te he arreglado gratis la radio.

-Me dices que no tienes cambio para no pagarme.

¿O no es verdad?

-Cóbrate.

-¿Te la apunto? -¿Te invito yo?

-¡Déjame en paz!

Igual nos hemos excedido.

Teléfono

-Se lo merece, por avaricioso.

-¿Sí, quién es?

-Hola, soy Inés. ¿Está Eugenio por ahí?

-No, a Eugenio no le he visto.

-¿Hace mucho que se ha marchado?

-No le he visto en todo el día. -¡Ah!

-Voy a preguntar a estos.

¿Habéis visto a Eugenio?

-Yo no. -No.

-Por aquí no ha venido.

-"Gracias".

-Lo siento, hija.

¡Joder, pues empieza pronto!

Acabo de acariciarte.

No pierdo las esperanzas.

Con el tiempo y un ganchillo,...

...mi vida,...

...hasta las verdes se alcanzan.

Ven y ven...

...y ven.

Chiquillo, vente conmigo.

¿Qué haces, qué ye pasa?

¡Dos tetas muy gordas!

¿Estás loco?

¡Qué susto!

Duérmete. Estás cada vez peor.

¡Qué susto!

Toni. ¿Qué?

Tengo que preguntarte una cosa.

Mañana. No, ahora.

Estamos todas las noches igual. Es un momento.

¿Tú a qué edad tocaste una?

¿Un qué?

Una teta.

¿Cuántos años tienes?

Ya lo sabes, 13.

¿Están blanditas?

Sí, pro ten cuidado.

¿Cuidado, por qué?

Porque tienen una boca.

Te pueden comer la mano.

¿De verdad? Sí.

¡Anda ya, vete a la porra!

Duérmete y déjate de tetas.

"Hacerse mayor tenía sus ventajas".

"Y también sus inconvenientes".

"Cada día que pasaba me gustaban más las chicas".

"Era una obsesión".

"No podía quitarme de la cabeza sus curvas".

"Pero desde que cumplí los 13 años,...

...sus pechos se me aparecían en sueños".

Me has despertado.

¿Qué haces aquí? Esperar a Antonio.

Desde que está en la cooperativa, siempre igual.

¡Mira!

Todavía está esa mujer ahí.

Como mañana es la inauguración...

Será por eso.

Vete a dormir, que vas a coger frío. Tengo sueño.

Hasta mañana. Si Dios quiere.

Coche

Ahí está.

Buenas noches.

Hola, Antonio.

Pues sí que empiezas temprano a echar horas extra al negocio.

¡A qué horas acabas tú!

O echas horas o no llegas a fin de mes.

Déjame que te ayude.

Gracias.

¡Bueno!

Te ha quedado muy bonito.

¿Te gusta? Muy moderno.

Y muy atrevido. Es verdad.

Pero justo por aquí va a pasar una carretera.

¡Qué me vas a contar!

Tenemos la tienda de mi mujer,...

...el piso, que lo tenemos en propiedad...

Dejamos media vida.

Nos queda el consuelo de pensar que Dios aprieta, pero no ahoga.

No sé cómo se estará portando contigo.

Pero a mí me tiene agarrado el cuello como una corbata.

Ríe

Yo creo que lo mejor es decir que no.

¿Cómo que decir que no?

Resistir.

Que pongan la carretera esa... ¿Cómo se llama?

M-30.

Sí, vaya un nombrecito.

Pues sí.

Que la pongan en otra parte. En El Pardo.

Y así Franco tiene que mudarse.

¡Qué gracioso eres, Antonio!

Algo tendremos que hacer. Sí.

Me voy a dormir, que mañana tengo un día muy duro.

Buenas noches.

¡Qué tonta! Había olvidado darte la invitación.

Pasa. Me la das mañana.

No, qué habrá pensado tu mujer.

Anda, vente.

Será sólo un momentito.

Cojo la invitación y vuelvo.

Música francesa

Aquí tienes.

Muchas gracias.

Muy bonita. Sí, señor.

Perdona que lo haya encendido. No pasa nada.

No veía uno así desde que era pequeño.

El farmacéutico tenía uno y yo iba a escuchar zarzuelas.

Y éste funciona.

Lo tengo de decoración. Me encanta lo antiguo.

Me lo quedé cuando me divorcié.

¿Tú estás divorciada? Sí.

¿En España? Me casé en Gibraltar.

Sabíamos que lo nuestro no iba a durar mucho.

Es la primera divorciada que conozco. Como el farmacéutico.

Cuando ganaron los nacionales, volvió con su mujer.

Pues cinco hijos tiene. Mira tú.

Muy bonita, Yolanda.

¿Te gusta? Yo sé de esto de las gráficas.

Dos micras de papel bueno.

La puntillita. Espero que no faltéis.

No faltaremos. Está muy bien.

Se abre la puerta

¿Se puede saber dónde estabas?

No grites. ¿Por qué has tardado tanto?

Vengo de la imprenta. He tenido una reunión.

Me voy a arrepentir.

No hablo de la imprenta. Soy el jefe y cobro menos.

Te has puesto a hablar con ésa.

¿Por qué has tardado tanto? He tenido que entrar en su casa.

¿Cómo que has entrado en su casa? Sí, Merche.

Para darme la invitación a la inauguración.

No te la había dado.

Que la hubiese metido en el buzón. Pues sí.

Le está quedando muy bonita la tienda.

Seguro que es de buena familia. ¡Antonio, que tengo sueño!

Y resulta que Yolanda no está separada.

Está divorciada.

Se casó en Gibraltar. ¡Déjame!

¿Me preparas un café con leche? Prepáratelo tú.

¿Qué te pasa?

-Nada.

-No, estaba preocupada.

No sabía dónde estabas. He llamado a la bodega.

-¿Has llamado?

-Sí, perdona, es que no sabía qué hacer.

-Es que no me pasa nada.

Tenía ganas de estar solo.

-¿No será que andas metido en algo de Toni?

Bueno, déjalo.

No me digas nada, prefiero no saberlo.

-Tienes razón, sí que me pasa algo.

Me pasa que...

Que...

-¿Qué?

-Que...

He estado en un colegio buscando trabajo.

Y me han dicho que ex curas no.

-Pero mi amor...

Es un colegio.

Hay mil colegios.

En otros te dirán que sí.

-Pero es que con las chapuzas que hago, no gano lo suficiente.

Y tú, en el Rastro, tampoco.

-Pero nos arreglaremos.

Saldremos de ésta.

-Sí.

-¿Es eso lo que te pasa?

Anda, vámonos.

Me has dado un susto...

Tonto.

-Sí, vamos.

¿Qué pasa, que no abre?

No, hijo, no ha abierto. Y a estas horas...

-¿Cierran hoy? -De eso estábamos hablando.

A ver si se ha puesto malo.

No me extraña.

Anoche le pusimos de hoja perejil.

¿Anoche? ¿Qué pasó anoche?

¿No te han dicho nada? No.

Estábamos mirando las hojas del catastro.

Y Cervan tiene cinco pisos. ¿Cómo que tiene cinco pisos?

Cinco pisos. Está forrado de millones.

¡Qué desgraciado!

-¿Es que hoy no abre?

-No ha abierto y no creo que abra.

-Volveré luego.

Cinco pisos.

Seguro que está malísimo.

¿Así que tiene los calcetines llenos de millones?

Se va a morir como ese pobre, solo y con muchos millones.

¡Me cago en la leche!

En fin, hijo...

Mira, Desiderio.

Bragas y sostenes "fabriqués" en Francia.

Hechos en Francia.

¿Y tú por qué lo sabes?

A las francesas les gustan las bragas negras.

¿A las decentes también? También.

Y sin felpa, Desiderio. ¿Sin felpa?

De nada les ha servido ganar en Magistratura.

La patronal se niega a readmitirlos.

-Por eso hacen la huelga.

-Aquí lo único que hay es un acto de solidaridad con los despedidos.

-Gracias. ¿Te puedo llamar luego?

-Sí, claro, al despacho. -Bien.

Marta.

-¡Hombre, el desaparecido!

-Hola.

Valerio, no te sientes en la silla, que me la sobas.

Que ya me quito.

Bueno.

¿Les digo que vayan pasando?

Sí, pero de uno en uno.

Trae la llave.

¡Ya podéis ir pasando a cobrar!

¡Eh, eh, de uno en uno!

¿Qué le pasa? ¡Me cago en la leche!

-¿Has puesto bien la combinación? Sí.

-¿Qué pasa? Que esto no va, Valerio.

-Permiso.

¿Qué pasa, Curro?

¿Está la nómina? Ahora te avisamos.

No tardéis, que viene la parienta a cobrar.

¿Que viene la parienta? Sí.

¡Anda, sal!

-Diles que les pagamos enseguida.

¿Cuál era la combinación?

00-60-80-60.

No, déjame a mí.

Cuidado. 60-80-60.

Pues vaya un cambio.

60... Espera.

-Antonio.

¿Qué pasa, Matías? Ahora os avisamos.

¿Están las nóminas? Sí, Matías.

Pero si no nos dejas, no te vamos a poder pagar.

Es un lío de papeleo. Dame a Pérez.

A ver, ¿cuál era?

60-80-60.

750, 800, 850.

Mercedes. Mira a Josefina con ésa.

Luego la pondrá verde.

Tengo que hablar contigo.

Que no te voy subir el sueldo.

Ya hablaremos después de las rebajas.

975.

-¿Qué tal me sienta?

Bien, Valentina.

Pero no va a una boda.

Ya, pero prefiero pasarme a quedarme corta.

Si se lo pone, tenga cuidado de no mancharla.

No te preocupes.

-Con lo que me pagas, no me llega. Me quiero ir a vivir sola.

Y así no puedo.

Ya hablaremos después de las rebajas de enero.

Para enero falta mucho y lo necesito ya.

3.000.

-¡Hola! Hola.

¿Me enseñáis combinaciones? No tenemos, esto es una boutique.

Pues en Yolanda sí que tienen.

Y unos sostenes y unas mañanitas...

Y unos picardías que quitan el hipo.

No tenemos hipo.

De precios muy bien y es encantadora.

Es muy simpática.

Es un encanto.

En fin...

Si no tenéis combinaciones, ya volveré otro día.

Hasta luego. Adiós, Josefina.

-¡Adiós!

La primera vez que habla bien de alguien.

¿Y no me puedes subir nada, 100 duros?

¡Que no te lo repito más veces, no!

No digas que no te lo he pedido.

-¿Y si me pongo sombrero? ¿Cómo se va a poner un sombrero?

Me sientan estupendamente.

En la boda de Desi estaba divina.

Haga lo que quiera.

Me voy a ingresar este dinero al banco.

Guarda la caja y cambia esa cara.

Así no vas a vender ni un alfiler.

Teléfono

¿Dígame?

Hola, cariño. ¿Te pasa algo?

-No, no pasa nada.

No voy a poder ir a comer.

-Te estaba haciendo bacalao.

-Ando un poco liado, tengo mucho trabajo y no voy a pode ir.

-Bueno.

Pues si no puedes...

-Lo siento mucho.

-Y yo. Comeré con mis padres. Lo guardo para esta noche.

-Muy bien. Un beso.

-Un beso.

Te lo he explicado, me entró pánico.

¿Nunca te ha pasado? -Sí, muchas veces.

Pero me aguanto.

Prefiero no hablar más de esto. ¡Camarero!

-Disimula, no te gires. Acaba de entrar Dávila.

-¿Qué? -El inspector que nos detuvo.

Estoy metido en un lío.

Me tengo que deshacer de unas llaves.

-¿Crees que me ha reconocido? -No lo sé.

-Está bien. Mete las llaves en el bolso.

Mételas. -Ya.

-Buenos días, Luis, enhorabuena.

-¡Martita! ¿Cómo estás?

-¡Pero hombre!

Alcántara.

-Buenos días. -¡Vaya!

¿Acabaste la carrera? -Sí, pero trabajo en "Pueblo".

-¿Te has hecho periodista? -Sí.

-Hace mucho que no sé de ti. No sé si es bueno o malo.

¿Tú qué dices?

-No sé, usted dirá.

-¿Yo?

Yo no digo nada.

¿Y tú qué? De los que se preparan para lo que venga, ¿no?

-No sé a qué se refiere.

-No sé si vendrán los tuyos.

Pero tendréis que contar con los profesionales.

-Lo siento mucho.

Pero no sé qué me quiere decir.

-Así que trabajando en "Pueblo", ¿eh?

¿Qué tienes ahí?

-Nada.

Un cuaderno, un bolígrafo. Cosas para trabajar.

Hemos metido la combinación y la caja no se abre.

Ya sé que está a nombre de don Santiago Husillos.

Sí. ¿Qué te dice?

Perdón.

Que está a nombre de los Husillos.

Sin su permiso, no pueden abrirla. -¿Qué les decimos?

Que se esperen, que hacemos lo que podemos.

Sí.

También hemos llamado a su casa y no están.

¡Y yo qué sé dónde andan!

Dile que eran los dueños. Ya se lo he dicho.

Sí.

¿Cómo voy a esperar hasta el lunes?

Tengo que pagar unas nóminas. Se me echan encima los trabajadores.

¡Que venga alguien a arreglarlo!

Cuanto antes, por favor.

Adiós.

Ya está.

-¿Qué te ha dicho?

Que esperemos hasta el lunes.

Ya sabéis en qué consisten las ecuaciones de primer grado.

Voy a poner unos ejercicios.

-Es lo que más me gusta. ¿Y cuándo has tocado una?

Muchas veces. -¡Qué trola!

-Es verdad. No me lo creo. ¿A quién?

¿No será a Maica? No lo digo.

-¡Qué suerte tienes!

Ninguna chica se deja.

Ni una.

Y menos en el barrio. Es un asco.

-En Francia se dejan. -Júralo.

-Lo juro. Y en Bilbao. ¿Cómo lo sabes?

En Bilbao conocí a Arantxa. -¿Cuándo has ido a Bilbao?

-Una vez. El sostén era negro y con puntillas.

Notas una sensación por aquí...

A mí me gustaría ver uno.

Y tocar un ratito.

-Con un segundo me conformo.

Me mareo. Pues yo...

Bueno, me pones también estas dos cabezas de ajo.

¿Cuánto es?

Las acelgas, las judías verdes.

Total, 174.

¡Ah!

¿Te cobro la cuenta de tu nieta? ¿Qué cuenta?

No, no, si no corre prisa.

El otro día no tenía bastante.

¿Cuánto debe?

214.

Pero déjalo, si ya lo pagará ella.

No, no.

Cóbratelo. Se le habrá olvidado.

Adiós, hasta mañana. Adiós.

Yo cobro, por mi madre que cobro.

-¿Qué hacen ahí reunidos?

¿Que esperemos a qué?

-¡Como digan que no tienen la pasta, les armo un pollo!

-Curro, que preguntan por ti.

-La parienta.

¿Qué pasa, Amparito?

-¿Todavía no han pagado?

-No, están ahí dentro.

-¿Y cómo hago la compra?

-Date una vuelta y ahora vuelves. -¿Que me dé una vuelta?

¡A ver, parad todo el mundo!

Vais a tener que esperar para cobrar.

¿Qué pasa? No pasa nada, Curro.

Cuando abramos la caja, cobráis. -El lunes lo más tarde.

-¿El lunes? ¡Ni hablar, yo cobro hoy!

-¿Qué es eso de que no se puede abrir la caja fuerte?

No te estoy tomando el pelo. Entra si quieres.

Pues claro.

-¡Ahora vas a entrar! ¡A ver si eres tan listo!

-60-80-60.

80-60-80.

Entra a ver qué pasa.

-Mira. Así estamos.

¡Cuidado con las manazas sucias, no ensuciéis eso!

Pase, señora, si aquí va a cobrar todo el mundo.

La única solución es formar una asociación.

Lo hacen en otros barrios.

Mira cómo acabamos el otro día. Algo hay que hacer.

Yo no pego ojo.

-Si me dan un buen pellizco, lo vendo todo y me voy al pueblo.

No tienes que hacer eso. ¿Y si todos hacemos lo mismo?

-Yo no tengo esperanzas.

Pero hombre, no hay que ser tan pesimistas.

-Buenos días. -Hola.

-Buenos días. Buenos días.

¿Qué te pongo? -Un vermú.

¿Qué pasa con el kiosko? Está cerrado.

-Pregúntale a Tino. -Nada, Cervan.

Resulta que es millonario. -¿Cómo que es millonario?

-Que tiene cinco pisos.

-Para lo que le va a servir. -¿Por qué?

Es una pesimista y cree que no podemos hacer nada.

No podéis pensar así. Claro.

Reclamemos nuestros derechos.

Todo menos vender. -No, vender es lo último.

-No deben salirse con la suya.

No podemos ir cada uno por nuestra cuenta. Eso ni pensarlo.

-Habrá que asociarse.

-Sí, y cuanto antes.

Tenemos que recoger firmas.

Pidamos una cita con el concejal. Nos tiene que oír.

-No podemos rendirnos.

Peleemos por lo que es nuestro.

Pero si eso es lo que os estaba diciendo.

-A las 8, me tienes el pedido. -A las 8.

-Me voy. Me queda un día de aúpa.

Hasta luego.

-Hasta luego.

-Os espero esta noche. Claro.

¡Qué bien habla! -Sí.

¡Os lo estaba diciendo yo!

¿Ah, sí?

¡Será posible!

No os entiendo.

Apúntame el café.

-¡Pero bueno!

¿Qué mosca le ha picado?

¡Joé, macho!

Tengo una foto de una rubia a la que se le ve el pecho. Sin ropa.

Yo quiero verlas de verdad.

Y yo. ¿Y quién no?

-¿Jugáis o no?

No, estamos hablando. ¿De qué?

-Cosas de mayores.

¿Maica nos enseñará algo? Nada de nada.

-Así no vais a ver una teta ni nada. ¿Por qué?

Si una chica nota que queréis vérselas, no os enseña nada.

Os lo digo yo. Te estás chuleando.

-¿Y la de Bilbao por qué te la enseñó?

-Soy un chico muy interesante. Eres un trolero.

En serio. ¿Sabéis cómo podemos vérselas?

¿Cómo?

Jugando al burro. -¿Al burro?

-Una partida de cartas. Quien pierda se quita la ropa.

¡Qué buena idea! -¡Sí!

Vamos a llamarlas.

¡Maica, Karina! -¡Fátima, Araceli!

¡Venid!

-¿Para qué? -Es muy importante.

-Vale, ya vamos.

-Déjame hablar a mí. Vale.

Ya vienen.

-¿Qué queréis?

-¿Jugáis al burro con nosotros? -¿Qué nos jugamos?

La ropa.

El que pierda se quita la prenda.

-¡Guarros!

-Esperad.

Esta tarde en el almacén de la tienda de mi madre.

-Muy bien.

Les vamos a ver todo. Es pan comido.

¡Pasa!

¿Le tono nota?

-No, estoy esperando a una persona.

"Mare".

-¿Cómo estás?

-A ver. ¿Qué es?

-Sí, es muy bonito.

-¿Sí? -Muy bonito.

-No me gustaría que tuviéramos problemas.

-Perdona.

-Gracias. -¿Les tomo nota?

-Hacen muy bueno el hígado encebollado.

-No me contestas.

-¿Te das cuenta de lo que me estás pidiendo?

-Claro.

Claro que me doy cuenta.

Que dejes a esa chica.

¿Piensas que tu madre es tonta o qué?

-¡Ejem!

-Para mí, alcachofas y el hígado encebollado.

-¿Y el señor? -Lo mismo.

-¿Cómo que no?

-Nada.

-Se lo conté a mi hermano. -Pero yo le dije que fuera discreto.

Esas cosas no se pueden airear.

No tendrás que dar explicaciones. -¿De qué?

-¡Ay, Eugeni! De lo tuyo con esa chica.

-¿Lo mío con esa chica?

Estamos casados.

-De aquella manera.

Tú eres sacerdote.

Has tenido un lío con una chica.

-Inés no es un lío, es "la meva dona".

-Esa chica es...

Mejor no digo lo que pienso.

-Gracias.

Si quisieras conocerla...

-No te equivoques. Inés y yo nos queremos.

-¿Que os queréis?

¿Cómo te atreves a decirme esto?

-¡Vienen y se ponen a hablar en catalán!

¡Joder!

-¿Qué pasa, te ha echado la mujer?

¡Mamá!

No sé por qué se lo has pagado. Pensaba hacerlo esta semana.

No me gusta que vayas dejando a deber dinero.

¿Ya os habéis gastado lo que os dimos?

Es que tenemos muchos gastos.

Me lo podías haber dicho antes.

Es sólo que no tenía dinero encima.

¿No encuentra nada mejor?

Sí, está buscando.

Pero no es tan fácil.

No es tan fácil.

¿En qué casa viven con el dinero que gana la mujer?

No seas así.

Después de tantos años de seminario, que acabe de pintor...

No andamos muy bien, pero un poco sí que te puedo dejar.

No ha habido manera, chico.

Hemos metido la combinación diez veces y no ha querido abrirse.

Para eso están hechas.

Ya lo sé, Desiderio.

Pero creen que es una estratagema de los socios para no pagarles.

Lógico, hay mucho pirata. ¿Cuánto tienes?

Poquísimo. 300 pesetas.

Y 500 de una tostadora que he vendido.

Con eso no me arreglo.

Si me lo hubieras dicho antes...

Trae lo que tengas y te lo devuelvo el lunes.

¿Por qué no les haces un pagaré?

¿A los de la imprenta?

Son de pueblo, lo quieren en la mano.

¿Me lo apuntas o no?

Sí, hombre.

Con sangre te lo voy a apuntar.

¿Me llevas la cuenta? Sí, estás en la lista negra.

Como los piratas.

Págales y te compras un chalet. Sí, en Puerta de Hierro.

Cervan lleva todo el día sin abrir.

Ya me he dado cuenta.

Ése no tiene problemas.

Voy para la taberna. Adiós, Desiderio.

(TV) "Tres pequeñas flores sobre tu piel".

"Escondidas".

"Para que te sientas..."

Papá. Papá.

Antonio.

¿Qué? ¿Has terminado?

Sí, hija.

Ya he terminado.

Lo de las quinielas ha volado.

Ya te lo he dicho. Le pagué las letras que le debía a Nieves.

Y lo que pusiste en la cooperativa. Ya.

Y a tu hija le prestamos.

¿En la tienda no tienes nada?

No, esta mañana he ido el banco a ingresar.

¡Qué casualidad!

Yo tengo 5.000 pesetas debajo del colchón.

Te puedo prestar 2.000. ¿No tenías 5.000?

El ahorro es santo, hace milagros. Y 5.000 pesetas...

No se preocupe, que no tengo ni para empezar. Pero gracias.

Como quieras.

Págales eso y el lunes, el resto.

No puedo, no se fían.

Si no les pago, a lo mejor no aparecen.

¿No sois una cooperativa?

¡Ya voy!

¿Tú crees que Toni tendrá dinero en su cuarto?

¡Qué va a tener! ¿Tú qué sabes?

Que sí.

¿No le hurgarás los cajones? Me voy a jugar.

No mires sus cosas. -Hola, Inés.

-Papá, Desi.

¡Hombre, cuánto bueno por aquí!

Acompáñame a casa de Cervan, a ver qué ha pasado.

¿Cervan? ¿No ha aparecido todavía?

No, y Clara me está dando la brasa. Temo que le haya pasado algo.

Llámale por teléfono. Ya le he llamado.

Pero no lo coge.

Le han tocado los ciegos y se ha ido a Estoril.

Anda, acompáñame. Me da miedo encontrármelo muerto.

No digas eso, Desi.

Me excedí mucho con él.

Pareces un gobernador de provincias. Te acompaño.

Pero luego me llevas a la imprenta.

Sí, no te preocupes.

Si le ha pasado algo, no me lo perdono.

A ver si ha vendido los pisos. Ojalá fuera eso.

Pero es que temo que le haya pasado algo malo.

Vamos, vamos.

No te olvides que luego tenemos la gran apertura.

Sí, la inauguración.

Te pones como un pincel. Quiero que seas la más guapa.

Mejorando lo presente.

Pues tengo yo un lío encima como para andar ahora con esto.

Llama a la puerta

¡Cervan!

¿Y si no está?

¿Qué va a hacer por ahí a estas horas?

¡Eladio!

¡Me cago en la leche! ¿Por qué no abre?

Si está, contestará.

Cervan, ¿estás ahí?

¡Antonio, macho, ven! ¿Qué pasa?

Que veo a alguien colgado.

¡No digas gilipolleces! ¿Cómo va a estar colgado?

Hay alguien más tieso que la mojama.

La habrá dado un tantarantán.

A ver si se ha ahorcado por mi culpa.

¡Cervan! ¿Qué dices?

¡Ábreme la puerta y perdóname!

No te pongas nervioso.

¿Por qué le habré dicho nada?

Aquí está. -¿Qué gritos son esos?

-¿Eres tú, estás bien?

-Claro que soy yo. ¿Esperabas ver a Celia Gámez?

¿Cómo no abres la puerta? Llevamos aquí media hora.

Me estaba echando la siesta.

Bueno. ¿Qué hacéis vosotros aquí?

¿Cómo que qué hacemos aquí?

¡Qué susto nos has dado!

-Te he llamado 20 veces.

Y no contestas. -¡No me da la gana!

Si no os importa...

Para el carro.

No es forma de recibir a dos amigos.

Amigo, tú sí, pero ése...

-¡Y encima se pone digno!

-Eres un envidioso.

-Y tú, un Don Cicuta. -¿Don Cicuta?

-Sí. -¿Yo?

¡Callaos, que parecéis niños!

¿Podemos pasar y hablamos tranquilamente dentro?

Podéis pasar, pero no esperéis que os ofrezca nada.

Tengo la fresquera vacía.

-No te vayas a arruinar, pirata. Cállate la boca.

Es que me saca de mis casillas. ¿Y qué?

Hola, buenas tardes.

¿Me puede poner con Marta?

Ya sé que no vive ahí.

No tengo el teléfono de su casa nueva. ¿Me lo puede dar?

Soy un antiguo compañero de la facultad.

Estamos organizando una cena de antiguos alumnos.

¿Y no me puede dar el teléfono del bufete?

No sé, yo creo que a Marta le iba a dar mucha rabia no poder venir.

Vamos a ir todos.

Sí, gracias, apunto.

Sí.

43...

Ajá.

2134.

Gracias, se lo agradezco mucho. Adiós.

-¿Qué haces, pasa algo?

-No, está todo bien.

-Llama desde casa. -No tengo las llaves.

-¿Las has perdido? -No, están en un lugar seguro.

-Las tienes o no las tienes.

-Las tiene una amiga. La estaba llamando.

-Nos estamos jugando 20 años de cárcel.

¿Dónde están las llaves? -Cállate.

Estaba en los juzgados y apareció el inspector Dávila.

Me detuvo hace tiempo. ¿Qué querías que hiciera?

-¿Por qué le has dado las llaves? -Me ha hecho un favor.

El inspector Dávila me podría haber detenido.

¿Querías que me pillara?

-¿Sabe lo que lleva? -No.

-¿Cómo que no? -No, igual se imagina algo.

-¿Y si la han seguido? Igual está en la DGS.

-Baja la voz, Aurora.

Hablaré con ella y lo solucionaré.

-Si no la localizas, nos vamos de aquí.

-Buenas tardes. ¿Me pone con Marta Altamira?

¿No está?

¿Quién le llama? Le llama un amigo.

La vuelvo a llamar.

¿Ah, sí?

Pues nada, espero.

Acaba de llegar.

Hola, Marta.

Soy Toni. Muchas gracias por lo de antes.

Sí.

Es que necesito recuperarlas.

Donde tú me digas.

¡Que el contador corre!

Que no, que todavía no lo han cogido.

Y es una llamada urbana.

Todo cuesta.

Si no, llama desde tu casa.

Aquí lo tenéis.

-¡Ay, Cervan, Cervan!

-Cervan, Cervan.

-Mírate, Cervan.

Y mira a tu alrededor. ¿Qué ves?

-El salón de mi casa. ¿Qué pasa?

-¿El salón de tu casa?

¿No te da vergüenza vivir así, un tío hecho y derecho?

Tienes cinco pisos arrendados.

-Son pequeños y me rentan poco.

-¿Te rentan poco?

¿Y dónde guardas el dinero?

-A ti te lo voy a decir.

Paulino, soy Antonio.

¿Habéis abierto la caja fuerte?

¡Me cago en la leche! ¿Y qué hacemos?

¿El qué?

¿Cuánto dinero has conseguido tú?

¡No, con eso no hacemos nada! Yo he conseguido lo mismo.

-Al paso que vas, te convertirás en el más rico del cementerio.

-¿Por qué me dices eso? Lagarto, lagarto.

Pues diles la verdad.

Que no encontramos el dinero, que no es fácil.

-Ya verás cuando llames a las puertas del cielo.

San Pedro te va a decir: "¡Cervan!"

"¡Cervan!"

"¿Por qué has sido tan rácano?"

-¿Me quieres dejar en paz?

Ése es muy pesado.

Dile que ya voy.

Pero que no me toque las narices.

"Si hubieras pagado una ronda, se te abrirían las puertas del cielo".

Me voy, que tengo un lío que no veas.

Eso suponiendo que los sobrinos no se lo gastan todo.

-Si no tengo sobrinos.

-Te saldrán de debajo de las piedras.

¿Me llevas? Espera.

Te saldrán de debajo de las piedras.

-Se lo dejaré todo a Don Juan. -No te dejará Franco.

Me voy. ¡No te digo!

Tus sobrinos te meterán en un asilo y se lo gastarán en una juerga.

-La tienes tomada conmigo. -¿Contigo?

-No me dejas en paz.

-¿Qué bazofia es ésta?

-Achicoria.

-¿Achicoria?

Josete, cuando yo te haga esto, es que quiero reyes.

Si levanto las cejas, sotas.

Y si hago esto, quiero caballos. ¿Lo pillas o no?

-Sí. Digo no.

¿Quieres ver una teta? No. Digo sí.

¡Jolín! -No vamos a ver ni un tobillo.

-Si yo me lo sé. Reyes, así.

Y sotas, así.

-No vemos una en la vida.

¿No se la tocaste a la de Bilbao? Sí, pero hace mucho tiempo.

¡Tengo una idea!

-¿Qué haces?

Si nos ponemos mucha ropa, no se nos acabará.

-Así siempre nos quedará ropa. -Nos vamos a asfixiar.

Ponte tres pares de calcetines. Vale.

¿Era eso, por eso estabas así?

¿Y cuándo pensabas contármelo? -Ahora.

No podía, Inés.

-¿No podías decirme que tu madre estaba aquí?

-No, mi madre es muy suya, es muy especial.

-No quería verme. -No, no quería.

Pero ahora sí. ¿Te importa si lo quito?

-No me gusta que hagas las cosas así.

No me gusta que tengas secretos conmigo.

-Tienes razón. Lo que pasa es que...

Tenía que habértelo dicho desde el principio.

Pero ella estaba que sí, que no y no quería preocuparte.

Tú no sabes cómo es la señora Teresa.

-Parece que lo voy a saber esta tarde.

-¿Podrás estar? -Claro que sí, amor.

Yo sólo quiero que vea todo lo que nos queremos.

Lo bien que nos llevamos.

Lo bien que estamos juntos.

Lo bien que nos entendemos.

-Bueno, bueno.

Para el primer día quizá sea mucho. -¿Por qué?

-Con que ella vea que eres una buena chica, ama de casa y tal...

Y sobre todo, creyente.

Se dará por satisfecha. -O sea que nada de besos.

-Casi mejor que no.

-¿Qué pasa? ¿Quieres que me cambie de ropa?

-Si no te molesta, algo más corriente, menos llamativo.

A mi madre...

-No, si lo veo, tu madre...

Tu madre es mucha madre.

Voy a ver qué encuentro.

-Inés.

Gracias. -Sí, sí.

-Os vais a llevar bien enseguida.

Este libro sobre el orgasmo lo metemos debajo de la cama.

-Anda, trae.

¡Qué vergüenza! Ya.

-Antonio.

La cosa está que arde.

O pagas la nómina o el lunes no viene aquí ni Dios.

Te voy a decir una cosa.

No puedo sacar el dinero de la caja y sabes que es verdad.

Ya, ya, pero eso es lo que hay.

Eso es lo que hay.

-Ya has visto cómo están las cosas.

Esta vez va en serio.

¿Creen que tenemos el dinero guardado y somos unos mangantes?

-Con los Husillos no pasaba y a veces tampoco...

Eso digo yo.

¿Cuánto habéis traído?

Yo apenas...

Yo qué sé, lo que he podido.

Mira.

3...

3.400.

2.200 y 780 de Valerio.

¿780?

-Han ido los de la iguala a cobrar.

¡Qué mala suerte!

¿Y la caja ésta?

¿De qué está hecha que no explota?

¡Si tuviera una bomba, la reventaba!

-¡Te vas a hacer daño! Ya me lo he hecho.

-¿Qué hacemos?

Pues seguir intentándolo.

¡Y que alguien les diga que o trabajan o los echo!

¡Valentina, voy a salir un momento! No te preocupes.

¡Padre!

Hola, Mercedes. ¿Querías algo?

Quería hablar con usted.

¿Paseamos o prefieres ir a la iglesia?

Mejor paseamos. Muy bien.

Es una tontería.

Bueno, tú dirás.

Es sobre mi vecina Yolanda.

La que ha puesto la tienda.

¿Sabe a quién me refiero? Claro que lo sé.

La divorciada. Sí.

¿Qué pasa con ella?

Es que...

Vamos, no tengas miedo.

No sé qué me pasa, pero le estoy cogiendo manía.

¿Te ha molestado, habéis reñido por algo?

No, si cada vez que me ve son todo sonrisas y buenas palabras.

Y con Antonio, lo mismo. También.

Entonces...

Con mi madre, con los niños y con todos.

Y eso te molesta. Pues claro.

Y no sé por qué.

Porque ella intenta ser educada.

A lo mejor tú consideras que quizá demasiado.

Pues sí.

¿Usted qué cree?

¿No será que tienes envidia, Mercedes?

¿Envidia? No, no puede ser.

¿Y por qué le tienes tanto encono?

No sé, pero algo me dice que no es trigo limpio.

Ya, ya, ya.

El famoso sexto sentido. Sí, no lo puedo evitar.

¿Qué puedo hacer, padre?

Por lo poco que conozco de ella,...

...Yolanda es una mujer separada.

Eso no la convierte en una mala mujer, pero...

Pero ¿qué?

Una persona que se casa en Gibraltar para poder separarse no...

¿Qué?

No se puede nadar y guardar la ropa.

Y menos en un asunto como el matrimonio.

Claro.

¿Eso qué tiene que ver con lo mío?

Nada, pero no es un buen ejemplo para este barrio.

Y está esa tienda.

Con esa ropa que lo enseñan todo.

Claro.

¿Qué es lo que puedo hacer?

¿De qué, hija?

De lo que le he contado.

Cada vez que la veo me pongo de uñas.

Perdona, sí.

Lo que tienes que sentir hacia ella no es rencor,...

...sino compasión. ¿Compasión?

En lugar de darle la espalda, tiéndele tu mano.

No la rechaces.

Y convéncela de que no muestre esa ropa en el escaparate.

Claro.

Lo intentaré, padre.

Le tenderé la mano.

Así me gusta.

Me esperan para la partidita. Gracias.

Adiós, Mercedes.

Gracias.

Mientras duelan todavía...

...las penúltimas mentiras.

Mientras quepa en el silencio...

...todo el ruido de los sueños.

Iba a llamar a tu casa.

Pero no quería que pensaran algo raro.

-Llamé a tu casa. -¿Hablaste con mi madre?

-No, con alguien del servicio.

-Me quedaría, pero debo volver al bufete.

-Me gustaría volver a verte.

-Ten mucho cuidado.

Da igual en lo que estés metido.

-Lo tengo.

-Si tienes problemas, soy buena abogada.

-Estoy seguro.

-Ya sabes dónde encontrarme.

En el despacho y por las mañanas, en Magistratura.

-Nos volveremos a ver.

-Hasta la vista.

Oye, ¿no está tardando mucho?

-Sí, se habrá perdido.

Le dije que cogiera un taxi.

-Tendrías que haber ido a buscarla. -Es muy cabezota y no quiso.

-¡Ay! -¿Qué?

-Nada.

¿Tú crees que le gustaré?

-Pues claro que sí.

-Primero mis padres, ahora tu madre. Esto no se acaba nunca.

-Venga, cariño, no te preocupes.

Todo saldrá bien.

-Sí.

-Tiempo al tiempo.

-Sí.

Cuidado por aquí.

Ayúdame con esto.

Araceli, coge cajas para sentarnos.

-¡Jo, macho! ¿Los estáis viendo?

De lo grandes que son parecen de verdad.

-Macho, hay diez. Sí.

-Bajad ya.

-Macho, ¿y si perdemos?

Vamos a ganar.

Ya lo saben.

-¿Qué miras?

-Las... No miro nada.

-Venga, a jugar.

(TODOS) Un, dos, tres.

Un, dos, tres.

Un, dos, tres.

Un, dos, tres.

Un, dos, tres.

¡Burro!

-¡El jersey, el jersey!

¡El jersey, el jersey!

¿Seguro que no quieres ir tú? Yo prefiero quedarme con la niña.

No, con la niña me quedo yo.

¿Qué voy a hacer yo a mi edad?

Si puedo, le traigo unos buñuelos de bacalao.

Muy bien. ¡Qué guapa estás!

¿Usted cree? Me voy a trabajar.

No se te olvide llevarle ese paquetito.

¿Le has comprado un regalo? No.

Un niño Jesús del Remedio, que soy muy devota.

Para que le dé suerte. Tú y tus santos.

Teléfono

¿Dígame?

"Merche". Hola.

No me esperes para ir a la fiesta. Tenemos mucho lío.

¿No me digas que no vienes? ¿Habéis encontrado una solución?

¡Qué va! Estamos reunidos los socios a ver qué decidimos.

Mantente calmado, que te conozco.

Estaré calmado, no puedo hacer otra cosa.

Dile a Yolanda que felicidades.

De tu parte.

Adiós.

Te veo luego en casa.

Nada, que no puede venir. ¡Será posible!

Yo voy un momento por cumplir.

Recoged eso ahora mismo.

No quiero ni una pieza en el suelo.

Bueno.

Hola, ¿qué hay?

-Perdone.

-Dígame.

-¿Vive aquí Eugeni?

-¿Eugenio? Sí, en el tercero derecha.

Vive conmigo. -¿Con usted?

¿Es usted Inés?

-No,. yo soy Pili.

Inés es mi amiga. ¿Es la madre de Eugenio?

Sí, soy su madre. -Por el acento me parecía.

Encantada.

¿Quiere subir?

-Un momentito. ¿Vive usted con ellos?

-Están los pisos como para vivir sola.

Y a ellos les venía bien compartir gastos.

Aquí estamos los tres.

Tiene un hijo que es un sol.

Y la pareja que hacen Inés y él... -¡Ah, sí!

-Se quieren muchísimo.

¡Qué envidia! Como casarte con un cura, nada.

Quiero decir, ex cura.

¿Subimos?

No tenemos ascensor, pero llegamos enseguida.

-Si quiere que le diga la verdad, no sé si voy a subir.

-¿Por qué?

A Inés le encantará. Cocina estupendamente.

Sobre todo, el bacalao.

La paella le sale riquísima.

Su hijo está engordando.

Y la casa, como una patena.

Tiene una nuera que es muy ordenada.

Y cariñosa.

Ya verá cuando vengan los niños.

Y al paso que van...

¿Tiene más nietos?

-¿Me ha dicho que se llama...? -Pili.

-Pues le voy a pedir un favor. -Lo que quiera.

-Es que lo he estado pensando y no voy a subir.

-¿Cómo que no?

Si ya está aquí. ¿Qué le cuesta?

-Me cuesta un mundo.

¿Y si vas a la pensión a buscarla?

Quizá le ha pasado algo o se ha perdido.

-¿Dónde se habrá metido?

¡Pero si es ella!

Está cogiendo un taxi.

-¿Un taxi? -¡"Mare"!

¡Es aquí!

¿Adónde va?

Puerta

-Hola.

Me he encontrado a tu madre.

Y al final, no va a subir.

Cuando llegue a Barcelona, te llama.

Me ha dado esto.

Hay que decir la verdad.

Que no van a cobrar hasta el lunes.

¿Quién se lo dice? Yo no.

-Yo tampoco.

-Hemos hecho lo que hemos podido. Claro.

Ahí están.

Dejádmelos, que estos no me conocen cabreado.

¿Qué? -¿Podemos pasar?

Claro.

Pasa. ¿Qué hacéis aquí?

-Tiene que decirte algo.

-Prefiero decírtelo a solas.

Vamos, si no les importa.

Son mis socios.

A solas.

-Nosotros nos salimos.

Gracias, Paulino.

¿Qué pasa?

Marta, mañana no sé si podré venir hasta última hora.

¿Te las podrás apañar sola?

¿Me has oído?

-Sí, pero es la segunda vez que me llamas Marta.

-¿Te he llamado Marta?

-Sí. ¡Ya está bien!

-La tengo en la cabeza por lo que ha pasado con Dávila.

Si no es por ella, me detienen.

-¿Y qué hace además de hacerte favores?

-No te pongas irónica. Es compañera mía.

Es abogada laboralista.

-¿Y tú qué le has dicho?

-Nada. Me ha dado las llaves.

-¿Le has contado algo?

-Que no, tranquila.

-Podemos acabar en la cárcel.

¿No estará metida en algo? -No, no creo.

A lo mejor en el PCE, pero no sé.

-No vuelvas a verla. Hay que andar con mil ojos.

Este aparato no puede caer. -No le he contado nada.

-No me llames Marta.

¿Quién eres tú para decirle que no tengo dinero para paga la nómina?

No he podido evitarlo.

-Te he oído hablar por teléfono.

Tengo muchas cosas que hacer.

¿Cuánto te hace falta?

¿Cómo que cuánto? ¿Cuánto dinero necesitas?

Que no, que es mucha pasta.

Dime cuánto.

25.000 pesetas.

25.000 pesetas.

5.000.

10.000.

15.000.

20.000.

Y 25.000.

¿Te llega con esto?

¿Que si me llega?

Si necesitas más, dímelo antes de que me arrepienta de todo.

No necesito más. ¿Sabes lo que estás haciendo por mí?

Te ha enviado un ángel. Que no se entere nadie.

Todo el mundo va a seguir pensando que eres un tacaño de aúpa.

El kiosko tendría más peregrinos que el santuario de Fátima.

Muchas gracias.

Cuando abra la caja, te lo devuelvo.

Que Don Juan me perdone, pero primero son los amigos.

-Muy bien, Cervan.

Ha sido una maratón, pero finalmente...

-Está puesta con mucho gusto.

-Gracias. -Está guapísima.

-Muy elegante. Bueno, elegante...

¿Qué? Cosas mías.

-El divorcio sienta divino.

¿A cuántos divorciados conoce?

A ninguno, está prohibido.

Pero es como las viudas, que se ponen mejor que nunca.

Como servidora.

-¡Hola! -¡Qué preciosidad de tienda!

Tienes un gusto exquisito.

-Me he gastado las cuatro perras que tenía ahorradas.

Muy bien gastadas. Voy a entrar. -Pasa.

Hola. Enhorabuena.

Gracias. Esto te lo envía mi madre.

¡Qué detalle!

¿Por qué se molesta? ¡Qué bonito!

¡Qué suerte de vecinos!

Estamos encantados contigo. ¿Quieres pasar?

¡Qué mono!

Lo he traído de Francia.

Nos ha costado.

¿Esto no es una blusa?

Sí.

¿Te gusta? Te la dejo a mitad de precio.

Es monísima.

¿No era una corsetería?

Sí, pero he pensado que sería buena idea vender también moda.

¿No te habrá molestado?

Ya me dirás.

¿Qué te parecería si yo vendiera ropa interior?

No es lo mismo.

Es alta costura, nada que ver con el producto de Meyni.

Perdona.

Hola, Josefina. -Hola.

-Pruébelos a ver qué le parecen. Son de gambas.

-¿Le gusta?

-Ya lo creo.

-Es de Francia.

Una, dos y tres.

Una, dos y tres.

Una, dos y tres.

Una, dos y tres.

¡Burro!

Carlos, te toca.

¿Cómo me pasas las cartas?

-Ha sido éste.

-Te tienes que quitar... -Tramposas.

-¿Qué dices? Os hacéis señas.

-Te vas a quitar...

...los pantalones. -No me los quito.

-No te los quites.

-Te los tienes que quitar. -Venga.

¡Que no!

-Quítatelos.

Quítatelos tú. -¡Cobarde!

-¡Gallina, la sarna te pica!

¡Cobarde, gallina, la sarna te pica!

Ya me los quito.

¡Tarara tarara!

¡Tarara tarara!

¡Tarara tarara!

¡Vale ya de cachondeo!

-Nos van a dejar en pelotas.

-Reparte.

Todavía nos queda mucha ropa.

Y dice que vende alta costura.

Porque no quiero montar un espectáculo.

Me va a oír.

Quiero hablar contigo.

Si es lo del sueldo, no es el mejor momento.

No, es otra cosa.

¿Qué pasa?

Te lo digo mañana.

No, me lo dices ahora.

Es que...

Te lo digo mañana. ¡Que no! ¿Qué pasa?

Que me voy.

¿Adónde te vas?

Aquí.

¿Cómo que aquí?

Aquí, en Yolanda's.

Tienes que entenderlo.

Con lo que me das, no me llega.

¿Y me lo dices así, de sopetón,...

...que te vas a Yolanda's?

Me ha ofrecido un buen sueldo y una participación en los beneficios.

¿Y cuándo te lo ha dicho?

El otro día.

Tengo que contestar hoy. Si no, buscará a otra.

Entiéndelo.

Pues no te entiendo.

No me esperaba esto de ti.

Ya estoy aquí.

Todo está solucionado. ¿Ah, sí?

Sí.

Cuéntaselo tú, que estabas allí. ¿El qué?

Lo de Cervan.

Tenías que haberle visto.

Parecía la parábola de judía errante.

Voy a saludar a Yolanda.

Antonio, vámonos.

¿Qué pasa?

Me voy a casa.

No aguanto aquí ni un minuto más.

Déjame saludar a Yolanda.

¡Ni se te ocurra, hombre!

¿Se puede saber qué te pasa? Me estoy poniendo nervioso.

Me ha empezado a decir que ella vende alta costura.

Se atreve a decirme que vende alta costura.

¡Tarara tarara!

¡Tarara tarara!

-¡Dámelos, que ya dejamos de jugar!

-Sois unos rilados.

Y vosotras, unas tramposas.

-No. No tenéis ni idea de jugar al burro.

-Dame la ropa, que nos tenemos que ir.

-Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.

-¡Dadnos la ropa!

-¡Ahí os quedáis!

¡Guarros! ¡Es nuestra!

-¡Venga!

¡Qué cerdada!

-¿Qué hacemos?

Así no podemos salir.

-Aquí no nos podemos quedar. Tengo que volver antes de las 10.

-Y yo. Y yo.

Si al menos hubiésemos visto una teta...

Ni una, ni media ni nada.

¡Y ahora, un pasodoble!

Pasodoble

¿Me permites este baile?

¿De verdad va a vender alta costura?

¡Que sí, como lo oyes!

Tenía la blusa en el escaparate.

¡La muy fresca!

¡Me ha entrado un coraje!

Déjalo y escucha este pasodoble, mujer.

No aguantaba ni un minuto más allí.

Imagínate que yo me pongo a vender alta corsetería francesa.

A ver qué le parece.

¿Qué te ha dicho? Que va a vender moda.

¿Cómo que va a vender moda?

Cuando estuvo en su casa, no me comentó nada.

No vuelvas a ir a su casa. Fue una tontería, mujer.

Os ponen ojitos y os volvéis medio bobos.

No, yo bobo entero. Mírala.

Bailando.

Intentando camelarse a todos.

¡Carlos!

¿Ése no es tu hijo? Mírale.

¡Carlos!

¿Qué haces ahí? ¡Tira para casa!

¡Josete, Josete!

¡Va en calzoncillos! ¡Carlos!

¡Carlos, sube ahora mismo!

¿Qué hace así? ¡Yo qué sé!

Parece que me ha mirado un tuerto.

Me quedo sin las clases de la Sección Femenina.

La expropiación y ésta, que me va a arruinar.

¿Y esto, qué es esto?

¡Por Dios!

¡Qué suave! ¿Es nuevo?

Me lo compré el otro día.

Te pones así...

¿Te gusta? ¿Que si me gusta?

¡Qué bobo eres!

Timbre

Se va a enterar. Déjalo, mujer.

Si es que es verdad.

¡Menudo sofoco!

¡Ay!

¿Adónde vas así?

¿De dónde vienes? ¡Dios mío!

¡Lo que habrá pensado el barrio! ¡Han sido las chicas!

¿Qué chicas?

¿Y tu ropa?

Nos la han quitado.

¡Vete a tu cuarto ahora mismo!

¡Ponte el pijama!

No te sofoques, que no te va a servir de nada.

Hay que fastidiarse, qué cosas hacen.

Que nos van a ver.

Que aprendan lo que es un buen sostén.

No esos franchutes.

¿Cómo lo sabes? Me lo imagino.

Deberías enseñármelo de cerca. Miedo me das.

"Creía que era el único al que los sostenes...

...le quitaban la respiración".

"A mi padre le pasaba lo mismo".

"Comprendí que en cuestión de lencería,...

...estábamos cortados por el mismo patrón".

Acabo de acariciarte.

No pierdo las esperanzas.

Con el tiempo y un ganchillo, mi vida,...

...hasta las verdes se alcanzan.

Ven y ven y ven.

Chiquillo, vente conmigo.

No quiero para pegarte, mi vida.

Ya sabes pa' lo que digo.

¿Por qué canto el ven y ven?,...

...se quejan muchas esposas....

...de que luego sus maridos, mi vida,...

...en casa las llamen sosas.

Ven y ven y ven.

Chiquillo vente conmigo.

Cuéntame cómo pasó - T7 - Tiran más dos tetas que dos carretas - Capítulo 107

27 oct 2005

La noticia de la expropiación en el barrio de San Genaro está empezando a provocar las primeras confrontaciones entre algunos vecinos. Pero de momento, la próxima inauguración de la tienda de Yolanda desvía la atención al convertirse en un acontecimiento que todo el  mundo espera con gran curiosidad.

Mercedes es la única que no siente demasiadas ganas de asistir a la fiesta de su vecina, pero aún así aceptará la invitación. Mientras tanto, las preocupaciones de Antonio se centran en la cooperativa ante la inmediata entrega de las nóminas de los trabajadores, que no estará exenta de grandes sorpresas.

Inés y Eugenio están pasando por un pequeño bache económico que intentan superar, pero por si esto fuera poco, otro problema llega desde Barcelona: la madre de Eugenio viene de visita. Mientras tanto, Toni y Marta también tendrán un encuentro desafortunado que viene del pasado y que da la casualidad de que es inspector de policía.

Carlitos y sus amigos descubren que hay algo que quieren ver sea como sea: una teta. Las niñas del barrio serán el blanco fácil de Josete, Luis y Carlos, aunque a veces, el blanco, no es tan blanco como parece...

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